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EDAD MEDIA

Es el término utilizado para referirse a un periodo de tiempo en la historia europea que


transcurrió desde la desintegración del Imperio romano de Occidente en el año 476, siglo V d.
C., hasta la caída de Constantinopla en el año 1472, siglo XV d. C. Por lo tanto, tuvo una
duración de 10 siglos, o sea, 1000 años.

Algunas características de la Edad Media son: parálisis del progreso social, científico y
cultural, monarquías, sistema feudal, etc. También significo el predominio del cristianismo, lo
cual retraso el desarrollo del pensamiento filosófico en cuanto al estudio del hombre y
la naturaleza.

FILOSOFÍA MEDIEVAL

Principales países y ciudades donde se desarrollo la filosofía medieval

A diferencia de lo que ocurrió con la filosofía griega, que había centrado su reflexión en torno
al origen de todas las cosas, la filosofía medieval centrará su interés en Dios.A lo largo de los
primeros siglos de nuestra era, competirán el cristianismo y otras religiones contra los modelos
filosóficos.

Los primeros padres apologistas cristianos encontrarán en la filosofía un instrumento útil, no


sólo para combatir a otras religiones, sino también para comprender, o intentar comprender,
los misterios revelados.
Surge de ahí una asociación entre filosofía y religión, que representa las bases de la filosofía
medieval.

El tema fundamental de reflexión pasará a ser la divinidad, quedando subordinada la


comprensión e interpretación del mundo, del hombre, de la sociedad, etc. al conocimiento que
se pueda obtener de lo divino.

En otras palabras, el conocimiento solo puede venir de Dios.

La fe tratará de entrar en diálogo con la razón.

Las principales corrientes filosóficas de la época medieval son la Patrística con Agustín de
Hipona y la Escolástica con Tomas de Aquino.

La patrística es la fase en la historia de la organización y la teología cristiana que abarca desde


el fin del cristianismo primitivo, con la consolidación del canon neotestamentario, hasta
alrededor del siglo viii. Además de la elucidación progresiva del dogma cristiano, la patrística
se ocupó sobre todo de la apología o defensa del cristianismo frente a las religiones paganas
primero y las sucesivas interpretaciones heterodoxas que darían lugar a las herejías luego. Su
nombre deriva de los padres de la Iglesia, los teólogos cuya interpretación dominaría la
historia del dogma.

La escolástica es el movimiento teológico y filosófico que intentó utilizar la filosofía grecolatina


clásica para comprender la revelación religiosa del cristianismo.

La escolástica fue la corriente teológico-filosófica dominante del pensamiento medieval, tras la


patrística de la Antigüedad tardía, y se basó en la coordinación entre fe y razón, que en
cualquier caso siempre suponía una clara subordinación de la razón a la fe.

Principales representantes de la filosofía medieval:

San Agustín de Hipona


San Anselmo de Canterbury

Santo Tomás de Aquino


Santo Tomás Moro

Sera con Santo Tomás de Aquino que la razón tendrá a una mayor autonomía, una mayor
independencia con la que se iniciará la filosofía moderna.
La edad media pudo – a diferencia de varias teorías renacentistas que afirmaron tratarse de un
período pobre de conocimiento – contribuir a diversos conocimientos científicos y filosóficos.
La escolástica fue la principal corriente filosófica de la época y tenía la intención de unir la
razón y la fe. San Alberto Magno (1193-1280) y Santo Tomás de Aquino (1225-1274) fueron sus
principales precursores. Tomás de Aquino fue responsable de la reconstrucción de parte de las
teorías aristotélicas, insertando en la visión cristiana, en su obra Summa Theologiae. En el
sector científico, Roger Bacon (1214-1294) fue uno de los científicos más notables de la edad
media. Abogó por la observación y experimentación como estándar científico. Trabajó en la
corrección del calendario juliano, realizó estudios con nitrato de potasio y después de varios
experimentos, descubrió la combinación perfecta de la pólvora. Perfeccionó instrumentos
ópticos y después para haber entendido las causas responsables de la refracción de la luz, fue
el primero en sugerir que las lentes podrían utilizarse como gafas.

Fuente original: Escuelapedia.com

CAPÍTULO V. EL CONOCIMIENTO EN LA EDAD MEDIA

En la Edad Media y anterior a ella, se decía que había siete artes liberales, estas eran:
gramática, dialéctica, retórica, aritmética, geometría, astronomía y música; las cuales se
dividían en dos grupos denominados Trivium y Quadrivium.

http://iluminando.org/2009/08/04/las-artes-liberales/

En la Edad Media Santo Tomás de Aquino, le dio continuidad al pensamiento aristotélico en lo


concerniente a considerar la percepción como el punto de partida y a la lógica como el
procedimiento intelectual para llegar al Conocimiento. El conocimiento, de acuerdo desde el
enfoque tomista, apunta a lo universal y el proceso de pensamiento que genera el
conocimiento consiste en abstraer un concepto a partir de una imagen recibida por medio de
percepciones sensoriales.

Ciudad medieval de Carcasona. Ciudades amuralladas, puentes bien guarnecidos y castillos son
parte de la imagen bélica de la Edad Media.

http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Media

El tomismo desde un análisis filosófico e historiográfico, fue el resurgimiento del pensamiento


Aristotélico, tras varios siglos de ostracismo:

En el siglo XIII la civilización occidental alcanzó su apogeo. Con cierta paz relativa, con
prosperidad doméstica, y con fructíferas relaciones externas con las culturas vecinas de Grecia
y de Arabia, las artes y las ciencias florecieron hasta un punto hasta entonces desconocido
para la Europa de Occidente. En Francia, en Italia y en Inglaterra las universidades
recientemente creadas se convirtieron en centros de una intensa actividad intelectual.
Alrededor de ellas, y en gran número, se congregó la juventud europea, una juventud ansiosa
de conocimiento y de aventura.

El descubrimiento de las principales obras de Aristóteles fue una de las influencias más
decisivas para los estudiosos de aquel tiempo. En sus primeros siglos, el pensamiento de la
Edad Media estuvo inspirado fundamentalmente por las Sagradas Escrituras y por los Padres
de la Iglesia, en especial por San Agustín. En su mayor parte, para ese pensamiento, los
elementos clásicos provenían de la tradición humanista de autores como Cicerón y Séneca, y
su filosofía estuvo profundamente inspirada por el neoplatonismo. Salvo los tratados de lógica,
era poco lo que se conocía de Aristóteles. Sólo hasta la mitad del siglo XII dichos tratados se
conocieron en su totalidad. Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XIII, las obras de
Aristóteles sobre filosofía natural, metafísica, psicología y ética se tradujeron al latín, junto con
sus comentarios árabes y griegos. En estos escritos, el mundo medieval tuvo que confrontarse
con una visión filosófica y científica del universo, cuya naturaleza era altamente superior a
cualquiera otra conocida hasta entonces. El efecto de este descubrimiento fue
verdaderamente vigorizante y, cuando estas obras se difundieron en las universidades, una
profunda revolución tuvo lugar en la mente medieval. Los efectos de esa revolución aún se
sienten en nuestro tiempo.

Fueron diversas las reacciones frente a la nueva literatura filosófica. En un principio, las
autoridades eclesiásticas en París tuvieron sospechas hacia ella, pues contenía doctrinas
contrarias a la fe. Con el ánimo de prevenir la difusión de estos errores, un concilio local, en
1210, prohibió en París la enseñanza pública y privada de la filosofía natural y de la metafísica
de Aristóteles, así como la de todos sus comentarios. En 1215, la prohibición se refrendó. No
obstante, esto ni previno ni impidió que se leyeran esas obras en privado, y su popularidad
creció rápidamente en el segundo cuarto del siglo XIII. En 1231, el Papa Gregorio IX, él mismo
un amante del conocimiento, refrendó temporalmente la prohibición previa, y luego convocó a
un concilio para examinar y corregir los escritos de Aristóteles, en caso de que algún error se
encontrase en ellos. Con esta acción, el Papa esperaba hacer de estas obras algo conveniente
para el mundo cristiano. Pero su comisión fracasó: ella no produjo ningún resultado positivo,
quizás por la muerte de Guillermo de Auxerre, su miembro más distinguido. Hacia 1255, los
vientos habían cambiado tan fuertemente en favor de Aristóteles que la Facultad de Artes de
París puso en su currículum casi todas las obras del filósofo griego. El ingreso del aristotelismo
en el pensamiento medieval fue desde entonces un hecho consumado. Y ahora, la única
cuestión era saber si Aristóteles sería el siervo de la fe, o más bien su amo y su destructor.

(Armand Maurer; 1950)

En síntesis el pensamiento medieval, generalmente denominado Escolástica , fue sobre todo


una tentativa de esquematizar sobre todo la dogmática cristiana con el antiguo pensamiento
griego. La investigación fundamentada en la razón está al servicio de la fe, intentando mostrar
que los contenidos de esta (existencia de Dios, inmortalidad del alma, naturaleza de Cristo...)
pueden explicarse racionalmente.

En este escenario, la fe es la última instancia, el tribunal supremo del conocimiento, en tanto


depositaria de la verdad absoluta y más radical: la verdad revelada a los hombres por Dios:
llegándose a pensar, que si hubiera, pues, desacuerdo entre lo que la fe y la razón defienden,
es ésta última la que se equivoca.

Este aparente indisoluble matrimonio, presenta las primeras debilidades, gracias sobre todo al
Nominalismo de Ockham, fisura conceptual, que da inicio a la solicitud de separación de los
ámbitos de la razón y de la fe: es decir, ni la razón puede demostrar los asuntos de fe —límite
de la razón—, ni la fe (la Iglesia) debe entrometerse en los asuntos propios de la razón (entre
ellos la investigación de la Naturaleza) —autonomía de la razón.