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LA DINASTÍA DE

HERODES

JUAN SEBASTIÁN RAMÍREZ NAVAS


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

© 2006 JSR e-books


Cali, Valle, Colombia

Diseño de cubierta: Juan Sebastián Ramírez


Fotografía: Enciclopedia Encarta - Hulton Deutsch

Reservados todos los derechos

Categoría: Historia Eclesiástica

Publicado en Colombia, Suramérica

Juan Sebastián Ramírez 2


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

LA DINASTÍA DE HERODES

Tabla de Contenidos

INTRODUCCIÓN 4
1. Antecedentes 4
HERODES 25
1. Herodes el Grande. 25
2. Herodes el Tetrarca, o Heredes Antipas. 33
3. El rey Agripa I. 35
4. Herodes Agripa II. 36
5. Herodes Arquelao. 38
6. Herodes Filipos I, el Tetrarca. 39
7. Herodes Filipos II. 39
8. Herodias. 40
CONCLUSIÓN 41

BIBLIOGRAFÍA 42

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HISTORIA ECLESIÁSTICA I

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Herodes (Griego: Herodes, de Heros) es el nombre de varios


soberanos de Palestina y de las regiones circundantes, o de una
parte de ellas. En el NT se mencionan tres Herodes y un Herodes
Agripa. (1) Fue además el nombre de muchos gobernantes
mencionados en la historia. Ya era conocido desde antes de los
Herodes bíblicos (Véase Schürer "Hist. of the Jewish People",
etc., Div. I, v. I, p. 416, nota). (8)

1. ANTECEDENTES

Una vez más, los judíos habían perdido su libertad. El imperio


de los asmoneos se deshizo y Judea se convirtió en un títere de
Roma. Samaria y la franja costera, que habían sido
constantemente saqueadas por los reyes judíos, se escindieron, y
a Hircano se le permitió regir un reino muy reducido. Siria se
convirtió en provincia romana y su gobernador era
prácticamente el señor de Judea. Pero los judíos nunca
aceptaron el dominio romano. Poco después volvieron a
levantarse en armas y en el 57 a. C. el gobernador de Siria,
Gabinio, tuvo que ayudar a Hircano a sofocar la rebelión,
dividiendo el estado judío en cinco distritos autónomos. Hircano
conservó el poder en Jerusalén, pero sólo nominalmente. El
auténtico hombre fuerte era su primer ministro, Antípater. (4)

Antípater se dio cuenta de que su única esperanza de mantener


el poder estaba en no irritar a los romanos, pero esto iba a ser
difícil. Soplaban vientos de guerra. El nuevo imperio parto
amenazaba por el este, y en Roma parecía inevitable la guerra
civil. (4)

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En el año 55 a. C. tres hombres controlaban Roma: Pompeyo,


Craso y Julio César. Cada uno de ellos había jurado ayudar a los
otros dos. César controlaba las provincias del norte de Italia y ya
había emprendido la conquista de las Galias. A Pompeyo se le
adjudicó España. Craso, famoso por su riqueza y ambición, era
gobernador de Siria y se veía a sí mismo como el nuevo
Alejandro. Antes de emprender la conquista del mundo robó el
tesoro del templo de Jerusalén, y los judíos consideraron un
castigo divino la destrucción de su ejército por los partos y la
muerte del propio Craso en la batalla. (4)

Tras la muerte de Craso, Pompeyo y César decidieron que el


mundo no era lo bastante grande para ellos dos. César se
apoderó de Italia y Pompeyo se retiró a Oriente. César le
persiguió y le derrotó. Pompeyo huyó a Egipto, donde fue
asesinado. (4)

En las últimas etapas de la guerra civil romana, Antípater, padre


de Herodes, había apoyado a César. En agradecimiento, César
repuso a Hircano como rey de los judíos y Antípater recibió el
título oficial de procurador de Judea. (4)

César dejó a su primo Sexto como gobernador de Siria y regresó


a Roma. La posición de Antípater quedó muy fortalecida y pudo
conceder importantes posiciones a sus dos hijos mayores. A
Fasael le hizo gobernador de Jerusalén y a Herodes, que tenía
entonces 25 años, le dio el control de Galilea. (4)

Los galileos eran rabiosamente independientes y Herodes


estableció su autoridad sin contemplaciones. Así, tuvo que
presentarse ante el consejo de Jerusalén, el Sanedrín, dominado
por sus enemigos, acusado de haber ejecutado ilegalmente a sus
oponentes. Por consejo de su padre, Herodes se presentó
acompañado de su guardia. El Sanedrín no se atrevió a
condenarle, pero Herodes comprendió que su vida estaba en
peligro y abandonó el país, aunque nunca olvidó esta
humillación. Se dirigió a Siria, donde Sexto le puso al frente de

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las zonas fronterizas con Judea. (4)

La protección de Julio César no duró mucho. En el año 44 el


mundo romano volvió a conmoverse por el asesinato de César
por Bruto y Casio, y de nuevo estalló la guerra civil. Bruto,
Casio y los otros conjurados tomaron control del Oriente.
Antípater se vio forzado a poner buena cara y demostrar a sus
nuevos señores que podía ser un buen aliado. Pero apenas se
habían adaptado los judíos al nuevo régimen cuando se produjo
un nuevo cambio. (4)

La inestabilidad del Imperio Romano animó a los rivales de


Hircano a un nuevo asalto al poder. El padre de Herodes fue
asesinado y Antígono, hijo de Aristóbulo y sobrino de Hircano,
invadió el país con apoyo parto. Para hacer frente a la situación
se llamó a Herodes, que logró rechazar a los invasores. Hircano
le recibió entusiasmado y le ofreció la mano de su nieta, la
hermosa Miriam. Herodes ya estaba casado, pero este nuevo
matrimonio le daría la respetabilidad que necesitaba. Se divorció
de su esposa Doris y la expulsó de Jerusalén, junto con su hijo
Antípater. (4)

Justo cuando la fortuna parecía sonreírle, Herodes recibió la


noticia de la derrota de Bruto y Casio por Marco Antonio y
Octaviano, sobrino de César. Antonio se convirtió en el
dominador de Oriente. Hircano, Fasael y Herodes le visitaron
con sacos de dinero, en un intento de hacer las paces con su
nuevo señor. Antonio necesitaba desesperadamente todo el
apoyo que pudiera conseguir, ya que esperaba un ataque de los
partos. Hircano quedó una vez más afirmado en su posición, y
Fasael y Herodes recibieron el título de tetrarcas. (4)

Entre los muchos monarcas que se presentaron a Antonio para


jurarle obediencia estaba Cleopatra, reina de Egipto. Cuando
Cleopatra regresó a Egipto, Antonio fue tras ella. Marco Antonio
pasó en los brazos de Cleopatra el invierno del 41 al 40 a. C. En
la primavera, los partos invadieron Siria y parte de su ejército se

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dirigió al sur, hacia Judea. En un esfuerzo combinado, también


Antígono invadió Judea, marchando hacia Jerusalén. Los
hermanos Herodes y Fasael trataron de rechazarle, pero
consiguió tomar el recinto del templo. Poco después llegó el
ejército parto. (4)

Todo sucedió tan rápido que el general parto no estaba seguro


de lo que debía hacer. Propuso que Hircano y Fasael plantearan
el caso a su comandante en jefe. Al llegar al cuartel general parto
fueron arrestados. Fasael, sabiendo muy bien lo que le esperaba
si caía en manos de Antígono, se suicidó. Hircano sobrevivió,
pero su sobrino le cortó las orejas para que nunca pudiera
volver a ser sumo sacerdote. Según la ley judía, un hombre
físicamente deforme no podía ostentar tal título. Mientras tanto,
Herodes, temiendo lo peor, se preparó para escapar de
Jerusalén antes de que los partos se lo impidieran. (4)

Al enterarse de la invasión de los partos en el año 40 a. C.,


Antonio partió de Egipto hacia Tiro, pero no pudo hacer nada.
Siguió navegando hacia Asia Menor y luego hacia Grecia, donde
se puso al corriente de la situación. El grueso de sus tropas estaba
en Occidente, donde se habín roto las hostilidades con
Octaviano, sobrino e hijo adoptivo de César. (4)

Antonio se dirigió inmediatamente a Italia, donde Octaviano


pretendió oponerse a su desembarco. Parecía que la guerra civil
volvería a estallar, pero los veteranos de ambos lados se
saludaron unos a otros, y la situación se apaciguó. Se firmó un
nuevo tratado y Octaviano selló el pacto ofreciendo a Antonio
la mano de su hermana Octavia. (4)

Herodes había llegado a Egipto en otoño. Siguió a Antonio hasta


Asia Menor y luego hasta Italia. En Roma pidió ayuda contra
Antígono, reforzando sus ruegos con una gran suma de dinero.
Aunque el dinero ayudó, Antonio reconoció que Herodes era la
única persona que podía gobernar Judea y establecer un bastión
contra los partos. Logró convencer a Octaviano y al Senado, y

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Herodes fue nombrado rey de Judea. Acompañado por Antonio


y Octaviano, Herodes subió al Capitolio para ofrecer sacrificios a
Júpiter. Este primer acto como rey iba a caracterizar su reinado,
ya que aunque observaba la ley judía en Judea, Herodes era sólo
medio judío y gentil de corazón. (4)

Sin perder tiempo, Herodes se embarcó con rumbo a Acre, en el


sur de Siria. Le preocupaban sus familiares en la fortaleza de
Masada, que había estado sitiada desde su partida. Aunque
agobiados por la falta de agua, les había salvado una lluvia que
llenó las cisternas. Tras reunir un ejército considerable, Herodes
avanzó hacia Galilea con apoyo de los romanos. Una vez que se
apoderó del puerto de Jope, se consideró en condiciones de
marchar hacia Idumea y liberar Masada. (4)

A continuación se volvió hacia Jerusalén, con intención de sitiar


la ciudad, pero el comandante romano insistió en retirar a sus
tropas y llevarlas a sus cuarteles de invierno, alegando falta de
provisiones, aunque el historiador Josefo asegura que fue
sobornado. Herodes intentó hacer llegar provisiones de Samaria,
pero los romanos se negaron a acercarse. (4)

Habiendo fracasado en Jerusalén, Herodes decidió someter la


zona rural. Avanzó hacia el norte y atacó Séforis, capital de
Galilea. El país ofreció poca resistencia, pero una banda de
guerrilleros se refugió en las cuevas de Arbel, al oeste del mar de
Galilea. Estas cuevas están en medio de un acantilado y Herodes
tuvo que hacer bajar a sus hombres en cestos para luchar con
ellos; a base de garfios consiguieron desalojar a la mayoría de los
defensores y al resto los ahumaron para que se vieran obligados
a huir. (2)

A continuación se dirigió al sur, hacia Samaria, pero tuvo que


regresar para sofocar una rebelión. Sin piedad, hizo matar a los
rebeldes, destruyó sus haciendas y saqueó el país. Mientras
tanto, sus aliados romanos que habían acudido en ayuda del
gobernador de Siria, derrotaron definitivamente a los partos en

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junio del año 38 a. C. (4)

Poco después llegó Antonio, Herodes recibió el apoyo de dos


legiones mandadas por Sosio, y pudo por fin marchar sobre
Jerusalén. Al principio del invierno del 38 al 37 a. C. derrotó a
parte de las tropas de Antígono a 30 kms. al norte de la ciudad.
El resto huyeron a Isana. Herodes invadió esta ciudad, donde sus
tropas echaron abajo las casas y aniquilaron a los soldados que
encontraron. (4)

En la primavera siguiente, antes de sitiar Jerusalén, Herodes se


casó con Miriam, con la que llevaba cinco años comprometido,
esperando que este matrimonio, que le emparentaba con los
asmoneos, le hiciera más aceptable para el pueblo de Jerusalén.
(4)

El asedio comenzó en cuanto Sosio llegó con sus tropas. La cara


norte de la ciudad estaba protegida por dos murallas, y el primer
asalto empezó por la exterior. Los romanos trajeron arietes y
además socavaron algunas secciones de la muralla. Los judíos,
dispuestos a resistir, intentaron incendiar las máquinas de guerra,
y al no lograrlo, penetraron en las galerías, enfrentándose a los
romanos cuerpo a cuerpo bajo tierra. Pero nada pudieron hacer
contra la preparación y técnica de los soldados romanos. (4)

Los judíos defendieron la muralla exterior durante seis semanas,


y cuando fue tomada, se retiraron a la muralla interna, que
mantuvieron durante dos semanas más. Vencida esta barrera, los
romanos penetraron en la parte baja de la ciudad, cortando
Jerusalén en dos. Algunos defensores huyeron al templo,
mientras el resto buscaban refugio en la parte alta de la ciudad.
Intentando llegar a un acuerdo y evitar una masacre, Herodes
envió animales al templo, para que los sacrificios diarios
pudieran continuar, pero no le sirvió de nada, al ser imposible
contener a las tropas romanas, frustradas por la duración del
asedio. (4)

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Las tropas judías de Herodes, con el exceso habitual de las


guerras civiles, estaban igual de impacientes por el asalto final. El
templo y la zona alta de la ciudad fueron arrasadas, y no se
perdonó a mujeres, ancianos o niños. Herodes consiguió impedir
la profanación del templo, y rogó a Sosio que contuviera sus
tropas antes de que la ciudad quedara totalmente destruida,
alegando que querí gobernar un reino, no un desierto. Antígono
fue ejecutado, con lo que se extinguió la dinastía asmonea, y en
el verano del año 37 a. C. Herodes ascendió a un trono cubierto
de sangre. (4)

Herodes tomó medidas inmediatas para asegurar su trono. Diez


años antes el Sanedrín le había acusado de un delito capital.
Ahora disfrutaría de su venganza. El consejo estaba dominado
por los saduceos, que habían sido partidarios de Antígono.
Herodes ejecutó a 45 de sus 70 miembros y confiscó sus
propiedades, conlo que aumentó apreciablemente su tesoro. El
poder del consejo quedó limitado a cuestiones religiosas. Sosio
dejó en Judea una legión, pero ésta no podía quedarse
indefinidamente. Para asegurar su posición, Herodes estableció
fortalezas y colonias militares por todo el país. (4)

Tras firmar la paz con Octaviano, Antonio se dirigió al este,


llevando consigo a su nueva esposa, Octavia. Esta se esforzó por
enderezar la desenfrenada vida de Antonio, y lo consiguió por
algún tiempo. Pero pronto resurgió la hostilidad entre Antonio y
Octaviano. Octavia consiguió reunir de nuevo a los dos
hombres, pero esto al parecer destruyó todo el amor que
Antonio pudiera sentir por ella. La sobria vida de Octavia
comenzaba a aburrirle, y sus pensamientos volvían hacia Egipto
y Cleopatra, a la que no había visto en casi cuatro años. Octavia
esperaba un hijo y Antonio la envió de regreso a Roma. A
continuación se citó con Cleopatra en Antioquía, Siria, donde se
casó con ella. Este insulto a su familia enfureció a Octaviano. (4)

El matrimonio fue también un terrible golpe para Herodes,


quien sabía que Cleopatra deseaba reconstruir el imperio de sus

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antepasados, y que ese imperio incluía Judea. Reforzó Masada y


construyó palacios en la roca, que sirvieran de refugio para él y
su familia en caso de invasión egipcia. Se excavaron grandes
cisternas en la roca para recoger la lluvia y poder acumular agua
para años. (4)

Pero a pesar del amor que Antonio sentía por Cleopatra, se


negó a satisfacer sus ambiciosas pretensiones. Le quitó a Herodes
el fértil oasis de Jericó, con su rica cosecha de dátiles y bálsamo y
se la dio a la reina, la cual agravó el insulto ofreciéndoselo a
Herodes en alquiler. Cleopatra recibió también otras pequeñas
secciones de las tierras de Herodes, pero éste consiguió retener la
mayor parte de su reino. (4)

Herodes había establecido su autoridad en el reino, pero en su


casa no tenía tanto éxito. Desde el primer momento de su
reinado, los problemas domésticos le atormentaban. Muerto
Antígono, era necesario nombrar un nuevo Sumo Sacerdote. En
tiempos de los asmoneos, el rey ostentaba también este cargo,
pero el origen de Herodes lo hacía imposible. Hircano había
sido liberado por los partos y Herodes lo recibió con grandes
honores, pero no podía volver a ser Sumo Sacerdote al faltarle
las orejas que le había cortado Antígono. El nombramiento de
un asmoneo hubiera representado una constante amenaza para
Herodes, de manera que éste buscó un candidato de historial
impecable pero de otra familia. El hombre escogido para ocupar
el cargo fue Hananel, sacerdote de los judíos de Babilonia. (4)

Este nombramiento enfureció a los asmoneos de la familia de


Herodes. Éste alegó que Hananel era descendiente directo de
Zadok, que había sido Sumo Sacerdote en tiempos de Salomón,
pero no le valió de nada. Su suegra Alejandra escribió una carta
airada a Cleopatra, convencida de que ésta podía convencer a
Antonio para que desautorizase a Herodes y otorgara el título
de Sumo Sacerdote a su hijo Aristóbulo, de 17 años. También
Miriam utilizó sus encantos en apoyo de su hermano Aristóbulo.
Fue demasiada presión para Herodes, quien al fin cedió,

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destituyendo a Hananel y haciendo Sumo Sacerdote a


Aristóbulo. (4)

Herodes sospechaba que éste era el primer paso de una trama


para destronarle e hizo vigilar a su suegra. Alejandra, enfurecida,
planeó escapar a Egipto con su hijo. Herodes fue informado del
plan, pero no podía hacer nada abiertamente. Fingió perdonar y
esperó su momento. (4)

Aristóbulo ofició por primera vez como Sumo Sacerdote en la


fiesta del Tabernáculo del año 35 a. C. Cuando la multitud vio
al joven con sus vestimentas sagradas, recordaron la posición
real que su familia había disfrutado y comenzaron a murmurar
contra el usurpador. (4)

Al enterarse, Herodes decidió actuar inmediatamente. La fiesta


duró una semana o más, y al terminar, toda la familia se
desplazó a Jericó, donde fueron agasajados por Alejandra en su
palacio de invierno. Herodes animó al joven Aristóbulo a beber,
y una vez borracho lo llevó a pasear junto a las piscinas del
palacio, donde jugaban algunos jóvenes, previamente
aleccionados por Herodes. El rey invitó a Aristóbulo a unirse a
ellos y, fingiendo jugar, los jóvenes le metieron la cabeza bajo el
agua hasta que se ahogó. Herodes se mostró muy afligido por el
"accidente" y preparó un lujoso funeral, pero Alejandra sospechó
la verdad. Sin decir nada a Herodes volvió a escribir a
Cleopatra. Al oir la acusación, Marco Antonio hizo llamar a
Herodes. Herodes se presentó amedentrado, cargado de excusas
y de dinero. Pero no le recibieron como había temido. Marco
Antonio comprendió los motivos que habían impulsado a
Herodes y ni siquiera mencionó las acusaciones. (4)

Los problemas de Herodes con su familia no habían hecho más


que comenzar. Cuando regresó de su visita a Antonio, su
hermana Salomé acusó a su esposo José de adulterio con
Miriam. Herodes era un amante celoso e hizo ejecutar a José,
pero su pasión por su hermosa esposa le impidió condenarla. A

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partir de este momento, creció una fuerte enemistad entre


Miriam y Salomé, cada una de ellas respaldada por su madre.
Este pleito inacabable iba a amargar la vida de Herodes. (4)

Mientras tanto, el mundo romano se conmovía de nuevo. Las


relaciones entre Antonio y Octaviano empeoraron y la influencia
de Cleopatra sobre Antonio era mal vista en Roma, donde
Octavia, su sufrida esposa, era muy apreciada. Ante la hostilidad,
Antonio se fue a Éfeso con Cleopatra en el otoño del año 33 a.
C. y comenzó a reunir sus tropas. Herodes advirtió a Antonio en
contra de Cleopatra. No podía creer que las legiones de Antonio
lucharan contra sus compatriotas en favor de Cleopatra. El
consejo de Herodes simple y despiadado: "mátala y anexiónate
Egipto". (4)

En la primavera siguiente, las tropas de Antonio se dirigieron a


Grecia, donde se comprometió definitivamente con Cleopatra,
lo cual fue también su peor equivocación. Se divorció de
Octavia y la hizo expulsar de su casa de Roma. El rumor de que
pretendía trasladar la capital del imperio de Roma a Alejandría
añadió leña al fuego. Sus tropas empezaron a desertar. En el
invierno del 32 al 31 a. C., Roma declaró la guerra, no contra
Antonio, sino contra "la ramera de éste". (4)

Los dos bandos se enfrentaron en el verano siguiente. En vista de


las continuas deserciones, Antonio se decidió por una batalla
naval en Actium. En el punto álgido de la batalla, viendo
escapar la victoria, Cleopatra desplegó sus velas y huyó a Egipto,
seguida por Antonio. Allí, abandonado por sus fuerzas, se
apuñaló y murió en brazos de su amada. Cleopatra trató de
pactar con Octaviano, ofreciendo su propia vida a cambio de la
de los hijos que había tenido con Antonio. Finalmente, ella
también se suicidó. La única persona que salió con bien de la
historia fue Octavia, que adoptó a los hijos de Antonio y
Cleopatra y los crió como propios. (4)

Herodes tenía un nuevo señor. Aunque había preparado tropas

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para ayudar a Antonio, no habían llegado a intervenir en la


guerra. Unos años antes, Antonio había impuesto un tributo a
los árabes nabateos, que debía pagarse a Cleopatra, pero esta
había insistido en que Herodes lo cobrara para ella. Al declinar
el poder de Antonio los árabes se negaron a pagar el tributo y se
ordenó a Herodes que usase sus tropas para recaudarlo. Fueron
malos tiempos para Herodes. La campaña contra los nabateos
distó mucho de ser gloriosa. En su ausencia, Judea fue devastada
por un terremoto (año 31 a. C.) en el que murieron miles de
personas y se destruyeron numerosas propiedades y rebaños. (4)

Herodes sabía que debía presentarse a Octaviano lo antes


posible, pero antes quería asegurar su posición. Una sola persona
podía representar una amenaza para él: el anciano Hircano. Este
no sentía ninguna inquietud política y se conformaba con vivir
en paz el resto de sus días, pero no así su hija Alejandra, que
deseaba ardientemente vengar la muerte de su hijo, ahogado
por orden de Herodes. Por ello, instó a su padre a reclamar el
trono. Ante esta amenaza, Herodes acusó de traición al ex-rey y
lo hizo ejecutar. Tras esto, se consideró listo para entrevistarse
con Octaviano. Por si las cosas fueran mal, Herodes envió a su
madre, a su hermana Salomé y a sus hijos a la fortaleza de
Masada. Era imposible enviar allí a Miriam y Alejandra, dada su
enemistad con Salomé y a sus hijos a la fortaleza de Masada. Era
imposible enviar allí a Miriam y Alejandra, dada su enemistad
con Salomé, de manera que las envió a la fortaleza de
Alexandrium, que dominaba el valle del Jordán. Su incontenible
pasión por Miriam hacía insoportable la idea de que ésta se
casara con otro tras su muerte, así que Herodes dejó órdenes
secretas de que la mataran en caso de que algo le sucediera a él.
(4)

Dejando a su hermano Feroras en su puesto, Herodes se


embarcó hacia Rodas para ver a Octaviano, llevándole como
regalo una fuerte suma de dinero. Antes de la entrevista se quitó
la corona, pero no se excusó por haber apoyado a Antonio.
Antes bien, recalcó su lealtad a su antiguo señor, y pidió la

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oportunidad de mostrarse igualmente leal a Octaviano. El nuevo


amo del mundo quedó impresionado por esta franqueza y le
devolvió su corona. Herodes había sobrevivido una vez más. (4)

Herodes regresó eufórico a Judea y corrió a contarle a Miriam


las buenas noticias. Esta le recibió con una sarta de insultos ya
que se había enterado de las órdenes referentes a su muerte.
Herodes trató de explicarse, insistiendo en su amor por ella,
pero todo fue en vano. La hermana de Herodes, Salomé, y su
madre Cypros hicieron todo lo que pudieron por empeorar la
situación. Deprimido, Herodes dio crédito a sus mentiras. (4)

Mientras tanto, Octaviano se dirigía a Egipto. Cleopatra aún se


mantenía a la espera de un cambio de suerte. Herodes, buscando
una excusa para escapar de sus problemas domésticos, acudió al
lado de su nuevo señor. Octaviano premió su lealtad
devolviéndole los territorios que Cleopatra le había quitado, y
añadiendo Samaria y la franja costera al reino de Herodes.
Además, le cedió 400 de los guardias galos de Cleopatra. (4)

El éxito político de Herodes contrastaba con sus problemas


familiares. El amor de Miriam se había convertido en odio.
Convencida de que Herodes estaba prendado de ella, y nunca se
atrevería a hacerle daño, se dedicó a atormentarle sin piedad,
burlándose de su familia por su bajo origen. Durante un año,
Herodes aguantó constantes humillaciones. Finalmente instigado
por Salomé y Cypros, que fraguaron un complicado plan contra
Miriam, la acusó de adulterio. Se la encontró culpable y fue
ejecutada. (4)

Herodes sufría terribles remordimientos por la muerte de


Miriam; se entregó a la bebida y pronto cayó enfermo. Durante
su enfermedad, Alejandra trató de tomar el control de Jerusalén,
pero su plan falló y Herodes, que ya no tenía que considerar los
sentimientos de Miriam, ordenó la ejecución de Alejandra. Todo
esto embruteció a Herodes, cuyo gobierno se hizo más opresivo
a partir de entonces. (4)

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Alejandra era la última de los asmoneos. Herodes ordenó una


purga de su partidarios, y en los siguientes meses muchos de
ellos, incluyendo varios de sus amigos, fueron a galeras. Como
de costumbre, la represión engendró nuevas conspiraciones. Diez
conspiradores que pretendía asesinar a Herodes en el teatro por
sus "actividades antijudías" fueron delatados y ejecutados. Pero la
mayoría desaparecían en Hircania. La fortaleza adquirió una
siniestra reputación, ya que muchos disidentes fueron a parar allí
sin que se volviera a saber de ellos. (4)

Antes de la caída de Antonio, Judea empezaba ya a florecer.


Cuando Octaviano, convertido en el emperador Augusto,
amplió el reino de Herodes, el rey emprendió un ambicioso
programa de obras. Se edificaron dos ciudades para gobernar los
territorios recién adquiridos. En Samaria, se agrandó la antigua
ciudad del mismo nombre y se la rebautizó Sebaste (Augusta en
griego). Era una ciudad gentil, coronada por un templo a
Augusto. Disponía de una colonia militar, y parece que Herodes
consideró la posibilidad de gobernar desde Sebaste para escapar
de las restricciones de Jerusalén. En el fondo, era un gentil y le
atraía un modo de vida más relajado y liberal. Trató de
promocionar la cultura griega en Judea, e incluso construyó un
teatro y un anfiteatro en Jerusalén. Pero constantemente se
enfrentaba con las objeciones de los judíos estrictos, que veían
en toda influencia externa una amenaza contra su cultura y
religión. (4)

Unos dos años después de que Herodes empezase a reconstruir


Samaria, Judea cayó víctima del hambre y las epidemias. Muchos
interpretaron el desastre como un castigo de Dios por las
inclinaciones gentiles de Herodes. Pero el rey, en un acto de
auténtica compasión por sus súbditos, convirtió en monedas
todos los ornamentos de oro y plata de su palacio y compró a
Egipto alimentos para su pueblo. (4)

Una vez superada el hambre, Herodes pudo dedicar sus energías

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a su programa de obras públicas. En el oeste de Samaria fundó


una ciudad llamada Antipatris en honor de su padre, y estableció
una colonia militar, Gaba, en el valle de Jezrael, en la frontera
de Samaria y Galilea, para evitar violencias entre ambas
regiones. (4)

La más famosa de las construcciones de Herodes fue la ciudad de


Cesarea, que se comenzó el año 22 a. C. y tardó 12 años en
terminarse. Tenía una gran bahía artificial semicircular, un teatro,
un anfiteatro y un templo a Augusto que dominaba la bahía.
Cesarea era una ciudad gentil, como las demás ciudades costeras.
Estaba cerca de la provincia de Siria, lo que la hacía muy
adecuada como punto de embarque. (4)

Había en Cesarea una comunidad judía que ocupaba el norte de


la ciudad, en el antiguo emplazamiento de la Torre de Estratón.
Se han encontrado allí los cimientos de una sinagoga y parece
seguro que Herodes intentó trasladar allí su gobierno, ya que
disponía de todas las comodidades que el rey amaba tanto. (4)

No se sabe nada de la vida amorosa de Herodes durante los


cuatro años siguientes a la muerte de Miriam, pero el rey no
podía resistir una cara bonita. Oyó hablar de otra Miriam, con
fama de ser la mujer más bella de su época. Esta combinación de
belleza y nombre fatídico no dejó de excitar a Herodes, que
volvió a enamorarse a primera vista. El padre de Miriam era un
insignificante sacerdote llamado Simón. Herodes sabía que no
podía emparentar con tal familia sin sacrificar su dignidad, pero
no estaba dispuesto a renunciar a su pasión, así que destituyó al
Sumo Sacerdote y nombró a Simón en su lugar. Su matrimonio
con Miriam quedaba así dignificado. (4)

La primera Miriam le había dado a Herodes dos hijos, Alejandro


y Aristóbulo. Al casarse de nuevo, los envió a Roma para que se
educaran, y el emperador Augusto los alojó en su propia casa.
Por esta época se produjeron disturbios al nordeste del mar de
Galilea y Augusto dejó la zona bajo el control de Herodes.

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Tiempo después, Herodes decidió visitar Roma para ver a sus


hijos y presentar sus respetos al emperador. Augusto, que
apreciaba a los dos muchachos, se mostró dispuesto a permitir
que Herodes escogiera a su sucesor. Como su educación había
terminado, Herodes volvió a Jerusalén con los dos príncipes y
dispuso sus matrimonios. Durante varios años había disfrutado
de paz en su hogar, pero con el retorno de los príncipes
volvieron todas las rivalidades familiares. (4)

La hermana de Herodes, Salomé, sabía que si los muchachos


ascendían al poder tratarían de vengar la muerte de su madre.
Las intrigas de palacio comenzaron de nuevo. A base de insidias
y medias verdades, Salomé y Feroras, el hermano de Herodes,
fueron poniendo al rey en contra de los dos príncipes, quienes
respondieron con odio hacia su padre y su familia. Herodes
trató de ignorarlo todo al principio, pero al final su hermano y
su hermana acabaron embaucándole. Herodes siempre había
pretendido que Alejandro y Aristóbulo le sucedieran, y ellos lo
sabían. Pero ahora mandó llamar a su primera esposa Doris, y a
su hijo Antípater, a los que había desterrado hacía más de 20
años cuando se prometió a Miriam. Con ello, quería advertir a
los dos príncipes de que la sucesión no estaba decidida. Esto
empeoró la situación. Antípater se unió a la campaña de Salomé
contra los jóvenes, pero era mucho más sutil que su tía. Mientras
hacía correr maliciosos rumores sobre sus hermanastros, los
defendía ante su padre, el cual se conmovió ante su aparente
falta de egoísmo y escribió una carta a Roma elogiando a
Antípater, que pronto quedó aceptado como sucesor de
Herodes. (4)

La campaña de Antípater y Salomé tuvo tanto éxito que


Herodes empezó a odiar y temer a los jóvenes. Desesperado,
decidió pedir consejo al emperador Augusto. Los llevó a Italia y
les acusó de planear asesinarle y usurpar el trono. Pero Augusto
conocía bien a los dos príncipes y no le convencieron las
acusaciones de Herodes. Reprendió a los príncipes por no
mostrar el debido respeto a su padre y consiguió reconciliarlos.

Juan Sebastián Ramírez 18


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

A su regreso de Italia, Herodes se dirigió al pueblo en la


plataforma del templo para contar lo sucedido y nombró
públicamente a sus sucesores: primero a Antípater, y después a
Alejandro y Aristóbulo. (4)

Cesarea quedo terminada el año 10 a. C. y el rey inauguró la


nueva ciudad con juegos y festejos que también pretendían
celebrar la nueva concordia que creía haber encontrado en su
familia. Pero estaba equivocado. La edad no atenuó la pasión de
Herodes por las mujeres. Al extinguirse su amor por Miriam II,
volvió a casarse una y otra vez. Cada nueva esposa que entraba
en el harén tomaba inmediatamente partido en los conflictos
domésticos. A pesar de este descontrol, Herodes siguió
contrayendo matrimonios, quizás con la esperanza de llegar a
encontrar una esposa que le amase de verdad. Al final, tenía por
lo menos nueve esposas peleando por el palacio, que le dieron
una interminable sucesión de hijos. (4)

La confusión aumentó al casarse algunos de los hijos dentro de la


misma familia. Aristóbulo se había casado con la hija de Salomé,
pero Salomé, movida por el odio que sentía hacia los hijos de
Miriam, convenció a su hija de que le negase a Aristóbulo sus
derechos maritales. Herodes había destinado una de sus propias
hijas a su hermano, pero Feroras insultó al rey al rechazar su
oferta, ya que quería casarse con una esclava. Esto separó a los
dos hermanos. Entonces Feroras acusó al rey de cortejar a
Glafira, la esposa de Alejandro. El joven Alejandro respondió
con una sarta de insultos contra su padre. Finalmente Herodes
acusó a Feroras y Feroras culpó de todo a la intrigante Salomé.
(4)

Por increíble que pueda parecer, la anciana Salomé se enamoró.


El desafortunado era Sileo, primer ministro de los árabes
nabateos, los viejos enemigos de Herodes, el cual quedó
horrorizado al enterarse. Quedó aún más sorprendido cuando
Sileo le pidió la mano de su hermana. Herodes le respondió que
tendría que circuncidarse y abrazar la fe judía. Esto fue

Juan Sebastián Ramírez 19


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

demasiado para Sileo, que regresó a su país. (4)

Corrió el rumor de que Alejandro había tenido relaciones con


algunos de los eunucos de Herodes. Herodes los hizo torturar en
el potro y Antípater consiguió que declarasen en contra de
Alejandro. La ira de Herodes llegó casi a la locura, y comenzó a
purgar su corte de todos aquellos cuya lealtad estuviera en duda.
Para salvar sus vidas, los cortesanos empezaron a acusarse entre
sí, y rodaron muchas cabezas. Pero pronto Herodes se recuperó
y se dio cuenta de lo que sucedía. Sentía remordimientos por los
inocentes que había ejecutado, pero con su habitual estilo
impetuoso lo compensó ejecutando también a los denunciantes.
(4)

Antípater logró mancillar los nombres de Alejandro y


Aristóbulo. Herodes estaba convencido de que conspiraban
contra él. Los amigos de Alejandro fueron torturados y, cuando
murieron sin decir nada, Antípater fingió admiración por su
lealtad al príncipe, volviendo en su favor la falta de evidencia.
Finalmente, sus esfuerzos tuvieron éxito y una aparente
conspiración empezó a salir a la luz. Se dijo que Alejandro
planeaba un accidente de caza para su padre, y se apoyó esta
declaración con una carta falsa de Alejandro a Aristóbulo.
Herodes creyó la falsa evidencia y arrestó a Alejandro. Cegado
por su odio hacia la familia de su padre, Alejandro admitió los
cargos y se vengó declarando que Feroras y Salomé también
formaban parte de la conspiración. En medio de esta confusión,
el rey de Capadocia, suegro de Alejandro, llegó a Judea,
temiendo por la vida de su hija. El astuto capadocio, a base de
insultar a Alejandro, consiguió que Herodes saliera en defensa de
su hijo, logrando desviar las sospechas hacia Feroras. Herodes,
ya resentido con su hermano, le aceptó como chivo expiatorio.
Los dos príncipes quedaron rehabilitados. (4)

Como si no tuviera bastante con sus problemas domésticos,


Herodes comenzó a cometer errores políticos. Al no autorizar el
matrimonio de Sileo con Salomé había ganado un enemigo.

Juan Sebastián Ramírez 20


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

Sileo empezó a apoyar a los advesarios de Herodes en


Traconitis, al este del mar de Galilea, región cedida a Herodes
por Augusto. Se inició una guerra de guerrillas, y Herodes no
conseguía capturar a los rebeldes porque estos se refugiaban en
Arabia. En represalia, el rey masacró a la población de
Traconitis, lo cual, por supuesto, empeoró las cosas e hizo
aumentar los ataques. Herodes esperó hasta que Sileo estuvo
fuera del país, y con el consentimiento del gobernador de Siria,
hizo una incursión en Arabia, aniquiló a las guerrillas y volvió a
su reino. Sileo, que en ese momento estaba en Roma, se quejó a
Augusto, exagerando enormemente la escala de la operación de
Herodes. El emperador reaccionó con ira y, sin atender detalles,
preguntó solamente si la historia era cierta. A continuación
escribió una carta a Herodes, rebajándole de la posición de
amigo a la de súbdito. El mundo de Herodes parecía venirse
abajo. Envió embajadores a Roma para explicar sus razones al
emperador, pero se vieron obligados a regresar sin haber sido
escuchados. (4)

Alejandro y Aristóbulo volvieron a conspirar contra su padre, y


una vez más Salomé instigó a su hermano a castigarles. Esta vez
tuvo éxito y Herodes escribió a Augusto exponiéndole las
pruebas. Para entonces el emperador se había dado cuenta de su
precipitación al condenar a Herodes por su incursión en Arabia.
No obstante, debía estar harto de los problemas domésticos de
Herodes y le recomendó nombrar un jurado en la colonia
romana de Beirut, y llevar a los príncipes a juicio ante el
gobernador de Siria y otras autoridades. El tribunal definitivo
constaba de 150 miembros y Herodes acusó ante ellos a sus hijos
sin permitirles comparecer a juicio ni presentar una defensa. El
gobernador de Siria recomendó clemencia, pero el resto de los
miembros del tribunal, elegidos por Herodes, emitió el deseado
veredicto de culpabilidad. (4)

El rey regresó a Cesarea, donde tuvo problemas con sus


soldados, que apreciaban a los príncipes. Trescientos soldados
fueron arrestados y muertos a palos. Aristóbulo y Alejandro

Juan Sebastián Ramírez 21


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

fueron llevados a Sebaste y estrangulados. Por la noche, se


trasladaron sus cuerpos a Alexandrium, donde estaban
enterrados la mayoría de los asmoneos. (4)

Feroras había permanecido todo este tiempo fiel a su esclava, y


se negaba a repudiarla a pesar de las constantes amenazas de
Herodes. Desesperado, el rey le expulsó de la corte, enviándole
a gobernar Perea. Feroras juró que no volvería hasta que tuviera
noticia de la muerte de su hermano. (4)

Antípater parecía confirmado como heredero, y Herodes


empezó a transferirle el poder gradualmente. Pero Antípater no
estaba satisfecho con esto. No podía esperar y se lamentaba de
la vida aparentemente interminable de Herodes. Salomé,
temerosa del creciente poder de Antípater, decidió socavar su
posición. Pero Herodes conocía muy bien a su hermana y esta
vez se negó a dar crédito a sus historias. Para demostrar su plena
confianza en Antípater, le envió como embajador a Roma. (4)

Antes de partir, Antípater se reunió en secreto con Feroras, y


entre ambos tramaron un plan para envenenar al rey durante la
ausencia de Antípater. Sin embargo, antes de poderlo llevar a
cabo, Feroras murió en circunstancias sospechosas. Bajo tortura,
sus esclavos comenzaron a descubrir otda una maraña de
intrigas, que parecían confirmar lo que Salomé había dicho. A
Herodes no le cupo más remedio que dar crédito a las denuncias
de su hermana. La esposa-esclava de Feroras confirmó la
existencia de un plan de Antípater para hacer envenenar a su
padre, y Herodes quedó finalmente convencido cuando se le
presentó el veneno. También se reveló que la hermosa Miriam II
estaba implicada, lo cual debió constituir un terrible golpe para
el orgullo de Herodes, que se divorció de ella inmediatamente y
destituyó a su padre como Sumo Sacerdote. (4)

Herodes estaba decidido a que Antípater no escapara. Aunque


faltaban siete meses para su regreso, la policía secreta de
Herodes fue tan eficiente que no le llegó ninguna noticia del

Juan Sebastián Ramírez 22


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

descubrimiento de la conspiración. Así, Antípater llegó a Cesarea


y de allí fue a Jerusalén, donde le esperaba su padre con el
gobernador de Siria. Al día siguiente, se le llevó a juicio ante el
gobernador. Trató de defenderse, pero las pruebas eran
abrumadoras. El gobernador no emitió un veredicto formal,
pero Herodes encerró a su hijo y escribió a Augusto
informándole de la situación. (4)

Agotado por las incesantes intrigas, Herodes cayó enfermo de


gravedad. Revisó su testamento y dejó el reino a su hijo menor,
Antipas. Cruzó el Jordán para bañarse en los manantiales
cálidos, pero tuvo que regresar a Jericó sin experimentar
mejoría. En su lecho de muerte recibió una carta de Augusto
concediéndole permiso para proceder como juzgara conveniente
con respecto a Antípater. Aunque se sintió complacido, Herodes
no dio la orden de ejecución. (4)

Mientras tanto, corrió el rumor de que el rey había muerto. Al


oírlo, Antípater se sintió esperanzado y trató de sobornar a sus
carceleros, pero Herodes fue informado y dio la orden fatal. El
cuerpo de Antípater fue enterrado sin ceremonias en Hircania.
Cinco días más tarde moría el rey, después de haber cambiado
de nuevo su testamento, en el que dividía su reino entre tres de
sus hijos, Antipas, Arquelao y Filipo. (4)

El reinado de Herodes había sido largo. Habían pasado 35 años


desde que volviera de Roma coronado rey. Es muy difícil valorar
su reinado, ya que judíos y gentiles lo veían desde perspectivas
diferentes. Aunque siempre procuró obedecer la ley judía
cuando estaba en Judea, era gentil en el fondo y los judíos
ortodoxos nunca se lo perdonaron. (4)

Su reinado les proporcionó un tercio de siglo de paz y


prosperidad, y el nuevo puerto de Cesarea favoreció el
comercio. Pero su programa de obras públicas costó inmensas
sumas de dinero, y los impuestos eran necesariamente elevados.
Para los criterios de la época no fue un mal gobernante. Fue

Juan Sebastián Ramírez 23


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

brutal, pero mucho menos que los asmoneos. Su principal mérito


fue precisamente lo que le criticaban los judíos: su ambigua
actitud hacia el judaísmo. Augusto sabía lo que hacía cuando le
cedió a Herodes Samaria y la franja costera ya que, aunque el
rey procuró no ofender a los judíos, tampoco oprimió a los
samaritanos y a los no judíos. Un rey asmoneo les hubiera
perseguido y un gobernante no judío hubiera mostrado poca
simpatía por los hebreos. (4)

El principal defecto de Herodes fue su incontrolable pasión,


tanto en el amor como en el odio, que unido a su miedo a
perder el trono le empujó a la mayoría de sus crímenes,
especialmente los cometidos dentro de su propia familia. (4)

Juan Sebastián Ramírez 24


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

H
HEER
ROOD
DEESS

1. HERODES EL GRANDE.

Segundo hijo del idumeo1 Antipas (también llamado Antipáter) y


de Cipros, princesa de la misma raza (Ant. 14:1, 3; 7, 3).
Herodes no era, por tanto, un verdadero judío, ni por parte de
padre ni de madre. Sin embargo, al ser vencidos los idumeos por
Juan Hircano el 125 a.C., les fue impuesta la circuncisión y el
judaismo, por lo que formalmente quedaron asimilados y eran
tenidos oficialmente como judíos. (1)

Antipáter había recibido, el año 47 a.C., el Ítojo de procurador


de Judea (Ant. 14:8, 3 y 5). Dio a su primogénito Fasael el
gobierno de Jerusalén y de sus alrededores,
dando Galilea a Herodes, que tenía entonces
25 años (Ant. 14:9, 2). Después del asesinato
de Antipáter (43 a.C.), Marco Antonio dio a
los dos hermanos el título de tetrarcas, con la
responsabilidad de conducir la política judía
(Ant. 14:13, 1). Sin embargo, Antígono, último
rey de la dinastía hasmonea, aliado con los
partos, guerreó contra ellos. Fasael, caído en
manos de los partos, prefirió suicidarse antes
de ser muerto por ellos (Ant. 14:13, 10).
Herodes había huido a Roma y, recabando la
ayuda de Antonio, consiguió la reconquista de Jerusalén y
Herodes llegó a ser el rey de Judea el 37 a.C. (1)

1 Los idumeos fueron conquistados por Juan Hircano cerca del fin del

siglo II a. C., y obligados a vivir como judíos, para ser considerados


como tales (F. Josefo, "Antigüedades Judaicas", XIII, IX, 4). Sin
embargo, Antígono llama a Herodes "medio judío" (Cfr. Ibíd., XIV,
XV,2, y la nota en Whiston) (8)

Juan Sebastián Ramírez 25


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

Su carrera supera con mucho a la de muchos héroes de ficción.


Siempre supo congraciarse con los favoritos de la suerte en el
cambiante escenario de la historia romana. Los jóvenes Octavio
y Antonio lograron, el año 40 a.C., que el Senado romano le
diera la corona de Judea, y subió al templo de Júpiter a dar
gracias a los dioses de Roma acompañado de esos dos poderosos
amigos. Antígono fue degollado el año 37 a.C. y desde ese
momento Herodes se convirtió en rey de hecho y no sólo de
nombre. Contrajo matrimonio con Mariamne el año 38 a.C. y al
entrar de ese modo en alianza matrimonial con los Asmoneos,
populares entre los judíos, Herodes reforzó su posesión del
trono (Ibíd.. I, XII, 3). (8)

El reino de Herodes se divide


naturalmente en tres períodos:
37-25 a.C. son los años de
desarrollo; 25-13 a.C., los de
esplendor real; 13-4 a.C., los de
problemas y tragedias domésticas.
Durante el primer período se
afirma en el trono haciendo a un
lado a sus rivales de la línea
asmonea. Asesina a Hircano y a
Aristóbulo, abuelo y hermano de
Mariamne, respectivamente. A este último lo había nombrado
sumo sacerdote, a pesar de tener sólo 17 años. Su único delito
fue haber sido muy populares (F. Josefo, "Antigüedades", XV, VI,
1, III, 3). También Mariamne fue ejecutada, en 29 a.C. Y la
madre de ésta, Alejandra, en 28 a.C. Debido a su amistad con
Antonio, quien había sido vencido por Octaviano en Actium, en
31 a.C., Herodes temía por su vida y viajó a Rodas con un dogal
al cuello, como un criminal, para dialogar con el conquistador.
Finalmente, César lo confirmó en el trono, ampliando, además,
su territorio (F. Josefo, "Guerras", I, XX). (8)

Herodes, llamado el Grande, tuvo 10 esposas, las cuales, con sus


hijos, se envolvieron en intrigas, frecuentemente feroces, para

Juan Sebastián Ramírez 26


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

asegurarse al menos una parte del poder. Hubo planes, reales o


inventados, contra la vida del mismo Herodes, y él, acosado por
sus manías persecutorias nacidas de su carácter celoso y
desconfiado, hizo dar muerte sucesivamente a su esposa
Mariamne, a la que había amado con pasión, a los dos hijos que
había tenido de ella, Alejandro y Aristóbulo, y después a otro de
sus hijos, Antipáter, cinco días antes de su propia muerte (Ant.
15:7, 4; 16:11, 7; 17:3, 2; Guerras 1:29, 2; 1:33, 7). No es
sorprendente que Augusto César ridiculizara a este tirano
diciendo: «¡Más valdría ser el cerdo de Herodes que su hijo!»
Esta disposición de ánimo explica a la perfección que se pusiera
fuera de sí ante la pregunta de los magos: «¿Dónde está el rey de
los judíos, que ha nacido?» Su ira celosa le llevó a dar muerte a
todos los pequeños de Belén y sus alrededores (Mt. 2:13, 16).
Sabiendo que su muerte sería ocasión de gran gozo, ordenó que
se encerrara en el hipódromo a los principales judíos, y que se
les diera muerte en el momento preciso de su propia muerte, a
fin de asegurar al menos en apariencia «un duelo honorable
durante sus funerales». Felizmente, esta monstruosa orden no fue
cumplida (Ant. 17:6, 5; Guerras 1:33, 8). (1)

Herodes tenía una pasión por las construcciones gigantescas y


ostentosas. Siendo que sus crueldades habían echado por tierra
su popularidad, trató de recuperar el favor de los judíos
reconstruyendo espléndidamente el antiguo templo. Asimismo,
erigió un monumento sobre las tumbas de los antiguos reyes, y
contribuyó mucho a embellecer Jerusalén. Hizo lo mismo con
Samaría, donde asimismo reconstruyó el templo. (1)

Herodes y sus hijos eran constructores. Con las riendas del reino
en la mano y habiendo tomado venganza de sus enemigos,
adornó su territorio con ciudades y templos en honor del
emperador y de los dioses. Construyó Samaria y la llamó
Sebaste, por el nombre griego de Augusto. También edificó
Cesarea con su magnífico puerto. Debido a sus gustos griegos,
Herodes erigió teatros, anfiteatros e hipódromos para los juegos
que se celebraban en tiempos definidos incluso en Jerusalén (F.

Juan Sebastián Ramírez 27


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

Josefo "Antigüedades", XV, VIII, 1, XVI, V,1; "Guerras", I,XXI, 1,


5). Si tomamos en cuenta los templos que edificó en honor de
los falsos dioses- el de Apolo, por ejemplo, en Rodas (F. Josefo
"Antigüedades", XVI,V,3)- podemos deducir que fue más vanidad
que piedad lo que le sugirió la mayor obra de su reino, el
Templo de Jerusalén. Este fue comenzado en el año dieciocho
de su reinado (Josefo, Ibíd., XV, XI, 1), o sea, alrededor del año
22 a.C. (Grätz, "Gesch. d. Jud." V. III, 187). El texto de Josefo
("Guerras", I, XXI, 1) dice que fue en el año quince, pero el
historiador cuenta desde la muerte de Antígono, 37 a.C., lo que
nos da la fecha mencionada arriba. El discurso que Herodes
pronunció para esa ocasión, aunque lleno de piedad, puede ser
interpretado a la luz de lo que dijo él mismo a los magos de
Oriente: "para ir también yo a adorarle" (Mt 2, 8;
"Antigüedades", XV, XI, 1). Josefo describe el Templo (Ibíd.., XV,
XI; Cfr. Edersheim, "The Temple, its ministry and services", I y II),
y el Nuevo Testamento habla de la solidez de su arquitectura
(Mt 24, 1; Mc 13,1). Juan (2, 20) menciona que corrieron 46
años desde el inicio de la construcción, pero se requiere jugar
con las cifras para hacer concordar ese número con la historia,
tanto del segundo templo como del que fue edificado por
Herodes. (8)

Herodes el Grande (73-4 a.C.), rey de Judea (37-4 a.C.),


apoyado por Roma y representado por la tradición cristiana y
judía como un traidor, conocido por ser el responsable de la
degollación de los llamados santos inocentes. (2)

Herodes nació al sur de Palestina, de padres árabes. Su padre,


Antípatro el Idumeo, fue nombrado procurador de Judea por
Julio César en el 47 a.C.; Pompeyo Magno anteriormente había
depuesto a la dinastía Asmonea. A pesar de la oposición
Asmonea, el Senado romano reconoció a Herodes como rey en
el 39 a.C., pero su gobierno real se inició dos años después.
Herodes intentó consolidar su posición con los judíos casándose
con Mariamna, princesa de la línea Asmonea, a quien
posteriormente mandó asesinar. Los primeros años del reinado

Juan Sebastián Ramírez 28


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

de Herodes fueron complicados por la hostilidad entre dos


sectas judías, saduceos y fariseos, y por la enemistad de los
miembros supervivientes de la familia Asmonea, quienes
establecieron una alianza con Cleopatra, reina de Egipto.
Herodes finalmente prevaleció ante sus oponentes, sobre todo
porque Cleopatra y Marco Antonio prevalecieron
momentáneamente frente a Cayo Octavio (posteriormente el
emperador Augusto). Aunque Herodes había apoyado a Marco
Antonio en su lucha contra Octavio, sin embargo, éste confirmó
a Herodes como rey en el 31 a.C., convencido de que
continuaría gobernando según los dictados de Roma. (2)

Los años
transcurridos
entre el 25 y
el 13 a.C.
fueron los
más
prósperos de
su reinado.
Durante este
periodo
Herodes se
ocupó de un
gran número de proyectos arquitectónicos, incluida la
construcción en Jerusalén, Jericó y Cesarea, de teatros,
anfiteatros y circos para los juegos inaugurados en honor de
Augusto. Para proteger la frontera de Judea frente a las
incursiones árabes, construyó o restauró una serie de fortalezas,
que posteriormente probaron ser de gran valor para los judíos
en su insurrección contra Roma (tal es el caso de Masada). (2)

Comenzó a reconstruir el Templo de Jerusalén, poniendo gran


atención en los escrúpulos religiosos del pueblo. Los últimos
años del reinado de Herodes fueron muy amargos a causa de las
complicadas intrigas de palacio. (2)

Juan Sebastián Ramírez 29


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

A su muerte en Jericó, en marzo o abril del 4 a.C., el reino de


Herodes se dividió entre tres de sus hijos Herodes Antipas,
Arquelao (Mt.2:22) y Herodes Filipos I (Mt.14:3). Aunque
judío practicante, y a pesar de sus intentos para conseguir su
favor, Herodes era odiado por los judíos, por extranjero y por
amigo de los romanos. Según Mateo (2,16) intentó matar al niño
Jesús, masacrando a todos los niños varones de Belén, en lo que
se conoce como la degollación de los santos inocentes. (2)

Durante el reinado de Aristóbulo II, Antípatro, el hábil


gobernador de Idumea, ayudado por los nabateos del sur de
Transjordania, se rebeló contra él. En el conflicto entre
Aristóbulo II y su hermano Hircano intervino Roma, con el
resultado de que el país quedó prácticamente bajo soberanía
romana. Aristóbulo, prisionero en Roma, trató varias veces de
recuperar el trono, y en una ocasión consiguió escapar de la
prisión romana. Finalmente llegó la paz y, con la victoria de
César, Hircano fue confirmado como sumo sacerdote y etnarca,
mientras que Antípatro fue nombrado procurador de Judea. (3)

Antípatro asoció al gobierno a sus hijos, situándolos en posición


de poder. Fasael, el mayor, se convirtió en comandante de la
región militar de Jerusalén, cuyas fortificaciones hizo restaurar;
Herodes, el menor, recibió el mando de la región militar del
norte, a pesar de su juventud. Ambos supieron distinguirse por
su brillantez, su dinamismo y su capacidad, especialmente
Herodes, que consiguió liberar Galilea de las bandas que se
habían formado allí. A pesar de todo, el pueblo no estaba con
ellos por ser de origen extranjero (idumeo). En cualquier caso,
así es como entró Herodes en la política y asumió por primera
vez una función importante. (3)

A la muerte de César (44 a. C.) estalló la segunda guerra civil.


Antípatro, que había sido partidario de César, se encontró de
pronto bajo Casio, gobernador de Siria, e inmediatamente se
puso de su parte. Pero fue asesinado el año 43 a. C. Herodes,
tras vengar la muerte de su padre, le sucedió a pesar de ser el

Juan Sebastián Ramírez 30


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

hijo menor. Supo moverse con habilidad entre Casio y Antonio,


y de este último obtuvo para sí y para su hermano la etnarquía
de Judea. (3)

Durante la invasión de los partos el año 40 a. C., Antígono, hijo


de Aristóbulo, pudo recuperar por poco tiempo el trono
paterno. Entró en Jerusalén y ordenó encarcelar a Fasael, que se
suicidó. Se apoderó también de su tío Hircano y le hizo cortar
las orejas para que, en adelante, no pudiera pretender al sumo
sacerdocio. Durante tres años, protegido por los partos, pudo
Antígono reinar y ocupar las funciones de sumo sacerdote. (3)

Herodes logró huir con toda su familia al otro lado del Mar
Muerto, a la ciudadela de Masada. Confió su familia a su
hermano Josefo y procuró reanudar sus alianzas. No consiguió
nada de los nabateos, así que pensó que podría defender su
causa ante Roma, ya que Antonio lo apoyaba. Obtuvo de
Antonio y Octavio el título de rey, volvió a Siria, donde el
gobernador romano Ventidio consiguió expulsar a los partos.
Herodes, por su parte, se apodera de Joppe y libera a su familia,
pero sin poder conseguir más ventajas. Una vez más, acude al
lado de Antonio, que está sitiando Samosata para acabar con los
partos. Obtiene que le concedan tropas romanas mandadas por
Sosio y con esta ayuda reconquista Galilea y a continuación todo
el territorio, menos Jerusalén, donde se habían refugiado todos
los adictos a la dinastía asmonea. Tras un asedio de cinco meses
cayó Jerusalén. El año 37 Herodes mandó asesinar a Antígono,
que se había refugiado en Antioquía. Al mismo tiempo se casaba
con Mariamme, hermana de Antígono y ultima heredera, por
tanto, al trono asmoneo. Así adquiría Herodes cierta legitimidad
dinástica. (3)

Herodes, cuya habilidad se había puesto de manifiesto a la


muerte de César, confirmó su capacidad moviéndose hábilmente
entre Antonio y Octavio. Respecto a las relaciones con Roma, su
criterio era el de no dejarse nunca envolver directamente en las
luchas por el poder, sino encontrarse en el momento adecuado

Juan Sebastián Ramírez 31


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

siempre del lado del vencedor. El año 32 a. C. se declaró de


nuevo la lucha entre Antonio y Octavio. Herodes se inclinó por
el primero, pero sin participar activamente en la guerra. Tras la
batalla de Actium (31 a. C.) se pasó al otro bando, sometiéndose
personalmente a Octavio mientras éste se hallaba en Rodas (30
a. C.). Pero antes tomó la decisión de matar a Hircano y meter
en prisión a Mariamme y a la madre de ésta, dando órdenes de
matarlas en caso de que no regresara de su misión. Condujo su
defensa ante Octavio con discreción y habilidad: reconoció
abiertamente haber estado de parte de Antonio y consiguió
convencer a Octavio no sólo de que le confirmara en sus cargos,
sino incluso de que le confiara otros territorios (entre ellos
Samaría y Perea, la región al este de Tiberíades). (3)

Como vemos, era habilísimo en política exterior, pero no lo era


menos en el gobierno del propio país. óptimo administrador,
supo utilizar el dinero del Estado en algunas construcciones
notables y otras obras públicas. Hizo reconstruir el templo de
Jerusalén, agrandándolo notablemente. Al nado norte de éste
edificó una fortaleza a la que dio el nombre de Antonia en
memoria de su protector. Fueron varios los palacios edificados
por él: el Herodion, al sureste de Belén, y Masada, junto a la
ribera occidental del Mar Muerto, y otros más, también en
Transjordania. En Masada es posible que el edificio redondo
situado en la terraza intermedia, cuyas funciones nunca han sido
adecuadamente explicadas, fuese la tumba de Mariamme. En
honor de Augusto restauró primero Samaría, a la que llamó
Sebaste (es decir, Augusta), y a continuación, mandó construir el
puerto de Cesarea, pocos kilómetros al sur del Carmelo. Hizo
edificar algunas fortalezas y renovó la puerta occidental de
Jerusalén, dotándola de tres torres, llamadas respectivamente
Fasael (en honor de su hermano), Mariamme (en honor de su
esposa) e Hípico (en honor de un amigo), y allí edificó su propio
palacio. Con la administración de Herodes el país fue próspero
como nunca lo había sido y casi no conoció la desocupación.
Pero lo que podríamos llamar el "buen gobierno" de Herodes no
bastó para granjearle las simpatías de los gobernados, que

Juan Sebastián Ramírez 32


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

seguían viendo en él a un extranjero, y además de carácter


violento y cruel. (3)

El año 29 dio la orden de matar a su suegra y a su mujer


Mariamme, y más tarde a los dos hijos tenidos con ella:
Alejandro y Aristóbulo. Poco antes de su muerte hizo matar a un
tercero: Antípatro. Los fariseos y sus discípulos fueron duramente
perseguidos por él. (3)

Es posible (y no pocos autores lo toman en serio) que Herodes


no estuviera completamente sano desde el punto de vista
psicológico, que padeciese graves manías persecutorias y
complejos de inferioridad. Este último elemento parece haber
sido importante especialmente en las relaciones con su
amadísima y odiada Mariamme, que por lo demás hacía todo lo
posible por poner de relieve su origen real y el linaje plebeyo
del marido. Las manías persecutorias debieron de haberle
afligido durante toda su vida, haciéndole ver complots y
traiciones en todos lados, incluso entre sus familiares más
cercanos. Murió en el año 4 a. C. (3)

Para un relato más detallado del reinado de Herodes, ver el


apartado correspondiente a Historia de Israel. (3)

2. HERODES EL TETRARCA, O HEREDES ANTIPAS.

Fue ante este Herodes que Jesús compareció y fue injuriado (Lc
23:7-13) (8)

Hijo de Herodes el Grande y de Maltace, esposa samaritana de


Herodes. Así, era medio samaritano y, casi seguramente, no
corría por sus venas ni una gota de sangre judía. Se le llamaba
Herodes o Antipas (Ant. 17:1, 3; 18:5, 1; 6, 2; Guerras 2:9, 1),
pero, para distinguirlo de los otros miembros de la familia, se le
da generalmente el nombre de Herodes Antipas. Era hermano
de padre y madre de Arquelao, y menor que él (Ant. 17:6, 1;

Juan Sebastián Ramírez 33


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

Guerras 1:32, 7; 33, 7). Fue criado en Roma al mismo tiempo


que Arquelao y que su medio hermano Felipe (Ant. 17:1, 3). Un
testamento de Herodes el Grande le legaba a él el reino, pero
finalmente el padre cambió las disposiciones: Arquelao recibió el
trono (Ant. 17:8, 1), y Herodes Antipas solamente recibió la
tetrarquía de Galilea y de Perea (Ant. 17:11, 4; Le. 3:1). Erigió
una muralla en torno a Séforis, haciendo de ella su capital;
fortificó asimismo la ciudad de Bet-ha-rán en Perea,
construyendo un palacio en ella, dándole el nombre de Julia
Livia en honor de la esposa de Augusto (Ant. 18:2, 1; Guerras
2:9, 1). Herodes Antipas reconstruyó también Tiberias (Ant.
18:2, 3), en la orilla occidental del Mar de Galilea. La llamó así
en honor de su amigo, el emperador Tiberio, y la hizo capital
del tetrarcado. La ciudad, a su vez, dio su nombre al mar y así
ha quedado hasta hoy. Por largo tiempo fue una gran escuela de
estudios judíos. Contrajo matrimonio con una hija de Arelas,
rey de los árabes nabateos, cuya capital era Petra. Más tarde,
residiendo en Roma, en casa de su medio hermano Herodes
Felipe, cedió a una pasión inconfesable hacia su cuñada
Herodías, con la que se unió, repudiando a su legítima esposa.
Herodías vino a ser su genio maligno, que hizo de él su juguete,
como reminiscencia de Jezabel y Acab. Aretas, indignado por el
insulto hecho a su hija, declaró la guerra a Herodes y lo venció
(Ant. 18:5, 1).

Es evidente que Herodes Antipas debía tener una cierta


influencia sobre sus seguidores, porque Jesús habla de «la
levadura de Herodes» (Mr. 8:15). Cuando empezó a extenderse
la fama de Jesús, Herodes, con la conciencia agitada, temía que
Juan hubiese resucitado (Mt. 14:1, 2). Estando Herodes en
Jerusalén en los días de la crucifixión del Señor, Pilato le envió a
Jesús. Herodes pensó que vería hacer algún milagro, y quedó
frustrado. Aquel mismo día, Herodes y Pilato se reconciliaron,
pues habían estado enemistados (Le. 23:7-12, 15; Hch. 4:27). La
orgullosa Herodías llegó a tener una viva envidia de su propio
hermano Agripa, que había obtenido la corona real de Judea, en
tanto que su marido no era más que tetrarca. Persuadió entonces

Juan Sebastián Ramírez 34


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

a Herodes a que acudiera a Roma para reivindicar la corona.


Entonces Agripa escribió al emperador Calígula, acusando a
Heredes de haber concertado una alianza secreta con los partos.
Herodes fue entonces desterrado a Lion, en las Galias, el 39 d.C.
(Ant. 18:7). Según Guerras 2:9, 6, murió finalmente en España.
(1, 8)

3. EL REY AGRIPA I.

El historiador Josefo lo llama simplemente Agripa, pero en


general se le da este nombre para distinguirlo de Herodes Agripa
II, ante quien compareció Pablo. Agripa era hijo de Aristóbulo,
hijo de Herodes y Mariamne, nieta de Hircano. Había sido cria-
do en Roma con Druso, hijo de Tiberio, y con Claudio (Ant.
18:6, 1 y 4). La muerte de Druso y la falta de dinero le hicieron
volver a Judea (Ant. 18: 6, 2). El 37 d.C. volvió a Roma a fin de
acusar a Heredes el tetrarca (Ant. 18:5, 3). Después de haber
presentado la acusación, Agripa se quedó en la capital del
imperio, frecuentando a las personas que más tarde podrían
serle de alguna utilidad. Se ganó los favores de ciertas altas
personalidades, entre ellos los de Cayo, hijo de Germánico, el
futuro Calígula (Ant. 18:6, 4; Guerras 2:9, 5). Tiberio hizo
encadenar a Agripa, porque había osado tomar el partido de
Cayo. Seis meses más tarde, Tiberio moría y Cayo, coronado
emperador, otorgaba a Agripa el título de rey con dos
tetrarquías: la que había sido gobernada por su tío Felipe y la de
Lisanias (Ant. 18:6, 10). El 39 d.C., el emperador, habiendo
desterrado a Herodes Antipas, añadió su tetrarquía de Galilea al
reino de Agripa (Ant. 18:7, 2). Éste residió en Roma durante un
tiempo y consiguió disuadir al emperador de erigir una estatua
en el templo de Jerusalén (Ant. 18:8, 7-8). Después del asesinato
de Calígula, Agripa, entonces en Roma, medió entre el Senado y
el nuevo emperador Claudio, a quien consiguió convencer para
que asumiera la dirección del imperio. Como recompensa de sus
servicios, Agripa recibió Judea y Samaría; de esta manera, sus
dominios alcanzaron la magnitud de los de Herodes el Grande

Juan Sebastián Ramírez 35


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

(Ant. 19:3-5; Guerras 1:11, 1-5). Dio comienzo a la construcción


de una muralla alrededor del arrabal extramuros al norte de
Jerusalén, a fin de unirlo al resto de la ciudad amurallada, pero
se le dieron órdenes de que interrumpiera esta empresa (Ant.
19:7, 2). Agripa hizo decapitar a Jacobo, hermano de Juan (Hch.
12:1, 2) y encarcelar a Pedro (w. 3, 19). Habiendo aceptado, en
Cesárea, unos honores debidos sólo a Dios, fue atacado por una
enfermedad, de la que murió, lleno de gusanos (Hch. 12:20-23;
Ant. 19:8,2). Muerto el 44 d.C., a los 54 años de edad, dejó
cuatro hijos. Las Escrituras mencionan a tres de ellos: Agripa,
Berenice y Drusila (Guerras 2:11, 6; Hch. 25:13; 24:24). (1)

4. HERODES AGRIPA II.

Era hijo de Herodes Agripa I, bisnieto de Herodes el Grande, y


hermano de dos mujeres de mala reputación, Berenice y Drusila
(Guerras 2:11, 6). A la muerte de su padre, el 44 d.C., tenía 17
años, y vivía en Roma, habiéndose criado en la corte imperial
(Ant. 19:9). Claudio fue disuadido de ponerlo en el trono de su
padre, quería que Agripa II heredara el reino de su padre el año
44 d.C., a la muerte de este último, pero se le convenció de que
un joven de diecisiete años difícilmente podría asumir tales
responsabilidades (F. Josefo, "Antigüedades", XIX, IX). Se
encomendó el gobierno de Judea a un procurador, y Agripa
quedó en Roma. Apoyó con éxito a los embajadores judíos que
reclamaron del emperador la autorización para controlar el
cargo de sumo sacerdote (Ant. 20:1, 1). Al morir Herodes rey de
Caléis y tío de Agripa, alrededor del 48 d.C., el emperador
Claudio dio a Agripa este pequeño reino, situado sobre el flanco
occidental del Antilíbano (Ant. 20:5, 2; Guerras 2:12, 1).
Alrededor del año 50 d.C. fue coronado rey de Calcis (F. Josefo,
"Guerras", II, XII,1) Es así que Agripa recibió el título de rey. Poco
después, se le otorgó la tetrarquía de Felipe, que comprendía la
Batanea, Traconítide, Gaulanítide, la tetrarquía de Lisanias y la
provincia de Abilene (Ant. 20:7, 1; Guerras 2:12, 8). También
fue rey titular de Judea, en donde, en 20 años designó siete

Juan Sebastián Ramírez 36


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

sumos sacerdotes (Grätz, "Gesch. d. Jud.", III, xiv -- "Hist."


(Inglés), II, ix). Cuando los judíos quisieron liberarse del dominio
romano en tiempos de Floro, Agripa les mostró lo insensato de
las medidas de violencia, y les dio un recuento detallado de los
vastos recursos del Imperio Romano (F. Josefo "Guerras", II, XVI,
4).Las relaciones incestuosas con su hermana, Berenice,
empezaron entonces a ser causa de escándalo (Ant. 20:7, 3).
Después que Festo sucediera a Félix como procurador de Judea,
Agripa, acompañado de Berenice, se dirigió a Cesárea para
visitarlo. Pablo estaba entonces encarcelado. Festo enteró al rey
del proceso abierto contra Pablo y, al día siguiente, se permitió
al apóstol que hiciera su defensa ante el procurador, el rey, y
Berenice. Pablo fue reconocido inocente, pero había ya apelado
al César (Hch. 25:13 — 26:32). El Apóstol alaba el conocimiento
que tenía el rey de "las costumbres y asuntos de los judíos (v. 3).
Igualmente, Josefo apela a su juicio y lo considera un hombre
muy admirable: thaumasiotatos (Contra Apio, I, ix). No fue,
consecuentemente, por pura cortesía que Festo lo invitara a
escuchar lo que San Pablo tenía que decir. Su respuesta a la
apelación del Apóstol ha sido interpretada de varias maneras.
Parece ser que San Pablo no lo convenció del todo, y esta
explicación está más en concordancia con el texto que la que
afirma que hay cierta ironía en las palabras del rey. La
indiferencia que éste manifiesta, sin embargo, es congruente con
la "gran pompa" con la que su hermana Berenice había ingresado
en el salón de audiencias (Hech 25, 23). Al comenzar los
motines que llevaron a la guerra y a la destrucción de Jerusalén,
Agripa se esforzó en disuadir a los judíos de que opusieran
resistencia armada al procurador Floro y a los romanos (Guerras
2:16, 2-5; 17:4; 19:3). Cuando se desató la guerra, Agripa
combatió al lado de Vespasiano y fue herido en el asedio de
Gamala (Guerras 3:9, 7 y 8; 10:10; 4:1, 3). Después de la caída
de Jerusalén, se retiró a Roma junto con Berenice, donde le fue
dado el cargo de pretor. Después de la caída de Jerusalén,
Agripa II vivió en Roma, donde se dice que murió en el tercer
año del reinado de Trajano, 100 d.C. Grätz (Gesch. d. Jud., III,
xvii, 410) da el período 71-72 d.C. como fecha de su muerte,

Juan Sebastián Ramírez 37


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

basado en una lectura más correcta de un texto griego. Murió el


100 d.C. (1, 8)

5. HERODES ARQUELAO.

Arquelao (jefe del pueblo, gr), hijo de Herodes el Grande con


Maltace, una samaritana, fue educado en Roma con su hermano
Antipas (F. Josefo "Antigüedades", XVII, I, 3) (1, 7)

Según el testamento de su padre, Herodes Arquelao gobernaría


Idumea, Judea y Samaria y las ciudades marítimas de Palestina,
Herodes Arquelao sería un etnarca (gobernador de un pueblo),
mientras que Herodes Antipas y Herodes Filipos serían tetrarcas
(gobernadores de un cuarto). (6) Augusto confirmó el
testamento de Herodes, aunque cambió el título de rey de
Arquelao por el inferior de etnarca. (1, 9)

A la muerte de este último Arquelao fue aclamado por el pueblo


ante el que pronunció un discurso en el que afirmó que su título
y autoridad dependían de la buena voluntad de César (Ibíd.
XVII, VIII, 4). Ya libres de la tiranía de Herodes por la muerte de
éste, los judíos solicitaron a César que los pusiera bajo la
jurisdicción de los presidentes de Siria. No queriendo, sin
embargo, comprometer la voluntad de Herodes, César otorgó a
Arquelao la mitad del reino de su padre, con el título de etnarca,
y condicionando el título de rey a "su comportamiento
virtuoso". (7)

El Nuevo Testamento dice que reinó (Mt 2:22), y Flavio Josefo


(Ibíd. VII, VIII, 2, IX, 2) lo llama rey, por cortesía, pues los
romanos jamás lo llamaron así. Su territorio incluía Judea,
Samaria e Idumea con las ciudades de Jerusalén, Cesarea, Sebaste
y Joppe (Ibíd.. XVII, XI, 2, 4, 5). Pronto suscitó oposición al
contraer matrimonio con la esposa de su hermano - un crimen
como el de Antipas, posteriormente. Y acusado de crueldad por
sus súbditos "incapaces de soportar el uso bárbaro y tiránico que

Juan Sebastián Ramírez 38


HISTORIA ECLESIÁSTICA I

él hacía de ellos", fue desterrado a Vienne, en la Galia, 7 d.C., al


décimo año de su gobierno (Ibíd. XVII, XI, XIII, 1, 2). Josefo
relata que poco después de su accesión al trono hizo dar muestra
a 3000 judíos. Con ello Judea se convirtió en parte de la
provincia romana de Siria, bajo la administración directa de un
procurador. (1, 7)

El Nuevo Testamento nos dice que José, temeroso de Arquelao,


fue a vivir a Nazaret (Mt 2, 22-23) y algunos intérpretes piensan
que en la parábola (Lc 19, 12-27) Nuestro Señor se refiere a
Arquelao, a quien los judíos no deseaban como rey, y quien,
elevado al poder por César, tomo venganza de sus enemigos.
"Ya sea que el Señor haya tenido en mente a Arquelao, o que
haya hablado en forma general, ciertamente las circunstancias
cuadran perfectamente con su caso" (7, 9).

6. HERODES FILIPOS I, EL TETRARCA.

Hijo de Herodes el grande y Cleopatra de Jerusalén. Según el


testamento de su padre, Herodes Filipo I tendría Iturea, una
región no judía situada al norte del mar de Galilea, Traconite
(Lc.3:1). Fundó Cesarea de Filipos (Mt.16:13; Mr.8:27). (1, 6)

7. HERODES FILIPOS II.

Hijo de Herodes el grande y Mariamme, se caso con Herodias,


la cual lo abandonó para irse a vivir con su hermano Herodes
Antipas (Mt.14:3; Mr.6:17; Lc.3:19). Herodes Filipo II fue dejado
de lado. Es costumbre hablar de Herodes Filipos el Tetrarca para
distinguirlo de su hermanastro tocayo. (1, 6)

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HISTORIA ECLESIÁSTICA I

8. HERODIAS.

Era nieta de Herodes y de Mariamme I, su primera esposa (de la


dinastía macabea). De este matrimonio habían nacido Antípatro,
Alejandro y Aristóbulo. Herodías fue hija de este último. No
tuvo buenos ejemplos en familia. En el 29 a.C. su abuelo
Herodes hizo ejecutar a su abuela Mariamme I; y más tarde, en
el 23 a.C. se unió a varias esposas: Mariamme II (hija del Sumo
Sacerdote José), Maltaké (samaritana) y Cleopatra. Después,
hacia el 7 a.C., Herodes manda estrangular a sus dos hijos
Alejandro y Aristóbulo, el padre de Herodías. Y más tarde, en el
4 d.C., el mismo Herodes hace ejecutar también a su hijo mayor
Antípatro. No se sabe cuándo ni por qué motivo, Herodías se
casó con su tío Herodes Filipos, hijo de Herodes y de Mariamme
II, su segunda esposa. De este matrimonio nació Salomé. (5)

Herodías fue la instigadora del asesinato de Juan el Bautista (Mt.


14:1-12; Ant. 18:5, 2). Nuestro Señor, hablando de este
marrullero tetrarca, lo llamó «esta zorra» (Le. 13:31, 32). (1)

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HISTORIA ECLESIÁSTICA I

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La dinastía de Herodes influyó grandemente en el pueblo judío,


aunque no se originó en éste. Algo importante de resaltar
respecto a cada uno de ellos era su comunión con el pecado y el
uso que permitieron que Satanás diera a sus vidas en el intento
de destruir a los Hijos de Dios, paralelamente también se
convirtieron en un instrumento a través del cual Dios mostró su
infinito amor a su pueblo demostrando el cuidado que Él tiene
de sus pequeños.

Tener claridad de la vida de los Herodes así como de los


acontecimientos anteriores a la formación de la Iglesia nos
permite comprender de mejor manera la Palabra de Dios.

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HISTORIA ECLESIÁSTICA I

BBIIBBLLIIO
OGGR
RAAFFÍÍA
A

(1) Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, Editorial CLIE, España


1985
(2) http://www.oya-es.com/
(3) http://www.historiarte.net/israel "Historia de Israel y de
Judá", de F. Castel. "Nueva historia de Israel", de J. A.
Soggin.
(4) http://www.historiarte.net/israel “La Época Romana hasta
la muerte de Herodes El Grande”
(5) LANZETTI, Raúl, Meditando el Evangelio”, www.iglesia.org
(6) www.uv.es “La época de Augusto”
(7) MacEvilly, "Exp, of the Gospel of Saint Luke"
(8) JOHN J. TIERNEY. “Herodes”, Transcrito por Douglas J.
Potter, Traducido por Javier Algara Cossío. The Catholic
Encyclopedia, Volume I, 1907 by Robert Appleton
Company, ACI-PRENSA, Nihil Obstat, March 1, 1907.
(9) www.historiarte.net Israel en la Antigüedad, “De Herodes a
la destrucción del templo”
(10) Biblia Nueva Versión Internacional
(11) Breneman, Mervin. “The Harper Study Bible”, Editorial
Caribe, Miami, EE. UU. 1980
(12) La Biblia de las América – Edición Estudio.

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