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EL ABENCERRAJE Y LA HERMOSA JARIFA

CARACTERES DE LA NOVELA MORISCA DE TEMA GRANADINO


Edición de Víctor de Lama y Emilio Peral, Castalia didáctica, 2010

En la narrativa de los Siglos de Oro merece especial atención la novela morisca


de tema granadino, representada por tres obras: Historia del Abencerraje y la hermosa
Jarifa, de temática fronteriza; Historia de Ozmín y Daraja, inserta en la primera parte
del Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán; y Guerras civiles de Granada, de Ginés
Pérez de Hita. Las tres novelas se caracterizan por constituir cantos a la generosidad y
la humanidad, con gran preciosismo formal. Sus protagonistas actúan movidos por
dos máximas: un comportamiento virtuoso, de acuerdo con las premisas caballerescas,
y una exaltación del amor como verdadero guía de la esencia humana. Luis Morales
Oliver señala siete caracteres básicos en su monografía La novela morisca de tema
granadino:

1. Optimismo idealista. Colaboración idílica entre moros y cristianos, dentro de


la natural rivalidad subyacente. Su grado más alto lo adquiere en El Abencerraje,
aunque en ningún momento se habla de la conversión al cristianismo de los dos
enamorados; la ejemplaridad del comportamiento es notable, porque se asume la
diferencia del otro, sin intentar convertirlo a una fe distinta de la suya. El amor
aparece como el más elevado sentimiento, capaz de superar todos los obstáculos. Los
protagonistas muestran un enorme espíritu de sacrificio, anteponiendo su necesidad de
amar a cualquier otro interés.

2. Condensación argumental: corta extensión. “Arte en miniatura” que exige


labrar la palabra con mimo exquisito para conseguir el deleite del lector. El Abencerraje
es un relato inserto en una obra de mayor envergadura, pues forma parte de una
miscelánea, si consideramos la versión del Inventario de Villegas, y de una novela
pastoril, si tomamos la que contiene la Diana de Montemayor.

3. Estilización clasicista. El estilo desempeña una función privilegiada, pues la


obra se concibe como un ejercicio lingüístico, un extenso poema en prosa, de ahí la
importancia de la elección de palabras y la abundancia de figuras literarias.

4. Ambientación lingüística. Se recurre al lenguaje para construir ese universo


de armónica mixtura entre la cultura mora y la cristiana, de ahí que, junto a términos
patrimoniales, proliferen los vocablos de origen árabe asumidos por nuestra lengua. En
El Abencerraje se usan términos como “marlota”, “carmesí”, “albornoz” o “cimitarra”
para describir a Abindarráez.

5. Belleza decorativa. Destaca el gusto por el preciosismo estilístico (“arte en


miniatura”), apreciable en la descripción y creación de ambientes donde desarrollar la
acción: jardines, torneos, fiestas, etc; cada detalle adquiere significación prioritaria,
como en el pasaje que relata cómo Abindarráez halla a Jarifa sentada en la huerta de los
jazmines. La maestría también se evidencia en la descripción de sensaciones y
reacciones internas de los protagonistas, y en la pintura de vestimentas y costumbres de
los moros.

Literatura española del Renacimiento, UNED-A Coruña, J. Félix Neira Pérez 1


6. Amplitud del alma. La novela morisca se propone, ante todo, ser una lección
de convivencia entre dos culturas dispares. El Abencerraje constituye el mayor
testimonio de la abnegación que debe presidir dicha convivencia, pues se llega a un
grado de entrega a la vez utópico e idílico.

7. Singularidad peninsular. El reconocimiento de las virtudes del vencido y la


ayuda prestada a este deben ser considerados como rasgos peculiares de nuestra
literatura. La apreciación de la valía del vencido implica un aumento de la calidad
humana del vencedor. Hay que tener en cuenta la idealización del “moro” que, tras la
conquista de Granada, pasó a asumir su estatus de “vencido”.

Literatura española del Renacimiento, UNED-A Coruña, J. Félix Neira Pérez 2