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INTRODUCCION

El presente trabajo tiene la finalidad de aprender acerca de la literatura


infantil, Como al andar se hace el camino, comenzaremos explicando los
términos “literatura”e “infantil”, para finalmente explicar aquello a lo que
llamamos Literatura Infantil. Literatura (a secas): es ‘’el arte de la palabra’’.
Proviene del término latino “litterae”. La literatura está formada por tres
géneros (épica, lírica y dramática). Su principal intención Es la artística y
siempre es ficción.

La literatura infantil propicia al niño una serie de ventajas que le ayudan con
sus procesos socializador, así como también en su formación emocional,
auditiva y lingüística ayuda a que los niños y niñas sientan en un ambiente
mas agradable a sus sentidos permitiendo su persuasión , atención e interés
por aprender de una forma creativa en la que se despierta su curiosidad, por
tal motivo como docentes debemos incorporar la literatura infantil en el
aula, no como un requisito sino como una necesidad del niño que
contribuyen con todo su proceso formativo , es así que esta carpeta se
desarrollara con cuentos , mito y leyendas además d los cantares de gesta.
EL YACURUNA
Es un dios
mitológico que
vive en las
profundidades
de los ríos y los
lagos de la
Amazonía
cerca de
Iquitos. Él
tiene el poder
para
convertirse en
forma humano
dando la
apariencia de ser un hombre guapo. Usando poderes mágicos de
seducción, él a menudo engaña a las muchachas inocentes, haciéndolas
enamorarse de él y seduciéndolos. Una vez que han caído a sus hechizos,
él trae las chicas para su hogar en las profundidades del agua donde se
convierten en los seres subacuáticos parecidos a la Yacuruna, para nunca
más verse otra vez por el mundo exterior. Según esta leyenda de Iquitos,
la Yacuruna es parecida al dios Poseidón de mitología griega. Sus sujetos
naturales son los peces y los reptiles acuáticos. Se dicen que él viaja por
los ríos y los lagos de la amazonía por la noche montando un enorme
cocodrilo negro, adornado con una boa como un collar. Las personas
locales de Iquitos dicen que, durante el día, la Yacuruna duerme en las
profundidades de las aguas, nunca cerrando un ojo.
EL MITO DE ATALANTA
Atalanta fue una heroína vinculada al ciclo arcadio
como relacionada con las leyendas beocias,
consagrada a Artemisa y reconocida por sus
inmejorables habilidades para la caza. Sus orígenes
varían según la versión del mito. Así, puede
considerarse como hija de Yaso, descendiente de
Árcade, y de Clímene, quien era hija de Minia rey
de Orcómeno. Para Eurípides y otros, su padre es
más bien Ménalo, por quien la isla Ménalo fue
nombrada. Sin embargo, la versión más difundida, especialmente desde
Hesíodo, es en la que Atalanta es hija de Atamante y Temisto, gracias a lo
cual se relaciona con la cultura beocia.Su padre quería únicamente hijos
varones y por eso al nacer Atalanta, la abandonó en el monte Partenio a su
suerte. Ella pudo sobrevivir gracias a que una osa la cuidó y la amamantó,
hasta que unos cazadores la encontraron y decidieron criarla.

Una vez que se convirtió en una bella y ágil mujer, Atalanta decidió no casarse
y mantenerse virgen para consagrarse a la diosa de la cacería, Artemisa, a
quien emulaba con sus acciones. Por ello, Atalanta vivía en el bosque cazando
y llegó a ser una de las cazadoras más renombradas de la antigüedad. Como
mujer que era enfrentó muchos peligros, como cuando dos centauros -Reco e
Hileo- quisieron violarla, pero ella siempre pudo defenderse gracias a sus
inigualables habilidades, y mató a los centauros con sus flechas. Su fama se
difundió sobre todo después de participar en la cacería del jabalí de Calidón
y luego de obtener el premio a la carrera en los juegos fúnebres organizados
en nombre de Pelias, donde compitió con Peleo, padre de Aquiles, el de los
pies ligeros, héroe del ciclo troyano.

Además de estar consagrada a Artemisa, lo que implicaba que debía


mantenerse virgen, Atalanta había recibido un oráculo en el que se le
anunciaba que el día en que se casara, iba a ser convertida en animal. Por ello,
y para evitar cualquier pretendiente, anunció que su esposo sería sólo aquel
que lograra vencerla en la carrera, con la condición de que, si ella triunfaba,
debía matar a su oponente. Sin embargo, a pesar del peligro, muchos lo
intentaron e irremediablemente perecieron, pues ella era invencible, aun
cuando la joven siempre le daba alguna ventaja al inicio de la carrera.
Ahora bien, como era de esperarse apareció el joven que logró vencer a
Atalanta en la competencia. En algunas versiones se dice que fue Hipómenes,
hijo de Megareo, o también Melanión, hijo de Anfidamante y por tanto primo
hermano de la cazadora virgen, cuando se la considera hija de Yaso. El apuesto
oponente decidió probar suerte en la carrera para obtener la mano de
Atalanta, pero tenía una gran ventaja y es que llevaba con él unas manzanas
de oro que le había regalado Afrodita, diosa del amor, y que procedían
probablemente del jardín de las Hespérides o de un santuario de la diosa en
Chipre. Durante la competencia, cada vez que Atalanta le iba a dar alcance, el
joven dejaba caer una de las manzanas, que Atalanta se detenía a recoger, ya
sea fascinada por su belleza o incluso dispuesta a dejarse engañar porque
realmente había sido conquistada por el atrevido joven. En fin, como ella se
distraía con cada manzana que caía, el joven pudo vencerla y así obtuvo su
mano. La pareja muy enamorada vivió feliz durante un tiempo, compartiendo
sus cacerías y hazañas. En una de estas persecuciones, los esposos entraron
en un santuario de Zeus (aunque a veces se dice que de Cibeles), y enamorados
como estaban se detuvieron y gozaron de su amor. Zeus montó en cólera por
el sacrilegio y transformó a la pareja en dos leones. Aparentemente, los
griegos creían que los leones no se cruzaban entre sí, sino que lo hacían con
los leopardos, de manera que, al convertirlos a ambos en leones, Zeus estaba
no sólo quitándoles su condición humana, sino condenándolos a una vida
separada. Otra versión de este suceso es que después de la cacería en que el
joven había vencido a Atalanta, éste no había agradecido a Afrodita su ayuda
para poder vencer a la bella muchacha, y entonces la diosa molesta, provoca
la profanación del templo, hecho por el cual Zeus los castiga y los convierte
en leones.Atalanta dio a luz un hijo, Partenopeo, que participó en la primera
expedición de los siete contra Tébas. A veces se dice que este niño fue fruto
de su matrimonio, pero también hay leyendas que indican que es hijo de Ares
o de Meleagro.Atalanta fue tan importante que de hecho hay varios
mitógrafos, como Apolodoro, que la incluyen entre los Argonautas, grupo de
héroes de la antigüedad que partió en un difícil viaje en busca del bellocino
de oro. Ella, como era de esperarse, fue la única mujer que participó en esta
travesía.En Epidauro, estaba la fuente de Atalanta, y se decía que, en una
cacería, la joven tuvo sed por lo que golpeó la roca con su jabalina, de donde
brotó al instante la fuente.

Atalanta es de gran importancia, pues simboliza la mujer contestaria que se


rebeló contra todos los esquemas patriarcales de la Grecia antigua y logró
obtener el respeto de sus contemporáneos, así como de la posteridad.
LA LEYENDA DE LAGUNA DE EL CAJAS
(Autor: CRISTINA RODRÍGUEZ LOMBA)
Si algún día viajas a Ecuador quizá puedas dirigirte al sur del país. Allí, en plena
cordillera de los Andes, hay un hermoso parque nacional que tiene una impresionante
laguna de aguas cristalinas, famosa por su enorme belleza. Se la conoce como la
laguna de El Cajas. Según parece, antiguamente esta laguna no existía. Los mayores
del lugar todavía recuerdan que, donde ahora hay agua, existía una finca enorme que
pertenecía a un rico caballero. Dentro de la finca había una magnífica casa donde
vivía con su familia rodeado de lujos y comodidades. El resto del terreno era un gran
campo de cultivo en el que trabajaban docenas de campesinos que estaban a sus
órdenes.

Cuentan que una calurosa tarde de verano una pareja de ancianos pasó por delante
de la casa del ricachón. La viejecita caminaba con la ayuda de un bastón de madera
y él llevaba un cántaro vacío en su mano derecha. – ¡Querida, mira qué mansión! Vamos
a llamar a la puerta a ver si pueden ayudarnos. Ya estamos demasiado mayores para
hacer todo el camino de un tirón ¡Debemos reponer fuerzas o nunca llegaremos a la
ciudad! La familia estaba merendando cuando escuchó el sonido del picaporte. Casi
nunca pasaba nadie por allí, así que padres e hijos se levantaron de la mesa y fueron
a ver quién tocaba a la puerta. Cuando la abrieron se encontraron con un hombre y
una mujer muy mayores y de aspecto humilde. El anciano se adelantó un paso, se quitó
el sombrero por cortesía, y se dirigió con dulzura al padre de familia.

– ¡Buenas tardes! Mi esposa y yo venimos caminando desde muy lejos atravesando


las montañas. Estamos sedientos y agotados ¿Serían tan amables de acogernos en su
hogar para poder descansar y rellenar nuestro cántaro de agua?

El dueño de la finca, con voz muy desagradable, dijo a la sirvienta:

– ¡Echa a estos dos de nuestras tierras y si es necesario suelta a los perros! ¡No
quiero intrusos merodeando por mis propiedades! Su esposa y sus tres hijos tampoco
sintieron compasión por la pareja. Muy altivos y sin decir ni una palabra, dieron media
vuelta, entraron en la casa, y el padre cerró la puerta a cal y canto. Tan sólo la
sirvienta se quedó afuera mirando sus caritas apenadas. – No se preocupen, señores.
Vengan conmigo que yo les daré cobijo por esta noche. A escondidas los llevó al
granero para que al menos pudieran dormir sobre un lecho de heno mullido y caliente
durante unas horas. Después salió con cautela y al ratito regresó con algo de comida
y agua fresca. – Aquí tienen pan, queso y algo de carne asada. Lo siento, pero es todo
lo que he podido conseguir. La anciana se emocionó.

– ¡Ay, muchas gracias por todo! ¡Eres un ángel!

– No, señora, es lo menos que puedo hacer. Ahora debo irme o me echarán de menos
en la casa. A medianoche vendré a ver qué tal se encuentran.
La muchacha dejó al matrimonio acomodado y regresó a sus quehaceres domésticos.

La luna llena ya estaba altísima en el cielo cuando se escabulló de nuevo para


preguntarles si necesitaban algo más. Sigilosamente, entró en el establo.

– ¿Qué tal se encuentran? ¿Se sienten cómodos? ¿Puedo ofrecerles alguna otra
cosa? La anciana respondió con una sonrisa.

– Gracias a tu valentía y generosidad hemos podido comer y descansar un buen rato.


No necesitamos nada más. El viejecito también le sonrió y se mostró muy agradecido.

– Has sido muy amable, muchacha, muchas gracias. De repente, su cara se tornó muy
seria.

– Ahora escucha atentamente lo que te voy a decir: debes huir porque antes del
amanecer va a ocurrir una desgracia como castigo a esta familia déspota y cruel.
Coge tus cosas y búscate otro lugar para vivir ¡Venga, date prisa!

– ¿Cómo dice?…

– ¡No hay tiempo para explicaciones! ¡Confía en mí y sal de aquí lo antes posible!

La chica no dijo nada más y se largó corriendo del establo. Entró en la casa sin hacer
ruido, metió en la maleta sus pocas pertenencias, y salió por la parte de atrás tan
rápido como fue capaz. Mientras, los ancianos salieron de granero, retomaron su
camino y también se alejaron de allí para siempre. Faltaban unos minutos para el
amanecer cuando unos extraños sonidos despertaron al dueño de la casa y al resto
de su familia. Los pájaros chillaban, los caballos relinchaban como locos y las vacas
mugían como si se avecinara el fin del mundo. El padre saltó de la cama y gritó:

– ¡¿Pero qué escándalo es éste?! ¡¿Qué demonios pasa con los animales?!

Todavía no había comprendido nada cuando, a través del ventanal, vio una enorme
masa de agua que surgía de la nada y empezaba a inundar su casa. Invadido por el
pánico apremió a su familia: – ¡Vamos, vamos! ¡Salgamos de aquí o moriremos
ahogados!

No tuvieron tiempo ni de vestirse. Los cinco salieron huyendo hacia la montaña bajo
la luz de la pálida luna y sin mirar hacia atrás ni para coger impulso. Corrieron durante
dos horas hasta que por fin llegaron a un alto donde pudieron pararse a observar lo
que había sucedido y… ¡La visión fue desoladora! Todo lo que tenían, su magnífica
casa y sus campos de cultivo, habían desaparecido bajo las aguas.

No tuvieron más remedio que seguir su camino e irse lejos, muy lejos, para intentar
rehacer su vida. La historia dice que lograron sobrevivir pero que jamás volvieron a
ser ricos. Nunca llegaron a saberlo, pero se habían quedado sin nada por culpa de su
mal corazón.

Según la leyenda esas aguas desbordadas que engulleron la finca se calmaron y


formaron la bella laguna que hoy todos conocemos como la laguna de El Cajas.
LA YACUMAMA

Tradición, mito o leyenda son los relatos que desde tiempos inmemorables van de
boca en boca entre los habitantes de la selva, estremeciéndolos de pavor,
especialmente en las noches de luna cuando un abuelo los cuenta.

En lo profundo de un bosque impenetrable por su exuberante vegetación, había un


lago muy poco conocido por los que vivían en las proximidades de ese lugar.Simulaba
ser sumamente tranquilo, apacible, en suma, un remanso de paz; pero,
lamentablemente era lo contrario. Así lo aseveraban quienes habían llegado a él, pues
sabían que tenía "madre" y que ella celosamente cuidaba ese lugar, persiguiendo sin
piedad al que por desgracia se atrevía a pescar en sus aguas.

Así llegó cierto día un pescador que siguiendo el curso de un riachuelo desembocó en
él; desde el primer momento que lo vio, se sintió feliz porque creía que era el primero
en llegar y pensó: al fin podré realizar una "pesca milagrosa" en esta laguna olvidada,
que debe estar llena de peces. Infelizmente no fue así; al penetrar en el lago, lo
primero que hizo fue ubicar un lugar para arrojar su tarrafa y aunque se sentía
intrigado por el movimiento del agua, siguió remando confiado; pero el vaivén
continuo de su canoa siguió preocupándole hasta que sintió que algo salía del fondo
del lago. Rápidamente volvió para averiguar… ¿qué era eso?, y vio una terrible cabeza,
suspendida a casi un metro de altura sobre la superficie del agua moviendo su
monstruosa figura de orejas paradas y sacando su lengua puntiaguda.
Inmediatamente dio vuelta su canoa, metió su remo con fuerza hasta el fondo del
agua para impulsarse mejor y en esos instantes apremiantes para colmo de males,
notó que las plantas de la orilla venían a su encuentro, cerrándole el pase como si
obedecieran a no sé qué designio; terriblemente asustado, giró su cabeza para ver
que ocurría con la fiera y comprobó que ella le perseguía a toda velocidad.En ese
momento, aterrorizado levantó sus ojos al cielo y clamó ayuda al Dios Todopoderoso,
convencido que él no podía hacer nada para librarse con vida de ese monstruo
lacustre. Y realmente, el Señor escuchó su súplica, porque inexplicablemente
cayeron al lago cuatro sachavacas peleando y mordiéndose como fieras, produciendo
un tremendo ruido.

Ese terrible estruendo asustó a esa serpiente, que no era otra cosa que la terrible
Yacumama, que velozmente se sumergió en su lago. Incomprensiblemente, las plantas
acuáticas también volvieron a su posición inicial y todo quedó en calma, pues hasta
las sachavacas se escaparon viendo a la horrible Yacumama.

El pescador que advertía estupefacto todo cuanto sucedía. No quiso perder un


segundo más, y se alejó de este fatídico lago, antes que la Yacumama le cerrara el
paso nuevamente. Lamentablemente no llevó ni un solo pez, porque "la madre" de esa
laguna no quiso regalarle sus pacos, sardinas, sábalos, bujurquis, lizas y gamitanas.

AI respecto, se cuenta que cuando alguna persona común se acerca a las orillas y
penetra a esos lagos encantados, se desata sorpresivamente una tormenta infernal
que hace zozobrar la embarcación y la persona se ahoga irremediablemente.
LA LEYENDA DEL DORADO: PAITITI

Desde los lejanos tiempos de la Conquista se ha hablado de la existencia de "ciudades


perdidas", del legendario Paititi y de las fabulosas riquezas escondidas entre la
floresta del Departamento de Madre de Dios, encaramadas en las estribaciones de
los Andes que penetran como espolones en la selva virgen.
Numerosas han sido las expediciones que se han realizado para encontrarlas, sin que
ninguno de los exploradores las haya localizado hasta ahora. Al respecto dice el
Padre Aza en sus "Apuntes para la Historia de Madre de Dios", que el Padre
Cenitagoya, también misionero dominico, le informó sobre monumentos de
respetable antigüedad encontrados en una expedición al río Pantiacolla, cuando se
estableció la Misión que lleva el mismo nombre. Dichos restos, de los que antes no
se tenía noticia alguna, consisten en inscripciones y figuras grabadas en roca en una
tensión de once metros de largo por dos de ancho.
La codicia de los conquistadores españoles por el oro y el deseo de los indígenas de
deshacerse de ellos, dieron lugar en los primeros años de la conquista a la
proliferación de leyendas sobre imperios de fabulosas riquezas y bellas mujeres,
enclavados en la espesura de la selva. Uno de los más interesantes relatos de este tipo
es el del Imperio del Paititi, recogido y mencionado por primera vez por Alvarez de
Maldonado al retorno de su desgraciada aventura al río Madre de Dios, o
Amarumayo, que era el nombre con que los Incas conocieron este río.
La confusa idea, que por entonces se tenía de la región, hace que en los relatos de la
época se atribuya a los ríos fantásticos recorridos por lejanos lugares. Y así, en la
versión dejada por Alvarez de Maldonado sobre su expedición se mezclan y
confunden los ríos Apurimac, Jauja, Jircas, Amarumayo, Manu, Etc. El hecho es
que según esta leyenda del Paititi, en la confluencia del Madre de Dios y el Beni, con
el río Mantaro, que se suponía se prolongaba hasta el interior de la selva amazónica,
había un imperio en el que se habían originado los incas, quienes a su vez habían
fracasado más tarde en el intento de conquistar a sus supuestos antecesores Como
había sucedido con anteriores leyendas, el mito del Paititi se propagó y dio lugar a
muchas tentativas de penetración en la selva de esa región, conocida también como
región de los mojos, parte de las cuales se encuentra hoy en el territorio de Bolivia,
en busca de las riquezas que se suponían existía allí. Desde Cochabamba y Santa
Cruz salían también con frecuencia expediciones para explorar la selva amazónica,
actividad que cobró inusitada intensidad cuando se generalizó la leyenda del Paititi
y así, la mayoría de los gobernadores de Santa Cruz hicieron constantes intentos de
penetrar en la región de los Mojos y reducirlos.
Tal fue el interés que se puso en estas andanzas que aún el presidente de la Audiencia
de Charcas, Juan de Guizarazu, preparó una expedición que no llegó a realizar, pero
originó que reuniera una importante documentación sobre todas las tentativas que
hasta entonces se habían realizado y sus resultados.
Entre los documentos que reunió, está el relato del cura de Mataca, Diego Felipe de
Alcaya, quien dice que los Incas penetraron a la región de Mojos y sostuvieron
cruentas luchas con invasiones de guaraníes. Dice también Alcaya, que un general
incaico, sobrino de un emperador y llamado Mango, logró someter a los indios del
Paititi y su imperio llegó a tener una gran extensión.
El Conde de Castelar envió un cronista al Rey, en el que se indica la región de lo s
ríos Madre de Dios, Beni, Mamoré y Andera y según este croquis, la región central
del Imperio del Paititi se encontraría en la confluencia de los ríos Beni y Mamoré en
zona que es boliviana. Pese a las numerosas expediciones realizadas por los
españoles a la zona del supuesto imperio, nunca se llegó a encontrar indicios de su
existencia.
EL BUFEO COLORADO

Al delfín rosado del Amazonas la gente lo llama, simplemente, bufeo


colorado y así lo distinguen de sus otros hermanos que son de color gris. La
leyenda de que el bufeo, como ser o duende “encantado” que es, puede
transformarse en un hombre “gringo” al que le gustan las mujeres jóvenes y
lindas. Así, con esa apariencia, suele presentarse a la fiesta en la que participa
la chica elegida. Como viajero de paso, baila y enamora a la muchacha,
invita a beber a todos los participantes y así se gana la simpatía general. Pero
él no come ni menos bebe licor, porque si se emborracha, se rompería el
encantamiento y se descubriría quién es.

Cuando la muchacha ya es la enamorada del bufeo, él la colma de regalos y


atenciones. La visita siempre por las noches y se marcha antes del amanecer.
Así poco tiempo, la mujer enamorada empieza a mostrar una conducta
extraña, porque quiere permanecer todo el tiempo junto al río y si esta
situación no es notada a tiempo por sus familiares y no la mandan a curar a
un buen chaman, puede terminar desapareciendo, ya que en su deseo de
estar siempre junto a su gringo “bufeo” enamorado, terminará arrojándose
al río para no salir jamás.
EL AYAYMAMA
Cuenta la leyenda que una epidemia estaba acabando con la gente de una
comunidad nativa. que la madre de dos niños, sintiéndose con los primeros
síntomas de la enfermedad, quiso salvar del mal a sus pequeños y entonces
los llevó al monte, muy lejos y los dejó en ese lugar. cerca de una linda
quebrada, abundante en peces y árboles frutales. con gran pena los dejó,
sabiendo que no los volvería a ver más. ellos jugaron, comieron frutos y se
bañaron en la quebradita, pero ya en la noche sintieron la falta de su madre y
partieron en su búsqueda, pero se perdieron en el monte.
Asustados, llorando de pena decían cómo no ser aves para poder volar donde
mamá. Y el dueño del monte tuvo pena y los convirtió en avecitas y ellos
volaron, pero cuando llegaron a su pueblo vieron que ya nadie vivía, todos
habían muerto. Desde entonces no dejan de volar y volar, y cuando se posan
en lo alto de un árbol, cansados de buscar a su madre, hacen oír su canto
lastimero ayaymamá... ayaymamá...
Otra versión de esta leyenda es:
La leyenda del Ayaymama, narra el abandono de dos niños en la selva tras
perder a la mamá. La madrastra y el papá dejan a su suerte a los menores en
la montaña simulando un paseo. Los niños se volvieron en pajaritos y en una
noche de luna volaron hasta el techo de la casa de la madrastra y emitieron su
canto:
Ayaymama, Huischuhuarca: Nuestra madre ha muerto y nos abandonaron
.
Literatura
infantil
UNIVERSIDAD NAIONAL DE PIURA
ESCUELA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN INICIAL
“Educación Inicial dejando huellas”

o CURSO: LITERATURA INFANTIL

o DOCENTE: ADOLFO VENEGAS

o ALUMNA: ROMERO HOLGUIN KATHERINE

PIURA, ENERO DEL 2018

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