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AVISO A NAVEGANTE

El texto que se presenta desarrolla un proceso de indagación y análisis sobre el post-


chavismo como etapa integrada a la evolución del sistema político venezolano. Etapa que
surge como degeneración del modelo de gobernabilidad híbrida heredada del chavismo, que
cronológicamente se puede ubicar a partir de la designación de Nicolás Maduro como
Presidente Provisional de la Venezuela a partir de la sentencia de la Sala Constitucional del 10
de enero de 2013. Tal como queda propuesto en los aportes de Aponte y Gómez (2009) y
Corrales e Hidalgo (2013), desde 1999 hasta 2013 el sistema experimentó el paso de un
modelo de arreglo de élites establecido desde 1958, a un régimen híbrido que empleó la
formas y mecanismos de la democracia liberal para desarrollar un esquema de gobernabilidad
con marcados rasgos autoritarios.

Este régimen híbrido, denominado en los siguiente como chavismo, comenzó con el
cambio del pacto constitucional de 1999 y el establecimiento de nuevas reglas de convivencia
política, que trajeron consigo la aplicación progresiva de una agenda reformista radical-
populista expresada en el severo control de los fundamentos del sistema económico, la
paulatina pérdida de independencia de los Poderes del Estado y su sometimiento a la
Presidencia de la República, así como la constitución definitiva de lo que Machillanda (2010)
califica como Momento Político Militar Revolucionario. Precisamente, este Momento
Político-Militar Revolucionario consolidó la desprofesionalización del estamento militar
venezolano hasta degradarlo en componente armado, estableció un control directo del poder
político sobre la cúpula militar y su mando operacional, así como también avanzó en la
cristalización de la militarización de la política y la sociedad.

Aunque parezca contradictorio, el chavismo pudo cumplir con lo referido –y hasta


más- porque siempre jugó como mayoría electoral. Durante el desarrollo de este trabajo se
comprueba que durante sus catorce años, el chavismo consolidó una mayoría electoral que fue
interpretada por los actores políticos y dirigentes del régimen como el respaldo popular
suficiente y conveniente para justificar no sólo la aplicación de su agenda, sino también para
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establecimiento de un modelo hegemónico de gobernabilidad y control sobre la sociedad


venezolana.

Respaldo electoral que se mantuvo durante 2013, a pesar del anuncio oficial de la
muerte de Hugo Chávez el 5 de marzo de 2013 y la respectiva calificación constitucional de la
vacancia absoluta del Presidente Re-Electo. Dada esta cuestión, el post-chavismo se sometió a
su primer evento electoral. Evento electoral que demostró el inicio de la pérdida del capital
político heredado, ya que Nicolás Maduro sólo pudo superar al candidato Herique Capriles por
un margen del 2.49%, a diferencia de la elección ocurrida cinco meses antes, donde el
chavismo triunfó con un margen de más de 1.3 millones de votos. Una vez que el post-
chavismo se estableció constitucionalmente como gobierno, dio inicio a la aplicación de su
programa electoral. Programa electoral que fue el mismo que presentó Hugo Chávez en
ocasión de las elecciones presidenciales del octubre de 2012, conocido como el Plan de la
Patria 2013-2019. Este programa se transformó a partir de diciembre de 2013 en el plan
estratégico de desarrollo económico y social de la Nación.

Más allá de allanar el camino para el establecimiento de mecanismos que permitieran


la atención a la demandas del ciudadano venezolano, que una vez transformadas en políticas
públicas implicadas en el mejoramiento de sus condiciones de vida, el Plan de la Patria
interpreta como prioridad del período constitucional la profundización de la gestión pública a
partir de las formas de expresión y organización del denominado Poder Popular, como vía
expedita para el establecimiento definitivo e irreversible del programa político-ideológico del
siglo XXI.

Tal como queda comprobado a lo largo de este documento, el afán y preocupación por
cumplir con las metas propuestas del Plan de la Patria profundizó durante los primeros cuatro
años de su aplicación la contracción de la productividad nacional y el aumento galopante del
índice de precios al consumidor que, entre otras razones, comenzó a expandir la fractura entre
el cuerpo de electores y el post-chavismo hasta alcanzar la ruptura definitiva a partir del 6 de
diciembre de 2015. Justamente, esta ruptura lleva a la pérdida de la sintonía necesaria entre
ciudadano y poder político. Dada esta y otras causas que se presentan en los diversos capítulos
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que integran este trabajo, el post-chavismo decide por el fortalecimiento de la dimensión


autoritaria del régimen híbrido estableciendo en Venezuela una autocracia militar.

Gracias a las ideas expuestas hasta este punto, el desarrollo de este texto se afana en la
tarea de describir al post-chavismo en el contexto general del sistema político venezolano. En
consecuencia, asume como la interrogante que determina el problema a abordar la siguiente:
¿Cómo puede caracterizarse al post-chavismo en la evolución del sistema político
venezolano?. A partir de esta pregunta se propone como hipótesis de trabajo El post-chavismo
impacta en el sistema político estableciendo una nueva etapa político-institucional.

En función de la interrogante e hipótesis de trabajo planteados este esfuerzo de


construcción sobre el hecho político venezolano asume como sustento epistemológico al
postpositivismo, en tanto supone el acercamiento a un fenómeno complejo desde la
deconstrucción de sus términos a fin de reconocer su significado. Metodológicamente, se
asumen las orientaciones del método hermenéutico, ya que se espera la descripción y
descubrimiento de los significados de las ideas, procesos y actuaciones de los involucrados
con el objeto de estudio. El abordaje realizado para indagar sobre los elementos que permitan
alcanzar la pregunta señalada fue la indagación documental y de campo.

A partir de la orientación epistémica y las condiciones metodológicas seguidas con esta


investigación, cabe mencionar su organización general. El capítulo I se titula Sistema Político,
Sistema Político Venezolano y Chavismo. En este apartado se propone un abordaje teórico
sobre el sistema político como constructo propio de la Ciencia Política, a partir del cual se
organizan consideraciones sobre el sistema político venezolano, especialmente lo referido al
sistema de arreglo de élites y su desplazamiento a partir de 1999 por el chavismo. Chavismo
que termina por definirse como un régimen democrático-autoritario, que engendró un modelo
particular de gobernabilidad y control sobre las instituciones políticas y sociales.

Con el capítulo II, Nicolás Maduro y la emergencia del post-chavismo, se aborda la


figura de Maduro desde el modelo interaccionista, lo que permite aceptarlo como actor
indispensable para la gestación de una nueva forma de comprender el hecho político
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venezolano en un momento particular. Actor indispensable que se define como


protector/defensor del legado de Hugo Chávez, conocedor del funcionamiento y de los medios
explícitos e implícitos de control de la acción de gobierno, así como defensor y factor de
sostenimiento del hiato cívico-militar y la justificación de los efectos de la gestión pública
sobre la sociedad a partir de la persistencia de un enemigo externo. También, se caracteriza al
post-chavismo como régimen autocrático militar, como consecuencia de sus ejecutorias y
expresiones en sus cuatro años de ejercicio.

Avanzada la aproximación conceptual del capítulo I y las consideraciones reflejadas en


el capítulo II, se proponen los impactos y efectos del post-chavismo. En el capítulo III,
denominado Impactos del post-chavismo en el estamento militar venezolano, se caracteriza el
fenómeno de la regresión político-militar como principal impacto sobre el sector militar de la
sociedad. Este proceso de regresión político-militar, a su vez, se constituye en la base que
sostiene tres consecuencias de importancia: la profundización de la militarización de la
política y la sociedad, el establecimiento de un gobierno militar y el sostenimiento de la crisis
política y la crisis militar.

El capítulo IV intitulado Efectos del post-chavismo sobre la economía y la sociedad


parte de la descripción del Plan de la Patria dada su condición de plan estratégico de desarrollo
económico y social de la Nación, con la intención de contrastar sus metas macroeconómicas y
macrosociales son la realidad del comportamiento de la economía y del cuerpo social
venezolano. Ello se cumple con el manejo de la información oficial disponible en el Instituto
Nacional de Estadística, Banco Central de Venezuela, Ministerio de Salud, Ministerio de
Petróleo y Ministerio de Educación, así como también las estimaciones realizadas por la
Encuesta de Condiciones de Vida 2013, 2014, 2015 y 2016, elaborada conjuntamente por la
UCV, la USB y la UCAB.

La realidad económica y social generada por los efectos de la acción de post-chavismo


a partir de severos esquemas de control de precios, régimen cambiario, cadenas de distribución
y otros factores conducen a explicar el comportamiento electoral expresado desde 2013. Con
el capítulo V, Post-chavismo y proceso electoral, se analiza la evolución del hecho electoral
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de 1999 a 2015. Efectos con los cuales el post-chavismo evidenció torpeza e improvisación en
el sostenimiento del capital electoral heredado que, unido a la persistencia de la crisis
económica y social, lo convierte en la cierta minoría social y electoral que controla la acción
de gobierno en Venezuela.

Esta condición de minoría electoral es el marco de referencia que desencadena en el


último capítulo, con el cual se espera la aproximación de los Impactos en la institucionalidad
política. Último capítulo que realiza una descripción de las expresiones de control del post-
chavismo sobre el resto Poderes Púbicos, particularmente profundizados a partir de la elección
de la Asamblea Nacional en 2015. Este control implica el desconocimiento de la soberanía
popular y la efectividad del voto, que actúa como factor percutor de un contexto general de
protesta ciudadana que evolucionó hacia la resistencia civil. Dada esta realidad, el post-
chavismo genera tress respuestas: la violencia política, el control social por cooptación y el
cambio de reglas del juego con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.

Las conclusiones sintetizan los argumentos que determinan al post-chavismo como un


régimen inviable, porque no cuenta con una clara legitimidad de origen y no supo consolidar
la legitimidad de ejercicio o de gestión. A partir de tal realidad, se hace un llamado a la
ciudadanía y el resto de los actores políticos a fin de establecer –formal y definitivamente- una
opción de gobierno democrático que permita el desplazamiento constitucional del post-
chavismo y emerja una nueva etapa del sistema político venezolano.
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CAPÍTULO I
SISTEMA POLÍTICO, SISTEMA POLÍTICO VENEZOLANO Y EL
CHAVISMO

La dinámica de comprensión requerida para el reconocimiento de los impactos y


efectos del post-chavismo sobre el sistema político requiere, en primera instancia, la
descripción de lo que se entiende por sistema político con la intención de generar una
aproximación a los antecedentes inmediatos del proceso que se aborda: la conciliación de
élites y el chavismo. Ambos antecedentes son cuestiones de primer orden, ya que implican la
caracterización del sistema político venezolano durante más de cincuenta años previos a la
emergencia del post-chavismo en la realidad socio-política venezolana.

En aras a alcanzar un planteamiento que sintetice elementos es posible acercarse a la


conceptualización que sobre esta idea realizan Dowse y Hughes (1999), ya que presentan una
guía clara para la orientación sobre este espacio de la sociología política. Estos autores
señalan que ―En términos generales, es casi evidente que el concepto de sistema…puede
aplicarse al problema del orden en la sociología política mediante la simple determinación de
las interconexiones que en la sociedad atentan contra la transmisión de la energía a través de
la sociedad. Si limitamos nuestra atención a las interconexiones que están relacionadas en
cierto modo con la esfera política,…, entonces tendremos la noción de un sistema político…‖
(p. 101). Sistema político comprendido como el entramado de interconexiones que vinculan a
la sociedad con sus instituciones, a través del intercambio de ―energía‖, es decir, del conjunto
de acciones que permite su organización y sostenimiento como un todo.

Este sistema asume la condición política cuando los miembros de la sociedad son
capaces de ocuparse por el poder y las relaciones poder, así como del carácter público de sus
acciones como seres sociales dentro del Estado y frente a la dinámica de sus órganos. Por ello,
Dowse y Hughes realizan una analogía con los sistemas de transmisión de información para
explicar el comportamiento del sistema político al siguiente tenor:
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El hacer frente al medio supone inputs en el sistema y outputs desde él. Los inputs
son variables como las demandas y apoyos del medio ambiente; las demandas no
son sino peticiones de mayor o menor urgencia para una acción de autoridad o
asignación desde el sistema político; y los apoyos son simples estados de ánimo
favorables o neutros, o acciones de la gente dentro del sistema… Los outputs son
reglas, reglamentaciones, acciones, leyes, etc., que tiene autoridad con relación al
medio y que a su vez provocan un cierto cambio en el contexto dentro del cual opera
el sistema político, y por lo tanto afectan al apoyo que se goza en el sistema, apoyo
que puede aumentar, disminuir o pasar de un nivel a otro del sistema. (p. 102)

El sistema político se comporta como un elemento de resonancia de la sociedad


nutriéndose con demandas y apoyos que condicionan a las instituciones de poder llevando al
intercambio de energía para producir acciones que repercutan sobre la propia sociedad, a
través de elementos de orden objetivo (reglas, leyes o acciones en ejercicio del poder) y así
tratar de responder a las demandas y apoyos, afectando el desarrollo del propio sistema y las
relaciones con las instituciones y actores que lo conforman. Gráficamente, aproximarse a la
idea de sistema político resultaría en una expresión similar a la siguiente:

Gráfico N°1. Sistema Político. Elaboración propia.

Tal como que representado, el primer espacio del sistema político corresponde al
ciudadano. El ciudadano posee infinitas demandas y necesidades por pertenecer a una
comunidad política en particular. Demandas y necesidades que se convierten en la energía que
moviliza a las Instituciones de Poder. Instituciones de Poder, establecidas en el segundo
espacio, a las cuales les corresponde la responsabilidad de tomar esta energía y transformarla,
asumirla y elaborar soluciones consistentes con las demandas ciudadanas.
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En el segundo espacio del sistema político no sólo se encuentran las instituciones


caracterizadas en la Constitución como órganos del Poder Público en los tres niveles de
gobierno, sino que se incluyen toda institución política que hace vida en la sociedad, es decir
organizaciones de desarrollo social, gremios, sindicatos, agrupaciones profesionales, cámaras
empresariales, medios de comunicación, agrupaciones culturales. Incluye a toda organización
nacida desde el ciudadano con sentido de ocupación en lo público.

Las realizaciones y ejecuciones de las instituciones políticas del segundo espacio


generan productos en el tercer espacio. Tercer espacio concentrado en la generación de
políticas públicas y leyes consistentes con las demandas del primer espacio. Precisamente, los
efectos de las políticas y leyes contenidas en el tercer espacio permitirán la emergencia de
nuevas demandas, así como la consolidación del apoyo requerido para la consolidación de la
legitimidad social necesaria para el sostenimiento de las instituciones de poder y del propio
sistema.

Todo este proceso ocurre en un entorno doméstico, donde la realidad propia de las
condiciones sociales, económicas, culturales y hasta el imaginario colectivo cobran profunda
importancia no sólo en consolidación de un modelo de sistema político en particular, sino que
también en la concepción y evidencia de demandas, necesidades y exigencias del ciudadano
frente al segundo espacio. Al mismo tiempo, en entorno doméstico determina el tipo,
significado y contenido de las instituciones de poder, así como también el impacto de las
realizaciones y logros que alcancen las políticas públicas y las leyes que se generen.

También, todo sistema político está afectado por el entorno internacional,


especialmente lo referido al juego de acuerdos y alianzas que pueden contarse como figuras
del derecho internacional público, así como la consideración de las decisiones geopolíticas que
se tomen en nombre del ciudadano y del propio Estado.

1.1.-Sistema Político Venezolano


Con la entrada de Cipriano Castro y sus hombres a la ciudad de Caracas en 1899 se
inicia el período que Morón (1987) califica como ―Los Estamentos Dictatoriales.‖ Este nuevo
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escenario del sistema político se enmarca en la conformación definitiva del Estado Nacional, la
emergencia del Ejército Nacional y la culminación de los alzamientos y guerras internas. El
dictatorial y la reconocida intención centralista de Castro y Juan Vicente Gómez, la República
se pacifica, culminan las rebeliones y montoneras, se instaura un prolongado período de
estabilidad económica y financiera –como consecuencia del inicio de la explotación petrolera-,
tranquilidad en lo político –turbada por los sucesos de 1928- así como el manejo del sistema
desde y para el sustento del dictador en el poder.

Ahora bien, la verdadera comprensión de los estamentos dictatoriales, es decir, el


control del Estado y del sistema político de acuerdo a los designios de una figura autocrática y
despótica tuvo una especial consideración por las figuras intelectuales de época. Vallenilla
Lanz (1991) en su obra Cesarismo Democrático ofrece una teoría social que explica el
protagonismo del ―hombre fuerte‖ en la evolución política venezolana y señala el conjunto de
virtudes y características que lo convierten en el verdadero punto central del sistema.

Es tajante cuando señala que ―…el Caudillo ha constituido la única fuerza de


conservación social, realizándose aún el fenómeno que los hombres de ciencia señalan en las
primeras etapas de integración de las sociedades: los jefes no se eligen sino se imponen…‖ (p.
94) Los hombres que ejercieron el poder en el período de los estamentos dictatoriales aceptaron
su condición de hombre fuerte para el ejercicio autocrático del poder, quedando su voluntad
por encima de los ciudadanos y de la del Estado, así como su rol central para la definición de
las demandas y apoyos del medio sobre el sistema, la construcción de las reglas y leyes que
pretendan responder a aquéllas.

Sin embargo, con la muerte del Gral. Juan Vicente Gómez y el arribo del Gral. Eleazar
López Contreras a la conducción del Poder Ejecutivo se inicia un período de transición a una
mayor democracia, dado el afán civilista del nuevo Presidente, su preocupación por los
derechos sociales y la exigencia de sobrepasar la tiranía y vincularse más directamente con las
aspiraciones de la sociedad.
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Los avances que en este sentido ocuparon al Presidente López Contreras desde 1936 a
1941, hacen que Morón (1987) lo califique como el ―Fundador de la Democracia‖. Se trataba
de enrumbar a la República a un sistema apoyado en la voluntad de los ciudadanos sobre la
voluntad del gobernante, donde las demandas y apoyos fueran realmente comprendidas por el
poder político y las instituciones del Estado, para producir reglas y políticas públicas aceptadas
por el colectivo que supusieran la satisfacción de las necesidades sociales, como educación y
salud, así como un ejercicio más pleno de los derechos políticos y civiles.

Gracias a los avances que al respecto realizó el Presidente López Contreras y haciendo
uso del régimen electoral indicado de la Constitución de 1936, el Gral. Isaías Medina Angarita
asume como Presidente con la intención de profundizar los cambios que ocurrían para alcanzar
una mayor democracia y sostener un sistema político en transición. Su gestión pasó a la historia
como la de mayor democratización de la sociedad venezolana hasta ese momento, ya que se
permitió la libre creación y acción de nuevos partidos políticos y la búsqueda de la mejora de la
calidad de vida del ciudadano. Esta evolución hacia un sistema más democrático y el respeto al
orden constitucional se vio truncada con el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, acto de
fuerza encabezado por los líderes del partido Acción Democrática y la Unión Patriótica Militar,
formada por jóvenes oficiales del Ejército.

El camino recorrido por el sistema político desde la instauración del Estado Nacional
señala que la presencia del militar, del ―Gendarme Necesario‖, es condición suficiente para
acceder al poder y demostrar su capacidad como factor de gobierno. Con el cambio radical
producido con el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, sostenida esta afirmación en
Njaim (1974), Rey (1999), Brewer–Carías (2002) y Kornblith (2002), el establecimiento del
gobierno de la Junta Revolucionaria de Gobierno da inicio a una nueva forma de interpretar el
hecho político y las relaciones que se dan entre los inputs y los outputs del sistema..

1.2.- El sistema de arreglo de élites


El sistema de arreglo de élites o de partidos nace de la mano de un acto de fuerza, donde
el viejo orden representado por el gobierno del Gral. Medina Angarita es sustituido por una
junta de gobierno cívico-militar que pretendía realizar reformas radicales en el sistema político
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venezolano. Para Rey (1999) el inicio del sistema de partidos permitió la creación de nuevos
partidos políticos y una reforma profunda en el sistema electoral. Las elecciones que se
celebran en 1946 para la elección de los Diputados a la Asamblea Nacional Constituyente, se
convierten en el primer acto electoral universal, directo y secreto del sistema político, donde el
ciudadano elector sin más condición que la mayoría de 18 años de edad decidió sobre el partido
político de su preferencia sin ningún tipo de coacción por parte de los órganos del Estado, ni
limitación derivada por su género o condición social.

Mucho más allá de la relevancia de estas elecciones, el principal logro del sistema como
producto del nuevo orden que se estableció en Venezuela fue el cambio en la interpretación del
proceso político, ya que la participación y preocupación sobre el poder dejó de ser una
condición exclusiva del grupo gobernante, se implantó un proceso de movilización y
partidización de las masas populares y la transformación paulatina del sistema. Esta afirmación
se apoya en Rey (1999) cuando puntualiza que ―El nuevo orden implantado con la revolución
de octubre implicaba la implantación de un nuevo estilo político en Venezuela, caracterizado
por la organización y movilización de grandes masas y significaba un cambio sustancial en las
reglas de juego hasta entonces imperantes, mediante la fijación de nuevos medios de
intervención y nuevos recursos, la inclusión de nuevos jugadores y la exclusión,…, de las élites
políticas tradicionales.‖(p. 138) Los partidos políticos, con Acción Democrática (AD) a la
cabeza, se encargaron de conformar una militancia a lo largo y ancho del país con la pretensión
de penetrar en la sociedad y hacer realidad el cambio en las ―reglas del juego‖. Se suponía que
para el nuevo tiempo que comenzaba en el sistema político se requería de una nueva
comprensión del poder y como ésta afectaba al colectivo.

Al mismo tiempo, AD asumió para sí la conducción de los gremios, sindicatos y


asociaciones profesionales, intervino en todos y cada uno los asuntos relacionados con la
realidad nacional. No era de extrañar que la candidatura de Rómulo Gallegos resultara
favorecida por la mayoría de los electores en las elecciones presidenciales de 1947, así como la
mayoría en los cuerpos deliberantes al partido de gobierno.
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Sin embargo, este escenario colaboró para que la postura de AD como partido de
gobierno fuera el sectarismo y la exclusión de aquellos grupos e individualidades que tuvieron
posturas contrarias o divergentes sobre la conducción de la República. Esta postura sectaria, la
confrontación antagónica de los partidos de oposición y no haber alcanzado un control objetivo
sobre el estamento militar, condicionó la ocurrencia del golpe de Estado del 24 de noviembre
de 1948 contra el gobierno del Presidente Gallegos, lo que significó el fin del ensayo
democrático del ―trienio adeco‖ y el comienzo de diez años de dictadura militar.

Durante esta década (1948–1958) los partidos políticos venezolanos asumieron la


clandestinidad –en el caso de AD y PCV– y la resistencia política –para URD y COPEI– como
vía de existencia dentro del sistema. Luego que todos ellos lograron ponerse de acuerdo en un
planteamiento unitario contra la dictadura, además del esfuerzo de organización social que
significó la Junta Patriótica y la crisis de legitimidad del gobierno del Gral. Pérez Jiménez,
ocurren los sucesos del 23 de enero de 1958 y el inicio de mayor era de democratización del
sistema político.

Derrocado el dictador y asumidos los errores del trienio, los partidos políticos deciden
mantener un mínimo de entendimiento que permitió el resurgimiento de la democracia y evitó
la confrontación entre el liderazgo en la nueva etapa del sistema. La naciente democracia vino
con la formación objetiva de un pacto entre las élites dirigentes de los partidos políticos como
el Pacto de Punto Fijo, que delimitó las acciones y responsabilidades de los signatarios frente al
proceso electoral del mismo año 1958, así como la colaboración entre ellos para el
sostenimiento de la democracia. Njaim (1974) señala al respecto que ―Dicho Pacto se propuso
la formalización e institucionalización de unas normas compartidas por sus suscriptores, los
partidos AD, COPEI y URD.‖ (p. 13) Dada la relevancia del Parto de Punto Fijo para la
comprensión del sistema de arreglo de élites, a continuación una breve descripción del mismo.

Ante la inminencia del proceso electoral para otorgar legitimidad a la emergente


democracia, AD, COPEI y URD firman el 31 de octubre de 1958 un pacto de unidad y
cooperación con la intención de resguardar a la democracia recientemente recuperada de las
amenazas que significaban el sectarismo y la reacción de grupos militares aliados al derrocado
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Gral. Pérez Jiménez dentro y fuera de Venezuela. El Pacto de Punto Fijo (PPF) realiza una
explicación de los condicionantes políticos que condujeron al fin de la dictadura, el
establecimiento de la Junta de Gobierno y la convocatoria a elecciones generales; indica los
compromisos que asumen los partidos políticos y los mecanismos para la preservación de la
unidad nacional. El texto del PPF hace referencia a la firma de un Programa Mínimo Común de
Gobierno, anexo al pacto que pretendía facilitar la colaboración entre partidos en las mismas
líneas orientadoras de política pública.

Celebradas las elecciones generales de 1958 resulta electo Rómulo Betancourt y su


partido político resulta favorecido con la mayoría en las Cámaras del Congreso Nacional.
Gracias a esta situación el 23 de enero de 1961 queda sancionada la Constitución de la
República de Venezuela, primer producto generado a partir de la conciliación de las élites a
partir del PPF. Esta Carta Magna pretendió convertirse en el elemento organizador de un
proyecto unitario respetado por todos los partidos políticos, permitiendo que sobre líneas
generales y comúnmente compartidas cada organización pudiera desarrollar una gestión de
gobierno bajo los mismos principios y criterios, sin olvidar las particularidades propias del
contexto y la visión ideológica de cada una.

En la Constitución quedó consagrado el sistema de partidos bajo el modelo de la


democracia representativa. En este sentido, el artículo 3 señala que ―El gobierno de la
República de Venezuela es y será para siempre democrático, representativo, responsable y
alternativo.‖ Se asumió que la forma de gobierno definida respondió a la tradición democrática
liberal en la que la gran mayoría de los cargos correspondientes a la conducción del Estado
provenían de la elección universal, directa y secreta de representantes de los ciudadanos, de
acuerdo a los límites y condiciones expresadas por la propia Constitución.

Por ello, el artículo 4 hizo énfasis en ―La soberanía reside en el pueblo, quien la ejerce,
mediante el sufragio, por los órganos del Poder Público.‖ La elección de los representantes a
los diversos órganos y niveles del Poder Público estuvo orquestada por los partidos políticos
como único medio de participación normativamente permitido, haciendo que el ciudadano
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eligiera entre las listas determinadas por la coalición de élites y no directamente por el
representante a elegir.

En este sentido, el artículo 114 constitucional consagraba a los partidos como el único
mecanismo que disponía el ciudadano para participar en lo político y involucrarse más
activamente en el desarrollo del sistema, ―Todos los venezolanos aptos para el voto tienen el
derecho de asociarse en partidos políticos para participar, por medio de métodos democráticos,
en la orientación de la política nacional.‖ Dada esta condición, la vinculación del ciudadano
con el Estado para otorgar energía al sistema se apoyaba en la necesidad obligante de formar
parte de los partidos políticos, lo que posteriormente condujo a la corrupción y el clientelismo.

La Constitución no limitó las características de los partidos políticos, más bien sólo
indicaba que los métodos de organización y participación respetaran la democracia de acuerdo
a los valores del Estado y en arreglo a la normativa legal sobre la materia. De allí que surgieron
en el sistema múltiples organizaciones que presentaron diversas percepciones sobre la
democracia en Venezuela, además de propuestas programáticas de acuerdo a su interpretación
de las condiciones del sistema y la calidad de vida del ciudadano.

El establecimiento de un sistema político de arreglo de élites profundizó la forma de


organización centralista. La Constitución de 1961 asegura la forma Federal en los términos
consagrados por ella, pero estableció una forma democrática centralizada en la que el Poder
Ejecutivo Nacional emerge como poder más importante del Estado, aunque previó mecanismos
de control político por parte del Congreso que pretendían un margen de operación de los
partidos sobre la acción del gobierno nacional. El sistema de arreglo de élites llevó al
establecimiento de reglas del juego aceptadas por los partidos, sin distinción en lo ideológico y
lo orgánico, el respeto a los mecanismos del propio sistema para la resolución de conflictos no
antagónicos.

Dado que PPF determinó la pauta de comportamiento de los partidos políticos en el


sistema, además de su consideración en rango constitucional como el medio por excelencia
para la participación de los ciudadanos, nos encontramos frente a lo que Rey (1999) denomina
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como un ―Sistema simple de partidos con relaciones de mixtas‖, es decir, un sistema en que sin
importar el número de organizaciones existentes el tipo de relación entre ellas corresponde a
una misma tipología. El tipo de relación indica condiciones de cooperación y conflicto, no
niega la aceptación de ―reglas de juego‖ compartidas como un conjunto de normas expresadas
el ordenamiento jurídico y constitucional resultante de procesos pactistas.

Dado el desarrollo del sistema de arreglo de élites, el tipo de conflicto entre los partidos
se considera, siguiendo la caracterización de Rey (1999), como agonal o no antagónico, ya que
el punto central de relación es el respeto a las reglas de juego haciendo que el adversario sea
considerado como competidor y el conflicto no implique la destrucción de una de las partes,
más bien todas son necesarias para la existencia del sistema.

Con la delimitación de los acuerdos del PPF y el rango constitucional dado a muchos de
éstos, el sistema de arreglo de élites se consolidó y sus actores principales desarrollaron un
entramado institucional que, por una parte, respetara las reglas del juego y, por otra, hiciera uso
de los mecanismos acordados para la resolución de los conflictos agonales. Esta condición de
relación agonal entre los partidos llevó a la perversión del modelo de sistema diseñado en PPF
y al establecimiento y profundización de un proceso de crisis, que hizo al propio sistema
ilegítimo y llevara al ciudadano a dudar sobre la forma democrática de gobierno.

Todo esto supuso el desarrollo de medidas por parte de los partidos políticos en el
gobierno para realizar una mayor vigilancia sobre el comportamiento del estamento militar en
el desarrollo del sistema, gracias a dos puntos en específicos. Uno de ellos está relacionado,
como ocurre de manera recurrente en la recuperación de la democracia en 1958, con el
aprendizaje obtenido del período del trienio adeco, ya que oficiales activos formaban parte del
grupo de dirigió el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, participaron como gobierno en
la Junta Revolucionaria, pero el poder político no supo qué hacer con ellos al iniciarse el
régimen constitucional de 1947.

Ya que AD como partido protagonista del período no llegó a ejercer un control objetivo
ni real sobre el estamento militar, condicionando la estabilidad de las relaciones civil–militares
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a la adscripción del estamento a la ―Revolución de Octubre‖ y el ambiente de sectarismo y


conflicto antagónico con otras organizaciones y grupos de presión, era previsible que un nuevo
acto de fuerza ocurriera. Con el golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948 el incipiente
sistema de partidos fue sustituido por un régimen dictatorial que condujo los destinos de la
República hasta 1958. Con todo este referente, los partidos se vieron en la necesidad de
construir un nuevo modelo de relación que evitase la participación del estamento como parte
protagonista del nuevo momento del desarrollo político, así como limitarlo al cumplimiento de
su misión dentro de la nueva institucionalidad nacida del PPF y la Constitución de 1961.

Al mismo tiempo, y derivado del anterior, viene dado por el compromiso de todos los
grupos y sectores de la sociedad nacional con el régimen que se instaura en Venezuela a partir
del 23 de enero. El ―espíritu del 23 de enero‖, cargado de la necesidad de una verdadera
unidad nacional para el establecimiento de un régimen de libertades, permitió que emergiera el
modelo profesional puesto a prueba con la guerra de subversión, que condujo a la sociedad a
la reinterpretación sobre el papel del estamento dentro del Estado y como grupo de presión
sobre el sistema. El arreglo de élites convocó la intencionalidad y práctica de la sociedad en su
conjunto para evitar lo más que se pudiera al acto de fuerza como un mecanismo para
producir cambios respetado hasta el 4 de febrero de 1992, punto de quiebre en un contexto de
profunda crisis del sistema.

Aunque no es objeto de este trabajo ahondar sobre crisis política y crisis del sistema
político venezolano, queda claro que el sistema político de arreglo de élites expresó el
agotamiento del modelo nacido a partir de la Constitución de 1961. Modelo que comenzó a
demostrar la pérdida de su legitimidad en el cuerpo social expresada en los sucesos del 27 de
febrero de 1989, donde un estallido social se convirtió en la reacción frente a una serie de
medidas económicas dictadas por un gobierno legítimo electo en 1988. Crisis que también
expresó la ilegitimidad institucional del sistema con los golpes de Estado incompletos del 4 de
febrero y el 27 de noviembre de 1992.
17

1.3-Chavismo y el sistema político venezolano


Con la elección popular de Hugo Chávez como Presidente en 1998 y el inicio de su
gobierno en febrero de 1999 quedó claro que la experiencia democrática surgida en 1958
cambió en su interpretación de la vinculación del ciudadano con el Estado, la comprensión de
la gestión pública, el control de las instituciones políticas y constitucionales, así como la
relación de poder entre una nueva clase dirigente y el estamento militar venezolano.

Tal como lo indica Calatrava (2010) con el inicio del proceso constituyente de 1999, la
posterior sanción de la nueva Constitución y el empleo discrecional de las prerrogativas que el
mismo instrumento otorga la Presidente de la República, se establece en Venezuela el proceso
reformista radical-populista. Régimen radical-populista derivado del empleo de las formas y
reglas del juego democrático para conducir el establecimiento de una agenda radical. Agenda
radical determinada por el desplazamiento de actores, instituciones y organizaciones
participantes en el sistema político por las afines al liderazgo de Hugo Chávez, así como el
empleo de los recursos provenientes de la renta petrolera a fin de establecer y profundizar una
agenda populista, cercana a la demagogia.

Radical-populista con una profunda veta militarista, ya que a partir de 1999 el


Presidente de la República se convierte en actor operacional de la política de defensa y
seguridad nacional, así como cabeza operativa de la organización militar a partir de la sanción
de Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional de 2005 y sus tres reformas posteriores.
Reformas que permiten la existencia de la Reserva Nacional, ahora Milicia Nacional
Bolivariana y Guardia Territorial como quinto componente del estamento militar. Milicia que
se conforma de ciudadanos que, sin ningún tipo de formación profesional en el área, son
llamados por el Comandante en Jefe para cumplir funciones operativa de seguridad militar.

El proceso político vivido desde 1999 demuestra la incapacidad del poder político por
buscar escenarios de conciliación e integración de propuestas, con miras a crear un nuevo
pacto unitario que integre nuevamente a todos los sectores y grupos de la sociedad
venezolana, ya que el reformismo radical–populista tendrá como marca para la historia su
incapacidad para producir verdaderas reformas estructurales y sólo presentar proyectos
18

coyunturales directamente relacionados a factores externos que dependen del ingreso


petrolero, así como la profundidad del proceso de cooptación del estamento militar, la
integración de la autoridad civil y militar en una misma persona con atribuciones
operacionales no conocidas en el sistema democrático y la peligrosa militarización de la
política y de la sociedad.

Con el establecimiento de mecanismos legales y con las acciones del gobierno sobre
este último aspecto, el régimen democrático venezolano pierde su vigencia y su sentido, ya
que el hecho político poco a poco se va amoldando a la visión pragmática, excluyente,
verticalizada y militarista de un solo actor en desmedro de la pluralidad de las ideas, el respeto
a todas la corrientes del pensamiento y el ejercicio de las libertades políticas. El reformismo
radical-populista persigue la disidencia, excluye la visión contraria y califica al oponente
como un enemigo a aniquilar. Este tipo de proceso espera que la figura del líder-caudillo
defina la agenda de los asuntos públicos, determine los tiempos y ritmos de los procesos
socio-políticos y señale el propósito y derrotero de la política económica.

Con el proceso de la militarización de la política no existe ninguna instancia de


intermediación entre el ciudadano y el Estado, se presume la mala voluntad de la organización
política y la reunión pública es señalada como sedición. Como resultado de la política
militarizada, el poder político presiona a la sociedad en su conjunto para aceptar una sola
visión y un solo estilo de liderazgo, obliga a la organización adoctrinada y dogmática de los
cuadros populares de militantes y asume como necesaria la infiltración del estamento militar.

En consecuencia, la militarización de la sociedad entendida como el nivel superior de


control social del régimen reformista radical-populista, espera la emergencia de una verdadera
integración militar-cívica, la deformación de la misión, funciones y tareas del estamento hacia
la milicia popular y el concepto estratégico del Estado se convierte en un pasquín que
pretende justificar planteamiento del pueblo en armas, o la guerra de todo el pueblo.

En este escenario el sistema político venezolano y el conjunto de sus instituciones


niegan la democracia liberal, la forma representativa de gobierno y trasmutan su sentido y
19

fundamento hacia una autocracia de corte militarista, populista en su comprensión de la


política pública y el manejo de la política fiscal y monetaria, desprendida del respeto a la
pluralidad, con un estamento militar absolutamente desprofesionalizado, carente de una visión
de Estado y al servicio irrestricto del liderazgo político. Como expresión palmaria de lo
descrito, Calatrava (2012) reconoce que desde el establecimiento del chavismo como régimen
en el sistema político venezolano ocurre que:
El poder político desdibuja los límites entre el mundo civil y mundo militar, con el
propósito de realizar un control vertical, subordinado y obediente del tejido social
venezolano. La dinámica del proceso de militarización de la sociedad no se limita a los
ciudadanos que deciden participar, en condición de militantes o beneficiarios de
programa sociales, en las fuerzas políticas que sostienen al gobierno nacional. La
conformación de la Milicia Bolivariana, el sobredimensionamiento de sus atribuciones y
funciones, así como su condición de verdadero representante de la perspectiva
totalizante y abarcadora de la seguridad y defensa militar, se asume como la fase previa
a su expansión en toda la sociedad. (p. 115)

Justamente, con la existencia Milicia Bolivariana como quinto componente de facto de


la Fuerza Armada, queda claro que el reformismo radical-populista espera los venezolanos
mayores de edad en participen en este cuerpo de combatientes, hecho que de consolidarse
lleva a la penetración de la visión generada desde el poder político sobre el militar y lo militar,
en grupos, instituciones y sectores representativos de la sociedad. Todo ello con el propósito
que el Comandante en Jefe, en ejercicio de sus atribuciones como cabeza operacional de la
FANB, exigiera la evidencia de obediencia, disciplina y subordinación a sus órdenes más allá
de la organización militar.

La cristalización de un régimen que permita el fortalecimiento del sistema político y


sus instituciones, a partir de la atención pertinente, perentoria y oportuna a las demandas del
cuerpo societal como factor que energiza la generación de soluciones a las demandas presentes
y previsiblemente futuras –en un profundo ánimo prospectivo- de los actores de una
comunidad en política particular; sirve como suerte de idea fuerza para ahondar la compresión
sobre el régimen democrático y el régimen autocrático.

Sobre esta cuestión, desde la Ciencia Política como campo de estudio se han generado
diversas consideraciones teóricas, metodológicas e interpretativas con miras a su abordaje. En
20

este sentido, Held (2006) aborda lo referido al régimen democrático y Friedich y Brzezinski
(1981) hacen lo propio con relación al régimen autocrático. En este sentido, la democracia
como régimen político es el objeto de diversas propuestas tanto teóricas como metodológicas.
También, cada área de especialidad de la Ciencia Política ofrece un aporte particular en su
consideración. La Teoría Política propone la reflexión de la forma democrática de gobierno
desde un enfoque histórico, o bien desde una visión aproximada a la filosofía política en lo
cual el punto central bascula entre el qué, el por qué, el para qué y el cómo de la democracia.
La Sociología Política profundiza en los procesos de socialización del poder, sus instituciones
y dinámicas, y a partir de éstas la construcción de consideraciones sobre las fuentes,
legitimidad, organización, instancias e instituciones relacionadas con el régimen democrático.
Otro tanto se cumple desde las Relaciones Internacionales, hecho que es compartido con las
Políticas y Administración Pública.

Tomando como válido la consideración anterior, queda claro que el abordaje,


tratamiento y consideración sobre la democracia no se agota, no se limita a una sola visión con
significado universalista, ni siquiera a la aceptación y asimilación de una única forma de
visualizar su ejercicio, dinámica y sostenimiento en un contexto social en particular. Cualquier
cuerpo de ideas que conduzca a sostener la reflexión y la búsqueda del perfeccionamiento del
régimen democrático, siempre es bien recibido.

En este sentido, Held asume la democracia como ―…la concepción privilegiada del
bien político porque ofrece –al menos en teoría- una forma de política y de vida en la que hay
maneras justas de deliberar sobre valores y negociar valores y disputas.‖ (p. 368) La
democracia es aceptada como un régimen político que opera en función de la construcción de
un discurso, una forma y una metodología acordada que permite la emergencia de marcos de
referencia que posibiliten la convivencia de ideas, propuestas y abordajes diferentes –hasta
encontrados- sobre la interpretación y comprensión del hecho político y las relaciones de
poder existentes en el sociedad. Siguiendo con Held, ―La democracia no supone el acuerdo
sobre distintos valores, sino que sugiere una forma de relacionar unos valores con otros y abrir
la resolución de los conflictos de valor a distintos participantes en el proceso político‖ (Ídem).
La democracia no es uno sobre otros es unos y otros.
21

Esta idea de régimen democrático descansa en el principio de autonomía, comprendido


por el autor como el principio que conduce a la demarcación del poder legítimo.
Concretamente, el principio de autonomía es descrito al siguiente tenor:
Los individuos deberían disfrutar de los mismos derechos (y, por consiguiente de las
mismas obligaciones) en la especificación del marco que genera y limita las
oportunidades disponibles para ellos; esto es, deberían ser libres e iguales en los
procesos de deliberación sobre las condiciones de sus vidas y determinar dichas
condiciones, siempre y cuando no utilicen este marco para negar los derechos de otros.
(p. 372)

Tal como se puede observar, el principio de autonomía como base sustentadora del
régimen democrático conduce a aceptar que cada miembro que integra una comunidad política
particular emplea el marco general generado a partir de la relación de los distintos valores
existentes, como condición necesaria y suficiente que fortifica su propia deliberación en
aspectos vitales para su existencia, como las condiciones generales de vida, la preeminencia del
régimen de derechos humanos, civiles, sociales y políticos, así como también su necesaria
participación en el hecho político.

Esta consideración vista desde una perspectiva cercana a la idea de sistema político,
implica reconocer que el principio de autonomía requiere de a) Todos los derechos y todas las
obligaciones para todas las personas, base para llevar a cabo proyectos de vida individuales y
colectivos; b) Derechos asumidos como dimensión estructural que afecta las oportunidades y
deberes individuales; c) Cada individuo autónoma y libremente determina la forma en cómo
participa y se vincula al sistema político; d) Los derechos son protegidos a partir de la
existencia y protección del régimen constitucional; y e) Las demandas de grupos
particularizados siempre serán menos importantes que la libertad individual.

Gracias a la descripción de la idea de democracia y su sustento en el principio de


autonomía, Held aboga por tres modelos de régimen, a saber, Republicanismo Desarrollista,
Liberalismo y Marxismo. También, vale acotar que el propio autor reconoce que éstos asumen
la democracia como forma de gobierno, como base del sistema político y como núcleo del cual
emanan los derechos y deberes políticos. Sin embargo, claramente difieren el cómo, la puesta
22

en práctica de su interpretación y agenda sobre la democracia. En el siguiente cuadro, siguiendo


con Held, se sintetizan las tres ―interpretaciones‖ del régimen democrático.

Sociedad Estado Régimen Constitucional Ciudadano Proceso económico


Conformada por Libertad y Generadas por el Actor implicado Régimen
hombres libres que participación ciudadano, ya que son las en el dependiente de la
Republicanismo formar parte del son lo mismo. que están realmente aseguramiento responsabilidad de
Desarrollista autogobierno Los asuntos del pensadas en el bien del modo de vida los actores y
gobierno son común. Poder Ejecutivo libre. agentes económicos
los del como comisionado de la en la moderación y
ciudadano sociedad civil. regulación de
políticas.
Separación entre la El poder del Carácter central de la Autónomo e Régimen de
sociedad civil y Estado se Constitución como individual, mercado a partir del
Estado como estructura desde protectora del régimen de protegido y cual se generan los
Liberalismo requisito elemental el carácter libertades individuales y delimitado por la mecanismos de
de la existencia de impersonal el aseguramiento de Ley coordinación de
la democracia impuesto por condiciones de igualdad. productores y
las leyes y las consumidores.
instituciones
Cambio radical del Instituciones Cercano a la democracia Persistencia de Planificación
orden social a políticas directa. Generación del una especia de centralizada.
través de la generadas a régimen constitucional a ciudadanía Producción
sustitución de las partir del nuevo partir de la colectiva, donde determinada por las
Marxismo relaciones de orden. transformación las los derechos de la prioridades de
producción Emergencia relaciones de trabajo. comunidad están planificación,
desde la por encima del enfocadas a su vez
superación de individuo. en la satisfacción
la fase de necesidades
revolucionaria. colectivas
Cuadro N°1. Interpretaciones del régimen democrático en Held.

Ahora bien, es conveniente la consideración a los efectos de la democracia en el cuerpo


societal y el propio sistema político. Sobre el particular, Held considera que el principal efecto
está vinculado con el ejercicio de la ciudadanía, ―Una democracia hace honor a su nombre sí
los ciudadanos tienen verdadero poder de actuar como tales, es decir, si son capaces de
disfrutar de la serie de derechos que les permitan demandar participación democrática y
considerar dicha participación como un título.‖ (p. 390) La vivencia del principio de autonomía
sólo ocurre por medio de la ciudadanía, cuestión que implica asegurar un conjunto de
condiciones mínimas y necesarias que concreten, aseguren y promuevan una estructura común
de acción política. Estructura común de acción política comprendida un sistema de derechos y
obligaciones que deriven en el respeto de la igualdad. Igualdad que no sólo queda declarada en
las instituciones del régimen constitucional, sino que debe expresarse y respetarse hasta en la
participación en el sistema económico.
23

Aunque la construcción sobre el régimen democrático se asume necesaria, pertinente y


profundamente esclarecedora para la consolidación de sistemas políticos estables,
competitivos y profundamente responsables con el proceso de atención a las demandas del
cuerpo societal en forma de políticas públicas eficientes y leyes que respeten el régimen de
libertades y derechos fundamentales, también es útil considerar el régimen autoritario, que
pudiera devenir en totalitario.

Régimen autoritario que bien puede nacer las perversiones, regresión y hasta el
desgaste de un régimen democrático incompleto o en vías de consolidación. De acuerdo con
Friedich y Brzezinski (1981), el esfuerzo principal de cualquier régimen autoritario es
―…remodelar y transformar a los seres humanos bajo su control a imagen de su ideología.‖ (p.
238) Este proceso de remodelación y transformación es la cristalización y ejercicio de un
control total sobre todas la dimensiones de la vida de la persona en sociedad, especialmente el
control sobre sus actividades diarias, su comportamiento político y hasta sus pensamientos y
actitudes. En su derivación hacia el totalitarismo, el ejercicio de este control total sobre la
voluntad y actuación del ciudadano en la comunidad política requiere de un nivel de
organización casi perfecta del movimiento que lo acuna, así como de los métodos para lograr
su intencionada dominación. En sí, lo que busca es un cambio de cosmovisión.

Sobre este particular Arendt (2006) reconoce que los movimientos de este tipo ―…son
posibles allí donde existen masas que por un razón u otra, han adquirido el apetito de la
organización política. Las masas no se mantienen unidas por la conciencia de un interés
común y carecen de esa clase específica de diferenciación que se expresa en objetivos
limitados y ostensibles.‖ (p. 392) Este proceso de aseguramiento del control de la masa
implica la alianza entre el populacho y la élite. El populacho es distinto a la categoría de
pueblo porque se asume como su degradación. El populacho está conformado por los residuos
de todas las clases y grupos sociales que, a partir de una suerte de lógica del excluido
demuestra con su actuación y argumentos la inexistencia de su cultura política.
24

Misma cuestión puede ocurrir con la élite, ya que para Arendt ésta llega a sentir una
fuerte atracción por posturas y acciones radicales de los movimientos con rasgos autoritarios,
dada su profunda condición antipolítica. Antipolítica que implica su poco deseo en ―…asumir
las responsabilidades de los ciudadanos, mantienen intactas sus personalidades aunque sólo
sea porque sin ellas difícilmente podrían esperar sobrevivir en la lucha competitiva de la
vida.‖ (p. 394) Con esta combinación de populacho y élite es posible al debilitar hasta casi
extinguir la cultura política y la ciudadanía. Al no haber cultura política en la masa en
cualquier movimiento que se permita su direccionamiento y empleo como parte de un
proyecto político –más todavía si se autocalifica como revolucionario- la antipolítica y sus
figuras antisistema emergen como dirigentes del torbellino que acaba la democracia liberal,
modelo propio de la cultura occidental e intentada por la cultura latinoamericana (Huntington,
1998)

Asumiendo lo anterior, Friedich y Brzezinski proponen que los regímenes tanto


autoritarios como totalitarios poseen siete características fundamentales, a saber:
1) Basamento en una postura ideológica profundamente elaborada, que implique la
explicación doctrinaria –casi dogmática- de todos los aspectos relacionados con la vida del
hombre.
2) Existencia y persistencia de un partido único dirigido por solo hombre, el ―líder-hombre
fuerte‖ que posee una base de adherentes fieles en la sociedad y que conduce la
administración de la burocracia del Estado.
3) Empleo del terror, la coacción y violencia como medio de control social. Control ejercido
por el partido único y por la policía secreta, suerte de cancerbero de la comunidad política.
4) Control centralizado y rígido de los medios de comunicación de masas.
5) Control de las armas de fuego existentes en la República.
6) Centralización y control único de la economía por medio de la burocracia del Estado y de
organizaciones corporativistas.
7) Limitación y control de los tribunales de justicia, que deben estar plegado a doctrina del
partido único y del líder.
25

Sin más, el régimen autoritario y su profundización en autoritarismo emplean las formas


y arquitectura institucional de la democracia liberal como suerte de fachada para su
establecimiento definitivo, vía necesaria y suficiente para lograr el control total sobre la
persona y la sociedad.

1.4.-Caracterización del chavismo


A partir de los elementos señalados en las dos secciones anteriores es menester la
caracterización del chavismo, como ejemplificación de un abordaje de los cambios ocurridos
en el sistema político venezolano desde la perspectiva de política comparada. La descripción
del proceso de conformación y sostenimiento del chavismo, así como la caracterización tanto
régimen democrático como régimen autoritario, claramente demuestran que a partir de los
fundamentos y orientaciones del régimen radical-populista venezolano cuesta caracterizarlo en
una categoría excluyente. Es decir, el chavismo no puede ser calificado puramente
democrático, pero tampoco puramente autoritario.

Tal y como lo describen Aponte y Gómez (2009) y Corrales e Hidalgo (2013), el


chavismo se califica como un régimen híbrido. Para Correales e Hidalgo el régimen híbrido se
comprende como ―…un régimen en el que coexisten rasgos democráticos y autocráticos
simultáneamente, y en el que las reglas del juego son utilizadas arbitrariamente en desmedro
de la oposición‖ (p. 49). Idea también sostenida por Aponte y Gómez, quienes coinciden en
indicar que la categoría régimen híbrido se puede aplicar a aquellos regímenes políticos que
―…combinan algunas propiedades de los modelos democráticos con propiedades de los
modelos autoritarios, mezcla que va produciendo esa variedad de regímenes ‗mixtos‘ ‖ (p. 1)
Apoyado en lo referido, se asume como régimen híbrido a aquel sistema político en cual se
evidencia la convivencia al mismo tiempo de rasgos propios de la democracia con rasgos
característicos del autoritarismo, con la intención de asegurar la permanencia de la élite
gobernante y sostenimiento del hecho político tal como lo conducen.

Al afirmar que en el régimen híbrido coexistenten rasgos democráticos y rasgos


autoritarios, es necesaria una descripción más precisa de cada uno. Retomando a Held, el
punto central de la construcción y consolidación del régimen democrático es el respeto,
26

ejercicio y promoción del principio de autonomía. Principio de autonomía que reconoce la


posibilidad de cada ciudadano ejerza las libertades que le son propias en un marco común de
valores, principios y fundamentos políticos que garanticen las convivencia con los demás. En
este sentido, Aponte y Gómez reconocen que un régimen político demuestra tendencias
democráticas cuando se cumplen –como mínimo- tres condiciones: a) Tendencia a la
desconcentración del poder entre las diferentes instancias de decisión del sistema político, b)
Fortalecimiento de los derechos civiles, políticos y sociales, y c) Promoción y consolidación
de la participación autónoma y plural del ciudadano en el hecho político y la toma de
decisiones que afectan a la comunidad.

Dadas estas consideraciones, se asume que el chavismo demostró la apelación al


principio de autonomía para la ratificación popular su agenda reformista por medio del uso del
proceso electoral, como vía para el establecimiento del tramado normativo que le sirvió de
sustentación. El ciudadano elector autónomamente inicialmente otorgó su confianza y
delegación de soberanía a la propuesta radical-populista. Propuesta que, una vez hecho
gobierno, inició apresuradamente su conversión a régimen híbrido.

Desde 1999 hasta 2013 toda decisión que implicaba un cambio estructural en el
sistema político fue sometida a la consulta electoral, siendo victorioso el chavismo en casi la
totalidad de las convocatorias realizadas. El inicio del proceso constituyente de 1999, la
aprobación popular de la Constitución la confianza dada por ciudadano elector a las figuras del
chavismo para una gestión casi sin oposición en los tres niveles del Poder Público expresado
en los resultados electorales de 2000, 2002, 2004, 2005, 2006, 2008, 2009, 2010 y 2012,
además del empleo de la propia norma constitucional para justificar instancias paralelas a las
del Estado en la gestión de asuntos públicos, entre las que destacan los Consejos Comunales y
otras formas de asociación comunitaria, generaron la vinculación directa del ciudadano en la
decisión y gestión de asuntos públicos. Delegación que puede aceptarse, también, como una
vía para el ejercicio de los derechos civiles y políticos en el sistema.
27

Sin embargo, el chavismo no demostró una tendencia promotora del desconcentración


del poder entre las diversas instancias de decisión existentes en el propio sistema político. Más
bien, siguiendo con Aponte y Gómez, durante el chavismo existió una marcada tendencia al
debilitamiento de la separación de poderes y al fortalecimiento del centralismo. Este
debilitamiento queda demostrado cuando la designación de las autoridades encargadas del
control de la acción del Poder Ejecutivo quedaba sometida a la decisión del propio Hugo
Chávez. Estos autores toman como ejemplo la designación de Jorge Rodríguez como
Vicepresidente Ejecutivo en 2006, ―…quien fue vicepresidente del Consejo Nacional Electoral
(organismo que exige independencia política) y quien fue el más activo operador institucional
y político del organismo en el proceso revocatorio presidencial para pasar –luego- a ocupar la
Vicepresidencia de la República y un alto cargo como directivo del partido de gobierno.‖ (p.
6). El debilitamiento de la separación de poderes se combina con la profundización del
centralismo. Durante el chavismo existió una profunda acción de gobierno y control
institucional determinada por la re-centralización de la administración pública, devolviendo
competencias transferidas progresivamente a gobiernos regionales y municipales desde 1989
al control del gobierno nacional. Re-centralización que también se expresó en el control del
presupuesto nacional, en el cual se disminuyen las partidas correspondientes al desarrollo
regional y municipal, además del incumplimiento de la cancelación del situado constitucional
correspondiente.

En contraposición, el chavismo demostró profundos rasgos autoritarios. A partir de las


condiciones del régimen autoritarios de Friedich y Brzezinski, el chavismo claramente trató de
explicar el desenvolvimiento del hecho político venezolano desde la única visión del liderazgo
de Hugo Chávez, visión que se asumía como una suerte de explicación dogmática, sin réplicas
ni negaciones, no sólo por sus adherentes sino por el resto de los Poderes Públicos. Una
expresión concreta de lo descrito es el giro ideológico hacia lo que el propio Chávez denominó
socialismo del siglo XXI. Como construcción, el socialismo del siglo XXI emergió como una
suerte de explicación personalista de la nueva fase de la revolución bolivariana, especialmente
luego de los resultados electorales de 2006 y la posterior elaboración del proyecto de reforma
constitucional de 2007.
28

Precisamente, esta intención de generar una reforma integral de la Constitución de 1999


puso en evidencia el carácter dogmático e inamovible de las ideas que explicaban la acción del
chavismo. En concreto, el proyecto de reforma constitucional abordó la revisión de temas
profundos como la organización del territorio del Estado a través de la figura de la geometría
territorial del poder, la reelección continua del Presidente de la República, el paso del período
presidencial de seis a siete años, la incorporación de las figuras de la propiedad social y la
propiedad mixta a las formas de propiedad, la reorganización y revisión de la misión de la
Fuerza Armada, entre otras.

En función del proyecto sometido a referéndum, Brewer-Carías (2007) indica que con
la Reforma Constitucional se pretendía una transformación radical del Estado venezolano, de
sus bases y valores, de los procesos fundamentales para el ejercicio de la democracia, la
comprensión de los derechos humanos, políticos, sociales y económicos, así como la propia
organización del Poder Público. De allí que, la Reforma imponía:
…transformar el Estado en Estado Socialista, con una doctrina oficial de carácter
socialista,…, con lo cual se elimina cualquier posibilidad de pensamiento distinto
al oficial y, por tanto, toda disidencia… (…) transformar el Estado en un Estado
Centralizado, de poder concentrado bajo la ilusión del Poder Popular… (…)
transformar el Estado en un Estado de economía estatista, socialista y
centralizada… (…) transformar el Estado en un Estado Policial… (…)
transformar el Estado en un Estado Militarista… (p. 32)

A partir de la vinculación directa de expresiones de organización popular con la


Presidencia de República, se pretendió la generación de mecanismos para el paso del Estado
Democrático, Social, de Derecho y Justicia al Estado Socialista Venezolano, en el que el
proceso político dependiera directamente de la voluntad del Presidente de la República
llevando a la centralización autoritaria de la administración de los asuntos públicos, la
planificación del sistema económico a partir de las figuras de la propiedad social y el control
vertical sobre el ciudadano por vía del proceso de militarización de la sociedad.

Esta condición de una explicación ideológica, casi dogmática y sin discusión, sobre el
sistema político se concatenó con la construcción del partido único del chavismo. El Partido
Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se organizó a partir de la experiencia del Movimiento
29

V República, creado en ocasión de las elecciones de 1998 como primer intento de


organización electoral del chavismo. El PSUV integró en su composición a otros partidos
minoritarios que en algún momento apoyaron la candidatura de Hugo Chávez, con la intención
cierta de crear un partido único que sostuviera primero la revolución y luego el socialismo del
siglo XXI. El control de la toma de decisiones y gestión se sostuvo única y exclusivamente en
la voluntad del líder-hombre, figura que generó el programa, doctrina, símbolos y pautas de
organización del PSUV.

Gracias a la existencia formal de este partido se comenzó a profundizar el clientelismo,


ya que a los beneficiarios de los programas sociales y cargos medios de la administración se
les requería la inscripción en PSUV para alcanzar los beneficios correspondientes, o bien
mantener su estabilidad como funcionarios de la administración nacional. Esta característica
del régimen autoritario se profundiza con la exclusión y discriminación política. Para Aponte y
Gómez un rasgo distintivo de tal cuestión fue el hecho que ―…el Presidente nunca se ha
reunido con la principal confederación sindical del país, nunca ha tenido un encuentro formal
con sus adversarios políticos (…) y ha tenido escasas reuniones con las principales
organizaciones empresariales y eclesiásticas.‖ (p. 7). Ahora bien, esta condición de
discriminación y exclusión política no quedó limitada a lo descrito, sino que el propio
chavismo empleo otras formas más severas de exclusión tal como ocurrió con la denominada
―Lista Tascón‖1, así como el empleo de la falta de independencia de los poderes públicos para
el uso de mecanismos institucionales con una visión sectaria.

Empleo discrecional y visión sectaria que se expresó en la inhabilitación política por


medio de decisiones administrativas de la Contraloría General de la República de más de
doscientos candidatos en 2008, que de acuerdo a Corrales e Hidalgo trajo consigo la
imposición de reglas distintas a la existentes en los procesos electorales ―…el ejecutivo sacó
del juego electoral a personalidades de la oposición que tenían posibilidades de victoria.‖ (p.
57). Otro ejemplo fue el uso del control total del chavismo de la Asamblea Nacional durante el
período 2006-2011 no sólo en la elaboración del proyecto reforma constitucional ya referida,
1
De acuerdo al Centro de Derechos Humanos de la UCAB (2016), este instrumento se emplea desde 2003 como media para sostener la
discriminación entre ciudadanos por motivaciones políticas. La ―Lista‖ se nutrió de los nombres y números de cédula de identidad de los
venezolanos que firmaron la convocatoria popular del Referéndum Revocatorio contra Hugo Chávez, cumplido en agosto de 2004.
30

sino también para la sanción de leyes en contra de adversarios políticos favorecidos por el
voto popular, como ocurrió con la creación de la Jefatura de Gobierno del Distrito Capital,
instancia que absorbió competencias y recursos que correspondían al Alcalde Metropolitano
de Caracas. Igualmente, este uso discrecional de un control total del parlamento quedó
expresada en la habilitación legislativa al Presidente Chávez, contadas en cinco leyes
habilitantes (1999, 2000, 2007, 2010 y 2012).

En este contexto, el chavismo fue hábil para establecer un control férreo de los medios
de comunicación social. Control ejercido directamente por la consolidación de un sistema
nacional de medios públicos integrado por más de cuatro televisoras nacionales, la penetración
de la mayor red de radiodifusión a través de Radio Nacional de Venezuela y la compra de la
estación del dial AM más extendida a nivel nacional, YVKE Mundial. Al mismo tiempo, y
posterior al cese de la concesión de la señal abierta de RCTV en 2007, el chavismo llegó a
controlar la línea editorial de los medios de comunicación privados. Todo ello aderezado por
la vigencia de la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión, posteriormente
reformada para incluir los medios electrónicos, con la cual se comenzó a obligar la difusión
gratuita de mensajes del gobierno nacional hasta por tres minutos diarios, y la persistencia de
un intrincado régimen sancionatorio que puede conducir –en extremo- a la perdida de la
concesión de explotación del espectro radioeléctrico.

Gracias al control total de los poderes públicos y la construcción de un tramado


legislativo que así lo facilitó, el chavismo consolidó la centralización de la economía,
empleando para ello la burocracia del Estado y la entrega de espacios y sectores productivos a
organizaciones comunitarias con un cariz marcadamente corporativista. El afán por cristalizar
la agenda reformista-populista, especialmente durante la fase del denominado socialismo del
siglo XXI, condujo a la compra de empresas productivas anteriormente en manos de privados,
la expropiación por causa de utilidad pública de casi dos millones hectáreas cultivables en
todo el territorio nacional, la nacionalización de instituciones financieras, bancarias, líneas
áreas, hoteles de lujo, así como la creación de nuevas empresas públicas encargadas de
duplicar los organismos existentes en la administración de sectores prioritarios como aduanas
y puertos.
31

Al mismo tiempo, el chavismo se hizo del control pleno a partir de 2003 de PDVSA y
sus empresas filiales, hecho que condujo al cambio de sus planes operativos y gestión del
negocio petrolero. Durante el chavismo se atacó a la empresa privada y se privilegió el control
centralizado, corporativista, clientelar y excluyente de sectores productivos prioritarios, como
manufactura y alimentación.

Dada la caracterización presentada por Friedich y Brzezinski destaca como rasgo del
autoritarismo la limitación y control de los tribunales de justicia, plegados a doctrina del
partido único y del líder. Sobre este particular, Corrales e Hidalgo reconocen la existencia de
una suerte de legado de Chávez en el Tribunal Supremo de Justicia. Este legado se expresa no
sólo en la composición de la totalidad de las Salas que conforma al TSJ sino que se extiende a
toda la administración de justicia, donde ―La mayoría de las personas seleccionadas era
partidaria de la ‗revolución‘. Lealtad al partido en el poder parece haber sido un
prerrequisito…Esto se hizo patente cuando en el décimo aniversario de la Constitución de
1999…cuando la Magistrada Presidente del TSJ, Luisa Estela Morales, abogó por un cambio
en la Constitución para abolir la separación de poderes…‖ (p. 62) Aunque se toma lo señalado
para ejemplificar la falta de independencia del Poder Judicial, durante el chavismo se
judicializó la protesta ciudadana y la disidencia política, expresada a través del procesamiento y
posterior sentencia condenatoria de individualidades contrarias al régimen, llegando a ser
calificadas por el propio chavismo no como presos políticos, sino como políticos presos.
32

CAPÍTULO II
NICOLÁS MADURO Y LA EMERGENCIA DEL POSTCHAVISMO

Con la elección de Nicolás Maduro como Presidente de la República en abril de 2013


el régimen chavista comenzó un proceso interno de reajuste, con el cual se profundiza su
condición militarista y el tutelaje de la cúpula militar sobre el gobierno nacional (Machillanda,
2016). Este nuevo momento se denomina post-chavismo. Post-chavismo que se integra en el
contexto general de las dos primeras décadas del siglo XXI venezolano, que poco a poco
comienzan a demostrar la caracterización de un nuevo tipo de liderazgo nacido del voto
popular, con profundas convicciones en su apego a programa político-ideológico específico y
su particular interpretación de los efectos de su éxito o fracaso en la totalidad del sistema
político.

Nuevo tipo de liderazgo que presume de su legitimidad de origen y evidencia una


forma propia en la interacción con las instituciones del sistema, lo que conduce a la generación
de outcomes permeados por su tipología. Estas dos primeras décadas del siglo XXI van
evidenciando la interacción entre los rasgos y características de la personalidad del liderazgo
con la dinámica propia de la sociedad venezolana y su visión del hecho político. En este
sentido, aproximarse al post-chavismo implica, necesariamente, vincular cualquier
consideración analítica a la figura y ejercicio presidencial de Nicolás Maduro.

Figura que comenzó formalmente el ejercicio como Jefe de Estado y de Gobierno el 19


de abril de 2013 y su culminación legal se espera para la misma fecha de 2019. Con este
capítulo se propone la generación de una aproximación a Nicolás Maduro y al post-chavismo
desde las orientaciones del enfoque interaccionista, con la intención de bocetar una imagen de
su actuación como primer magistrado y sus efectos en la gobernabilidad, estabilidad y control
del sistema político venezolano, tal como se propone en los capítulos posteriores de esta
investigación. Al versar sobre un período presidencial que aún no finaliza, los aportes que
desde aquí se ofrecen son parciales y susceptibles a cualquier revisión y mejoramiento
posterior.
33

Se comienza con la consideración general enfoque interactivo desde los aportes de


Barber (1977), Greenstein (1975) y Koeneke (1989). A partir de tal cuestión, se permite la
explicación de la figura Nicolás Maduro como Presidente de la República a la luz del
contenido de cuatro de sus discursos: el discurso como Presidente Encargado en los funerales
de Hugo Chávez en marzo de 2013, discurso de la victoria electoral el 14 de abril de 2013,
discurso de la toma de posesión el 19 de abril de 2013 y el correspondiente la entrega de su
primer informe de Memoria y Cuenta el 7 de enero de 2014.

Se toman estos cuatro discursos como insumos, ya que el primero de ellos enmarca la
transición de su figura como funcionario de la burocracia del régimen chavista a dirigente de
primera línea en la continuidad del gobierno nacional, esta vez como Presidente Encargado,
hasta la culminación del régimen provisorio previsto en la Constitución. En este primer
discurso Maduro deja de ser el Vicepresidente Ejecutivo para convertirse en Presidente de la
República y candidato presidencial. El segundo discurso ocurre una vez ya conocidos los
resultados de las elecciones presidenciales extraordinarias de 2013, con lo que pasa de ser
Presidente Encargado a primer magistrado con legitimidad de origen necesaria para iniciar un
nuevo período constitucional. Por razones obvias, se toma el discurso de la toma de posesión
debido a que en este tipo de alocuciones se presentan los fundamentos y acciones generales
del gobierno que se inicia. Gobierno que debe demostrar sus primeros resultados y
realizaciones al presentar el primer informe de Memoria y Cuenta de la Presidencia de la
República al cumplirse el primer año del período constitucional 2013-2019.

2.1.-Un acercamiento al enfoque interactivo


El estudio de la figura presidencial lejos de asumirse como un campo más asociado a la
psicología política o al estudio histórico de la vida de los hombres y mujeres a quienes les ha
correspondido ser Jefes de Estado y Gobierno, se demuestra como un espacio de la Ciencia
Política. Espacio que aborda la necesaria construcción a través de la convergencia y síntesis
disciplinaria, ya que implica la colaboración de diversas áreas en una comprensión cada vez
más exacta del poder y las relaciones de poder del sistema político en un momento socio-
histórico en particular.
34

El estudio del Presidente, su éxito o fracaso, la trascendencia de su figura y el impacto


del gobierno que encabeza, lleva a reconocer que este campo no queda limitado sólo a ahondar
con profundidad en la personalidad, carácter e historia del vida del líder, sino que también
implica la concurrencia de éstos y otros factores sobre la gestión que le corresponde dirigir. Al
mismo tiempo, tampoco se concentra únicamente en la descripción profunda del contexto
socio-político y económico que enmarca su gestión, asumidos como factores con
vinculaciones en el éxito o fracaso presidencial.

Más bien, el estudio sobre el Presidente –que no es lo mismo que la Presidencia- trata
de generar un esfuerzo de síntesis tanto del estudio de la personalidad del liderazgo como la
consideración de las situaciones a las que se enfrenta el líder y a las que debe darles la cara.
Sobre este particular, Koeneke (1989) señala que este reconocimiento del carácter limitado de
sólo realizar estudios personológicos o situacionales permitió la emergencia del enfoque
interactivo, con el cual se concibe ―…al liderazgo como una interacción o transacción entre
líderes y seguidores, en la que se producen influencias e intercambios recíprocos.‖ (p. 68) Esta
interacción permite que el líder satisfaga expectativas de sus seguidores a través del empleo
del andamiaje institucional del gobierno, con lo cual se alcanza el logro de objetivos comunes.
Esta satisfacción de expectativas y la cristalización de logros comunes redundan en el
otorgamiento de la legitimidad de gestión o de ejercicio, requerida para la profundización de la
gobernabilidad, estabilidad y control del sistema político.

En este sentido, el enfoque interactivo implica aceptar la convergencia entre los rasgos
de personalidad del Presidente y su influencia en los demás, con su vinculación con el
contexto socio-histórico que le corresponde en el ejercicio de sus funciones constitucionales.
Importante cuestión en el caso de los regímenes presidencialistas, debido a que en este tipo de
régimen, de acuerdo con Planas (1997), se caracterizan por el cumplimiento de las siguientes
condiciones: ―a) El Jefe de Estado es electo popularmente; b) El Jefe de Estado no puede ser
despedido por una votación del parlamento o Congreso durante un período preestablecido; y c)
El Jefe de Estado encabeza o dirige el gobierno que designa.‖ (p. 70) Tal como queda
señalado, el Presidente encabeza la conducción política del gobierno nacional, se encarga de la
representación del Estado en el sistema internacional, dirige las grandes políticas nacionales,
35

además de asumir la responsabilidad última por la designación de su equipo de gobierno. Este


conjunto de prerrogativas, así como otras taxativamente señaladas por la Constitución, son
consecuencia de la elección popular. Elección popular que otorga el origen legitimo para la
conducción del Estado y la conformación del gobierno, pero que queda complementada con la
legitimidad de ejercicio o gestión. Legitimidad de gestión que se enmarca en la transacción o
influencia específica de electos y electores.

Vinculado con lo anterior, la Constitución de 1999 es clara sobre la caracterización,


elección y responsabilidad presidencial. Concretamente, su artículo 226 determina al
Presidente de la República como Jefe de Estado y del Ejecutivo Nacional, es quien se encarga
de dirigir la acción de gobierno. Esta doble condición posee origen popular, ya que el artículo
228 obliga a que Presidente de la República sea electo por los ciudadanos venezolanos ―…por
votación universal, directa y secreta, en conformidad con la ley. Se proclamará electo o electa
el candidato o candidata que hubiere obtenido la mayoría de votos válidos.‖ Por ello, la
responsabilidad del Jefe de Estado y del Ejecutivo Nacional se ajusta las obligaciones propias
de su alta magistratura, explícitamente lo señalado en el artículo 232, ya que ―Está obligado…
a procurar la garantía de los derechos y libertades de los venezolanos y las venezolanas, así
como la independencia, integridad, soberanía del territorio y defensa de la República.‖

Más allá de la descripción de las condiciones institucionales sobre el Presidente, tal


como se adelantó, el enfoque interactivo reconoce la conjunción entre lo personal y lo
situacional. Greenstein (1975) considera que esta interacción está determinada por la
conjunción entre lo indispensable y no indispensable del actor político y las situaciones a las
que se enfrenta, que en el caso del liderazgo presidente puede referirse como el cruce entre el
Actor Indispensable y la Acción Indispensable. La relación entre Actor Indispensable y
Acción Indispensable surge a partir de tres elementos: ―(1) el grado en el cual una acción toma
lugar en un ambiente que admite su reestructuración, (2) la ubicación el actor en el ambiente y
(3) las particulares fortalezas y debilidades del actor.‖ (p. 42)
36

Con respecto al primer elemento, se comprende que una acción puede llegar a ser
indispensable cuando la secuencia de eventos que la determinan puede ser intervenida por el
líder para producir profundos efectos y resultados. Ello genera un nuevo encadenamiento de
eventos en el contexto general del sistema político con efectos en la gobernabilidad. Vinculado
con el anterior, el segundo elemento implica la ubicación estratégica de un actor político en el
ambiente, es decir, su presencia en lugar y espacio específico a partir del cual incida
directamente en el comportamiento general del sistema, así como también le posibilite
demostrar su perfil de líder y el estilo de su liderazgo. El tercer elemento asume la capacidad
de intervención del actor en el hecho político, a partir de la puesta en evidencia de sus
debilidades y fortalezas personales, intelectuales, sociales y emocionales. Sobre este
particular, Koeneke (1989) rescata seis circunstancias objetivas de la vinculación entre Actor
Indispensable y Acción Indispensable:
1) La colocación estratégica del actor en el ambiente, es decir, su ubicación en una
posición de influencia sobre el proceso decisional.
2) El grado en que el ambiente puede ser reestructurado.
3) Las situaciones ambiguas, y por lo tanto, susceptibles a diversas interpretaciones.
4) La ausencia de ―sets‖ mentales, socialmente compartidos, para estructurar
percepciones relativas a una decisión política determinada.
5) El grado en envolvimiento afectivo del actor en la política.
6) La ocupación de posiciones decisorias poco constreñidas o limitadas formalmente.
(p. 70)

El Actor Indispensable no es un sujeto que se encuentra permanentemente en la


búsqueda la aventura, en la codicia por la consecución permanente del espacio donde pueda
intervenir como agente de modificación de las condiciones del contexto y producir él mismo
una Acción Indispensable. Más bien, el adjetivo indispensable refiere la necesidad de
confluencia del carácter y rasgos de personalidad del líder con momentos particulares en la
evolución del hecho político. Esta confluencia está determinada por factores que van más allá
del fuero personal o la vocación de poder, así como la necesaria libertad de acción y
movimiento para un actor cumpla con tal rol indispensable en un momento particular.

En este sentido, el enfoque interactivo propone orientaciones asociadas al


reconocimiento del carácter del líder para tal empresa. Sobre el particular, Barber (1977)
asume que existen, al menos, cinco conceptos que están íntimamente ligados a la figura
37

presidencial: carácter, visión del mundo, estilo de poder, situación y clima de expectativas.
Para este autor, el carácter se comprende como ―…la forma en cómo el Presidente se orienta a
sí mismo a lo largo de la vida.‖ (p. 8) El carácter implica el reconocimiento a la orientación
que el Presidente como sujeto ofrece a su propia realidad de forma constante, no sólo durante
los años que se ocupa de la primera magistratura, sino que se demuestra durante todo su ciclo
vital.

La visión de mundo es entendida como ―…las creencias primarias y políticamente


relevantes, particularmente sus concepciones sobre causalidad social, naturaleza humana y los
conflictos morales claves del momento.‖ (Ídem). El estilo de poder viene determinado por la
forma en la cual el Presidente interactúa con las instituciones políticas e institucionales. Estilo
de poder que está profundamente atado con el clima de expectativas, ya que el ciudadano
espera que el Presidente cumpla con el programa electoral con el cual orienta su gobierno, y
por el cual se supone resulta electo por el ciudadano.

Barber reconoce que el clima de expectativas posee tres posibles temas de abordaje: el
reaseguramiento, el sentido de progreso y acción, y el sentido de legitimidad. El
reaseguramiento es asumido como ―…la sensación que todo ocurrirá bien porque el Presidente
se ocupará de su pueblo.‖ (p. 9) Implica otorgar confianza en quien resultó favorecido para
llevar a cabo la conducción del gobierno, confianza en la satisfacción de demandas y
necesidades ciudadanas. El sentido de progreso y acción está vinculada con la expectativa de
que el Presidente se encargue de lo que le corresponda, que cumpla con su funcione y permita
el desarrollo de la sociedad. El sentido de legitimidad va de la mano con el desarrollo de la
actuación justa del Jefe de Gobierno por encima de las pasiones políticas de un momento
particular, ―Se espera que el Presidente personifique lo mejor de nosotros de una forma
inspiradora, que se exprese en lo que hace y…en el idealismo moral…que se entiende opuesto
a lo ‗político‘ ‖ (Ídem).

Ahora bien, Barber señala que de la interacción de estos cuatro factores se generan
cuatro tipos de carácter presidencial. Los cuatro tipos de carácter están definidos por el cruce
de la condición Activo-Pasivo con lo Positivo-Negativo. Los primeros implican el
38

reconocimiento de la energía, el empeño que coloca el Presidente en el cumplimento de sus


funciones. Los segundos, se asocian con la expresión emocional del Presidente, en cómo sus
emociones influyen en la comprensión de sus responsabilidades y afectan su ejercicio de
gobierno. Los cuatro tipos de carácter se presentan en el cuadro a continuación.

Positivo Negativo
Carácter determinado por la congruencia entre Carácter vinculado con la contradicción entre
el cumplimiento de la actividad presidencial y el esfuerzo intenso por cumplir con la
su disfrute. Son Presidentes determinados por conducción de la acción de gobierno,
―…una alta autoestima y un éxito relativo en generando esta tarea muy poca gratificación
su forma de relacionarse con el medio.‖ (p. emocional. Aunque el trabajo presidencial le
Activo 12) Presidentes orientados a la productividad, reporta satisfacción, el Presidente en esta
la flexibilidad y la adaptabilidad. Orientados categoría ―…busca escapar de la ansiedad que
hacia el logro de resultados. produce…Permanece agresivo frente al
ambiente, así como demuestra problemas
persistentes en manejar sus sentimientos
agresivos.‖ (Ídem) Demuestra una lucha
constante por mantener el poder con una
consciencia perfeccionista. Orientados al
control.
Carácter que se encuentra en búsqueda del Carácter presidencial que cruza la baja
afecto. Presidente que intenta ser agradable y autoestima con el sentido de su poca utilidad
cooperativo por encima de la asertividad como líder. Tendencia a la retirada y la
Pasivo personal. Demuestra ―…dependencia y evitación de los conflictos, por lo que se
fragilidad de sus esperanzas…‖ (p. 13) centran en el cumplimiento a rajatabla de
Orientados a la búsqueda de la aceptación de procedimientos administrativos. Orientados al
los demás, del cariño y amor de los otros por cumplimiento de las formas y ahondar en el
encima del logro de sus funciones estricto desarrollo de los mecanismos
institucionales. burocráticos. ―Guardianes de la forma
correcta…‖ (Ídem).
Cuadro N°2. Factores del carácter presidencial de Barber (1977).

2.2.-Nicolás Maduro como Presidente de la República


Avanzada la aproximación conceptual sobre el modelo interactivo como referente para
el abordaje del liderazgo, acción y comportamiento presidencial, corresponde el acercamiento
a Nicolás Maduro como Presidente de la República. De acuerdo con su biografía colgada en
el portal www.nicolasmaduro.org.ve administrado por el Ministerio de Comunicación e
Información, se encuentra que Nicolás Maduro nace en Caracas el 23 de noviembre de 1962.
Su infancia transcurre en el Parroquia El Valle de Caracas. Aunque el portal electrónico
indica que cursó estudios en el Liceo José Ávalos, el trabajo de Santodomingo (2013) señala
que sus estudios de Educación Media los comienza a los once años en el Liceo Urbaneja
Achepohl ubicado en Los Rosales, Caracas.
39

Tanto en su biografía del portal electrónico como en el trabajo de Santodomingo,


coinciden en que durante su juventud formó parte de la banda de rock Enigma, con quienes
publicó un único LP. De acuerdo a Iván Loscher, (c. p. Santodomingo) la música tocada por
este grupo no se limitó a un único estilo del rock, donde destacaba Maduro quien ―…tocaba el
bajo y a veces la guitarra, era un muchacho flaco y altísimo con una melena grande, al estilo
de Jimmy Hendrix.‖ (p. 57) Durante esta etapa no sólo se limitó a la música, Nicolás Maduró
militó en los movimientos de izquierda radical entre ellos el Partido de la Revolución
Venezolana (PRV), la Organización Revolucionaria (OR) y finalmente la Liga Socialista
(LS). Con 27 años ya formaba parte de la plantilla de trabajadores del Metro de Caracas,
específicamente de la Línea 2 del sistema de transporte subterráneo. En ese momento tenía
dos años de haber regresado de Cuba, donde pasó un año cursando estudios en la Escuela de
Formación de Cuadros del Partidos Comunista de Cuba (PCC).

Consecuencia de la formación obtenida en el PCC fue nombrado miembro del Comité


Nacional LS. En esa época vivía en la Parroquia Caricuao de Caracas. Su función laboral en
el Metro de Caracas se limitó a ser chófer del sistema de Metro-Bus que, inicialmente,
conectaba las nuevas estaciones con las que aún no se habían inaugurado. De acuerdo con
Santodomingo, una vez establecido como personal del Metro-Bus decidió tomar el control del
Sindicato de Trabajadores del Metro, punto con el cual hay coincidencia en la biografía del
portal creado por Ministerio de Comunicación e Información. Su labor en el Sindicato no se
limitó a ser un delegado más, llegó a ser presidente del mismo.

Posterior a los golpes de Estado incompletos del 4 de febrero y 27 de noviembre de


1992, Maduro se incorpora al grupo de civiles que comienzan a organizarse alrededor de la
figura de Hugo Chávez aún recluido en la Cárcel de Yare. Desde esa época se convierte en
parte del núcleo cercano al líder golpista. Sandomingo afirma que la primera vez que Maduro
conoció a Chávez ―…experimentó lo que describe como una experiencia mística: ‗¡Una
revelación!‘ (…) El prisionero lo saludó cálidamente, pero antes de invitarlo a conversar con
él le pidió que compartiera con cada uno de los oficiales que allí deambulaban como tigres en
jaula.‖ (p. 42) Los primeros encargos fueron contactar a Oficiales en actividad con militantes
40

de la LS para hacerle llegar el mensaje de los golpistas, la construcción de un nuevo proyecto


de país por medio de la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente.

De ahí en adelante Nicolás Maduro comenzó a establecerse como una figura de apoyo
logístico y organizativo dentro del movimiento político, que surgió una vez cumplido el
sobreseimiento del Presidente Caldera en beneficio de los golpistas en 1995. Esta labor
organizativa da sus primeros frutos, Maduro resulta electo Diputado por el Distrito Federal al
Congreso de la República en 1998 por el Movimiento V República, cargo del cual se separa al
convertirse en miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, también elegido por
el Distrito Federal. Una vez sancionada la Constitución de 1999, resulta electo Diputado para
el nuevo Poder Legislativo en 2000, reelegido en 2005. Ese mismo año logra el cargo de
Presidente de la Asamblea Nacional que logra ejercer sólo un año. En 2006 en nombrado
Ministro de Relaciones Exteriores por Hugo Chávez, hasta 2012 cuando es designado
Vicepresidente Ejecutivo de la República. Gracias a su cargo como Canciller de la República,
Maduro se convierte en una de las figuras más cercanas a Hugo Chávez. Santodomingo
(2013) señala que ―Para el joven canciller el mundo comenzó a brillar con Chávez… Chávez
encontró en el subalterno –un poco más joven que él- a un camarada a quien contarle las cosas
y en quien confiar.‖ (p. 22)

Siendo Vicepresidente ocurre un hecho sin precedentes en la Venezuela del siglo XXI.
Hugo Chávez, afectado por un cáncer cada vez más agresivo desde el año 2010, en cadena de
radio y televisión designa a Nicolás Maduro como su sucesor el 8 de diciembre de 2012.
Concretamente, en aquella cadena de radio y televisión el Presidente Chávez anunciaba al país
la recurrencia del cáncer y la necesidad de trasladarse a La Habana para proceder con un
nuevo tratamiento, anunciado al país en los siguientes términos:
…así lo digo al país, en esa revisión exhaustiva surge la presencia, en la misma área
afectada, de algunas células malignas nuevamente. Eso nos ha obligado a revisar, a
revisar el diagnóstico, la evolución del tratamiento, a consultar expertos, y se ha
decidido, es necesario; es absolutamente necesario, es absolutamente imprescindible
someterme a una nueva intervención quirúrgica. Y eso debe ocurrir en los próximos
días. (p. 6)
41

Hecho este anuncio, el Presidente Chávez procedió a recapitular las fechas


trascendentales de sus 13 años al frente del Poder Ejecutivo, comenzando con la aprobación
popular de la Constitución en 1999 y culminando con la victoria electoral del 7 de octubre de
ese mismo año. Justamente, dado que las elecciones presidenciales habían ocurrido y el país
se encontraba a la espera de la toma de posesión para un nuevo período constitucional el 10 de
enero de 2013, Chávez previó que frente a cualquier escenario que imposibilitaría su regreso
al cargo el sucesor sería Nicolás Maduro:
…para asumir el nuevo período para el cual fui electo por ustedes, por la gran mayoría
de ustedes, si algo ocurriera, repito, que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás
Maduro no sólo en esa situación debe concluir, como manda la Constitución, el período;
sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que
—en ese escenario que obligaría a convocar como manda la Constitución de nuevo a
elecciones presidenciales— ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la
República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón.‖ (p. 9)

Llegada la fecha de la toma de posesión y ante la ausencia del Presidente Re-Electo, la


Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia decidió que la toma de posesión era sólo
un formalismo al ocurrir la reelección presidencial, por lo cual el Vicepresidente Ejecutivo
estaba llamado a convertirse en Presidente Encargado a fin de darle continuidad a la acción de
gobierno. Con esta condición de Presidente Encargado, Maduro anunció oficialmente la
muerte de Hugo Chávez el 5 de marzo de 2013.

Anuncio que, luego del período de luto oficial correspondiente, abrió el sendero para
el cumplimiento de un nuevo proceso electoral. Proceso electoral en el cual compitió contra el
candidato unitario de la oposición Henrique Capriles. Conocidos los resultados electorales
oficiales, los cuales dieron la victoria a Maduro con 7.505.338 votos sobre los 7.270.403
votos emitidos por Henrique Capriles, Venezuela tuvo enfrente la realidad de un nuevo
Presidente pero el sostenimiento de la misma acción de gobierno.

Hasta este punto, y tal como lo señala el modelo interactivo, Maduro poco a poco fue
emergiendo como el Actor Indispensable en un momento particular del sistema político. Su
cercanía con Hugo Chávez desde 1992 hizo posible la construcción de una relación de
confianza entre ambos actores, más aún luego de contar en su haber su militancia en
42

organizaciones de izquierda radical y sus aprendizajes adquiridos en el PCC. Esto último,


aunque parezca elemental, resulta de vital importancia para un líder como Chávez y el
régimen que trató de construir con profundas vinculaciones ideológicas, dogmáticas y
personales con el régimen que gobierna desde 1959 en la República de Cuba.

En este sentido, Maduro sintetiza la fidelidad a Chávez como hombre y figura, pero
también el respeto a los factores circunstanciales de apoyo exterior e interior del propio
chavismo. Una suerte de pureza revolucionaria necesaria para la pervivencia del proceso que
se inició en el sistema político venezolano desde 1999. Es decir, Maduro contó con la
colación estratégica y de influencia en el proceso decisional venezolano de 2012 y 2013.

Al mismo tiempo, el contexto que condujo a obtener su condición de sucesor


designado y su período como Presidente Encargado entre enero y abril de 2013 es una
expresión concreta de situaciones ambiguas susceptibles a diversas interpretaciones. Diversas
interpretaciones que se originaron por el exceso celo y secreto del estado de salud de Hugo
Chávez entre diciembre de 2012 y marzo de 2013, la ausencia de su presencia física en los
medios de comunicación, el relato sobre personas que lo vieron caminando por el Hospital
Militar de Caracas o las interacciones generadas con sus seguidores por las redes sociales a su
nombre. A este hecho se le une la histórica decisión de la Sala Constitucional de enero de
2013, donde se presentó una interpretación ambigua y en galimatías del artículo 231 de la
Constitución.

Lo anterior se une con la reinterpretación que realizó la élite del partido de gobierno,
sus organizaciones aliadas y el propio Maduro, sobre el carácter finito de la vida humana y la
posibilidad de la no presencia física de Hugo Chávez en la conducción de lo que denominan
revolución. Se generó la estructuración de nuevas percepciones a partir de la alocución del 8
de diciembre de 2012, así como la aceptación de una nueva fase de un proceso político que
debe defenderse por encima de los liderazgos y circunstancias. Situación que se facilitó con
un alto grado de envolvimiento afectivo de Nicolás Maduro no sólo con Hugo Chávez sino
con la denominada revolución bolivariana.
43

Maduro no sólo fue hombre de la más estricta confianza de Chávez, sino que fue parte
del grupo constructor del andamiaje constitucional, normativo e institucional del sistema
desde 1999, con lo cual se convierte en autor del engranaje que permite su sostenimiento y
evolución. Obviamente, Maduro no sólo estuvo en posiciones con responsabilidad de decisión
desde 1999 hasta 2012, sino que desde el 8 de diciembre de 2012 hasta el 19 de abril de 2013
su condición de Presidente Encargado estuvo poco limitada en términos formales, más bien
adoptó poco a poco todas la prerrogativas propias del cargo presidencial siendo la última en
asumir la condición de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional.

Dados los argumentos ya adelantados, Maduro cumplió en 2013 la condición de Actor


Indispensable en un contexto que bien se asemeja a una Acción Indispensable. Esta similitud
viene dada por el hecho casi novedoso del fallecimiento de un Presidente en el ejercicio de
sus funciones. El antecedente más cercano a tal cuestión es el magnicidio en contra del Cnel.
Carlos Delgado Chalbaud en 1950, quien muere asesinado siendo Presidente de la Junta
Militar de Gobierno. Frente a un hecho casi inédito, así como el comportamiento del resto de
las instituciones del sistema, el hecho político y su contexto poco a poco fueron facilitando la
emergencia de Maduro, primero como sustituto del líder de una facción política particular y
luego como Presidente de la República.

Ahora bien, cabe preguntarse cómo asume Maduro su condición de Presidente, hacia
dónde dirige su atención, cuáles son las grandes preocupaciones de quien aún es Jefe de
Estado y Gobierno. De la revisión del contenido del discurso como Presidente Encargado en
los funerales de Hugo Chávez en marzo de 2013, del discurso de la victoria electoral el 14 de
abril de 2013, el discurso de la toma de posesión el 19 de abril de 2013 y el correspondiente la
entrega de su primer informe de Memoria y Cuenta el 7 de enero de 2014, se identifican
cuatro categorías que se explican a continuación.

En primer lugar, Maduro se asume como Protector / Defensor del legado de Hugo
Chávez. En los cuatro discursos, casi como un eje transversal, Maduro se percibe como
protector de la revolución bolivariana, el verdadero legado de Hugo Chávez a los
venezolanos. Esta protección del legado no se limita únicamente a darle sentido de
44

continuidad a los planes, programas y políticas ejecutadas por el gobierno nacional desde
1999, sino también implica su defensa de cualquier tipo de agresión que provenga de factores
internos o externos. Nicolás Maduro considera que cualquier postura contraria a las ideas de
Hugo Chávez debe ser atacada y hasta aniquilada, porque pone en riesgo la existencia y
continuidad de la revolución.

Específicamente, en el discurso que pronunció en los funerales de Hugo Chávez en


marzo de 2013 señaló que ―El pueblo de Venezuela es su testamento. Los humildes de este
mundo, los pobres, los desesperanzados, los oprimidos de todos los tiempos y todas las horas,
nosotros, los nietos de los esclavos, somos su testamento vivo. Él dejó su testamento firmado y
sellado por el pueblo. El primero de ellos aquí está (Muestra la Constitución).‖ (p. 3) Esta
misma idea de defensa y protección de un legado en el discurso de la noche electoral del 14 de
abril de 2013, donde no sólo ofrece el triunfo a Chávez sino que también espera emular su
ritmo y estilo de trabajo, ―Comandante Chávez en breves minutos voy a ir al Cuartel de la
Montaña otra vez a rendirle cuentas ¡Misión cumplida Comandante Chávez! ¡El pueblo
cumplió su juramento! Cuando dijo: ―¡Chávez te lo juro...!‖ aquí estoy en Miraflores, voy a
cuidar esta casa para que siga siendo la casa del pueblo.‖ (p. 16)

Ya en el discurso de toma de posesión el 19 de abril de 2014, Maduro profundiza su


decisión por emerger como protector/defensor del legado de Hugo Chávez, al nivel de
proponer la creación de ―…un centro de altos estudios del pensamiento y del legado del
comandante Hugo Chávez, para atesorar, difundir, debatir, ampliar y desarrollar toda su vida,
su historia, el proyecto que fue amalgamando y construyendo‖ (p. 9) Esta reiteración de
continuador de una obra que no es su creación persiste en el discurso de la presentación de la
Memoria y Cuenta del primer año de gobierno, donde señaló que ―…a nosotros nos toca
gobernar obedeciendo, por lealtad rigurosa al legado de Chávez. El ejercicio del poder
obediencial es para nosotros irrenunciable y en eso no va a haber marcha atrás‖ (p. 8)

Tal como queda señalado, Nicolás Maduro no se reconoce como líder por propio
mérito. Más bien presume de su condición de heredero político designado por Hugo Chávez, a
quien debe reverencial respeto y aseguramiento de la continuidad del proceso político que
45

encabezó. En consecuencia, Maduro como Presidente acepta que carece de ideas que pongan
en duda el legado de Hugo Chávez, que contradigan la enseñanza, estilo y gestión del hombre
que lo nombró sucesor, así como la poca posibilidad de corrección de aquellas acciones,
decisiones y procedimientos que hayan demostrado su ineficiencia. En su comprensión no hay
espacio a la discusión, el legado de Chávez hay que defenderlo de los enemigos internos y de
los enemigos externos, hay que protegerlo de la pérdida de su significado.

En segundo lugar, Nicolás Maduro reconoce que su rol es el Control y Acción de


Gobierno. Con esta categoría se refuerza la anterior, Maduro como continuador de una obra y
gestión de gobierno, situación que queda expresada no sólo en los discursos ya mencionados
sino también en la aprobación del programa de gobierno –denominado Plan de la Patria-
presentado por Chávez al Consejo Nacional Electoral de cara a las elecciones de octubre de
2012, que luego fue aprobado sin modificaciones como Plan Estratégico de Desarrollo
Económico y Social de la Nación por la Asamblea Nacional en el primer año del gobierno.

Como Presidente asume que su tarea no es únicamente el cumplimiento de las


funciones que constitucionalmente le corresponden, sino que su principal reto como Jefe de
Estado y de Gobierno es mantener el mismo control que ejercía Hugo Chávez sobre el resto de
las instituciones del sistema y, partir de ello, encauzar la acción del gobierno. En el discurso
del triunfo electoral indicó que ―…aquí no habrá pacto de elites lo he dicho y lo diré y lo
diremos en nuestra ley con nuestros principios, diálogo bolivariano, (sic) si, siempre, que haya
que hablar un tema se hablará con el obrero, con el habitante del barrio, con el soldado,
siempre, diálogo social, diálogo político con todo un pueblo que en la oposición hay voceros,
representantes de distintos partidos…‖ (p. 6) Idea que se mantiene el discurso de presentación
de la Memoria y Cuenta de 2014, ya que asume ―Hoy la Revolución Bolivariana cuenta con
una Dirección Político Militar colectiva que este servidor tiene el honor de encabezar y dirigir,
que es absolutamente leal al legado combatiente y libertario del gigante.‖ (p. 14)

En tercer lugar, Maduro acepta la Persistencia del Hiato Cívico-Militar. Esta categoría
es el desencadenamiento natural de un hombre que acepta ser el heredero de un régimen con
profundos rasgos populistas-militaristas, así como su velada intención de realizar el mismo
46

control sobre las instituciones políticas que su antecesor. El hiato cívico-militar, lejos de
atenuarse con la ausencia física de Hugo Chávez, se profundiza con el gobierno de quien se
asume defensor y protector de un legado.

Esta idea se presentó tímidamente en el discurso de la noche electoral de 2013, al


reconocer que frente a cualquier intento de desestabilización generado a partir del ajustado
resultado electoral, no actuaría a partir de los órganos jurisdiccionales correspondientes sino
con la Fuerza Armada Nacional, ―Ellos no tienen con qué dar un golpe de Estado, pero si lo
intentaran bueno aquí tenemos la respuesta, nosotros sabremos qué hacer, ojalá no lo
intenten... (p. 10). Posteriormente, ya en el discurso del primer informe de Memoria y Cuenta
esta idea se profundiza en los siguientes términos ―Es extraordinario el clima de unión que hay
en nuestro Alto Mando Militar y en todo el liderazgo y la jefatura militar del país, unión
bolivariana, en el espíritu de Chávez, extraordinario‖ (p. 3) En este sentido, la continuidad de
legado de Chávez implica sostener –fundamentalmente- la arquitectura cívico-militar que
arropa al gobierno nacional.

En último lugar, Maduro como Presidente acepta la Existencia de un Enemigo Externo.


Este enemigo externo presenta diversos rostros en los cuatro discursos seleccionados. En sus
palabras en los funerales de Hugo Chávez, Maduro asume el mismo enemigo externo que
configuró su antecesor, el capitalismo mundial con su ejercicio imperialista ―Cuando él
descubrió por su propio camino que en el capitalismo —y menos en el capitalismo
neoliberal— era imposible estabilizar la sociedad, darles igualdad y felicidad a los pueblos…‖
(p. 4) Idea que se sostiene en el discurso de la victoria electoral cuando retoma la persistencia
de un plan elaborado desde el exterior para amenazar la estabilidad de la República, ―…hay
una operación internacional para tratar de atacar la democracia venezolana, somos fuertes. Lo
que venga lo resistiremos, aquí estamos con nuestras fortalezas, para aguantar lo que quieran
hacer con nuestra patria…‖ (p. 10)

Una vez investido como Presidente Constitucional, Maduro le otorga una nueva
dimensión a la actuación del enemigo externo. Ahora el ataque no es contra del gobierno, sino
contra la sociedad venezolana completa. Este enemigo externo invade el sistema político y
47

genera la denominada guerra económica. Guerra económica que pretende su desplazamiento


de la Presidencia antes de su culminación constitucional. En el discurso de entrega de la
Memoria y Cuenta 2014 la describe en los siguientes términos:
…el origen de la guerra económica está una relación de complicidad, existe una relación
de complicidad entre la burguesía parasitaria y el funcionariado corrupto. Especulación,
acaparamiento y desabastecimiento inducido son apenas sus caretas más visibles.
Pretenden inocularle a nuestro pueblo la creencia de que el modelo encarnado por la
Revolución Bolivariana no sirve. (p. 21)

Ahora bien, las cuatro categorías aquí presentadas permiten aproximar un perfil de
Nicolás Maduro como Presidente de la República. Lejos de presentarse como un líder con
capacidad de influir y generar transacciones con el cuerpo social, Maduro emerge como un
sucesor designado que poco a poco fue transformándose en un Actor Indispensable para una
situación límite presente en el sistema político. Su condición de sucesor le aseguró el control
nominal del régimen político iniciado por Hugo Chávez, con la intención de proteger los
espacios de poder y sostener la gobernabilidad del país hasta un eventual regreso de Chávez,
hecho que nunca ocurrió y lo condujo a moverse en un conjunto de situaciones y espacios
institucionales ambiguos a partir de los cuales comenzó a establecerse como una figura
necesaria para la continuidad de la denominada revolución bolivariana.

Nicolás Maduro claramente acepta que es un astro sin luz propia, su llegada a la
Presidencia de la República descansa en la defensa y protección de un legado no construido
por él. Legado que blinda sus discursos, justifica sus acciones y condiciona las decisiones que
toma en el ejercicio de gobierno. Legado constituido por un nebuloso cuerpo de ideas
comunicadas por un hombre que ejerció el poder y el control militar al mismo tiempo, pero
que en ningún momento son consecuencia de la sistematización y construcción coherente de
argumentos que expliquen el hecho político, el programa político y la acción política.

Como protector y defensor de tal legado, Maduro como Presidente acepta la


centralización como forma de ejercicio del poder, promueve la profundización del hiato
cívico-militar y justifica las debilidades de su gobierno en la existencia de un enemigo
externo. De acuerdo con Santodomingo (2013) en Maduro se sintetiza la expresión de una
―…persona atrapada en la tensión que se crea entre su ideología radical, que lo empuja a la
48

soberbia y la violencia, y su hambre de espiritualidad que le hacen ser un hombre que muchos
perciben amable y de naturaleza compasiva.‖ (p. 15) Sin más, el enfoque interactivo
demuestra que no sólo los rasgos de personalidad son los únicos que determinan el éxito y
fracaso presidencial. Si de ellos dependiera, Maduro no hubiera llegado a la Presidencia de la
República. Pero, al mismo tiempo, tampoco son los hechos del contexto político los posibilitan
la emergencia de figuras como Nicolás Maduro a la primera magistratura.

Realmente, su caso fue la combinación de una personalidad que asumió estar en


segundo plano cuando correspondía, cumplir con las obligaciones que el liderazgo de Hugo
Chávez le imponía y pacientemente ir escalando posiciones hasta llegar a ser Vicepresidente
Ejecutivo de la República. Justamente al alcanzar tal alta responsabilidad, el contexto y
situación generados por la muerte de Chávez y el reordenamiento que ocurrió en el sistema
político, su profunda dinámica ambigua y su conocimiento del entramado institucional
facilitaron su camino hacia Presidencia de la República, ahora Constitucional.

Desprendido de lo anterior, desde su designación como sucesor el 8 de diciembre de


2012 hasta la toma de posesión como Presidente Constitucional el 19 de abril de 2013, Nicolás
Maduro demostró rasgos y condiciones que lo pueden presentar como un Actor Indispensable.
Aunque la situación en la que se encontró el sistema político durante esos meses estuvo
determinada por la ambigüedad, el secreto, la desinformación y la ocupación de Maduro en
posiciones con poder de decisión, aún faltan insumos y análisis para poder calificarla como
una Acción Indispensable.

Ahora bien, el modelo interactivo permite no sólo la descripción del ejercicio


presidencial de Nicolás Maduro, sino también caracterizar su liderazgo. En este sentido,
tomando en consideración las categorías generadas en este capítulo y los análisis abordados, el
carácter presidencial de Nicolás Maduro se puede calificar como Pasivo-Positivo. Su intención
no es pasar la historia como un buen o mal Presidente, sino que como poderoso y único
heredero designado por Hugo Chávez espera ser amado por el pueblo, querido por sus
compañeros y profundamente aceptado por la cúpula militar. Es un Presidente que demuestra
estar orientado al afecto.
49

2.3.-Caracterización del post-chavismo


Gracias a los argumentos e ideas desarrollados en las secciones precedentes, el post-
chavismo mantiene la condición de régimen híbrido heredades del chavismo. Régimen híbrido
porque posee un origen electoral, el cual implicó el cumplimiento de un proceso comicial en
elecciones competitivas. Este origen electoral permitió el desarrollo de otros procesos
electorales constitucionalmente demarcados, las elecciones municipales de 2013 y las
elecciones legislativas de 2015. Dada esta cuestión, manteniendo la base conceptual propuesta
a partir Aponte y Gómez (2009) y Corrales e Hidalgo (2013), los inicios indican post-
chavismo la coexistencia de rasgos democráticos y rasgos autoritarios.

Ahora bien, el desarrollo de la función de gobierno del post-chavismo y sus impactos


en lo social, económico, político-militar e institucional sugieren que los rasgos democráticos
se atenúan en función del fortalecimiento de los rasgos autoritarios. Es decir, durante el
ejercicio del post-chavismo se encuentra la centralización del poder en la figura presidencial
en degrado de los demás Poderes e instituciones del sistema político, la pérdida de la vigencia
y fortaleza de los derechos civiles, político y sociales, así como la evidente vinculación de
instancias de organización social base vinculadas al post-chavismo como únicos espacios
reconocidos para la participación ciudadana en asuntos públicos.

En este sentido, el post-chavismo fortalece los rasgos autoritarios arraigados desde el


chavismo. Siguiendo con las condiciones del régimen autoritario de Friedich y Brzezinski
(1981), el post-chavismo centra su descripción del hecho político y el desenvolvimiento el
sistema únicamente a partir de su interpretación de las ideas, alocuciones y contenidos
generados por Hugo Chávez. Dado que Nicolás Maduro se asume como el único y verdadero
protector de un legado y continuador de una obra, el post-chavismo espera alcanzar la puesta en
ejecución no sólo del Plan de la Patria, sino de todo cuanto sea justificable únicamente a partir
de una visión programática.

Ello permite la continuidad en el empleo discrecional y con una visión sectaria para la
toma de decisiones que afectan al sistema político como totalidad. Este control total de los
poderes públicos y la construcción de un tramado legislativo que así lo facilitó, el post-
50

chavismo profundiza en la consolidación de un sistema económico centralizado, apoyado en la


burocracia del Estado y la entrega de espacios y sectores productivos a organizaciones
comunitarias con un cariz marcadamente corporativista, tal como se sostiene con la idea del
Poder Popular.

Al post-chavismo le corresponde sostener -a toda costa- las consecuencias de la


compra de empresas productivas anteriormente en manos de privados, la expropiación por
causa de utilidad pública de hectáreas cultivables en todo el territorio nacional, la
nacionalización de instituciones financieras, bancarias, líneas áreas, hoteles, además de
continuar con la creación de empresas públicas encargadas de duplicar los organismos
existentes en la administración nacional.
51

CAPÍTULO III
IMPACTOS DEL POST-CHAVISMO EN EL ESTAMENTO MILITAR
VENEZOLANO

La Sociología Militar como disciplina drivada de la Filosofía Política y articulada con


la Sociología Política, se constituye en un campo de estudio necesario para comprensión del
hecho político venezolano, no sólo por el carácter preeminente del y lo militar en la evolución
del sistema político durante el siglo XX, sino también por el profundo carácter protagónico
dado al estamento militar por el poder político desde 1999, al establecerse un proceso político
con profundo arraigo en el militarismo, que devenido en régimen no oculta sus intenciones de
militarizar la política y la sociedad (Machillanda, 2003 y 2010). Precisamente, con la
elaboración de la nueva Constitución y su materia referida a lo político-militar, el empleo de la
organización y elementos militares en la gestión de asuntos públicos, claramente demuestran
el imperativo abordaje del hecho político venezolano que trascienda el espacio de lo
meramente jurídico y normativo, para aproximarse a este vital ámbito del sistema político
venezolanos desde la Sociología Militar.

En este sentido, las realizaciones y ejecuciones de este campo por parte del chavismo y
el post-chavismo como gobierno demuentran la evidencia de una regresión político-militar.
Regresión política en la cual se desmonta el carácter civil y civilista de la acción de gobierno,
la sustitución de la lógica inherente de la democracia por la lógica vertical y por mandato
propia del elemento armado, así como la pérdida de eficacia de grupos e instituciones políticas
en el manejo del sistema. Regresión militar por cuanto el estamento se separa de su misión,
desgaja su organización y pasa a componente armado, y de componente armado a partidio
político en armas.

Dado lo precedente, en este capítulo se realiza un abordaje del proceso de regresión


político-militar en Venezuela desde 1999, con la intención de reconocer causas de este
fenómeno, su conceptualización, efectos y consecuencias no sólo para el sistema político, sino
para la sociedad en su conjunto. Por ello, se inicia con la consideración del hecho político-
52

militar venezolano a partir de 1999, con la intención de reconcer la vinculación de los cambios
constitucionales e institucionales con el alumbramiento del Momento Político Militar
Revolucionario (Machillanda, 2010). Momento Político Militar Revolucionario que se
establece como marco de referencia de lo político-militar, ya que ofrece referentes
conceptuales y metodológicos pertinentes en la comprensión del fenómeno de la regresión
político-militar venezolana.

3.1.- Profundización de la desprofesionalización del estamento militar


Como resultado del triunfo del estamento militar sobre la guerrilla, hecho que implicó
su derrota militar y política en 1973, el poder político no se encargó de generar su necesaria
reconceptualización. (Machillanda, 1986) A partir de 1992, justamente como consecuencia de
los golpes de Estado incompletos del 4 de febrero y del 27 de noviembre, el poder político
asume que la manipulación del liderazgo institucional es el mecanismo suficiente para ganar
un apoyo circunstancial de los Oficiales, en función del mantenimiento de un gobierno con sus
prácticas y procedimientos vinculados más a su visión de la administración pública que a los
valores que configuran al Estado. Desde ese momento se profundizó el proceso de adherencia
y cooptación que ocurría dentro del estamento militar, alejando al Oficial profesional de lo
estrictamente militar para vincularlo con otras actividades más relacionadas con el mundo
civil.

El Oficial profesional fue cediendo espacios que le son propios, espacios para los que
el Estado lo formó y presumió la actualización constante de sus conocimientos, habilidades y
destrezas, permitiéndose la lesión a los valores de la institución y la división a lo interno de
sus cuadros. Con el inicio del gobierno de Hugo Chávez en 1999, se sostuvo la
profundización de la desprofesionalización trayendo consigo el establecimiento de un contexto
de tensión creciente a lo interno del estamento entre aquellos Oficiales que participan en el
sistema como partidarios de una visión político-programática específica, y aquellos que
presumen el resguardo de la institucionalidad y al apego a los valores corporativistas.

La pérdida de la disciplina interna y del respeto a la jerarquía de la pirámide


ocupacional de las Fuerzas Armadas condujo en el régimen chavista a la emergencia de un
53

nuevo Oficial, confundido en su rol dentro del sistema político, poco claro a quién debe
respetar la obediencia debida, que reconoce una misión dada constitucionalmente pero sin
sentirla como propia, porque presume que su sobrevivencia dentro de la institución depende
más en su capacidad de vincularse con el poder político que en el respeto del profesionalismo
y de los valores propios de lo militar.

En consecuencia, el trastrocamiento de los valores y ética militar como elementos


configuradores de un nuevo tipo de Oficial llega hasta la capacidad operativa del estamento
para accionar en función del cumplimiento del fin teleológico del Estado. El ejercicio de la
administración de la violencia legal en nombre del Estado en caso del cumplimiento de una
hipótesis de conflicto requiere que los hombres de armas demuestren capacidad táctica,
operativa, técnica y física para la defensa del Estado venezolano y sus ciudadanos, y así
asegurar la independencia, la integridad del territorio y el resguardo de la soberanía.

De allí que, la pérdida de la disciplina propia de una organización vertical y la


profundización de la desprofesionalización de sus cuadros emergen como factores que atentan
contra su capacidad para actuar dentro de su marco normativo y constitucional, pero abren un
espectro de acción del Oficial fuera de los límites de lo militar para vincularse como un actor
contendiente en la dinámica del contexto político venezolano.

Este nuevo Oficial es capaz de hacer pública su opinión y disenso frente a la


conducción de las políticas públicas desarrolladas por cualquier gobierno y actúa en contra de
la voluntad del elector venezolano, para desplazar al poder político y convertirse en gobierno.
Presume que su capacidad profesional-militar es válida para el desarrollo de gestión pública
diferente a la desarrollada por el político-civil, pero no exenta de la infección de la corrupción
administrativa, el descontrol del gasto y la inoperancia de las instituciones.

En este sentido, la profundización de la desprofesionalización del estamento militar


venezolano está atada al modelo de control civil que se ejerce sobre la organización. De
acuerdo a lo señalado por Trinkunas (2005) el control civil existe cuando ―…funcionarios
electos o sus delegados políticos tienen autoridad para decidir sobre los recursos,
54

administración y roles de las fuerzas armadas.‖ (p. 6), es decir, el control civil ocurre en el
momento que el poder político legítimo emplea su autoridad como representante de la
soberanía popular para demarcar y decidir sobre las funciones del estamento militar en el
Estado, la fuente y administración de los recursos que empleará y los roles a cumplir en
función de la sociedad de la que forma parte.

El control civil supone la capacidad del poder político para respetar la voluntad del
ciudadano en la designación de sus autoridades y representantes que, con la legitimidad que
otorga su origen y resultante legitimidad de gestión, deben cumplir con los deberes y
responsabilidades del cargo para los cuales son electos, así como para velar por la observancia
de los valores del Estado y la atención a las necesidades de la sociedad.

Siguiendo con Trinkunas, existen cuatro perspectivas sobre el control civil que
dependen de la institucionalidad del sistema político, Régimen en Riesgo, Régimen
Persistente, Control por Contención y Control por Vigilancia. Estas cuatro perspectivas son el
resultado de la conjunción de dos variables, la capacidad del régimen político para ejercer
control sobre la institución militar y la influencia del régimen para demostrar la habilidad de
modificar los temores, intereses y las creencias de los Oficiales para inducir y hacer cumplir
las órdenes de un gobierno democrático. De acuerdo a este planteamiento, las cuatro
perspectivas por las que se puede asumir el control civil sobre el estamento militar se pueden
sintetizar como sigue:

Régimen en Riesgo: Ocurre cuando el gobierno Persistencia del Régimen: Emerge al


del Estado posee baja influencia sobre su encontrarse el gobierno que enfrenta la
institución militar, unida a la falta de experiencia coacción y la influencia sobre la institución
en la gestión pública y con pocos recursos para militar, pero ―…su alto grado de capacidad
mantenerla. La autonomía militar y los límites en asuntos de defensa le permite una
jurídicos son altos y la democracia nunca llega a combinación de monitoreo y estrategias de
consolidarse. apaciguamiento.‖ (p. 18). Posee información
suficiente para identificar las amenazas y
prevenir cualquier intervención militar. El
régimen democrático aún no está
consolidado, pero podrá llegar a estarlo si el
poder político permite que funcionarios
civiles posean conocimientos y experiencia
en temas de defensa.
55

Control Civil por Contención: Es el resultado de Control Civil por Vigilancia: Es el derivado
la combinación de una alta influencia del gobierno de la combinación de alta influencia del
sobre la institución militar, pero con una baja gobierno y alta capacidad del régimen para
capacidad del régimen para desarrollar desarrollar estrategias combinadas para el
mecanismos de supervisión sobre las actividades control de la institución militar. Para este
de los Oficiales. Con este tipo de control los caso se desarrollan amplias y fuertes
límites para contener a la institución militar son estrategias para asegurar la exclusión de las
derivados del marco normativo y de la definición fuerzas armadas de actividades políticas y
de roles y misiones. Pudiera decirse que con este una supervisión civil activa de los asuntos
tipo de control se llegaría a la consolidación de la militares. Con este tipo de control se presume
democracia. Según Trinkunas este fue el esquema la fuerte consolidación del sistema
que se siguió en Venezuela al inicio del sistema democrático.
de partidos.
Cuadro N°3. Modos de control civil en Trinkunas. Elaboración propia.

Con la llegada del Hugo Chávez a la Presidencia de la República cambió el tipo de


control. Siguiendo con la perspectiva de Trinkunas, el tipo de control realizado sobre el
estamento califica como Régimen en Riesgo, ya que se trastocaron los límites de la autoridad
civil y la autoridad militar. El Presidente de la República asumió plenamente la condición de
Comandante en Jefe con mando operativo sobre la totalidad de las unidades, contingente y
elementos de la organización, los Oficiales que forman parte de cualquiera de los cuatro
componentes deben obediencia al Presidente por encima de sus Comandantes naturales y el
poder político asume que la FAN es un pilar de sostenimiento del proceso político iniciado
con la sanción de la Constitución de 1999.

Este tipo de control directo, o Régimen en Riesgo, se expresa en varias acciones que
Hugo Chávez ya investido como Presidente ejecuta sobre el estamento militar venezolano
(EMV), entre las que se encuentran: a) La habilidad de Chávez para justificar el golpe del 4 de
febrero como una rebelión que pretendía la restauración de la democracia venezolana y
emplearlo como argumento para la incorporación de Oficiales en funciones netamente civiles
en la administración pública; b) Reorientación de las funciones del EMV, pasando de la
dedicación casi exclusiva de la política seguridad y defensa a la participación activa en el
desarrollo nacional por medio de la ejecución de programas sociales que dependen
directamente del EMV en su conjunto, a través de Fundaciones especialmente creadas para tal
propósito como el Plan Bolívar 2000; y c) La construcción de un piso legal que permita la
expansión de los roles y funciones del EMV en el Estado y la sociedad venezolana.
56

Con los elementos referidos hasta este punto, el nuevo tipo de control es peligroso en su
alcance, porque no reconoce la separación entre la autoridad civil y la autoridad militar,
conduce a la profundización de la situación confusión en la que se encuentra el estamento
desde febrero de 1992 gracias a la poca claridad con la que el poder político asumió la
necesidad de la reconceptualización de las funciones y roles de la institución. Riesgoso en su
conceptualización debido a que el poder político es capaz de hacer cumplir órdenes
directamente a las distintas unidades y batallones sin respetar la línea y cadena de mando
operativa, haciendo que los Oficiales y demás contingentes del estamento militar dependa
exclusivamente de las decisiones de la Presidencia de la República y no de sus mandos
naturales. Es contradictorio en su organización dado que presume una mayor autonomía
funcional de la FAN pero todo se centraliza para depender directamente de la Presidencia de la
República.

3.2.- Materia referida al estamento militar en la Constitución de 1999


Este contexto general de profundización de la desprofesionalización del EMV acunó el
proceso de cambio constitucional de 1999. Con la sanción de la Constitución del República
Bolivariana de Venezuela (CRBV) se estableció en Venezuela un proceso de reformismo
radical–populista, entendido como el empleo de medios democráticos para desarrollar
reformas estructurales en el Estado y el sistema político que cambien sustantivamente la
definición de los actores e instituciones políticas, en muy corto tiempo y que pretendan una
nueva interpretación del hecho político venezolano. A esta definición se le une lo populista,
comprendido como el ejercicio de un discurso y una práctica de la gestión pública que
presume la justicia social como sentido orgánico, pero que sólo ofrece medidas coyunturales
que no conducen a un cambio estructural en las condiciones y calidad de vida del pueblo en su
conjunto.

El reformismo radical-populista trae consigo un cambio en la conceptualización de la


misión dada al EMV. Cambio que señala el paso a una sola Fuerza Armada Nacional
conformada por los componentes Ejército, Armada, Aviación Militar y Guardia Nacional, con
lo que se espera la integración normativa y administrativa de los cuatro componentes bajo un
57

mismo canal de comunicación y organización, pero sin alterar el ámbito de competencia


específico. La CRBV asume al estamento militar en su artículo 328 de la siguiente manera:
La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin
militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía
de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar,
la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el
desarrollo nacional, de acuerdo a esta constitución y la ley. En el cumplimiento de sus
funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o
parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la
subordinación. La Fuerza Armada Nacional está integrada por el Ejército, la Armada, la
Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su
competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad integral
propio, según lo establezca su respectiva ley orgánica.

Constitucionalmente el estamento se comprende como un órgano del Estado limitado a


la preservación de la Independencia, la Soberanía de la Nación y de la integridad del
territorio, pero el uso de los recursos humanos y materiales de la FAN no están circunscritas a
lo estrictamente militar, ya que obliga su participación activa en el desarrollo nacional. Esta
última característica es de especial consideración, ya que la misma CRBV no indica los
límites de la participación del estamento en el desarrollo nacional y abre una puerta para su
incorporación a actividades propias del mundo civil, que dependen de la voluntad del poder
político al planificar y ejecutar políticas públicas.

Al revisar las primeras líneas artículo 328, a saber ―La Fuerza Armada Nacional
constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el
Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del
espacio geográfico,…, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la
participación activa en el desarrollo nacional,…‖, nos encontramos que se elimina la
condición de no beligerancia, el respeto a la Constitución y a las instituciones democráticas,
tal como lo indicaba el artículo 132 de la Constitución de 1961.

Al negarse el rango constitucional de la no beligerancia se permite a los oficiales


formar parte del debate público nacional, en el entendido que sus opiniones y juicios no serán
exclusivamente sobre la materia militar sino que se aceptará su intromisión sobre la marcha
58

del sistema político, la crítica abierta a sectores sociales y grupos de presión, así como su
metamorfosis en factor de apoyo a un bando o grupo particular.

La prohibición de la militancia política supone reforzar el carácter secreto del voto


militar, consagrado en el artículo 330 de la CRBV, y proteger al estamento de la participación
en actos proselitistas dentro y fuera de las instalaciones militares así como la negativa expresa
de que los oficiales activos se presenten como candidatos a cargos de elección popular. El
EMV no es necesario para la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la
Constitución y las leyes, mas se le exige la cooperación en el mantenimiento del orden interno
y la participación activa en el desarrollo nacional.

En el anterior diseño institucional de 1961 el mando supremo quedaba como una


atribución de carácter nominal dentro de la organización del Estado, cuyo alcance desde el
punto de vista estratégico se aplicaría por intermedio del Alto Mando Militar en caso de
emergencia, conmoción o conflicto con otro Estado. Con la materia constitucional de los
Artículos 322, 326, 328, 330 y las atribuciones del Presidente de la República en el área, se
asume que las instituciones políticas de la democracia venezolana a partir de la sanción de la
CRBV así como con las acciones del gobierno nacional, trasmutan su carácter civil y su
autonomía hacia un modelo centralista, subordinado a las acciones y decisiones de la cabeza
del Poder Ejecutivo Nacional, con poco o ningún espacio para la toma decisiones dentro de
los límites de las competencias dadas por el marco jurídico, además de la emergencia de un
eventual tutelaje del EMV sobre la sociedad venezolana, ya que de hecho la autoridad civil y
militar puede ser ejercida por la misma persona.

Dado el diseño que posee la CRBV la misión y características del estamento militar
responden a un momento político particular, en el que la aspiración de la reforma radical y el
sentido del populismo absorben la dinámica del sistema posterior a 1999, con la intención de
sustituir el modelo del sistema de arreglo de élites y de darle un nuevo sentido a la FAN.

Es por esto que el reformismo radical-populista que invadió la discusión del Poder
Constituyente, hizo que una oportunidad para producir una verdadera transformación de la
59

democracia venezolana quedara limitada al cambio de nombre de la República y otorgarle


rango constitucional al contenido de leyes orgánicas anteriormente sancionadas. La materia
referida al estamento militar no quedó fuera de esta línea, más bien, se alteró sustancialmente
su misión y organización.

Ahora bien, el diseño, fundamento y organización institucional referida al estamento


militar en la CRBV no quedó exento de revisiones críticas que -desde el mismo año 1999-
alertaban sobre la delicada labor de engendrar una nueva materia constitucional al respecto.
Sobre el particular, Machillanda (1999) fue claro al señalar que ―En este momento de cambio,
el estamento militar está siendo empleado para contener la crisis del Sistema Político
Venezolano pero también como el ‗único‘ puente de oro para enfrentar y encaminar las
grandes demandas no resueltas en el cuerpo social venezolano…‖ (p. 20) Ciertamente,
comenzó a demostrarse la trasmutación de la misión y nuevo tipo control del poder político
sobre el estamento militar.

El claro reclamo de Machillanda (1999) se basó en la necesidad de delimitar y


caracterizar el nuevo modelo del estamento militar venezolano, que en ocasión del ejercicio
del Poder Constituyente mediante la Asamblea, decididamente debía surgir como
consecuencia no sólo del ejercicio de la soberanía del ciudadano, sino también en atención a
la amenazas y nuevas amenazas a la seguridad del Estado venezolano, el impacto de la
tecnología y los cambios generados desde la profundización del proceso de globalización.

En ocasión de la construcción de la Propuesta ante la Asamblea Nacional


Constituyente sobre la materia de Rango Constitucional que afecta al Componente Militar
Venezolano, Machillanda reconoció que el EMV se encontraba en 1999 frente a tres modelos:
Tradicional, Reconceptualizado y Reduccionista. En función de la decisión política de asumir
cualquiera de ellos tres, la nueva Constitución establecería la no sólo la nueva misión del
estamento, sino también los parámetros normativos suficientes para establecer una nueva
pauta de relación, un nuevo tipo de control y una nueva orientación estratégica. En síntesis,
los tres modelos reconocidos por Machillanda (1999) se esquematizan a partir de los
siguientes elementos:
60

Tradicional Reconceptualizado Reduccionista


Guerra como instrumento Privilegio a los intereses Guerra popular de resistencia,
Filosofía político del Estado. regionales por medio de la guerra de todo el pueblo.
Seguridad Colectiva.
Oficiales profesionales Cuerpo profesional Componente armado del
organizados a través de postmoderno. Sometido a la régimen, cercano a la miliar y
Estructura pirámide ocupacional. Pie Constitución y promotor de la sometido estrictamente a las
de guerra organizado por la paz regional y de la paz órdenes del gobierno.
tropa, sometida la Ley de interior. Privilegio de la Reserva por
Servicio Militar. encima de los Oficiales
Profesionales.
Control Objetivo Control Objetivo con una Control Subjetivo como
Tipo de determinado por una pauta pauta de relación que resultado de la penetración del
control de relación profesional. profundice el profesionalismo poder político sobre el
militar. componente armado.
Conquista y Defensa. Determinadas por las Acercamiento a funciones
Componentes tierra, mar y decisiones regionales. coercitivas sobre la sociedad.
Operaciones aire. Especial manejo de las Operaciones únicamente
militares tecnologías de avanzada, el establecidas por el poder
conocimiento de la política político. Poco manejo de la
exterior, la estrategia y la tecnología militar.
seguridad colectiva.
Cuadro N°4. Modelos Militares propuestos por Machillanda (1999).

Aunque queda claro que la Propuesta Machillanda apostaba por la aceptación y


establecimiento en la Carta Magna del Modelo Reconceptualizado, el proceso constituyente
de 1999 asumió el Modelo Tradicional. Modelo Tradicional, que en un claro contexto de
regresión político-militar, poco a poco fue pervirtiéndose para derivar en el Modelo
Reduccionista, dado el desarrollo de las diversas reformas de la Ley Orgánica de la Fuerza
Armada.

3.3.-Regresión Político-Militar
Gracias a los dos factores ya desarrollados, a saber, la profundización del proceso de
desprofesionalización el EMV y el contenido, sentido y significado de la materia
constitucional sobre el y lo militar, el poder político ejercido por el reformismo radical-
populista engendró el Momento Político Militar Revolucionario. De acuerdo con Machillanda
(2010), el Momento Político Militar Revolucionario se define como:
…el empleo protagónico de la fuerza militar como supuesto arquitecto político-social
de la Nación, con el propósito de diseñar y construir el sistema político del Estado
venezolano, bien bajo la figura del poder político o gobierno, bien con su
organización, estructura o alguna facción de ella. (p. 48)
61

El Momento Político Militar Revolucionario implica el reconocimiento de la pérdida


de la frontera entre la dimensión civil y la dimensión militar del cuerpo social venezolano.
Esta pérdida desdibuja la necesaria diferenciación entre la ciudadanía democrática, su ejercicio
y régimen de libertades sociales, políticas y económicas que se expresan responsablemente
como parte del ejercicio de su soberanía, y la conformación de un estamento verticalmente
organizado, profundamente disciplinado, formado esencialmente en Ciencias y Artes Militares
con el objeto de cumplir la misión de seguridad y defensa nacional.

Esta peligrosa pérdida de la diferenciación entre lo estrictamente civil y lo


estrictamente militar implica severas consecuencias para la sociedad y el sistema político.
Sobre este particular, Machillanda (2010) reconoce el Momento Político Militar
Revolucionario acepta la concepción vertical y lineal para generar ―…un estrechamiento o
reduccionismo de la conceptualización del sistema político, del gobierno, pero lo más grave:
del pluralismo y la diversidad propia de la cualquier sociedad libre y soberana.‖ (Ídem) Sin
más, el sistema político queda profundamente determinado por la acción, definición y
realizaciones del poder político, ejercido por el Presidente de la República que reclama, acepta
y asume la condición operacional del rango de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada
Nacional. Todo ello conduce la progresiva disminución, impacto y trascendencia de la acción
ciudadana, para ser sustituida por la lógica vertical y por mandato que es propio del EMV.

Ahora bien, el Momento Político Militar Revolucionario demuestra un proceso


evolutivo de penetración y establecimiento en el cuerpo social venezolano. Siguiendo con
Machillanda, la primera fase está determinada por la penetración ideológica. Se ubica
cronológicamente entre 1999 y 2002, precisamente con la sanción de la CRBV y los sucesos
del 11 de abril de 2002. En esta primera fase se cristalizó el nuevo tipo de control del poder
político sobre el EMV, expresado en la transformación de los Teatros de Operación por los
Teatros de Operación Social en el contexto general del Plan Bolívar 2000, el empleo de
elementos, material e instalaciones militares en funciones asistencialistas y la emergencia de
un nuevo de tipo de vinculación de la organización con la sociedad, así como la designación
de un civil –José Vicente Rangel- como Ministro de Defensa.
62

La intención de esta fase de penetración ideológica Hugo Chávez esperaba demostrar


su control no sólo la cúpula sino de la organización militar en su totalidad. De acuerdo con
Machillanda (2010) ―La institución militar en funciones, aún frágil y con una fractura ética,
mostro todavía arrestos para reaccionar contra la agresiva posición político-ideológica de
trataba de establecer el teniente coronel presidente en su condición militar…‖ (p. 57) Reacción
que se expresó posterior a los sucesos acaecidos en las calles de Caracas durante la jornada de
protesta ciudadana del 11 de abril.

Una vez restituido Hugo Chávez como Presidente por decisión de la cúpula militar el
13 de abril de 2002, se da comienzo a la segunda fase denominada crisis de mando militar,
que se extiende hasta agosto de 2007. Esta fase está caracterizada por la purga realizada por el
poder político de los mandos militares desde abril de 2002 hasta la culminación de los sucesos
de la Plaza Francia de Altamira, cumplidos por los autodenominados Militares Democráticos.
Este proceso de purga profunda de los puestos de mando y comando permitió el remplazo de
los pocos elementos profesionales que persistían, por operadores asociados al poder político.
Con este escenario, la Asamblea Nacional sanciona la primera Ley Orgánica del EMV en
2005, con la cual la Reserva Nacional se transforma en un quinto componente.

Al mismo tiempo, esta fase de crisis de mando militar permitió el establecimiento de


una nueva doctrina militar, sustentada en la guerra popular de resistencia y la defensa popular.
Durante esta segunda fase Hugo Chávez logra el dominio de la organización militar, con lo
que allanó el camino para la conformación de un control autoritario-militarista sobre el
sistema político. Esta segunda fase cierra en agosto de 2007, fecha en la cual la Asamblea
Nacional se encontraba en la discusión de la propuesta de la reforma constitucional.

La tercera fase identificada por Machillanda es el control subjetivo fragmentario que


comienza con la discusión y posterior negación por voto popular del proyecto de reforma
constitucional de 2007, pasando por dos reformas a la Ley Orgánica de la Fuerza Armada
Nacional, en las cuales se les denominó Bolivariana, y que se sostuvo hasta el fallecimiento de
Hugo Chávez en 2013. En esta tercera fase el control del poder político sobre el EMV
transmuta a una forma subjetiva, lineal, personalista y profundamente ideologizado a partir de
63

la comprensión que asumió Chávez sobre las relaciones civil-militares. Este control subjetivo
es fragmentario ya que el Presidente-Comandante en Jefe demuestra:
…la capacidad de influencia, vigilancia y censura –por parte del Presidente de la
República como representante del poder político- sobre toda la estructura
organizacional, el presupuesto de defensa, la capacidad operacional y administrativa
del cuerpo armado y el sistemático y organizado examen y verificación de las
realizaciones militares mediante el empleo de los organismos de inteligencia… (p. 65)

Ya en esta tercera fase el EMV se degrada en componente armado, con una pirámide
ocupacional fragmentada, una cúpula totalmente dominada por el poder político, así como una
presencia cada vez más protagonista de la Reserva Militar, ahora transformada en Milicia
Bolivariana. Tercera fase donde el profesionalismo militar desaparece, el principio
administrativo sustituye definitivamente al principio operativo, con lo cual se pone en riesgo el
cumplimiento de la misión constitucional de la defensa y seguridad militar del Estado. No
existe Concepto Estratégico del Estado, hay ausencia de apresto físico y operacional, así como
la aceptación de una ideología difusa y personalista como marco de referencia para la
transformación de la doctrina militar.

Dados los elementos y consideraciones avanzadas hasta este punto, queda claro que
aproximarse a la regresión político-militar es una tarea compleja. Complejidad que está
asociada no sólo a la diversidad de actores e instituciones que están involucradas en su
aproximación, sino también en los efectos que este tipo de procesos generan sobre la sociedad
y su sistema político. Sobre este particular, Gianfochetta (2011) se atreve a reconocer a la
regresión política como la expresión concreta de ―La falta de separación de los poderes y su
escasa autonomía frente al Ejecutivo Nacional (…) que debilitan la misma institucionalidad
democrática y socavan peligrosamente el Estado de Derecho…‖ (p. 11) En este sentido,
regresión política implica que las instituciones del sistema político -nominalmente
democrático- pierden su autonomía, capacidad de decisión y actuación al someterse a la
voluntad, influencia y visión personalista de un actor político particular. Actor político
particular que, en el caso venezolano, desde 1999 a 2013 fue Hugo Chávez.
64

Regresión política conduce a la pérdida progresiva de la pluralidad propia de la


democracia, la inefectividad del diálogo y la construcción colectiva entre los diversos actores
políticos y peligrosamente deriva en un régimen autoritario. El sistema político democrático
pierde su sentido, quedando únicamente como descripción dogmática de la Constitución.
Regresión política es igual a regresión democrática.

Ahora bien, siguiendo con los aportes de Machillanda, se entiende como regresión
militar el degredo del estamento militar en componente armado de la sociedad. Componente
armado que calza en el Modelo Reduccionista, con lo cual se devalúa un cuerpo de Oficiales
preparados para el cumplimiento de la misión constitucional de seguridad y defensa, para
llegar a instituirse un cuerpo de combatientes que gestionan las relaciones civil-militares desde
la subordinación ideológica, fanatizada y militante al poder político. Regresión militar implica
la exaltación plena de la desprofesionalización militar, la existencia de un control subjetivo
sobre el cuerpo armado, la pérdida del apresto físico y operacional, así como la puesta en
ensayo de planteamientos más tácticos que estratégicos cercanos a la guerra y defensa popular.
Regresión militar coloca al Estado en serias condiciones de debilidad, poca respuesta y sentido
de Estado al cumplirse cualquier hipótesis de conflicto.

Tomando como ciertas la aproximación sobre regresión política y regresión militar,


puede entenderse a la regresión político-militar como una deformación del sistema político
democrático, en la cual el poder político asume un rol central y fundamental en el
sostenimiento de un régimen no previsto en la Constitución, con la intención de sostenerse en
el tiempo y transformar la relación entre el ciudadano y las instituciones. Esta deformación se
extiende al estamento militar, cuando la autoridad civil y militar es ejercida por la misma
persona, cumple con un proceso de penetración ideológica y establece relaciones civil-
militares de sumisión y un control subjetivo fragmentario. Regresión político-militar implica
la devaluación del estamento militar en un cuerpo armado servil al poder político. Poder
político y cuerpo armado que esperan cristalizar la militarización de la política y de la
sociedad.
65

3.4.-Consecuencias de la Regresión Político-Militar


Gracias a la aproximación conceptual sobre el proceso de regresión político-militar en
las dos primeras décadas del siglo XXI venezolano, se identifican peligrosos efectos sobre el
sistema político y la sociedad venezolana. Peligrosos efectos, que en una primera revisión se
expresan en la militarización de la política y de la sociedad, la consolidación del gobierno
militar y el sostenimiento de la crisis política y la crisis militar.

3.4.1.-Sostenimiento de la militarización de la política y de la sociedad


En el contexto de la regresión político-militar el fenómeno de la militarización de la
política y de la sociedad resulta de la inexistencia de límites en las atribuciones para el
cumplimiento de las funciones del mundo civil y del militar, derivada de un marco normativo
poco claro, un control civil directo sobre la FAN y la emergencia de un nuevo tipo de Oficial
afectado en su profesionalismo y cooptado a un poder político corrupto y corruptor.

De allí que la militarización de la política y de la sociedad tiende a la organización


vertical de los cuadros de militantes del reformismo radical-populista para luego tomar todo el
tejido social venezolano, a la acción disciplinada de éstos y la no objeción de la interpretación
arbitraria del hecho político por parte de la dirigencia, a la subordinación -en un primer
momento- de sus militantes a los designios y pareceres de un líder, y la paulatina sustitución
de los derechos individuales –civiles y políticos- por derechos sociales. Para Machillanda
(2003) este proceso ―…invoca la implantación sistemática de formas modos y usos verticales,
imperativos, indiscutibles, impuestos, personalistas, excluyentes, dogmáticos y fanáticos de las
decisiones emanadas del máximo nivel de gobierno para aceptar acciones y/o reacciones con
el objeto de mantener y consolidar la unidad monolítica del entramado social que sustenta al
régimen.‖ (p. 9)

En este escenario, el poder político se confunde con el poder militar y espera llegar a
un control de las instituciones políticas y de la sociedad tal como lo realiza con el componente
armado. Afirma que para la consolidación de sus reformas y proyectos necesita la definición
del respaldo de arriba hacia abajo, en la que el nuevo liderazgo político asume como una tarea
la descripción de un tipo de organización vertical donde el control y las decisiones sean
66

potestad del líder-caudillo y la disidencia sea castigada con el escarnio y la exclusión,


pudiendo llegar al ostracismo. Además, se caracteriza al oponente como un enemigo que debe
aniquilarse de cualquier forma y en cualquier espacio. La definición de la organización de
respaldo social no es discutida, su composición es aceptada por la militancia tal como lo exige
el líder-caudillo y su inscripción se hace obligatoria para recibir los beneficios de la política
pública.

Al ocurrir el proceso de militarización de la política, la influencia de la institución


militar se superpone a la voluntad, decisión y ejercicio de los derechos ciudadanos y la
sociedad civil, ya que el estamento militar se asume como parte integrante y determinante del
hecho político, trasmutando en una organización beligerante, politizada y capaz de definir el
destino del sistema. Se acepta como la pieza principal para el desarrollo de las acciones del
gobierno y acepta que su alejamiento del ámbito estrictamente militar es un nuevo espacio
para demostrar su capacidad como cuerpo elite de la sociedad.

Desde el liderazgo del chavismo se definió el propósito, objetivos, valores y número de


personas que conforman cada uno de estos grupos, cuya fidelidad no se debe a una idea o
contenido programático específico, sino a una persona que coyunturalmente controla al mismo
tiempo el poder político y el poder militar. En este tipo de relación anormal entre la sociedad
civil, el hecho político y el estamento militar se terminó por fulminar el sentido profesional de
la FAN, minándose desde sus bases al corporativismo y superponiendo a la institución armada
por encima del ciudadano, degradándose en componente armado.

Ahora bien, la militarización de la política o política militarizada, conduce a un


proceso aún más riesgoso para el sostenimiento de la democracia en Venezuela, la
militarización de la sociedad. De acuerdo con Machillanda (2003) este proceso se comprende
como ―…el conjunto de acciones y decisiones políticas o administrativas, jurídicas y
psicológicas, desarrolladas por el régimen en el cuerpo social venezolano, en aras a conseguir
el control por vía natural o de excepción de los miembros de la sociedad…‖ (p. 11) con el
propósito de controlarlo, minimizar la disidencia y dominar todos los ámbitos en los que se
desenvuelve el ciudadano.
67

Con la militarización de la sociedad el reformismo radical-populista en el contexto


general de la regresión político-militar traspasó el límite de la organización de su militancia,
para obligar a la sociedad en su conjunto a vincularse disciplinada, vertical y obedientemente
al control de líder-caudillo. Para ello el poder político diseña desde su particular interpretación
de la CRBV leyes, proyectos y planes de desarrollo que obligan la adhesión del ciudadano. En
este proceso aquellos que defiendan su disidencia son excluidos del hecho político y es
criminalizada su actuación.

Como resultado de la regresión político-militar y la militarización de la política, el


tejido social venezolano se ha ido convirtiendo en una agregación de individualidades
uniforme, vertical, rígida, excluyente y fanatizada que asume a la Presidencia de la República
como la única instancia de poder que puede resolver sus exigencias como cuerpo social,
acepta al componente armado como la pieza central en la ecuación política y como un
elemento moderador del hecho político. La actividad económica y sindical se desarrolla de
acuerdo al modelo corporativista desarrollado en otros contextos y momentos históricos, en el
que desde el Estado se definen los límites del proceso productivo, el tipo de propiedad, el
control férreo del régimen socio-económico y la adscripción obligatoria de las organizaciones
sindicales al proceso político.

En consecuencia el reformismo radical-populista en plena regresión político-militar


necesita de pocos elementos adiestrados formalmente en las Escuelas de Formación de
Oficiales, para preferir un gran contingente de reservistas o Milicia Nacional. Con la Milicia el
poder político interviene directamente en su capacitación, organización de comandos,
ubicación en el territorio, disposición del número de reservistas para cada comuna, localidad o
municipio, así como la obediencia ciega y fiel al líder-caudillo. En contraposición el número
de Oficiales Profesionales tiende a su disminución y paulatinamente el instrumental de guerra
de la República pasa a manos de los Comando de la Milicia Nacional.

3.4.2.-Gobierno Militar
Resultado de la separación temporal del poder realizada en cadena nacional por Hugo
Chávez el 8 de diciembre de 2012, Nicolás Maduro en su condición de Vicepresidente
68

Ejecutivo de la República quedó investido no sólo como encargado de la Presidencia, sino


como sucesor designado por el líder del proceso reformista radical-populista. Esta misma
situación justificó la sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia del 9
de enero de 2013, un día antes de la toma de posesión determinada por la Constitución
Nacional para el inicio del tercer período presidencial consecutivo de Hugo Chávez, dados los
resultados de las elecciones presidenciales del 7 de octubre. Como tal, la Sala Constitucional
decidió que:
En atención al principio de continuidad de los Poderes Públicos y al de preservación de
la voluntad popular, no es admisible que ante la existencia de un desfase cronológico
entre el inicio del período constitucional y la juramentación de un Presidente reelecto, se
considere (sin que el texto fundamental así lo paute) que el gobierno queda ipso facto
inexistente. En consecuencia, el Poder Ejecutivo (constituido por el Presidente, el
Vicepresidente, los Ministros y demás órganos y funcionarios de la Administración)
seguirá ejerciendo cabalmente sus funciones con fundamento en el principio de la
continuidad administrativa (p. 12)

Apoyándose en el principio de continuidad administrativa sin alguna consideración a


las condiciones de gobierno participativo, electivo, alternativo y democrático previsto en la
CRBV que pretendió interpretar, la Sala Constitucional validó el acto de sucesión política del
8 de diciembre convirtiendo a Nicolás Maduro a todos los efectos en el nuevo Presidente de la
República, cuestión que implicó su condición de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada
Nacional Bolivariana.

Esta condición de elección por sentencia de Nicolás Maduro le condujo a comenzar a


establecer redes de apoyo en los factores de sostenimiento del régimen chavista y sus distintas
representaciones. Con el grupo de los pragmáticos negoció la continuidad de la entrega de
PDVSA y sus recursos al mismo grupo de personas dirigidas por Rafael Ramírez, con los
civil-radicales estableció puentes de comunicación necesarios para asumir el control no sólo
de las Comunas y Consejos Comunales –tal como está previsto en la legislación en la materia-
sino en el reconocimiento de su conducción de la revolución bolivariana de cara a los
denominados colectivos. Con la denominada boliburguesía dejó en igualdad de condiciones el
acceso a divisas más allá de lo permitido por el régimen de control cambiario, así como el
sostenimiento de sus prerrogativas en la asignación de contratos y licitaciones públicas en un
contexto de economía de puertos.
69

Ahora bien, con el grupo de los militares-radicales mantuvo su status quo generado
durante los catorce años de gobierno chavista, a través de la continuidad del Alto Mando
Militar y Ministro de la Defensa designados por el propio Hugo Chávez. Esta situación
implicó lo que Machillanda (2013) denomina tutelaje militar, es decir el establecimiento de
una ―…expresión perversa de las relaciones civiles militares para controlar el poder político
por parte de un elemento armado, en el cual una cúpula se nutre de la desconfianza
generalizada del pueblo venezolano hacia el poder político y la ingobernabilidad militar...‖ (p.
2) Este establecimiento de la relación perversa en el ámbito de la relaciones civil-militares
conduce a que la cúpula militar, en este momento integrada por Oficiales vinculados con las
asonadas golpistas de 1992, se instituya en el grupo de controla objetiva y realmente el
gobierno nacional en sus diversos ámbitos: administración y gestión de recursos, toma de
decisiones, control interno, relaciones con los demás Poderes Públicos, hasta el mantenimiento
de la industria petrolera en el esquema de un modelo económico netamente rentista.

Sin más, Nicolás Maduro como encargado de la Presidencia de la República estableció


un gobierno militar por vía del tutelaje, a fin de mostrarse seguro en control no sólo del propio
gobierno, sino la emergencia de su figura como factor amalgama de las diversas expresiones o
familias del régimen. Quede claro, el llamado a la unidad de Hugo Chávez el 8 de diciembre
no era dirigido a la unidad de la Nación, más bien estaba conducido a los propios grupos que
integran el régimen con el fin de sostener el proceso iniciado por él con el propósito de
consolidar un nuevo arreglo de élites políticas, desplazando los resquicios de democracia
competitiva en Venezuela y consolidar la propuesta de Estado Comunal, tal como está
presentada en el Plan de la Patria 2013-2019.

Con el anuncio oficial de la muerte de Hugo Chávez el 5 de marzo de 2013, el


establecimiento de diez días de exequias y la convocatoria a elecciones presidenciales por
parte del Consejo Nacional Electoral para el día 14 de abril, se evidenció la necesidad de
sostener una acción política determinada por el gobierno militar. Con sostenidas y reales dudas
sobre su legitimidad de origen, Maduro resulta electo con un poco más del 2% de diferencia
con Henrique Capriles para cumplir con el resto del período constitucional 2013-2019. Su
acelerado proceso de proclamación sin atender los reclamos opositores de reconteo, así como
70

la apresurada toma de posesión el 19 de abril pusieron en evidencia el carácter pugnaz de la


nueva etapa del sistema político, resultado de la profundización del tutelaje militar y el
establecimiento formal del gobierno militar, que trascendiendo la situación generada por la
vacancia absoluta de Hugo Chávez y el desarrollo en consecuencia de los mecanismos
constitucionalmente previstos, se instituye en la Venezuela del siglo XXI.

Gobierno militar que no es lo mismo que militares cumpliendo funciones en cargos de


la administración pública. Lo segundo forma parte de la designación de Oficiales en el
cumplimiento de funciones burocráticas en el gobierno nacional, situación que los aleja del
cumplimiento de su misión como estamento militar, así como de su necesario apresto físico y
operacional requerido en una posible situación de conflicto, sosteniendo la degradación de
estamento a componente armado. Oficiales en funciones de gobierno son una expresión de la
desprofesionalización del elemento armado, de la pérdida de armonía de la pirámide
ocupacional de la Fuerza Armada, así como el quebrantamiento de los valores que sostienen a
la organización militar venezolana.

El gobierno militar es mucho más peligroso para la Nación, ya que el Alto Mando
Militar se desdibuja con la dirigencia político-partidista del gobierno en la peligrosa
comprensión de que Estado, Gobierno y Fuerza Armada significan exactamente lo mismo. En
el gobierno militar las relaciones civil-militares están determinadas por terrible y perversa
expresión del hombre de armas como parte de un partido político en armas, del grupo que
posee una sola ideología y forma de comprender el hecho político, como militante de una
visión particular de comprender a Venezuela, su realidad y manejo el hecho político. Esta
cuestión anula e invalida la misión del estamento militar en el Estado y lo convierte en la
nueva elite dirigente de la Nación.

3.4.3.-Profundización de la crisis política y la crisis militar


Considerar los términos crisis y crisis del sistema político dentro de la construcción
referencial de las ciencias sociales, y concretamente de la ciencia política, demuestra en un
primer momento una interpretación polisémica. Esta diversidad de aproximaciones radica no
sólo en la profusión de su compresión, sino en la complejidad de lo que envuelve, en lo
71

extenso de su vinculación con otras ideas o campos disciplinares, así como la arbitrariedad y,
por momentos, ligereza de su aplicación.

Masías (2003) refiere que la conceptualización sobre crisis posee un carácter


secundario o auxiliar, ―Ha sido siempre un concepto auxiliar correspondiente o parte de un
sistema de ideas cada vez mayor: tal vez de cosmovisión lineal o tal vez circular del
tiempo,…Es un concepto secundario, dependiente de otras premisas, por sí solo poco sentido
ha podido incluir‖ (p. 10) Hablar de crisis implica su necesaria vinculación con construcciones
más profundas y especializadas, que denoten un límite disciplinario específico y una extensión
dentro de un campo del conocimiento. Pudiera decirse que su comprensión viene de la mano
de aquello que la origina y de la especificidad propia del contenido que posibilita su
consideración.

De allí que cuando se relaciona a ―crisis‖ con las ciencias sociales y con la ciencia
política se está definiendo el campo referencial en el que se permite su comprensión. Masías
señala que ―…las crisis de las que se habla en ciencias sociales son crisis de (o en) la vida
social, crisis de (o en) la sociedad, de lo que la constituye, de lo que es producido en ella‖ (p.
11) La idea de crisis refiere al desgaste o pérdida del impacto y/o trascendencia de un proceso
particular de la vida social con consecuencias igualmente trascendentes y con efecto negativo
en la sociedad en su conjunto, es decir, supone la pérdida de contundencia y significado de un
proceso dentro de la sociedad que afecta su funcionamiento, organización y estabilidad con
consecuencias presuntamente desfavorables para desarrollo y consolidación. Derivada de esta
idea, el proceso de pérdida del significado y trascendencia en la política supone su
consideración desde el poder, su legitimidad, sus acciones y el uso del aparato de poder.

El proceso político conducido desde la Presidencia de la República por Nicolás


Maduro como expresión concreta de la regresión político-militar de Venezuela, claramente
demuestra la pérdida de significado y trascendencia de las acciones del gobierno convertido en
gobierno militar, en ánimos a lograr el modelo de Estado Democrático, Social, de Derecho y
de Justicia, el cumplimiento de las orientaciones del régimen socio-económico
72

constitucionalmente acordado, así como el establecimiento de las condiciones necesarias para


el ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos.

El gobierno militar de Nicolás Maduro se demuestra incompetente para asumir y


resolver el estado de crisis en cual se encuentra el país. Crisis que posee expresiones en lo
político, lo social, lo económico y lo militar. La crisis política queda expresada –aparte de las
consideraciones propuestas en los puntos anteriores- en la falta de establecimiento de
mecanismos y acciones políticas que cristalicen en consenso con diversos actores sociales,
políticos y económicos. El gobierno militar de Maduro no cree en la solución acordada, en la
diversidad de ideas, posturas y mecanismos de acción política propias de la democracia, sólo
cree en la obediencia, el mando vertical y el sometimiento a la autoridad única y central. En
este sentido, el tutelaje militar condiciona el trabajo en conjunto al sometimiento, al
desconocimiento de la propia identidad y al quiebre de la voluntad propia, manera de
disminuir la capacidad táctica del enemigo y vencerle.

Lamentablemente para la Nación, la crisis política heredada y profundizada por el


gobierno militar condiciona el sostenimiento y empeoramiento de la crisis social y económica.
La crisis social queda claramente expresada en la incapacidad del control vertical, fanatizado y
obediente que expresa el gobierno en el afrontamiento de graves problemas sociales, entre lo
que destaca las violencia social determinada por la inseguridad. Justamente, en el primer año
del ejercicio del gobierno militar las cifras no oficiales presentadas por el Observatorio
Venezolano de Violencia (2013) indican el asesinato de 24.763 muertes violentas, lo que
representa el 12% del índice de mortalidad general sólo para ese año. De estas mismas cifras
se recoge que las tres categorías en las cuales se puede organizar la cifra total son homicidio,
resistencia a la autoridad y averiguaciones de muerte. Así mismo, queda clara una mayor
incidencia de víctimas y victimarios en los varones que en las mujeres.

De acuerdo con las cifras presentadas por el mismo Observatorio Venezolano de


Violencia, para el año 2012 el total fue de 19.459 muertes por violencia, situación que 2011
fue de 15.360 y en 2010 de 13.080. Todo ello demuestra que el año 2013 fue uno de los
períodos más severos de la historia reciente por muertes generadas por la violencia social,
73

expresión de la inseguridad pública condicionada por la pérdida de efectividad y trascendencia


de los planes de seguridad desarrollados por el gobierno militar, concretamente la Gran Misión
A Toda Vida Venezuela, el Plan Patria Segura y el Gobierno Militar de Calle.

A la crisis social se le une la crisis económica. Esta última determinada por el carácter
intervencionista del gobierno en el sistema económico que, en una retorcida aceptación de
Estado más Gobierno más Fuerza Armada como lo mismo, genera el cierre de empresas, la
fuga de capitales, la huída de talentos profesionales, así como la pérdida sostenida del Bolívar
como signo monetario como resultado de su constante devaluación. A este lamentable
escenario, se le une la impróvida gestión del gobierno militar en la política fiscal que no
conduce al control de la inflación.

Frente a ello, el gobierno de Maduro propuso la sanción de una nueva legislación en


materia económica a través de la aplicación de la Ley Habilitante de noviembre de 2013, con
la intención de controlar los precios, niveles de ganancia, desarrollo de la actividad
empresarial y emprendedora, así como el mercado cambiario, desconociendo el
funcionamiento real del sistema económico y sus reglas más elementales como la ley de oferta
y demanda. En este sentido, el gobierno militar asume que una vez dada la voz de orden –esta
vez por la legislación- para controlar la inflación y la constante devaluación de la moneda la
economía debe obedecer y acatar disciplinadamente.

La crisis militar evidencia su profundización, dada la no atención de los conflictos inter


e intrafuerzas que se mantienen a lo interno de la organización, demostrados en la designación
del primer Alto Mando Militar del gobierno de Maduro el 5 de julio de 2013. Con este
nombramiento demostró complacencia con la cúpula militar sometida por Hugo Chávez, ya
que ascendió al nuevo rango de Mayor General a un conjunto de Oficiales vinculados con las
asonadas de 1992 garantizándoles cuatro años más de actividad. Al mismo tiempo, y como
resultado del denominado Gobierno Militar de Calle, se pretende la pérdida definitiva del
orden y comando que es propio de la organización militar, profundizándose su
desprofesionalización y el empleo del instrumental de guerra en operaciones contradictorias la
con misión dada al estamento militar en la Constitución.
74

Quede claro, la llegada de Hugo Chávez al poder político por vía legítima en 1999
desencadenó al establecimiento de un proceso reformista radical-populista en el sistema
político venezolano. Proceso reformista radical-populista que se valió de la convocatoria a la
soberanía popular y el uso del Poder Constituyente, con la intención de generar un cambio de
reglas del juego democrático y establecer una nueva etapa en el desarrollo del hecho político
nacional. En este sentido, el cambio de reglas refrendadas popularmente en 1999 trajo consigo
profundos efectos para todas las instituciones del sistema político, en especial para el EMV.
La organización militar asumió el cambio de su misión, organización y principios que
fundamentan su condición de pertenencia con el Estado.

A partir de la consideración anterior, el poder político comenzó a actuar sobre el EMV


lo que permitió el inicio, desarrollo y profundización del proceso de regresión político-militar.
Regresión político-militar expresada en el Control Subjetivo Fragmentario, la emergencia y
persistencia del Momento Militar Revolucionario y el degredo del EMV a componente
armado. La regresión política-militar venezolana está expresada en la dimensión normativa
asociada al componente armado, en la profundización de la militarización de la política y de la
sociedad, la emergencia de un gobierno militar a partir de 2013 y la persistencia de un
contexto político determinado por la crisis del sistema político y la crisis militar.

El modelo de componente armado engendrado y sostenido por la regresión político-


militar evidencia su inviabilidad. Inviabilidad expresada en su condición de componente
desprofesionalizado, carente de una filosofía y doctrina de defensa pertinente con los valores y
principios del Estado, sin un liderazgo militar solvente y profundamente arraigado a las
directrices que determine el poder político. En este escenario, el cumplimiento de la misión
constitucional de seguridad y defensa militar es imposible de alcanzar bajo el escenario de
cualquier hipótesis de conflicto. Por ello, la superación de la regresión político-militar
requiere de un cambio dirigido hacia la redemocratización del sistema político venezolano. La
emergencia de un nuevo poder legítimo no debe postergar la definición del Concepto
Estratégico del Estado y, a partir de éste, aproximar, establecer y consolidar la
reconceptualización del estamento militar.
75

CAPÍTULO IV
EFECTOS DEL POST-CHAVISMO LA ECONOMÍA Y LA SOCIEDAD

Avanzadas consideraciones sobre la figura de Nicolás Maduro y su rol en la


emergencia del post-chavismo, así como la revisión de impactos de esta etapa del sistema
político sobre el estamento militar venezolano -lamentablemente degradado a componente
armado- se requiere la aproximación a los efectos que se pueden identificar sobre la economía
y el cuerpo social venezolano. Elementos de compleja consideración, ya que son los espacios
que claramente determinan el éxito o fracaso de la gestión del gobierno nacional, consecuencia
de la puesta en ejecución de un programa electoral particular correspondiente a la visión
ideológica de un grupo político específico que, por normativa constitucional, debe convertirse
en plan estratégico de desarrollo económico y social de la Nación.

En este capítulo comienza con un abordaje el Plan de la Patria, programa electoral del
PSUV y grupos aliados en ocasión de las elecciones presidenciales de 2012, sostenido como
programa de Nicolás Maduro en 2013, que desde esa fecha supone operar como marco de
referencia para la acción de gobierno e incidir en el cumplimiento de las políticas
determinadas en su contenido, con las cuales se esperan alcanzar el cumplimiento de los
objetivos y metas de desarrollo nacional allí contenidas. A partir de tal consideración, se
reconocen los efectos de la aplicación del Plan de la Patria sobre la economía nacional,
tomando en cuenta indicadores económicos y sociales oficiales presentados por el Banco
Central de Venezuela, el Instituto Nacional de Estadística, el Ministerio de Salud, Ministerio
de Educación, Ministerio de Petróleo y la OPEP, dada condición rentística derivada de la
comercialización del petróleo en el mercado internacional.

A partir de los efectos del post-chavismo en la economía es permitida la consideración


de sus impactos sobre el cuerpo social venezolano. Esta tarea, también, implica la revisión de
cifras oficiales generadas por Instituto Nacional de Estadística, así como las estimaciones
propuestas por la Encuesta sobre Condiciones de Vida elaborada conjuntamente por la
76

Universidad Central de Venezuela, Universidad Católica Andrés Bello y Universidad Simón


Bolívar. Todo ello con la intención de concretar el contraste entre la propuesta del Plan y sus
realizaciones.

4.1.-Plan de la Patria como eje de la acción de gobierno


En ocasión de la celebración de las elecciones presidenciales del año 2012 los
candidatos inscritos en la contienda debieron cumplir con la obligación normativa de presentar
su plan de gobierno. Plan de gobierno que en el caso del candidato a la tercera re-elección
Hugo Chávez se denominó Programa de la Patria-Propuesta del Comandante Hugo Chávez
Frías 2013-2019. El candidato unitario de la oposición seleccionado en una elección primaria
abierta nacional, Henrique Capriles, también inscribió su plan de gobierno denominado
Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional 2013-2019.

Una vez conocidos los resultados electorales del 7 de octubre de 2012, en los cuales
Hugo Chávez obtuvo por tercera vez la Presidencia de la República con 7.963.061 votos sobre
los 6.426.286 a favor de Henrique Capriles, es decir un 55% sobre el 44.39%, sólo bastaba la
toma de posesión que debía producirse el 10 de enero de 2013 para que el Programa de la
Patria comenzara el proceso que culminaría en su conversión en el plan estratégico de
desarrollo económico y social de la Nación. Este paso ocurre con Nicolás Maduro ya
convertido en Presidente Constitucional el 3 de diciembre de 2013. Desde ese momento el
programa electoral se transformó en Líneas Generales del Plan de la Patria, Proyecto
Nacional Simón Bolívar, Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la
Nación 2013- 2019, en lo siguiente denominado Plan de la Patria.

El contenido del Plan de la Patria comienza con la revisión del proceso de planificación
y ejecución de políticas públicas desarrollados en Venezuela desde el año 1999.
Concretamente, el documento realiza una revisión particular de la dinámica vinculada con la
planificación de la acción de gobierno desde la construcción de la Agenda Alternativa
Bolivariana de 1996. Esta Agenda fue el resultado de la vinculación de ideas y personalidades
en torno a la figura de Hugo Chávez una vez sobreseído por el Presidente Caldera en 1995.
Precisamente, de acuerdo con el Plan de la Patria (2013) esta Agenda Alternativa Bolivariana
77

incluye el Proyecto Nacional Simón Bolívar, el cual ―…propone la fijación de un horizonte de


tiempo máximo de veinte años, a partir del comienzo de las acciones transformadoras de la
situación inicial, para que los actores y las acciones se ubiquen en el objetivo estratégico.‖ (p.
3) Objetivo estratégico asumido como la reconstrucción de Venezuela por medio de un
cambio estructural empleando los mecanismos de la democracia. Objetivo que desencadenó
en una Asamblea Nacional Constituyente, a fin de de generar nuevas bases institucionales que
permitieran el establecimiento de una agenda reformista enfoca en la superación de los
desequilibrios macroeconómicos y macrosociales.

A partir de tal cuestión, el Plan de la Patria señala contenidos vinculados con los dos
planes de desarrollo económico y social de la Nación correspondientes a los períodos
constitucionales 2000-2006 y 2007-2013. El primero de ellos estuvo integrado por cinco ejes
de desarrollo: Económico, Social, Político, Territorial e Internacional, con la intención de
generar políticas asociadas a cada uno de ellos y establecer el equilibrio entre la acción de
gobierno y la cancelación de denominada deuda social. El segundo plan se denominó Proyecto
Simón Bolívar-Primer Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-
2013. Su contenido estuvo profundamente vinculado con el giro doctrinario realizado por el
chavismo, ya que una vez re-electo Hugo Chávez en 2006 decidió pasar de la doctrina
bolivariana-nacionalista a la propuesta del socialismo del siglo XXI.

En este sentido, el Plan 2007-2013 se organizó a partir de siete líneas estratégicas, a


saber nueva ética socialista, suprema felicidad social, democracia protagónica revolucionaria,
modelo productivo socialista, nueva geopolítica nacional, Venezuela: potencia energética
mundial y nueva geopolítica internacional. Líneas estratégicas que se enfocaron en el logro y
consolidación de una propuesta ideológica específica a la totalidad del cuerpo social
venezolano. Sobre este particular, vale aclarar que Dieterich (2007) considera al socialismo
del siglo XXI como un nuevo proyecto histórico en el cual se apoyan ―…los ciudadanos del
mundo para sustituir la sociedad capitalista por la democracia participativa.‖ (p. 191)

Entendido como un nuevo proyecto histórico, el socialismo del siglo XXI espera el
logro definitivo del establecimiento de una nueva institucionalidad expresada en tres grandes
78

ámbitos: la economía de equivalencias, la democracia participativa y la consolidación de un


nuevo sujeto crítico-estético. Siguiendo con Dieterich (2007), la economía de equivalencias
surge como respuesta a la inviabilidad estructural de la economía de mercado para solventar
las desigualdades sociales entre pobres y ricos, así como también las diferencias entre
naciones pobres y naciones ricas. De allí que, la economía de equivalencias se basa en lógica
del valor del trabajo lo que implica aceptar:
…el salario equivaldrá al tiempo de trabajo invertido, independientemente de la edad,
del sexo, del estado civil, del color de la piel, de la nacionalidad, del tipo de trabajo, del
esfuerzo físico, de la preparación escolar, del desgaste, de la habilidad, de la experiencia
profesional, de la entrega personal al trabajo; independientemente también, de la
pesadez del trabajo y de los peligros que implique para la salud… Los precios equivalen
a los valores, y no contienen otra cosa que no sea la absoluta equivalencia del trabajo
incorporado a los bienes. (p. 109)

En consecuencia, todo el proceso económico descansa en el valor de trabajo invertido


en la producción de bienes y servicios, independientemente de la calidad, productividad,
creatividad e iniciativa que implique alguna consideración a un valor agregado vinculado con
el proceso productivo. Como corolario, la fijación de precios no dependerá de la oferta y
demanda de un bien o servicio en particular, sino del tiempo invertido por el trabajador en la
producción, lo que conduce a determinar todo el proceso y sistema económico en un patrón
uniforme para toda actividad y actuación económica. Es un sistema basado en el individuo y
valor del tiempo invertido durante el trabajo.

La economía equivalente requiere para su desarrollo la socialización de los medios de


producción por medio de la confluencia en una misma contexto de la propiedad pública
estatal, la propiedad privada y propiedad comunitaria. Todo ello en el reconocimiento que
―…el curso de la economía se reduce a esfuerzos individuales para satisfacer las necesidades
generales de la mejor manera posible.‖ (p. 112) En el planteamiento de Dieterich, esta forma
de comprender el proceso económico queda cristalizada cuando en todos los niveles y
espacios de la producción se alcanza la equivalencia entre el esfuerzo y la compensación.
Equivalencia entre esfuerzo y compensación que abola el mercado, ya que los precios no se
fijan como resultado de la oferta y la demanda, son consecuencia del valor de los bienes que se
79

producen y del salario. Producción y salario que son resultado del cálculo del tiempo de
trabajo invertido.

El segundo ámbito es la democracia participativa. Esta forma de comprender la


democracia ―…se refiere a la capacidad real de mayoría ciudadana de decidir sobre los
principales asuntos públicos de la nación.‖ (p. 135) Dieterich (2007) la considera como la
evolución natural y la ampliación progresiva de la democracia representativa, debido a que
implica la superación de formas de conciliación de las élites económicas con las élites de los
partidos políticos que sólo pretenden el sostenimiento de los condicionantes económicos,
políticos y sociales que apuntalan privilegios dentro de la sociedad. La democracia
participativa implica el establecimiento de mecanismos de consulta permanente a todos los
espacios sociales, con los cuales el ciudadano participa sin ninguna instancia de
intermediación en la dinámica económica, política y social de su contexto. Mecanismos que
ahondan en el privilegio del referéndum o el plebiscito como vía de incorporación directa del
ciudadano en la toma de decisiones públicas.

El tercer y último ámbito está vinculado con el logro de un sujeto racional-ético-


estético. Sujeto que trasciende la idea de la consolidación de un ―hombre nuevo‖ vinculado
con las ejecutorias del socialismo en el siglo XX. Este sujeto requerido y resultante por el
socialismo del siglo XXI se asume como el actor-trabajador, quien reconoce su rol e
importancia en la consolidación de una economía de equivalencia, así como el sentido
protagónico de su participación directa en la toma de decisiones que implica la propuesta de la
democracia participativa. De acuerdo con Dieterich con el socialismo del siglo XXI el sujeto
encontrará ―…un entorno para desarrollar en plenitud sus capacidades racionales (ciencia),
morales (ética) y estéticas (arte).‖ (p. 137) Quede claro, el Plan de la Patria propone continuar
el camino que conduce a su consolidación como única interpretación de la democracia y la
economía en Venezuela, con la intención de consolidar el carácter irreversible del socialismo
del siglo XXI.
80

En concreto, el Plan de la Patria determina como objetivos históricos: Defender,


expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la
Independencia Nacional; Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en
Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello
asegurar la ―mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor
suma de felicidad‖ para nuestro pueblo; Convertir a Venezuela en un país potencia en lo
social, lo económico y lo político dentro de la Gran Potencia Naciente de América Latina y el
Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en Nuestra América; Contribuir al
desarrollo de una nueva Geopolítica Internacional en la cual tome cuerpo un mundo
multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del Universo y garantizar la Paz
planetaria; y Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana. De cada objetivo
histórico se derivan los objetivos nacionales, y de éstos los objetivos estratégicos.

El propio contenido del Plan de la Patria señala que el proceso de construcción, debate
y organización de su texto ―…impulsó la realización de 11.412 asambleas…, en las cuales
participaron un total de 448.393 personas. Esta participación se plasmó en 10.800 propuestas,
elaboradas por un total de 76.124 personas.‖ (p. 5) De todas esta propuestas, una gran mayoría
–señalada en el 45%- estuvo directamente vinculada con el logro del segundo objetivo
histórico, la construcción del socialismo del siglo XXI.

De allí que, más que presentar un conjunto de lineamientos que permitan orientar la
elaboración, ejecución, seguimiento y control de políticas públicas en educación, trabajo,
salud, economía y defensa, el Plan de la Patria ahonda en la figura del Poder Popular y sus
formas de organización y expresión como mecanismo para la consolidación definitiva del
programa ideológico del socialismo del siglo XXI. Específicamente, el Poder Popular y sus
diversas formas de organización se presentan como vía expedita para garantizar la
permanencia de la denominada revolución bolivariana por medio de su inclusión en la gestión
de empresas estatales y de propiedad social, la transferencia de competencias del Poder
Nacional, Estatal y Municipal a organizaciones populares de base, su empleo y fortalecimiento
en la contraloría social sobre la actuación de la empresa privada y demás espacios productivos
del país, así como la profundización del traspaso de tierras productivas a las diversas
81

expresiones del Poder Popular y el fortalecimiento de la Milicia Nacional como componente


activo de la Fuerza Armada.

El reconocimiento explícito al Poder Popular como factor necesario y condicionante


del logro de los objetivos históricos, nacionales y estratégicos del Plan de la Patria queda
justificado a través de su carácter esencial para la superación definitiva de la pobreza. En este
sentido, declara como logro esperado a la culminación del período constitucional en 2019 la
disminución de ―…la pobreza general a menos del 15% de los hogares y erradicar la pobreza
extrema, potenciando el desarrollo y expansión del alcance territorial de las misiones, grandes
misiones y micromisiones…‖ (p. 13) La vía propuesta para disminución de la pobreza es la
expansión y fortalecimiento de programas sociales específicos que, lejos de establecer
mecanismos de superación estructural de las condiciones exclusión y miseria, sólo esperan la
cobertura de servicios asistenciales para coyunturas específicas, de acuerdo a su aparición en
la dinámica propia del contexto nacional.

Esta acción de consolidar la disminución de la pobreza por medio de las misiones,


grandes misiones y micromisiones se inscribe en un sistema económico comunal, asumido
para alcanzar la economía de equivalencia, ya que se apoya en ―…las distintas formas de
organización socioproductiva: empresas de propiedad social directa, unidades familiares,
grupos de intercambio solidario y demás formas asociativas para el trabajo.‖ (p. 14).
Economía comunal, expresión de la economía equivalente que asume la promoción, creación,
fortalecimiento y establecimiento definitivo de empresas de propiedad social y/o comunal que
puedan competir y superar a la empresa privada en la consolidación de un esquema de
producción nacional diversificada, permitiendo que el sistema económico que no dependa
únicamente de la explotación y comercialización petrolera como fuente de renta. Este sistema
económico comunal requiere de un sistema de gobierno también comunal con el cual se
entrone definitivamente ―…la participación protagónica del Poder Popular en las funciones de
gobierno comunal y en la administración de los medios de producción de bienes y servicios de
propiedad social.‖ (p. 16)
82

Ahora bien, aunque el Plan de la Patria asume al Poder Popular como el factor
necesario y suficiente para el logro de sus objetivos, en ninguno de los apartados lo define o
avanza alguna idea que permita su explicación en el contexto general de la planificación y
desarrollo de la acción de gobierno. En este sentido, y siguiendo la línea cronológica del
proceso de planificación realizada durante el chavismo, se encuentra que la primera –quizás la
única- definición que se encuentra sobre la idea de Poder Popular en el proyecto de reforma
constitucional de 2007, el cual resultó rechazado por el cuerpo electoral en el referéndum
convocado el 2 de diciembre de ese mismo año.

Explícitamente, en el artículo 136 del proyecto de reforma el Poder Popular se acepta


territorialmente como el nivel inferior del Poder Público, anterior al Poder Municipal. A
diferencia de los demás niveles y ramas, el Poder Popular es una expresión de la soberanía del
pueblo y de su ejercicio directo, ya que ―Éste no nace del sufragio ni de elección, alguna, sino
de la condición de los grupos humanos organizados como base de la población‖. La condición
de existencia y ejercicio del Poder Popular está limitada a la concurrencia de grupos humanos
en diversos espacios poblacionales que, en ejercicio directo de la soberanía popular, no
cuentan con ninguna instancia de intermediación a fin de otorgarle sentido, contenido y
significado político a un nivel del Poder Público asumido como el más cercano al ciudadano y
la realidad local. Poder que en sí sustituye al Poder Municipal.

Dado que no nace del sufragio sino de la organización social de base poblacional, el
Poder Popular requiere formas de organización y ejercicio no previstas en el ordenamiento
jurídico nacional, así como en la evolución y realidad institucional venezolana. Por ello se
propuso en su momento que:
El Poder Popular se expresa constituyendo las comunidades, las comunas y el
autogobierno de las ciudades, a través de los consejos comunales, consejos de
trabajadores…, consejos estudiantiles, consejos campesinos, consejos artesanales,
consejos de pescadores…, consejos deportivos, consejos de la juventud, consejos de
adultos…mayores, consejos de mujeres, consejos de personas con discapacidad y otros
entes que señale la ley.

Tal como queda señalado, el Poder Popular que no nace del sufragio o elección alguna
porque se expresa a través de la constitución y organización popular de las comunidades
83

existentes en un territorio específico. Organización comunitaria que, sin respetar el ejercicio


directo de la soberanía popular que se le aduce, únicamente debe expresarse a través de
mecanismos ya definidos por la legislación nacional. Vele recordar que desde el año 2006 está
en vigencia la Ley de los Consejos Comunales, espacios de organización comunitaria de base
que nacen a partir del carácter vinculante de las Asambleas de Ciudadanos, donde los vecinos
de una comunidad son capaces de establecer una serie de comités de trabajo comunitario
integrados a un consejo comunal, con la intención de identificar problemas que afectan al
entorno social inmediato, elaborar proyectos de abordaje y solicitar recursos al gobierno
nacional para su desarrollo.

En este sentido, la propia noción de Poder Popular es contradictoria en su delimitación,


ya que entiende que éste es una expresión pura de la soberanía popular y su ejercicio
ciudadano, con el propósito de generar un proceso de articulación entre la realidad y
problemática propia del entorno que circunda al ciudadano con los órganos del Poder Público
vinculados a sus posibles soluciones. Si es tal Poder Popular, no debe delimitarse su existencia
y ejercicio a la experiencia de los consejos comunales, su profundización en las figuras de las
comunas y demás espacios determinados por el artículo 136 de la reforma constitucional
rechazada. Es el propio Poder Popular, en términos de su aseveración como resultado del
ejercicio directo de la soberanía ciudadana, el encargado de terminar sus propias formas de
expresión y organización.

La misma idea y la misma contradicción sobre el Poder Popular son sostenidas por
Giordani (2009). Para quien cumplió durante los catorce años del chavismo el cargo de
Ministro de Planificación y Desarrollo, el Poder Popular es un espacio ―…donde el pueblo
venezolano de manera colectiva fijará su corresponsabilidad de gobierno, ampliando la
contraloría social y dando rango constitucional a las comunidades…‖ (p. 117) Manteniendo
una línea argumental similar a la Dieterich (2007), Giordani asume al Poder Popular como el
espacio de participación directa del pueblo a partir de la organización comunitaria que, sin
ninguna instancia de intermediación existente como los partidos políticos u otras instituciones
del segundo espacio del sistema político, el pueblo como sujeto colectivo abstracto delimita su
propia responsabilidad en la elaboración, ejecución y control de políticas públicas,
84

especialmente lo referido a la contraloría comunitaria y el afianzamiento de la condición de


comunidad por encima de la Nación. El propio Giordani (2009) reconoce que el Poder Popular
sólo se puede ejercerse ―…a través de la transferencia de la administración y control de
servicios públicos…‖ (Ídem) a los consejos comunales y otras formas de autogobierno
comunitario.

La idea de Giordani sobre el Poder Popular va más allá de lo previsto en el proyecto de


reforma constitucional. En su versión, Poder Popular también implica el replanteamiento de la
organización y distribución del territorio nacional, poniéndose en duda la actual distribución
en estados, municipios y parroquias. Una nueva organización del territorio apoyado en la idea
de la Geometría del Poder. Geometría territorial del Poder Popular que incluye a ―…figuras
como la ciudad comunal, las ciudades federales, los distritos funcionales, los distritos insulares
y las provincias federales en una configuración que permitiría el diseño y fundamentación de
una desconcentración productiva…‖ (p. 118) Desconcentración productiva donde el valor del
trabajo, es decir la economía equivalente, es la base de sustentación del proceso y del sistema
económico.

Tal como queda señalado, el Plan de la Patria más que identificar problemáticas que
afecten a la sociedad venezolana en su conjunto, explicitar propuestas de solución y delimitar
metas y resultados esperados, se convierte en una especie de manual para el establecimiento
del Poder Popular como cristalización de la propuesta político-ideológica del socialismo del
siglo XXI. Sin embargo, dado que nominalmente desde diciembre de 2013 es el plan
estratégico de desarrollo económico y social de la Nación, el Plan de la Patria propone metas
de logro macroeconómico y de logro macrosocial a alcanzarse durante el período
constitucional 2013-2019. En aras a una mejor apreciación de ambas cuestiones, se presentan
en el cuadro a continuación.

Metas Macroeconómicas Metas Macrosociales


 Tasa de crecimiento anual entre el 3% y el 4%  Reducción de la pobreza en hogares el 15%,
del Producto Interno Bruto. así como 0% de hogares en pobreza extrema
 Tasa de inflación promedio de un 20% anual por para 2019.
cada año del período constitucional.  Paso del índice de desarrollo humano de 0.771
85

 Aumento de la producción petrolera de 3.3 a 0.800 al finalizar el período.


millones de barriles diarios para 2014 a 6  Disminución del coeficiente de Gini del 0.394
millones de barriles diarios en 2019. a 0.340
 Tasa de desempleo entre 5% y el 7%.  Aumento de la esperanza de vida a 78.9 años
en las mujeres y 72.9 años en los hombres.
 Disminución de la tasa de desnutrición infantil
en menores de 5 años a 1.40%.
 Disminución de la mortalidad infantil en
menores de 5 años a 11.70 por cada mil
nacidos vivos.
 Logro de una matrícula escolar del 97% para
Educación Inicial, de 98.50% para Educación
Primaria y del 95% de Educación Media para
2019. Al mismo tiempo, disminución de la
deserción escolar en Educación Media al
2.50%.
 Logro del 100% de tasa bruta de
matriculación en Educación Superior.
 Logro de 3.277.877 de pensionados al
culminar el período constitucional.
Cuadro N°5. Metas del Plan de la Patria 2013-2019..

4.2.-Efectos del Plan de la Patria sobre la economía


Dadas las consideraciones ya presentadas sobre el Plan de la Patria 2013-2019, a
continuación se presenta un cuadro que resume algunos indicadores económicos venezolanos
desde el inicio del régimen post-chavista hasta el año 2016. Todos ellos son tomados de
fuentes oficiales.

Comportamiento Economía Venezuela 2013-2016


2013 2014 2015 2016
Producto Interno Bruto 62.233.885 59.810.257 56.221.642 46.101.746
Precio Promedio Petróleo $98.02 $88.42 $44.65 $35.15
Producción Petrolera 3.015 MBD 2.83 MBD 2.72 MBD 2.02 MBD
Índice Precios Consumidor 40,7% 62,2% 141,5% 274,4%*
Liquidez Monetaria (M2) 1.220.136.557 2.001.240.567 4.015.681.960 10.407.218.358

Reservas Internacionales 21.841 22.080 16.370 10.995

*Dato tomado del informe entregado por el BCV al FMI en enero de 2017.
PIB y Liquidez Monetaria (M2) expresados en miles de bolívares.
Producción petrolera expresada en Millones de Barriles Diarios (MBD).
Reservas internacionales expresadas en millones de dólares americanos.
Cuadro N°6. Comportamiento economía 2013-2016. Elaboración propia.
86

Una primera revisión hace evidente que los resultados de la aplicación del Plan de la
Patria se alejan de las metas macroeconómicas previstas. Con mayor detalle, el indicador del
Producto Interno Bruto (PIB) evidencia la contracción constante de la economía nacional
durante los primeros cuatro años del post-chavismo. Esta contracción queda demostrada con
una variación negativa tomando como base el año 2013. Para el año 2014 el PIB disminuyó
4%, situación que se mantuvo en 2015 al disminuir un 6% y que se agravó en el año 2016 al
producirse una contracción del 18% con respecto al año anterior.

Producto Interno Bruto


80.000.000
60.000.000
40.000.000
20.000.000
-
2013 2014 2015 2016

Gráfico N°2. PIB 2013-2016

Dado la característica de dependencia de la renta petrolera de la economía nacional,


pudiera considerarse que esta caída pronunciada del PIB en la serie 2013-2016 se entiende
como consecuencia de la baja de los precios del petróleo. De acuerdo con el Ministerio de
Petróleo venezolano, en el año 2013 el precio promedio fue de $98.02 por barril, en 2014
$88.42, 2015 con $44.65 y 2016 con $35.15 por barril. Gráficamente, se presenta variación
hacia abajo del precio promedio de comercialización del barril de petróleo venezolano.

Precio Promedio Petróleo


120
100
80
60
40
20
0
2013 2014 2015 2016

Gráfico N°3. Variación precio promedio petróleo venezolano 2013-2016


87

Tal cuestión refiere que, lejos de lo señalado en el Plan de la Patria para la


diversificación de la industria nacional por medio del socialismo productivo, el post-chavismo
continúa sosteniendo el proceso económico mayoritariamente en la explotación y
comercialización de petróleo. Ello implica que el PIB siga dependiendo de la marcación de los
precios del mercado petrolero internacional, que lejos de aproximarse a la economía
equivalente, se rige por la oferta y demanda. Se confirma que lejos de alcanzar la sustitución
de otra fuente de renta, la economía venezolana durante el post-chavismo sigue atada a las
variaciones del mercado internacional del petróleo, alejándose de la promoción de la
capacidad de productiva nacional dadas las ventajas comparativas que Venezuela posee en
sectores como turismo, servicios y otros espacios vinculados a la conversión de materias
primas e industrialización.

Dada la pertenencia de la Venezuela a la Organización de Países Exportadores de


Petróleo (OPEP), instancia en la cual los países miembros se encargan de generar políticas
comunes a fin de obtener el mayor beneficio dentro del mercado petrolero internacional, el
país tuvo que ajustar el nivel de producción expresada en millones de barriles diarios (MBD),
a fin de colaborar en la estabilización del precio de la cesta OPEP.

Producción Petrolera
4000000
3000000
2000000
1000000
0
2013 2014 2015 2016

Gráfico N°4. Producción petrolera 2013-2016

Lejos de acercarse a la meta propuesta en el Plan de la Patria de 6MBD para 2019, el


post-chavismo se encarga de generar recortes a la producción petrolera, a fin de colaborar con
la OPEP a detener la caída de los precios del mercado petrolero internacional y operar en su
recuperación. En este sentido, queda claro que los objetivos del Plan de la Patria no alcanzan
para lograr el paso de una economía rentística sometida a las condiciones de la oferta y
88

demanda del mercado petrolero internacional, a una economía equivalente que apuntale el
socialismo productivo fundamentado en el valor del trabajo. Hasta este punto, el post-
chavismo en los primeros cuatro años del período constitucional de Nicolás Maduro no logra
alcanzar las metas macroeconómicas referidas al aumento del PIB entre un 3% y 4%
interanual y la producción petrolera de 6MBD.

Ahora bien, el proceso de contracción económica posee efectos no sólo sobre el


ingreso y la producción nacional, sino también en las posibilidades de acceso y consumo de
bienes y servicios por parte de los venezolanos. En este sentido, en el gráfico siguiente se
demuestra la variación con tendencia al aumento del Índice de Precios al Consumidor de la
serie 2013-2016.

Índice Precios Consumidor


300
200
100
0
2013 2014 2015 2016

Gráfico N°5. Variación INPC 2013-2016

Tal como lo indica la gráfica, la contracción de la economía nacional en un contexto de


caída de los precios del petróleo y la disminución de la producción petrolera nacional, unido
al afincamiento de la economía nacional en la importación de bienes asociados a la canasta
básica y el manejo de un sistema de control cambiario que no permite la fluidez de divisas
requeridas para la movilización del capital necesario para la producción nacional, lo inevitable
ha sido el progresivo aumento del índice de precios al consumidor. Aumento que sigue su
marcha en alza aunque exista una Ley de Costos y Precios Justos, que posibilita intervención
estatal en la definición de costos de producción, precios de bienes, servicios y márgenes de
ganancia.

Índice de precios al consumidor que durante los cuatro años del post-chavismo
demuestra su continuado ascenso sin ninguna posibilidad de disminución mientras esté en
89

vigencia el Plan de la Patria. Ello se asume como consecuencia de la persistencia de un


modelo económico que supone el empleo del Poder Popular para establecer una visión
dogmática y excluyente a toda la sociedad. El socialismo del siglo XXI con su pretensión de la
economía equivalente en contra de la economía del mercado, permite la persistencia de
controles en todos los espacios, dinámicas y acciones del sistema económico con profundas
consecuencias en la eficiencia y la productividad.

En este sentido, el aumento progresivo del índice de precios al consumidor, que para
2016 llegó al 274.4%, implica reconocer las consecuencias de un modelo que además de
apoyarse casi exclusivamente en producción y comercialización del petróleo en el mercado
internacional, permite al gobierno incurrir en gastos deficitarios para financiar las formas
asociativas del Poder Popular y el esquema no productivo vinculado a las misiones y grandes
misiones con la emisión de dinero circulante. Este incremento de la masa monetaria, asumido
el dato negativo de la contracción del Producto Interno Bruto, no está respaldado por la
producción económica nacional. Es una masa monetaria inorgánica.

Liquidez Monetaria (M2)


12.000.000.000
10.000.000.000
8.000.000.000
6.000.000.000
4.000.000.000
2.000.000.000
0
2013 2014 2015 2016

Gráfico N°6. Liquidez Monetaria (M2) 2013-2016

Si pudieran presentarse en una sola gráfica el aumento del índice de precios al


consumidor y el aumento de la liquidez monetaria (M2) pudiere darse el fenómeno que una se
superpone a la otra. Ello demuestra no tan sólo la asociación entre uno y otro indicador, sino
también la inviabilidad del modelo económico del post-chavismo y del propio Plan de la
Patria. De acuerdo con Samuelson y Nordhaus (2010) al alcanzar un índice de precios al
consumidor de tres dígitos la inflación se puede denominar como inflación galopante. La
inflación galopante es típica de países con gobiernos débiles o que se encuentran en una guerra
90

o una revolución de carácter interno. Como todo proceso inflacionario genera severas
distorsiones a la economía, ya que ―…la mayoría de los contratos se vinculan a un índice de
precios o una divisa fuerte, como el dólar. En esas condiciones, el dinero pierde su valor con
gran rapidez, así que la gente conserva sólo la liquidez mínima necesaria para sus
transacciones diarias.‖ (p. 635) En el caso del post-chavismo, la inflación galopante que se
evidencia en sus cuatro años de gobierno demuestra que es imposible el logro de la meta
macroeconómica de un 20% anual.

Inflación galopante que impacta al sector comercial, cuya existencia dentro del modelo
económico del post-chavismo es permitida pero severamente regulada y sometida a constante
inspección por el Estado y el Poder Popular, a establecer como marcador de referencia de los
precios el costo de adquisición de bienes, mayoritariamente importados, en divisas convertido
en bolívares. Conversión que no toma en consideración la tasa de cambio oficial fijada por el
Banco Central de Venezuela, sino una tasa especulativa generada por el mercado negro de
divisas, donde es más fácil el acceso e intercambio de la compra-venta del dólar.

La inflación galopante es consecuencia de la severa caída de producción nacional, el


sostenimiento del carácter rentista de la economía venezolana respaldada en los precios
generados por el mercado petrolero internacional, la intervención del Estado en el
establecimiento de excesivos controles en los agentes económicos con consecuencias en la
eficiencia, la emisión de dinero inorgánico y la preeminencia del mercado negro como vía
para la adquisición de bienes y divisas en un contexto de severa escasez. Dada esta cuestión, la
condición dada al Plan de la Patria como vía para el logro irreversible del socialismo del siglo
XXI es inviable de alcanzar, dado que no existen condiciones en el sistema económico para
establecer una economía equivalente. No hay medios para sostener productivamente la fijación
de precios y salarios a partir del valor del trabajo. Los indicadores tomados en consideración
hasta este punto son claros al respecto.

Esta situación se vincula con la revisión del indicador referido de la Reservas


Internacionales, que también se encuentra en progresiva disminución. Vale recordar que,
siguiendo con Samuelson y Nordhaus (2010), las reservas internacionales expresan la cantidad
91

de disero internacional en poder de la República para estabilizar el tipo de cambio o aportar


financiamiento al país al haber problemas en la balanza de pagos.

Reservas Internacionales
25.000
20.000
15.000
10.000
5.000
-
2013 2014 2015 2016

Gráfico N°7. Reservas Internacionales 2013-2016

Durante la serie 2013-2016 el post-chavismo mantuvo el esquema de control


cambiario. Los dos primeros años del período se mantuvo una tasa fija de Bs.6.30 por cada
dólar americano, tanto para actividades de importación, exportación y transacciones en la
adquisición de bienes y servicios de personas naturales en ocasión de viajes al exterior. En año
2015 se realizó un ajuste en la tasa de cambio fijo que comenzó a Bs.200 por cada dólar
americano, para el consumo personas naturales en ocasión de viajes al exterior y la
exportación e importación de bienes no declarados como esenciales. Esta tasa llegó a los
Bs.654 a fines de 2016, ya que estuvo sometida a un esquema de flotación en el cual
intervenía el Banco Central de Venezuela. La importación y exportación de bienes
considerados esenciales (alimentos, medicinas) mantuvo una tasa fija de Bs. 10 por cada dólar.

Ello sugiere que las reservas internacionales se emplearon en función del mercado
cambiario, con la intención de sostener una tasa que demostrara pocas variaciones en un
contexto determinado por la contracción del PIB y el aumento del índice de precios al
consumidor. También, queda claro que durante los cuatros años del post-chavismo las
reservas internacionales fueron usadas por las distorsiones generadas por el modelo controles
y sus efectos sobre la balanza de pagos. De acuerdo con Guerra (2015), la caída pronunciada
de las reservas internacionales demuestra ―…la sobrefacturación de las importaciones que del
monto total importado en 2012, US$22.000 millones correspondían a importaciones ficticias
92

(…) efecto visible que provoca el control de cambio al hacer del peculado una forma de
vida…‖ (p. 107)

En contraste a esta interpretación se encuentra lo identificado por Curcio (2016), quien


logra comprobar econométricamente la correlación entre el tipo de cambio especulativo del
mercado negro con la inflación, denominada en su estudio como inflación inducida.
Explícitamente, reconoce que esta cuestión es consecuencia de ―La concentración de la
producción, de las importaciones y de la distribución de los bienes y servicios en pocas manos,
es decir la presencia de monopolios y oligopolios…, y la alta dependencia de las
importaciones…‖ (p. 3) Asumidas estas características propia de la economía venezolana,
Curcio explica que en el contexto general del un esquema de tipo de cambio fijo persiste la
existencia de un tipo de cambio paralelo, más vinculado al sentido especulativo del mercado
negro porque los indicadores para la fijación de su precio no están determinadas por variables
económicas que expliquen el comportamiento de la fluctuación del precio.

Durante el post-chavismo el indicador del tipo de cambio paralelo se reporta a partir de


páginas web que difunden un precio, generado sin criterio económico. La autora señala que
desde 1983 momento en cual se fija el Régimen Cambiario Diferencial hasta la existencia del
tipo de cambio fijo regulado primero por la Comisión de Administración de Divisas y luego
por el Centro de Comercio Exterior a partir de 2012, existió un comportamiento estable y
estandarizado entre la tasa oficial y la tasa paralela. Justamente, desde agosto de 2012 se
comenzó a registrar un comportamiento atípico expresado en la siguiente evolución:
La variación promedio anual del tipo de cambio paralelo entre 1999 y 2011 fue 26%,
mientras que a partir de 2012 y hasta 2015, el promedio anual de incremento del tipo
de cambio paralelo fue 223%, registrándose su variación más alta el año 2015 con
respecto al 2014 (475%), seguido del año 2013 en el que aumentó el tipo de cambio
paralelo un 224% al compararlo con el publicado en 2012. En 2014 la variación con
respecto al 2013 fue de 161% y en 2012 comparado con 2011, fue 31%. (p. 7)

A partir de tal consideración, así como el manejo de variables macroeconómicas


asociadas al comportamiento de las reservas internacionales y la liquidez monetaria, Curcio
reconoce que la evolución desproporcionada de la tasa de cambio paralelo no guarda relación
con el comportamiento de la economía venezolana, especialmente la relación que ocurre al
93

tomar en cuenta la liquidez monetaria y las reservas internacionales como factores que
lógicamente permiten generar el valor real del tipo de cambio.

En consecuencia, al tomar en cuenta las condiciones de la economía venezolana (la


dependencia en las importaciones y la existencia de monopolios/oligopolios) y el real
significado especulativo del tipo de cambio paralelo, la autora concluye que ―…la
manipulación del tipo de cambio paralelo, afecta de manera rápida, directa y a corto plazo, los
costos de producción debido al alto componente importado de las estructuras de costos de los
procesos de producción en Venezuela.‖ (p. 24) Esta afectación en los costos de producción se
traspasan al precio final, con el cual se topa el consumir al momento de adquirir un bien. Ello
implica inflación en costos de producción, contracción de la oferta agregada y contracción de
la demanda agregada, por lo que califica el origen del aumento de la inflación en la Venezuela
del post-chavismo como inducida por ―La manipulación del tipo de cambio paralelo ha
afectado los niveles de inflación en la medida en que sirve de marcador de precios de la
economía interna‖ (p. 32)

Ahora bien, la revisión de estos indicadores sobre la economía nacional durante los
primeros cuatro años del post-chavismo evidencia el no cumplimiento de las metas
macroeconómicas del Plan de la Patria, así como la demostración de no generar cambio
alguno en el modelo económico. Más bien, la profundización de sus rasgos autoritarios y la
existencia de un gobierno militar, demuestran que no hay intención de enmienda ni de revisión
que apuntale una mejor forma de alcanzar los objetivos históricos, nacionales y estratégicos
propuestos.

Por ello, la consideración de los efectos del post-chavismo en el sistema económico no


queda completa sin tomar en cuenta la medición de pobreza realizada por el Instituto Nacional
de Estadística (INE). En este caso, se presentan las dos mediciones que realiza el país,
medición por ingreso y por necesidades básica insatisfechas. Estos datos están reflejados hasta
el año 2015, porque el INE no presenta alguna medición o estimación referida al año 2016.
Vale recordar que ambas mediciones se expresan en números de hogares. Para el INE un
hogar está constituido por 3.8 personas.
94

Hogares en Pobreza Venezuela 2013-2015


2013 2014 2015
Pobreza por Ingreso 2.051.174 2.380.281 2.434.035
Pobreza por NBI 1.407.663 1.492.361 1.479.894
Cuadro N°7. Hogares en Pobreza 2013-2016. Elaboración propia.

Tomando el indicador Pobreza por Ingreso y como base el año 2013, se observa que
para el año 2014 aumentó en un 16% el número de hogares pobres medidos por el ingreso,
proceso que se sostuvo para el año 2015, ya que entre 2014 y 2015 aumentó en un 2.25% los
hogares pobres por ingreso y un total en toda la serie de 18.67%. Ello se aleja de la meta
macrosocial de alcanzar hasta un 15% de hogares pobres en 2019 y un 0% de pobreza
extrema.

Pobreza por Ingreso


2.600.000
2.400.000
2.200.000
2.000.000
1.800.000
2013 2014 2015

Gráfico N°8. Pobreza por ingreso 2013-2015

Al realizar el mismo ejercicio con la medición de pobreza en hogares por necesidades


básicas insatisfechas y tomando como base el año 2013, se encuentra que para el año 2014
aumentó en un 6% el número de hogares pobres, aunque para el año 2015 disminuyeron en un
0.84%. La serie total demuestra que entre 2013 y 2015 los hogares pobres medidos por
necesidades básicas insatisfechas mostraron un aumento general del 5.13%.

Pobreza por NBI


1.500.000

1.450.000

1.400.000

1.350.000
2013 2014 2015

Gráfico N°9. Pobreza por NBI 2013-2015


95

Un último dato macroeconómico a contrastar es la meta relacionada al desempleo. Al


igual que en el caso anterior, la fuente sobre los porcentajes de la población económicamente
activa en condición de ocupación y desocupación laboral es el INE, por lo que los datos
corresponden a la serie 2013-2015.

Ocupación-Desocupación Población Económicamente Activa


2013 2014 2015
Población Ocupada 91,90% 92,20% 92,60%
Población Desocupada 8,10% 7,80% 7,40%
Cuadro N°8. Población ocupada-desocupada 2013-2015. Elaboración propia.

Tomando la información oficial, se encuentra la progresiva disminución de la


población económicamente activa en condición de desocupación. Para el año 2014 la
disminución fue del 3.70% y para el año 2015 del 5.12%, dado un resultado total de toda la
serie de un 8.64%. Gráficamente la disminución del índice de desocupación de la población
económicamente activa sería una recta como sigue.

Población Desocupada
8,50%

8,00%

7,50%

7,00%
2013 2014 2015

Gráfico N°10. Población desocupada 2013-2015

Aunque no es objeto de esta investigación indagar la tipología de ocupación, espacios,


sector, productividad y calidad del trabajo, sí se puede afirmar que de mantener la tendencia
demostrada por los datos, al finalizar el período constitucional pudiera llegarse a una cifra
aproximada a la meta superior del índice de desempleo del 7% prevista en el Plan de la Patria.
Dada la contracción productiva, la inflación galopante y aumento de la pobreza por hogares de
los cuatro años del post-chavismo, queda claro que la tasa de ocupación de la población
económicamente activa incorporada como fuerza de trabajo está sometida a condiciones de
96

precariedad de su sueldo y salario, ya que la remuneración recibida está sometida a la pérdida


del valor del dinero y su capacidad de compra.

Las consideraciones presentadas hasta este punto demuestran la inviabilidad


económica del Plan de la Patria, debido a que los objetivos estratégicos y políticas señaladas
en su contenido no han podido cumplir en los primeros cuatros de ejercicio una aproximación
al logro de las metas que se propone. Más bien, avanzada más de la mitad del período
constitucional de Nicolás Maduro responsablemente puede señalarse que su gestión de
gobierno no cumplirá con las metas macroeconómicas previstas, lo que implica sumir a
Venezuela en momento de profundización de crisis económica como consecuencia de la no
productividad, el sostenimiento casi exclusivo en la comercialización del petróleo como fuente
de renta y la significativa pérdida del valor del bolívar como signo monetario.

4.3.-Efectos del Plan de la Patria sobre el cuerpo social


Gracias a las ideas presentadas hasta este momento, vale la revisión de los resultados
de los catorce años de ejercicio del chavismo y los cuatro post-chavismo. Para ello se hace uso
de los datos arrojados por el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2011, la Encuesta de
Condiciones de Vida de 2014, 2015 y 2016, y algunos indicadores educativos de la Memoria y
Cuenta del Ministerio de Educación 2015.

¿Cuántos somos?, ¿Cómo nos distribuimos?. De acuerdo con el Censo Nacional de


Población y Vivienda de 2011, en el país convivimos 27.227.930 venezolanos, aunque la
población proyectada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para 2016 en base a los
datos de 2011 resulta en una cuenta de 31.028.637. Del total de venezolanos 50.3% son
mujeres y 49.7% son hombres, siendo una distribución estándar en todos los grupos por edad
considerados por el INE. Vale señalar que la mayoría de las mujeres demuestra una tasa de
fecundidad promedio de 2.4 hijos, expresadas en un rango de edad de fecundidad de los 15 a
los 49 años.

Ahora bien, estos 27 millones viven en 7.162.117 hogares. En estos hogares viven
venezolanos mayoritariamente solteros, ya que un 39.6% de la población declara esta
97

condición como su estado civil. Un 27.1% son unidos, es decir unión estable de hecho o el
anterior concubinato, índice que está por encima de los casados, ya que representan 24.4%, los
divorciados 5.3% y los viudos 3.6%. La población total venezolana declara un 95.1% de
alfabetización, lo que implica aún la persistencia de 4.9% de venezolanos analfabetas. Al
mismo tiempo, el promedio de esperanza de vida es de 71.8 años, aunque en la distribución
por géneros es de 77.9 años para las mujeres y 74.9 años para los hombres. Vale indicar que la
edad mediana de la población es de 27 años.

Venezuela muestra como promedio de escolaridad 10.10 años, siendo en el caso de la


mujer de 10.50 años y en el hombre de 9.69. Al realizar la distribución por edad, además de
reconocer el bono demográfico, se encuentra que en el intervalo de 15 a 24 años la tasa de
escolaridad es de 10.43, y el intervalo de 25 a 44 es de 10.86 años de estudios. Es todos las
mujeres superan en casi dos puntos a los hombres. Cabe señalar que se confirma, de acuerdo al
INE, la correlación entre mayor nivel educativo y mayor remuneración de la población
económicamente activa.

Sin embargo, de la misma población económicamente activa estimada para 2013 en


13.994.731 habitantes, se observa que 51.2% de las mujeres se encuentran en condición de
ocupación laboral en contraste con el 93.4% en el caso de los hombres. Las mujeres en
condición de ocupación trabajan en un 98.16% en el sector no agrícola, distribuido a su vez
mayoritariamente en un 48.43% en servicios comunales, personales y sociales, y un 32.34%
en comercio al por mayor y al por menor. Esta mujer, importante señalarlo, es Jefe del Hogar
en el 48.87% de los hogares del país.

ENCOVI 2014, 2015 y 2016 indican un aumento progresivo de la pobreza medido por
el ingreso, para ubicarse en 2016 en un 81.80% de hogares. Del total de hogares del país, un
51.51% está definido como hogares en pobreza extrema. Ahora bien ENCOVI, así como el
INE, emplea el método de necesidades básicas insatisfechas para la medición de pobreza en
hogares, método que implica la conjunción de condiciones de hacinamiento en la vivienda,
deficiencias en servicios públicos básicos, deficiencias en las condiciones generales de la
98

vivienda, la tasa de asistencia escolar y la condición de dependencia económica. La medición


de la serie 2014-2016 por necesidades básicas insatisfechas indica lo siguiente:

Hogares en pobreza por necesidades básicas insatisfechas


2014 2015 2016
49,2 71,4 80,67
Cuadro N°9. Hogares en pobreza por NBI 2014-2016. Elaboración propia.

En consecuencia, si se toma la proyección de población del INE 2016 y el número de


hogares en pobreza, puede asumirse que Venezuela existen 22.650.905 pobres y 15.204.032
en pobreza extrema. También, ENCOVI 2014, 2015 y 2016 indica que el 89%, 91% y 94%
respectivamente de los consultados considera que la situación de inseguridad en el país ha
empeorado.

De la muestra tomada en su estimación un promedio del 81% fue víctima de la


inseguridad en el último año, y de este porcentaje un 64.4% no realizó denuncia alguna ante
las autoridades competentes. Al profundizar sobre las condiciones que permiten la inseguridad
y violencia social, ENCOVI reporta que –en promedio- un 50% es muy fácil-fácil conseguir
en su comunidad droga, 41% muy fácil-fácil conseguir un arma de fuego en la comunidad, y
un 27% muy fácil-fácil mandar a matar a alguien. Sin embargo, un promedio del 68% presume
que vivir en su comunidad y contar con sus vecinos es parte de su protección frente a la
inseguridad y la violencia, hecho que contrasta con que sólo el 23% se siente protegido por la
policía y otros órganos administrativos encargados de la seguridad ciudadana.

Ahora bien, el Plan de la Patria refiere el logro de metas en el área de salud. Al tomar
en consideración la información del Boletín Epidemiológico publicado por las 52 semanas
correspondientes a cada año de la serie, con excepción del año 2014 ya que la información
encontrada está reportada hasta la semana 44, se encuentran los siguientes datos con relación a
la mortalidad infantil de los nacidos vivos menores de un año y la mortalidad materna.
99

Mortalidad Infantil y Materna durante el post-chavismo


2013 2014 2015 2016
Mortalidad Infantil 7304 6456 8812 11466
Mortalidad Materna 370 331 756 456
Mortalidad infantil de los menores un año
Los datos de 2014 sólo llegan a la semana 44
Cuadro N °10. Mortalidad Infantil y Materna 2013-2016. Elaboración propia

Tal como lo señala la información oficial registrada y publicada por el Ministerio de


Salud, se observa el aumento de la mortalidad infantil de los niños nacidos vivos menores de
un año, así como también la tendencia al alza de la mortalidad materna. Sólo se presenta el
gráfico correspondiente a la mortalidad infantil, ya que está considerada como meta
macrosocial en el Plan de la Patria.

Mortalidad Infantil
15000

10000

5000

0
2013 2014 2015 2016

Gráfico N°11. Mortalidad infantil 2013-2016

Llegado a este punto, vale señalar que así -como ocurre con las metas
macroeconómicas- se proyecta que las metas macrosociales del Plan de la Patria no se
cumplirán al culminar el período constitucional en 2019. Ello implica reconocer que al post-
chavismo le resulta poco posible la cristalización de la meta macrosocial referida a la pobreza
por ingreso y, mucho más importante, la pobreza estructural, así como la disminución de la
mortalidad infantil y materna.

Ahora bien, dentro de las metas macrosociales se tipifican algunas referidas a la


materia educativa, concretamente lo referido a la matrícula escolar. De acuerdo a la Memoria
y Cuenta del Ministerio de Educación (2015), el número total de alumnos de la 8.040.628 en
100

todos los niveles y las modalidades. De este total 7.345.935 corresponden a niveles
obligatorios, distribuidos en 1.597.521 para Educación Inicial, 3.446.592 de Educación
Primaria y 2.301.822 de Educación Media. De este número total de matrícula 3.623.915 son
mujeres.

Mujeres Hombres Total Nivel


Inicial 782652 814869 1597521
Primaria 1666448 1780144 3446592
Media 1174815 1127007 2301822
Total Género 3623915 3722020 7345935
CuadroN°11. Matrícula escolar por género y nivel 2015. Elaboración propia.

En contraste, el índice de deserción tanto en Educación Primaria como en Educación


Media. En el caso del segundo nivel obligatorio es un promedio de 1.56% entre cada grado, y
en el tercer nivel el promedio es de 11.48% entre cada año. A su vez, en Primaria mayor
índice de deserción es 6° grado con un 2.93%, y en el caso de Media es 2° año con un 13.38%.
Los menores índices son quinto grado con 0.26% y quinto año con un 9.45%. En los propios
datos del Ministerio de Educación se encuentra una mayor deserción en varones que hembras.

Esta población escolar es atendida por 553.948 docentes, de los cuales 121.555 son
hombres. Del número total de docentes, 455.226 cumplen funciones en instituciones del
Estado y 98.722 en instituciones privadas. La distribución por título profesional es la
siguiente:
Docentes Tipo Total Proporción
Con Título 527538 Licenciado 289599 54,90
Profesor 163196 30,94
TSU 46843 8,88
Bachiller D. 27900 5,29
No Docente 26410 5,01
Cuadro N°12. Docentes por titulación 2015. Elaboración propia.

El número total de docentes se distribuyen por el nivel en cual cumplen funciones


profesionales en 128.099 para Educación Inicial, 304.393 Educación Primaria y 121.456 en
Educación Media, incluyéndose la Educación Media Técnica. Estos docentes atienden a la
101

población escolar en 27.626 escuelas, de las cuales 22.767 son administradas por el Estado en
los tres niveles del Poder Público.

Tipo de Institución Total Proporción


Del Estado 22767 81,42
Privada 4859 17,58
Total Nacional 27626 100
Cuadro N°13. Instituciones escolares 2015. Elaboración propia.

Tomando en consideración las estadísticas educativas tomadas de la Memoria y Cuenta


(2015), las metas del Plan de la Patria asociadas al logro del 97% de tasa escolaridad de la
población escolar correspondiente a Educación Inicial, así como del 98.5% para Educación
Primaria y 95% para Educación Media son poco posibles de alcanzar. Vale recordar que la
tasa de escolaridad se calcula en función de la población en edad escolar y la matrícula escolar
registrada. De acuerdo al INE, para el año 2011 –fecha del último Censo de Población y
Vivienda- la población en edad escolar era de 9.998.094 venezolanos de los cuales 6.213.371
conformaban la matrícula escolar, que genera una tasa de escolaridad del 61.72%.

La revisión de la tasa de escolaridad se encontró que los cuatro estados más pobres del
país son los que presentan la menor tasa de escolaridad, quedando las Dependencias Federales
como la entidad político administrativa con menor tasa de escolaridad expresada en un 57,41%
de asistencia de la población en edad escolar a los niveles obligatorios del sistema educativo.
Sin embargo, llama la atención que con relación a los datos del anterior Censo de 2001 la
población en edad escolar aumentó en 492.905 venezolanos, lo que implicó un incremento del
5,19%, pero la matrícula escolar no creció en la misma proporción. Más bien, para 2011 la
matrícula de los niveles obligatorios del sistema educativo a nivel nacional disminuyó en
99.365 alumnos.

De seguir con esta tendencia, se puede proyectar que para el año 2019 la población en
edad escolar aumentaría en 517.700 personas con relación a los datos de 2011, lo que
generaría un total 10.515.794 venezolanos en edad de asistir a los niveles educativos
obligatorios. Ahora bien, tomando como base los datos de la Memoria y Cuenta del Ministerio
102

de Educación (2015) y la realidad de disminución de la matrícula escolar en 4.04% entre 2001


y 2011, se proyecta que en 2019 la matrícula escolar disminuirá en 296.776 alumnos para
llegar a ser un total de 7.049.159. En consecuencia, la tasa de escolaridad de la totalidad de los
niveles obligatorios del sistema educativo que se prevé para 2019 es del 67.03%, muy por
detrás de los porcentajes de tasa de escolaridad previstos en las metas macrosociales del Plan
de la Patria 2013-2019.

Gracias a las consideraciones precedentes, es posible cometer el atrevimiento de


caracterizar el perfil promedio del venezolano y su acercamiento al sistema educativo en aras a
tratar de colocar una suerte de rostro humano a la realidad del país como efecto de la acción
del post-chavismo. En promedio, el ciudadano es una mujer pobre, viviendo los retos
evolutivos del adultez joven, con dos hijos nacidos antes de sus 25 años, soltera o
compartiendo su vida en una unión de hecho con un hombre, con estudios formales hasta el 4°
año de Educación Media, que trabaja en el sector de servicios o comercio, quien ha sido
víctima de la inseguridad dado el entorno de violencia en cual vive.

Entorno determinado el consumo y venta de drogas, la convivencia con armas de fuego


y alta probabilidad de presenciar hechos de violencia. Mujer que se siente protegida por sus
vecinos, que confía en la organización de la comunidad para sentirse segura. Mujer quien
envía al hijo varón a la escuela. Varón que deserta desde los primeros grados de la Escuela
Primaria y que muy difícilmente llegará a los años de escolaridad de su madre.

Esta mujer en situación de pobreza con dos hijos quienes alimentar y sostener junto
con su pareja, demostraron su desafectación con el proceso político iniciado en 1999, asumen
la retoma y empoderamiento ciudadano como vía para generar cambios en el sistema político,
demostrado en la participación y resultados electorales de 2015, hecho electoral que coincide
con la prospección realizada por Corrales e Hidalgo (2013) ―...está claro que ante el vacío
producido por la desaparición del último caudillo populista que ha tenido el país se irán
produciendo cambios políticos paulatino (…) Una mala gestión y/o división de la élite
gobernante podrían abrir el camino de cambio de régimen.‖ (p. 80).
103

Frente a esta realidad, el post-chavismo responde a la crisis económica con


repercusiones en el abastecimiento de alimentos y medicinas con la creación de los Comités
Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que surgen en abril de 2016 y terminan de
organizarse en julio del mismo año, especialmente a partir de la aparición Gran Misión
Abastecimiento Soberano. De acuerdo con el PSUV (2016), los CLAP ―…constituyen la
expresión organizada del Poder Popular. Forman parte del Sistema Popular de Distribución
de Alimentos que asegura la distribución directa y segura de los productos alimenticios y de
primera necesidad a las comunidades para enfrentar la guerra económica...‖ (p. 1) En este
sentido, están comprendidos como expresiones de la organización social de base, integrados a
los Consejos Comunales que poseen la responsabilidad de establecerse como medios de
apropiación de la cadena de distribución de alimentos asociados a los rubros de la canasta
básica. Con esta responsabilidad, los CLAP se pretenden instituir como un eslabón entre las
necesidades de alimentos de la comunidad con las empresas productoras, con lo cual su acción
implica la recepción de las cantidades de productos correspondientes y su distribución de
acuerdo al censo socio-comunitario que se emplea como registro de beneficiarios.

En un contexto de contracción productiva, inflación galopante y pérdida sostenida del


valor de compra de la moneda, los CLAP se convierten en un instrumento de control del post-
chavismo sobre la comunidad apoyándose en las necesidades de alimentación en cada
localidad. Esta afirmación se confirma con la propia conformación de los CLAP, ya que tanto
el Instituto Nacional de Nutrición (2016), el Ministerio de Alimentación (2016) y el PSUV
(2016) coinciden en que debe existir un CLAP por cada comunidad, conformado por un
representante del Frente Francisco de Miranda, uno por las Unidades de Batalla Electoral
Hugo Chávez (UBCH), un miembro de los Consejos Comunales, una militante activa de la
Unión Nacional de Mujeres (UNAMUJER) y representante de la Milicia Nacional
Bolivariana, más los líderes comunitarios que asuman la tarea de la distribución y control de
los productos en su comunidad.

Vista la estructura obligatoria de los CLAP se hace conveniente alguna revisión. En


primer lugar, estos Comités nacen atados al PSUV como partido político hegemónico del post-
chavismo porque se exige en su conformación la existencia de un militante activo de esa
104

organización con fines políticos que esté registrado en alguna UBCH. Las UBCH son las
instancias de movilización electoral de militantes del PSUV, extendidas a todo el Polo
Patriótico, al ocurrir cualquier proceso comicial en el país. Se encargan del padrón de
militantes por comunidad, con el que son capaces de ejecutar cualquier operativo electoral que
el partido solicite.

En segundo lugar, dentro de la estructura obligatoria los CLAP incluyen una


representante de la UNAMUJER y un representante del Frente Francisco de Miranda. Ambas
organizaciones poseen una adscripción bicéfala, forman parte de la organización del PSUV así
como al Ministerio de la Mujer –la primera- y al Ministerio de las Comunas –el segundo- que
esperan ser expresiones del Poder Popular en sectores sociales específicos. Concretamente, el
Frente Francisco de Miranda agrupa en sí a profesores universitarios e investigadores
nacionales, que sirvan como suerte de clase intelectual que genere argumentos a favor del
sostenimiento del socialismo del siglo XXI en Venezuela. Dado lo precedente, los CLAP son
medios de expresión de la militancia política en cada comunidad a favor del post-chavismo y
el esquema de ideas que lo sostiene.

En tercer y último lugar, cada CLAP requiere la presencia obligatoria de un


representante de la Milicia Nacional, lo que confirma lo avanzado en capítulo IV de esta
investigación sobre la militarización de la política y la sociedad, así como la decisión del post-
chavismo por establecer un gobierno militar en Venezuela y su conformación definitiva como
una autocracia militar. Con lo cual, además de las consideraciones anteriores, los CLAP se
consolidan como un medio de registro de adherentes de ciudadanos cooptados por la crisis
económica, que dada la depreciación progresiva del valor de compra de la moneda, requieren
adquirir productos alimenticios de la canasta básica a un precio que no impacte severamente
en la economía del hogar.

Ahora bien, una vez establecido un CLAP en la comunidad se procede a su registro en


el denominado Estado Mayor Municipal del Sistema Popular de Distribución de Alimentos.
Este registro le permite incorporarse en la cadena de distribución de alimentos de la canasta
básica, lo que implica la recepción de los mismos en función del censo de necesidades de
105

alimentación realizado en la comunidad. Cada CLAP se corresponde a la distribución y


control de los mismos con sus vecinos, bien sea bajo de la forma de la bolsa o la caja. Al
mismo tiempo, el CLAP se encarga del cobro del costo total de cada bolsa o caja, así como del
registro de entrega. Estas tareas se complementan con la responsabilidad de la contraloría
social. Según el Ministerio de Alimentación (2016), los CLAP también se conforman para
―Mantener la vigilancia revolucionaria, la contraloría social sobre el Sistema Popular de
Distribución de Alimentos y Producción, sobre la red de comercios públicos y privados que
tengan presencia en la Comunidad para denunciar y combatir la usura, el bachaqueo, la
especulación, acaparamiento y contrabando.‖ (p. 3)

Ya avanzado el mecanismo de conformación de los CLAP, el post-chavismo genera


bajo la figura del Decreto N°2367 de la Gran Misión Abastecimiento Soberano. Esta Gran
Misión surge como acción tendiente a profundizar la militarización de la sociedad, ya que bajo
el argumento explícito en su segundo considerando donde refiere que ―…las organizaciones de
base del poder popular y las distintas instancias del gobierno nacional, han combatido las
distintas formas de agresión mediante las cuales, los actores políticos y económicos adversos
al Proyecto Bolivariano, han pretendido…imponer una agenda violenta…‖ (p. 2), se establece
la incorporación de la cúpula militar en el Sistema Popular de Distribución de Alimentos y
Producción.

Con esta Gran Misión, el Ministro de la Defensa, el Jefe del Comando Estratégico
Operacional y el Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada deben emplear la
estructura de las Regiones de Defensa, Zonas de Defensa y Áreas de Defensa Integral para
establecer la cadena distribución de alimentos que se asignan a los CLAP. Estos actores
militares, junto con el Presidente de la República y los Ministros de Alimentación, Agricultura
Productiva y Tierras, Agricultura Urbana, Pesca y Acuacultura, Industrias Básicas y
Comunicación e Información se integran en el Comando de Abastecimiento Soberano.

Su función central es generar la unidad de mando y control centralizado, a fin de


establecer políticas de abastecimiento y distribución de alimentos. Todo ello para cumplir,
entro otros, los objetivos de ―Favorecer la transformación del modelo productivo de alimentos,
106

sus materias primas e insumos…‖, así como también ―Satisfacer las necesidades locales,
regionales y nacionales de abastecimiento de productos estratégicos de alimentación, salud,
aseo e higiene personal…‖ (p. 3) En ninguno de los apartados de sus contenidos se refleja la
necesidad de profundizar en el mejoramiento de la productividad nacional, el fortalecimiento
de la iniciativa privada como generadora de empleo y renta que aporta a la economía nacional,
ni asoma la relevancia del mejoramiento de las condiciones para el fortalecimiento del trabajo
productivo.

Tal como queda señalado, los efectos del post-chavismo en la economía y el cuerpo
social evidencian la brecha existente entre las demandas del ciudadano por el desarrollo y
cumplimiento de políticas públicas ajustadas a las necesidades de la sociedad en su conjunto,
con especial énfasis en el cumplimiento de las referidas al trabajo y a la educación dada su
determinación constitucional como procesos esenciales para el logro de los fines del Estado
venezolano. Al mismo tiempo, la demostración del agravamiento de los índices de pobreza, el
comportamiento de las estadísticas educativas y de los indicadores económicos ya
considerados, señalan que el post-chavismo se demuestra incapaz para cumplir con una acción
de gobierno prevista en su propio plan estratégico de desarrollo económico y social de la
Nación.

Esta demostración del incumplimiento se hace patente con el alejamiento sostenido de


los resultados de los primeros cuatro años del período constitucional 2013-2019, de las metas
macroeconómicas y macrosociales referidas como logros de un sexenio en el ejercicio de la
Presidencia de la República. Este alejamiento sostenido entre resultados y metas, unido al
perfil de Nicolás Maduro como continuador de un legado que heredó y responsable del
sostenimiento del hiato cívico-militar, así como la persistencia de un gobierno militar en la
República ponen en claro la inviabilidad del post-chavismo dentro del cumplimiento de la
reglas, acciones y contenidos propios del sistema democrático declarado en la Constitución de
1999.
107

CAPÍTULO V
POST-CHAVISMO Y PROCESO ELECTORAL

El hecho político venezolano durante el chavismo estuvo determinado no sólo por la


aplicación progresiva de la agenda radical reformista-populista desde la acción propia del
gobierno, sino que evidenció el empleo del proceso electoral como vía de legitimación del
liderazgo y sus contenidos presentados al ciudadano venezolano. Durante sus catorce años el
país participó en más de quince procesos electorales, en los cuales la apelación a la soberanía
popular estableció el uso del voto como medio para la ratificación, y en algunos casos sanción,
de acciones políticas con motivo, dirección y sentido relacionadas con la marcha del sistema
político.

El chavismo fue hábil en el empleo de proceso electoral, así como también en el


control del Consejo Nacional Electoral que, al ser institución encargada de la administración
electoral, progresivamente fue demostrando la pérdida de su independencia como árbitro y
facilitó un contexto de ventajismo favorecedor del gobierno nacional. También, el post-
chavismo supone el mantenimiento de ambas cuestiones, a saber, la apelación a la soberanía
popular como base de ratificación del proyecto político-ideológico y el control del Consejo
Nacional Electoral.

Sin embargo, Nicolás Maduro como actor político asume su rol en el sistema como
protector de un legado que no le es propio, caracterizado en un perfil Pasivo-Positivo, quien
cumple las atribuciones y funciones constitucionales en un contexto socio-político marcado
por la existencia de un gobierno militar y su calamitoso manejo de la economía nacional, poco
a poco fue socavando el capital electoral proveniente del chavismo. La mayor expresión de tal
perdida ocurre a partir de los resultados de las elecciones parlamentarias de 2015.

En este sentido y dado la suerte de paraguas construido con los capítulos anteriores, en
especial lo vinculado con los efectos del Plan de la Patria en la economía y el cuerpo social,
con este capítulo describe y caracteriza la vinculación del post-chavismo con el proceso
108

electoral venezolano. Para esta tarea se comienza con una revisión del comportamiento
electoral del chavismo, a partir de la cual se aproximan algunas ideas que explican la elección
de Nicolás Maduro en abril de 2013.

Descrito lo precedente, se abordan los dos procesos electorales que


constitucionalmente han correspondido en los primeros cuatro años del régimen, las elecciones
municipales del 8 de diciembre de 2013 (8D) y las elecciones parlamentarias del 6 de
diciembre de 2015 (6D). Abordaje que implica su andamiaje a partir de las tres fases del
proceso comicial referidas por Machillanda y Calatrava (2015): fase pre-electoral, fase
electoral y fase post-electoral.

Quede claro, ambos procesos electorales implicaron consecuencias en el sistema


político, por lo que se realiza un intento de comprensión sobre el fenómeno de La Salida de
2014 y una aproximación sobre la dinámica del sistema político resultante del 6D,
determinado por el desconocimiento de las acciones políticas y las funciones institucionales de
la Asamblea Nacional.

5.1.-Comportamiento electoral en el chavismo


Frente el agotamiento del sistema de arreglo de élites que nació con el 23 de enero de
1958, que tuvo tanto en el Pacto de Punto Fijo como en la Constitución de 1961 las
expresiones más acabadas de los límites y espacios para el desarrollo de democracia
conciliada, el proceso electoral de 1998 emergió como un espacio de expresión de distintas
formas de comprender el cambio político en Venezuela. Los tres principales candidatos de la
contienda presidencial, Hugo Chávez, Henrique Salas Römer e Irene Sáenz, propusieron al
cuerpo electoral tres visiones sobre la nueva fase a la que debía llevarse a la democracia
venezolana. De estas tres, la abanderada por Hugo Chávez fue la que contó con el mayor
respaldo electoral.

Concretamente, el documento Propuesta de Hugo Chávez para Transformar a


Venezuela (1998) fue el programa electoral consignado por el Movimiento Quinta República
(MVR) y sus partidos aliados en el Polo Patriótico al inscribir la candidatura de Hugo Chávez.
109

Este programa sintetiza la propuesta de transformación del sistema político que, en principio,
orientó la acción del gobierno chavista hasta el año 2007. Justamente, a partir de la re-elección
de Chávez en el año 2006 ocurre el viraje de la democracia bolivariana al socialismo del siglo
XXI y la incorporación de la figura del Poder Popular, proceso ya detallado en el capítulo V
de esta investigación.

El programa electoral comienza reconociendo la crisis del sistema de arreglo de élites,


entendida como resultado de una experiencia democrática que ―…nació con el rumbo torcido
y con la semilla de su propia degeneración en sus entrañas.‖ (p. 4) Degeneración explican a
partir de sostenimiento de las desigualdades sociales y económicas heredadas de la década
militar, la incapacidad demostrada por el liderazgo político para corregir y regular las propias
perturbaciones que el sistema de arreglo de élites demostró en el mal manejo de la riqueza
petrolera, la corrupción administrativa, el desarrollo de políticas públicas no atinentes con la
realidad de la sociedad venezolana y el sostenimiento de la crisis económica que comenzó en
la década de los 80‘s.

Frente a tal escenario y realidad, la Propuesta de Hugo Chávez propuso cinco espacios
de atención para la consolidación de la nueva República. Cinco polos que debían operar en
equilibrio y generar una nueva época en la historia del país. Polos organizados en función del
equilibrio político, equilibrio social, equilibrio económico, equilibrio territorial y equilibrio
mundial. De todos ellos, el documento identifica al equilibrio político como necesario y
suficiente para sostener a los otros cuatros, por lo que es el único a considerar en este
apartado.

El equilibrio político vino a contener la propuesta de la Asamblea Nacional


Constituyente, justificada como medio de expresión de la soberanía popular que
―…relegitimará los poderes del Estado, estableciendo con claridad las funciones y límites de
cada uno, así como la garantía de su independencia equilibrada y del respeto a los derechos
humanos…‖ (p. 7) Sin embargo, el ordenamiento constitucional y jurídico vigente en 1998 no
preveía la figura de la Asamblea Nacional Constituyente como mecanismo para la redacción
de una nueva carta magna y base para generar un nuevo marco legal del país, la propuesta de
110

Hugo Chávez supuso que la apelación directa a la soberanía popular sin ningún partido
político u órgano de intermediación que mediara en su dinámica, sería mecanismo idóneo para
establecer un nuevo pacto constitucional que desencadenaría en una nueva y legítima
organización del Estado.

Para cumplir con tal cometido, el equilibrio político y su contenido central de la


Asamblea Nacional Constituyente identificaron cinco fases para su desarrollo, a saber,
activación, contractual, convocatoria, asamblearia y ejecutiva. La fase de activación
correspondía a la campaña electoral de 1998, momento en el cual los partidos integrados en la
figura de Hugo Chávez divulgarían la necesidad del cuerpo constituyente y darían a conocer
sus efectos en la ciudadanía. La fase contractual implicaba la elección de Hugo Chávez,
momento el cual se sellaba el compromiso de activación del Poder Constituyente. La fase de
convocatoria correspondía al cumplimiento de una consulta popular con la cual el cuerpo de
electores decidiera con un Sí o un No sobre la convocatoria de la Asamblea Constituyente y la
aprobación de las bases comiciales para la elección de sus miembros metodología de
funcionamiento y tiempo de duración. También, la fase de convocatoria implicaba la elección
de los representantes del pueblo encargados de la redacción de la nueva Constitución.

La fase asamblearia suponía el trabajo de deliberación del cuerpo constituyente, el cual


requería de la participación del ciudadano en la consignación de sus propuestas a las diversas
comisiones encargadas de construir el pacto constitucional. La fase ejecutiva no era otra cosa
que la sanción de la nueva carta magna y el inicio del proceso de cumplimiento de sus normas.
En este sentido, se caracterizó que ―…la Asamblea Nacional Constituyente es de soberanía
plena y en el proceso de refundación de la República, debe reestructurar el poder constituido.
Las limitaciones…son las derivadas de los principios generales del derecho, los valores
emocráticos y las garantías ciudadanas…‖ (p. 10) El eje central de la Propuesta de Hugo
Chávez se sostenía en la reorganización de todos los Poderes Públicos, la transformación de la
administración pública, la incorporación de las organizaciones comunitarias de base en la
gestión de asuntos públicos que afecten a la localidad, además del establecimiento de
mecanismos que garanticen la participación directa del pueblo en materias de trascendencia
nacional.
111

Ahora bien, cumplido el proceso electoral del año 1998 Hugo Chávez resultó electo
como Presidente de la República. Cumplida la toma de posesión el 2 de febrero de 1999
comenzó su acción de gobierno, especialmente lo referido a la convocatoria del Poder
Constituyente y lo previsto en el programa electoral como primer equilibrio. El 24 de abril de
ese año se realizó el referéndum consultivo sobre la convocatoria a la Asamblea Nacional
Constituyente y la aprobación de las bases comiciales que regularon su elección, duración y
funcionamiento.

A partir de ese evento electoral, los ciudadanos comenzaron a ser consultados en


diversas oportunidades no sólo para aprobar propuestas de cambio institucional, sino también
para cumplir con la elección de las autoridades previstas a partir del texto de la Constitución
de 1999. En el cuadro a continuación se presentan los resultados de los procesos electorales
nacionales que se desarrollaron durante los catorce años del chavismo.

No están considerados los resultados de la elección de los miembros de la Asamblea


Nacional Constituyente de 1999, las elecciones regionales de 2004 y las elecciones
parlamentarias de 2005. Las dos primeras por no contar con acceso a la fuente oficial sobre
estos resultados electorales. La última no se tomó en cuenta porque sólo los partidos aliados
del chavismo participaron posterior al retiro de las candidaturas de la oposición. Esta
información es tomada del portal electrónico de resultados electorales gestionado por el
Consejo Nacional Electoral.

Evento Electoral Chavismo Oposición


Presidenciales 1998 3673855 2863601
Referéndum Abril 1999 3630666 300233
Aprobación CRBV 1999 3301475 1298105
Presidenciales 2000 3757773 2530805
Referéndum Sindical 2001 1632750 719771
Revocatorio 2004 5800629 3989008
Presidenciales 2006 7309080 4301253
Reforma Constitucional 2007 4379392 4504354
Regionales 2008 6361018 4084763
112

Enmienda Constitucional 2009 6310482 5193839


Parlamentarias 2010 5351665 5320125
Presidenciales 2012 8191132 6681607
Promedio 4974993 3482289
Cuadro N°14. Comportamiento electoral del chavismo. Elaboración propia.

Tal como se demuestra, el chavismo comenzó siendo mayoría en el año 1998


superando en casi un millón de votos a la totalidad de candidatos presidenciales de ese año.
Brecha que se profundizó en el referéndum de abril de 1999, en cual casi el mismo número de
electores que habían convertido a Hugo Chávez en Presidente aprobaron la convocatoria de la
Asamblea Constituyente y sus bases comiciales, frente a menos de un 10% del total de tal
votación que se expresó negativamente. Los resultados de la aprobación popular de la
Constitución de 1999 reflejan una disminución cercana al 10% de los votos de chavismo y la
recuperación de la movilización electoral de la oposición, aunque no pudo obtener el
escrutinio mayoritario.

Los resultados de las elecciones presidenciales del año 2000, en el contexto general de
la relegitimación de los Poderes Públicos por aplicación de la nueva carta magna, demuestran
un comportamiento electoral similar al del año 1998 quedando electo Chávez como Presidente
para un primer período de seis años por más de un millón de votos en relación con los demás
candidatos. Ahora bien, esta diferencia de votos aumenta en ocasión del referéndum
revocatorio del año 2004 que, en un contexto socio-político afectado por los sucesos de abril
de 2002, el paro cívico nacional de diciembre 2002 hasta febrero 2003, la suspensión del
referéndum consultivo de febrero de 2002 y la aparición de las misiones como nueva
denominación y significado de los programas sociales del Poder Ejecutivo, condujeron a la
ratificación del chavismo hasta el vencimiento del período constitucional.

Vale señalar que el proceso de convocatoria y escrutinio del referéndum revocatorio de


2004 no estuvo alejado de la polémica, especialmente por las actuaciones del Consejo
Nacional Electoral. Como consecuencia de la renuncia de los miembros provisorios del
directorio del Poder Electoral nombrados por la Comisión Legislativa Nacional en abril de
2001 y el incumplimiento de la Asamblea Nacional para la designación de los Rectores
113

Electoral, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia a través de la sentencia


2341 del 25 de agosto de 2003 decidió la omisión legislativa y procedió a la designación de
los miembros principales y suplentes. Como Rectores principales resultaron nombrados
Francisco Carrasquero, Jorge Rodríguez, Oscar Bataglini, Ezequiel Zamora y Sobella Mejías.
También decidió la conformación de los organismos electorales subalternos y la persona
encargada de su conducción.

En el desarrollo de sus funciones institucionales los nuevos miembros del Poder


Electoral evidenciaron falta de independencia, ya que las decisiones tomadas con relación al
referéndum revocatorio demostraron su parcialidad al chavismo, donde los Rectores
Carrasquero, Rodíguez y Bataglini operaban como mayoría. Como ejemplo de tal acción, de
acuerdo con López Maya (2006), el directorio decidió en una votación de tres a dos colocar
bajo observación 148.190 planillas que contenían nombres, números de cédula y firmas de
más de 1.4 millones de venezolanos que manifestaron su voluntad favorable a la convocatoria
del referéndum revocatorio, ―El CNE dijo expresar duda ‗razonable‘ sobre la autenticidad de
una porción de planillas que fueron llenadas con una caligrafía similar…‖ (p. 279) Con esta
manera de administrar el proceso comicial el Poder Electoral estableció una relación de
prestación de servicio con la empresa Smartmatic. Organización fundada en 2002 por Alfredo
Anzola y Antonio Mugica, el primero con vínculos familiares con Jorge Rodríguez, se
presentó como un emprendimiento tecnológico de jóvenes venezolanos especializada en el
diseño de aplicaciones informáticas para el desarrollo de tecnología electoral.

Smartmatic (2015) señala en su portal informativo que desde 2004 ―…ha provisto al
país con tecnología de punta y servicios de avanzada para aumentar la eficiencia y
transparencia de cada una de las fases de las elecciones, desde la autenticación del votante
hasta la divulgación de resultados.‖ (p. 2) Bajo esta premisa, se encargó de gestionar la
plataforma de hardware y software requerido en la cristalización por primera vez el voto
electrónico, modalidad de elección que levantaba dudas en los electores por su seguridad y
confiabilidad. También, esta organización facilitó la tecnología para el establecimiento de un
sistema de verificación biométrica –conocido como captahuellas- para evitar el voto doble. La
Junta Nacional Electoral, presidida en ese momento por Jorge Rodríguez, decidió emplear el
114

evento del referéndum revocatorio para tomar las huellas de los electores que asistieran y
comenzar alimentar la base de datos que se emplearían en próximos comicios.

Este contexto pre-electoral cargado de polémica y debate público abarcó la propia fase
electoral y hasta la post-electoral. Justamente, el desarrollo del proceso comicial durante el día
15 de agosto demostró la superación de las previsiones logísticas del Poder Electoral, ya que
siguiendo con López Maya (2006) ―…en agosto de 2004 votaron cerca 10.000.000. Los
centros electorales se vieron sobrepasados y la gente hizo colas que en promedio alcanzaron
siete horas.‖ (p. 282) Ello hizo posible que, mientras el Consejo Nacional Electoral anunciaba
los resultados con el 94.4% de los votos escrutados pasada la medianoche del día 16 de agosto
aún había electores en espera del ejercicio del sufragio. Al mismo tiempo, el manejo
discrecional de las reglas del proceso de auditoría y verificación de los resultados propia de la
fase post-electoral dejó una sombra de duda sobre el escrutinio final.

Sombra de duda que fue alimentada por diversos informes especializados, que
comenzaron a surgir desde el mismo momento de la escogencia de Smartmatic como empresa
responsable de la tecnología electoral. Uno de ellos fue el presentado por la organización
ESDATA, integrada por funcionarios retirados del Consejo Nacional Electoral y profesores
universitarios del área científica, donde se indicó que los resultados del referéndum
revocatorio de 2004 podían considerarse como fraudulentos dado el origen la plataforma
tecnológica ―…Las irregularidades asociadas a la llegada del voto electrónico Venezuela,
vienen incluso desde antes de su aparición. El consorcio Smatmatic/Bizta/CANTV, creado ad
hoc para el Referéndum…, contó incluso antes de su formación con el financiamiento y el
control parcial del gobierno venezolano.‖ (p. 3) En este caso, el fraude se asume de la mano
con el control por parte del chavismo de un 20% de las acciones de Smartmatic a través de
Bizta, con lo cual el mismo gobierno sometido a evaluación con el revocatorio se convirtió en
juez y parte del proceso.

Otro informe sobre las dudas generadas a partir de la presencia y uso del voto
electrónico fue el elaborado por Haussman y Rigobón (2004) a solicitud de la organización
Súmate, el cual contó con especial difusión dentro y fuera de Venezuela. Haussman en ese
115

momento era profesor de la Universidad de Harvard y había sido Ministro de Planificación en


el gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-1993). Rigobón es venezolano, Matemático y
profesor de planta del Massachussets Institute of Technology. En su informe comprobaron
estadísticamente el rechazo varias hipótesis, entre ellas fijar topes numéricos en las máquinas
de votación a alguna de las opciones que se le presentan al elector como causa de fraude, la
diferencia entre los resultados de boca de urna y su correlación con los votos reales, así como
la correlación entre la firmas recolectadas para la convocatoria del referéndum y los votos
totales emitidos por el Sí. Sobre esta última, la evidencia empírica no les permitió concluir que
no hubo fraude. Lo que sí comprobaron es que la muestra de mesas electorales empleadas para
la auditoría de cierre, realizada tres días después el evento electoral, no fue aleatoria ni
representativa en función de todo sistema electoral venezolano. De su exhaustiva revisión y
análisis estadístico concluyen:
Nuestro análisis indica que la muestra seleccionada para realizar la auditoría del 18 de
agosto de 2004 no es aleatoria y representativa del conjunto de centros de votación. En
dicha muestra, la elasticidad de las firmas frente a los votos es 10 por ciento más alta y
la posibilidad de que esto sea aleatorio es significativamente menor al 1 por ciento.
Repetimos nuestro análisis escogiendo aleatoriamente 1000 muestras de centros no
auditados y este resultado ocurre en menos del 1 por ciento ellas. (…) Parafraseando a
Popper, nuestro cisne blanco es que no hubo fraude. Los resultados que obtenemos
constituyen un cisne negro. La hipótesis alternativa de que sí hubo fraude es consistente
con nuestros resultados y por tanto no podemos rechazarla. (p. 25)

Independientemente al desarrollo de un evento electoral ocurrido en semejante


contexto, la oposición decidió aceptar los resultados y no alertar sobre el fraude electoral. Tal
como se puede apreciar en el cuadro N°14, la ventaja de los votos a favor de la continuidad del
mandato de Hugo Chávez como Presidente fue de un 31.13% por encima de aquellos
esperaban su revocación. Tendencia que se mantuvo y hasta aumentó al ocurrir las elecciones
presidenciales de 2006, en las cuales Hugo Chávez derrota a Manuel Rosales por una
diferencia del 41.15%. Hasta ese momento, todo sugería que cualquier propuesta generada por
el chavismo contaría con el pleno respaldo del ciudadano. La tendencia demostrada por lo
resultados a sostener y profundizar la brecha de diferencia electoral con la oposición así lo
indicaba.
116

Sin embargo, el cierre de la señal abierta de Radio Caracas Televisión (RCTV) en


mayo de 2007 y le emergencia del movimiento estudiantil como reacción a esta acción, que
luego se transformó en un elemento catalizador que permitió su consolidación como actor
político con personalidad y agenda propia dentro del sistema desde ese año, poco a poco se
fueron perfilando como factores de colaboración para establecer un clima social que
comenzaba a reaccionar a las acciones del chavismo durante el momento inicial de la
aplicación del programa del socialismo del siglo XXI.

Específicamente, la primera derrota electoral desde 1999 ocurrió el 2 de diciembre de


2007, cuando en el referéndum aprobatorio del proyecto de reforma constitucional el No se
impuso al Sí por el 2.77%. Resultados electorales reconocidos por el propio gobierno, pero
que no condujeron a cesar en la insistencia de emplear la voto como vía de legitimación de lo
propuesto por Hugo Chávez. En febrero de 2009 se llevó a cabo el referéndum aprobatorio de
la enmienda constitucional, generada por iniciativa presidencial con la cual se permite la
presentación de funcionarios electos a nuevos comicios sin ningún límite de participación. En
este proceso, el chavismo nuevamente vuelve a ser mayoría electoral ganando el Sí sobre el
No por un 12.15%.

Esta recuperación electoral del chavismo no llegó a ser tan estable como se preveía, ya
que para las elecciones parlamentarias del año 2010 la totalidad de los votos emitidos por los
partidos del chavismo sólo pudo superar en 0.59% a los votos de la oposición. Sin embargo, la
distribución de los circuitos electorales de 2010, donde se sobre-representaron municipios de
los estados rurales con menor concentración de población, el chavismo contó con 99
Diputados y la oposición con 65, estableciendo así la mayoría de la Asamblea Nacional que
culminó su período en enero de 2016.

Con los resultados de las elecciones presidenciales de octubre de 2012 se concretó un


el repunte electoral final del chavismo. En este evento electoral Hugo Chávez se presentó para
una tercera re-elección –permitida por la enmienda constitucional aprobada en 2009- contra el
candidato unitario de la oposición Henrique Capriles. Una vez conocidos los resultados
electorales, el chavismo se aseguró un nuevo período presidencial de seis años al obtener un
117

22.59% de votos por encima del candidato opositor, aunque la brecha entre ambas
candidaturas se redujo en función de la anterior elección presidencial en 2006.

Tomando en cuenta los análisis precedentes, la revisión del comportamiento electoral


del chavismo demuestra que siempre jugó en mayoría. Con excepción de los resultados del
referéndum constitucional de 2007, todos los procesos electorales fueron ganados por los
partidos integrados a las propuestas de Hugo Chávez, lo que le permitió operar con un margen
de libertad que supuso suficiente para la aplicación del programa del socialismo del siglo XXI,
sobre todo a partir del giro ideológico de 2006 y los muy buenos resultados obtenidos en esa
elección presidencial.

Paralelamente, como lo demuestra el gráfico a continuación, la oposición pudo ir de


menos a más. Desde el descalabro electoral de abril de 1999, el voto opositor fue
consolidándose hasta demostrar una curva con tendencia sostenida al alza. Tendencia que
debía mantenerse en cualquier evento electoral que se convocara posterior a las elecciones
presidenciales de 2012.

9000000
8000000
7000000
6000000
5000000
4000000
3000000
2000000
1000000
0 Chavismo

Oposición

Gráfico N°12. Comportamiento electoral 1998-2012. Elaboración propia.

Precisamente, frente a un comportamiento electoral siempre en mayoría pero


demostrando un comportamiento no estable del chavismo, la tendencia alza del voto opositor
y, especialmente a partir de los resultados del referéndum de la enmienda constitucional de
2009, obligaron a buena parte de los partidos de la oposición a constituir una instancia
118

unitaria, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Organización suprapartido que nace, de


acuerdo a Aveledo (2014) como una ―…alianza de partidos, atenta al reclamo y a las
esperanzas de toda la sociedad, con el propósito de promover un cambio político en
Venezuela, dentro del marco de la Constitución, para establecer un Gobierno de Unidad
Nacional.‖ (p. 187) Este reconocimiento de la necesidad del trabajo unitario de los partidos
políticos y organizaciones opositoras el chavismo jugó a favor de la conciliación, ya que los
resultados electorales de las elecciones parlamentarias de 2010 demostraron un empate técnico
con el gobierno de Chávez, además de la disminución de la brecha a la mitad en las elecciones
presidenciales de 2012 con respecto al mismo tipo de elección de 2006.

En la práctica, la MUD nace como alianza electoral a través de la cual cada partido
político mantiene su identidad ideológica aunque determinan una finalidad de acción común,
el logro de la sustitución del chavismo en el control de sistema político por la vía electoral,
democrática y constitucional. A partir de esta condición, los partidos integrados a la MUD
entregan su militancia, capacidad de movilización y maquinaria electoral en función de la
alianza, aún sin lograr desde los últimos años del chavismo consolidar una propuesta política
coherente que trascienda tal condición y se consolide como opción posible de gobierno.

En términos del proceso electoral, los últimos años del chavismo demostraron el
carácter no estable de sus resultados aunque siempre contaron la mayoría del respaldo popular.
La tendencia sostenida al alza de los votos a favor de la oposición demostró la necesidad del
establecimiento de espacios unitarios, a partir de los cuales se estableciera una plataforma y
maquinaria electoral conjunta que cristalizare en el logro legítimo del poder. Al mismo
tiempo, desde los resultados de la reforma constitucional de 2007 el chavismo mantuvo –casi
con carácter dogmático- la propuesta del socialismo del siglo XXI y su expresión a través del
Poder Popular. Propuesta que fue el eje de sus programas electorales ante cualquier elección
convocada por el Consejo Nacional Electoral.

En contraposición, ya establecida la MUD sólo demostró su capacidad técnica,


logística y humana de funcionamiento como alianza electoral y, a diferencia chavismo, no
logró consolidar una propuesta ideológico-programática que sostuviera su discurso político y
119

actuación electoral. Más bien se ha limitado a presentar, como ocurrió en las elecciones
presidenciales de 2012, lineamientos unitarios en función de algunas metas vinculadas a la
consolidación de políticas públicas genéricas, pero que no expresan ni describen un contenido
político que no vaya más allá del reclamo del cambio del régimen de gobierno en Venezuela.

5.2.-Panoroma electoral del post-chavismo


A diferencia de lo ocurrido durante el chavismo, el post-chavismo ha sido torpe en
sostener el capital electoral que heredó. Tal torpeza comenzó a demostrarse a partir de las
elecciones presidenciales extraordinarias del 14 de febrero de 2013, profundizándose con las
elecciones municipales del 8D hasta alcanzar un quiebre definitivo en 2015, tal como lo
demuestran los resultados de las elecciones parlamentarias del 6D. En el cuadro a
continuación se presentan los resultados de los tres procesos electorales constitucionalmente
previstos en los cuatro años del post-chavismo.

Evento Electoral Post-chavismo Oposición


Presidenciales 2013 7587579 7403014
Municipales 2013 5733032 5877556
Parlamentarias 2015 5485564 7684243
Promedio 6268725 6988271
Cuadro N°16. Comportamiento electoral del post-chavismo. Elaboración propia.

De acuerdo con los resultados oficiales de las elecciones presidenciales de 2013,


Nicolás Maduro fue electo como Presidente con el 2.49% de ventaja con respecto a Henrique
Capriles, quien volvió a presentarse como candidato de la MUD. Ello confirmó la sostenida
tendencia al alza del voto opositor, así como la disminución en más de 600.000 votos sobre los
votos obtenidos por Chávez cinco meses antes.

Al mismo tiempo, el post-chavismo lejos de colaborar en aclarar cualquier duda sobre


el ventajismo electoral y el carácter neutral del árbitro, más bien convino con el Consejo
Nacional Electoral adelantar la adjudicación y proclamación del Presidente Electo a menos de
48 horas posteriores al anuncio de los resultados. Esta acción se confirmó, también, con la
120

atropellada toma de posesión de Maduro el 19 de abril, cuatro días después de celebrados los
comicios.

En contraposición, los resultados oficiales del 8D demuestran el inicio de la reversión


de la tendencia electoral establecida desde 1998. En el segundo evento electoral del post-
chavismo la oposición representada en la MUD y el manejo de una estrategia electoral de
corte unitario resultó favorecida en el total de votos con un 2.46% sobre las fuerzas alrededor
de Nicolás Maduro, aunque el post-chavismo mantuvo más del 60% de las Alcaldías y
Concejos Municipales del país dada la sobre-representación mantenida en algunas
circunscripciones electorales en las zonas rurales.

Esta tendencia no sólo se mantuvo sino que se agrandó el 6D. Los resultados totales de
las elecciones parlamentarias de 2015 indican que la oposición representada por la MUD llegó
a establecer una mayoría electoral por primera vez, superando en un 28.61% los votos
emitidos a favor del post-chavismo. Los resultados del 6D devuelven al post-chavismo a un
número de electores inferior a la votación que obtuvo el No en el referéndum revocatorio
presidencial de 2004, así como la contracción de su apoyo electoral del 27.70% con respecto a
las elecciones presidenciales de 2013 y de un 4.32% de acuerdo con los resultados del 8D. Del
lado de la MUD, los votos emitidos a su favor el 6D indican un aumento del 3.66% con
respecto a los resultados de la elección presidencial extraordinaria de 2013 y un mejoramiento
del 23.51% por encima de lo obtenido el 8D.

9000000
8000000
7000000
6000000
5000000
4000000
3000000
2000000 Post-chavismo
1000000
Oposición
0

Gráfico N°13. Comportamiento electoral 2013-2015. Elaboración propia


121

Tal como se refleja en el gráfico N°13, el post-chavismo obtiene una victoria electoral
mínima en el año 2013 que no logra sostener a menos de cinco meses de la toma de posesión
el 8D, que se expande el 6D. Esta cuestión confirma la tendencia sostenida al alza que
demostró la opción electoral de la oposición durante el chavismo, especialmente reforzada
posterior al nacimiento de la MUD. Al mismo tiempo, el post-chavismo refleja un
comportamiento no sólo el estancamiento del capital electoral recibido del chavismo, sino la
progresiva pérdida del apoyo del cuerpo de electores venezolanos. En ninguno de los tres
procesos electorales constitucionalmente fijados desde que es gobierno el post-chavismo ha
podido equipar los resultados del chavismo, tanto en números absolutos como en distribución
porcentual. Al unir el comportamiento electoral durante chavismo y post-chavismo resulta el
siguiente gráfico.

9000000
8000000
7000000
6000000
5000000
4000000
3000000
2000000
1000000 Chavismo
0 Oposición

Gráfico N°14. Evolución electoral 1998-2015. Elaboración propia.

La distribución de los datos absolutos vinculados a los resultados electorales de la serie


1998-2015 señala que durante los catorce años del chavismo la figura, acción, mensaje e ideas
de Hugo Chávez permitieron convertirse en mayoría electoral. Esta mayoría electoral condujo
al establecimiento de nueva etapa en el sistema político, derivado de la aplicación del
denominado equilibrio político del programa electoral de 1998 que culminó con la aprobación
popular de la Constitución de 1999. Nueva etapa que implicó cambios en las reglas de juego,
el rol dado a los partidos políticos, la incorporación de nuevas organizaciones a la
institucionalidad política así como la puesta en práctica de las líneas orientadoras del modelo
122

de democracia participativa. Democracia participativa que pretendió en sus inicios la consulta


popular como participación directa del pueblo en la toma de decisiones públicas, que posterior
al viraje ideológico de 2006 se explicó a través de las formas organizativas del denominado
Poder Popular.

Ahora, este régimen híbrido heredado por el post-chavismo se transforma –tal como se
describe en los capítulos II y III- en una autocracia militar. Autocracia militar que muestra la
pérdida del capital electoral hasta convertirse en una minoría a partir de 2015. El post-
chavismo bordeado por la crisis económica y social, responsable por la existencia de un
gobierno militar y la degradación del estamento militar venezolano en un partido político en
armas, observando en la acera de enfrente la consolidación de una alianza electoral unitaria
instrumentada por la MUD, claramente demuestra su inviabilidad electoral por no contar con
el respaldo popular que ello requiere.

5.3.-Proceso electoral municipal del 8D


Una vez establecido el post-chavismo como gobierno en abril de 2013, con las
implicaciones político-institucionales y político-militares que ello implicó, el cuerpo social
venezolano presentó un clima expectativa. Expectativa entendida como momento de espera
que conduce al reconocimiento de la capacidad del nuevo gobierno en atender las demandas
del primer espacio del sistema político, así como el reacomodo de las instituciones del
segundo espacio como consecuencia del cambio ocurrido en la conducción del Poder
Ejecutivo. Este clima de expectativa tuvo un factor de perturbación, justamente generado por
el propio post-chavismo al sancionar la reforma –por aplicación de la habilitación legislativa
otorgada por el Asamblea Nacional- en noviembre de 2013 de la Ley Orgánica de Precios
Justos vigente desde 2011.

La motivación de esta reforma legal fue el fortalecimiento y extensión del esquema de


control de los costos asociados a toda la cadena de valor en la producción de bienes y
servicios, a fin de fijar un nuevo sistema de control de todos los precios existentes en el
mercado. Esta reforma de la Ley tuvo por objeto:
123

…asegurar el desarrollo armónico, justo, equitativo, productivo y soberano de la


economía nacional, a través de la determinación de precios justos de bienes y
servicios, mediante el análisis de las estructuras de costos, la fijación del porcentaje
máximo de ganancia y la fiscalización efectiva de la actividad económica y comercial,
a fin de proteger los ingresos de todas las ciudadanas y ciudadanos, y muy
especialmente el salario de las trabajadoras y los trabajadores… (p. 1)

Claramente, el contenido de esta legislación pretendía cumplir obligatoriamente con


los objetivos y metas previstas en el Plan de la Patria, ya que el gobierno nacional quedó como
el único ente encargado por la fijación de los costos de producción y los márgenes de ganancia
de todas las actividades económicas del país, además de la estricta supervisión del empleo de
la divisas otorgadas a tasa oficial a los productores y empresarios. El no cumplimiento de las
previsiones señaladas por esta Ley implica la declaratoria de utilidad pública de las
organizaciones y unidades de producción, con amenaza de expropiación en un procedimiento
sin derecho a la legítima defensa e indemnización correspondiente.

La misma Ley reestructuró la Superintendencia Nacional para la Defensa de los


Derechos Socioeconómicos (SUNDDE) como despacho exclusivamente encargado de la
responsabilidad de fijación de costos, precios y delimitación de márgenes de ganancia de todas
las actividades productivas. Esta condición le facultó para ejercer las funciones de supervisión,
control y fiscalización de los costos y precios determinados por sí misma, así como el inicio de
los procesos administrativos a lugar en caso de alguna distorsión o incumplimiento de sus
regulaciones.

Tal como se refirió en el capítulo IV, justamente en el último trimestre de 2013


comenzó a identificarse el aumento de los precios de bienes y servicios, así como del
referencial del dólar especulativo. Este aumento del índice de precios al consumidor implicó el
inicio de una progresiva pérdida del valor adquisitivo y poder de compra del ciudadano
venezolano. Frente a un calamitoso manejo de la política económica por el propio gobierno, el
post-chavismo asumió que el aumento de pobreza por ingreso no era su responsabilidad, sino
que venía a ser consecuencia de un complot entre los empresarios y los partidos políticos de la
oposición que denominó como guerra económica. Guerra económica que es definida por
124

Curcio (2016) como la manipulación de variables asociadas propias de las debilidades de la


economía venezolana en los siguientes términos:
El método de Guerra Económica ha sido un shock de la oferta agregada debido a una
inflación de costos. Esta inflación de costos es atribuida a la alteración de las estructuras
de costos de producción de los bienes y servicios de la economía, explicado a su vez por
el uso del tipo de cambio paralelo manipulado para convertir el valor de los bienes
importados expresados en divisas a bolívares. (p. 32)

Sustentado en esta justificación, el post-chavismo no encontró otra solución sino la


extensión y profundización del esquema de controles asociados a los costos del proceso
productivo, así como la fijación de los precios de bienes y servicios sin asumir las
condiciones, realidades y dinámicas del mercado nacional. Esquema y mecanismos de control
que no permitieron sostener la contracción económica y el disparo de la inflación.

Con este contexto el Consejo Nacional Electoral convocó las elecciones municipales
para el domingo 8 de diciembre de 2013. Este proceso comicial estaba constitucionalmente
previsto para el año 2012, pero fueron prorrogadas extendiendo por un año el período de los
Alcaldes y Concejos Municipales electos en 2008. El Poder Electoral justificó esta decisión en
la complejidad técnica y administrativa que implicaba un proceso electoral que eligiera
Alcaldes y Concejales en 335 circunscripciones electorales, es decir, cada uno de los
municipios del país. Al mismo tiempo, empleó el argumento del fallecimiento de Hugo
Chávez y la obligación constitucional de realizar la elección de nuevo Presidente en los treinta
días posteriores a la declaración de la falta absoluta. Coincidentemente, la fecha fijada para los
comicios recordaba el primer aniversario de la designación de Nicolás Maduro como sucesor
en la última alocución de Hugo Chávez con vida en cadena nacional.

Frente a un escenario determinado por la profundización de la crisis económica y la


victoria electoral de abril discutida dentro y fuera de Venezuela, el post-chavismo empleó el
contenido de la Ley de Precios Justos para afectar la intención de voto el 8D. De acuerdo con
Guerra (2015), la administración de Maduro forzó ―…rebajas compulsivas de precios en
cadenas y establecimientos comerciales…lo que generó, en consecuencia, escasez de esos
bienes rematados a precios de liquidación.‖ (p. 113) Esta acción conocida con el nombre del
Dakazo implicó la compra compulsiva de bienes electrodomésticos, ropa y calzado durante el
125

mes de noviembre de 2013, hecho que condujo a grandes colas en los centros comerciales y
saqueos puntuales en algunas cadenas de electrodomésticos, tal como ocurrió con la cadena
Daka en la ciudad de Valencia. De allí su nombre.

Ocurrido el Dakazo cerca de la fecha de las elecciones municipales, se esperaba algún


rédito político-electoral. Efectivamente, este tipo de acciones y la obligación de bajar precios
de bienes y servicios esenciales por orden de la SUNDDE, permitieron que la intención de
voto hacia los partidos políticos aliados al post-chavismo se mantuviera en una proporción
similar a las elecciones presidenciales de ese año. Tal como lo indican los resultados
electorales, el post-chavismo pudo sostener una base electoral por encima de los 5.7 millones
de electores, aunque la oposición representada unitariamente en la MUD superó el escrutinio
final nacional con 144.524 votos. Estrictamente, estos datos implicaron que la oposición
comenzó a configurarse en una mayoría electoral en una proporción similar a la obtenida por
Maduro en abril, aunque el post-chavismo retuvo 210 de los 335 municipios en contienda
consecuencia de la sobre-representación de circunscripciones rurales.

5.4.-El fenómeno de La Salida


Se entiende a La Salida como un fenómeno, es decir, un suceso que ocurre en la
realidad y es percibido por los sentidos del hombre, de carácter político y social que comenzó
formalmente el 12 de febrero de 2014 y que fue debilitándose hasta su extinción en junio de
ese mismo año. Fenómeno político porque surge de la convocatoria de algunos dirigentes de la
MUD a partir de su interpretación de los resultados del 8D, con la que pretendían el
establecimiento de un mecanismo constitucional para adelantar la culminación del control del
gobierno por parte del post-chavismo antes del vencimiento del período presidencial en 2019.

Fenómeno social como consecuencia de la aceptación del contenido y mecanismo de


actuación inicialmente propuesto a la sociedad venezolana, especialmente en los sectores C y
D, que luego permitió el sostenimiento de los focos de protesta ciudadana, especialmente con
mayor frecuencia en municipio San Cristóbal del estado Táchira, municipios Chacao, Baruta,
Sucre y El Hatillo del estado Miranda, municipio Urbaneja del estado Anzoátegui, municipio
Arismendi de Nueva Esparta y municipio Maracaibo del estado Zulia.
126

La Salida como fenómeno político y social ocurrió como expresión de los efectos de la
crisis económica y la realidad cierta de los resultados electorales del 8D, frente a la cual
miembros de la MUD dirigidos por Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio
Ledezma decidieron hacer pública una propuesta de acción política enfocada en la
construcción de un mecanismo que permitiera la salida constitucional de Nicolás Maduro.
Inicialmente elaborada por Leopoldo López y el equipo de su partido político Voluntad
Popular, surgía como expresión crítica frente a la agenda de trabajo político seguida por la
MUD, concentrada mayoritariamente en su condición de alianza electoral.

De acuerdo con López (2016) La Salida supuso el establecimiento de ―…una agenda


de acciones enmarcadas en una ruta de cambio que combinaba protesta no violenta con
asambleas populares para fortalecer la organización social…‖ (p. 40) En sí misma, La Salida
nació como medio de participación ciudadana que, a diferencia de lo previsto en las figuras y
modos de actuación del denominado Poder Popular, pretendía la construcción colectiva de una
hoja de ruta para acelerar la salida de Maduro y el post-chavismo del control del sistema
político venezolano. Hoja de ruta que debería organizarse a partir del debate de los ciudadanos
con los dirigentes sociales y políticos en asambleas populares previstas para cumplirse en cada
uno de los municipios del país, que bajo la figura constitucional de la asamblea de ciudadanos
generarían su agenda, programación y decisiones vinculantes a la dirigencia sobre el
mecanismo democrático y constitucional para alcanzar el objetivo propuesto.

Paralelamente, La Salida asumía la necesidad de otorgarle contenido y significado


político a las diversas protestas de sectores sindicales, sociales y comunitarios que
comenzaban a presentarse en todo el país por diversas causas, especialmente el
desabastecimiento de alimentos y de medicinas, la ineficiencia en la gestión de servicios
públicos y conflictos laborales entre trabajadores de algunos sectores dependientes de la
administración pública nacional, como servicios de salud y empresas básicas en Guayana.

El objeto, metodología y contenido de La Salida fue dado a conocer por López,


Machado y Ledezma el 23 de enero de 2014, fecha en la cual se conmemora la caída de la
última dictadura militar del siglo XX. En este acto se convocaron las primeras asambleas
127

populares para el 2 de febrero, que llegaron a desarrollarse en más de 100 municipios.


Siguiendo con López (2016) ―La respuesta nos sorprendió. No sólo fue masiva sino también
representativa. Allí estaban estudiantes, dirigentes sindicales, trabajadores, organizaciones
sociales y, lo más importante, mucha gente y mucho compromiso.‖ (p. 41) Las primeras
convocatorias de La Salida permitieron la aceptación de un mecanismo de comunicación y
discusión directa entre la dirigencia y el ciudadano, con la intención de estructurar un
contenido político que definiera el marco general de las acciones que bien podía emplear la
MUD para trascender su condición de alianza electoral. La Salida esperó ir más allá de las
organizaciones agrupadas en la instancia suprapartido, ya que con la inclusión de dirigentes
comunitarios, sindicales, gremiales y estudiantiles se vislumbraba la verdadera conformación
de un real espacio político que validara la idea de un cambio dirigido hacia el establecimiento
de un gobierno de unidad nacional.

La asamblea desarrollada en la Plaza Brión de Caracas decidió acoger como propia la


convocatoria del movimiento estudiantil para una manifestación el día 12 de febrero, fecha de
conmemoración de la Batalla de Victoria y Día de la Juventud. Dos días después, 4 de
febrero, estudiantes del núcleo de la Universidad de los Andes en la ciudad de San Cristóbal
del estado Táchira iniciaron sus acciones, que de acuerdo con CIVILIS (2014) vino a ser la
respuesta frente a un ―…intento de violación de una estudiante la noche precedente, en la sede
de la Universidad…Durante esta primera manifestación en contra de la inseguridad, varios
jóvenes fueron detenidos y 2 de ellos quedaron bajo custodia.‖ (p. 1) Manifestación en la cual
se emplearon los cuerpos de seguridad del ejecutivo regional, quienes violaron la sede del
recinto universitario y fueron acusados de sobredimensionar el empleo de las acciones de
control del orden público en contra de los estudiantes. Como muestra de solidaridad con lo
ocurrido en San Cristóbal, el día 5 de febrero se desarrollaron acciones de protesta simultáneas
por estudiantes de todas las sedes y núcleos de la Universidad de Los Andes. Ese mismo día,
un grupo desprendido de la manifestación atacó con piedras la residencia oficial del
Gobernador del Táchira, José Gregorio Vielma Mora.
128

Dado este contexto previo, la manifestación ocurrida el 12 de febrero contó con una
masiva asistencia en su lugar de concentración, fijado en Plaza Venezuela. Una vez expuesta
la agenda de La Salida por López, Machado y Ledezma la concentración decidió marchar
hasta la sede de la Fiscalía General de la República ubicada en Parque Carabobo, con el
propósito de solicitar la liberación de los estudiantes detenidos en Táchira. Para López (2014)
―La marcha a la Fiscalía fue masiva y pacífica. Allí estuvimos un par de horas protestando y
exigiendo la liberación de los detenidos…Por decisión del gobierno y la (sic) fiscal, no había
presencial policial cuando llegamos.‖ (p. 42). Justamente, cuando comenzaron a retirarse las
personas que participaron en la marcha arribaron los cuerpos de seguridad, especialmente la
Guardia Nacional y el Servicio Bolivariano de Inteligencia, además de grupos de civiles
armados afectos al post-chavismo, denominados colectivos.

En tal situación, comenzaron los enfrentamientos entre un grupo de manifestantes,


mayoritariamente estudiantes, la Guardia Nacional y los colectivos. Estos dos últimos grupos
hicieron uso de armas de fuego contra una población civil desarmada, cuyos únicos medios de
defensa fueron piedras, escombros y la retirada. Resultado de este enfrentamiento murieron
Bassil Da Costa y Juan Montoya. Da Costa era carpintero, tenía 24 años y se había
incorporado a las asambleas de La Salida a causa de la situación económica que se vivía en su
hogar. Juan Montoya era miembro de uno los colectivos que hacían vida en la parroquia La
Candelaria, la misma en donde está ubicada la sede de la Fiscalía General de la República.
Sobre esta cuestión, CIVILIS (2014) recopila lo siguiente:
…cuando los manifestantes convocados por los estudiantes se retiraban del centro de la
ciudad se produjeron hechos de represión y violencia por parte de grupos armados y
efectivos del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), que resultaron en la muerte
del joven Bassil Da Costa, en la zona de La Candelaria, y de Juan Montoya, líder de
‗Colectivos Sociales‘, quien se encontraba en la misma zona. Ambos murieron por
disparos a la cabeza. (p. 3)

Una vez confirmados los fallecimientos, López, Machado, Ledezma y el resto de los
dirigentes de los partidos integrados a la MUD hicieron público su repudio al saldo de
muertos, lesionados y detenidos de ese día. Al mismo tiempo, grupos espontáneos de
manifestantes comenzaron a agruparse en la Plaza Francia del municipio Chacao, acción que
fue atacada por grupos colectivos. Esa misma noche se conoció el nombre de la tercera
129

víctima, Robert Redman de 31 años quien culminaba sus estudios para acceder a la licencia de
piloto comercial. Justamente, en la tarde de ese mismo día Redman había colgado en su cuenta
de la red social Twitter @escualidoreload el siguiente mensaje ―(sic) hoy me pegaron una
pedrada en el espalda, un cascazo por la nariz, (sic) trague bomba lacrimógena, cargué al
chamo que (sic) fallecio, y tu (sic) que hiciste?‖ (s/p).

Frente al saldo de muertos, lesionados y detenidos, el Ministro de Relaciones


Interiores, Justicia y Paz en 2014 M/G Miguel Rodríguez Torres declaró en rueda de prensa,
únicamente con medios de comunicación pertenecientes al sistema de medios públicos, que
―…las acciones de ayer y las que hemos visto en Margarita, San Cristóbal, en Mérida, y aquí
en Caracas, no son acciones espontáneas ni es una protesta de carácter social. Eso es una
protesta de carácter conspirativa…‖ A su entender, la juventud y los estudiantes que
mayoritariamente participaron en las convocatorias producidas en el marco de La Salida
fueron manipulados, además de culpar a López, Machado y Ledezma por infiltrar elementos
desestabilizadores que actuaron como parte de un plan que pretendía generar caos y violencia,
con lo cual quedaba justificada cualquier acción insurreccional en contra de Nicolás Maduro.

Apoyándose en esta acusación, así como en la pronta acción de la Fiscalía General de


la República, el mismo día 13 de febrero el Tribunal XVI de Control del Circuito Judicial de
Caracas solicitó la orden de captura de Leopoldo López y Carlos Vecchio, coordinador
nacional y coordinador nacional adjunto del partido Voluntad Popular, respectivamente.
Vecchio pasó a la clandestinidad, salió del país y logró obtener el estatus de perseguido
político en los Estados Unidos. López también paso a la clandestinidad, pero decidió
entregarse voluntariamente a los órganos de justicia el 18 de febrero.

Su entrega estuvo precedida por una nutrida manifestación en la Plaza José Martí de
Caracas, en la cual se dirigió a los congregados. Según lo recoge el diario español El Mundo,
López calificó al sistema judicial venezolano como justicia injusta, hecho que le implicaba
reconocer los reales efectos de su entrega sobre sí, su familia y el propio fenómeno que se
estaba desencadenando con La Salida. También, reconoció el significado político que podría
generar su entrega ese mismo día ―Me presento ante ustedes con un profundo compromiso de
130

que si mi encarcelamiento sirve para despierte el pueblo, lo asumo‖ (p. 2). Desde ese mismo
día cumplió más de tres años de encarcelamiento en el Centro de Procesados Militares de
Ramo Verde. Período en el cual su esposa, padres y demás dirigentes ejecutaron una agenda
de cabildeo sobre su caso y el del resto de presos políticos en organizaciones mundiales
dedicadas al área de Derechos Humanos, la Organización de Naciones Unidad, gobiernos de
América Latina y de la Unión Europea.

Ahora bien, el clima de protesta social que comenzó el 12 de febrero no se detuvo, más
bien posterior a la entrega de Leopoldo López se expandió en todo el territorio nacional. En el
siguiente grafico se muestran las ciudades que se incorporaron a esta acción política durante el
mes de febrero de 2014. Ciudades en las que se identificaron tres formas de protesta: marcha
pacífica, cierre de vías y asamblea ciudadana, siendo la marcha pacífica la de mayor
frecuencia.

Gráfico N°15. Expresiones de La Salida-Febrero 2014. Elaboración propia.

Posterior a la revisión electrónica y hemerográfica diarios El Nacional, El Universal,


Últimas Noticias, La Verdad, El Informador, La Nación y El Norte se encuentra que la acción
de protesta ciudadana enmarcada en el fenómeno político y social de La Salida ocurrió
principalmente en las capitales de cada estado, con mayor intensidad en las ciudades de San
Cristóbal, Mérida, Valencia, Maracaibo y el municipio de Chacao. Para ello se empleó el
131

criterio de más de dos protestas semanales durante el período seleccionado. Al mismo tiempo,
durante febrero de 2014 no se registró manifestación alguna en los estados Apure, Amazonas,
Delta Amacuro, Vargas y Yaracuy.

Este clima general de protestas sostuvo su intensidad hasta mediados del mes de abril
de 2014. A partir de ese momento, el post-chavismo instrumentó mayores acciones de
represión, lo que condujo a un mayor número de muertos, lesionados y detenidos. Entre mayo
y junio las acciones enmarcadas en el fenómeno de La Salida se sectorizaron en los
municipios Chacao y Baruta del estado Miranda y el municipio San Cristóbal del estado
Táchira, hasta alcanzar su definitiva desarticulación.

De acuerdo con el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos


(PROVEA) hasta el mes de mayo de 2014 habían participado en la protesta social un estimado
de 800.000 personas a nivel nacional, dejando un saldo de 39 fallecidos y 608 lesionados.
Entre los fallecidos vale mencionar los nombres de Geraldine Moreno, Génesis Carmona y
Jesús Acosta, quienes murieron sólo por participar en algunas de las diversas formas de
protesta que ocurrieron durante La Salida. Al terminar de desarticularse este fenómeno
político y social las víctimas mortales se contaron en 43. Víctimas que, según el Informe Final
de Comisión Interinstitucional de Derechos Humanos del estado Zulia (2014),
mayoritariamente respondía un perfil de varón, entre los 18 y 25 años, ocupado en las
responsabilidades propias del estudiante universitario.

Al mismo tiempo, el post-chavismo empleó el control que ejerce sobre el resto de los
Poderes Públicos y, tal como pudo ocurrir con Leopoldo López, actuó para lograr en marzo de
2014 la destitución y posterior encarcelamiento de los Alcaldes Daniel Ceballos (San
Cristóbal) y Enzo Scaranno (San Diego), la destitución de María Corina Machado como
Diputada a la Asamblea Nacional, así como la detención arbitraria del Alcalde Antonio
Ledezma en febrero de 2015. Todas ellas motivadas por su participación en La Salida. Este
grupo de los tres Alcaldes engrosó el número total de 3700 detenidos durante 2014 y, de
acuerdo con López (2016), más de 200 presos por motivaciones políticas.
132

Sin embargo, el post-chavismo estableció su versión sobre su actuación e


interpretación del saldo de muertos, heridos y detenidos durante La Salida. Concretamente,
estableció un Comité de Víctimas de la Guarimba que representaba a los afectados por las
consecuencias generadas a partir de la protesta social. Este Comité (2014) consideró que La
Salida implicó ―… acciones de violencia política por parte sectores de la sociedad venezolana
que tuvieron el propósito de desconocer la voluntad mayoritaria del Pueblo expresada en
elecciones y forzar una ruptura del orden constitucional.‖ (p. 5) Levantaron su voz por
víctimas identificadas como adherentes del post-chavismo, funcionarios e instalaciones
gubernamentales afectadas por las semanas de acción de protesta. Específicamente, tomaron
como bandera los casos de los Capitanes de la Guardia Nacional José Guillén y Ramzor
Bracho, quienes murieron por disparos recibidos en el cráneo en la ciudad de Maracay, así
como Elvis Durán quien murió degollado al pasar una barricada.

5.5.-Proceso electoral del 6D


Dado el contexto socio-político generado desde 2013, además de la ocurrencia del
fenómeno de La Salida durante más de cuatro meses del año 2014, el post-chavismo debió
enfrentarse a un nuevo proceso electoral. Esta vez correspondía un proceso electoral de
carácter nacional, las elecciones parlamentarias que implicaron la renovación total de los
escaños de la Asamblea Nacional.

El proceso electoral del 6D no estuvo alejado de la controversia. El momento pre-


electoral fue determinado por la ausencia de decisiones perentorias del Consejo Nacional
Electoral sobre la convocatoria de las elecciones, cronograma electoral y mecanismos para la
celebración de un evento comicial en igualdad de oportunidades. Tal fue la inacción del Poder
Electoral, que Leopoldo López y Daniel Ceballos comenzaron una huelga de hambre en el
Centro de Procesados Militares de Ramo Verde desde el 23 de mayo de 2015 hasta tanto se
convocaran los comicios que legal y constitucionalmente correspondían en el segundo
semestre de ese año.

Esta acción fue justificada por López (2016) en los siguientes términos ―Hoy, la
inmensa mayoría de los venezolanos queremos un cambio. Pero al igual que nosotros, el
133

ciudadano común y la democracia están presos. (…) Queremos convocar a todos los
venezolanos…a que demos una demostración masiva, pacífica….como señal de nuestro
compromiso por el cambio.‖ (p. 225) Junto con la huelga de hambre, la MUD inició un nuevo
ciclo de concentraciones y movilizaciones pacíficas en las capitales de los estados, que
colaboraron al logro del anuncio del Consejo Nacional Electoral el 22 de junio con la
convocatoria de las elecciones para el 6D.

También, durante el momento pre-electoral se entorpeció la difusión del mensaje


electoral de la MUD por medio de la censura de piezas publicitarias, confusión al elector en la
boleta electoral al colocar cercan de la tarjeta de la MUD la tarjeta de otra organización con
una tipografía y simbología similar, así como no atender las acusaciones de ventajismo
electoral ejercidas por el post-chavismo.

Sin embargo, el momento electoral ocurrió en tranquilidad, los electores concurrieron


en calma y el proceso culminó justo después de la segunda prórroga de la hora de cierre
anunciada por el Poder Electoral. Los resultados electorales, ya reflejados en el Gráfico N°13,
demostraron un 65.27% de los votos a favor de la MUD y 32.93% a favor del PSUV, lo que
implicó la adjudicación de 109 Diputados a la MUD y 55 al PSUV. Al mismo tiempo, los tres
Diputados de la representación indígena también se adjudicaron a la MUD, logrando así 112
de los 167 Diputados del Poder Legislativo. En el gráfico a continuación, los porcentajes de
votación y Diputados adjudicados.

Gráfico N°16. Composición AN 2016-2021. Fuente CNE


134

Sin embargo, el momento post-electoral no contó con la tranquilidad que se evidenció


en el momento electoral. El día 30 de diciembre de 2015, apenas seis días antes de la
instalación del parlamento recién electo, la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia a
través de la decisión 260 dejó sin efectos los procesos de elección, adjudicación y
proclamación de los tres Diputados electos por el estado Amazonas, así como la
representación indígena electa por la región sur. Estos cuatro Diputados fueron electos por la
MUD, con lo cual se perdía la mayoría parlamentaria de tres quintas partes. La Sala Electoral
quedaba facultada para solicitar al Consejo Nacional Electoral los recaudos y elementos
probatorios correspondientes, así como reservarse la posibilidad de solicitar la convocatoria de
nuevas elecciones si llegare a ser necesario.

Con esta decisión en la realidad del sistema político, el día 5 de enero de 2016 se
instaló la nueva Asamblea Nacional con todos los 167 Diputados presentes, incluyendo los
cuatro afectados por la decisión 260. Frente a esta situación, los Diputados del PSUV
introdujeron un nuevo recurso ante la Sala Electoral, que en decisión del 11 de enero de 2016
declaró en desacato a la Junta Directiva de la Asamblea Nacional y la nulidad de todos los
actos que en ejercicio de sus funciones constitucionales emanados por la Asamblea Nacional,
hasta tanto no desincorporara a los cuatro Diputados del estado Amazonas. Ello fue ratificado
por la propia Sala en sentencia del 18 de agosto de 2016.

Al mismo tiempo, la Sala Constitucional del mismo Tribunal comenzó a intervenir


sobre las acciones del Poder Legislativo. La primera decisión vinculada fue la sentencia del 22
de abril de 2016, con la cual se obligó que el informe viabilidad económica de todo Proyecto
de Ley debe ser aprobado por el Poder Ejecutivo antes de la sanción de cualquier legislación
en los siguientes términos:
…deben consultarse con carácter obligatorio por la Asamblea Nacional –a través de su
Directiva- al Ejecutivo Nacional- por vía del Vicepresidente Ejecutivo- a los fines de
determinar su viabilidad económica, aun los sancionados para la fecha de publicación
del presente fallo, en aras de preservar los principios de eficiencia, solvencia,
transparencia, responsabilidad y equilibrio fiscal del régimen fiscal de la República…
(p. 24)
135

Este estilo de intervención a solicitud de la Presidencia de la República de la Sala


Constitucional sobre la Asamblea Nacional llegó a la suspensión de los efectos de las
decisiones tomadas por la mayoría parlamentarias en las sesiones del 26 y 28 de abril, además
de las correspondientes a 3, 5, 10, 12 y 17 de mayo de 2016, tal como lo decide la sentencia
797 del 19 de agosto de ese mismo año. Durante estas sesiones, el parlamento había
sancionado la reforma de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, aprobado un acuerdo a
favor del aumento del salario mínimo, aprobación del voto de censura del Ministro de
Alimentación, primera discusión del Proyecto de Ley de Protección e Indemnización de
Usuarios afectados por las Fallas del Servicio eléctrico y la consideración del informe de la
Comisión de Finanzas sobre una Propuesta de Programa Económico para Superar la Crisis
Económica y Social.

La escalada contra la Asamblea Nacional implicó la declaración de nulidad por la Sala


Constitucional de todos los Proyectos de Ley aprobados por el parlamento, esta vez a solicitud
del Presidente de la República, quien en una maniobra que sobrepasó su prerrogativa
institucional de requerir la colaboración de la Sala para decidir sobre el carácter de Ley
Orgánica de la legislación que así lo determine, sometió todos los Proyectos de Ley a tal
figura de control constitucional.

A estas acciones de la Sala debe añadirse la sentencia 7 del 26 de enero de 2017. Esta
sentencia declaró la nulidad del Acuerdo sobre el Abandono de la Funciones Constitucionales
el ciudadano Nicolás Maduro, aprobado por unanimidad por el parlamento. Este Acuerdo
reconocía que Maduro ―…ha incurrido en acciones y omisiones que sitúan su desempeño
completamente al margen del diseño y funciones constitucionales de la Presidencia de la
República, en virtud de la grave ruptura del orden constitucional y democrático, la violación
de derechos humanos, la devastación de las bases económicas y sociales de la Nación…‖
Frente a este tipo de acción política, del Diputado del PSUV Héctor Rodríguez solicitó la
nulidad del mismo. Nulidad aprobada de forma unánime por los Magistrados de la Sala,
quienes en una ponencia conjunta ratifican la condición de desacato de la Junta Directiva y la
nulidad de actos de la Asamblea Nacional, pero más grave aún asumen que el Acuerdo genera
una ―…una situación de facto en franca violación a la norma suprema…‖ (p. 18).
136

Esta acción de post-chavismo para dejar sin funciones institucionales y sentido de las
acciones del Poder Legislativo llegó al extremo institucional con el contenido de la sentencia
156 del 30 de marzo de 2017. La sentencia 156 se originó como un recurso de interpretación
de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, ya que funcionarios de la Corporación Venezolana de
Petróleo –empresa filial de Petróleos de Venezuela- requirieron a la Sala interpretar las
normas correspondientes a fin de aclarar cuál institución representaba al Estado venezolano al
establecer empresas de capital mixto (extranjero y del Estado), vinculadas con la explotación
de la Faja Petrolífera del Orinoco. Esta solicitud asumía como válido el desacato de la Junta
Directiva de la Asamblea y la nulidad de sus actos, además de reconocer también la validez
del Decreto de Emergencia Económica emitido por la Presidencia de la República en febrero
de 2016 y prorrogado consecutivamente cada 60 días sin aprobación de la Asamblea Nacional.

La Sala Constitucional decidió que, mientras persista la situación de desacato del


parlamento, el Presidente de la República está plenamente facultado para autorizar la
composición de expresas mixtas. Sin embargo, esta es una función exclusiva y excluyente de
la Asamblea Nacional, ya que el artículo 33 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos regula que
―La constitución de empresas mixtas y las condiciones que regirán la realización de las
actividades primarias, requerirán la aprobación previa de la Asamblea Nacional, a cuyo efecto
el Ejecutivo Nacional, por órgano del Ministerio de Energía y Petróleo, deberá informarla de
todas las circunstancias pertinentes a dicha constitución y condiciones, incluidas las ventajas
especiales previstas a favor de la República.‖

No sólo lo referido implica el sostenido cercenamiento de las funciones propias de un


Poder Público que nace de la soberanía popular y de quien ejerce su representación, sino que
la misma sentencia se extralimitó en función de lo solicitado. Como parte de sus decisiones,
señala en punto 4.4 que ―…mientras persista la situación de desacato y de invalidez de las
actuaciones de la Asamblea Nacional, esta Sala Constitucional garantizará que las
competencias parlamentarias sean ejercidas directamente por esta Sala o por el órgano que ella
disponga, para velar por el Estado de Derecho.‖ (p. 25) Con ello, la Sala Constitucional
asumía de facto las funciones de la Asamblea Nacional, dejando sin significado político los
resultados electorales del 6D.
137

CAPÍTULO VI
IMPACTOS EN LA INSTITUCIONALIDAD POLÍTICA

Asumido el post-chavismo como régimen que pretende dar continuidad al modelo


radical reformista-populista legado por el chavismo, con la intención clara de establecer el
programa del socialismo del siglo XXI a través de la asimilación de la figura del Poder
Popular, se llega a la verificación de sus efectos en la economía y la realidad social
venezolana, sus impactos en la dinámica del proceso electoral, así como en el estamento
militar venezolano. Estamento degradado en componente armado, hecho que permite la
existencia de un gobierno militar como expresión de la forma de control del régimen sobre el
sistema, las instituciones políticas y la propia sociedad venezolana.

En este sentido, con este capítulo se explican los impactos del post-chavismo sobre la
institucionalidad política venezolana. Efectos que desembocan en la convocatoria a una
Asamblea Nacional Constituyente en mayo de 2017 que, dados los objetivos que la justifican
y el modo determinado para la elección de sus miembros, pretende establecer un fraude
constitucional que conduzca a un control más abyecto y directo sobre la totalidad de las
instituciones. Ello pone en claro la profundización de la dimensión autoritaria del régimen, ya
aceptada como autocracia miliar. Autocracia militar que a partir de los resultados electorales
del 6 de diciembre de 2015, con los cuales se demostró el proceso de desafectación y ruptura
del cuerpo electoral con el post-chavismo, el gobierno que administra el Poder Ejecutivo
encabezado por Nicolás Maduro comenzó a demostrar su control sobre el Poder Judicial, el
Poder Electoral y el Poder Ciudadano.

El control sobre el Poder Judicial se evidenció el propio diciembre de 2015, cuando la


Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia por medio de varias decisiones dejó sin efecto
el proceso electoral sobre los Diputados electos y proclamados por el Estado Amazonas,
obligando a su no incorporación en la instalación de la nueva Asamblea Nacional en enero de
2016. Al mismo tenor, y una vez instalada la Asamblea Nacional, la Sala Constitucional se
encargó de declarar al Poder Legislativo en desacato constitucional y declarar nulos todos sus
catos. Desde ese mismo momento, la Sala Constitucional comenzó en su tarea de cercenar las
138

funciones institucionales del Poder Legislativo, hasta atreverse con las sentencias 155 y 156
del 30 de marzo de 2017 en abrogarse las funciones parlamentarias.

El control sobre el Poder Electoral se demostró en el premeditado retardo en el proceso


de convocatoria al fallido referéndum revocatorio presidencial de 2016, así como en la
postergación de las elecciones regionales de diciembre de ese mismo año. El control sobre el
Poder Ciudadano se patentó en el empleo de las sanciones previstas en la Ley Orgánica de la
Contraloría General de la República y el Sistema Nacional de Control Fiscal, en contra de
dirigentes políticos correspondientes a la organización suprapartido de la Mesa de Unidad de
Democrática, conduciendo a su inhabilitación política y administrativa. Este mismo control se
demostraba en las actuaciones de la Fiscalía General de la República, que llevaron al
procesamiento y posterior incriminación entre otros de Leopoldo López por los sucesos del 12
de febrero de 2014. Actuación que tuvieron, por cierto, un quiebre el 1 de abril de 2017
cuando la señora Fiscal General de la República declaró la ruptura del hilo constitucional por
la vigencia de las sentencias 155 y 156 de la Sala Constitucional, así como el sostenimiento
de una postura institucional del Ministerio Público frente a la experiencia de protesta
ciudadana y resistencia civil.

Frente a tales hechos, el cuerpo social venezolano agotado, hastiado y profundamente


convencido de la trascendencia de su participación en la consolidación de una nueva etapa del
sistema político, se encaminó en un proceso protesta ciudadana que mutó en resistencia civil,
contestado por el post-chavismo con la propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente,
con condiciones no previstas en la Constitución de 1999, con la cual el post-chavismo espera
generar nuevas reglas para el sistema político venezolano con consecuencias aún
impredecibles sobre la sociedad, la economía, el ámbito político-militar y político-electoral.

De allí que, el hilo conductor de este capítulo comienza con el abordaje sobre el Poder
Constituyente en Sièyes y Negri, a fin de reconocer el espacio disciplinar y las condiciones
asociadas al ejercicio de la soberanía popular en su estado más puro. A partir de tal
consideración, se presenta la descripción sobre el proceso constituyente, de acuerdo a las
condiciones previstas en la carta magna de 1999, con la intención de reconocer la condición
139

fraudulenta la convocatoria de la Asamblea Constituyente en mayo de 2017. Las referencias


conceptuales e institucionales avanzadas permite la descripción del contexto previo a la fecha
de la apelación al Poder Constituyente creada por el post-chavismo. Este andamiaje permite
una descripción del Decreto Presidencial N°2830, con el cual Nicolás Maduro determina los
objetivos y forma de elección de su propuesta de Asamblea Constituyente, intento por alcanzar
un cambio en el pacto constitucional de la mano de un régimen aceptado como autocracia
militar.

6.1.-La idea del Poder Constituyente en Sièyes


Desde la campo de la Teoría Política el Poder Constituyente emerge como una realidad
atada a la soberanía popular, la democracia y la consolidación de la República liberal.
Considerar al Poder Constituyente como voluntad y expresión de la soberanía del ciudadano,
implica regresar al abate Emanuel Sièyes, quien en plena Revolución Francesa reconoce que la
soberanía no es dada por Dios a un Soberano Absoluto denominado Rey, sino que ésta reside
en el pueblo llano.

En el texto de su autoría ¿Qué es el Tercer Estado?, asume la existencia de la Nación a


partir de la confluencia de los trabajos particulares y las funciones públicas. Los trabajos
particulares son los organizados en el empleo de materias primas para la satisfacción de las
necesidades del hombre, la industria, el comercio y el desarrollo de profesiones científicas y
liberales. ―Tales son los trabajos que sostienen la sociedad. ¿Quién lleva el peso de estos
trabajos? El Tercer Estado‖ (p. 130) Tercer Estado comprendido como el pueblo llano que no
pertenece ni a aristocrática ni a la jerarquía eclesiástica. Tercer Estado conformado por aquello
quienes no conforman ninguna clase o estamento privilegiado. En este sentido, las funciones
públicas -categorizadas por Sièyes en el ejército, la justicia, la Iglesia y la administración-
lejos de ser ejercidas plenamente por el Tercer Estado son los espacios en los cuales la clase
privilegiada cumple con la mayoritariamente sus funciones en la Nación.

Frente a una comunidad política marcada por diferencias determinadas por los
privilegios entre los miembros de la propia sociedad, Sièyes se pregunta por la conformación
140

de la propia Nación, ―¿Qué es una nación? Un cuerpo de asociados que viven una bajo un ley
común y están representados en una misma legislatura (…) El Tercer Estado abraza, pues,
todo lo que pertenece a la nación, y todo lo que no es el Tercer Estado no puede considerarse
como formando parte de ella.‖ (p. 132) Tal como queda referido, la Nación está constituida
por los hombres que viven asociados por el amparo, los límites y la regulación de una
legislación común. Ley común que nace a partir de su propia condición de igualdad y, que al
negar la existencia de condiciones de privilegio para ejercer beneficios en la conducción y
desarrollo de la sociedad, establece las bases a través de las cuales se permite el ejercicio de la
ciudadanía y la convivencia política.

De allí que, la nación como asociación de hombres libres posee la fuerza, la energía, la
legitimidad suficiente para conjugar trabajos particulares y funciones públicas en una sociedad
de iguales. Sociedad de iguales que se fundamente la soberanía como condición natural de su
existencia que, en un momento fundacional, es capaz de convertirse en Poder Constituyente
con la finalidad de crear un pacto constitucional que regule la convivencia. Sobre este
particular, el propio Sièyes reconoce en Preliminar de la Constitución que:
Una Constitución supone, ante todo, un poder constituyente. (…) No está sometido de
antemano a una Constitución dada. La nación, que entonces ejerce el más grande y más
importante de sus poderes, debe estar, al cumplir con esta función, libre de toda coerción y
de toda forma salvo de aquella que la plazca adoptar (p. 183)

El Poder Constituyente se acepta como el ejercicio soberano de la nación expresada


por la ciudadanía política que, sin ninguna instancia o medio de intermediación, procura el
establecimiento de un pacto de asociación política que culmine en la conformación del Estado,
la determinación de deberes y derechos del ciudadano y la organización general de la
comunidad política. El Poder Constituyente es el poder de creación del ciudadano que
determina la unidad de valores y fines que conducen a instituir los Poderes Públicos y sus
condiciones generales, a través los mecanismos de control del poder, la conformación del
Poder Legislativo como expresión de la representación política de la nación y el
establecimiento de Tribunales que se encarguen de la administración de justica en nombre de
la República.
141

El Poder Constituyente es capaz de proyectar la forma de gobierno y el régimen


político necesario para la República, régimen político coherente con la realidad y dinámica del
cuerpo social. Su producto último es la integración normativa de todo lo referido en el texto de
la Constitución del Estado. Constitución que expresa la organización política de la nación.
Sobre esta cuestión, Sièyes recalca que ―Lo que se constituye no es la nación, sino su
establecimiento político. La nación es el conjunto de los asociados, gobernados todos y todos
sometidos a la ley, obra de su voluntad (…) todo cuerpo tiene necesidad de ser organizado,
limitado…de ser constituido.‖ (Ídem) Al quedar constituido este cuerpo como República el
Tercer Estado acaba con los privilegios, convirtiendo a todos y cada uno de los miembros de
la sociedad en ciudadanos en condición de igualdad.

Ahora bien, Sièyes consideró en el siglo XVIII la existencia de dos categorías de


ciudadanos, ciudadanos pasivos y ciudadanos activos. Ambas categorías implican el ejercicio
de un conjunto de derechos integrados a la Constitución. Los ciudadanos pasivos están
determinados por el ejercicio de derechos naturales y civiles, asumidos por el abate como
―…aquellos para cuyo mantenimiento y desarrollo se ha formado la sociedad.‖ (Ibídem) Los
ciudadanos pasivos son todos quienes gozan de lo que hoy se puede denominar como derechos
humanos elementales, es decir, el goce del derecho a propiedad, trabajo y oficio, así como el
derecho a la seguridad en función de convivencia en la Estado.

En contraposición, los ciudadanos activos son quienes ejercen los derechos políticos
consagrados en la Constitución. Derechos políticos comprendidos como ―…aquellos mediante
los cuales la sociedad se forma (…) sólo aquellos que contribuyen al establecimiento público,
son por así decirlo los verdaderos accionistas de la gran empresa social.‖ (p. 184) Gracias a
esta definición, no asumió como ciudadanos activos a las mujeres, a los niños, los extranjeros
y aquellos que no contribuyan con el sostenimiento de lo público. En consecuencia, los
ciudadanos activos son los únicos facultados para ejercer el sufragio e incidir directamente en
la conformación de los poderes públicos. Tal condición de ciudadanía activa implica su
involucramiento en la conducción del gobierno, la elaboración de las leyes, el control
ciudadano de la justicia, así como contribuir con su aporte impositivo en el mantenimiento y
administración del aparato estatal que posibilita la convivencia.
142

Esta taxonomía de la condición de ciudadano demuestra la exigencia de sostener la


nación en la vivencia de derechos naturales para todos por igual, pero dejando sólo a aquellos
que son capaces de dedicarse a la público la responsabilidad de la vivencia plena de los
derechos políticos. En este contexto, los ciudadanos pasivos conviven en la comunidad
política a partir del ejercicio de derechos y deberes que justificaron la elaboración de la
Constitución. Los ciudadanos activos son los responsables del establecimiento pleno del
desarrollo de la Constitución por medio de la Ley, así como lo garantes de su permanencia en
el tiempo.

Ahora bien, tal como queda referido, la idea de Poder Constituyente en Sièyes está
atada a varios conceptos. Uno de ellos es el concepto de nación, que lejos de ser aceptada
como una simple construcción abstracta vinculada a la identidad cultural, refiere la
consolidación de una comunidad política a partir de la noción de igualdad del ciudadano.
Igualdad que, en vez de ser únicamente limitada a una mera condición biológica o natural, está
determinada por la igualdad política. Igualdad en y a partir de la Ley negándose así la
existencia de cualquier privilegio que aventaje a un grupo o estamento sobre los demás.

Al mismo tiempo, el Poder Constituyente implica la nación en su conjunto.


Implicación que depende de la ciudadanía activa, aquella que permite la actuación del
ciudadano que reúna un conjunto de condiciones a fines de incidir en la conformación del
Estado y del gobierno. Aunque en Sièyes se presenta la categoría de ciudadano pasivo, quede
claro que esta no niega los derechos naturales y civiles, más bien los reconoce como la base
necesaria en la cual se acepta la nación y se constituye el Estado, pero queda limitada en el
ejercicio de los derechos políticos.

También, el ejercicio soberano la nación por medio del Poder Constituyente


desencadena en el establecimiento del cuerpo político. El Poder Constituyente, como tal poder
soberano creador, resulta en el establecimiento de un pacto constitucional que instituye al
Estado, acuerda los límites del poder, así como los espacios que son propios de la ciudadanía
pasiva y de la ciudadanía activa. Una vez instituida la Constitución la nación queda
comprometida a su respeto y vigencia por medio de la aplicación de sus contenidos, así como
143

la observancia de la evolución del cuerpo político a luz de sus valores y principios. Al mismo
tiempo, dado este momento instituyente que resulta en la Constitución, conduce a la sociedad
hacia un nuevo orden donde la convivencia política ocurre bajo la vivencia y convivencia de
nuevas reglas comunes. Nuevo orden social con implicaciones directas sobre el sistema
político y desarrollo presente y futuro.

6.2.-Idea del Poder Constituyente en Negri


La preocupación sobre el ejercicio de la soberanía popular no se limitó al momento
fundacional de la República liberal en la modernidad. La consideración sobre la voluntad
constituyente de la nación no es un espacio que sólo preocupó al abate Sièyes.
Contemporáneamente, y desde la resignificación que acontece de categorías conceptuales y
analíticas en las postmodernidad, el Poder Constituyente tiende a ser comprendido más allá de
su aceptación como poder creador. Sobre este particular, Negri (2015) señala que ―…el
paradigma del poder constituyente es el de una fuerza que irrumpe, quiebra, interrumpe,
desquicia todo equilibrio preexistente y toda continuidad posible. El poder constituyente está
unido a la idea de democracia como poder absoluto.‖ (p. 39) Poder Constituyente es el
ejercicio de la ciudadanía en la construcción de la democracia política.

El Poder Constituyente se convierte en la vía por la cual un sujeto colectivo irrumpe,


quiebra, interrumpe, desquicia todo ordenamiento político, social, legal e institucional con la
intención ejercer la democracia en su expresión más absoluta. Democracia como poder
absoluto porque es capaz de crear todo, de generar todo, de quebrar absolutamente con
modelos y sistemas instituidos, a fin de consolidar un nuevo orden social. Nuevo orden social
que implica la evolución de la comunidad política a un sistema con mayores espacios de
convivencia democrática y aceptación de las obvias diferencias que existen en el cuerpo
social.

Convivencia democrática que implica la aceptación del paso del uno al nosotros. Paso
que no pretende difuminar las diferencias entre los individuos y grupos sociales, sino que
espera la consolidación de una identidad política múltiple desde las diferencias. Un ―nosotros‖
que ejerce el Poder Constituyente no sometido a ningún otro Poder, a ninguna regulación, a
144

ninguna forma pre-existente. Poder Constituyente que es natural a este sujeto colectivo
entendido como multitud.

Negri y Hardt (2005) definen la multitud como la confluencia de las diferencias de los
diversos grupos sociales en una identidad múltiple. Identidad múltiple que va más allá de la
idea de pueblo y de masa. Estos autores reconocen al primero como un concepto unitario,
debido a que la diversidad que es propia de la comunidad política se simplifica en una
identidad compartida. Identidad compartida que implica la reducción de lo diferente, de lo
diverso, en una identidad única e igualitaria. La segunda está conformada por la
indiferenciación, por un conglomerado que camina hacia la uniformidad. La masa acepta las
diferencias propias de la diversidad de los sujetos sociales, pero las va limitando hasta llegar a
un grupo uniforme, donde todos van convirtiéndose en agregados a un grupo. En cambio,
multitud como sujeto colectivo implica abrazar lo múltiple, abrazar lo diferente:
…La multitud se compone de innumerables diferencias internas que nunca podrán
reducirse a una unidad o una identidad común. (…) En la multitud…las diferencias sociales
siguen constituyendo diferencias….El desafío que plantea el concepto de multitud consiste
es que una multiplicidad social consiga comunicarse y actuar en común conservando sus
diferencias internas‖ (p. 16)

Multitud implica trascender la simplificación en una identidad común o una


aglomeración de la uniformidad. Multitud conduce a aceptar la diversidad de grupos,
demandas, necesidades y expectativas presentes en la sociedad para alcanzar un espacio en el
cual todas puedan comunicarse. Este espacio de comunicación implica la construcción de lo
común que facilita la convivencia entre diferentes, así como la consolidación de dimensiones
de actuación social donde las múltiples diferencias -lejos de servir como excusa para evitar la
convivencia- se convierten en factor de actuación común. Justamente, Poder Constituyente es
uno de los espacios en los cuales la multitud actúa como sujeto colectivo.

Ahora bien, a diferencia de Sièyes donde el Poder Constituyente es ejercido por el


pueblo soberano en tanto su condición de nación, que desencadena en la institución de la
Constitución Política, en Negri Poder Constituyente es poder absoluto ejercido por la multitud.
La multitud como sujeto constituyente que nace a partir preservación y sostenimiento de las
diferencias existentes en la sociedad, ejerce el Poder Constituyente no para instituir una
145

Constitución, más bien este ejercicio trasciende tal cuestión porque se encamina hacia la
vivencia de democracia en su forma más absoluta. Democracia absoluta porque ―…está libre
de terminaciones que no sean internas al proceso de liberación…‖ (p. 61) Poder Constituyente
y Democracia son dos caras de una misma moneda, la expresión prístina de la libertad
absoluta de la multitud en ejercer su poder y definir su destino.

Dada la consideración precedente, queda claro en Negri (2015) que el Poder


Constituyente poco o nada se relaciona con el cierre instituyente, con la redacción y discusión
de la Constitución Política. Poder Constituyente implica referirse a la política como poder.
Poder asumido como posibilidad de la vivencia cierta de la libertad y la democracia, a través
del cual la multitud se convierte en sujeto de su propia historia y destino, ya que Poder
Constituyente es reconocido como ―…motor de renovación, no tanto del orden político como
del orden social, es decir, una potencia innovadora que emancipa a los ciudadanos de la
miseria económica y de la superstición política.‖ (p. 11) Este sujeto colectivo que emerge para
preservar la identidad múltiple ejerce un poder absolutamente libre, precisamente para
constituir un orden social que conduzca a la superación de las limitaciones originadas por el
sistema, procesos y actores económicos, así como también la ruptura con ideas, acciones e
instituciones políticas inamovibles frente a los cambios que ocurren en el seno de la propia
sociedad y el mundo.

Este proceso de creación de un nuevo orden social no posee período de duración ni


fecha de culminación. Al asumirse como un proceso de ruptura con un orden previo que
privilegia la simplificación de lo múltiple en una identidad común, el inmovilismo político y el
sostenimiento de un sistema económico que condena a grupos a la miseria, el Poder
Constituyente tiene su propio ritmo, su propia temporalidad.

Para Negri (2015) esta condición se explica en los siguientes términos: ―…el poder
constituyente es…una voluntad absoluta que determina su propio tiempo. Lo que significa que
el poder constituyente representa un momento esencial en la secularización del poder y en la
laicización de lo político.‖ (p. 40) Asumir al Poder Constituyente como el ejercicio de libertad
y democracia absoluta por la multitud conduce a aceptar que posee su propia temporalidad e
146

intencionalidad, con lo cual el poder ya no posee un significado dogmático, cercano a una


suerte política divinizada donde instituciones, procesos y organización del sistema político
poco o nada pueden modificarse.

La secularización del poder por medio del Poder Constituyente lleva a sobre la
organización política de la sociedad, sus dinámicas e ideas de sustentación. Implica la ruptura
con la idea de negación del cambio político, ya que de ocurrir algún desequilibrio que ponga
en duda el orden social establecido, se abriría un período caótico donde el orden conocido
moriría dando a lugar un nuevo orden incierto, caótico, no controlado ni controlable.

Al mismo tiempo, el Poder Constituyente separa la política de todo fundamento,


raigambre y consideración cercana a la comprensión de la dinámica social como resultado de
un designio divino, en el cual el destino de los hombres y de las propias comunidades políticas
es una consecuencia de la acción de una suerte de entidad teologal que define el principio y el
fin de la historia, dejando fuera cualquier consideración vinculada con el ejercicio de libertad
absoluta de la multitud. El Poder Constituyente se apoya en su propio comienzo y su propia
duración, tal como lo expresa Negri (2015) ―Viene del vacío y lo constituye todo.‖ (p. 46)

Al corresponder el Poder Constituyente a la multitud son los diversos grupos sociales,


a pesar y gracias a sus diferencias, quienes deben llegar a entenderse a fin de comunicarse
entre ellos y allanar el camino hacia una identidad múltiple. El ejercicio de la libertad y
democracia absoluta de la multitud no implica un proceso instituyente, no conduce no culmina
con la redacción y sanción de una Constitución Política. El ejercicio de libertad y democracia
absoluta no cesa, no termina, su intención es el ejercicio del poder puro como vía para la
consolidación de un nuevo orden social. Este nuevo orden social no se expresa limitadamente
en la Constitución y en la Ley, sino que implica la emancipación del ciudadano de toda forma
de dominación existente en la comunidad política, especialmente la económica y el
inmovilismo del sistema político.
147

6.3.-Poder y proceso constituyente en el pacto constitucional venezolano de 1999


Dadas las consideraciones precedentes sobre el Poder Constituyente en Sièyes y Negri
es menester alguna revisión de cómo éste es reflejado en el pacto constitucional venezolano.
De acuerdo a lo señalado en la Constitución de 1999, el Poder Constituyente en Venezuela le
pertenece única y exclusivamente al pueblo en su conjunto. No es propiedad particular de una
persona, grupo o parcialidad política. Como expresión de la soberanía popular, el Poder
Constituyente es consustancial al ciudadana, sin ninguna limitación o condición censitaria,
más allá que ser venezolano.

Sobre este particular, el artículo 5 de la Constitución de 1999 señala ―La soberanía


reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en
esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que
ejercen el Poder Público.‖ Al ser el pueblo el soberano, su apelación y su ejercicio determinan
la vivencia de los valores del Estado y el desarrollo de los mecanismos y procesos necesarios
para le vigencia del pacto constitucional. El Poder Constituyente se asimila como condición
sine qua non del ciudadano venezolano, su expresión sin limitaciones ocurre al momento de
redactar una nueva Constitución Política.

En consecuencia, el Poder Constituyente sólo puede ser ejercido cuando el ciudadano


sufraga al respecto de tal condición. El artículo 63 de la Constitución de 1999 reconoce al
sufragio como un derecho, que debe ejercerse por medio de votaciones libres, universales,
directas y secretas, con lo cual pueda cumplir la personalización del voto como condición de
igualdad y pertenencia a la nación.

Manteniendo la tradición republicana, el artículo 347 de la Constitución de 1999


explícitamente señala que ―El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente
originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar a una Asamblea Nacional
Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y
redactar una nueva Constitución.‖ Como tal, se confirma la comprensión de la posesión del
Poder Constituyente en el pueblo en su conjunto, un poder soberano del ciudadano
venezolano. El ejercicio puro del Poder Constituyente implica la convocatoria de un cuerpo
148

constituyente, en este caso una Asamblea, que tenga como único objeto transformar el Estado
por medio de la redacción de un nueva Constitución. Nueva Constitución de la cual emanará
un nuevo ordenamiento jurídico.

Al ser el Poder Constituyente expresión de la soberanía del ciudadano, la iniciativa de


su apelación y convocatoria queda determinada en el artículo 348. Concretamente, la iniciativa
de convocatoria le corresponde al propio ciudadano, determinándose como condición la
manifestación de voluntad del 15% de los inscritos en el registro electoral. Aunque este mismo
artículo señala que la iniciativa de apelación al Poder Constituyente también descansa en el
Presidente de la República, la Asamblea Nacional y las dos terceras partes del Concejos
Municipales existentes en el país.

Ahora bien, en correspondencia con la pertenencia del Poder Constituyente en el


ciudadano, aquella instancia que ejerza la iniciativa de convocatoria debe presentar las
condiciones en las cuales funcionará la Asamblea Nacional Constituyente, el número de sus
miembros y la duración de su ejercicio. Estas condiciones requieren de ratificación popular del
ciudadano por medio del sufragio universal, directo y secreto, ya que la propia norma
constitucional vigente lo inviste como soberano y detentor del Poder Constituyente. Al mismo
tiempo, en tanto poder creador el artículo 349 regula que ni el Presidente de la República ni
ningún otro órgano de los Poderes Públicos constituidos pueden objetar la nueva Constitución.

En correspondencia con los tres artículos anteriores, la Constitución de 1999 claramente


culmina este apartado refiriendo que:
Artículo 350. El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la
independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o
autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los
derechos humanos.

Más allá de asegurar el derecho a rebelión del ciudadano, visto en el contexto dentro de
la materia referida a la Asamblea Nacional Constituyente, con el artículo 350 se reconoce que
el ejercicio del derecho a la rebelión y resistencia civil se enmarca en el desconocimiento de
cualquier norma constitucional que modifique el actual régimen de libertades, cambie
149

sustancialmente la forma del Estado, así como menoscabe los valores y fines que permiten la
convivencia ciudadana. También, al apelar a la tradición republicana se acepta que el derecho
ciudadano a la rebelión y resistencia civil lleva al desconocimiento de cualquier otra forma del
Estado que no se configure como República, tal como se conoce desde la Constitución
fundacional del 1811 preservada -con su debida evolución- en más de doscientos años de vida
institucional.

6.4.-Contexto previo a la convocatoria de la Asamblea Constituyente


Dado el control ya referido que posee el post-chavismo sobre los demás Poderes
Públicos, el contenido de la sentencia 156 de la Sala Constitucional se convirtió en elemento
catalizador para la puesta en ejercicio de una agenda de protesta ciudadana, diferente en su
contenido y significado al fenómeno político y social de La Salida en 2014. Desde el 1 de abril
de 2017 se ejerció un clima de protesta ciudadana en reclamo a la efectividad del voto popular,
que en 2015 consagró una composición de la Asamblea Nacional acorde a la realidad del
cuerpo social venezolano, en un contexto que expresa una severa crisis económica y social
sostenida por el propio régimen.

En este sentido, el cumplimiento de la agenda de manifestaciones durante el contexto


previo a la convocatoria de la Asamblea Constituyente, la difusión del mensaje de la
dirigencia convocante por medios de comunicación convencionales y electrónicos, el
reconocimiento de la realidad venezolana fuera del país, la posturas de organismos regionales
y mundiales a favor del ciudadano, así como las acciones del gobierno de Nicolás Maduro y su
fuga de factores apoyo y control, claramente demuestran que la protesta causada por los
efectos de la sentencia 156 trasmutó a resistencia civil. Acciones que dada su persistencia,
continuidad y significado, a diferencia de 2014, se cumplieron en todos y cada uno de los
estados del país, cumplen con la idea de resistencia civil entendida por Quiñones (2008). Este
autor define resistencia civil como:
…una forma de acción política consistente en la ejecución de estrategias que no conllevan
violencia contra el adversario con el que se sostiene un conflicto, sino que se orientan a
seducir a la opinión pública amplia para que voluntariamente decida no seguir
depositando su obediencia y cooperación respecto del poder controlado por dicho
adversario. (p. 2)
150

Resistencia civil implica el empoderamiento del ciudadano en la construcción de


acciones políticas que, dentro de la aceptación tajante de las formas y técnicas de la no
violencia activa, pretenden el desarrollo de un conflicto político que conduzca a la pérdida de
legitimidad de las actuaciones y decisiones de los actores e instituciones de poder. Resistencia
civil implica participación política contendiente, ya que cada ciudadano ética y
voluntariamente decide convertirse en protagonista del hecho político a través de la no
obediencia y no cooperación con instituciones políticas que no han sabido cumplir con las
políticas públicas y leyes, que son propias del tercer espacio del sistema político.

Sobre esta misma cuestión, Randle (1998) reconoce a la resistencia civil como ―…un
método de lucha política colectiva basada en la idea básica de que los gobiernos dependen en
último término de la colaboración, o por lo menos de la obediencia de la mayoría de la
población, y de la lealtad de los militares, la policía y los servicios de seguridad civil.‖ (p. 25)
Tal como queda planteado, resistencia civil implica la activación, movilización y participación
contendiente de la ciudadanía para retirar, de forma masiva y no violenta, el apoyo, obediencia
y lealtad a un régimen de gobierno en particular.

De allí que, resistencia civil implica el cumplimiento de métodos que aproximen,


profundicen y mantengan la acción de socavamiento de la fuente de apoyo social al régimen
en el contexto de la no violencia. Entre sus métodos se cuentan la protesta civil, la persuasión
de no colaboración, la no cooperación social y tributaria, los boicots, entre otras. Es decir, el
desarrollo de acciones colectivas que demuestren la fortaleza ética y numérica de la
ciudadanía en la consolidación de acciones políticas no violentas con motivo, dirección y
sentido. Acciones no violentas que demuestren que el aparato represivo y disuasivo del
régimen es sólo eso, aparataje físico que se agota, que se acaba.

Ahora bien, el contexto previo a la convocatoria de la Asamblea Constituyente permite


aceptar la ubicación de su desarrollo en el primer espacio del sistema político. Las acciones de
protesta y participación contendiente nacen del ciudadano, es este actor político quien las
energiza, mantiene y sostiene. El ciudadano es quien éticamente decide alterar su vida diaria,
posponer el cumplimiento de sus obligaciones ordinarias como miembro de la sociedad con la
151

intención de ocupar su tiempo, energía y capacidad en el desarrollo de acciones políticas no


violentas que permitan la puesta en evidencia de la pérdida de apoyo, colaboración y respeto a
las figuras de autoridad del régimen.

Al ubicar las acciones de resistencia civil en el primer espacio, así como lo sostenido
en el tiempo y la contundencia de las mismas, queda claro que la comunidad política
venezolana desea alcanzar un nuevo orden social. Esta intención se expresó el 6D, lo que
resultó en la conformación de un parlamento mayoritariamente opositor donde los escaños en
respaldo a las fuerzas políticas que sostienen el régimen son minoría. Minoría imposibilitada
para echar andar alguna propuesta de legislación o debate político sin contar con el respaldo
de la amplia mayoría opositora.

La intención de generar un nuevo orden social se truncó con la suspensión del proceso
que debía culminar en el desarrollo del referéndum revocatorio presidencial, sustituido por un
proceso de diálogo que acabó por el incumplimiento por parte del régimen de los primeros
acuerdos alcanzados. Por ello, las acciones del contexto previo nacen y se mantienen al estar
concentrados en el primer espacio. La energía de la protesta con un mínimo de conducción de
los Diputados de la Asamblea Nacional, así como un mínimo de coordinación a través de la
MUD, ha colocado al régimen a demostrar su rostro represivo a través del uso, a discreción en
todo el territorio, de la Policía Nacional y la Guardia Nacional en acciones de violencia
política directa sobre ciudadanos desarmados e indefensos. Ello condujo a la cifra de más de
40 muertos por exceso de control policial en las protestas y demás formas de manifestación.

Esta acción represiva del régimen no queda demostrada únicamente en los excesos de
las Policía Nacional y Guardia Nacional, sino que posee una expresión profundamente
aterradora al no contar con el apoyo de la Fiscalía General de la República en la imputación de
los detenidos en las acciones de protesta no violenta, por lo que –en otra acción violatoria de la
Constitución- se decide el paso de los mismos a la justicia militar. Justicia militar que imputa,
acusa y sentencia a civiles que ejercían su derecho constitucional a la protesta no violenta.
152

En tal sentido, tímidamente en sus inicios y posteriormente con mayor contundencia,


las instituciones del segundo espacio comienzan a tomar la energía que viene de la resistencia
civil. Las instituciones comenzaron con su explícito su respaldo a las acciones del ciudadano,
para progresivamente ir tomando posición dentro del desarrollo del hecho político nacional.
Sindicatos, gremios, cámaras industriales, agrupaciones sociales, partidos políticos, grupos de
cultores, asociaciones de vecinos, sin olvidar la Asamblea Nacional, la Fiscalía General de la
República, la Conferencia Episcopal Venezolana, el Consejo Evangélico de Venezuela, la
Asociación Israelita, la Asociación de Rectores Universitarios de Venezuela se apropian de los
contenidos del ciudadano en Resistencia y actúan a partir de la energía que los nutre. Misma
situación ocurre con organismos como la Organización de Estados Americano, la Unión de
Naciones de América del Sur, el Parlamento Europeo, Parlamento del MERCOSUR y demás
instituciones políticas regionales que han manifestado su apoyo al ciudadano.

Tal como se evidencia, el contexto previo a la convocatoria del cuerpo constituyente


por parte del post-chavismo estuvo determinado por acciones de protesta ciudadana en
reclamo a la efectividad del voto del 6D, así como una vía de expresión de la posición crítica
del ciudadano frente a la persistencia de la crisis económica y social. Crisis económica y social
sostenida por el propio régimen, dado su explícito afán por el cumplimiento de los objetivos
del Plan de la Patria, aunque no se alcancen las metas macroeconómicas y macrosociales que
propone, tal como queda demostrado en el capítulo V de esta investigación.

Consecuencia de la persistencia y sostenimiento de la protesta ciudadana, que


claramente cambió a resistencia civil y en adelante así se le califica, el post-chavismo trató de
encontrar alguna respuestas política frente a la demostrada desafectación del ciudadano con las
acciones del gobierno y la sintonía entre las demandas ciudadanas y el mensaje de la
dirigencia, especialmente el de los Diputados de la Asamblea Nacional. Frente a tal realidad,
el propio Nicolás Maduro firmó en cadena nacional de radio y televisión el Plan Zamora 200.
El contenido del mismo sólo ha sido conocido por el propio Maduro y la cúpula militar. A la
fecha de redacción de este capítulo sólo se conoce que es una orden de operación de carácter
cívico-militar, que en una primera fase implica el despliegue de la Guardia Nacional y la
153

Policía Nacional en acciones de control de orden público bajo el comando operacional del
Ministerio de la Defensa.

Sin embargo, aunque la exactitud de su contenido sólo es manejado por las autoridades
militares y civiles involucradas, de acuerdo con el Centro de Derechos Humanos de la UCAB
(2017) el objetivo del Plan Zamora 200 consiste en el ―…despliegue de fuerzas militares,
fuerzas milicianas y fuerzas populares ante posibles ataques internos y externos que amenacen
la paz y soberanía del país.‖ (p. 1) Dado lo referido, así como las consideraciones presentadas
en capítulos precedentes, queda claro que en las acciones del Plan Zamora actúan los
miembros del componente armado, los cuerpos policiales, cuerpos de inteligencia, la Milicia
Nacional y las organizaciones sociales de base que se inscriben en la idea del Poder Popular.
Estos grupos, gracias a la organización territorial del sistema de defensa nacional a partir de la
LOFANB de 2009, quedan bajo el control de cada comandante de cada Área de Defensa
Integral, que a su vez dependen funcionalmente de las Zonas de Defensa Integral y las
Regiones de Defensa Integral.

Esta acción de militarización de la seguridad ciudadana y del control de orden público


generó impactos de consideración durante el mes de abril. De acuerdo a la cifras recopiladas
por el Foro Penal (2017) durante el contexto previo al anuncio a la convocatoria de la
Asamblea Constituyente, el saldo fue de 49 fallecidos, siendo la ciudad de Caracas la de
mayor incidencia con 21 muertos por participar en manifestaciones de resistencia civil, 1295
detenidos de los cuales 290 califican como presos políticos y cerca de 2000 heridos. De los 49
fallecidos, vale mencionar el caso de Juan Pernalete ―…asesinado el 26 de abril de 2017, en el
sector de Altamira (Caracas) por el impacto del cartucho de una bomba lacrimógena.‖ (p. 2).
Fue el primer caso donde se comprobó forense y pericialmente que su muerte la originó el
impacto de una bomba lacrimógena, disparada en línea recta horizontal por algún funcionario
en cumplimiento de las órdenes del Plan Zamora 200.

Gracias al abordaje del contexto previo, se asume que la acción de resistencia política
se realiza a través de la sintonía entre el ciudadano y las instituciones políticas con la intención
de profundizar el proceso de desconocimiento, desobediencia y eliminación de cualquier
154

factor de apoyo al post-chavismo. Esta sintonía devela que los únicos factores de apoyo y
sustentación del régimen son el aparato represivo del Estado, la cúpula militar y los grupos
violentos creados a su amparo, denominados ―colectivos‖.

6.5.-El Decreto Presidencial N°2830


Contrariamente a lo previsto por el régimen, la aplicación del Plan Zamora 200 no
calmó las expresiones de resistencia civil, más bien las mismas se mantuvieron en todo el país.
Por ello el empleo de la convocatoria del cuerpo constituyente. En ocasión de la celebración
del Día del Trabajador, Nicolás Maduro en su condición de Presidente de la República emitió
el Decreto N°2830 con el cual asumió la iniciativa de convocatoria a una Asamblea Nacional
Constituyente. Dado su contenido, y en ánimos de proponer una revisión inteligible, en cuadro
a continuación las consideraciones sobre su texto. El texto referido a las materias tratadas en el
Decreto N°2830 se toman textualmente de la Gaceta Oficial Extraordinaria 6295.

Motivación de la convocatoria Consideraciones


―En el uso de la facultad que me confiere el artículo De acuerdo al primer apartado del Decreto N°2830,
348 de la Constitución de la República Bolivariana de Nicolás Maduro asume la condición de convocante al
Venezuela, en concordancia con los artículos 70, 236 Poder Constituyente. Como tal, esta condición no le
numeral 1 y 347 ejusdem; con la bendición de Dios pertenece al Presidente de la República. El Poder
Todopoderoso, e inspirado en la grandiosa herencia de Constituyente está depositado en el pueblo
histórica de nuestros antepasados aborígenes, héroes y venezolano en su conjunto, quien lo ejerce cuando así
heroínas independentistas, en cuya cúspide está el lo considere necesario. Es un Poder Creador del
Padre de la Patria, El Libertador Simón Bolívar, y la ciudadano, no es un poder público ni una atribución
finalidad primordial de garantizar la preservación de la administrativa de un funcionario electo. No es una
paz del país ante las circunstancias sociales, políticas y atribución burocrática.
económicas actuales, en las que severas amenazas
internas y externa de factores antidemocráticos y de Al mismo tiempo, Maduro convierte al eventual
marcada postura antipatria se ciernen sobre su orden órgano constituyente en un espacio excluyente,
constitucional, considero un deber histórico ineludible sectario y blindado con una parcialidad política, ya
convocar una ASAMBLEA NACIONAL que descansa esta intención de convocatoria en el
CONSTITUYENTE, tomando como fundamento el legado de Hugo Chávez, desconociendo así los
proceso popular constituyente, Legado del Comandante valores del Estado que nacen de la nación.
Hugo Chávez y la Constitución pionera y fundamental
de 1999 para que nuestro pueblo, como Poder
Constituyente Originario, exprese su férrea voluntad y
máxima garantía de defensa de los sagrados derechos y
logros sociales conquistados, y que durante mi
mandato he luchado por sostener y profundizar.‖

Objetivos de la convocatoria Consideraciones


―1. La paz como necesidad, derecho y anhelo de la El primer objetivo del Decreto N°2830 es asegurar la
nación, el proceso constituyente es una gran paz en el país por medio de la recuperación del
convocatoria a un dipalogo nacional para contener la principio de cooperación entre poderes públicos.
escalada de violencia política, mediante el Sobre este particular, se hace evidente que la razón
155

reconocimiento político mutuo y de una reorganización central de la eventual convocatoria a una Asamblea
del Estado, que recupere el principio constitucional de Constituyente es desconocer no sólo la voluntad del
cooperación entre los poderes públicos, como garantía elector venezolano, que 6 de diciembre de 2015 eligió
del pleno funcionamiento del Estado democrático, un Poder Legislativo con una conformación de
social, de derecho y justicia, superando el actual clima fuerzas políticas contrarias a los grupos partidarios a
e impunidad.‖ Nicolás Maduro, sino también cualquier institución
del Poder Público que evidencie el cumplimiento de
sus atribuciones constitucionales y legales.

Se reniega la independencia de los órganos del Poder


Público con la apelación a la consolidación de una
idea etérea y no definida operacionalmente en el
propio Decreto, que en este caso viene de la
aceptación de la paz como necesidad, derecho y
anhelo.
―2. El perfeccionamiento del sistema económico El segundo objetivo de este Decreto es el
nacional hacia la Venezuela Potencia, concibiendo el establecimiento de un nuevo régimen económico que
nuevo modelo hacia la econompia post petrolera, abunde en la economía post-petrolera, aunque no
productiva, divrsificada, interadora, a partir de la declara la superación del esquema rentista. Al mismo
creación de nuevos instrumentos que dinamicen el tiempo, se delimita que este esquema post-petrolero
desarrollo de la fuerzas productivas, así como la se centre en un nuevo modelo de distribución, por lo
instauración de un nuevo modelo de distribución que se presume el sostenimiento del actual régimen
transparente que satisfaga plenamente las necesidades de importaciones sin respaldar de la productividad,
de abastacimiento de la pobleción.‖ auto sostenimiento y auto abastecimiento nacional.

Para este objetivo no es necesaria la convocatoria al


Poder Constituyente, ya que con una legislación
sensata en la materia su contenido queda resuelto.
También, se logro produciendo un nuevo plan
estratégico de desarrollo económico y social de la
nación, que sustituya el Plan de la Patria, enfocado en
objetivos, metas y políticas realmente alcanzables en
el resto del período constitucional.
―3. Constitucionalizar las Misiones y Grandes Misiones Con este tercer objetivo se espera dar rango
Socialistas, desarrollando el Estado democrático, constitucional a las Misiones. Esta acción no requiere
social, de derecho y de justicia, hacia un Estado de la la apelación al Poder Constituyente, ya que las
Suprema Felicidad Social, con el fin de preservar y Misiones son programas sociales que dependen de los
ampliar el legado del Comandante Hig Chávez, en planes y proyectos que cumple cualquier gobierno en
materia del pleno goce y ejercicio de los derechos el cumplimiento de sus funciones. Este objetivo no se
sociales para nuestro pueblo.‖ aproxima al significado de Poder Constituyente en
Sièyes ni en Negri.
―4. La ampliacion de las competencias del Sistema de Con este cuarto objetivo se espera la generación de
Justicia, para erradicar la impunidad de los delitos, un nuevo régimen penal sancionatorio, que bien por
especialemtne aquellos que se cometen contra las su contenido pudiera llevar al establecimiento de la
peronas (homicidios, secuestro, extorsión, violaciones, pena de muerte, y de sanciones con igual nivel de
violencia de género y contra nilos y niñas); así como de severidad que atentan contra la Declaración Universal
los delitos contrs la Patria y la sociedad tale como la de los Derechos Humanos. Buena parte de estas
corrupción; el contrabando de extracción; la materias no requiere de la convocatoria al Poder
especulación; el terrorismo; el narcotráfico; la Constituyente, son más propias de una revisión y
promoción del odio social y la injerencia extranjera.‖ reforma profunda del Código Penal y del Código
Orgánico Procesal Penal, así como disposiciones
vinculadas en el Código Civil, Código de Comercio y
Código Orgánico Tributario.
156

―5. Constitucionalización de las nuevas formas de El contenido de este objetivo refiere a la materia
democraica participativa y protagónica, a partir del negada popularmente en la Reforma Constitucional
reconocimiento de los nuevos sujetos del Poder de 2007. Al mismo tiempo, la Asamblea Nacional
Popular, tales como las Comunas y Consejos 2006-2010 sancionó un cuerpo de leyes denominadas
Comunales, Consejos de Trabajodres y Trabajadoras, como Leyes del Poder Popular, con las cuales con
entre otras formas de organización de base territorial y rango de Leyes Orgánicas se establecieron en la
social de la población.‖ institucionalidad venezolana con plena vigencia. En
consecuencia, no hay necesidad de apelar al Poder
Constituyente para tal cuestión. Ya existe un tramado
legal sancionado sobre el particular que sólo basta
cumplirse.
―6. La defensa de la soberanía y la integridad de la La materia referida a este sexto objetivo no requiere
nación y protección contra el intervencionismo apelación al Poder Constituyente. Con la actual
extranjero, ampliando las competencias del Estado materia constitucional de seguridad y defensa vigente
democrático, social, de derechos y de justicia para la es posible acatar tal planteamiento. No es necesario el
preservación de la seguridad ciudadana, la garantía del cambio constitucional. Lo que sí pudiera aplicar es el
ejercicio integral de los derechos humanos, la defensa cambio de la Ley Orgánica de Seguridad y Defensa
de la independencia, la paz, la inmunidad, y la para tal cuestión.
sobernaía política, económica y territorial de
Venezuela. Así como la promoción de la consolidación
de un mundo pluripolar y multicéntrico que garantice
el respeto al derecho y a la seguridad internacional.‖
―7. Reinvindicación del carácter pluricultural de la Este séptimo objetivo es poco claro en su
Patria, mediante el desarrollo constitucional de los planteamiento. Pareciera que la intención es
valores espirituales que nos permitan reconocernos establecer un cuerpo de derechos políticos por hecho
como venezolanos y venezolanas, en nuestra diversidad de raza, con lo que se establecería una suerte de
étnica y cultural como garantía de convivencia pacífica taxonomía de habitantes por confesiones religiosas y
en el presente y hacia el porvenir, vacunándonos contra diversidad étnica. Ello niega la igualdad propia de la
el odio social y social incubado en una minoría social.‖ nación y pudiera establecer un nuevo estado de
privilegios. Tampoco se aproxima a la idea de Poder
Constituyente en Sièyes ni en Negri, si siquiera a una
lejana aproximación a la multitud como sujeto
colectivo.
―8. La garantía del futuro, nuestra juventud, mediante Ambos objetivos son copiados textualmente del Plan
la inclusión de un capítulo constitucional para de la Patria 2013-2019. No es propio de un régimen
consagrar los derechos de la juventud, tales como el democrático apelar al Poder Constituyente, a la
uso libre y consciente de las tecnología de información; soberanía originaria del pueblo, para establecer el
el derecho a un trabajo digno y liberador de sus rango constitucional a un plan de gobierno que es
creatividades, la proteción a las madres jóvenes; el propio de una parcialidad política. Programa de
acceso de su primera vivienda; y el reconocimiento a la gobierno que cambia cada vez que se inicia un nuevo
diversidad de sus gustos, estilos y pensamientos, entre período constitucional presidencial. Igual que el caso
otros.‖ anterior, reniega del planteamiento de Negri de
multitud como sujeto colectivo que ejerce el Poder
―9. La presevación de la vida en el planeta, Constituyente.
desarrollando constitucionalmente, con mayor
especifidad de los derechos soberanos sobre la
protección de nuestra biodiversidad y el desarrollo de
una cultura ecológica en nuestra sociedad‖

Contenido y condiciones de la convocatoria Consideraciones


―Artículo 1°.En ejercicio de las atribuciones que me Este primer artículo sostiene el mismo error ya
otorga la Constitución de la República Bolivariana de mencionado, la capacidad de convocatoria es del
Venezuela, en los artículo 348, 347, 70, y 236 numeral pueblo como detentor del Poder Constituyente. Ello
1 ejusdem CONVOCO UNA ASAMBLEA usurpa la condición de soberanía popular que la
NACIONAL CONSTITUYENTE, ciudadana y de Constitución de 1999 entrega al pueblo como
157

profunda participación popular, para que nuestro expresión soberana de la nación. El Presidente de la
Pueblo como depositario del Poder Constituyente República no tiene capacidad política ni institucional
Originario, con su voz suprema, pueda decidir el futuro para convocar una Asamblea Constituyente. En todo
de la patria, reafirmando los principios de caso, el Presidente es un ciudadano más con lo cual
independencia, soberanía, igualdad, paz, de democracia su voto en la convocatoria al Poder Constituyente se
participativa y protagónica, multiétnica y contaría como un solo e igual al del resto de
pluricultural.‖ ciudadanos venezolanos.
―Artículo 2°. Los y las integrantes de la Asamblea Más allá de asumir un carácter de convocante que
Nacional Constituyente Originaria serán elegidos o políticamente no le corresponde, el Presidente de la
elegidas en los ámbitos sectoriales y territoriales, bajo República asume que la elección de los miembros de
rectoría del Consejo Nacional Electoral, mediante voto la Asamblea Constituyente será por los ámbitos
universal, diredcto y secreto; con el interés supremos sectorial y territorial. Con ello, quien firma el Decreto
de preservar y profundizar los valores constitucionales N°2830 desconoce el artículo 63 de la Constitución
de libertad, igualdad, justicia e inmunidad de la de 1999, donde quedan claras las condiciones para el
República y autodeterminación del pueblo.‖ ejercicio del sufragio.
Esta división de la elección por ámbito territorial y
sectorial contradice el ejercicio de la soberanía, ya
que esta sólo puede ocurrir con un sufragio universal,
directo y secreto.
Cuadro N°17. Materias del Decreto N°2830. Elaboración propia.

Tal como queda señalado, el contenido del Decreto N°2830 establece la convocatoria a
una Asamblea Constituyente con unos objetivos fijados desde uno de los Poderes constituidos
del Estado. Al mismo tiempo, regula condiciones para la elección de los sujetos encargados de
la redacción de un nuevo pacto constitucional que, al menos, altera el derecho al sufragio libre
e igualitario. Lo referido, claramente no guarda correspondencia con la idea de Poder
Constituyente previsto en la Constitución de 1999, ya que la revisión de sus normas sobre la
activación y convocatoria del proceso constituyente implica la apelación al ciudadano como
detentor de la soberanía popular, ni tampoco a Sieyès y Negri.

Esta apelación corresponde al ejercicio de la soberanía ciudadana como expresión del


Poder Constituyente, en la cual sin ninguna intervención del algún órgano del Poder Público
constituido, se organiza a fin de redactar una nueva Constitución Política y, a partir de sus
contenidos, el establecimiento de un nuevo ordenamiento jurídico. En este sentido, las
instituciones señaladas por el artículo 348 de la Constitución de 1999 sólo poseen una
iniciativa de convocatoria, por lo que cualquier intención de activar el Poder Constituyente
primero requiere sobre la consulta al detentor de la soberanía sobre su convocatoria y
condiciones del proceso constituyente. Proceso constituyente que corresponde más a la
158

institución de un nuevo pacto constitucional que a ejercicio de la libertad y democracia


absoluta.

Ahora bien, la idea de Poder Constituyente que expone en el Decreto N°2830 tampoco
guarda profunda relación con lo propuesto por el abate Sièyes. Para el abate Poder
Constituyente es ejercicio de la soberanía popular sin ninguna instancia de intermediación, con
propósito de producir una Constitución que permita el establecimiento político de la nación.
Nación de ciudadanos iguales en derechos y deberes, sin ningún tipo de privilegio o estado de
condición que aventaje un estamento sobre otro. Nación de ciudadanos iguales en deberes y
derechos que es capaz de instituir el Estado, sus órganos de Poder y las limitaciones a su
propio ejercicio. En contraposición, el decreto del 1 de mayo de 2017 condiciona la
convocatoria del Poder Constituyente al parecer de un actor político, quien en ejercicio de la
Presidencia de la República se asume como la representación de la soberanía popular al
convocar un cuerpo constituyente de manera unilateral.

Esta cuestión de asumirse como el único representante legítimo de la nación


condiciona no sólo las formas y proceso de elección de quienes estarán en la Asamblea, sino
que llega al desborde de postular objetivos al cuerpo constituyente. Ello demuestra la
distorsión producida por la intervención de un órgano de los poderes constituidos frente al
cuerpo que se encargará de generar un nuevo pacto constitucional. Con el Decreto N°2830 se
inviste al Presidente de la República con el privilegio de interpretar, asumir y ejercer la
soberanía de la nación por encima de sus verdaderos depositarios, la totalidad del pueblo
venezolano.

En consecuencia, el eventual producto que genere la Asamblea Constituyente


convocada en los términos señalados poco se vinculará con la soberanía popular, su contenido
normativo no expresará a la totalidad de la nación y la organización del Estado y leyes de de
ella emanen solamente representarán la voluntad de un ciudadano por encima de los demás.
Una eventual Constitución Política elaborada y sancionada en estas condiciones no será la
expresión de la voluntad constituyente del pueblo en su conjunto, sino que será la concreción
de la voluntad de un solo ciudadano. Ciudadano que, en clara distorsión de sus atribuciones
159

como Presidente de la República, presupone la existencia de algún privilegio que le permite


aceptarse como detentor de la soberanía popular.

En este orden de ideas, el contenido del Decreto N°2830 no guarda relación alguna con
lo propuesto por Negri sobre Poder Constituyente. En primer lugar, el Decreto define como
sujeto constituyente al pueblo, es decir, a la identidad colectiva que difumina las diferencias y
simplifica a la sociedad sólo en lo común. Negri claramente asume como sujeto constituyente
a la multitud, la persistencia de grupos y diferencias sociales que son capaces de comunicarse
entre ellas y actuar de forma conjunta con la intención de vivir en libertad.

En segundo lugar, los objetivos del Decreto emplean la figura de la Asamblea


Constituyente como órgano para generar un nuevo pacto constitucional y, a partir de este,
establecer un nuevo orden social. Dada esta cuestión, la comprensión de Poder Constituyente
presentada por Negri no afirma y sostiene la necesidad de un momento instituyente para
enmarcar un nuevo orden social, más bien acepta que el Poder Constituyente es una fuerza que
irrumpe, que rompe, que destroza todo orden social establecido para generar uno nuevo. Este
nuevo orden social se caracteriza por el ejercicio de la democracia absoluta a fin de cambiar el
sistema económico, así como secularizar la política. Poder Constituyente es tanto la aceptación
de la política como poder, como libertad y democracia en estado absoluto.

En último lugar, los objetivos del Decreto y las condiciones de elección de los
miembros del cuerpo constituyente, lejos de privilegiar el estado de diferencias que es propio
de la multitud realiza una suerte de experiencia de segregación. Segregación porque excluye
todas las corrientes del pensamiento al fundamentar el hecho de la convocatoria sólo en dos
posiciones, las ideas del Libertador y el legado e Hugo Chávez. Segregación porque divide al
cuerpo de electores en grupos territoriales y sectoriales que, lejos de acercarse al sujeto
constituyente multitud, privilegia entre ciudadanos. Segregación porque asume al Poder
Constituyente como prerrogativa de un hombre por encima de la multitud.
160

CONCLUSIONES

El siglo XXI venezolano arribó con una reforma profunda de la organización


institucional del Estado, las reglas del juego y el modelo de gobernabilidad que había
sostenido al sistema político por más de cuarenta años. El sistema de arreglo de élites
delimitado y moderado por los partidos que coparon el proceso de socialización política
nacido al calor del espíritu del 23 de enero, demostró su agotamiento y pérdida de legitimidad.
Legitimidad cuestionada que desencadenó en una explosiva demostración a partir de los
sucesos del 27 de febrero de 1989, así como con los golpes de Estado incompletos del 4 de
febrero y 27 de noviembre de 1992. Hechos frente a los cuales el propio sistema no supo
responder, aunque no dejó de buscar una resolución encaminada hacia su renovación. El
ejercicio llevado por la Comisión para la Reforma del Estado (COPRE) y el Proyecto de
Reforma Constitucional de 1993 son iniciativas de reforma que permiten ilustrar esta cuestión.

Frente a una comunidad política que reclamaba cambios profundos, el chavismo surgió
como una respuesta a la reconocida pérdida de legitimidad del sistema. Respuesta que se
presentó bajo la forma de oferta electoral y como tal resultó favorecida con el voto popular en
1998. Una vez establecido como poder político legítimo y en pleno ejercicio de las facultades,
atribuciones y posibilidades propias del control del Poder Ejecutivo, Hugo Chávez comenzó a
poner en práctica su interpretación y su metodología para el inicio de la reforma política.
Modelo reformista radical-populista que apeló al Poder Constituyente, con la intención de
arrancar del sistema el rol central otorgado a los partidos políticos e impulsar el modelo de la
democracia participativa. Democracia participativa que emerge como eje transversal de la
Constitución de 1999, pero que su aplicación durante los catorce años el chavismo demostró
severas consecuencias.

Estas severas consecuencias no son otra cosa que el paso de un modelo de democracia
representativa instrumentada por el arreglo de élites, a un régimen político híbrido en el cual
se emplean las formas y procedimientos de la democracia con la intención establecer una
acción de gobierno de profundos rasgos autoritarios. Régimen híbrido que progresivamente
161

fue tomando los espacios propios del Poder Ejecutivo, para luego demostrar su control sobre
el resto de los Poderes Públicos tal como ocurrió con la Asamblea Nacional, el Tribunal
Supremo de Justicia, los órganos del Poder Ciudadano y –preocupante para la democracia
entendida como sistema de libertades- el Poder Electoral.

Toda la acción del progresivo control que demostró el chavismo durante los catorce
años de su accionar requirió un esquema plebiscitario, donde la dirigencia apelaba
constantemente al cuerpo electoral para validar la puesta en práctica de su agenda. Los
resultados electorales descritos detalladamente en el capítulo V, reflejan que el chavismo
contó con el respaldo de la mayoría de los electores venezolanos. Esta realidad de jugar
siempre en mayoría fue interpretada por el régimen como la aprobación de su esquema
democrático-autoritario, con lo cual paulatinamente impuso su interpretación excluyente sobre
el hecho político y los significados que de éste se desprenden a toda la sociedad.

Lamentablemente para la comunidad política venezolana, este jugar siempre en


mayoría facilitó la desprofesionalización y penetración ideológica del estamento militar
venezolano expresado en la pérdida del apresto operacional de la Fuerza Armada Nacional, la
conformación de la Milicia como su quinto componente, así como otorgarle al Presidente de la
República mando operativo sobre toda la organización militar. Sin más, estos elementos no
sólo resultaron en la cristalización y sostenimiento del Momento Político Militar
Revolucionario, sino también en el establecimiento del modelo militar reduccionista. Ambas
cuestiones implican no sólo el control total del estamento militar por el poder político,
degenerándolo en un componente armado y luego partido político en armas, sino el
cumplimiento del extremo peligroso proceso de militarización de la política y de la sociedad.
Militarización de la política y sociedad que asume la aceptación de la lógica vertical y por
mandato como base del funcionamiento del sistema político, así como mecanismo para el
establecimiento del control cierto, firme y sin objeción de todo proceso y espacio en los cuales
se exprese la sociedad venezolana.

Frente a esta realidad impuesta con respaldo electoral, el chavismo considero el


carácter imbatible de su agenda, su asegurada permanencia en el control de las instituciones
162

del sistema, así como en el uso de la cooptación como metodología para el sostenimiento de
los adherentes necesarios para sostener su juego en mayoría. Sin embargo, alguna reserva de
confianza en las instituciones democráticas como consecuencia de más de cuarenta años de
socialización política de la democracia pactada quedaba en la sociedad venezolana. Esta
reserva se expresó enérgicamente por primera vez en 2007, al ver amenazada la estabilidad
propia de la República con una propuesta de reforma constitucional interpretada como medio
para el establecimiento definitivo del programa político-ideológico del socialismo del siglo
XXI. A partir de tal cuestión, progresivamente su expresión electoral fue al alza hasta
consolidarse como contrapeso a las actuaciones del régimen.

Este juego de efectiva polarización del cuerpo electoral en dos grandes grupos se
expresó en las elecciones presidenciales de 2012, en las cuales Hugo Chávez se aseguraba su
continuidad como Jefe de Estado y Gobierno hasta 2019. Sin embargo, su fallecimiento
oficialmente comunicado el 5 de marzo de 2013 lejos de asegurar la continuidad de su legado,
llevó a la gestación de una nueva etapa en sistema político venezolano. Nueva etapa que esta
investigación denomina post-chavismo.

Post-chavismo tiene en Nicolás Maduro la figura del actor indispensable en la


coyuntura de los últimos meses de vida Hugo Chávez. Actor indispensable que formó parte
del grupo de hombres y mujeres que dieron contenido, respaldo, difusión y acción política con
motivo, dirección y sentido a la propuesta original de la Agenda Alternativa Bolivariana y el
Proyecto Simón Bolívar. Actor indispensable en la elaboración del andamiaje institucional a
partir del proceso constituyente de 1999 y la legislación que de este emana. Actor
indispensable quien es profundo conocedor los pilares de sostenimiento del régimen y de los
hilos que conectan sus relaciones de poder.

Al mismo tiempo, Nicolás Maduro no se acepta como generador de un momento


político original, creado e ideado en su condición de dirigente del régimen. Más bien, esta
ausencia de una explícita agenda política propia le permite emplear su condición de
protector/heredero del legado de Chávez para constituirse como en el único y fiel intérprete de
las intenciones, acciones, ideas que determinan el hecho político venezolano desde 1999. Tal
163

hecho lo afianza en el control de la acción de gobierno, en la persistencia del hiato cívico-


militar y en la caracterización del enemigo externo, especialmente señalado como
imperialismo yanqui.

En consecuencia, el post-chavismo lejos de asimilarse como la evolución de un


régimen híbrido que transita hacia su democratización evidencia que actúa en velocidad
contraria. El post-chavismo tuvo un origen democrático pero progresivamente reforzó la base
autoritaria, situación que permite calificarlo como autocracia militar. Autocracia militar que
profundiza un momento de regresión político-militar, a través del ejercicio de un gobierno
militar que separa al Oficial de las funciones que constitucionalmente le corresponden. Ello
genera severas consecuencias sobre la seguridad y defensa militar del Estado, privilegiándose
el principio administrativo por encima del principio operativo. Autocracia militar evidenciada
en la peligrosísima evidencia que ninguna institución o estamento cumple la función
constitucional de la Fuerza Armada.

Caracterizado el post-chavismo como autocracia militar vale afianzar algunas ideas


sobre los impactos y efectos identificados por esta investigación en la economía y la sociedad
venezolana. La propuesta del post-chavismo para el abordaje del proceso económico y sus
implicaciones en el cuerpo social está anclada en el Plan de la Patria 2013-2019, que dado su
rango como plan estratégico de desarrollo económico y social de la nación se articula como
factor orientador y de justificación de la acción de gobierno. Aceptar al Plan de Patria con sus
tres niveles de objetivos, metas y políticas allí contenidas genera profundas perturbaciones en
el sistema político, expresadas en la implicaciones que arrastra la puesta en ejecución no de un
plan nacional de desarrollo, sino de un medio por el cual se termine por establecer la agenda
ideológico-programática del socialismo del siglo XXI en Venezuela.

En síntesis, el Plan de la Patria implica la asumir en la cúspide del sistema a la cabeza


del Poder Ejecutivo nacional, que aceptado como único actor central del sistema político se
vincula sin ninguna instancia de intermediación con las nebulosas expresiones del denominado
Poder Popular. Este binomio Presidente-Poder Popular posee un factor de sostenimiento, el
componente militar determinado por el modelo reduccionista (Machillanda, 1999), con el cual
164

espera organizar el resto de los Poderes Públicos sobre los cuales ejerce control y seguimiento.
Todo este tramado culmina en el ciudadano, quien sometido, subyugado, controlado por todos
los poderes del Estado, no es capaz de definir los límites de su propia socialización política.
No cuenta un régimen de libertades políticas, civiles y sociales. Gráficamente se puede
representar de la siguiente forma:

Gráfico N°17. Esquema de poder a partir del Plan de la Patria 2013-2019. Elaboración propia.

Durante los primeros cuatro años del post-chavismo, la imposición de su agenda


ideológico-programática resulta en la contracción general de la economía y su productividad,
el sostenimiento del carácter monoexportador que implica el sometimiento de la economía de
un país a los dictados del mercado internacional del petróleo, así como también en el
fortalecimiento de la importación de bienes de consumo en contrario al fortalecimiento de la
producción nacional.

Esta contracción general de la economía es –en parte- base necesaria para el


sostenimiento de la progresiva alza del índice de precios al consumidor, con lo cual la
inflación galopante deja de ser un constructo y se transforma en una severa realidad. Estas
cuestiones, sólo por referir dos de los indicadores de los abordados en el capítulo V, producen
severos efectos en la sociedad que se expresan en el aumento de la pobreza estructural y por
ingreso, la diminución de la tasa de escolaridad, el aumento de la mortalidad infantil, así como
otros indicadores vinculados con las víctimas por la violencia, consumo y venta de drogas,
165

fuerza de trabajo y empleo. Todo ello conduce a asumir no sólo la inviabilidad del Plan de la
Patria por la brecha entre sus metas y los resultados reales, sino también del propio post-
chavismo como etapa del sistema político venezolano.

La condición de inviabilidad económica y social del post-chavismo lo obliga a


sostenerse en la visión ideológica excluyente del socialismo del siglo XXI, a través del
establecimiento de una red de clientelismo con sectores de la sociedad venezolana que aceptan
la idea del Poder Popular como eje y motor del sistema político, del sistema económico y del
sistema electoral. En este estado, el Poder Popular emerge como el contenido justificador de
las decisiones y acciones del gobierno post-chavista, lo que implica la negación y exclusión de
cualquier argumento, significado o acción política que no responda al socialismo del siglo
XXI. Esta decisión del post-chavismo lo convierte en un régimen alejado de las
responsabilidades constitucionales, legales e institucionales del gobierno democrático,
alternativo y responsable, por lo que será capaz de imponer su visión y su agenda por encima
de la realidad del propio sistema y de la sociedad venezolana.

Condición y realidad de inviabilidad del régimen que expresa severamente en lo


político-electoral. A diferencia del chavismo, que siempre jugó en mayoría y fue habilidoso en
mantenerse como tal, el post-chavismo no pudo sostener el capital electoral heredado del
momento anterior. Esta evidencia de la torpeza política de la autocracia militar chocó la
tendencia sostenida al alza de los resultados electorales de la oposición, especialmente desde
el surgimiento de la Mesa de la Unidad Democrática como alianza electoral. El cruce de los
resultados de expresiones de voluntad ocurrido a partir del 8D, así como los efectos de la crisis
económica y social condujeron a la oposición comenzar a consolidarse como mayoría electoral
desde el 6D.

Justamente, los resultados del 6D confirman la inviabilidad electoral del post-chavismo


ya que el régimen demostrando su control sobre el Poder Electoral, con la tecnología y la
administración del proceso comicial parcializados en su beneficio, no pudo torcer la expresión
electoral del ciudadano venezolano. Consecuencia de este hecho cierto, la autocracia militar
emplea el control que posee el Poder Judicial y el Poder Ciudadano, con la intención de vaciar
166

de efectividad, contenido y significado político al voto del ciudadano. Sin más, lo descrito
vuelve a sumir al sistema político en una crisis de legitimidad equiparable con la ocurrida con
el modelo de arreglo de élites a partir de 1989, que atravesó los sucesos de 1992 y llegó al
proceso electoral de 1998.

Por ello la determinación del desacato y nulidad de los actos del parlamento electo en
2015, la explícita colaboración de las autoridades electorales con el Poder Ejecutivo y la
construcción de un clima desconfianza sobre el proceso electoral en todas sus fases. Esta
realidad se une a la dinámica que evidencia la Mesa de la Unidad Democrática, que opera
únicamente como alianza electoral y aún no ha sido capaz de presentar al país una opción
concreta, realista, cierta y ejecutable de un gobierno alternativo al post-chavismo.

Mientras ello no ocurra y la mayoría electoral no se convierta en una real fuerza social,
el post-chavismo operará desde su control institucional para sostenerse en el control del
sistema político, aún en contra de la voluntad de la mayoría de los venezolanos que viven los
efectos del Plan de la Patria en materia económica y social. De allí que, en un contexto
determinado por la protesta social que progresivamente evolucionó en resistencia civil, la
autocracia militar ha podido generar tres respuestas: la intención de control social por
cooptación a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, la violencia
política instrumentada con el Plan Zamora 200 y la intención del cambio radical de las reglas
del juego a través de la fraudulenta convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Estas tres respuestas parten de la negación de su condición de minoría electoral y de


sus decisiones en política económica y social, torpemente instrumentadas y con peores
resultados. Ello conduce a asumir que el sistema político venezolano experimenta la definitiva
ruptura del primer espacio con las instituciones del régimen autocrático militar, por lo que
Nicolás Maduro y el grupo que lo acompaña realizarán lo indecible para mantenerse en el
poder. Acciones que hasta pueden implicar la negación de Maduro como protector del legado
de Chávez. La convocatoria fraudulenta de un cuerpo constituyente como vía de modificación
de la primera obra del chavismo así lo confirma.
167

Dadas las consideraciones precedentes, el post-chavismo claramente es una etapa del


sistema político venezolano en la segunda década del siglo XXI. Etapa que viene a constituirse
en la degradación del esquema y modelo de gobernabilidad engendrado en el chavismo. Etapa
que requiere sostenerse a través de la violencia política y el empleo componente armado, ya
que la pérdida del respaldo popular expresado en su confirmada condición de minoría electoral
es asumida por el propio régimen como un obstáculo en su intención por ejercer el control de
las instituciones del sistema y del cuerpo social. Este obstáculo requiere ser sobrepasado hasta
anularlo, aún a costa de la propia voluntad de los venezolanos. Su propósito es sostener la
autocracia militar, sólo eso. Para ello emplea la fundamentación ideológica del socialismo del
siglo XXI y la metodología generada a partir de las formas vinculadas con la idea del Poder
Popular. Planteamientos difusos, poco concretos y poco elaborados que sirven de carátula en
la acción de la negación de la democracia y la ciudadanía.

El régimen encabezado por Nicolás Maduro es inviable. El modelo de control pleno


sobre el venezolano comprobó su imposibilidad de concreción y su negación por el cuerpo
societal, la realidad de sus impactos y efectos lo demuestra. El modelo militar centrado en un
componente armado degradado en partido político en armas, también es inviable dada su
concepción e inoperatividad. Inoperatividad que deja al Estado-Nación en una peligrosa
debilidad frente a las amenazas tradicionales y nuevas amenazas a su seguridad. Sólo ha
servido para el empleo de la Guardia Nacional como actor de represión, tal como ocurrió
durante La Salida en 2014 y en el contexto de resistencia civil de 2017.

También, la Asamblea Constituyente convocada es inviable, dada la incapacidad y


marcada improvisación del propio régimen por atender las crecientes demandas no atendidas
del primer espacio. Sus acciones, ejecutorias y producciones pretenderán afectar a todo el país,
pero -además de ser institucionalmente nulas- no alcanzará tal cometido. Quedará para la
historia como la expresión fraudulenta y severa de la ilegitimidad política.

Ilegitimidad política que comenzó con el mismo origen electoral del post-chavismo en
2013 y -en vez de allanar el sendero para consolidar su legitimidad de ejercicio o gestión- se
profundiza con la aplicación de un programa político-ideológico sin importar los efectos en
168

toda la sociedad venezolana. La autocracia militar acepta que el control total de las
dimensiones de la vida de los venezolanos le garantiza estabilidad, continuidad y le permitirá
desarrollar una acción de gobierno acorde a lo que considere como útil, necesario y pertinente
en función de fortalecer su propia sobrevivencia. Sobrevivencia a costa de un grave saldo
social que se patentiza en la desvinculación con el cuerpo de electores, acabando así con el
capital más importante de todo proceso político que se autodenomine democrático, el capital
electoral porque es el que otorga la legitimidad de origen suficiente para sostener el
establecimiento y trascendencia de un programa político particular.

En consecuencia, urge que la Mesa de la Unidad Democrática como expresión más


amplia y organizada de la resistencia al post-chavismo trascienda su condición de elemental
alianza electoral y se transforme en una definitiva opción de gobierno legítimo. Ello implica
la concreción y puesta en práctica de acciones políticas con motivo, dirección y sentido que
cristalicen verdaderos productos que definan, expliquen y caractericen la idea de Unidad
Nacional. Unidad Nacional que nace desde el ciudadano y se expresa en diversas formas:
asociaciones de vecinos, consejos comunales, juntas de condominio, asambleas de ciudadanos,
sindicatos, gremios, partidos políticos, organizaciones no gubernamentales, organizaciones de
desarrollo social, academias y un largo listado de espacios en los cuales cualquier ciudadano
se involucre en la consolidación de una propuesta de país y gobernabilidad democrática.

Propuesta de país y gobernabilidad democrática que exige la emergencia definitiva de


una liderazgo político coherente, pertinente y responsable. Liderazgo coherente con los
compromisos asumidos con el cuerpo social, que se expresan en un comportamiento social y
político que modela a los venezolanos. Liderazgo pertinente al momento histórico y
características socio-económicos del país en los inicios del siglo XXI. Liderazgo responsable
consigo mismo y con los demás, capaz de reconocer sus limitaciones pero también sus
profundas competencias en la conducción de lo público y su compromiso con una propuesta
de país republicano y democrático.
169

Propuesta de país y gobernabilidad democrática llamada a acercarse al aporte de


Rosanvallon (2007) sobre la Contrademocracia. Se entiende por Contrademocracia ―…una
forma de democracia que se contrapone a otra, es la democracia de los poderes diseminados en
el cuerpo social, la democracia de la desconfianza frente a la democracia de la legitimidad
electoral.‖ (p. 27) Es una forma política de profundizar los efectos generados a partir de la
democracia competitiva de base electoral. No reniega la efectividad del voto como verdadera
expresión de la soberanía popular y base de la legitimidad de origen, más bien necesita
permanentemente de ello para establecer la democracia de la desconfianza. Democracia de la
desconfianza entendida como capacidad del ciudadano de afrontar las complejidades sociales,
económicas y tecnológicas generadas en el siglo XXI, donde la interacción que es propia de la
globalización potencia actitudes de desconfianza sobre sus dirigentes y gobernantes. Actitudes
de desconfianza sobre el significado, contenidos y actuación política de la dirigencia que, al no
limitarse únicamente al favorecimiento o veto electoral, empodera al ciudadano para el
ejercicio de acciones de contraloría permanente.

La Contrademocracia se expresa en tres dimensiones: los poderes de control, el poder


de obstrucción y sanción, además del poder pueblo-juez. De acuerdo con Rosanvallon (2007),
los poderes de control implican la institucionalización de mecanismos de control ciudadano
permanente del sistema político y su dirigencia, con lo cual se espera la profundización de la
capacidad ciudadana de vigilancia, denuncia y calificación, ya que la legitimidad social va
más allá de la legitimidad electoral porque descansa en la reputación y efectividad de un
régimen y sus personalidades. Los poderes de control ―Presentan un carácter permanente
(mientras que la democracia electoral es intermitente); pueden ser realizados por individuos y
no sólo por organizaciones; amplían y facilitan el campo de intervención de la sociedad.‖ (p.
31) Los poderes control requieren de un cuerpo social escolarizado y ciudadanamente
formado, por lo que es tarea de la sociedad en su conjunto el logro de una pedagogía cívica
que conduzca al establecimiento de una clase política. Pedagogía cívica que profundiza en el
sensato control ciudadano sobre la acción de gobierno y sus actores.

La segunda dimensión es el poder de obstrucción y sanción, con la cual Rosanvallon


asume que ―La democracia es el régimen que sólo puede establecerse a través de la
170

interrogación permanente sobre sí mismo;…jamás estará definitivamente dado ni enteramente


logrado por las instituciones que lo fundan…‖ (p. 168) Por ello, el poder de obstrucción y
sanción se explica como la forma de hacer cada vez mejor y más completa la democracia, ya
que asume la capacidad ciudadana de obstruir, es decir, de establecer una forma de actuación
política que sostiene la real posibilidad de revocar todo aquello que no considere legítimo. Es
la instrumentación de la legitimidad social, aquella que es capaz de decir sí o no a cualquier
acción del gobierno. De allí que, esta complementariedad y tensión entre la legitimidad
electoral y la legitimidad social conduce a la constante interrogación de la democracia sobre sí
misma, expresión de su sentido de perfectibilidad y posibilidad en una sociedad como la
venezolana.

La tercera y última dimensión es el poder del pueblo-juez con la que se acepta que los
dos grandes modos de expresión del ciudadano en la democracia son votar y juzgar. Con el
voto se consolida la legitimidad de origen de un programa político y los actores que lo
sostienen, quienes una vez establecidos como gobierno quedan sometidos al poder de control y
al poder de obstrucción y sanción. Con el juicio se procede a ―…examinar una conducta o
acción. Lo que viene a radicalizar y desarrollar la idea control; también prolonga el ejercicio
de una sospecha haciendo necesario que se llegue a una decisión conclusiva.‖ (p. 192) La
acción de juzgar implica el ejercicio ciudadano de la corrección requerida al existir distancias
entre lo que ocurre en la realidad y lo concebido en el plano de lo ideal. La agenda de la
Contrademocracia implica el desarrollo de la formas en la cuales esta dimensión pueda
cumplirse sin caer en la tentación del populismo.

El verdadero establecimiento de la Unidad Nacional a través de las orientaciones que


ofrece la Contrademocracia conducirá a Venezuela a una nueva etapa en su evolución como
Nación. Nueva etapa que implicará la reconstrucción desde los graves impactos y efectos del
post-chavismo en el sistema político. Finalmente, se impondrá la República civil, liberal y
democrática. Su vigencia, sostenimiento y permanencia requieren del parto de una verdadera
clase política que entienda la gravedad que nos condujo hasta este contexto.
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