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ANTIGUO TESTAMENTO

JURAMENTO Diccionario Bíblico


(heb. 'âlâh, "execración [maldición]", "juramento" [literalmente,"tal me haga Dios si no cumplo"];
shebû{âh, "una blasfemia", "un juramento"; gr. hórkos y horkÇmosía, "juramento"). También aparece
en frase, verbales que traducen una forma del heb. shâba{,"tomar un juramento", y del gr.
anathematízÇ, "atar con un juramento" (un vocablo relacionado es katáthema, "algo bajo la maldición
de Dios"). Apelación a Dios para que testifique de la veracidad de una afirmación, o la
solemne intención de cumplir una promesa, implicando una sumisión voluntaria a
los juicios divinos como alternativa. Shebû{âh se relaciona probablemente con sheba{, "siete",
el número sagrado que aparece con frecuencia en el rito del juramento. '=lâh es una palabra más
fuerte que shebû{âh, porque invoca una maldición sobre quien quebranta el juramento (Neh. 10:29;
Dn. 9:11). Esto es evidente de Nm. 5:21, donde aparecen ambas palabras: "juramento" [shebû{âh] de
maldición ['âlâh]". Tanto 'âlâh (Gn. 24:41; 26:28) como shebû'âh (Gn. 26:3; Dt. 7:8; Sal. 105:9) se
usan para certificar una verdad.

El juramento desempeñaba una parte importante en las acciones judiciales (Ex. 22:11), ya
que, en realidad, un juramento llamaba a Dios como testigo. En armonía con esto, los juramentos
falsos o la violación de un juramento eran considerados como una grave ofensa contra Dios
(2 Cr. 36:13; Ez. 17:13), y jurar falsamente invocando el nombre de Dios profanaba el nombre (Lv.
6:3; 19:12). Se prescribían penas y restituciones en caso de intentos deliberados de engañar bajo
juramento (5:1; 6:1-7). La ley prohibía estrictamente los falsos juramentos (Ex. 20:7; Lv. 19:12) o
jurar por dioses falsos (Jer. 12:16; Am. 8:14), lo que necesariamente implicaba la realidad de los
falsos dioses y su capacidad para intervenir en el caso. El perjurio era considerado correctamente
como el crimen más vil, porque tendía a pervertir la justicia. En ninguna circunstancia podía
un hombre "quebrantar su palabra" una vez que se había comprometido a algo con un
juramento a Dios, porque se le pedía que hiciera "conforme a todo lo que salió de su boca"
(Nm. 30:2, 3; Dt. 23:22, 23). En consecuencia, se consideraba meritorio que un hombre cumpliera su
promesa a pesar de que hacerlo le produjera una pérdida (Sal. 15:4).

Adaptando su trato con el hombre a la comprensión humana y a las costumbre de la época, Dios se
comprometió con un juramento a cumplir sus promesas (Gn. 22:16-18; He. 6:13-20).

Un juramento se pronunciaba corrientemente con una mano levantada hacia el cielo (Gn. 14:22, 23;
Ez. 20:5, 6), o poniendo una mano bajo el muslo de la persona a la que se le hacía la promesa (Gn.
24:2, 3). Era costumbre jurar por la persona a la que se hablaba (1 S. 1:26; 2 R. 2:2), por la vida del
rey (2 S. 11:11), por su propia vida (Mt. 5:36), por el cielo -es decir, por Dios mismo- (v 34), y por el
templo o partes de él (23:16). La fórmula a menudo era: "Dios es testigo entre nosotros dos" (Gn.
31:50), "Vive Jehová" (Rt. 3:13), "Jehová sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad" (Jer.
42:5), etc.

NUEVO TESTAMENTO

MATEO:
5:33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus
juramentos.

5:34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

5:35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran
Rey.

5:36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.

5:37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

Nuestro Señor citó la Ley de Moisés con respecto al perjurio y al conjuro de una promesa (Mt. 5:33-
37), pero rechazó las fórmulas complicadas de tomar juramento que eran costumbre en su época,
declarando que un Sí o un No deberían tener el mismo peso que un juramento. Aquí Cristo estaba
tratando, no tanto acerca de los juramentos judiciales sino de las promesas solemnes de la vida diaria.
Lo que importa, dice, es la forma en que se cumplen las promesas, no tanto la forma en que se las
hace. Además, la práctica de invocar el nombre de Dios en ciertas circunstancias implica que un
hombre puede hablar con falsedad cuando no está bajo juramento.

La Biblia aprueba específicamente los juramentos judiciales Ex. 22:11

Nuestro Señor hizo un juramento ante el Sanedrín (Mt. 26:63-65), y el apóstol Pablo puso a Dios
por testigo de la verdad de las cosas que escribía (2 Co. 1:23; 11:31; Gá. 1:20).

Dios toma nuestras promesas seriamente y espera que las cumplamos: Levítico 5:4, "O si
alguno jurare a la ligera con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquiera cosa que el hombre
profiere con juramento, y él no entendiere; si después lo entiende, será culpable por cualquiera de
estas cosas". Proverbios 20:25, "Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración, y
después de hacerlo, reflexionar".

Jesús recalcó la importancia de mantener nuestra palabra Mateo 5:37, "Pero sea vuestro
hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede".

Las promesas hechas a Dios deben ser tomadas en serio y cumplirse con prontitud
Eclesiastés 5:4-5,"Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace
en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no
cumplas".

El voto del matrimonio es permanente. Mateo 19:5-6, "Por esto el hombre dejará padre y madre,
y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que no son ya más dos, sino una sola carne:
por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre".

CONCLUSIONES:

¿Dios espera que cumplamos nuestras promesas?

Números 30:1-2, "Habló Moisés a los príncipes de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo
que Jehová ha mandado. Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma
con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca".

No demore en cumplir sus promesas a Dios. Eclesiastés 5:4-5, "Cuando a Dios haces promesa,
no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es
que no prometas, y no que prometas y no cumplas".

Dios siempre cumple sus promesas. II Corintios 1:19-20, "Porque el Hijo de Dios, Jesucristo. no
ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él; porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén,
por medio de nosotros, para la gloria de Dios".

Dios nunca retira o cambia sus promesas. Salmo 89:34, "No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que
ha salido de mis labios".

Ninguna de las promesas de Dios falla. Josué 23:14, "Reconoced, pues, con todo
vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras
que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de
ellas".