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AMORES CRONOFÓBICOS

AMORES CRONOFÓBICOS

LENA CARRILERO
Número 85 de la Colección VALPARAÍSO DE POESÍA
dirigida por JAVIER BOZALONGO

Diseño de portada: Chari Nogales

Primera edición: mayo de 2016

© De los poemas: Lena Carrilero


© Valparaíso Ediciones
C/ Profesor García Gómez, 6, 1º 18004 Granada
www.valparaisoediciones.es

ISBN: 978-84-16560-51-6
Depósito Legal: GR-477-2016

Impreso en España - Printed in Spain


Gráficas Gami

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A mi padre y a mi madre,
a Candela
y a todos los amores que pararon el tiempo
Te quiero
como si aún te conociera
COSTUMBRE SEMPITERNA

No es mi costumbre ser feliz,


mirar alrededor y llenarlo de magia,
siempre fui de aquellas personas
que se dejaron algo por decir,
y se moría en el labio superior
antes de ser cantado,
pero abro la puerta de la habitación
donde dormitas,
tus maletas entre abiertas pensando
en si sería mejor marcharse
o quedarse a mi lado,
y sólo deseo que no lo dudaras,
si alguna vez
al salvarme de la tristeza
te das cuenta
de que no sé ser feliz,
porque nunca fue costumbre,
pero quiero que me enseñes,
es decir,
te miro y sé
que es tan fácil,
que no podría negarme a intentarlo
de tu mano.

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DICEN

Dicen que tienes que pasar


tu vida besando bocas
hasta que encuentras ‘la boca’
que da el beso que todo lo borra,
que todo lo cura,
que todo lo sabe
y todo lo dice sin hablar.

No sé si cuando leas esto


habrás pensado en la mía,
ni siquiera yo sé si he besado
suficiente o demasiado
como para encontrar respuesta
a estas preguntas,
pero como siempre que hablamos
del futuro es desde el presente,
hoy sé que tu boca
es ‘la boca’ que yo buscaba
en este texto,
y en lo que queda de mi corazón
desde que lo hiciste tuyo,
desde que besaste esta boca
que ahora y
para lo que queda de mi vida,
te pertenece.

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DESPIERTA

No tengo miedo a que crezcas,


sino a que los años no cumplan tus expectativas,
y yo no esté ahí para encender las estrellas
cuando no puedas dormir
por miedo a soñar.

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DEMASIADO JÓVENES
PARA HACERNOS VIEJOS

Como las verbenas de barrio donde los viejos


vuelven a sentirse jóvenes,
sacando a bailar a sus amores de los quince años.
Como la luz de los faroles que te invitan
a seguir despierto,
cantando de madrugada con dos copas de más.
Como el que observa lejano,
queriendo unirse a los que están riendo.

Así me siento yo cada vez que me miras;


en una fiesta que nunca termina,
porque cada vez que vienes
vuelve a empezar.

14
ETERNAMENTE EN LIBERTAD

No te recuerdo amor,
pero te siento,
y no lamento lo que se llevó
el río de Mnemósine.
ASHTARTE. Prostíbulo poético

Dos estrellas fugaces


que se cruzaron en una noche eterna,
polvo estelar de dos soledades extinguidas,
magia en los dedos jugando a ser etérea,
eso fuimos tú y yo,
un instante empeñado en estirar el tiempo
hasta resquebrajarlo,
un viaje de ida sin billete de vuelta,
una imagen en la memoria
que perdurará a contrarreloj,
la ruleta apostando la suerte a una carta,
la muerte ajustando sus cuentas,
un presente extrapolado,
la efeméride de los labios
que al juntarse encajaron
como piezas de un puzzle,
creando compasión en el orden
al que éste caos estaba sometido.
Fuimos luz,
sólo luz,
iluminando las calles de esta ciudad baldía,
la noria más alta de Europa,
la física sin normas,

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el experimento del destino,
el desafío a la gravedad,
la ley de la atracción hecha carne,
el sexo negociando la paz con el amor,
la historia de unas vidas paralelas
que se cruzaron y no volvieron a ser las mismas.

La coincidencia del tiempo y el espacio,


la inocencia de la nostalgia,
la perfección sin utopía,
un destello de la felicidad escrita con mayúsculas,
reflejo de dos estrellas fugaces
que se guiaron
en una noche eterna,
de la que aún le dura la resaca al corazón.

Dos estrellas que buscaron encontrarse,


sabiendo que el viento
no soplaba a su favor,
brillando,
contra astros y cielos,
por seguir ahí,
librando batallas por sobrevivir intactas
ante la destrucción del universo
que giraba a su alrededor,
ese universo al que denominamos
mañana y arrasa con todo
lo que en su boca dibujaba yo hoy.

16
MÉGANE DEL 98

El sol en el retrovisor de un Mégane del 98,


tres euros en la cartera y poca gasolina,
la suela gastada de andar por el mundo
sin cambiar de zapatos,
el frío del invierno,
el viento en la cara,
tu pelo enredado,
mirarte a mi lado
y de pronto sentir
que he triunfado
en la vida.

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SALITRE Y SAL

En esos ojos que nunca supe


si eran verdes o azules,
vi los prados más hermosos,
los cielos más altos
por donde golondrinas volaban
con ansias de libertad;
vi el mar de los marineros
que dejan un amor en cada puerto,
y alzan la vela hasta que navegan
el agua turbia de la soledad.

Vi la noche, amor,
yo vi la noche fría donde mis pensamientos
quedaron reducidos a un soplo de vida
en el que hasta la luna estando llena
cuando todos la miraban
conseguía respirar.
En esos labios aprendí
a hacerme el fuerte,
a distinguir entre el sexo y el amor.
En esos labios, aprendí yo,
que hay besos que curan
aunque sepan a sal,
sirena de los mares
que los marineros nadan sin barco,
sirena de los surcos de mis labios,
que besas y curas sin promesas
de que algún día regresarás.

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Ay sirena,
en esos ojos y esos labios
pinto en acuarela el tiempo
que te quise regalar
sin tenerlo entre mis manos.

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SOY YO

Soy un calendario que no sabe qué día es


pero tampoco le importa,
la letra del abecedario que no existe
en un idioma extranjero,
la última palabra que todos quieren tener,
el recuerdo de alguien que ha perdido la memoria.

Soy el cristal por el que se deslizan tus lágrimas y dices


que es la lluvia,
el amor de la vida que se vive, no de nadie,
el acierto que te hizo pensar que habías cometido
un error,
el futuro ya pasado del pasado hecho futuro.

Soy esa persona que confundió el dolor con el daño,


el último baile que no me concedió,
el único domingo en el que sale el sol
pero te despiertas tarde,
la lucha interior de un cobarde para no ser valiente.

Soy un olvido que besa una boca que ya no conoce,


el final de un libro que no vas a leer,
el portazo que te avisa de que no va a regresar,
las doce de la noche que marcan el comienzo
de un nuevo día
que no sabes cuál es,
pero tampoco te importa.

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Soy yo, no sufras si no me reconoces,
yo tampoco tengo claro que recuerde quién soy,
mírame por favor, aunque no me veas,
para ver quién fui.

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VOLARÁS

El mejor regalo que te puede hacer un pájaro


son sus alas,
sólo lo hará si no intentas cortárselas.

Ahí eres tú quien está decidiendo


si volará contigo
o volará sin ti.

22
Entre tanto olvido
eres lo único que recuerdo

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NOELIA

Me hace joven pensar


que estás detrás del tiempo
SUSO SUDÓN

Sé que te llamas Noelia,


que no puedes dormir hasta que el día amanece,
que te duelen los años cuando pasan deprisa,
y el mundo sigue siendo una injusticia
que no logras comprender.
Sé que eres fragilidad y fortaleza,
que no te arrepientes de nada
porque para todo tuviste motivos,
que te cuesta entender por qué
tardamos tanto en encontrarnos,
y que el día de mañana
te dolerá el ayer.
Sé que te he querido aún sin conocerte,
que no me sorprende lo que descubro de ti,
porque antes, mucho antes,
tú y yo fuimos uno solo,
aunque en esta vida nos hayan dividido en dos.

Por eso no lloro, Noelia,


amor de todas mis demás vidas,
mi perfecta desconocida de ésta,
porque volvimos a encontrarnos
y ahora la palabra ‘tarde’
no tiene cabida en esta historia,
porque compartimos una noche

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que se nos hizo eterna
y conseguimos parar los relojes
como si fuéramos dueñas del tiempo.

Ahora sé que existes


y comprendo mi existencia,
esta prisa que he tenido por buscar
algo sin saber qué era
y acabaste siendo tú;
estas ansias por levantar los pies del suelo
y convertirme en golondrina, volar,
o sumergirme en el mar y poder ser una sirena.
Al fin del universo iría a repetir
de forma circular
lo que recuerdo y lo que no
haber vivido contigo.
Y como en un eterno retorno
te advierto que estás hecha a mi medida,
gracias por ésta,
por todas las demás vidas que te debo,
y por todas las demás vidas

que aún nos quedan.

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MI DESPEDIDA

Los aeropuertos me dicen que el que se va


nunca vuelve siendo el mismo,
si es que vuelve.
En la puerta de embarque no hay ventanas,
cada avión lleva dentro un cielo.
El tiempo empieza a ser un carácter relativo al espacio,
algo meramente externo que no hay que detener,
sino intentar ralentizar,
o dejar que pase, sin dejarlo pasar.
Escribo sobre mí ahora que me conozco,
intento retener la última imagen de lo que no voy a
volver a ser.

Mañana seré otra entre otras gentes,


otras miradas,
otros parques.
Sé lo que se avecina y me hago tormenta.
'No tengo miedo, no tengo miedo' me repito,
el olvido sólo es otra etapa del recuerdo.
Todavía no me permito llorar,
y cuando quiera hacerlo ya no me importarán las mismas
cosas.
El llanto que no se llora se evapora,
se lo lleva el viento como a estas palabras.
Tengo miedo, pero no me lo repito,
me asustan los viajes de ida cuando no tienen vuelta de
hoja.

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Necesito un espejo para romperlo
y tener siete años de suerte,
aunque sea de la mala.
Voy armada, en mi hombro cuelga una guitarra.
Hay demasiada gente que no ve a las personas.

Me despido,
le doy las gracias a la vida y despego.
No sólo los pájaros pueden volar,
a mí me crecieron alas cuando dije Libertad

y pude oírme.

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GAMA CROMÁTICA

Amor, túmbate conmigo a recordarnos.


Aquellos días dorados
en los que el reloj nos regalaba tiempo
a cambio de querernos sin contrato.

Aquellos días claros


donde lo peor que podía pasarnos
era apagar las luces cuando caía la noche
y dejar de vernos.

Aquellos días feroces


cuando apretaba el hambre
por comernos a besos
y no dejar ni el plato.

Aquellos días amargos


intentando explicarle a los aeropuertos
que para volar no hacen falta alas.

Aquellos días grises


en los que el reloj empezó a reclamar su tiempo
y ya no nos quedaba amor para pagarle.

Aquellos días negros


donde se habían fundido las luces
y el hambre se había comido al miedo.

28
Aquellos días vencidos
preguntándonos cómo habíamos dejado
despegar esos aviones,
y en qué contenedor estaban nuestras alas.

Amor, túmbate conmigo a recordarnos,


antes de querer olvidarnos para siempre.

29
LO CIERTO ES QUE...

¿Sabes que es lo mejor


que me ha pasado desde que te fuiste?
Que un día faltó poco para que volvieses.

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LO QUE NUNCA MUERE

Y en conclusión, señores, el poema


no nace del esfuerzo de hablar solo,
es la necesidad de estarle hablando
a una silla vacía.
LUIS GARCÍA MONTERO

Escribo desde la soledad que produce estar rodeada


de tanta gente,
todos los asientos están libres, y el vacío que los ocupa
me mira
preguntándome a quién estoy esperando.
A veces desearía volver a casa,
a lo que recuerdo como mi casa
y no la encuentro en ningún lado
más allá de esta memoria que deformo
para contentarme aunque sea por el pasado que invento
para no culparme de haberlo perdido.

Sería capaz de seguir el mismo camino hasta llegar


al portal,
de no equivocarme de llave,
de tumbarme en el sofá y quejarme
otra vez
de estas ojeras,
de llamarte creyendo que querrías venir,
de abrazarte cuando vinieras
y repetir en voz alta lo feliz que soy.
Luego cogería esa vieja guitarra
que por aquel entonces relucía,

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y todos los caminos llevarían a la misma Estación,
puede que fuera Martes
(visto lo visto,
a día de hoy prefiero no saber
en qué día ya no vivo).
Me dejaría morir encima de la barra,
Milagros me resucitaría con otra última cerveza,
sonaría Carlos Chaouen y algún ave de paso
me concedería un baile,
o quizás mi cisne me llevaría a la cama
y se tumbaría a mi lado hasta que dejara de dolerme
el paso del tiempo que se escurre
entre unas manos frágiles y cansadas
de intentarlo detener.

Recorro estas calles y maldigo lo efímera


que resulta la felicidad cuando se vive,
y lo eterna que retorna cuando se recuerda.
Termino alegrándome,
en la memoria perdura
todo lo que nunca muere.
Es paradójico, como un rey sin castillo
he acabado solo,
creo que los poemas
responden al vacío,

a veces me confundo
con la que era yo.

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CINEMATOGRAFÍA

Un amor imposible es aquel al que ya has querido,


en el que ya te han querido,
y aun así no funcionaba.
Acostumbrarse a que las cosas vayan mal
también es una forma de conformarse.
Respirar hondo no sirve de nada
si de todos modos te vas a ahogar,
como remar con las manos,
o nadar sin agua.
Las leyes de supervivencia son una excusa
para decir que lo has intentado todo antes de morir.
No creo en Dios,
cada vez menos en el mundo,
y un poco más en mí misma.
Vivo con miedo a explotar
y convertirme en todo lo que he odiado;
es decir, en mí cuando te odiaba.
Escupo las palabras como si me diera asco la poesía,
porque mi musa dice que es lo único que sé hacer
además de llorarla.
El espejo sólo me mira para reírse
señalándome una nueva herida,
y me miente si hace falta para ocultar la cicatriz.
Esta tragicomedia empieza a ser un drama,
y no distingo bien si estoy en las gradas o entre bambali-
nas.
Se apaga la luz y aparece un 'Final' en la pantalla.
Yo sigo sentada, esperando que vengas a advertirme

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de que nadie va a venir a salvarme,
ni siquiera tú.
Enciende la luz,
el mundo se apaga,
y a mí no me quedan más pilas.
Bésame, que aún no es la hora de cerrar el telón
y que los amores imposibles traspasen la pantalla.

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RAZÓN AQUÍ

Preferimos no volver a encontrarnos.


Estas palabras son como un portazo a la ilusión del amor.
MILAN KUNDERA

Me dijo:
“Esto nos va a terminar matando,
y yo no quiero morirme todavía”

La prefería viva,

por eso me fui.

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Ya no sé si te recuerdo
o te imagino
como quisiera recordarte.

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AMAR

Amar con el pecho al descubierto,


como si la única bala que te pudiera atravesar
fuera la que no disparan.

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SÉ QUE TE CONOZCO

Te quiero tanto que quiero terminarte,


te quiero tanto
que mañana no podré hacerlo más.
ELVIRA SASTRE

Sé que te conozco, porque de memoria ya me sé tu piel,


y cuando pronuncio tu nombre te sigues girando,
pero ya no respondes si te llamo cariño,
y me besas y me abrazas sin decirme te amo.
Ya no sé si te conozco,
o simplemente te recuerdo
tal y como te conocía,
como ese huracán que alimentaba mis sueños
y de un día para otro decidió arrastrarlos,
borrándolos entre la multitud de hojas y de viento.
Será que es otoño,
nos conocimos en invierno,
nos enamoramos en primavera,
y me olvidaste en verano.
Serás la excepción de este ciclo vital que confirma la regla,
y que tu corazón ha decidido latir a otro ritmo
que no son mis pasos.
Me duele tenerte tan cerca y sentirte tan lejos
de lo que un día fuimos, eternos,
y ahora tan etéreos
que me disuelvo cada vez que me coges la mano.

Me estoy acostumbrando a quererte a tientas,


a aceptar que hoy estás

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y mañana puede que al amanecer
te hayas ido,
y a veces, cuando te acuestas en mi pecho,
yo sueño despierta que sigues a mi lado,
y no hay nada más duro que saber que es mentira,
que vivir esperando a que llegue el día
que decidas coger tus maletas
dejar una nota y abrir esa puerta
que yo nunca he cerrado,
para dejarte libre,
para dejarte claro que te quiero
a pesar de que no sepas
si me sigues queriendo
o si alguna vez me quisiste.

Me siento tan sola, cariño, cuando estoy contigo,


y miras al cielo cada vez que ves una ventana,
como si el mundo te estuviera reclamando,
y yo siento que mi mundo está en tus ojos
y que ya no me reclama nadie en ellos.

Podría vivir sin pasado mañana


mi futuro no depende de mis sueños,
pero cuando amas
deseas que esa persona no esté sometida a las leyes
del tiempo,
y a mí me has quitado ese derecho,
de pensarte para siempre como algo presente,
teniendo que aceptar que algún día para verte
tendré que convertirte en un recuerdo,
como tantos más que tengo

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y ya he olvidado
porque duelen.

No soy cobarde, tengo miedo,


y ese es el don de los valientes
que afrontan empezar de cero
cuando lo han perdido todo.
Pero miedo de qué,
me pregunto,
¿De perderte?
Creo que ya te perdiste tú,
y te encontraste con alguien diferente
que yo no estaba buscando.

Sé que te conozco,
porque entre tu cuello y tu espalda
existe un punto donde si te toco temblarás,
pero ya no de amor,
sino de frío.

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ANACRONISMO

De volver a algún sitio


volvería al pasado,
para que si me preguntasen
a dónde volvería
si volviera a algún sitio
contestar que al pasado.

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OLVÍDAME DE TI

Cuando te hablen de mí diles que no me conoces,


que solamente fui el punto de un poema que no llegaste
a escribir,
que te suena mi cara de verla a lo lejos en un escenario,
y no en el espejo de lo que también fue tu casa.
Cuando te hablen de mí finge que ya no te duele,
que tardé en cicatrizar menos de lo que tardó
en crecerte el pelo,
que mis domingos son tus nuevos viernes,
que el verano es un estado de ánimo,
di que ya no me esperas en los andenes
cuando se vayan los trenes que dejaste escapar
para perderme.

Repítelo en voz alta, hasta que te lo creas,


hasta que te reviente en los oídos
el sonido de mis pasos en dirección contraria,
y carezca de toda importancia para cobrar sentido,
hasta que salgamos heridos de bala,
en la nuca y no en el pecho.
Acuérdate de olvidarme cada noche que te acuestes
con alguien
que pasee una letra de mi nombre,
un gesto inesperado,
una carcajada después del orgasmo,
unos ojos tristes que resucitaron al verte despertar
y nunca más quisieron cerrarse por si amanecías al lado.

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Cuídale la vida a algún náufrago que no haya
aprendido a nadar,
porque prefería ahogarse si tenía que elegir
entre salvarse o ponerte a salvo.
Y cuídate la muerte,
para que nunca te cierre los párpados hasta que digas
‘Hasta aquí hemos llegado, con la piel marchita,
pero con los labios rojos’,
y besa a quemarropa,
hasta que sangre la boca de morderte el alma
y de follarte el corazón,
hasta que te hagan el amor y no puedas deshacerlo,
como aquella noche que nublaste tus ojos para ver a
otra,
y acabaste limpiándolos a base de lágrimas
para verme a mí.
Diles que sigo escribiendo de todas,
contándole cuentos a la que se deja
y cantándole a la anterior;
que nunca he hablado de ti,
y si lo hago es porque no puedo hablar contigo.

Cuando te hablen de mí diles que no me reconoces,


que me parezco a alguien que quiso hacerte feliz,
pero mal porque no supo cómo,
y el día que supo cuándo, ya era tarde.
Olvídame, y cuando lo consigas,
baila como si mañana fuera el fin del mundo,
y tú la única que lo supiera,
y aun así, te importase una mierda.

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JAULAS

De qué sirve
tener tantos pájaros en la cabeza
si ninguno sabe volar.

44
MR. HYDE

He sido capaz de cosas que no creía,


capaz de hacerte daño,
capaz de ser feliz.
Tengo un pacto de silencio con mi corazón
porque de tanto gritar se ha quedado sordo,
'tengo tantas ganas como miedo' a bailarnos el agua,
tengo la certeza de que no sé nada,
y vivo al día por si me muero mañana.
Estoy teniendo que aprender a convivir con mis mons-
truos
y hasta ahora sólo he aprendido
a esconderlos debajo de la cama.
Soy una chica con suerte
y con muy poco valor para apreciarla.
He deshecho la maleta
y en la ciudad de la lluvia ha salido el sol
pero me he despertado tarde
y no he podido verlo.
El único futuro que veo
es una despedida en la estación,
y el presente pasa tan rápido que no puedo cogerlo.
Me gusta hacer canciones
porque es el único lugar donde no puedo mentirme.
Necesito un abrazo y recordar
que soy capaz de cosas que nunca pensé que haría,
como volver a dormir diez horas,
no tener pesadillas,
escribir de la felicidad cuando la siento

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y no cuando la he perdido.

Pero ya no sería yo,


ni tú tampoco.

46
LA VIDA POR DELANTE

Tengo veinte años,


también mis ojos tienen veinte años
y sin embargo
no dicen nada.
ALEJANDRA PIZARNIK

Tenía apenas diecisiete y la vida por delante.


Estaba hambrienta, por comerme el mundo,
y el dolor acaso dolía como si fuera la primera
y última vez.
Podía ser la niña más feliz de la tierra,
y de hecho, lo era.
La sal del mar aún no escocía
porque no eran suficientes los pecados
de los que redimirme.
Creo que mi inocencia se la llevó una ola,
el día que me abrazó
y me dijo que era demasiado joven
para estar creciendo tan rápido;
yo no lo entendía y sólo lloraba.

Cuántos años han pasado, quién lo diría,


el mismo mar y a ratos yo también la misma,
cuando me encuentro sola en la nostalgia,
acompañada de tantos recuerdos,
tan distante y tan distinta.

Ya no tengo diecisiete,
no han sido pocas las veces que la vida me llevó

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por delante,
y el dolor me enseñó a decir basta
cuando quería convertirse en rutina.
No sé si habrá llegado el momento de crecer,
porque sigo siendo demasiado joven,
pero sé que lo he hecho,
le pese a quien le pese,
la primera a mi espalda.

El mar sabe de lo que hablo,


las gaviotas, las huellas en la arena, las señales:
tanto amor no puede ir a parar a un vertedero.

Ahora que ya no lloro y lo he entendido todo


sé que mi inocencia no tuvo mejor manera de marcharse
que con una ola;
a cambio, cada vez que el sol se refleja en el agua
y yo lo miro,
mis ojos brillan como lo harían los de la niña más feliz
de la tierra,
y comprendo que aún estoy a tiempo de serlo.

Tengo apenas veinte años


y la vida por delante.

48
EL ARTISTA

La condena del artista reside en que nunca será


comprendido por el resto del mundo.
La condena del artista reside en que nunca será
comprendido por el otro que se reconozca como artista.
La condena del artista reside en que nunca será
comprendido por sí mismo.
La liberación del artista reside en que amará
al otro tanto como se odia a él.
La crueldad es que nunca sentirá que le aman
tanto como ama él.

49
DILUVIO UNIVERSAL

Está cayendo el diluvio universal


y yo fumo
esperando a que escampe.
Era hora de que lloviese ahí fuera
igual que llueve dentro.
Antes odiaba el invierno,
ahora lo sigo haciendo
pero es lo que mejor me representa.
No hay nadie que me pregunte
por qué tardo en volver a casa,
no hay nadie en casa,
no sé si hay casa.

50
TE DEBO UN INVIERNO

…Las luces de los coches,


a lo lejos, perderse…
Igual que nuestras
vidas, pienso: una pizca
de luz, y otra vez nada.
KARMELO C. IRIBARREN

Tenías mucha poesía en la mirada,


muy pocas ganas de mirar a los ojos
y muchas de que todos te mirasen.
Eras el claro ejemplo de una estrella
que se acaba apagando de tanto brillar.
Una menos tachada con sangre y no tinta
en la piel, que es el papel donde se inscriben
los recuerdos,
pero nunca una más,
porque lo que para ti era una cruz
a otros nos hacía ser creyentes.

Aquellos que nos atrevimos a buscar


en el pozo sin fondo que tienes por corazón,
salimos sedientos o ahogados,
muertos al fin y al cabo,
y siempre sin ti.
Y tú,
que llevas una vida entera convenciéndote
de que eres infinita
lo sabes,
que no podrás morir porque jamás te sentiste viva,

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que te has matado tantas veces
como intentos han tenido inocentes como yo
de resucitarte,
pero siempre,
para nada.

Escéptica, fría, un poco puta


y terriblemente guapa.

En algún lugar del mundo


sigues siendo el ojo del huracán,
pero ya no el centro.
Seguro que estarás buscando un sinónimo
que hable de ti de distintas maneras,
porque sólo sabes odiarte queriéndote,
y yo sólo sé quererte mientras te odio.

No me hagas caso,
no ha podido ser amor.
No has querido ser, amor,
y eso lo sé de sobras.
Hablo desde el desconocimiento que tengo de ti,
que es lo único que me dejaste conocer.
Ojalá algún día te quites los clichés que has cosido
a tu nombre
para demostrarte que no eres como los demás.
Olvídate de que eres una chica complicada,
sólo te gusta complicarte la vida,
y por eso te alejas del mundo,
porque si tienes que elegir entre su mierda y la tuya,
no dudas y te quedas contigo.

52
Con nadie, con nada, pero ya es algo, piensas.

No hacía falta fingir las ganas de reír los domingos


y de llorar los viernes,
cuando vas a acabar comiendo techo
(a falta de otra cosa)
cada noche cuando todos duermen
y tú no tienes sueño.
No tienes sueños.
No hacía falta fingir que necesitas el perdón
al hacer daño
cuando a ti nadie te lo pidió
y lo que podía ser arrepentimiento
se quedó sólo en rencor hacia ti misma.
Por desgracia, ahora lo voy entendiendo,
que eras como diría Karmelo:
una pizca de luz, y otra vez nada;
y yo una más,
pero una menos que tachar
en tu lista con la que jugar a las casitas,
que hace tiempo que dejé de ser muñeca
y con las personas sí que no se juega.

No te preocupes, de verdad,
tienes mucho cuento
y a las niñas de hoy les encanta la poesía.

53
Vete.
Prefiero recordarte
a no reconocerte.

54
FALTA DE PRÁCTICA

Me conocen mejor los bares


donde me escondo para olvidarte
que tú cuando dormías a mi lado.
El problema son las noches,
cuando duran tanto que se hacen días,
cuando se nos hace de día
esperando que se acaben,
por ver un rayo de luz
que entra por todas las ventanas
menos por la nuestra.
Que se nos olvida comprobar si sigue lloviendo
una vez que ya hemos abierto el paraguas.
Que dejamos de ser carne
cuando no nos la tocan
para quedarnos en los huesos.
Que las calles tienen nombre
y ésta búsqueda sólo es laberinto
en la medida que caminamos sin mirar el mapa.
Pero es que no sabemos dónde vamos,
y aun así nos encuentran todos
menos nosotros mismos.

Le tengo más miedo a no llegar que a irme,


y últimamente prefieren no llegar o irse,
y eso sí que da miedo.
El día que alguien quiera quedarse de verdad
voy a creer que está mintiendo,

55
y el día que alguien me pida que me quede de verdad,
no voy a saber hacerlo por falta de práctica.

56
NADA

“Aquí estoy contigo, mira”.


Y me señalas la ausencia.
PEDRO SALINAS

No hay nada.
Nada más que nada.
Que ya es algo
comparado con tu silencio,

y esta indiferencia.

57
BANG BANG

Te he matado en seis poemas


y he pedido que resucitases en diez.
Ahora sigues con vida pero herida de bala.

Espero que estés entendiendo lo que siento


cuando cojo el lápiz como arma de fuego,
y no sé si dispararte contra el folio
o pegarme un tiro en la sien.
Casi siempre hago lo segundo,
así que imagínate cuántas veces
he llegado a suicidarme
para no tener que elegir
entre matarte
o dejarte seguir una vida sin mí.

No te preocupes,
la sangre también es tinta
y si se moja se corre,
en el folio o en las bragas;
sólo deseo tenerte demasiado lejos
cuando llegue ese momento
para no mancharte
y que salgas con las manos limpias.

Dicen que el culpable


es el que aprieta el gatillo
y dispara.

58
VACÍO EXISTENCIAL

No siento que me falte algo


sino que lo he perdido todo.

59
NO SÉ QUÉ TÍTULO PONERLE A UN FINAL

Creo que te voy a odiar siempre por no haberme elegido,


por ser un cobarde y haber decidido perderme
antes que perder las riendas.
Ahora que te has ido parece que nos quisimos de verdad,
qué pena que nunca vayamos a saberlo.
No pretendo que te duela lo que escribo,
no voy a ser yo quien te diga ‘¿Qué estás haciendo?’
cuando soy la primera que me he quedado inmóvil
deshaciéndome al principio del camino.

Me queda el consuelo de que algún día


cuando menos te lo esperes,
mirarás por la ventana mientras te están abrazando,
y creerás ver mi cara, como un pájaro volando, libre,
desafiando el viento y la gravedad;
pensarás en lo que pudo haber sido,
y tratarás de recordarte los motivos
por los que me dejaste escapar,
para convencerte de que estás donde quieres estar,
de que estás bien,
de que estás.

No te preocupes, no te has perdido gran cosa,


ya me conoces, (o eso creía),
me gustaba fumar a solas (pensando en ti),
beber cerveza sentada en la barra (mirándote),
y sacarte a bailar cuando había dejado de sonar la música.
Lo habitual.

60
Te lo dije el primer día que te conocí:
No te voy a olvidar nunca,
y respondiste: Mañana no te acordarás de mí.
Ojalá fuera mañana ya.

Teníamos tanta prisa por vivirnos que míranos,


hemos acabado muertos, y ojalá de risa, pero no.
Espero que te salven, y espero terminar de salvarme yo,
que últimamente cuando han intentado hacerlo
no han hecho más que hundirme.

Perdóname, yo sólo quería correrme contigo,


y aprender a dejar de correr,
nunca fue mi intención hacerte elegir
entre el agua y la sed.

61
SE ACABÓ LO QUE NO SE DABA

La vida y sus momentos estelares.


Qué grandes fuimos, Dios,
qué grandes fuimos.
JAVIER CÁNAVES

Hoy el viento ha dejado de soplar mi vela,


no tengo fuerzas ni ganas de remar.
Sólo tengo una boca con sabor a tabaco,
las manos manchadas de sangre y de barro,
y de la rosa la espina.
He creído en el amor hasta sus últimas consecuencias,
y me encuentro sola dibujando en el horizonte
un rostro que ya no existe, y si lo hace, no me ve.
Querría que el dolor se transformase en tinta
hasta quedarse reducido a ella,
hasta que esta bandada de pájaros muertos
que habitan mi cabeza
echasen a volar.
Eso o la tapa de mis sesos que contiene tu nombre.

Tu nombre,
un punto en el espacio infinito
que ocupa todo el cielo y lo oscurece.
Y de nuevo la poesía,
la reducción a las palabras para no recurrir al llanto,
a un corazón de deseos que ardieron en el fuego del
olvido.
El olvido del tiempo y el espacio
para no ser conscientes de que no estamos donde queremos,

62
y se nos ha hecho tarde para poder estarlo.
La falta de sueños para irse a dormir
y el exceso de realidad para seguir despiertos.
Ya sólo oigo un idioma extranjero
que apenas entiendo y ni siquiera me importa.
Ya sólo eres un mal recuerdo
en una memoria que sufre de amnesia,
un grito a la nada pidiéndole a nadie que vuelva.

63
TE DI

Cuando se fue de la pieza era casi de madrugada


y yo ya ni sabía llorar.
Julio Cortázar

Te di mis manos vacías,


mi piel desnuda,
mi tiempo sin relojes,
mi suerte y mi fortuna.
Te di mis labios sin reproches,
mis ojos abiertos para que cerrases las tuyos,
mi pecho como un remanso de paz
donde poder soñar despierta,
mi azul cielo y una luz
para cuando acechase la oscuridad
y cayera la noche.
Te di mi confianza,
mi falta de autoestima,
mi silencio y las herramientas
para dibujar en él las palabras precisas.
Te di mi alma limpia,
que es más que el corazón,
mi fe de atea,
mi religión,
el río en el que dejé de bañarme dos veces,
por si no eras la misma.
Te di mis derechos y mis libertades,
el último cigarro del paquete,
la esperanza y el calor en la distancia,
el resto de lo que me quedaba de vida.

64
Y todo porque me quisieras un rato,
aun sabiendo que cuando te fueras
no me quedaría nada,
ni siquiera las lágrimas
con las que se llora lo que se pierde.

65
SILENCIO

De mayor quiero dedicarme al silencio,


a caminar sobre ese fino hilo
que conecta las palabras
a través de espacio mudos
que nadie escucha
y sin embargo,
a los que todos se someten.

A ese hueco por donde entra la luz


cuando todo alrededor se torna oscuro,
en el que aspiras el humo
y dejas que se adentre en tus pulmones.

Ese instante en el que cabe todo


porque ya no hay nada
que merezca la pena decir.

66
ELLA

Hoy he soñado que


seguía siendo ella,
ella como yo la recuerdo,
como la imagino
cuando quiero verla brillar
entre la gente,
tan ella que sería imperdonable
confundirla con otra.
Ella como el agua clara y limpia
de un pozo sin fondo,
memoria de domingo de verano
con la vida por delante,
tan remedio para la soledad.

Y yo sola, tan sin ella,


porque sólo existe cuando la creo,
cuando la sueño,
cuando la recuerdo como la imagino,
ella,
tan distinta a ella,
porque no existe
si no la invento.

67
RAZÓN DE EXISTIR

Si hay algo inevitable es la muerte,


si hay algo que podemos evitar
es haber querido vivir esta vida
de manera distinta
cuando llega la muerte.

Ni siquiera sé por qué estoy segura


de que todo este circo
algún día acabará,
y no nos sucederá a todos
al mismo tiempo.

Supongo que es porque


dejé de ver ciertos rostros,
de escuchar algunas palabras familiares,
porque vi cerrar los ojos a alguien
y no volver a abrirlos.

Por eso también creo en la memoria


como única forma de vida
de lo que perece,
es decir: todo.

Porque he visto a gente marcharse


diciéndome adiós,
con los ojos bien abiertos,
apuntando en otra dirección,
y sólo puedo evocarlos

68
como a los primeros,
cuando los recuerdo.

Quizás por eso esta necesidad


de prolongarme a través de las palabras:
para recordarme que sigo viva
o que alguna vez lo estuve.

69
DESENCUENTRO FORTUITO

Se fue como el sol de verano


un día cualquiera de septiembre,
dejando al desnudo los corazones
que yacen bajo esas pieles bronceadas,
arrítmicas de no latir,
inertes,
con la bravura con la que una última ola
derriba el castillo de arena
que construyó ese niño que llevamos dentro.

Se fue como esas aves que saben


que sólo están de paso,
que ha llegado el momento de desplegar las alas
y emigrar rumbo al sur.

Se fue y se escuchó el silencio de un portazo


capaz de romper cristales.

Y yo me quedé.

Callada, inmóvil,
escribiéndole un poema
en vez de salir corriendo a buscarla.

Ahora me pregunto qué hubiera pasado


si la poesía y yo
nunca nos hubiéramos conocido.

70
CAMINÁBAMOS HACIA LA VIDA...

Caminábamos hacia la vida,


siempre al borde de ver truncada nuestra esperanza.
No estábamos conformes con nada
y sin embargo a veces lo teníamos todo.
Nos daba lástima ver
cómo el amor era un perro callejero
que alguna que otra noche
se acostaba a los pies de nuestra cama
a pedirnos limosna,
y cuando nos sentíamos solos
nos abrazábamos a nosotros mismos
para consolarnos.

Ya no estábamos locos,
solamente habíamos perdido la cabeza,
y más tarde el corazón.
Un día cerró los ojos,
me agarró la mano y me dijo:
‘Me duelen los párpados de imaginar
un futuro que no existe’.
Después se hizo de día
y entre tanta gente ya no pude distinguir sus pasos.

Cerré los ojos y quise imaginarla,


pero al igual que el futuro,
ya tampoco existía.

71
LA PENÚLTIMA

Es hora de embriagarse. Para no ser los esclavos martirizados


por el tiempo, embriagaos constantemente.
De vino, de poesía o de virtud, como gustéis.
CHARLES BAUDELAIRE

Estoy hecha de bares y de humo,


de la espuma de cerveza
que se te queda en los labios
al primer trago,
de fuego y de ceniza,
de huellas en la arena
que se ha llevado el mar
sin decir nada,
de resacas con nombre
y despertares con toda la cara de otra.

Estoy hecha de todas las ciudades


en las que no estuve,
de las que estuve y no me quedé,
de las personas donde quise quedarme
y decidieron irse,
de todo lo que nunca fue de mí
porque no hay quien me lo cuente,
del hoy por ti
y mañana por nosotros;
del viento que arrastra las hojas
hasta las ventanas
por las que se cuela el sol
una mañana de invierno

72
que invita a seguir en la cama
desnudando al tiempo.

Estoy hecha de las sobras


que alguien comió sin ganas
porque no quería tirar a la basura,
de canciones que no acabé
por miedo a que no dijeran nada
o a decir demasiadas cosas
que no quería escuchar.
Estoy deshecha como un puzzle
al que le falta la última pieza
que casualmente
era la primera.

Estoy.

A veces entera, otra a medias,


hasta que me las rompen.

Pero siempre
estoy,
hecha de bares hasta que los cierran,
de humo hasta que se convierte en ceniza,
de la espuma de cerveza hasta que se acaba,

y pido otra.

73
EL EPÍLOGO DE LA LUZ

Las únicas luces que me llevan a casa son semáforos en


rojo.

II

No creo en la luz que me lleva de vuelta a casa. Creo


en el camino de ida en busca de un lugar donde sentirme
en casa. Suele pasar, cuando el tren se queda quieto y des-
de la ventana ves a otro arrancar, tardas unos segundos
en darte cuenta de que eres tú quien no se está moviendo.
Suele pasar, lo mismo, casi igual, con esta carne inerte a la
que llamamos cuerpo cuando nos situamos frente al tiem-
po y lo dejamos pasar. Vivimos a la espera de que una de
estas noches se haga de día, odiamos cada año el invierno
como si fuera la primera vez que se acaba el verano, re-
zamos como si tuviéramos fe, cuando lo que tenemos es
miedo. Estas ansias de volar sólo las calmaría una caída
desde un séptimo piso. Podríamos ser felices, pero esta-
mos demasiado ocupados hablando de la tristeza.
La luz que busco en todas las ciudades me recuerda
a mi mejor momento, pero no lo distingo de los que fue-
ron malos.
Sigo buscando mi casa, y señalando al azar en un mapa
para poder encontrarla. Tengo el viento a favor, todo el
daño que me hicieron lo pagué con amor y cuando me
quisieron sólo supe hacer daño. A este caos sólo podría

74
ordenarlo el silencio, por eso callo, sin otorgar, tú atrévete
a tener la última palabra.

III

A veces me olvido de escribir cuando vivo, las luces de


ciudad se confunden con la luz del final del camino. Los
años cada día pasan más rápido, y a veces los segundos
parecen una eternidad, coger aire no es igual que respi-
rar, la lluvia no es la misma en todas las ciudades, buscar-
te no es lo mismo que encontrarte, caminar no significa
llegar a alguna parte, lo que es no es lo que podría ha-
ber sido, fumar no es cuestión de vicio, preguntar como
respuesta a no saber, olvidar es la tapadera del recuerdo,
estar triste no implica dejar de ser feliz. Ser del aire, estar
en movimiento, volar si te impulsa el viento, casi todo es
cuestión del tiempo, y no basta con el que perdí.
A veces me olvido de vivir y escribo.

IV

Busco una luz que nos lleve de vuelta a casa.Busco un


lugar donde sentirme en casa. Busco sentirme en algún
lugar y ver la luz. No sabes lo que me estás perdiendo des-
de que me busco. No sé lo que me voy a encontrar cuando
te gane, y tu cara me alumbre, y el hogar sea tu abrazo, y
entienda que el lugar de donde soy es de aquel donde te
siento, lo único que perderé entonces es el tiempo, por-
que ya ni siquiera me hará falta.

75
V

A veces imagino una luz que no existe al final de un


túnel que no acaba.

VI

Hay luces que no pueden apagarse


por más que se fundan.

VII

Encontré la luz, aquella que buscaba en todas las ciudades


pero cuando lo hice ya no tenía a quién contárselo.

VIII

Ahora que estoy lejos,


tan lejos de mí,
a ver cómo te explico
que la luz que buscaba
en todas las ciudades
era la que desprendías tú.

76
A PIE DE TODAS TUS PÁGINAS

Prefería el caos, la tormenta, los gritos, la sensación


de estar vivos ante algo que se estaba muriendo,
a esta paz y este vacío.

Estamos hechos de tiempo, por eso estamos perdidos.

Tú buscabas alguien que te llevara al cielo,


yo me conformaba con que no me dejara caer.

El día que tenga que frenar voy a estrellarme.

Tarde.
Esa palabra que utilizan los que no supieron
llegar a tiempo.

Cuidado con lo que sueñas, las pesadillas también


pueden cumplirse.

77

Unos pidiéndote que les salves, y yo suplicándote


que me dejes morir.

Te cogí al vuelo, me faltó saber volar.

Soy quien soy por lo que he sido, no por lo que


nunca llegué a ser.

Las musas no se eligen, las musas nos eligen.

Qué habrá sido de todo lo que nunca fue.

Estábamos hechas la una para nosotras.

Que no cunda la calma, que me da pánico.

78

Cómo iba a encontrar a alguien que no fuera de este


mundo si todos formamos parte de él.

Hemos idealizado tanto al amor que sólo creemos


haberlo encontrado cuando lo hemos perdido.

Ahora que ya eres quien quería que fueras yo no soy


quien quería ser.

No soy ningún Dios pero algún día tendré


que perdonarme.


Después de haber creído mucho en algo empiezas
a creer muy poco en todo.

No es vértigo a saltar, es miedo a las alturas.

Escribo poemas porque los errores no se pueden corregir.

79

Alégrate de verme llorar, reír sé hacerlo


delante de todos.

Detuvimos tantas veces el reloj que se nos olvidó


ponerlo en marcha.

Hoy al mirar nuestras fotos donde antes había flores


vi campos de minas.

A todo sábado le llega su domingo.

No hay peor suicida que el que no le tiene miedo


a la muerte.

Sentirse cerca del cielo también se considera volar.

Las ganas de morir se quitan viviendo.

80

Ya hicimos historia, aunque no haya quien la cuente.

81
ÍNDICE

Costumbre sempiterna.........................................................11
Dicen................................................................................12
Despierta...........................................................................13
Demasiado jóvenes para hacernos viejos...............................14
Eternamente en libertad......................................................15
Mégane del 98...................................................................17
Salitre y sal........................................................................18
Soy yo................................................................................20
Volarás..............................................................................22
Noelia...............................................................................24
Mi despedida.....................................................................26
Gama cromática.................................................................28
Lo cierto es que..................................................................30
Lo que nunca muere...........................................................31
Cinematografía..................................................................33
Razón aquí........................................................................35
Amar................................................................................37
Sé que te conozco................................................................38
Anacronismo......................................................................41
Olvídame de ti....................................................................42
Jaulas...............................................................................44
Mr. Hyde...........................................................................45
La vida por delante............................................................47
El artista...........................................................................49
Diluvio universal...............................................................50
Te debo un invierno...........................................................51
Falta de práctica.................................................................55
Nada................................................................................57
Bang bang.........................................................................58
Vacío existencial.................................................................59
No sé qué título poner a un final..........................................60
Se acabó lo que no se daba....................................................62
Te di..................................................................................64
Silencio.............................................................................66
Ella..................................................................................67
Razón de existir..................................................................68
Desencuentro fortuito..........................................................70
Caminábamos hacia la vida.................................................71
La penúltima.....................................................................72
El epílogo de la luz.............................................................74
A pie de todas tus páginas..................................................77
Amores cronofóbicos
de Lena Carrilero,
número 85 de la Colección Valparaíso de Poesía,
se terminó de imprimir
en los Talleres Gami de Granada
el 2 de mayo
de 2016.