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Una de las maneras en que se plantea el proceso de avance de los países hacia un desarrollo sostenible en la industria, o al menos, más sostenible, es adoptar un enfoque de sus procesos en lo que se ha llamado la ecoeficiencia, ésta se apoya en dos pilares: reducir la sobre explotación de los recursos naturales (lograr un uso más sostenible) y disminuir la contaminación asociada a los procesos productivos. Pero apunta aún más allá: busca un incremento de la productividad de los recursos naturales, así como a reducir los impactos ambientales a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos.

El análisis de los países desarrollados revela que la ecoeficiencia como política ha sido una estrategia practicada, fundamentalmente, por grandes corporaciones que han considerado importante incluir entre sus estrategias globales acciones de protección ambiental. En este marco, no todas las empresas han seguido este camino, el de la ecoeficiencia, aunque esto no significa que hayan dejado de lado otras estrategias ambientales, como la producción más limpia.

El lema “producir más con menos” es común a todas las aproximaciones al tema. Tal enfoque no es una novedad stricto sensu en lo que ha sido la historia de la formulación de políticas ambientales, pero, ¿Cómo la actividad empresarial afecta el ambiente?, hasta la década de los 70, la empresa no consideraba la protección ambiental en sus procesos productivos. El uso intensivo de los recursos naturales así como los impactos que se generaban poco importaban. Tuvo que surgir la crisis energética para reflexionar hacia donde estaba yendo el progreso y adelanto tecnológico. Los daños producidos al ambiente por una empresa no eran considerados por la misma tanto a nivel ambiental como a nivel económico, por lo que ésta no tenía motivos para dejar de dañar al ambiente. En Estocolmo – Suecia, se llevó a cabo a iniciativa de las Naciones Unidas, la Primera Conferencia Mundial sobre el Desarrollo y Medio Humano, donde se resalta la importancia de proteger del ambiente frente al desarrollo acelerado de los países industrializados. Ya para la década de los ochenta el modelo económico de producción masiva y estandarización que se impuso después de la segunda guerra mundial llega a su fin. Es a principios de la década de los noventa, en la Segunda Conferencia Mundial sobre la Cumbre de la Tierra cuando se señala que el desarrollo no puede estar desligado del ambiente que nos rodea. Desde entonces han ocurrido desarrollos importantes en casi todos los países del mundo,

que han implantado arreglos jurídicos e institucionales que han dado pie, posteriormente, a la implementación de estrategias y políticas para impulsar el tema ambiental; lo que se ha traducido a su vez en planes, programas y regulaciones para lidiar con los múltiples y complejos aspectos que conlleva la problemática del medio ambiente y los recursos naturales.

El medio ambiente se encuentra presente en muchas de las tareas de las empresas, tales como: producción, distribución, comercialización, mantenimiento y servicio al cliente. En el anexo 01 se muestra un esquema simplificado de las interacciones entre las empresas y el medio ambiente. En el proceso de producción de las empresas en general, se necesitan principalmente materias primas, energía y agua, pero paralelamente durante dicho proceso se producen contaminantes, tanto emisiones como ruidos, vibraciones, residuos y aguas residuales. Se advierte fácilmente entonces que el proceso productivo de las empresas tiene impactos notables en el ambiente a diferentes niveles.

Para medir el impacto ambiental que genera el consumo masivo, se tienen los indicadores de sostenibilidad, tales como la Huella Ecológica que mide el consumo natural de recursos de las personas. Esta huella puede compararse con la habilidad de la naturaleza para renovar esos recursos. La huella de un país es el área total que se requiere para producir el alimento y los productos forestales que consume, más el necesario para absorber los desechos que resultan del consumo de energía y proporcionar espacios para infraestructuras. Las personas consumen recursos y servicios ecológicos del mundo entero, por lo que su huella es la suma de todas esas áreas, en cualquier lugar del planeta. La huella ecológica por Región (energía, alimentación y productos forestales, suelo urbanizado) Globales cambia con el tamaño de la población, el consumo medio por persona y la eficiencia de los recursos, ver el anexo 02.

La evolución del enfoque “ambiental” al de “sostenibilidad”, impulsado a nivel mundial por la Conferencia de Río de 1992, trajo consigo la incorporación de nuevos actores en un esfuerzo que hasta entonces aparecía casi exclusivamente como una misión del estado, una materia de política pública. En la Conferencia de Río se actualizaron los compromisos adquiridos por los estados y se incorporó activamente a otros actores que hasta entonces habían permanecido al margen, entre ellos el empresariado.

La necesaria simbiosis entre lo económico, lo social y lo ambiental que la sostenibilidad implica significó para muchos sectores, en particular el sector productivo privado, una manera de enfocar el tema desde una perspectiva más positiva, asumiendo el protagonismo respetable del proceso de mejoramiento ambiental, en un contexto en que sus objetivos de producir, generar empleo, obtener ganancias e invertir no aparecen como nuevos enemigos del medio ambiente, sino como aliados.

Es así como nacen y se desarrollan en la década de los 90 conceptos como la “producción más limpia” y la ecoeficiencia que intentan traducir este aporte de los sectores productivos a la práctica de la gestión ambiental en la empresa, particularmente la productiva. Para algunos los conceptos son equivalentes, sin embargo, hoy en día se hace una diferencia que responde al distinto punto de vista de las iniciativas: la producción limpia es una estrategia de política pública que es impulsada desde los gobiernos y empresas privadas para embarcar a sectores productivos en una tarea de cumplimiento y superación de las exigencias de la regulación. En tanto la ecoeficiencia es una estrategia corporativa, una iniciativa empresarial, fundamentalmente privada; pero que cuenta con cada vez mayor apoyo de la instancia pública.

La idea de la ecoeficiencia fue presentada en la literatura académica por Schaltegger y Sturm en 1990 (Schaltegger y Burritt, 2000). Sin embargo, Schmidheiny (1992) popularizó el término a partir del cual ganó reconocimiento en las agendas globales empresariales. En especial las lideradas por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible CEMDS, (WBCSD: World Business Council for Sustainable Development en inglés), quien de manera oficial presentó el término en 1992 como una contribución a la Cumbre Mundial sobre desarrollo Sostenible de Río de Janeiro a través de su publicación Changing Course, para el cumplimiento de la Agenda 21 en el sector privado. Allí se consideró la ecoeficiencia como una filosofía administrativa.

Ahora bien, la ecoeficiencia como herramienta estratégica se emplea para optimizar el uso de la energía, insumos y procesos de generación de bienes y servicios en general. Con sus objetivos principales, se busca aumentar la competitividad suministrando más valor con el producto o servicio, con esto se quiere satisfacer las necesidades de los clientes/usuarios con un menor consumo de recursos y/o materiales; prevenir y minimizar

los impactos ambientales, disminuyendo emisiones, vertimientos, disposiciones de residuos y el consumo racional de los recursos naturales. Esta estrategia se debe complementar con otras como la promoción del consumo sostenible, los mercados verdes, la educación ambiental, la agregación de valor a grupos de interés o responsabilidad social corporativa, entre otros. De esta manera, la aproximación hacia el desarrollo sostenible es mucho más eficiente y eficaz para el país.

Bleischwitz (2003) presenta los tres estados de la ecoeficiencia en la cadena de producción: “El primer estado de la ecoeficiencia se refiere al periodo de la toma de decisiones, es decir, es la etapa de las ideas y las expectativas sobre futuros desarrollos. El segundo es el periodo de adaptación y el tercero es el de renovación, en el cual se ha superado la etapa de aprendizaje y aparecen nuevas innovaciones”.

Como se puede apreciar, el autor Bleischwitz tiene una concepción metódica de la ecoeficiencia donde se puede aplicar en esos tres pasos, donde el periodo de adaptación vendría siendo la etapa transitoria con mayor complejidad por la resistencia al cambio que puede generarse en dentro de la organización.

Para las pymes, la adopción de procesos más ecoeficientes puede suponer una reducción de los costos, una mejora de su situación competitiva, un menor nivel de dependencia respecto de los recursos naturales y una elevación de sus márgenes de beneficio. Estos son los “ganchos” con que se busca entusiasmar al sector privado y a los organismos de intermediación en su política de ecoeficiencia.

Con la Ecoeficiencia Empresarial se buscan mejoras ambientales, paralelamente con los beneficios económicos. Se enfoca en las oportunidades de negocios y permite a las empresas ser más responsables ambientalmente y ser más rentables. Esta estrategia fomenta la innovación y con ello el crecimiento y la competitividad. La ecoeficiencia puede servir a las empresas como un medio para desarrollar e implementar exitosamente estrategias de negocios que lleven a la sostenibilidad. Estas estrategias tendrán un fuerte enfoque en la innovación tecnológica y social, la responsabilidad y la transparencia, y en la cooperación con otras partes de la sociedad con miras a obtener los objetivos establecidos.

Esta

cultura

de

gestión

ecológica

aplicada

como

estrategia

corporativa

ha

evolucionado

de

ocuparse

de

hacer

ahorros

en

el

uso

de

recursos

y

prevenir

la

contaminación en las industrias manufactureras, a ser la guía de la innovación y la competitividad en toda clase de empresa. Los mercados financieros también han comenzado a reconocer el valor de la ecoeficiencia, porque hay una creciente evidencia de que las compañías ecoeficientes tienen un mejor desempeño financiero.

En este orden de ideas, ¿qué ventajas presenta la ecoeficiencia frente a la

incorporación de estándares como la ISO14000? Al respecto, Danse (2002) aclara que “la principal ventaja de la norma es el establecimiento de sistemas para la administración de las obligaciones ambientales y la realización de evaluaciones del producto para crear

confianza en los consumidores sobre la calidad del mismo”. No obstante, se queda corta en el momento de especificar y exigir qué metas debe alcanzar una organización. Además, no define un desempeño ambiental a escala mundial, ni dicta metas ambientales para la prevención de la contaminación, sobre tecnología o sobre otros resultados ambientales deseables.

Considerando que el desarrollo sostenible busca un equilibrio entre el crecimiento económico, la equidad social y la protección ambiental, la ecoeficiencia empresarial también hace parte de estos tres aspectos y constituye un factor determinante para encaminar a las organizaciones hacia un desarrollo sostenible. En el anexo 03, se muestran los componentes de los aspectos ambiental, social y económico, y la ubicación e importancia de la ecoeficiencia empresarial dentro de esta estructura.

El desempeño adecuado en las dimensiones ambiental, social y económica, a través de la ecoeficiencia, se convierte en oportunidades para el logro del éxito empresarial; el manejo ambiental busca continuamente aumentar la eficiencia interna, el uso eficiente de los recursos significa menor derroche y costos operativos más bajos. La conciencia ambiental contribuye a un aumento en la sostenibilidad económica. La integración de los riesgos y oportunidades ambientales facilita el futuro sostenible de la empresa.

En conclusión, tomar la decisión de volverse ecoeficiente por parte de una empresa requiere un estudio económico complejo, concienzudo y profundo, además de establecer un compromiso social y ecológico fuerte, pues contribuye a la empresa en la creación de valor económico, reduciendo el impacto ambiental con el uso sustentable de los recursos, donde el valor agregado es un más significativo para la empresa. La Ecoeficiencia, como filosofía

empresarial, es aplicable a todas las áreas de las organizaciones, con la búsqueda de ahorros adicionales, la eliminación de riesgos y la identificación de oportunidades.

Es importante lograr ventajas competitivas en el mercado y a la par, señalar y agregar que se debe mantener un fuerte compromiso de la existencia de la empresa y las implicaciones que sus actividades infligen al ambiente. Por tanto, debe existir un alto nivel de conciencia empresarial de no deteriorar el ambiente y la calidad de vida de los habitantes y mucho menos del planeta. Siendo ecoeficientes y explotando sus competencias cada empresa puede, además de ser fructífera económicamente, aportar beneficios económicos a la región donde se encuentra, respetando el ambiente, utilizando eficientemente sus recursos y garantizando la calidad de vida para la región donde opera. Esta filosofía se debe extender alrededor del mundo.

Se puede asegurar que si el ambiente nos presenta retos ambientales y efectos adversos es parte total de las estrategias de la empresa afrontar su entorno dinámico y adecuarse a ellos para permanecer. Las mismas, en alianza con los gobiernos, presentarían soluciones mundiales y las fronteras no serían límites, pues en todo el mundo se tendrían nuevas ideas y tecnologías para afrontar el mayor reto actual, como es mantener y superar la calidad de vida global con empresas responsables, gobiernos comprometidos, innovaciones y tecnología.

Lo anterior se logra comenzando dentro de las organizaciones a través de “una visión estratégica de largo plazo con acciones concretas a corto plazo” (Musmanni, 2002). Es necesaria la formación de equipos de trabajo y la capacitación de talento humano, desde la gerencia media hasta los operarios, para conseguir buenos resultados. De este modo, se pueden superar las barreras típicas como la resistencia al cambio y se tienen claras las ventajas para todos, donde cada uno contribuirá a través de la identificación de oportunidades y aporte de soluciones.

En Latinoamérica, la Red CAB (Convenio Andrés Bello) de Producción Limpia de América Latina y el Caribe, fue creada en agosto de 2003 en Lima (Perú) y tiene como propósito consolidar las capacidades humanas e institucionales para la incorporación de tecnologías de Producción Limpia en las pequeñas empresas de los países CAB.

En Venezuela, la Red CAB se propone la conformación y ampliación del comité local, realizar el inventario de legislación nacional, fichas institucionales de organizaciones participantes, diagnóstico de oferta y demanda de investigación, entre otros. Además cabe mencionar que VITALIS es la primera ONG venezolana que aborda la ecoeficiencia como un área programática institucional, y pretende promover la adopción de la ecoeficiencia como una cultura administrativa que reduce los impactos ambientales negativos y favorece los procesos productivos, asesorar a empresas, comunidades y organismos públicos, en la adopción de la ecoeficiencia como una práctica ambientalmente responsable y divulgar los beneficios de la misma y la producción limpia.

Un ejemplo de la aplicación de la ecoeficiencia empresarial en el sector publico venezolano es la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV), quien promueve entre sus empleado el uso racional de la energía eléctrica, a través de campañas publicitarias dentro de sus instalaciones.

An
An

Anexo 01: Relaciones entre empresa y medio ambiente, entradas (input) y salidas (output) de una empresa con incidencia ambiental.

exo

s
s

Anexo 02: Huella Ecológica por región, 2001. Fuente Planeta Vivo 2004 FOOTPRINT

Anexo 03: Componentes de los aspectos ambiental, social y económico, y la ubicación e importancia de

Anexo 03: Componentes de los aspectos ambiental, social y económico, y la ubicación e importancia de la ecoeficiencia dentro de esta estructura.

BIBLIOGRAFÍA

Bleischwitz, R. (2003). Cognitive and institutional perspectives of eco-efficiency. Ecological Economics. Vol. 46: 453-467.

Centro de Ecoeficiencia y Responsabilidad Social (2014), La Ecoeficiencia Link: http://cer.org.pe

Danse, M. (2002). Más allá del Control Ambiental. ISO 14001 y su Impacto en la Ecoeficiencia. Gerente. No. 6: 54-58.

J. Montes Vásquez (2008), Ecoeficiencia: una propuesta de responsabilidad ambiental empresarial para el sector financiero colombiano, Universidad Nacional de Colombia.

Link: http://www.ecobanking.com/ES/publicaciones/Tesis-JMontes.pdf

Ministerio del Ambiente (2014), Manual de Ecoeficiencia para empresas, Link: http://www.minam.gob.pe/guia_de_ecoeficiencia_para_empresas.pdf

Musmanni, S. (2002). Producción más Limpia (P+L) Competitividad desde la Fuente. Gerente. No. 6:23-25.

Premio a la Ecoeficiencia Empresarial – Perú, La Gestión Ambiental Link: http://www.peruecoeficiencia.net.htm

Schaltegger, S. y Burritt, R.L. (2000). Contemporary Environmental Accounting - Issues, Concepts and Practice. Greenleaf Publishing, Sheffield.

Schmidheiny S. (1992). Changing Course. MIT Press, Cambridge, MA.

VITALIS (2014), La Ecoeficiencia Link: http://www.vitalis.net/recursos/ecoeficiencia/