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Cincuenta grandes pensadores de la educación

Cincuenta grandes pensadores de la educación

EUGENIO MARÍA DE HOSTOS


1839-1903
El fin de los humanos a ser humanos, es decir, digno de la realización de
sus objetivos en la vida, la naturaleza otorga la conciencia de sí misma, la
capacidad de conocer sus orígenes, sus propias fortalezas y debilidades, su
propia trascendencia y la interdependencia, sus derechos y obligaciones, su
propia libertad y responsabilidad, la capacidad para auto-mejorar y auto-en-
noblecer su ideal de existencia.1

Eugenio María de Hostos ha sido considerado como el John Dewey del mundo hispano.2
Si bien hay notables similitudes entre estos dos educadores-filósofos políticos-científicos-
humanistas, el hecho es que Hostos le procedió a Dewey por veinte años y murió varios
años antes de que Dewey publicara sus obras influyentes, How We Think (1910) y Demo-
cracy and Education (1916). Hostos fue educador y escritor, escribiendo más de cincuenta
libros (publicados y no publicados), así como ensayos y tratados sobre temas en ciencias
sociales en el desarrollo moral de la educación a las ciencias políticas. Varias ediciones
de sus obras se han publicado desde su muerte, incluida la reciente de la Universidad de
Puerto Rico "edición crítica" de sus Obras Completas. Además, de ser una figura central
en la educación, derecho, política, sociología, ética y otros campos en su natal Puerto Ri-
co, Hostos viajó hacer contribuciones similares en varios países (Argentina, Brasil, Chile,
Cuba, República Dominicana, Perú, España , Venezuela), a menudo desempeña un papel
importante en la reconstrucción de sus sistemas educativos.
Hostos fue uno de los primeros defensores a la educación de las mujeres en las
ciencias, la autonomía para Puerto Rico, así como un destacado escritor. Su "Ensayo Crí-
tico sobre Hamlet, publicado originalmente en Alemania y traducida a varios idiomas, fue
considerado una de las cuatro grandes obras de Shakespeare. La mayoría de sus otros
ensayos se consideran entre los mejores de la literatura latinoamericana. Hostos también
compuso canciones y guardería para los niños, escribió poesía, y tres obras en un acto
(comedias). Su trabajo y las tradiciones se mantienen vivas por los educadores contempo-
ráneos, poetas, novelistas, cuentistas y ensayistas.
Hostos fue educado en una escuela privada en San Juan, posteriormente, asistió a
la Universidad de Bilbao y la Universidad Central en España. En España, escribió y habló
en el Ateneo de Madrid a favor de las reformas autonómicas y la abolición de la esclavitud
de Cuba y de Puerto Rico. En su primer libro, La Peregrinación de Bayoán, expuso bajo
una nube de ficción las restricciones del régimen colonial español. Sus ideas democráti-
cas le llevaron a afiliarse al Partido Republicano en España. Más tarde fue a París y se
unió a la Junta del partido que Castelar, Salmerón, Prim y otros republicanos españoles
distinguidos había constituido. Esto, y su determinación de no recibir un título de un go-
bierno monárquico, lo hizo salir de sus estudios próximos a graduarse.
Después de París Hostos fue a Nueva York, donde ofreció sus servicios al Consejo
Revolucionario Cubano. Para los próximos dos años sostuvo esta causa en lo público y
en la prensa como “speaker”, como director del periódico La Revolución, y como escritor
para el periódico de Puerto Rico.
En 1871 Hostos fue a Sudamérica para expandir sus actividades políticas y educa-
tivas. En el Perú Hostos llevó a cabo una campaña en favor de los trabajadores chinos
que estaban siendo explotados. En 1873, mientras trabajaba en Chile, su célebre ensayo
“La educación científica de la mujer”, propuso un programa integral de educación hacia
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las mujeres, según explicó, las mujeres constituyen la base para la formación de la huma-
nidad. Además, se convirtió en miembro de la ‘Academia de Bellas Letras’ de Santiago, y
publicó su célebre ensayo sobre Hamlet.
En Argentina abogó por la construcción de un ferrocarril transandino, y en recono-
cimiento a esto, la primera maquina para subir a los Andes fue nombrado "Hostos". En
Brasil, escribió una serie de artículos sobre la naturaleza prolífica del país, publicado en
La Nación de Buenos Aires. En 1877 Hostos se trasladó a Caracas, Venezuela, donde
enseñó en una universidad local, bajo la dirección de una escuela, y comenzó a poner en
práctica sus ideas educativas. Antes de que pudiera presentar y probar sus teorías de la
educación a escala nacional, el general Gregorio Luperón, su benefactor y líder del sector
liberal recientemente triunfante en la República Dominicana, le pidió en 1879 liderar la re-
forma educativa en este país.
Hostos emprendió hacia la República Dominica dándose la tarea de reconstruir un
sistema devastado en educación pública. Redactó el proyecto de ley para la creación de
escuelas normales, así como la legislación que serían necesarias para la reforma. En fe-
brero de 1880, la Escuela Normal abrió bajo su dirección. En esta prestigiosa institución
establece en sus conferencias nuevas normas pedagógicas sobre la ciencia y el derecho
constitucional, internacional y penal. Hostos dirigió con éxito la reforma educativa de su
doble trabajo, director y profesor de la Escuela Normal para la preparación de futuros pro-
fesores, así como el ‘Instituto Profesional de Enseñanza’, donde también enseñaba eco-
nomía política. En ese momento, este último Instituto funcionó como la única universidad
en el país. Durante nueve años de intenso trabajo, Hostos cumplido su misión, estable-
ciendo las bases para el sistema educativo dominicano, a su vez, transformó el país en
una de las más progresistas del mundo en términos de la política, la filosofía, las prácticas
y organización educacional. Al mismo tiempo, escribió casi todos sus libros de texto du-
rante el mismo período.
Las ideas positivistas y liberales de Hostos (en especial su defensa de la separa-
ción de Iglesia y Estado, el desarrollo de la educación laica y el desarrollo de la educación
de la mujer) lo coloca como un adversario en conflicto con los grupos políticos conserva-
dores y las autoridades de la Iglesia. En 1888 Hostos, horrorizado por las maniobras polí-
ticas del presidente (dictador) Hereux y de haber recibido repetidas invitaciones del presi-
dente de Chile, Balmaceda, huyó de la República Dominicana y regresó a Chile. Allí, se
vio envuelto en una serie de luchas culturales. Como director (y profesor) de la Escuela de
Amunátegui, influyó enormemente en el desarrollo de la educación pública chilena, pro-
porcionando una alternativa a las tendencias más conservadoras europeizadas. Sus con-
tribuciones son especialmente notables en la reforma de educación jurídica y la prepara-
ción de los abogados, en la que insistió en la preparación de sociológicos y éticos, junto
con los fundamentos técnicos.

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Cuando la Revolución Cubana estalló, Hostos dejó a Chile con un ojo en Puerto
Rico. Poco dispuesto, el Ministerio de Educación Pública le encargó estudiar en los Esta-
dos Unidos en el Instituto de Psicología Experimental. Su llegada a Nueva York, coincidió
con la organización de la expedición del General Miles (que más tarde invadió a Puerto
Rico el 25 de julio 1898). Con la caída de la soberanía española en Puerto Rico, provoca-
da por la invasión de los Estados Unidos, y temeroso de que Puerto Rico se convertiría en
una colonia de EE.UU., Hostos regresó a su tierra natal con la intención de organizar un
movimiento político-educativo: la ‘Liga de los Patriota’. La Liga envió una comisión a Wa-
shington para reunirse con el Presidente McKinley en enero de 1899. Junto con otros
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miembros destacados, Hostos intentó persuadir a las autoridades de los EE.UU. para dar
a reconocer el derecho del pueblo puertorriqueño a la libre determinación a través de un
plebiscito. Se presentó un amplio informe sobre las cuestiones relativas a Puerto Rico, la
consideración McKinley, pidió una resolución propia a la situación de la isla.
En la isla, la Liga trata de educar a los puertorriqueños sobre los valores y el siste-
ma político de los Estados Unidos e iniciar una reforma educativa. La intención de Hostos
fue situar a los puertorriqueños en condiciones de reclamar la independencia de los Esta-
dos Unidos. Él estableció un Colegio de Agricultura y un Colegio Municipal, tratando de
establecer un sistema racional hacia la educación pública en Puerto Rico. El pueblo de
Juana Díaz fue el primero en suscribirse a sus ideas y celebró la primera asamblea para
inaugurar una campaña. Siguieron otras asambleas en toda la isla. Sin embargo, Republi-
canos de EE.UU. y los políticos locales aplastaron sus esfuerzos.
Una invitación de sus partidarios (que llevó un nuevo triunfo del partido liberal) en
la República Dominicana le solicitó su regreso a ese país en 1900. De regreso a Santo
Domingo, Hostos dirigió un nuevo esfuerzo de la reforma educativa en contra de la oposi-
ción de las facciones tradicionalistas. Él se hizo cargo de la Universidad Central y poco
después se hizo inspector general de la educación pública. Hasta su muerte el 11 de
agosto de 1903, Hostos, dedicó su tiempo a la creación de escuelas e instituciones pro-
gresistas, así como el desarrollo curricular y la elaboración de leyes.
La teoría educativa de Hostos señala la inspiración filosófica del positivismo evolu-
cionista de Auguste Comte (1798-1857), de Herbert Spencer (1820-1903) y del idealismo
de Karl Krause (1781 hasta 1832). En la perspectiva filosófica de Hostos, la realidad físi-
ca, social y espiritual (moral e intelectual) es el resultado de un conjunto particular de con-
diciones o relaciones que evolucionan con el tiempo, hacia la realización de su completo
potencial. Por lo tanto, está sujeta a las leyes, el conocimiento sobre ella se puede cons-
truir, y puede ser aprendido, comprendido y articulado conceptualmente a través de un
medio que es capaz de descubrir y expresar estas leyes. Este medio es la razón humana
y su más importante producto derivado es la ciencia. El conocimiento de las condiciones o
las leyes de la realidad otorga control racional sobre ella. Sólo la especie humana es ca-
paz de organizar su relación con la realidad a través del conocimiento de las mismas,
proporcionando la energía obtenida a través de este conocimiento para permitir el sanea-
miento de conformidad con los intereses de la especie y los valores. En términos de co-
nocimiento y poder sobre la realidad, la ciencia se ha convertido en el mecanismo más
importante utilizado por los seres humanos para organizar su relación con el medio am-
biente. Es la condición necesaria para la posibilidad misma de una humanidad nueva para
llegar a su destino racional a través del trabajo y la planificación. Fuera de esta concep-
ción de la realidad y el conocimiento, Hostos desarrolló su propia sociología (Tratado de
Sociología), la ética (Tratado de moral) y la psicología del pensamiento (Tratado de Lógi-
ca). Hostos aplica el marco conceptual proporcionado por estas disciplinas en el contexto
histórico particular de América Latina para crear los fundamentos teóricos de su teoría
educativa.
Para Hostos, el último cuarto del siglo XIX fue el advenimiento de una era de re-
construcción moral. El contenido de esta reconstrucción se ha incrustado en los cimientos
de la ciencia. En las repúblicas recién fundadas de América, Hostos vio los elementos his-
tóricos de dicha reconstrucción. Para él, America3 es "una tierra desconocida para él mis-
mo, ajeno a su poder, y si fueran conscientes de este potencial, podrían crear un futuro
maravilloso.”4 Sin embargo, las condiciones persistentes del colonialismo son un obstácu-
lo para este destino. Las revoluciones políticas republicanas no han establecido el ideal
que les dio su lugar. Las sociedades de América siguen en crisis. La anarquía, se ausen-
cia del orden racional, es el rasgo social que mejor los describe, “su condición sociológica
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es un estado de enfermedad”. Hostos resume esto diciendo: “Nuestros [América Latina]


pueblos han evolucionado en las sociedades cuyo fuerte crecimiento se ve obstaculizado
por el tradicionalismo: como los cuerpos pequeños donde sabemos que son niños cuyas
vidas se sacrificaron por el hermano equivocado en su búsqueda de oro.... Qué de todos
nuestros pueblos de origen latino, que en el viejo país identificado con diversas nacionali-
dades están inmersos en una ideología prestada de forma pobre para nuestras pequeñas
sociedades.”5
Hostos veía que la educación estaba limitando el desarrollo de la razón debido a un
enfoque unilateral, instrumento perfecto para la dominación. El grado de libertad de un in-
dividuo o una sociedad está directamente relacionado con la manera de educar para pen-
sar. La dominación, más que nada, es la opresión de la mente humana. La existencia de
un individuo oprimido reside en el pensamiento subdesarrollado. La educación neo-colo-
nial se convierte en un instrumento de dominación, que en medida produce una mente en-
ferma carente de conciencia, verdad, libertad o justicia.
Esto ocurrió a través de un proceso educativo que negaba las condiciones necesa-
rias para el desarrollo de la mente. El orden y el desarrollo de destrezas intelectuales fue-
ron obstruidos, por tanto se fortalecen las destrezas que facilitan más rápido y ciega la
transmisión de servil hacia las ideas, razonamientos, juicios y conocimientos diseñados
por otros. En lugar de un contacto directo con la realidad y el descubrimiento de sus leyes,
un énfasis unilateral en la memoria e imaginación se produjo. Según Hostos, La adoles-
cencia en los países latinos, en vez de basarse en la salud mental basada en la fisiología
de la mente humana, es mentalmente dominado y esclavizado por un orden intelectual
interesado sólo en abrumar y repugnar la mente adolescente.6
La educación colonial guiada por la escolástica medieval o el esteticismo del rena-
cimiento (los clásicos) tuvo un serio impacto en las nuevas generaciones estadouniden-
ses. Se creó un falso ideal del humano, desarraigados de sus tierras estadounidenses, y
el desarrollo descuidado de la racionalidad y el pensamiento científico. Hostos argumenta
que en la educación esto es un instrumento de dominación porque carece de:
1. un sentido claro de qué es educación y para qué;
2. conocimiento científico de la naturaleza de los estudiantes y cómo se puede cumplir
los objetivos educacionales;
3. métodos educativos basados en este conocimiento para ayudar a los educadores a
guiar a sus estudiantes hacia el logro de estos objetivos;
4. una comprensión objetiva de experiencias educativas, de conocimiento y de organiza-
ción a los educadores para utilizarlo en estimular a sus estudiantes.

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Para Hostos, la meta final en la educación es el desarrollo de la mente. Desarrollo de la


mente implica el desarrollo simultáneo intelectual y moral, porque la mente es un com-
puesto de organismos, de fuerzas que manifiestan su actividad de acuerdo a tres funcio-
nes básicas: sentimiento, amor y pensamiento. Como todo otro organismo, la mente tiene
necesidades y objetivos que deben cumplirse a través de su actividad. En concreto, es
necesario descubrir, conocer y poseer la verdad con el fin de hacer “el bien”. Como Hos-
tos dice: "la manera más infalible de saber si una persona ha desarrollado plenamente su
capacidad para pensar, es la evidencia de su propia vida. Si él o ella hace daño, [la capa-
cidad para el pensamiento] no es lo suficientemente racional."7
El proceso de pensamiento consiste en una serie de operaciones interconectadas
en una secuencia determinada. Hostos identifica cuatro funciones básicas en el proceso
de pensamiento: la intuición, la inducción, la deducción y la sistematización. Cada función
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se puede subdividir en unas más simples en las operaciones. Las operaciones tales como
memorizar, imaginar y poner atención son parte de cada función. Cada función tiene un
resultado o producto intelectual sobre el acto de las funciones posteriores y sobre el cual
se elabora un poco más. El conocimiento de los resultados de este proceso de pensa-
miento. Por lo tanto "conocimiento" que no está relacionado con intuiciones (nociones), la
inducción (principios) y deducciones (juicios), carece de una referencia real, y, por tanto,
se considera carente de sentido. Conocimiento sin sentido se transmite para proporcionar
a los estudiantes conceptos, fórmulas, principios y teorías, que no tienen acceso a las in-
tuiciones, inducciones y deducciones que estos generan. La mente es un organismo acti-
vo, el conocimiento es el resultado de procesos que el alumno debe llevar a cabo. La
educación es el producto de la construcción del conocimiento y el desarrollo de la mente.
Este proceso es la esencia de la propia mente. Como dice Hostos: “La mente no recibe
las ideas que están completas, sino que se forma en sí misma y depende de la informa-
ción de sus sentidos.”8
La reforma educativa de Hostos define claramente su propósito liberador. Se basa
en la comprensión de las fuerzas y condiciones que afectan el desarrollo de la mente, y
que en armonía con estas condiciones, organiza el conocimiento y la experiencia educati-
va en un plan de estudio que sigue a la vez una lógica y una secuencia psicológica. La
aplicación de esta reforma educativa requiere de un cuerpo “re-formado” de docentes ca-
paces de transformar la educación. Los educadores que deseen dirigir la enseñanza hacia
el desarrollo del pensamiento, y lo ayudan a producir conocimiento, tiene que lidiar con su
estructura y secuencia de las funciones y operaciones. La enseñanza debe pasar de la
intuición a la inducción, la deducción, y finalmente hacia la generalización y sistematiza-
ción. A lo largo de este proceso, los educadores deben instruir a sus alumnos en las dife-
rentes funciones y operaciones que se mueven a través de una adecuada consecución.
Según Hostos, la mente es un organismo en desarrollo:

Una vez el orden natural de la mente se ha establecido, hay que recono-


cer que, como todo organismo, la mente nace, se desarrolla y crece, y es-
tá sujeta en su desarrollo de las mismas leyes que afectan sus funciones.
En otras palabras, hay veces que la mente está por encima de toda intui-
ción y otras veces se inclina hacia la inducción basada en la intuición. In-
cluso en ocasiones depende de la inducción para deducir, a partir de prin-
cipios generales, las verdades concretas que antes no podían descubrir o
ver. Por último, la mente florece durante la sistematización cuando funcio-
na con clara conciencia de su propio proceso, y de todos los elementos de
conocimiento que forman parte de ella.9

Implícitamente, los educadores deben basar su enseñanza no sólo en la estructura y los


procesos de la mente, sino también en su etapa particular del desarrollo.
En última instancia, la tarea del docente va más allá de conectar la mente y su rea-
lidad contextual. Más bien, la tarea se vuelve a instar a los estudiantes a desarrollar sus
mentes para obtener el potencial máximo permitido por la actual etapa del desarrollo de la
especie humana (es decir, la sistematización científica positiva). A través de una educa-
ción orientada hacia el desarrollo de la mente, de por vida, la mente del individuo puede
alcanzar un nivel de desarrollo que anteriormente abarcaba miles de años para la especie
humana alcanzar. Por ello, el educador debe comprender no sólo la estructura y el desa-
rrollo natural de la mente humana, sino también la estructura de los conocimientos adqui-
ridos por la especie humana y su clasificación objetiva:
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La jerarquía de los conocimientos no evoluciona de forma natural y espon-


tánea de cualquier otra clasificación de la derivada jerarquía de objetos de
conocimiento a disposición de la mente, y que evoluciona naturalmente la
mente.... Alimentarse de la realidad es la forma en que se ha evoluciona-
do a través de la razón colectiva, la forma en que se ha construido una
gran cantidad de verdades positivista, y la forma en que se ha creado un
legado científico de sus procesos para el pensamiento y las especies de
! conciencia. Del mismo modo, es nutrir con los fenómenos naturales y las
ideas basadas en la observación y el análisis de éstos, que la mente indi-
vidual pueda apropiarse de las riquezas de la razón colectiva y evitar te-
ner que repetir la enorme cantidad de esfuerzo humano de comprensión
que ha ejercido dominar la realidad.10

Un plan de estudios, por tanto, es la recopilación de los caminos del desarrollo de la men-
te humana. Al seguir estos caminos, el alumno se apropia del más alto nivel de desarrollo
mental alcanzado por la humanidad. Para Hostos, la ciencia experimental moderna es el
mayor logro de la mente humana, y la educación de la mente es la educación en métodos
científicos.
Aunque Hostos no llevó a cabo una investigación experimental rigurosa relacionado
con la mente y su desarrollo, su conocimiento enciclopédico de la filosofía, la lingüística,
la psicología, la sociología, la historia y otras disciplinas le dieron una conceptualización
coherente y un modelo operativo de la mente. Un tanto teórico y práctico, el trabajo de
Hostos sintetiza los objetivos, estructura y procesos evolutivos del desarrollo humano que
la educación debe fomentar en la emancipación colectiva y personal. La transformación
de este sistema pedagógico en la práctica es donde se exhibe la mayor creatividad de
Hostos. Él propone un progresivo "concéntricos" curriculum similar a lo que Bruner llama
"espiral". Asimismo, ejerció los métodos y técnicas didácticas como deductivas conferen-
cias; diálogos socráticos, el aprendizaje cooperativo, la experimentación, el uso de mani-
pulativos, esferas y los recursos visuales, exposiciones, viajes de estudio, el aprendizaje
basado en problemas, y muchas otras formas interactivas y significativas de aprendizaje.
Por otra parte, Hostos produjo textos y manuales didácticos para la enseñanza de idio-
mas, literatura, geometría, geografía, historia, teatro, derecho y educación física.

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En suma, el trabajo de Hostos es extraordinariamente profundo y vigoroso. Es


comparable a la de Pestalozzi (1746-1827) en Europa, Giner de los Ríos (1839-1915) en
España y, más recientemente, la de Dewey (1859-1952) en los Estados Unidos. Como tal,
el pensamiento Hostosiano es precursor de los muchos intentos del siglo XX para cons-
truir la teoría educativa y la pedagogía para fomentar el desarrollo humano, tales como el
constructivismo de Jean Piaget, Lev S. Vygotsky 's perspectiva socio-cultural, y la peda-
gogía liberadora de Paulo Freire.
Los extraordinarios marcos educativos de Hostos, así como su lucha por una re-
forma educativa de América Latina orientada a la liberación de su pueblo, lo establece
como el más importante educador de América Latina. Si tenemos en cuenta el papel de la
filosofía educativa que sintetiza el conocimiento filosófico y científico sobre la naturaleza
humana y el dibujo de las implicaciones para su consolidación y avance, Hostos también
debe ser considerado entre los grandes filósofos del mundo de la educación.
Cincuenta grandes pensadores de la educación

Notas

Nuestro agradecimiento al Dr. Xaé Reyes, de la Universidad de Connecticut en Storrs, por


su generosa asistencia con gran parte de la traducción requerida para este artículo.
1. Hostos, Obras Completas. Edición Crítica, Vol. XII.
2. Esta sección biográfica toma libremente la entrada de Hostos en EFGarcia,
FWHoadley, y E. Astol (eds), El Libro de Puerto Rico, San Juan: El Libro Azul Pu-
blishing Co., 1923, y otras fuentes.
3. En este artículo, el término ‘América’ y de ‘Américan’ se refieren al conjunto de Améri-
ca y a todos los estadounidenses no es sólo Estados Unidos de América o de sus ciu-
dadanos.
4. Obras Completas. Edición Crítica., Vol. XIII, San Juan: Editorial de la Universidad de
Puerto Rico, Universidad de Puerto Rico Prensa, p. 159.
5. Ibid., P.299.
6. Ibid., P. 204.
7. Ibid., P. 299.
8. Ibid., P. 214.
9. Obras Completas. Edición Crítica, Vol. XVIII, San Juan: Editorial de la Universidad de
Puerto Rico, p. 29.
10. Manuel Maldonado Denis, Eugenio María de Hostos: el maestro y sociólogo, Río Pie-
dras: Editorial Antillana, p. 190, 1981.

Véase también

En este libro: Dewey, Spencer, Sócrates, Pestalozzi,


en cincuenta pensadores modernos sobre la educación: Piaget, Vygotsky, Freire

Los principales escritos de Hostos

"Tratado de moral", Obras Completas. Edición Crítica. [Obras Completas. Edición Crítica],
Vol. IX Filosofía, Tomo I, San Juan, Puerto Rico: Editorial de la Universidad de Puerto Ri-
co, 2000.

"Lecciones de Derecho Constitucional", Obras Completas, Tomo XV, San Juan: Editorial
Coquí, 1969.

"Tratado de Lógica", Obras Completas, Tomo XIX, San Juan: Editorial Coquí, 1969.

"Ciencia de la Pedagogía", Obras Completas. Edición Crítica, Vol. VI, Educación, Tomo I,
San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1991.

'La Peregrinación de Bayoán ", Obras Completas. Edición Crítica, Vol. I, Literatura, Tomo
I, San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1988.

"Tratado de Sociología", Obras Completas. Edición Crítica, Vol. VIII, Sociología, Tomo I,
San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1989.

'Diario (1866-1869) ", Obras Completas.Edición Crítica, Vol. II, Diario. Tomo I, San Juan:
Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1988.
Cincuenta grandes pensadores de la educación

"Epistolario (1865-1878)", Obras Completas.Edición Crítica, Vol. III, Epistolario. Tomo I,


San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1988.

Lea más

Bosh, Juan, Hostos, El Sembrador, La Habana: Editorial Trópico, 1939. Henríquez Ureña,
Camila, Las ideas Pedagógicas de Hostos, Santo Domingo: Secretaría de Estado de Edu-
cación, 1994.

Hostos, Eugenio María de, 'La Educación Científica de la Mujer ", Obras Completas, Vol.
XII, San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico.

Maldonado Denis, Manuel, Eugenio María de Hostos: el sociólogo y maestro, Río Piedras:
Editorial Antillana, 1981.

Pedreira, Antonio S., Hostos, Ciudadano de América, San Juan: Editorial Edil, 1976.

Rojas Osorio, Carlos, Hostos: Apreciación Filosófica, Humacao: Instituto de Cultura Puer-
torriqueña, 1988.

Sisler, Robert Frank, Eugenio María de Hostos: A Comparative Study of the Educational
and Political Contributions, Nueva York: Prensa de la Universidad de Nueva York, 1962.

Villarini Jusino, Ángel R., "La Enseñanza Orientada al Desarrollo del Pensamiento Segun
Eugenio María de Hostos" en Actas del Primer Encuentro Internacional Sobre el Pensa-
miento de Eugenio María de Hostos, San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico,
1997.
ANGEL VILLARINI JUSINO Y CARLOS ANTONIO TORRE

Traducción de Elvin Candelaria Cortés


Para este servidor es más que un placer poder exponer este valioso artículo para el bene-
ficio de cualquier lector. La tarea sigue y seguirá corriendo por su misma evolución, pues
la persistencia por dar a conocer el reconocimiento de Hostos vive. En un artículo leí “si
Hostos viviera hoy” frase que desde entonces llevo siempre en mi interior. Si Hostos estu-
viera hoy, estaría ocupándose en progresar sus mismas ideas, siendo fiel a su pensa-
miento. Un pensamiento que a los destellos de America perdure “el bien”. Pero, sólo la
mezcla de la educación de los tiempos nos adelantará pasos entendedores para el pro-
greso del mismo. Por último, quiero tener la oportunidad de expresarme a favor del bene-
ficio de las redes educativas representativas de la web 2.0 y su evolución en la internet.
Hostos nos enseña que la unilateralidad, de cualquier cosa, es el paso equivocado para
los pueblos. Es así, que considero que cada escuela-comunidad educativa debe abrir los
campos y abrasar la informalidad de la nueva era para ir desplazando poco a poco el tra-
dicionalismo que tanto daño le hace al progreso de las mentes de un país.

“El único modo de conseguir que la enseñanza sea eficaz es el que consigue hacer pen-
sar al educando… el objeto de la enseñanza no es tanto proveer de conocimiento, cuanto
en poner en actividad los órganos capaces de adquirir conocimiento.” Hostos