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TEMA 1 “CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL NIÑO Y LA NIÑA HASTA

LOS SEIS AÑOS. PRINCIPALES FACTORES QUE INTERVIENEN EN SU


DESARROLLO. ETAPAS Y MOMENTOS MÁS SIGNIFICATIVOS. EL
DESARROLLO INFANTIL EN EL PRIMER AÑO DE VIDA. EL PAPEL DE LOS
ADULTOS.”

0. INTRODUCCIÓN

La Educación Infantil es un período educativo en los que los cambios se suceden a gran
velocidad y en el que se establecen las bases para todo el desarrollo posterior. De ahí que su
finalidad, tal y como recoge la Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo, de Educación (LOE) en su
artículo 12.2 y no modificado por la Ley Orgánica 8/2013 de 9 de diciembre, para la mejora de
la calidad educativa (LOMCE), sea la de contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e
intelectual de los niños.

Empezaremos el tema hablando de las características del niño y la niña hasta los seis años de
edad, dentro de estas características profundizaremos en las físicas, motrices, cognitivas, socio-
afectivas y del lenguaje. Posteriormente trataremos los principales factores que intervienen en
su desarrollo y las etapas y momentos que son especialmente significativos, que son los grandes
hitos en el desarrollo evolutivo en la infancia. A continuación trataremos el desarrollo infantil
en el primer año de vida y por último el papel de los adultos en este desarrollo.

1. CARACTERÍSTICAS DEL NIÑO Y LA NIÑA HASTA LOS SEIS AÑOS.

Comenzaremos el tema exponiendo las CARACTERÍSTICAS DEL NIÑO Y LA NIÑA


HASTA LOS SEIS AÑOS de edad en su aspecto físico, motor, psicológico, afectivo-social y
del lenguaje.

1.1. Características físicas

El crecimiento físico lleva al cuerpo desde la inmadurez inicial a niveles crecientes de madurez.
El crecimiento humano tiene un control y unos mecanismos correctores que hacen que, cuando
algún problema o trastorno aparta el crecimiento de su trayectoria prevista, haya una tendencia a
recuperar el camino perdido, una vez que acabe el problema o trastorno que había ocasionado el
desvió de la trayectoria. Se puede afirmar que cuanto más temprano, más severo y más
prolongado sea el problema que aparta al niño de su curva de crecimiento, más difícil es que los
procesos de recuperación sean plenamente efectivos.

1.2. Características motrices

Los procesos alcanzados en el plano del desarrollo motor son realmente importantes durante
este período.
1. En un primer momento, se dan una actividad motriz difusa generalizada, que
corresponde a los primeros meses de existencia. El niño se mueve sin que sus
movimientos respondan a un comportamiento intencional y tengan un objetivo
concreto.

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2. A partir del cuarto mes se inicia la actividad motriz coordinada gracias a la intervención
de la corteza cerebral.
3. Hacia el final del primer año la participación activa de la corteza permite que la
actividad motriz tenga la coordinación para permitir las actividades de manipulación y
desplazamiento.
4. Alrededor de los dos años la actividad cortical alcanza unos niveles de funcionamiento
considerables y el niño dispone ya de sus mecanismos perceptivo – motores con
posibilidades de utilización plena.
5. En el tercer año anda con seguridad, puede acelerar o moderar la marcha, cambiar de
dirección y detenerse, a su voluntad.
6. Entre los 4 y los 5 años tiene una gran destreza y finura en los movimientos. Se produce
un incremento de su fuerza y resistencia, que coincide con el desarrollo muscular.

Dos procesos que los niños van a desarrollar en este periodo son la construcción del esquema
corporal y la lateralización.

1.3.- Características Intelectuales.

En las etapas del desarrollo intelectual establecidas por Piaget, el niño de esta edad atraviesa por
dos etapas: el de la inteligencia sensoriomotriz y el del pensamiento preoperatorio.

Estadio sensoriomotriz

El pensamiento se caracteriza por ser exclusivamente intuitivo: sólo se da en presencia del


objeto. Por ser sensorial, se apoya exclusivamente en percepciones actuales y no es capaz de
elaborar ni utilizar la representación de los objetos o evocar las realidades ausentes. Se añade el
adjetivo motriz para indicar que la percepción del objeto no es un proceso meramente pasivo o
receptivo, si no que incluye toda la actividad, especialmente manipulativa.

Estos procesos suponen inicialmente un egocentrismo intelectual total y termina en el dominio


elemental del mundo circundante, coincidiendo con el momento en el que le es posible desgajar
el pensamiento de la acción. Este momento final del período sensoriomotor coincidirá con la
aparición del símbolo.

Estadio preoperacional

En el paso de la inteligencia sensoriomotriz al pensamiento preoperacional juegan un papel muy


importante la imitación o el juego.

Hacia el año y medio o los dos años aparece la imitación diferida o en ausencia de modelo. Esta
imitación será un instrumento eficaz del desarrollo cognoscitivo, puesto que estará en la base de
muchas de las nuevas adquisiciones, tales como el lenguaje.

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El pensamiento de esta etapa se denomina preoperativo para indicar que no se rige todavía por
las leyes lógicas. Otras características de este pensamiento son:
- Pensamiento concreto: puede representar mentalmente objetos y acciones, siempre y
cuando trabaje directamente con la realidad.
- Pensamiento sincrético: realizan percepciones generales, para inmediatamente
concentrarse en la parcela que le interesa.
- Pensamiento egocéntrico: el niño y la niña es incapaz de establecer relaciones causales
o analogías. Les es muy difícil situarse en el punto de vista de los demás.
- Pensamiento transductivo o pre-conceptual: procede de lo particular siendo incapaz
de pasar a lo general.
- Pensamiento irreversible: no puede volver al punto de origen porque no hay
conservación en su pensamiento. Es incapaz de razonar teniendo en cuenta dos o más
datos a la vez.
- Pensamiento mágico: concibe el mundo animado por fuerzas especiales.
- Pensamiento fenoménico: el niño centra su atención en un rasgo llamativo. Se queda
en lo superficial incapaz de razonar.

1.4.- Características socio-afectivas.

La etapa de 3 a 6 años es la más significativa en la construcción de la personalidad del niño.


WALLON la definió como la del “personalismo”. En esta etapa el niño necesita inicialmente
diferenciarse de los demás de forma, a veces radical, mediante la oposición. Pasa seguidamente
a una fase de consolidación de su anatomía, en la que desea realizarlo todo por sí mismo y
finalmente, a partir de los procesos complejos imitativos, realiza identificaciones y adopta
características de los papeles que tienen un mayor impacto para él.

Según ANTON (2007) “El desarrollo de la autonomía personal (capacidad de decisión e


iniciativa y ganas y habilidad de hacer las cosas por uno mismo) permite a los niños y niñas
afirmar su identidad por la vía menos conflictiva, ya que les hace disminuir la necesidad de
afirmarse por medio de conductas de oposición a las personas adultas, tan frecuentes a partir
de los dos años”.

1.5.- Desarrollo del lenguaje

Se distinguen dos períodos: una etapa prelingüística, correspondiente al primer año de vida,
durante la cual se desarrollan los precursores y componentes del lenguaje y otra, que comienza
con la emisión de las primeras palabras, entre los doce y dieciocho meses y que culmina años
después con un tipo de lenguaje equiparable al del adulto.

La transición del gesto a la palabra en el niño tiene lugar, durante el primer año de vida. De tal
forma, que al final de éste aparecen las primeras palabras.

A partir de los dos años, se pronuncian correctamente todas las vocales y algunos diptongos y se
estabiliza la pronunciación de casi todas las consonantes.

Hacia dos tres años se producen un significativo progreso en las consonantes. Alrededor de los
cuatro años el repertorio fonético está prácticamente completo.

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2. PRINCIPALES FACTORES QUE INTERVIENEN EN SU DESARROLLO

Una vez expuestas las características del niño entre los cero y los seis años vamos a analizar los
PRINCIPALES FACTORES QUE INTERVIENEN EN SU DESARROLLO.

En el artículo 14 de la LOE-LOMCE se señala que: “En ambos ciclos de la educación infantil


se atenderá progresivamente al desarrollo afectivo, al movimiento y los hábitos de control
corporal, a las manifestaciones de la comunicación y del lenguaje, a las pautas elementales de
convivencia y relación social, así como al descubrimiento de las características físicas y
sociales del medio en el que viven. Además se facilitará que niñas y niños elaboren una imagen
de sí mismos positiva y equilibrada y adquieran autonomía personal”.

El papel que en la determinación del desarrollo juegan, la herencia y el medio. Se empezó


planteando en términos tajantes y exclusivistas. A esta etapa siguió otra de dualismo en la que
se aceptaba la intervención de ambos aspectos pero se discutía sobre qué porcentaje de la
conducta o del desarrollo se debía a la herencia y qué porcentaje al ambiente.

Actualmente nuestro comportamiento y desarrollo se ven influidos tanto por aspectos genéticos
como por aspectos ambientales.

Todas las teorías evolutivas coinciden en el interés por las condiciones educativas que
optimizan el desarrollo. Por una parte, las más evidentes son las referentes al conocimiento de
los estadios de desarrollo, y las operaciones cognitivas implicadas en las nociones objeto de
aprendizaje. Por otra parte, el conocimiento de los mecanismos de desarrollo permite inferir las
formas más adecuadas de aprendizaje que faciliten los procesos óptimos para la adquisición de
los contenidos y para la movilización y progreso de las operaciones implicadas en ellos. Sin
embargo; cada postura teórica repercute de una manera diversa en la orientación educativa de la
Educación Infantil.

Para PIAGET el desarrollo precede el aprendizaje y por consiguiente es necesario conocer los
niveles de desarrollo alcanzados por los niños para poder de este modo conocer lo que van a ser
capaces de hacer y lo que no van a ser capaces de hacer y adaptar los procesos de aprendizaje a
esos niveles de desarrollo despertando procesos que de otra manera no podrían ser actualizados.
Hay pues que ayudar al niño en su proceso de desarrollo.

Las aportaciones de ambas posturas llevan a la actitud actual de considerar que desarrollo y
aprendizaje son dos procesos íntimamente relacionados, que el nivel de desarrollo favorece la
adquisición de determinados aprendizajes pero que una adecuada influencia ambiental potencia
las posibilidades de desarrollo madurativo.

3. ETAPAS Y MOMENTOS ESPECIALMENTE SIGNIFICATIVOS

A lo largo del desarrollo del niño hay una serie de ETAPAS Y MOMENTOS
ESPECIALMENTE SIGNIFICATIVOS entre los que destacamos:
- La aparición de la sonrisa: hacia los 3 meses, indica que el niño empieza a “reconocer”:
- La angustia de los ocho meses: comienza a distinguir entre conocidos y extraños.

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- Los primeros pasos: entre los doce y los dieciocho meses, le permiten acercarse por sí
mismo a los objetos, tocarlos, manipularlos y esto va a repercutir de forma decisiva en
su conocimiento de los objetos, en la adquisición de nociones como el espacio y el
tiempo.
- Aparición del lenguaje: hacia los doce meses, fundamental para el pensamiento del niño
y el desarrollo de sus relaciones sociales.
- La crisis de oposición: antes de los tres años, el niño quiere actuar por sí mismo, ser
independiente, aunque todavía necesita y depende de los demás.
- El abandono del egocentrismo: hacia los cinco años. El niño comienza a darse cuenta de
la existencia de otros puntos de vista diferentes del suyo y a sentir la necesidad de
explicar y justificar sus ideas y actuaciones.

4. EL DESARROLLO INFANTIL EN EL PRIMER AÑO DE VIDA

Aunque ya hemos hablado del desarrollo del niño hasta los seis años por su importancia vamos
a incidir en EL DESARROLLO INFANTIL EN EL PRIMER AÑO DE VIDA.

Durante el primer año el bebé experimenta un crecimiento físico rápido, tanto de peso como de
altura. El bebé suele nacer si dientes, a partir de los 6 u 8 meses se inicia la llamada “dentición
de leche”.

En lo que se refiere al desarrollo neurobiológico, al nacer el bebé dispone de una serie de


reflejos arcaicos como son: el reflejo de succión, el reflejo de Moro, etc., y conductas
programadas. Los reflejos constituyen un índice del desarrollo ya que su presencia en el
momento de nacer prueba la madurez neurológica del recién acido, y, a la vez su presencia más
allá de un determinado período, de los cuatro a los seis meses de edad, indica un retraso del
desarrollo.

El cerebro y el sistema nervioso crecen muy rápidamente durante los primeros años de vida. A
los doce meses se da una maduración importante en áreas del cerebro que tienen que ver con el
desarrollo del lenguaje debido a los avances que se producen en la conducta lingüística en esos
meses.

Los aspectos más importantes del desarrollo motor son: el desarrollo del tono muscular, el
desarrollo postural y la prensión.

Durante los dos primeros meses de vida existe una hipertonicidad muy marcada de los
miembros tanto de los inferiores como de los superiores. A partir de los dos meses de edad,
desaparecen la hipertonía de los miembros.

El desarrollo postural sigue los siguientes pasos:


- Control de la cabeza en torno a los tres – cuatro meses
- Coordinación ojo – mano, que está bien establecida en torno a los tres – cuatro meses.
- A los cuatro – cinco meses se mantienen sentados con apoyo y hacia los seis – siete sin
él.
- El gateo, sobre los ocho meses.
- En torno a los nueve – diez meses, el niño es capaz de sostenerse de pie y caminar hacia
los doce – catorce meses.

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La coordinación viso – manual es un factor de suma importancia en la prensión de objetos a
partir de los seis meses de edad

En lo que se refiere al desarrollo sensorial. Tanto el gusto como el olfato son funcionales desde
el nacimiento. Parece ser que en los primeros meses hay un reconocimiento de la madre a través
del olor.

Las reacciones al tacto aparecen desde el nacimiento, aunque hay también constancia de
sensibilidad táctil en la vida intrauterina.

La vista es el sentido menos desarrollado en el neonato. Respecto al oído, al nacer el bebé no


sólo da muestras de oír normalmente sino que además presenta conductas claras de orientación
hacia la fuente sonora.

Respecto al desarrollo intelectual, en el momento del nacimiento, la vida mental se reduce al


ejercicio de aparatos reflejos. Pero estos diversos ejercicios reflejos, habrán de complicarse muy
pronto al integrarse en hábitos y percepciones organizadas, es decir, que constituyan el punto de
partida de nuevas conductas adquiridas con ayuda de la experiencia.

A partir, del cuarto mes el bebé trata de repetir las acciones que le han conducido a un resultado
interesante.

Hacia finales del octavo mes comienza un estadio que marca un salto importante en el
desarrollo de la inteligencia. Hay, no solamente una clara intencionalidad sino también, la
capacidad de utilizar sus conocimientos de forma coordinada para alcanzar una finalidad en
situaciones nuevas.

Al final del primer año, la actividad del niño, queda todavía restringida a la aplicación y
combinación de los esquemas conocidos.

En lo relativo al desarrollo del lenguaje, además del llanto que se produce inmediatamente
después del nacimiento, a partir del primer mes de vida, los bebes empiezan a emitir sonidos de
carácter vocálico. Estos sonidos son la respuesta a estímulos visuales, viscerales, táctiles o
acústicos.

Estas emisiones no tienen en sí mismas una finalidad comunicativa. Sin embargo, la


intervención del adulto determina que el bebé emita más sonidos.

Entre los seis y los ocho meses los bebés realizan balbuceos de forma repetitiva. A los nueve o
los diez meses de edad, los niños empiezan a emitir producciones verbales que son consideradas
como palabras por los adultos de su entorno.

En lo que respecto al desarrollo afectivo y social, desde el momento del nacimiento, los niños
pequeños son capaces de percibir algunas expresiones emocionales de los demás y tener
experiencia vicaria de ellas. Además, en los primeros días de vida aprenden algunas señales o
indicios sociales. Determinadas posturas que se repiten (como la del amamantamiento), la voz

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de las personas más familiares, etc…, son reconocidas y seguidas de determinadas pautas de
conducta.

Al octavo mes, los niños no sólo ponen de manifiesto conductas de preferencia por
determinadas personas, sino que ante los desconocidos reaccionan con cautela, recelo, miedo o,
incluso, claro rechazo.

A partir de este período cuatro grandes sistemas interactúan entre sí y mediatizan las relaciones
del niño con el entorno: exploración, apego (vínculo afectivo con determinadas personas),
afiliación (tendencia a interesarse y establecer relaciones con otras personas) y miedo a extraños
(cautela, recelo, miedo o rechazo ante los desconocidos).

A finales del primer año de vida los niños demuestran cierta habilidad para reconocerse a sí
mismos diferenciándose de los demás, siempre que la imagen presentada se corresponda con la
que tienen en ese momento.

5. EL PAPEL DE LOS ADULTOS

Para finalizar vamos a hablar del PAPEL DE LOS ADULTOS

Las relaciones niño/adulto se producen desde el nacimiento. Es en esos contactos donde se


inicia un proceso de relación comunicativa que irá evolucionando en consonancia con las
adquisiciones infantiles.

El desarrollo infantil también es una consecuencia de las relaciones que establece con los
adultos. A través de ellas el niño/a capta multitud de valores, actitudes, normas, etc., que
influyen en su forma de ser y actuar. La influencia de los adultos no solo es fruto de una
intervención planificada sino también de aquellas interacciones continuas no intencionadas.

Por medio de las relaciones que el niño/a establece con los objetos y con las personas que le
rodean progresan en la formación del autoconcepto y la autoimagen.

Recogemos una serie de pautas que pueden orientar la intervención de los adultos:
- Facilitarle ambientes acogedores, cálidos y seguros, espacios libres de peligro y ricos en
estímulos, evitando los cambios continuos de lugar y de las personas que les atienden.
- Contribuir al desarrollo infantil de forma independiente y con la mayor autonomía
posible, según sus capacidades.
- Estimular la exploración y la manipulación de objetos próximos ayudándoles a
descubrir sus cualidades y características más importantes.
- Convertir las rutinas diarias en momentos educativos que les permitan desarrollar
múltiples capacidades.
- Convertir en juego cualquier actividad, evitando las imposiciones y facilitando todo tipo
de relaciones e interacciones sociales.
- Ejercitar los órganos de los sentidos para que avance en la construcción de su esquema
corporal.
- Hablar frecuentemente con los niños, de manera clara y correcta, con un lenguaje
sencillo y libre de expresiones infantilizadas.

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En los primeros años del desarrollo infantil los niños necesitan diálogos y muestras constantes
de cariño y satisfacción por los progresos que realizan, por pequeños que estos sean.

Teniendo en cuenta las pautas de orientación expuestas, las intervenciones de los adultos habrán
de considerar el desarrollo global de las capacidades del sujeto e irán encaminadas a potenciar:

- El desarrollo sensorial: A través de los sentidos el niño/a descubre e investiga su medio,


percibe sensaciones diversas y recibe las primeras manifestaciones de su entorno.
- El desarrollo personal: las actuaciones del adulto irán encaminadas a propiciar el paso
de una total dependencia inicial a una progresiva independencia personal.
- El desarrollo lingüístico: se buscará la progresión del gesto a las primeras palabras, de
las comprensiones más sencillas a las más complejas, de las expresiones más simples a
los enunciados más completos.
- El desarrollo social: En su doble aspecto de relación con las personas y con las cosas,
desarrollando valores de solidaridad… actitudes de respeto…, y aceptación de las
normas que permitan en los niños y niñas una actuación de las normas que permitan en
los niños y niñas una actuación cada vez más autónoma en su mundo.
- El desarrollo cognitivo: Facilitando ambientes estimuladores y ricos para que los
niños/as adquieran aquellas etapas cognitivas que le son propias por su edad y grado de
madurez.

6. CONCLUSIONES

Es importante conocer las características del niño/a de 0 a 6 años puesto que es donde se
establecen las bases para el posterior desarrollo, ya que su psicología, su sistema nervioso y su
personalidad están en plena formación.

7. BIBLIOGRAFÍA

Para la elaboración de este tema hemos utilizado la siguiente bibliografía básica:


 PALACIOS, MARCHESI y COLL (2009): “Desarrollo psicológico y educación. I.
Psicología evolutiva” Madrid: Alianza psicología.
 PANIAGUA, G. y PALACIOS, J. (2005) “Educación Infantil. Respuesta educativa a
la diversidad” Madrid: Alianza Editorial.
 GONZÁLEZ, E y BUENO, J.A. (2006) “Psicología de la educación y desarrollo en la
edad escolar” Madrid: CCS

Y en cuanto a bibliografía legislativa destacar:


 Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación
 Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa