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"Vía láctea". Planetas y viajeros.

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Contenido
7 Fabián Sanabria
EDITORIAL
El nudo de nuestra soledad

Ensayos I
13 Carlos Guillermo Páramo
Cosas de la vorágine. Una guía para viajeros «hacia el vórtice de la nada»
La Vorágine’s Affairs. A Travelers’ Guide «to the Vortex of Nothingness»

27 Claudia López
Irrespetuosos, arriesgados, alegres. Apuntes para una pedagogía ética de la lectura
Disrespectful, Daring, Cheery. Notes for an Ethical Pedagogy of Reading

35 Fabio Jurado Valencia


La interpelación y la fuerza crítica de la escritura
The writing’s Interpellation and Critical Force

43 Gabriel Rudas Burgos


La literatura como lucha estética del sujeto (sobre Harold Bloom)
Literature as an Aesthetic Struggle of the Subject (on Harold Bloom)

55 Alejandra Jaramillo Morales


¿Sujeto o simulacro? Conjunción de cuerpo, espacio y alteridad en Oriana de Fina Torres y
Confesión a Laura de Jaime Osorio Gómez
Subject or Simulacrum? Conjunction of Body, Space and Alterity in Fina Torres’ Oriana and Jaime
Osorio Gómez’ Confesión a Laura

63 Carlos Jair Martínez Albarracín


Códigos y textos de larga duración: la diglosia árabe en colombia
Longstanding Codes and Texts: the Arabic Diglossia in Colombia 

75 Gabriel Restrepo
Los arqueos de la excentricidad. Sobre la obra literaria de Andrea Jeftanovic
Excentricity’s Bendings. Notes on Andrea Jeftanovic’s Literary Work

81 Enrique Rodríguez Pérez


Metáforas desde la sombra: poética y contradicción en Residencia en la tierra de Pablo Neruda
Metaphors from the Shade: Poetics and Contradiction in Pablo Nerudas’s Residencia en la tierra

Dossier
97 Caleb Harris y Carlos Valderrama
Seis poemas de J. K. Baxter
Fotografías Max Oettli y Lloyd Goodman

Ensayos II
113 Ricardo Rodríguez Morales
Ernesto Volkening: un habitante del reino intermedio
Ernesto Volkening: an Inhabitant of the Intermediate Kingdom

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123 Elsa Drucaroff
La crítica ante el vínculo insoluble / indisoluble entre literatura y mercado
A Critique of the Insoluble / Indissoluble Tie between Literature and Market

133 Azriel Bibliowitz


La mirada de Medusa
The gaze of Medusa

137 John Gualteros Valenzuela


La temporalidad y la configuración ética en El perseguidor de Julio Cortázar
Temporality and Ethical Configuration in Julio Cortázar’s The Pursuer

147 Sergio Ernesto Perozzo Molina


La fenomenología hermenéutica como método interpretativo. 
Breve análisis de
«Todos los fuegos el fuego» de Julio Cortázar
Hermeneutic Phenomenology as an Interpretative method. A brief analysis of Julio Cortazar’s «Todos
los fuegos el fuego»

153 Gabriel Restrepo


¿Babel, hostilidad, hospitalidad? ¿Podemos «escucharnos los unos a los otros»?
Babel, Hostility, Hospitality? Can We «Listen to Each Other»?

165 Bruno Mazzoldi


Conjeturas de Artaud y cursivas de Derrida
Artaud’s Conjectures and Derrida’s Italics.

181 César Augusto Vásquez García


Lo imaginario en la construcción del Nuevo Mundo o las visiones de «el otro» 

y de «lo otro» en los siglos xvi y xvii
The Imaginary in the Construction of the New World or the New Vision of «the Other» and
«Otherness» in the 16th and 17th Centuries

Conferencias
193 Michel Maffesoli
Ciberespacio y masturbación: «una comunión postmoderna de los santos»

199 Michel Mafessoli


La invención de lo cotidiano hoy

205 Michel Mafessoli


Las artes de lo efímero en nuestro tiempo

209 Fabián Sanabria


Entre Becket y Lacan: cesar de no escribirse

Entrevista
219 Franco Volpi
La «dimensión estética del pensamiento». ‘Cuidar de sí’ como fundamento
de una política publicitaria

antología mínima
225 Yuichi Mashimo
Selección de poemas de Casa tiempo ii

227 Freddy Téllez


En cosas de escritura... Selección de aforismos

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232 Julio César Goyes Narváez
Selección de poemas de Imaginario postal

Reseñas
241 Fernando Zalamea
Filosofía sintética de las matemáticas contemporáneas

243 Fernando Zalamea


América-una trama integral

246 Iván Vicente Padilla


El debate de la hispanidad en Colombia en el siglo xx

248 Fabián Sanabria y Hernando Salcedo-Fidalgo (comps.)


Ficciones sociales contemporáneas

249 Belén del Rocío Moreno


Goces al pie de la letra

251 Varios autores


Educación Estética No. 4. Los escritores como críticos

253 Fred Poché


El pensamiento de lo social en Jacques Derrida. Para comprender la deconstrucción

255 Wolf Lepenies


La seducción de la cultura en la historia alemana

258 Paolo Vignolo (comp.)


Ciudadanías en escena

262 Enrique Rodríguez Pérez (ed.)


La palabra que se entreteje en el tiempo

264 Nicolás Poblete


Nuestros desechos

Lecturas recobradas
267 César Vallejo
Los artistas ante la política

268 Martin Heidegger


«El poema» de Hölderlin

Sobre las ilustraciones


275 Germán Rubiano y R amón Vanegas
Notas a propósito de la obra de Ramón Vanegas

Electroacústica
285 Dos piezas electroacústicas basadas en dos poemas de José Celestino Mutis

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letras,
pensamiento
y sociedad

"Cosmos". Planetas y viajeros.

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Director
Fabián Sanabria Sánchez
Comité editorial
Decano
Fabián Sanabria Sánchez
Vicedecano Académico
Sergio Bolaños Cuéllar
Vicedecano de Investigación y Extensión
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Secretaria Académica
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Dep. Filosofía
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Dep. Lenguas Extranjeras
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Bogotá
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Centro de Estudios Sociales
Javier Sáenz Obregón
Editores invitados UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
Gabriel Restrepo Rector General
Enrique Rodríguez Pérez Moisés Wasserman
Editores de desarrollo Secretario General
Ana Cecilia Calle Poveda Jorge Ernesto Durán Pinzón
Camilo Baquero Castellanos Vicerrector de Sede
Julio Esteban Colmenares
Corrección de textos
Decano de Ciencias Humanas
Nicolás Rojas
Sonia Rodríguez Fabián Sanabria Sánchez
Francisco Thaine Vicedecano de Ciencias Humanas
Sergio Bolaños Cuéllar
Diagramación Director del Centro Editorial
Isabel Sandoval M.
Camilo Baquero Castellanos
Agradecimientos
Max Oettli
Lloyd Godman PALIMPSESTVS
Lawrence Jones Universidad Nacional
(http://lloydgodman.net/baxter/index.html) Facultad de Ciencias Humanas
Ramón Vanegas Edif. Sociología, Of. 224
A. A. 14490 Bogotá, d.c.
Revisión y traducción de abstracts Ciudad Universitaria
Victoria Argoty http://www.humanas.unal.edu.co/cms.php?id=1192

6 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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El nudo de nuestra soledad

En soledad vivía,
Y en soledad ha puesto ya su nido,
Y en soledad nos guía
A solas el querido,
También en soledad de amor herido.
Cántico espiritual
San Juan de la Cruz

U
no de los más notables aportes del estructura- otras que, administradoras de diferentes usos lingüísticos,
lismo consistió en identificar el funcionamiento quedan excluidas de facto por «no poderse comunicar».
de las culturas como lenguas. Del mismo modo, Del mismo modo, dentro de una comunidad, los modos de
la antropología moderna estableció que las sentir, pensar y actuar que forjan al idioma (y que al cabo
lenguas son una expresión privilegiada de las culturas del tiempo él terminará transformando), corresponden a
que las hacen posibles. El lenguaje, en cuanto capacidad un habitus lingüístico grabado en la cultura (que a su vez
universal de comunicación, contiene y manifiesta los determina las maneras de inscripción de la misma). El
modos de sentir, pensar y actuar de individuos y grupos individuo, no obstante, afronta esa característica cultural
que, más allá de las disparidades geográficas, políticas como algo arbitrario. Pero es un arbitrario bien fundado y
e históricas, se identifican a través de un idioma. En ese preexistente, una construcción anclada en lo más profundo
sentido, las disposiciones para hablar una lengua son de la historia, que nos troquela y supera. De allí que resulte
generadoras y clasificadoras de prácticas, hecho que reveladora la expresión «lengua materna».
constituye el mecanismo más expedito para que el lazo
Es un arbitrario bien fundado que en un momento de-
social se realice.
terminado puede indicar lo correcto e incorrecto de esos
Esta consideración, que desborda el ámbito de la lingüísti- modos de sentir, pensar y actuar, expresados en términos
ca, tiene alcances antropológicos y sociológicos, así como de fonética y ortografía. Ese habitus lingüístico corresponde
implicaciones políticas. El término logos —es convenien- a lo que algunos pensadores del postcolonialismo han lla-
te no olvidarlo— designa a la palabra, pero también, y mado la «localización de la cultura». Este concepto alude,
fundamentalmente, al lenguaje. En nuestra tradición, el precisamente, a las condiciones físicas (en sentido de límite,
concepto ha trazado dos caminos. El primero se encuen- de limes) que determinan a los colectivos.
tra circunscrito a la lógica gramática, donde la palabra
Pero existe otro valor en cuanto a la cultura de un indivi-
es un instrumento de comunicación y de conocimiento.
duo expresada en la lengua. Se trata del rasgo de intimidad
Inaugurada por Platón y Aristóteles, esta vía explicita
que un sujeto tiene con los otros: sus expresiones propias
el carácter de duplicación de ideas que tiene el lenguaje
y coloquiales, sus maneras de expresar ternura y rabia,
para expresar los objetos. Al mismo tiempo, ha intentado
sus inflexiones idiosincráticas y maneras singularísimas
explicar las estructuras que posibilitan nuestra capacidad
de decir «yo». Todo, claro, condicionado por un legado
universal de comunicación, fundando en ese empeño el
particular, producto de las hibridaciones y apropiaciones
conocimiento del conocimiento. Estructural, este primer
que hacen del lenguaje un ámbito universal. Tal es el
camino establece en el lenguaje un sistema de signos cuyo
caso de la rehabilitación de arcaísmos y la utilización de
objetivo es la efectividad comunicativa. El segundo camino
expresiones cuyo origen pertenece a otras lenguas. Esto
hace énfasis en el decir, anclado en el verbo leguei. Logos es
sería equiparable a lo que Maurice Halbwacs, refiriéndose
también decir. Un decir que para ser tal necesita de otro,
a las relaciones sociales, denomina «los cuadros sociales
de unos otros donde la enunciación tenga sentido. Por
de la memoria». Cuadros cuyo reconocimiento solo pue-
cuanto es una construcción plural, es la edificación de un
de darse a posteriori y que en palabras de Marcel Proust
nos-otros. Es en este punto donde se fragua la humanidad:
implican una nostalgia:
en la capacidad que tiene el hombre de definirse como
tal, porque le reconoce a otro la capacidad de expresar, Cuando hemos superado una cierta edad, el alma del niño que
de decir. Y más allá del carácter instrumental —vía el fuimos y el alma de los muertos de los que salimos nos lanzan a
llamado «giro lingüístico»—, el lenguaje se convierte en puñados sus riquezas y flaquezas pidiendo cooperación a los nue-
la experiencia identitaria de lo humano. vos sentimientos que experimentamos y, en los cuales, borrando
su antigua efigie, solemos refundarlos en una creación nueva1.
Sin embargo, actualizadas en comunidades concretas,
las identidades se constituyen, precisamente gracias a la
Marcel Proust. À la recherche du temps perdu III (París: Gallimard, 1954), 79.
1.
lengua, en un proceso que de manera inevitable excluye La traducción es mía.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 7

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editorial

El trazo que señala el autor de La muerte de las catedrales gó- hacen de la lengua. Ocurre como en política: similar a la
ticas implica que el hombre circunscrito, espacial y tempo- oposición feroz de Francia y el Vaticano para que Turquía
ralmente, funda su historia en una creación nueva. Habría forme parte de la Unión Europea, persiste la incapacidad
que señalar que incluso en el lenguaje más automático las de reconocer que otros lleven hábitos distintos. Los debates
palabras recrean las cosas. La relación existente entre unas para que un americanismo ingrese al diccionario se multi-
y otras es la misma que existe entre la cultura y la lengua. plican y, cuando se le permite el acceso, a renglón seguido
Y, al cabo del tiempo, esa relación de interdependencia y se subraya el acento de la nueva palabra «integrada».
desarrollo común es de re-creación, de re-presentación, de
De algún modo, lo que ocurre con los distintos tipos de
re-fundación: de hacer y re-hacer la historia.
español en un contexto tecnológico sucede con respecto
Dicho ejercicio correspondería a lo definido por Sartre al inglés cuando la lengua española generalmente tiene
en 1946 para la revista Tiempos Modernos: la historia sería una posición de subordinación. Al utilizar expresiones
entonces la recuperación intencionada del pasado en fun- fraguadas en el uso, en la evocación de arcaísmos, en el
ción del presente. Así, resulta particularmente interesante encubrimiento de significados, se desdeñan universos
insistir en cierto tipo de interpretación, específicamente más utilizados que los determinados por la institución. No
cuando el hablante no se expresa en su lengua materna, poder hablar en tono oficial —es decir, sin acento— resul-
o donde, para el caso del español, el sujeto habla ese ta sospechoso, cuando no una especie de ilegalidad. Tal
idioma con acento distinto —es decir, cuando distintos situación de marginalidad corresponde a lo que algunos
españoles confluyen en un canon que aglutina—, pero especialistas llaman la «lengua del cuarto mundo». Así
que, sin embargo, abre las grietas de la exclusión. Esos como existen jerarquías políticas, día a día se corroboran
distintos acentos, esa diversidad en la unidad, constituye verticalidades lingüísticas. El americanismo integrado
la esquiva identidad hispanohablante. Y esa quizá sea su se convierte normalmente en «lengua de tercera», y, en
riqueza, fraguando de un país a otro, de un territorio a contextos de exilio, donde el español no suele ser la len-
otro, ámbitos culturales bastante heterogéneos. gua «oficial», numerosos murmullos ocupan una «cuarta
Ahora bien, una mirada al génesis del español nos señala categoría», a manera de significantes expatriados ante las
un idioma de viajeros, de desplazados, de personajes y co- lógicas aplastantes de la globalización.
munidades que vivían al paso o siempre de llegada, some- Pero esos ruidos también son palabras que re-crean cosas
tidos a los influjos que su trayectoria les imponía, dejando y, aunque muchos pretenden extinguirlas, tienen vida
huellas imborrables de sus recorridos en el idioma. Así lo propia, y pese a que numerosos poderes quisieran silen-
indican las referencias árabes en almohada, alfombra, tambor, ciarlas, resisten… Como los virus se expanden por medio
alquimia…, o al turco nombrando zapato, sultán, yogur…, o a de astucias y tácticas que día a día reinventan lo cotidiano.
la inclusión coloquial de palabras provenientes de lenguas
indígenas tales como chocolate, tomate, pampa, coca o saco. Orillando estas reflexiones, habría que señalar que así
como los intereses culturales de numerosos individuos se
De ese modo, en nuestro propio idioma vivimos esa identifican con lo más cercano y lejano, así como las nece-
capacidad mágica de la lengua y las palabras para crear sidades y anhelos suelen ser lo más individual y global a la
significantes que estructuran un orden socio-cultural, vez…, del mismo modo ocurre con la lengua: uno puede
inventándose lo cotidiano, incurriendo en hibridaciones, tener expresiones muy singulares y al mismo tiempo te-
en juegos que le dan sentido a comunidades a partir de nazmente universales. Un reto del español sería responder
usos específicos de la lengua, como el lunfardo o, más re- a esas dos dimensiones. En un mundo globalizado que
cientemente, el llamado «parlache». En este punto, cómo no funcionalmente se expresa en inglés, ¿cómo responder
recordar que las creaciones remitidas a la lengua superan a ese desafío? E igualmente, ¿cómo no abandonar los di-
nuestras aspiraciones políticas o económicas, tal cual en chos, refranes, expresiones y derivaciones regionales que
su discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura expresan nuestra corporeidad más arcaica?
lo expresara García Márquez:
Para un hispano-parlante que viaja o debe desplazarse,
Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, tomar conciencia de ello implica sopesar en buena me-
todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido
dida el nudo de su soledad. Afrontar el reto de mantener
que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor
su español en dos niveles: en el ciberespacio y en el nivel
para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencio-
del exilio migratorio. Algo así como saberse miembro de
nales para hacer creíble nuestra vida.
la comunidad de los que no tienen comunidad, y del mismo
Así pues, nuestras apropiaciones, en cuanto emergen de modo, saberse incluido en esa negación: atreverse a «enviar
la subordinación a los poderes económicos y políticos, se mensajes en español».
establecen bajo el signo de la transgresión. Y sufrimos las
Hace algunos meses un cantante colombiano lucía al reci-
instituciones que se presentan para encauzar o rechazar
bir un premio gringo una camiseta negra que resaltaba la
las características a partir de las cuales numerosas comu-
frase: «se habla español». Aunque siguiendo la lógica de
nidades forjan su propia identidad.
los consumos culturales ese gesto puede ser visto como
 Desafortunadamente en el idioma, como en otros terrenos, una postura bastante cómoda…, no dejarse enmudecer,
es más cómoda la uniformidad, hija de la institución. Más no dejarse callar, es eficazmente un atrevimiento que bien
vale ser lingüísticamente correctos. Las instituciones, en la puede asumirse en incontables situaciones. Testimoniar
desenfrenada carrera por mantener el poder simbólico que que existe una comunidad de hispano-parlantes que
ostentan, son incapaces de descentrarse, de deshabituarse reinventan lo cotidiano, también a nosotros, profesores y
e incluir las apropiaciones que comunidades concretas alumnos universitarios, nos compete.

8 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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editorial

¡Qué significativo resultaría decir de otro modo nuestras la soberbia de un Lope de Aguirre, que de algún modo
propias «noticias fantasmales»! Como si desde el «delirio traza la telaraña de nuestra vorágine, hasta la pregunta
áureo» que dominó la colonización nos viniera una extraña de si es posible escucharnos unos a otros superando cierta
apropiación de ciertas palabras. Una especie de terquedad, propensión a la hostilidad en un ámbito más acogedor,
similar al presente ejemplar de la Revista Palimpsestvs, en más sociable y humano: la hospitalidad.
cuyo contenido el lector encontrará ecos de grandes pen-
sadores contemporáneos como Jacques Derrida y Michel Ph.D. Fabián Sanabria
Maffesoli, al igual que reflexiones en torno al sujeto, desde Ciudad Universitaria, mayo 25 de 2010

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"Plumas". 1980. Grabado sobre metal. 70 x 50 cm.

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ensayos i

"Mercurio". Planetas y viajeros.

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“Bacantes”. Pinturas. 1995. Óleo y collage sobre lienzo. 120 x 120 cm.

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Carlos Guillermo Páramo*

Cosas de la vorágine. Una guía para


viajeros hacia «el vórtice de la nada»

Cuente usted con que la novela


tendrá más éxito que la historia
Arturo Cova al rumbero Clemente Silva
La vorágine

E
Resumen n algún momento del incierto año
Desde su aparición en 1924, La vorágine, de José Eustasio de 1933, anclado para su desazón en
Rivera, ha sido un texto que continuamente ha puesto en Puerto Ospina, a orillas del temprano
entredicho la diferencia entre mito e historia, literatura y
etnografía, ficción y realidad. El presente artículo ausculta río Putumayo, Carlos López Narváez,
los motivos y las técnicas del autor para lograr dicha am- entonces auditor de guerra de las tropas colom-
bigüedad textual, y examina su efecto en el contexto del bianas que allí y a lo largo del río se hallaban
conflicto colombo-peruano de 1932 a 1934, cuando la
novela sirvió como introducción a la experiencia selvática dispuestas a entrar en combate contra el invasor
de los combatientes. Asimismo, se destaca La vorágine peruano, escribía en su diario de campaña sobre EL AUTOR:
como tal vez el más logrado mito occidental sobre la selva
y la frontera, y, en ese sentido, como síntesis y puesta en
una de tantas fechas marcadas por el tedio: * Profesor del Departamento de
conjunto de todos los arquetipos que resumen estas ideas. Antropología de la Universidad
De fuegos cenitales, de colores móviles, de brisas Nacional de Colombia.
Palabras clave: La vorágine, José Eustasio Rivera, conflicto tibias, el verano ha abierto su fastuoso bazar. Hay
colombo-peruano 1932-1934, mito, novela de la selva, cgparamob@unal.edu.co
historia de la amazo-orinoquía.
horas en que la temperatura hace verosímil el so-
berbio cañazo de José Eustasio en La vorágine: «Por
1. Hemos unificado delibe-
momentos se oye la reverberación solar». (84)1 radamente la escritura del
Abstract título de la novela, en cur-
Para López Narváez, joven descollante de la in- sivas y sin comillas, negri-
La Vorágine’s affairs. A travelers’ guide «to the vortex of telectualidad payanesa, esta cita de La vorágine, tas o mayúsculas internas.
De esta manera, el título
nothingness» más que un aderezo libresco a su afectada prosa que en este aparte aparece
Since its publication in 1924, José Eustasio Rivera’s La (sus informes periódicamente nutrieron varios escrito como La Vorágine,
ha sido cambiado confor-
vorágine [The vortex (Eng. trans., 1928)] has been a text números de la revista Pan), era la confirmación me este criterio. De aquí
that constantly raises doubts about the difference between
Myth and History, literature and ethnography, fiction and
de aquello que él y sus camaradas de armas en adelante, salvo que se
especifique lo contrario,
reality. This article inquires into the author’s motives and sentían cotidianamente. Lo que narraba el poeta nos serviremos de la edi-
techniques for achieving such textual liminality, and exa- en su diario contrastaba fuertemente con los ción crítica de Montserrat
mines its impact in the context of the Colombo-Peruvian Ordóñez (Rivera, 1998)
conflict of 1932 to 1934, when the novel served com- usuales partes periodísticos sobre el conflicto para citar la obra, y lo ha-
batants as an introduction to their jungle experience. La de Leticia como, por ejemplo, aquellos de Luis remos sirviéndonos de la
vorágine is also highlighted as probably the most achieved convención Lv.
Molina Mendoza (1934), quien poco reparaba
Western myth about the jungle and frontier, and in that
sense as a synthesis and a collection of all the archetypes en el entorno y más bien se concentraba en La frase invocada por Ló-
pez-Narváez sobre la «re-
that summarize these ideas. nutrir a la imaginación del interior del país con verberación solar» se en-
Keywords: La vorágine, José Eustasio Rivera, Colombo- continuos informes sobre combates o intrigas cuentra en Lv 92, pero lo
que allí se lee es: «Por mo-
Peruvian conflict 1932-1934, Myth, Latin American jungle de barraca. El testimonio de López Narváez, en mentos se oía la vibración
novel; Amazo-Orinoquian history. cambio, sobresalía, casi escandalizaba, por su de la luz». Como luego lo
discutiremos en este artícu-
franqueza. Para empezar, pocas eran las pági- lo, este tipo de cambios al
nas consagradas a escaramuzas con el enemigo. original de Rivera no solo
es frecuente sino revela-
Más bien, lo que transpiraba su diario era una dor de cómo quien lo cita
Recibido: agosto, 2008/ Aceptado: junio, 2009 malsana quietud; la de una guerra que era más se apropia del texto.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 13

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Cosas de la vorágine. Una guía para viajeros «hacia el vórtice de la nadA»

concreta contra la malaria y la sífilis que contra como una confirmación del escenario. Pocas o
el abstracto cholo. Por eso tenemos derecho a ningunas son las reminiscencias que apelan,
suponer que la traída a colación de Rivera y La por ejemplo, a Miguel Triana o Rafael Thomas,
vorágine no aparecía en este aparte como un ambos importantes viajeros amazónicos, o, más
mero adorno, como un recurso sensacional. El sorprendente aún, a la enciclopédica Amazonía
hecho se explicaba páginas antes, cuando des- Colombiana de Demetrio Salamanca Torres. La
cribía la somnolienta marcha de una escuadra vorágine, en cambio, surge como una autoridad,
hacia La Tagua: como una guía de viajeros. Así se le cita, por
ejemplo, en Caminos de guerra y conspiración, la
Enero 18.
apología política del general Amadeo Rodríguez
Cabeceábamos todos bajo la modorra meridiana, (32), cuestionado jefe militar de Florencia. Y lo
sumidos entre el sopor del agua y del aire. Ricardo mismo sucede con el estudio diplomático La
Sánchez, el hombre feo del corazón bonito, le roncaba guerra con el Perú de Luis María Murcia («de la
un capítulo de La vorágine, que había abierto desde Escuela Libre de Ciencias Políticas y del Ins-
el primer día, dizque para confrontar; ahora soñaba tituto de Altos Estudios Internacionales de la
[…] que aquello era cierto. (20) Universidad de París», como reza su portada),
publicado sobre el humo de las primeras agre-
Así, pues, La vorágine iba en la mochila de más de
siones. Allí no solo se transcribe de manera
un soldado. Iba en la de Carlos López Narváez y
extensa esta célebre «plegaria a la selva» como
Ricardo Sánchez, quienes se servían de la nove-
descripción exacta del paisaje de la zona en
la para confrontar y en últimas confirmar «que
litigio, sino que utiliza fragmentos de la novela
aquello era cierto», que la selva amazónica era la
para que funcionen como leyendas a varias de
misma que se hallaba descrita en la novela, esa
las fotografías acompañantes2 .
selva cruel y entrópica a la cual clamaba Rivera
al inicio de su segunda parte:
¡Oh selva, esposa del silencio, madre de la soledad y
de la neblina! ¿Qué hado maligno me dejó prisionero
en tu cárcel verde? Los pabellones de tus ramajes,
como inmensa bóveda, siempre están sobre mi
cabeza, entre mi aspiración y el cielo claro, que solo
entreveo cuando tus copas estremecidas mueven
su oleaje, a la hora de tus crepúsculos angustiosos.
2. Escribe Murcia: «Como […] Déjame huir, oh selva, de tus enfermizas pe-
ya lo advertimos, no hay
selvas de mayor magnifi- numbras, formadas por el hálito de los seres que
cencia que las del Putuma- agonizaron en el abandono de tu majestad. ¡Tú misma
yo, y para describirlas se
necesita ciertamente una pareces un cementerio donde te pudres y resucitas!
fantasía excepcional que ¡Quiero volver a las regiones donde el secreto no aterra
pueda medir la hermosu-
ra misteriosa de los millo- a nadie, donde es imposible la esclavitud, donde la
nes de árboles gigantescos vida no tiene obstáculos y se encumbra el espíritu a
que se agrupan estrecha-
mente, formando un con- la luz libre! ¡Quiero el calor de los arenales, el espejo
junto siempre monótono y de las canículas, la vibración de las pampas abier-
siempre nuevo. […] Acu-
damos, pues, al gran poeta tas! ¡Déjame tornar a la tierra de donde vine, para
que saludó a la selva con desandar esa ruta de lágrimas y sangre que recorrí
aquella invocación que es,
sin duda, uno de los más en nefando día, cuando tras la huella de una mujer
bellos trozos de nuestra li- me arrastré por montes y desiertos, en busca de la
teratura: “Oh selva, esposa
del silencio” [...]» (32-33). Venganza, diosa implacable que solo sonríe sobre las
El autor, como otros mu- tumbas! (189-190)
chos de entonces y desde
entonces, no parece repa-
rar en que Rivera, al me-
Sánchez y López Narváez no eran los únicos.
nos en el contexto literal de Otro testigo de la campaña, el periodista (y lue-
la acción de la novela, se
estaba refiriendo en este
go célebre publicista) Arturo Arango Uribe es-
aparte a las selvas del Vi- cribió lo siguiente sobre su partida de Florencia:
chada. Aunque el relato es Figura 1. Luis María Murcia. La guerra con el Perú (1932). Fotografía
escrito a posteriori por Ar- Era la civilización entre la selva. En torno nuestro ubicada entre las páginas 32 y 33.
turo Cova en las barracas
del río Guaracú, en el Bra- estaba ya la boca del monstruo verde y nos habíamos
sil, y, por ende, bien puede hecho esclavos del río, de su escenario arbóreo y del
referirse esta invocación a
una selva abstracta (como sol bravo que se resiste sobre las espaldas con uñas
siempre se le ha interpreta- de fuego y cuerpo incendiado. Alguno leía La vorágine Páginas después, una instantánea ribereña
do), no está de más remar-
car que él nunca se acercó para escribir a Bogotá sus impresiones de la selva, es adosada con un texto que, aun cuando no
a las selvas del Putumayo, vista a través del prismático afiebrado del poeta. (31) proviene de La vorágine, refuerza la misma idea
como lo pretende aquí Luis
María Murcia. Como lo ve- lírica de la selva (figura 2).
remos más adelante, no es
En muchas de las crónicas simultáneas con el
este el único traslado de conflicto de Leticia, o en las posteriores memo- El tema de la selva poética, tan tenebrosa como
Cova a escenarios que no
visita en la novela.
rias de sus protagonistas, La vorágine aparece fascinante, también hace parte sustancial de

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Carlos Guillermo Páramo

Figura 2. Luis María Murcia. La guerra con el Perú (1932).Fotografía ubicada entre las páginas 64 y 65.

Caucayá, la novela semiautobiográfica de Rafael Monos, insectos, hojas cortantes, palos de acacia,
Ortegón Páez sobre la guerra y el romance de cacao silvestre, ruidos confusos, cauchos marcados
su protagonista con una «una india cruzada con el hierro de los Aranas, todo latía con pulso
de huitoto y siona». Aunque escrita más de un idéntico, se apretujaba, se unía y se desunía en un
cuarto de siglo después de los acontecimientos, vértigo de locura. (349-350)
esta —que es, por lo demás, un testimonio im-
El que aquí se transcriba mal la «plegaria a la
portante sobre la vida cotidiana de las tropas
selva» y se sustituya «amiga» por «esposa», solo
costeñas en el frente— tampoco puede evitar
puede significar que el autor la está citando de
la referencia a La vorágine:
memoria3; en otras palabras, que ya había hecho
La trocha se distinguía apenas. Alfredo anduvo unos suya La vorágine cuando se lanzó a escribir Cau-
cuantos metros, y ya estaba en medio de la jungla cayá, en una suerte de regreso sobre los pasos
infranqueable y abrumadora, lejos de todo ser hu- que antes había dado en tiempos de la guerra,
mano. Primero recorrió una largo sector inclinado y y que, todavía antes, había dado Rivera. Otra
cubierto de palmeras enanas coronadas de espinas, remembranza del mismo estilo y sobre el mismo
y en menor escala de otras gigantes de tronco es- tema es esta del sargento Jorge Tobón Restrepo
belto y empinadas crestas, casi desvanecidas en las en sus memorias noveladas:
alturas; luego entró en el corazón virgen de la flora
Penetró en la selva siguiendo una vereda marcada
tentacular, en un suelo cubierto de hojas podridas
por los caucheros legendarios y crueles. Lo hizo con
y húmedas, en las que tenían sus viviendas los
el recogimiento con que se penetra en el templo de
lagartos y las arañas, las hormigas y los ciempiés.
un Dios misterioso.
Un mundo interno, oculto al sol, se perfilaba ante
el joven mientras más se internaba en el embrujado Al principio sintió una sensación de frescura en medio
recinto. Bajo las ramas abigarradas y proteiformes, de los árboles coposos que se entrelazan con lianas
crecía en las sombras una avalancha de lianas y y parásitas que no dejan pasar la luz del sol, pero
parásitas, adheridas a las cortezas de los árboles, luego empezó a sudar copiosamente.
hambrientas de clorofila.
Aquella selva pantanosa y entibiada por un sol ardoro-
¡Oh, la selva insondable!, «amiga del silencio y de so que no alcanzaba a secarla, en la cual los troncos
la soledad», como había dicho Rivera en su épica podridos y las aguas estancadas levantan miasmas de
invocación. Alfredo se quedaba corto en distinguirla, muerte, en su constante fermentación, produce sobre
porque las cabuyas del matapalo ceñían los vegetales el que penetra en ella una sensación de temperatura
en huellas hondas y sarmentosas, descolgándose sofocante que hace difícil hasta la respiración.
desde las mustias copas desnudas, hasta el suelo
Tenía temor y no quiso apartarse del camino. Le
donde se erguían al nuevo impulso asesino de sus
parecía ver monstruos y animales feroces por todas
bejucos, para enredarse en este y en aquel árbol,
partes. No daba un paso sin fijarse en que no se pa-
ya fuese roble o jacarandá. Las fibras de las largas
raba en una culebra. Tal era la cantidad de leyendas
parásitas se repartían siniestras, unas horizontales y 3. La sustitución no apa-
que había sobre aquello. […] rece como variante en nin-
otras colgantes, y en estas los monos se balancea- guna de las ediciones de
ban en sus correrías infatigables, emitiendo chillidos Y siguió… A poco pensó si se habría equivocado y La vorágine cuidadas por
Rivera. Véase la edición
escandalosos. quiso volver sobre sus pasos pero ya no se acordaba crítica de Luis Carlos He-
por dónde había venido. rrera s.j. en Rivera (1988).

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 15

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Cosas de la vorágine. Una guía para viajeros «hacia el vórtice de la nadA»

Llamó a sus compañeros con voz natural y no le la vida las voces y los murmullos misteriosos que se
contestaron; asustado los gritó desesperadamente y escuchan entre las frondas, poniendo pavor aun en
solo le contestó el eco de su propia voz. los corazones más valientes. (175)

Después no articulaba sino un pavoroso alarido de Y dice La vorágine:


auxilio.
[…] [L]a selva trastorna al hombre, desarrollándole
Pensó en el final de La vorágine, el famoso libro: «Se los instintos más inhumanos: la crueldad invade las
los tragó la selva». (38-40) almas como intricado espino y la codicia quema como
fiebre (245). […] Esta selva sádica y virgen procura
Como es sabido, a Cova y sus compañeros no
al ánimo la alucinación del peligro próximo. El vegetal
«Se los tragó la selva», sino «¡Los devoró la
es un ser sensible cuya psicología desconocemos. En
selva!», conforme al telegrama que el cónsul
estas soledades, cuando nos habla, solo entiende su
colombiano en Manaos envía al Ministro de
idioma el presentimiento. Bajo su poder, los nervios
Relaciones Exteriores, y que de manera tan dra-
del hombre se convierten en un haz de cuerdas,
mática y justamente célebre concluye la novela4 .
distendidas hacia el asalto, hacia la traición, hacia
Pero lo que importa aquí no es la corrección de
la acechanza. Los sentidos humanos equivocan sus
la cita, sino, de hecho, la imprecisión que indica
facultades: el ojo siente, la espalda ve, la nariz explora,
una lectura tan íntimamente apropiada. Para
las piernas calculan y la sangre clama: ¡Huyamos,
4. Con respecto a este Ortegón Páez y Tobón Restrepo, los pasajes
documento, de nuevo sor- huyamos! (297)
prende cómo la crítica correspondientes a La vorágine —y su silente
literaria, incluso la más recitación, si se quiere—, parecen haber servido La narración de Caballero Calderón será más so-
acuciosa, se ha dejado
atrapar con facilidad por como una suerte de cláusula mágica en medio bria, pero la influencia es palpable. Y lo mismo
los artificios del relato. Es del laberinto verde5. Tanto así, que nunca duda- sucede, insistimos, con mucha de la literatura
así como Montserrat Or-
dóñez, usualmente atenta ron de la exactitud formularia de su contenido, de la Guerra con el Perú a la hora de describir
a la sucesión de voces en ni siquiera cuando tuvieron la oportunidad de el medio y, sobre todo, ese «embrujamiento»
la novela, comenta en su
edición que «este cable constatarla a la hora de recordar su pasaje por de la selva que, nos parece, se convierte en un
remite al prólogo, en don- la selva. Evidentemente, no lo hicieron. Y, por locus clasicus luego de ser inscrito en La vorágine.
de el autor ficticio sugiere
no publicar los manuscri- eso mismo, bien podemos creer a pie juntillas Allí cobra los visos de un oráculo 6 . Y huir de
tos de Cova hasta recibir en la veracidad de su relato y lo que significó sus predicciones es imposible, aun cuando se
nuevas noticias de Ma-
naos» (Lv, 385; la cursi-
para ellos. intente negar el poder de la escritura. Esto lo
va es mía). ¿Autor ficticio? intenta Arturo Arango Uribe en sus 180 días
Sabemos que es el propio Incluso cuando no es citada, La vorágine se
en el frente, en un capítulo significativamente
Rivera quien abre la nove- manifiesta en los recuentos de la guerra. Esto
la, pues él mismo firma el titulado «El embrujo de la selva»:
prólogo escrito como oficio ocurre, por ejemplo, en Una historia con alas, las
diplomático (75). Empero, «memorias» del coronel Herbert Boy —as ale- Hay que acabar con la portentosa leyenda de esta
definitivamente no preten-
de ser el escritor del tele- mán de la Primera Guerra Mundial y luego, en selva. Ella no tiene aquella fertilidad grandiosa que
grama final, pues, por una Colombia, comandante en jefe de la incipiente el terror poético le atribuye, en páginas de extraña
parte, en el prólogo, Rivera
solicita al ministro que «se Arma Aérea del Ejército— escritas por Eduardo hermosura. Sus árboles son raquíticos, miserables
sirva comunicarme oportu- Caballero Calderón. Si bien estas también fue- troncos verticales, empinados sobre sus pobres raíces
namente los datos que ad-
quiera para adicionarlos a
ron concebidas a posteriori y en suelo catalán, para encontrar el sol que no les llega.
guisa de epílogo» y tal epí- los ecos de José Eustasio Rivera son evidentes.
logo inicia en consecuen- La selva es toda aspiración, posibilidad grandiosa de
cia con «el último cable de
Raro sería lo contrario, siendo Caballero Cal-
un nuevo mundo. De ella solo subsiste el misterio del
nuestro Cónsul, dirigido al derón no solo otro de los cultores importantes
señor Ministro y relaciona- encantamiento, el embrujo atroz de su sombra y de
de la novela terrígena en Colombia, aunque
do con la suerte de Arturo su inmensidad. Internarse un paso por el laberinto de
Cova y sus compañeros, de una generación posterior, sino alguien que,
dice textualmente: [...]» troncos y de ramas es aprisionar el alma en soledad
por pura reacción al clima cultural de su época,
etcétera. En otras pala- y miedo.
bras, este telegrama bien también debió haber incorporado La vorágine a
puede ser un «dato», es su inconsciente literario. Júzguese si no. Dicen […] Lo único que tiene la selva es el embrujo horrible.
decir, un apéndice docu-
mental no necesariamente las memorias del coronel Boy que: Desde las sombras quietas miran monstruos y ofidios,
escrito por quien compila y ojos sin luz ni clemencia; mira la acechanza voraz del
edita el relato, e, incluso, La selva ejerce sobre el hombre un embrujamiento
pudiera atribuírsele a De- endemoniado espíritu que hace a los indios débiles y
metrio Salamanca Torres,
al cual muy pocos logran sustraerse. Los oficiales
místicos adoradores del demonio, el enemigo oculto
quien por entonces fungía de las guarniciones del Sur, los funcionarios de la
como cónsul colombiano cuya amistad hay que mantener. (53-54)
en Manaos y en esa cali-
intendencia y los viajeros que han pasado por esas
dad se entrevistó con Ri- soledades, jamás olvidan el espectáculo de las no- Tan importante se hizo el «embrujo» derivado
vera en 1923. ches iluminadas por tempestades lejanas y añoran de La vorágine, que se volvió una obligación su-
5. De igual manera, en La siempre el sopor del mediodía y el perfume enervante cumbir ante él. Jorge Tobón Restrepo relata en
vorágine se nos relata que
cuando Clemente Silva se que despiden los árboles, y recuerdan durante toda Sur que, al ser evacuado con un lote de enfermos
vio perdido en la selva «co-
menzó a rezarle […] una
plegaria de desagravio»
(310); plegaria que, para 6. No más durante una toma de yagé, apenas iniciado el ingreso se hacían señas. Tenían deseos de escaparse con las nubes, pero
algunos intérpretes como de Arturo Cova y sus compañeros a la selva, el visionario quien la tierra los agarraba de los tobillos y les infundía la perpetua in-
Montserrat Ordónez, pue- «a veces babeaba su propio vientre, y, sin abrir los ojos, se quería movilidad. Quejábanse de la mano que los hería, del hacha que
de ser la misma que inicia coger los pies», dijo ver los símbolos que luego serán los temas re- los derribaba, siempre condenados a retoñar, a florecer, a gemir, a
la segunda parte de la no- currentes del relato: «procesiones de caimanes y de tortugas, pan- perpetuar, sin fecundarse, su especie formidable, incomprendida».
vela y es invocada por Or- tanos llenos de gente, flores que daban gritos. Dijo que los árboles Y al final exclama Arturo Cova: «¡Selva profética, selva enemiga!
tegón Páez en Caucayá. de la selva eran gigantes paralizados y que de noche platicaban y ¿Cuándo habrá de cumplirse tu predicción?» (213).

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Carlos Guillermo Páramo

al final de la contienda, «le causó mucha risa las tres que el propio José Eustasio Rivera había
encontrar en el vagón la carta de un teniente incluido en la primera edición de La vorágine
Cuellar de guarnición en Florencia, en la que como prueba de la veracidad de lo que narraba.
hablaba a su familia de “el embrujo de la selva”
En la primera se ve un cauchero sangrando,
y otras horribles cosas por el estilo. […] Se rió
o eso parece, un árbol de Hevea. La expresión
porque había visto al teniente en la ciudad
de resignación con que se aproxima al tronco,
dicha tomando frescos en un café de la plaza
a su vez hace eco de aquella pieza conocida
nada selvática de Florencia» (162).
como «el lamento del cauchero», que inicia la
En suma, los soldados colombianos que enton- tercera parte de La vorágine, tal y como lo hace
ces llegaron a poblar ínfimos caseríos a las ori- «la plegaria a la selva» en la segunda.
llas del Putumayo, el Caquetá y el Orteguaza, la
¡Yo he sido cauchero, yo soy cauchero! Viví entre
gran mayoría proveniente del interior del país
fangosos rebalses, en la soledad de las montañas,
o de las costas oceánicas, luego de haber bajado con mi cuadrilla de hombres palúdicos, picando la
desde Bogotá hasta Puerto Colombia por el corteza de unos árboles que tienen sangre blanca,
río Magdalena y haber circunnavegado buena como los dioses.
parte del sur del Caribe para entrar al Amazo-
nas por el neutral Brasil y acceder así al teatro A mil leguas del hogar donde nací, maldije los recuer-
de operaciones, de haber tenido algún manual dos porque todos son tristes: ¡el de los padres, que
de acceso a la selva, este era La vorágine. De su envejecieron en la pobreza, esperando apoyo del hijo
salida de Guadalupe hacia Florencia, escribe ausente; el de las hermanas, de belleza núbil, que
Tobón Restrepo que su héroe autobiográfico, sonríen a las decepciones, sin que la fortuna mude el
escuetamente llamado «Uno de Tropa» ceño, sin que el hermano les lleve el oro restaurador!

Tuvo la visión de la selva desde la última altura. Era ¡A menudo, al clavar la hachuela en el tronco vivo sen-
como una inmensa esmeralda. Un mar verde, ilímite tí deseo de descargarla contra mi propia mano, que 7. El original dice: «El sis-
tema circulatorio de aquel
y sin una sola onda. Y los ríos como serpentinas tocó las monedas sin atraparlas; mano desventurada extraño organismo. La Vo-
de plata por el sol. El sistema circulatorio de aquel que no produce, que no roba, que no redime, y ha rágine!». Conforme a nues-
tra decisión de unificar la
organismo. ¡La vorágine! (13-14)7 vacilado en libertarme de la vida! ¡Y pensar que tantas escritura de la novela, he-
gentes en esta selva están soportando igual dolor! mos modificado la grafía y
actualizado la puntuación
[…] ¡Yo he sido cauchero, yo soy cauchero! ¡Y lo que (aquí, por ejemplo, la excla-
*  *  * mación no se abre). Empe-
hizo mi mano contra los árboles puede hacerlo contra ro, como podrá notarse, el
Puede suponerse que buena parte del vasto los hombres! (287-289)8 hecho de que «Vorágine»
contingente militar colombiano se hallaba lleve mayúscula implica
una incuestionable alusión
constituido por totales o virtuales analfabetas. a la novela.
Pero lo que parece ser un hecho es que entre Más tarde, «Uno de Tro-
muchos de los que sabían leer y escribir, desde pa» fue víctima de la per-
secución de sus superio-
el aristocrático Carlos López Narváez hasta el res, pues amenazó con
soldado raso Rafael Ortegón Páez, pasando denunciar en Bogotá las
irregularidades en la dis-
por «Uno de Tropa», o sea, entre quienes luego ciplina y el suministro de
redactaron alguna forma de reminiscencia la fuerza expedicionaria.
Lo castigaron asignándolo
sobre lo acontecido en ese predio olvidado de al puesto de «El Encanto»,
Colombia, La vorágine no solo había sido su libro antigua estación cauchera
de infame recuerdo. «Des-
de compañía durante la expedición punitiva, pués de ocho meses en el
sino que, entonces y después, le había dado Putumayo —escribe To-
bón Restrepo—, en vez de
sentido a toda la experiencia. La novela, al fin evacuarlo como hacían con
y al cabo, debía haberles parecido profética todos sus compañeros, lo
internaron más en la vorá-
entonces, cuatro, cinco años después de la ma- gine» (93). La alusión, de
lograda muerte de Rivera en Nueva York. Allí nuevo, es obvia.
aparecían la ocupación peruana y el etnocidio 8. Tan célebre y significati-
vo es este pasaje, que (sor-
cauchero, la inoperancia gubernamental y la presivamente) es el único
corruptela diplomática, la frontera como un que cita Michael Taussig
en su Chamanismo, colo-
hecho lejano y la selva como cárcel o infierno. nialismo y el hombre sal-
Más aún, aparecía el gran tema de la selva como vaje como ejemplo del «ho-
rror a la selva» (108). Más
antropófaga, como la naturaleza que se vengaba significativo aún es el he-
sobre sus expoliadores con una furia implaca- cho de que este «lamento»
haga las veces de epígrafe,
ble, conducente a que estos, presos del trastorno en la traducción inglesa de
de los sentidos, se mataran unos a otros. Tanto Earl K. James, de la edición
preparada por Ghillean T.
así, que hasta a los personajes de La vorágine se Prance del diario del cau-
les llamó como testigos de la causa nacional. chero estadounidense John
C. Yungjohann (1989),
De nuevo en La guerra con el Perú de Luis María quien buscó fortuna en la
Murcia, en medio del capítulo concerniente a selva brasilera en épocas
Figura 3. Luis María Murcia. La guerra con el Perú (1932). Fotografía previas a la escritura, e in-
«La invasión peruana, o los crímenes del Putu- cluso a la concepción, de
mayo», aparecen dos fotografías, esta vez dos de ubicada entre las páginas 144 y 145. La vorágine.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 17

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Cosas de la vorágine. Una guía para viajeros «hacia el vórtice de la nadA»

Eso, como dice Juanchito Vega, pasa en Iquitos y


en donde quiera que existan hombres: cuanto más
aquí en una selva sin policía ni autoridades. Líbrenos
Dios de que se compruebe crimen alguno, porque
los patrones lograrían realizar su mayor deseo: la
creación de Alcaldías y de Panópticos, o mejor, la
iniquidad dirigida por ellos mismos. Recuerde usted
que aspiran a militarizar a los trabajadores, a tiempo
que en Colombia pasan cosillas reveladoras de algo
muy grave, de subterránea complicidad, según frase
de Larrañaga. Los colonos colombianos ¿no están
vendiendo a esta empresa sus fundaciones, forzados
por la falta de garantías? Ahí están Calderón, Hipólito
Pérez y muchos otros, que reciben lo que les dan, cre-
yéndose bien pagados con no perderlo todo y poder
escurrir el bulto. Y Arana, que es el despojador, ¿no
sigue siendo, prácticamente, Cónsul nuestro en Iqui-
tos? ¿Y el Presidente de la República no dizque envió
al general Velasco a licenciar tropas y resguardos en
el Putumayo y en el Caquetá, como respuesta muda
a la demanda de protección que los colonizadores de
9. Sobre la importancia de
nuestros ríos le hacían a diario? ¡Paisano, paisanito,
este personaje en la no- estamos perdidos! ¡Y el Putumayo y el Caquetá se
vela véase el interesante pierden también! (277)11
artículo de Oscar Gerardo
Ramos, «Clemente Silva,
héroe de La vorágine», Así pues, La vorágine no solo hacía las veces de
Figura 4. Luis María Murcia. La guerra con el Perú (1932). Fotografía
republicado en la compi- guide de routard para las tropas que se adentra-
lación de Montserrat Or- ubicada entre las páginas 144 y 145.
dóñez La vorágine: Textos ban en la manigua amazónica, sino de docu-
críticos. En otra publica- mento histórico; uno que, para efectos como
ción (Páramo 2009, 62)
adivinamos otra connota- los del libro de Luis María Murcia, resultaba
ción en el mote «brújulo», La otra fotografía es todavía más diciente. Según tanto o más veraz que las denuncias del gene-
que es, de hecho, la de
brujo. Y en Páramo y Fran- la primera edición de La vorágine, aquí aparece ral Rafael Uribe Uribe en Por la América del Sur,
co (2009: 90-94) damos don Clemente Silva, uno de los protagonistas que Las crueldades de los peruanos en el Putumayo
cuenta de los muy intere-
santes problemas que sur- de la novela, conocido como el «rumbero» o «el de Vicente Olarte Camacho, que El libro rojo del
gen de la identificación del brújulo» por su agudo sentido de orientación, y Putumayo o La amazonía colombiana de Demetrio
rumbero.
el único de la comitiva de Arturo Cova que no Salamanca Torres12 .
10. Vé a s e N e al e - S il v a solo sufre en carne propia las atrocidades de la
(1986, 261-299). Y no La Novela se había convertido en Historia. En
solo se le comparó con Casa Arana en el Putumayo, sino que logra salir
Zola. Así, por ejemplo, en
Historia sujeta, incluso, a las propias distorsio-
con vida de la selva9.
From Pacific to Atlantic, nes de la memoria, o, si se quiere, a la inevitable
Kenneth G. Grubb escri-
bió que «La vorágine, en
La inclusión de ambas imágenes refuerza los reacomodación de los datos para darle sentido
tanto [sic] que aboga por testimonios escritos; en este caso, los de los al presente. De esta manera, cuando el sar-
la causa del seringueiro,
puede ser considerada La
colombianos expoliados por la Casa Arana. Por gento Tobón Restrepo visitó la estación de «La
cabaña del tío Tom de la una parte, el virtual mimetismo de las figuras Chorrera», antiguo centro de operaciones de la
vida amazónica» (105).
Ernesto Montenegro fue de
con el entorno natural parece confirmar que, Casa Arana, no pudo evitar hacer la siguiente
la misma opinión en su re- en efecto, a estos y a miles más de caucheros apreciación:
seña de la primera edición
«los devoró la selva», la misma que lo envuelve
de La vorágine para The Estos calabozos fueron testigos mudos de las cruelda-
Saturday Review of Lite- todo en la «Plegaria». Y, luego, para el lector de
rature. (El comentario se des sin nombre y de los crímenes atroces cometidos
la época, empapado como estaba del dossier de
encuentra entre los «con- por los caucheros en los indios, de sangre y espíritu
ceptos» que acompañan la infamias peruanas, la aparición de don Clemen-
quinta edición de 1928, en empobrecidos.
la página 368).
te Silva era como llamarlo a él también a sentar
denuncia. No en vano, desde que La vorágine En el piso alto estaban antes las oficinas de Arana y
Véanse también los ar-
había visto la luz el 24 de noviembre de 1924
11.
tículos que en 1924 pu- hoy las de la Intendencia. Arturo Cova vivió en esta
blicó Rivera en El Tiempo en los talleres gráficos de Editorial Cromos, se casa una parte de aquella odisea vívidamente descrita
sobre el avance peruano
en las fronteras naciona- le había equiparado con el J’accuse de Zola10 . por Rivera en La vorágine. (117)
les (algunos de ellos apa- ¿Cómo olvidar en aquel momento, recién to- Pero, como sabemos, Arturo Cova nunca estuvo
recen en Rivera 1991) y
mada Leticia por un puñado de loretanos, las
el capítulo concerniente medianamente cerca de La Chorrera. Sí lo hizo,
a la «Traición a la patria» proféticas palabras del abuelo Balbino Jácome,
del Presidente Reyes, en en cambio, Clemente Silva en un célebre pasaje,
espetadas a un descorazonado Clemente Silva?
Gómez, Lesmes y Rocha aquel del carnaval que concluye en una grotesca
(19-49). Mientras este pretendía denunciar los crímenes
escena de antorchas humanas. Sea como fuere,
Para la historia de estas ante un visitador legal, Jácome le reconvenía
12.
denuncias, y en especial
todo indica que, durante la Guerra con el Perú,
diciéndole:
las del Libro Rojo, véanse los personajes de La vorágine se convirtieron en
la introducción de Roberto
Pineda Camacho (1995) a
[…] ¿Qué ganaríamos con la evidencia de que fulano puntos de referencia para legitimar la causa
la reedición de este último. mató a zutano, robó a mengano, hirió a perencejo? colombiana, y no solo sus reivindicaciones

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Carlos Guillermo Páramo

geográficas, sino su versión de la historia 99). Reza el sentido común, así expresado por
amazónica. Si se llamaba a Clemente Silva a varios intérpretes de la novela, que Nieto fue
testificar con su enjuta figura; si se recordaban retratado por Rivera en el personaje del viejo y
los parlamentos suyos y los de Cova como amu- desagradable Zubieta, marrullero propietario
leto en la selva; si la tropa creía estar siguiendo de Hato Grande. Sin embargo, de acuerdo con
los pasos de ambos en los antiguos teatros de Charria Tobar, Rivera plasmó a Nieto en «el
la barbarie cauchera, bien pudiéramos colegir Pipa», aquel personaje mitad indio, mitad blan-
que, entonces, los soldados colombianos —y co, quien, al comienzo de la historia, aún en las
no necesariamente los más rasos— también se inmediaciones de Choachí, se presenta como
habían arrastrado «por montes y desiertos, en «Pepe Murillo Nieto»15 . «¡Ahí lo dejé clavado!
busca de la Venganza, diosa implacable que solo ¡Ahí lo atravesé con mi estoque!», dice Charria
sonríe sobre las tumbas» (Lv. 189). La venganza Tobar que le dijo Rivera al aparecer el nombre.
de Cova, de Silva y de las demás víctimas de Y continúa:
la tragedia.
Como a mí me pareciese su intempestiva exclama-
ción un poco semejante a las voces que daba Don
*  *  * Quijote en la Venta al herir las odres, pues no le
13. En estos términos anun-
Pero el efecto del libro no obró solamente en los hallaba relación a sus palabras con las actuaciones ció El Espectador, en su
soldados de 1933. Sabemos por varias fuentes del taimado personaje, al interrogarlo pasó a expli- edición del 28 de agosto
carme que el indio Pipa era nada menos que José de 1924, su pronta apari-
que recién aparecida La vorágine en 1924, y en ción: «La vorágine. Novela
parte debido a una calculada maniobra de Nieto, su enemigo de Orocué, cuyo nombre había original de José Eustasio
trocado para disimular un poco. […] Tan adivinable Rivera. Trata de la vida de
ventas que la mostraba como una suerte de Casanare, de las activida-
novela periodística, esencialmente verídica, es el truco, que poco tiempo después de publicada des peruanas en la Chorre-
La vorágine, muerto ya José Nieto, un hermano ra y en el Encanto [ambas
muchos lectores la tomaron por real 13 . En la estaciones caucheras de
que hasta la fecha sigue siendo la biografía suyo, creo que militar por más señas, se presentó la Casa Arana] y de la es-
de luto, y armado, al susodicho departamento de clavitud cauchera en las
canónica de Rivera —a pesar de contar con selvas de Colombia, Vene-
casi cincuenta años y muchos datos por es- Rivera […] a protestar en tono bastante serio del zuela y Brasil. Aparecerá
ultraje que el novelista infería a la memoria de su el mes entrante». Agrega
clarecer o rectificar—, Eduardo Neale-Silva Neale-Silva que «si es ver-
relata un buen número de incidentes sobre hermano, según se lo informaran varias personas dad, como es de suponer,
que habían leído el libro. Rivera, que jamás sufrió que este anuncio fue pre-
la recepción inicial del libro, muchos de los parado por Rivera, no deja
cuales se refieren a personas que, o bien se de miedo, pero siempre se mantuvo en la línea de de ser significativo el hecho
la caballerosidad, se llenó de pesar y optó por negar de que se refiera todo él al
vieron allí tan bien retratadas que se identifi- contenido histórico-social
caron de facto con los personajes (como aquel categóricamente la alusión; declarado lo cual por el del libro. El poeta quería,
novelista, el visitante justamente quejoso optó por por lo visto, establecer un
Pablo V. Gómez quien —Neale-Silva parece no nexo entre su libro y los
saberlo— escribió en 1913 una interesantísima retirarse, satisfecho de esta especie de rectificación, hechos por él discutidos
crónica de sus correrías por el llano y luego, en que exoneraba de cualquiera mala intención al autor a través de los periódicos
en tiempos recientes, su-
1925, escribió a Rivera para felicitarlo, palabras del desaguisado. (155) brayando de este modo la
importancia de sus desve-
más, palabras menos, ¡por haberse inspirado en Si hacemos a un lado la bonhomía y el legítimo los colombianistas» (1986,
él!14), o armaron campañas para buscar a Arturo miedo a batirse en duelo, vemos que Rivera se 261).
Cova y Alicia. Cuenta Miguel Rasch Isla que cuidó de retratar con suficiente exactitud a los 14. Decía esta carta: «No sé
inclusive una vez vino un sacerdote a buscar a personajes históricos de la vida fronteriza, así
si será pretensión mía, pero
le confieso que, leyendo La
Rivera a Bogotá, a su apartamento de la calle fuera bajo un nombre diferente o encriptado, vorágine, me he figurado,
15 con carrera novena, a fin de que el poeta le acaso porque muchas de las situaciones que
en algunas de sus escenas,
retratado en su protagonis-
facilitara los datos de la pareja y su hijo natu- sucedían en su escrito le habían ocurrido a ta Cova. ¿Acaso en su viaje
ral, y así «legitimara santamente las relaciones él mismo y suponía que, en consecuencia,
al Ríonegro no oyó usted
hablar del coronel Gómez,
escandalosas habidas entrambos» (300-301). podían ser leídas como experiencias autobio- de quien decía el goberna-
dor, general Fandeo, por el
Pero la verdad es que ni el mismo José Eustasio gráficas, apenas veladamente noveladas. En terror que le inspiraba, que
Rivera parece haber estado muy consciente de ese sentido, Rivera dio a entender que la saga al conocerlo lo saludaría
con la boca de su revól-
hasta dónde llegaba la ficción y dónde comen- de Arturo Cova y sus compañeros había sido ver?» (1986, 300). Véase
zaba la realidad en su novela. Otra anécdota esencialmente verídica 16 . Algo similar a lo también los Recuerdos de
un viaje, del propio Pablo
narrada por su amigo cercano Ricardo Charria acontecido con El Pipa pasó con las figuras de V. Gómez (1913).
Tobar es ilustrativa al respecto. Como es bien Narciso Barrera, el antagonista por excelencia
15. Neale-Silva también
sabido, la idea de escribir la primera parte de La de la novela, y la madona Zoraida Ayram —la es de esta opinión (1986,
vorágine, es decir, aquella que ocurre en el llano, impresionante turca que es tan decisiva en la 303).

surgió de la experiencia de Rivera en Orocué, última parte del relato— quienes correspon- 16. Y bien sabemos que
pudo haberse topado Rive-
cuando aún era abogado litigante y especialista dieron de cerca con figuras incidentes en la ra con un censo levantado
en «liquidación de las herencias», el tema de vida de la amazo-orinoquía que Rivera conoció en 1911 por Samuel Darío
Maldonado (258 –259),
su tesis de grado en la Facultad de Derecho de o de las cuales escuchó hablar. Y lo mismo, por gobernador por entonces
la Universidad Nacional (Neale-Silva 136-159; supuesto, ocurrió con el propio Arturo Cova, ese del venezolano Territorio
Federal Amazonas, en el
Franco García). Allí entró a defender la causa de «desequilibrado tan impulsivo como teatral» (Lv cual aparece un cauchero
cierto José Nieto con quien luego se enemistó 235), cuyo temperamento es el verdadero eje del justamente llamado Artu-
ro Cova. Véanse Páramo
por razones un tanto obscuras, llegando incluso relato y con quien Rivera sostuvo una relación (2006), Franco García e
a la agresión física y la amenaza de muerte (98- deliberadamente ambigua de identificación. Iribertegui.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 19

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Cosas de la vorágine. Una guía para viajeros «hacia el vórtice de la nadA»

*  *  * nológico convencional. Todo ello contribuye a


conferirle a la historia cierta base de factibilidad
17. Por ejemplo, escribe Mucho es lo que se ha dicho sobre este vínculo que se ve reforzada en un doble sentido, bien
Charria Tobar que «Cova, desde la aparición de La vorágine17. A poco de sea porque Rivera da a entender que los perso-
naturalmente, se identifi-
ca con el autor en muchos ver el libro su primera edición, el poeta Eduardo najes o hechos no demostrablemente históricos
puntos, afinidad que este Castillo, colega y, en cierto sentido, enemigo sí existieron o sucedieron, bien sea porque los
se complacía en paladear»
(156). Una opinión simi- literario de Rivera18 (más de un elemento hay hechos o personajes «reales» parecen ocurrir en
lar es ventilada por Jorge de este en el personaje de Narciso Barrera), en un escenario fantasmagórico y de pesadilla21.
Añez (1944, 157).
su reseña, por lo demás elogiosa, dio malicio-
18. Los pormenores del
samente a entender que: Rivera hizo aquí algo muy similar al fotomon-
agrio duelo epistolar entre
Castillo y Rivera se deta- taje, que tan de moda empezaba a ponerse
La vorágine es una novela visiblemente autobiográfi-
llan en la compilación de entonces con el ingreso definitivo de la cámara
Vicente Pérez Silva José ca. Rivera mismo se encargó de divulgarlo, con inge-
Eustasio Rivera, polemis- al reportaje gráfico, y lo más probable es que
nua complacencia, al colocar en una de las primeras
ta, entre las páginas 71 lo haya hecho —como todo lo demás en La
y 150. páginas del libro, como retrato del protagonista, su
vorágine— de una manera puramente intuitiva.
En Rivera (1998, 20- propia y verdadera efigie. Pero aunque no lo hubiese
19.
33). Sin embargo, no es-
Recortó y situó en primer plano las figuras
revelado, siempre habría sido fácil adivinarlo en la
tamos de acuerdo con ella de los personajes de existencia cuestionable
cuando, reflejando un vicio delectación con que se nos pinta a su héroe y nos
arraigado entre nuestros
contra un segundo plano (borroso, por fuerza
narra sus hazañas. (Ordoñez 42)
críticos, yerra en aseve- mayor) de datos y figuras históricas. De he-
rar que «las recreaciones
de los procesos mentales En otro lugar (Páramo 2006) hemos señalado cho, al incluir tres fotografías, la novela bien
de Cova parecen ahora de cómo la foto de marras bien pudo haberse tra- pudo haber sido la primera obra literaria en
una excesiva simplicidad
y esquematismo narrati- tado de un montaje en el que se superpuso la el mundo que apeló a este recurso para darle
vo, más cercanos a las di- cara de quien efectivamente era José Eustasio verosimilitud, tanto en el sentido de servirse
gresiones y exploraciones
psicológicas de los siglos Rivera sobre la de un misterioso y acaso legítimo de imágenes presuntamente fieles e inaltera-
xviii y xix que a las com- caboclo; tal vez incluso el Arturo Cova «histó- bles, sincrónicas y testimoniales, como en el
plejas telarañas que Vir-
ginia Wolf, Proust o Joyce rico». En cualquier caso, importa remarcar que antagónico de adulterarlas para «acomodar» la
escriben precisamente en esa fundición de Rivera en Cova (¿o de Cova en realidad. Hasta la fecha no hemos encontrado
la misma época de Rivera»
(27). Nos parece que en Rivera?) es la que hace tan inasible su testimo- referencia a alguna obra que lo haya hecho
este tipo de juicios suele nio; la que en últimas produce el efecto de un antes —con la probable excepción de The lost
confundirse la técnica na-
rrativa con «las recreacio- personaje y una voz que en su camino no dejan world, novela de Arthur Conan Doyle publica-
nes de los procesos men- «más que ruido y desolación». Es «la voz rota» da en 1912, que curiosamente también ocurre
tales», hechos estos que,
justamente, creemos que que identificó Montserrat Ordóñez y que hace en la selva orinoquense—, y ese es uno de los
confieren un valor antro- tan fácil la confusión entre el poeta escritor y el puntos que los críticos literarios suelen pasar
pológico excepcional a
La vorágine. Incluso en lo poeta narrador, incluso en el ámbito de la crítica por alto cuando evalúan su vanguardismo
que concierne a la técnica literaria especializada19. Empero, Arturo Cova y narrativo, que siempre sale desfavorecido en
narrativa, por las razones
que se expondrán acá a los demás personajes liminales se mezclan en la comparaciones con lo que entonces se escribía
renglón seguido, La vorá- narración con personas cuya existencia histórica en el Viejo Mundo 22 . Como ya lo anotamos,
gine pudiera ser considera-
da tanto o más compleja, es incuestionada y cuya identidad Rivera nunca cabe preguntarse si la famosa fotografía de José
vanguardista o «moderna» buscó esconder20. Asimismo, se reportan hechos Eustasio Rivera/Arturo Cova, en la primera
que To The Lighthouse,
À la recherche du temps que otras fuentes documentan, como el ya men- edición, no es justamente un montaje en el cual
perdu o Ulysses. Igual, su cionado episodio de las antorchas humanas, del el autor fijó su cara al tronco de un desconocido
nato barroquismo la hace
hoy en día paradójica- cual es testigo Clemente Silva en La Chorrera, y, si así fue, qué buscaba con ello. De manera
mente mucho más «post- o la masacre de San Fernando de Atabapo en análoga, aunque todo está para que dudemos
moderna».
1913, cuya vista condenó a la ceguera a Ramiro del Clemente Silva de la fotografía antes ilus-
Véanse los artículos de
20.
Estévanez; hechos que incluso parecieran cua- trada —pues aquel parece provenir de una
Neale-Silva (1939) y Pine-
da Camacho (2004), así drar razonablemente dentro de un esquema cro- postal adquirida por Rivera en Manaos 23 —,
como a Pérez Silva (1988).
21. Lo bárbaro de algunos bre su llegada a La Chorrera —que también aparece en la mayoría te el borde, la palabra «Manaos», seguida de numerales, probable-
de los crímenes perpetra- de los compendios de denuncias contra los peruanos (véase nota mente una fecha (1906) y otros rasgos imposibles de descifrar por
dos por los caucheros hace 38)— es el perfecto contraejemplo. Además, resulta irónica la ig- aparecer solo en la parte superior de ellos. En la esquina inferior
que se ponga en tela de norancia de Deas sobre este incidente, ya que fue justamente un izquierda se intentó borrar algo escrito a máquina, cuya parte visible
juicio su veracidad. Eso, nacionalista irlandés, Roger Casement, uno de los personajes que parece decir «ta affect...» Estos detalles inducen a pensar que se
suponemos, es lo que difundió internacionalmente las monstruosidades de la Casa Arana. trata de una tarjeta postal». La fotografía en cuestión se encuentra
hace que Malcolm Deas, (Pudiera argumentarse que el bestialismo cauchero no hace parte entre las páginas 10 y 11 de la edición príncipe. Discrepamos con
en un celebrado ensayo de la violencia política, pero ese argumento también invalidaría la Neale-Silva sobre la cifra, que en vez de «1906» nos parece que
sobre la violencia política comparación con el caso irlandés, por cuanto ambos son manifes- reza «1004-05», y del «ta affect…», pues allí hemos leído «…ta
en Colombia, pueda afir- taciones de la represión colonial). allema…» o «…ta allere…». Pero, incluso así, hay cierta enervante
mar que nada hubo «en lógica en todo ello. Según nuestras cuentas, Clemente Silva pudo
la represión colonial es- 22. Probablemente los contemporáneos de Rivera fueron más cons- haber sido fotografiado en 1905 por el geógrafo Eugenio Robuchon
pañola de estas tierras, ni cientes de esta innovación. Por ejemplo, en De cómo se ha formado —el «mosiú» descrito en la novela (266-267)— y encontrarse en
en la época colonial ni aun la nación colombiana, Luis López de Mesa se refirió a «José Eusta- Manaos a la vuelta de un año, más o menos. De ahí que «1906»,
en las guerras de Indepen- sio Rivera, el lírico que estigmatizó la impiedad de los hombres en si esa es la cifra que se lee, bien podía ser otro rasgo más de sutil
dencia, que pueda compa- la salvaje Amazonia internacional y reveló la tierra patria con pupila autenticidad. Si se tratara, en cambio, de la cifra que nosotros leí-
rarse con las concienzudas de Kodak» (95). Huelga añadir que hasta la fecha ninguna de las mos, esta podría ser simplemente una referencia cualquiera que
atrocidades perpetradas a ediciones que se dicen «críticas», «definitivas» y «completas» de no desmentiría por fuerza mayor que el fotografiado fuese Silva, o
veces por los ingleses en La vorágine (algunas de ellas ciertamente profusas, como las de que el fotógrafo fuese Robuchon, máxime cuando, luego de haber
Irlanda [,] [como] el uso Juan Loveluck, Trinidad Barrera, Montserrat Ordóñez o el padre Luis sido muy probablemente asesinado por agentes de Arana, se ru-
de gorros de alquitrán para Carlos Herrera) incluyen las fotos o justifican por qué no lo hacen. moró por la época que algunas de sus placas le habían sobrevivido
convertir campesinos en y circulaban subrepticiamente por Manaos e Iquitos (véase Chau-
antorchas humanas» (21). 23. Neale-Silva (1986, 298) afirma que «habrá de notarse que la meil, 2009). El mismo Neale-Silva (1939, 324-325) menciona la
El dantesco episodio narra- tercera foto, es decir, la que dice representar a Silva, lleva impresa supervivencia de las fotos de Robuchon, en su clásico trabajo sobre
do por Clemente Silva so- en la esquina inferior de la derecha, donde no se recortó lo suficien- las bases factuales de La vorágine.

20 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Carlos Guillermo Páramo

lo cierto es que el personaje sí existió como juicios aislados; más bien todo lo contrario. La
símbolo de la cauchería colombiana explotada vorágine inventó la selva, o, lo que es lo mismo, le
(y, de cierta manera, del triunfo sobre la selva) otorgó un sentido que antes solo intuía. Esa es, 24. Así se titula el célebre
y en esa virtud halló lugar, con su equívoca por supuesto, la función del Mito. Así, Michael ensayo de Leonidas Mo-
rales, «La vorágine: Un
imagen, entre las denuncias de Luis María Taussig puede escribir, aunque sin advertir las viaje al país de los muer-
Murcia. En el mismo sentido aparecen los verdaderas dimensiones de lo que afirma, que tos», reimpreso en Ordóñez
(149-167).
demás personajes centrales del drama: como «La vorágine […] es más que una novela pues
símbolos, como arquetipos. Todos representan, ha ingresado a la mitología viva (yo mismo he Sobre el género véanse
25.
a de León Hazera (1971) y
cada uno a su manera, las actitudes (a la vez las conocido personas que me manifestaron haber Wylie (2009).
utopías y las pesadillas) del mundo blanco, eso viajado al Putumayo debido a la misteriosa Véase, solo como una
26.

es, de Occidente, frente a la selva y lo salvaje. excitación que el libro transmite en torno a la muestra, a Domínguez
y Gómez (1990; 1994),
Es por eso que La vorágine cumple un papel selva)» (150). Franco García, Gómez Au-
tan eficaz como guía del «viaje al país de los gusto (1991), Gómez, Les-
Como una literal vorágine, la novela hace las mes y Rocha, Iribertegui,
muertos»24 , como texto iniciático, en el senti-
veces de conducto hacia un mundo por anto- Pineda Camacho (2000;
do técnico de la palabra. Aún hoy en día, de 2004), Rausch (1999) y
nomasia desconocido, hacia un vórtice que Stanfield (1998).
manera asaz elocuente, la novela contrapuntea
revuelve todas las categorías del conocimiento. 27. Con respecto a La vo-
con el Macondo garciamarquiano cuando el
Recobra, por ese camino, la unidad fundamen- rágine, dice Lydia de León
inherente colorido de este es sustituido por Hazera que «el sentimiento
tal de la Historia y la Literatura en el Mito mis- de tiempo eterno se expre-
el sentimiento trágico de la vida que exuda
mo. Admite, pues, ser leída efectivamente y en sa en la dimensión tempo-
aquella. Basta con mencionar dos ejemplos ral y espacial. Están per-
forma simultánea —como novela y testimonio
recientes. No hace mucho, una conocida pe- didos en la eternidad del
histórico—, tal como lo ha hecho buena parte tiempo (la penumbra y el
riodista colombo-española intituló como La verdor infinito de la selva,
de los historiadores de la amazo-orinoquía
fascinación de la vorágine su libro de «crónicas los laberintos inacabables);
colombiana 26; y, al mismo tiempo, trasciende en el espacio a la vez infi-
sobre un país incomprensible», esencialmente nito y concentrado: infinito
la sola circunstancia de la unidad espacio-
sobre la violencia contemporánea. Y, todavía en su verdor y en la sali-
temporal para convertirse en algo atemporal, da que no se encuentra,
más, no podemos sino afirmar que hará un concentrado por la vege-
o, mejor, propio del tiempo que da en llamarse
año largo que el «rumbero» Clemente Silva tación densa que sofoca
«mítico» («in illo tempore», dirá Mircea Eliade) 27. al perdido. Todas estas
ocupó los encabezados de los noticieros y de sensaciones confluyen en
El propio José Eustasio Rivera ya era consciente
la prensa encarnado (pues ese es el poder de los una imagen muy acerta-
de ello cuando se lanzó contra el comentarista da, abundante en sus insi-
arquetipos) en el profesor Gustavo Moncayo: nuaciones mortíferas: “un
Luis Trigueros, dedicado a expurgar la novela
otro nariñense que, como «el brújulo», camina agujero en la eternidad”»
de crímenes de lesa escritura, manifestándole (142).
sin descanso en busca de su hijo secuestrado
con desesperación que: 28. Este artículo fue publi-
—como lo fuera Luciano Silva en manos de los cado simultáneamente en
secuaces de Arana—, y al tiempo denuncia el Dios sabe que al componer mi libro no obedecí a otro El Tiempo y en El Espec-
tador el 25 de noviembre
negligente cinismo del Estado. móvil que al de buscar la redención de esos infelices
de 1926 (lo cual también
que tienen la selva por cárcel. Sin embargo, lejos nos da idea de la impor-
de conseguirlo, les agravé la situación, pues solo tancia que entonces tenía
*  *  * todo lo relacionado con La
he logrado hacer mitológicos sus padecimientos y vorágine); las cursivas son
La vorágine ilustra mejor que las crónicas cientí- novelescas las torturas que los aniquilan. «Cosas de nuestras. Resulta pertinen-
te trasladar a esta discu-
ficas o periodísticas lo que Occidente entiende La vorágine», dicen los magnates cuando se trata de sión aquello que González
por selva; otorga inmanencia y corporeidad la vida horrible de nuestros caucheros y colonos en Echevarría anota sobre otra
novela latinoamericana,
a aquello que este, desde sus orígenes, ha la hoya amazónica. Y nadie me cree, aunque poseo y Biografía de un cimarrón
esperado encontrar en la espesura: a saber, exhibo documentos que comprueban las más inicua de Miguel Barnet: «Aun-
que Barnet niega cualquier
la inversión del mundo cultural, la muerte, la bestialidad humana y la más injusta indiferencia intención de escribir litera-
barbarie, el ruido y la desolación. No en vano, nacional. (Ordóñez 69-70) 28 tura, apela al recurso nove-
lístico más fundamental: el
de La vorágine nació el primer género literario de negar que el libro es una
Rivera sabía que su creación había transmutado
auténticamente continental, la «novela de la novela» (231). Por lo de-
rápidamente en Mito, pero apenas si podía más, también es instructiva
selva», género en el cual, según lo dicho por la forma en que Neale-Silva
vislumbrar los alcances del hecho. De seguro
Alejo Carpentier, «hay una especie de añoran- narra cómo fue recibida La
él se guiaba por la intuición pura, como, puede vorágine recién publicada:
za del estado fetal del hombre americano» (26).
argumentarse, le ha sucedido a todo productor «El público se hallaba ante
Y esta es una ontología que se remite a cuando un libro que no sabía cómo
de mitos, anónimo, encubierto o identificado29. clasificar. El relato era una
América fue «descubierta», cuando Occidente
Lejos de ser un autor cosmopolita o erudito, novela, sin duda, pero con
llegó al Nuevo Mundo a confirmar sus mitos25 . el aspecto, en algunas par-
sabemos que Rivera se preciaba de ser casi un tes, de historia verídica; es-
Para Rafael Maya, «La vorágine, en la hora de autodidacta en materia de letras, con grandes taba escrito en prosa, pero
también tenía cadencias de
su aparición, […] fue el primer hachazo que lagunas en su formación, con relativamente poema; en él había auto-
resonó en la selva americana, anunciando la pocas lecturas, pero bien hechas (véase Charria biografía y también ficción»
(1986, 299).
presencia de un explorador que iba, por primera Tobar). No era, pues, su intención la de escribir
29. Rafael Maya, quien co-
vez, a descifrar el sentido de aquel laberinto una saga o una gesta homérica (como sí lo fue noció de cerca a Rivera,
y a hacer resonar las voces que dormían en para el protagonista de Los pasos perdidos de escribió en 1955 que este
«fue un escritor lúcido has-
aquellas soledades desde la mañana del Géne- Alejo Carpentier, esa suerte de hija y secuela ta donde es posible serlo a
sis» (163). R. H. Moreno Durán, por su parte, de La vorágine), y ello se confirma con facilidad un gran poeta que no tie-
ne, ni puede tener, sino
apuntó que «después de La vorágine la selva ya cuando se contemplan de cerca las circunstan- una visión intuitiva de las
no volvió a ser la misma» (331). Y estos no son cias en las que se engendró la novela: una parte cosas» (164).

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Cosas de la vorágine. Una guía para viajeros «hacia el vórtice de la nadA»

se adelantó en el llano, otra, durante la partici- prosa. Y eso que en la carta al «Señor Ministro»
pación de Rivera en la comisión limítrofe con que hacía las veces de prólogo había prometido
Venezuela; otra, su concreción final, en un solo respetar «el estilo y hasta las incorrecciones del
envión durante unas vacaciones en Sogamoso. infortunado escritor» [Lv 75]. No bien concluida
Los hechos dispusieron la escritura y no al La vorágine, a Rivera se le había olvidado que
revés. Tanto así, que luego él mismo demostró quien escribía el relato en las barracas del Gua-
una continua inseguridad frente al producto racú había sido un poeta: ¡el poeta Arturo Cova!
terminado. Adelantó tres ediciones diferentes
de La vorágine (en 1924, 1925 y 1928, esta última *  *  *
poco tiempo antes de su intempestiva muerte), Lo que sí hizo Rivera, eso también lo sabemos,
en las que realizó cambios sustanciales entre fue recolectar toda la información fáctica sobre
versión y versión, recomponiendo párrafos los entornos por los que viajaba y sobre los
y —esto es importante— eliminando las fotos cuales después escribía. Cada vez que le era
en la última ocasión y sustituyéndolas por un posible, se detenía a consultar las fuentes orales,
par de mapas al final 30 . y así pudo entrevistar a cientos de caucheros
Con el tiempo, Rivera parece haber querido y colonos. En ese sentido, Rivera fue más un
borrar las pistas que amarraban su «novela» a etnógrafo que cualquier otra cosa. Un etnógrafo
algún asidero factual. No solo desechó las foto- no del mundo indígena —el cual retrató con
grafías (y con ello difuminó aún más su relación tosquedad y desconfianza tanto en la novela
con Arturo Cova), sino que también prescindió como en sus sonetos—, sino del mundo blanco.
30. Para un minucioso se- de la dedicatoria presente en las dos primeras Sabemos incluso el nombre de algunos de sus
guimiento a la historia edi-
torial de La vorágine, véa- ediciones: «Al/ eximio literato /y /poeta /doctor «informantes»: Custodio Morales, Luis Franco
se el fascinante artículo de don /Antonio Gómez Restrepo»… Ahora bien, Zapata, José de la Espriella, Leonardo Cabrera,
Hernán Lozano (1998).
¿por qué lo hizo? Es curioso que nadie se lo Eulogio Carvajal31. Y decir que fue un etnógrafo
Véanse Neale Silva
31.
haya preguntado, o que no se le haya dado im- no lo hace menos literato. En ese momento (y no
(1986, 103-107; 144-147
y 275) y Pérez Silva (14- portancia. Pero esa dedicatoria era reveladora: necesariamente al otro lado del Atlántico, o en
17).
Gómez Restrepo no solo fue el mentor lírico de un distante archipiélago del Pacífico occidental)
32. En lo único en que in-
Rivera, sino también un diplomático de carrera; el método etnográfico se estaba inventando y
sistiríamos aquí es en re-
lativizar el presunto analfa- de hecho, para la época en que La vorágine vio aún contaba con un campo generoso para la
betismo de muchos de los la luz, fungía como secretario del Ministerio de imaginación poética. Simplemente, entonces,
caucheros. En el caso de como lo fue hasta no hace mucho, la antropo-
«fiebres» provocadas por Relaciones Exteriores, cartera que incluso antes
el boom de cualquier eco- había ocupado en propiedad. Y en 1925, el escri- logía social no tomaba en cuenta como material
nomía extractiva —como
tor español Carlos Sampelayo (1988) saludaba la digno de ser estudiado a las sociedades no abo-
el caucho en la amazo-
orinoquía, o el oro en los aparición del libro en estos términos: rígenes. Aun así, Roberto González Echevarría
Estados Unidos, en el nos recuerda que:
Klondike de Alaska o de Está […] ensamblada de tal modo la ficción artística
California— aparecen tam-
bién, entre las mareas de de Rivera con el diario auténtico del desventurado Uno de los propósitos principales de estas llamadas
buscadores de fortuna, cauchero, que resulta casi imposible, y desde luego novelas de la tierra [en América Latina] era selec-
personajes que entonces,
o luego, consignan por expuesto, discernir a uno u otro escritor de Colombia cionar y consignar información sobre sectores de la
escrito sus impresiones, el lauro que la obra merece. (45) cultura latinoamericana que, si bien contemporáneos
cuando no son ellos mis- y parte de esa cultura, estaban fuera de la moderni-
mo escritores o periodis-
tas. Eso, en últimas, es lo
[…] José Eustasio Rivera, por encargo del gran dad; y, lo que es más importante, eran poblaciones
que legitima en una buena poeta —Ministro a la sazón en el Gobierno de Co- analfabetas, que poseían culturas esencialmente
medida la presencia de Ar- lombia— Antonio Gómez Restrepo, revisó los textos
turo Cova y Ramiro Estéva- orales, llenando así un importante requisito para ser
nez en La vorágine. Para el del compañero perdido o periclitado, antes de darlos objeto del estudio antropológico. En su posición de
caso de las caucheras del a la publicidad en este libro. (46)
Putumayo, contamos, por observador, el antropólogo-autor buscaba el secreto
ejemplo, y solo entre los de su propia singularidad y la clave de su originalidad
que hallaron alguna vez la
Puede que a Sampelayo también lo hubiera
imprenta, con los testimo- extraviado la trama selvática de la novela, que se mediría por su distanciamiento de las rutinas
nios de Ricardo A. Gómez y lugares comunes de Occidente. La insistencia en
(1933), empleado por la
pero también puede que revelara algo más:
Casa Arana en 1904; Joa- el conocimiento que Gómez Restrepo tenía estar ahí, sobre el terreno —para usar la fórmula de
quín Rocha (1932), quien
de los linderos entre La vorágine y el diario del Clifford Geertz (1989, 11-34)— y ser capaz de con-
conoció la zona en 1905
durante las primeras fases malogrado prófugo… Gómez Restrepo bien vencer al lector de la autenticidad de lo que se está
de la explotación; Custodio podía ser el «Señor Ministro» al que se dirigía escribiendo, asume una forma peculiar en el caso
Morales, cuyas denuncias
aparecieron en el expe- Rivera en el prólogo, y esto sería coherente con del autor latinoamericano porque su ficción consiste
diente preparado por Olar- la dedicatoria original, y con el hecho de que en afectar que siempre ha estado ahí, puesto que es
te Camacho (65-70) y Ju-
lio Quiñones (1948), quien esta se borrara para la quinta edición. nativo de la cultura estudiada. (217)32
participó como farmaceu-
ta en una expedición a Pero en este proceso, Rivera terminó siendo «Estar ahí» significó para Rivera acentuar el
la región en 1906 y allí
víctima de su propio encubrimiento. Ante las carácter documental y documentado de La
permaneció hasta 1911,
y que, fruto de esa expe- numerosas críticas por la excesiva cadencia vorágine. Más allá de cerciorarse de que en su
riencia, produjo su novela
poética del escrito, nos cuentan Ricardo Charria narración los hechos históricos pudieran ser
En el corazón de la selva
virgen. Para un mayor con- Tobar (173) y Miguel Rasch Isla (84) que Rivera verificados en otras fuentes, y de adicionarle
texto sobre varios de estos se dedicó, a partir de la segunda edición, a los mencionados mapas y fotografías, dispuso
personajes, consúltese a
Pineda Camacho (2004). «descabezar» los versos, o sea, a tornarlos en el texto de tal manera que diera la imagen de un

22 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Carlos Guillermo Páramo

informe diplomático con visos de seguimiento — ¿Y si lo fusilaran?


detectivesco, verbigracia, positivamente «cientí- — La leería mientras tanto.
fico» 33 . Así, de conformidad, presentó el relato
de Arturo Cova precedido del fragmento de una
carta epónima que nunca se transcribe íntegra- Bibliografía
mente (Lv 77) y emparedado por la trascripción Arango Uribe, Arturo. 1933. 180 días en el frente.
de dos telegramas (75, 385), documentos estos Manizales: Tipografía Cervantes.
que tendríamos todo el derecho a creer que
reposan en algún archivo somnoliento de la Boy, Herbert (con la colaboración de Eduardo
Cancillería. Y aun fuera de La vorágine, Rivera Caballero Calderón). 1955. Una Historia con alas.
insistió, todo a lo largo de los cuatro años que Madrid: Guadarrama.
sucedieron a la novela y antecedieron su muer- Carpentier, Alejo. 1988. La novela latinoamericana
te, en que él —y virtualmente solo él— sí había en vísperas de un nuevo siglo. En Roberto González
«estado allí», donde ningún diplomático había Echevarría (comp.). Historia y ficción en la narrativa
puesto los pies, porque, tal y como lo dice Artu- hispanoamericana. Coloquio de Yale. 19-48. Caracas:
ro Cova, «a esta pobre patria no la conocen sus Monte Ávila.
propios hijos, ni siquiera sus geógrafos» (361).
Castillo, Eduardo. 1924/1987. La vorágine. En Or-
Es así como, durante su célebre polémica con
dóñez, Monserrat (comp.). La vorágine: textos críti-
Hermes García por la navegabilidad de los ríos
cos, 41-43. Bogotá: Alianza Editorial Colombiana.
fronterizos colombianos, reivindicó en varios 33. De nuevo, el caso de
artículos de prensa su condición de viajero Charria Tobar, Ricardo. 1963. José Eustasio Rivera las antorchas humanas en
La Chorrera es un buen
científico e hizo afirmaciones de esta especie: en la intimidad. Bogotá: Tercer Mundo. ejemplo, ya que su real
ocurrencia podía entonces
Yo, que exploré la mayor parte de esas comarcas, Chaumeil, Jean-Pierre. 2009. Guerra de imágenes certificarse fácilmente en
hago […] memoria de cuanto vi, y no hallo en mis en el Putumayo (1902 – 1920). En Chirif, Alberto De París al Amazonas, de
Cornelio Hispano (265);
notas ni mis recuerdos razón ninguna que pueda ser y Manuel Cornejo Chaparro (eds.). Imaginario El libro rojo del Putuma-
matriz de los postulados [de Hermes García], lo cual e imágenes de la época del caucho. Los sucesos del yo, (53), Las crueldades
de los peruanos en el Pu-
me reafirma esta creencia: o el doctor García jamás Putumayo, 38-73. Lima: caaap-iwgia-Universidad tumayo de Vicente Olarte
de los jamases conoció las tierras que nombra, o si Científica del Perú. Camacho (87), La amazo-
nía colombiana, de Deme-
lo hizo, andaba dormido. (Neale-Silva 1986, 293)34 Deas, Malcolm. 1999. Intercambios violentos. trio Salamanca Torres (72)
—fundamentados, en cada
Reflexiones sobre la violencia política en Colombia. caso, en las denuncias he-
Esto, proveniente de alguien de quien ni si- chas en 1907 por el perio-
Traducción de Juan Manuel Pombo Abondano.
quiera tenemos certeza de por dónde realmente dista de Iquitos, Benjamín
Bogotá: Taurus. Saldaña Rocca— y en el
anduvo (si hemos de creerle a sus detractores35), informe de la comisión ju-
puede hacer las delicias de los modernos inqui- De León Hazera, Lydia. 1971. La novela de la selva dicial presidida por el juez
Carlos A. Valcárcel (206).
sidores de la «autoridad etnográfica». Y aun así, hispanoamericana. Nacimiento, desarrollo y transfor-
Y a pesar de su mala inten-
poca relevancia tiene ante el complejo retrato mación. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo. ción, no deja de haber un
que plasma Rivera de la psiquis del colono. Tanto ápice de verdad en la cali-
Domínguez, Camilo y Augusto Gómez. 1990. ficación que —de acuerdo
así, que más bien hemos de suponer que fue él con Miguel Rasch Isla—
La economía extractiva en la amazonía colombiana, hizo Eduardo Castillo de La
quien anduvo dormido, errante y «vagabun-
1850‑1930. Bogotá: Corporación Araracuara- vorágine como «folletín se-
do como los vientos» (Lv 77), describiendo la Tropenbos.
mipolicíaco» (Neale-Silva
1986, 366). Creemos que
geografía del inconsciente occidental como se una de las influencias lite-
define en la frontera, cuando allí deposita sus Domínguez, Camilo y Augusto Gómez. 1994. rarias, tal vez inconsciente,
Nación y etnias. Conflictos territoriales en la Amazonía. sobre Rivera y la escritura
temores y sus vanas quimeras. Pero también de su novela pudo haber
dándole sentido a la selva, que fue, es y será la 1750-1933. Bogotá: Disloque Editores. sido Julio Verne —símbolo
por excelencia del vulga-
antinomia simbólica de lo que Occidente cree Eliade, Mircea. 1980. Mito y significado. Barcelona: rizador científico finisecu-
que es la «cultura». Puede que así, en un sentido Guadarrama.
lar y a quien sabemos que
leyó copiosamente en su
más que metafísico, La vorágine le haya salvado juventud—, en particular
la vida a «Uno de Tropa», a Ricardo Sánchez, al Franco García, Roberto. 1997. Historia de Orocué. ese par de «folletines se-
Bogotá: Kelt Colombia-Ecopetrol. mipolicíacos» que son La
Alfredo de Caucayá e incluso a sus enemigos. jangada (subtitulada 800
leguas por el Amazonas)
Geertz, Clifford. 1989. El antropólogo como autor.
Cuenta Arturo Arango Uribe (137) que días y El soberbio Orinoco. En
Barcelona: Paidós. su reseña de la novela de
después del asalto a Güepí, el 26 de marzo de su protegido, el ya men-
1933, se encontró en Puerto Asís con el teniente Gómez, Augusto. 1989. La vorágine: ¿ficción o cionado Antonio Gómez
Restrepo la interpretó jus-
Teodoro Garrido Lecca, valiente defensor de la realidad?. Revista de Antropología y Arqueología, tamente como «una narra-
Universidad de los Andes 5, n° 1-2: 255-275. ción de viajes y aventuras»
plaza peruana hasta su inevitable rendición. Lo (364), juicio que tiene por
halló tranquilo, esperando con aplomo su juicio Gómez, Augusto. 1991. Indios, colonos y conflictos.
qué parecernos cándido,
pero que subraya esta co-
y quizás la muerte. Preguntó Arango: Una historia regional de los Llanos Orientales. 1870- nexión.

— ¿Qué quiere usted, teniente, que le enviemos del 1970. Bogotá: Siglo xxi -Pontificia Universidad 34. El artículo apareció en
Javeriana. El Nuevo Tiempo el 28 de
interior? septiembre de 1924, como
parte del ciclo «Falsos pos-
Gómez, Augusto, Ana Cristina Lesmes y Claudia tulados nacionales».
— La vorágine, de Rivera. Ya la leí una vez pero quiero
Rocha. 1995. Caucherías y conflicto colombo-peruano. Véase Páramo (2006).
leerla de nuevo. Es muy lindo ese libro. 35.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 23

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Cosas de la vorágine. Una guía para viajeros «hacia el vórtice de la nadA»

Testimonios 1904-1934. Bogotá: coama-Disloque Ordóñez, Monstserrat (comp.). 1987. La vorágine:


Editores. textos críticos. Bogotá: Alianza Editorial Colom-
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quetá. Tercera edición. Bogotá: Imprenta Nacional. cente Pérez Silva. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo.

24 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

REVpalimpsesto_7_2010.indb 24 16/11/2010 02:24:48 p.m.


Carlos Guillermo Páramo

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Editorial. ción. Traducción de Hernando Valencia Goelkel.
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José Eustasio Rivera, 1888-1988, 45-51. Bogotá: T. Prance. Oracle, Arizona: Synergetic Press.
Colcultura-Banco de la República.

"Fósil". 1986. Grabado en metal.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 25

REVpalimpsesto_7_2010.indb 25 16/11/2010 02:24:49 p.m.


"Indígenas". 1977. Serigrafía. 35 x 50 cm.

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Claudia López*

Irrespetuosos, arriesgados, alegres.


Apuntes para una pedagogía ética
de la lectura

Resumen Que otros se jacten de los libros


En contra de una pedagogía moral de la lectura que des- que les ha sido dado escribir; yo
cansa en los derechos del autor por sobre los del lector

J
en la construcción de sentido y en las diversas formas me jacto de que me fue dado leer
de control y vigilancia que operan en la calificación y el
juicio, el artículo propone una pedagogía ética anclada en orge Luis Borges se dedicó a construir una
el encuentro con los textos, encuentro que supone abrir imagen de sí mismo como la de un escritor
la literatura a la travesía siempre arriesgada de su lectura. cuyo oficio consideró subalterno al de lec-
Es una pedagogía que, al tomar los derroteros de autores
como Barthes, Borges, Deleuze y Meireu, busca poner en el tor. Con jactancia, a lo largo de numerosas
centro de su preocupación tanto a los procesos interpretati- entrevistas, ensayos, conferencias y prólogos,
vos como a la escritura de ficción de profesores y alumnos se encargó de definirse a partir de un canon de
en el espacio complejo y esencialmente oral de las aulas. 
lecturas que hicieron de su universo de ficción
Palabras clave: pedagogía, literatura, escritura, oralidad, un complejo jardín cuyos senderos transitan los
comunidad lectora, escuela.
críticos y los profesores de literatura. Dado que
la jactancia suele ser más evidente que aquello
Abstract que enuncia, lleva un tiempo darse cuenta de
lo que implica —en la obra de Borges y en las
Disrespectful, daring, cheery. Notes for an ethical
pedagogy of reading lecturas que provoca— el hecho de asumir sin
modestia aquella subalternidad.
The purpose of this article is to work on an ethical peda-
gogy of reading based on encounters with texts that open En la primera edición de sus Obras completas,
literature up to the hazardous job of reading. Unlike a moral
pedagogy of reading, which is not based on the construction luego del prólogo a Fervor de Buenos Aires, Borges
of meaning but on the author’s rights and the various forms escribe a su lector una disculpa que es, al mismo
of surveillance and control operating in the evaluation of
reading, this ethical pedagogy of reading follows the path
tiempo, una advertencia. «Si las páginas de este
of authors such as Barthes, Borges, Deleuze and Meireu, libro consienten algún verso feliz, perdóneme
and focuses on the interpretive process of reading and the el lector la descortesía de haberlo usurpado yo,
writing of fiction by teachers and students within the com- La AUTORa:
plex and essentially oral space of the classroom. 
previamente. Nuestras nadas poco difieren; es
trivial y fortuita la circunstancia de que seas * Claudia López es profesora,
Keywords: pedagogy, literature, writing, orality, reading poeta y ensayista. Actualmen-
community, school.
tú el lector de estos ejercicios, y yo su redac-
te se desempeña como profe-
tor» (15). No es sencillo desembarazarse de las sora de Didáctica Espacial en
imágenes rutilantes de los autores consagrados, Letras de la Facultad de Filo-
máxime cuando se trata de un escritor que hizo sofía y Letras de la Universi-
dad de Buenos Aires y de la
de la ironía un procedimiento para la construc- Escuela de Capacitación Do-
ción de su propia imagen; un riguroso artificio cente del Gobierno de la Ciu-
para la lucidez. Cuesta pensar, entonces, en Bor- dad de Buenos Aires.
ges como un «redactor» al que le fue deparada, claudialopezswinyard@yahoo.
com.ar
Recibido: agosto, 2008/ Aceptado: junio, 2009 por obra del azar y del destino, la usurpación

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 27

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Irrespetuosos, arriesgados, alegres. Apuntes para una pedagogía ética de la lectura

de textos ajenos. Cuesta situarse en tamaña mica de lectores especializados (me refiero a
horizontalidad («nuestras nadas poco difieren») los estudiantes de Letras de la Universidad de
cuando la historia de la enseñanza de la litera- Buenos Aires) implica una censura fundacional
tura —imbricada en concepciones, políticas y (y la historia de la literatura se dedica a dar
teorías que bregaron por el sometimiento del ejemplos sobrados de que la producción literaria
lector al autor y a las obras— se ha encargado parece no necesitar de la enseñanza). Necesito
de censurar el irreverente y libertino trabajo señalar esta censura solamente para desnudar la
de la lectura. paradoja. La formación de lectores de literatura
descansa sobre la imposibilidad de «pasar al
Hace unos años, a propósito de la escritura de
otro lado», como diría Cortázar.
un artículo sobre el lugar de la literatura en la
formación de traductores, di con un texto que Esta ley no escrita y naturalizada funciona como
reaparece ahora que acabo de escribir la palabra un principio rector, como un límite insoslaya-
«libertino» (López 30). Se trata del recuerdo de ble y, así mismo, como una moral sobre la que
una humorada en una clase de literatura que descansa la maquinaria didáctica de la litera-
me dio, en aquel momento, la clave para pensar tura. A partir de la asimetría de derechos entre
el tema. El recuerdo pertenece al crítico y pro- escritores y lectores, la pedagogía de la lectura
fesor Enrique Pezzoni; la cita está usurpada de de textos literarios construye sus mediaciones.
un debate que tuvo lugar el 5 de junio de 1981 Formar lectores implica no formar escritores.
en Buenos Aires, en la Escuela Freudiana de la Enuncio de manera grosera esta paradoja con
Argentina. En el debate posterior a la lectura la advertencia de que me refiero a la escritura
de tres traducciones al castellano de la última de ficción. Nada más, ni nada menos.
página del Ulises de Joyce, Pezzoni, en tono
La ley no escrita de que formar lectores implica
autobiográfico, cuenta: «recuerdo que una vez,
no formar escritores lleva en sí una concepción
en una clase de literatura del profesor Giusti,
de la lectura que descansa en una diferencia de
que tenía una manera muy especial de decir
valor y de grado. El renombrado «juicio crítico»
los versos, dijo tan enfáticamente el famoso
del lector encuentra su límite en el autor. En el
verso de Garcilaso “El dulce lamentar de dos
caso de que las interpretaciones sean promo-
pastores” que un alumno escribió un chiste: “El
vidas y aceptadas, siempre deberán anclarse
dulce lamen tarde dos pastores”».
en el texto que se lee (no en aquellos otros que
En esta orientación que damos a los textos evoca ni en la subversión que promueven); es
cuando los leemos en nuestras clases (en el allí donde deberán justificarse. La afirmación
caso de Giusti se trata de un énfasis que altera descansa en la premisa de que la arquitectura
el sintagma y, en consecuencia, habilita el «li- de sentido construida por el autor funciona
bertinaje» del chiste de su alumno) ya está en como legitimación de las lecturas. Los profeso-
funcionamiento esa irreductible libertad del res de literatura cuentan, para lograrlo, con los
lector. Guisti y su alumno, como Borges, son instrumentos sofisticados de la teoría literaria,
lectores en la medida en que usurpan versos. que son los contenidos y los procedimientos
El texto, decía en mi artículo, se actualiza en que garantizan el recorrido de la «buena lectu-
el chiste, en el desajuste. El tan mentado «uso ra». Aprender literatura es aprender a leer «sin
creativo del lenguaje» implica la posibilidad levantar la cabeza» (Barthes 35).
de un uso subversivo. «El dulce lamen tarde
En 1968, Roland Barthes publicó su polémico
dos pastores», decía, es un ejemplo extremo
ensayo «La muerte del autor». Esta «muerte» se
de alteración; quizás, la más reprochable de
explica por una razón: si el autor no es el creador
las traducciones. Sin embargo, presupone a un
del lenguaje ni de los enunciados anteriores
escritor (y, por ende, a un lector) que puede
(por ejemplo, aquellos de los que Borges se
trabajar con las reglas y materiales de su lengua
consideraba un «usurpador») ni de los discursos
y de esta forma distanciarse y acercarse al texto.
en general, tampoco lo es del texto que lleva
En este sentido, una pedagogía de la lectura
su firma. Entiéndase el término «creación» en
de textos literarios cuenta con un discurso que
el sentido de «origen» (65). El autor no es, por
promueve —por la opacidad de su lengua y
lo tanto, la fuente de sentido ni la autoridad
por su carácter fuertemente dialógico con la
incuestionable sobre la interpretación del texto.
tradición— mecanismos de interpretación y
El autor, más que un dios o un demiurgo, es
traducción cercanos al sabotaje y la irreverencia.
un lugar, explica Barthes, donde se cruza un
Me interesa empezar este ensayo señalando complejo sistema de citas y referencias; lugar
una paradoja. Podríamos asumir sin ninguna en el que el trabajo de escritura busca, organiza,
dificultad que los que enseñamos literatura anuda y desanuda, algo de lo que antes de él
formamos lectores. La universidad se encarga, fue dicho. Si la escritura —como composición
con una insistencia sospechosa, en advertir a a partir de otros textos— canaliza, la lectura,
estudiantes y profesores que en ningún caso ese «texto que escribimos en nuestro propio
forma escritores. Aunque «nuestras nadas poco interior cuando leemos», dispersa, disemina el
difieren», queda claro que la formación acadé- sentido (37).

28 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Claudia López

"XV". Cartografía de la memoria. 1999. 55 x 42 cm. Detalle.


Existiría, entonces, una lucha donde el autor La afirmación de las potencialidades de
toma a su cargo la determinación de que siga- estas comunidades lectoras dista mucho de
mos un recorrido obligado y el lector hace suya ser romántica o bucólica. Se relaciona con la
la fuerza explosiva del texto, pues lo interrum- convicción de que cualquier decisión tomada
pe, altera órdenes y señales, se pierde, se dis- en el terreno de la pedagogía cuenta con una
trae. Asumir la formación de lectores supondría certeza: el conocimiento, esto es, la relación
reconocer aquella fuerza explosiva y habilitar, a con un pasado (su crítica, su reformulación, su
partir de esa convicción, que los alumnos lean; actualización y proyección) implica la actividad
es decir, que escriban el texto en sus cabezas, en de la lectura pero —y justamente por esa fuer-
sus cuadernos, en las fugaces conversaciones en za interpretativa que se vierte en el presente
las aulas. Una pedagogía de la lectura de estas y permite imaginar el futuro— esta resulta
características no puede construirse a partir de una de las prácticas más vigiladas. No solo
aquella censura inicial (censurar la potenciali- por las formas más encarnizadas y flagrantes
dad de escritura del lector es abortarlo como de poder, no solo por la quema o censura de
tal), sino que debe arriesgarse a que la lectura libros y la canonización de «libros sagrados»,
suceda. Tomar partido por el lector es aban- sino porque el «control de lectura» participa,
donar la certeza de un sentido transparente y en cualquier caso, del sostenimiento de un
confiar en sus excesos asociativos, en los ecos status quo. En este sentido, las clases de lec-
y referencias que lo habitan, en lo que sabe y tura, cualquiera sea el nivel y ciclo educativo,
en lo que desconoce. pueden dar cuenta de una conducta modelada
de vigilancia.
De más está decir que no es mi intención abrir
un debate sobre nuevas responsabilidades cul- Parte de esta forma de vigilancia se trasparenta
turales del sistema educativo en la formación en «lo que dijo el autor» o «lo que dice el texto».
de futuros autores clásicos. Lo que sí resulta Las diferencias que se suelen plantear entre el
por lo menos curioso es que se haya instalado, autor y los lectores están muy lejos de ser pro-
en relación con la escuela, una especie de «es- ductivas. Aparecen en la forma de un dualismo
cándalo de la lectura» (de la mala, de la nula, de orden vertical: el autor se eleva por encima
de la deficitaria lectura) que conlleva, como del lector. Y aunque se hable de pluralismo y
contrapartida mítica, la imagen de la buena, la multiculturalismo, en las aulas lo que suele
correcta, la lectura culta de la literatura. Algo así valer como conocimiento acerca de la lengua
como un lejano y siempre inaccesible Siglo de y la literatura es lo que los alumnos pueden
Oro de la Lectura. Este contraste, que redunda comprender, esto es, asimilar como la lengua
en la insistencia en el déficit lector de los alum- y la cultura «de otro». Dar cuenta de la lectura
de un texto literario implica, en demasiados
nos (o de los maestros o de los profesores o de
casos, resignar el diálogo y la apropiación para
los padres y un largo etcétera), impide pensar
responder a un cuestionario.
en la riqueza de las actuales comunidades es-
colares de la educación pública; comunidades Cualquiera que tenga la oportunidad de obser-
que leen a partir de diferentes referencias cul- var lo que sucede en las aulas puede participar
turales, alfabetizadas por mundos complejos e de la oralidad desbordante que produce la
ignorados por la cultura «letrada». presencia de un cuento o de un poema. En esta

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Irrespetuosos, arriesgados, alegres. Apuntes para una pedagogía ética de la lectura

oralidad pueden leerse claves interpretativas La ética es necesariamente una ética


únicas e irrepetibles de los textos, donde aquel de la alegría; solo la alegría vale,
usufructo del que hablaba Borges es un derecho solo la alegría subsiste en la acción
de los alumnos. Sin embargo, esta especie de
Gilles Deleuze leyó a Spinoza. Me detendré en
epifanía colectiva suele desvanecerse a la hora
algunos fragmentos de esa lectura que repre-
de evaluar las relaciones entre lector y texto,
senta Spinoza: filosofía práctica. Me detendré en
entre lector y autor. Si el texto, como decía la diferencia entre la ética, «una tipología de los
Roland Barthes «no puede inmovilizarse» y modos inmanentes de existencia», y la moral,
si su «movimiento constitutivo es la travesía» aquello que «refiere siempre la existencia a
(75), la evaluación de la lectura —en términos valores trascendentes» (34). «En el momento en
de vigilancia y control del sentido del texto— que no la comprendemos», dice Deleuze, «una
supone la negación del movimiento, la pereza ley se nos muestra bajo la especie moral de una
y la seguridad de un consenso prefigurado. obligación […]; la ley moral es un deber, no tiene
otro efecto ni finalidad que la obediencia […]. La
La travesía del robo o del usufructo, del chiste o
ley, moral o social, no nos aporta conocimiento
de la parodia presupone la libertad de la lectura
alguno, no nos hace conocer nada» (35).
irrespetuosa; este es el orden temporal fundante
que propone Borges para la relación lectura- Podríamos trasponer algunos modelos de
escritura. Los escritores que solemos incluir en formas de existencia del filósofo al lector. Si-
nuestro canon escolar se concedieron, primera- guiendo a Deleuze, podríamos proponer, por lo
mente, la libertad de leer. Puede ser «fortuito» menos, dos modos: el lector/la lectura triste, el
que sus lecturas devinieran escrituras, y no es lector/la lectura alegre. El primer modo supone
motivo de este artículo sondear esas travesías. un acercamiento a los textos donde se opera una
Solo creo necesario —para los que enseñamos separación de los mismos de la deriva abierta
literatura— redefinir lo que quiere decir «leer» que proponen. Una pedagogía moral de la lec-
tura trabajaría denodadamente por constreñir
o «formar lectores».
la fuerza explosiva del texto. Esta operación
Así como la escuela parece conformarse como sobre los textos constituye una ley no escrita
un escenario evidente de formas de control, en una buena parte de lo que se conoce como
también es en la escuela donde las situaciones «propuestas», «actividades» o «consignas» de
comunicativas permiten instalar una distancia lectura (en casos más flagrantes se habla de
para la recepción de los discursos generados «control» de lectura). Los alumnos tendrán que
afuera. Esta distancia evita el reflejo y la repro- leer, y de hecho leerán, impelidos por un arsenal
ducción y permite la crítica y el aprendizaje. A metodológico moldeado por la «obligatoriedad»,
su vez, los textos producidos por los estudiantes pero serán lectores tristes, esto es, impotentes.
se liberan de las leyes del consumo real al ser Una pedagogía ética de la lectura es posible en
artificiales, es decir, en el sentido de que no la medida en que las potencialidades del lector
pretenden una circulación fuera del círculo en se desplieguen, participen, se encuentren. Así
el que se produjeron. El lenguaje y los discursos enunciado, este imperativo categórico suena,
cuentan en la escuela, entonces, con un lugar en casi siempre, como una utopía (y, en estos
el que es posible decidir con otros criterios, que tiempos, cualquier utopía merece el ridículo).
no necesitan ajustarse al corto plazo y en los que Tal vez sea necesario, entonces, otra afirmación,
se cifra el lugar de la educación formal. otro escándalo: la confianza en la educabilidad
de los otros. Un rodeo por el maravilloso libro
En este escenario, entre el control y el conoci- de Philippe Meireu, La opción de educar, puede
miento, se juega el lugar de la literatura. La par- orientar la definición de una ética pedagógica
ticularidad de su lugar en el universo discursivo posible y deseable.
escolar es que está lejos de poder responder a
las necesidades del mercado. Es necesario con- Como Deleuze, Meireu establece dos vectores:
el de la moral como «un conjunto de normas so-
fesar que la literatura es perfectamente inútil:
ciales que hacen referencia al comportamiento
al frecuentarla se devela que es compleja e im-
de los individuos en una organización social
previsible, y suele desestabilizar a sus lectores
dada» (9) y el de la ética como «la interrogación
proyectando una suerte de desconfianza en del sujeto sobre la finalidad de sus actos» (10).
la transparencia, en la viabilidad y hasta en la Ambos están imbricados en las acciones peda-
existencia misma de la comunicación lingüísti- gógicas y ambos sostienen diferentes repre-
ca. Los lectores de literatura adquieren el hábito sentaciones del otro, en este caso, del alumno.
de la sospecha y se acostumbran a buscar indi- Para la moral, el otro es de alguna manera un
cios para construir otros mensajes. Este efecto «objeto» en la medida en que es considerado
justificaría, en parte, la presencia «tibia» de los como el resultado de las influencias que ha
textos literarios en oposición al lugar confiable recibido (confiar en este «otro» es confiar en
y amplio que ocupan en el corpus curricular los que lo podemos seguir «formando», tener
textos informativos y periodísticos, por ejemplo. garantizada nuestra propia influencia). Para la

30 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Claudia López

ética, el «otro» es una persona «capaz de hablar tienen para contar los lectores docentes. Histo-
finalmente por sí misma, sin limitarse a lo que rias que explican una particular convicción por
le dicta la presión social» (confiar en ese «otro» la lectura y por su enseñanza, y que orientan, de
es asumir su «alteridad radical» y la tarea de una manera lejana y tal vez oscura, las acciones
interrogarse sobre la orientación de sus actos). de una pedagogía ética.
Cita a Ricoeur, en una nota al pie, pues ambos
proponen que «hay que poder recurrir siempre
Creo que esta clase la
a la ética cuando la norma moral conduzca a
dieron los alumnos
“estancamientos prácticos”» (11).
La profesora Cristina Soncini enseña literatura.
La reiteración misma de «el problema de la
Es decir, da a leer «Biografía de Tadeo Isidoro
lectura» habla ya de un estancamiento. Este Cruz (1829-1874)». Por obra del azar (Cristina
estancamiento es central para la pedagogía, en es alumna mía de un ateneo de capacitación
general, y para las didácticas especiales, para para docentes de escuela media cuyo eje es la
cada una en particular, ya que la lectura es una lectura de Borges), me es dado «entrar» a su
forma inevitable de acceso al conocimiento. clase gracias a un registro escrito que ella hizo
Entre la alteridad radical de los lectores y la de la misma; lo que sigue son fragmentos de ese
necesidad de formarlos, los docentes tenemos registro. Escribe Cristina.
muchas decisiones que tomar en el ruedo
siempre imprevisible y, al mismo tiempo fuer- Entré al aula y saludé a los alumnos que hoy
temente predeterminado, del aula. estaban sentados todos juntos, cerca de la pantalla
de gas, por el frío (1 °C de sensación térmica).
Esas decisiones, en el caso de la lectura, no
Tomo lista. […] Les dije que «para entrar en calor»,
solo están ligadas a la formación académica,
íbamos a leer y analizar entre todos el cuento
ni a los imperativos curriculares (más o me-
«Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)»,
nos novedosos, más o menos resistidos) ni a
que ya tenían junto a todo el material que les había
las necesidades y normas institucionales. En
proporcionado semanas atrás. A partir de aquí,
muchos momentos, son producto de nuestro
considero oportuno ir transcribiendo literalmente
compromiso de leer con nuestros alumnos y
los enunciados de los alumnos y los míos para no
de asumir las consecuencias de tener la con-
perder detalle de lo sucedido (¡Gracias, Bajtín!).
vicción de que enseñar a leer es posible; lo que
determina nuestras intervenciones está ligado Mientras sacan las carpetas y el material:
a nuestra propia historia como lectores. El texto
Alumno 1: Por este cuento repetí quinto en el
que elegimos, la orientación que damos a las
colegio...
conversaciones que suscita, las actividades que
diseñamos, el entramado de los otros textos Yo: ¡Qué bien! Entonces ya lo conocés...
que evocamos y hasta el tono de nuestra voz Alumno 1: (riéndose) Sí, pero no lo entiendo...
o la decisión de silenciarla tienen que ver con
aquella historia, historia que comienza mucho Yo: Bueno, vamos a leerlo y después vemos qué
antes de nuestra escolarización y que trascurre pasa, ¿sí?
ligada a relaciones formales y no formales con [Leo el cuento. Sonrisas cómplices de algunos, in-
la cultura. terrogativas de otros. Escribo en el pizarrón el título
Muchos maestros, al preguntarles por qué «ese del cuento. Pregunto «¿Qué es una biografía?»]
texto» o en por qué hicieron «tal o cuál cosa» Alumno 1: Es la historia de la vida de una persona
se explayan en anécdotas donde es posible hecha por otra persona.
leer una relación personal, particularísima
con la lectura, con los textos, con los autores. Yo: Bien [Escribo en el pizarrón: «Biografía: historia
Por lo general, estas escenas de lectura en las de vida de una persona escrita por otra»].
aulas —donde aquellas decisiones se tornan Alumno 1: Claro, acá es la vida de Tadeo Isidoro
visibles y estas razones personales juegan un Cruz, que es el personaje del «Martín Fierro». […]
papel protagónico— no constituyen una fuente
«prestigiosa» para la reflexión sobre una peda- Alumno 2: Sí, aparte vos nos dijiste que en el
Martín Fierro el único que tiene nombre y apellido
gogía de la lectura, ni para los propios docentes
es Martín Fierro y que el resto son sobrenombres...
implicados ni para muchos investigadores es-
pecializados en el tema. Pero si convenimos en Alumno 3: Acá dice que la madre se llama Isidora.
una alteridad radical del lector, alteridad que Por ahí le gustaba Tadeo... [risas] […]
no niega el carácter social de la lectura, sino
Alumno 4: Borges le pone nombres a través de su
que lo fundamenta y lo sostiene, tal vez sea en
árbol genealógico. Es una costumbre colocar el
esas escenas donde contemos con las claves del
nombre de los padres y de los abuelos a los hijos.
estancamiento o del despliegue de su potencia-
No los dejan ser libres...
lidad. Y la genealogía de dichos estancamientos
o despliegues de la lectura se ancla fuertemente Alumno 3: Le puso el nombre del abuelo, le da la
en cada una de aquellas complejas historias que apariencia del abuelo...

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 31

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Irrespetuosos, arriesgados, alegres. Apuntes para una pedagogía ética de la lectura

“XV”. Cartografía de la memoria. 1999. Impresión láser digital. 55 x 42 cm. Detalle.


Alumno 4: Yo pienso que es lo que dije antes, que Alumno 1: No, no es así, es Borges el que se ve en
a partir de la descendencia uno está atado a la Cruz y en el abuelo. Lo que pasa es que tenemos
personalidad de sus ancestros... un escritor omnisciente...
Alumno 1: Yo soy Pablo y me cambié el nombre Alumno 2: Es Borges que te está contando todo
por «Juan»... [risas] lo que vio. ¿Cómo se llama el narrador que está
presente? ¿Testigo?
Alumno 6: No tiene nada que ver tener el mismo
nombre que mis antepasados, yo no pierdo mi [Interrumpo para repasar «narrador». Este tema ya
identidad... fue visto en clase y es tema del primer cuatrimestre.
Alumno 7: Entonces ¿Borges se siente identificado […] Entramos en el problema del narrador en
con Cruz? Borges, pero no puedo seguir explicando por la
interrupción «afortunada» de un alumno]:
[Pregunto a los alumnos qué pasa con la identidad
Alumno 8: Pero acá dice que «Mi propósito no es
del protagonista del cuento.]
repetir su historia»... Habla en primera persona.
Alumno 4: Espejo, laberinto, Borges, problema de
Alumno 3: Es Borges que está escribiendo la
identidad, tiene mucho que ver. Borges juega con
biografía.
su identidad, su familia y él...
Alumno 2: ¡Qué vivo! Si ya leyó el «Martín Fierro».
Alumno 7: No tiene identidad, este protagonista la
Así, cualquiera hace una biografía...
está buscando.
Alumno 3: Pero en el resto del cuento es omnis-
[Escribo en el pizarrón: «Búsqueda de identidad».
ciente. ¿No ves cuando dice que el hombre que
Les pido que lean la traducción del epígrafe del
estaba con la madre de Cruz tuvo una pesadilla?
cuento «Yo estoy buscando el rostro que tenía antes
de que el mundo fuera hecho». Les pregunto qué Alumno 2: Pero si es omnisciente tiene que saber
quiso decir Borges en el epígrafe.] qué soñó y acá nadie lo sabe por qué lo mataron...

Alumno 3: Qué maldito, lo puso en inglés... [risas] Alumno 3: Pero la profe dijo que el sueño es para
Borges... ¿Cómo era ese cuento del tipo que soñaba
Alumno 4: Es lo que yo digo: el tipo está buscando para crear a otro?
su destino...
Alumno 8: Sueña, aparentemente, que esa noche
[Escribo en el pizarrón «Destino» al lado de «Bús- va a morir.
queda de identidad» Me pongo contentísima. La
Alumno 3: ¡Claro! Entonces, si lo sueña, le pasa.
discusión sigue y no la quiero interrumpir:]
Soñó que iba a morir y lo mataron.
Alumno 3: Al final dice que él (Cruz) «se vio a sí
[A esta altura de los acontecimientos, me remito a
mismo en un entrevero y un hombre»...
escribir en el pizarrón los temas importantes que
A lumno 4: Los antepasados de Borges eran aparecen: «Sueño pesadilla–realidad». Pienso que
militares... lo mejor va a ser dejar que los mismos alumnos
Alumno 6: Tiene algo que ver con el espejo... Cruz agoten el tema y, luego, hacer una reseña de todo
se ve en Martín Fierro, y se ve en el abuelo de lo que se ha tratado, a modo de síntesis. Entre
Borges tanto, una alumna reflexiona]

Alumno 7: Cómo se va a ver en el abuelo si no lo Alumno 9: Pobre hombre, ¡qué cruz!


conoce, es al revés. Alumno 10: Es la cruz que lleva el personaje.

32 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Claudia López

Alumno 9: Cruz, cruel... Le hicieron la cruz... me vuelven extraño lo que tan naturalmente
[Sigo escribiendo en el pizarrón «Cruz: cruel– se da por sentado (las distancias entre las
sacrificio». Pregunto «¿Cuál es la “cruz” del prácticas reales y los diseños curriculares, los
protagonista? ¿Por qué es “cruel”?»] conflictos epistemológicos entre formación y
actualización, las tradiciones escolares y las
Alumno 10: Mata al peón. búsquedas profesionales, los lugares del deseo
Alumno 7: No sabe para qué vive. y del miedo).
Alumno 3: Sí, pero al final Cruz hace lo mismo que Cristina escribe «la clase la dieron ellos»; una
Fierro: ¿no ves lo del chajá, lo de la policía y las alumna agradece: «nosotros no podríamos com-
espuelas? Es lo mismo. prender un texto de Borges sin una guía como
Alumno 8: ¿No es eso que dice Borges que puede
usted». Durante la lectura, los lugares asimétri-
haber otro en otra parte que está haciendo lo
cos entre docente y alumnos no se desdibujan.
mismo que él?
La profesora «guía»; los rituales, los gestos, las
palabras, son reconocibles («tomo lista», «escri-
Alumno 6: Acá Borges juega con el espejo y la bo en el pizarrón el título del cuento», «leo el
identidad. […] cuento», «pregunto “¿qué es una biografía?”»,
A lumno 3: Lo agarran (a Cruz) porque está «interrumpo para repasar “narrador”»). Pero esa
peleando solo. «guía» no ahoga las voces de los alumnos que
parecen ser las que logran «dar la clase de Bor-
Alumno 4: No sabe para qué vive, no encontró
ges» («me pongo contentísima», «la discusión
todavía su identidad. Tiene fuerza pero no tanto.
sigue y no la quiero interrumpir», «entramos
En cambio Fierro sabe para qué vive.
en el problema del narrador en Borges, pero
Alumno 10: Por eso Cruz se pone del lado de Fierro, no puedo seguir explicando por la interrupción
porque la encuentra en él, y si lo mata es como “afortunada” de un alumno»).
que se estuviera matando a sí mismo.
Resulta por lo menos curiosa esta evaluación
Suena el timbre. […] Por un lado, me siento de que «la clase la dieron ellos». En la lógica de
inmensamente feliz por el trabajo hecho por los su desarrollo, sin embargo, se dibujan sutiles
chicos. Por el otro, siento que me faltó intervenir decisiones de lo que llamaba una pedagogía
más en la clase. Es más: creo que esta clase la ética. Son momentos en los que la intervención
dieron los alumnos. Mientras tomo mis cosas para docente se cifra, muchas veces, en el silencio,
retirarme, alguien (Adriana Nieves) me comenta: en la escucha. Leo en este registro una clave
«Nosotros no podríamos comprender un texto de que podría resumirse casi en una fórmula: dar
Borges sin una guía como usted». Lo único que a leer un texto implica habilitar en un mismo
pude contestar fue: «¿A vos te parece?». movimiento las voces de los autores y la de
Esta es una clase de literatura, sin duda: Borges, los lectores. En esta clase, las interrupciones
los conceptos de «biografía» y «narrador», el son «afortunadas» porque es en el detalle del
pizarrón donde la profesora va inscribiendo entramado de esas voces donde «la clase se da».
palabras surgidas de la conversación, el firme Trabajar en formación y capacitación docente
propósito de leer un texto obligatorio, la evo- nos depara estos encuentros, desbordantes
cación de lecturas anteriores, la superposición textos como estos registros, donde se dibuja la
de comentarios, las risas. Esta escena, que me cartografía de dos pasiones: la de la literatura
permití transcribir casi en su totalidad, podría y la de su enseñanza. Pasiones que configuran
haber sucedido en otra ciudad, en otro país. No una ética, es decir, un modo de existencia, de
hay gestos de ruptura: la profesora está cerca afirmación, de alegría.
del pizarrón, las fotocopias de «Biografía de
Tadeo Isidoro Cruz (1829 – 1874)» en las mesas, Decía que un recorrido posible por estos terri-
los alumnos que hablan, el frío de un aula sin torios imbricados (el de la literatura y el de su
calefacción en pleno invierno. enseñanza) es el seguimiento de la formación
lectora de los docentes. Estas sutiles y determi-
Tal vez lo que resulte significativo es que esta nantes decisiones que tomamos frente a una
clase esté registrada y, con ella, inscriptas las clase dialogan con nuestra historia personal
dudas de la docente y las intervenciones de como lectores, como si algo del habitus pro-
los alumnos. Es un registro escrito de lo que fesional que nos hace poder desarrollar una
permanece invisible a pesar de que construya práctica diariamente se resquebrajara, perdiera
diariamente la escuela cotidiana. su automatismo. Lo que se juega también, en el
campo de la pedagogía de la lectura, es el poder
Tengo en diferentes archivos de mi computa-
de decir y de escuchar vinculado a escenas tal
dora una gran cantidad de registros de clases.
vez lejanas pero presentes en el lector.
Las de mis alumnos de la Cátedra de Didáctica
Especial en Letras me permiten seguir pen- En busca de aquel recorrido por la historia lec-
sando en el complejo pasaje de la formación tora de los docentes, en el Ateneo les pedí como
académica a la enseñanza. La de los docentes primer trabajo que, luego de leer el texto homó-
que trabajan en distintas escuelas de mi país nimo «Borges y yo» (808), escribieran un ensayo

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Irrespetuosos, arriesgados, alegres. Apuntes para una pedagogía ética de la lectura

cuyo título fuera «Borges y yo». Me interesaba coraje de la supervivencia. Me reconozco en el café
explorar con ellos la relación con «su» autor: ver con los amigos, en la colección de objetos que captan
cercanías, distancias, posicionamientos. el instante (una piedra rara, una carta de mi madre,
una cajita de madera de mi abuela) y en el aroma del
Me permito transcribir a continuación el ensa-
tuco casero que revive a la cuna que ya no existe. Como
yo de Cristina Soncini. Este ensayo da cuenta,
Borges, estoy destinada a perderme en los laberintos
para mí, de aquella verdad borgiana («nuestras
de mi propio ser y solo en algunos destellos de la vida
nadas poco difieren») y, al mismo tiempo, ilu-
puedo sobrevivir a mi eternidad. Ahora mismo estoy
mina aquella clase «dada por los alumnos». Lo
intentando liberarme de mí misma, como Jorge, pero
transcribo no sin jactancia y con una profunda
aún no he logrado distraer los espectros para que se
gratitud hacia su autora.
pierdan en mi propio infinito. He tenido la oportuni-
dad de escribir esta página en el peor momento de mi
Borges y yo vida. No sé si eso es bueno o malo. Solo tengo certeza
A veces resulta difícil escribir acerca de mí, sobre de la soledad y la melancolía. Solo sé que «Borges y
todo porque soy tan compleja como para desentrañar yo» lo escribió Borges. Y sé, absolutamente, cuál de
mi verdadero rostro. Quizás sea porque lo conozco los dos escribe esta página.
demasiado bien y recelo de él. En cambio, es extraña-
mente sencillo hacerlo con Borges, puesto que yo lo vi Bibliografía
primero, y me he convertido en uno de esos infinitos
seres que él nunca vio reflejado en su propio espejo. Me Barthes Roland. 1994. El susurro del lenguaje. Bar-
gustan las caminatas al amanecer, sorprendida por el celona: Paidós.
aroma salvaje y los ruidos de la naturaleza que no me Borges, Jorge Luis. 1974. Obras completas. Buenos
dan tregua a estar, indefectiblemente, a solas conmigo. Aires: Emecé.
Y este es el mayor de los corajes, más grande, siento
yo, que el de Jorge. A Borges le gusta andar las calles Deleuze Gilles. 2006. Spinoza: filosofía práctica.
de Buenos Aires, respirando el pasado y atrapando las Buenos Aires: Tusquets Editores.
sombras de algún malevo con el rostro marcado por López, Claudia. 2001. Esa suerte de peligro ince-
la venganza y el honor. Me gustan las viejas fotos de sante. La enseñanza de la literatura en la forma-
mi familia, con un abuelo socialista muerto a balazos ción de traductores. Revista Lenguas Vivas 1: 28-32.
en la vieja Rambla de Mar del Plata, y un padre
demasiado honesto, a quien la corrupción mató en Meirieu, Philippe. 2000. La opción de educar. Bar-
la moderna Rambla de Mar del Plata, de un infarto. celona: Octaedro.
No comparto con Borges el linaje criollo, pero sí el

“Odalisca”. Cartografía de la memoria. 1986. Impresión digital. 50 x 70 cm. Detalle.

34 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Fabio Jurado Valencia*

La interpelación y la fuerza
crítica de la escritura

Resumen Para quién se escribe y para qué se lee

N
Hay una relación dialéctica entre la lectura, la escritura y
la oralidad: la lectura promueve al sujeto a la escritura y adie escribe para sí mismo. Se escribe
viceversa. Pero asumimos la lectura-escritura como una para otros. Pero los otros son una
fuerza crítica, dado el efecto interpelador que se espera en
la actitud del lector-escritor. Este efecto, el del lector crítico, entidad etérea; los destinatarios a
no es propio de aquel que simplemente ha sido alfabetiza- los que el autor dirige el mensaje en
do, incluso a través de muchos años de escolaridad; a los el acto de la escritura solo son un imaginario
gobiernos les interesa alfabetizar, pero no formar lectores
críticos, aunque lo pregonen. No basta con que las familias que todo escritor construye. Estos destinatarios
estén alfabetizadas: esto no garantiza la democracia, el iniciales pueden desdibujarse cuando la obra
criterio y la madurez intelectual en los ciudadanos. Le co- comienza a circular, ya sea porque la escritura
rresponde a la escuela ayudar en el paso del analfabetismo
funcional hacia la formación de lectores-escritores críticos. trasciende el control que sobre ella ejerce el
autor, y entonces (en el ahora de la lectura) dice
Palabras clave: lectura, escritura, oralidad, alfabetización,
lectores críticos, dialogismo. cosas no previstas; o ya sea simplemente porque
los destinatarios, imaginados por el autor, no
ven en la escritura algo suyo.
Abstract
Nunca se sabe cómo será recibida una obra es-
The writing’s interpellation and critical force crita sino hasta cuando comienza a «moverse»
There is a dialectic relation between reading, writing and en una disyuntiva: o entre los lectores, o entre
oral communication: the act of reading stimulates in a
person the act of writing and vice versa. But in this paper, la nada —es la situación de la obra que está en
the reading-writing act is assumed as a critic one, given una vitrina o en una mesa de librería sin que
the questioning effect it is expected to cause in the reader- nadie la (h)ojee—. Si logra moverse entre los
writer. This effect, that the critic reader experiments, is not
present in the reader that has simply been taught to read lectores, por muy escasos que estos sean, en-
and write, not even after many school years. The interest tonces la obra —ya no el autor— continúa con
of Governments is to teach to read and write but not to su proceso de permanente gestación y nunca
create critic readers, although they claim otherwise. It is not
enough to have families taught to read and write: people’s podrá cerrarse, porque cada vez que alguien la
literacy doesn’t guarantee democracy nor the citizens’ interpreta produce plusvalía semántica. Esto
discernment and maturity. It is task of school education to significa que la escritura está funcionando; ella
help in the transition between this functional illiteracy to
the formation of critic readers and writers. existe solo en la lectura.
Keywords: reading, writing, orality, literacy, critical readers, Una obra, cualquiera sea su género, existe por- El autor:
dialogism. * Profesor del Departamento de
que alguien la abre y la interpreta. Entonces
Literatura, Director del Institu-
la obra se hace texto. Al interpretar, el lector to de Investigación en Educa-
completa la obra, produce texto, coopera con ción, Universidad Nacional de
ella para que funcione: sin el lector crítico el Colombia, sede Bogotá.

Recibido: agosto, 2008/ Aceptado: junio, 2009


libro es una máquina perezosa, dice Umberto fjuradov@unal.edu.co

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La interpelación y la fuerza crítica de la escritura

Eco (1981). Cómo la interpreta es otro asunto; obras de Shakespeare; la Historia del ingenioso
infinitas representaciones, según sea la experti- hidalgo Don Quijote; el Manual del budismo;
cia cognitiva del lector, constituirán ese mundo los evangelios cristianos; el Fausto de Goethe;
interior —propio del pensamiento— en el acto las Mil y una noches; alguna obra de Tolstoi; la
dialógico de la lectura: los puntos de vista se historia de México y de América Latina; los
confrontan en la subjetividad de la interpreta- dramas de Ibsen; Robinson Crusoe; antologías
ción, y entre esas infinitas representaciones que de poetas latinoamericanos; la Historia universal
emergen en los múltiples lectores están las que de Justo Sierra. Y decía José Vasconcelos que «el
se instalan en los límites de la interpretación tiro que se haga de estas obras, será de treinta
que el texto regula. mil ejemplares por lo menos, y se distribuirán
en las bibliotecas y salones de lectura que se
La experiencia dialógica, propia de la interpre-
fundarán hasta en los más humildes poblados.
tación, es interior primero y después exterior,
De esta suerte se repartirán por toda la Repú-
porque no hay ninguna experiencia de lectura
blica libros escogidos en número de más de un
que no desee ser exteriorizada, hablada a otros.
millón» (118).
Allí radica la potencia de la escritura que es
interpretada: nos hace hablar con elocuencia. Hoy las campañas sobre la importancia de la
La lectura existe también por eso, porque se lectura en nuestros países tienden a ser solo
requiere comentar el mundo a otros, y es sobre propaganda, discursos estereotipados, porque
el mundo que hablan los libros; entonces, los de nada sirven si no existen programas para-
textos también pasan de voz en voz. Borges, lelos que propendan por precios asequibles de
tan recurrente y necesario en todo lector, era los libros, como se lucha para que la leche y el
un libro abierto cada vez que hablaba. Y, aun- pan no suban de precio. Hay entidades no gu-
que no tenemos la Enciclopedia tan amplia de bernamentales que supuestamente promueven
Borges, los lectores también somos prisioneros la lectura, pero muchas veces es sospechoso
de los libros: hablamos no cuando queremos, que promuevan más las cartillas y los textos de
sino cuando nos presionan las voces de lo leído instrucción que los libros genuinos. Los edito-
al interactuar con los otros; a veces esto es tan res que participan en la Cámara Colombiana
fuerte que los lectores hablan solos. Nuestra del Libro expresan su preocupación porque
voz es la convergencia de otras voces, las de los los maestros cada vez piden menos libros de
textos que nos han vivido y que nos hacen sentir texto y más libros temáticos, lo cual significa
esa epifanía que buscaba Joyce y ese dialogismo que los maestros han ido apropiándose de
del que habla Bajtin. un sentimiento tan necesario en la escuela: la
oportunidad de palpar el libro y de descubrir lo
Los libros son ellos mismos objetos sugerentes;
que hay en la profundidad de sus contenidos y
nadie puede decir que nunca se ha sentido
compartir esta experiencia con sus estudiantes.
tentado a tocar un libro que está cerca; todo
libro, revista o folleto es tentador, aun para Los gobiernos muestran con preocupación
quienes no viven en la compulsión de la lectu- el bajo índice de lectura entre los habitantes
ra; observen ustedes a los recicladores con sus de nuestros países, pero los impuestos al pa-
carretas, sentados en el andén h(o)jeando una pel —materia fundamental y decisiva para la
revista o un pedazo de periódico. Por eso, el supervivencia del libro— aumentan cada año;
filósofo José Vasconcelos, cuando fue Secretario incluso, en algunos países latinoamericanos
de Educación en México —años después de existe el impuesto de valor agregado a la compra
pactada la revolución, más concretamente en el de libros, como en varias oportunidades se ha
año 1921—, hizo realidad el proyecto de editar querido imponer en Colombia: es una actitud
por centenares obras clásicas de la literatura hipócrita que los gobiernos nos restrieguen el
universal destinadas a las masas analfabetas bajo índice de lectores per cápita.
de un país que comenzaba a renacer luego de
Pero la gente quiere leer. Este es otro llamado
la revolución agraria. Muchos se preguntarán
de atención que muchos profesores hacemos,
por el sinsentido de editar libros para los anal-
y con ello resaltamos las limitaciones de los
fabetas. Pero Vasconcelos estaba apostando por
docentes para poder acceder con facilidad a lo
una idea: en una campaña de alfabetización, los
que hace posible su producción académica: los
libros, mas no las cartillas, deben ir por delante.
libros. Requerimos que los maestros tengan una
Y aún más, decía Vasconcelos, con los libros
biblioteca básica, propia, suya, tan necesaria
en la casa, el analfabeta siente una necesidad
para estar en contacto con las fuentes primarias.
genuina de saber qué hay en ellos; lo demás
Pero cabe la pregunta: ¿hace parte del interés
viene por añadidura: deseará saber, entonces
gubernamental orientar la educación hacia la
deseará aprender a leer.
formación de lectores críticos?
Entre esos libros que Vasconcelos, en la década
de 1920, consideraba imprescindibles para hacer
sentir la necesidad de leer hallamos las obras de
La lectura como un acto de paso
Homero, Eurípides, Esquilo y Sófocles; la obra Cuando hablamos de los libros, hablamos de
de Platón; la Divina comedia, de Dante; algunas aquellos que nos interpelan y nos conducen

36 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Fabio Jurado Valencia

al asombro, seamos lectores niños o lectores de luchar frente a la adversidad y que tenga
adultos. Para los niños, la imagen policromá- la disposición de asimilar las derrotas como
tica insinúa significados en el recorrido visual formas de aprendizaje necesarias en la vida; y
de las palabras, que, a su vez, son generadoras todo esto a partir de la experiencia de la lectura.
de imágenes, porque un rasgo fundamental de No son paraísos de cucañas ni filosofías de la
la literatura destinada a los niños es el poder ilusión lo que requerimos quienes habitamos
que tiene de dibujar imágenes en la actividad en este lado del mundo. Necesitamos que, a
de la mente; pero ello solo es posible con estos través del arte —el arte literario, por ejemplo—,
libros-arte, mas no creo que suceda lo mismo podamos sentir el mundo como es y, con acti-
con los libros-cartilla. Para los adultos, de otro tud inteligente, buscar salidas genuinas a los
lado, ¿cómo hacer para que la propaganda de problemas siempre presentes, propios de la
los libros de «autoayuda» se clausure de una condición humana.
vez y para siempre? Autores como Cuauhtémoc
Sánchez, Walter Riso y Paulo Coelho constitu- Cómo quisiéramos que todo ciudadano pasara
yen un referente de cómo las editoriales tienen —lo que es «pasar» como un rito de iniciación—
el poder de divulgar a quienes les garantizan por los universos de las obras de la literatura
grandes ganancias, sin importar la calidad de universal como ayuda para comprender lo que
lo que ofrecen, tal como lo insinuaba Pedro Sa- somos. Cómo hacer para tener un buen acervo
linas en la década de 1940; la televisión ayuda de estas obras en las instituciones escolares,
a ese propósito. Ya dijimos que la gente quiere en donde estudiantes y profesores las usen a
leer. Pero ocurre que el libro es también una domicilio. La preocupación que exponemos
mercancía y que se le promueve como tal. He está dirigida a que la biblioteca sea el lugar
allí estos libros, como los de autoayuda, que para la salud intelectual y que el ciudadano se
adormecen las conciencias y promueven la constituya como tal solo cuando pueda discu-
individualidad a la vez que, solapadamente, rrir y disentir, porque la experiencia cognitiva
niegan el sentido de comunidad. con los libros le posibilita tener criterio para
reconocer que somos diferentes y que por ello
¿Acaso para ayudarnos a vivir, a comprender podemos estar juntos.
nuestras contradicciones humanas y a afrontar
nuestros dilemas, no son suficientes las novelas Los libros no son solo instrumentos académicos
de Balzac y de Flaubert, los poemas de Neruda, y, como tales, objetos pasajeros; si bien la mayo-
de Vallejo y de Sabines, los cuentos de Rulfo, ría los asume así, la tesis fundamental gira en
de García Márquez y las novelas de Saramago? torno a cómo la vida de los libros anima la vida
Una novela como El viejo y el mar, de Hemin- de la especie humana, pues en ellos se represen-
gway, hace que el hombre tenga la voluntad tan sus mismidades, sus imperfecciones y tam-

“Eros-Fanes”. Cosmogonía. 1993. Sanguina sobre papel. 70 x 100 cm. Detalle.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 37

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La interpelación y la fuerza crítica de la escritura

bién las posibilidades para avizorar condiciones pero no se ha formado para leer y escribir y,
más equilibradas en el modo de vivir. Quien lee, en consecuencia, para actuar con criterio. Es
escribe o reescribe en el pensamiento, y toda decir, las personas han sido alfabetizadas pero
escritura —cuando lo es de verdad— empuja no han logrado penetrar plenamente al mundo
a la mente en la búsqueda de algún equilibrio, asombroso de la lectura y la escritura, tan nece-
sea social o individual. sario para los pactos sociales y para un sentido
de democracia. A los gobiernos autocráticos les
El poder de la escritura interesa erradicar el analfabetismo pero no su
carácter funcional: leer desde el diccionario.
Puede decirse que la escritura ha estado consi-
derada en dos ámbitos opuestos a través de su Están en la cárcel hoy sujetos que hicieron de la
historia: como forma de poder y como forma muerte una bandera y que cursaron dos años de
de democratización. Como forma de poder, preescolar, cinco años de educación primaria,
porque las leyes están reguladas por la escritura seis de secundaria, cuatro de una carrera uni-
de alguien o de un grupo, y porque quien sabe versitaria y tres de posgrados: ¿qué se entiende
escribir está en condiciones de manipular a por «calidad de la educación»? Así como Pedro
otros. Como forma de democratización, porque Salinas afirma que lo que ha producido la es-
la escritura y, por supuesto, la lectura —a través cuela son leedores y no lectores, puede también
del ejercicio de la crítica—, permite establecer decirse que ha producido escribidores y no
relaciones intelectuales con alguna igualdad y, escritores. Pero es un reto para quienes trabaja-
por lo tanto, estar en condiciones para la con- mos en el espacio de la educación escolarizada
certación y para reconocer las diferencias ideo- (escuelas y universidades) propiciar el salto
lógicas con los demás; democratización porque hacia la asunción de la escritura —y con esta
la escritura y la lectura presuponen el acceso al la lectura— como una práctica decisiva para la
saber universal y, con ello, a la comprensión de emancipación y para dar sentido a la existencia:
los fenómenos sociales y políticos. a la vida de uno mismo y a la de los otros.

La escritura es un instrumento poderoso para Es necesario preguntarnos cuándo la lectura y


potenciar el pensamiento, pues implica poner la escritura no logran sus efectos y sus propósi-
en acción un razonamiento fino y un modo de tos y por qué tanto la una como la otra llegan a
obrar cauteloso y ponderado con las palabras. ser inútiles e improductivas. Es decir, en qué cir-
Es paradójico, sin embargo, que hoy, cuando la cunstancias es preferible no leer ni escribir. Una
educación escolarizada ha arropado a índices primera circunstancia es de carácter pragmáti-
amplios de la población, la escritura y la lectura co: si no necesito comunicarme a través de la
no hayan logrado sus efectos en la formación escritura porque no tengo nada qué comunicar
de un ciudadano crítico y comprometido con con alguna trascendencia, entonces, por mucho
un determinado proyecto social. Nos aterra, que me insistan sobre la importancia del escribir
por ejemplo, que personas que han pasado por o de hablar sobre los textos, no podré hacerlo
más de nueve años de escolaridad vendan por de manera natural. Una segunda circunstancia
unos cuantos pesos el derecho al voto en las es de carácter axiológico: si se me impone la es-
elecciones parlamentarias; pero más grave aún critura como un deber (académico, económico,
es en quienes las pagan, que han cursado hasta familiar, etc.) y no como una decisión personal,
posgrados. Esto significa que se ha alfabetizado como posibilidad de interacción con los otros
“Afrodita”. Cosmogonía. 1993. Sanguina sobre papel. 70 x 100 cm. Detalle.

38 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Fabio Jurado Valencia

y de posicionamiento ideológico, entonces Los rastros del lector en


escribir será solo una mimetización en donde, el acto de interpretar
por supuesto, no habrá destinatario, porque el
discurso fingido no forma destinatarios. La comunicación electrónica es otro asunto in-
herente a la educación. El permanente contacto
Vista así, la escritura, y a la vez, la lectura, pare- con la realidad virtual a través de sus diferentes
ce instaurar una necesaria dimensión afectiva mecanismos ha conducido a una reconcep-
y de identidad entre el sujeto que la ejerce y tualización de prácticas tan definitivas en la
la acción misma. Es una identidad entre sujeto escuela como lo son la lectura y la escritura. Es
y hacer: el sujeto hace para auto-reconocerse o necesario reconocer que los efectos obsesivos de
para completarse, aun a pesar de los obstáculos la lectura tienen su origen en esa capacidad de
y las dificultades. Si esta relación de identidad juego de la mente, en donde simultáneamente
—que es búsqueda— no se actualiza en el acto se construyen campos diversos de sentido y, en
del escribir, la «buena voluntad» no basta. Esta- consecuencia, se generan tensiones afectivas y
nislao Zuleta, con Nietzsche, diría que aquí se orgánicas en el lector, y esto es precisamente
trata más bien de una «voluntad de dominio», lo que los niños vivencian cuando viajan por
de un empuje y de una persistencia por hacer Internet o se desplazan en máquinas virtuales.
de la lectura-escritura una posibilidad de la También aquí cabe preguntarse cuándo la aca-
comunicación, con todo lo que le es afín: la demia podrá recurrir a estas experiencias para
persuasión, la divergencia, la provocación, la fortalecer la capacidad de lectura y de escritura,
interlocución. Esto es lo que Rulfo, por ejem- por cuanto son potencialidades de los niños y
plo, logra cuando entre los intersticios de sus los jóvenes. Porque no es que los jóvenes uni-
cuentos introduce la interpelación crítica, como versitarios no sepan leer ni escribir, tampoco
ocurre en el cuento «Luvina»: que no quieran hacerlo, sino que hay unos mo-
Un día traté de convencerlos de que se fueran a dos de leer y de escribir distintos a los modos
otro lugar, donde la tierra fuera buena. ¡Vámonos de canónicos, y es a través de estos modos que la
aquí! —les dije—. No faltará modo de acomodarnos institución educativa, en sus distintos estadios,
en alguna parte. El gobierno nos ayudará. tiene que propiciar condiciones pedagógicas
para su fortalecimiento.
Ellos me oyeron, sin parpadear, mirándome desde el
fondo de sus ojos, de los que solo se asomaba una En general, este es un campo abierto a la in-
lucecita allá muy adentro. vestigación. Lo cierto es que, como lo hemos
dicho, la lectura es posible también por un
—¿Dices que el gobierno nos ayudará, profesor? ¿Tú diálogo con el texto, lo que supone reconocer
no conoces al gobierno? que los textos piensan, provocan y seducen
Les dije que sí. hacia la acción. En otro momento he llamado
la atención sobre la fuerza dialogante con los
—También nosotros lo conocemos. Da esa casua- textos cuando en ellos dejamos huellas, a través
lidad. De lo que no sabemos nada es de la madre de múltiples signos que nos inventamos, como
del gobierno. los tipos de subrayados, dibujitos al margen
Yo les dije que era la patria. Ellos movieron la cabeza e, inclusive, enunciados y remisiones a otros
diciendo que no. Y se rieron. Fue la única vez que he textos: es la escritura paralela a la lectura. Es
visto reír a la gente de Luvina. Pelaron sus dientes decir, el lector simbólico también alega, como
molenques y me dijeron que no, que el gobierno no también lo hace cuando escribe. Alegar en el
tenía madre. trayecto de la lectura es insinuar una fuerza
hacia la escritura. ¿Puede la escuela, incluida
Y tienen razón, ¿sabe usted? El señor ese solo se aquí la universidad, formar sujetos dialogan-
acuerda de ellos cuando alguno de sus muchachos tes? Presumo que sí. Pero el asunto tiene que
ha hecho alguna fechoría acá abajo. Entonces manda ver con la formación pedagógica del profe-
por él hasta Luvina y se lo matan. De ahí en más no sorado universitario y con la identidad en el
saben si existe. (96) oficio de ser maestros.Una manera de rastrear
Ricoeur dice que la escritura es la manifesta- los niveles de lectura crítica en los estudiantes
ción íntegra del discurso, y nosotros diremos consiste en identificar las otras voces que todo
por ahora que la escritura abre camino para acto de interpretación presupone: voces que
comprender lo complejos que son los discursos provienen de la experiencia y de otras lectu-
mismos. De hecho, la actividad de leer (enten- ras. Son voces ya incorporadas en ese proceso
diendo la lectura como producción de sentido) dialógico que se construye en el pensamiento
es un acto de escritura o un acto de representa- interpelador y analítico de la escritura, luego
ción simbólica en nuestro pensamiento: al leer de pasar por muchas lecturas y discusiones.
reconstruimos la escritura que ha suscitado la La escenificación de la experiencia a través de
acción de interpretación, porque dicho acto es, la palabra (la experiencia pedagógica en este
de cierto modo, un acto de escritura. caso) es un indicador del grado de autenticidad
de la escritura y de lo dicho en ella: esto que
está aquí escrito es irrepetible.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 39

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La interpelación y la fuerza crítica de la escritura

Digamos que la escritura es la representación a cualificar progresivamente a los estudiantes


de la representación, pues en ella se intenta en la escritura vincula a los profesores de todas
configurar lo que el pensamiento elabora sobre las áreas curriculares, pues se aprende a leer y
la base de otro pensamiento —el pensamiento a escribir según los códigos propios de cada
vehiculado en los textos—. Lo que resalta aquí, disciplina.
al poner la escritura de los jóvenes en el esce-
El reto pedagógico de todo maestro radica en
nario de otra escritura —la escritura que da
cuenta de una indagación—, es la aprehensión el tipo de problema o de tópico que le propone
de otro modo de ver los procesos de lectura y al estudiante para activar sus competencias
de escritura por parte del docente. Se suspende lecto-escritoras. El profesor debe ayudarse de
la mirada prescriptiva, descalificadora y dis- todos los materiales posibles e interactuar con
criminatoria para reconocer las diferencias y los estudiantes en una relación de pares, como
el aprendizaje, por incipiente que este sea. No pude constatarlo en un colegio del Pozón, en
se trata entonces de buscar la carencia, sino de Cartagena, a propósito de un proyecto de aula
buscar lo que ya se tiene para, desde allí, desde alrededor de la champeta: los estudiantes se
esta forma de balance, definir estrategias que negaban a escribir sobre qué era el romanti-
permitan la cualificación permanente. Esta cismo y optaban por copiar del libro de texto;
cualificación no es más que la continuación mientras que sobre la champeta escribían con
de un proceso que nunca se cierra: aprende- un entusiasmo enorme y tenían discusiones
mos a leer y a escribir durante toda la vida, orales intensas.
descubriendo siempre lo que son esas dos La evaluación en el contexto escolar se asume
acciones; es decir, siempre estamos en el jue- no como una práctica panóptica, sino como una
go metacomunicativo: si quienes escribimos práctica para el fortalecimiento del aprendizaje,
con cierta regularidad dejáramos de hacerlo en donde se espera que los saberes construidos
por unos cuantos meses, tendríamos grandes constituyan redes convergentes y en donde se
dificultades para arrancar de nuevo; de hecho supone que el sujeto sigue aprendiendo con la
ocurre cuando, en el contexto universitario, mediación de los textos. Al respecto, Gardner
nos corresponde abandonar transitoriamen- dice que «en lugar de imponerse de forma
te la escritura propiamente académica para
externa en momentos inoportunos durante el
hacer escritura meramente burocrática, como
curso, la evaluación tendría que formar parte
director de un departamento o de un instituto.
del entorno natural del aprendizaje» (188). La
champeta, hacia la década de 1990, hacía parte
El horizonte pedagógico de del «entorno natural» de los jóvenes de Car-
la lectura-escritura tagena. A partir de la champeta estos jóvenes
El horizonte pedagógico de la metacomunica- hicieron converger sus discusiones hacia la
ción presupone tener la disposición del profesor poesía de Nicolás Guillén, de Candelario Obeso
para leer estructuras profundas en los escritos y de Helcías Martán Góngora, autores repre-
de sus estudiantes y no anclar la mirada úni- sentativos de la «poesía negrista», y, a partir de
camente en las estructuras superficiales (la sus obras, fue necesario hacer un rastreo his-
«deficiente redacción»; los maestros dicen que tórico de la presencia de la cultura africana en
los alumnos «no saben escribir», que «no se América, pero también comprender el carácter
entiende nada»). Leer estructuras profundas subversivo de la poesía cuando en la escritura
en discursos escritos con anomalías sintácticas se le da un lugar a la oralidad y se rompe con
revela un compromiso y una actitud pedagógi- la norma de la convención que aquella impone.
ca consecuente con el oficio de ser maestro: si En «el entorno natural del aprendizaje» los
hay estructura profunda, es decir, si hay cons- saberes dialogan y se representan en esos es-
trucción de sentido, hay entonces un punto de quemas que la psicología cognitiva identifica
partida para la interacción con el estudiante; en como «mapa conceptual» y que aquí podría-
este reconocimiento de la estructura profunda, mos llamar «macroestructura cognitiva». La
el profesor asume el rol de un corrector de estilo: fuerza de la escritura está orientada siempre
aspira a que sus estudiantes descubran la ano- por unos esquemas previos, y estos esquemas
malía y procedan a reescribir, algo inherente a devienen de la experiencia de la lectura: según
quienes escribimos: a todos nos corrigen. como uno lee uno escribe. En esto radica la
Pero aparece el dilema sobre qué tanto escri- potencia de la pedagogía: se trata de analizar
ben los profesores universitarios, tanto para el cómo funcionan los textos para aprender a
desarrollo de sus clases como para los medios dominarlos y a producirlos; no se trata de
académicos: revistas, portales y páginas web enseñar a leer y a escribir, porque esto no es
y libros. Hemos de considerar que solo quien posible; se trata de aprender a interpretar los
escribe con una cierta regularidad puede fungir múltiples textos de la cultura en un proceso de
de interlocutor con otros que también escriben. interlocución para luego producir otros textos;
Y en la academia universitaria se ha de escribir un interlocutor fundamental, insistamos, es
en todas las áreas. El compromiso de ayudar el maestro.

40 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Fabio Jurado Valencia

“Selene-Luna”. Cosmogonía. 1993. Sanguina sobre papel. 70 x 100 cm.


De allí la necesidad de hablar sobre los textos del espectáculo y del atletismo. El visitante del pasado
en los distintos escenarios que comprometen a que reconocía fácilmente las aulas de hoy tendría
la vida académica e, incluso, más allá de dichos dificultades para comprender el mundo extraescolar
escenarios: la lectura se afianza, se materializa, de un niño de diez años. (2000, 46)
en unos tiempos posteriores al del acto mismo
Hay, en efecto, una brecha cada vez más grande
de leer. Los simposios internos de los estudian-
entre el mundo de la escuela y el mundo de
tes en cada carrera constituyen, entre otras, una
manera de socializar la experiencia de trabajo afuera: el mundo de la escuela se rezaga frente
con estos materiales que le dan fundamento a la al movimiento vertiginoso de las herramientas
formación profesional: los textos son dispositi- virtuales; hay que decir que la escuela perdió
vos de los acervos investigativos de un campo. su lucha contra los medios, y ahora hay que
buscar abrirle la puerta al enemigo para con-
Finalmente, es necesario reiterar lo inútil de certar con él, pero sin perder de vista al libro
ofrecer cursos compensatorios para resolver como materia impresa y estética, suscitadora
los problemas con la escritura; estos problemas de asombros.
no se resuelven con cursos remediales, sino
viviendo la escritura a partir de un interés por
un campo y a través de la interacción en el seno El lugar de la oralidad y la
de una comunidad. Al respecto, Gardner nos investigación de los maestros
convoca para tomar conciencia de este abismo Frente a estos dilemas, la investigación con los
y reconocer el carácter conservador de la insti-
maestros puede ayudarnos a ser más propositi-
tución educativa:
vos y a comprender por qué ocurre lo que ocu-
[…] aparte de unos cambios relativamente superficia- rre y por qué somos como somos. En La escuela en
les, personas de 1900 que fueran transportadas por la tradición oral (1999), con un grupo de maestros
arte de magia al mundo de hoy reconocerían la mayor de distintas regiones del país hemos podido
parte de lo que acontece en las aulas: el predominio mostrar que existen muchas posibilidades para
de las disertaciones, la insistencia en los ejercicios, hacer sentir la necesidad de la lectura y la es-
los materiales descontextualizados y actividades que critura entre los niños y los jóvenes, sobre todo
van desde la lectura de textos elementales hasta las cuando las propuestas curriculares se sustentan
pruebas semanales de ortografía […] en proyectos de aula. Una de las experiencias
En la sociedad moderna, los niños tienen acceso a relevantes en este libro es la de Helena Roldán,
un abanico de medios de comunicación que habría quien, con sus estudiantes de grado once del
parecido milagroso en épocas anteriores […] Los Instituto Femenino de Enseñanza Media Profe-
hábitos, las actitudes y los conocimientos de estos sional de Quibdó, adelantó un proyecto sobre la
jóvenes no solo reciben la influencia —que quizá no recopilación de historias orales contadas por los
sea la principal— de quienes pueblan su entorno ancianos de la ciudad y de las veredas cercanas.
inmediato, sino también de los héroes y protagonis- Maestra y estudiantes lograron rastrear huellas
tas que aparecen en los medios de comunicación, de la cultura africana en las historias y leyendas
especialmente las figuras casi irreales de los mundos narradas por los ancianos, así como identificar

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La interpelación y la fuerza crítica de la escritura

las causas de la pérdida paulatina de la tradición confundan frente a lo que la escuela quiere de
oral entre los jóvenes: ellos; tal confusión conduce a estereotipos y a
la instalación de escrituras artificiales, es decir,
Nievelina Palacios, de 37 años, es un ejemplo de
«lo que el maestro quisiera que yo escribiera».
la modernidad; al ser entrevistada por un grupo de
Y es esta artificialidad lo que da lugar a sujetos
estudiantes del curso 11B conformado por Sandra
alienados por el poder y por la trampa.
Carrillo y otras, acerca del conocimiento sobre mitos
y leyendas respondió: «[…] son historias que han pa-
sado, como la existencia del indio de agua que salía a Bibliografía
calentarse anteriormente a los fogones de leña; vivían
metidos bajo las peñas; son cosas que nos contaban
Bajtín, Mijail. 1982. Estética de la creación verbal.
los viejos y que no eran ofensivas, sino cosas creadas
México: Siglo xxi.
por la naturaleza o algo así parecido… mi abuelita nos Bloom, Harold. 2000. Cómo leer y por qué. Bogotá:
contaba esas historias pero yo no me acuerdo pues Norma.
tengo la cabeza ocupada en otras cosas y ni siquiera Eco, Umberto. 1981. Lector in fabula. Barcelona:
tengo tiempo de contarle a mis hijos historias de esa Lumen.
naturaleza, pues llego muy cansada y no me queda Eco, Umberto. 1988. De los espejos y otros ensayos.
tiempo… según contaba mi abuela que le habían Barcelona: Lumen.
contado a ella los abuelos antiguos, esas cosas sí se
Eco, Umberto. 1992. Los límites de la interpretación.
veían, eso era real […]». (Roldán, et al 21)
Barcelona: Lumen.
Obsérvese el concepto de modernidad que Freire, Paulo. 1997. La educación en la ciudad. México:
puede inferirse en este texto y cómo el sentido Siglo xxi.
de comunidad se quiebra frente a los afanes de
Garrido, Felipe. 1999. El buen lector se hace, no nace.
la gente en la búsqueda de la sobrevivencia:
México: Planeta Ariel.
los afanes son otro obstáculo en la posibilidad
de formar lectores críticos y en la oportunidad Gardner, Howard. 2001. La inteligencia reformulada.
para vivir en y con la escritura. En el desarrollo Barcelona: Paidós.
del proyecto de la maestra y sus estudiantes Gardner, Howard. 2000. La educación de la mente y
aparecen algunas de esas historias que eran con- el conocimiento de las disciplinas. Barcelona: Paidós.
tadas en corrillo por los viejos y que ahora son Jurado, Fabio. 1997. Investigación, escritura y educa-
recopiladas y transcritas al computador por las ción. Bogotá: Universidad Nacional.
estudiantes para luego ser leídas y analizadas Jurado, Fabio. 2001. Formación del profesorado
en el aula; veamos una: y prácticas educativas en el área del lenguaje y
La señora Aura Arriaga Manyoma, refiriéndose al de la literatura en América Latina. Revista Textos
duende expresa: 27: 29-38
Jurado, Fabio. 2008. La formación de lectores
Dicen que el duende es un espíritu que bajó del cielo
críticos desde el aula. Revista Iberoamericana de
porque peleó con Cristo y vivía muy enamorado y
Educación 46: 89-105.
llegó a la tierra porque le gustan las mujeres bonitas.
Les demuestra su interés tirándoles piedra; la gente Lomas, Carlos (comp.). 2001. ¿Educar o segregar?
se atemoriza y sigue tirando piedra. Alguien llega y Materiales para la transformación de la educación
le reza una oración para espantarlo y luego él se secundaria. Bogotá: Universidad Nacional de Co-
va causándole estragos. Cuando las muchachas lombia- Cooperativa Editorial Magisterio.
están durmiendo él les sopla el oído y las chicas se Ricoeur, Paul. 1985. Tiempo y narración. 2 tomos.
levantan y el duende sale corriendo. El duende es un Traducción de Agustín Neira. México: Siglo xxi.
hombre pequeño, con un sombrero muy grande que Ricoeur, Paul. 1976. Teoría de la interpretación. Méxi-
lo tapa todo y así él juega con las muchachas. (30) co: Siglo xxi-Universidad Iberoamericana.
Estos son textos que nos ponen en el dilema Roldán, Helena, et al. 1998. Muestra de tradición
sobre qué es la literatura; diría que desde el oral en el Chocó. En La escuela en la tradición oral.
momento en que se lleva a la escritura una Bogotá. Universidad Nacional de Colombia- Plaza
historia ficticia, inventada, y con un cariz es- & Janés.
tético, se hace literatura. Aimé Césaire, llamó Rulfo, Juan. 1987. Obras. México: Fondo de Cultura
«oralitura» a esta expresión cultural mediada Económica.
por la oralidad. La oralidad es una construc- Salinas, Pedro. 1995. El defensor. Bogotá: Norma.
ción discursiva que no puede eludirse en este
Vasconcelos, José. 2001. La editorial universitaria.
proceso de dominio fuerte de la escritura; de
En José Vasconcelos y el espíritu de la universidad.
hecho, solo por la oralidad y su fuerza inter-
México: unam.
peladora —sabemos alegar y reclamar— la
escritura logra constituirse; la escuela peca Voloshinov, Valentin. 1992. El marxismo y la filosofía
cuando censura demasiado a la oralidad, siendo del lenguaje. Madrid: Alianza.
esta la manifestación de la lengua viva. Esta Zuleta, Estanislao. 1985. Sobre la idealización en la
censura es lo que conduce a que los niños se vida personal y colectiva. Bogotá: Procultura.

42 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Gabriel Rudas Burgos*

La literatura como lucha estética


del sujeto (sobre Harold Bloom)

He escrito más versos que verdad.


He escrito principalmente
porque otros han escrito.
Si no hubiese habido poetas en el mundo,
¿sería yo capaz de ser el primero?
¡Nunca!
Sería un individuo perfectamente permisible,
tendría casa propia y moral.
¡Señora Gertrudis!
¡Limpió mal este cuarto:
sáqueme esas ideas de aquí!
Fernando Pessoa

N
Resumen ada más alejado del lugar común
La idea de intertextualidad desafía la noción de un sujeto acerca de la creación literaria que este
más allá del texto, la posibilidad de pensar los textos como poema de Fernando Pessoa. Cuando
originales y la idea de un valor literario independiente. Este
artículo examina cómo las ideas teóricas del crítico literario el poeta se enfrenta a lo establecido,
Harold Bloom abren la posibilidad de continuar pensando cuando se desvía de la moral tradicional, de la
estas categorías en el contexto de la crítica literaria con-
temporánea. Además, propone considerar la expansión del
ideología y de los discursos dominantes, lo hace
sujeto como una función social de la literatura que se deriva como parte de su lectura en la tradición poética.
implícitamente de la reinterpretación que hace Bloom del Es más, el acto de escribir, lejos de tener su origen
concepto de intertextualidad.
en la inspiración de un ser que expresa la verdad
Palabras clave: Harold Bloom, intertextualidad, influencia, esencial de la realidad y de su propia alma, es
valor literario, subjetividad.
causado principalmente por el encuentro del
poeta con la escritura que lo precede. Ahora
Abstract bien, esto puede o no ser cierto para el proceso
Literature as an Aesthetic Struggle of the Subject de creación tal como lo percibe cada poeta. Pero
(on Harold Bloom) cuando el lector se encuentra con el resultado
The idea of intertextuality challenges the notion of a subject de esta creación, parece imposible que ese texto
beyond the text, the possibility of thinking the text as an ori- que está leyendo logre escapar del fantasma de
ginal, and the idea of literature possessing an independent la referencia, de la cita oculta a lo ya escrito.
value. This article examines how the theoretical ideas of El autor:
literary critic Harold Bloom open the possibility to continue Si cada texto supone la existencia de los textos
thinking these categories within contemporary literary criti- * Profesional en Estudios Litera-
cism. Also, the article proposes the expansion of the subject anteriores, entonces no es posible hablar de rios de la Universidad Nacio-
as a social function of literature, implicitly derived from que los textos tengan un sentido final que se nal de Colombia. Ha trabajado
Bloom’s reinterpretation of the concept of intertextuality. como asistente de investiga-
sustraiga a lo que ha sido escrito. La imposibi- ción, profesor y promotor de
Keywords: Harold Bloom, intertextuality, influence, literary lidad de encontrar o fijar el significado último lectura en varias instituciones.
value, subjectivity. Ha publicado los artículos «La
de un texto es una de las ideas que ha tenido
autonomía del crítico: entre la
más repercusiones en la crítica literaria desde originalidad y el situarse en el
el siglo xx; los textos no tienen un sentido en sí mundo (sobre Edward Said)»
(Literatura: teoría, historia, crí-
mismos, sino que lo construyen a través de una tica 6, 2007) y «La poesía en-
infinita red de relaciones con otros textos y otros tre la historia: observaciones
elementos extratextuales. Julia Kristeva, reescri- acerca de la crítica de Octa-
vio Paz» (Phoenix 10, 2008).
biendo las reflexiones de Mijaíl Bajtín sobre el Actualmente adelanta estudios
carácter dialógico de la literatura, retomó estas de posgrado en Literatura His-
consideraciones y acuñó el término intertextua- pánica en la Universidad de
Cincinnati, Estados Unidos.
lidad, con el cual la crítica literaria académica ha
Recibido: agosto, 2008/ Aceptado: junio, 2009 abordado este fenómeno: gabrielrudas@gmail.com

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La literatura como lucha estética del sujeto (sobre Harold Bloom)

La palabra [el texto] es un cruce de palabras [de sal» del arte. Esto hace pensar que su postura
textos] en que se lee al menos otra palabra [texto]. no es más que la resistencia tardía frente a
[…] Todo texto se construye como mosaico de citas, las nuevas concepciones teóricas que en gran
todo texto es absorción y transformación de otro texto. medida se desprenden del concepto de intertex-
En lugar de la noción de intersubjetividad se instala tualidad, de modo que es muy común descartar
la de intertextualidad, y el lenguaje poético se lee, al su defensa de la literatura como un episodio
menos, como doble. (Kristeva 190) de conservadurismo o, incluso, pensar que se
trata de alguien que simplemente desconoce las
Aunque el proyecto del estructuralismo y la
reflexiones teóricas actuales.
semiótica ha perdido gran parte de la vigencia
que alguna vez tuvo, el concepto de intertex- El presente artículo se propone rastrear algu-
tualidad, y la idea de que los textos solo se nas de las bases teóricas de la crítica literaria
configuran en su relación con otros textos, de Harold Bloom y el modo en que, muchas
sigue teniendo consecuencias en la lectura veces de un modo no explícito, este crítico ha
crítica de la literatura. Interpretar cada texto respondido a algunas de las reflexiones que han
como intertexto implica que el autor como sustentado las posturas de la crítica contempo-
sujeto productor de textos pierde su prioridad ránea. Específicamente, este artículo se propone
en el análisis, desaparece y se transforma en explorar cómo Bloom reconstruye el concepto
un significante producto de una red discursiva de intertextualidad de tal modo que, aceptando
(Kristeva 204). Por otra parte, considerar un sus implicaciones, sea posible hablar de origina-
texto como original en el sentido de algo nuevo, lidad y, por lo tanto, de un posible valor estético
completamente separado de otras produccio- de la literatura. En segundo lugar, se pretende
nes textuales, se torna insostenible. Además, mostrar cómo la definición de la literatura de
las influencias literarias y no literarias que Bloom, a pesar de él mismo, no implica una
configuran un texto poético hacen que no solo percepción del texto literario independiente de
sea inseparable de otros textos, sino también los problemas sociales, sino una postura sobre
de las fuerzas y circunstancias sociales en las la función social de la literatura: la expansión
cuales es producido y leído; todos los textos, in- estética del sujeto.
cluidos los literarios, dialogan con los discursos
sociales y hacen parte de las fuerzas históricas
que los rodean. Esta interacción del texto con
*
su entorno social, que ocupa buena parte del El hecho de que hasta los poetas más fuertes estén
interés de Bajtín (305), podría implicar que el sometidos a influencias no poéticas es algo evidente
texto se construye principalmente en función incluso para mí; pero, una vez más, lo que me interesa
de las relaciones sociales y se configura como es únicamente el poeta en un poeta o el ser poético
una fuerza social. aborigen. (Bloom 1991, 20)2

De modo que la noción de intertextualidad En esta afirmación se puede encontrar, por


hace que la crítica literaria se enfrente a varias supuesto, el intento de Bloom por reivindicar
cuestiones fundamentales: en primer lugar, la una lectura autónoma de los textos literarios.
imposibilidad de un texto original; en segundo Sin embargo, al leerla detenidamente se puede
lugar, la inexistencia de un sujeto creador de un observar que, en realidad, Bloom está recono-
texto, y en tercer lugar, la inviabilidad de leer ciendo en ella que el poema está construido
un texto literario como algo autónomo. Es así también a partir de lo no poético. La cuestión
como, hoy en día, para ciertos segmentos de la que surge entonces es: ¿cómo es posible, aun
crítica académica contemporánea se ha hecho reconociendo la existencia de elementos no
1. Al respecto véase, por
ejemplo, su prefacio a El imposible leer algún texto como literario y se poéticos en un poema, encontrar algo auténti-
canon occidental (2004, ha preferido hablar simplemente de textos con camente poético? ¿Qué es ese poeta en un poeta?
25-51).
implicaciones políticas. En ausencia de un autor,
2. Ocupado más de cierta De esta última afirmación se desprende que
particularidad textual que de una originalidad y de una autonomía, en
la cuestión del elemento propiamente poético
de la convencionalidad de ausencia, en suma, de un posible valor estético,
los términos, para Bloom, de un poema está fuertemente ligada a lo que
el problema de la diferen- se ha buscado la ideología como el único centro
Bloom llama la teoría de la influencia poética.
ciación de los géneros lite- posible de la interpretación.
rarios no es muy importan- Ahora bien, de todos los planteamientos de la
te. Y como suele suceder
en las corrientes más re-
En medio de esta situación de la crítica acadé- semiótica textual, es justamente la cuestión de
cientes de crítica literaria, mica, podemos ubicar la obra del crítico literario la intertextualidad la que más repercusiones
cuando se habla de poe-
ta, poesía, poético, etc.,
norteamericano Harold Bloom. Bloom es cono- tiene en la teoría de la influencia de Bloom.
él puede referirse también cido como alguien que reivindica a toda costa el Aunque ya en La angustia de las influencias dice
a novelistas, ensayistas o
dramaturgos. Es así como valor estético autónomo de los textos literarios, que ninguna rama de crítica europea de su mo-
Bloom habla de Pynchon, lo que lo ha llevado a acalorados debates contra mento ha contribuido a la comprensión de los
Emerson, Shakespeare y
Freud como poetas. Adop- las escuelas críticas actuales que han tomado poemas (1991, 21), la deuda de sus teorías con
taré de aquí en adelante la el camino de interpretación descrito arriba1. la intertextualidad desarrollada por la crítica
misma flexibilidad de tér-
minos y usaré indistinta- En Bloom encontramos términos como «genio francesa es evidente. Veamos, por ejemplo, este
mente poesía y literatura. literario», «canon occidental» o «valor univer- párrafo de Poesía y represión:

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Gabriel Rudas Burgos

“Alfa centauro”. Cosmogonía. 1993. Sanguina sobre papel. 140 x 180 cm. Detalle.
Hay pocas nociones más difíciles de expulsar que ese partida para su manera de abordar la lectura
«sentido común» que afirma que un texto poético es intertextual de la literatura.
autosuficiente, que tiene un significado o significados
En su Anatomía de la crítica, Northrop Frye afir-
que puedan establecerse sin referencia a otros textos
ma que una pieza literaria puede ser leída a
poéticos. En casi todos los lectores hay algo que in-
partir de varias fases de interpretación, donde,
tenta decir: «aquí hay una poema y ahí un significado,
en primer lugar, existe una lectura literal, y
y tengo la razonable certeza de que ambos pueden
luego se profundiza cada vez más en la inter-
unirse». Desafortunadamente, los poemas no son
pretación hasta llegar a una fase anagógica o
cosas sino apenas palabras que se refieren a otras
referente a la totalidad, a la mejor manera de
palabras, y aquellas palabras se refieren además a
ciertas teorías medievales de la lectura 3. Al
otras palabras, y más aún, se adentran en el mundo
igual que los estructuralistas, Frye defiende la
superpoblado del lenguaje literario. Todo poema es
necesidad de encontrar una unidad mínima del
un inter-poema, y toda lectura de un poema es una
texto para iniciar el proceso de interpretación
inter-lectura. (Bloom 2000b, 17)
crítica; solo que mientras ellos proponen como
Ahora bien, a pesar de la evidente cercanía in- componente mínimo de análisis un elemento 3. Véase, por ejemplo, la
«Carta a Can Grande della
cluso terminológica de Bloom con Kristeva, la lingüístico (signo, sema, etc.), la unidad para Scala de Verona», atribuida
cual corresponde a un momento menos hostil a Dante, donde se dice que
el estudio del poema en Frye, que él denomina los textos literarios, como
de Bloom hacia este tipo de aproximaciones símbolo, es entendida como una imagen poética. los sagrados, deben ser
leídos en dos niveles: uno
teóricas, es importante resaltar que él decide En lo que él llama «fase mítica» de la lectura, los literal, donde se encontra-
reemplazar la noción de intertexto por la de símbolos son interpretados como arquetipos: ría el primer y más obvio
significado, y uno alegó-
interpoeta e interpoema. El primer término rico, donde se buscarían
[El arquetipo es] la imagen típica o recurrente. Quiero
indica que la noción de autor no desaparece del relaciones no literales del
decir por arquetipo un símbolo que conecta un poe- texto. Este nivel de lectu-
todo, como veremos más adelante; el término ra puede ser propiamente
ma con otro y de este modo contribuye a unificar e
interpoema, por su parte, muestra la distancia alegórico, moral o anagó-
integrar nuestra experiencia literaria. [...] La repetición gico, es decir, referente a
que él toma frente a la semiótica en cuanto la divinidad (Alighieri 815).
de ciertas imágenes comunes de la naturaleza física,
a su intento de abordar los textos desde una Aquí también hay una fuer-
como el mar o el bosque, en gran número de poemas, te coincidencia entre Frye y
perspectiva lingüística. En efecto, si bien Bloom el estructuralismo. Nótese,
en sí misma ni siquiera puede llamarse una «coinci-
está retomando la intertextualidad como pers- por ejemplo, que Umber-
dencia», que es el nombre que damos a la parte de to Eco retoma esta misma
pectiva de lectura, su teoría de las relaciones tradición de lectura medie-
un diseño cuando no sabemos cómo emplearla. Pero
poéticas se configura a partir de una tradición val alegórica para construir
sí indica cierta unidad en la naturaleza que la poesía una teoría donde la inter-
crítica diferente a las exploraciones del estruc- pretación esté limitada por
imita y en la actividad comunicante de la que es parte un sentido literal inicial. En
turalismo francés. Específicamente, es en las
la poesía. (Frye 135; énfasis añadido). el caso de Eco, este sentido
propuestas del crítico literario Northrop Frye, literal es lingüístico y parte
de una supuesta estructura
una de sus principales influencias académicas Ya no se trata de encontrar el sentido de un poe- cerrada de cada texto (Eco
(Polansky 237), donde se encuentra el punto de ma, sino el sentido de los arquetipos, es decir, 25-40).

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La literatura como lucha estética del sujeto (sobre Harold Bloom)

de esas imágenes que no están en un poema en todo lo reducen, ya sea a imágenes o a ideas, a
particular, sino entre los poemas, en aquello que cosas dadas o a fonemas. La crítica moral y otros
conecta un poema con otro. Esta forma de concebir tipos descarados de crítica filosófica o psicológica lo
la poesía es sorprendentemente próxima a las reducen todo a conceptualizaciones rivales. Nosotros,
reflexiones acerca de la intertextualidad de las cuando reducimos algo, lo reducimos a otro poema.
cuales nos hemos ocupado: no es en un texto (Bloom 1991, 110)
sino más allá de este donde se encuentra un
La teoría de Bloom no intentaría ver (o por lo
significado, pues los textos siempre remiten a
menos no directamente) cómo cada texto repite
ciertos elementos anteriores y exteriores a ellos.
algo genérico de toda la literatura, sino cómo
Sin embargo, he decidido retomar a Frye pues
esa repetición se da entre un poeta particular
hay un punto fundamental en donde Bloom se
frente a un poema o poemas particulares. Desde
acerca bastante a él: cuando habla de relaciones
esta perspectiva, adquiere sentido la idea de
entre poemas, Bloom no piensa en un espectro
reducir un poema a otro poema. En el estudio
amplio y difuso de relaciones intertextuales;
de la poesía debemos ver cómo, en el poema que
para él, cada poema se relaciona con otros de tal
leemos, se da la presencia de un poema o poe-
modo que su particular tipo de relación puede
mas anteriores. Pero, como bien lo sintetizaba
describirse de acuerdo con ciertas categorías
Edward Said alguna vez refiriéndose a Bloom,
limitadas. Es decir, así como las imágenes poé-
esa relación entre poemas, ese «diálogo» (para
ticas de Frye, al repetirse, pueden entenderse
ponerlo en términos de Bajtín o de Kristeva),
y describirse de acuerdo con algunos arqueti-
no es ninguna «reunión para tomar el té» (Said
pos, para Bloom, las imágenes poéticas de un
210), sino una terrible batalla textual.
poema, en su relación con las de otros poemas,
pueden entenderse y describirse de acuerdo con La poesía les llega solo a aquellos que se encuentran
ciertas categorías limitadas de relación poética. en una horrenda necesidad imaginativa de ella [...]. Y
Estamos hablando, por supuesto, de los cocientes esta necesidad es aprendida mediante la experiencia
revisionistas. que tiene el joven poeta o efebo del Otro cuya funesta
grandeza es aumentada por el hecho de que el efebo
Las proposiciones o cocientes revisionistas
lo ve como una ardiente claridad contra un fondo de
(revisionist ratio) que propone Bloom a lo largo
sombras, como ve [...] Ahab a la Ballena Blanca o
de La angustia de las influencias son seis tipos
Ezequiel al Querubín Protector. [...]. El Querubín sólo
de maneras en las que se da esta relación
protege, es decir, aparece sólo para obstaculizar la
interpoética. No me interesa aquí hacer una
marcha. (Bloom 1991, 46-47)
sinopsis de los cocientes; basta decir que, como
primer paso para la interpretación, proponen La primera experiencia literaria del poeta es
el rastreo de ciertos elementos de un poema lectora, y es a partir de la lectura que encuentra
para relacionarlos con otro. Si recordamos que eso de lo cual «tiene la horrenda necesidad»
el arquetipo es un «símbolo que conecta un de participar como poeta. Pero aquel poeta o
poema con otro», podemos aventurar que los poetas que el efebo ha leído ya han dicho lo
cocientes revisionistas de Bloom son otra forma que este podría decir. En ese sentido, ese poeta
de entender los arquetipos. Es en este sentido en anterior, que Bloom llama precursor, a la vez
que Bloom retomaría una de las implicaciones que le ha mostrado al poeta nuevo la creación,
más interesantes del arquetipo de Frye. Sin le impide crear. Es así como el precursor, al
embargo, aquí también nos encontramos con haber creado ya, cierra al efebo el camino de la
la principal diferencia entre los arquetipos de literatura, obstaculiza su marcha. Para Bloom,
Frye y los cocientes de Bloom. La cuestión para este proceso es análogo a los dramas familiares
Frye consistía en ver cómo ciertas imágenes se freudianos4: la poesía o la imaginación creado-
repetían en la historia de la poesía, mientras que ra se presentan ante el poeta como la madre,
Bloom busca a través de los cocientes revisionis- mientras el poeta precursor se presenta como el
tas «trazar anomalías» entre los poemas (2003, padre que le impide acceder activamente a esta
29), es decir, cómo se presenta la diferencia entre imaginación creadora. La lucha con el precursor
las imágenes de los poemas. La búsqueda de para poder acceder a la creación poética se da a
Bloom consiste, entonces, en hacer un mapa de través de un acto de diferenciación con respecto
Freud desarrolla las
4.
ideas del romance fami-
arquetipos de la diferenciación. Pero ¿es posible a ese precursor. El poeta, para enfrentarse a su
liar a lo largo de toda su hacer un mapa de la diferencia? ¿Cómo lograr padre, intenta desviarse de lo que él dijo (Bloom
carrera. Sus Lecciones
introductorias al Psicoa-
esto sin unificar las diferencias y homogeneizar- 1991, 17). Este intento de diferenciación es lo que
nálisis son un buen lugar las en un único esquema que termine ignorando Bloom llama mala lectura o lectura desplazada
para encontrar una des-
cripción breve tanto del
justamente eso diferente de lo que se quiere dar (misreading): el poeta, en la búsqueda de un espa-
drama familiar (alrededor cuenta? O dicho de otro modo, ¿cómo captar la cio poético, lee mal a su precursor y, a partir de
de la figura del «comple-
jo de Edipo»), así como de
diferencia entre los textos y emitir un discurso esa mala lectura, construye su propia escritura,
algunas formas de realiza- acerca de ella? es decir, asume como poeta fuerte la influencia
ciones desplazadas de del
deseos (por ejemplo en poética de su precursor:
De lo que se trata aquí es de la reducción, y de
la realización onírica de
de los deseos reprimidos) la mejor manera de evitarla. La crítica retórica, la Las influencias poéticas —cuando tienen que ver con
(Freud 1996b, 2249 ss.). aristotélica, la fenomenológica y la estructuralista dos poetas fuertes y auténticos— siempre proceden

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Gabriel Rudas Burgos

debido a una lectura errónea del poeta anterior, su acepción de diferir), es decir, la promesa de
gracias a un acto de corrección creadora que es, en una presencia estable en el futuro, y que esté
realidad y necesariamente, una mala interpretación. despojada también de ese objeto presente fijo
(Bloom 1991, 61) del cual se diferenciaría (en su acepción de ser
Pero si el poema es leído como una desviación diferente):
de un poema anterior, entonces ¿acaso ese poe- El carácter económico de la diferancia5 no implica
ma anterior es un verdadero original a partir de ninguna manera que la presencia diferida pueda
del cual surge el desvío de su poema sucesor? ser todavía reencontrada, que no haya más que una
¿El poema precursor tiene entonces un signifi- inversión que retarda provisionalmente y sin pérdida
cado fijo a partir del cual el efebo se diferencia? la presentación de la presencia, la percepción del
Si esto es así, se podría pensar que, al leer «un beneficio o el beneficio de la percepción. [...] Si
poema en otro poema», al poema precursor sí le la presentación desviada sigue siendo definitiva e
estaríamos asignando un significado último. Al implacablemente rechazada, no es sino un cierto
respecto, veamos dos fragmentos de La angustia presente lo que permanece escondido o ausente; pero
de las influencias: la diferancia nos mantiene en relación con aquello de
El joven ciudadano de la poesía, o efebo [...], desde lo que ignoramos necesariamente que excede la alter-
sus comienzos como poeta, sale en busca de un nativa de la presencia y de la ausencia. (Derrida 55)
objeto imposible, el mismo que buscó su precursor Derrida propone una suerte de diferencia in-
antes que él. (18) transitiva: ya no diferir esto o diferir de esto,
Todas las búsquedas del periodo pos-Ilustración [...] sino diferir. Y con ello intenta en últimas en-
son búsquedas que tratan de reengendrar el propio contrar una forma de lenguaje que logre referir
ser, para que este se vuelva el Gran Original [...]. una manera de pensamiento despojada de un
Desgraciadamente, en el arte, la búsqueda es más centro que lo rija. Se trata de intentar nombrar
ilusoria aún que en la vida. (78) lo innombrable, pero sin pensar, a diferencia de
los teólogos, que esto innombrable tiene algún
Podemos reescribir estas dos afirmaciones de
sentido unívoco y permanente, el cual escapa
la siguiente manera: no hay un poeta auténti-
a nuestra comprensión, pero que igual existe
camente original, todos buscan una originali-
como un todo unitario e infalible que regula
dad imposible, de modo que cada poeta está
toda comprensión posterior. Se trata más bien
intentando diferenciarse definitivamente de
de un continuo juego de ausencias y despla-
un anterior intento de diferenciación, el cual
zamientos, y, de nuevo, de formas de lenguaje
fue a su vez un intento de diferenciación, y así
que intentan dar cuenta de esta imposibilidad
sucesivamente. Si alguien lograra esta sepa-
de sentido último, de esta ausencia de metafí-
ración definitiva de lo ya dicho implicaría la
posibilidad de un significado único separado sica (Derrida 61-62). La teoría bloomiana de la
de los demás significados de la red intertextual, influencia con respecto a la originalidad central
algo que podríamos captar como un todo sepa- o última es, como ya señalamos, muy cercana a
rado y autosuficiente. De ser así, se cumpliría la de Derrida. De hecho, en La cábala y la crítica,
el deseo de la autoengendración que impulsa Bloom afirma que la cábala judía, que sirve de
la poesía. Pero todos los intentos de separación modelo y metáfora de su teoría, ya tenía en
definitiva del precursor, de decir algo por pri- cuenta las ideas que planteó Derrida. La cábala
mera vez, son, por definición, un fracaso. La es, para Bloom, una teoría de la diferencia, pues
poesía fuerte, dice Bloom, no es la superación en ella Dios es a la vez presencia y ausencia, una
de la angustia de las influencias, sino que es totalidad pero también una nada (1979, 52). Solo
la angustia de las influencias (1991, 110). Esto que la cábala detiene el movimiento interpre-
implica que en la poesía no hay, en principio, tativo de Derrida, pues hay un punto en que,
una enunciación fija final expresable de la cual siendo nada, la presencia y la ausencia coexisten
los demás hayan intentado separarse; no hay un (53). Desde la variante bloomiana de la teoría
centro iniciador que exista permanentemente de Derrida, puede entonces pensarse un tipo
y del cual parta toda la poesía, sino que toda la de movimiento de lenguaje que sí tenga un eje,
poesía es la diferenciación misma. aun cuando este eje es una nada despojada de
metafísica. En medio de su argumentación para
Esta aproximación a la poesía se acerca bastante justificar la posibilidad de usar el gnosticismo
a lo que la deconstrucción afirma con respecto judío como tropo para describir las relaciones 5. Différance (con a) viene
de différence (con e), es
al lenguaje en general. El filósofo Jacques Derri-
interpoéticas, donde estas se parecerían a los decir, diferencia. El juego
da, en una conocida conferencia, intenta expo- de Derrida consiste en al-
distintos elementos del cabalismo, Bloom dice terar la palabra sin que su
ner lo que él llama différance. La différance es un
lo siguiente: pronunciación en francés
intento de construir una categoría que se ocupe cambie. La traducción que
citamos optó por escribir
justamente de una forma de diferenciación, La influencia es el gran Yo Soy del discurso literario y «diferancia» para conser-
tanto en su sentido de ser diferente como de descubro cada vez más que su análogo más adecuado var el cambio en la vocal,
aun cuando el efecto de
diferir, pero que esté despojada de la promesa es lo que la Cábala llamaba la primera Sefirah, el «cambio mudo» en espa-
de eso que llegaría después de lo diferido (en primer atributo o nombre de Dios, Keter o la Corona ñol se pierde.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 47

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La literatura como lucha estética del sujeto (sobre Harold Bloom)

“Pléyades y Ménades”. Cosmogonía. 1993. Sanguina sobre papel. 140 x 180 cm.
Suprema. Ya que Keter, como Dios Infinito, es, al marcado por el hecho de que el lenguaje y la
mismo tiempo, ayin, o «nada». (1979, 100) poesía tienen como objetivo la construcción de
Esto significa que la teoría de la diferenciación conocimiento, Bloom considera que su función
poética tendría este eje no enunciable. Las malas va en una dirección completamente diferente:
interpretaciones que guían la influencia poética la construcción de subjetividad (Barceló 53-54).
tendrían un centro final vacío, se estructurarían
alrededor de la nada. Así, la interpretación que *
se construye a partir de las diferencias en los
poetas nunca va a llevar a una última significa- Para comprender cómo se configura la litera-
ción enunciable a la cual se reduzca toda poe- tura alrededor del problema de la subjetividad,
sía, sino que es en la diferencia misma donde hay que retomar una de las consecuencias que
se construye el poema y su lectura. Cuando mencionamos al inicio con respecto a la inter-
Frye decía que la repetición de las imágenes textualidad. Si la significación de un texto está
apuntaba a una «unidad en la naturaleza que volcada hacia otros textos y, por lo tanto, no
la poesía imita» (135), parecía insinuar que se hay un sentido cerrado en ellos, la noción de
podría explorar esta unidad y que la poesía y un sujeto creador que domine el sentido oculto
la lectura de esta tendían a encontrarla. Bloom o explícito de un texto carece de fundamento.
dice entonces que la diferencia, el desvío en De modo que ya no se trata de un diálogo de
estas imágenes, apunta a una unidad indecible, subjetividades, sino de una red intertextual
a una unidad que, en realidad, no existe como (Kristeva 190). Esta concepción de la lectura,
presencia nombrable, asible o comunicable. que Roland Barthes llamó la muerte del autor
(69-70), sería, en principio, aceptada por Bloom.
Pero no es solo en la afirmación de este centro Sin embargo, Bloom considera que la idea de
vacío (frente al continuo movimiento de di- autor, aun desde esta perspectiva, debe seguir
ferenciación interpretativo) donde Bloom se teniendo vigencia. En El canon occidental, por
distancia de Derrida. Aunque Bloom comparte ejemplo, Bloom afirma que «la muerte del autor
con el filósofo francés la aceptación de una es un tropo, y bastante pernicioso, la vida del
imposibilidad del lenguaje para transmitir un autor es una entidad cuantificable» (2004, 47),
significado fijo y verdadero, para Bloom esto y en Vasos rotos, comentando a Milton, escribe
se debe a que el objetivo de la poesía no es ni
lo siguiente:
la significación ni la construcción de conoci-
miento. Es decir, el objetivo de la poesía no Tal vez haya textos sin autores, articulados como
es epistemológico (2003, 26ss.). Mientras en vacíos sobre vacíos, pero igual que el Yahvista y que
Derrida, así como en los posteriores desarro- Freud, Milton tiene la originalidad radical que nos
llos de la deconstrucción del crítico literario permite restaurar nuestra perspectiva de acuerdo
Paul de Man, este fracaso de todos modos está con la imagen agonista del ser humano que sufre,

48 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Gabriel Rudas Burgos

que piensa, que escribe; algo que significa, aunque humana de ese autor, aun cuando no sea la
con humanidad exagerada, en ese agón que el poeta imagen del autor como ser humano de carne
fuerte debe sostener contra la otredad, el yo, lo pre- y hueso. De este modo, podemos pensar que
sente del presente, el pasado y, en cierto sentido, el cuando Bloom se está refiriendo a la imagen
futuro. Incluso Milton es un interpoeta, pero no por agonista del ser humano que sufre, está pen-
eso es menos autor. (1982, 95) sando implícitamente en un autor como una
agrupación de textos alrededor de una imagen
Pero al aceptar la intertextualidad como punto
humana del sujeto en la poesía.
de partida para comprender un texto literario
y que todo poeta es un interpoeta, Bloom debe De nuevo, para describir este sujeto, Bloom
admitir que la vida del autor no puede ser el ele- recurre a categorías freudianas. En su ensayo
mento estructurador de lo que llamamos obra «La desintegración de la forma» dice que la
o, por lo menos, que no se puede establecer tan lucha intertextual a la cual nos hemos estado
fácilmente la idea de una individualidad que le refiriendo se puede identificar con la triple se-
dé sentido a los textos. Sin embargo, Bloom no cuencia freudiana de «narcisismo, amor propio
desarrolla explícitamente cómo es justificable herido y agresión»6.
la existencia de este autor. De modo que cabe
El centro del ser poético, del sujeto hablante que la
preguntarse: ¿cómo sucede ese «a pesar de» deconstrucción derridiana disuelve en ironía, es el
que convierte al Milton interpoeta en un autor? narcisista amor propio. Ese poético amor propio es
Podemos pensar, aunque esto no esté presente herido por la conciencia de su tardanza, y la herida
directamente en Bloom, que dentro de las o cicatriz narcisista provoca en el ser poético la agre-
relaciones intertextuales, además del agón de sividad que Freud dio en llamar sorprendentemente
repetición y diferenciación que constituyen la «defensa»7. (Bloom 2003, 26)
historia de la poesía, hay una cierta contigüidad La cuestión es que, si tenemos en cuenta que,
entre los textos poéticos. Esto significa que la en principio, todo poeta está repitiendo las
lucha por la diferenciación de los poemas no imágenes de otro, lo que el poeta como poeta
se da solo en una imagen poética de un poema ama no es el yo primario poético (es decir, su
con respecto a otra, sino en las imágenes poé- impulso poético inicial), pues ese impulso ini-
ticas de un grupo de poemas con respecto a las cial es simplemente lo que dijo el otro poeta.
de otro grupo de poemas. El modo en que se De modo que, igual que el sujeto freudiano, el
organizan y estructuran estos grupos es lo que poeta debe reprimir ese poeta anterior que está
llamaríamos un autor: una relación privilegiada dentro, en el fondo de él, en función de un amor
de los textos poéticos alrededor del problema propio orientado a un yo ideal, es decir, hacia su
de la originalidad. Es un autor el que se está en- intento de ser único. Además, este yo ideal se ve
frentando con otro en la batalla intertextual por amenazado por la presencia externa del poeta
la originalidad frente a su inevitable repetición. precursor, el cual le recuerda al poeta que, en el
En este sentido se podría entender lo que Bloom fondo, lo que dice es una repetición del pasado.
dice cuando busca, no el poeta como persona, Esta fuerza amenaza la construcción ideal del
sino el poeta como poeta (1982, 18). yo del poeta. Así pues, para poder sobrevivir
Ahora bien, al redefinir la noción de autor como un yo, el poeta efebo debe agredir a su
como una agrupación de textos debemos tener poeta precursor y reprimir lo que de este hay
en cuenta un hecho importante en la teoría en su interior. Es de esta manera que puede
de Bloom. Aunque comparte con el estructu- configurarse como poeta fuerte.
ralismo la noción de intertextualidad, para Ahora bien, no se debe creer, como el mismo
él lo importante no son las diferencias entre Bloom lo insinúa, que el uso de la teoría de
estructuras discursivas sino entre estructuras Freud para describir la angustia de las influen-
de conciencia. Así, lo que agrupa y estructura cias y la conformación del sujeto poético es
los textos no es tanto una serie de marcas de únicamente metafórico. Aunque no se puede
lenguaje sino una conciencia que se está consti- hablar claramente de un sujeto biográfico
tuyendo en su lucha por no desaparecer debido productor del texto, se puede decir que hay
a la estructura de conciencia de su predecesor en los textos una suerte de sujeto que puede 6. Véase Freud (2001, 74-
92).
(Altevers 366-371). Esto le permite revalorar la ser descrito de un modo análogo a una fuerza
noción, descartada por el estructuralismo, de psíquica. La lucha poética por la originalidad 7. La «defensa» consiste
en mantener alejados por
una intersubjetividad subyacente a la inter- tiene, pues, dos centros: el centro inasible del la fuerza ciertos elemen-
textualidad, de modo que puede retomar en que nos ocupamos antes y el autor en cuanto tos del inconsciente. Pos-
teriormente, Freud usó el
su concepción de autoría algo humano, algo que fuerza psíquica en contra del otro textual. término para referirse al
que le permite decir, como vimos arriba, que modo en que se mantenían
Esto es muy importante porque, para Bloom (y alejados de la mente los
«Milton tiene la originalidad radical que nos con esto retomamos lo que habíamos plantea- elementos ya reprimidos,
permite restaurar nuestra perspectiva de acuer- y luego el término despare-
do arriba), es en esta lucha psíquica, y no en el ció del todo a medida que
do con la imagen agonista del ser humano que derridiano problema epistémico del lenguaje, la categoría «represión» fue
adquiriendo todos sus ma-
sufre». Esto es, que el agón por la originalidad donde se encuentra el sentido de la lucha por tices (véase Freud 1996a,
intertextual crea una imagen de alguna manera la diferenciación poética. 1240-1241).

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 49

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La literatura como lucha estética del sujeto (sobre Harold Bloom)

En la lucha psíquica por la conservación de un imitar la idea trascendente de la naturaleza o, en


yo se está jugando algo que, en última instancia, términos religiosos, a la divinidad (Abrams 68).
afecta la relación del texto con la realidad, tanto A partir del Renacimiento, esta idea de mimesis
en aquello a lo cual se refiere como en los efectos ideal trascendente del mundo fue variando para
que tiene en el lector. Si tenemos en cuenta que, afirmar que el poema debía explorar el interior
como se señaló al inicio, los textos no solo están de la mente, lo insondable del interior del suje-
inevitablemente vinculados a otros textos, sino to, para encontrar ese «divino arquetipo» (69).
también a la realidad (natural, histórica, social), En Bloom se pueden encontrar ecos de esta
la mala lectura y la noción de autor que propone tradición cuando afirma que la poesía no solo
Bloom debe relacionarse con una posición sobre intenta captar la realidad superficial, sino algo
la relación entre la literatura y el mundo. que va más allá de la realidad; es en este sentido
que la poesía comparte con el gnosticismo judío
(influido por el neoplatonismo) una estructura
* de funcionamiento similar. Pero, a diferencia
Una visión sin idealizaciones del clasicismo revela, no del trascendentalismo romántico, el centro de
que naturaleza y Homero son por doquier la misma la poesía no es un ideal sino, como vimos, un
cosa, sino que la mimesis de la naturaleza esencial vacío, un «ateísmo desde una posición gnósti-
resulta ser generalmente el acto más simple de imitar ca, la negación del Dios extraño y verdadero»
directamente a Homero. Una versión sin idealizacio- (Bloom 1982, 90).
nes del Romanticismo revela que la mimesis excesiva
La poesía parte de una imitación de la realidad,
de la naturaleza resulta ser, generalmente, el acto
pero no una imitación directa y superficial, sino
más simple de imitar a Milton. (Bloom 1979, 102)
una imitación trascendental, indirecta y pro-
No se trata entonces de la imitación de lo real, blemática. En Poesía y represión, Bloom dice que
la imitación de lo trascendente ideal o la imi- «los poetas fuertes se presentan como aquellos
tación de eso trascendente a través de imitar que buscan la verdad en el mundo, rastreando
el interior del sujeto, sino de la imitación de lo en la realidad y en la tradición», pero también
trascendente a través de la imitación de otros textos. dice que esta búsqueda es, a su vez, solo un
Aunque Bloom aquí intenta enfatizar el carácter deseo (2000b, 16). Esto significa que la poesía,
textual de la poesía, considero que revela algo al tiempo que se aproxima a la realidad, señala
fundamental que se hace evidente si le damos su distancia con respecto a ella. En este sentido,
la vuelta a la última frase y decimos que «el Bloom se acerca a Paul de Man cuando este
acto más simple de imitar a Milton resulta ser la afirmaba que la literatura se mueve constante-
mimesis excesiva de la naturaleza». El problema mente entre la alegoría y la ironía. Para de Man,
de imitar a otro poeta, de referirse a él y basarse la alegoría no debe ser entendida en el sentido
en él, que desencadena la lucha intertextual e estrecho de una figura retórica que adorna un
intersubjetiva por la diferenciación, no es, en- significado o lo pone en clave, sino como una
tonces, un movimiento textual carente de todo forma de relacionarse con la realidad donde
contacto con la realidad. Podemos decir, de el signo señala su intento de aproximación a
hecho, que la angustia de las influencias tiene esta y, a la vez, su distancia con respecto a lo
sentido no solo en cuanto teoría de la origina- aproximado. En la alegoría, el signo es, entonces,
lidad, sino en cuanto teoría de la relación de la consciente de su imposibilidad para asir el obje-
poesía con el mundo. to al cual se refiere, y con ello «impide que el yo
se identifique ilusoriamente con el no-yo, que a
Bloom retoma las concepciones de represen-
partir de entonces se le reconoce plena aunque
tación de la realidad de los poetas románticos,
dolorosamente como tal» (De Man 230). Bloom,
cuya defensa había ocupado el inicio de su
que también ve la poesía íntimamente ligada a
carrera como crítico, para entender cómo la
la retórica (2000b, 16), retoma esta postura pero
poesía y la construcción del sujeto en la poesía
va más allá. No solo se trata de que la relación
se relacionan con el mundo (Altevers 364-365).
mimética de la literatura con la realidad tenga
Según el crítico literario M. H. Abrams, quien
que hacerse a través de la diferenciación por-
fuera profesor de Bloom, el romanticismo in-
que se trate de decir lo indecible; la cuestión es
glés fue variando su percepción de la poesía
que, en últimas, la significación de la realidad,
con respecto a su relación con la realidad; de
la comprensión de esta es irrelevante. En otras
ver, primero, el poema como algo que imita la
palabras, el problema de la manera en que la lite-
realidad, pasó luego a percibirlo como vehículo
ratura hace una mimesis desviada de la realidad
de expresión del sujeto. Dentro de los muchos
no es, tal como habíamos dicho con respecto a
matices que tuvieron estas concepciones del
Derrida, epistemológico; y en el caso de Paul
problema de la representación de la realidad o
de Man, Bloom llega a ser explícito al respecto
mimesis, Abrams presenta una vertiente de la
(1982, 43). Pero, entonces, ¿cuál es exactamente
concepción poética romántica fuertemente liga-
el objetivo de la mimesis desviada?
da al neoplatonismo. Allí se dice que el arte no
debe imitar la realidad empírica, o una abstrac- El Querubín Protector es, pues, el demonio de la
ción o tipificación de la realidad, sino que debe continuidad; su funesto encanto aprisiona al presen-

50 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Gabriel Rudas Burgos

te en el pasado y reduce las diferencias a una gris sociedad. Sin embargo, pienso que en su teoría
uniformidad. La identidad del pasado y del presente hay una consideración que apunta a una re-
es una sola cosa con la identidad esencial de todos flexión en esa dirección. En La cábala y la crítica,
los objetos. (Bloom 1991, 50) Bloom dice que el verdadero poema tiene lugar
Ya hemos visto que el problema de la discon- en la mente del crítico (1979, 91). En otro texto,
tinuidad en la escritura de la poesía implica comentando a Emerson, Bloom va más allá y
una discontinuidad con respecto al mundo. afirma que, de hecho, los textos que leemos no
La razón de esta discontinuidad es que, de no importan, sino que importamos nosotros, que somos
existir, desapareceríamos completamente ante quienes los leemos; importa de ellos la marca
lo otro. La cuestión inicial, entonces, no es solo que hacen en nosotros o el modo en que noso-
que hay algo no comunicable en la realidad que tros los mal-leemos (1982, 47-48).
debe decirse desviadamente, sino que la reali- Esto significa que el campo de batalla por la
dad se presenta como una red de continuidad supervivencia literaria sucede en el crítico y, de
que amenaza con hacer desaparecer al yo en hecho, en el lector. Entre la lectura de un poema
la repetición. El sujeto se ve arrojado a una y la lectura de otro, entre eso que conecta al
infinita red de no-yo amenazante, en donde lo poema con otro en la lucha de la mala lectura, el
único que le queda es ese intento de diferencia- lector experimenta su propio proceso de desvío.
ción y esa ilusión de autodeterminación en su Es decir, el lector está leyendo desviadamente
configuración como sujeto. La indiferenciación los desvíos de los poetas, con lo que se está
es la muerte, es la desaparición del yo tanto convirtiendo en efebo de los poetas que lee. De
en el presente como en el futuro, es el olvido este modo, si el poeta es para Bloom un lector,
producto de la contingencia. podemos afirmar también que, aunque el lector
Podríamos reescribir la teoría de Bloom y de- no es necesaria o estrictamente un poeta, es
cir: el poeta, aun si no puede ser identificado en él donde ocurre el hecho poético. Este acto
inmediatamente con un sujeto biográfico real, lector, aunque no es epistémico como no lo es la
está ejerciendo un acto narcisista contra la in- poesía misma, no es simplemente algo textual.
diferenciación, contra la identidad esencial de Lo que se está jugando el lector al hacer que
todos los objetos del mundo. Una vez intenta suceda la batalla poética, y al participar de ella,
este primer acto de diferenciación contra el es una expansión de su propio yo. El hecho de
mundo, una vez pretende conseguir esta pri- que los tropos freudianos puedan ser usados
mera referencia desviada a él, enfrentar el vacío para describir la lucha textual hasta el punto
no comunicable e intentar no desaparecer en de que se puede hablar de un sujeto y un yo
la continuidad, se encuentra con un pasado de textual, adquiere sentido si nos damos cuenta de
poetas que ya lo intentaron del mismo modo que esa configuración del sujeto poético afecta
que él. De modo que, si ha de ser un poeta fuer- la propia configuración del lector como sujeto.
te, debe enfrentarse a esta nueva continuidad
con el pasado poético para así poder realizar su La angustia del poeta es, para Bloom, producto
diferenciación y la afirmación de su individua- de su lucha con lo otro textual. Pero, a pesar de
lidad. Es así como la originalidad intertextual los intentos de Bloom por enfatizar el carácter
es una mimesis contra la indiferenciación de puramente poético de esta relación, de su propia
la realidad, es una mimesis contra el mundo. teoría se desprende que se trata de una relación
con lo otro en cuanto que mundo. Si esto es
De modo que, aunque aparentemente todo el así, podemos decir que la idea de Bloom según
énfasis de la teoría poética de Bloom esté en la cual la influencia entre los textos poéticos
lo textual, la idea del desvío con respecto al ocurre en el acto lector implica que podemos
precursor termina siendo un acto mundano, reescribir su teoría en términos del proceso de
una respuesta a la posición del texto en la red lectura: al participar como lectores de la angus-
de relaciones reales textuales de su momento. tia de las influencias, al hacer que esta suceda
Ahora bien, la originalidad es una respuesta a en nuestro acto creativo de leer los caminos que
los textos y a la realidad a la cual están vincu- conectan un poeta con otro, nosotros entramos
lados en el complejo sistema de relaciones mi- a poner en juego nuestra propia relación con lo
méticas distanciadas; de este modo, en cuanto otro. Lo otro nos penetra e intenta anularnos;
que respuesta a la realidad, la originalidad es la poesía, en su intento de diferenciación con el
un elemento activo con respecto a aquella. mundo, nos presenta una posibilidad de dife-
Esto implica que no solo se ve afectada por la renciación con respecto a lo otro, pero a la vez
realidad, sino que también tiene un inevitable nos limita con sus propios caminos de desvío.
efecto sobre ella.
El lector (quizá debamos decir «el lector fuerte»)
participa, entonces, de ese desvío con respecto
* a lo otro, y él mismo se desvía.
En Bloom no se puede encontrar una teoría Pero, así como el poema está diferenciándose de
que trate sobre el efecto de la literatura en la un otro que está dentro de sí, un otro que en el
realidad, mucho menos en la historia o en la fondo es él en «la indiferenciación esencial de

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 51

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La literatura como lucha estética del sujeto (sobre Harold Bloom)

todos los objetos», el lector se está enfrentando influencias no poéticas, como aquello que no es
a lo otro indiferenciado que hay en él. Es decir, repetición desviada de una repetición desviada
se está enfrentando a sí mismo. Esto es así so- sino repetición desviada de aquello que simple-
bre todo si eso otro incluye (y en el caso de la mente se repite y que, sin embargo, al ser un
poesía es, de hecho, fundamentalmente así) lo discurso generalizado, tiene suficiente fuerza
no comunicable, ese vacío trascendente pero como para anular la individualidad del poeta.
no ideal que conforma lo inasible e irreducible Pero al entender las influencias no poéticas de
de la experiencia. La lectura, tal como después este modo estaríamos hablando justamente de
diría Bloom en sus posteriores textos autodivul- lo que Raymond Williams llamaba discursos
gativos, es, entonces, una cuestión de alteridad hegemónicos dominantes, es decir, discursos
en el sentido de ser otro, de transformación sustentados por tradiciones e instituciones so-
expansiva del sujeto (2000a, 21-24). ciales, vinculados a prácticas de poder, los cua-
les entran en conflicto con discursos emergentes
Hay algo de este proceso de expansión del sujeto que ofrecen versiones alternativas de la realidad
que, sin embargo, debemos tener en cuenta. Esta (Williams 145-148). Desde este punto de vista,
alteridad, al construirse en contra de lo otro, al tanto el surgimiento de la lectura desviada como
ser lo opuesto a darse del todo al otro, es un acto la nunca culminada confrontación poética por
de perversidad. la originalidad podrían compararse con el pro-
Si el don de la imaginación proviene necesariamente ceso de surgimiento de discursos emergentes
de la perversidad del espíritu, entonces el laberinto y su lucha contra la posterior reincorporación
viviente de la literatura está construido sobre las ruinas que de estos intentan hacer los discursos hege-
de todos los impulsos generosos que se hallan en mónicos. Por supuesto, mientras en Williams
nosotros [...]. Nos hemos equivocado al fundar un este proceso es estudiado desde las fuerzas
humanismo directamente sobre la literatura y la frase sociales, que implican procesos grupales, el
«letras humanas» es un oxímoron. (Bloom 1991, 100) interés de Bloom está en la lucha del yo esté-
tico individual por la diferenciación. Pero aun
Posteriormente, Bloom extenderá esta negación cuando el enfrentamiento a estos discursos o su
de la moral humanista en la literatura a las otras incorporación al texto literario en su intento de
formas de moral y ética que se han dado con la representación trascendente de lo no comunica-
secularización, incluyendo la nueva moral de ble se estudien en términos de individualidad y
identidades y minorías posterior al Mayo del no de grupos sociales emergentes, todo parece
68. Desde este punto de vista, se entiende la indicar que, contrario a lo que plantea Bloom,
lucha que sostiene Bloom en El canon occidental estos últimos juegan un papel importante en la
contra lo que él llama lecturas moralistas de la configuración de la literatura. Esto es así aun si
literatura (2004, 28). Bloom no está negando, se trata del estudio del poeta qua poeta.
en principio, la validez de los valores que rei-
vindica la academia norteamericana, sino que Ahora bien, cuando se piensa específicamente
está señalando la imposibilidad de identificar en la dimensión social de la literatura y del
inmediatamente la literatura, o mejor, la estética estudio de la literatura que se desprende de
de la literatura, con estos valores. lo anterior, hay que anotar que, para Bloom,
«todavía sería posible fundar un humanismo
No obstante, aun cuando entendemos que la sobre un estudio más completo de la literatura
originalidad que configura la individualidad del que hasta ahora se ha logrado; pero nunca
(problemática, cambiante y desidealizada) del sobre la literatura misma, ni sobre un reflejo
yo poético y lector solo puede hacerse efectiva idealizado de la misma» (1991, 100). Si enten-
en la lucha intertextual por desviar la repetición demos el humanismo como algo estrechamente
poética, surge de nuevo la inevitable pregunta: ligado a conceptos como «ética» «moral» o
al ser esta configuración de la originalidad, en «sentido social», como, al parecer, el mismo
últimas, algo en contra del mundo y, en todo Bloom lo hace en sus trabajos más recientes,
caso, en contraposición con la sociedad (Bloom podríamos preguntarnos si existe la posibilidad
2004, 33), ¿hasta qué punto puede una lectura de una crítica literaria que se logre ocupar de
de la literatura prescindir de o relegar a un se- este problema. Es decir, que logre afrontar los
gundo plano el estudio de esta sociedad a la cual problemas sociales a través de un estudio no
se contrapone? El desvío poético del precursor, idealizado de la literatura. La cuestión es si por
recordémoslo, parte, en principio, de un intento «estudio más completo» Bloom está insinuando
de diferenciación de lo no poético. La cuestión que podríamos incluir este tipo de construccio-
sería, entonces, cómo tener en cuenta aquellos nes ético-sociales a la vez que se tiene en cuenta
elementos no poéticos que también presionan la originalidad como eje central de la reflexión
por anular la individualidad del yo poético. y el quehacer poético y crítico.
Esto nos lleva al problema de las influencias no Al crítico literario y al lector crítico en general,
poéticas de los textos, con lo cual regresamos en cuanto partícipes de la literatura como lucha
al punto de partida de este ensayo. Debemos estética del sujeto, les queda la cuestión de la
preguntarnos si es posible dejar de lado las posibilidad de una lectura que logre abarcar

52 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Gabriel Rudas Burgos

y asumir su postura social, pero que, a la vez, Bloom, Harold. 2003. La desintegración de la
asuma su posición de enfrentamiento contra forma. En Deconstrucción y crítica, 11-46. México:
el propio yo, la realidad y el vacío. No parece Siglo xxi Editores.
haber una manera fácil de reconciliar estas
Bloom, Harold. 2004. El canon occidental. Barcelona:
dos exigencias; pero tampoco es posible sim-
Anagrama.
plemente evadirlas, pues estas cuestiones se
originan en el problema vital de la relación de De Man, Paul. 1991. Visión y ceguera: ensayos sobre
la lectura y la escritura con el mundo, y, sobre la retórica de la crítica contemporánea. Río Piedras
todo, con la siempre presente posibilidad de (Puerto Rico): Editorial de la Universidad de
desaparición en la indiferenciación total que Puerto Rico.
implica habitar en él.
Derrida, Jacques. 1989. La Différance. En Márgenes
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Editorial Norma. Said, Edward. 2004. El mundo, el texto y el crítico.
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Hidalgo Editora. Barcelona: Península.

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REVpalimpsesto_7_2010.indb 54
“Minotauro”. Pinturas. 1998. Óleo y collage sobre lienzo. 160 x 130 cm.

16/11/2010 02:25:17 p.m.


Alejandra Jaramillo Morales*

¿Sujeto o simulacro? Conjunción de


cuerpo, espacio y alteridad en Oriana
de Fina Torres y Confesión a Laura
de Jaime Osorio Gómez

L
Resumen as películas Oriana y Confesión a Laura
La consideración teórica de las películas colombianas tienen como característica unificadora
Oriana y Confesión a Laura permite desarrollar una no- su condición de textos en los cuales se
ción de subjetivización como acto de representación que
problematiza la unidad del sujeto occidental. En cambio, articula una noción de subjetivización,
se proponen los procesos de simulación, fragmentación, es decir, que son expresiones de la creación o
auto-invención y descentramiento. De manera particular, se
atiende el espacio, el cuerpo y la alteridad como aspectos
representación de un sujeto. Como lo explica
teóricos desplegados en las dos películas, cuya interpreta- Nigel Thrift, al encontrarnos con que el sujeto
ción caracteriza la noción de subjetivización hacia la que ha pasado a ser concebido como descentrado y
se dirige el artículo. Por último, frente a la base conceptual
de la crítica deconstructiva, se sugiere la idea de creaciones fragmentario, vemos cómo la práctica principal
deconstructivas como estrategia de interpretación más de la teoría deja de ser la búsqueda por alcanzar,
aproximada a los planteamientos estéticos hechos por las entender o crear un sujeto de manera unívoca
dos películas.
y pasa a ser, más bien, el intento por situar las
Palabras clave: cine, subjetivización, espacio, descentra- prácticas de subjetivización en las cuales cifra-
miento, auto-invención, deconstrucción.
mos las características del yo. En los dos filmes
que analizo veo una aproximación al sujeto
Abstract que propone una construcción textual cine-
Subject or Simulacrum? Conjunction of Body, Space and matográfica, expresando el concepto de sujeto
Alterity in Fina Torres’ Oriana and Jaime Osorio Gómez’ como parte de una permanente negociación
Confesión a Laura de significados y de lazos o fluidos en los que
The theoretical consideration of the Colombian movies Oria- elementos tales como el espacio, la presencia del
na and Confesión a Laura allows to develop a representation otro y las propias tretas de autorepresentarse y
of subjectivization as a representation act that questions
the unity of the traditional Western subject conception. Ins- mirarse se funden para crear un simulacro de
tead, they propose processes of simulation, fragmentation, creación del yo. Los espectadores asistimos, en
self-invention and de-centering. Particularly, Space, Body este proceso fílmico, a una narración en la que
and Alterity become important theoretical issues in the
movies, which help to interpret the notions of subjectivity se hace énfasis en la pluralidad de elementos
addressed by this paper. Finally, considering the conceptual que constituyen al sujeto, y, especialmente, en
grounds of deconstructive critic, this article suggests the
lo eminentemente simular y contingente de tal
idea of deconstructive creations as a strategy to approach la autora:
the aesthetic proposals of both films. representación.
* Profesora del Departamento
Keywords: cinema, subjectivization, space, de-centering, El acto de subjetivización como forma de repre- de Literatura de la Facultad
self-invention, deconstruction.  de Ciencias Humanas y coor-
sentar al sujeto implica, en primer lugar, que dinadora de la línea de narra-
el sujeto en cuestión es absolutamente inasible tiva de la Maestría de Escritu-
ras Creativas de la Universidad
como entidad completa y localizable, y en se- Nacional de Colombia.
gundo lugar que tal sujeto se crea a sí mismo a
ajaramillomo@unal.edu.co
Recibido: agosto, 2008/ Aceptado: junio, 2009 manera de simulacro — el sujeto ha sido despla-

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 55

REVpalimpsesto_7_2010.indb 55 16/11/2010 02:25:17 p.m.


¿Sujeto o simulacro? Conjunción de cuerpo, espacio y alteridad en Oriana de Fina Torres y Confesión a Laura de Jaime Osorio Gómez

zado de la manera en que la filosofía occidental de sí misma. María, la protagonista, regresa a


lo concibe—. Por un lado, si asumimos que el la casa de su tía Oriana, casa en la que pasó
sujeto es descentrado y que la subjetivización unas vacaciones en sus años de adolescente, y
es una práctica de la cual nunca nos soltamos lugar, también, donde descubrió la sexualidad
—que estamos constantemente reinventando y el misterio del incesto que su tía cometió en
coordenadas para auto representarnos—, en- la juventud. Los espectadores no sabemos si
tonces debemos asumir también que el sujeto María descubre la verdad de la historia de la tía
existe siempre de manera cambiante. Por otro Oriana durante las vacaciones del pasado o en
lado, cada nuevo intento por asir al sujeto acaba el momento presente mientras trata de recordar
por encontrarse con un destello de significación lo sucedido, y en realidad esto no es importante,
que luego desaparece. Baudrillard plantea que pues el sujeto que descubrimos es el producto
la simulación, como una forma cognoscitiva de de la conjunción entre pasado y presente y de
aproximación al mundo en el que asumimos que los diferentes discursos y situaciones que la
la realidad como verdad no existe, hace que toda película, como texto-sujeto, recompone en su
la maquinaria de la representación se convierta totalidad. Es decir, el verdadero sujeto no es
en un simulacro; podemos inferir, por lo tanto, ninguno de los personajes a nivel diegético,
que el sujeto es una creación textual cambiante, sino el film como lugar de encuentro de los
y que no tiene relación con ninguna realidad: fragmentos de la historia de un sujeto plural.
él es su pura simulación (6). María es al mismo tiempo las historias de ella
misma y las de su tía, es la casa y los diferentes
El espacio es uno de los elementos que articula
tiempos en que la vive. Así, la identidad ha flui-
el acto de subjetivización presentado por estas
do por diversos niveles para crear el simulacro,
dos películas en la medida en que en él se mo-
la subjetivización que la película articula.
dulan los discursos del sujeto. Es en el espacio
donde se inscriben los actos que determinan la En Confesión a Laura encontramos que la razón
existencia y, al mismo tiempo, es el que propicia por la cual el protagonista masculino, don
la búsqueda de una representación de los suje- Santiago, se encuentra en la casa de Laura es
tos. En las dos películas, la casa (lugar privado accidental. La película nos inscribe en el año
y distante de la realidad del afuera) sirve de ca- de 1948 en los días del Bogotazo. Don Santiago
talizador para que los personajes se encuentren casualmente está en casa de Laura en el mo-
con la situación propicia que les permite crear mento en que empieza el toque de queda, por
una representación de sí mismos. El espacio lo cual debe permanecer con ella, mientras que
de la casa en Oriana, una casa abandonada su esposa ha quedado sola en el apartamento
que la protagonista ha heredado, hace que se de enfrente. Es esta casualidad, este estar en un
encuentre con recuerdos de su adolescencia y espacio ajeno, y la relación que teje con Laura,
componga a través de ellos una nueva noción lo que le permite a este personaje modificar

“Laberinto”. Pinturas. 1996. Óleo y collage sobre lienzo. 120 x 160 cm.

56 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Alejandra Jaramillo Morales

su forma de ser. El apartamento se convierte sexualidad, y en la posibilidad de relacionarse


en el lugar en el que los dos personajes van a con el mundo y tomar de él elementos para au-
reinventarse a sí mismos. El espacio de la casa toinventarse, que el sujeto crea un cuerpo para
es, para ellos, el espacio de la liberación, como sí mismo. El cuerpo para Grosz existe como el
lo es para María la casa de la tía en Oriana1. texto derrideano, que es una escritura del mun-
do, y es precisamente así que mi análisis toma
la idea del sujeto como un texto que se produce
Ensoñaciones del espacio
en la totalidad de las películas, y no solamente
Pensemos en las características que rodean a las en sus personajes como elementos individuales.
casas en cuestión y en el nivel de ensoñación
y de recreación que de tales espacios generan En su discusión, Grosz llega posteriormente a
estas dos películas. La casa de la tía Oriana y el los planteamientos deleuzianos sobre los fluidos
apartamento de Laura son mostrados por la na- y las posibilidades de todo lo que rodea al sujeto
rración cinematográfica como lugares de explo- y él mismo de interactuar, de actualizar estos
ración del ser. La casa de Oriana es un cuerpo fluidos en una realidad momentánea:
cerrado que durante la narración va abriéndose A pesar de esto, la vida es un espacio que se encuentra
poco a poco hasta permitirle al espectador que fuera de lo presente que está lleno de virtualidades,
se asome a un universo donde convergen una movimientos y fuerzas que necesitan soltarse. Es lo
serie de cuerpos, sujetos e historias posibles. que un cuerpo es capaz de hacer, fuera de las necesi-
De la misma manera, el apartamento de Laura, dades, y sin estar capturado por lo que comúnmente
imperfecto en un principio a los ojos de don hace, un océano de (posibles) deseos y máquinas
Santiago, se convierte en un lugar de expansión, esperando el momento de su actualización. (135 —la
de liberación, en el que tanto él como Laura traducción es mía—)
logran inventar un performance de sí mismos.
Como dice Bachelard: «A veces la casa crece, se De esta manera, el espacio puede ser uno de
extiende. Para habitarla se necesita una mayor los fluidos o elementos del deseo que están
elasticidad en el ensueño, un ensueño menos en constante posibilidad de interactuar con el
dibujado» (83). Estos dos espacios privados sujeto. En el capítulo de su libro Space, Time and
adquieren una extensión mayor, son el lugar Perversion: Essays on the Politics of Bodies titulado
de los encuentros con realidades alternas. Los «Bodies-Cities», Elizabeth Grosz desarrolla este
dos filmes muestran el espacio de «la casa» concepto en relación con las ciudades al plantear
como uno de los niveles de narración del sujeto: que ciudad y cuerpo funcionan como fluidos
en primer lugar como espacio en que se da el que se influencian de manera recíproca (108). Mi
proceso de auto representación y, en segundo propuesta es que espacio y cuerpo en estas dos
lugar, y es este el que me interesa, como un películas interactúan en el proceso de subjetivi-
elemento fundamental de la subjetivización: el zación. El espacio en que estos personajes viven
sujeto es, en sí mismo, el espacio en que se vive es parte de ellos mismos, él es constituyente
y se recrea. Si la narración de las películas gira de su realidad y del simulacro que de ella nos
en torno a la creación de un sujeto simular, el muestran los filmes. Veamos cómo sucede esto.
espacio, más que el escenario en que ocurren las En Oriana encontramos el espacio de la casa
cosas, es uno de los ejes de tal creación. como parte de tres narraciones o momentos
Nuestras vidas, igual que en el cine, son una diferentes: el momento presente en que María
narración espacial: somos siempre parte del visita la casa abandonada luego de la muerte
espacio en que vivimos. Como diría de Certeau, de la tía Oriana, el de la adolescencia de María
nuestra práctica de vida es aquella en que hace- misma y el de las historias que vemos de la
mos historias espaciales (24). Así, aunque el es- infancia y de la adolescencia de la tía. En ge-
pacio es parte fundamental de toda película, en neral, la película hace de este espacio, de sus
Oriana y Confesión a Laura son utilizados como peculiaridades, de su proceso de destrucción,
parte de la construcción del sujeto. Esto me lleva una narración total que se inscribe en la sub-
a pensar en las teorías propuestas por Elizabeth jetivización de María, y que es a su vez la de
Grosz sobre las relaciones entre el espacio y el su tía. En la casa, tanto en el presente de la
cuerpo. Grosz explora diferentes posturas sobre narración como en el pasado, María descubre
el cuerpo y la manera que tenemos de represen- su sexualidad; la casa misma se insinúa como
tarlo, como las de Nietzsche, Foucault, Deleuze, cuerpo para producir visiones de la sexualidad.
Lacan y Derrida, entre otros. En el capítulo que El espectador ve la recreación de todas la his-
dedica a explorar las posibilidades del discurso torias y, de la conjunción de todas ellas, se ve
de Derrida en torno al cuerpo, Grosz muestra frente a un sujeto que se reinventa en el proceso
cómo «cada sexo tiene la capacidad (y lo hace de narrarse y de narrar al otro, en este caso
frecuentemente) de jugar, convertirse, en un María y la tía Oriana. El deseo, la construcción
número diferente de sexualidades [...]» (76 —la del sujeto, fluye entre el espacio de la casa, las 1.La película de Fina Torres
está basada en el cuento
traducción es mía—), y es en esta posibilidad historias de la tía —como alteridad-reflejo— y del mismo nombre de la co-
del sujeto de jugar con las visiones de su propia en las de María misma. lombiana Marvel Moreno.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 57

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¿Sujeto o simulacro? Conjunción de cuerpo, espacio y alteridad en Oriana de Fina Torres y Confesión a Laura de Jaime Osorio Gómez

Confesión a Laura presenta el espacio de dos franquearlas; así, la resistencia se inscribe en los
apartamentos que significan diferentes formas mismos espacios en que el poder existe como
de ser. Don Santiago sale de su propio aparta- una proceso de intercambio (18). Y es precisa-
mento, del lugar en que su esposa lo domina mente esa la relación que encontramos en una
de manera tal que es ella quien le inventa una película como Oriana, donde las dos prácticas
personalidad, para ir a casa de Laura, lugar en están permanentemente evidenciadas, donde
donde debe permanecer el tiempo suficiente el acto de consumación de la sexualidad de las
como para redescubrirse a sí mismo. Desde dos mujeres hace que la casa pase a ser más un
el otro lado, en el apartamento de Laura, don espacio de resistencia que una confirmación
Santiago ve su propia vida; es más, en un mo- del poder.
mento se asoma a la ventana y dice: «Es extraño
De la misma manera, el espacio en Confesión a
mirarse uno mismo desde la casa del frente».
Laura inscribe los dos discursos: poder y resis-
Él se encuentra fuera de ese espacio en el que
tencia conviven en el discurso presentado por
ha vivido los últimos años, y mirar su espacio
la película. Los dos apartamentos, y todo lo que
significa verse a sí mismo. Desde el otro lado
sucede en ellos durante ese día, representan las
de la calle este personaje confiesa a Laura y se
contradicciones que tienen sitio en ese mismo
confiesa a él mismo, hasta un punto tal en que
momento en el espacio de la ciudad en guerra.
los dos logran crear una nueva identidad para
Don Santiago sale de su casa, lugar en el que es
el otro. El apartamento de Laura es un espacio
dominado por el orden conservador de su mujer
de liberación que se constituye en uno de los
(no en vano ella lo hace escuchar la emisora del
elementos que permite que los dos personajes
Gobierno y le organiza y decide sobre su vida),
interactúen y creen una noción de sujeto en
y entra en el apartamento de Laura, donde el
tal intercambio. Si vemos estos textos como
sistema de poder se invierte. Laura no solo
escritura del mundo, podemos pensar que
escucha La voz del pueblo —la emisora de radio
funcionan también como una representación
dirigida por los revolucionarios—, sino que le
de las necesidades y los propósitos reveladores
enseña una forma diferente de relacionarse con
del sujeto como expresión del arte (Bhabha 454).
el espacio y consigo mismo. Este lugar no tiene
Estos dos filmes inscriben la relación histórica
la rigidez de su propia casa, y quizás es esto lo
a la que pertenecen en su necesidad de mostrar
que genera una sensación de libertad en don
relaciones nuevas con la creación de un sujeto y
Santiago. Estos dos órdenes son los que están en
sus prácticas corporales y espaciales.
guerra «allá afuera». El poder del Gobierno se
impone en la revolución de afuera, pero en las
Sujeto y resistencia vidas privadas tiene tal repercusión que Laura
y don Santiago ganan esa «revolución» que se
En la medida en que estas dos películas nos
pierde en el afuera.
insertan en el discurso de re-escritura del espa-
cio y el sujeto, nos vemos inscritos también en
un discurso de resistencia. La forma en que el Cuerpos en juego
espacio toma el lugar interactuante en relación
Exploremos ahora el concepto del cuerpo como
con el sujeto, y la manera en que es representado
creación o subjetivización. Aunque estas dos
como productor de significados necesarios al ser
películas no cuestionan directamente la no-
humano, hacen de él una representación de re-
ción de género, creo importante recordar los
sistencia. La casa en Oriana es presentada como
planteamientos de Judith Butler sobre la idea
el campo de la seducción y del crecimiento, pues
del género como construcción performativa.
en ella vemos el encuentro con la sexualidad
El género es una práctica que inventamos,
de la tía Oriana y el de María. La casa, llena
pero esa invención implica una resistencia
de lugares impenetrables, es un llamado a lo
en la medida en que ciertos performances de la
prohibido. Las dos mujeres que la narración
sexualidad tienden a ser castigados o excluidos
nos presenta rebasan los límites de su propio
por la sociedad (139). En el caso de las películas
cuerpo en la medida en que se convierten en
en cuestión podemos retomar el concepto de
caminantes de la casa. Ese espacio en el que ellas
lo performativo en dos niveles: por un lado, en
rompen normas — que han sido impuestas por
la medida en que el texto —es decir, el film en
una sociedad que crea prácticas sexuales para
su totalidad— es un performance de un cuerpo;
las mujeres— es el que promueve la subversión,
más aun, de un sujeto. Y, por el otro, por cuan-
y en tal medida, la casa, que parecería ser un
to este performance está abierto a los flujos que
lugar cerrado donde el poder regía los actos de
vienen de afuera, bien sea del espacio o de la
sus habitantes, se convierte en espacio que se
interacción con otros seres. El cuerpo que estas
contrapone a tal poder a través de la resistencia.
películas nos presenta es un performance en el
De Certeau plantea que todo acto de poder que varios elementos interactúan creando un
implica una resistencia en la medida en que ser complejo y siempre dispuesto al cambio. Lo
las personas que deben acogerse a las reglas verdaderamente importante de la manera en
impuestas por tal orden buscan una manera de que es presentado el sujeto en estos filmes es

58 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Alejandra Jaramillo Morales

“Narciso”. Pinturas. 1999. Óleo y collagesobre lienzo. 160 x 120 cm.


su no estar cerrados, su infinita posibilidad de como un desmembramiento de la inalcanzable
ser parte de un continuo fluir. Si para Butler la unidad del ser, un cuerpo-lleno-sin-órganos
identidad (de género) y el deseo se desestabiliza que se reinventa constantemente.
a través de la performatividad del género, en
En Confesión a Laura, Jaime Osorio presenta
nuestro caso, la desestabilización se produce
al sujeto y su relación con el cuerpo como un
sin que sea el género el punto principal, sino la
absoluto performance. Laura y don Santiago, atra-
identidad en general como construcción textual
pados en una situación totalmente ajena para
(139). Adicionalmente, el cuerpo es recreado en
los dos, empiezan a desarrollar estrategias para
estos filmes como un cuerpo-lleno-sin-órganos
relacionarse. Comienzan haciendo caso a todas
(concepto que se desarrollará más adelante),
las órdenes que la esposa de don Santiago les da
en la medida en que la fragmentación y la
desde el otro lado de la calle, pero poco a poco
pluralidad del cuerpo no buscan una unidad
su conversación se convierte en un campo de
perdida, sino que, por el contrario, muestra las
posibilidades que la esposa no puede controlar.
diversas relaciones que el cuerpo tiene con los
Los dos personajes inventan una historia en
diferentes planos de deseo y sus posibilidades
torno a sí mismos, y es don Santiago en quien el
performativas (Deleuze-Guattari 161).
performance toma mayor auge. Él quiere parecer
Los espectadores vemos todas las estrategias un hombre que fuma, aunque no fuma, pero
de corporeidad planteadas por Oriana desde siente que su cuerpo, sus actitudes corporales
un presente en el que se mezclan todas las no son suficientes para convencer a la gente
historias. La mujer propuesta por el film es un de tal cosa. Sin embargo, él decide mostrarle a
sistema de fluidos que va del incesto de la tía Laura los gestos que él finge en la parada del
Oriana a la casa como provocación y lugar de tranvía, y lo que finalmente consigue es conven-
resistencia, y luego a María como agente de los cerla a ella. Desde este momento él siente que
encuentros de las historias y como practicante puede inventar un cuerpo, una historia para
de tal sexualidad. María misma llega a enten- ese hombre que no fuma pero que sueña con
der que en su adolescencia —en esos días que hacerlo. Entonces empieza el performance. Canta
pasó con su tía en la casa— se aproximó por y baila para ella y le cuenta las hazañas vividas
primera vez a su cuerpo, y como consecuencia en su juventud. Y aunque está tratando de con-
terminó teniendo su primera relación sexual vencernos de que en su juventud bailaba y era
con su primo, hijo del incesto de su tía Oriana. famoso entre sus compañeros de clase, no deja
La película propone que el proceso de creación de sorprendernos que ese hombre enclenque del
de un cuerpo necesita de todos estos encuen- principio de la película haya empezado a mos-
tros, y así poco a poco vamos descubriendo un trarse tan diferente. Más adelante sabremos que
cuerpo compuesto de fluidos diferentes. Es un todo era mentira, es decir, lo relacionado con el
cuerpo construido en lo textual que se presenta pasado, pues el verdadero hombre de éxito es

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¿Sujeto o simulacro? Conjunción de cuerpo, espacio y alteridad en Oriana de Fina Torres y Confesión a Laura de Jaime Osorio Gómez

este que él crea mientras pasa ese día en casa existencia. Para Lévinas, el rostro, que es la re-
de Laura. De Laura no tenemos mucha infor- presentación más evidente de la existencia del
mación, pero también vemos cómo su cuerpo se otro, produce en el ser humano una revelación
transforma, hasta llegar al punto de poder tener de que existe la alteridad, pero —y en esto basa
una relación sexual con don Santiago. Los dos, su teoría de la violencia— esa revelación no es
en su intercambio, inventan un cuerpo y una aceptada en el momento en que ese ser ajeno
personalidad nuevas. Así, el sujeto pasa a ser solo puede ser aceptado si se explica como parte
performance; ese hombre que unas horas antes de esa categoría de «lo mismo» (79). Entonces
salió de su casa ha desaparecido; el proceso de tendríamos que preguntarnos también a qué
subjetivización lo ha llevado a encontrarse con sujeto, o mejor a qué idea de sujeto, correspon-
un ser diferente del que era antes, y Laura se de la idea de «lo mismo», pues creo que en el
siente plena por haber sido lo que quería ser, momento en que nos planteamos el sujeto como
por lo menos, una vez en la vida. cambiante y descentrado estamos cuestionando
la posibilidad de que esta idea exista. Quizás
Sujeto y alteridad este sujeto descentrado del que hablamos en
nuestra época esté no solo en capacidad de
El tercer elemento que veo relevante en la for- reconocer al otro como tal, sino que además
mación del sujeto en Oriana y Confesión a Laura puede crearse a sí mismo en relación con esa
es la alteridad. El sujeto que nos presentan estos alteridad. Pensemos en Deleuze y las máquinas
filmes está relacionado directamente con la pre- deseantes que se actualizan continuamente en
sencia del otro, y esa presencia es, justamente, ese proceso de subjetivización, y en el universo
uno de los fluidos en los que la subjetivización derrideano, donde coexisten los opuestos, el
se produce. Los diferentes encuentros, las histo- yo y lo otro, en los discursos o escrituras del
rias de otros que nos narran a nosotros mismos, mundo que obviamente puede ser el sujeto. Así,
la mirada del otro y su posibilidad de ser parte podríamos decir que el rostro de Lévinas ha
de nuestra propia manera de ver y descubrir pasado a ser una herramienta de autocreación;
el mundo son algunas de las situaciones en el sujeto —en su proceso de invención— puede
que el otro hace parte del yo. Ahora bien, una fluir en diferentes niveles, y uno de ellos es la
pregunta teórica fundamental que debemos presencia del otro como representación recono-
hacernos al tratar de ver al sujeto en interacción
cible y negociable.
con el otro es hasta qué punto el sujeto está en
condiciones de reconocer al otro como tal y no Las dos películas articulan la noción de un
de apropiarse de él hasta convertirlo en parte de sujeto, su narración, en torno a la imagen del
lo que Emmanuel Lévinas ha llamado «lo mis- otro. María, como sujeto en Oriana, es la re-
mo». Es decir, que la aproximación que hacemos presentación o conjunción de su tía: es en esta
del otro lo niega al asimilarlo a nuestra propia relación en la que el sujeto aparece y se recrea.

“Sur”. Pinturas. 1999. Óleo y collage sobre lienzo. 160 x 130 cm.

60 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Alejandra Jaramillo Morales

La película es en sí misma un sujeto cuyo transmutación, desintegración, y fragmentación


enunciado está determinado por alteridades, al afirmar su incesante necesidad de cambio y
por seres diferentes en los que la narración su evidente auto-deconstrucción.
toma sentido como confluencia. Entonces, el
Si pensamos en una crítica deconstructiva, creo
sujeto que nos presenta no solo es descentrado,
que debemos pensar también en creaciones
sino que representa el encuentro de lo otro con
deconstructivas, y ese es uno de los logros de
lo mismo como diálogo y no como negación.
estas películas; ser deconstructivas en su propia
Confesión a Laura articula estos conceptos tanto
manera de crear, y especialmente en que «Esto
a nivel diegético —en la relación entre don
afirma la iterabilidad [iterability], la alterabilidad
Santiago y Laura— como a nivel global, es decir, y otredad de lo Mismo» (234). «Lo mismo», al
como film en su totalidad. Estos dos personajes ser cuestionado y desplazado por el discurso
están llamados a reconocerse el uno en el otro, de las películas, hace que estas sean una de-
y es precisamente en tal proceso que logran construcción. Los textos crean un sujeto que
crear imágenes nuevas de sí mismos. Por otro se auto-deconstruye. El sujeto es un trabajo en
lado, el film muestra un sujeto que en realidad proceso, un permanente convertirse otro, y en
es una fusión entre Laura y don Santiago. El tal proceso de cambio constante es donde los
discurso en torno al sujeto es presentado como elementos que he analizado en este artículo
una articulación entre estos personajes y las confluyen de manera deconstructiva para con-
circunstancias en que se encuentran. Como figurar un sujeto que al mismo tiempo presenta
texto, estas dos películas consiguen crear una las líneas de poder que lo rodean y presenta los
idea de sujeto plural, que logra romper las ba- posibles quiebres de tal sistema.
rreras de «lo mismo» y que puede reinventarse
permanentemente y realizar tal acto siempre
en relación con elementos ajenos a sí mismo. Bibliografía
Espacio, cuerpo y alteridad son los ejes de la Bachelard, Gaston. 1983. La poética del espacio.
subjetivización presentada por las películas México D. F.: Fondo de Cultura Económica.
Oriana y Confesión a Laura: su interacción hace Baudrillard, Jean. 1994. Simulacra and Simulation.
posible que la totalidad de la narración se arti- Traducción de Sheila Faria Glaser. Ann Arbor: The
cule en torno a la posibilidad de crear sujetos University of Michigan Press.
en permanente cambio, sujetos descentrados
y fragmentados para los que los fluidos de Butler, Judith. Gender Trouble. 1990. Feminism and
relación con lo que consideramos externo al su- the Subvertion of Identity. Nueva York y Londres:
jeto hacen parte de su proceso de reinvención. Routledge.
Marcus Doel, en su artículo «Bodies Without Certeau, Michel de. 1984. The Practice of Everyday
Organs, Schizoanalisis and Deconstruction», Life. Londres y Berkeley: University of California
explora las posibilidades de las teorías de Press.
Deleuze y Guattari y las de Derrida de una
manera complementaria. Nos presenta la idea Deleuze, Gilles and Felix Guattari. 1987. A Thousand
de un cuerpo-lleno-sin órganos en el cual la Plateaus. Capitalism and Schizophrenia. Traducción
deconstrucción: «interviene en líneas de fuerza, de Brian Massumi. Minneapollis: University of
deseo y poder para abrir, dislocar, descentrar la Minnesota Press.
estabilidad de las fuerzas en una multiplicidad Grosz, Elizabeth. 1995. Space, Time and Perversion.
abierta» (233 —la traducción es mía—). De la Nueva York y Londres: Routledge.
misma manera, el sujeto presentado en estas
Lévinas, Emmanuel. 1969. Totality and Infinity.
películas es una construcción múltiple llamada
Traducción de A. Lingis. Pittsburgh: Duquesne
a ser deconstrucción por cuanto el sujeto está
University Press.
siendo desplazado en cada momento. Así, el
texto de estos filmes se inscribe en un diálo- Thrift, Nigel. 1997. The Still Point. Resistance,
go entre las dos teorías trabajadas por Doel, Expressive Embodiment and Dance. En Pile, Ste-
en la medida en que el sujeto aparece como ve y Michael Keith (eds). Geographies of Resistance.
conjunción de diversos niveles de dislocación, Londres y Nueva York: Routledge.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 61

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“Destino”. Pinturas. 1995. Óleo y collage sobre lienzo. 130 x 150 cm.

16/11/2010 02:25:24 p.m.


Carlos Jair Martínez Albarracín*

Códigos y textos de larga duración:


la diglosia árabe en Colombia**

el autor:
* Lingüista de la Universidad
Nacional de Colombia. Ha
realizado estudios de filosofía
y se ha desempeñado como
Resumen 1. Formación de las comunidades docente en esta área en algu-
nos colegios Fe y Alegría de la
Este estudio presenta los resultados obtenidos a partir de la de habla árabe en Colombia Compañía de Jesús en Bogotá.

L
implementación de una metodología propia de la etnografía Actualmente cursa la Maestría
del habla con la comunidad de habla árabe de Maicao en la a migración a Colombia y otros países en Lingüística en la Universi-
Guajira colombiana. Se comprueba que en esta comunidad dad Nacional de Colombia y
hay una situación de diglosia árabe emergente dada por la de América de hablantes de árabe es
se desempeña como profesor
distribución funcional complementaria de dos variedades consecuencia directa de la transforma- auxiliar del Departamento de
de una misma lengua en espacios definidos de uso comu- ción que venía atravesando el Estado Lingüística de la misma uni-
nicativo. Esta situación de diglosia árabe en Colombia pone
Otomano a lo largo del siglo xix, y a cuyo im- versidad.
de relieve la relación entre los códigos y textos de larga
duración, los eventos y las prácticas sociales que hacen perio le es inherente la historia social y política cjmartineza@unal.edu.co
que los aproximadamente dos mil individuos que compo-
nen hoy la comunidad de habla árabe de Maicao tengan
del Medio Oriente, los Balcanes y el Norte de ** Este trabajo forma parte de
África. El gobierno Otomano libraba una gue- las investigaciones que viene
la percepción social de estar en un contexto arabizado y
realizando la Universidad Na-
reproduzcan vitalmente la lengua y la cultura árabes dentro rra a intervalos con Rusia desde el siglo xviii, cional de Colombia, sede Bo-
del contexto nacional. 
siendo la de 1877 decisiva por cuanto Bulgaria gotá, con las comunidades de
Palabras clave: migración, bilingüismo, diglosia, árabe habla árabe de Maicao en La
emergió como Estado independiente y «desató Guajira y de San Andrés Isla,
clásico, árabe libanés.
un desplazamiento dentro de los dominios del las cuales continúan a la fecha
imperio de millones de musulmanes que salie- dentro del marco de la Maes-
Abstract tría en Lingüística de la Facul-
ron de Crimea, el Cáucaso, los Balcanes, Túnez tad de Ciencias Humanas de la
y Argelia para asentarse en Siria, Anatolia y misma universidad. Los resul-
Longstanding codes and texts: the Arabic diglossia in Colombia 
el norte de Irak» (Karpat 1972, 248)1. A esto se tados expuestos aquí se obtie-
This paper shows the results obtained by the implementa- nen de la investigación realiza-
tion of a methodology used in the ethnography of speech wi- suman causas económicas como la apertura da con la comunidad de habla
thin the Arabic speaking community of Maicao in la Guajira, del Canal de Suez, que hizo cambiar las rutas árabe de Maicao en La Guajira.
Colombia. It proves that this community represents a case comerciales en dirección Sur; el colapso de la
of emerging Arabic diglossia given by the complementary Agradezco el respaldo y la ge-
functional distribution of two varieties of the same language industria de la seda por una enfermedad que nerosidad en esta tarea de in-
in specific contexts of communicative usage. This situation mató los gusanos locales, así como el estado vestigación a los miembros
of Arabic diglossia in Colombia highlights the relation bet- de la comunidad árabe liba-
ween the codes and the longstanding texts, the events and
administrativo especial que se le dio al Monte nesa de Maicao en la Guaji-
the structure of social practice that make the approximately Líbano en 1861, el cual dejaba a los agricultores ra colombiana, especialmen-
two thousand members of the Arabic speaking community del Valle de la Beqaa, en su mayoría cristianos, te a Samir Waked, presidente
perceive their social and communicative interactions as de la Asociación Benéfica Is-
belonging to an Arabized context and reproduce with vitality abocados a buscar seguridad económica en lámica; a Chady Saab Salame,
the Arabic language and culture within the national context.  la migración. El estimado «indica que el total director de la Cámara de Co-
mercio Seccional Maicao, y al
Keywords: migration, bilingualism, diglossia, classic Arabic, de inmigrantes otomanos a las Américas en profesor de religión del Colegio
Lebanese Arabic. el periodo de 1860 a 1914 llega a 1.200.000. De Colombo-Árabe Dar el Arkam,
estos, aproximadamente 600.000 eran de Siria y Pedro Delgado Moscarella.
Monte Líbano y eran hablantes de árabe; cerca
1. Esta y las demás citas
de 150.000 eran musulmanes de todas las áreas; provenientes del inglés han
Recibido: agosto, 2008/ Aceptado: junio, 2009 el resto venía de Albania, Macedonia, Tracia y sido traducidas por el autor.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 63

REVpalimpsesto_7_2010.indb 63 16/11/2010 02:25:24 p.m.


Códigos y textos de larga duración: la diglosia árabe en Colombia

Anatolia Occidental» (Karpat 1985, 185). Ade- de los habitus, en Maicao, al igual que sucedió
más de cristianos maronitas u ortodoxos, migró en Lorica, el dialecto árabe libanés paso a ser el
un considerable porcentaje de musulmanes: vehículo cotidiano de praxis comunicativa con
«un consulado otomano reportó en 1904 que los parientes, vecinos y paisanos, con los cuales
un barco que arribaba a Malta en dirección a las se compartían las mismas condiciones históri-
Américas traía a bordo 201 sirios embarcados en cas de producción de esquemas de percepción,
Trípoli y que la mitad eran musulmanes que no pensamiento y práctica social. La apertura
tenían permiso» (182). de espacios de uso al código árabe generó las
condiciones requeridas para la recuperación de
Unas décadas después, el Imperio de la Sublime
los principios modelizadores de las prácticas y
Puerta pierde la Primera Guerra Mundial con-
representaciones en la naciente comunidad de
tra los países aliados, y los territorios de Siria
habla. Estas nuevas condiciones de existencia
y Líbano pasan a ser protectorados de Francia,
social anularán las funciones del castellano en
desde 1918 y hasta 1943, cuando recobran su
determinados contextos comunicativos y, en
independencia. Palestina quedó bajo el poder
consecuencia, las emergentes comunidades de
británico, y en 1947, por resolución de las Na-
habla árabe iniciarán un ciclo histórico mar-
ciones Unidas, se divide para dar espacio al
cado por el uso social alterno de dos sistemas
Estado de Israel, que ya venía asegurándose un
lingüísticos.
lugar en la zona bajo el amparo de un proyecto
político evidenciado en la activación del hebreo Las comunidades de habla árabe que se han
como lengua materna en la región por cuenta configurado en el país son:
del lingüista hebreo Eliezer ben Yehuda en la
a. La comunidad de habla árabe de Lorica2, en
década de 1920. La instalación del nuevo Estado
el Departamento de Córdoba, ya establecida
bajo el cobijo de una lengua hebrea que recién
en la década de 1920 y de la cual no hay ma-
comenzaba a hablarse en Palestina será causa de
yor documentación social y lingüística. En la
conflictos bélicos permanentes que generarán
actualidad quedan algunas casas de comer-
oleadas migratorias a Colombia, especialmente
ciantes árabes declaradas bienes de interés
de inmigrantes provenientes del sur del Líbano
cultural por el Ministerio de Cultura, pues la
durante la segunda mitad del siglo xx.
comunidad se dispersó cuando Lorica perdió
Desde el momento del desembarco masivo en su posición estratégica comercial por el río
la costa Caribe en la década de 1880, especial- Sinú con la construcción de las carreteras
mente de los buques de la Compagnie Géné- troncales a mediados del siglo pasado.
rale Transatlantique, la lengua árabe entra en
b. La comunidad de habla árabe de Maicao
contacto con el castellano de Colombia. Estos
en La Guajira, conformada a mediados de
emigrantes se asentaban en ciudades como
la década de 1940 con la agrupación de
Barranquilla, Ciénaga de Oro, Santa Marta o se
inmigrantes que ya estaban asentados en
dirigían al interior del país por el río Magdalena.
la costa Caribe nacional. Esta se fortalece
Desde esa década, el flujo migratorio a Colom-
con las oleadas migratorias de 1970 y 1980,
bia fue regular y posibilitó la conformación de
representadas mayormente por inmigrantes
tres comunidades de habla árabe en la historia
musulmanes procedentes del sur del Líbano,
nacional: las de Lorica, Maicao y San Andrés
que huían de las consecuencias sociales y
Isla. Los hablantes de árabe se establecieron en
económicas que dejaba el conflicto bélico
torno a unas relaciones sociales de producción
con el Estado de Israel.
material bien definidas como son la distribución
y venta de productos de manufactura o fábrica. c. La comunidad de habla árabe de San Andrés
Hay que anotar que había inmigrantes que no Isla, establecida por la agrupación de inmi-
se asentaban en estas comunidades, sino que grantes ya asentados en el Caribe nacional
llegaban a otras ciudades del Caribe nacional, a mediados de la década de 1950 en torno a
adonde sus parientes o amigos establecidos allí, la producción de capital a partir de la distri-
o a Bogotá, en donde hubo presencia incluso bución y venta de productos de manufactura
comercial a mediados del siglo pasado; sin y fábrica.
embargo, en estas ciudades no se conformaron
A diferencia de la comunidad de Lorica, las
comunidades de habla árabe aunque la pobla-
comunidades de habla árabe de Maicao y San
ción fuera mayor que en Maicao o San Andrés.
Andrés Isla establecerán, además de unas
En Lorica, Maicao y San Andrés, los inmigrantes relaciones sociales de producción material de-
se agruparon para dar solución a sus condicio- finidas, unas relaciones de significación social
nes materiales de existencia y, en consecuencia, que posibilitarán la generación de escenarios
2. En 1917, el enviado bri- dieron apertura a un espacio social para el de interacción que pondrán de manifiesto la
tánico a Colombia, Robert
Cunninghame Graham,
pasado colectivo estructurante de su memoria, identidad de los miembros como participantes,
afirmó: «nada más común la cual solo era recuperable mediante el recur- con un lugar en el sistema de relaciones y con un
que oír hablar árabe en esa
región» (7, 195, 222 y 241,
so del uso social del código árabe y sus textos. rol que hace manifiesta su reproducción social
citado en Kabchi 258). Aunque la migración ocasionaba una fractura histórica en el contexto colombiano. El sistema

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Carlos Jair Martínez Albarracín

de creencias del islam, que se consolida en las en el colegio colombo-árabe Dar el Arkam.
comunidades de habla a partir de las décadas También es escuchado y leído en los medios
de 1970 y 1980 con la migración de libaneses masivos de comunicación, y es llevado a la
musulmanes y el respaldo de instituciones representación gráfica en los espacios de
pro-islámicas, constituye uno de los elementos interacción virtual que proveen las nuevas
generadores de escenarios de interacción socio- tecnologías.
lingüística. A partir de ese momento histórico
b. El árabe dialectal libanés se emplea en la co-
concreto, el texto del Qur’an y los espacios de
tidianidad para la interacción comunicativa
praxis religiosa creados en estas comunidades
en contextos como el almacén, el hogar y, en
configuraron los elementos que posibilitan hoy
general, cualquier situación o evento social
día su cohesión social histórica y su coherencia
de carácter comunicativo informal. En la me-
con el dinamismo estructural del afuera. Otro
dida que es usado en el hogar, algunos de los
elemento fundamental de por qué los colectivos
individuos que nacen en Maicao afirman que
inmigrantes de Maicao y San Andrés Isla se
es su lengua materna; si bien el árabe puede
mantienen como comunidades de habla histó-
compartir este estatus de lengua nativa con
ricas es la activación de la memoria colectiva,
el español guajiro, hay que subrayar que las
por cuanto pudieron generar la dinámica de
competencias lingüísticas y comunicativas
la interacción de las relaciones del afecto con
de los niños en árabe son más débiles res-
la otredad dialógica que forma parte de su
pecto al castellano guajiro.
cultura y que comparte su lengua y su historia
en la cotidianidad. Además de la activación de c. El castellano es exigido y usado cotidia-
las relaciones sintagmáticas y paradigmáticas namente para la comunicación con los no
a nivel de la cultura por el uso del árabe, las hablantes del árabe, que representan la ma-
comunidades de San Andrés y Maicao dispo- yoría de población dentro de un contexto en
nen de otros dispositivos de cohesión social que el castellano es la lengua dominante y
histórica como son las nuevas tecnologías y los oficial. Su uso es informal en espacios como
medios masivos de comunicación. Con estos se el hogar, el almacén y eventos sociales que
genera la ruptura del espacio en el tiempo y se se lleven a cabo en la localidad, pero también
reproducen hechos y episodios de la cultura es usado formalmente para atender asuntos
árabe y su lengua en la cotidianidad. Este factor administrativos o jurídicos. Dado que se usa
impide su fácil disolución dentro de la cultura en el hogar, comparte el estatus de lengua
dominante, como fue el caso de la comunidad nativa junto con el árabe dialectal.
de habla árabe de Lorica.
Una situación sociolingüística de esta naturale-
za solo devino en la Península Ibérica durante
2. La comunidad de habla el periodo de dominación árabe entre el siglo
árabe de Maicao vii y xiii porque estaban en contacto el romance
occidental, el árabe clásico y el árabe coloquial.
La comunidad de habla árabe asentada en el
Del contacto y la convergencia estructural del
municipio fronterizo de Maicao en La Guajira
romance y el árabe emerge el haz dialectal
está compuesta por aproximadamente mil
hispanoárabe que fue hablado durante varios
ochocientos individuos hablantes de árabe
siglos en la península europea y del que Co-
históricamente asentados. Hoy, esta comunidad
rriente (1977) elabora una minuciosa recons-
de habla emplea tres sistemas lingüísticos que
trucción histórica de sus aspectos fonético,
distribuye funcionalmente en diversos escena-
morfológico y sintáctico. Luego del holocausto
rios de interacción comunicativa. El uso de estos
y expulsión de los árabes de la península, la
tres sistemas lingüísticos en contextos definidos
historia quedó evidenciada en los textos de
es causa de la actual situación de diglosia y
autores como Ibn Quzman o Al Susstari; en la
bilingüismo que caracteriza a la comunidad.
arquitectura árabe y musulmana, y en el nume-
La diglosia hace referencia al uso social alterno
roso listado léxico de origen árabe que se usa
del árabe clásico y de la variedad coloquial del
hoy día en nuestra habla castellana nacional
árabe; por otra parte, el bilingüismo se refiere
para clasificar y designar la realidad, por ejem-
al uso alterno por parte de los miembros de
plo, tarea, cifra, cero, rehén, tarifa, aduana, atún,
la comunidad del español dialectal guajiro y
arroz, zanahoria, acelga, taza, argolla, jabón, etc., y
de la variedad dialectal del árabe usado en el
numerosos ejemplos de unidades compuestas
sur del Líbano. Estos sistemas lingüísticos se
por líquidas en inicio de secuencia silábica, por
distribuyen funcionalmente en la comunidad
ejemplo, alcalde, alcantarilla, alquiler, almohada,
de habla de la siguiente manera:
etc. Estas unidades son evidencia del amplio
a. El árabe clásico o árabe moderno estándar repertorio léxico heredado del árabe, y, a su vez,
es usado cotidianamente en los eventos de reafirman el axioma lingüístico de que la lengua
interacción religiosa que se llevan a cabo en es el código más su historia. En la comunidad
la mezquita Omar Ibn al Khattab, así como de habla árabe de Maicao hay cambios como
en eventos de carácter formal que se realizan resultado del contacto lingüístico histórico

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 65

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Códigos y textos de larga duración: la diglosia árabe en Colombia

árabe-castellano, como la diptongación de /o/ comunidad, y paralelamente posibilitan la ma-


en /au/, existente en el proceso de convergencia nifestación empírica de los actos performativos
estructural del verbo ‘cobrar’, que pasa a ser de su discurso en los usos de metaforización de
realizado por los hablantes no nativos como las acciones, las actitudes y los oficios históricos.
cauber, por causa del estatus fonémico de /u/ Los repertorios en mención también posibilitan
en árabe. Este fenómeno de diptongación, que la observación y medición de la materialidad
ocurrió y deviene hoy en la Guajira nacional, y variabilidad del lenguaje en los fenómenos
permitió el establecimiento de una ley diacró- lingüísticos de la alternancia, la transposición
nica de cambio fonético dentro del marco del y la convergencia sistémica.
contacto sistémico árabe-castellano (la cual se
constituye como un modesto aporte al campo Dado que este estudio se centra en la comproba-
de la lingüística histórica), por cuanto también ción de la hipótesis causal de la situación actual
ocurrió en haz dialectal hispanoárabe hablado de diglosia árabe presente en la comunidad de
hace once siglos en unidades como /xot/ > xaut habla, de la situación de bilingüismo se ofrece
(‘tiquete’) o /posada/ > paujata (‘hotel’)3. Estos una mención en exceso sucinta, dada la multi-
hechos del lenguaje son reflejo de la dinámica plicidad y complejidad de los fenómenos de la
de la interacción sociocultural de la comunidad tipología de adquisición y contacto lingüístico
de habla y por eso se acuñan en el dispositivo que devienen en la comunidad, y que implican,
de la memoria colectiva para definir su iden- por la naturaleza del objeto y el método de acer-
tidad histórica concreta dentro del contexto camiento, una presentación por separado. Sin
nacional colombiano. embargo, hay que señalar que esta situación de
contacto social árabe-castellano en La Guajira
El uso cotidiano de los tres sistemas lingüísticos emerge en la década de 1940 y se caracteriza
por parte de los miembros de la comunidad por la interferencia del español sobre el sistema
de habla revierte en un correlato directo a los dialectal del árabe, y de este último sobre el
repertorios textuales de la cultura libanesa, primero para el caso de los hablantes no nativos
la cultura guajira y nacional, y el sistema de que adquieren el español como segunda lengua
creencias religioso del islam. Estos repertorios en Maicao.
textuales de la cultura configuran el sistema de
interacción histórica que deviene cotidianamen- En los individuos que adquieren el español
te en la comunidad de habla y se reflejan en la como segundo repertorio de comunicación se
experiencia lingüística por el uso alterno del registra la emergencia de una variedad de es-
dialecto libanés, el español guajiro y el árabe pañol de contacto, similar a la que se presenta
clásico. Estos textos de la cultura son, además, en la actualidad en el Norte de Marruecos y por
proveedores de la estructura estructurante del postdicción hace once siglos en la Península
dinamismo de las realidades extrínsecas a la Ibérica, caracterizada por la retención de la /s/

3. Las voces en cursiva o /


entre barras/ son transcrip-
ciones fonémicas y las que
están [entre corchetes] in-
dican transcripciones foné-
ticas. El símbolo > indica
que la unidad precedente
"Emblema II". Cartografía de la memoria. 1999. Impresión láser digital. 40 x 17 cm. Detalle.

deriva en o pasa a ser la


que sigue. El símbolo <
indica que la unidad an-
tecedente viene de o es
producto de la siguiente.
A lo largo del texto se em-
plean una serie de diacrí-
ticos fonéticos usualmen-
te implementados para la
transcripción de la lengua
árabe, que son definidos
antes de ser presentados.
No obstante, se sugiere al
lector disponer del Alfa-
beto Fonético Internacio-
nal para la lectura de los
sonidos del habla árabe
que, por requerimiento del
estudio, se presentan aquí.

66 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Carlos Jair Martínez Albarracín

implosiva por causa de la influencia del sistema presentan un nivel de bilingualidad en los dia-
fonológico del dialecto árabe sobre el sistema lectos árabe y castellano, y que tanto el árabe
del español. Otras evidencias confirmantes del dialectal como el árabe clásico son adquiridos
influjo fonológico del árabe sobre el español son y aprendidos dentro de la comunidad de habla,
la diptongación de /o/ en /au/ y la espirantiza- razón por la cual se presenta un bilingüismo
ción de las oclusivas en préstamos del castellano de carácter endógeno en el que los tres reper-
costeño adaptados al fonetismo del árabe, p. torios de uso lingüístico están en interacción
ej., ragel < ‘regalar’ y ragelo < ‘regalo’. La fri- social histórica dentro la comunidad. De la
cativización de las oclusivas es un fenómeno interacción lingüística a través del uso de múl-
articulatorio propio de las lenguas semíticas, y, tiples símbolos y repertorios de texto derivan
en la medida que estas variantes articulatorias eventos y prácticas sociales que indexan a los
se transmiten a las generaciones que nacen en miembros de la comunidad bajo la categoría
Colombia, constituyen evidencia del habitus de colombo-árabes. Esta categoría social pone
lingüístico que deviene históricamente en la de manifiesto la adecuación de los distintos
comunidad de habla. niveles de interacción de los repertorios cul-
turales dentro del marco de las condiciones de
Los individuos nativos de Maicao, hijos de existencia de la comunidad de habla.
inmigrantes o de sus segundas y terceras
generaciones, adquieren el árabe y el español
como lenguas nativas simultáneamente en la 3. La diglosia
mayoría de los casos; sin embargo, en otros se El fenómeno de la diglosia ha sido objeto de es-
presenta una bilingualidad consecutiva, pues tudio y debate académico. Marçais (1930) acuña
se adquiere primero el castellano y luego el el término para referir específicamente la situa-
dialecto árabe entre los once y dieciocho años. ción lingüística de los países árabes. Ferguson
Como consecuencia, se presentan dos tipos de (1959) lo usa como esquema conceptual y, en
competencia: los individuos con una bilingua- consecuencia, lo amplía a los casos del alemán
lidad simultánea presentan un bilingüismo suizo, el haitiano y el griego. Posteriormente,
balanceado, mientras que en los casos en que Fishman (1968) amplía aún más el concepto
es consecutivo, se presenta una bilingualidad para caracterizar situaciones en las que hay una
dominante en lengua castellana hasta el pro- distribución social funcional de los dos sistemas
medio de edad de los veinte, edad en la que la lingüísticos que devienen en un continuo his-
mayoría de individuos pasan a ser bilingües tórico y que él ejemplifica con la situación del
equilibrados. El concepto de bilingüismo pro- español y el guaraní en Paraguay. El modelo
cura referir una realidad oscilante y dinámica, conceptual se ha aplicado más recientemente
por lo que resulta importante señalar que a las lenguas criollas del Caribe por Winford
todos los individuos nativos de la comunidad (1985), y, dentro de estas, el criollo de base "Emblema II". Cartografía de la memoria. 1999. Impresión láser digital. 40 x 17 cm. Detalle.

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Códigos y textos de larga duración: la diglosia árabe en Colombia

inglesa de San Andrés Isla. La ampliación del El esquema conceptual de la diglosia implica
marco de referencia de la diglosia implica que se la consideración de características en las dos
pueda incluir prácticamente cualquier sociedad variedades de la misma lengua relativas a su
en la que haya una diferenciación funcional por fonología, léxico, gramática, estabilidad, es-
causa de aspectos sociales y culturales. El mo- tandarización, adquisición, herencia textual,
delo es usado para la clasificación tipológica de prestigio y función social. Este estudio se centra
situaciones sociolingüísticas o dentro del marco en las características de los códigos, los textos y
de los estudios de la sociología del lenguaje su función; plantea que, en la situación de di-
para referir la valoración de la diferenciación glosia, la relación establecida entre los sistemas
funcional de los sistemas en uso, dejando en un es dialéctica, y que son constitutivas de esta las
segundo plano los factores genéticos y estructu- relaciones paradigmáticas y sintagmáticas que
rales de los sistemas lingüísticos que devienen establecen los actores con el sistema textual de
en continuo histórico y que eran, en principio, la cultura. Sin embargo, se hace mención de
un axioma constituyente de la situación. Para algunas de las características fonéticas de los
algunos lingüistas y arabistas como Kaye (2001), sistemas del árabe en relación dialéctica con el
fin de constituir la experiencia del lenguaje en
los dos últimos factores son determinantes de
el espacio-tiempo, ya que los actos fonéticos son
las situaciones de diglosia, y rechazan la am-
la evidencia de la materialidad y variabilidad de
pliación del modelo que tiene como base de la
la lengua como hecho social histórico.
valoración la diferenciación funcional que pue-
de dar una característica social y cultural como
Códigos y textos de larga duración
el prestigio. El concepto de diglosia ha sido
aplicado a diversas comunidades de habla; sin Los dos repertorios textuales que configuran la
embargo, hay que reiterar que la situación del situación de diglosia en Maicao corresponden
árabe es la que más claramente ejemplifica este al árabe clásico y al dialecto árabe hablado en
fenómeno social, presente hoy día y desde hace el Valle de la Beqaa y en algunos otros pueblos
varios siglos en los veintidós países miembros como Kemet o Zahle del Sur del Líbano. Con es-
de la Liga Árabe, precisamente porque es de esta tos dos códigos, la comunidad recrea episodios
situación lingüística, social, cultural e histórica de interacción comunicativa cotidiana en los
de donde emerge tal esquema conceptual. que queda plasmada la experiencia del lenguaje,
generando, en consecuencia, la activación del
La diglosia árabe surge como experiencia social mecanismo de organización y conservación de
cuando el sistema significante del árabe clásico información en la memoria de la comunidad
es activado en un momento histórico concreto. de habla. El uso de la lengua árabe posibilita el
Por esta razón, no tiene un origen preislámico: anclaje de sus planos de expresión como dispo-
«esta comienza cuando las fuerzas árabes salen sitivo de larga duración, tanto en los textos como
de Arabia para conquistar tierras extranjeras en los códigos, recreando así la comunidad de
como Egipto en el año 640 d. C.» (Blau 190). habla su propio modelo de extensión temporal.
Cuando el árabe clásico es activado, entra en
Los dos códigos están emparentados genética
contacto social con alguna variedad dialectal
y estructuralmente, por lo que se trata de dos
del árabe y da lugar a una relación dialéctica
variedades de una misma lengua que devienen
entre dos sistemas cuyas principales contra-
en continuo histórico en la comunidad desde la
dicciones se presentan a nivel de la función, el
década de 1980. Sin embargo, hay que señalar
prestigio y la adquisición lingüística.
que, a diferencia del repertorio simbólico, legi-
La diglosia árabe se configura como hecho timado y estático del árabe clásico, la variedad
histórico en Colombia a partir de la década de dialectal del árabe libanés usada en Maicao
1970, cuando en la comunidad de habla árabe se caracteriza por su dinamismo y por poseer
de Maicao entran en contacto social el árabe rasgos distintivos que no forman parte del árabe
clásico y el árabe dialectal libanés, este último clásico, como lo es la presencia del fonema /ə/, el
en situación de bilingüismo funcional con el cual es causa del campo de dispersión alofónica
castellano guajiro desde la década de 1940. Esta de sonidos nucleares breves.
situación de diglosia se va consolidando en la
comunidad con la apertura del primer centro El árabe clásico4
de oración en 1982 y con la inauguración de la El árabe clásico es el sistema estandarizado,
mezquita Omar ibn Al Khattab como espacio de posee una objetivación en la escritura y se
interacción religiosa a finales del siglo pasado. configura como código de larga duración que
Se ve reforzada la situación por la enseñanza del estructura los textos del sistema de creencias
islam y el árabe clásico en el colegio colombo- del islam y de la cultura árabe. El conocimiento
árabe Dar el Arkam, y la presencia de nuevas del árabe clásico proviene de cuatro fuentes
4. Para una referencia so- tecnologías y de los medios masivos de comu- textuales recogidas entre los siglos vi y viii d.
bre los orígenes del árabe
clásico, véase el trabajo de
nicación, los cuales posibilitan el contacto con C.: i) los textos poéticos preislámicos y tempra-
Rabin (1955). las variedades estandarizadas del árabe clásico. nos del islam; ii) el Qur’an; iii) las tradiciones o

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Carlos Jair Martínez Albarracín

hadith, y iv) algunos pocos papiros sobre historia cultura en la comunidad de habla dentro del
que incluyen algunas cartas del secretario del contexto guajiro.
profeta Mahoma, valiosos porque permiten dar
El sistema del árabe clásico se refleja en la
cuenta de la variedad escrita de la época: «la
experiencia comunicativa y del registro de las
lengua de los poemas resulta ser idéntica a la
unidades discretas consonánticas: /ʔ, b, t, t, g,
que se hablaba en la parte occidental y central
x, x, d, d, r, z, s, s, s‘, d‘, t‘, d‘, ʔ‘, g, f, q, k, l, m, n,
de Arabia, y la lengua del Qur’an corresponde
h, w, y j/5, y las discretas vocálicas: /a, i, u,/ y /a:,
al dialecto usado por el profeta y considerado el
i:, u:/. Cada fonema posee un grafema6 con el
más prestigioso, el quraish» (Rabin 22). Las va-
que se hace visible a la cultura y que posibilita
riedades gramaticales de la poesía y del Qur’an
tanto la interacción comunicativa formal como
corresponden básicamente a la misma; sin
la practica del registro textual. Cada uno de los
embargo, se considera que la más clásica, mejor
y más elegante variedad del árabe es la lengua segmentos contrastivos configuran dentro de la
con que está escrito el Qur’an, por lo que ha de unidad léxica unidades silábicas regulares cv,
cv:, cvc, cv:c y las poco usuales pero frecuen-
considerarse un producto «normalizado» en la
medida que es resultado de un proceso extenso tes en los dialectos cvcc y cv:cc7 con las que
de revisión y complejización estructural. se establecerá el intercambio lingüístico. Este
sistema se impone como variedad legítima que
Este producto normalizado es denominado establece la jerarquía de los usos lingüísticos en
árabe moderno estándar, árabe culto o árabe la comunidad de habla por razón del carácter
formal, los cuales emergen como variedades de complejidad gramatical que le adjudicaron
del árabe clásico caracterizadas por distintos sus forjadores.
niveles de adecuación, simplificación y «mo-
dernización». El primer autor en dar cuenta El árabe antiguo, además de ser la base estruc-
de la emergencia de este tipo de variedades tural de las variedades de acrolecto que se em-
es El Hassan (1977), quien la denomina esa plean en los medios masivos de comunicación
(Educated Spoken Arabic, por sus siglas en inglés), del eje árabe, es el fundamento significante del
y posteriormente Mitchell (1986) reitera que sistema de creencias del islam. Es el sistema
este es un dialecto circunscrito a una región que goza de autoridad en las instituciones y,
particular y que no representa el continuo de sobre la base de su percepción como código
alguna variante de árabe específica, sino que objetivado en la escritura, se legitima histórica-
es una variante suprarregional de prestigio mente, configura el sistema en que se acuñan
usada para la comunicación interpersonal en el ideal del libro y de manual, constituyendo
los países de habla árabe. Otras categorías que el sistema modelador de la cultura árabe e
han sido acuñadas para referir estas variedades islámica. El sistema del árabe fusha es el que
de mesolecto árabe usado en la actualidad son: más prestigio tiene entre los miembros de los
«“Árabe urbano culto”, “árabe medio”, “pan- colectivos hablantes de árabe, y en el caso de la
árabe”, “estándar interregional”, “inter árabe”, comunidad de Maicao no es la excepción. Para
“el coloquial koinizado”, “coloquial elevado”, estos últimos, el árabe clásico es el sistema de 5. Estos símbolos represen-

tan cada uno de los sonidos


“koiné internacional” o al-lugha-l-wus Taa, “la mayor prestigio por las siguientes razones: i) del alfabeto del árabe clá-
lengua media”, por su nombre en árabe» (Karin por su alto nivel de complejidad gramatical y sico y son una convención
la tradición literario-poética; características que empleada para la transcrip-
213). No obstante, la base de todo el sistema ción de la lengua árabe al
significante de estas variedades suprarregio- configuran una pauta de orientación estética de alfabeto latino.
nales resulta ser el árabe clásico, referido como valor porque es más bello, más lógico y permite 6. Símbolos grafemáticos

al-lugha l-’arabiyya l-fusha, «la lengua árabe elo- que los pensamientos sean mejor expresados; ii) del árabe clásico: ‫ا‬, ‫ب‬, ‫ت‬,
‫ث‬, ‫ج‬, ‫ح‬, ‫خ‬, ‫د‬, ‫ذ‬, ‫ر‬, ‫ز‬, ‫س‬, ‫ش‬,
cuente», y es esta, la variedad de la literatura por la tradición religiosa manifiesta en el texto ‫ص‬, ‫ض‬, ‫ط‬, ‫ظ‬, ‫ع‬, ‫غ‬, ‫ف‬, ‫ق‬, ‫ك‬,
poética preislámica, islámica y del Qur’an, la del Qur’an; iii) por la tradición manifiesta en la ‫ل‬, ‫م‬, ‫ن‬, ‫ه‬, ‫و‬, ‫ي‬. Los fonemas
vocálicos cor tos se
que más prestigio tiene entre los hablantes de sunna y la hadith, aspecto que permite, dentro representan con diacríticos
árabe sobre todas las demás catalogaciones, del mismo sistema, la oposición oral-escrito que y los largos con ‫ا‬, ‫و‬, y ‫ي‬.
El diacrítico /‘/ designa los
incluidos los basilectos o variedades dialectales lo dota de un carácter bivalente por cuanto los fonos faringalizados.
de árabe denominadas l-’ammiyya, «el común». contenidos sacros y ético-normativos se trans-
7. L a c c orre sp onde a
miten en forma de normas orales estables, y iv) fonemas consonánticos,
Como código de larga duración, el sistema por la influencia que ha tenido el sistema árabe mientras que la v designa
simbólico del árabe clásico organiza y actualiza en otras lenguas y culturas, particularmente en
el núcleo silábico o fonema
vocálico.
la información de la conciencia colectiva de la
el español.
comunidad de habla. Este código se objetiva 8. Para una referencia de­

tallada sobre la realización


en el registro y da forma a los textos de larga de fonos vocálicos y conso­
El dialecto árabe libanés y el amiya8
duración como el Qur’an. La sunna, el hadith nánticos en la comunidad
de habla árabe de Maicao,
o la sharia configuran un factor instrumental Las variedades dialectales del árabe se carac- así como sobre la génesis
que mantiene los contenidos del sistema de terizan por la dinámica de su estructura, la del amiya, entre otros
aspectos referentes a su
creencias religioso del islam a disposición de cual cambia y varía por el contacto con otras situación histórica, social
la experiencia de la comunidad. Este repertorio lenguas9. El dialecto árabe hablado en Maicao y lingüística, véanse otros
trabajos de Mar tínez
de códigos y textos conforma el material reque- por los miembros de la comunidad es el árabe Albarracín (2006, 2008
rido para la reconstrucción de la realidad de la libanés circunscrito a la zona centro sur y el y 2010).

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Códigos y textos de larga duración: la diglosia árabe en Colombia

"VII". Cartografía de la memoria. 1999. Impresión láser digital. 55 x 42 cm. Detalle.


Valle de la Beqaa en el Líbano. Es importante predominen las características articulatorias y
señalar que esta variedad de habla árabe, como estructurales propias de este dialecto del sur del
resultado del contacto histórico con el castellano Líbano en los hablantes que lo adquieren como
guajiro, presenta cambios en todos los niveles segundo sistema en Maicao.
de su estructura, principalmente a nivel léxico.
El inventario de fonemas vocálicos del dialecto
Estos cambios estructurales son heredados por
árabe hablado en Maicao se caracteriza por
los hablantes nativos de Maicao, a tal punto que
su dinamismo, ya que en estos dialectos de la
es posible distinguir esta variedad de cualquier
región del Levante «no se da una distinción fo-
otro dialecto árabe hablado actualmente en
nológica entre /i/ y /e/, por una parte, o entre /o/ y
el mundo; de manera que estamos frente a la
/u/, por otra» (Brague 89). En los dialectos del sur
emergencia de una variedad dialectal de árabe
del Líbano, los fonemas vocálicos presentan un
de origen colombiano que hablan, hoy por hoy,
alto grado de dispersión alofónica. Uno de los
un poco más de mil individuos, y que hemos
fonemas vocálicos que permite establecer una
de denominar amiya. El amiya corresponde,
distinción clara entre las formas significantes
entonces, al árabe hablado por los individuos
del árabe clásico y el dialecto es [ə], del cual deri-
nativos de Maicao, caracterizado por la mezcla
van los alófonos ultrabreves [ĭ, ă, ĕ]. Por ejemplo,
y la alternancia de códigos, y por la herencia de
la [ĭ] ultrabreve, cerrada y anterior es frecuente
la convergencia sistémica con el español guajiro;
en [nemʃĭ], ‘caminar’. El alófono ultrabreve [ĕ]
por otra parte, los hablantes de árabe no nativos
medio y central es realizado con frecuencia en
emplean la variedad del dialecto árabe libanés
unidades como [amĕl], ‘piojo’; [ɾamĕl], ‘arena’,
usado en la región del sur del Líbano.
e [ĭtnaĕn], ‘dos’: su aparición no se registró
Dentro de los estudios lingüísticos realizados en entornos velares, faringales o glotales. El
sobre los dialectos hablados en el Líbano están alófono ultrabreve [ă] fue frecuentemente
los de Henri Fleisch, quien distingue cuatro registrado en relación con segmentos conso-
regiones dialectales en el Monte Líbano, «cada nánticos alveolares o faringales en unidades
una con sus particularidades fonéticas y mor- como [laħăm], ‘carne’; [dăm], ‘sangre’; [emɾa΄ă],
fológicas: la norte, Nahr el-Jaouze; la central ‘mujer’. Uno de los aspectos importantes en la
norte, desde Nahr hasta Bikfaya; la central sur, realización de fonemas vocálicos en el dialecto
desde Bikfaya hasta Nahr Zahrani, y la sur, el árabe hablado en Maicao es la producción de
territorio de Metouales cuyos dialectos eran la ‘imala. Esta consiste en que [a:] > [e:] y en
desconocidos hasta esa fecha» (Fleisch 357). casos de extensión [a:] > [i:]. En lo referente
Fleisch divide los dialectos del Líbano en dos al inventario de fonemas consonánticos, una
regiones mayores basado en la elisión de vocales de las características que permite distinguir al
cortas inacentuadas: «los dialectos del sur para dialecto árabe libanés del árabe clásico, así como
el término ‘pez’ dicen sámake, mientras que los de otras variedades dialectales del árabe, es la
de la región central norte para la misma unidad variación sistemática de la consonante oclusiva
léxica profieren sámke; este fenómeno lo registró uvular sorda [q], que pasa a ser una oclusión
[Fleisch] como patrón de morfología verbal; así, glotal [ʔ], por ejemplo, [alħaqiqa] > [alħaʔi:ʔa],
para la secuencia del español ‘él le pega’, en el ‘la verdad’10. Hay otros aspectos importantes
dialecto norte se pronuncia dárbo y dárabo en el sobre la producción articulatoria de fonemas
9. Para una referencia
central sur» (Killean 279). En la actualidad, el vocálicos y consonánticos dentro de los que se
sobre la historia de los dialecto árabe usado en la comunidad revela destaca la faringalización como característica
dialectos árabes puede
consultarse el trabajo de cambios a nivel morfosintáctico y léxico como fonética predominante en el habla árabe, y que
Owens (2003). resultado de la convergencia estructural con el en Maicao presenta una considerable variación
10. Para una referencia español guajiro, así como una variación sociofo- por el contacto con la lengua castellana, la cual
sobre la variación dialectal
de la oclusión uvular,
nética segmental sistemática en su inventario de no posee este rasgo fonológico dominante.
véase Sallam (1980). fonemas vocálicos y consonánticos que hace que Las variedades dialectales o nativas del

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Carlos Jair Martínez Albarracín

habla suelen ser consideradas como bajas o de un lenguaje para el álter y otro para el ego.
inferiores, tanto por los hablantes usuarios Sin embargo, hay que señalar la relevancia de
del sistema como por algunos académicos las conexiones pragmáticas que los dos tipos
que sustentan, con un alto grado de riesgo, su de textualidad pueden establecer en el devenir
discurso científico bajo un criterio de verdad de la praxis comunicativa en la comunidad de
dado por la percepción de la comunidad. Hay habla. De tal modo, la comunidad de habla
que anotar que tal criterio olvida que en las queda circunscrita a un sistema funcional de
variedades dialectales es donde se manifiesta la cultura proveedor de textos orales y textos
la materialidad y variabilidad del lenguaje escritos, estos últimos constituidos a partir de
en su devenir histórico, y que es mediante la la estandarización del dialecto quraish y de un
interacción comunicativa a partir del vernáculo proceso de complejización y revisión histórica
que la comunidad de habla construye la que lo posiciona como la variedad superpuesta
memoria de su experiencia histórica. El dialecto y legítima en la comunidad de habla. Esta es la
árabe hablado en Maicao se configura en causa principal del grado de prestigio que tiene
mensajes emitidos a interlocutores conocidos, cada una de las variedades del árabe dentro de
presentes y que comparten una identidad. la situación de diglosia presente en esta comu-
En estos, la comunicación establecida pone nidad de habla.
en evidencia una memoria común que se
ancla en el diario devenir, mientras que las El árabe clásico
variedades escritas del árabe clásico son
resultado de esfuerzos artificiales orientados La activación del árabe clásico en la comunidad
a recrear una estructura compleja y ordenada comienza formalmente con la inauguración de
llamada a cumplir un papel metalingüístico la primera mezquita en 1981 y se fortalece con
y de legitimidad, pero que no puede usarse la construcción del colegio colombo-árabe en
como vehículo de comunicación directa 1987 y la mezquita Omar ibn al Katthab en 1997;
porque esta resultaría voluminosa, incómoda esta última cumple con todas las características
y extraordinariamente no económica. La y especificaciones de la arquitectura islámica, y
variedad del dialecto árabe libanés usada en se constituye en el espacio central de interacción
Maicao está emparentada genéticamente con religiosa y de uso del árabe clásico. En Maicao,
el árabe antiguo, y lo más relevante resulta los hablantes de árabe, tanto nativos como no
del hecho de que así sea percibido por la nativos, perciben y usan la variedad del árabe
comunidad de habla; no obstante, los usuarios literario cotidianamente en alguna de las cuatro
de la lengua reconocen que la variedad de uso reuniones religiosas programadas durante el
informal e íntimo no presenta la complejidad día en la mezquita, y es usada en los discursos,
estructural del árabe clásico y, por tal razón, es grados académicos y actividades culturales que
considerada inferior e incompleta. se programan en el colegio colombo-árabe Dar
el Arkam. En la comunidad de habla, la varie-
Funciones dad del árabe clásico ha adquirido el valor de
lengua «legítima» y, por tanto, es en este sistema
Por lo anotado en el apartado anterior, la lingüístico donde se establecen los ritos de ins-
comunidad de habla recrea sus prácticas titución. De otra parte, la mezquita es uno de
comunicativas a partir de dos actividades. los principales centros de atracción turística de
Una está orientada hacia una sistematicidad Maicao, ya que, junto a la arquitectura árabe que
abstracta con la que el destinatario recrea la le rodea y las diferentes opciones de consumo,
memoria, y la otra está dirigida a un interlocutor ofrece la posibilidad a los turistas colombianos y
presente cuya memoria es conocida por venezolanos de pasar un tiempo en «un rincón
el hablante. Las cualidades que permiten del mundo árabe en Colombia».
distinguir los mensajes escritos de los orales
radican en la relación de la oposición funcional El sistema simbólico del árabe clásico se ha ac-
oficial/íntimo. El código y textos oficiales tivado y afianzado en la comunidad de habla
construyen un interlocutor abstracto de cuya particularmente por las relaciones que establece
memoria queda privada la dinámica de la la estructura significante del árabe con los tex-
experiencia individual y de comunidad. Las tos y contenidos del sistema de creencias del
variedades dialectales recrean escenarios de islam. La mayor parte de los individuos de la
interacción lingüística en los que el emisor comunidad se inscribe a la vertiente sunni y en
designa la persona del destinatario no mediante mucho menor porcentaje a la corriente chii. Es
un pronombre sino por su nombre, de manera importante señalar que algunos individuos afir-
que la extensión de su memoria y los contenidos man pertenecer a las dos tendencias islámicas, y,
de esta resultan familiares e íntimamente entre estos, un alto porcentaje de los niños11. Lo
conocidos. que representa un hecho relevante es la firme
tendencia por parte de los individuos de la co-
Desde esta perspectiva, la orientación hacia munidad hacia el sistema de creencias religioso 11. Sobre las creencias

uno u otro tipo de dirección-memoria envuel- del islam, el cual se reproduce históricamente religiosas en la comunidad,
véase el trabajo de Martínez
ve, en este caso particular, el recurso del uso en la comunidad a partir de la activación de la Albarracín (2006).

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Códigos y textos de larga duración: la diglosia árabe en Colombia

variedad del árabe clásico a comienzos de la dé- material bien definidas y logró, de este modo,
cada de 1980. Esta activación social posibilitó la recrear un vínculo transnacional con los pue-
emergencia del continuo diglósico característico blos de Baalul y Kemet en el Líbano. Los prime-
de las sociedades de habla árabe al entrar en ros inmigrantes asentados en Maicao eran en su
interacción con el árabe dialectal, el cual viene mayoría cristianos (en la actualidad, hay en la
de un proceso histórico de cambio por contacto comunidad familias circunscritas a este sistema
evidenciado en la convergencia morfosintáctica de creencias) que mantenían un fuerte vínculo
y léxica con el castellano guajiro. La activación con sus prácticas habituales de cultura, incluido
instrumental del árabe clásico se evidencia tanto el uso de la lengua. El empleo del vernáculo era
en el aprendizaje y desarrollo de la lectura y es- vital porque los inmigrantes lograban recrear
critura del sistema por parte de las generaciones conexiones históricas y culturales con sus luga-
nativas (destacan los concursos de poesía que res de procedencia. Entre estos primeros paisa-
realiza la institución educativa) como en el uso nos árabes asentados en «la vitrina comercial de
de algunas variantes fonéticas o léxicas que América», el uso del dialecto se configuró como
poseen mayor prestigio. medio de comunicación cotidiano.
Uno de los aspectos sociales en que ha reper- El dialecto libanés es usado en Maicao para la
cutido la activación social del árabe clásico en comunicación interpersonal, especialmente
Maicao es la recitación del Qur’an, pues esta entre los jóvenes y adultos nativos y no nativos,
implica el seguimiento de unas normas fono- en tres contextos básicos: el hogar (solo en esta
lógicas tajwid que posibilitan la realización y variedad se corrige a los niños), el almacén y
reproducción tanto de los fonemas del árabe los espacios de entretenimiento en el tiempo
antiguo como de los espacios de significación libre. La variedad vernácula del árabe compar-
a que este sistema significante remite. La te los mismos espacios de uso que la lengua
recitación del Qur’an es significativa porque castellana, teniendo presente que esta debe ser
permite establecer una relación directa con los adquirida o aprendida para la comunicación con
textos y contenidos del sistema de creencias los no hablantes de árabe, quienes representan
del islam. Este habitus sociolingüístico consti- la mayoría de la población nativa. El hecho del
tuye evidencia de la formación islámica que fortalecimiento de la actividad económica co-
se imparte en la institución educativa con que mercial de los miembros de la comunidad (que
cuenta la comunidad en la actualidad (el medio ha quedado plasmada en el rostro que presenta
de instrucción en el colegio colombo-árabe es el centro de Maicao en su arquitectura y en las
el castellano estándar; hay dos materias de prácticas del consumo cotidiano, ya que es po-
árabe, una corresponde a la de árabe clásico, sible adquirir cualquier tipo de producto árabe,
en la que se procura el desarrollo de las cuatro desde las velas hasta las escobas, y también
competencias, y otra correspondiente a reli- tener a disposición cualquier plato árabe en los
gión). Todos los individuos pertenecientes a varios restaurantes que abrieron los inmigran-
la comunidad entrevistados, niños, jóvenes y tes hace varias décadas en La Guajira) generó
adultos nacidos en Maicao, pudieron recitar de el posicionamiento espacial de los objetos y
memoria más de dos sunna del Qur’an. Este es productos propios de la cultura árabe, lo que,
uno de los aspectos que evidencia y posibilita en últimas, posibilita la clasificación del mun-
el sostenimiento del continuo diglósico en la do material y del entorno a través del uso del
comunidad, teniendo presente que la relación código coloquial del árabe en la cotidianidad.
que se establece con la recitación del Qur’an
Con base en el criterio de su simplicidad gra-
es, ante todo, ideológica. Hay que anotar que
matical frente a variedades artificiales creadas
hay espacios de acción lingüística a los que el
y estandarizadas en un momento histórico con-
árabe antiguo no puede acceder, dado que la
creto, los dialectos son considerados inferiores
lengua de la administración es el castellano; sin
en estatus y, en consecuencia, se establecen
embargo, la comunidad activa el uso del árabe
las bases de su rol social conforme a ello. Sin
clásico siempre y cuando les sea posible porque
embargo, los dialectos representan el sistema
es la variedad de prestigio entre sus miembros
más importante, ya que se constituyen como la
por encima del dialecto guajiro y de la lengua
variedad dialectal en la que queda registrada la
nacional de Colombia.
experiencia del momento concreto de interac-
ción o nominalización. Desde esta perspectiva,
El dialecto árabe libanés una de las funciones vitales que cumplen estas
Desde la década de 1950 se habla en Maicao el variedades es la posibilidad de metaforizar las
árabe libanés y, en menor medida, el dialecto acciones o las experiencias; la metáfora es el
palestino en las calles del centro de Maicao. mecanismo dinámico que evidencia la transpo-
Estos hablantes no provenían directamente del sición de contenidos de la cultura a formas solo
Líbano o Palestina, sino que llegaban de otras descifrables por el conocimiento de la simplici-
12.Hassan Homa, miembro ciudades del Caribe colombiano como Santa dad, que solo puede ofrecer un sistema de uso
de la comunidad árabe
libane sa de Maic ao. Marta, Barranquilla o Lorica. La comunidad se íntimo como el dialecto. El uso de este refuerza
Registro de campo 2006. instaló en torno a unas relaciones de producción la identidad en la interacción y adquiere su

72 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Carlos Jair Martínez Albarracín

"VII". Cartografía de la memoria. 1999. Impresión láser digital. 55 x 42 cm. Detalle.


mayor complejidad en el uso metafórico del en árabe entre los individuos que nacen en
lenguaje. Algunas de las metáforas empleadas Colombia y forman parte de la comunidad).
en el dialecto colombo-árabe de Maicao son: Es usado y percibido en los medios masivos
i) tiz l naaleh ma hi shagale, significa que «el que de comunicación del eje árabe y en las nuevas
se mueve mucho de un lado a otro no es buen tecnologías con que cuenta en la actualidad
trabajador, va a todas partes todo el tiempo, va la comunidad de habla. El árabe clásico es la
de un sitio a otro, entonces al fin no hace nada variedad lingüística de mayor prestigio entre los
y no da buen resultado»12; ii) yaṣaber a yub, lite- miembros de la comunidad, y esta legitimidad
ralmente, ‘tener más paciencia que Job’; iii) idri encuentra su fundamento en el código y los
ulait ghataha, literalmente, ‘la olla encontró su textos de larga duración del sistema de creencias
tapa’, significa que alguien encontró su media del islam. El árabe clásico es el fundamento
naranja, y iv) kamha wilah shaiʔri, literalmente, significante tanto del islam como de la cultura
‘traes trigo o cebada’, y el interlocutor contesta: árabe y, dado que la mayor parte de los
kaf ʔdis, literalmente, ‘una manotada de lentejas’; individuos de la comunidad son musulmanes,
esta secuencia metafórica significa que alguien se ejercita históricamente la adquisición,
pregunta a otro si le fue bien o mal, o sea trigo aprendizaje y uso de las dos variedades del
o cebada, y el interlocutor responde que ni lo árabe. La reproducción memorizada de textos
uno ni lo otro, es decir, lentejas. Este ejemplo de las sunna del Qur’an evidencia tanto el
implica una comunicación metafórica entre dos contacto que tienen los individuos con el
interlocutores y, por tanto, se constituye en la repertorio de fonemas del árabe antiguo y sus
evidencia del grado de intimidad implícito en contenidos como el vínculo que se establece
los actores del proceso comunicativo a partir del entre este y el repertorio abstracto del sistema
uso de la variedad dialectal del árabe. de creencias.
De otra parte, el árabe dialectal se usa cotidiana-
Conclusiones mente en Maicao para la comunicación informal
La migración regular de hablantes de árabe a en tres contextos básicos de uso comunicativo:
Colombia desde la década de 1880 posibilitó la el hogar, el almacén y los espacios de tiempo
conformación de tres comunidades de habla libre. El dialecto árabe se encuentra dentro
árabe, primero la de Lorica y posteriormente de una situación de contacto histórico con el
las de Maicao y San Andrés Isla. La distribución castellano que genera toda una fenomenolo-
funcional complementaria del árabe clásico y gía de bilingüismo y convergencia estructural
del árabe dialectal libanés en la comunidad de comparable —guardando las debidas propor-
habla árabe de Maicao desde 1980 es evidencia ciones— con el caso de contacto árabe-romance
sustentadora de la hipótesis referente a la acaecido en la península europea hace once
activación social del sistema del árabe clásico siglos. El árabe dialectal comparte el estatus de
como causa de la actual situación de diglosia lengua nativa con el dialecto guajiro o, en su
árabe emergente que presenta la comunidad. defecto, es adquirido como segunda lengua.
El árabe clásico, estándar o culto, se usa todos Su repertorio de fonemas es percibido desde
los días en contextos de interacción plurilingüe, los primeros años de vida y pasa a formar parte
como la mezquita; se aprende y usa en los de su estructura dialectal adquirida. También
eventos que tienen lugar en el colegio colombo- es exigido para la comunicación a partir de los
árabe (razón por la cual no hay analfabetismo catorce años de edad por los adultos y jóvenes

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Códigos y textos de larga duración: la diglosia árabe en Colombia

de la comunidad. El árabe coloquial tiene un Cunninghame Graham, Robert. 1920. Cartagena


alto grado de vitalidad en la comunidad porque and the Banks of the Sinu. London: s/e.
representa y encapsula la memoria constituida El Hassan. 1977. Educated Spoken Arabic in Egypt
por la experiencia histórica, factor que posibili- and the Levant: A Critical Review of Diglossia
ta, mediante su uso cotidiano, el afianzamiento
and Related Concepts. Archive Linguist 2: 112-132.
de la identidad cultural y la expresión de formas
metafóricas, solo posibles a través del uso de la Ferguson, Charles A. 1959. Diglossia. Word 15:
variedad íntima. 325-340.
Fishman, Joshua. 1968. Bilingualism with and
En la situación de diglosia emergente en Maicao
hay en contacto dos variedades de una misma without Diglossia: Diglossia with and without
lengua con funciones claramente definidas Bilingualism. Journal of Social Issues 23: 29-38.
socialmente, cada una con un nivel de prestigio Fleisch, Henri. 1963. Ethnology in Lebanon. Cur-
distinto y con rasgos fonológicos diferentes rent Anthropology 4: 357.
ejemplificados en la realización de fonemas Kabchi, Raymundo. 1997. El mundo árabe y América
vocálicos. Se comprueba mediante este breve Latina. Madrid: Ediciones Unesco.
estudio que el árabe fusha es la variedad de
más prestigio y que, como texto significante, Karin, Ryding. 1991. Proficiency despite Diglossia:
provee los recursos de significación necesarios A New Approach for Arabic. The Modern Language
para que los miembros de la comunidad Journal 75, 2: 212-218.
cristalicen la subjetividad y ejecuten modos Karpat, Kemal. 1972. The Transformation of the
y prácticas de la cultura propias del islam y Ottoman State, 1789-1908. International Journal of
la cultura árabe. El caso de diglosia árabe en Middle East Studies 3: 243-281.
Maicao, La Guajira, pone de manifiesto una
Karpat, Kemal. 1985. The Ottoman Emigration to
clara relación entre las letras, las formas del
America. International Journal of Middle East Studies
pensamiento y las formas de praxis cultural
17, 2: 175-209.
entre los miembros de una comunidad que ha
visto en este lugar de la geografía colombiana Kaye, Alan. 2001. Diglossia: The State of the Art.
un espacio apropiado para su reproducción International Journal of Sociology of Language 152:
social histórica. La comunidad árabe libanesa 117-129.
de Maicao contribuye, con sus formas de Killean, Carolyn. 1978. Reseña: Études d’arabe
concebir el mundo y las culturas, a la riqueza dialectal de Henri Fleisch. Journal of Near Eastern
de una nación que no le es ajena y que lleva Studies 37, 3: 279.
inexorablemente anclada en su memoria y en
las formas de su identidad. Marçais, William. 1930. La diglosie arabe.
L’Enseignement Public 97: 401-409.
Estos hechos sociales y lingüísticos contribuyen
Martínez Albarracín, Carlos. 2006. Introducción
a la diversidad de la riqueza etnolingüística y
a la situación sociolingüística de la comunidad
cultural de la nación colombiana, y constituyen
un reto académico para la universidad porque árabe de Maicao, Guajira. Estudios de Dialectología
implican la construcción transdisciplinar del Norteafricana y Andalusí 10: 7-51.
saber en torno a una nueva línea de trabajo de Martínez Albarracín, Carlos. 2008. El uso de la
la que aún está todo por hacer. Finalmente, la lengua árabe en Colombia. UN Periódico, junio 8
situación de la comunidad colombo-árabe de de 2008: 112.
Maicao referida en esta modesta presentación Mitchell, Terrence. 1986. What is Educated Spoken
se suma a la situación social y lingüística de
Arabic. International Journal of the Sociology of Lan-
las lenguas aborígenes y las lenguas criollas
guage 61: 7-32.
sanandresana y palenquera, las cuales, junto
a las variedades dialectales del español, Nelson, Kristina. 1985. The Art of Reciting the
configuran el panorama lingüístico colombiano Qur’an. Austin: University of Texas Press.
de cara al siglo xxi. Owens, Jonathan. 2003. Arabic Dialect History
and Historical Linguistic Mythology. Journal of the
Bibliografía American Oriental Society 123: 715-740.
Rabin, C. 1955. The Beginnings of Clasical Arabic.
Blau, Joshua. 1977. The Beginnings of Arabic Di-
Studia Islamica 4: 9-37.
glossia: A Study of the Origins of the Neoarabic.
Afroasiatic Linguistics 4: 175-202. Sallam, A. M. 1980. Phonological Variation in
Brague Gonzales, Javier. 1988. Estudio sobre el Educated Spoken Arabic: A Study of the Uvular
vocalismo en los dialectos árabes. Madrid: Instituto and Related Plosive Types. Bulletin of the School of
Hispanoárabe de Cultura. Oriental and African Studies 43, 1: 77-100.
Corriente Córdoba, Federico. 1977. A Grammatical Winford, Donald. 1985. The Concept of Diglossia
Sketch of the Spanish Arabic Dialect Bundle. Madrid: in Caribbean Creole Situations. Language in Society
Instituto Hispano-Árabe de Cultura. 14: 345-356.

74 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Gabriel Restrepo*

Los arqueos de la excentricidad. Sobre


la obra literaria de Andrea Jeftanovic

Resumen

C
Al revisar la experiencia del proyecto Entresures de inter-
cambio cultural y literario de América Latina (2004-2006), onocí a Andrea Jeftanovic en el proyec-
el autor comenta la obra literaria de la novelista y socióloga to Entresures, creado con la escritora
chilena Andrea Jeftanovic. De ella extrae la noción del mexicana Jeannine Diego en octubre
pretérito imperfecto —o co-pretérito, como lo denominara
Andrés Bello— como figura arquetípica de ese tiempo que 31 de 2004, de cuya fundación hay
pasando no pasa, muy propio de las atmósferas literarias de constancia en mi poemario Fragmentos Capitales.
la región. En ese escenario aparecen las figuras recurrentes Entresures, como su nombre lo indica, propuso
de fantasmas, que indican los vacíos de nuestra conciencia
y la profundidad de aquello que persistimos en desconocer un programa de intercambio de escritores de
como historias apropiadas y que el teatro y la novela están América Latina y del Caribe. Un(a) escritor(a)
llamados a desentrañar en esta época de rememoriaciones
bicentenarias.
anfitrión(a) de una de seis ciudades de la región
recibía a un(a) escritor(a) huésped, unos y otros
Palabras clave: América Ladina, mapas culturales y
literarios, Andrea Jeftanovic, obra literaria, fantasmas y
en edades de 20 a 40 años. Entre ambos inda-
reconocimiento. gaban el «alma» de una capital o de una nación
mediante entrevistas a profundidad a un(a)
Abstract creador(a) mayor de sesenta años, propuesto
Excentricity’s bendings. Notes on Andrea Jeftanovic’s como arquetipo por el (la) anfitrión(a). Para el autor:
literary work enlazar letras y ciencias sociales, un etnógrafo * Bogotá, 1946. Escritor, so-
By reviewing the Entresure project’s experience, which was (yo, en este caso) mediaba en los diálogos a fin ciólogo. Profesor de la Uni-
versidad Nacional de Colom-
intended to increase literary and cultural exchange in the de esbozar algunas cartografías de lo que he bia, sede Bogotá. Este ensayo
Latin American region (2004-2006), the author comments llamado Ladinoamérica. Como producto mayor fue presentado en calidad de
on the chilean sociologist and writer Andrea Jeftanovic’s
de estos cruces de caminos se editó una anto- Coordinador del IX Congreso
work. From the spirit of her works, the author derives the
Nacional de Sociología en el
notion of imperfect past (or «co-pretérito», as named by logía (Diego 2007). año 2006 y como apertura
Andrés Bello) as an archetypical notion of a time that, while
de las mesas 3 y 4: Cultura,
always passing, does never completely pass, a timeless Como los itinerarios no eran recíprocos, pues Sociedad, Letras, Artes y Es-
time present in the region’s literary atmospheres. It is a se insistió en la sorpresa de las triangulaciones, pectáculos. Desde entonces,
scenery full of phantoms, which remarks the gaps in our
acompañé a Andrea en su oficio de huésped en el autor ha repensado muchos
conscience and the depth of what we keep disregarding as
conceptos. En particular, ne-
inappropriate stories, while also claiming for a literally and Lima, donde, con la guía del escritor peruano cesitó dos años para precisar
dramatical rediscovery of our plural past in these bicente-
narial commemoration years.
Enrique Planas se entrevistó en el 2005 al poeta que la diferencia entre aner-
José Watanabe, fallecido en el 2008 (Jeftanovic kennen y anagnórisis radica
Keywords: America Ladina, cultural and literary cartogra- 2007b). Luego, acompañé a la escritora nica-
en que la primera procede de
phy, Andrea Jeftanovic’s literary work, ghosts and social los juegos de poder, mientras
recognition. ragüense Eunice Shade a Santiago de Chile, que la segunda deriva de los
donde fungía como anfitriona Andrea y como principios de piedad. Una di-
ferencia que abre insospecha-
arquetipo de Chile la dramaturga Isidora Agui- dos ámbitos de pensamiento.
rre, cuyos noventa años se celebraron en marzo
garestre@cable.net.co
Recibido: agosto, 2008/ Aceptado: junio, 2009 de 2009. Siguiendo las sendas de Entresures,

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Los arqueos de la excentricidad. Sobre la obra literaria de Andrea Jeftanovic

Andrea vino a Bogotá en diciembre de 2006 reseña de sus novelas, puesto que su vocación
para presentar la experiencia del proyecto en es transcontinental.
el ix Congreso Nacional de Sociología.
En la narración de Andrea «El ojo de Watanabe»,
La obra de Andrea es desde ahora canónica para el conflicto de límites, entendidos como metá-
argumentar la complejidad de los mapas cultu- fora del encuentro con todo otro y propuesto
rales ladinoamericanos. Solemos pensar muchas como acertijo narrativo, no es resuelto porque
veces con el deseo y opacar nuestras diferencias es insoluble. El poeta anciano, a punto de soltar
cuando nos imaginamos en bloque como distin- del todo las amarras del vivir, y la escritora que
tos o hasta antagónicos al mundo anglosajón. ausculta su estertor intentan en vano conjurar
Pero de allí solo emerge una identidad postiza, las divisiones geográficas con los hechizos del
la misma que surge cuando se hipostasia lo lenguaje en pleno mareaje de altamar. Solo
telúrico o lo indígena como sustancias imper- permanece en efecto el espíritu, porque el
meables. El precioso retrato de Andrea titulado maelström, como en el cuento de Poe, separa a los
«El ojo de Watanabe», editado en la antología navegantes por las oleadas políticas. Sur, Norte,
de cuentos derivada de Entresures, registra esa Oriente y Occidente colapsan como referentes
multipolaridad que nos caracteriza. ¿Quién absolutos, pero en el naufragio sobrevive la
es o fue ese extraordinario poeta «de la con- lengua de la poesía. Aquella que subsiste con
tención o del refrenamiento», como Watanabe más fuerza cuando el poeta ha partido de modo
calificaba su ars poetica siguiendo el espíritu del irremediable.
haikú? ¿Cómo dar cuenta de ese ser de madre Esta tonalidad de deriva se intuía en la novela
de raigambre incaica y de Japón, como en otra Escenarios de Guerra. Premiada como la mejor
dimensión lo sea el híbrido político Fujimori o, novela de Chile en el 2002, ya había ensayado
en mejor comparación, el Inca Garcilaso de la en ella con enorme acierto Andrea una escritura
Vega, ese bastardo de dos mundos? laberíntica. El teatro infantil, del que hablara
Para Andrea no era fácil el oficio de la arqueo- Freud, también se representa en este libro como
logía del mundo peruano. Cruzar la frontera novela familiar. Pero aunque el psicoanálisis
por Arica o Antofagasta significaba, en el pa- se entrevere en algunos pasajes de la escritura,
limpsesto de las relaciones entre Chile y Perú, estamos lejos de cualquier concesión a analo-
regresar de modo figurado como el libertador gías analíticas. No se necesita ser neurótico o
San Martín, pero también como cualquier ofi- psicótico para comprobar que la familia, cual-
cial austral al frente de las tropas en la invasión quier familia, si es nido cálido, también lo es de
a Lima durante la guerra del Pacífico, poco más serpientes: don y veneno se conjuntan con la
de medio siglo después del ingreso de las tropas lotería de genes, odios y amores, separaciones
libertadoras a la capital peruana. El simple oficio y reuniones, heridas y cicatrices. En el retablo
de recorrer las calles de Lima implicaba algo así de la novela el panorama es aún más complejo,
como ver en negativo la toponimia de Santiago porque se trata de una familia transatlántica,
de Chile: los mártires de aquí podían figurar como en el fondo —y a modo de metáfora— lo
como los villanos de allá. Aparecía así, vecino son todas las familias en el mundo. Historia
y lejano, un mundo invertido, polaridad que es de desplazados, de metecos, de migrantes, de
muy de la entraña de la narrativa de Andrea, gestas, de metoikesis, mudas de residencia y de
aguda para la topografía de los pliegues: del espíritu. Y con mayor razón si se enlazan dos
espacio, de la conciencia, del amor, de la vida. regiones que multiplican las fronteras como son
América Austral y los Balcanes. Esta aleación
Y no obstante, la experiencia de provenir de se trenza mediante una paráfrasis que sería
mundos más anchos que el acotamiento limí- afortunada si no fuera muy trágica: la familia es
trofe, común a Andrea y a Watanabe, permitió la continuación de la guerra por otros medios.
torcer la dura verdad del dicho que indica que
no hay nada más lejano que lo próximo. Wata- Pero lo que quizás me sorprende en la excelente
nabe, quien, como bien lo subraya Andrea en novela de Andrea, además del estilo incisivo de
su relato y como se desprende de sus poemas, una narración en primera persona (niña, ado-
vivía, si es vivir, en la deriva oceánica entre mu- lescente, mujer en la plenitud del desengaño,
chos mundos; llevaba la marca del extranjero, pero también en el epigeo del reconocimiento
trágico), es algo que podría resumir con la figura
duplicada por el oficio del poeta, que consiste en
del pretérito imperfecto.
un entrañable desentrañamiento. En sus narra-
ciones, Watanabe solía ser lírico, épico y hasta Quizás no sea una coincidencia que haya sido
teológico cuando contaba de migrantes chinos Andrés Bello quien en su Gramática de la Lengua
traídos a modo de esclavos a islas peruanas para Castellana haya acuñado en Chile el nombre de
recolectar el guano en el siglo xix: esclavos que, co-pretérito para el pretérito imperfecto (Bello
cuando se difería su remisión, se despeñaban al y Cuervo, entradas 612, 628 629, 630, 631, 633,
mar con la esperanza de renacer en la otra orilla. 670, 671, 673, 688, 687, 695). Un tiempo verbal
Por su parte, el universo narrativo de Andrea que según la Wikipedia se define como «un
carece de lastres absolutos, como se verá en la tiempo verbal absoluto de aspecto imperfectivo,

76 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Gabriel Restrepo

pues es usado para expresar un proceso verbal


pasado, pero visto en su duración, es decir,
en una unidad de tiempo no terminada, sin
importar cuando comenzó ni cuando acabó».
Esta definición es una ganzúa para abrir una
constelación de significados: aquí el pasado
insiste en re-presentarse y, por tanto, no ha ca-
ducado. Pero aún es preciso abrir otras puertas
para hallar algunas maravillas. Bello ofrece
claves preciosas. Apenas exploramos una cru-
cial: «Poniendo el co-pretérito en relación con
el pretérito, ¿se puede expresar con él, no solo
las cosas que todavía subsisten, sino las verda-
des de duración indefinida o eterna?» (Bello y
Cuervo 211). Quizás el buen Bello pensaba el
pretérito indefinido a tono con el enunciado de
Dios, según Las Confesiones de San Agustín: «A
esto me dices tú —porque eres mi Dios—, y lo
dices con voz fuerte en el oído interior a mí, tu
siervo, rompiendo mi sordera y gritando: ¡Oh
Hombre!, lo que dice mi Escritura eso mismo
digo yo; pero ella lo dice en el orden al tiempo,
mientras el tiempo no tiene que ver con mi
palabra, que permanece conmigo igual en la
eternidad; y así, aquellas cosas que vosotros
veis por mi Espíritu, yo las veo; y asimismo, las
que vosotros decís por mi Espíritu, yo las digo.
Mas viéndolas vosotros temporalmente no las
veo yo temporalmente […]» (San Agustín 594).
Pero como debemos descartar lo eterno ante
la huida de los dioses y debemos atenernos a

“Canon místico”. El umbral del paraíso. Grabado en metal. 100 x 70 cm.


la duración indefinida, nos encontramos en el
tiempo sin tiempo, el tiempo que parece una
eternidad, el tiempo que se prolonga sin medi-
da. Es el ámbito del anacronismo de El Quijote,
y no solo en Don Alonso de Quijano el Bueno,
sino en esa caja de pandora de anacronismos
dentro de anacronismos que es el episodio de
La Cueva de Montesinos.
Pero que este pretérito imperfecto sea puesto
en escena en la actualidad literaria de Amé-
rica Ladina es algo que invita a pensar. En la
novela, este co-pretérito está encarnado en la la novela la protagonista debe descifrar en un
extraordinaria figura del padre que aún vive viaje al origen el enigma de los hermanos ge-
en la infancia, aún con las heridas abiertas en melos y la clave de su infancia. El mundo nos
otro continente y a décadas de distancia por la pertenece porque termina siendo igual en todos
guerra que sufrió cuando era niño. Lo singular, sus costados.
empero, de esta figura que suscitaría la idea del
tiempo propio del inconsciente —un tiempo de La lección del pretérito imperfecto es todavía
duración casi geológica— es, en este caso, algo mayor. Una de las observaciones de la etnogra-
que va mucho más allá del valor heurístico del fía nómade derivadas del proyecto Entresures
psicoanálisis. Pues es el pretérito imperfecto fue comprobar la vigencia de los fantasmas en
de la guerra o de las guerras. Porque la guerra la región. «Revenants» se los llama en francés, los
pasada se emparenta con la guerra presente. que vuelven a volver, para expresarlo con una
Los Balcanes son uno de esos punctums, para redundancia; o como lo dicen los campesinos
emplear la metáfora de Barthes en Camera de Nariño, Colombia: «voy viniendo». Son el
Lucida, en donde se condensa en primer plano prototipo del pretérito imperfecto. Están en
lo trágico y lo cómico del mundo. Primera, Se- Rulfo, en Gabriel García Márquez, en Sábato,
gunda Guerra, conflicto de los años noventas: en Isidora Aguirre. Pero sus encarnaciones son
lo sabemos por la obra cinematográfica de Emir diferentes según las topologías anímicas de los
Kusturica, genial por ser tragicómica. Pero la países. Empero, lo que señalan en común es
lección es aquí glocal, como se dice, porque en la gran distancia entre países con mentalidad

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 77

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Los arqueos de la excentricidad. Sobre la obra literaria de Andrea Jeftanovic

performativa, comprendida bajo los términos de dos continentes separados por un océano, sino
Austin, donde el decir es consonante con el ha- de dos hemisferios de un mismo continente:
cer, y países donde el destino no es manifiesto, lo austral y lo meridional se entrecruzan en
sino laberíntico o latente, como los de América un juego mortal de amor por corresponden-
Ladina. Países en los cuales el problema no es cia, tacto digital, ensoñación virtual, amor de
el de Antígona, enterrar el cadáver de Polínice, aeropuertos, romance de hoteles y caridad de
porque ha desaparecido, sino el de velar almas hospitales. Pero también podríamos hablar de
sin cuerpo, ánimas en pena: lloronas, patasolas, hemisferio izquierdo y derecho y de múltiples
la madremonte y tantas otras figuras legenda- oposiciones y polaridades: cuerpo y mente,
rias de tumbas en el aire. soma y sema, sensibilidad y entendimiento,
lengua como habla y lengua como escritura.
La palabra revenants guarda correspondencia
con revenue, y su nexo solo podría comprenderse La palabra ‘hospital’, que subyacía también en
a partir de la distinción trazada por Aristóteles Escenarios de Guerra —de modo explícito como
entre economía y crematística, siendo esta la entropía biológica, de modo implícito por la
circulación alocada y, diríamos con Marx, feti- metáfora que la enlaza con la familia— ad-
chista de un dinero salido de madre (oikos nomos, quiere en Geografía de la lengua una dimensión
justa regulación del hogar). Se podría decir que proteica. Pues el encuentro entre dos hemis-
el revenue, la ganancia, ha dejado en el camino ferios tan distantes, ya más allá de la ingenua
de su vuelta muchos revenants, fantasmas, si el taxonomía de Vasconcelos en La raza cósmica
dinero retorna o ingresa a casa luego de sus (de la cual, empero, quedan restos en nuestros
circunvoluciones por el mundo, o con mayor imaginarios pese a tanta migración al Norte y
razón si las remesas no hallan la gracia de unir tanta tecnología importada en el Sur) produce
al remitente y al destinatario, caso en el cual se en la novela esa tensión entre vocablos como
produce esa figura preciosa de la lengua fran- hospitalidad y hostilidad que en la raíz indo-
cesa: lettres en souffrance, cartas en sufrimiento. europea hostis-spes se reúnen según si el otro
En el primer caso, la plusvalía se suele lograr puede ser domesticado o si permanece hostil.
mediante un sofisticado manejo de la minus- De allí derivan hostal, hospital, hospitalario,
valía de otros y otras. En el segundo, lo que hospicio, hospedería, huésped, hostilidad, hos-
se prefigura es la tragedia de una destinación co y, palabras inmensas, Ghost y Gast, fantasma
que no llega a su destino, en suma: ese pasado y huésped. La cuestión geográfica es un asunto
que se presenta y vuelve a presentarse con la que pasa por la lengua: la lengua del amor y el
duración de una penosa eternidad, el inmenso amor de la lengua. De ambas acepciones hay
co-pretérito. prodigio en la narrativa de Andrea.

Pues bien: la novela Escenarios de Guerra de La novela se inicia de modo justo con un epígra-
Andrea Jeftanovic es una preciosa dramatur- fe tomado de «Las leyes de la hospitalidad», de
gia de tantas cartas o letras en sufrimiento: La Nave de los locos de Cristina Peri Rossi. ¿Cuáles
las letras grabadas con sangre en la infancia, son esas leyes de la hospitalidad en un mundo
las cartas tatuadas por la guerra, las incisiones que multiplica la realidad hasta deshacerla con
de separaciones familiares que son apenas la telaraña virtual? Segundas vidas, second life,
trasuntos de una tremenda muda de pueblos una de las páginas más socorridas de Internet.
enteros de continente a continente, de país a Duplicaciones, mundos paralelos, los eidos
país, de campo a ciudad. Todo se enlaza en la platónicos, las existencias aéreas, los nombres
novela —familia y mundo— a través del teatro más allá del nombre, las fantasías más reales
doméstico: extraordinaria figura de un espacio que la misma realidad. Pero aquí no se trata
que, habiendo perdido el sentido de la tragedia, solo de un paralelismo digital, porque al pulso
la pone en escena día a día, en lo pequeño y en del teclado cibernético se añade la tactilidad
lo grande. de los encuentros de la Sara austral y del Alex
meridional: allí media la barrera de la lengua
La novela reciente de Andrea, Geografía de la y de todo lo que ella designa como cultura.
lengua, prodiga y extiende las metáforas de No existiendo lengua franca, los silencios se
un mundo que sigue la imagen ya anterior a allanan por los cinco sentidos y hasta por ese
Pascal, pero que este recogiera en una preciosa sexto que los reúne en la geografía de la len-
sentencia cuando indicaba que «Dios es una gua, aquí como ese modo primigenio de saber
esfera inteligible, cuyo centro está en todas saboreando. Pero los silencios son en el fondo
partes y su circunferencia en ninguna», como lo irredimibles. La hospitalidad está cercada por
recuerda Borges en el célebre relato «La Esfera muchas barreras. Solo en raros casos, como en
de Pascal». Puesto que no restan dioses, queda la la Malinche, el contagio de la lengua conduce
ubicua esfera con sus millones de centros y sus a una lengua de contactos. En la mayoría de la
radiaciones enervadas, un movimiento centrí- historia de la infamia mundial lo que encuen-
fugo que nos convierte en seres excéntricos, allí tros imperiales o imperativos producen es una
donde los límites se multiplican al infinito. En castración de la lengua, a veces literal, o una
el caso de Geografía de la lengua, ya no se trata de reducción de cabezas.

78 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Gabriel Restrepo

En la novela, todos los diagramas que acercan antes de que en Argentina y luego México,
el Norte al Sur, el Sur al Norte, los dos polos, con muchísimos esguinces y vacilaciones, se
todos los cruces ecuatoriales están surcados por decidieran a ello.
los desgarramientos del cuerpo y del cosmos
Este contexto permite valorar otras dos di-
que estallan en esos ápices del terror: las Torres
mensiones de la obra de Andrea Jeftanovic
Gemelas, Madrid, Londres, Beslán. De nuevo
que muestran su congruencia en la recupera-
aparecen las guerras con sus explosiones y,
ción crítica de nuestra memoria, condición de
lo más significativo para mí, sus implosiones,
conciencia. Ella formó parte, como socióloga y
como cargas de profundidad que revientan en
escritora, de un equipo que realizó documen-
los órganos y los degradan como cáncer, como
tales extraordinarios de revelación de la vida
si en el trópico que lleva su nombre resonara
el tambor de horror del mundo. cotidiana de su nación en este siglo. Titulada
Chile Íntimo, la serie recrea la sexualidad, el
Geografía de la lengua es un tratado de hospi- uso del tiempo libre, el amor, la familia y las
talidad e inhospitalidad, de deseo y desastre, costumbres en el siglo pasado.
de cuerpo y mundo, de palabra y articulación,
de soma y sema. Novela sorprendente por la La otra dimensión de la actividad prolífica de
riqueza semántica y por su intuición del mundo Andrea radica en la exaltación de la trayecto-
digital, muestra ese convertirse de un mundo ria de la dramaturga Isidora Aguirre. Nacida
imaginado en forma clásica de esfera en una en 1919, Isidora es quizás la dramaturga más
extensión opaca de burbujas, pompas de jabón longeva y pródiga del mundo, como se colige
y espumas, propias de un mundo detergente, de la compilación de parte de sus obras, sin
tal cual lo ha vislumbrado Peter Sloterdijk en el contar en ellas la producción novelística, ni su
primer libro de su trilogía de Esferas. labor como editora o su oficio como directora y
animadora del teatro. Andrea prepara una bio-
Prefiero equivocarme, pero no veo por lo pron- grafía de Isidora para el homenaje con motivo
to ediciones inmensas de la novela, pese a que de sus noventa años de vida, alimentada por
las merece como pocas novelas que haya leído un diálogo de amor y de razón sostenido hace
en muchísimo tiempo. La literatura actual se mucho tiempo (Jeftanovic 2009).
construye con el imperativo de una transparen-
cia absoluta y de una linealidad estricta, como Una de las primeras dramaturgas en recrear
para leer de un tirón en un viaje de avión, una a Brecht, sus dramas, pioneros en América
receta para el pronto olvido. Transparencia y Ladina tocaron el tema de los invisibles. Los
linealidad no están ausentes de la narrativa de papeleros data de 1962, antes de que el tema de
Andrea, pero su vocación por la metáfora la la indigencia se convirtiera en tema sociológico
conduce a escribir de un modo tal que el lector o narrativo. No es ejemplo insular, como lo ates-
puede situarse, si lo quiere, en cinco o seis regis- tiguan obras con floristas (La pérgola de las Flores,
tros distintos como en las notas en la partitura comedia musical por lo demás, importante en la
de una polifonía: cuerpo, geografía, deseos, historia de la música chilena), mineros (¡Subien-
lengua y lenguaje, entre otros, se urden entre do…último hombre!), campesinos afectados por
sí. Es lo que realizaba Mallarmé en la escritura la violencia y la pobreza (Los que van quedando
simbolista, una explosión semántica. en el camino), desaparecidos (Retrato de Yumbel),
entre muchos otros.
En Mallarmé el simbolismo se nutría del
artificio del palimpsesto como construcción Pero como si Isidora quisiera conjurar esa de-
destinada a representar lo sucesivo como ficiencia de memoria que se entroniza como
simultáneo. Esta operación de recuperación pretérito imperfecto o co-pretérito, re-presenta
veloz de la memoria, iniciada por Thomas de el pasado como especie de oráculo y médium
Quincey, permite proceder en escala humana para exorcizar fantasmas: una condición cha-
al modo del Dios de San Agustín y resolver mánica —la propia del curador herido que se
el co-pretérito en presente o disolverlo como disgrega para convertirse en centro, o la del
pasado, al menos en pensamiento, incluso en el psicótico que oye infinidad de voces— permite
sentido de la fórmula freudiana: que allí donde desnudar la hipocresía de la historia mediante
estaba el Ello se instaure el Yo. Por poco que nos el distanciamiento brechtiano. Por lo tanto, se
guste, la memoria ladinoamericana es frágil anudan en Isidora las tradiciones raizales de
comparada con la propia del país que encarna la performance y el teatro contemporáneo: allí
el destino manifiesto. Allí el acta fundamen- figuran Lautaro, El adelantado don Diego de Alma-
tal, su Constitución, se evoca y convierte en gro, Manuel Rodríguez, Diálogos de Fin de Siglo.
acto cotidiano, mientras que entre nosotros se Teatro histórico como el de Shakespeare o como
conmemora cada centuria. Con todo, es Chile el de Schiller, para mencionar dos paradigmas,
el país de América Ladina más anticipado en héroes y antihéroes desfilan como el fantasma
la celebración de su efemérides: el bicentenario del padre de Hamlet para señalar las heridas
se constituyó como programa del Estado na- raizales de nuestro destino y sugerir al menos
cional con una década de anticipación, mucho la necesidad de curación.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 79

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Los arqueos de la excentricidad. Sobre la obra literaria de Andrea Jeftanovic

Gracias al proyecto Entresures y a Andrea Jefta- las deudas que nuestros Estados contrajeron
novic conocí a Isidora en Chile y recibí de ella un con los pueblos al declarar la Independencia,
ruego encarecido: estrenar una de los dramas no canceladas en doscientos años, letras en
históricos inéditos que andaba como alma en sufrimiento, remesas que no han alcanzado a
pena pidiendo tablas: Los Libertadores: Bolívar y sus destinatarios.
Miranda. El espacio ideal para realizar el estreno
Gracias a las gestiones de Andrea Jeftanovic, el
era, por supuesto, Colombia, tanto más cuanto
proyecto Entresures continúa ahora enriqueci-
que la obra fue sugerida a la dramaturga por
do: el viaje del Teatro de la Memoria a Santiago
Jorge Cano, uno de los fundadores del grupo
de Chile para el estreno allí de Los Libertadores
de teatro colombiano La Mama, quien estrenó
—en el contexto de los noventa años de vida
en 1969 la pieza Los que van quedando en el camino,
de Isidora Aguirre— quedó asegurado al ganar
tan pronto como se difundió al obtener mención
un premio en concurso abierto del fondart, el
en los premios Casa de las Américas. Según
fondo de las artes de Chile. Por esos guiños de la
diversos testimonios y, entre ellos, el privile-
historia, para Juan Monsalve, el viaje representa
giado de Juan Monsalve, director del Teatro de
un encuentro afuera con sus propios inicios en
la Memoria, que proviene de estas raíces, este
el teatro.
drama fue tal vez uno de los primeros en poner
en escena problemas sociales contemporáneos Quizás con el reconocimiento de estas memo-
en Colombia. La importancia del montaje de rias entrecruzadas y con estos distintos arqueos
esta obra puede colegirse del siguiente pasaje de la excentricidad atisbemos no una recupe-
que resume los estadios del movimiento teatral ración de la memoria —algo imposible por el
colombiano en los últimos cuarenta años: otro pulso necesario del benigno olvido— pero
al menos algunas curas contra esa una suerte
El movimiento Nuevo Teatro puede clasificarse en tres
de amnesia que nos sitúa muchas veces en la
etapas. La primera que abarca el desarrollo del teatro
condición de sonámbulos.
escolar y universitario dirigido al pequeño público
que constituye dichas instituciones. La segunda, se
encuentra en el periodo de represión oficial y recorte Bibliografía
de presupuestos con lo cual se desarrolla el teatro
Aguirre, Isidora. 2007. Antología esencial. Cincuenta
universitario y se inicia el teatro independiente en
años de dramaturgia. Santiago de Chile: Frontera
búsqueda de un público popular. Es la etapa de ex- Sur.
pansión del movimiento y de acercamiento a un nuevo
público. La última se caracteriza por la organización Aldana, Janneth. 2007. El campo teatral bogotano.
gremial a través de la Corporación Colombiana de Consolidación a partir del movimiento nuevo teatro:
Teatro con la que se lograría una expansión nacional. 1960-1975. Bogotá: Universidad Nacional de Co-
Es un teatro «comprometido» con el desarrollo del lombia, tesis de maestría de sociología.
país, por lo cual su acción investigativa se centra Bello, Andrés y Cuervo, Rufino. 1949. Gramática
en la historia colombiana y particularmente en la no de la lengua castellana. Edición de Niceto Alcalá
oficial. (Aldana 134-135) Zamora y Torres. Buenos Aires: Sopena.
La puesta en escena de la obra de Isidora Agui- Jeftanovic, Andrea. 2000. Escenario de guerra. San-
rre en 1969 se instaló de modo justo entre la tiago de Chile: Alfaguara.
primera y la segunda etapa del teatro nuevo
en Colombia. De este modo, la historia del Jeftanovic, Andrea. 2007a. Geografía de la lengua.
teatro chileno y la historia del nuevo teatro Santiago de Chile: Uqbar.
colombiano se articulan en la figura de esta Jeftanovic, Andrea. 2007b. El ojo de Watanabe. En
autora y en este drama que, con mi iniciativa No es una antología. Paisaje real de una ficción vivida.
y producción, se ha representado en Colombia Edición de Jeannine Diego. Lima: Estruendo
por el Teatro de la Memoria, con la dirección Mudo.
de Juan Monsalve, gracias a un generoso apoyo
de la Universidad Nacional de Colombia y del Jeftanovic, Andrea. 2009. Conversaciones con Isidora
Ministerio de Educación, en el marco de los Aguirre. Santiago de Chile: editorial Frontera Sur.
actos del bicentenario. Es necesario agradecer el Restrepo, Gabriel. 2008. Fragmentos Capitales. Bogo-
permanente aliento de Andrea Jeftanovic para tá: Universidad Nacional de Colombia. Colección
no desmayar en esta empresa. Viernes de Poesía, número 46.
La obra es preciosa porque enlaza las ago- San Agustín. 1974. Las Confesiones. Madrid: Biblio-
nías de Miranda y de Bolívar, retomadas por teca de Autores Cristianos.
Monsalve con toda la potencia del teatro de la
Sloterdijk, Peter. 2003. Esferas i. Burbujas. Microsfe-
crueldad, del teatro de las sombras y del teatro
rología. Madrid: Siruela.
hindú, con el tema del destino, la remisión, los
fantasmas, la deuda infinita de Bolívar con Wikipedia. Pretérito imperfecto. http://es. wiki-
Miranda y con Simón Rodríguez y, en suma, pedia.org/wiki/Copret%C3%A9rito (consultado
con nuestro pretérito imperfecto, es decir, con el 17 de agosto de 2009).

80 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Enrique Rodríguez Pérez*

Metáforas desde la sombra: poética y


contradicción en Residencia en la tierra
de Pablo Neruda

El ser no es, sino que acontece. Su acontecer


es el instituirse de las aperturas históricas,
podríamos decir de los «rasgos» fundamentales,
o de los «criterios» (de verdadero y falso,
de bien y mal, etc.) con base en los que la ex­periencia
de una humanidad histórica es posible.
Pero si es así, es decir, si el ser
no es sino que acontece en este sentido,
se deben poder indicar los eventos inaugurales
que rompen la continuidad del mundo precedente
y fun­dan uno nuevo.
Estos eventos inaugurales son eventos de lenguaje,
y su sede es la poesía.
Gianni Vattimo

Resumen
El presente artículo aborda Residencia en la tierra de Pablo
Neruda, a partir de su poética interna. La intención es El juego poético: una dialéctica
mostrar cómo la expresión del poeta y su configuración me-
entre la metáfora y la sombra

E
tafórica recogen las contradicciones históricosociales de un
mundo que ha sido colonizado por la racionalidad científica
y la modernización capitalista. A través una interpretación n la poética de Residencia en la tierra,
de algunos poemas del libro se muestra este conflicto, pues el caos, la confusión, el origen, la ima-
su tono angustioso devela la inquietud del ser humano que ginación conforman metáforas. Estas
lucha contra su propia desaparición. La metáforas surgen,
por tanto, de esas sombras de lo caótico y de lo no raciona- sombras las protegen del intercambio
lizado como efectos de inconsistencia. La reflexión conduce con las cosas y del mundo de las máquinas. La
a plantear de nuevo las relaciones estrechas entre poética,
ética y política con una perspectiva plural.
lucha ocurre en esta poética del surgimiento y la
destrucción: el caos que se libera en el lenguaje
Palabras clave: poética, metáfora, angustia, modernidad,
Pablo Neruda. confuso, en la imagen que se pierde en lo incon-
sistente de su sentido, en la expresión que se
funda en la intuición imaginante. El decurso del
Abstract
poema surge de esa dialéctica histórica que va
Metaphors from the sade: poetics and contradiction in y viene de lo real, de las condiciones culturales
Pablo Nerudas’s Residencia en la tierra de su tiempo, tan semejantes a las de nuestro
This article approaches Pablo Neruda’s book, Residencia tiempo, pero acentuadas por la racionalización
en la tierra, from its internal poetics. The main purpose tecnológica que invade todas las esferas del
is to show how the expression of the poet and his me-
taphorical configuration gathers the social historical and actuar humano. La metáfora crea el juego entre
social contradictions of a world that has been colonized lo visible y lo caótico, entre lo racionalizado y lo
by scientific rationality and capitalist modernization. This
conflict is evidenced through an analyses of some of the
abrumador; este entrelazamiento entre sombra
book’s poems, since their distressful tone reveals the rest- y metáfora produce un efecto interpretativo en
lessness of the human being, who struggles against his el lector que lo lanza al campo de lo incierto,
own disappearance. Therefore, metaphors arise from the
shades of the chaotic and the not rationalized, as effects de lo múltiple, de lo simultáneo. Ahí, el lector
of that inconsistency. This reflection leads to reconsider se ve a sí mismo como evanescente, pero com- el autor:
the close relationships between poetics, ethics and politics
from a plural approach.
prometido con su tiempo y espacio, pues son * Docente del Departamento de
su única propiedad pasajera, su único modo Literatura, Facultad de Cien-
Keywords: poetics, metaphor, anguish, modernity, Pablo cias Humanas, Universidad
Neruda. de acaecer y partir. Estas evidencias poéticas
Nacional de Colombia.
han generado las siguientes aproximaciones a
jerodriguezp@bt.unal.edu.co
Recibido: agosto, 2008/ Aceptado: junio, 2009 la poética nerudiana de Residencia en la tierra.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 81

REVpalimpsesto_7_2010.indb 81 16/11/2010 02:25:31 p.m.


Metáforas desde la sombra: poética y contradicción en Residencia en la tierra de Pablo Neruda

El caos como una poética del tierra da presencia a las cosas, solo deja sus au-
lenguaje y de la metáfora: el sencias. En el instante en que se crea la imagen,
efecto de las contradicciones de pronto, desaparece en la nada. Se percibe
el desvanecimiento de las cosas en lo inasible
La palabra en Neruda emerge como la abundan- como mero evento. Así, lo poético funda la
cia de la naturaleza. Existe en el ritmo de cada desaparición. Esta es la condición primordial
poema una fuerza que crece a medida que las del ser humano en la que ahora se encuentra; al
imágenes fluyen de sus versos. El poema neru- estar aquí sufre, abrumado por la fugacidad de
diano es un conjunto de metáforas que brotan las cosas y la desaparición de los fundamentos.
en el caos, y, por ello, nos sitúa en medio de Todo lo existente se vuelve imagen. De ahí que
un mundo resquebrajado, sin fundamento, sin la experiencia poética de este libro inicie con
horizonte de estabilidades. Esto significa que la esta sensación de desapariciones.
metáfora, sin soporte de sentidos verificables,
nace en su misma desaparición. De ahí que En «Barcarola», de nuevo el vacío se vincula al
cada lectura del poema sea una experiencia de amor sin presencia y sin realidad. De inmediato,
este deshacerse que brota irreversible. Así, en las imágenes crean ese mundo de la apariencia
el poema «Barcarola», oímos: que se deshace. Aquí, el amor, a diferencia de
otros temas de su obra, se torna menos pasio-
[…] nal y más doloroso porque se vincula con lo
si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando, inexistente:
sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas
de tren con sueño, y la lluvia entraría por tus ojos abiertos
como aguas vacilantes, a preparar el llanto que sordamente encierras,
como el otoño en hojas, y las alas negras del mar girarían en torno
como sangre, de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos.
(89)
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo

[...] Los relámpagos se interponen entre la natu-


raleza y la amada que ya no está nombrada ni
(88) siquiera en el poema. La lluvia entra a los ojos
Ese soplo de nadie, convertido en posibilidad, para que suceda la fusión de lo femenino con
se recrea durante todo el poema. De este modo lo intempestivo del agua: todo se torna dolor en
llega al lector la primera visión de Residencia en las lágrimas que, además, son sordas, sin voz,
la tierra: esta expresión de vacío mediante sensa- encerradas y cautivas. Ocurre como una con-
ciones irreales que se sujetan en la nada. Por eso, dena sobre lo imposible, sobre lo no existente.
este libro muestra una contradicción constante: La imagen se completa con las alas negras del
lo aparentemente consistente no es más que algo mar que terminan con lo escasamente visible.
inconsistente. Por un lado, cuando desaparecen Todo cercado y oscurecido deja ver un universo
las sustancias de las cosas, cuando irrumpe la agobiante y pesado. Se acrecienta la violencia de
imagen, todo queda a merced de lo poético, en las garras y los graznidos en medio de vuelos
este caso, de lo efímero. Por otro lado, en medio que débilmente insinúan algo posible; pero la
de esta relación de inconstancias, el poeta sufre atmósfera se ha nublado, el mundo no tiene luz,
la soledad más aguda, el contacto más agrio con ni aire, ni palabras.
su entorno. Lo sufre porque el racionalismo ha Esta complejidad de la imagen nerudiana de
figurado apariencias estables, estructuras de Residencia en la tierra muestra una simultanei-
soporte del mundo, que contradicen esa expe- dad que cerca y acorrala. La fuerza de ese estar
riencia primordial de la imagen poética y crean entre lo negro insinúa que el universo causa
una falsa sensación de estabilidad y verdad. He dolor y desesperanza. Las imágenes en el libro
aquí la contraposición entre la visión poética del provocan una acumulación poética de la nada
mundo y la perspectiva racionalista de orden y de la soledad. La contradicción de estos poe-
intrumental de las cosas. El poema nerudiano mas está en que, precisamente, en medio de
configura esta honda contraposición. Veamos esa nulidad y de ese vacío ontológico, brotan,
en «Caballo de los sueños» esta imagen: abigarradas, las imágenes. Así, la palabra poé-
tica encuentra su modo de ser al traspasar los
He oído relinchar su rojo caballo límites de lo medible y lo perdurable. El mundo
desnudo, sin herraduras y radiante. como dispositivo racional de uso para el hombre
[...] no puede encontrarse en estas imágenes. Solo
hay desvanecimiento y excesiva presencia de
(14) lo ausente: el mundo ha quedado sin piso, se
En esta visión se oye el color del «caballo de abre el caos.
los sueños»; sin embargo, aquel no existe; está
vacío de materia. A la vez que Residencia en la

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Enrique Rodríguez Pérez

Metáforas de lo irracional, mundo. Solo queda determinado el poeta por


de lo confuso el tiempo y por su evanescencia.

La imagen nerudiana nombra el caos. La sin-


taxis de su escritura es el indicio del desbor- El origen como estado
damiento de lo racional. No hay orden en sus poético del mundo
frases y el texto se construye a partir de lo intui- En el poema «No hay olvido», los siguientes
tivo y lo emocional; predomina una gramática versos enuncian una poética del origen que es
de lo imaginario que rompe con la norma del fuente de lo imaginario a través de la palabra. El
lenguaje objetivo. En «Caballo de los sueños», poema nombra el estado primigenio, la vuelta a
estos versos marcan los vacíos que obligan a lo que hace brotar y desaparecer todo:
una escritura incoherente, o, por lo menos, a
una construcción más compleja y desordenada. Si me preguntáis en dónde he estado debo decir
La palabra está presa del caos que subyace a la «Sucede».
elaboración del lenguaje: Debo de hablar del suelo que oscurecen las
piedras,
Innecesario, viéndome en los espejos
del río que durando se destruye:
con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles,
no sé sino las cosas que los pájaros pierden,
arranco de mi corazón al capitán del infierno,
el mar dejado atrás, o mi hermana llorando.
establezco cláusulas indefinidamente tristes.
(151)
(13)
El poema hace girar la mirada al origen que
Pero en este poema no está presente solo el or- todo lo produce y a la vez lo destruye. La pala-
den quebrantado del discurso, sino, también, la bra nombra lo que nos deja aquí, en este fluir
ruptura semántica de las expresiones: «con un desprovisto de permanencias. No hay un lugar
gusto a semanas, a biógrafos, a papeles», porque dónde estar, solo hay contingencias. Esto indica
estos son objetos que no se pueden degustar. que hay que enfrentar un estado de eventua-
Adicional a esto, las expresiones siguen a una lidades, de acontecimientos momentáneos que
palabra desprendida y sola que da inicio al poe- se disuelven al brillar y que inducen a la des-
ma: «innecesario», que se ha separado del verbo aparición en la brevedad del evento, como un
en esta proposición y que, además, califica lo relámpago en el abismo.
prescindible de verse en los espejos; enfatiza Esta es una poética desestructurante, pero sin
precisamente cuán innecesaria es la condición olvidos; es un retorno al pasado a partir del
del poeta. El caprichoso orden construye imá- instante; una rememoración del origen sin
genes que responden a una fuerza que destruye intención de buscarlo como un fin estable o
las estructuras de sentido y de organización definitivo. Por eso, el poeta dice: «Debo de ha-
semántico-sintáctica. Luego se completa la ex- blar del suelo que oscurecen las piedras,/ del río
periencia cuando dice «arranco de mi corazón que durando se destruye». La imagen insinúa
al capitán del infierno», que, tal vez, nombra el las sombras y un suelo aparente que oscurece
origen de esas fuerzas destructoras. A pesar de las piedras. Lo nombrado no está nombrado,
todo, la palabra libera al poeta de esas pugnas pero se ve. El poeta completa la visión poética
extremas del caos y del fuego, porque las hue- con la evocación del río. Esta duración de la
llas de la energía aniquilidaora quedan en la destrucción sostiene la palabra, la poesía. La
creación del poema como resistencia expresiva: desaparición no se nombra en un tiempo lineal,
«establezco cláusulas indefinidamente tristes». sino que se sitúa en el comienzo y en el fin a
De forma que las leyes determinantes de la la vez: aquí en este mundo evanescente que
ciencia positiva y de la lingüística metafísica abruma, y allá en ese tiempo mítico que per-
ya no ordenan el discurso, sino que el estado dura. Todo sucede en un círculo sin comienzo
de tristeza que matiza la escritura crea el uni- ni fin, simplemente en el desbordamiento de
verso de sentido del poema. El poeta se mira la palabra, en la eventualidad del acontecer.
mientras se disipa: «viéndome en los espejos/ La palabra poética como río destruye el mismo
con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles»; mundo que inventa. Entonces, no es posible
se halla situado ante los espejos que le repro- olvidar la experiencia del origen: aquello que
ducen su inconsistencia y su angustia. En esa produce todo y lo destroza al mismo tiempo. La
construcción y destrucción del caos, emerge la palabra retorna en la inmensidad del acontecer
imagen. Así se está configurando la poética de que se esfuma, cíclica.
la pérdida, de la desaparición y del envejeci-
miento de las cosas. La imagen del caos queda El poeta insiste: «no sé sino las cosas que los
escrita en una poética confusa, como veremos pájaros pierden,/ el mar dejado atrás, o mi
adelante. Se percibe en la imagen la ruptura hermana llorando». El poema devela lo que ya
de las estabilidades, el resquebrajamiento del no está, lo olvidado sin olvidarlo; nombra a la
universo, la fractura semántica y sintáctica del hermana en el preciso momento de partir. Los

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Metáforas desde la sombra: poética y contradicción en Residencia en la tierra de Pablo Neruda

"Ventana II". 1988. Grabado en metal. 70 x 50 cm. Detalle.


ojos se dirigen a la nada porque lo que sucede Con esto se ha completado el giro. Si se pue-
es momentáneo. ¿Cómo distinguir el olvido del de decir que existe una visión coherente del
recuerdo? No es posible. En cambio, tenemos mundo, la llamaríamos «percepción intuitiva
experiencia de que ese pasado está aquí, más e imaginante», esto es, una visión estética del
acá de lo apariencial; en los objetos que pierden mundo. Con la experiencia nerudiana nos
los pájaros, en lo que ha quedado atrás. La ma- hallamos en otra época. En estas condiciones
gia del poema está en indicar, en hacer mirar estético históricas, el mundo es apariencia de
lo no mirable, lo no presente, y sobre todo, en lo imaginario, no hay un mundo inteligible y
dejar sentir hondamente el dolor («mi hermana ordenado que explique este mundo visible. El
llorando») en medio de ese estado del mundo. mundo se percibe a través de la intuición, el
sentimiento y la imaginación. De ahí que el
Quizá Residencia en la tierra sea la experiencia
caos, el desorden y la nada sean la materia que
de ese olvido que duele porque se ha resque-
produce lo que vemos. El poema de Neruda
brajado todo y el tiempo se ha vuelto ajeno a la
recoge esa percepción sensible diversa y la
existencia del poeta.
organiza sin conceptos mediante un juego
misterioso que integra y desintegra a la vez.
Poética del sentimiento, Un lectura detallada del poema «Significa
la intuición y la imaginación sombras» permite ver esta transformación de
las concepciones sobre lo existente. El texto
Finalmente, para hablar en general de la poética comienza con una pregunta:
de Residencia en la tierra es necesario pensar en
el giro de la filosofía y en particular de la esté- ¿Qué esperanza considerar, qué presagio puro,
tica contemporánea respecto a la comprensión qué definitivo beso enterrar en el corazón,
del mundo. En el pensamiento del siglo xx la someter en los orígenes del desamparo y la in-
fenomenología husserliana y la fenomenología teligencia,
poética de Bachelard generan una ruptura res-
suave y seguro sobre las aguas eternamente
pecto de la concepción metafísico racionalista
turbadas?
del mundo porque retornan al principio intui-
tivo del conocimiento: del mundo en Husserl y (77)
de lo imaginario como fuente de constitución
Inicialmente, el poema desata el caos, pues esta
de lo real en Bachelard. De un modo semejante,
pregunta está configurada a partir del desorden
Residencia en la tierra también da cuenta de esa
sintáctico. La inserción del verso «someter en
vuelta radical. En ella se tiene evidencia del
los orígenes del desamparo y la inteligencia» en
mundo porque este se ha intuido y no porque medio de la pregunta rompe con las reglas de
se haya racionalizado. «El conocimiento poético ubicación, de cohesión sintáctica a través de las
del mundo precede, como es justo, al cono- comas; más bien constituye un obstáculo para la
cimiento razonable de los objetos. El mundo lógica de la pregunta, que puede simplificarse
es bello antes de ser verdadero. El mundo es así: ¿Qué esperanza considerar, qué presagio
admirado antes de ser comprobado» (Bache- puro, qué beso definitivo enterrar? Esta es la
lard 1994, 209). La imagen poética irracional, cuestión que persiste en todo el poema, una
la vivencia de lo caótico, el recuerdo del origen pregunta por el «qué». Al analizar en detalle
son manifestaciones de esa percepción intuitiva la expresión, hasta el orden de los verbos (con-
del mundo que nace de una mirada primigenia, siderar, enterrar, someter) tiene una ubicación
originaria, develadora. distinta en cada una de las expresiones: el verbo

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«considerar» está después de la esperanza: no Viene luego otra pregunta por el origen que
hay ningún verbo para el presagio puro; vuelve tiene que ver con el sueño:
a aparecer el verbo «enterrar» después del beso,
y se produce un efecto de ruptura cuando se ¿Qué vitales, rápidas alas de un nuevo ángel de
usa el verbo «someter» en el tercer verso de esta sueños
sección del poema. De manera que la construc- instalar en mis hombros dormidos para seguri-
ción sintáctica no responde a ninguna regla ni a dad perpetua,
ninguna distribución equilibrada. Pero se trata de tal manera que el camino entre las estrellas
de la búsqueda, planteada por el poeta, de un de la muerte
«¿qué?» insustancial para atarlo a los orígenes
sea un violento vuelo comenzado desde hace
del desamparo. He ahí la contradicción: se
muchos días y meses y siglos?
crea un objeto para someterlo al misterio, a la
evanescencia del origen, tanto del desamparo (77)
como de la inteligencia. De la misma manera,
se crea para dejarlo seguro sobre las aguas El poeta se pregunta si el sueño puede, con
que permanentemente se confunden, es decir, la apariencia de las alas de un ángel, situarse
para arrojarlo a una imprecisión inconstante y sobre él para que pueda vivir sin morir. Sin
abandonarlo en el caos. En fin, se experimenta, embargo, el sueño abre un camino a la muerte
a través de una pregunta fragmentada, una con una violencia que viene desde los orígenes
visión fragmentada y contrapuesta. El mundo del tiempo, como está insinuado en el verso «un
no tiene orden, no hay un arjé, ningún principio violento vuelo comenzado desde hace muchos
ordenador; si se encuentra, queda sometido a días y meses y siglos». De nuevo, la construcción
las aguas turbadas, inseguro, desamparado. de la pregunta rompe con las reglas sematico-
Pero lo complejo es que se trata de una búsque- sintácticas del español, lo que acrecienta la
da del origen de lo que hoy, por un lado, está experiencia de ruptura. El sentido y la forma
desprotegido del misterio y, por otro, ajustado se rompen con esta manera metafórica de pre-
a la razón. ¿Qué encontrar ahí? La sensación de guntar. Así se ve que la poética de Residencia
que solo queda la nada sigue abrumando en la en la tierra surge de un constante astillarse en
pregunta en estos versos. distintas direcciones —como evanescencias

“Ventana II”. 1988. Grabado en metal. 70 x 50 cm. Detalle.

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Metáforas desde la sombra: poética y contradicción en Residencia en la tierra de Pablo Neruda

que resguardan cierta eternidad que ya no es inteligible y eterno, numerable, cuantificable y


la eternidad platónica de los arquetipos, sino experimentable.
una sometida al fluir violento del tiempo, que,
En seguida, el poeta se encuentra consigo mis-
a su vez, conduce a la muerte—. De nuevo,
el lenguaje, el caos y la intuición instauran el mo; pero al hacerlo se tropieza con esa contra-
mundo poético en su sentido más elemental. dicción radical del ser humano que surge de un
mundo cuantificado y ordenado a partir de las
Después de estas dos preguntas, el poeta nom- categorías racionales:
bra el deseo de hallar algo perdurable desde la
fragilidad de lo terrestre: Ay, que lo que soy siga existiendo y cesando de
existir,
Tal vez la debilidad natural de los seres recelosos y que mi obediencia se ordene con tales
y ansiosos condiciones de hierro
busca de súbito permanencia en el tiempo y que el temblor de las muertes y de los
límites en la tierra, nacimientos no conmueva
tal vez las fatigas y las edades acumuladas el profundo sitio que quiero reservar para mí
implacablemente eternamente.
se extienden como la ola lunar de un océano
(78)
recién creado
sobre litorales y tierras angustiosamente desiertas. No solo los seres débiles de la naturaleza, ni
(77)
la historia llena de fatigas, sino el ser humano
mismo perpetúa su contradicción esencial: exis-
Quizá la sensación fugaz de lo existente logre tir al tiempo que se desvanece, que se deshace
la sensación instantánea de eternidad, pero entre la brevedad del nacimiento y la muerte.
bajo una forma que se dirige al comienzo del El único lugar asegurado para él es, por lo tan-
cosmos y se vuelve imagen efímera: «como una to, lo inseguro, lo transitorio. A pesar de ello,
ola lunar de un océano recién creado». Esta su lamento reserva en el poema, en su modo
permanencia de la finitud nace en lo recién ima- de nombrar, esa experiencia incesantemente
ginado, en el océano inicial. Resuena aquí un contradictoria. Bajo estas condiciones, el tiempo
canto de la tierra y de la historia que proviene se intuye de otra forma: ya no secuencial, sino
de la visión de lo originario. La debilidad del instantáneo, porque reúne la muerte y el origen
mundo natural y la fatiga humana se entrelazan a la vez. El ser del ser humano cercano al «ser-
con esa eternidad primera. He aquí la poética ahí» de Heidegger, arrojado a la temporalidad
nerudiana del origen, del retorno al mundo que lo consume, pero que al mismo tiempo lo
inicial que no es una vuelta al pasado solamente, vuelve posibilidad viva, evento para la muerte:
sino la acción de situarse en un mundo cercano «El ser ahí tiene el origen en el evento y su vi-
con una condición precaria «sobre litorales y raje» (2003b, 43), y precisamente este carácter
tierras angustiosamente desiertas». En medio de instantáneo del acontecimiento de su existir lo
esta escasez brota un nuevo comienzo, como lo determina como creador.
explica Heidegger en «Cielo y tierra en la poesía
de Hölderlin»: «La venida del gran comienzo En esta última sección del poema se reitera
es lo primero que lleva lo Escaso a serlo. Esto la intención del poeta de caracterizar lo vivo
mismo es —en su manera transformada— la como el «estar siendo» o mejor como el «estar
pertenencia infinita y tiene su sitio en el lugar sucediendo»:
pobre y secreto en los campos donde el poeta
está en su casa» (1983, 188 ). Este vacío no es más Sea, pues, lo que soy, en alguna parte y en todo
que la condición a la que ha llegado el mundo tiempo,
porque se ha olvidado del comienzo; es decir, establecido y asegurado y ardiente testigo,
se ha impuesto un conocimiento del mundo cuidadosamente destruyéndose y preservándose
de orden racional que no permite rememorar incesantemente,
el comienzo, el instante en que lo celeste y lo
evidentemente empeñado en su deber original.
terrestre, lo humano y lo divino se fundían
uno en el otro. Por eso continua Heidegger: «Lo (78)
Escaso es lo occidental. Pero Grecia, lo oriental,
del país de la mañana, es el gran comienzo que Entonces, el ser humano vive un tiempo distinto
viene posiblemente. Lo Escaso es sin embargo al tiempo lineal, ese tiempo ajeno a su vivir co-
solo en cuanto que llega a ser eso a lo que tidiano, medido por los mecanismos del orden
puede llegar un gran comienzo. ¿Puede venir racional. De modo que en cada instante del
todavía?» (1983, 188). Neruda está nombrando, tiempo el hombre se sitúa en el origen, en ese
por tanto, esa lucha contemporánea en la que espacio éticamente propio para ser él ahí autén-
lo recién nacido surge en medio de lo desértico ticamente lo que es, para crearse y consumirse
del mundo organizado bajo leyes de orden simultáneamente.

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En alguna parte indeterminada, pero en medio existencia que posibilidades de actuar en medio
de la totalidad de lo temporal, está situado el de todo lo que sale al encuentro. Sin embargo,
ser humano; testigo de su destrucción y de su en ese estado del mundo tan monstruosamente
surgimiento, condicionado en el ámbito de lo abrumador, el poeta, como ser finito, se sostiene
original. Este modo humano de ser ha roto sus en la exuberancia de lo existente; se asoma a su
vínculos con la permanencia, con el mundo del entorno y responde proféticamente al llamado
más allá y con las esperanzas de una eternidad de las cosas. En detalle se puede observar lo
preparada de antemano y ajena a la experiencia siguiente:
de la finitud humana.
Entre sombra y espacio, entre guarniciones y
En síntesis, podemos decir que este poema de doncellas,
Residencia en la tierra muestra los vínculos entre dotado de corazón singular y sueños funestos,
la metáfora —esa imagen caótica que agobia—
precipitadamente pálido, marchito en la frente
y la condición temporal, finita y angustiosa del
hombre en un mundo sin fundamentos. Así y con luto de viudo furioso por cada día de vida,
como la construcción del poema es caótica y [...]
nombra lo originario, a partir de la imaginación (38)
y la intuición, la experiencia del mundo abruma
Al principio del texto aparecen las condiciones
y se destroza en el poema. Se ha dado un giro
físico-espirituales en las que se halla el poeta. Se
frente a la construcción racional y mecánica del
encuentra en su estar ahí, confinado, abrumado,
mundo; se ha creado una realidad intuida en el
en medio de la multiplicidad de lo que hay en el
poema, pues el poema es el mundo.
mundo. La primera percepción deja ver el con-
El logro poético de este libro de Neruda está en traste entre la sombra que indica lo irreal de las
esa vinculación entre historia y ruptura, entre cosas, lo que ellas dejan tras de sí como aparien-
palabra y caos. El poema expresa la contra- cia de realidad, y el espacio que es un concepto
dicción más aguda de la experiencia histórica de carácter abstracto. El contraste provocado
contemporánea: el hombre que se consume, por los dos términos produce una confusión de
inmerso en la fugacidad de su estar, pero que sus características, de cierta manera, el espacio
incesantemente tiene la posibilidad de hallarse se hace semejante a una sombra y la sombra se
a sí mismo como aquello que es, a un tiempo, pierde en el espacio: «Entre sombra y espacio».
perdurable y efímero. La preposición «entre» erige una imprecisión
y una inmaterialidad que parece constituir un
Sin embargo, solo la existencia es poética en
a priori intuitivo porque el lector queda perci-
la medida en que se distancia de ese progreso
biendo aquello que fluctúa entre lo sensorial
que invade todas las esferas de la vida humana
y lo abstracto. Pero la segunda parte del verso
y que enajena su estadía en el mundo y con los
toma un giro inesperado, «entre guarniciones y
otros. De modo que el poeta entra en conflicto
doncellas»: de una imagen inmaterial se pasa a
con esa sociedad que transita bajo la presión del
las figuras materiales, pero también mantiene el
tiempo de las máquinas, lineal y masificante.
contraste. El término «guarniciones» tiene que
De ahí que el lenguaje en el poema de Neruda,
ver con el ámbito de lo militar, de lo ordenado,
y en particular de este libro, cause desazón,
de la fuerza y de la uniformidad e indica un
inquietud, angustia y haga evidente el conflicto
grado de masculinidad, de racionalización,
del ser humano frente a los avances de la cien-
mientras que la palabra «doncellas», connota
cia, de la política y de la economía modernas
una atenuación de lo ordenado, de la fuerza y
que solo conciben la existencia como mero
de la violencia: evoca lo femenino. En el «entre»
mecanismo de dominación, como objeto de
con que comienza el poema se halla el poeta. Su
información y como instrumento de alienación.
experiencia es angustiosa: soporta la existencia
en medio de fuerzas opuestas.
«Arte poética» y experiencia moderna Pero esta situación se vuelve más angustiosa
Después de reconstruir los orígenes de la poé- para el poeta porque está «dotado de [un] cora-
tica de Neruda es necesario revisar su poema zón singular y sueños funestos». Entre lo irreal
«Arte Poética». En este texto también se estable- y lo corporal, entre la sombra y la guarnición,
ce un vínculo estrecho con las condiciones his- entre el espacio y las doncellas, sobrevive en
tóricas que rodean la creación poética. Neruda una profunda contradicción: tiene la facultad
expone su poética, que contrasta con la actitud de sentir de forma particular, única, y también
alienante del mundo normalizado por el influjo la de soñar lo trágico. Puede ser él mismo, desde
de los criterios de la ciencia y del progreso. su corazón individual, y, al mismo tiempo, soñar
Formalmente, el poema está constituido por la destrucción. Padece de manera sensible el
una única proposición que se caracteriza por mundo, se apropia de él en su autenticidad in-
una configuración compleja. En primer lugar, tuitiva, con su corazón, pero esto lo dispone con
los escasos verbos muestran lo abrumador del mayor agudeza —y con dolor— a reconocer esos
mundo que rodea al poeta. Hay más objetos, vacíos que han quedado, debido al tráfico de lo
más situaciones que acciones; más peso de cotidiano en un mundo racionalmente pensado.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 87

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Metáforas desde la sombra: poética y contradicción en Residencia en la tierra de Pablo Neruda

Entonces, se comprende mejor el primer verso: Nada es determinable ni concreto: el agua que
«Entre sombra y espacio, entre guarniciones y no se ve puede ser el tiempo, el devenir, pero
doncellas»; de manera que el mundo se debate quien la toma está entredormido. Es decir,
entre lo fuerte y lo suave, entre lo violento y poetiza tanto la interioridad del poeta como las
sensible. De ahí que en el poeta y en el lector se cosas del mundo exterior. Todo queda irreali-
reproduzca esta misma contradicción. zado, impreciso, en un velo que no deja ver lo
En el tercer verso: «precipitadamente pálido, real; lo que existe sobrevive en una atmósfera
marchito en la frente», se deforma el mundo intermedia, en el «entre» que da inicio al poema
y se acrecienta el sufrimiento del poeta. Lo y que va a perdurar a lo largo de él porque es el
precipitado se vuelve deslucido de manera clima poético que percibe el mundo. Es preciso
intempestiva. El corazón que intuye el mundo pensar en la poética de la ensoñación de Gaston
intuitivamente se decolora y queda estropea- Bachelard. El poeta no sueña ni está despierto;
do. El verso insinúa la velocidad del mundo tiene ensoñaciones en las que no se puede pre-
moderno que desplaza el don del corazón y cisar qué es lo real y qué lo irreal:
prefija las acciones deconocer y actuar desde la
En la ensoñación poética quise señalar la fuerza
visión pálida de la técnica y la ciencia modernas.
de coherencia que recibe un soñador cuando es de
Pero esa experiencia trágica aumenta, se vuelve
veras fiel a sus sueños y cuando sus sueños ganan
más hiriente: «con luto de viudo furioso por
precisamente coherencia por sus valores poéticos. La
cada día de vida». La imagen parece nombrar
poesía constituye a la vez el soñador y su mundo.
la viudez del tiempo; es decir, estar viudo del
Mientras que el sueño nocturno puede desorganizar
propio tiempo y estar sometido al tiempo de lo
un alma, propagar en el día las locuras ensayadas
común; el tiempo que no es sentido ni intuido,
sino cronometrado. Se suma además el hecho de durante la noche, la buena ensoñación ayuda real-
que no puede apartarse de esa experiencia por- mente al alma a gozar de su reposo, a gozar de una
que el tiempo sigue en su devenir, carcomiendo, fácil unidad. (1993, 32)
deshaciendo. Y el poeta, viudo del día, deja de Sin embargo, esta es la experiencia primigenia,
vivir lo propio en el tiempo que le pertenece. el acto imaginante que vincula imágenes y ma-
Esta pérdida de lo propio se le vuelve llaga. terias. Frente a la perspectiva cartesiana que dis-
En la segunda sección el yo del poeta desapare- tingue el sujeto del objeto, el ensueño vincula al
ce. Con los pocos verbos que hay en el poema mundo con el soñador: no hay diferencia entre
(beber, acoger, tener) se muestra su relación uno y otro; el uno no se impone sobre el otro,
con el mundo. En este caso, el poeta no es un sino que crean un juego primordial. El mundo
sujeto abstracto que se impone sobre el mundo; se abre al soñador, pero al mismo tiempo se
es un fragmento del mismo, un espacio abier- contrae; el soñador se abre al mundo pero a su
to para lo que existe ahí. Bebe agua invisible vez se aleja de él porque no puede retenerlo.La
entre despierto y dormido, recibe el sonido acción de beber («ay, para cada agua invisible
pero tiembla, tiene sed y fiebre; por tanto, su que bebo soñolientamente») ocurre en un es-
relación con lo exterior lo vuelve frágil y de tado de ensoñación, y, por lo tanto, no ocurre
este modo no se eleva sobre él para imponerse; de manera nítida. En estas condiciones, a la
por el contrario, se siente más inmerso en esa vez, el poeta oye lo que sucede en el exterior.
exterioridad debido a que lo agobia, pero, a su Esta experiencia es más íntima y produce tem-
vez, este sentimiento invade lo exterior, y así blor. El poeta es tocado por lo que suena en el
se da una relación recíproca entre el mundo mundo de forma tan directa, que le produce
exterior e interior del poeta: estremecimiento: «y de todo sonido que acojo
ay, para cada agua invisible que bebo temblando». Así, las acciones de beber el agua
soñolientamente y acoger el sonido suceden bajo la ambigüedad
de la ensoñación, por tanto, el efecto sensitivo es
y de todo sonido que acojo temblando,
determinante. De este modo, la experiencia poé-
tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría,
tica de interacción con el mundo se completa;
un oído que nace, una angustia indirecta, ya estaba anunciado en el primer verso: «Entre
como si llegaran ladrones o fantasmas, sombra», que alude a una experiencia visual,
y en una cáscara de extensión fija y profunda, y « espacio», que vincula más con la acción de
como un camarero humillado, como una oír, porque el poeta está sumergido en el espa-
campana un poco ronca, cio donde las cosas le dicen algo, o resuenan y
como un espejo viejo, como un olor de casa sola
provocan la ensoñación. Entonces, desde el caos
y lo intuitivo los elementos del poema se arti-
en la que los huéspedes entran de noche
culan, y por eso el lector percibe ese estado de
perdidamente ebrios,
ensoñación, que de manera misteriosa vincula
y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una lo visible y lo invisible y produce una sensación
ausencia de flores imaginaria pero ordenada, es decir, cohesiona-
[...] da por fuerzas que desbordan la lógica de lo
(38) racional; en este sentido Bachelard dice:

88 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Enrique Rodríguez Pérez

"La cita". 1985. Grabado en metal. 50 x 70 cm.


Las imágenes poéticas suscitan nuestra ensoñación, rables y afectan la percepción imaginaria y no
se fundan en ella, tan grande es el poder de asimila- el entendimiento. Entonces, ¿cómo ligar lo que
ción del ánimo. Leemos y he aquí que soñamos. Una no se puede ligar? En el poema, la experiencia
imagen recibida en el ánimo nos pone en estado de del mundo no está determinada por la dicoto-
ensoñación continua. (1994, 101) mía sujeto/objeto: la sed no es sed, la fiebre no
es fiebre; el sujeto no puede diferenciarse de
Este es el principio de lo imaginario que con-
los objetos porque no hay un sujeto real que
figura lo real; por eso, el ensueño da origen al
padezca esta sensación desde los criterios de la
mundo, antes que toda explicación racional a
ciencia; sin embargo, el poema vincula los dos
priori o construida a partir de conceptos gene-
elementos: la sed y la ausencia. Con este modo
rales. No hay un concepto previo del mundo,
de nombrar la sed, la experiencia de mundo
sino una experiencia imaginante que brota del se torna confusa; indica una conjunción, una
ensueño. El poema, por tanto, elabora una poé- intimidad entre ser humano y mundo. Solo el
tica del origen; el origen mismo de lo que existe poeta logra esa intimidad. Rompe con los presu-
poetiza, mediante la metáfora del ensueño, lo puestos racionales dicotómicos y excluyentes de
visible e, incluso, lo invisible. orden platónico en los que la fiebre se impone
Viene ahora la tercera acción (tener): «tengo sobre la frialdad y no es posible que la sed sea
la misma sed ausente y la misma fiebre fría». ausencia ni que la fiebre congele.
Como se ve, la contradicción se trasluce por Al avanzar en la lectura, se muestra que el
todas las regiones del poema. Tener sed ausente poeta tiene «un oído que nace, una angustia
indica que este deseo se pierde en el vacío de- indirecta,/ como si llegaran ladrones o fantas-
bido a la construcción de la imagen; realmente mas». Paulatinamente, él va de la visión al oído.
el poeta no padece sed porque la sed se vuelve Esta también es una ruptura significativa con
abstracta, inexistente: ausente. Apropiarse del la poética de la visión; se trata de oír imagina-
objeto es desapropiarse de él, tener la sed ausen- tivamente y no de contemplar pasivamente.
te; estar sediento de no estar sediento. Por eso, Lo escuchado tropieza con el oído corpóreo
hay una ligazón con la segunda parte del verso. del poeta. Se oye lo indirecto, y lo indirecto
La sed y la fiebre tienen una relación causal: es angustiante porque no se sabe cómo, por
cuando hay fiebre hay sed, pero aquí la fiebre qué o de dónde procede; está ahí, al lado. El
es fría. De este modo, el poema muestra una ex- símil lo indica: «como si llegaran ladrones o
periencia dialéctica compleja, de tipo barroco. fantasmas». El ladrón que se lleva las cosas
Es decir, crea contradicciones irresolubles que y deja su vacío se aproxima y desaparece.
producen una tensión entre los elementos que Además, los fantasmas también pueden ser
se contraponen: el frío no es frío y la fiebre no ladrones; de todas maneras, son inexistencias
es fiebre. Sin embargo, se experimenta la fiebre que se agolpan en torno al poeta. Entonces,
y el frío como un conjunto de sensaciones al se oye indirectamente la angustia del vacío y
leer el poema; sus componentes son insepa- de lo ilusorio en una aparente extensión fija y

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 89

REVpalimpsesto_7_2010.indb 89 16/11/2010 02:25:35 p.m.


Metáforas desde la sombra: poética y contradicción en Residencia en la tierra de Pablo Neruda

profunda. La angustia indirecta, esa ausencia desbordan la experiencia sobria y racional. Sin
de ser, queda metaforizada en la imagen de embargo, se puede pensar que quienes llegan
una cáscara, en una cubierta sin semilla, la son los seres humanos perdidos en el mundo
hondura que sostiene esa ausencia. Es decir, del comercio, agotados por el progreso y la fasci-
esa ausencia y esa inexistencia provocan la nación a los avances técnicos e industriales en
experiencia poética de lo ahuecado, como si todos los órdenes. Pero no llegan sobrios, sino
fuera un horizonte que deforma y vacía lo real; ebrios de vida. La imagen deja ver esa soledad
de ahí que produzca angustia al poeta. Así, del poeta: quizá llegan pero se van, entran y,
el «cogito del soñador» se desdibuja en medio como están ebrios, no lo ven. En fin, el poeta
del mundo fantasmal que produce ausencias: se mantiene en esa habitación de la soledad. El
hombre moderno oye al poeta, que entra y se
El cogito del soñador es menos seguro que el cogito
va, que, primordialmente ha olvidado que vivir
del filósofo. El ser del soñador es un ser difuso. Pero,
es un habitar poético.
en cambio, el ser difuso es el ser de una difusión.
Escapa a la puntualización del hic y el nunc. El ser Heidegger ayuda a comprender esta situación
del soñador invade lo que toca, difuso en el mundo. del poeta cuando desentraña el sentido del habi-
Gracias a las sombras, la región intermedia que tar poético que se contrapone al simple alojarse
separa al hombre del mundo es una región plena, en el mundo, apresado por la calculabilidad y
de una plenitud de ligera densidad. Esta región la productividad de las cosas:
intermedia amortigua la dialéctica del ser y del no
Entonces, ¿quién de entre los que reflexionan pue-
ser. La imaginación desconoce el no ser. Todo su ser
de pretender ex­plicar, desde unas alturas un tanto
puede muy bien pasar por un no ser a los ojos del
cuestionables, que el habitar y el poetizar sean in-
hombre razonable, a los ojos del hombre de trabajo,
compatibles? Quizás sean compatibles los dos. Más
bajo la pluma del metafísico de la ontología fuerte.
aún. Quizás ocurre incluso que el uno entraña al otro,
(Bachelard 1994, 252)
de modo que este, el habitar, descanse en aquel, lo
Es decir, al desplazarse la percepción al oído, lo poético. Pero si suponemos tal cosa, entonces lo que
que hay en el mundo deja de ser para el poeta. se nos está exigiendo es, por difícil que nos parezca,
Provoca una ambigüedad entre lo presente y lo que pensemos el habitar y el poetizar desde su esen­
ausente, de modo que no es posible determinar cia. Si no nos cerramos a esta exigencia, entonces, a
si las cosas existen o no. He aquí la experiencia aquello que normalmente se le llama la existencia del
de ensoñación del poeta, la ruptura con la ser humano lo pensaremos des­de el habitar. Ahora
metafísica de la presencia o metafísica de la bien, lo que estamos haciendo con esto es abandonar
visión de lo que está ahí enfrente que pretende la representación que habitualmente tenemos del ha-
reducir todo a concepto, a conocimiento racio- bitar. Según ella, el habitar no pasa de ser una forma
nal y verdadero. En la ensoñación, la verdad y de comportamiento del ser humano junto con otras
la apariencia se funden; lo que existe se vuelve muchas. Trabajamos en la ciudad, pero habitamos
inseguro, se diluye en lo irreal. fuera de ella. Estamos de viaje y habitamos ahora
aquí, ahora allí. Lo que en estos casos llamamos
En seguida, el símil se multiplica en esta sección
habitar es siem­pre, y no es más que esto, tener un
del poema, «como un camarero humillado,
alojamiento. (1996b, 164)
como una campana un poco ronca, como un
espejo viejo, como un olor de casa sola/ en la que En esta experiencia moderna, el poeta sufre
los huéspedes entran de noche perdidamente esa ausencia de la esencia del mundo. Lo que
ebrios» (38). La construcción de estas imágenes escucha, lo que llega a su cercanía realmente lo
es caprichosa: del «como si llegaran» se da el abandona y le produce una sensación de me-
giro al «como un camarero humillado»: no lancolía, de soledad. Pero solo así la poesía ha
hay conexión directa entre el primer término logrado captar esa profunda contradicción de la
comparativo y los siguientes. Se oye todo, sobre modernidad: cuanto el hombre más se apropia
todo la campana que no tiene sonido nítido; del mundo, menos habita en su ser, más fuera
el camarero tiene una apariencia disminuida, de sí vive, bajo la alienación del progreso y de
es decir, también tiene un aspecto débil y no la racionalidad. Esta racionalidad se refiere al
se asocia fácilmente a algo; se trata por eso pensamiento que solo explica el mundo a partir
de que todo llega con un aspecto impreciso e de leyes o conceptos generales abstractos como
imperfecto, como si el mundo se hubiese vuel- «sujeto», «objeto», «ley moral», «ley científica»,
to indeterminado debido a la ensoñación del «experimentación», «causalidad», entre otros.
poeta. El sonido es ronco, el espejo es viejo y Este modo de pensar es consecuencia de una
posiblemente el reflejo no brille tanto y produz- lectura superficial de la dicotomía platónica
ca imperfecciones al mirar allí las cosas. Pero el que diferencia el mundo sensible del mundo
ámbito de lo poético, que es como la habitación inteligible y que da valor de verdad al mundo de
del poeta, se llena de huéspedes ebrios en la las ideas y valor de mentira al mundo sensible o
noche. Esto acentúa la percepción ambigua del de la opinión. El pensamiento moderno acentuó
mundo, la vaguedad de la experiencia en medio estas diferencias e invadió todas las esferas de
de la ebriedad, de lo apremiante de las cosas que la vida y de la comprensión del mundo. Bajo

90 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Enrique Rodríguez Pérez

estas miradas se acrecentó la idea de progreso y un golpe de objetos que llaman sin ser
y desarrollo, es decir, de modernización fun- respondidos
damentada en el avance de la ciencia y de la hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre
productiva que proviene de la explotación de confuso.
la naturaleza. Este camino del pensamiento fue
olvidando la dimensión de lo invisible y de lo (38-39)

no explicable. De igual modo, lo sensible quedó No es posible que ese abismo de nadas no pueda
sometido a los principios de lo inteligible; lo ser nombrado. Sin embargo, viene la fuerza del
imaginario y el azar se excluyeron de la com- poema para decirlo con otro modo de nombrar,
prensión del mundo. Esta caracterización de la sin angustia: con el tono aminorado de la melan-
época afectó todas las esferas de la cultura: la colía, como estado intermedio «Entre sombra y
ética, la política, el arte, la ciencia, el ambiente, espacio, entre guarniciones y doncellas», mitiga
la economía. Gianni Vattimo, en El fin de la la angustia: «—posiblemente de otro modo
modernidad, sintetiza este proceso así: aún menos melancólico—». Sin embargo, los
[…] el progreso se convierte en routine también guiones indican una voz extraña y esperanza-
porque, en el plano teórico, el desarrollo de la técnica dora —quizá exterior al poeta— como voz que
fue preparado y acompañado por la «secularización» proviene de su desdoblamiento para anunciarle
de la misma noción de progreso: la historia de las esta posible atenuación de la crisis. En conse-
ideas condujo —en virtud de un proceso que también cuencia, no se puede evadir la verdad, esa otra
puede describirse como lógico desenvolvimiento de verdad que ya no es lógica, sino vital e intuitiva,
un razonamiento— a un vaciamiento de contenido de sensorial: «pero, la verdad, de pronto, el viento
dicha noción. La historia que, en la visión cristiana, que azota mi pecho». En frente, de nuevo, las
aparecía como historia de la salvación, se convirtió cosas, el mundo en plenitud, hecho de materia;
primero en la busca de una condición de perfección el viento y la cotidianidad a la que no se puede
intraterrena y luego, poco a poco, en la historia del renunciar: las noches de substancia infinita caí-
progreso: pero el ideal del progreso es algo vacío y das en mi dormitorio; una cotidianidad cósmica,
su valor final es el de realizar condiciones en que infinita, nocturna. El otro lado de la ausencia
siempre sea posible un nuevo progreso. Y el progreso, emerge, la presencia ilimitada del tiempo, lo
privado del «hacia dónde» en la secularización, llega otro de lo visible y de lo habitual. Lo otro de las
a ser también la disolución del concepto mismo de experiencias racionales, lo otro de la Ilustración,
progreso, que es lo que ocurre precisamente en la como diría Adorno, la sombra que cae como el
cultura entre el siglo xix y el siglo xx. (14) sueño, el tiempo quemante de la existencia: el
ruido de un día que arde con sacrificio:
De ahí que el poeta Neruda, por el hecho de
vivir en esta cultura de la verdad, de la ex- Únicamente en el caso de que se perciba lo otro, lo
perimentación y del dominio de la ciencias que no es arte, y se perciba con uno de los primeros
experimentales fue sintiéndose expulsado de estratos de la experiencia artística, es cuando se lo
la tierra y de la naturaleza. Su intención poé- puede sublimar, cuando se pueden disolver sus im-
tica es retornar a ella para reconocer su origen plicaciones materiales sin que la cualidad de arte de
primordial. ser una para sí se convierta en indeferencia. El arte
es para sí y no lo es, pierde autonomía si pierde lo
En esa habitación, en esa casa sola del poeta hay que le es heterogéneo. (16)
un olor de ropa tirada al suelo y una ausencia
de flores. Entonces, se acrecienta el vacío y la Ese otro lado de la existencia y del estado de las
angustia. La ropa que se usó en el pasado está cosas, esa invisibilidad olvidada por la veloci-
tirada y las flores no están, ni lo artificial ni lo dad del progreso moderno, busca y reclama al
natural le pertenecen. El abismo que se abre poeta su mirada hacia delante: «me piden lo
entre el poeta y el mundo, entre el poeta y los profético que hay en mí, con melancolía». Pero,
otros se hace impenetrable. esa melancolía no es del poeta, es la melancolía
del mundo que ha sufrido la destrucción de
Viene, ahora, el momento final del poema, en sus noches, de sus mitos. De modo que la mi-
el que se completa la relación entre la poética rada del poeta ha de volcarse hacia el porvenir
de Neruda y las condiciones de la modernidad: para profetizar otro modo de ser, otro modo
de existir, otro espacio para la poesía, para la
—posiblemente de otro modo aún menos
melancolía que es su forma más propia, porque
melancólico—,
juega entre el dolor y la alegría. Sin embargo, ahí
pero, la verdad, de pronto, el viento que azota está el mundo; las cosas golpean al poeta. Sin
mi pecho, duda, la angustia perdura, pero es una angustia
las noches de substancia infinita caídas en mi nombrada por la poesía, una angustia que se
dormitorio, hace más profunda: «un golpe de objetos que
el ruido de un día que arde con sacrificio llaman sin ser respondidos/ hay».
me piden lo profético que hay en mí, con Ahora, el abismo entre el poeta y el mundo no
melancolía se ha anulado, se ha abierto en la palabra que

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 91

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Metáforas desde la sombra: poética y contradicción en Residencia en la tierra de Pablo Neruda

lo nombra. El «Entre» del inicio del poema se que se ha conformado en las sociedades y, a su
ha llenado de distancias, de golpes que no se vez, inventar nuevas formas de constitución del
responden, de fantasmas, de ausencias; se ha mundo, integradas a una dimensión ética y una
vuelto abismo. La poesía invoca esa tensión, acción política coherente y sincera.
pero no la resuelve. Así culmina el poema: «y un
Entonces, gracias a esta experiencia moderna,
movimiento sin tregua, y un nombre confuso».
urbana, se reconoce la dimensión mítica del
El devenir sigue y la palabra se vuelve confusa
mundo; esa noche que cae en los dormitorios a
porque nombra ese entre, espacio indiferenciado diario, esos instantes en los que volvemos a oír
de la soledad y ebriedad de los visitantes, entre el poema en medio de los ruidos, de las ciudades
la ternura y la violencia, la fiebre y el frío, la y de las tempestades electrónicas:
sombra y el espacio, la luz y la sombra.
La visión poética en el poema de Neruda, en Entre sombra y espacio, entre guarniciones y
doncellas,
síntesis, da el giro radical. Destruye la racionali-
dad y abre los vínculos más originarios entre las dotado de corazón singular y sueños funestos,
cosas. Nombra esas relaciones sin nombrarlas, precipitadamente pálido, marchito en la frente
da indirectamente indicios de esos ligamentos y con luto de viudo furioso por cada día de vida,
de los opuestos. Deja aparecer lo uno y lo otro,
ay, para cada agua invisible que bebo
se vuelve antiplatónica, estalla de ebriedad y
soñolientamente
sobriedad. La visión poética de Residencia en la
tierra prepara para otra experiencia histórica y de todo sonido que acojo temblando,
que recorra lo invisible, lo no determinable, lo tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría,
ambiguo pero a través del cuerpo, de la carne, un oído que nace, una angustia indirecta,
de la materia, de la cotidianidad. Esta es la im- como si llegaran ladrones o fantasmas,
portancia del libro de Neruda: el nuevo juego
y en una cáscara de extensión fija y profunda,
de la palabra que nombra un mundo desborda
la racionalidad técnico-científica, la comodidad como un camarero humillado, como una
ética, la visión ilustrada y nos deja confundidos campana un poco ronca,
en lo abigarrado de la naturaleza. como un espejo viejo, como un olor de casa sola

Esta lectura del libro de Neruda deja la inquie- en la que los huéspedes entran de noche
tud sobre las íntimas relaciones entre poética perdidamente ebrios,
y política, entre ética y estética. Este modo de y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una
acercamiento abre el campo de estas relaciones ausencia de flores
sin limitar la interpretación a una ideológica o —posiblemente de otro modo aún menos
sociológica simple1. La poética reconstituye la melancólico—,
relación con el mundo de una forma más origi- pero, la verdad, de pronto, el viento que azota
naria y liberada de los discursos preestablecidos mi pecho,
de corte ideológico dogmático. Sin volverse neu-
las noches de substancia infinita caídas en mi
tral incita a la transformación de las condiciones
dormitorio,
mediatas e inmediatas del mundo. En este libro
de Neruda quizá estos vínculos hacen pensar el ruido de un día que arde con sacrificio
acerca del lugar de la poesía en la sociedad y su me piden lo profético que hay en mí, con
riqueza reflexiva y crítica frente a las imposicio- melancolía
nes culturales, las ideologías sutiles de la do- y un golpe de objetos que llaman sin ser
minación y los horrores de todas las violencias respondidos
ejercidas sin armas y con ellas. Con más razón, hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre
hoy, que el capitalismo, las tecnologías y las co- confuso.
municaciones han invadido las decisiones más
(38-39)
elementales de los seres humanos e imponen
la opinión pública y las encuestas, el poema se
1. En un breve artículo de
entreabre como un rumor por entre las grietas Bibliografía
Alfredo Lozada, titulado de estos efectos discursivos de la cultura.
«La interpretación socio- Adorno, Teodor. 1984. Teoría estética. Barcelona:
política de Residencia en
la tierra», se presentan al-
De ahí que el poema sea una de las configu- Orbis.
gunos aspectos de estas raciónes más políticas del pensamiento, pues Bachelard, Gaston. 1994. Poética de la ensoñación.
interpretaciones. A pesar
de lo determinante del con-
el lector, a la vez que va al origen de los vacíos México: Fondo de Cultura Económica.
texto histórico, Neruda se culturales, se distancia de sus determinaciones
sumerge en la experiencia Bachelard, Gaston. 2000. La intuición del instante.
angustiosa del lenguaje
inmediatas y retorna a ese mundo fáctico de
México: Fondo de Cultura Económica.
—en particular en este li- una manera abierta y plural para reconocer
bro— y establece los vín-
diversidades, diferencias y, sobre todo, actitudes Heidegger, Martin. 1983. Interpretaciones sobre la
culos con el contexto ca-
pitalista e industrial de la y actos propios, producto de sus condiciones y poesía de Hölderlin. Barcelona: Ariel.
sociedad actual, sin una
dependencia ideológica posibilidades. Quizá bajo la mirada de lo poéti- Heidegger, Martin. 1988. Qué es metafísica. Buenos
restringida. co se puedan reconocer esas ficciones alienantes Aires: Siglo Veinte Editores.

92 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

REVpalimpsesto_7_2010.indb 92 16/11/2010 02:25:36 p.m.


Enrique Rodríguez Pérez

"Canon antiguo". El umbral del paraíso. Grabado en metal. 100 x 70 cm.

Heidegger, Martin. 1990. De camino al habla. Bar- Jauss, Hans Robert. 2002. Pequeña apología de la
celona: Odos. experiencia estética. Barcelona: Paidós.
Heidegger, Martin. 1996a. Caminos de bosque. Lévinas, Emanuel. 2004. La teoría fenomenológica
Madrid: Alianza. de la intuición. Salamanca: Sígueme.

Heidegger, Martin. 1996b. Conferencias y artículos. Lozada, Alfredo. La interpretación sociopolítica


Barcelona: Odos. de Residencia en la tierra. http://www.jstor.org/sta-
ble/165109 (consultado el 6 de septiembre de 2009).
Heidegger, Martin . 2003a. Ser y tiempo. Madrid:
Neruda, Pablo. 1983. Residencia en la tierra. Bogotá:
Trotta.
Oveja Negra.
Heidegger, Martin. 2003b. Aportes a la filosofía. Ricoeur, Paul. 1987. Tiempo y narración i. Madrid:
Acerca del evento. Buenos Aires: Biblos. Ediciones Cristiandad.
Hölderlin, Friedrich. 1977. Poesía completa. Barce- Vattimo, Gianni. 1989. Más allá del sujeto. Barce-
lona: Río Nuevo. lona: Paidós.
Hölderlin, Friedrich. 1990. Ensayos. Madrid: Vattimo, Gianni. 1990. Fin de la modernidad. Bar-
Hiperión. celona: Gedisa.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 93

REVpalimpsesto_7_2010.indb 93 16/11/2010 02:25:36 p.m.


REVpalimpsesto_7_2010.indb 94
"Sur". Pinturas. 1999. Óleo y collage sobre lienzo.160 x 130 cm.

16/11/2010 02:25:44 p.m.


DOSSIER

"Luna". Planetas y viajeros.

REVpalimpsesto_7_2010.indb 95 16/11/2010 02:25:44 p.m.


REVpalimpsesto_7_2010.indb 96
Lloyd Godman y Lawrence Jones. Mythology of Place. Homage to James K. Baxter. «Baxter 1971» (1993-1994).

16/11/2010 02:25:47 p.m.


Caleb Harris* y Carlos Valderrama**

Seis poemas de J. K. Baxter

James K. Baxter: la poesía del profeta Jerusalem Daybook (1971) y Autumn Testament

E
(1972)—, me marcaron para siempre. Cuando
l cauce selvático del Río Whanganui tenía 21 años viajé a Hiruharama haciendo
está cargado con dos fuerzas elemen- autostop, una manera de llegar que resultaba
tales. Una es el agua oscura, lenta y simbólica puesto que ese poeta-profeta, James
limpia que se escurre de las montañas K. Baxter, hacía lo mismo para llegar a su comu-
del interior de la isla norte de Nueva Zelanda; la na, refugio de jóvenes drogadictos, alcohólicos
otra es la historia vívida de las tribus indígenas y demás gente aplastada y abrumada por la de-
Maorí y de los colonizadores europeos que han vastadora máquina del progreso en las décadas
vivido y viajado a lo largo del río y de los siglos. de los años sesenta y setenta. Llegué caminando
En un codo remoto del Whanganui, penetrado al pequeño grupo de casas de madera que se
para algunos por cierto misticismo natural, se apiñaba alrededor de una iglesia chica sobre la
encuentra un caserío llamado Hiruharama, orilla del río. Pronto me encontré frente a esa
palabra Maorí que significa Jerusalén. roca, cerca de la casa donde armó su comuna
James K. Baxter.
Jerusalén: asentamiento histórico, sitio de
una misión cristiana y más tarde epicentro de Hacia los años finales de su vida, Baxter adoptó
un acontecimiento único e impactante: el en- el nombre grabado en la roca, la versión Maorí
cuentro potente y tumultuoso de la poesía con de su primer nombre, Hemi, como manera de
la acción social, de la palabra con el hecho; el honrar al pueblo originario del país y para
encuentro de un poeta adolorido por la condi- solidarizarse con la lucha de la nación por una
ción de derrota de su comunidad con el mismo posición digna en la sociedad postcolonial. Fue
pueblo roto y vacío. Los dos acompañándose a un momento inolvidable: estar en ese lugar
la orilla del Whanganui en la búsqueda inten- tranquilo y vibrante; sentir algo de la presencia
sa —un tanto desesperada— por la justicia, la del poeta activista cuyos poemas implacables y
verdad, la plenitud y la realidad de la vida. Hoy apasionados por la palabra y el ser humano tu-
lo que queda en Hiruharama de ese momento vieron tanto impacto en Nueva Zelanda y otros
extraño y hermoso de la historia es una roca puntos del globo. Un impacto que aún resuena.
grande traída del río y puesta sobre una tum- Años después, me encuentro en Colombia y los traductores:
ba, una roca milenaria rodeada por el monte tengo la oportunidad de traducir sus versos al * Periodista y profesor neozelan-
fragrante, grabada con una inscripción breve; español. Ha sido un deleite descubrir que esos dés, estudiante de la Maestría
un nombre resonante, un nombre Maorí otor- poemas que amo no solo conservan para mí la en Estudios Literarios de la
Universidad Nacional de Co-
gado a un poeta descendiente de célticos: Hemi. fuerza de siempre, sino que hasta cobran, en lombia.
este país, en este pueblo y en este lenguaje, una harris.caleb@gmail.com
Yo nací en Nueva Zelanda poco después de la
carga aún más resonante.
muerte de esa figura gigante en la historia lite- **Traducción y notas.
raria y social de mi país. Sus palabras escritas en James Keir Baxter usaba la poesía como fósforo car _ vald@hotmail.com
la comuna de Jerusalén en el Río Whanganui, para encender el debate social apasionado en [Las notas fueron hechas por
recogidas en las últimas tres colecciones de un país que no estaba acostumbrado ni a la los mismos traductores. Nota
controversia, ni al cambio, ni a la fuerza activa y de la revista]
poesía de su vida —Jerusalem Sonnets (1970),

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 97

REVpalimpsesto_7_2010.indb 97 16/11/2010 02:25:47 p.m.


Seis poemas de J. K. Baxter

L. Godman y L. Jones. Mythology of Place. «Resonance ix. Sod Hut on Scroggs Hill Road, Brighton» (1994).
determinante de la poesía en la sociedad. Baxter que la poesía no existe para amenizar cenas
era un profeta que usaba sus versos como armas refinadas o adornar torres de marfil, sino para
contra la pereza, el miedo, los prejuicios y la aliviar a los reprimidos y desesperados, para
hipocresía de su medio social, hasta que más alterar el tono adormecido de la vida pública
tarde, cansado de la palabra aislada, optó por e inquietar la complacencia reinante. James K.
la acción (no-violenta y social) para despertar a Baxter es, tal vez, el más conocido y destacado
la comunidad y así apostarle por fin a cambios poeta de Nueva Zelanda, uno de los más leídos
reales, sociales. En sus últimos años caminaba y comentados de Oceanía, y dueño además de
descalzo por todo el país, «desde la cola del un lugar notable dentro de toda la poesía en
pez hasta la nariz», como él mismo escribió. inglés del siglo xx.
Una figura apocalíptica con sus ojos fulgentes,
Oceanía —esa región erróneamente llamada
el pelo y la barba nudosos, los pies maltrechos
«continente» en las escuelas colombianas—
y desnudos, el abrigo largo dando aletazos y la
es un territorio inmenso y extremadamente
voz vibrante tronando desde los atriles de las
diverso, que incorpora tanto a las islas pe-
universidades, colegios, ayuntamientos y plazas
queñas e incontables del océano más extenso
principales de la nación, llamando a la gente a
del planeta, el Pacífico, como a la más grande
una toma de conciencia fundamental de su pér-
de todas —única por ser, a la vez, isla, país y
dida de valores esenciales en medio de la vida
continente—, Australia. Oceanía es una región
occidental, materialista, moderna, antiséptica.
cuya gigante extensión, de casi medio planeta,
Baxter era un poeta que vivía completamente fue explorada y habitada a lo largo de los siglos
electrificado por el poder transformador del por los navegantes más hábiles e ingeniosos de
lenguaje y por la necesidad de relacionarse real- todos los tiempos, los Polinesios; y cuyo borde
mente con sus conciudadanos, de comunicarse extremo sureño está puntuado por unas islas
en forma esencial. Era una figura controvertida aparentemente perdidas en la inmensidad
que perturbaba continua y deliberadamente al azul, islas volcánicas, verdes, húmedas y mon-
establishment con su insistencia en que el poeta tañosas, de una longitud parecida a la del río
tiene que ser escuchado, en su convicción de Magdalena desde su norte subtropical a su sur

98 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Caleb Harris y Carlos Valderrama

L. Godman y L. Jones. Mythology of Place. «Resonance iii. The rock, Prometheus, Brighton Beach» (1993-1994).
subantártico; islas que —a pesar de que uno de James Keir Baxter (1926-1972) era poeta por
los dos idiomas oficiales sea el inglés— yacen vocación. A la edad de 11 años, en su primer
en el punto poblado del planeta más distante de libro de manuscritos, escribió con la pluma de
Inglaterra. Por un accidente de la historia, esas un gallo:
islas llegaron a recibir el nombre de una pro-
Libro 1
vincia holandesa, pero su nombre autóctono,
Poesía Original
en la otra lengua oficial —la lengua indígena
J. K. Baxter
Maorí— significa «Tierra de la larga nube blan-
Nacido el 29 de junio de 1926
ca»: Aotearoa; Nueva Zelanda.
Morirá cuando a él y a la naturaleza les parezca justo.
Nueva Zelanda es una región que no aparece
con trazos definidos a los ojos de América Desde este comienzo prematuro en las letras,
Latina. De algún modo aparecen difusas esas durante sus 46 años de vida produjo unos 13
tierras escasamente pobladas, pero ricas en volúmenes de poesía, cinco de obras de teatro,
historia y cultura, como Samoa, Tonga, Fiji, cuatro de crítica literaria y uno de reflexiones
Hawai, Vanuatu, Tokelau, la Isla de Pascua, las espirituales. Después de su muerte se publica-
Islas Cook, Australia y Aotearoa. Sin embargo, ron otros siete libros de poemas, una colección
a pesar de este desconocimiento, hay paralelos, de sus obras de teatro, dos más de reflexiones
encuentros y semejanzas interesantes, además espirituales y una novela. Además de poeta,
de diferencias sugestivas, entre las sociedades Baxter era comentarista y crítico social y lite-
latinoamericanas y las de Oceanía y, acaso por rario, profesor, dramaturgo, cartero, obrero,
lo mismo, entre sus literaturas. Es en esa co- editor, catequista y filósofo. Su imagen en la
nexión que consideramos pertinente traducir y mente del neozelandés es la del poeta-profeta. A
examinar la obra y la vida de uno de los poetas través de su obra poética y dramática, Baxter se
más importantes de esta región, un poeta que dedica a escudriñar la sociedad y a encontrarla,
personifica las tensiones, contradicciones y por lo general, deficiente; sin embargo, nunca
riquezas humanas y culturales, no solamente dejará de amarla con sinceridad, extáticamente,
de esta parte del globo, sino del mundo entero. y nunca dejará de trabajar para su redención,

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 99

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Seis poemas de J. K. Baxter

L. Godman y L. Jones. Mythology of Place. «Resonance xv. Panorama of Aramoana from Taiaroa Heads» (1994).

ya sea a través de la acción social, ya sea desde freían salchichas, y mientras la nieve llegaba oscura
el atril o con la pluma. yo temía una muerte por congelación en la ingle fría
Poeta bacanal que celebra el goce pagano de la y tramaba una revolución. Sus pulgares negros e
vida y se deleita en escandalizar a las matronas hinchados
y curas mojigatos, Baxter también ahonda pro- explicaban la hermandad del hombre [...]
gresivamente en las tradiciones más místicas de
la iglesia cristiana (cuáquera, anglicana, católi- El pacifismo y los principios de justicia de sus
ca), y en las tradiciones espirituales orientales padres influirían mucho en Baxter, quien par-
y antiguas. Baxter, que denuncia la injusticia ticipó en las protestas estudiantiles de la Uni-
social y el materialismo endémico en una so- versidad de Otago y escribió poemas polémicos
ciedad occidental del siglo xx, se revela a veces en contra de la Guerra de Vietnam de los años
como padre y marido tierno, comprometido y sesenta («Un balde de sangre por un dólar» o «El
apasionado, pero en pocas ocasiones logra vivir lamento del artillero», por ejemplo). La protesta,
tranquilamente con su familia por el miedo a que generalmente se mantuvo fuera del pan-
caer en la trampa de la hipoteca y la domesti- fletismo por su firme compromiso estético y su
cidad acomodada y anestésica. Libró batallas vivaz sentido del humor, era una nota frecuente
durante toda la vida contra su alcoholismo y, en la producción poética de Baxter. Su voz se le-
antes de su temprana muerte, se solidarizó vantó a menudo contra asuntos como el racismo
con los drogadictos, alcohólicos, indigentes y la pobreza institucionalizada, la criminaliza-
y demás seres dañados por la vida urbana y ción de los pobres y de los adictos, la burocracia
desalmada de la sociedad moderna. Al salir desmesurada, la dinámica deshumanizante
de un ambiente familiar saturado por el saber del mercado y de las instituciones educativas,
erudito y académico céltico-anglosajón, Baxter el moralismo barato y fácil, el mojigatismo y
se empeña en comprobar que la cura definitiva la hipocresía social. A veces, Baxter dejó que
para las enfermedades socio-culturales de su sus convicciones predominaran por encima
país, lejos de ser las tradiciones y conocimientos de la propuesta estética; entonces hay poemas,
introducidos por Europa, es la antigua cultura sobre todo tardíos, que tienen un fuerte tinte
tribal, comunitaria y compartida del pueblo moralizante. Sin embargo, en el grueso de su
indígena, los Maorí. obra, el poeta alcanza a subordinar el mensaje
a la palabra poética, y hasta en sus momentos
Su poesía hace de esta vida llena de tensiones
más estridentes hay a menudo un leitmotiv de
y contradicciones una especie de mitología
misericordia, el humor y la solidaridad huma-
personal; en este sentido, vale la pena explorar
na, incluso para con sus blancos preferidos: los
algunos detalles de la biografía del poeta. Su
hipócritas, los sentenciosos, los mezquinos, los
padre tuvo firmes convicciones pacifistas y pasó
violentos y los intolerantes. Se nota este toque
parte de la Primera Guerra Mundial en una
en poemas como «La vida y la muerte sagrada
cárcel especial para los prisioneros objetores de
de Concrete Grady», que describe los juicios
conciencia, aquellos que se rehusaron a ir a la
finales respectivos de Concrete Grady, un indi-
guerra por mantener firmes sus convicciones de
gente alcohólico, y de Cogwarden, un bastión
no-violencia. La imagen de su padre castigado
de la comunidad de la «gente de bien» que se
por creencias ideológicas, morales y sociales
caracteriza, como todo bastión, por su espalda
marcó la vida del joven Baxter. Más tarde, en
recta y su corazón duro:
una de sus colecciones emblemáticas, Cartas de
la Isla de los Cerdos (Pig Island Letters) escribió: Cien taxis suben la colina del Estado
detrás del coche fúnebre que lleva el tapón del
Cuando yo era solo semen en una glándula
mundo,
o menos, mi padre estaba colgado
señor Cogwarden, amigo de Hammarskjöld,
de un poste de tortura en La Granja del Fango
al fuego. ¿Quién escuchó el portazo desde el cielo
porque él no mataría. Los guardias
aquel día azulado en que este mandó a la policía

100 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Caleb Harris y Carlos Valderrama

L. Godman y L. Jones. Mythology of Place. «Resonance xix. Panorama of West Matukituki Valley» (1994).
a quitar al viejo Grady de su puerta? influenciada por el humanismo educado y los
Los medios de Dios son oscuros. Cogwarden principios pacifistas, anti-autoritarios e iguali-
nunca bebía taristas, Baxter se convirtió al anglicanismo y
ni violaba cabras, pero algo hedía. luego al catolicismo, ambas veces, al parecer,
por una fuerte atracción hacia aspectos de las
[...]
tradiciones místicas y humanistas de aquellas
Aunque él tomaba alcohol metílico y es té lo que
iglesias. Su experiencia religiosa era, al parecer,
tú tomas,
profundamente personal, sincera e intensa, no
donde yace Grady, te encontrarás. motivada por el moralismo o la religiosidad hue-
ca y externa de muchos de sus contemporáneos.
Estas actitudes contestatarias tuvieron su gé-
nesis no solamente en la formación familiar La tercera causa biográfica de esa motivación
de Baxter, sino también en tres fuentes claves: social en su obra y vida fue un viaje a Oriente
primero, la influencia del canon de la poesía en que emprendió a finales de los años cincuenta,
inglés, en especial W.B. Yeats, D. Thomas, W.H. como beneficiario de una beca, en el cual visitó
Auden, S. Spender, L. MacNeice y C. Day Lewis. naciones como la India, que estaban sacudidas
Todos ellos lidiaban con las grandes cuestiones hasta los cimientos por la desesperación de la
sociales de su época a través de los temas de su pobreza y la miseria. Esta experiencia chocante
poesía, lo que seguramente tuvo que afectar al y visceral de la desigualdad y del sufrimiento
joven Baxter, que los leyó vorazmente durante humano incendió su espíritu y quedó grabada
toda la vida. De hecho, su niñez estuvo muy en su práctica poética subsiguiente. Esto le dio
marcada por la poesía: sus padres y abuelos el impulso de dejar a su esposa e hijos para
recitaban fácilmente y con frecuencia tesoros irse a Jerusalén, para crear una comuna, para
de la literatura inglesa. Después de un periodo solidarizarse con la gente más destrozada de
juvenil, cuando no logró escapar del peso de su sociedad y para aguantar en carne propia la
la influencia de estos y otros maestros, Baxter pobreza y el dolor. Cuando regresó de la India,
estaba cada vez más seguro de su propia voz empezó a poner sus convicciones en acción,
original, inventiva y perspicaz. diciendo que ya a él la palabra le parecía estéril
En términos de influencias, Baxter también ha y vana, y que lo que necesitaba era acción, praxis.
sido comparado con poetas de la generación Baxter cambió su enfoque principal de la
Beat norteamericana, como A. Ginsberg, y sus poesía al trabajo social y voluntario en la ca-
precursores —W. Whitman y R. Lowell—. El pital, Wellington, y en la ciudad más grande,
estilo de Baxter evolucionó desde unos prime- Auckland, con los abandonados y «desechables»
ros poemas de corte barroco y a veces gran- de la sociedad, los adictos y los indigentes.
dilocuente, hasta un estilo fino, muy propio, Fundó un albergue, intentó armar una socie-
directo, intenso y eficaz en su rechazo de todo dad equivalente a «Alcohólicos Anónimos»
adorno superfluo, de tono escueto y sobrio, pero para drogadictos y luego se fue con su llamada
a la vez poseedor de gracia esbelta, contundente «Tribu de los huérfanos» a Hiruharama. Ahí
y electrizante.
pasó la mayor parte de los últimos años de su
La segunda influencia que explica la orien- vida intentando practicar, con grados variables
tación de Baxter hacia lo social era su interés de éxito y coherencia —y siempre bajo el ojo
innato por la religión, la espiritualidad y la sentencioso de los medios, las autoridades y
mitología. Tal interés le otorgaba una capacidad otros críticos— lo que él llamaba la «filosofía
de ver en cada encuentro específico de su vida comunitaria de los Maorí». Era un esfuerzo en
algo universal que le remitía a la condición contra de lo que él veía como las tendencias ex-
general del hombre. Después de una crianza cluyentes, aislacionistas y elitistas de la sociedad

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 101

REVpalimpsesto_7_2010.indb 101 16/11/2010 02:25:55 p.m.


Seis poemas de J. K. Baxter

L. Godman y L. Jones. Mythology of Place. «Resonance xi. Taieri River near the Mouth» (1994).
occidental, y, aunque no siempre tuvo éxito en los simples lenguajes nacionales solamente
sus metas elevadas, la comuna ribereña sí llegó apuntan, y a la que la poesía en toda lengua
a tener el carácter profético, simbólico e inspi- está consagrada.
rador de su fundador. Hoy en día la memoria
La traducción en conjunto nos ha permitido
del proyecto de Hiruharama sirve como un
llenar los vacíos lingüísticos, musicales y cultu-
llamado a tomar conciencia por el país y, por
rales del otro; cada uno se empeña, frente a cada
qué no, por el mundo.
palabra y cada verso, en descubrir los límites y
Cuando murió en Auckland de una trombosis las profundidades de su propia lengua, que no
coronaria el 22 de octubre de 1972 (quizás par- deja de ser imperfecta y pobre frente al desafío
cialmente ocasionada por su compromiso hasta que impone la poesía. La traducción exige una
el agotamiento con la comuna), dejó dos heren- lectura pausada y atenta. Por lo tanto, esas
cias principales. No solo los cientos de páginas cualidades de los versos de Baxter que siempre
de poemas destacados que se han mantenido me han llamado la atención —ese goce de la
vivos estética y temáticamente a través de los palabra, que asegura que su arte no se ahoga de-
años, sino también el grito de llamada para bajo de la intensidad de su mensaje; ese humor
crear una comunidad más justa y humana, un negro, mordaz y chispeante; esa originalidad
grito cuyo eco ha sabido soportar el paso de y honestidad de su voz; esa mirada profunda
las décadas. a lo universal del hombre desde lo particular;
esa carga enérgica de la palabra primigenia—,
A pesar del tono agridulce de alienación y esos placeres no solamente se han conservado,
dislocación que hay en muchos de sus poemas para mí, en el proceso de traducción, sino que
—o tal vez por ello—, la fuerza dominante de se han intensificado.
la vida y la obra de James K. Baxter se puede
resumir en la palabra Maorí que a él le gustaba, Por tales razones, estamos en vías de producir
quizás, más que todas las de esa lengua elegan- un proyecto más grande de traducción de Bax-
te: ároha, amor. ter, que probablemente constituya el primer li-
bro de los poemas suyos en español. Para tal fin,
Quisiera añadir unas pocas palabras sobre esta hemos buscado y logrado una colaboración con
experiencia particular de la traducción literaria el Centro Neozelandés de Traducción Literaria
y sobre cómo estos poemas, a la vez exóticos y (nzclt), perteneciente a la Victoria University de
familiares, llegaron a las manos del lector. Con Wellington, y con la Fundación Baxter (Baxter
mi compañero de traducción, de lectura, de Trust), con cuyo generoso permiso estamos
poesía y de tertulias literarias, Carlos Valderra- publicando esta pequeña muestra de lo que
ma, he tenido una experiencia muy alentadora esperamos sea algo más extenso. Esperamos
y fructífera de la traducción literaria con los que ese proyecto, a largo plazo, pueda involu-
poemas de Baxter. Muchos piensan que el reto crar al nzclt, al Baxter Trust, a la Universidad
de traducir poesía puede ser ingrato y hasta Nacional de Colombia y a las demás universi-
quijotesco, que casi no valdría la pena por la dades de Nueva Zelanda; extenderse a traducir
imposibilidad de hacer llegar, en otra lengua, otros poetas neozelandeses, colombianos y
la fuerza original de un poema, dado que un latinos, y establecer fuertes lazos de coopera-
poema hermoso y contundente en su lengua ción literaria y cultural entre estos países. Por
original ya es en sí mismo una hazaña. Todo su amable apoyo, consejos y colaboración con
eso es cierto. Pero para nosotros no solamente este proyecto, nos gustaría agradecer a la Dra.
ha valido la pena, sino que ha llegado a ser una Jean Anderson y a la Dra. Carolina Miranda del
experiencia asombrosa, lúdica, enriquecedora; nzclt y Victoria University, al Dr. Paul Millar
una experiencia del poder de ese lenguaje que de las universidades Victoria y Canterbury, a
va más allá del español, del inglés o el suahili, Nancye Bourke de la Sociedad Neozelandesa
el contacto con un habla originaria a la cual de Autores y a John Baxter del Baxter Trust.

102 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Caleb Harris y Carlos Valderrama

Agradecemos al fotógrafo Max Oettli que ha Howrah Bridge (1961)


participado en el proyecto con sus fotografías Three Women and the Sea (obra de teatro, 1961)
y también al fotógrafo Lloyd Godson, que ac-
The Spots of the Leopard (obra de teatro, 1962)
tualmente prepara un libro, Mythology of Place,
con imágenes de los lugares significativos en la Pig Island Letters (1966)
poesía de Baxter y que amablemente ha cedido The Lion Skin: Poems (1967)
algunas de las fotos de ese proyecto para que Aspects of Poetry in New Zealand (crítica literaria,
acompañen esta traducción. 1967)
Para cerrar, esperamos que esta selección de The Man on the Horse (crítica literaria, 1967)
la poesía de James K. Hemi Baxter lleve algo The Devil and Mr. Mulcahy [and] The Band Rotunda
de la fuerza original de los poemas urgentes, (obras de teatro, 1971)
elegantes y profundamente sentidos. También
The Sore-Footed Man [and] The Temptations of
guardamos la esperanza de que esta pequeña
Oedipus (obras de teatro, 1971)
selección pueda ser un barco para que el lector
colombiano llegue a conocer ese país tal vez The Flowering Cross (escritos espirituales, 1969)
exótico y desconocido de Aotearoa-Nueva The Rock Woman (1969)
Zelanda; pero más allá de eso, considero que Jerusalem Sonnets (1970)
ese barco lírico servirá para navegar las almas
Jerusalem Daybook (1971)
de los hombres de todos los países. Vale la pena
leer a Baxter, no solo por lo que tenga de «rare- Autumn Testament (1972)
za» para el lector latino, sino porque es un poeta
Obras póstumas:
cuya voz lúcida y llamativa resuena tanto en
Colombia como en cualquiera lugar del mundo. The Six Faces of Love (reflexiones espirituales, 1972)
Thoughts About the Holy Spirit (reflexiones espi-
Bibliografía rituales, 1973)
Stonegut Sugar Works, Junkies and the Fuzz, Ode to
Obras de Baxter1:
Auckland, and Other Poems (1972)
Beyond the Palisade (1944) Two Obscene Poems (1973)
Blow, Wind of Fruitfulness (1948) The Tree House (poesía para niños, 1974)
The Fallen House (1953)
The Labyrinth: Some Uncollected Poems 1944–72
The Fire and the Anvil (conferencias sobre poesía, (1974)
1955)
The Bone Chanter: Unpublished Poems 1945–72
Traveler’s Litany (1955)
(1976)
The Iron Breadboard: Studies in New Zealand Wri-
The Holy Life and Death of Concrete Grady: Various
ting (crítica literaria, 1957)
Uncollected and Unpublished Poems (1976)
The Nightshift: Poems on Aspects of Love (1957)
Collected Poems (1980)
In Fires of No Return (1958)
Collected Plays (obras de teatro, 1982)
Jack Winter’s Dream (obra de teatro para radio,
1958; publicada y puesta en escena, 1960, y lle- Horse (novela, 1985)
vada al cine en 1979)
Max Oettli. «Globe Hotel, Auckland» (1993).

1. Los títulos hacen refe-


rencia a obras de poesía
a no ser que se indique
otra cosa.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 103

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Seis poemas de J. K. Baxter

El Jesús Maorí The Maori Jesus


Yo vi al Jesús Maorí I saw the Maori Jesus
caminar sobre las aguas del puerto de Wellington. Walking on Wellington Harbour.
Vestía bluyines. He wore blue dungarees.
Su barba y su cabello estaban largos. His beard and hair were long.
Su aliento olía a mejillones y paraoa. His breath smelt of mussels and pararoa.
Cuando sonreía, parecía el alba. When he smiled it looked like the dawn.
Cuando se tiraba un pedo los pececitos temblaban. When he broke wind the little fishes trembled.
Cuando fruncía el ceño la tierra se sacudía. When he frowned the ground shook.
Cuando reía todo el mundo se emborrachaba. When he laughed everybody got drunk.

El Jesús Maorí atracó The Maori Jesus came on shore


y eligió a sus doce discípulos. And picked out his twelve disciples.
Uno limpiaba inodoros en la Estación del One cleaned toilets in the Railway Station;
Ferrocarril; His hands were scrubbed red to get the shit out of
y restregaba sus manos rojas para sacar la mierda the pores.
de los poros. One was a call-girl who turned it up for nothing.
Otra era una puta que se entregaba por nada. One was a housewife who’d forgotten the Pill
Una era ama de casa que olvidó tomar la píldora And stuck her TV set in the rubbish can.
y tiró su tele a la caneca de la basura. One was a little office clerk
Otro era un oficinista pequeñito Who’d tried to set fire to the Government Buildings.
que había intentado prender fuego a los Edificios Yes, and there were several others;
del Gobierno. One was an old sad quean;
Sí, y había varios otros; One was an alcoholic priest
uno era un travesti triste y viejo; Going slowly mad in a respectable parish.
otro era un sacerdote alcohólico
que enloquecía lentamente en una parroquia The Maori Jesus said, ‘Man,
respetable. From now on the sun will shine.’

El Jesús Maorí dijo, ‘Hombre, He did no miracles;


desde ahora el sol brillará.’ He played the guitar sitting on the ground.

No hacía milagros; The first day he was arrested


tocaba la guitarra sentado en el suelo. For having no lawful means of support.
The second day he was beaten up by the cops
El primer día fue arrestado For telling a dee his house was not in order.
por no tener medios lícitos de ganarse la vida. The third day he was charged with being a Maori
El segundo día los policías le dieron una paliza And given a month in Mount Crawford.
por decirle a un sargento que su casa no estaba en The fourth day he was sent to Porirua
orden. For telling a screw the sun would stop rising.
El tercer día lo acusaron de ser un Maorí The fifth day lasted seven years
y le dieron un mes en Mount Crawford. While he worked in the asylum laundry
El cuarto día lo enviaron a Porirua Never out of the steam.
por decirle a un guardia que el sol no saldría más. The sixth day he told the head doctor,
El quinto día duró siete años ‘I am the Light in the Void;
mientras trabajaba en la lavandería del asilo I am who I am.’
sin salir nunca del vapor. The seventh day he was lobotomised;
El sexto día le dijo al director, The brain of God was cut in half.
‘Yo soy la Luz en el Vacío;
yo soy quien soy.’ On the eighth day the sun did not rise.
El séptimo día fue lobotomizado; It didn’t rise the day after.
el cerebro de Dios fue cortado en dos. God was neither alive nor dead.
The darkness of the Void,
El octavo día el sol no salió. Mountainous, mile-deep, civilized darkness
No salió tampoco al día siguiente. Sat on the earth from then till now.
Dios no estaba ni vivo ni muerto.
La oscuridad del Vacío,
una oscuridad gigante, de una milla de
profundidad, civilizada
se sentó sobre la tierra desde entonces hasta ahora.

104 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Caleb Harris y Carlos Valderrama

L. Godman y L. Jones. Mythology of Place. «Resonance xvii. Lower Matukituki Valley» (1994).
Nueva Zelanda New Zealand
para Monte Holcroft for Monte Holcroft

Estas islas sin forma, sobre la mesa del carpintero, These unshaped islands, on the sawyer’s bench
esperan el cincel de la mente, Wait for the chisel of the mind,
cañones verdes al sur, inmensos y pasivos, Green canyons to the south, immense and passive,
penetrados raras veces, sembrados solo Penetrated rarely, seeded only
por las balas que exterminan venados, o si no al By the deer-culler’s shot, or else in the north
norte Tribes of the shark and the octopus,
las tribus del tiburón y del pulpo, Mangroves, black hair on a boxer’s hand.
manglares, pelo negro en la mano de un boxeador.
The founding fathers with their guns and bibles,
Los padres fundadores con sus fusiles y biblias, Botanist, whaler, added bones and names
botanista, ballenero, añadieron huesos y nombres To the land, to us a bridle
a la tierra, a nosotros una brida As if the id were a horse: the swampy towns
como si el Ello fuera un caballo: los pueblos Like dreamers that struggle to wake,
pantanosos
parecen soñadores que luchan por despertar, Longing for the poet’s truth
And the lover’s pride. Something new and old
anhelando la verdad del poeta Explores its own pain, hearing
y el orgullo del amante. Algo nuevo y viejo The rain’s choir on curtains of grey moss
explora su propio dolor, escuchando Or fingers of the Tasman pressing
el coro de la lluvia sobre cortinas de musgo gris On breasts of hardening sand, as actors
o los dedos del Tasmania apretando Find their own solitude in mirrors,
senos de arena que endurecen, así como los
actores As one who has buried his dead,
encuentran en espejos su propia soledad, Able at last to give with an open hand.

como quien ha enterrado sus muertos,


por fin capaz de dar con mano abierta.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 105

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Seis poemas de J. K. Baxter

Max Oettli. «Displaced Citizen, Carpark 1968».


Gato Tomcat
Este gato atraviesa las This tomcat cuts across the
zonas de lo respetable zones of the respectable
a través de cercos, paredes, siguiendo through fences, walls, following
otras rutas, las suyas. Veo other routes, his own. I see
su boca de calavera triste bigotuda, caer the sad whiskered skull-mouth fall
abierta, quejumbrosa, pidiendo wide, complainingly, asking

que lo alcen y alimenten, cuando to be picked up and fed, when


subo a pasos sordos por el monte I thump up the steps through bush
a las 4 de la tarde. Él no tiene at 4 p.m. He has no
dignidad, ¡gracias a Dios! Se ha vuelto dignity, thank God! has grown
más viejo, más desaliñado, ceniciento older, scruffier, the ash-
el pelaje negro ostenta una o dos black coat sporting one or two

flores como estrellas redondas, medallas flowers like round stars, badges
de combates y peleas. La cabeza de serpiente of bouts and fights. The snake head
coronada con cicatrices ásperas, como costuras: is seamed on top with rough scars:
¡viejo Samurái! Se aloja old Samurai! He lodges
en sótanos, y el escroto tieso, in cellars, and the tight furred
afelpado lo empuja a librar guerras scrotum drives him into wars

como un loco, pero revolcándose en as if mad, yet tumbling on


la alfombra parece femenino, en pantalones the rug looks female, Turkish-
turcos. Su alarido de gaita al trousered. His bagpipe shriek at
amanecer gris me arrastró afuera en sluggish dawn dragged me out in
pijama, a buscarlo por el monte pyjamas to comb the bush
(estaba en tratamiento (he being under the vet

por mordeduras infectadas): el viejo tonto for septic bites): the old fool
en pie, rígido como un tablón, stood, body hard as a board,
corazón tronando, pelo en punta, en heart thudding, hair on end, at
la esquina de la casa, espantoso, the house corner, terrible,
gritándole a algo. Dijeron, yelling at something. They said,
‘Cápalo.’ Yo creo que no. ‘Get him doctored.’ I think not.

106 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

REVpalimpsesto_7_2010.indb 106 16/11/2010 02:26:03 p.m.


Caleb Harris y Carlos Valderrama

Max Oettli. «Framklin Road 11 p.m.».


Los íkonos The Ikons
Duras, pesadas, lentas, oscuras, Hard, heavy, slow, dark,
o así las encuentro, las manos de Te Whaea Or so I find them, the hands of Te Whaea

enseñándome a morir. Algún alivio vendrá luego Teaching me to die. Some lightness will come later
cuando el corazón haya perdido su esperanza When the heart has lost its unjust hope
injusta
For special treatment. Today I go with a bucket
de un trato especial. Hoy voy con un balde Over the paddocks of young grass,
sobre los potreros de hierba joven,
So delicate like fronds of maidenhair,
tan delicada como frondas de adianto, Looking for mushrooms. I find twelve of them,
buscando setas. Encuentro doce,
Most of them little, and some eaten by maggots,
la mayoría chicas, y algunas roídas por gusanos, But they’ll do to add to the soup. It’s a long time
pero servirán para echar a la sopa. Ya hace mucho now
tiempo
Since the great ikons fell down,
que los grandes íkonos cayeron, God, Mary, home, sex, poetry,
Dios, María, el hogar, el sexo, la poesía,
Whatever one uses as a bridge
cualquier cosa que uno use como puente To cross the river that only has one beach,
para cruzar el río que sólo tiene una playa,
And even one’s name is a way of saying —
y hasta el nombre de uno es una manera de decir — ‘This gap inside a coat’ — the darkness I call God,
‘Este vacío dentro de un abrigo’— la oscuridad
que llamo Dios, The darkness I call Te Whaea, how can they
translate
la oscuridad que llamo Te Whaea, ¿cómo pueden The blue calm evening sky that a plane tunnels
traducir through
el tranquilo cielo azul que un avión taladra
Like a little wasp, or the bucket in my hand,
como una avispa pequeña, o este balde en mi Into something else? I go on looking
mano,
en otra cosa? Sigo buscando For mushrooms in the field, and the fist of longing
Punches my heart, until it is too dark to see
setas en el potrero, y el puño del anhelo
golpea mi corazón, hasta que está muy oscuro
para ver.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 107

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Seis poemas de J. K. Baxter

El eje frío The Cold Hub


Tendido en vela sobre un banco del parque, Lying awake on a bench in the town belt,
solo, con dieciocho años, más o menos vivo, Alone, eighteen, more or less alive,
tendido en vela entre el sonido de los relojes, Lying awake to the sound of clocks,
el reloj del ferrocarril, el reloj del Ayuntamiento, The railway clock, the Town Hall clock,
el reloj de la Facultad, pulcro, tan exacto And the Varsity clock, genteel, exact
como la conciencia de un presbiteriano, As a Presbyterian conscience,
oí los erizos resoplando en derredor, I heard the hedgehogs chugging round my bench,
más frío que un hacha de hielo, más frío que un Colder than an ice-axe, colder than a bone,
hueso, Sweating the booze out, a spiritual Houdini
sudando el trago, Houdini espiritual Inside the padlocked box of winter, time and
en la caja encadenada del invierno, el tiempo y las craving.
ansias.
Sometimes I rolled my coat and put it under my
Algunas veces enrollaba mi abrigo y lo ponía bajo head,
mi cabeza, And when my back got frozen, I put it on again.
y cuando la espalda se congelaba lo volvía a vestir. I thought of my father and mother snoring at
Pensaba en mi madre y mi padre roncando en casa home
mientras el fuego se consumía en brasas como While the fire burnt out in feathery embers.
plumas. I thought of my friends each in their own house
Pensaba en mis amigos, cada uno en casa propia, Lying under blankets, tidy as dogs or mice.
tendidos, cobijados, tan en orden como perros o I thought of my med. student girlfriend
ratones. Dreaming of horses, cantering brown-eyed horses,
Pensaba en mi novia, estudiante de medicina, In her unreachable bed, wrapped in a yellow quilt.
soñando con caballos de ojos pardos a medio
galope, caballos And something bust inside me, like a winter clod
en su cama inalcanzable, envuelta en una colcha Cracked open by the frost. A sense of being at
amarilla, The absolute unmoving hub
From which, to which, the intricate roads went.
y algo explotó dentro de mí, como un pedazo de Like Hemingway, I call it nada:
tierra en invierno Nada, the Spanish word for nothing.
quebrado por la escarcha. Una sensación de estar Nada; the belly of the whale; nada;
en Nada; the little hub of the great wheel;
el eje inmóvil y absoluto Nada; the house on Cold Mountain
desde el cual, al cual, iban los caminos intrincados. Where the east and west wall bang together;
Como Hemingway, yo lo llamo nada: Nada; the drink inside the empty bottle.
nada, la palabra castellana para nothing. You can’t get there unless you are there.
Nada; la barriga de la ballena; nada; The hole in my pants where the money falls out,
nada; el pequeño eje de la rueda grande; That’s the beginning of knowledge; nada.
nada; la casa en Cold Mountain
donde las paredes del este y del oeste chocan; It didn’t last for long; it never left me.
nada; el trago adentro de la botella vacía. I knew that I was nada. Almost happy,
No puedes llegar allí si no estás allí. Stiff as a giraffe, I called in later
El agujero en mis pantalones por donde caen At an early grill, had coffee, chatted with the boss.
monedas,
eso es el principio del conocimiento; nada. That night, drunk again, I slept much better
At the bus station, in a broom cupboard.
Aquello no duró mucho; aquello jamás me dejó.
Supe que yo era nada. Casi feliz,
tieso como una jirafa, pasé luego
por una fonda abierta, tomé café, charlé con el
patrón.

Esa noche, borracho de nuevo, dormí mucho mejor


en la terminal de autobuses, en un armario para
escobas.

108 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Caleb Harris y Carlos Valderrama

Tiempo en las montañas High Country Weather


Solos nacemos Alone we are born
y morimos solos; And die alone;
Aun así contempla la nube roja, dorada Yet see the red-gold cirrus
que brilla en la montaña de nieve. Over snow-mountain shine.

Sobre el camino alto Upon the upland road


cabalga tranquilo, forastero: Ride easy, stranger:
entrega al cielo Surrender to the sky
tu corazón rabioso. Your heart of anger.

Max Oettli. «Auckland Museum, attendant catching spiders 1972».

Notas
El Jesús Maorí Los íkonos
Maorí: el pueblo indígena de Nueva Zelanda. Íkono: conservamos una particularidad ortográfica
del estilo de Baxter. Normalmente, en inglés, la
Wellington: la capital de Nueva Zelanda.
palabra ícono se escribe también con «c» (icon), pero
Paraoa: un pan tradicional de los Maorí. él insistía, por razones etimológicas y poéticas, en
escribir esta y otras palabras importantes de una
Mount Crawford: cárcel principal de Wellington. manera particular, en este caso ikon.
Porirua: asilo mental en la ciudad del mismo Te Whaea: en la lengua Maorí: la Fuente; la Madre
nombre. de Dios.

Nueva Zelanda
Tasmania: el mar entre Nueva Zelanda y Australia.

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 109

REVpalimpsesto_7_2010.indb 109 16/11/2010 02:26:06 p.m.


Max Oettli. «Carved Maori Head, Ian Bretherton».

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ensayos ii

"Tierra". Planetas y viajeros.

REVpalimpsesto_7_2010.indb 111 16/11/2010 02:26:08 p.m.


REVpalimpsesto_7_2010.indb 112
“Esfinges”. Pinturas. 1995. Óleo y collage sobre lienzo. 140 x 180 cm.

16/11/2010 02:26:09 p.m.


Ricardo Rodríguez Morales*

Ernesto Volkening: un habitante


del reino intermedio

Resumen 1.

E
Este texto aborda la condición del emigrado a partir del
diario del ensayista y traductor alemán Ernesto Volkening l 24 de julio de 1934 se reunieron en la
(1908-1983). En la medida en que Volkening vivió cerca terraza del café Alsterpavillon, de la
de cincuenta años en Bogotá, la ciudad y sus gentes
aparecen constantemente en sus escritos. La búsqueda ciudad de Hamburgo, cuatro jóvenes
del reino en el exilio señala un aspecto determinante de para despedir a uno de ellos que quería
su estilo y de sus reflexiones sobre la identidad cultural y hacer la América, como se decía entonces cuan-
el papel de América Latina en la cultura de Occidente. El
reino intermedio aparece, entonces, como el puente que do algún europeo buscaba probar suerte al otro
une culturas, razas y lenguas; labor que también cumple lado del Atlántico. La noche que comenzaba a
el traductor en su oficio. cubrir a Europa con su manto de barbarie deja-
Palabras clave: exilio, trópico, Bogotá, reino intermedio, ría segadas en el campo de batalla las vidas de
cultura de Occidente, autonomía de la obra de arte. dos de ellos, al enrolarse más tarde en el ejér-
cito alemán. Werner Rehm murió en la batalla
Abstract de Stalingrado, a donde lo habían enviado sin
abrigo en pleno invierno. Kurt Hillesheim, un
Ernesto Volkening: an Inhabitant of the Intermediate hombre de una potencia intelectual superior en
Kingdom
muchos aspectos —según el testimonio de uno
This text addresses the condition of the emigrant through the de los sobrevivientes—, también cayó en suelo
diary of German essayist and translator Ernesto Volkening
(1908-1983). Since Volkening lived in Bogotá nearly fifty ruso fulminado por un obús. Walter Herberg
years, the city and its residents appear constantly in his fue llamado a filas en 1944, combatió en el
texts. The search for the kingdom in exile is an important
part of his style and his reflections on cultural identity and
frente occidental del ejército nazi, tomó parte
on Latin America’s role in Western culture. The interme- en la retirada de las tropas y cayó prisionero de
diate kingdom would thus be the bridge that brings races, los americanos que lo mantuvieron detenido el autor:
cultures and languages together; a role also played by the
translator’s art.
durante dos años, al término de los cuales regre- * Cursó estudios de economía e
saría a su patria, donde se casó y tuvo un hijo. historia del arte en la Universi-
Keywords: exile, tropics, Bogotá, intermediate kingdom, dad Nacional de Colombia. Es
Western culture, autonomy of the work of art.
Ernesto Volkening, el emigrado a América, se
autor de diversos ensayos so-
enteró de la suerte de sus tres compañeros mu- bre historia cultural y literaria
chos años después por una carta que le remitió de Colombia, y comentarista
Herberg —desde Tenerife a la librería Buchholz de libros en revistas culturales
de Bogotá. Desde hace varios
de Bogotá—, quien había leído el nombre de años colabora como corrector
su amigo de juventud en un ensayo de Günter de estilo y editor con distintas
Lorenz sobre las letras latinoamericanas. Her- instituciones y casas editoria-
les. En el 2004 publicó el li-
berg se puso en contacto con el autor del ensayo bro Walter Benjamin: salida de
en busca del rastro de su viejo amigo, y aquel emergencia.
Recibido: agosto, 2008/ Aceptado: junio, 2009
le aconsejó que se dirigiera a la revista Eco, de ricrod53@gmail.com

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 113

REVpalimpsesto_7_2010.indb 113 16/11/2010 02:26:09 p.m.


Ernesto Volkening: un habitante del reino intermedio

la cual era asiduo colaborador Ernesto Volk- El encuentro con Bogotá no mejoró el estado
ening. De ese último encuentro en Hamburgo de ánimo del expatriado: «La sensación de
recuerda Volkening que todos estuvieron de extrañeza se me hizo todavía más patente a mi
acuerdo en la manera de apreciar la situación: llegada a Bogotá: un cielo gris, los alrededores
«Cosas terribles habían sucedido, cosas aún más de la Estación de la Sabana pobres, deslucidos.
terribles estaban por suceder». A ninguno de Hasta la bosta de los caballos despedía un olor
ellos se le habría ocurrido contemporizar con la distinto del acostumbrado. (Lo que nada tiene
situación, hacer las paces con el régimen recién de raro puesto que aquí los caballos comen otra
entronizado. Los unía un rechazo total y abso- cosa)» (2004, 48). Volkening estableció su primer
luto al proyecto del Tercer Reich y es casi seguro domicilio en la parte alta de la ciudad, sobre las
que habrían suscrito un pacto de compromiso faldas del cerro de Monserrate, en el barrio de
como si se tratara de los tres mosqueteros y Las Aguas, desde donde se tenía una magnífica
el fiel D’Artagnan. Del destino aciago de sus vista de la ciudad que se adentraba en la sabana.
amigos de juventud se enteró Volkening, por la En esa época, Bogotá tenía unos 375.000 habi-
carta de su amigo, solo hasta el 13 de marzo de tantes y el corazón de la ciudad guardaba casi
1972, es decir, 38 años después de la despedida intacto su aspecto colonial caracterizado por
en el puerto de Hamburgo, cuando el emigrado una gran uniformidad: un mar ondulante de
europeo contaba ya 64 años de edad. «Bocados tejados rojos, en el cual era fácil orientarse por
que no se tragan fácilmente», es el comentario las cúpulas y torres de las iglesias, y por uno que
lacónico con que culmina Volkening la crónica otro edificio bancario, que fungían de boyas y
de este episodio en su diario (2004, 223-224). faros en el piélago urbano.
Ernesto Volkening vivió en Bogotá cerca de Pasará medio año antes de que Ernesto Volk-
medio siglo ejerciendo diversos oficios, pero ening descubra el discreto encanto de la capital
dedicado principalmente a la traducción, a la colombiana, ciudad a la que describe como una
lectura y a la escritura de diversos textos en los belle de nuit: «Luego de empinar el codo con Jesús
que predomina el género ensayístico. Arribó al Antonio Uribe en una de las viejas tabernas de
puerto de Buenaventura, en el Pacífico colom- la calle 13 salimos pasada la media noche, y vi
biano, con 25 años, procedente de Amberes, cómo conspiraban misteriosamente la luz y las
el puerto belga sobre el río Escalda en donde sombras en la pared de enfrente: Bogotá me
nació el 13 de septiembre de 1908; luego de había conquistado» (2004, 48). Cabe suponer,
graduarse de abogado en Alemania —la tierra desde luego, una conquista que tuvo su corres-
de sus antepasados— con una tesis sobre el pondiente grado de resistencia. A partir de en-
asilo diplomático, fue tras los pasos de su padre, tonces se produce un fenómeno que Volkening
radicado de tiempo atrás en esas tierras. Dato denomina su experiencia en el reino intermedio,
curioso: la fecha de embarque de Volkening es espacio entre dos realidades tangibles en que
la misma que figura en la tumba de su padre vive y sueña quien se ha exiliado sin estar lo
en el Cementerio Alemán de Bogotá: 26 de julio suficientemente formado en su cultura nativa
de 1934. ¿Viajó el joven abogado a sabiendas del antes de incursionar y echar raíces en un mun-
estado de salud de su padre (si es que estaba do nuevo. Tal es el estado espiritual que dice
enfermo, eso no lo sé), muerto a los 59 años, o es vivir Ernesto Volkening a horcajadas entre dos
apenas una ironía de la vida el que haya llegado continentes, dos culturas, dos lenguas; los dos
a Bogotá cuando el cadáver de su padre ya se rostros de Jano que, por definición, no pueden
enfriaba en tierra americana? En 1976, recor- conformar un rostro único, el de la identidad
dando este acontecimiento, anota Volkening en cultural que tanto dará que pensar al expatria-
su diario: «En aquella mañana del 20 de agosto do. «Una vez rota la barrera invisible que me
de 1934, cuando la “Odenwald” se acercaba a tenía vedado el acceso al país y su gente [anota
Buenaventura, la angustia, aún agravada por Volkening], fue construyéndose en mí aquello
la reciente noticia de la muerte de mi padre, que no era ni un sumergirse en el nuevo medio,
primaba sobre la emoción que suele preceder ni un consciente y decidido volver la espalda
el arribo a una terra incognita». No obstante, la al pasado, sino, precisamente, lo que se define
contundencia del Nuevo Mundo se impone al como el reino intermedio…» (2004, 49). En el
viajero, que procede a describir sus sentimientos concepto de reino intermedio empleado por
y emociones: Volkening resuena el eco del bardo, ese «estado
intermedio» que el Libro tibetano de los muertos
Era una mañana radiante, y de la costa venía soplando
enseña a atravesar y que no se presenta drásti-
una brisa preñada del dulce y embriagante aroma
camente distinto del mundo de los vivos, pero
de frutas del trópico; pero fue como si delante de mí
que no permite un retorno fácil.
se alzara una pared de tiniebla y, detrás de ella, se
extendiera la tierra del ocaso, tierra de los muertos. En la geografía psíquica del emigrado, este
Algo extraño, muy extraño, más extraño porque en reino intermedio —«esa cosa inmaterial, cosida
ese momento empecé a darme cabal cuenta de que con hilos de ensueño y telarañas [que] podría
por allá ya no me estaba esperando el querido viejo. llamarse el “sexto continente” [dice Volkening]
(Volkening 2004, 48) si no tuviera tanto de archipiélago, hasta de con-

114 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Ricardo Rodríguez Morales

“Démeter”. Cosmogonía. 1999. Sanguina sobre papel. 70 x 100 cm.


dición anfíbica en la que por partes iguales par- Sin embargo, la existencia de este reino inter-
ticipan ambos hemisferios, ¡y el mar, amigos, medio no es una creación meramente subjetiva,
el mar!» (2004, 47)— irrumpe en la madrugada como se podría creer en un primer momento,
del 21 de noviembre de 1976 durante la lectura sino que Volkening le atribuye además un espí-
de un ensayo de Rafael Gutiérrez Girardot (en ritu objetivo, una realidad anterior incluso a su
quien reconoce Volkening a otro habitante del propia «cosmogonía» e independiente de ella,
reino intermedio): «De improviso salió de las porque «el reino intermedio euroamericano
olas estigias del inconsciente, resplandeciente [es] un mundo espiritual de una extensión, una
bajo el sol matutino, la ingente masa flotante profundidad, una plenitud tales que ningún in-
de un ice-berg» (2004, 47). Conjeturando dividuo por sí solo hubiera podido engendrarlo»
sobre el origen de este reino ignorado, anota (2004, 49). Entre estos dos continentes que no
Volkening varios hechos destacados: el pro- han perdido su fisonomía propia hasta fundirse
ceso de asimilación de la herencia occidental en una sola masa indiferenciada, Volkening
bastante fragmentaria que se vio interrumpido cree desempeñar el papel de mediador que su
bruscamente con su traslado a América, que, a oficio de traductor busca materializar, además
los ojos del europeo, representaba lo nuevo de de su propia actividad literaria como ensayista
y divulgador de los valores más destacados de
«por allá» y de lo que tenía apenas una vaga
la corriente humanística que fluía a ambos lados
idea. «Lo nuevo era para mí lo desconocido
del Atlántico. «Veríase entonces que, en último
[agrega], lo extraño, por ende, algo vagamente
análisis [afirma Volkening], huelga inquirir por
amenazador: la esfinge» (2004, 47-48).
lo que sea “aporte subjetivo” y lo que resulte ser
Ahora bien, en la biografía de nuestro personaje “espíritu objetivo” o molde preexistente al cual
también jugaron circunstancias tempranas que se haya colado la masa candente de metal en
lo inclinaban hacia los territorios de ultramar, proceso de fusión» (2004, 50). El hecho escueto
como el hecho de que su padre fuera conocido es la existencia palpable de seres anfibios que
en Amberes como el «viejo suramericano», pueden vivir indistintamente en ambos medios
aquejado además de saudade por las tierras tro- y que juegan un papel clave en la transmisión
picales, y quien fue llenando la casa familiar de de mensajes y saberes para el mutuo enriqueci-
objetos y aromas de ese otro mundo a lo largo miento. En ellos, lo viejo y lo nuevo se conjuga
de sus continuos y prolongados viajes, los que de un modo distinto, y esto mismo los hace
introducía en medio de cuentos y relatos fas- extraños a los ojos de los habitantes de los dos
cinantes. La existencia, incluso, de un «cuarto continentes originarios.
salvaje» en la casa y «el olor a sal marina, yodo El ensayo que le dedica Volkening a La otra
y algas que salía del tarro de Capstan Navy Cut raya del tigre —la novela de Pedro Gómez Val-
en donde guardaba las conchas» contribuyeron derrama que relata el proceso de migración
al hecho, aparte de algunas lecturas ensoñado- alemana, alentado por el gobierno colombiano,
ras como El Amazonas del barón Damián von al Estado Soberano de Santander en la segunda
Schütz-Holzhausen y los libros de Alexander mitad del siglo xix— le permite profundizar
von Humboldt (2004, 49). en la circunstancia que enfrenta el europeo

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 115

REVpalimpsesto_7_2010.indb 115 16/11/2010 02:26:11 p.m.


Ernesto Volkening: un habitante del reino intermedio

transplantado en el trópico. Geo von Lengerke en el prólogo de su libro Los paseos de Lodovico,
lideró el proceso de asentamiento de más de dedicado a su esposa (Volkening 1974, ix).
cien hombres jóvenes —en su mayoría, solte-
Si el hecho de ser un paseante define el talante
ros, comerciantes cultos y de buenas familias,
de una persona, podemos afirmar sin ambages
entre ellos algunos pertenecientes a la nobleza
que Ernesto Volkening poseía el carácter del
imperial alemana— en el Estado Soberano de
flâneur, el caminante que incursiona por los
Santander y es el protagonista principal de esta
senderos del mundo al acecho de lo que pueda
biografía novelada o novela histórica aparecida
depararle el instante. Los hallazgos que arrojen
en 1977. Al preguntarse por la situación vital
tales desplazamientos se dispondrá a consig-
de este hombre en el momento de su llegada,
narlos en su cuaderno de notas como se fija en
y aun después de haber echado raíces en tierra
el corcho la mariposa atrapada en la red. Solo
americana, dice Volkening: «Por experiencia
hay que estar atento para descubrir el hecho, el
propia solo sé que no cabe hablar en tales casos
motivo, y buscar la ocasión propicia para con-
de una ruptura o solución de continuidad entre
signarlo. Un ejemplo de esto lo encontramos en
el pasado y el presente, cual si el mundo que
la anotación del diario del 21 de septiembre de
uno dejó atrás se hubiera hundido en el mar
1975, donde dice: «En mis paseos de la tarde por
del olvido y empezara para el inmigrante una
el viejo Chapinero (o lo que de él queda) surge
como “segunda vida” totalmente distinta de
a veces del estrépito de la gran ciudad una isla
su pretérita existencia» (1977b, 308). Por más
de silencio profundo, absoluto, inverosímil.
maleable que sea el viajero para adaptarse a
Tales instantes me producen una sensación de
sus nuevas condiciones de vida, lleva a cues-
felicidad intensa, si bien fugaz, como no la he
tas todo un bagaje de ideas y costumbres que
conocido desde hace mucho tiempo» (2004, 45-
conforman su patrimonio espiritual, todo un
46). De esta descripción de sensaciones íntimas
cúmulo de «aromas, fragancias, voces, rostros,
pasa enseguida a una reflexión de alto vuelo:
reliquias ancestrales» (1977b, 308) que moldean
«Es como si se oyera entonces el eco de aquel
su percepción y sentimiento del mundo. Y como
silencio solemne que debía reinar en la tierra
si fuera poco, aun antes de pisar la nueva tie-
antes de aparecer el hombre y que volverá a
rra prometida tiene ya en su inconsciente una
reinar cuando de ella haya desaparecido» (46).
imagen fantasmagórica acabada de las Indias,
conformada, de una parte, por el legado hu- Conocer, contemplar, requiere de un esfuerzo
manista del Renacimiento europeo y, de otra, por depurar el objeto de todo aquello que pueda
por los relatos entusiastas de los viajeros, tan contaminarlo, empezando por la misma perso-
cargados de la tradición romántica. nalidad del observador, sus gustos y prejuicios;
un intento de borrarse del paisaje para ver lo
El choque con la realidad del Nuevo Mundo se
que el paisaje es en su propia desnudez. Ya el 7
encargará de corregir la imagen ideal del trópico
de junio de 1959 había consignado Volkening
que el inmigrante traía en su equipaje mental,
en el diario este pensamiento que condensa un
hasta el momento en que de dicha fusión surja
propósito, un programa de vida: «Desarrollar
una especie de «tercer mundo» que se inter-
en mí con la más severa unilateralidad el órgano
ponga entre el de aquende y el de allende el
cognoscente, pero de tal manera que, como el
océano, hasta llegar a configurar en el alma del
imán al hierro, solo atraiga lo que me es afín»
transterrado lo que Volkening también designa
(2004, 89). Al día siguiente complementa esta
como el interregno, ese reino espiritual bicéfalo
idea: «El acto cognitivo requiere un máximum
en el que le tocará vivir en adelante al forastero.
de sacrificio, despersonalización y humilde
entrega al objeto. Nada de veleidades subjeti-
2. vas, no permitirse libertades para con la cosa
contemplada, menos aún querer dominarla.
Es fácil imaginar a Volkening deambulando
Dejarla en el sitio que entre todas las cosas le co-
taciturno por las calles de Bogotá, demorán-
rresponde, pero volverla transparente. Conocer
dose en los cafés y en las librerías del centro,
es hacer que se transparenten las cosas» (90). Y
asistiendo a las salas de cine, al que era tan
más aún, escribe el 9 de junio: «No basta, pues,
aficionado que llegó a mantener durante once
con la contemplación pura: [se] precisa mirar a
años un programa semanal sobre cine en la
través de las cosas» (90).
Radiodifusora Nacional a mediados del siglo;
en fin, hablando con sus gentes, departiendo Un caso logrado de este cometido lo encontra-
con colegas y amigos. En 1935, es decir, al año mos en un escrito aparecido con el título de
siguiente de haberse radicado en Bogotá, se «Extramuros» en las páginas de la revista Eco,
casó con Gertrudis, una dama «oriunda de en 1971, y recogido posteriormente en Los paseos
la desaparecida monarquía austro-húngara de Lodovico, que es el marco en el que encuentra
e hija, pues, del ancien régime», quien aparece su caja de resonancia adecuada. Allí cuenta
mencionada como F. en los diarios, y con quien Volkening que, siendo niño, salió de su casa
compartía don Ernesto «la pasión por las cosas una tarde en compañía de la criada flamenca
viejas y la recherche du temps perdu», como se lee que trabajaba para su familia en busca de un

116 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

REVpalimpsesto_7_2010.indb 116 16/11/2010 02:26:11 p.m.


Ricardo Rodríguez Morales

encargo para la cena. Caminaron en silencio un No obstante, las tonalidades amarillas y marrón
largo trecho, tomados de la mano, hasta cruzar oscuras del establecimiento, aunadas al aroma
la frontera del mundo conocido hasta entonces embriagante del café y al rumor tonificante de
por el niño, cuando arribaron a una ancha calle la charla colectiva, hacían de este sitio un punto
de barriada. La zona era fabril y era la hora de de encuentro obligatorio para la tertulia con los
salida de los obreros. Las altas paredes despor- amigos. Allí, Ernesto Volkening departió largos
tilladas de las construcciones estaban ennegre- ratos en las horas nocturnas con Jesús Antonio
cidas por el humo de las chimeneas, y aquí y Uribe Prada y el doctor Barbosa Manrique, «la
allá se veían manchas de humedad. «Mientras lumbrera entre los jueces de instrucción de
seguíamos caminando [cuenta Volkening] sentí aquel entonces, cuyo ingenio, cuanto más to-
[una] como tristeza vaga que me recordaba maba, más resplandecía» (2004, 35). Pero como
el agua tibia del baño de la mañana, si bien nada dura para siempre, producto del fuerte
parecía venir de muy lejos. Fue una sensación temblor que sacudió a Bogotá el 9 de febrero de
a la vez agradable y un tris inquietante» (1974, 1967, el Café Valencia quedó herido de muerte
151-152). Hasta allí va a remontar el autor su en su estructura, que amenazaba ruina. Por
pasión de trotacalles, «suerte de fascinación tal razón, cuando Ernesto Volkening entró en
que sobre mi mente abierta a lo desconocido dicho establecimiento la tarde del viernes 12 de
e inasible ejercen los arrabales de las grandes febrero, la mesera que lo atendía habitualmente
ciudades, sus avenidas sin fin, tiradas a cordel, le comunicó compungida que ese era probable-
y aquellos parajes donde hinca la ciudad los mente el último «perico» que ella le servía, pues
dientes en la carne sangrante de la campiña». las autoridades le habían dado al dueño del café
Pocas veces se encuentra formulada con tanta la orden perentoria de desocupar el lugar para
claridad la genealogía de un andariego: «Es proceder con su demolición. Este asunto, al de-
una pasión malsana, lo sé, una proclividad de cir de Volkening, «pondrá punto final a todo un
la que nunca me he podido curar ni espero capítulo de casi treinta años de vivir en Bogotá»
curarme» (1974, 153). (2004, 34). No quedaba más remedio, pues, que
buscar otro sitio en donde recalar cuando subía
Pero si la pasión por los extramuros es una la marea urbana.
tentación para el paseante, otra de sentido
contrario es la que hace que en ocasiones se Al sumergirse en el dédalo palpitante que bulle
interne en las entrañas de la ciudad, como el en las ciudades, lo mismo que al respirar el aire
nadador arrastrado al centro del remolino. libre que encuentra en los suburbios, Volkening
Este movimiento centrípeto busca «la matriz no hace más que seguir la pendiente de sus
oscura y cálida de la urbe [dice Volkening] en inclinaciones más profundas, que son, en sus
callejuelas laberínticas, lóbregas, empapadas palabras, «las de un hombre ansioso de localizar
en la humedad de los siglos, y en donde más en su visión del mundo el paisaje de la infan-
irresistiblemente me atrae la ciudad hacia sus cia con todos sus rasgos de patética fealdad y
entrañas» (1974, 153). Uno de esos reductos es poesía sospechosa» (1974, 158). El testimonio
el que descubre Volkening en los viejos cafés más elocuente de esta pasión bipolar lo encon-
bogotanos, sobrevivientes a la ola de moder- tramos en Los paseos de Lodovico, la crónica del
nización que se dio después del Bogotazo de viaje que realizara Ernesto Volkening en 1968
1948, que dio al traste con tantas edificaciones a Europa —34 años después de su partida— en
históricas que quedaron averiadas cuando no busca del paisaje mítico de la infancia, viaje en
en ruinas por el fuego de la ira popular, tras el clave proustiana que, por fuerza, tenía que ser
asesinato en plena calle del líder político Jorge frustrante cuando había estado de por medio
Eliécer Gaitán. El Café Valencia, el predilecto la guerra. Allí acompañamos a Volkening a
de Volkening en el centro de Bogotá, no podía la casa número 12 de la rue Stanley de Ambe-
res, situada en el barrio de Berchen, cerca del
preciarse de ser una maravilla, pero poseía
antiguo fortín de Borbeck, el barrio judío de
ambiente, y fue allí que Volkening tuvo un día
antiguos talladores de diamantes en el día y de
la revelación «de que el café donde dan tinto es
estudiosos del Talmud y la Toráh en la noche, que
para los bogotanos lo que para los romanos fue-
era el vecindario de Volkening niño, y donde
ra el forum» (2004, 35). Este local era uno de los
nada de todo esto encontrará él a su regreso. Ni
últimos antiguos cafés de la capital colombiana.
el colegio donde aprendió las primeras letras,
Tenía paredes ennegrecidas por el humo de miles y como tampoco el café donde cenó el día de
miles de cigarrillos, un cielo raso de vigas peligro- su partida hacia América. Volkening califica
samente combadas, sostenidas por unos delgaditos de «malogrado» el reencuentro con su ciudad
pilares de hierro en los que descansaba el piso alto, natal. La sola contemplación de un mapa de la
un reloj de pared que desde tiempos inmemoriales ciudad-puerto con sus fortificaciones y verdes
había dejado de andar, mesas de tablero de hojalata fosos le suscita «una tristeza sin fin», a la vista
esmaltada y unos destartalados asientos de madera, del pozo del tiempo perdido e irrecuperable.
algunos de los cuales también estaban a punto de Y agrega: «Algo me dice que esa ciudad al-
derrumbarse. (Volkening 2004, 35) berga el secreto clave de mi vida, y que todo

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Ernesto Volkening: un habitante del reino intermedio

“Hermes”. Cosmogonía. 1993. Sanguina sobre papel. 70 x 100 cm. Detalle.


—realmente todo— para mí depende de lo que sólido conocimiento que tenía Volkening de
saque de aquel malogrado encuentro de junio la historia, las letras, el arte y el pensamiento
y julio» (2004, 102). francés, anglosajón, español, italiano y alemán
le permitían calibrar las obras que aparecían
Tal vez este elemento contribuya un tanto más
en la escena cultural al ponerlas en situación,
a entender su condición de habitante del reino
ahondando en el carácter local para descubrir
intermedio lo mismo que a explicar en parte la
su universalidad peculiar.
insularidad de que goza Ernesto Volkening en
el ámbito de la cultura colombiana; la extrañeza En el caso colombiano, Volkening incursionó en
que suscitan sus temas y la manera tan peculiar la obra de escritores olvidados como José An-
de abordarlos y de expresarse, salpicada de tonio Osorio Lizarazo, a quien reivindica como
modismos propios de estas tierras como llena pionero de la literatura urbana en América
de latinajos y de expresiones en otras varias Latina y a quien redescubre para sus coetáneos,
lenguas que engalanan sus escritos. Personaje al tiempo que seguía con interés la obra literaria
intempestivo cuyas afinidades lo llevaban a de Manuel Mejía Vallejo, Alfonso Fuenmayor,
compartir con los lectores sus descubrimientos Pedro Gómez Valderrama, Elisa Mújica, Jairo
de autores vivos y muertos, de aquí y de allá, Mercado y Óscar Collazos, para solo mencionar
para bosquejar el mapa incierto de una tradición a algunos, todos ellos escritores de provincia, no
rica y compleja. obstante que algunos vivieran en Bogotá; están,
además, los estudios minuciosos y profundos
que realizó Volkening sobre la obra poética de
3. Álvaro Mutis y la narrativa de Gabriel García
Esta pasión exploratoria del paisaje urbano Márquez desde sus inicios como fabulador. Sin
también es perceptible en la forma en que duda, es mérito suyo haber comprendido la
Volkening incursiona en el mundo de las letras, importancia de una novela como Cien años de
las artes y las ideas. Su atracción por lo marginal soledad tan pronto como apareció. No solo pu-
y periférico, por ejemplo, lo lleva a ponderar blicó una larga reseña de la novela en el número
la literatura belga, sobre todo la flamenca, por 87 de la revista Eco (julio de 1967), sino que se
encima de valores más prestantes en el firma- apresuró a enviar a la editorial Kiepenheuer &
mento de las letras europeas. Así, Otto Flake, Witsch de Colonia la traducción al alemán del
Max Elskamp, Franz Hellens, Émile Verhaeren primer capítulo del libro, buscando su difu-
y Maurice Maeterlink entre los escritores; Henri sión en Alemania. La suerte quiso que el libro
de Braekeleer, James Ensor y Evenepoel entre apareciera efectivamente en Alemania, pero
los pintores, y el grabador Charles Méryon no traducido por Volkening, quien, al parecer
ocupan de manera permanente la atención de Peter Schultze-Kraft, hablaba y escribía en
de Volkening, y a algunos de ellos dedica jui- un alemán anticuado, un tanto rancio y hasta
ciosos ensayos y, en el caso de los escritores, estrafalario, lo que significó que la editorial
coloniense le confiara a Kurt Meyer-Clason la
traducciones al castellano de algunos de sus
traducción de la novela.
textos, que los descubren para sus lectores.
Del carácter flamenco dice el ambersiano que El 25 de octubre de 1967 consigna Volkening en
lo atrae su «tendencia mística y la propensión el diario su impresión sobre García Márquez,
a lo macabro grotesco» (2004, 60). El amplio y tras su primer encuentro personal en Bogotá:

118 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Ricardo Rodríguez Morales

Gabriel es hombre de porte sencillo y natural, sin entre los colombianos, pues no circuló comer-
pretensiones. Tiene una manera discreta de mostrar cialmente y no se ha vuelto a editar desde enton-
sus simpatías. Su fama de autor debiera haberme ces. La compensación vino dos años después,
intimidado, pues así me suele suceder en presencia cuando el Instituto Colombiano de Cultura
de gente de peso. Pero, al contrario, fue él quien publicó dos tomos de sus Ensayos, titulado el
dio la impresión de sentirse un sí es no es inhibido. primero Destellos criollos y Atardecer europeo el
Curioso. Parece que me tiene por un pozo de sabi- segundo, en los que se recogen algunos de los
duría. (2004, 6) escritos más sobresalientes del crítico europeo,
Luego de señalar que para él se trató del quedando excluidos por fuerza otros tantos que
encuentro «con un alma hermana» y que, al se encuentran dispersos en periódicos y revis-
igual que con los personajes de sus libros, tas. Es conocido el hecho de que la intención
experimentó en el trato con él «esa sensación del autor era titular estos libros como Los dos
de honda familiaridad que no había vuelto a rostros de Jano, para señalar la doble dirección
sentir desde mi amistad con Benno» (2004, 6), de sus intereses en cuya tensión tal vez radica
pasa a decir: «Para mí —lo veo cada vez más su mérito.
claramente— fue un gran hallazgo encontrar- En los ensayos de Volkening predomina el
me, por fin, con un hombre verdaderamente análisis inmanente de la obra de arte, esto es,
creativo, nada “literario”, y sin pizca de esnob. el reconocimiento de la autonomía estética
En la plática que duró casi tres horas se me frente a los atisbos que puedan lanzar sobre
confirmó la impresión que ya me había dado la ella los enfoques sociológicos y semiológicos
lectura de sus mejores cosas: que su producción —extraliterarios todos ellos, según su punto
tiene raíz visionaria» (7). de vista—, privilegiando, en cambio, el estudio
Desde 1947 empezaron a aparecer en distintas de las leyes que rigen la composición interna
publicaciones colombianas las colaboraciones de la obra poética. Siguiendo en este punto al
literarias de Ernesto Volkening, que se prolon- crítico suizo Albert Béguin, dirá Volkening que
garían hasta el momento de su muerte en 1983. la obra artística —un poema, un cuento, una
La primera de ellas fue un retrato de Hermann novela— es autónoma, «en cuanto obedece a
Hesse que hizo para la revista Vida, con ocasión las leyes de forma y estructura intrínsecas que
de habérsele concedido ese año el Premio Nobel expresan y resumen la individualidad con-
de Literatura al escritor alemán. Colaboró, creta, única, inconfundible del autor» (1977a,
asimismo, con la Revista de las Indias, el Boletín 178). Es esta también la máxima a la que debe
de Programas de la Radiotelevisora Nacional, la ceñirse, según su entender, el intérprete de la
revista católica Testimonio, el quincenario liberal creación literaria, «siempre y cuando le importe
Crítica, de Jorge Zalamea, y unas cuantas más; captarla en esa su singularidad de substancia
pero su legado más importante y permanen- poética e impronta de la garra del poeta» (178).
te lo destinó a la revista Eco, la publicación Por esta razón, Jorge Rufinelli, al reseñar en
mensual que editaba en Bogotá la Librería Eco los Ensayos de Volkening, echa de menos
Buchholz, de la que aparecieron 272 números la perspectiva social y política en el enfoque
entre mayo de 1960 y junio de 1984. Desde el del crítico alemán, al tiempo que señala que
primer número y prácticamente hasta el final, el intento básico de su sistema crítico, en el
casi no hay número de Eco que no contenga caso de Destellos criollos, «parece ser encontrar
una traducción, un ensayo, un comentario, la confirmación, en la obra, de ese nebuloso
una reseña de Ernesto Volkening, dando a “perfil” americano» (Rufinelli 1219). Destaca,
conocer temas y autores de Euroamérica. Allí sí, la amplitud del espacio de escritura en que
mismo fue dando a conocer en sucesivas en- se desenvuelven sus ensayos y la amplitud de
tregas fragmentos de su diario, que presentaba sus temas, además de la «afinidad electiva» de
con diferentes títulos, pero cuyo denomina- Volkening frente a los temas que aborda, en los
dor común era «De mis cuadernos». Incluso, que es notable el entusiasmo y la participación
en 1971, y por cerca de dos años, Volkening en lo que lee y comenta.
asumió la dirección de la revista, publicando
En 1981, la Editorial Temis de Bogotá publicó su
números temáticos, a veces dobles, sobre temas
tesis de grado El asilo interno en nuestro tiempo,
de su predilección: el mito y la mitología, la
una investigación presentada a la Facultad de
crítica literaria, la historiografía, la utopía, la
Derecho de la Universidad de Erlangen en 1933
literatura urbana, entre otros.
para optar al título de abogado. La traducción
De 1974 es la publicación de su libro Los paseos la realizó el mismo Volkening y está dedicada a
de Lodovico, realizada por la Librería Cosmos sus padres y a su esposa. Estos cuatro títulos son
para las Ediciones Sierra Madre de Monterrey, el total de la obra publicada en vida del autor.
México, gracias a la intervención de su amigo Posteriores a su muerte, han aparecido algunas
Álvaro Mutis, ya que no encontró Volkening compilaciones de sus escritos, entre ellas, una
editor en Colombia para este libro encantador desafortunada edición de su diario, incompleta
y personal que es prácticamente desconocido y, por demás, descuidada.

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Ernesto Volkening: un habitante del reino intermedio

4. pesadumbre —y no es como el sello que lleva


impreso mi vida?» (258).
A punto de cumplir cincuenta años, Volkening
se sentía presa del taedium vitae y de las tribu- Es notable la presencia permanente del padre
laciones de la vida que le impedían dormir en los escritos personales de Volkening aunque
bien. Al hacer un balance de su medio siglo de advertida como ausencia, como vacío, como
existencia, Volkening considera que le hubiera falta. Del mismo modo que es diciente el silen-
gustado escribir bien, pero es consciente de no cio casi absoluto que guarda frente a la madre.
hallar la palabra buena y justa para F. (su esposa Del padre, nieto de un revolucionario de 1848,
Gertrudis), «que hace ya casi treinta años lo dice Volkening haber heredado el espíritu de
acompaña lealmente, fielmente, infatigablemen- inconformidad que lo inclinaba hacia el criticis-
te sin quejarse nunca […], a pesar de tener más mo, en tanto que de su madre, hija del último
cicatrices que un legionario romano a su vuelta escribano de la aldea de Herrnsheim, sede de los
de Germania o de la Siria» (2004, 87). Sin mucho altivos señores de Dalberg, cree haber recibido
de qué ufanarse, Volkening dice que en el trance su veneración por una tradición mucho más
de responder a la pregunta por lo realizado en antigua que la del llamado Segundo Reich,
esos cincuenta años, no dudaría en responder: cuyo artífice fue el señor von Bismarck. La re-
«He durado. Tal vez sea esto —haber durado— lación con el padre es problemática para el hijo,
lo único de lo que tengo más viva conciencia» quien acude a una explicación singular para
(87). Además de que, conocedor del pulso de la conjurar el hechizo: mientras no se es padre se
historia, sabía como pocos que «para nosotros sigue siendo hijo. «Solo el hijo desnaturaliza
todo se acabó» (185), consciente de la profunda la dependencia (ontológica) del hijo frente al
decadencia que socava a la cultura de Occiden- padre», escribe. Volkening considera como una
te; una idea que resume Cyril Connolly cuando «tacha existencial» el hecho de no ser padre, ya
dice que «la hora de cierre ha sonado ya en los que delata «cierta falta de calor humano, la pro-
jardines de Occidente». A este respecto, Volk- blemática relación con el mundo, la incapacidad
ening comenta: «Desde tiempo atrás sé dónde para tender puentes y la tristeza que siento por
nos aprieta el zapato, qué resulta aún factible y eso» (2004, 104).
qué es, a todas luces, absurdo, fuego fatuo, puro A todo esto se suma el hecho de saberse un hu-
embeleco. Pero fuera de Nicolás Gómez Dávila, manista crepuscular, una rara avis persistiendo
no veo a nadie que sepa la hora que marca el en una labor marginal, lo que lo lleva a consig-
reloj del mundo» (185). nar en su diario, en 1975, estas palabras escla-
Cuando Volkening sentía que lo acechaba la recedoras sobre su circunstancia existencial:
melancolía o que la depresión lo asediaba, solía A juzgar por mis actividades económicas y —por
hablar de la «pobre bestia» para referirse al lado ende— mi condición social, soy un anacronismo
saturnino de su personalidad, que hacía eclipsar
viviente, aliquid monstruo simile, algo así como el
periódicamente sus facultades. En esto sentía
ternero que nació con dos cabezas. En una época
palpitar la herencia genética del padre, a quien
caracterizada por la tendencia creciente hacia la pola-
el hijo descubría, a veces, solo, con la mirada
rización en torno de los dos extremos del management
perdida en el vacío. De ahí la importancia que
omnipotente y de legiones de sumisos empleaduchos,
cobra la visión del cuadro El hombre de la silla,
heme aquí luchando como un desesperado por el libre
del artista flamenco Henri de Braekeleer, que
ejercicio de la profesión. (2004, 239)
visita Volkening en el Museo Real de Bellas
Artes de Amberes, que le recuerda la mirada Como el artista del trapecio de Kafka, Volkening
ensimismada de su padre y que se convertirá en se mantenía en un precario equilibrio pagan-
un enigma para el hijo: «¡Oh, viejo en tu silla, do por la «independencia antediluviana», tan
dime qué es lo que quiere decir y de dónde viene tenazmente defendida, «con la tranquilidad
la melancolía de tu mirada!», exclama Volkening de dos, la decreciente agudeza visual, los tras-
en una página de su diario (2004, 102). tornos circulatorios, las molestias intestinales,
el merecido y nunca alcanzado otium cum dig-
Volkening recuerda haber visto por última vez
nitate, la desolación y [el] terror de mis noches.
a su padre en el puerto de Hamburgo, al mo-
What price glory?». Para rematar con este apunte
mento de embarcarse este para Colombia, el 27
de amarga ironía: «Si mucho, podré decir un
de agosto de 1927. «Allí murió muy solo, siete
día como el hermano de Margarita en Fausto:
años más tarde» (2004, 257), puntualiza. «El
“Soldado fui y caigo tras brava lid”. Esto se lla-
nombre del barco se me olvidó, pero sí recuerdo
ma enseñanza práctica de economía política»
que ese hombre espartano, que nunca había
(2004, 240).
tenido momentos de debilidad, lloraba a la hora
de la despedida» (257). Al recordar este hecho, Ahondando en esta circunstancia, podríamos
pasado medio siglo, Volkening dice sentir la afirmar que Ernesto Volkening, como le sucede
misma honda tristeza que lo invadía aquella a algún personaje de Musil, nació sin glándula
tarde gris y brumosa de agosto, para agregar a monetaria. No otra cosa puede pensar uno al
continuación: «¿No es extraño el retorno de la leer esta anotación del diario:

120 FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

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Ricardo Rodríguez Morales

“La reina de la noche”. Pinturas. Óleo sobre lienzo. 120 x 150 cm. Detalle.
Hoy hace veinticinco años reabrí la oficina de mi que lo acogió como uno de los suyos, al tiempo
finado padre e inicié lo que, con un eufemismo, se que traza el derrotero de su tarea de escritor:
podría llamar mi vida de comerciante: uno de los
[...] empresa de nunca acabar como la misma urbe
ejemplos más asombrosos de congénita imbecilidad
inconclusa, caótica, monstruosa, Babel del altiplano,
económica de que [dan] cuenta los anales de una
cementerio de los barcos de la esperanza, naufra-
ciudad donde se dan silvestres los talentos mercan-
gados en el promontorio de Monserrate, refugio de
tiles y las mentes de bursátil inventiva. Ayer, el 31 de
apátridas en su propia patria, ciudad que de ahora
agosto de 1959, mi fortuna —o sea el dinero en caja,
en adelante será para él todas las ciudades, todos los
que es la única que tengo— ascendía a $410,50
puertos, todas las grandes avenidas de la Tierra cuyo
m/c. (2004, 90-91)
fin se pierde en las brumas del Comienzo. (1974, 157)

5. Al acoger su destino como un todo, con su


pesada carga de fatalidad, Volkening asumió
Volkening diferencia en la lengua alemana plenamente el absurdo de la vida que alegoriza
dos acepciones de la nostalgia bien distintas: el el mito de Sísifo con una leve sonrisa en los la-
Heimweh (la añoranza del terruño) y el Fernweh bios, como sugiere Albert Camus que debemos
(la añoranza de la lejanía). En su origen, la imaginarlo, bajando tras la roca después de
primera precede a la segunda, que resulta más echarla a rodar cuesta abajo. Su persistencia en
abstracta. A ambas las fundamenta el hecho de el ejercicio literario buscaba apenas «asegurar
que causan mal o dolor en quien la padece y la la duración que me está vedada en otro campo»
«sensación de malestar que se experimenta en (2004, 254), aunque esto es algo que solo pue-
el lugar donde uno se encuentra» (2004, 140). De den validar los lectores. Su labor como crítico
seguro, Ernesto Volkening padecía la añoranza literario, como ensayista y como traductor lo
del terruño, el Heimweh, pero su desgracia con- acreditan como uno de los escritores más finos y
sistió en que dicho terruño había desaparecido sagaces del siglo xx colombiano, un lector atento
con la guerra que cambió la fisonomía y el a la realidad que lo circundaba y a las figuras
espíritu de Europa para siempre. Hombre de que irrumpían en el panorama de las letras, las
dos orillas —una que se desintegraba por efecto artes y el pensamiento, presto a señalar dónde
de la geopolítica y otra en precario proceso de brillaba el espíritu que alumbrara el camino en
consolidación—, aceptó sí su nueva patria, la los tiempos oscuros que corren. Su generosi-
tierra que lo acogió en el destierro y a la que le dad sin límites para reconocer dónde se abría
entregó el fruto de sus desvelos, pero sin dejar paso la lucidez y la humanidad tanto como su
de llevar a sus espaldas el peso enorme de toda rigor para señalar lo que fuera fuego fatuo,
una tradición que se eclipsaba. En una nota mero entretenimiento o puro embeleco dan fe
memorable de Los paseos de Lodovico, Volkening de sus escrúpulos en materia de valores y de
pone en boca de su álter ego estas palabras dignidad. Su magisterio discreto, alejado tanto
admirables que definen el perfil de la ciudad de las candilejas del poder como de las de la

palimyHstos - PALIMPSESTVS - PALIMPSESTO 121

REVpalimpsesto_7_2010.indb 121 16/11/2010 02:26:15 p.m.


Ernesto Volkening: un habitante del reino intermedio

industria cultural, ha mantenido al margen un Adam Carl Volkening (el hijo), muerto en 1983,
testimonio humanístico de primera, un legado reunidos ya no en vida —como era el deseo del
valioso, pertinente e imprescindible. Ignorarlo hijo— sino en la muerte que los juntó en Bogotá,
es un desperdicio que no pueden darse el lujo o en algún lugar del reino intermedio, que no
de hacer los pueblos más necesitados de él, tiene mapas trazados ni caminos conocidos, a
aunque no lo conozcan. En las manos y en la no ser los que traza el anhelo de comunión que
mente del lector reflexivo está la posibilidad de busca sin sosiego el arte.
hacerle justicia a las esperanzas que albergó en
su momento un artista, un hombre de espíritu
que amó sin reservas todo lo nuestro sin ser con-
Bibliografía
descendiente con la impostura y la mendacidad, Rufinelli, Jorge. 1978. Ensayos i y ii de Ernesto
y que quiso sumarse a la corriente de la cultura Volkening. Eco. Revista de la Cultura de Occidente
de esta parte de América. De tal suerte que este 204: 1217-1221. Bogotá: Librería Buchholz.
Jano bifronte, este ternero de dos cabezas, este
Volkening, Ernesto. 1974. Los paseos de Lodovico.
habitante del reino intermedio bebió a la par de
Monterrey: Ediciones Sierra Madre.
la leche del viejo y del nuevo mundo, alentando
con su energía un solo corazón que latía por la Volkening, Ernesto. 1975. Ensayos i. Destellos crio-
humanidad y la naturaleza, en toda su miseria llos. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura,
y en todo su esplendor. Colección Autores Nacionales, n.° 6.
Ernesto Volkening suspendió la redacción de Volkening, Ernesto. 1976. Ensayos ii. Atardecer eu-
su diario el martes 13 de septiembre de 1977, el ropeo. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura,
día que cumplió 69 años, estando su esposa muy Colección Autores Nacionales, n.° 15.
enferma, víctima de una apoplejía. Ella falleció