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UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL

DE LOS LLANOS OCCIDENTALES


“EZEQUIEL ZAMORA”
VICERRECTORADO DE PLANIFICACION
Y DESARROLLO SOCIAL
PROGRAMA DE CIENCIAS SOCIALES
SUB PROGRAMA DERECHO

CONVENCIÓN CONTRA LA TORTURA Y


OTROS TRATOS O PENAS CRUELES,
INHUMANOS O DEGRADANTES

Integrantes:

Aguín Aurora C.I.V - 16.514.218


González José C.I.V - 9.989.383
López Adela C.I.V - 9.139.011
Mujica Juan C.I.V - 8.054.766
Valdez Miguel C.I.V - 17.290.755
Sección: 02 SP

Barinas, Junio de 2017


CONVENCIÓN CONTRA LA TORTURA Y OTROS TRATOS O PENAS
CRUELES, INHUMANOS O DEGRADANTES

Para poder realizar un análisis, es necesario conocer de que trata la


Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes, en función de ello se tiene, que fue adoptada y abierta a la firma,
ratificación y adhesión por la Asamblea General en su Resolución 39/46, de 10 de
diciembre de 1984, entrando en vigor, de conformidad con su artículo 27.1 el 26
de junio de 1987. Esta Convención se inspira básicamente en lo que postula la
Carta de Naciones Unidas, en su artículo 55, en cuanto a la intención de promover
el respeto universal y la observancia de los derechos humanos y las libertades
fundamentales, así como en el artículo 5 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos y el artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,
que proclaman que nadie será sometido a tortura ni a tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes. Parte además del antecedente que constituyó la
Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra la Tortura y Otros
Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, aprobada por la Asamblea
General de Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1975, y particularmente se
sustenta en lo que en su parte inicial consagra como el deseo de "hacer más
eficaz la lucha contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos en todo
el mundo".

Está constituida por 33 artículos, distribuidos en tres partes. En la primera de


ellas se detiene en la definición de la tortura, la exigibilidad de instrumentación de
las legislaciones internas contra esta práctica, haciendo expresa prohibición de
prevalencia para su ejercicio de algunas circunstancias excepcionales tales como
estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier
otra emergencia pública, y las observaciones generales para su aplicación ,
partiendo de la idea de que será en todo momento entendida la tortura como delito
de acuerdo a las leyes penales de los Estados partes de la Convención.
En la segunda parte se implementa la creación de un Comité contra la Tortura
al cual todos los Estados partes deben presentar informes periódicos sobre la
manera en que se realizan los derechos humanos protegidos por esta
Convención. Posteriormente se recogen las cuestiones esenciales de
procedimiento y competencias de dicho Comité.

En la tercera parte se declaran las posibilidades de ratificación o adhesión de la


presente Convención por los Estados, así como otros elementos particulares,
entre ellos el establecimiento de la vía judicial para la solución de conflictos en
caso en que no prospere la negociación inter partes o el arbitraje, cuestiones
sobre los idiomas auténticos del texto de la Convención, fecha de entrada en vigor
y lo relacionado con las firmas, adhesiones y ratificaciones de la misma.

En el caso venezolano, la Constitución de 1.999 ha dado muestras claras de


reconocimiento y cumplimiento de los derechos humanos, convirtiéndose en un
marco jurídico por excelencia en esta materia, consagrando el principio de la
progresividad en la protección de tales derechos, en el artículo 23 ejusdem, la
jerarquía constitucional de los tratados, pactos y convenciones relativos a
derechos humanos suscritos y ratificados por Venezuela, prevaleciendo éstos en
el orden interno y de aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás
órganos del poder público. También encontramos en el Código Procesal Penal de
1.999 disposiciones claramente establecidas que contribuyen a erradicar la tortura
en Venezuela. Teniendo un poco más claro de que trata la convención, se puede
manifestar lo siguiente:

El artículo 2, numeral 2, de la convención en análisis, se puede evidenciar


en el artículo 337 de la constitución de 1.999, señalando que no se puede usar el
Estado de excepción como justificación para cometer actos de tortura, lo que le da
un carácter inalienable, que bajo ninguna circunstancia es tolerada, es decir,
permite la restricción temporal de las garantías consagradas en la misma, salvo
las referidas a los derechos al debido proceso, el derecho a la información y los
demás derechos humanos intangibles.

El artículo 2, numeral 3 de esta convención se encuentra concatenado con la


Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, taxativamente en el
artículo 25, donde señala que no podrán usarse las órdenes superiores como
justificación de la tortura, estableciendo: “Todo acto dictado en ejercicio del Poder
Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y
la ley es nulo; y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o
ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos,
sin que les sirvan de excusa órdenes superiores”.

Igualmente el artículo 4 de dicha convención, se encuentra inserto en el


ordenamiento jurídico vigente, específicamente en el artículo 181 del Código Penal
en la reforma del 2005, en donde tipifica el delito de malos tratos a detenido,
consagrando lo siguiente: “Todo funcionario público encargado de la custodia o
conducción de alguna persona detenida o condenada, que cometa contra ella actos
arbitrarios o la someta a actos no autorizados por los reglamentos del caso, será
castigado con prisión de quince días a veinte meses. (omissis) Se castigarán con
prisión de tres a seis años los sufrimientos, ofensas a la dignidad humana,
vejámenes, torturas o atropellos físicos o morales cometidos en persona detenida,
por parte de sus guardianes o carceleros, o de quien diera la orden de ejecutarlos en
contravención a los derechos individuales reconocidos en el ordinal 2º del artículo 46
de la Constitución.”

Se puede evidenciar que estas disposiciones se corresponden con el


instrumento internacional relacionado a la prohibición de torturas o tratos crueles,
inhumanos o degradantes, es decir, constituyen mecanismos de protección para
los derechos humanos, además de crear obligaciones para el Estado venezolano
que lo suscriben de incluir en su marco jurídico la prevención, prohibición y
sanción de este delito.