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El Ayuntamiento de Ascó (Tarragona) ha aprobado en un pleno extraordinario

presentar
su candidatura para acoger el almacén temporal centralizado (ATC), una instalación
que
albergará los residuos nucleares de toda España. Ascó optará así junto a Yebra
(Guadalajara) a acoger este almacén en la reunión de la Asociación de Municipios
en
Áreas de Centrales Nucleares (AMAC) de España que se celebrará en Madrid. Será el
Gobierno quien designe oficialmente al municipio elegido.
Durante su intervención, el alcalde de Ascó ha defendido la instalación del
cementerio
nuclear en el municipio al considerar que supone "una oportunidad de futuro" para
"hacer frente a la desindustrialización" de la comarca de la Ribera del Ebro. El
sí del
alcalde de Ascó al almacén nuclear no sólo ha rebelado a buena parte de los
habitantes
de la provincia de Tarragona. También ha puesto patas arriba el Gobierno catalán,
que
ayer dio síntomas de descoordinación en las medidas que piensa emprender para
frenar
el almacén nuclear de Ascó. Antonio Casanova, concejal independiente en la
oposición,
ha recriminado al equipo de gobierno que la decisión se haya tomado sin existir un
consenso entre los vecinos y sin que haya existido previamente un proceso "amplio
de
participación" entre administraciones y agentes sociales y económicos implicados.
El vicepresidente del Gobierno, José Luis Carlos Rovira, anunció a bombo y
platillo en
conferencia de prensa que el Gobierno piensa usar "todos los mecanismos legales"
para
frenar la iniciativa, singularmente los estudios de impacto ambiental. Sin
embargo, el
Departamento de Medio Ambiente lo corrigió horas más tarde. "No tenemos ninguna
competencia para hacerlo. Llegado el caso, los estudios de impacto ambiental los
hará el
Gobierno central", informó un portavoz de Medio Ambiente.
Tampoco el Departamento de Economía, del que dependen las políticas energéticas,
demostró querer iniciar ninguna gran batalla. Queda el Departamento de Política
Territorial, responsable último de cualquier recalificación de terrenos que deba
hacerse
para que Ascó acabe acogiendo el almacén.
Presidencia quitó hierro a las contradicciones: "No se trata de hacer informes,
sino de
mantener una determinada posición política, y ésta está clara". El presidente
Montilla
enviará una carta al Ministerio de Industria para comunicarle que rechaza el
depósito.
Sin embargo, mantiene que no piensa recurrir la decisión del Ayuntamiento de Ascó
para no violar la "autonomía municipal".
Las consecuencias pueden ser nefastas con vistas a las autonómicas de otoño,
admiten
algunos diputados.
José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha, anunció el lunes en la
ejecutiva
del PSOE que estaba dispuesto a tomar todo tipo de medidas para evitar que el
almacén
nuclear se instale en su comunidad, y ya ha empezado su ofensiva.
Además, el PSOE regional promueve un pleno extraordinario de las Cortes
autonómicas
para aprobar, con su mayoría absoluta, una moción de condena a la candidatura de
Yebra (Guadalajara), un ayuntamiento del PP. El texto exigirá a Yebra que retire
esa
candidatura, respaldada por los cinco concejales del PP frente a los dos del PSOE.
Valoración personal
Principalmente, hay dos cosas a destacar. En primer lugar, la aparente ignorancia
de los
ciudadanos que se han manifestado con pancartas, protestando por el
establecimiento
del cementerio en su localidad. Estaría bien que antes de salir a la calle a
quejarse se
documentaran, por lo menos, acerca de lo que están pidiendo. Para ello podrían
buscar
información acerca de la seguridad que rodea a los cementerios y a las centrales
nucleares, y así se desprenderían de la idea negativa que ciertas organizaciones
pretenden crear sobre este tipo de energía.
Creo que estos manifestantes no se han molestado en preguntar en que consiste
realmente la energía nuclear, y prefieren quedarse con la idea preconcebida que de
ella
tienen (“la energía nuclear es mala”). En realidad no hacen más que cumplir con lo
que
se espera de ellos, haciendo lo que las organizaciones ecologistas quieren que
hagan.
Son estas últimas las que en esta situación concreta acarrean gran parte de la
culpa, ya
que protestan por la “peligrosidad” y la “contaminación” derivada de los
cementerios
nucleares, pero no creo que en sus vidas privadas se hayan puesto en huelga,
negándose
a consumir energía nuclear, y permanezcan en sus casas con la luz apagada y
cocinando
en una hoguera (ya que la mayor parte de la energía que consumimos los españoles
es
nuclear). Además, si en los tiempos que corren aún no hemos abandonado esa idea
crítica acerca de las centrales nucleares, entonces es que seguimos afincados en
el
pasado, y la evolución de España para alcanzar el ritmo de otros países es
imposible
(tendremos que seguir perdiendo dinero importando energía de Francia, Rusia,
Nigeria,…).
Por otra parte, cabe destacar el caos vivido en el gobierno. El presidente del
gobierno
apenas ha hablado del asunto, y cuando lo ha hecho ha sido solamente para decir
que
está todo controlado y que no pasa nada.
Pero todo esto tiene una explicación muy sencilla. Con la construcción del
cementerio
nuclear los políticos responsables del asunto ganaran una gran suma de dinero;
pero está
el inconveniente de que la construcción de este centro es una medida muy
impopular,
como se ha visto, y las elecciones regionales son dentro de un año. Por ello,
están
intentando esperar a que sean las elecciones y a que les vuelvan a votar, y
entonces
tomaran la decisión (y no antes, ya que pondrian en peligro su reelección).