You are on page 1of 17
Comportamiento de la sexualidad en un grupo de adolescentes del Área de Salud de Mulgoba Yileika

Comportamiento de la sexualidad en un grupo de adolescentes del Área de Salud de Mulgoba

Yileika Elías García

Especialista en Medicina General Integral Policlínico Mulgoba

Municipio Boyeros, Cuba

Dra. María Zayda Guridi González

Magíster en Psicología de la Salud

Dra. Zaily Dorta Guridi

Especialista en Medicina General Integral

Dra. Lizbet Noda

Especialista en Medicina Interna

Dra. Zunilda Reyes Díaz

Magíster en Psicología de la Salud

Comportamiento de la sexualidad en un grupo de adolescentes del Área de Salud de Mulgoba Yileika
Comportamiento de la sexualidad en un grupo de adolescentes del Área de Salud de Mulgoba Yileika

Ver Perfil del autor

Artículo Publicado el 10 de noviembre de

Resumen

2006

Se realizó un estudio retrospectivo, descriptivo y de corte trasversal en una población conformada por 102 adolescentes, pertenecientes al Círculo de Adolescentes, de 2 consultorios (18 y 19) del Policlínico Mulgoba. Se aplicó una entrevista estructurada con el objetivo de identificar algunas características de la conducta sexual de los adolescentes y explorar sobre los conocimientos que poseían estos muchachos acerca de la sexualidad. En el estudio se observó que más de la mitad de los jóvenes tenían relaciones sexuales, comenzando las mismas a edades muy tempranas, con marcada inestabilidad de las parejas; el condón fue el método anticonceptivo más utilizado por ambos sexos. Más de la mitad de las jóvenes había tenido al menos un embarazo, en la mayoría de los casos, interrumpidos. La mayoría tenían conocimientos sobre el SIDA, la gonorrea y la sífilis. La fuente de información sobre temas de sexualidad son los amigos, deseando conocer más sobre otros temas sexuales. Se recomienda seguir profundizando en el programa de atención al adolescente para promover y prevenir la salud de esta generación.

Introducción

Durante mucho tiempo la adolescencia se consideró solo un tránsito entre la infancia y la adultez, pero hoy existen motivos suficientes para considerarla como una etapa dentro del proceso de desarrollo del ser humano y exclusivo de

nuestra especie (1).

Según la OMS, la adolescencia transcurre en el segundo decenio de la vida, desde los 10 hasta los 19 años, y se define este período como una época en que el individuo progresa desde la aparición inicial de las características sexuales secundarias hasta la madurez sexual (1, 2).

La adolescencia es, a su vez, el momento de más rápido y completo aprendizaje del individuo, pues tiene que aprender en un breve lapso de tiempo, que sólo dura 9 años, todos los aspectos relacionados con el rol de adulto, además de adaptarse en el dominio de los instintos y necesidades, en el manejo de sus dimensiones corporales y posibilidades funcionales que se adquieren a través de los cambios morfofuncionales de la pubertad (3-5).

Como período crítico del desarrollo, es rico en potencialidades de cambio y transformaciones, lo que motiva el interés de diferentes sectores de la sociedad que tienen claridad en comprender que la generación de adolescentes de hoy representa al adulto del mañana (1).

En la sociedad moderna, la población de adolescente ha alcanzado una cifra relevante, casi la cuarta parte de la población mundial (1,6) y a pesar de que existen grandes diferencias entre los adolescentes de distintas regiones del mundo, por las influencias culturales y socioeconómicas a los que están sometidos, puede hacerse una caracterización general de esta etapa (1).

Los jóvenes experimentan cambios físicos, psicológicos y sociales: aparece el desarrollo de los genitales y caracteres sexuales secundarios, esto genera incertidumbre en los adolescentes sobre su nueva apariencia física. Es una nueva fase de gran curiosidad sexual, en la que hay una búsqueda de autonomía e independencia con dificultades para controlar los nuevos impulsos, juzgando a los padres como incapaces para comprenderlos; sin embargo, sienten la necesidad de su apoyo emocional y físico. Suelen aparecer sentimientos de soledad y la necesidad de establecer un vínculo afectivo fuerte con otros adolescentes. Los comportamientos reciben gran influencia de las normas de conducta del grupo, trayendo esto conflictos con los padres (1, 6).

La necesidad de ser aceptados en el grupo se convierte en una de sus más fuertes motivaciones. El intercambio de las nuevas vivencias emocionales los hace sentirse comprendidos y aceptados en un grupo donde el aprendizaje es permanente. Por eso resulta de vital importancia para los adultos conocer las características del grupo, las de sus líderes, sus normas y valores, ya que van a ejercer una influencia decisiva en el adolescente, que con seguridad las hará suyas (1, 6 - 9).

Los adolescentes tienen como características propias la falta de control de los impulsos, la ambivalencia emocional, los cambios emotivos y de la conducta; además, su maduración sexual, cada vez más temprana, los lleva a la búsqueda de las relaciones sexuales como inicio de su vida sexual activa. Estas características los condicionan a mantener comportamientos arriesgados y los expone a ser víctimas comunes de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), lo cual se agrava por la falta de conocimientos reales acerca de éstas (10).

El interés por el desarrollo y la salud reproductiva de los adolescentes aparece después de la Segunda Guerra Mundial, cuando muchos estados de Europa, al contar con una población muy joven empezaron a tener incertidumbre de elaborar estudios sobre factores que podían modificar la conducta sexual y reproductiva de los jóvenes adolescentes (11).

La salud reproductiva considerada como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no meramente como la ausencia de enfermedad o dolencias en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos, para que las personas sean capaces de llevar una vida sexual segura y satisfactoria y tener acceso a métodos de regulación de la fecundidad seguros, efectivos, sostenibles y aceptables, surge como concepto en 1994, en las sesiones de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo en el Cairo, aunque su gestación y evolución ocurrieron algún tiempo atrás (12, 13).

Aunque tradicionalmente la adolescencia se ha considerado como un grupo poblacional exento de problemas de salud, en este aspecto han ocurrido incidencias que constituyen alertas no sólo para el personal de la salud, sino también para padres y maestros, quienes pueden encontrarse en situaciones difíciles para prevenir tales incidencias (14,15).

La precocidad de la actividad sexual, el ambiente familiar inadecuado, la influencia del grupo social donde se desarrolla el adolescente, están relacionados con el actual aumento del riesgo de tener embarazos no deseados, abortos, partos, que en esta edad traen consecuencias adversas.16 También los adolescentes son víctimas de infecciones de transmisión sexual, a causa, entre otras razones, la falta de información, los sentimientos de vergüenza propios de su edad, y la actitud despreocupada con que practican su actividad sexual (17).

La relación sexual temprana, la inestabilidad en la pareja, el uso del aborto como método anticonceptivo, la práctica de un sexo no seguro y la promiscuidad pueden ser causas de muchos males (18, 19). Además, el embarazo en la adolescencia se ha considerado como un problema de salud en todo el mundo. Cada vez aumenta más el número de embarazos en esta etapa de la vida, tanto en países desarrollados como subdesarrollados (20).

En la adolescencia se produce un proceso de reestructuración, de cambios endocrinos y morfológicos como son la aparición de los caracteres sexuales secundarios, la transformación y el crecimiento de los genitales, la aparición de la menarquia en la niña y la eyaculación en el varón; además, surgen nuevas formas de relación con los adultos, nuevos intereses, nuevos valores, actividades de estudio, cambios en la conducta y en la actitud ante la vida (20-23).

Los adolescentes llegan a ser fértiles aproximadamente 6 ó 7 años antes de ser maduros emocionalmente, y crecen en una cultura donde los compañeros, la televisión, el cine y la música transmiten mensajes manifiestos a propósito de las relaciones sexuales que son muy comunes y aceptados (24).

El embarazo precoz, el embarazo en adolescentes, el embarazo no deseado al que el hombre no hace frente en muchos casos, considerando que "el haberse embarazado no es problema de él, es ella que no se cuidó", termina generalmente con un aborto que la familia ignora o apoya. Ahora, si se acepta el embarazo este significa la deserción escolar y la frustración al no poder continuar con los estudios; en otros casos el niño se convierte en el hijo de la abuela, quien lo atiende y lo cuida para que su hija pueda seguir adelante; la joven no vive ni disfruta la responsabilidad de madre ni lo que esto implica (1,18, 19,).

El aborto no es un método anticonceptivo y, por tanto, debe evitarse que se acepte como algo muy natural, sencillo e inocuo. El aborto puede traer como consecuencias posteriores lesiones en el cuello uterino, cáncer cervicouterino u otras complicaciones. Se llega a él con gran naturalidad; el desconocimiento y la falta de educación sexual hacen acudir a la joven confiada en las condiciones en que se produce en nuestro país. Irresponsablemente algunas jóvenes, "como no sienten nada y es tan rápido", abusan del mismo con frecuencia, aunque conocen que existen otras medidas para evitar el embarazo (18, 19, 25).

De otra parte, las ITS se observan en adolescentes que llevan una vida sexual promiscua o que resultan víctimas de una enfermedad contagiosa, en ocasiones contagiada por su propia pareja. Los jóvenes confían en que ellos no se van a enfermar, que su pareja es estable y a lo mejor hace una semana que la conocen y ya están haciendo vida sexual activa y además, como solo tienen relación sexual con esa persona, no hay riesgo. Consideran que el condón les impedirá sentir placer, limitará el disfrute de una sexualidad plena, "estorba" o sencillamente porque no le gusta a él, ella es incapaz de defender su criterio (18, 26).

En 1995 los adolescentes de 10 a 19 años representaron el 4 % del total de los casos reportados de SIDA en América Latina, y se considera que del total de casos diagnosticados entre los 20 y 24 años de edad, la mayoría contrajo el virus durante la adolescencia (27).

En el año 1996 Cuba tuvo la tasa general de SIDA más baja del Caribe (9) por cada millón de habitantes); no obstante, se observa un ascenso de esta entidad, y al igual que en otros países del mundo, la población adolescente y joven representa los protagonistas principales de esta enfermedad (27).

Las ITS abren las puertas al SIDA, amenaza de la humanidad. Hoy se conoce que tiene 6 veces mayores posibilidades de adquirir el SIDA quien posea el antecedente de una ITS. En Cuba, el grupo de 15 a 19 años es el segundo más afectado por las ITS, solamente superado por el grupo de jóvenes de 20 a 24 años, y es Ciudad de La Habana la provincia que reporta las cifras más altas de adolescentes y jóvenes afectados por estas enfermedades, así como una de las de mayor número de casos de infectados por VIH/SIDA (27).

Después del triunfo de nuestra Revolución cubana, en 1959, con el concepto de que hombres y mujeres deben luchar juntos en plenitud de igualdad para lograr una vida sana y feliz, se comienzan a considerar las relaciones sexuales como un problema social de interés para la pareja y de la familia, pues dan origen a un nuevo ser, y se comienza a valorar la sexualidad, no sólo en los aspectos reproductivos, sino considerándola como el conjunto de condiciones estructurales, fisiológicas, comportamentales y socioculturales que permiten el ejercicio de la función sexual humana

(28).

La educación sexual es parte de la información integral del ser humano en los diversos aspectos que esta abarca y adquiere mayor significación dentro de la educación moral en su estrecha vinculación con la educación política ideológica (29, 30).

La educación sexual prepara a los jóvenes para el amor, el matrimonio y la familia; esta debe formar parte de la educación integral de la personalidad de cada individuo en nuestra sociedad, que incluye la adquisición de los conocimientos y habilidades que exige la vida familiar a cada ser humano para lograr su pleno desarrollo (31, 32).

La orientación sexual debe considerarse un trabajo perteneciente a la esfera de las acciones preventivas y en ese sentido se hace necesario llevarla a cabo en todos los grupos etáreos (16).

Hasta 1987, en nuestro país más de 21 mil adolescentes habían abandonado sus estudios como consecuencia de la falta de orientación sexual, y actualmente afrontan dificultades en el desarrollo de aspectos relacionados con esta esfera, lo que se evidencia en los siguientes aspectos: alta incidencia de embarazo en la adolescencia y del índice de fecundidad en la población femenina de menos de 19 años; gran incremento de los abortos, matrimonios, divorcios y separaciones de los individuos jóvenes, así como el abandono creciente de la escuela, y por supuesto, el incremento

del número de casos de ITS y Síndrome de Inmuno-Deficiencia Adquirida (SIDA) (33).

En la actualidad, a pesar de los notables adelantos en los conocimientos médicos y el desarrollo de la atención primaria en nuestro medio, ha habido un incremento de las infecciones de transmisión sexual (ITS), principalmente en los jóvenes, y dentro de ellos, son los adolescentes el grupo etáreo más severamente afectado, no sólo biológica, sino también psíquica y socialmente (34,35).

En la Educación Sexual deben estar presentes dos aspectos básicos: la formación, que corresponde al hogar e incluye las actitudes, normas y valores acerca del sexo que contribuyan al propio bienestar y al de la sociedad, y la información sobre todo lo referido a la sexualidad, propiciada tanto formal como informalmente y que puede proceder de amigos, padres, maestros, médicos, libros, medios de comunicación masiva, etc (36).

El trabajo debe estar encaminado a capacitar a los jóvenes para dominar los problemas relacionados con la sexualidad, con el fin de evitar sentimientos de vergüenza o culpabilidad, creencias infundadas y otros factores psicológicos que puedan inhibir la relación sexual o perturbar las relaciones o la respuesta sexual, así como protegerlos con la adecuada información contra los riesgos del desenfreno y la falta de responsabilidad y precaución, y contra el peligro de ser víctimas de delitos sexuales o de incurrir en ellos por desconocimiento (36).

Cuba cuenta con muchos especialistas de diversas profesiones interesados en el estudio de la sexualidad. Se aplican encuestas para dirigir con mayor efectividad los contenidos de las charlas y conferencias; se elaboran materiales audiovisuales, folletos, libros. En fin, se han utilizado diversas vías para educar y elevar la preparación de la población en relación con la sexualidad. Sin embargo, el impacto de esta labor se ha visto limitada debido a la metodología que en ocasiones se utiliza (31, 32). Por esta razón consideramos que el conocimiento sexual debe ser elaborado por la propia persona, en un espacio grupal, que le permita no solo apropiarse de valores, actitudes y conocimientos sobre la sexualidad, sino que además pueda trabajar las ansiedades miedos y resistencias que dicho aprendizaje moviliza (7).

El médico de la familia, en su trabajo con los Círculos de Adolescentes está en

una situación privilegiada para indicar

al adolescente la normalidad de las sensaciones y actividades sexuales en esta etapa de la vida y en años posteriores, y de esta forma contribuir a la formación cada vez más completa de los hombres y mujeres del mañana.

Al confeccionar el análisis de la situación de salud de nuestro consultorio, nos percatamos que existen factores comunes en los adolescentes que pueden ser controlados o modificados, mediante intervenciones de salud, ya que el trabajo educativo con ese joven sector de la población potencia a la sociedad para que sea más auténtica y saludable en cuanto a la vida sexual se refiere. Por este motivo, y por todo lo anteriormente expuesto, se realiza este trabajo con el fin de construir un futuro mejor.

Objetivo general

Caracterizar algunos aspectos de la sexualidad en un grupo de adolescentes pertenecientes a nuestra área de salud.

Objetivos específicos

1- Identificar algunas características de la conducta sexual de los jóvenes sujetos al estudio.

2- Explorar los conocimientos sobre sexualidad que posee el grupo de

adolescentes seleccionados.

3- Identificar los temas de sexualidad que desean conocer los jóvenes participantes del estudio.

Precisión semántica

Adolescencia: Etapa de la vida del ser humano en la que se producen transformaciones biológicas, psicológicas y sociales en un período de 5 a 6 años, y que esta comprendida de los 10 a los 19 años de edad. Con fines estadísticos la OMS define al adolescente como el individuo que ya cumplió los 10 años y no ha cumplido los 20 (37, 38).

Sexualidad: Son las características biológicas, psicológicas y socioculturales que nos permiten comprender el mundo y vivirlo a través de nuestro ser como hombres o mujeres. Al hablar de sexualidad tenemos que conocer que esta tiene 3 componentes fundamentales: el biológico, el social y el psicológico. La dimensión biológica nos lleva al sexo biológico (18, 37, 38).

Círculo de adolescentes: Es el grupo conformado por pacientes de 10 a 19 años y dispensarizados como adolescentes a nivel de consultorios médicos de familia, que tiene como objetivo, realizar diferentes actividades de promoción y prevención de salud encaminadas a elevar la calidad de vida de nuestros jóvenes.

Infecciones de transmisión sexual (ITS): Se denomina actualmente ITS a las enfermedades de transmisión sexual, puesto que las mismas no siempre manifiestan síntomas y signos en su evolución clínica, que las clasifiquen como enfermedades, sin embargo, su transmisión puede ser posible.

Método

Se realizó un estudio no experimental, de tipo descriptivo y de corte transversal en adolescentes pertenecientes al Círculo de Adolescentes de los consultorios 18 y 19 del Reparto Mulgoba en el área de salud del Policlínico Victoria Cuba - Angola, en el período de enero a agosto de 2004.

El número inicial total de adolescentes de los dos consultorios estudiados fue de 127; de estos se excluyeron los menores de 12 años y los que presentaron cualquier nivel de retraso mental, por lo que el muestreo no fue probabilístico, ya que la elección de los sujetos no dependió de la probabilidad, sino de causas relacionadas con el objeto de estudio, quedando conformada la población por 102 adolescentes de 12 a 19 años y con un nivel de comprensión mínima para la confiabilidad de sus respuestas. Se visitaron en sus hogares para conocer su disponibilidad a participar en nuestra investigación, lográndose que todos aceptaran.

Los 102 adolescentes seleccionados se clasificaron en grupos de 20 personas. Cada grupo fue citado el consultorio médico indicado; las reuniones e llevaron a cabo los sábados en horas de la mañana, tiempo en el que se les aplicó una encuesta estructurada por la autora de este trabajo (Anexo 1), la cual fue probada en un grupo de estudiantes pertenecientes a una Secundaria Básica del Área de Salud, donde se recoge la información necesaria para el desarrollo de esta investigación.

Operacionalización de las variables

Variables de estudio:

  • - Edad: Adolescentes de 12 a 19 años.

  • - Sexo: Ambos sexos.

-Conducta sexual: Se identificaron algunas conductas que asumen los adolescentes, como: tener relaciones sexuales, número de parejas actuales, número de parejas desde el inicio de la vida sexual activa, edad de comienzo de las mismas, nivel de satisfacción en sus relaciones, utilización de métodos anticonceptivos, sexo seguro para evitar las infecciones de transmisión sexual (ITS). También se estudió el número de embarazos, la actitud hacia el mismo y el método utilizado para su interrupción.

  • - Conocimientos sobre sexualidad: Se exploró el nivel de conocimientos sobre diferentes temáticas de la sexualidad,

como: información sobre las infecciones de transmisión sexual, el uso de anticonceptivos, temas que necesita conocer y vías o fuentes de adquirir los conocimientos e informaciones. Además, se exploró el concepto de sexualidad,

valorando el manejo del mismo por parte de los adolescentes estudiados de forma correcta o incorrecta:

  • - Concepto correcto: Incluye las características biológicas, psicológicas y socioculturales, que nos identifican como hombres o mujeres.

  • - Concepto incorrecto: Cuando identifican la sexualidad solamente con el sexo biológico.

Variables por controlar:

  • - Edad: La muestra comprende adolescentes de 12 a 19 años y se excluyeron los menores de 12 años por estar aún en un nivel de escolaridad de primaria, presentando inmadurez psicológica.

  • - Coeficiente intelectual: Los adolescentes estudiados no pueden estar dispensarizados como Retrasados Mentales, ya

que se necesitó un nivel de comprensión mínima para la aplicación de la encuesta.

Procesamiento estadístico:

Los datos recogidos en la encuesta se incorporaron a una base de datos y se procesaron por medio del paquete estadístico Microstat, empleando una microcomputadora personal Pentium 2.

El estadígrafo de comparación con que se trabajó fue el porcentaje. Los resultados se analizaron y se discutieron mediante la presentación de cuadros estadísticos, expresados en números absolutos y porcentajes, utilizando la tabulación manual. Se confeccionaron tablas y gráficos para su mejor comprensión.

Resultados y discusión

Cuadro 1 - Distribución de los adolescentes según Grupo de Edad y Sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.

Procesamiento estadístico: Los datos recogidos en la encuesta se incorporaron a una base de datos y

Fuente: Entrevista.

En el cuadro 1 hemos representado el grupo de adolescentes estudiados por grupo de edad y sexo, observando que predominaron los del sexo masculino, con un 52.9% y el grupo de edad de mayor porcentaje fue el de 16 a 19 años, con un 52%, según nuestra población adolescente.

Cuadro 2 - Distribución de los adolescentes según Relaciones Sexuales y sexo . Policlínico Mulgoba, 2004.

Procesamiento estadístico: Los datos recogidos en la encuesta se incorporaron a una base de datos y

Fuente: Entrevista.

Del total de adolescentes estudiados, el 61.7% había tenido relaciones sexuales, destacándose el sexo masculino con un 66.7%, y el femenino con más de la mitad (56.2%). Como es sabido, entre los cambios que ocurren en la adolescencia, están el despertar de la sexualidad y el aumento de los deseos y las sensaciones especiales que los acompaña. Para los adolescentes constituye un reto significativo este despertar de la sexualidad (39). Es de destacar que en el adolescente el grupo juega un rol fundamental en el desarrollo de su personalidad y constantemente se está comparando con el resto de sus coetáneos, tratando de igualarse a sus amistades, por lo que la conducta sexual puede estar determinada por el grupo de pertenencia del joven. También al varón se le estimula a la precocidad sexual como valor que transmitido de generación en generación, pudiendo explicar el porcentaje elevado en los varones con respecto a las jóvenes.

Revisando otros estudios, pudimos observar que el nuestro tiene un comportamiento similar a los resultados de otros países, como por ejemplo, en los Estados Unidos, las mujeres adolescentes han tenido relaciones sexuales en el 56 % de esta población, mientras en los varones la cifra corresponde a un 73 %, ocupando el primer lugar en embarazos en la adolescencia, dentro de los países desarrollados, a pesar que en los países europeos la actividad sexual comienza en edades más tempranas (40, 41).

En Cuba, los demógrafos han identificado un proceso de rejuvenecimiento de la fecundidad, y señalan que las mujeres están pariendo en edades cada vez más tempranas. En nuestro país el 50 % de los adolescentes de entre 15 y 19 años tiene vida sexual activa. Algunos autores plantean que hay un incremento del 10 % anual de mujeres con relaciones sexuales a partir de los 12 años hasta los 19 años (42, 44).

Cuadro 3 -

2004.

Distribución de los adolescentes según la edad de la primera relación sexual y sexo. Policlínico Mulgoba,

Cuadro 3 - 2004. Distribución de los adolescentes según la edad de la primera relación sexual

Fuente: Entrevista. N: 63.

Según se muestra en el cuadro 3, más de la mitad de nuestros jóvenes estudiados (69.8%), tuvieron relaciones sexuales antes de los 15 años, siendo el sexo masculino el de mayor porcentaje, con 86.2%. En el caso de las mujeres, se observó que el 51.8% tuvo su primera relación sexual después de los 15 años. Es importante tener en cuenta que para nuestra sociedad, el arribo a los 15 años de una muchacha es un acontecimiento de gran significación personal, familiar y social, por lo que este acontecimiento pudiera estar influyendo en el control de la conducta sexual del sexo femenino.

En la actualidad existe una tendencia al inicio de las relaciones sexuales a edades más temprana.45 La encuesta demográfica y de salud de las mujeres llevada a cabo en Centro y Sudamérica, señala que altos porcentajes de adolescentes en México, Guatemala, Ecuador, Salvador y Brasil, tuvieron sus primeras relaciones sexuales antes de los 15 años (46). En Cuba, Álvarez Lajonchere (47) encontró mayor incidencia de las primeras relaciones sexuales a los 14 años, lo que coincide con nuestros resultados.

El grupo escolar en el que se desenvuelve el adolescente ejerce gran influencia y su conducta va a estar altamente influenciada. Además, este constituye una vía de transmisión de normas, comportamientos y valores que en ocasiones es más influyente que la propia familia. La actividad sexual en los adolescentes se ha convertido en una norma; la mayoría considera que es necesario realizarla, como si fuera una moda, y así tratan de buscar aceptación del grupo

(48).

Cuadro 4 - Distribución de los adolescentes según la vivencia de sus relaciones sexuales y sexo. Policlínico Mulgoba,

2004.

Cuadro 3 - 2004. Distribución de los adolescentes según la edad de la primera relación sexual

Fuente: Entrevista. N: 63.

Este cuadro muestra la vivencia de satisfacción o insatisfacción que tienen estos jóvenes en su relación sexual con su pareja; el 63.5% reflejó sentir satisfacción por las mismas. El sexo masculino manifestó satisfacción en un 69.4% y las adolescentes en un 55.5%. La insatisfacción por la relación sexual se evidenció en ambos sexos, con un 36.5% del

total. Es importante señalar que al comenzar las relaciones sexuales muy tempranas, los jóvenes presentan inmadurez biológica, psicológica y social que pudiera estar influyendo en el desarrollo de la esfera sexual, así como cierto desconocimiento de la respuesta sexual humana en ambos sexos. Esto demuestra la necesidad de intervenir para modificar el nivel de conocimientos de estos adolescentes, aportando información que permita a cada individuo desarrollar una conducta sexual sana.

Cuadro 5 - Distribución de adolescentes según el número actual de parejas sexuales con que cuentan y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.

total. Es importante señalar que al comenzar las relaciones sexuales muy tempranas, los jóvenes presentan inmadurez

Fuente: Entrevista. N: 63.

En el cuadro 5 se observa que el mayor porcentaje de jóvenes, 66.7%, tenía una sola pareja al momento del estudio, aunque en el sexo masculino se evidenció que más del 50% se relacionó con 2 o más parejas, por lo que esto es un signo de alerta al considerar que los adolescentes son un grupo de alto riesgo dentro de las ITS. Según informes de la OMS, 1 de cada 20 se contagia de ITS cada año (49).

Emocionalmente el adolescente tiende a ser inestable, cambia con frecuencia sus valoraciones sobre las demás personas, sean padres, amigos o parejas. Aún no ha concluido la madurez psicológica del individuo; se inicia, se revalora a cada paso en sus relaciones con sus semejantes y quedará sólidamente establecido en etapas posteriores de su desarrollo (50), lo que podría explicar nuestros resultados en cuanto a la relación con más de una pareja. También es importante recordar las existencias de prejuicios en la sociedad con respecto a la posición del hombre y su vida sexual, lo que puede estimular la promiscuidad de este sexo, no ocurriendo así en el sexo femenino.

Cuadro 6 - Distribución de pacientes según el número de parejas hasta el momento actual y sexo. Policlínico Mulgoba,

2004.

total. Es importante señalar que al comenzar las relaciones sexuales muy tempranas, los jóvenes presentan inmadurez

Fuente: Entrevista. N: 63.

Teniendo en cuenta la inestabilidad como uno de los rasgos sobresalientes en la personalidad del adolescente, vemos que ésta también se manifiesta en la esfera de sus relaciones sexuales, por lo que en ellos, durante este corto período establecen un número significativo de relaciones amorosas. En nuestro estudio se puede ver que más de la tercera parte (36.5% y 39.7%) habían tenido 3 o más parejas desde que comenzaron su vida sexual activa, destacándose el sexo masculino con 30.6% y 69.4%.

Otros estudios realizados sobre comportamiento de la sexualidad en adolescentes reflejan los mismos resultados hallados en nuestro estudio con referencia al número elevado de parejas, por lo que trae como consecuencia factores de riesgo para la aparición de las ITS.51

Cuadro 7 - Distribución de adolescentes según tipo de anticonceptivo utilizado y sexo. Policlínico de Mulgoba, 2004.

Cuadro 7 - Distribución de adolescentes según tipo de anticonceptivo utilizado y sexo. Policlínico de Mulgoba,

Fuente: Entrevista. N: 63.

Analizando el cuadro 7 podemos observar que el método más utilizado por los adolescentes sujetos a nuestro estudio fue el condón, con un 46%, sobresaliendo su utilización en el sexo masculino para un 58.3%, aunque las mujeres también lo reflejaron como método usado actualmente por ellas (29.6%). Un estudio realizado por la Dra. García Imia (52) mostró que el mayor porcentaje de adolescentes señalan el condón como el mejor método de anticoncepción en esta etapa de la vida, además de ser el ideal para evitar las infecciones de transmisión sexual.

El DIU, dispositivo intrauterino, ocupó un alto porcentaje, 40.7%, y es importante destacar que en este grupo hay un porcentaje en ambos sexos que no utiliza ningún anticonceptivo, representando un 28.6% del total.

Un estudio realizado por la Dra. Hernández Peterssen 36 muestra que el 80% de los jóvenes no usó anticonceptivos en su primera relación y el 67% no lo usa actualmente; de esta población se reportaron 28 embarazos, 77% de los cuales fueron por no uso de anticonceptivos. De ellos 25 condujeron a abortos provocados, 1 a deserción escolar y 2 a retardo escolar. Estos resultados evidencian que el no uso de un método anticonceptivo en la adolescencia puede desorganizar la vida de la adolescente y la de su medio familiar.

Varios estudios en nuestro medio alertan sobre estos y otros problemas, como el uso del aborto como método anticonceptivo (36).

Según estudio realizado por la Dra. Cortés Alfaro, el bajo porcentaje de uso del condón en los varones de secundaria básica puede deberse a una información deficiente en cuanto a sus ventajas en los muchachos que se inician sexualmente y al desconocimiento de los riesgos a que se exponen; en el caso del sexo femenino, al temor de sentirse rechazada y constituir una prueba de desconfianza hacia su pareja sexual (27).

Cuadro 8 - Distribución de adolescentes según haya sido contagiado por una ITS, y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.

Cuadro 7 - Distribución de adolescentes según tipo de anticonceptivo utilizado y sexo. Policlínico de Mulgoba,

Fuente: Entrevista. N: 63.

Según se muestra en el cuadro 8, la mayoría de los adolescentes (95.3%) no han sufrido ninguna infección de transmisión sexual, sólo el 8.3% de los varones presentó alguna infección de este tipo, lo que no implica que estén exentos de las mismas, ya que hay un porcentaje de ellos que no utilizaron el condón como método para realizar un sexo seguro. Es un signo de alerta al considerar que los adolescentes son un grupo de alto riesgo dentro de las ITS.

Los principales obstáculos que dificultan la lucha contra las ITS en estas edades son la ignorancia de los adolescentes en cuanto a los síntomas, la índole asintomática, en particular en las mujeres, y la renuncia a pedir asesoramiento por temer reacciones de ira y hostilidad de parte de los adultos. El examen de las principales causas de morbimortalidad en este período revela que la mayoría pueden ser evitadas con medidas preventivas y una adecuada educación para la salud (10).

Las ITS constituyen un serio problema de salud en la adolescencia y según plantean otros trabajos realizados (52), un elevado número de estudiantes adolescentes con vida sexual activa mantienen conductas y actitudes sexuales de riesgo que los exponen a enfermar por ITS/VIH/SIDA.

Cuadro 9 - Distribución de adolescentes según su conocimiento sobre ITS y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.

Los principales obstáculos que dificultan la lucha contra las ITS en estas edades son la ignorancia

Fuente: Entrevista.

  • N. Masculino: 36.

N. Femenino:

27.

El cuadro 9 refleja el conocimiento que tiene el grupo de estudio sobre algunas de las infecciones de transmisión sexual. Se destaca que el SIDA como conocido por el 100% de estos jóvenes, siguiéndole la gonorrea (65%) y la sífilis, con un 63.4%.

Un trabajo realizado por la Dra. Pérez Palmero arrojó similar resultado al nuestro, ya que también las infecciones más conocidas por los adolescentes estudiados fueron el SIDA, la gonorrea y la sífilis (54). También la Dra. Cortés Alfaro encontró iguales resultados en su estudio (53).

En la población estudiada se encontró que la mayoría de los adolescentes mostraron conocer las infecciones de transmisión sexual, sin embargo, esos conocimientos no se traducen automáticamente en una conducta sexual segura. Pensamos que es contradictorio que estos jóvenes que conocen las infecciones más peligrosas y amenazantes para su salud, aún realicen actividades sexuales sin la adecuada protección. Estos resultados pueden ser un estímulo para continuar el trabajo educativo y fortalecer las acciones destinadas a quienes no han iniciado las relaciones sexuales.

Cuadro 10 - Distribución de adolescentes del sexo femenino según número de embarazos presentados. Policlínico Mulgoba, 2004.

Cuadro 10 - Distribución de adolescentes del sexo femenino según número de embarazos presentados. Policlínico Mulgoba,

Fuente: Entrevista. N. Femenino: 27

En este cuadro se analizó el número de embarazos que habían tenido las jóvenes de este grupo de adolescentes que tenían relaciones sexuales, dando como resultado que el 48.1% había tenido como mínimo un embarazo; sólo el 22% no había quedado en estado, por lo que podemos inferir que más del 75% ha tenido al menos un embarazo.

En algunas investigaciones se señala, que las familias donde la autoridad moral es débil, pobremente definida, de padres sin casarse, padres múltiples o ausentes, donde las jóvenes han sido criadas por diferentes personas, presentan con más frecuencia embarazos en la adolescencia (55).

Otros autores señalan que cerca de la mitad de todos los adolescentes no utiliza anticonceptivos en su primera relación sexual, así como el poco uso de anticonceptivos por los jóvenes y la despreocupación ante la protección de la actividad sexual (55).

La actividad sexual precoz y sin protección que puede originar un embarazo, no causa en general morbilidad y mortalidad durante el período de la adolescencia; sus efectos y costos se evidencian más tarde en la vida y puede tener importantes repercusiones en el desarrollo biológico, social y psicológico de la joven generación (48).

Cuadro 11 - Distribución de adolescentes del sexo femenino según la conducta asumida ante la presencia de un embarazo. Policlínico Mulgoba, 2004.

Cuadro 10 - Distribución de adolescentes del sexo femenino según número de embarazos presentados. Policlínico Mulgoba,

Fuente: Entrevista. N: 32 embarazos.

Este cuadro representa la conducta que asumieron nuestras adolescentes ante el embarazo que presentaron en algún momento de su vida sexual. Como puede observarse, la mayoría de estos embarazos fueron interrumpidos, realizándose el 50% mediante legrados y un 40.6% por regulaciones menstruales; sólo 3 embarazos continuaron su curso.

Resultados de algunas investigaciones muestran que la mayoría de las mujeres que abortan son estudiantes o tienen aspiraciones de continuar sus estudios, señalando esta causa como motivo del aborto. Retrasar el deseo de tener un hijo en una adolescente escolar es adecuado, pero no es apropiado tener que recurrir al aborto, esto evidencia superficialidad en el conocimiento de métodos anticonceptivos (48).

Estudios realizados con adolescentes abortistas evidencian superficialidad en el conocimiento de métodos anticonceptivos, el establecimiento de relaciones de pareja simultáneas y fortuitas, obligadas a acudir al aborto ante una relación de pareja inestable y reincidencia en esta práctica. La mayoría no tienen hijos, no usan este método ante el deseo de reducir el tamaño de la familia o de espaciar el nacimiento entre los hijos y acuden al aborto para no enfrentar la responsabilidad de tenerlos. Más de la mitad son muchachas solteras que tienen similares ritmos de actividad sexual que sus congéneres casadas, y por tanto expuestas al mismo riesgo de embarazarse, presencia de economía familiar desequilibrada y valores inadecuados acerca del papel de la mujer y la madre soltera (56).

Cuadro 12 - Distribución de adolescentes según Fuente de Información y Orientación sobre Sexualidad y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.

Este cuadro representa la conducta que asumieron nuestras adolescentes ante el embarazo que presentaron en algún

Fuente: Entrevista.

  • N. Masculino: 54

  • N. Femenino: 48

N.Total: 102

En este cuadro hemos reflejado las fuentes de información donde se nutren los adolescentes para la adquisición de los conocimientos. Podemos ver cómo el 95% del total refiere que con los amigos se documentan sobre sus curiosidades de la esfera sexual. También el 64.7% manifestó que la escuela es un fuente de información, los padres con 58.8%, los hermanos mayores 56.8% y con la pareja el 50%. El sexo femenino confirmó que sus padres le brindan información para un 77%, y los medios masivos de comunicación obtuvieron un promedio de 64.5%.

Es importante recordar que el grupo de amigos juega un rol fundamental en el desarrollo de la personalidad, y que los procesos conductuales del adolescente están determinados por las normas y valores del grupo al cual pertenece, por lo que los resultados obtenidos coinciden con las características del desarrollo de esta etapa de la vida.

Otro estudio realizado refiere que la información previa sobre sexualidad la obtienen de amigos y compañeros y no de los padres, esto pudiera estar condicionado por la actitud negativa de los mismos ante la sexualidad de los adolescentes (52). Muchos autores reafirman la importancia de que exista una buena comunicación de padres y adolescentes en todos los aspectos de la vida, y la sexualidad no debe escapar a esto, pues es uno de los que más

preocupación produce en esta edad (57).

El 97,8 % de los estudiantes de otra investigación (58) había recibido información sobre educación sexual, pero al analizar las vías, sobresale la obtenida por amigos; le siguen los libros y los profesores. El papel del médico de familia como fuente de información no tiene un lugar cimero, coincidiendo con otro trabajo (59) donde se exploran las distintas fuentes del conocimiento sobre sexualidad de los jóvenes.

Debemos tener presente que ni la edad, la cultura, el estado civil ni la profesión limitan el acceso a la sexualidad. En ocasiones, los prejuicios sociales impiden una atención suficiente a los adolescentes en cuanto a la comunicación, y aún hay temas considerados vedados, sin tener en cuenta que precisamente las palabras dichas de manera natural son las más útiles para la formación de los adolescentes (58).

Cuadro 13 - Distribución de los adolescentes según temas que desean conocer y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.

preocupación produce en esta edad (57). El 97,8 % de los estudiantes de otra investigación (58)

Fuente: Entrevista.

  • N. Masculino: 54

  • N. Femenino: 48

  • N. Total: 102

En cuanto a la necesidad de conocimientos sobre ciertos temas de sexualidad de estos jóvenes (cuadro13), se refleja que el 100% desea conocer más sobre el SIDA, el 98% quiere saber de las infecciones de transmisión sexual, el 95% de métodos anticonceptivos y el 84.3% sobre la respuesta sexual humana. Es importante destacar que casi la mayoría (85.2%) siente la necesidad de apropiarse de informaciones de cualquier tema referente a la sexualidad.

Algo significativo debemos señalar y es que el tema del embarazo en la adolescencia en el sexo masculino es solicitado en un bajo porciento (24%), lo que pudiera explicarse por el hecho de considerar el embarazo como responsabilidad exclusiva de la mujer, aspecto que ha sido señalado en otro trabajo (60).

Normalmente no se ofrece educación sobre el comportamiento sexual responsable e información clara en el hogar, la escuela y la comunidad; por lo tanto, la educación sexual que reciben viene por medio de personas muchas veces desinformadas.

Cuadro 14 - Distribución de adolescentes según el Conocimiento del concepto "Sexualidad" y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.

preocupación produce en esta edad (57). El 97,8 % de los estudiantes de otra investigación (58)

Fuente: Entrevista.

Según el cuadro 14, los adolescentes estudiados expresaron su concepto sobre sexualidad, apreciándose que la mayoría tenían un concepto incorrecto sobre la sexualidad (91.1%), limitándola al componente biológico de la misma, sin tener en cuenta los niveles psicológico y sociocultural.

El nivel de conocimientos en los adolescentes es bajo, por lo que mantienen un comportamiento riesgoso. La información de estos jóvenes es muy pobre, coincidiendo con otros autores como Hernández Gutiérrez y Toll Calviño (61) quienes señalan la necesidad de que los distintos factores sociales que participen en el proceso de instrucción y educación de las nuevas generaciones, reconsideren en qué medida pueden hacer llegar oportunamente la información que les permita a los adolescentes regular y autodirigir las manifestaciones de su sexualidad.

Conclusiones

1- Entre las características de la conducta sexual de los jóvenes estudiados, se destacan que más de la mitad tenían relaciones sexuales y de ellos un porcentaje elevado comenzaron sus relaciones sexuales antes de los 15 años. Predominó la inestabilidad de parejas y el método anticonceptivo más utilizado fue el condón, aunque hay un porcentaje no despreciable que no utiliza ninguno.

2- Más de la mitad de las jóvenes había tenido al menos un embarazo y casi la totalidad de los mismos fueron interrumpidos.

3- La mayoría tenía ciertos conocimientos sobre el SIDA, la gonorrea y la sífilis, no siendo así sobre el concepto de sexualidad. La fuente de información sobre temas sexuales donde se nutren estos jóvenes fue el grupo de amigos, seguido de los profesores y padres.

4- Casi todos desearon conocer sobre las ITS, los métodos anticonceptivos y la respuesta sexual humana.

Recomendaciones

  • 1. Continuar desarrollando el Programa Cubano de Educación Sexual, que

compromete a las organizaciones políticas

y de masas, a los medios de difusión masiva, a los Ministerios de Educación y Salud Pública y a otros organismos del

Estado a unir esfuerzos y criterios y a definir estrategias para lograr una sexualidad sana en nuestros jóvenes.

  • 2. Profundizar en el Programa de Atención al Adolescente, para identificar aquellos factores de riesgo que puedan

provocar un daño a la salud sexual de los mismos.

  • 3. Fomentar las actividades educativas mediante técnicas que motiven la participación de los jóvenes en los Círculos

de Adolescentes.

Bibliografía

1-Núñez de Villavicencio Porro, F. et al. (2001). Psicología y salud. Editorial Ciencias Médicas. Ciudad Habana.

2-Luengo ChX. (1992). Definición y características de la adolescencia. Embarazo en adolescentes. Diagnóstico. SERNAM UNICEF. Santiago de Chile.

3-Parra Visoso A. (1992). Sexualidad en la adolescencia. Secretaría de salud. Dirección General de Planificación Familiar. Curso de orientación sexual y salud reproductiva. México D. F. p. p. 59-65.

4-Aguilar JN, Castro M. (1997). Moderación y estado de salud del adolescente. Folleto y Trabajo presentado en el Taller Nacional de Higiene Escolar "El adolescente en la Higiene Escolar". Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología y Microbiología.7- 9, julio, p. p. 3-37.

5-Barcaz Hechavarría, E. (1995) Sexualidad y Comunicación. Sexología y Sociedad. Año 1, No 2, septiembre.

6-González Hernández, A. (2001). La sexualidad del adolescente. Sexología y Sociedad. Año 7, No 17, abril.

7-Alfonso Rodríguez, A. C; Sarduy Sánchez, C. (2000). Educación sexual comunitaria. I parte. Sexología y Sociedad. Año 6, No 14, abril .

8-Alfonso Rodríguez, A. C; Sarduy Sánchez, C. (2000). Educación sexual comunitaria. II parte. Sexología y Sociedad. Año 6, No 15, agosto.

9-Alfonso Rodríguez, A. C; Sarduy Sánchez, C. (2000). Educación sexual comunitaria. III parte. Sexología y Sociedad. Año 6, No 16, diciembre.

10-Silver, T. J. Manual de Medicina de la adolescencia. Washington 1992. DC: OPS; 278-303.

11-Plan Nacional de Salud Integral del Adolescente. República de Argentina. 1993.

12-Peláez Mendoza J, Salomón Avich N. (1999). Salud reproductiva del adolescente. En: Ginecología infanto-juvenil. Salud reproductiva del adolescente. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 167-8.

13-Álvarez Villanueva R. (1998). La salud reproductiva y la atención primaria de salud. En: La salud reproductiva en el adolescente. La Habana. Centro Nacional de Educación para la Salud, p. 26.

14-Blow RW. (1994). Visión general de las conductas sexuales juveniles y sus consecuencias. Chile: Rev Sojia. 3

(1):3-34.

15-Blow R. W, M. D. (1994). Adolescent sexual decision-making. Contracepcion, pregnancy, abortion, motherhood. Pediatrics Annals II, 4 (10):10-22.

16-Uzcateguy. (1997). Embarazo en la adolescencia precoz. Venezuela. Rev. Obstet-Ginec 57(1):29-35.

17-Routi, A. M. (1999). Planificación familiar y salud. En: Anticoncepción en la Adolescencia. Asunción, Paraguay EFACIM, p. p. 255-62.

18-Álvarez Sintes, R. Et al. (2001). Temas de MGI. Volumen I. Ciudad

Habana.

.

19-Peláez Mendoza, J. Métodos Anticonceptivos, actualidad y perspectivas para el nuevo milenio. 2da Edición. Editorial Científico-Técnica. 2002.

20-Peláez Mendoza J, Salomón Avich N. (1999). Salud reproductiva del adolescente. En: Ginecología infantojuvenil:

salud reproductiva del adolescente. La Habana: Ed. Científico-Técnica. p. p. 164-202.

21-Peláez Mendoza J. (1996). Adolescente embarazada: problemática actual, riesgos, comportamiento en Cuba. En:

Adolescencia y sexualidad: controversias sobre una vida que comienza. La Habana: Ed.Científico-Técnica, p. 107-15.

22-Alfonso Fraga, J. C. (1994). La fecundidad en adolescentes. Algunos elementos sobre su comportamiento en Cuba en la última década. La Habana.

23-Peláez Mendoza J. (1996). Interrupción del embarazo en la adolescencia: problemática actual, riesgos, comportamiento en Cuba. En: Adolescencia y sexualidad: controversias sobre una vida que comienza. La Habana: Ed. Científico-Técnica, p. 107-15.

24- Oscar Soto Martínez y col. (2003). Embarazo en la adolescencia y conocimientos sobre sexualidad. Rev. MGI,

Vol.19.

25-Bravo Fernández, O. (1997). Aborto Provocado. II Parte. Sexología y Sociedad. Año 3, No 8, diciembre .

26-Peláez Mendoza, J; Rodríguez Pons, O. (1997). Varón adolescente responsabilidad sexual y anticoncepción. Sexología y Sociedad. Año 2, No 8, diciembre .

27-Cortés Alfaro A, et al. (2000). Sida, adolescencia y riesgos. Rev. Cubana Med. Gen. Integr. 16(3):253-60.

28-González Labrador, I. Miyar Pieiga, E. (2003). La Educación Sexual en la Enseñanza Médica Superior. Rev. Cubana Med. Gen. Integr. 3.

29-Romo Hadad O. (1996). Sexualidad y adolescencia. Trabajo de Terminación de la Residencia. Ciudad Habana.

30-González Labrador I, et al. (2001). Algunas consideraciones sobre el aborto. La educación sexual como una alternativa en su prevención. Rev. Cubana Med. Gen. Integr., 17 (3):281-6.

31- Guerrero Borrego, N. (1995). El valor de la Educación sexual. Sexología y Sociedad, Año 1. No 2, septiembre.

32-Álvarez Lanjonchere, C. (1996). Educación sexual en Cuba. Reseña Histórica. Sexología y Sociedad. Año 2, No 6, diciembre.

33-García R, Brea A. (1997). Concepciones y comportamiento sexual de adolescentes atendidos por el médico de familia. Rev. Cubana Med. Gen. Integr. 13 (2):123-126.

34-Mendoza, J. P. (1996). Adolescencia y sexualidad. La Habana: Pueblo y Educación, p. p. 7-15.

35-Chelala , C. A. (1999). Salud sexual y reproductiva. Washington D. C.: OPS, p. p. 4-10.

36-Dra. Hernández Peterssen, Mayra R. (2000). Educación Sexual en la Adolescencia. Hospital Universitario Clínico Quirúrgico, Comandante Manuel Fajardo. En: Comunicación para la salud. No.6. Publicación Científica No.455.

37-Chelala, C. (1995). La salud de los adolescentes y los jóvenes en las Américas. OMS\OPS. Comunicación para la salud. No. 6.

38- Consuegra Núñez, R. (1986). Problemas médicos de la adolescencia .Ciudad Habana: Editorial Científico - Técnica. 15-8.

39- Salud sexual y reproductiva en la adolescencia. En: Salud sexual y reproductiva. Washington DC: OPS, OMS, 1995, 25.

40-Bernal Martínez , S.; Olivares Valencia, C. (2001). Embarazo en la adolescencia. México, Nueva Síntesis.

41-Silver, T. J. (1999). El embarazo en la adolescencia en EUA. OPS, 232-9 (Publicación Científica, 461).

42-Catasús, S. (1994). Nupcialidad, familia, y fecundidad. En: Cuba, cambio social y conducta reproductiva. La Habana.

43-López Nodarse, M.; Flores Madan, L.; Roche Pérez, C. (1999). Embarazo en la adolescencia: resultados de dos. Sex. Soc. 2(4):12-6.

44-Castro Espín, M. (1999). Crecer en la adolescencia. Sex. Soc. 2(4):2-6.

45- OMS. (1995). La salud de los jóvenes. Un reto y una esperanza. Ginebra, p. 25.

46-La salud del adolescente y el joven. Situación social de los adolescentes y jóvenes en América Latina. Ginebra:

OPS/OMS, 1998:70-83.

47-Álvarez Lajonchere C. (1998). Ciclo de conferencias sobre educación sexual. [S.l.]: [s.n.].

48-Martín Alfonso, Libertad y Reyes Díaz, Zunilda. (2003). Conducta sexual, embarazo y aborto en la adolescencia. Un enfoque integral de promoción de salud. Rev .Cubana Salud Pública, 29(2):183-87.

49-Condiciones de salud en las Américas. Washington, D.C.: OMS, 1999. P. 194-6.

50-Krause Peters, M. (1998). Algunos temas fundamentales de educación sexual. Ciudad de La Habana: Ed. Científico-Técnica, p. 14.

51-La salud de los adolescentes y los jóvenes en las Américas: escribiendo al futuro. Washington, D.C.: OPS/OMS, 1999. OMS.

52-Dra. García Imia, Iliana. (2002). Conocimientos de los adolescentes sobre aspectos de la sexualidad. Policlínico

Docente

"Wilfredo

Pérez

Pérez",

municipio

San

Miguel

del

http://www.bvs.sld.cu/revistas/ped/Vol. 7-4.

Padrón,

Ciudad

de

La

Habana.

53-Dra. Pérez Palmero, Zhenia. (2002). Información sexual en un grupo de adolescentes. Rev .Cub. Med. Mil. Vol. 31 No. 4, Ciudad de la Habana, sep.-dic.

54-Ávila Gálvez, Elena; Cid Santana, Maylén,; García Imia, Ileana, et al. (2002). Aspectos psicosociales del embarazo en la adolescencia, Rev. Cubana Pediatr, sep.-dic. 2, Vol.74, No.4.

55-Ramírez Valles, J; Zimmerman, M. (2000). Sexual risk behavior among youth: Modeling the influence of prosocial activities and socieconomic factors. Health Soc. Behav, 39:237-53.

56-Sanfilippo, J. E. (1999). Ginecología pediátrica y del adolescente. En: Clínicas de Ginecología y Obstetricia. Temas Actuales. México, DF: Interamericana. Ed. México, 1:36.

57-Lic. Barriera Quiala, Miriam y Lic. Parra Mejías, Xiomara. (1999). Información sobre educación sexual en alumnos de 2do. Año de Licenciatura en Enfermería. MEDISAN, 2 (3):25-29.

58- Castellanos Oñate, Carlos Manuel; Vera Noda, Carmen Rosa. (2000). Educación sexual en un grupo de estudiantes secundarios. Rev. Cubana Med. Gen. Integr., 16(1):31-8.

59- Soto Martínez, Oscar; Franco Bonal, Anelys. (2003). Embarazo en la adolescencia y conocimientos sobre sexualidad. Rev. MGI, Vol.19, 6.

60-Hernández Gutiérrez, José Manuel; Toll, Calviño. (2000). Intervención educativa sobre sexualidad y enfermedades de transmisión sexual. Rev. Cubana Med. Gen. Integr., 16(1):39-44