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Si todos nos propusiéramos ser emprendedores, seguro que lo

conseguiríamos. Sin embargo, existen cualidades que son


desarrolladas mejor por unas personas que otras, que las convierten
en empresarios exitosos.

Muchas veces nos preguntamos por qué algunas personas tienen más
éxito que otras cuando de dirigir un proyecto o una actividad se trata.
Seguramente, todos nosotros tenemos las capacidades suficientes
para ser buenos empresarios. La diferencia es que estas habilidades
son desarrolladas mejor por unos individuos que por otros.
Cuando se va a crear o impulsar una empresa, las características
individuales de los organizadores de la misma, son el punto de partida
para entender el éxito o fracaso de las tareas que se van a
emprender. De nada sirve ser un buen inventor si no somos capaces
de "vender" y dar a conocer nuestra idea para que sirva de la mejor
manera.
Por tal razón, un emprendedor debe saber utilizar todos los recursos
que tenga a su alrededor para que su idea crezca y se desarrolle sin
contratiempos, generando beneficios tanto para él como a las
personas que utilicen o saquen provecho de su "empresa".
Tener la suficiente capacidad técnica para desarrollar una idea y
organizarla, es una de las cualidades que debe tener un futuro
empresario, sin olvidar la fortaleza personal para llevar a buen
término el proyecto que se piensa emprender, creyendo en lo que se
hace y estando seguro del éxito que se va a alcanzar.
Cuando hablamos de capacidad técnica, nos referimos a la aptitud de
crear planes específicos que permitan desarrollar un proyecto de la
mejor manera. Por otro lado, la habilidad personal tiene que ver con
la capacidad de saber elegir perfectamente, las personas con las que
se va a contar y los recursos necesarios para no naufragar en el
nuevo "viaje" que se va a iniciar.
Dentro de las cualidades que definen un buen emprendedor, está la
responsabilidad, es decir, el hecho de no dejar a la deriva lo que se ha
comenzado y propender porque siempre exista concordancia entre lo
que se ha pensado y lo que realmente se ha hecho. Además, el afán
de conseguir resultados positivos, influye en la motivación de la
persona y hará que se piense y actúe con la menor cantidad de
errores.
Sumado a las cualidades de un buen emprendedor, debe
existir un entorno favorable que permita desarrollar dichas
aptitudes de una mejor forma.
Sin confianza no existe nada. Creer en lo que se ha empezado y tener
seguridad que se alcanzarán las metas propuestas, son actitudes
inherentes en un empresario que además debe tener los zapatos bien
puestos sobre la tierra para no soñar con propósitos que difícilmente
alcanzará, si no mide los recursos y capacidades con los que cuenta
en determinado momento.
Otros aspectos sobresalientes en un emprendedor son los que tiene
que ver con las actividades que éste desarrolla. Siempre está
buscando oportunidades, anticipándose al futuro y resolviendo
problemas que le darán una visión más clara y concisa de lo que se
quiere y de la forma en cómo se conseguirá.
Uno de los puntos más importantes es el que tiene que ver con la
organización. Una persona que sepa organizar tanto tareas como
recursos ya sea humanos o físicos, para el buen desarrollo de un
proyecto, estará en la capacidad de liderar una empresa, al enfocar
bien las actividades a realizar y conocer bien todo lo que está
manejando.
Tener una mentalidad abierta al cambio, a lo nuevo, es otro aspecto
importante en un emprendedor. Mejorar un proceso ya existente o
amoldarse a otro que le reporte mejores dividendos, dará como
resultado que un individuo siempre se esfuerce por buscar lo mejor,
teniendo ideas innovadoras y ajustándose a los cambios que puedan
generarse en su entorno.
Perseverar y nunca darse por vencido es otra cualidad que debe tener
un empresario. Luchar por sus ideales hasta verlos convertidos en
una realidad, es una característica sumamente importante que
permite ver los problemas como oportunidades y no como obstáculos
para alcanzar las metas propuestas.
Como pudimos apreciar, son muchos los factores que harán de una
persona un ganador. Sin embargo, sumado a esto, debe existir un
entorno favorable donde todo lo anterior pueda cumplirse a
cabalidad. Sólo así surgirán nuevos y mejores seres humanos que
crearán más fuentes de desarrollo y mejores oportunidades para el
bienestar de toda la sociedad.