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El aspecto histórico de la dogmática penal se encuentra intrínseco dentro de su

mismo concepto porque parte de la interpretación del derecho, y ésta no puede
darse sin tener en cuenta aspectos históricos ya sea sociales, ya sean jurídicos o
legislativos que permiten al Derecho Penal abarcar aspectos científicos-
teleológicos, políticos y sociales para concluir en la concreción de conductas que
puedan considerarse punibles.
Es desde la historia misma de la sociedad, de las primeras civilizaciones que nace
el derecho como tal, y desde allí se han determinado los comportamientos
sociales de los integrantes de una comunidad que se ha producido la necesidad o
no de imponer sanciones a conductas que se consideran atentatorias del orden
y/o la moral construyendo así a través del desarrollo punitivo la Política Criminal
de un Estado.
Teniendo en cuenta que la dogmática es en stricto sensu la disciplina que permite
la aplicación del derecho positivo reconociendo soluciones a los problemas
jurídicos que se presentan en desarrollo de la misma y además enmarca su
aplicación garantizando los derechos fundamentales, debe tenerse en cuenta los
límites que impone el aspecto histórico al Derecho Penal, pues como se indicó
anteriormente, debe partirse de la consolidación de las sociedades para hacer
estudios axiológicos de las conductas a considerar punibles.
Veamos como, en el caso del aspecto político, como bien lo señala el doctor
Fernández Carrasquilla, autor de uno de los textos objeto de análisis, si se tiene el
poder como vértice del Derecho se convertiría en “una forma más de política
instrumental y por lo tanto la pena ya no es una reacción jurídica controlada para
el control preventivo del crimen sino un grotesco instrumento de dominación
política para el que “crimen” es lo que al legislador se le ocurra (…)”1 ello conduce
una vez más a la necesidad de recurrir al aspecto histórico para condicionar el
análisis a lo sustancial y necesario de la punibilidad y alejarse de los vicios que la
puedan afectar.

Por su parte, el aspecto científico tampoco se desliga del histórico, pues debe
entenderse que para la construcción sistemática del derecho penal se requiere la
consideración de conocimientos particulares conseguidos a través del análisis de
los fenómenos que proclaman la regulación por su posible afectación social, y todo
ello redunda en la necesidad de acogerse a los aspectos históricos que conlleve a
un conocimiento real y que permiten atacar los fenómenos sociales de forma
idónea y certera.

Finalmente, el aspecto sociológico puede considerarse el más arraigado al
histórico en tanto se basa en éste último para establecer los fenómenos que
interesan al derecho penal, ya sea la consideración de una conducta como
punible, la estimación de la sanción penal o incluso los resultados de la misma,
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Ver página 9 Capitulo 0 – NO HAY DERECHO PENAL SIN DERECHO – DERECHO PENAL FUNDAMENTAL

el limite gira en torno a un restricción del poder punitivo del Estado. En las sociedades democráticas liberales. la garantía de un juicio justo e imparcial para el procesado.atendiendo a los esquemas de justicia y el respeto por los derechos fundamentales. sino también. la forma de organización actual. Esto se refleja en que no sólo se proteja los derechos fundamentales de las víctimas del hecho punible. en el entendido que es una persona normal a los demás. que materialmente se concreta en la aplicación e interpretación del Derecho Penal acorde a los valores axiológicos de la dignidad humana y la libertad. Los limites que la dogmática impone al Derecho Penal en perspectiva histórica parte de la base del esquema axiológico que fundamenta la forma de organización social de un momento determinado. . en este sentido. los derechos fundamentales adquieren un valor supremo que deben guiar el funcionamiento del Estado Social de Derecho y el poder que ejerce en aplicación de sus obligaciones y funciones de garantía y protección de las libertades y derechos.