You are on page 1of 107

APOCALIPSIS DE PABLO .

APOCALIPSIS DE PABLO TRADUCCIÓN DE VICENTE FLORES MILITELLO PARÉNTESIS DE ALVARO URIBE GRABADO DE SANTIAGO CARUSO
APOCALIPSIS DE PABLO TRADUCCIÓN DE VICENTE FLORES MILITELLO PARÉNTESIS DE ALVARO URIBE GRABADO DE SANTIAGO CARUSO

APOCALIPSIS

APOCALIPSIS DE PABLO TRADUCCIÓN DE VICENTE FLORES MILITELLO PARÉNTESIS DE ALVARO URIBE GRABADO DE SANTIAGO CARUSO
APOCALIPSIS DE PABLO TRADUCCIÓN DE VICENTE FLORES MILITELLO PARÉNTESIS DE ALVARO URIBE GRABADO DE SANTIAGO CARUSO

DE PABLO

TRADUCCIÓN DE VICENTE FLORES MILITELLO PARÉNTESIS DE ALVARO URIBE GRABADO DE SANTIAGO CARUSO

,

AUIEO

APOCALIPSIS DE PABLO TRADUCCIÓN DE VICENTE FLORES MILITELLO PARÉNTESIS DE ALVARO URIBE GRABADO DE SANTIAGO CARUSO

Título original:

Visio Pauli

©De la traducción Vicente Flores Militello

© Del Paréntesis Álvaro Uribe

© Auieo Ediciones Virginia 49- 304 A Col. Parque San Andrés C.P. 04040, México, D.F. www.auieo.mx auieo@auieo.mx

Primera edición

· Ciudad de México, 2012

ISBN: 978-607-7974-08-6 ISBN: 978-607-7974-o9-3

Este libro se realizó con apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes a través del Programa Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales 2012.

Todos -los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o ·

pardal de

esta obra, por cualquier medio, sin la previa au torizaci6n por escrito del Editor.

NoTA

El Apocalipsis de Pablo, título que la tradición asigna a la historia del rapto de San Pablo, fue compuesto en griego, én la primera

mitad del tercer siglo. En la Sesunda epístola a los Corintios (12, 2~4),

Pablo aludió a una ascensión al tercer cielo, donde ~l alma, o el cuerpo; escucharon "palabras ar~anas de las que no está per- mitido hablat a los hombres". La reticencia de la Epútola originó . una narración independíente, que proyectó el ideario cristiano hacia infierno y paraíso. La más antigua referencia al texto se encuentra en Orígenes. Sa:n Agustín, en el año 419, dictaba su anatema en contra de un relato "lleno de quién sabe cuántas fábulas", _alegando que el Apóstol no hubiera violado el precep- to de callar. En el Decretum Gelasianum, canon eclesiástico fechado al sexto siglo, las Revelaciones de Pablo aparecen en el rubro de los libros condenados. Sin embargo, la imagen de Pablo peregrino a· los infiernos, en la Edad Media, rebasa las fronteras de lenguas y regiones y ejerce una influencia capital en la invención del más allá. El texto original no se conserva; _han sido transmitidas versiones en copto, en siríaco, en etiópico, en griego y en latín. De éstas, fueron elaboradas redacciones romances, germánicas y eslavas. Un a:utor ~nónimo publicó én Sevilla, en 1494, una Revelación de San Pablo en castellano, que retoma, desarrolla y

transforwa el relato medieval: misma que se encuentra en el

Índice de l~s libros prohibidos de 15.51.

En 1~90, Montague Rhodes James descubrió en la Biblioteca Nacional pe Francia un nuevo códice, el Nouv. acq. la.t. I6JI, que contiene la más larga y completa versión en latín, redactada en el siglo v1p por un escriba de nombre Gauzlenus y considerad·a, a la fech"-~ la más próxima al arquetipo. El texto fue publicado

por Jame~ en Apocrypha Anectoda. A Collection of thirteen apocryphal

Books and Frasments, en 1893, en la University Press de Cambridge. La presente traducción se basa en aquella edición. Asimis- mo, se reproduce el texto latino, conservando la numeración de los párrafos, la ortografía y eventuales anomalías morfo- lógicas, gramaticales o sintácticas de la transcripción de James, apegada a la forma original del manuscrito. Única variante, a beneficio del lector, es la diferenciación de u y v.

...

___

APOCALIPSIS DE PABLO

Traducción de Vicente Flores Militello

-- -·-

·---.......

.

CoMIENZA LA VISIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL

Mas ahora hablaré-·de las visiones y revelaciones d~l Señor. Sé que un hombre en Cristo hace catorce años fue llevado hasta _el tercer Cielo; no sé si en cuerpo o fuera de él (Dios sabe). Y sé que este hombre, no sé si en cuerpo o fuera de él (Dios sabe), fue llevado al · · Paraíso y escuchó palabras arcanas de las que no está ,permit~do _hablar a los hombre~. Por él me · gloriaré, · mas por mí no me gloriaré de nada sino de mis debi-

lidades.1

11

.

1. n co. 11, 1-•·

· I ¿En qué momento salieron estos heéhos a la luz? En tiempos dél cónsul Teodosio Augusto el Joven y Cinegio, 2 vivía cier- ta persona honorable en Tarso, en la casa que había sido de san Pablo. Un ángel se le apareció en la noche y le hizo -una revelación diciendo que excavara los cimientos de · la casa e hiciera público lo q":le encontrara. Mas el hombre consideró que eran ilusiones.

  • 2 Mas cuando el ángel vino por tercera vez, lo fustigó y lo obligó a excavar los cimientos. Y al excavar encontró una pequeña caja de mármol, inscrita en los lados: ahí estaba la revelación de san Pablo y sus cáligas, sobre las que caminaba cuando en- señaba la palabra de Dios. Mas el hombre temí~ por respet~ abrir la caja, y la llevó ante un juez. Cuando la hubo recibido,

el juez, como estaba, sellada con plomo, la envió al

empera-

2. El emperador Flavio Teodosio fue, junto con Materno Cinegio, cónsul en el año 388. Esta fecha autoriza la hipótesis según la cual los primeros dos párrafos, que éonstituyen ei marco literario de la Visión, son una interpolación posterior.

dor Teodosio, pues temía que contuviera algo más. En cuanto la recibió, el emperador la abrió y encontró la revelación de san Pablo. Envió una copia a Jerusalén, y conservó la origin~ consigo.

  • 3 «Mientras estaba en el cuerpo en el que fui llevadohast_ael tercer Cielo, se hizo la palabra del Señor diciéndome: "Habla a este pueblo: '¿Hasta cuándo cometeréis delitos y pondréis pecado sobre pecado, y tentaréis al Señor que os hizo? Vosotros sois hijos de Dios, pero hacéis las obras del diablo con fe en Cristo a causa de los impedimentos del mundo. Recordad entonces y ved que _toda creatura sirve a Dios, mas sólo el género hu- mano peca. Gobierna sobre todo lo creado, y peca más que toda la naturaleza.'''

  • 4 Incluso el Sol, gran luminaria, interpeló mucho al Señor dicien- do: "Señor, Dios omnipotente, yo observo las impiedades y las .injusticias de los hombres; permíteme hacerles entender

13

(éstas son mis .virtudes) que sólo tú eres Dios." Y se levantó una voz diciéndole: "Todo esto lo sé; pués mi ojo ve y mi oído escucha, pero mi paciencia los soporta hasta que, convirtiéll- dose, se arrepientan. Pero si no vuelven todos a mí, yo los juzgaré."

  • 5 A veces la Luna y las estrellas interpelaban al Señor diciendo:

"Señor, Dios omnipotente, tú :nds diste el dominio sobre la noche, ¿hasta cuándo obs~rvaremos las impiedades, forni- caciones y homicidios que hacen los hijos de los hombres? Permítenos hacerles entender (és.tas son nuestras virtudes) que sólo tú eres Dios." Y se levantó una voz diciéndoles: "Re- conozco todo esto, mi ojo ve y mi oído escucha, pero mi pa- ciencia los soporta hasta que, convirtiéndose, se arrepientan. Pero si ·no vuelven todos a mí, yo los juzgaré."

  • 6 Y frecuentemente incluso el mar exclamó diciendo:

"Señor, Dios

omnipotente, ·contaminaron los hombres tu santo nombre en mí; permíteme levantarme y cubrir todo bosque, arbusto y todo el mundo, hasta borrar a todos los hijos del hombre de tu faz, para que sepan que sólo tú eres Dios." Y se levantó d~ nuevo una voz y dijo: '~Sé todo .esto, mi ojo ve todo y ·mi oído escucha, pero mi p~ciencia los soporta hasta que, convirtién- dose, se arrepientan:. Si no, yo los juzgaré." Algun ·as veces, ·

incluso las aguas interpelaron (al Señor] en_cont~ade los hijos de los hombres, diciendo: "Señor, Di~os omnipotente, todos los hijos de los ho'mbres ·mancharon tu .santo nombre." Y' se

levantó ·de

nuevo una voz y dijo: "Sé todo antes de que suce-

da, mi ojo ve y mi oído e~cucha todo, pero mi paciencia los soporta hasta que, convirtiéndose, se arrepientan. Pero si no vuelven todos a mí, yo los juzgaré." Con frecuencia también la Tierra exclamó al Señor contra los hijos de los hombres

14

diciendo: "Señor, Dios omnipotente, yo ·soy dañada p<;>r sobre . todas tus tr.eaturas, pues soporto las fornicaciones, adulte-

rios, homicidios, robos, perjurios,

magia y maleficios ·de- los

hombres y todos los males que hacen, tanto que el padre se levanta contra el hijo, y el hijo contra el padre, el ·extranje~ ro contra el extranjero, y ensucia cada ·quien a la mujer de su prójimo. El padre sube al lecho del hijo, e igualmente el · hijo al lecho del padre. Y con todos estos males contamina- ron tu santo lugar quienes ofrecen sacrificios en tu nombre. Por esta razón yo soy dañada. por sobre las demás creaturas, al no querer ofrecer la riqueza de mis frutos a los hijos de los hombres. Permíteme y agotaré esta riqueza de mis frutos." Y se levantó de nuevo una voz y dijo: "Sé todo esto, y no hay quien pueda esconderse de su pecado. Sus impiedades, por un lado, reconozco, pero mi santidad los soporta hasta q~e, . convirtiéndose, se arrepientan. Pero -si no vuelven todos a mí,

yo los juzgaré."

  • 7 Ved, hijos de l()s hombres, todas las creaturas se someten a Dios, pero sólo el género humano peca. Por eso, hijos de los hom- bres, bendecid inc~antemente al Señor ·Dios a todas horas y todos los días, pero so·bre.todo cuando ~! l?ong~ el sol: pu~s a esta hora todos los ángeles se retirañliaCTaefSenor para ado- rarlo y referirle las obras de los hombres, las que cada hombre

haya ·hecho de la mañana

al atardecer, sea buena, sea mala.

Hay un ángel que procede contento por el hombre ~n el que · habita. Cuando, ento~ces, se _pone el sol en la primera hora de la noche, a esa _misma hora [llega] el ángel de cada pueblo y

de cada hombre y mujer, que los protege ylos salva.(porque el hombre es la imagen de Dios) y de igual manera, también a la hora matutina, que es la doceava de la noche, todos los

15

ángeles de .los hombres y de las mujeres encuentran a Dios para adorarlo y -referir toda obra que haya hecho cada uno de los hombres, sea buena, sea mala. Todo día y toda:' noche, los ángeles ofrecen a Dios la r~ón de todos lús actos del género · · humano. A vosotros, entonces, digo, hijos de los hombres, bendecid al Señor Dios incansablemente todos los días de vuestra vida.

  • 8 Establecida la hora, todos los ángeles, todos con alegría, van j-un- tos ante Dios, para adorarlo en la hora fijada. Y ya ha llegado la hora de la reunión, y los ángeles llegaron a adorara la vista de Dios, y el espíritu avanzó a su encuentro, y se levantó una voz y dijo: "¿De dónde habéis llegado, ángeles nuestros, que . habréis de referir el peso de las nuevas?" 9 ~Respondieron y dijeron: "Venimos de aquellos que renunciaron ¡; a este mundo por tu santo nomb_~e: errantes peregrinos, que habitan en rocosas cavern3:5, que lloran a toda hora en que habitan la tierra; tienen hambre y sed a causa de tu nombre, ceñidos por ropa a Ía cintura, tienen en sus manos las llamas · · ·des~ corazón, y oran .y bendice~ a todas horas, an~ustiándo­ se y.dominándose a sí mismos más que todos los :demás que

habitan ~n la tierra,

llorando y lamentándose. Incluso .noso-

tros, sus ángeles, los lamentamos. Así que como te parezca, ordénanos ir y ayudar, para .q~~ np lo hagan otros, sino los · más pobres de todos lós que están . en la tierra." Y se levantó

la voz de Dios diciéndoles: "Sabed que a partir de ahora mi

gracia estará con vosotros, y mi apoyo, que es mi hijo que·

. r!dísimo, estará para cond~cirlos a

toda hora; también para

ayudarlos nunca los dejará, pues su lugar es su -morada."

  • 10 C':!~do se hubieron retirado estos ángeles,

vinieron otros a ado-

rar a la vista del Honor; éstos lloraban. Y el espíritu de Dios

16

salió a su encuentro, y se levantó la voz de Dios y dijo: "¿De dónde habéis llegado, ángeles nuestros, que traeis el peso de las nuevas del ministro del m .undo!" Y respondiendo dijeron a la. vista de Dios: ·"Llegamos de ·aquellos que invocaron tu nombre pero lQs impedimentos del mundo los hicieron mi-

serables, pues aunque encontrar9n. muchas

ocasiones a cada

hora, no hicieron ni una sola oración pura ni de todo cora- zón, dura~te todo momento de su vida. ¿Qué necesidad hay de estar con hombres pecadores?" Y se levantó la voz de Dios hacia el~os: "Es necesario que los ayudéis hasta que se arre- pientan y hagan penitencia; pero si no vuelven todos a mí; yo los juzgaré." Sabed entonces, hijos de los hombres, que todo lo que es hecho por vósotros, los ángeles lo refieren a Dios, sean cosas buenas, .sean cosas malas.

  • II Y apareciendo, un ·ángel ine dijo: "Sígueme y te mostraré el lu- gar de los justos, a donde son conducidos cuando mueren. Y tras esto, te llevaré conmigo al abismo y te mostraré las almas de los pecadores, en el lugar a donde son ·llevadas cuan- do mueren.: Y salí detrás del ángel, y me llevó al cielo y vi~ firmamento y vi ahí a la _potestad. Est~ba ahí el 01~!~~~ engaña y atrae a sí los corazones de los hombres, y el espíritu de la infamia, y el espíritu de la fornicación, el espíritu del fu- :

w~~fSr.'~~~·~~· " t ' - c.;~

_.

c

..

~

.\~~~--~ -~l-~IE'.e~

..

1+~~·.(C~,~~l<.~";:$~,.~~~

ror y el espíritu del atrevimiento. Y estaban ahí los príncipes de las malicias. Esto vi bajo el firmamento del cielo. Y volví a ver hacia atrás y vi ~geles si!!~mi~ericordia, ·que no tenían piedad, cuyo rostro estaba lleno de fu;or ysw die-ntes saiíait eminentes de su boca; sus ~jos resplandecían como la estrella matutina del oriente, y de los cabellos de sus cabezas salían chispas· de fuego, o bien de sus bocas. Y le pregunté a mi án- gel: "¿Quiénes son éstos, señor?" Y respondiendo, el ángel me

17

dijo: "Aquéllos son los que están destinados a las ánimas de los impíos en la hora de la necesidad, pues_~o

crey~Q...

I~!!~r

al ..

§ef!~~

d~ a~

...

~-i..

_!~~!~:~? ~~~l?,~~~~~~~~~~!l~~l·''

~

  • 12 Y volteé mi mirada hacia lo alto y vi otros ángeles cuyos ros- tros resplandecían como el sol, que tenían los costados ce- ñidos con cintas doradas, y tenían palmas en sus manos y el signo de Dios. En sus vestimentas estaba escrito el nombre del Hijo de Dios, y estaban repletos de toda mansedumbre y misericordia. Interrogué al ángel y dije: "¿Quiénes son éstos, señor, con tanta belleza y misericordia?'.' Y respondiendo, el ángel me dijo: "Éstos son los ángeles de la justicia, que son

-"

.

.....

,

__....

~yia~o~~~lfl~g1if!es!W2..

'!!!~S<?!}fi.JJ~Jt .aJas,aJmas

del~~ jl!~9s que creyeron tener al Señor como ~~t~XY-® ,~" Y le pregunté: "¿Es necesario que justos y pecadores tengan testigos una vez muertos!" Y respondiendo, el -ángel me dijo:

~

-

.

-~~ """M:W~~~~~~~"f!

.~~P'~··-.~;4t_'~ll~~.,;:;q_""':'-'..r~~~..._;.,.,-_;6.,-f>-....

-~

..

....

r:.~: ~~~:.V'

..

'

'

-

"Sólo una es la vía por .la cual todos llegan a Dios, pero los justos que tienen consigo a su santo socorro, no temerái;I cuando se dirijan a aparecer ante la vista de Dios.''

  • 13 Y dije al ángel:

"Quería ver las almas de los justos y de los pe- ·

cadores salir del mundo." Y respondiendo, el ángel me dijo:

"Voltea a ver _hacia abajo, en la tierra." Y volteé a ver del cielo

a la

tierra, y vi todo el mundo, y era ·casi nada en mi visión;

y vi a los hi)os de los hombres casi como si no fueran nada y vanos. ·Me admiré y _le dije al ángel: "¿Éste es el tamaño de los

hom~res!" Y respondiendo, el ángel me dijo: "Éste es, y ·éstos son los que hacen .el mal de la mañana ala tarde." Y volteé mi

· mirada y vi u11a

'

~an

~~k1!.~E~~.9~..

fu~_ o

or todo el mundo,

.

-

y me dijo el ángel: "Esta es lal!.llll~.!i~ que ha

sido causada

por los principales de los pecadores.''

  • 14 Cuando hube escuchado esto, suspirando, lloré, y dije al ángel:

19

"Quería ver las almas de los justos y los pecadores, y ver de qué manera salen del cuerpo." Y respondiendo, el ángel me dijo: "Vuelve a mirar hacia la tierra." Y volteé mi mirada y vi todo el mundo, y estaban los hombres como si fueran casi y vanos. Y vi a un hombre que estaba por morir, y me . dijo el ángel: "Éste que ves, es . un justo." y volví a ver y vi todas las obraS que había hecho en el nombre de Dios, y to-

..._

~ada

~"""'

.

idos los e~fue~s que recuerda y qu~,~~·~:u~a, _!??o.~s~

11 ante~ él ala hora de la necesidad, y&! _al justo i~ encontrar

1 1 Zivio y f~.'~iifi~ del ';;~k~~vieron junto

1

1

1

.

.

a él los ángeles santos junto con los impíos; y los vi a todos, pero los impíos no encontraron el lugar de su morada, _mas

los santos dominaron su alma, guiándola · hasta que saliera

\ del cuerpo, y agitaron .su alma diciendo: "~lma, reconoce a

~ tu cuerpo, del que sahste, pues es necesario que vuelvas .al f mismo cuerpo él día de la resurrección, para que recibas las . ~ cosas prometidas a todos los justos." Entonces, llevándose ' , el alma del cuerpo, la besaron de inmediato, cas~ como si la conocieran de todos los días, y le dijeron: "C~~E.<?!:!~Ylril­ mente~ pues hiciste la voluntad de Dios en Ii'*ti~"rra." Y vino a su encuentro .el ángel que la cuidaba -todos los días y le dijo:

1

"Compórtate vi!ilinente, alma, pues yo me alegro por ti, ·por- que hiciste la voluntad de Dios en las tierras. Yo refería a Dios cómo eran todas tus obras." Igualmente vino un espíritu a su encuentro y le dijo: "Alma, no temas ni te preocupes, hasta que llegues al lugar que no_conociste nunca, yo te seré pro- tector; pues encontré en ti un .lugar de conforto en el tiempo en que habité .en ti, mientras estuve en la tierra." Y su espíritu la confortó y su ángel la tomó y la llevó al cielo. Pero dijo un ángel [malvado]: "¿A ~ónde corres, alma, que te ·atreves

.

~

.

.

'JI:a,;; ,

'

,.,

20

  • - ··-- ~ ....

a entrar al cielo? Espera y veamos si hay algo nuestro en ti:

mira, 11:0 encontramos nada en ti. También veo a tu _protec- tor divino y a _tu ángel, y el espíritu se congratuló contigo de qu _e hiciste la voluntad de Dios en las tierras." Y la llevaron [los ángeles buenos] hasta que adorara a la vista de Dios. In- mediatamente después de que esto ocurriera, Miguel y todo_ el ejército de ángeles, se postraron y adoraron el escabel de sus pies y su puerta, mientras qecían al alma: "Aquí está el Dios de todos vosotros, que os hizo a su imagen y semejanza." Volvió el ángel e indicó a Dios diciendo: "Dios, recuerda sus fatigas: ésta es el alma. de cuyas acciones, Señor, te- informaba que hacía según tu juicio." Y el espíritu igualmente dice: "Yo soy el espíritu de vivificación que respiraba .en ella. Tuve en ella conforto en el tiempo en que habité en ella, pues hacía según tu juicio." Y se levantó una voz y dijo: "De la manera en que ella no me afligió, no la afligiré yo tampoco; como tuvo misericordia, yo también la tendré. Que sea llevada, en- tonces, a Miguel, ángel de la Alianza, y que la lleve al paraíso de la exultación, y que la misma alma se vuelva partícipe (de mi Gracia] con todos los santos." Y tras esto escuché miles de miles de voces de á~geles, arcángeles y querubines, e himnos de .veinticuatro ancianos que alababan y glorificaban a Dios y exclamaban: "Eres justo, Señor, y justos tus juicios, y no hay consideración de personas contigo, sino que retribuyes a cada quien según juicio." Y respondiendo, el ángel me dijo: "¿Ya creíste y supiste que todo lo que cada quien de vosotros hizo, lo ve en la hora de la necesidad?" Y dije: "Sí, señor.''

:;:ttt-

  • 15 Y me dice: "Vuelve a mirar hacia atrás a la tierra y mira salir del cuerpo el alma del impío que molestó al Señor día y no- i che diciendo: 'no conozco nada de este mundo; como, bebo ~

-

---·--

(\,h <-\ ~ \ o\1.-. \ ""<l--.~:, .; v\ - ~e Whh'láe.

..

21

y gozo lo que hay en el mundo.' ¿Quién es, de hecho, el que desciende (llos infiernos, )( asciende para anunciarnos que ahí tuvo lugar un juicio?" Y volví a ver, y vi todo el desprecio del pecador y todo lo que había hecho, y estuvieron a su lado [los ángeles] en la hora de la ~~cesid_~d.-Y llegó el momento, en aquella hora, en que empezaba a ser expulsado del cuerp:o para ir al juicio, y dije: "Hubiera sido mejor pára él no haber nacido ." Y tras esto vinieron los ángeles .santos, .los malig~os y el alma del pecador. Y los ángeles sa_ntos no encontraron lugar en su alma. Pero los ángeles malignos l? imprecaron. Al haber sacado su alma del cuerpo, le -advirtieron estos ángeles por tercer~ vez, diciendo: "Oh _alma -miserable, mira la carne de la que saliste, pues es necesario que regreses a tu carne el día de la resurrección, para que recibas el castigo merecido por tus pecados y tus impiedades." 16 Y cuando hubieron sacado al alma, se acercó su ángel habitual y le dijo: "Oh alma miserable, yo .soy el ángel que estaba con- tigo, que refería cada día al Señor todas las obras malas que hiciste de noche o de día, y si hubiera sido mi potestad, no te habría ayudado ni un solo día, pero no pude hacerlo: el juez

es misericordioso y justo, y él mismo ~ de ayudar al alma hasta que se arrepienta. Mas tú perdiste el 1

-

..

n.se~~l_ti~r--

tiempo Iap~itéiida.ASr<¡UeJo-:TJ:.!~~.!:~

y f mí. Continuemos, entonces, hasta el juez justo; no te~

dejaré hasta antes de saber [con certeza] que desde el día~~ ., h~ te soy ajeno." Y el espíritu se le agitaba, y el ángel le con-

~

-:.4'·:

.

-

_

ltl

tJL.

.

testaba

. .

Cuando llegaron a la potestad, mientras s~ iba para

entrar al cielo, se le impuso una fatiga sobre otra fatiga: el

Error, el Olvido y la Murmura~~~~~!!2!lii~~coel:l~~~.~2, así

como el ·espírítú de la fornicación y los restantes poderes. Y

..

·

e:

757

' JI .,.--{~

~~~-.l:t(.~~~"""'S:.:.)N:~P!".:..&:r'$;,.~:..-.s~>~~>.t~~·,s.~.a~

le decían: "¿A dónde vas, alma miserable, te atreves a correr · al cielo? Espera, para que veamos si tenemos en ti algo .de no- sotros, pue~ no vemos contigo ·· ningún santo auxiliador." Y tras esto escuché voces en las alturas de los cielos que decían:

"Traed esta alma· miserable a Dios,

para que sepa que hay un

Dios que despreció.'' Cuando entró al cielo, la vieron los miles y miles de ángeles, y exclamaron a una voz diciendo: "¡Ay de

ti, alma ,Pliserable, por los actos que hiciste en la tierra! ¿Qué · respuesta habrás de dar a Dios cuando vayas a adorarlo r' Res- pondió el ángel que estaba con ella, y dijo: "Llorad conmigo,

queridís~m_os míos, pues no hallé descanso en esta aTffia.';,

..Y

íéf;;P;;&;;~;T,¡~;~¡ilgeles:·~yarreron:'~lrqrre-s-e.~iet:rre·~iaf~áíma

de entre nosotros; pues desde que entró, un hedor _ha llegado a nosotros los ángeles." Y después de esto, fue llevada. a ado-

rar ante la vista de Dios, y~.~ ~~-~e!J~.~2~1!~,.~~!l2r~os

~

~ ~asclángclse

acercq antes a Dios diciendo: ·"Señor, Diós omnipotente, yo soy el ángel de esta alma, cuyos actos te refería día y noche, .

pues n~actuaba L~~g~~~l;.tl;!

..

~' E igu~lmente el espírit·u

dijo: "Yo soy el espíritu que habitaba en ella desde que fue

hecha. La conozco, Y~.!f~'*~ 4l.Jll~Ys~~}!!lU~: júzgala,

Señor,

según tu juicio." Y se levantó la voz de Dios hacia ella

y dijo: "¿Dónde está el fruto que hiciste por estos bienes que recibiste? ¿Acaso puse una distancia entre tú y un justo algún día? ¿Acaso no hacía yo nacer el sol sobre ti, como también sobre el justo?" Mas el alma guardó silencio, pues no tenía qué responder. Y surgió de nuev<? una voz que decía: "Justo es el juicio de Dios, y no hay preferencia de personas con Dios. Así, a quien haya actuado en la misericordia del Señor, se le tendrá también misericordia, y a .quien no haya actuado en

24

la misericordia del Señor, ni Dios le tendrá misericordia. Que

sea entonces llevado al ángel Tartaruco, 3 que es el encargado _3. En griego "guardián del

'

1

bl

'

  • d e as p~nas, y que o e~v1e .a as tini~ b~ n.t~

1

1

..

1

d

d

infierno", literalmente, "el

~j!l1~, . on~ quetieneelTártaro".

está el llanto y el estridor de los dientes. Y que esté ahí hasta

....

.

."

·-~ ~-~ -·-~ ~

......_

~..¡:..,

el día del gran Juicio." .Y tras esto, oí la voz de los ángeles y arcángeles diciendo: "Justo eres, Señor, y justo es tu juicio."

  • 17 y ·volví a ver, y he aquí que el alma,. que era lleva~a por dos ánge- ·les, lloraba y decía: "¡Ten piedad de mí, Dios justo, Dios juez! Hoy son siete días que salí de mi cuerpo, y he sido entregada a estos dos ángeles que me llevan a lugares que nun~a antes había visto." Y le dice Dios, el justo juez: "¿Qué has hecho!Tú nunca has actuado con misericordia. Por eso eres entregada a tales ángeles, que no tienen misericordia. Y como no hicis- te el bien, tampoco se comportaron píamente cóntigo en la hora de la necesidad. Confiesa, entonces, tus pecados come- tidos en el siglo." Y respol)dió y dijo: "Seña~, no he pecado." Y se enojó con furor el Señor Dios justo, porque decía que no había pecado, pues era mentira. Y dijo Dios: "¿Todavía crees que estás en el siglo? Ahí, si uno de vosotros peca, ._esconde su pecado al prójimo, ·pero aquí no puede esconderse nada. Cuando Vienen las · almas a adorar ante la vista del trono, se muestran tanto sus obras buenas, como las malas." Y escu- chando esto, el alma guardó silencio, pues no tenía res-pues- ta. Y escuché al Señor Dios, el justo Juez, decir: "Ven, ángel de esta alma, y permanece en medio." Y vino el ángel del alma pecadora, sosteniendo en la mano un manuscrito, y dijo: "He aquí, Señor, en mis manos, todos los pecados del alma de éste, desde su juventud, hasta el día de hoy. Desde el décimo año de su nacimiento. Y si lo ordenas, Señor, narraré sus actos, desde que cumplió quince añoso'' Y dijo el Señor Dios, el justo

25

juez: "Ángel, no espero la cuenta desde que cumplió quince años, pero expón sus pecados de los cinco años anteriores a su muerte y a su venida a este lugar." Y volvió a decir el Se- ñor Dios, el justo juez: "Por mí mismo juro y por mis áng~les santos y por mi virtud, que si se hubiera arrepentido cinco años antes de morir, (incluso] por un solo año de conversión, ahora se olvidarían todos sus pecado~ y males anteriores, y tendría la indulgencia y la remisión de sus pecados. Mas que ahora muera." Y respondió el ángel del alma pecadora y dijo:

I8

"Ordena, Señor, a aquel ángel exhibir esas almas." Y en ese mismo momento fueron exhibidas en el medio unas almas, y las reconoció el alma del pecador; y dí jo el Señor al alma pecadora: "Te repito, alma, confiesa los actos que hiciste con estas almas que ves, cuando estuvieron en el mundo." Y respondiendo, dijo: "Señor, todavía no pasa un año desde que maté a ésta; y su sangre vertí en la tierra, y con la otra _forniqué, pero no sólo esto, sino que le hice mucho daño, al quitarle sus bienes." Y dijo el Señor Dios, el justo juez: "¿No sabías que si alguien hace violencia a otro, y éste muere an- tes del que le cometió violencia, es conservado en este lugar hasta que muera el culpable, y entonces van ambos a la vista del juez, y entonces recibe lo que merece cada quien?" Y escu- ché la voz del que decía: "¡Que esta alma sea entregada en las manos del Tártaro! ¡Debe ser conducida a los infiernos! ¡Que se le lleve a la cárcel de los infiern,os, que se le mande a los tormentos y que sea dejada ahí hasta el gran día del juicio!" Y de nuevo oí el canto de miles y miles de ángeles que alababan al Señor y decían: "Justo eres, Señor, y justos son tus juicios."

  • 19 Respondió el ángel y me dijo: "¿Has entendido todo ~to?" Y dije:

"Sí, señor.'LY me dijo: "Vuelve a seguirme. Te llevaré y te mos-

26

traré los lugares de

los justos." Y seguí al á~gel y me llevó hasta

el tercer. -cielo y me colocó en el umbral de la puerta. Al voltear a ver, vi que había una puerta de oro, y dos columnas llenas de oro con letras doradas. Y me volteó a ver el ángel y me dijo:

"Serías dichoso si entraras por estas puertas, lo que no se le con- cede sino a quienes tienen la bondad y la inocencia del cuerpo." Y en todo esto, interrogué .al ángel y dije: "Señor, dime por qué motivo están Pll:estas estas letras sobre estas tablas." Y respon- dió el ángel, y me dijo: "Éstos son los nombres de los jus-tos que habitan la tierra, que harfservido a Dios con todo el corazón." Y volví a decir: "Señor, entonces, sus nombres, sus rostros, y la semejanza de los ministros, son conocidos por los ángeles. Es decir, saben quienes son los que sirven a Dios de todo corazón, antes de que salgan del mundo." -

  • 20 Y cuando entré al interior de la puerta del Paraíso, salió a mi en- cuentro un hombre mayor, ·cuyo rostro resplandecía como el sol. Y abrazándome, me dijo: ~'¡Saludos, Pablo, queridísimo en Dios!" Y me besó con un rostro alegre. [Pero luego] em- pezó a llorar y entonces le dije: "Hermano, ¿por qué lloras?" Y suspirando de nuevo y llorando, dijo: "Somos dañados por los hombre~, y nos entristecemos mucho. Muchos son los bienes que ha preparado el Señor, y grande es su prome- sa, pero muchos la ignoran." Y le pregunté al ángel y dije: · "¿Quién es él, señor?" Y me dijo: "Él es Enoc, el escriba de la justicia." Y entré al interior de aquel lugar, y de inmediato vi al Soli y viniendo me saludó, alegre y contento. En cuanto lo vi, se volteó y lloró. Y me dijo: "Pablo, oja1á recibas. compen- sación a los trabajos que hiciste con el géner~ humano. Yo también he visto los grandes bienes que preparó Dios a todos los justos. Muchas son las promesas de Dios, pero muchos las

4. Posible referencia al profeta Elías: la confusión es · atribuible a que el nombre del profeta es muy similar al nombre griego del Sol en la grafía tardo antigua, Elio, en griego Helios.

27

ignoran, y por los muchos pesares, difícilmente entra uno u otro a estos l~gares."

  • 21 Y respondió el ángel y me dijo: "Todo lo que ahora te ·mostraré y

todo lo que escucharás, no lo expongas a -ningún hombre en las tierras." Y me condujo y escuché ahí palabras ·de'las que no está permitido hablar a los hombres. Y dijo de nuevo: "Pero sí- gueme todavía, te mostraré cosas que deberás narrar y referir en público." Y me bajó del tercer cielo, y me llevó al segundo cielo, y de nuevo me llevó al firmamento, y del firmamento me llevó sobre las puertas del cielo: estaba el comienzo de su fundamento sobre el río que riega toda la tierra. E interrogué . al ángel y dije: "Señor, ¿cuál e~ este río de agua?'' Y me dijo:

"Éste es el océano.'' Y de inmediato salí del cielo y entendí que la luz del cielo es la que ilumina toda la tierra. Pero ahí la tie-. rra era siete veces más clara que la plata. Y dije: "Señor, ¿qué es este lugar?" Y me dijo: "~sta es la tierra prometida. ¿Aún no has escuchado lo que está escrito: 'Dichosos los mansos, pues heredarán la tierra?' Las almas de los justos, después de haber salido del ·cuerpo, son enviadas, mientras tanto, a este lugar." Y dije al ángel: "Entonces, ¿esta tierra se manifes~ará antes de tiempo?" Respondi.ó el' ángel y me ·dijo: "Cuando venga el Cristo que tú p~edicas que reina, entonces, por la voluntad de Dios~ se disolverá la primera tierra y esta tierra prometida . se mostrará, y será como un rocío o una nube, y entonces se · manife~tará Jesucristo, Rey Eterno. Y vendrá con todos sus santos a habitar en ella y reinará sobre ellos mil años, y come- rán _de los bienes que ahora te mostraré.'' 2 2 Y volteé mi mirada hacia aquella tierra, y vi un río que corría de leche y miel, y había hacia la orilla del río árboles plantados llenos de frutos. Mas cada árbol estaba cargado de doce frutos

,

28

al año, y tenía variados y diversos frutos. Y vi la naturaleza de aquel lugar y toda la -creación de Dios, y vi palmas de veinte

codos, otras de diez. Y esa tierra era siete veces más clara que la plata. Y había árboles llenos de frutos, desde la raíz hasta

las copas

[...

] 5 Los viñedos tenían diez mil arbustos de vides. 5. Pasaje corrupto.

Y en cada vid había diez mil racimos, y en cada ra~imo miles de uvas. Cada árbol producía miles de frutos. Y dije al ángel:

"¿Por qué cada árbol produce miles de _frutos?, Respondien-

do, el ángel me dijo: "Porque el S~ñor Dios es abundante y da bienes con prodigalidad a los que lo merecen, pues ellos, por su propia voluntad, se doblegaron en el mundo, ·al hacer todo a causa de su santo nombre." Y de nuevo dije al ángel:

"Señor, ¿son éstas las únicas promesas que hace el santísimo Señor Dios?" Y respondiendo; me dijo: "No, son siete veces

mayores que éstas. Yo

te ~firmo que, cuando los justos salgan

del cuerpo, verán las promesas y los bienes que les preparó Dios. Aún suspirarán de nuevo y llorarán, diciendo: '¿Por qué emitimos palabra de nuestra boca para molestar al prójimo, incluso por un día?'" Yo lo volví a interrogar y le pregunté si éstas eran las promesas de Dio_s. Y respondiendo, el ángel me dijo: "Éstas que ves, son de los casados y de los que conservan la castidad del matrimonio, conteniéndose. A las vírgenes, los hambrientos, los sedientos de justicia, y los que se afligen por -. el nombre del Señor, Dios dará bienes siete veces mayores que éstos, que te mostraré ahora." y · tras esto, me llevó de aquel _ lugar donde vi esas cosas, y vi un río, y sus aguas eran más blancas que la leche. Y le dije al ángel: "¿Qué es esto?" Y me dijo _: "Es el lago Aquerusio, donde está la ciudad de Cristo. Peró no todo hombre tiene permitido entrar a esta ciudad. Éste es el camino que conduce a Dios, y si alguno es fornica-

29

,

doro impío, y se convierte, tras arrepentirse, y hace un fr~to digno de penitencia, antes que nada, cuando salga del cuer- . po, es llevado a adorar a Dio~, y de ahí, por orden del Señor, es mandado al ángel Miguel y lo bautiza en el lago Aqueru- sio. Así lo lleva a la ciudad de Cristo, junto a aquellos que no pecaron." Yo me ádrniré y bendije al Señor Dios ·en todas las cosas que vi.

  • 23 Y respondió el ángel, y me dijo: "Sígueme, y te llevaré a la ciudad de Cristo." Y estaba él de pie sobre el lago Aquerusio, y me mandó en una nave dorada. Y casi tres. mil ángeles ante mí entonaban un himno, hasta que llegué a la ciudad de Cris- to. Los habitantes de· la ciudad de Cristo se alegraron mucho por mí, que me dirigía a ellos. Y entré en la ciudad de Cristo. Y era toda de oro. Y doce muros y doce torres interiores la rodeaban, y entre cada muro había un estadio de distancia. Y le dije al ángel: "Señor, ¿cuánto es un estadio?" Respo~dió el ángel Y.me dijo: "Es tanto cuanto el espacio que hay entre el Señor Dios y los hombres que están en las tierras, porque sólo la ciudad de Cristo es import~nte." Y había doce puertas en torno a la ciudad, de gtan belleza, y cuatro ríos, que corrían· a su alrededor. Había un río de miel, un río de leche, un . río de

.

"

vino y un río

de aceite.

Y le ,diJe al ángel: "¿Qué ríos son éstos

que rodean la ciudad~" Y me dice: "Éstos son los cuatro ríos que corren en abHndancia p~ra los qu·e están en esta tierra· prometida, cuyos nombres son: el río de miel se llama Fisán; el río de leche, Éuírates; el río de aceite, Gión; y el río de vino,

Tigris. Entonces, quienes, en e.l siglo, no usaron . el poder de estos bienes, sino que pasaron hambre y se afligieron a causa del Señor Dios, a ellos, al entrar en esta ciudad, les proveerá el Señor de estos bienes en modo abundant_e."

3I

  • 24 Al entrar por la puerta, vi, frente a las puertas de la ciuda~., gran- . des y altos árboles que no tenían frutos, sino solamente hojas. Y vi algunos hombres dispersos en medio de los árboles. Y lloraban mucho cuando veían a alguien entrar a la ciudad~ Y · · los árboles hacían penitencia por ellos, humillándose a mis- mos, se inclinaban y se volvían a levantar. Yo observé y lloré con ellos. Y pregunté al ángel y dije: ·"Señor, ¿quiénes son és- tos que no son admitidos en la ciudad de Cristo?" Y me dijo:

.

'

,

.

"Estos son los ·que renunciaron con dedicación, día y noche, me~Hante ayunos, pero tuvieron un corazón soberbio ante los otros hombres, gloriándose de sí. mismos, alabándose y no haciendo nada por el prójimo. A unos saludaban amigable- mente, a otros ni 'hola' les décían, y abrían a quien querían, ", y si hacían algo mínimo por el prójimo, se enorgullecían." Y dije: "Señor, pero entonces, ¿su soberbia les prohibió entrar a la ciudad de Cristo?" Y respondiendo, el ángel me dijo: "La raíz de todos los males es la soberbia. ¿Acaso son mejores que .

el hijo

de Dios que vino alos j~díos con mucha humild .ad?"

Y le pregunté y dije: "¿Entonces por qué los árboles se incli-

nan .y se vuelven a levantar?" y respondió el á~gel y me dijo:

"Todo el tiempo que pasaron en las

tierras, sirviendo .a Dios,

por momentos se avergonzaban y se humillaban a causa de la · _. confusión y el oprobio de los hombres, pero no se afligían ni hicieron penitencia para terminar con la soberbia que tenían. Es por esto que · los árboles se inclinan y se vuelven a alzar. E interrogué y dije: "¿Por qué motivo son admitidos a las puer- tas de la ciudad?'' Respondió el ángel y me dijo: "Debido a la gran bondad de Dios, y porque aquí es el ingreso de todos los ~antos a esta ciudad. Por este motivo han sido dejados en este lugar, para que, cuando entre con sus santo.s el ~ey eterno,

32

Cristo, los hombres justos rueguen por ellos, . y entonces con aquéllos entren -a la ciudad. · Sin embargo, ninguno de ellos puede tener una fe como la que tienen quienes se humillaron sirviendo al Señor Dios toda su vida.''

  • 25 Yo avanzaba? conforme me enseñaba el ángel. Y me llevó .al río de miel, y vi ahí a Isaías, a Jeremías, a Ezequiel, a Amos, a Mi-

quea y

a Zacarías, profetas mayor~s y menores, y me saluda-

ron. en

la ~iudad. Dije al ángel: "¿Cuál es este camino!" Y me

dij.o: "Ésta es la vía de los profetas: todo aquel que mortificó su al~a y no hace su propia voluntad por Dios, tras salir del · mundo y ser ll~vado ante el Señor Dios y haberlo adorado, es

  • 1 dado a Miguel,- por ··mandato de Dios, y él lo trae a este lugar

\

de los

profetas en la ciudad. Y lo saludan como amigo .Y pa-

riente suyo, pues hizo la voluntad de Dios." ·

  • 26 De nuevo me llevó a donde estaba el río de leche, y vi a todos los niños que había matado el rey Herodes, por el nombre de Cristo. Y me saludaron. Y me dijo el ángel: "Todos los que sirven a la castidad con pureza, tras salir del .·mundo y ser

llevados ante el Señor Dios y haberlo adorado, son

_.dados

a

Miguel, y él ·lo·s trae a los niños., ·y los saludan diciendo: 'Son

nuestros hermanos, amigos y miembros. Con nosotros, ellos heredarán lqs promesas de Dios."'

  • 27 Me volvió a tomar y me llevó al norte de la ciudad, y me llevó

a donde estaba el río de vino. Y ahí vi

a Abrah.am, a Isaac, a

Jacob, a Lot, a Job y a otros santos. Y me saludaron. Y pre- gunté y dije': "¿Qué es este lugar, señor?" Respondió el .ángel · y me dijo: "Todos los que reciben a los peregrinos, tras sa- · Hr del mundo, adoran primero al Señor Dios y son dados a Miguel, y por este camino son llevados a la ciudad. Y todos los justos los saludan como a up hijo o un ·hermano, .y .les

33

dicen: 'Porque conservaste la humanidad y el acogimiento de . los peregrinos; ven, toma tu herencia en la ciudad del Señor . · nuestro Dios: .todo justo recib~ en la ciudad de Dios, según su propio acto."' · .

  • 28 Y de nuevo me llevó junto al río de aceite, al oriente de la ciu-

dad~ Y ·vi ahí a hombres que exultaban y cantaban

salmo~, y

dije: "¿Quiénes son. éstos, señor?''

Y ~e dice el ángel:

"És~~s son q~ienes .se entregaron a Dios con todo el corazón, y no tuvieron soberbia. Todos los que exultan en el Señor Dios y cantan con todo el corazón al Señor, son traídos aquí, en esta ciudad."

,l

  • 29 Y me llevó en medio de la ciud¡¡.d, j.unto a los doce muros. Sin embargo, había en este lugar un muro más .alt9. Pregunté y dije: "En la ciudad de Cristo, ¿hay un muro ·que preceda en honor a este lugar?" Y ·respondiéndome el ángel m ,e dijo: "El .segundo es mejor que el primero," e igualmente ·el tercero, qu ·e el segundo; pues uno ·· precede al ?tro, hasta el doceavo muro." Y dije:-"¿Por qué, señor, uno pre.c~de al otro en glqria? ~Explícame." Y r~spondiendo, el ángel me dijo: "Todos los que tienen aunque sea un ·poco de infamación, envidia o soberbia, dejan algo de su gloria, incluso si están en la ciudad de Cristo.

·Mira a tu ~spálda." Y al

darme la vuelta, vi ·tronos dorados,

p .uestos en ~adapuerta, y sobre ellos había hombres que te-

nían diademas de oro ·y gemas

.

.·Y ·volteé a ~er·y vi, entre .los

doce hombres, tronos puestos en otro orden, que parecían

~e~er .mucha gloria; .tanta, que \Yanzas. Einterrogué al ángel y

nadie podría describir sus ala- dije: · "Señor, ¿quién está sobre

el trono?" Y respondiendo, .el ángel me dijo: "Estos tronos son

· · de quienes,

aun ·teniendo la ~ondad. y .el intelecto del c9ra-

.. zórt,. se hicieron estul~os por el Señpr pios, .pues t:to s~bían las

34

Escrituras,nimuchosSalmos: mas como recordaban un solo capítulo, en torno -a los preceptos ·de Dios, porque lo habían escuchado, obraron .según ellos con m .ucha diligencia, y tu- vieron una dedicación recta ante el Señor Dios. Y la admira- ción de éstos cautivará a todos los santos frente al Señor Dios y hablando los unos a los otros, dirá~: 'Observad y ved a los · no expertos, que no saben nada~ de -qué manera se han mere- cido tanto y tan gran investidura, y tanta gloria a_ causa de su. inocencia.'" Y vi, en el medio de la ciudad, un gran altar,. muy alto, y había una persona ahíparada junto al a~ta!, cuyo ros- tro resplandecía -como el sol, y, tenía en sus manos un salterio y una cítara, y cantabádiciendo: "Aleluya." Y su voz llenab~ .. toda la ciudad. En cuanto lo escuchaban, todos ·los que esta- ban sobre las torres y las puertas, respondían: "Aleluya", con tal fuerza que se movían los fundamentos de la ciudad. Y le . pregunté al ángel y dije: _"¿Quién es él, señor, que tiene tanto poder!" Y me dijo el ángel: "Él es David: ésta es la ciudad de Jerusalén. Así, cuando venga Cristo, rey de eternidad, con el valor de su reino, él mismo seguirá teniendo la precedencia para cantar. Y todos los justos cantarán juntos respongien~ do: 'Aleluya."' dije: _'~Señor, ¿por q~é empezó a cantar, más que los otros santos, únicamente David?" .Y respondie~do, el ángel me dijo: "Porque ·cristo, hijo de Dios, está sentado a la derecha del Padre, y David canta ante él en el sép~imo Cielo, y así como sucede en el Cielo, también sucede más abajo, pues no es posible ofrecer la hostia a Dios sin David, sino qu~. es ne- cesario que c3:nte David a la hora de la oblación del c.uerpo y . Ja sangre de Cristo. Y así ,como se hace en los Cielos, t~mbién se hace en la tierra.".

35

30

Y le dije al ángel: "Señor, ¿qué es 'aleluya;?" Y respondiendo, el

ángel

Il1e dijo: "Indagas y buscas en todas las cosas·~"Y me dijt:l':· ··

..

·

· "Se dice 'aleluya'

en hebreo, lengua de Dios y de los ángeles ..

· La explicación de aleluy3: es ésta: tecel, cat, marith, macna." ·y dije "Señor, ¿qué es tecel, cat, marith, macha?" Y respondien- do, el ángel me dijo: "Esto signific~ tecel, cat, marith, ·macha:

'Bendigámoslo .todos · juntos."' Interrogué al ángel y dije: ''Se- ñor, ¿todos los que dicen 'aleluya', bendicén a Dios?" Y res- pondió el ángel y me dijo: "Así es, y entonces si alguien canta 'aleluya', y los que están presentes no cantan con él, cometen un pecaqo, porque no responden al canto." Y dije: "Señor, ¿y peca igualmente quien vacila o es muy viejo?" Respondió el ángel y me dijo: "No. Pero quien puede y no responde al can- to, consideradlo ·un despreciador de la Palabra: sería soberbio · e indigno no bendecir al Señor Dios, su creador." 3I Cuando termil)ó de hablarme, me llevó fuera de- la ciudad, a través de .los árboles, lejos de los lugares de la tierra de los buenos, y me puso sobre el río de leche y de miel. ·Tras esto, me llevó sobre el océano que porta los fundamentos del cie- . lo. ·Me dijo el ángel: '.'¿Entiendes que te vas .de aquí?'' Y dije:

' ·

,.i

";

"Sí, ·señor.'' Y me d~jo: "Ven y sígueme, te enseñaré las almas . de ' los impíos y pecadores, para que conozcas cuál es su .lu~ . gar." Y partí con el ángel, y me llevó ·a través del ocaso del sol, y vi el principio del cielo, cimentado sobre un gran río de agua. Y pregunté: "¿Cuál es este río de agua?" Y me dijo:

"Es el océano que corre en torno a toda la tierra." Y cuando estuve en la parte externa. del océano, ·volteé mi mirada: no había en ese lugar luz, sino tinieblas, tristeza y dolor; :_y s·us- piré. Y vi ahí un río . de fuego ardiente. Tras acercarme, había una multitud · de hombres y mujeres sumergidos hasta las

~

-·--- -

.

.

_-

--_--.-·:.

rodillas; otros hombres, hasta el ombligo; otros más, hasta los labios; pero algunos otros, hasta los cabellos. E interrogué al ángel y le dije: "Señor, ¿quiénes son .estos que están en el río de fuego?" Y respondió el ángel y me dijo: ''No son ni ca- lientes ni fríos, pues no se encontraron ni entre los justos, ni entre los impíos. Gastaron el tiempo de su vida en las tierras, unos días haciendo oracion_es, pero otros días en pecados y, · fornicaciones, hasta su muerte." Y pregunté y dije: "¿Quié- nes son, señor, los que están sumergidos hasta las rodillás?"

Respondiendo, ·el ángel me dijo: "Son

aquellos. .

que, al salir

de la iglesia, se ponen a discutir en pláticas ajenas. En cambio, los que están sumergidos hasta el ombligo, son aquellos que, después de haber consumido el cuerpo y la sangre de Cristo, van y fornican, y no se alejaron de sus pecados hasta el día · en que -murieron. Los que están sumergidos hasta los labios, son los difamadores, que se reunían ep la iglesia. Pero los ·que están sumergidos hasta las cejas son aquellos · que se hacen señas para conspirar en contra del próHmo.''

.

~

.

  • 32 Y vi, hacia el norte, .un lugar de variadas y distintas penas, lleno de hombres y· mujeres. Y el río de fuego corría por él. Vi con atención y obse~vé fosas muy pr<;>fundas, y en ellas, varias al-

mas juntas. Y la profundidad de aqu~llugar era casi de tres

inil codos. Y las vi gemir, llorar y decir: "¡Ten piedad de no- sotros, Señor!'' Pero nadie tuvo piedad de ellas. E interrogué al ángel y dije: ''¿Quiénes son éstos, señor?" Y respondiendo, ·el ángel me dijo: "Son quienes no tuvieron la esperanza de poder tener en el Señor a un auxiliador.'' y·pregunté y dije:

"Señor, si estas almas · hubieran permanecido así desde hace

treinta o cuarenta generaciones, una encima de la

otra, inclu ...

so si fueran enviadas a lo más profundo, ·no creo que cabrían

37

/

)

.

.

en las fosas." Y me dijo: "El abismo no tiene medida. Más allá

de

éste, hay _otro por _debajo _y otro

que le sigue. Y es como si

alguien tomara una piedra y la echara a un pozo muy pro- fundo, -y después de muchas horas, cayera al piso; así es -el abismo. Cuando ·son enviadas aquílas almas, difícilmente tras quinientos años llegan al fondo."

.

'

  • 33 Al escuchar, lloré y lamenté sólo el género humano. Me dijo el ángel: "¿Por qué lloras? ¿Acaso eres más misericordioso tú que Dios? Como Dios es bueno, y sabe que existen las penas, so- porta con p~ciepcia al género humano, dejando a cáda quien actuar según -su propia voluntad, _durante el tiempo en que _ - vive sobre la tierra." -

  • 34 Volví a ver hacia el río de fuego y vi a un hombre siendo ahogado · por ·tres ángeles Tartarucos _que -tenían en sus manos _fierros con tres picos, _con los que atravesaban las vísceras d -el viejo. _E in~errogué-al ángel y dije: "Señor, ¿quién es ese anciano, a quien someten a tal~s tormentos?" Y respondiendo, el ángel me .--dijo: "Este que ves, fue lfn presbítero que no cumplió bien _su ministerio, pues tras comer, beber y fornicar, ofrecía la . hostia al Señor, en su santo altar." ' -

_35 Y no lejos vi a otro viejo, a quien cuatro ángeles malig~o~. lleva~_ han con prisa corriendo, y lo sumergieron hasta las rodillas en el río de fuego. Y lo .golpeaban con piedras y lastimaban su

rostro,

como una tormenta. Y no lo dejaron d~<;ir ni 'ten 'pie-

dad de

mt' E i~terrogué al ángel, y me dijo: "Este que ves fue

un obispo, y no ·c~mplió bien con su episcopado, pues aceptó - . un gr~n título pero no entró durante toda su vida en la san- · - _tidad de quiep .le dio -el título, pues no hizo un j'ui~io_ justo, y ' no se -compad'eció de las viudas ni de los huérfanos. ·Ahora se

1~ retribuye según su iniquidad y sus acciones."

' 39

36 Y vi a otro hombre en el río de fuego, inmerso . hasta las. rodi- llas. Sus manos estaban extendidas, y sanguijuelas. y .gusanos . salían de sl:l boca y de su nariz. Gemía y lloraba, y clamaba diciendo: "¡Piedad de mí, porque soy _lastimado más que los -

otros que están en _esta pena!" ·y pregunté: "¿Quién

es éste,

señor?" Y me dijo: ·"Este que ves fue un diácono que consu- mía las oblaciones y fornicaba y no _hizo el bien a la vista de Dios. Por eso paga esta condena .incansablemente." Y volteé mi- m i rada, y vi a su lado a otro hombre a quien presentaron con prisa y arrojaron al río -de fuego -, y estaba sumergido has~a las rodillas. Y llegó un ángel q1:1e estal?a sobre los tormentos~

· que ten~a una gran navaja de fuego, y con ella

cortab3: los

labios y también la lengua de aquel hombre. Y suspirando, lloré y pregunté: "¿Quién es éste, señor?" Y me dijo: "Este que · ves fue un lector, y leía al pueblo, pero él mismo no seguía los preceptos de Dios. Y ahora también él paga su propia pena." 3 7 Y vi otra gran cantidad de fosas -en el mismo lugar, y en medio un río repleto por una multitud de · hombres .y mujeres, y los gusan~s se Jos comían . Lloré, y suspirando .interrogué aJ ángel, y le dije: "Señor, ¿quiénes son éstos?" y · me dijo: "Son quienes exigían las usuras de sus usuras, y como co.nfiaban en sus riquezas, no -tenían la esperanza de que en Dios estaría su auxiliador." Y luego volteé mi mirada y vi otro lugar ffil:IY angosto. Había como un m .uro, y as~ alrededor. había fuego. Y vi en su interior a hombres y mujeres que se comían sus lenguas, .Y pregunté: "¿Quiénesson éstos, señc;>r?" Y me dijo:

"Son quienes, en la iglesia, omiten la palabra de Dios, no po- niéndole atención, si-no casi no considerando al Señor y a SU:S ángeles. Por eSO ahora pagan su propia pena." 38 Y volteé mi mirada y vi a otro viejo de cabeza en la fosa, y su

-----------=-.:.~.·::.

---

40

aspecto éra como de sangre. Pregunté y dije: "Señor, ·¿qué es

e~te lugar.?" Y .me

dijo: ~'En esta fosa convergen _todas las pe-

nas." Y vi hombres y !pUjeres, sumergidos hasta los labios, y pregunté: ''¿Quiénes son éstos, señor?" . Y me dijo: ''Éstos son los hechiceros que ofrecieron maleficios mágicos-a hombres y mujeres, [pero] no lograron calmarlos hasta que murieron." Y de nuevo vi a hombres y mujeres con la cara muy negra en . una fosa con fuego. / Su.spiré y lloré, y pregunté: "¿Quié-

,

.

nes son éstos, señor?" Y me dijo: . "Estos son los fornicadores

y adúlteros, que au -n teniendo a sus ·propias

esposas, cometie-

ron adulterio. E igualmente las mujeres, de la misma manera cometieron adulterio, aun teniendo' a sus propios hombres. Por esta razón pagan su pena incansable~ente." 39 Y vi ahí a muchachas que tenían vestidos negros y a cuatro ángeles dignos de miedo, que. tenían en las ma~os caden~ de fuego. Y las pusieron en sus cuellos, y -las llevaron a las ·· tinieblas. Y_de nuevo llorando, interrogué al ángel: "¿Quié-

,

nes son· éstas, señor?" Y· me dijo: "Estas son las que, siendo vírgenes~ mancharon de manera deliberada Sll; virginidad, a . ocultas de sus padres. · Razón por· la cual pagan sus penas in- cansablemente." Y de nuevo observé ahí a hombres y mujeres con manos y pies cortados, de pie y desnudos en un lugar de . hielo y nieve. Y los gusanos se los comían. ~~-verlo, lloré y p .regunté: "¿Quiénes son éstos, señor?" Y me dijo: "~on quie- . nes hicieron daño a huérfanos, viudas .Y pobres, y no tuvieron esperanza en ·el Señorr' razón.por la cual pagan su .pena incan- sableme~te." Y volteé la mirada y .vi a otros. hombres colgar sobre ':In curso .de agua, y sus lenguas estaban muy secas, y muchos frutos es.taban a su vista, pero no podían 'tomarlos, y pregunté: "¿Quiénes son, señor?" Y me dijo: "Son los que

.

..

.

\

41 '

rompen el ayuno antes de tiempo, por eso pagan estas penas incansablemente." y vi a otros hombres y mujeres suspen- didos de ·las cejas y del cabello, y un río de fuego los jalaba, y dije: "¿Quiénes son éstos, señor?" Y me dijo: "Son los que no se entregaban a sus hombres y mujeres, sino a los adúlte- . ros, y por eso pagan sus propias penas incansablemente." Y vi a otros hombres y mujeres polvorientos, y s_u aspecto era como de sangre. Y estaban en un foso lleno de pez y azufre~ y corrían en un río de fuego. Y pregunté: "¿Quiénes so~ és-

tos, señor?"

Y me dijo: "Son quienes cometieron .la impiedad

de Sodoma y Gomarra: hombres con hombres, razón por la c~al pagan sus penas incansablemente." ·

  • 40 Y volteé mi mirada y vi a hombres y mujeres, puestos en ~na fosa y vestidos con ropas claras, y ~enían los ojos ciegos. Y pregunté: "¿Quiénes son éstos, señor!" Y me dijo: "Son los paganos que hicieron .limosnas, pero no conocieron al Señor ·

Dios, razón por la cual pagan sus penas incansablemente.'' Y volteé mi mirada y vi ·a otros hombres y mujeres sobre · un

· espetón ardiente, y los

animales salvajes los desmembraban, y

no les permitían decir ni 'ten piedad de nosotr_os, Señor.' Y vi al ángel de las penas, que les . ímponía con gran~ísima fuerza · penaS, diciéndoles: "¡Reconoced al hijo de Dios!, os ha sido .

predicho cuando os leían las sagradas ·Escrituras y no hacíais

___caso.

/

Como el juicio de Dios es justo, los actos de vuestro mal

os han condenado y os han traído a estas penas.'' Yo suspiré y

lloré. Pregun~é y dije:

que son ~ogado.s en

"¿Quiénes son estos hombres y mujeres el fuego y pagan ~us penas?" Y me res-

pondió: "Son las mujeres que mancharon la creación de O~os, extrayendo ~el vientre a los niños, y éstos son los hombres ·que dormían con ellas. Pero sus niños llaman ·a1 Señor Dios

42

y a los ángeles, que están sobre las penas, diciendo: '¡En ma~a hora-a nu .estros padres! Ellos mismos .mancharon la creación _de Dios, incluso teniendo el nombre de Dios. Mas no ·siguie-

ron sus preceptos; y nos entregaron. a la comida d~ los perros, y a las pisoteadas de los puercos; a otros los arrojaron al río.'

.~sos niños han sido entregados a los ángeles

del infierno, .que

·vigilan las penas, para que los conduzcan al ampli.o lugar de la misericordia. Mas sus padres y sus madres serári ahogados en la pena perpetua.'.' Y después de esto, vi a hombres y mu- jere~, vestidos con trapos llenos de pez y de ~ufre de fu~go. Y había serpientes enroscadas en sus cuellos,, en sus h~mbros y

en sus pies. Y unos ángeles, que tenían cuernos de fuego, los ,

·detenían y los golpeaban. ·tes tapaban la nariz

y les decían:

"¿Por qué no conocisteis el momento en que era justo hacer - penitencia y servir .a Dios!" Y pregunté: ''¿Quiénes son éstos, señor!" Y me dijo: "Sorl quienes aparentaron ·consagrase a Dios, poniéndose nuestro hábito. Pero los impedimen_tos· del

mundo los hicieron miserables, pues

..no.mostraron

el ·ampr .

· .- cristiano~ ni se ·conmiseraron de viud.as ni de h~érfanos. No

· recibieron al extranjero .ni al peregrino, ni :ofrecían su obla- .. ción, ni se .co~miseraron del prójimo, _sin~ _ que su oración . · nunca ascendió pura al Señor Dios. Muchos impedimentos

del mundo los detuvieron, y no pudieron vista de Dios." Los ángeles .los rodeaban en

.

.

·hacer .el bien a la- el lugar de las pe-

-

.

nas. Mas quienes estaban en otras penas veían a lós afligidos y · les decían: "Nosotros descuidamo·s ·a Dios mientras vivíamos

en el siglo, pero ig~almente ·a~tuasteis ~~o~otros. Cuando está-

bamos en el siglo, sabíamos que erais ·pecadores como noso~· tros; mas de vosotros se decía: 'Estos son los justos y los ~ier- vos de Dios.' Ahora sabemos que fuisteis sólo llamados con

,

.

.

43

. el nombre del Señor. Razón por la cual también ellos pagan su pena incansablemente." Y suspirando, lloré y dije: "¡Ay de los hombres! ¡Ay de los pecadores! ¿Para qué han nacido?" Y respondiendo, el ángel me dijo: "¿Por qué lloras? ¿Acaso tú . eres más misericordioso que el Señor Dios, que es bendito por los siglos, que formó'el juicio y dejó a cada quien elegir según su propia voluntad el bien y el mal y hacer lo que le pare- ciera mejor?, Seguí llorando con mucha fuerza, y me dijo:

. "¿Lloras, aun cuando no has visto ni los mayores torm~ntos? Sígueme, y verás siete veces mayores que éstos.''

  • 41 Y me llevó al norte y me puso sobre un pozo y lo encontré sella- do con siete sellos. y respondiendo el ángel que estaba conmi- go al ángel de aquel lugar, dijo: "Abre la boca del pozo, para que Pablo, el queridísimo del Señor, vea, pues le es dado el poder de ver todas las penas del infierno." Y m~ dijo el ángel:

·--~'Aléjate, para que puedas soportar el hedor de este lugar." En cuanto se abrió el pozo, se levantó un hedor muy duro y malo, que superaba todas las penas. Y volteé a ver al pozo y yi masas de fuego que ardían por todos lados. Y era tan ~ngosta la boca del pozo, que sólo recibía a un solo hombre. Y me dijo el á11:gel: "Si alguien fuera enviado a este pozo .del abismo, y éste fuera sellado sobre de él, nunca sería recordado en .la vista del Padre, del·Hijo, del Espíritu Santo·, ni de los santos Angeles." Y dije: "¿Quiénes son, sefior, los que 1 son enviados a este pozo?" Y me dijo: "Son todos aquellos qúe no confiesan · que Cr~sto vino en carne y que lo engendró la Virgen María, y todos aquellos que niegan que el pan y el c,áliz .de la bendición de la Eucaristía son el cuerpo· y la sangre de Cristo."

,

.

  • 42 Y volteé mi mirada hacia el norte, hacia el ocaso, y vi ahí un gu- sano que se agitaba, y había en ese. lugar un estridor de dien-

----

44

tes

.Los gusanos tenían una medida de un codo, y tenían dos

cabezas. Y vi ·ahí a hom~res y mujeres con frío y estridor de

 

pregunté y dije: "Señor, ¿quiénes sqn aquéllos

en

ese lugar?" Y me dijo: "Ésos son los que dicen que Cristo no

resucitó de entre l<;>s muertos, y que esta carne no res~rge." Y

pr~gunté y

dije: "Señor~ ¿no hay fuego ni calor en ese lugar?"

Y me d~jo: "En ese lugar no hay nada más que frío y nieve."

Y siguió diciéndome: "Incluso si el sol saliera sobre el~os, no los calentaría, p.ues el frío de ese lugar y las nieves son muy abundantes.;' ~scuchando esto, extendí mis manos y lloré. Y suspirando, dije de nuevo: "¡Era mejor para nosotros, peca- dores, no haber nacido!"

  • 43 Pero en cuanto aquellos que estaban en ese lugar me vierpn llo- rar con el ángel, clamaron y lloraron también ellos, diciendo:

."Señor Dios, ten piedad de nosotros.'' Y después de esto vi el

  • - cielo abierto, y ·a Miguel Arcángel descendiendo del ·cielo, y

con . él, todo el ejé*cito de ángeles. Y llegaron con los que es- taban en las penas. Y al verlo, llorando de nuevo, clamaron y dijeron: "¡Ten piedad de nosotros, Arcángel Miguel! ¡Ten pie- ~. dad de nosotros y del género humano, pues por tus oraciones se mantiene la _tierra! Hemos visto el juicio, y conocimos al hijo de Dios~ Antes de caer en este lugar, nos fue imposible

orar por ello. Oímos que iba a

haber un juicio antes de .que

saliéram ·os del mundo, _pero los imped~mentos y la vida secu-

lar no nos permitieron hacer penitencia." Y respondió Miguel

y _: dijo: "Escuchad a Miguel

que habla: yo soy el que está a la

vista de Dios ~n toda hora. Vive el Señor, a cuya vista estoy,

porque no dejo de orar incansablemente ni un día, ni una no- che, por el género humano. Por supuesto, también yo ruego por quienes están sob,re la tierra, pero ellos _no cesan ~e. hacer

45

.r·---

·.

------...

iniquidad y fornicaciones, y no me ofrecen nada en el bien

· mientras están en

la Tierra. Vosotros habéis consumido en la

vanidad el tiempo en que debíais hacer penitencia. Mas yo oré

siempre,- y ruegp ahora también, para que envíe Dios rocío, y destine lluvia a la tierra. Pido que incluso la tierra produzca

. sus frutos y afirmo que si al.guien hiciera algo de bien, yo lu-

. charé por

él, pn~tegiéndolo hasta que supere

el juicio .delas _

penas. Entonces, ¿dónde están vuestras oraciones? ¿Vuestras penitencias? ¡Habéis perdido el tiempo ·despreciablemente! Ahora llorad, y yo también lloraré c.on vosotros, y los ángeleS .

.

.

que están conttiigo y con· el queridísimo Pablo, si acaso el mi- .sericordioso Dios se apiade de vosotros y os dé descanso." Al escuchar estas palabras, gritaron y lloraron mucho. Y dijeron todos juntos: "Ten piedad de nosotros, hijo :d·~ Dios.'' Y sus-

piré yo, Pablo, y dije: "Señor Dios, ¡ten

·piedad..

de tu -creación,

ten piedad de todos tus hiJos, ten piedad de tu imagen!"

  • 44 Volteé mi mirada y vi el cielo moverse como un árbol agitado por el viento. De repente; [los ·ángeles] se postr().ron con la cara a la vista del trono. Y vi a los veinticuatro ancianos y los ·. cuatro [animales] 6 que adoraban a Dios. y vi el altar, el"velo -y el trono. Y todo exultaba. Y se elevó un humo ' de buen olor "cuatro mil". Debe referirse,

6. Eltexto latino dice .

·

·

hasta el altar del trono de Dios, y escuché una ·voz q':le decía:

en cambio, a los cuatro animales que repetidamente

·''-¿Por

cuál motivo rogáis, ángeles y ministros nuestros. !"Y ex- .se mencionan, junto co,i }os ·

~einticuatró ancianos. en el

·· clamaron diciendo; ."Rogamos pues vemos ~u gran bondad · para el género humano." Y tras esto vi al hijo de Dios deseen~ · der del Cielo, y tenía una cor<?na en su cabeza. Al verlo, los que estaban puestos en ~as ·penas exclamaron a una sola voz, ·diciendo: "¡Ten piedad, excelso hijo de Dios! ¡Tú eres quien diste alivio a todos en los cielos y en la tierraJ ¡Ten igualmente .. piedad de nosotros! ¡Desde que te vimos, tuVimos ·alivio!." Y

_· . · ·

·.

-AI«azq,~üd~Juan.

47

·~

salió del Hijo una voz diciendo, a través de todas las penas:

,

.

"¿Acaso hicisteis algún acto pará pedirme alivio? Mi sangre·se derramó por vosotros, y ni así hicisteis penitencia. Por voso- tros llevé una corona de .espinas en mi cabeza. Por ·vosotros recibí las bofetadas en mis mejillas. ¡Y ni así hicisteis peniten~

cia! Pedí agua, cuando.esta~a en la

cruz, y me dieron vinagre

mezclado con hiel; con una lanza abrieron mi costado dere- cho. Por mi no~bre asesinaron a mis siervos, profetas y jus- tos. Y con todo esto, os di lugar para la penitencia, ¡y n .o qui- sisteis! Ahora, por Miguel, arcángel de mi testamento, y con -

quien están los ángeles; por Pablo, mi más querido, a quien no quiero entristecer; por vuestros hermanos que están en el mundo y ofrecen sus oblaciones, y por vuestros· hijos, porque _en ellos están mis preceptos, y aún más por mi misma bon- _dad, dono _a todos vosotros, ·que estáis en las penas, el _alivio eterno por .un día y una noche, en el día en que resucité de los muertos." Y exclamaron todos y dijeron: "Te bendecimos, hijo de ~ios, porque nos diste alivio un día y una noche. Para nosotros es mejor el alivio de un día que todo el tiempo de nuestra vida que estuvimos sobré la tierra. Si hubiésemos sabidp con . claridad que el que peca_estaba destinado a este lugar, no habríamos ·hecho de ningu -na :manera obras tales,- ni habríamos hecho comercios, ni habríamos ·hecho . ningu~. na iniquidad. ¿De qué nos sirvió [haber nacido] en el mundo?· Aquí fue castiga~a nQestra soberbia, que salió de nuestra boca . contra el prójimo. La molestia, las muchas angustias nues- . tras, las lágrimas y 1os gusanos que están debajo de nosotros,

nos son mucho más nocivos que las penas que

[...

]''. Mie~_tras ·

·decían tal~s cosas, se molestaron con ellos los ángeles· malva- dos y encargados de las penas, diciendo: "¿Para qué llorasteis

4S

y suspirasteis! No habéis .tenido misericordia. Éste es el juicio de . Dios, .que no tuvo .misericordia. Habéis recibido · esta gran gracia, el alivio, la noche y el día domingo, a causa de Pablo, el qU:eridísimóde Dios, que ha bajado hasta vosotros."

.4 5 Y después de. esto, me dij9 el ángel: "¿Has visto todo estor' Y dije:

"Sí, señor." Y me dijo: ''Sígueme, te llevaré al paraíso, para que te vean los justos que están ahí. Están esperando verte y

están prepar~dos para salirte al tación." Y seguí al ángel eón la

.

.

.

,

encuentro con alegría y exul- fuerza ~el Espíritu Sant.o. Me

llevó al paraíso y me dijo: "Este es el paraíso, donde · vagaba

Adán y su mujer." Entré al paraíso y vi el inicio de las ag~as. El ángel me hacía señas y me dijo: "Mira las aguas: éste es el río Fisán, que corre en _torno a toda la tierra _de Évila; el otro ·

es el Geón, que ~arre eri torno a

toda la ·tierra de

Eg~pto y ·

Etiopía; el otro es el Tigris, que va hacia los Asirios, y el otro es el Eufrates, que riega toda la tier~a de Mesopotamia." Me. - adentré y vi un árbol que había sido plantado, de cuyas raíces emanaban aguas: era el inicio de los cuatro ríos. El espíritu de Dios _reposaba sobre aquel árbol, y cada vez ·que soplaba

,

.

.

el espíritu;

..

brotaban las aguas. Y dije: "Señor, ¿est~ árbol es el

mismo que hace brotar las aguas?" Y me. dijo: "Al inicio,- antes

.de que aparecieran el cielo y la tierra, todo era invisible. Pero el -espíritu de .Dios estaba sobre las aguas. Sin embargo, desde

· .que, por mandato de Dios~. aparecieron

el cielo y la tierra, el

espíritu reposa sobre este árbol: por eso, cuando sopla el espí- ritu; emanan del árbol las aguas.'' Y me agarró de la nfano y me llevó junto al árbol del conocimiento·delbien y del mal, y me dijo: "Éste. es el árbol mediante el cual la muerte entró en el siglo, y de él, habiéndola recibido de ~u mujer, Adán la comió, y ·así entró la muerte en el mundo." Y me. mostró _otró

:49

·árbol en m~dio del Paraíso, y me dijo: "Éste .es el árbo1 d~ la

"d

v1.

a.

,

4 6 Mientras ponía mi atención ~n aquel tr9nco, vi -a una virgen que

venía de lejos, y a doscientos án,geles ante ella, que cantaban

.himnos. Y pregunté y -dije: "Señor, ¿quién es el¡a, que viene

con tanta glo~ia?" Y me _dijo: "Ella es la Virg~n María, la ma-

. dre del Señor." Vino junto a mí, ·me ~~ludó y dijo: ."¡Saludos,

Pa~lo, queridísimo de Dios, de los ángeles y de los hombres!

·Todos los santos han rogado a mi hijo Jesús, que·e~ mi Señor,

que vinieras aquí en cuerpo, y ·te vieran antes d~ que salieras

del siglo. Y les dijo eLSeñor: 'Esp~rad y tened paciencia, ·un

poco más y lo veréis, y estará en . eterno con

vosotros.

.' Y de·

nuevo todos le dijer<?n: 'No nos. hagas sentir tristes, quere-

mos verlo constituido en c~rne. ror él

fue · tu nombre inuy

glorificado en el siglo. Y vimos que soportó el actuar de hu-

mildes y potentes.' Nos enteramos por los que .vienen a estos

lugares, cuando les préguntainos: '¿Quién· es el'que os guió en

el mundo?' y nos contestan: 'Hay un hombre en el ,mundo

que se llama Pablo, él anuncia a ~risto, y · creímos que, por ·

la virtud y la dulzura de ~us palapras, han

_.entr~do

muchos ·

a este reino.' Pablo, yo te digo que soy la priinera .-en ·salir .al

encuentro de aquellos que hicieron la volui1tad .de mi hijo y

de mi señor,' Jesucris~o. Yo

les salgo al encuentro antes y no ·

los dejo estar como per~grin.os, hasta que encuentran la paz.",

4 7 Mientras todavía hablaba; .vi a Írés hombres llluy bellos que ve-

nían a lo lejos y tenían ·el aspecto de Cristo. Sus figuras re-

fulgían y vi tamh,ién a s~s .ángeles~ -Y· p·reg~nté:·_ :"¿Quiénes

son ello~, señor?" Y me ·dijo: "¿No lo sal:>es?'' Y dije: "No. lo sé,

señor." Y respondió: -"Son los padres del p~eblo: Abraha~,

Isaac y Jacob.'' Y viniendo -junto a mí,· me saludaron ·y dije-

----...

_

50

ron: "Saludos, Pablo, queridísimo de Dios ·y de los hombres. Dichoso quien resiste la violencia a causa del Señor." Y Abra- ham me dijo: "El es mi hijo Isaac, y Jacob, mi queridísimo. Conocimos al Señor y lo seguimos. Dichosos quienes creye- ron en tu palabra, que puedan heredar el reino de Dios_ por el esfuerzo, la renuncia, la santificación, la humildad, la caridad, la mansedumbre y la recta fe en Dios. Nosotros también tuvi- mos la devoción al Señor que tú predicas con tu testimonio, para que todas las almas de los creyentes estemos con él, y lo atendamos como los padres atienden a sus hijos." Mientr:as hablaban, vi a lq lejos a doce hombres que venían con honor, y pregunté: "¿Quiénes son ellos, señor!" Y dijo: "Son los Pa- triarcas~" Y llegando a mí, me saludaron y me dijeron: "Salu- -dos, Pablo, queridísimo de _Dios y de los hombres. El Señor no nos entristeció, pues nos permitió verte aún en cuerpo, antes de _que salieras del mund<:>." Y me decía cada uno su nombre, s~gún el orden; de Rubén a Benjamín. Y me dijo José: "Yo soy el que fui vendido, y te digo, Pablo, que todo lo que me hicieron mis hermanos, para nada se lo co~respondí malicio- samente·; ·ni tampoco, por todos los pesares que me impusie- ron, los dañé ~esde la mañana hasta la tarde. Dichoso quien es lastimado en algo a causa del Señor y soporta, porque el Señor se lo retribuirá multiplicado cuando salga del mundo."

,

.

.

\

  • 48 r mientras éste todavía hablaba, vi a otro hombre bello y ' a sus ángeles, que cantaban un himno, venir de lejos, y pregunté:

"¿Quién es él, señor, de rostro tan bello?" Y me dicé: "¿No lo conoces?" Y dije: "No, señor." Y me dijo: "Él .es Mo~sés, el que dio la ley, a quien Dios le dio la ley." Y cuanto estuvo junto a mí, inmediatamente empezó a llorar, y l~ego me saludó. Y le . · dije: "¿Por qué lloras? Escuché que superas a todos los hom-

51

· ·árbol en m~dio del Paraíso, y me dijo: "Éste es el árbo1 d~ la vida."

  • 46 Mientras ponía mi atención ~n aquel tr9nco, vi a una virgen que venía de lejos, y a doscientos án,geles ante ella, q1:1e cantaban himnos. Y pregunté y dije: ".Señor, ¿quién es ella, que viene con tanta gloria?'' Y me _dijo: "Ella es la Virgen María, la ma- . dre del Señor." Vino junto a mí, me saludó y dijo: "¡Saludos, Pablo, queridísimo de Dios, de los ángeles y de los hombres! Todos los santos han rogado a mi hijo Jesús, que e~ mi Señor, que vinieras aquí en cuerpo, y te vieran antes de que salieras del siglo. Y les dijo el _Señor: 'Esp~rad y tened paciencia, ·un poco más y lo veréis, y estará en eterno con vosotros.' Y de· nuevo todos le dijeron: 'No nos. hagas sentir tristes, quere- mos verlo constituido en carne. J:>or él fue tu nombre muy glorificado en el siglo. Y vimos que soportó el actuar de hu- mildes y potentes.' Nos enteramos por los que vienen a estos lugares, cuando les preguntamos: '¿Quién es el que os guió en el mundo?' y nos contestan: 'Hay un hombre en el -·,mundo que se llama Pablo, él anuncia a (:risto, y creímos que, por · la virtud y la dulzura de sus palapras, han entrado muchos a este reino.' Pablo, yo te digo que soy la primera· en salir al

encuentro- de aquellos que

hicie.ron la voluntad de mi hijo y

de mi señor, Jesucris~o. Yo les salgo al encuentro antes y no los dejo estar como peregrinos, hasta que encuentran la paz." . 4 7 Mientras todavía hablaba, .vi a tres hombres muy bellos que ve- nían a lo lejos y tenían el aspecto de Cristo. Sus figuras re- fulgían y vi tamh,ién a sus .ángeles~ Y pregunté: "¿Quiénes son ellos, señor!" Y me dijo: "¿No lo sabes1" Y dije: "No lo -sé, señor." Y respondió: "Son los padres del pueblo: Abraha~, Isaac y Jacob." Y viniendo junto a mí, me saludaron ·y dije-

¡;' "

50

ron: "Saludos, Pablo, queridísimo de Dios ·y de los hombres. Dichoso qu-ien .resiste la violencia a causa del Señor." Y Abra- ham me d_ijo: "Él es mi hijo Isaac, y Jacob, mi queridísimo. Conocimos al ·Señor y lo seguimos. Dichosos quienes creye- ron en tu palabra, que puedan heredar el reino de Dios_ por el esfuerzo, la renuncia, la santificación, la humildad, la caridad, la mánsedumbre y la recta fe en Dios. Nosotros también tu vi- . mós la devoción al Señor que tú predicas con tu testimonio, para que todas las almas de los creyentes estemos con él, y lo atendamos como los padres atienden a sus hijos.'' Mient~as hablaban, vi a lq lejos a doce hombres que venían con honor, y pregunté: "¿Quiénes son ellos, señor{" Y dijo: "Son los Pa- triarcas/' Y llegando a mí, me saludaron y me dijeron: "Salu- -dos, Pablo, queridísimo de .Dios y de los hombres. El Señor no n?s entristecio, pues nos perm1t1o verte aun en cuerpo, ant~ de que salieras del mund<?." Y me decía cada uno su nombre, s~gún el orden; de Rubén a Benjamín. Y me dijo José: . "Yo soy el que fui vendido, y te digo, Pablo, que todo lo que me hicieron mis hermanos, para nada se lo co~;respondí malicio- samente·; ni tampoco, por todos los pesares que me impusie- ron, los dañé desde la mañana hasta la tarde. Dichoso ·quien es lastimado en algo a causa del Señor y soporta, porque el Señor se lo retribuirá multiplicado cuando salga del mundo." y mientras éste todavía hablaba, vi a otro hombre bello y a sus ángeles, que cantaban un himno, veriir de lejos, .Y pregunté:

.

.,

..

,

,

.

.

"¿Quién es él, señor, de rostro tan bello?" Y me dice: "¿No lo conocesr' Y dije: "No, señor." Y me dijo: "Él .es Moisés; el que dio la ley, a quien Dios le dio la ley." Y cuanto estuvo junto a mí, inmediatamente empezó a llorar~ y l~ego me saludó. Y le . ·dije: "¿Por qué lloras? Escuché que superas a todos los hom-

51

bres en . mansedumbre." Y respondió diciendo: "Lloro pot

aquellos

que planté co~ esfuerzo, porque no dieron frutos, ni ·. ·

nadie de ellos saca provecho. Vi que ~odas las ovejas que pací ·

. se dispersaron, y se volvieron como si no tuvieran pastor. ··Y ·

lloro porque todas las f~tigas que padecí por los hijos de Israel

no

sirvieron de nada. Todos los ·milagros qu~ hice entre ellos,

no

los entendieron. Me admiro de que unos extranjeros, .in- ·

circuncisos e idólatras·que se convirtieron, hayan entrado a la

promesa de Dios; .en cambio Israel no entró. Te

confieso, her-

mano Pablo.~ que cuando el pueblo crucificó a

Jesús, a quien

tú predicas, Dios, padre .de todos, que me dio la ley, ·Miguel y

todos . los ángeles

y arcángeles, así como Abraham, Isaac, Ja-

cob y todos l)s justos, lloraron por el hijo de Dios, puesto en

la cruz. Me esperaban, en aquel ·momento, todos los