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UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA

DEPARTAMENTO DE HISTORIA

LÍNEA DE INVESIGACIÓN: TEORÍA DE LA HISTORIA E HISTORIOGRAFÍA

Coordinador: Dr. Luis Vergara


Investigadores participantes: Dr. Alfonso Mendiola
Dr. Luis Vergara

Breve noticia sobre la línea de investigación

Ya que la teoría de la historia actual se hace desde el llamado giro historiográfico, la

problemática que se abordA en esta línea de investigación se centra en reconstruir la

relación que se da en la ciencia histórica entre lugar de producción, prácticas de producción

y escritura, todo ello referido al discurso histórico.

Por teoría de la historia no nos referimos a una esfera ontológica de la realidad, esto

es, no se trata de estudiar cómo por medio de la acción los grupos sociales hacen la historia,

sino a una esfera epistemológica del modo cómo procede la investigación en la ciencia de

la historia. Esta distinción conceptual es necesaria porque en español se usa la misma

palabra, historia, para referirse al objeto de estudio que a la ciencia. En esta línea de

investigación lo que se persigue es reflexionar sobre la forma en que la ciencia de la

historia produce y verifica sus conocimientos. Si, y sólo si, cuando el estudio de la

epistemología de la disciplina de la historia obligue a tratar cuestiones ontológicas (por

ejemplo, la relativa a la realidad o modo de existencia del pasado) serán éstas abordadas.

Esta distinción entre ontología y epistemología, surgió con toda claridad con la aparición de

las ciencias en la modernidad, pues la emergencia de un conocimiento con pretensión de

validez pero sustentado en la experiencia trajo consigo la necesidad de las teorías del

conocimiento, esto es, toda proceso de investigación científico-moderno exige una

reflexión sobre sí mismo. A esta reflexión epistemológica es a lo que llamamos teoría de la


historia, dicho de otra manera, la teoría de la historia es una reflexión sobre la praxis de

investigación de la ciencia histórica. En consecuencia lo que pretende esta línea de

investigación es reflexionar sobre el modo en que se produce el conocimiento en la ciencia

de la historia. Pero el modo de reflexionar sobre este tipo de conocimiento, ya no puede ser

sólo filosófico-epistemológico, como lo fue en el siglo XIX, sino que debido a los cambios

ocurridos en el siglo XX (ejemplo, el giro lingüístico), debe ser socioepistemológico. Estas

consideraciones permiten ahora una mejor formulación del tema de investigación: el

estudio de la praxis de investigación de los historiadores desde una aproximación

socioepistemológica.

En consecuencia con lo anterior, es de esperarse que esta líne de investigación de lugar

a aportaciones de los sigueintes tipos::

- Participación de alto nivel en los debates contemporáneos en materia de teoría de la

historia.

- Difusión permanente de lo generado en dichos debates.

- Enriquecimiento significativo de la docencia en materia de teoría de la historia.

(Actualmente hay cinco asignatura obligatorias en este campo en la Licenciatura en

Historia ofrecida por la UIA, dos en la maestría y una en el doctorado; en adición esto,

los contenidos de los seminarios de investigación -dos en la Licenciatura, cuatro en la

Maestría y tres en el Doctorado- pueden, de conformidad con los intereses de

estudiantes y académicos, versar también sobre esta temática).

El primer beneficio es para el propio oficio de historiador, pues una práctica sin

teoría sería ciega. El segundo beneficio es el que se deriva de toda operación reflexiva. La

reflexividad permite descubrir los límites de todo explicación de los acontecimientos

sociales, esto es, favorece el diálogo en la sociedad actual. Y, el tercer beneficio,


específicamente social, se encuentra en repensar las funciones sociales de la profesión de

historiador en el nuevo orden del mundo.

En esta línea de investigación se podrían generar propuestas relativas a la

comprensión de la forma/contenido del discurso histórico y del efecto de su recepción sobre

la conciencia histórica y la acción por ella informada.

Proyecto: “La observación de segundo orden en la escritura de la historia”


Investigador: Dr. Alfonso Mendiola

Francois Dosse, en su libro L’histoire ou le temps réfléchi, siguiendo a Pierre Nora,

sostiene que la investigación histórica sólo será posible de aquí en adelante si se vuelve

reflexiva, o dicho de otra manera, si asume el giro historiográfico. Este nuevo imperativo

categórico, que se dibuja en el territorio del historiador, se puede únicamente enfrentar con

éxito si se parte de una teoría de la historia que introduzca al historiador, en tanto que

observador empírico, en la construcción de su conocimiento. Es decir, sólo con una

epistemología que recupere al narrador en su narración será posible pensar el pasado como

construcción y no como algo dado. Por ello, las epistemologías de las últimas décadas han

venido elaborando una teoría reflexiva de la realidad , en la cual la realidad aparece como

una construcción que se realiza por medio de una operación peculiar: la observación. La

observación normalmente se distingue de la acción o del hacer. Por un lado, la observación

se concibe, comúnmente, como pasiva y, por lo tanto, receptiva; mientras la acción se

representa como productiva. En este caso no va a ser así. Antes que nada la observación la

vamos a entender como una operación, es decir, cuando se observa se realiza algo. De lo

anterior se deriva lo siguiente: la observación no es pasiva sino activa. Por ello, cuando

afirmamos que la realidad es realidad observada, nos referimos a que “lo real” sólo se hace
presente cuando se ha realizado una operación particular, la cual denominamos

observación.

Precisemos un poco más, lo real existe como aquello a lo que nos referimos por

medio de una operación que es una observación. De esta manera, sólo se tiene acceso a “lo

real” si se repite la operación específica que lo instituyó en tanto que tal. El entender la

realidad como el resultado de la operación de observar nos exige que elaboremos un

concepto abstracto de observación, el cual trascienda la distinción clásica entre actuar y

observar, es decir, que parta de que el actuar es también una forma de observar. Por razón

del nivel de abstracción en que se debe construir la noción de observación, es necesario

aclarar quién es el soporte de esta operación (la observación) cuando nos referimos a la

ciencia de la historia. Estamos acostumbrados a referir toda observación al sujeto

individual, al aparato psíquico, y de esta manera reducir toda observación a una forma de

percepción. Si es cierto que los sistemas psíquicos observan, sin embargo hay que tomar en

cuenta que lo hacen por medio de la conciencia y a través de ideas; mientras que cuando

nos referimos a la operación historiográfica estamos hablando de una disciplina científica,

y ésta, como toda ciencia, observa por medio de comunicaciones y no de percepciones.

Con esto queremos decir que las observaciones que hace la historia, en tanto que ciencia, se

notifican por medio de textos impresos, y por lo tanto, no se quedan en el interior de la

conciencia del investigador individual. Por ello es necesario hacer la siguiente precisión

con respecto a la operación de la observación: hay distintos sistemas que observan (el

psíquico, el biológico, el social, etc.). Pero puntualicemos de inmediato con respecto a

nuestro tema: no es el historiador como individuo aislado, en su interioridad y privacidad,

el que observa, sino es la ciencia de la historia la que observa, la cual en la modernidad

tiene una estructura operativa específica. No se escribe historia porque se crea estar
escribiendo historia, sino porque uno se sujeta a una serie de procedimientos que la

disciplina de la historia ha venido conformando desde que ella apareció a fines del siglo

XVIII. La historia como disciplina científica es un saber narrativo acerca del pasado con

pretensiones de validez, en consecuencia, hacer historia consiste en sujetarse a una serie de

procedimientos que se han formulado comunitariamente. Por eso partimos de la siguiente

tesis: la que observa es la operación historiográfica, y esta operación particular la lleva a

cabo la sociedad desde uno de sus subsistemas funcionales (el de la ciencia). De esta

manera, si nos preguntamos quién observa cuando se hace historia, debemos concluir: la

ciencia de la historia, y aún más, no lo hace por medio de ideas o percepciones propias de la

conciencia, sino por medio de comunicaciones propias de la sociedad, y en este caso,

comunicaciones impresas, propias de las ciencias modernas.

Proyecto: “La producción textual del pasado II”


Investigador: Dr. Luis Vergara

Mi tesis de doctorado, "la producción textual del pasado. una lectura crítica de la teoría de

la historia de paul ricoeur" (1999), consistió de tres partes: a) una exposición de la teoría de

la historia de paul ricoeur (anterior a lo expuesto en su libro "la memoria,la historia,

elolvido" (2000), en ese tiempo aún inédito); b) la construcción de un marco teórico

(ontológico) distinto delasumido por ricoeur; c) una lectura crítica de la teoría de la historia

de ricoeur desde la perspectiva del marco teórico alterno. en 1994 se ha publicado mi libro

La producción textual delpasado I, que es una versión muy ampliada de la primera parte de

mi tesis. Este proyecto de investigación consiste en retomar la segunda parte de la tesis y

reescribirla ampliándola muy considerablemente y atendiendo a lo expuesto por Ricoeur en

materia de teoría de lahistoria en La memoria, la historia, el olvido.