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JOSE CADALSO CORONEL DE CABALLERIA.

(Cádiz, 8 de octubre de 1741 – San Roque, 26 de febrero de 1782)


Breves apuntes biográficos y literarios de este caballero poeta, gloria de las Armas
y gloria de las Letras.

José Cadalso.
Retrato pintado por Castro Romero (1855). Museo Histórico municipal de Cádiz.

Autógrafo.

Cádiz es cuna de grandes hombres que marcaron el siglo XVIII. El 8 de octubre de 1742
nacía José Cadalso y Vázquez de Andrade, en la ciudad de Cádiz.
Por parte de su padre, D José Cadalso y Vizcarra, tenía sangre del señorío de Vizcaya
en sus venas. La madre de José, murió en el parto y su padre, ausente por negocios en
América, tardó más de doce años en conocer a su hijo. Se encargó de criarlo y de su
educación un tío suyo que era jesuita, el padre Mateo Vázquez de Andrade. Después de
estudiar sus primeras letras en el colegio gaditano de la Compañía de Jesús. El bueno
de D. Mateo se encargó de enviar a José, a la edad de nueve años, a estudiar a París al
prestigioso colegio Louis-le-Grand, una de las instituciones más avanzadas de su época
Su Padre desembarca en España al volver de Indias y parte a Paris a conocer a su hijo,
cosa que ocurre cuando José había ya cumplido los doce años de edad.

Casa solar de los Vizcarra en Zamudio.


Llamada Cadalso etxeko. (S XVI).

Tras conocerse, padre e hijo marchan juntos a Londres, donde José queda
impresionado de ésta ciudad,. Después viajaron por Italia, Holanda y Alemania, lo que
hizo que José dominara los idiomas francés, italiano y alemán, además del
latín...Cuando regresa con su padre a España, ingresa en el Real Seminario de Nobles de
Madrid, merced a las gestiones que realiza el padre con el propósito de remediar el
efecto “pernicioso”que la prolongada estancia en la Francia hubiera podido tener en las
sólidas costumbres españolas del joven. No era tan descabellada la idea del padre, pués
según el propio José nos cuenta, ingresó allí según cuenta, con «todo el desenfreno de
un francés y toda la aspereza de un inglés»,
El jóven en cuestión, de pocos años, aunque de sólida y en muchos aspectos
excepcional formación, viajero culto y en la línea de muchos jóvenes prerrománticos
europeos comienza a sentir impulsos que unidos a la conciencia de la situación europea
y española le llevan cada vez mas cerca de la vocación militar. Le expone a su padre su
vehemente deseo de ingresar en alguna de las Maestranzas , pero su progenitor no
consiente en ello ya que como hombre de negocios que es y con intereses y contactos
internacionales, tiene pensado para su hijo un futuro muy diferente.. Alentado pues, por
su padre para que desistiera de su vocación militar, a la edad de 18 años marcha de
nuevo a París para un “tour” de diversión y compaginó durante dos años, su estancia en
esta ciudad y en el Londres que tanto le agradaba.
En el año 1761 y tras recibir la noticia del fallecimiento de su padre en Dinamarca,
(Copenhague 1761).
Los días frívolos de José cesan de repente y regresa a España.
Ya aquí resuelve con poca fortuna y apresuradamente la cuestión de su herencia hasta el
punto de que por ello años mas tarde se encontró sin ningún patrimonio familiar.

Cadalso, desaparecido su padre y militar de devoción hasta ese momento, pasa a serlo
por fin de profesión al alistarse como voluntario en el Regimiento de Caballería de
línea de Borbón 4º de Caballería. en el año 1762. Esta unidad ya desaparecida, data
de 1659 en el que se le denominaba con el nombre de Trozo o Tercio del Rosellón
Desde el año 1718 en que se reorganiza, adopta el nombre de Regimiento de Borbón
Su último emplazamiento fue en 1860 en Ocaña, (Toledo).

Interviene en ese mismo año en la campaña de Portugal. De un frio valor, cadalso era
respetado por muchos conceptos. Se batió en duelo a espada con su antiguo
condiscípulo del Seminario de Nobles, el Marqués de Tabuérniga, En 1764 asciende a
capitán. Y dos años después, en 1766, conoce en Alcalá de Henares a Jovellanos.
Trasladado su regimiento a Madrid, Cadalso se enamora sucesivamente de la hija del
consejero de Castilla Codallos, con la que estuvo a punto de casarse, y después de la
frívola Marquesa de Escalona .
A causa de haberle vendido un caballo, tuvo ocasión de introducirse en el círculo de
amistades del entonces todopoderoso Conde de Aranda, al que le entregó para apoyar
su publicación el manuscrito de una novelita, de carácter utópico: “Observaciones de
un oficial holandés en el recién descubierto reino de Feliztá.”.
Ese año 66 y durante el motín contra el Ministro y masón Esquilache, salvando esa
jornada la vida del conde O'Reilly, según propias manifestaciones de cadalso “ aquel día
conocí el verdadero carácter del pueblo” Debemos no olvidar que Cadalso, español a
machamartillo y patriota a ultranza, era un hidalgo “ilustrado” no un demócrata,
ajustándose a aquello de “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.
También en 1766 recibe el hábito de la Orden de Santiago.
Depuesto el ministro extranjerizante, conocerá al conde de Aranda, nuevo ministro de
Carlos III. y presidente del Consejo de Castilla, con el que simpatiza, aunque al año
siguiente y a raíz de la expulsión de los jesuitas, tan vinculados a Cadalso desde su
infancia gaditana, se enfría mucho esa amistad.
En 1768 circuló por Madrid un libelo en el que se hacia una descripción detallada de las
costumbres amorosas típicas de la sociedad dieciochesca, dicho libelo iba dirigido en
realidad directamente contra la nobleza cortesana ("Calendario manual y Guía de
forasteros en Chipre"), parodia bufa de la Guía común de forasteros que tanto circulaba
en la época. Y dado que José, buen discípulo de Quevedo y en pleno estilo de aquel
magnífico Villamediana, no había parado de realizar críticas mas o menos irónicas al
gobierno de su “conocido” ….cargó con la atribución de autoría del libelo.
El público, según confiesa el mismo Cadalso, «me hizo el honor de atribuírmelo,
diciendo que era muy chistoso».
Se le destierra por ello a Zaragoza en el año 1768.
La condena impuesta al “enfant terrible” de moda en Madrid, era de seis meses, pero
cumplida esta, permanece por propia voluntad en Zaragoza hasta 1770.
Es en ésta ciudad donde comienza a dedicarse en profundidad a la poesía; creando
también allí lazos de estrecha amistad con Nicolás Fernández de Moratín, padre del gran
dramaturgo Leandro.
POESÍAS. CON UNA CARTA DE CADALSO A NICOLÁS FERNÁNDEZ DE MORATÍN, ESCRITA EN SALAMANCA.
AUTÓGRAFO DE JOSÉ CADALSO. MANUSCRITO 12.963 DE LA BIBLIOTECA NACIONAL

Regresa en 1770 a la villa y corte de Madrid, con el importante empleo y cargo de


secretario del Consejo de Guerra. Allí se enamora a poco de su llegada, de una actriz,
María Ignacia Ibáñez, a la que en sus poesías la llama “Filis” y que había representado
con mucho éxito comedias de Moratín en ese Cádiz divertido y americano de la época y
representó el personaje de doña Ava en la tragedia de Cadalso “Don Sancho García” en
enero de 1771. Estos amores dieron lugar a una leyenda “urbana” como ahora se dice,
de marcado sabor romántico, ya que este amor, duró muy poco tiempo debido a la
muerte inesperada de Maria Ignacia, en 1771 a los veintiocho años a consecuencia de
una de las muchas epidemias de tifus. Dicha leyenda cuenta que Cadalso, ante este
hecho, perdió el juicio, e intentó desenterrar a su amada y llevársela a su casa, para
luego prender fuego a su domicilio.

No debemos ignorar el hecho de José que a Cadalso se le considera como el padre del
romanticismo español.
Inmediatamente después e la muerte de Maria Ignacia escribe “Noches lúgubres”, obra
que describe este suceso.
Lo único cierto es que a la muerte de su amada, el Señor Secretario del Consejo de
Guerra, se refugia en la famosa tertulia literaria de la madrileña Fonda de San
Sebastián, donde concurren celebridades de las letras como Nicolás Fernández de
Moratín o Tomás Iriarte.
En los años 1773 y 1774 residió en Salamanca por un breve espacio de tiempo y es en
esa ciudad donde concluye la redacción de su obra más emblemática:"Cartas
marruecas".
Esta obra, considerada la más importante de su producción, curiosamente, será
publicada póstumamente; en ella José Cadalso utiliza la realidad de las misiones
diplomáticas hispano-marroquíes para hacer una crítica de la situación española
empleando personajes que al servicio del sultán vienen a España y contemplan la
realidad lamentable del país. En sus «Cartas marruecas» se define a sí mismo a través
del personaje que le encarna, (Nuño Núñez) como «un hombre de bien que ha dado a
luz un papel (.) sobre el asunto más delicado que hay en el mundo, que es la crítica de la
nación», porque nada de la España de su tiempo le es ajeno, y nada se libra de su crítica
sagaz y exacta, especialmente lo que entonces se llamaba “exceso libertino de las
costumbres”, mal ya antiguo que con diversos nombres y caras se entendía como la
enfermedad social que inmoviliza a la Nación. También en este año publicó sus poesías
bajo el título de “Ocios de mi juventud” (1773).
Gran patriota es a la vez un hombre de mundo y aunque como hombre de su tiempo y
hombre culto, es un “ilustrado” lo es muy “sui generis”, ya que siente una gran
desconfianza por los proyectos mundialistas de la Ilustración. La causa de ello no es
otra que repulsión que le causa a Cadalso la crítica feroz y torcida que los países
ilustrados de toda Europa habían desarrollado en contra de la labor conquistadora,
colonizadora, evangelizadora y civilizadora de España en América. Lo que llamamos
"Leyenda Negra".

En la ciudad del Tormes formará en torno a él un círculo de amigos que compartían su


dedicación y afición a la literatura. Entabló relación fraternal con fray Diego González,
Juan Pablo Forner, de cuya dedicación a la literatura fue causa determinante la
influencia que Cadalso ejerció en el. Estrechó gran amistad con León de Arroyal y
sobre todo con dos jóvenes poetas, el extremeño, José Iglesias de la Casa y con Juan
Meléndez Valdés, influyendo Cadalso en ellos literariamente, influencia que ambos
proclamaron años mas tarde como muy importante para su obra....

De Salamanca, Cadalso pasa a Extremadura con su Regimiento. Es de hacer ver que a


pesar de la posición que ostentó en el Consejo de guerra, no influyó esto en su situación
militar ya que constantemente se desoyeron sus solicitudes de ascenso en el escalafón
militar.
Se le concede sin embargo la ocasión de participar en la desastrosa expedición española
a Argel en 1775. Un año después, en 1776, lo nombran por fin Sargento Mayor y en
1777, Comandante de Escuadrón.
Entrado ya el año 1779, solicita intervenir en el sitio de Gibraltar (que fue hasta ahora
el último y se prolongó hasta 1783) y es destinado a la línea del frente. A finales de
enero de 1.781 es ascendido Coronel.
Poco después, durante la noche del 26 de febrero de 1782, cuando personalmente
revisaba las líneas españolas, una granada británica estalla en las inmediaciones donde
se encuentra Cadalso y tras recibir un impacto en la sien de un casco de metralla, este
entrega allí mismo su vida por la Patria. El asedio duró hasta finales de 1783. Era el
último asedio del siglo y el último de la Historia de la usurpación inglesa de Gibraltar.
Es quizá cadalso el último soldado de nombre relevante que cae allí junto a muchos
anónimos soldados, que no llegaron a ver el desastre final, cuando las lanchas cañoneras
ideadas por el gran Barceló tengan que cesar su fuego en el momento cumbre de la
efectividad del bombardeo español por destitución de aquél, su Comandante en jefe, y a
las famosas baterías flotantes del hidráulico D`Arçon, insumergibles e incombustibles,
incendiadas por las «balas rojas» de los sitiados. 20.000 españoles perderán, una vez
más, la gran ocasión de recuperar el Peñón para España.
Así moría, con poco mas de cuarenta años, este caballero poeta, este hombre que, como
tantos otros grandes españoles, fue síntesis de la Espada y la Pluma, gloria de las Armas
y gloria de las Letras. Su tumba se encuentra en la Iglesia Parroquial Santa María La
Coronada en la gaditana Ciudad de San Roque, donde reside la de Gibraltar.

Entre sus obras podemos destacar:


"Ocios de mi juventud", libro formado por los poemas escritos durante su destierro en
Zaragoza. Y en años sucesivos fueron apareciendo más poemas suyos...

Escribió en prosa: "Los eruditos de la violeta", salió a la luz en Madrid en 1772 de las
prensas de Don Antonio Sancha, y es un hecho, que aunque hoy no se la considera así,
fue la obra que le doy la gran fama de que disfrutaba, tanto en España -especialmente en
América-, como en Europa reeditado numerosas veces en España y en Francia, -Madrid
(1782), Barcelona, (1786) (1790), París (1827)-, realmente este libro se ha mantenido
en los anaqueles de las bibliotecas del mundo hispano durante más de dos siglos. Sus
dos textos más conocidos hoy por hoy: "Noches lúgubres" y las "Cartas marruecas",
fueron publicados después de su muerte en El correo de Madrid, entre 1789 y 1790. En
concreto, Cartas marruecas se publican se publicaron por entregas, en el mismo diario a
lo largo del año 1789.

Con la publicación post mortem de su obra ensayística, José Cadalso es otra de las
figuras más destacadas de la ilustración.

Como obras dramáticas encontramos: "Solaya o los circasianos", que presentó a la


censura en el año 1770 y no obtuvo su aprobación, y “Don Sancho García” (1771)
estrenada privadamente en el palacio del conde de Aranda.

De inestimable fuente para conocer su vida es su obrita: “Memoria de los


acontecimientos más particulares de mi vida” (1773–1780).y las numerosas cartas
conservadas de tan gran cultivador del género epistolar.