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La Colegiata de San Patricio de Lorca es el principal templo de la ciudad y

el segundo de la Región de Murcia. Tiene planta catedralicia y comienza a


ser construida en 1533 sobre la antigua iglesia de San Jorge y junto a la
muralla medieval, quedando consagrada para el culto en 1776 y concluida
en 1780. Su origen está en la célebre Batalla de los Alporchones del 17 de
marzo de 1452, día de San Patricio, en la que los caballeros lorquinos
derrotaron en aquel paraje rural a las huestes granadinas, resultando
fundamental para la posterior toma de Granada. Por aquella memorable
victoria se acordó crear el mayor templo de la ciudad para orgullo de
Lorca, adquiriendo el rango de Colegiata por bula papal de Clemente VII.
Su traza y diseño corresponde al gran arquitecto renacentista Jerónimo
Quijano.
La Colegiata de San Patricio es el único templo de Lorca levantado
enteramente con sillería. La construcción del templo se inicia en 1533 y
hasta 1564 se ejecutan la capilla mayor, la sacristía y las capillas de la
girola. En 1591 ya se habían realizado la puerta de la Plaza Mayor, los
muros de cierre de las capillas laterales y las capillas de la cabecera. En
1610 quedan finalizados los pilares del crucero. En 1694 se inician los
trabajos en la fachada principal, concluida en 1710; se terminan las naves
principal y laterales, y se cubre todo el templo. A lo largo del siglo XVIII se
completa el edificio con la construcción de las Salas Capitulares, el
carrerón de la Plaza Mayor, el trascoro y se culminan los últimos cuerpos
de la torre, que alcanzará los 47 metros de altura. El monumento se dio
por finalizado en 1780 tras 247 años de obras. En 1941 fue declarado
Monumento Histórico Nacional.

Lo más destacado de la colegiata lorquina es su fachada principal, de


los mejores exponentes del prebarroco español, levantada entre 1694 y
1710 gracias al aumento del diezmo y las limosnas; mantiene el modelo de
otros templos nórdicos, con influencias francesas y flamencas. Es atribuida
al gran arquitecto de Estrasburgo Nicolás de Bussy. Es muy plana y de
poca profundidad. Consta de tres cuerpos, siendo el primero de profusa
decoración: conjunto de arco triunfal con tres puertas que corresponden a
cada una de las naves del templo, de perfil rectangular y enmarque
moldurado, estando decoradas con ángeles portadores de los atributos a
la Pasión de Cristo, columnas de estilo compuesto y hornacinas. Los
cuerpos superiores son más sencillos, de influencia jesuítica, resaltando
las esculturas centrales de San Patricio (en actitud de bendecir, dentro de
una hornacina con columnas corintias) y la Virgen del Alcázar en el último
cuerpo (antigua Patrona de Lorca). La esculturas laterales, entre enormes
volutas, corresponden a obispos, doctores y ángeles trompeteros en la
parte superior (en la cúspide está el gigantesco Ángel de la Fama, vestido
a la heroica). Al no contar con un programa iconográfico claro, las
hornacinas aparecen vacías. Culmina la fachada un gran frontón triangular
con un águila imperial o ave fénix en el centro.

La Colegiata de Lorca quedó concebida como una catedral. La


aspiración de Lorca con la erección de este templo fue recuperar la
antigua Diócesis de Eliocroca, no siendo posible ante la firme oposición de
Murcia. Se trata de un templo de grandes dimensiones (2.300 m2), muy
diáfano y luminoso. Su estructura es catedralicia: capilla mayor, girola con
seis capillas, sacristía, coro, trascoro, doce capillas laterales y las salas
capitulares.