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LICITUD O ILICITUD DE LA VENTA DE COSAS COMPRENDIDAS EN EL ARTÍCULO 1464 DEL CÓDIGO CIVIL

LICITUD O ILICITUD DE LA VENTA DE COSAS COMPRENDIDAS EN EL ARTÍCULO 1464 DEL CÓDIGO CIVIL EN LA JURISPRUDENCIA NACIONAL

POR: SEBASTIÁN MANNS DAZA

Trabajo Del Curso De Metodología De La Investigación Jurídica

Sección: Teoría General De Los Actos Jurídicos Ante La Jurisprudencia

Profesor Francisco Mujica Escobar

Julio de 2015 Santiago

ÍNDICE

I.-

3

II.- ENUNCIACIÓN DEL ARTÍCULO 1464 DEL CÓDIGO

6

III.- LA VENTA DE LAS COSA S DE LOS NUMERALES DEL ART. 1464 DEL

CÓDIGO

8

IV.- TEORÍAS RESPECTO A LA

9

IV. A) TEORÍA TRADICIONAL

9

IV. B) TEORÍA DE EUGENIO

12

V.- JURISPRUDENCIA

15

VI.- CONCLUSIÓN

21

BIBLIOGRAFÍA

25

I.- INTRODUCCIÓN.

La presente obra pretende dar a conocer a través de la jurisprudencia nacional, cuál es la teoría aplicada por nuestros Tribunales de Justicia para resolver las controversias en aquellos casos en que un acto jurídico adolece objeto ilícito, según el artículo 1464 de nuestro código civil. La labor principal será establecer la doctrina utilizada por nuestros Tribunales de Justicia para solucionar aquellas causas en que se presenta el objeto ilícito por la venta de una cosa que se encuentre comprendida en el artículo anteriormente citado.

La trascendencia más importante sobre este tema, es de antemano establecer que la mayor labor vista en los Tribunales de Justicia sobre esta materias es el caso de la nulidad de la compraventa, por adolecer de objeto ilícito al encontrarse en alguno de los numerales del artículo 1464 del Código Civil. Es por este motivo que es relevante establecer las forma de resolver el asunto, ya que nuestros Tribunales de Justicia cuentan con dos teorías para resolver el asunto: la Teoría Tradicional y la Teoría de Eugenio Velasco Letelier.

La investigación propia del tema demostrará cuál de estas dos teorías se utiliza para resolver la controversia, informando con jurisprudencia desde que se presentó la problemática hasta como se resuelve en la actualidad. De esta manera se conocerá si se ha seguido siempre la misma directriz para abordar el tema, o bien si ha variado los fallos de la jurisprudencia nacional adoptando la teoría plantada sobre el tema por Eugenio Velasco en su memoria.

Estudiar la jurisprudencia respecto a este tema, será útil puesto que es una materia que presenta dificultades en la interpretación de la norma para aplicarla en la práctica. Tal es el caso del objeto de los actos jurídicos, cuyo concepto y características han presentado para la doctrina una materia que se debe abordar. Es de especial atractivo la discusión sobre el alcance que se le ha dado al artículo 1464 del nuestro Código Civil y si este precepto es una norma clara o que presenta distintos defectos, provocando en nuestra doctrina un interesante debate respecto a esta temática.

El artículo 1445 de nuestro Código Civil establece los requisitos de validez que

sirven de base a los actos jurídicos, estos son la capacidad, el consentimiento, el objeto

y la causa

Establece el art.: “Para que una persona se obligue por un acto o

.. declaración de voluntad es necesario: 1º que sea legalmente capaz; 2º que consienta en dicho acto o declaración y su consentimiento no adolezca de vicio: 3º que recaiga sobre un objeto lícito; 4º que tenga una causa lícita”.

En la doctrina se ha discutido mucho sobre el concepto del objeto. Nuestro código habla que el objeto es del “acto o declaración de voluntad” 1 , se infiere por tanto que son los actos jurídicos en general. Pero comete el mismo error que el Código Civil francés, en el que este último confunde el objeto del contrato con el objeto de la obligación.

En la doctrina se ha determinado que ambos objetos, el objeto del contrato y el objeto de la obligación, son distintos. En el primero el objeto es la creación de obligaciones. Mientras que en el segundo es lo que el deudor debe, ya sea la cosa, la realización del hecho o bien la abstención que se acuerda o promete. Para precisar aún más este punto se puede poner como ejemplo el caso de la compraventa de un bien inmueble. El objeto del contrato de compraventa está formado por las obligaciones que nacen para ambas partes. Por un lado el vendedor con su obligación de entregar la cosa, y por otro lado, el comprador con la obligación de pagar el precio. El objeto de la obligación será distinto, puesto que el objeto de la obligación del vendedor es el inmueble, y la del comprador es el dinero que debe pagar por la cosa.

Tanto Eugenio Velasco como la doctrina mayoritaria, han entendido que la confusión entre el objeto del contrato y el objeto de la obligación no tiene mayor trascendencia. Así es como el jurista francés Capitant establece que “la confusión que se hace a menudo entre estas dos nociones no tiene inconvenientes, aún desde el punto de vista teórico, puesto que en todo acto jurídico es preciso y necesario preocuparse del objeto del derecho, y es evidente que si el objeto del derecho no existe o no presenta las cualidades requeridas, el acto mismo no producirá efecto alguno” 2 .

1 Código Civil, artículo 1445. 2 VELASCO (1941).

La presente investigación jurídica demuestra la teoría que utilizan nuestros Tribunales de Justicia para resolver aquellos casos en que se celebra un contrato de compraventa respecto de un objeto que adolece de objeto ilícito según el artículo 1464 de nuestro Código Civil. Con un estudio de la jurisprudencia nacional se evidenciará cuál ha sido el razonamiento empleado para solventar tal problemática en años pasados, y si ésta es la misma teoría que en la actualidad se utiliza.

Como fue mencionado al comienzo, las teorías que contempla la doctrina para esta materia son dos: la TEORÍA TRADICIONAL y la TEORÍA DE EUGENIO VELASCO.

II.- ENUNCIACIÓN DEL ARTÍCULO 1464 DEL CÓDIGO CIVIL 3 .

Artículo 1464 Código Civil dispone: “Hay un objeto ilícito en la enajenación:

1º De las cosas que no están en el comercio; 2º De los derechos o privilegios que no pueden transferirse a otra persona; 3º De las cosas embargadas por decreto judicial, a menos que el juez lo autorice o el acreedor consienta en ello; 4º De especies cuya propiedad se litiga, sin permiso del juez que conoce el litigio.”

ACEPCIÓN DE LA PALABRA ENAJENACIÓN EN EL ARTÍCULO 1464 DEL CÓDIGO CIVIL

Por enajenación se entiende el acto de transferir el dominio de una cosa toda o de una parte de ella. Nuestro Código Civil al hablar de enajenación en sus normas lo hace refiriéndose a la enajenación en este sentido restringido.

La enajenación por regla general es lícita, pero cuando se refiere a las cosas que enumera el art. 1464, deja de serlo porque la ley no acepta que ellas cambien de propietario o sean gravadas. Discutido ha sido la acepción que se le debe dar a la palabra “enajenación” del artículo citado anteriormente.

La mayor parte de la doctrina entiende la palabra enajenación en un sentido distinto al restringido que le da por regla general el Código Civil. Los tratadistas establecen que se debe entender por enajenación “no sólo como la transferencia del dominio del todo o parte de una cosa, sino también la constitución de un derecho real que limite el dominio; y así constituyen enajenación tanto los actos de disposición como la constitución de gravámenes, prendas, servidumbres, hipotecas, etc…” 4 . En consecuencia, se le debe dar significado a la palabra enajenación del artículo 1464 en su sentido amplio.

3 Código Civil, artículo 1464. 4 LEÓN (1958) pp. 71.

El sentido amplio se fundamenta en que de no entenderse de tal manera, el acreedor se verá perjudicado en el resultado de un juicio al poder constituirse válidamente derechos reales sobre las especies embargadas, ya que estos actos de constitución llevan como consecuencia el resultado de la enajenación de las especies. Una segunda razón a favor del sentido amplio, es que Andrés Bello establece que la interpretación de las palabras de una norma deben interpretarse de forma tal que se conforme a la razón que ha determinado la voluntad del legislador. Pone como ejemplo el redactor de nuestro Código Civil, que cuando la ley ordenase que no pueden enajenarse los bienes raíces del pupilo sin autorización de la justicia debería extenderse esta prohibición a la hipoteca, porque esta última equivale a una enajenación condicional” 5 .

Por eso se ha adoptado y aceptado por parte de la doctrina el sentido amplio de la enajenación en el artículo 1464 de nuestro código, esto abarcando tanto la transferencia del dominio como la constitución de un derecho real, como la prenda, hipoteca, censo o servidumbre.

Sin embargo, ante esta postura hay juristas con una opinión distinta que defienden el sentido restringido de la palabra enajenación. Miguel Luis Amunátegui Reyes sostienen que el art. 1464 se refiere solamente a la enajenación en su sentido estricto, como la sola transferencia de dominio. Establece el autor “que basta, por lo demás, fijarse en las diversas clases de cosas a que dicho artículo se refiere para comprender que lo que se ha tenido presente es la enajenación propiamente dicha” 6 .

La jurisprudencia ha adoptado el sentido amplio de la enajenación para el artículo 1464, confirmando que las razones anteriormente explicadas dan mayor certidumbre al planteamiento.

5 BELLO (1885) pp. 42. 6 AMUNÁTEGUI (1894) pp. 92.

III.- LA VENTA DE LAS COSAS DE LOS NUMERALES DEL ART. 1464 DEL CÓDIGO CIVIL.

La problemática central del objeto ilícito respecto al artículo en cuestión, es el tema del contrato de compraventa. Se debate cómo se debe proceder en los casos de venta respecto de cosas cuyo objeto adolece de objeto ilícito por estar prohibida su enajenación. El artículo 1464 ha sido foco de discusión respecto a este asunto, discusión que ha sido a través de dos teorías. Estas se clasifican en la Teoría Tradicional y la Teoría de Eugenio Velasco.

La compraventa en nuestro código civil tiene un concepto jurídico distinto a la enajenación. La venta es un contrato considerado como un título traslaticio del dominio que impone la obligación por parte del vendedor de entregar la cosa y por otra parte, la obligación del comprador a pagar un precio por dicha cosa. Definición que se desprende del artículo 1793 del Código Civil. Por tanto la compraventa no envuelve la enajenación por parte del vendedor, sino sólo la obligación a enajenar, la cual se cumple a través de la tradición o entrega. En consecuencia, la venta no queda comprendida en el artículo 1464 porque ésta no importa enajenación.

La discusión que plantean la teoría tradicional y la de Eugenio Velasco, tienen por fin solventar la problemática, en el sentido si es que la venta se encuentra comprendida o no en la palabra enajenación del artículo 1464. Ambas tienen posturas disidentes, sin embargo, sólo una de ellas tiene una aplicación mayoritaria y que es prácticamente uniforme en nuestra jurisprudencia. Antes de dar a conocer cuál de ambas doctrinas siguen nuestros Tribunales de Justicia, se explicarán ambas teorías con el fin de entender el razonamiento que se usa para resolver la controversia e interpretación de la norma.

IV.- TEORÍAS RESPECTO A LA PROBLEMÁTICA.

IV. A) TEORÍA TRADICIONAL

La Teoría Tradicional acuerda que la venta no se encuentra comprendida en el concepto de enajenación, sino que ambos tienen un alcance y significado distinto. La compraventa no es un modo de adquirir el dominio en sí, sino sólo un título traslaticio del dominio. Es por esto que la palabra enajenación utilizada en el artículo 1464 no comprende la venta, ya que ambos son de naturalezas distintas.

Sin embargo, la Teoría clásica entiende que aunque se tengan por conceptos jurídicamente distintos la enajenación y la venta, lo cierto es que esta distinción no tiene importancia tratándose de una compraventa. Esto porque cualquiera que sea el alcance de la palabra “enajenación”, al disponer el art. 1810 del Código Civil que “no pueden venderse las cosas corporales e incorporales cuya enajenación esté prohibida por la ley”, hace extensivo el objeto ilícito a las cosas que se encuentren comprendidas en los numerales del artículo 1464.

Es uniforme en la jurisprudencia establecer que la expresión “enajenación” empleada en el art. 1464 no tiene importancia tratándose de una compraventa. Esto porque cualquiera que sea su alcance, al disponer el art. 1810 del mismo Código Civil que no pueden venderse las cosas corporales cuya enajenación este prohibida por la ley, hace extensivo el objeto ilícito a las cosas embargadas por decreto judicial que se efectúen sin la autorización del juez o el consentimiento del acreedor 7 . Dice que de este modo, si tales cosas se venden, sin cumplir con las formalidades que señalan los números 3º y 4º del art. 1464, la venta es nula de nulidad absoluta, conforme a los art. 10 y 1682 del Código Civil. Por tanto, si por ejemplo se tiene un inmueble embargado por decreto judicial a la fecha del contrato, tal compraventa adolece de objeto ilícito, de conformidad a los dispuesto en el artículo 1810 con relación al art. 1464 Nº 3, ambos de nuestro Código Civil.

7 Corte Apelaciones de Coyhaique (2015) Rol 4-2015, Banco Santander Chile con Alberto Pérez Pérez.

En resumen, cada vez que la ley prohíbe la enajenación de una cosa debe entenderse, en conformidad al artículo 1810, que también prohíbe su venta. No porque en la enajenación comprenda la venta, y donde se hable de enajenar deba entenderse vender, sino única y exclusivamente porque en virtud del art. 1810 las cosas que no pueden ser objeta lícito de un contrato de compraventa son precisamente las mismas que no pueden serlo de una enajenación. Es en consecuencia el art. 1810 él que sirve de base a la doctrina, aceptada por la Corte Suprema, que considera que hay objeto ilícito en la venta de las cosas contenidas en el art. 1464.

De acuerdo con el artículo 1810 no pueden venderse las cosas cuya enajenación esté prohibida, y como la enajenación de las cosas a la que alude el artículo está prohibida, adolecen de objeto ilícito en relación a lo dispuesto en el artículo 1466. Este último artículo establece que existe, generalmente, objeto ilícito en todo contrato prohibido por la ley, siendo indiscutible desde todo punto de vista que tales cosas no pueden venderse. Así, determina la Teoría Tradicional, que la ilicitud del objeto en la compraventa de estas cosas, no proviene del artículo 1464, sino del art. 1810 que al hablar de cosas cuya enajenación esté prohibida por la ley incorporó a él, entre otras, las disposiciones del citado art. 1464. Es por esto que hay que entender que, cada vez que la ley prohíbe la enajenación de una cosa, debe entenderse en conformidad a art. 1810 que también prohíbe su venta. Se concluye, con lo expuesto anteriormente, que la venta no se encuentra comprendida dentro del concepto de enajenación. Sino que es en virtud del artículo 1810 del Código Civil que las cosas no pueden ser objeto lícito de un contrato de compraventa, cuando éstas son las misma que no pueden serlo respecto de una enajenación.

En definitiva, la Teoría Tradicional resuelve la controversia a través del artículo 1466 del Código Civil en el cual señala que hay objeto ilícito en todo contrato prohibido por las leyes. Por lo tanto, si se venden las cosas comprendidas en los numerales del 1464, la ilicitud no proviene directamente de dicho artículo, sino del 1810 al disponer que no pueden venderse las cosas cuya enajenación este prohibida por la ley, incorporando así las disposiciones del artículo 1464.

Para clarificar lo anterior se pone como ejemplo el caso de una compraventa de una cosa que se encuentra en alguna de las circunstancias del 1464. La venta de la cosa está prohibida porque el 1810 impide que se celebre la venta respecto de una cosa cuya enajenación está prohibida, dando este último artículo el carácter de ilícito al objeto, puesto que el artículo 1466 dispone que en todo contrato prohibido por las leyes existe objeto ilícito. Proviniendo así la ilicitud del objeto directamente del artículo 1810 por establecer que ese contrato de compraventa es prohibido por la ley.

IV. B) TEORÍA DE EUGENIO VELASCO.

Eugenio Velasco en su Memoria estima que lo anterior no se ajusta a la ley y no está de acuerdo con la opinión de nuestro más alto Tribunal en cuanto éste sostiene que la venta de los bienes que indica el art. 1464 también adolece de objeto ilícito, criticando las razones y fundamentos que respaldan tal teoría.

Respalda tales críticas, en que el art. 1810 establece que sólo se pueden vender las cosas cuya enajenación no está prohibida por la ley, y estima que el art. 1464 no es prohibitivo en su totalidad, ya que en sus numerales 3º y 4º acepta enajenar los bienes embargados o litigiosos con la autorización del juez o con el consentimiento del acreedor 8 .

El

artículo

1810

de

nuestro

Código

Civil

no

se limitó a establecer

específicamente todas las circunstancias en que se prohíbe la celebración del contrato de compraventa, sino que hace una referencia 9 . Se entenderá por dicho artículo que cuando la ley prohíba enajenar una cosa, por existir este artículo, prohíbe también su venta.

El autor establece en su memoria, “que será indispensable para aplicar el artículo 1810 de nuestro código determinar si el artículo relativo a la enajenación con que se le quiere relacionar, la prohíbe o no” 10 . En caso que la prohibiera, se concluye que la venta siempre se encontrará prohibida, esto por lo dicho en el artículo citado anteriormente. El problema que encuentra Eugenio Velasco se da cuando la disposición no prohíbe absolutamente, si no que tiene por fin reglamentar la enajenación o imponer requisitos habilitantes para que tal enajenación pueda llevarse a cabo de una forma válida. En este último caso no será aplicable el art. 1810 puesto que éste alude exclusivamente a los casos en que la ley prohíbe la enajenación en forma absoluta. Esto es que no existan requisitos habilitantes con los cuales se permitan un nacimiento válido del acto en la vida del derecho. Cuestión que no se presenta en los numerales 3º y 4º del artículo 1464 de nuestro Código Civil.

8 VELASCO (1941) Nº 147. 9 Código Civil, artículo 1810. 10 VELASCO (1941) Nº 150.

Una norma prohibitiva es aquella norma jurídica que impide de forma absoluta o categórica no hacer algo. Una norma será prohibitiva cuando un acto no puede ejecutarse bajo ninguna circunstancia, ni con autorización judicial ni por interpuesta persona.

Respecto al artículo 1464 del código civil Eugenio Velasco establece que se debe considerar como una norma que es aparentemente prohibitiva, pero que en el hecho es una norma imperativa. Lo último es en razón a que la norma establece ciertas circunstancias, que en caso de cumplirse, permitirían la validez del acto. Un ejemplo de esto, es el caso del artículo 2144 del Código Civil. El enunciado de este artículo establece que “no podrá el mandatario por sí ni por interpuesta persona, comprar las cosas que el mandante le ha ordenado vender, ni vender de lo suyo al mandante lo que éste le ha ordenado comprar, si no fuere con aprobación expresa del mandante”. Tal norma, dice Alessandri, no es una norma prohibitiva, sino que es imperativa puesto que permite al mandatario la ejecución de los actos que aparentemente son prohibidos, cumpliendo los requisitos que el mismo artículo señala 11 . Se deja fuera, por tanto, todas aquellas normas que aparentemente pueden ser prohibitivas pero que permiten la ejecución del hecho cumpliendo ciertos requisitos habilitantes que permitirán su validez.

En el caso del artículo 1464, dice Velasco, no se puede considerar como una norma prohibitiva en su totalidad. Se aprecia claramente que en sus numerales 1º y 2º son de carácter prohibitivo, puesto que sancionan con objeto ilícito de forma absoluta a aquellas enajenaciones que recaigan en cosas incomerciables y respecto de derechos personalísimos.

En los casos de los numerales 3º y 4º, considera el autor de la memoria discutida, que son de carácter imperativo, puesto que estos no realizan una prohibición propiamente tal, sino que limitan la validez imponiendo requisitos habilitantes, y en caso que se cumplan permitirán que el acto nazca válido a la vida del derecho. En el caso del Nº 3 del art. 1464 establece que existirá objeto ilícito en la enajenación de las cosas embargadas por decreto judicial, pero serán válidas en el caso que se cuente con

11 ALESSANDRI (1940) pp. 65 y 66.

la aprobación del juez o bien obteniendo el consentimiento del acreedor. El numeral 4º del mismo artículo señala que adolecerá de objeto ilícito la enajenación realizada sobre especies cuya propiedad se litiga, salvo que se obtenga la autorización del juez que conoce el litigio.

Establecido tales argumentos, se determina que el artículo 1810 sólo se aplicará en la venta que se produzca respecto de los numerales 1º y 2º del artículo 1464, estos son la prohibición de enajenar las cosas incomerciables y los derechos personalísimos, existiendo siempre objeto ilícito en tales casos.

Sin embargo en los casos de los numerales 3º y 4º del artículo citado anteriormente, estos son las cosas embargadas y aquellas cuya propiedad se litiga, no se encuentra totalmente prohibida su enajenación, sino sólo reglamentada. Es por eso que se les consideran a ambos numerales como normas que son aparentemente prohibitivas pero que en el hecho son imperativas puesto que permiten que el acto nazca válido siempre que se cumplan con los requisitos habilitantes que establezca la norma.

Como resultado de todo lo expuesto anteriormente, concluye Velasco, que las cosas contenidas en los números 3 y 4 del artículo 1464 del Código Civil pueden venderse válidamente. Esto porque la enajenación de la que habla el artículo no comprendería la venta, sino sería entendida sólo en su sentido restringido. A consecuencia de ello la venta será perfectamente válida, puesto que se entiende conforme a los artículos 1464 y 1810 que se está celebrando el contrato de compraventa bajo la condición de que al momento de la enajenación no exista la prohibición legal que afecta la transferencia del dominio 12 .

12 Segundo Juzgado de letras en Arica (2012) Rol C-924-2012, Jean Pierre Obreque Carrio con Sara Calderón Rojas y otro.

V.- JURISPRUDENCIA

Aunque ambas teorías tienen fundamentos plausibles para ser adoptadas por los Tribunales de Justicia de nuestro país, es sólo una de ellas la que ha predominado. A través de una recopilación de jurisprudencia se pretenderá demostrar cuál es la teoría que siguen nuestros tribunales y si se aplica de manera uniforme por ellos.

Ya en el año 1913 la Corte Suprema establece que hay objeto ilícito en la venta de las cosas embargadas por decreto judicial, que en el caso de la presente causa, comprende los bienes impedidos y prohibidos de enajenar o gravar, salvo que el juez la autorice o bien, que el acreedor consienta en ello. La Corte Suprema declara nula absolutamente la venta de un bien que se encontraba embargado por decreto judicial realizada en remate. Se adopta la Teoría Tradicional por parte del máximo Tribunal para resolver el asunto 13 .

Es en 1918 cuando por vez primera un Tribunal Judicial hace uso de la Teoría de Eugenio Velasco. Fue la Corte de Apelaciones de Valdivia, que al resolver una controversia suscita por demanda de nulidad de contrato de compraventa, fija doctrina estableciendo que la enajenación del artículo 1464 del Código Civil no es aplicable a la compraventa. La Corte de Valdivia declaró que la enajenación y la venta son dos cosas distintas, y que ésta última no importa enajenación. Por lo tanto, lo que adolece de objeto ilícito en los numerales 3º y 4º del artículo 1464 es sólo la enajenación. Queda excluida la venta de tales cosas y a consecuencia de esto, no quedarían comprendidas en este artículo puesto que se entenderá que la tradición se realizará una vez que el embargo, prohibición o litigio hayan desaparecido por su alzamiento o su terminación.

Al interponerse recurso de casación en el fondo en contra de la sentencia dictada por la Corte de Valdivia, la Corte Suprema mantiene la Teoría Tradicional, estimando que la sentencia casada incurría en errores al utilizar una doctrina errónea. En el fallo precisa de manera más clara y precisa la doctrina que se venía utilizando. que existe objeto ilícito en la compraventa de las cosas embargadas por decreto judicial o de especies cuya propiedad se litiga, aún cuando al tiempo de inscribirse el contrato en el respectivo Registro, el embargo estuviere alzado y el litigio terminado. En caso de

13 Corte Suprema (1913) Rol S/N, Manuel J. Montero con Abelardo Gaete.

inscribirse el título en el registro del Conservador de Bienes Raíces correspondiente a la cosa cuyo objeto es viciado de ilicitud por encontrarse en algunas de las situaciones del artículo 1464, no otorgará al adquiriente la posesión legítima ni se le transferirá el dominio de dichos bienes. Esto porque se hace necesaria la tradición para adquirir el dominio, y para que ésta valga, se requiere de un título translaticio de dominio que no este viciado de nulidad, procediendo en este caso particular la cancelación de las inscripciones, y sancionando con nulidad absoluta el contrato de compraventa 14 .

La misma directriz se vislumbra en causa resuelta en el año 1938 ante la Corte Suprema. Se falla dando lugar a demanda de nulidad absoluta respecto de la venta efectuada en remate de un bien que a la fecha del remate se encontraba embargado por decreto judicial. Se resuelve aplicando la Teoría Tradicional, y declara la nulidad de la venta en remate puesto que existe un objeto ilícito en la enajenación por encontrarse el bien embargado por decreto judicial. Por el artículo 1810 del Código de Bello, no pueden ser objeto del contrato de compraventa las cosas cuya enajenación este prohibida por la ley 15 .

Igual lógica es utilizada en la década de los 90 en la Corte Suprema para resolver controversias similares a las planteadas. “El aserto, de que la venta no implica enajenación, no impide, como la ha dicho mayoritariamente la doctrina como la jurisprudencia, que hay objeto ilícito en la venta de los bienes inmuebles, al relacionarse el artículo 1810 del Código Civil con lo dispuesto en el artículo 1464 Nº 3 del mismo texto legal, que establece como objeto ilícito la enajenación de un bien embargado, y por ende la nulidad absoluta de dicho contrato” 16 . Es así como la venta de las cosas enumeradas en el artículo citado previamente son sancionadas con nulidad absoluta, aún cuando jurídicamente no constituyan enajenación. Por ser estos actos prohibidos por la ley adolecen de objeto ilícito y por consiguiente de nulidad absoluta. Recalcando el mismo razonamiento con que se ha resuelto la problemática tratada mediante la aplicación del artículo 1810, y no propiamente tal del artículo 1464, ambos del Código Civil.

  • 14 R. D. y J., Tomo XXIX, Parte II, pág. 273

  • 15 Corte Suprema (1938) Rol S/N, Amadeo del Campo con Banco de Chile.

  • 16 Corte Suprema (1995), Rol 34085-1995, Textil Panamericana S.A contra Fibras Nacionales S.A.

En la actualidad la jurisprudencia de los Tribunales Superiores de Justicia, citando a nuestra Excelentísima Corte Suprema, en sentencia de 30 de septiembre de 2010 dictada en la causa Rol 1644-09, resolviendo el problema de la enajenación y la venta, establece la siguiente doctrina: “Es cierto que la enajenación y la venta son conceptos jurídicamente distintos, pues en tanto aquélla importa la transferencia de cualquier título del dominio y otros derechos reales y se efectúa por la inscripción del título en el Registro Conservatorio respectivo cuando se trata de bienes raíces, la venta es sólo un contrato generador de obligaciones, que impone al vendedor la de entregar la cosa vendida al comprador, sin envolver la transferencia de ella y, por tanto, su enajenación. Pero esta distinción acerca del alcance y significado de la expresión “enajenación” empleada en el art. 1464 no tiene importancia tratándose de una compraventa ya que, cualquiera que sea su alcance, al disponer el art. 1810 el mismo Código Civil que no pueden venderse las cosas corporales cuya enajenación esté prohibida por la ley, hace extensivo el objeto ilícito a las cosas embargadas por decreto judicial, que se efectúa sin la autorización del juez o el consentimiento del acreedor” 17 .

“De acuerdo con el art. 1466 del Código Civil, hay objeto ilícito en todo contrato prohibido por las leyes, de manera que si tales cosas son vendidas sin cumplir con las formalidades señaladas en el artículo 1464 numerales 3º y 4º, la venta es nula de nulidad absoluta, conforme a los art. 10 y 1682. Esta ilicitud del objeto no proviene del art. 1464, sino del 1810, ya que al hablar de cosas cuya enajenación este prohibida por la ley, incorporó a él, entre otros, las disposiciones del referido art. 1464” 18 .

La sentencia citada acoge la demanda de nulidad absoluta del contrato de compraventa celebrado entre los demandados, toda vez que, a la fecha de su celebración, el inmueble sobre el cual recayó se encontraba embargado por decreto judicial, sin que se haya demostrado que el juez autorizó el referido contrato o que el acreedor consistió en ello, lo que equivale que adolece de objeto ilícito por tratarse de un contrato prohibido por las leyes. La Corte Suprema resuelve la controversia siguiendo el razonamiento de la Teoría Tradicional, dejando nuevamente sin uso la doctrina de Eugenio Velasco.

17 Corte Suprema (2010) Rol 1644-09, Carlos San Martín García con Jorge Ortiz Quiroz. 18 Corte Suprema (2014) Rol 17230-2014, Jean Obreque Carrio con Sara Calderón Rojas y otro.

En el año 2012 en causa conocida por el 2º Juzgado de Letras de Arica sobre nulidad de contrato de compraventa respecto a un inmueble que se encontraba embargado por decreto judicial al momento de la celebración del contrato, el tribunal A QUO rechaza la demanda de nulidad estableciendo que el acto no adolece de objeto ilícito puesto que la tradición, esto es la inscripción en el Conservador de Bienes Raíces, fue realizada en fecha posterior al alzamiento del embargo.

El Juzgado de Letras en Arica basa su decisión en que “tanto el artículo 1464 N° 3 y como el 1810 del Código Civil , trasladan el momento de ilicitud del objeto y de la venta a la enajenación y en consecuencia, coinciden en que el contrato está afectado de nulidad, sólo en aquellos casos en que, al momento de producirse la transferencia del dominio desde el tradente al adquirente, como consecuencia de la compraventa que le ha servido de título, exista una prohibición legal que obste a la transferencia de dominio. El razonamiento precedente, permite concluir que un contrato de compraventa de un bien que al momento de su celebración se encontraba embargado, puede ser válido, puesto que se entiende, conforme a los artículos 1464 N° 3 y 1810 citados, que está celebrado bajo la condición de que al momento de la enajenación, ese embargo no exista, ni exista otra prohibición legal que afecte la transferencia del dominio” 19 . Al recurrir de apelación por parte del demandante, la Corte de Apelaciones toma conocimiento del asunto. Resuelve la Corte confirmando la sentencia de primera instancia. Tanto el Tribunal A Quo como la Corte se avocaron a la Teoría de Eugenio Velasco para resolver el asunto.

Ante esto, la parte demandante interpone un Recurso de Casación en el Fondo, por la cual conoce del asunto la Corte Suprema. Esta última establece que tanto el 2º Juzgado de Arica como la Corte de Apelaciones aplicaron de forma errónea la ley y procede a dictar sentencia en reemplazo. La sentencia hace uso de la Teoría Tradicional, confirmando así, la uniforme posición de la jurisprudencia respecto a la controversia planteada.

19 Segundo Juzgado de letras en Arica (2012): Rol C-924-2012, Jean Pierre Obreque Carrio con Sara Calderón Rojas y otro.

CONTRATO DE PROMESA DE COMPRAVENTA

No solamente el contrato de compraventa como contrato principal ha tenido esta problemática, también se presenta en el contrato de promesa de compraventa. La promesa es un contrato que tiene por fundamento relevante generar una obligación de hacer, específicamente, una obligación de celebrar en el futuro, cierto o incierto, un acto jurídico, ya sea unilateral o bilateral. De conformidad al artículo 1554 del Código Civil, la promesa requiere para su validez, entre otras, que el contrato no sea de aquellos que la ley declara como ineficaces. Es innegable que respecto a aquellos contratos de compraventa que recaigan sobre cosas que se encuentren comprendidas en los numerales 1º y 2º del artículo 1464, serán nulos absolutamente. El debate se abre cuando cae la cosa en alguno de los dos últimos numerales del artículo citado anteriormente. Dependerá, en estos casos, de la doctrina que se siga, puesto que si se sigue la Teoría Tradicional, existirá objeto ilícito y no podría nacer válido el contrato de promesa. A contrario sensu, si se sigue la doctrina de Eugenio Velasco, la promesa sería válida.

Nuestra jurisprudencia se ha inclinado por aceptar la promesa de compraventa respecto de una cosa cuyo objeto esta viciado de ilicitud por encontrarse en alguno de los dos últimos numerales del 1464.

La Corte de Valparaíso, conociendo por apelación interpuesta a sentencia que rechaza el cumplimiento forzado de contrato de promesa de compraventa, ha resuelto:

"Que cabe dejar establecido que no resultan aplicables al caso sub lite, las normas contenidas en los artículos 1464 N0 3 y 1810 del Código Civil, puesto que la primera de ellas se refiere a las enajenaciones y la segunda a la celebración de un contrato de compraventa, no resultando procedente por ende, estimar que en la especie ha existido objeto ilícito en la celebración del contrato de promesa, por el hecho que lo prometido vender sea un inmueble que está afecto a un embargo, sobre todo si precisamente una de las condiciones para la celebración del contrato definitivo, es justamente el alzamiento de tal embargo" 20 .

20 Corte de Apelaciones de Valparaíso (2010): Rol 1168 -2010, José Martínez Aliaga con Francesca Ahumada Cespedes.

La Corte Suprema también se pronunció sobre la materia y coincide con la doctrina aplicada en el fallo anterior. Estima que el contrato de promesa de compraventa no constituye enajenación y que por lo tanto, no se aplicaría el artículo 1464 del Código de Bello puesto que este es aplicado sólo en caso de enajenación de las cosas que sus numerales señalan 21 .

“La promesa no constituye enajenación, sin embargo, de allí no se sigue necesariamente que no pueda aplicarse el artículo 1464 N° 3. La razón es que la eventual conexión entre los artículos 1554 N° 2 y 1464 N° 3 no está en el contrato de promesa, sino en el prometido, en este caso la compraventa. La pregunta, más bien, es si, ¿resulta eficaz un contrato de compraventa de un bien embargado por decreto judicial? Si la respuesta es no, entonces se ha infringido el artículo 1554 N° 2, pues el contrato prometido no es eficaz. Ahora bien, desde luego la compraventa tampoco involucra una enajenación, no obstante, el artículo 1810 dispone que no pueden venderse aquellas cosas cuya enajenación está prohibida por ley. Por lo tanto, si resulta ser cierto que el artículo 1464 N° 3 involucra una prohibición de enajenar, parece claro que no pueden venderse bienes embargados por decreto judicial, pues se trataría de contratos prohibidos que, de conformidad al artículo 1466 adolecerían de objeto ilícito. Ésta parece ser una conclusión aceptada ampliamente por los tribunales” 22 .

El criterio anterior está en perfecta congruencia con el principio de la autonomía contractual civil, permitiendo respetar lo convenido por las partes. Además, esta conclusión resulta más acertada, puesto que si a la fecha de celebrarse el contrato de compraventa, el objeto no es de aquellos comprendidos en el artículo 1464 el contrato de promesa no será de aquellos que la ley declare ineficaces. Lo que importa es que al momento de celebrarse el contrato prometido no exista un inconveniente legal.

21 Corte Suprema (2011): Rol 3563 -2010, Octavio Austino Abarca Castelli con Sixto Proschle Gonzalez. 22 DE LA MAZA (2012).

VI.- CONCLUSIÓN

El artículo 1464 del Código de Bello ha sido materia de discusión respecto a su utilización en la práctica, en especial con lo que dice relación a la venta de aquellas cosas cuyo objeto se encuentra viciado de ilicitud. Como ya fue mencionado, han sido dos las Teorías que se hicieron cargo de la materia; sin embargo, es sólo una de ellas la que se ha impuesto en nuestra jurisprudencia.

Un primer problema que conllevaba el artículo citado, es sobre la acepción que se le debe dar a la palabra enajenación. Ésta debe ser considerada, en el artículo 1464 del Código Civil, en un sentido amplio, que importa tanto la transferencia del dominio como también la constitución de derechos reales que limiten el dominio.

Otro debate que nace del análisis del artículo es si la enajenación supone venta. La enajenación no concierne a la venta puesto que por ésta última no se transfiere el dominio ni lo limita, sino que sólo obliga a transferirlo posteriormente. La enajenación de la venta radica en la tradición, que deriva de la compraventa. Tal afirmación que distingue la venta y la enajenación no lleva siempre el resultado de que la venta de las cosas del artículo 1464 sea válida. A pesar de que el precepto habla sólo de enajenación, es de pleno consenso que los dos primeros números, relativos a las cosas incomerciables y a los derechos personalísimos, se aplican también a la venta, que en consecuencia no podría ser válida. En ambos numerales existe una plena prohibición de enajenar, sin establecer ningún requisito habilitante, que en caso de cumplirse permitirían al acto nacer válidamente a la vida del derecho.

El debate principal se concentra en los numerales 3º y 4º del artículo 1464, las cosas embargadas y litigiosas. Respecto de estas dos cosas la ley las ha excluido de manera temporal del comercio, puesto que de cumplirse alguno de los requisitos habilitantes que habla la misma norma, la enajenación de éstas cosas sería válida. Son en los dos últimos numerales del artículo 1464 en que se plantea discusión si la venta de estas cosas es permitida o no por nuestra jurisprudencia.

A través de un estudio minucioso de la jurisprudencia nacional respecto de esta materia se puede determinar que nuestros Tribunales de Justicia hacen uso uniforme de la Teoría Tradicional para llegar al razonamiento que la venta de estas cosas se encuentra prohibida en nuestra legislación. Sin embargo, existe jurisprudencia de tribunales que para resolver la problemática hicieron uso de la Teoría de Eugenio Velasco, pero que al ser casadas por la Corte Suprema, fueron corregidas por el Tribunal AD QUEM ratificando siempre la aplicación de la Teoría Tradicional. Se fundamentan los fallos en que la ilicitud proviene directamente del artículo 1810 del Código Civil, y que al ser un contrato que es prohibido por la ley, relacionando con el artículo 1466, se determina que adolece de objeto ilícito, por lo cual resulta un acto jurídico que se sanciona con la nulidad absoluta. Así es que cada vez que la ley prohíba la enajenación de una cosa debe entenderse, en concordancia al artículo 1810 del Código de Bello, que prohíbe también su venta. No quiere decir esto que la venta se encuentre comprendida dentro de la enajenación, sino que, cuando la venta se refiere a bienes prohibidos de enajenar, como lo prohíbe el artículo 1464, adolece de objeto ilícito de acuerdo con lo dispuesto por los artículos 1466 y 1810 del Código Civil. Haciendo uso de esta teoría no importa el alcance de la enajenación del artículo 1464, porque cualquiera que sea su alcance, es el artículo 1810 que al disponer que no pueden venderse las cosas corporales cuya enajenación esté prohibida por la ley, extiende el objeto ilícito a la compraventa de las cosas comprendidas en el artículo 1464. Siendo está la doctrina aceptada y utilizada por la jurisprudencia desde el inicio de la problemática hasta la actualidad, estableciendo la ilicitud de la venta de las cosas comprendidas en el artículo 1464 del Código Civil.

La doctrina planteada por Eugenio Velasco permite la venta de las cosas comprendidas en los numerales 3º y 4º del articulo 1464, puesto que ambos son normas imperativas. El artículo 1810 del Código Civil se refiere sólo a la enajenación prohibida por la ley, requiriendo que sea una norma prohibitiva, caso que no se cumple respecto a los dos últimos numerales del 1464 que son de carácter imperativo. Por tanto la enajenación sería nula absolutamente por la ilicitud del objeto, pero no la venta, ya que el artículo 1810 no tendría aplicación.

Argumenta a favor de la Teoría de Eugenio Velasco el uso del principio de la libre circulación de los bienes. Al no permitirse la venta de las cosas cuya enajenación esta prohibida, aún cuando se haga bajo la condición de realizar la tradición cuando se cumplan con alguno de los requisitos habilitantes del artículo 1464 Nº 3 y 4, se vulnera la libertad del individuo de disponer de un bien cuyo dominio aún le pertenece pero que está limitado por estar embargado o ser un bien litigioso. La Teoría Tradicional no permite condicionar la venta, no permite realizar un contrato cuyo fin es asegurar la circulación del bien cuando se obtenga el consentimiento del acreedor o la autorización del juez.

Avelino León Hurtado defiende la doctrina de Eugenio Velasco, concluyendo que debiese prosperar en nuestra jurisprudencia, puesto que lleva conclusiones más útiles desde un punto de vista práctico. Estas ventajas prácticas pueden encontrarse; a) en el caso del deudor a quién se le embargaron los bienes y que desea vender libremente las especies embargadas; b) la celeridad en los negocios concuerda en que el vendedor debe conservar la facultad de vender libremente, así sólo se pondría la traba de contar con el consentimiento del deudor o la autorización del juez para la tradición; c) el acreedor no se verá afectado por la venta de las especies embargadas, ya que su garantía permanece inalterable, puesto que no podrá realizar la tradición válida mientras no se cumplan los requisitos habilitantes; d) el artículo 1810 del Código Civil se refiere sólo a normas prohibitivas pero que en el caso de los numerales 3º y 4 del artículo 1464 será válida su enajenación en caso de que se cumplan los requisitos que establecen para la validez de la enajenación 23 .

Sin embargo, las críticas han dejado inutilizada la Teoría de Eugenio Velasco y se da un uso exclusivo a la Teoría Tradicional. Es esta última la que no permite la venta de las cosas cuyo objeto está viciado de ilicitud y que por consiguiente su venta es ilícita. Nuestra jurisprudencia sólo acepto la Teoría Tradicional, dejando a la Teoría de Eugenio Velasco sólo como una doctrina que va en contraposición a lo establecido por los tribunales pero que no pudo radicar una nueva posición en nuestros Tribunales de Justicia.

23 LEON (1958) pp. 84, 85 y 86.

Arturo Alessandri Besa critica la Teoría de Eugenio Velasco en que, a pesar que los numerales 3º y 4º del 1464 pueden ser imperativos, existen normas imperativas que pueden ser equiparadas en todo a normas prohibitivas. Mientras no sean cumplidos los requisitos de la norma para que el acto o contrato sea válido, tal acto jurídico no puede ejecutarse 24 . La realización está prohibida, permitiendo equiparar la norma imperativa a la prohibitiva, no afectando de ninguna manera el carácter transitorio de la ley prohibitiva, puesto que no excluye los efectos de una norma prohibitiva. En caso de realizarse la norma prohibitiva, aún siendo de carácter transitoria, se sancionará con la nulidad absoluta del acto o contrato.

24 ALESSANDRI BESA (1949) p. 151.

BIBLIOGRAFÍA:

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  • - DE LA MAZA GAZMURI, Iñigo. CONTRATOS ESPECIALES. RChDP [online]. 2012, n.18, pp. 187-204 . Disponible en:
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  • - LEÓN HURTADO, Avelino (1958): El Objeto En Los Actos Jurídicos. (Santiago, Editorial Jurídica de Chile, Segunda Edición Actualizada)

  • - VIAL DEL RÍO, Víctor (2003): Teoría General del Acto Jurídico, (Santiago, Editorial Jurídica, 5º edición).

  • - VELASCO LETELIER, Eugenio (1941): “El Objeto Ante La Jurisprudencia” (memoria de prueba para optar al grado de licenciado en la Facultad de ciencias jurídicas y sociales de la Universidad de Chile), Disponible en: http://repositorio.uchile.cl/tesis/uchile/1941/velasco_e/html/index-frames.html [Fecha de consulta: 10 de abril de 2015].

LISTA DE JURISPRUDENCIA:

  • - Corte Suprema (1913): Rol S/N, Manuel J. Montero con Abelardo Gaete, 4 de octubre de 1913.

  • - Corte Suprema (1931): Rol S/N, Ernesto Sholz, Natalia Toledo y Julio Bushmann con Alfonso Angulo.

  • - Corte Suprema (1938): Rol S/N, Amadeo del Campo con Banco de Chile, 19 de julio de 1938.

  • - Corte Suprema (1995): Rol 34085-1995, Sociedad Textil Panamericana S.A con Fibras Nacionales S.A, 18 de noviembre de 1996.

  • - Corte Suprema (2009): Rol 1644-09, Carlos San Martín García con Jorge Ortiz Quiroz. 16 de marzo de 2009.

  • - Corte Suprema (2010): Rol 3563-2010, Octavio Agustino Abarca Castelli con Sixto Proschle Gonzalez, 16 de diciembre de 2011.

  • - Corte Suprema (2012): Rol 17230 - 2012, Jean Obreque Carrio con Sara Calderón Rojas y otro. 10 de noviembre de 2014.

  • - Corte de Apelaciones de Valparaíso (2010): Rol 1168-2010, José Martínez Aliaga con Francesca Ahumada Cespedes. 3 de marzo de 2010.

  • - Corte Apelaciones de Coyhaique (2015): Rol 4-2015, Banco Santander Chile con Alberto Pérez Pérez, 2 de marzo de 2015.

  • - Segundo Juzgado de Letras de Arica (2012): Rol C-924-2012, Jean Pierre Obreque Carrio con Sara Calderón Rojas y otro. 8 de mayo de 2012.

ANEXO: FICHAS JURISPRUDENCIA

FICHA Nº 1:

Tribunal: Corte Suprema.

Rol, Año: Sin registro – Año 1913.

Norma(s): Artículos 1464, 1445 y 1682 del Código Civil.

Materia (Conflicto): Nulidad de contrato de compraventa de inmueble.

Demandante (Recurrente): Manuel Montero.

Demandado (Recurrido): Abelardo Gaete.

Resumen del Caso (Síntesis de los hechos):

Manuel Montero, en juicio anterior al revisado, se presentó al Juzgado de Letras de Cauquenes presentando certificado de inscripción que presenta que se prohibió a aquél la enajenación ó gravamen de toda clase sobre el fundo "Pilquicura”, el cual pertenecía a don Juan de Dios Urrutia. Esto con el fin de obtener el mandamiento de ejecución y embargo a su favor, el cual fue decretado por el Juez de Letras de Talca. A l liberarse por la cantidad establecida con intereses y costas. Sin embargo, este no pudo llevarse a cabo puesto que el fundo se había vendido al hermano político de Juan de Dios, don Abelardo Gaete, constando en la escritura respectiva.

Consta de esa sentencia, que en una ejecución promovida algunos años más tarde por doña Zoila Urrutia, en contra de don Juan de Dios 2o Urrutia, en el Juzgado de Cauquenes, se remató el citado fundo "Pilquicura", hipotecado a la acreedora en garantía de su crédito, adjudicándose á don Abelardo Gaete. Tal remate fue efectuado sin el consentimiento y conocimiento de don Manuel Montero y tampoco contando con el necesario permiso del juez que concedió la prohibición.

Decisión del tribunal (Consideraciones de derecho y resolución del tribunal):

En su fallo estableció que de acuerdo con lo prescrito en el artículo 1464 del Código Civil, hay objeto ilícito en la enajenación de las cosas embargadas por decreto judicial, en cuya denominación se comprenden los bienes impedidos y prohibidos de enajenar ó gravar, á menos que el juez lo autorice ó el acreedor consienta en ello; y según los artículos 1445 y 1682 del mismo Código, el acto ó contrato celebrado existiendo objeto ilícito, es nulo de nulidad absoluta.

El juzgado estima que la ejecución realizada en el Juzgado de Cauquenes en contra de Juan de Dios es nula absolutamente ya que se encontraba vigente e inscrita la prohibición de enajenar el predio, sin el consentimiento del don Manuel Montero o sin la autorización del Juez de Letra de Talca que la había decretado.

El demandado interpone Recurso de Casación, recurso por el cual conoce la Corte Suprema, la que confirma el fallo de primera instancia considerando que la venta adolece de objeto ilícito infringiendo el artículo 1464 del Código Civil.

Observaciones: Cita Online: CL/JUR/32/1913

FICHA Nº 2:

Tribunal: Corte Suprema

Rol, Año: Sin Registro -1931

Norma(s): Artículos 10, 1464 Nº4, 1810 y 1689 del Código Civil.

Materia (Conflicto): Compraventa – Objeto ilícito – Enajenación – Prohibición – Bien

litigioso – Nulidad. Demandante (Recurrente): Ernesto Sholz, Natalia Toledo y Julio Bushmann.

Demandado (Recurrido): Alfonso Angulo.

Resumen del Caso (Síntesis de los hechos):

Alfonso Angulo interpuso demanda para que se declare nulo remate realizado por Julio Bushmann y dedujo acción reivindicatoria respecto a una casa y sitio que posee Natalia Toledo, y de una chacra cuya posesión es de Ernesto Sholz ante el Juzgado de Letras de Osorno, posesiones que obtuvieron a consecuencia del remate. Fundamenta la demanda en que el remate de los predios fue realizado cuando se encontraba vigente un litigio respecto a la propiedad, y además que las propiedades en litigio estaban afectas a una prohibición de gravar y enajenar. El Tribunal A QUO a través de resolución fundada, no da lugar a la demanda deducida. Resolución que es apelada ante la Corte de Apelaciones de Valdivia. La Corte de Apelaciones confirma la resolución apelada resolviendo que si bien existía prohibición de gravar y enajenar a la fecha de la convención respecto de la casa, sitio y chacra, se advierte que el artículo 1464 del Código de Bello, dispone que hay objeto ilícito en la enajenación, entre otros casos, de las cosas embargadas por decreto judicial, salvo que el juez autorice o el acreedor consienta en ello. El artículo, fundamenta la Corte, no se ha referido a contrato de compraventa puesto que este importa sólo un título traslaticio de dominio, sino que se refiere a la transferencia misma del derecho de propiedad, o sea, su enajenación. En este caso el remate fue llevado a cabo cuando la prohibición se encontraba vigente, sin embargo las inscripciones de la casa, sitio y chacra fueron posteriores al alzamiento de las prohibiciones. Por lo tanto, falla el Tribunal, que no hay objeto ilícito en la enajenación de los predios por causal del Nº4 del artículo 1464, porque a la fecha de las inscripciones respectivas, el juicio por el cual se discutía sobre el bien en litigio , había terminado por desistimiento de la demanda, afectando por consecuencia, a las prohibiciones que se encontraban vigentes.

Los demandados recurrieron a través de Recurso de Casación en el fondo, por el cual pasa a conocer la Corte Suprema.

Decisión del tribunal (Consideraciones de derecho y resolución del tribunal):

El tribunal supremo considera que la sentencia revela un desconocimientos de varias disposiciones legales.

Establecido el hecho de que al celebrarse el remate y el contrato existía un litigio respecto a los bienes en cuestión, y que además existía una prohibición de gravar y enajenar el sitio, casa y chacra, esa compraventa recayó sobre cosas cuya enajenación prohíbe la ley, adoleciendo de objeto ilícito, y en consecuencia, de nulidad absoluta. La sentencia de la Corte de Apelaciones aplica solamente el artículo 1464, infringiendo así el del artículo 1810, que hace extensivo aquel a la compraventa, prohibiéndola en caso de que tuviera por objeto una cosa cuya propiedad se litigara. Es por eso que la Corte declara el contrato de compraventa, y por ende también el remate, de nulidad absoluta.

Observaciones: En un primer momento, tanto el Juzgado de Letras de Osorno como la Corte de Apelaciones de Valdivia hicieron uso de la doctrina impartida por Eugenio Velasco. Sin embargo, al ser casada la sentencia, el Tribunal Superior rechaza el razonamiento y doctrina utilizada para llegar a la sentencia, dando lugar al Recurso de Casación interpuesto. Hace uso, por tanto, de la Teoría Tradicional.

FICHA Nº 3:

Tribunal: Corte Suprema.

Rol, Año: Sin registro – Año 1938.

Norma(s): Artículos 1681, 1682, 1687, 1464 No, 3, 1698, 1700 y 1810 del Código

Civil. Materia (Conflicto): Casación en el fondo. Subasta pública. Representación.

Compraventa. Embargo. Objeto ilícito. Demandante (Recurrente): Banco de Chile

Demandado (Recurrido): Amadeo del Campo

Resumen del Caso (Síntesis de los hechos):

El 22 de junio de 1910, el Banco de C hile se adjudicó en subasta pública un bien inmueble raíz, embargado a Amadeo del Campo. En la fecha en que se verificó la subasta se encontraban vigentes inscripciones de embargos y la prohibición de gravar y enajenar a favor de doña Flor María Salgada, decretada en juicio sobre divorcio perpetuo seguido contra el actual demandante. Propiedad que tenía también embargo a favor de la y embargo a favor del Banco Hipotecario de Chile. Ni el Juez que las había decretado ni los acreedores en cuyo favor se inscribieron, autorizaron o consintieron la subasta, sino que posteriormente a ella fueron notificadas del decreto de alzamiento de los gravámenes. Amadeo del Campo solicitó que se declare la nulidad absoluta de la venta en remate efectuada en la ejecución seguida por don Cristóbal Rojas en contra de aquél. A consecuencia de la solicitud se debe mandar a cancelar la inscripción de dominio a favor del adjudicatario, Banco de Chile. Funda su demanda en haberse llevado a efecto la venta sin alzarse previamente los embargos y prohibiciones de enajenar y gravar impuestos por doña Flor María Salgado y por el Banco Hipotecario de Chile sobre la propiedad subastada. El Juez de Talca dicta sentencia el 26 de abril de 1934, que da lugar, con costas, a la demanda de nulidad de remate del inmueble. Se eleva el proceso a la Corte de Apelaciones, la cual confirma la sentencia anterior. Ante esto el Banco de Chile recurre a través de Recurso de Casación en el fondo, que permite conocer del asunto a la Corte Suprema. Fundamentó su Recurso en que el fallo es erróneo puesto que estima que hubo embargos sobre los bienes rematados, pero los documentos que dan cuenta de esas actuaciones no expresan que se hiciere entrega real o simbólica de ellos al depositario, requisito indispensable para que el embargo exista.

Decisión del tribunal (Consideraciones de derecho y resolución del tribunal):

La Corte Suprema da a lugar al Recurso de Casación en el fondo deducida contra la sentencia, la que es invalidada y reemplazada. La Corte acepta e l hecho de que exista nulidad absoluta en la venta haciendo uso de la Teoría Tradicional. Asimismo confirma lo fallado tanto por el Tribunal A Quo como por la Corte de Apelaciones. No se discute sobre el hecho de que si exista en el fondo objeto ilícito en la venta realizada en pública subasta, sino son otras los considerandos por los cuales dio a lugar al Recurso de Casación en el fondo. La sentencia reclamada ha violado los artículos 1683 y 1448 del Código Civil al reconocer al contratante conocedor del v icio por objeto ilícito el derecho a solicitar y obtener por la aceptación de su demanda la nulidad del contrato, de compraventa y por tanto carece de objeto examinar las otras disposiciones que se dicen infringidas. Que ni el fallo recurrido ni las partes pusieron en duda del vicio de nulidad que aparece de manifiesto en el contrato celebrado. La discusión es sobre una posible declaración de oficio sobre esa nulidad. Amadeo del Campo tenía pleno y cabal conocimiento de las inscripciones de los embargos y prohibiciones decretados en los tres juicios nombrados en que él figuraba con el carácter de demandado, y en que eran demandantes su cónyuge en dos de ellos y el Banco de Chile en el tercero, y que asimismo tenía conocimiento de que dichas inscripciones se encontraban vigentes al tiempo del contrato de compraventa de cuya nulidad se falla en la sentencia recurrida. En la celebración intervino en calidad de vendedor, en el carácter de ejecutado representado legalmente por el Juez que conocía de la ejecución. A consecuencia de esto se reúnen los dos requisitos previstos por el artículo 1683 del Código de Bello, esto es haber intervenido en la celebración del contrato y tener conocimiento del vicio que lo invalidaba. Por lo tanto se concluye que no ha podido el demandante deducir la acción de nulidad.

Observaciones: A pesar que se dio lugar al Recurso de Casación en el fondo, recurso que anuló la sentencia recurrida, tanto el Tribunal de primera instancia como la Corte de Apelaciones y la Corte Suprema, concuerdan que si existe vicio de objeto ilícito en la venta realizada en pública subasta. El razonamientos de los tres órganos de justicia para determinar el vicio de objeto ilícito fue a través de la Teoría Tradicional.

FICHA Nº 4:

Tribunal: Corte Suprema

Rol, Año: 34085-1995

Norma(s): Artículos 1464, 1810 y 1793 del Código Civil

Materia (Conflicto): Nulidad de contrato de compraventa. Objeto ilícito. Juicio

ejecutivo. Enajenación. Recurso de Casación. Demandante (Recurrente): Textil Panamericana S.A

Demandado (Recurrido): Fibras Nacionales S.A

Resumen del Caso (Síntesis de los hechos):

A petición de la Corporación de Fomento de la Producción se ha declarado la quiebra de la sociedad comercial Fibras Nacionales S.A ..

Apelada dicha sentencia, la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó el fallo del Tribunal inferior. En contra de este último fallo el apoderado de la parte de Fibras Nacionales S.A. ha interpuesto recurso de casación en el fondo.

En el cuaderno de administración de dicha quiebra, la Sociedad Textil Panamericana S.A. pidió incidentalmente que se excluyera del inventario de bienes de la fallida un inmueble que fue comprado por la Sociedad a Fibras Nacionales S.A.

El inmueble vendido se encontraba embargado por resolución judicial al momento de la celebración del contrato de compraventa . Sin embargo, la inscripción del bien en el registro respectivo, fue realizada con posterioridad al alzamiento del embargo.

Se apelo contra este fallo ante la Corte de Apelaciones de, la cual revocó la sentencia, anulando el contrato de compraventa y rechazando la exclusión del aludido bien raíz del inventario de la fallida.

En

contra

de

esta

última

sentencia,

la

defensa

de

la

parte

de

Textil

Panamericana S.A. ha deducido recurso de casación en el fondo. El recurrente argumente que el fallo impugnado ha declarado la nulidad absoluta del contrato de compraventa por ilicitud del objeto, por estar embargado a la fecha de la escritura de compraventa. Al no constituir enajenación este último, dice el recurrente, que no se aplicaría el artículo 1464 en este caso.

Decisión del tribunal (Consideraciones de derecho y resolución del tribunal):

La Corte estima que el fallo recurrido ha dado una correcta aplicación ya que la compraventa efectuada por la actual fallida Fibras Nacionales S.A. y Textil Panamericana S.A. fue nula de nulidad absoluta, por ilicitud del objeto. Fundamenta el máximo tribunal que el hecho de que la venta no implica enajenación, no impide que exista objeto ilícito en la venta de los bienes inmuebles, al relacionarse el artículo 1810 del Código Civil que expresa pueden venderse todas las cosas corporales o incorporales cuya enajenación no esté prohibida, con lo dispuesto en el No 3 del artículo 1464 del mismo texto legal, que establece como objeto ilícito la enajenación de un bien embargado, y por ende la nulidad absoluta de dicho contrato. La nulidad en estos casos, no proviene de la aplicación del artículo 1464, sino que de la del artículo 1810, especial para la compraventa.

Por lo tanto, se falla en contra del recurrente y se hace pleno uso de la doctrina Tradicional respecto a esta materia.

Observaciones:

FICHA Nº 5:

Tribunal: Corte Suprema.

Rol, Año: 1644-2009.

Norma(s): Artículos 1464, 1681, 1682, 1683 y 1810 del Código Civil.

Materia (Conflicto): Acto voluntario. Contrato compraventa. Nulidad absoluta. Objeto

licito. Demandante (Recurrente): Jorge Bernardo Ortiz Quiroz y Rita María Seguel Villar

Demandado (Recurrido): Carlos René San Martín García

Resumen del Caso (Síntesis de los hechos):

En juicio ordinario Carlos René San Martín García demandó a Jorge Bernardo Ortiz Quiroz, Rita María Seguel Villar y a la Sociedad Comercial, Agrícola, Ganadera y Forestal "Los Hermanos Limitada" con el fin de que se declare la nulidad absoluta del contrato celebrado el año 2005, por escritura pública otorgada ante el Notario de Temuco, mediante el cual, la Jorge Ortiz vendió a la sociedad el inmueble; acto al cual concurrió la cónyuge del vendedor, la mencionada Rita María Seguel Villar, autorizando la venta y renunciando a la declaración de bien familiar, de que era beneficiaria respecto del inmueble.

A l tiempo de convenirse en la compraventa, el inmueble se encontraba afecto a dos embargos inscritos.

Al contestarse la demanda, se solicito su rechazo, fundamentando que el actor carece de interés para impetrar la nulidad del contrato y que el contrato cuya nulidad se pretende fue celebrado para cumplir con un avenimiento.

El Tribunal de primera instancia rechazo la demanda, sentencia que fue apelada ante la Corte de Apelaciones de Temuco. Ésta decidió revocar lo decidido en primera instancia, dando lugar a la demanda y declarando la nulidad absoluta del contrato de compraventa.

Jorge Ortiz y Rita Seguel recurriendo de casación ante la Corte Suprema que por tal medio, conoce del asunto.

Decisión del tribunal (Consideraciones de derecho y resolución del tribunal):

Los fundamentos del Recurso de Casación fueron por un lado, que de acuerdo

con

lo

previsto

en

el artículo

1464

del Código

Civil, hay

objeto

ilícito

en

la

enajenación de las cosas a que esa disposición se refiere, esto es, cuando opera la tradición de los mismos; no su venta. La venta no importa transferencia, sino un antecedente de la tradición, la cual en este caso no se practicó por negarse el Conservador de la inscripción del título por existir embargos sobre el bien raíz. Por otro lado, se alega la falta de legitimación activa por parte del demandante para demandar la nulidad absoluta. El tribunal no da a lugar al Recurso de Casación presentado. Acerca del primer fundamente de los recurrentes, acerca del alcance y significado de la expresión "enajenación" empleada en el artículo 1464 dice que no tiene importancia tratándose de una compraventa ya que, cualquiera que sea su alcance, al existir el artículo 1810 del mismo Código Civil hace extensiva su aplicación a la venta.

Por lo tanto, la sentencia objeto de la impugnación, al declarar la nulidad de la compraventa, realizada en las condiciones que han descrito, no incurrió en las infracciones normativas que le atribuye el recurso; por el contrario, dio estricto cumplimiento a los preceptos legales que rigen en la materia.

Con lo que respecta al reproche por falta de interés por parte del actor de impetrar la acción de nulidad, existe una afectación patrimonial con suficiente miras a instar por la invalidación del contrato viciado, satisfaciéndose el interés que lo habilita para accionar judicialmente la nulidad absoluta del contrato.

Observaciones: Tanto la Corte de Apelaciones de Temuco como la Corte Suprema hacen uso de la Teoría Tradicional, en dezmero de la Teoría de Eugenio Velasco.

FICHA Nº 6:

Tribunal: Corte Suprema

Rol, Año:3563-2010

Norma(s): Artículos 1464 Nº3, 1445, 1554 y 1810 del Código Civil.

Materia (Conflicto): Nulidad de contrato de promesa de compraventa por adolecer

objeto ilícito. Demandante (Recurrente): Octavio Agustino Abarca Castelli

Demandado (Recurrido): Sixto Proschle Gonzalez

Resumen del Caso (Síntesis de los hechos):

En los hechos se acumularon dos demandas, una sobre cumplimiento de contrato de promesa de compraventa con indemnización de perjuicios y otra de nulidad absoluta del contrato de promesa. La primera se justificó en el hecho de que el promitente vendedor, Sixto, no había concurrido al otorgamiento del contrato de compraventa. La segunda demanda se justifica que el vendedor alega la existencia de lesión enorme puesto que el precio del terreno que prometió vender cuadriplicaba el valor del precio fijado. Además añade la defensa, que al momento de perfeccionarse el contrato de promesa, el bien se encontraba embargado por decreto judicial, sin que dicho embargo se hubiera alzado al tiempo en que se cumplió la condición fijada para el cumplimiento del contrato prometido.

Octavio se opuso a la demanda de nulidad, señalando respecto de la lesión enorme, que se trataba de una causal de ineficacia propia del contrato de compraventa, no del de promesa. Con respecto al objeto ilícito, por prometer la venta de un predio embargado indicó que no se satisfacía el supuesto de hecho, puesto que en en el caso de la promesa de contrato no existe enajenación.

El tribunal de primera instancia consideró que no se había logrado acreditar la existencia de la lesión enorme. En segundo término, estimó que el contrato de compraventa no constituye enajenación, por lo mismo, en la especie, no recibe aplicación lo dispuesto en el artículo 1464 Nº 3. En consideración no se acoge la demanda de nulidad, decisión que es confirmada por la Corte de Apelaciones.

La decisión es recurrida de forma y de fondo.

Decisión del tribunal (Consideraciones de derecho y resolución del tribunal):

La Corte Suprema falla estableciendo que el Recurso de Casación en el fondo no puede prosperar, y debe ser desestimado. En sus consideraciones se contempla el siguiente raciocinio: De los términos del artículo 1554 se deduce que la promesa es un contrato, porque es solo fuente de derechos personales. Sólo es un contrato que, como tal, crea una obligación de hacer, de celebrar un acto jurídico. Tiene por fundamento relevante generar una obligación de hacer, específicamente, una obligación de celebrar en el futuro, cierto o incierto, un acto jurídico, sea unilateral o bilateral, por tanto no es título traslaticio de dominio porque éstos últimos habilitan para transferir el dominio, pues crean una obligación de dar. Luego, el contrato de promesa de compraventa no puede servir para transferir el dominio, ni constituye modo de adquirir. Sólo es un contrato que constituye el título o antecedente que justifica la adquisición del dominio por el modo de adquirir, que es la tradición.

El acto jurídico por el cual se enajena una cosa es la tradición. La enajenación, en consecuencia, es sinónim o de tradición, la cual sirve para transferir el dominio o para constituir otro derecho real distinto de aquél.

En los casos enumerados por el artículo 1464 adolece de objeto ilícito la tradición de las cosas que en ellos se señala, sin que tenga para tal efecto relevancia alguna que la tradición se haya hecho con la intención de transferir el dominio o de cualquier otro derecho real.

Por lo tanto, en el caso del contrato de promesa de compraventa no existe enajenación, y por consiguiente, la circunstancia de que el bien objeto de aquel contrato estuviese embargado, no invalida a éste, puesto que no constituye enajenación, y en consecuencia no adolecería de nulidad absoluta por objeto ilícito.

Observaciones:

FICHA Nº 7:

Tribunal: Corte Suprema

Rol, Año: 17230-2012

Norma(s): Art. 10, 1464 Nº3, 1466, 1682 y 1810 del Código Civil

Materia (Conflicto): Nulidad de contrato de compraventa de inmueble

Demandante (Recurrente): Jean Obreque Carrio

Demandado (Recurrido): Sara Calderón Rojas y Juan Antonio Carrio Calderón

Resumen del Caso (Síntesis de los hechos):

El actor demanda la nulidad absoluta por objeto ilícito del contrato de compraventa celebrado por escritura pública por Sara Calderón y Juan Antonio Carrio. Contrato en que la primera le vende el cincuenta por ciento del bien raíz.

Al momento de la celebración del contrato el bien inmueble se encontraba

embargado por decreto judicial. La aludida compraventa se que fue alzado inscribió en el Conservador de
embargado
por
decreto
judicial.
La
aludida
compraventa
se
que fue alzado
inscribió
en
el
Conservador de Bien Raíces con posterioridad a la fecha en
el
embargo.

El Tribunal A QUO falla en contra de la parte demandante, concluyendo que el acto no adolece de objeto ilícito, y que por tanto, es válido. Fundamenta la decisión el Juzgado de Letras en Arica que “tanto el artículo 1464 N° 3 y como el 1810 del Código Civil , trasladan el momento de ilicitud del objeto y de la venta a la enajenación y en consecuencia, coinciden en que el contrato está afectado de nulidad, sólo en aquellos casos en que, al momento de producirse la transferencia del dominio desde el tradente al adquirente, como consecuencia de la compraventa que le ha servido de título, exista una prohibición legal que obste a la transferencia de dominio. El razonamiento precedente, permite concluir que un contrato de compraventa de un bien que al momento de su celebración se encontraba embargado, puede ser válido, puesto que se entiende, conforme a los artículos 1464 N° 3 y 1810 citados, que está celebrado bajo la condición de que al momento de la enajenación, ese embargo no exista, ni exista otra prohibición legal que afecte la transferencia del dominio.

El demandante interpone Recurso

de

Apelación, por lo

que

la

Corte de

Apelaciones toma conocimiento del asunto. Resuelve la Corte confirmando la

sentencia del tribunal A Quo.

Ante esto, la parte demandante interpone un Recurso de Casación en el Fondo, por la cual conoce del asunto la Corte Suprema.

Decisión del tribunal (Consideraciones de derecho y resolución del tribunal):

Resuelve el tribunal acogiendo la demanda intentada en autos. Fundamenta su fallo en que el contrato de compraventa adolece de objeto ilícito, por tratarse de un contrato prohibido por la ley. Ya que el artículo 1810 del Código Civil dispone que pueden venderse todas las cosas corporales o incorporales, cuya enajenación no esté prohibida por la ley, y por su parte el artículo 1464 Nº 3 del mismo código, dispone que hay objeto ilícito en la enajenación de las cosas embargadas por decreto judicial que se efectúa sin la autorización del juez o el consentimiento del acreedor. De este modo, dado que el 1464 prohíbe la enajenación de las cosas embargadas por decreto judicial que se efectúa fuera de los casos allí permitidos, tales bienes no pueden venderse, acorde con lo dispuesto en el artículo 1810, por tratarse de cosas cuya enajenación está prohibida por la ley.

En consecuencia, la venta es declarada nula de nulidad absoluta, conforme a los artículos 10 y 1682 del Código Civil.

Observaciones: La decisión del tribunal, relacionándola con la investigación jurídica presentada, sigue la doctrina de la Teoría Tradicional.

FICHA Nº 8:

Tribunal: Corte de Apelaciones de Valparaíso

Rol, Año: 1168-2010

Norma(s): Artículos 1464 Nº3, 1554 y 1810 del Código Civil

Materia (Conflicto): Promesa de contrato compraventa. Nulidad Absoluta. Objeto ilícito. Recurso de Apelación.

Demandante (Recurrente): José Martínez Aliaga

Demandado (Recurrido): Francesca Ahumada Cespedes

Resumen del Caso (Síntesis de los hechos):

Francesca demandó el cumplimiento de contrato de promesa de compraventa que celebro con José Martínez respecto a un bien raíz. Aduce la demandante que ella dio cumplimiento a lo dicho en el acto. Sin embargo, José no cumplió con la obligación pactada en el acto, que consistía en efectuar las gestiones tendientes a pagar la deuda que registra en el Servicio de Tesorería, producto de lo cual existe un embargo sobre el inmueble. La promitente compradora entregó, a modo de pago, un automóvil valorado en $3.000.000, respecto del cua l nunca se realizó la transferencia. Junto con la entrega del automóvil entregó cheques para completar el pago. Ante la demanda de la actora, José Martínez solicita la nulidad absoluta del contrato de promesa de compraventa por adolecer este de objeto ilícito, según el artículo 1464 Nº3. El Tribunal A QUO no dio lugar a la solicitud hecha por José. Ante lo cual apela dicha sentencia.

Decisión del tribunal (Consideraciones de derecho y resolución del tribunal):

La Corte de Apelaciones de Valparaíso, haciéndose cargo respecto a la apelación de rechazo de nulidad absoluta del contrato prometido, rectifica la sentencia en lo correspondiente a dicho punto. Establece que no resultan aplicables al caso, las normas contenidas en los artículos 1464 Nº 3 y 1810 del Código Civil, puesto que la primera de ellas se refiere a las enajenaciones y la segunda a la celebración de un contrato de compraventa, no resultando procedente por ende, estimar que en la especie ha existido objeto ilícito en la celebración del contrato de promesa, por el hecho que lo prometido vender sea un inmueble que está afecto a un embargo por mantener una deuda en Tesorería General de la República, sobre todo si precisamente una de las condiciones para la celebración del contrato definitivo, es justamente el alzamiento de tal embargo.

Observaciones:

FICHA Nº 9:

Tribunal: Corte de Apelaciones de Coyhaique

Rol, Año: 4-2015

Norma(s): Artículo 1464 Nº 3 y 4

Materia (Conflicto): Procedimiento ejecutivo. Enajenación de cosas embargadas por

decreto judicial. Demandante (Recurrente): Banco Santander Chile

Demandado (Recurrido): Alberto Pérez Pérez

Resumen del Caso (Síntesis de los hechos):

El Banco Santander Chile, dio en préstamo a su cliente Alberto Pérez Pérez, la suma de dinero equivalente a 581 UF, pactado con interés anual.

A

través de escritura pública de mutuo

e hipoteca, el mismo

banco

dio

al

ejecutado, un préstamo equivalente a 11.640 UF. Hipoteca que afecta a bien raíz ubicado en la ciudad de Valdivia.

El deudor, se encuentra en mora en el pago de dichos préstamos.

El ejecutado, José

Pérez Pérez, le afecta una prohibición

y

una medida

precautoria, a favor de la entidad bancaria ,por lo que en este evento, tiene plena utilización lo establecido en el articulo 1464 del Código Civil

Banco Santander Chile, recurre ante la corte de apelaciones contra resolución dictada por tribunal A QUO, en la cual negó dar lugar a la proposición de las bases del remate efectuadas por el banco ejecutante, y que se le estuviera por aprobada. Tampoco dio lugar a la fijación del día y hora para la subasta y la proposición de la fecha del remate.

El apelante fundamenta su recurso, en que el certificado de gravámenes y prohibiciones acredita que la propiedad objeto del remate, se encuentra afecta a una medida precautoria a favor del Banco Santander. El ejecutante sostiene que es válida la enajenación de un bien raíz si existe consentimiento tácito de parte del acreedor, en cuyo favor se decretó un embargo sobre su inmueble. Incluso el banco ap elante, lo manifestó de manera indubitada en la propuesta, obre bases del remate, fecha para su enajenación forzosa. Por último la parte apelante, sostiene que la ley no exige ningún tipo de solemnidad para que el consentimiento del acreedor surta plenos e fectos, y por ello pide al Tribunal de Alzada, que haga lugar a sus peticiones, que el tribunal inferior, se las denegó.

Decisión del tribunal (Consideraciones de derecho y resolución del tribunal):

El Tribunal de Alzada, revoca en su parte pertinente, la resolución apelada, en cuanto ella no dio lugar a la proposición de bases del remate del banco ejecutante, tampoco fijar día y hora para la subasta

Dicta sentencia en reemplazo, la cual dispone que se accede a las peticiones de la parte apelante, en consecuencia, se tienen por presentadas las bases del remate, y por aprobadas si no se objetaron dentro del plazo legal, y también se resuelve, la fecha propuesta.

Se fundamenta el Tribunal Ad Quem en el artículo 1464 Nº3 del Código Civil. Este enuncia que hay objeto ilícito en la enajenación de las cosas embargadas por decreto judicial, a menos que lo autorice el juez o el acreedor consienta en ello. La jurisprudencia ha sostenido, que entre los bienes embargados por decreto judicial, no sólo se comprenden los que el acreedor ha embargado en el juicio ejecutivo, sino también los que un decreto judicial ha prohibido su enajenación o ha puesto límite a la facultad de su diseño o poseedor para disponer de ellos libremente. En consecuencia, dentro de la expresión, bienes embargados quedan comprendidos aquellos sobre los cuales se haya tratado embargo por un mandamiento ejecutivo, como aquellas que sólo están afecta a una simple medida precautoria de prohibición de celebrar actos o contrato, de gravar o enajenar. Al ser en el presente caso, el propio Banco Santander Chile acreedor o ejecutante en ambas causas, por tanto del predio embargado por resoluciones judiciales y afectos a hipoteca, prohibición y precautoria. Al consentir en la enajenación judicial del bien raíz, se entiende tácitamente que presta el consentimiento para poder enajenarse tal inmueble, de esta forma, se cumple el requisito habilitante del numeral 3º del artículo 1464, que es contar con el consentimiento del acreedor para llevar acabo la enajenación del bien embargado por decreto judicial.

Observaciones: Se sigue la Teoría Tradicional en la fundamentación y razonamiento del fallo.