You are on page 1of 12

USO DEL AGUA EN MINERÍA

DESAGÜE

Las fosas abiertas para llevar adelante la extracción de los minerales, especialmente en zonas
montañosas como Los Andes, son a menudo excavadas varios cientos de metros dentro de roca
fracturada y fallada, lo que permite que el agua subterránea fluya hacia el tajo. Esta agua debe ser
bombeada hacia fuera para permitir que la minería se lleve a cabo dentro de la fosa. A menudo
este bombeo (desagüe) debe realizarse durante décadas. A largo plazo, el bombeo de las fosas
disminuye los niveles generales de agua subterránea en la región, normalmente reduce o seca los
flujos de los manantiales y puede reducir el caudal de los cursos de agua en las zonas circundantes
a la fosa. La reducción de los niveles de agua subterránea también disminuye los niveles de agua
en los pozos domésticos y agrícolas cercanos, haciendo que se sequen, o que requieran ser
cavados a mayor profundidad para permanecer funcionales.

CONSUMO EN LAS INSTALACIONES DE LA MINA

Las operaciones mineras modernas a cielo abierto utilizan enormes cantidades de agua de
manera diaria. Se requieren enormes cantidades de agua para operar las plantas procesadoras de
minerales y para rociar sobre los caminos de la mina para suprimir el polvo. Además, las
operaciones mineras modernas requieren grandes volúmenes de agua para beber, para
saneamiento, etc. en las instalaciones de trabajo. Por lo tanto, aumentan la competencia por el
agua con los otros usos, tales como los agrícolas, domésticos, municipales, otros usuarios
industriales, etc.

Con frecuencia, especialmente en países en vías de desarrollo, no se requiere que los proyectos
mineros paguen por el agua que utilizan, mientras que otros usuarios si, o los operadores mineros
pagan tarifas significativamente menores. Muy a menudo, a las compañías se les permite auto-
monitorear su consumo de agua, teniendo luego que proporcionar (a veces) la información a las
entidades gubernamentales. Además, los operadores mineros recogen todos los datos
ambientales acerca de las cantidades y calidad de aguas superficiales y subterráneas (incluyendo
manantiales) disponibles en la región de las minas, y las que se encontraban disponibles previo al
inicio de las operaciones mineras. Por lo tanto, hay poca o ninguna verificación independiente del
consumo real de agua, de los cambios en las cantidades de agua disponibles, o de los impactos en
la calidad del agua (véase más abajo).

A menudo, se les puede llegar a requerir a las compañías que abonen un monto mínimo por las
aguas superficiales, pero no se les requiere pagar por el uso de las aguas subterráneas. Así, las
compañías pueden construir pozos de extracción alrededor de los márgenes de lagos, o a la orilla
de ríos, indirectamente tomando aguas superficiales al “convertirlas” en aguas subterráneas.
EL CONSUMO DE AGUA EN LA MINERIA FORMAL
Campamentos:

 Bebida
 Cocción
 lavado,
 riego y baños.
 volúmenes poco significativos frente al total consumido en una operación minera.

Minería a cielo abierto

Su uso principal de agua es en el riego de vías internas para reducir el polvo en suspensión. Cifras
disponibles indican que el agua utilizada en riego de caminos puede variar entre cero y el 15% del
consumo total de agua de una operación minera.

Minería subterránea

Es reducido y el problema consiste más bien en extraer el agua natural apozada al fondo de los
trabajos, la que puede provenir de lluvias o de acuíferos afectados. El sitio de extracción del
mineral puede tener circulación interna de agua, de origen subterráneo (afloramientos), o de
precipitaciones. Su volumen puede aumentar o disminuir, de acuerdo con la mayor o menor
capacidad del sitio para que el flujo circule.

USO DE AGUA EN PROCESOS MINEROS

1. Plantas de concentradoras:

El procesamiento de minerales representa el mayor consumo de agua con respecto a los


volúmenes totales. Involucra la trituración (chancado) y molienda del mineral luego la flotación,
clasificación y espesamiento.

2. Su mayor consumo se da en la flotación, el transporte de concentrados y desechos


(relaves) y la evaporación e infiltración en los tranques.

Con frecuencia el mineral es acondicionado previo a la molienda. La flotación del mineral es físico-
química: consiste en extracción no del mineral como tal, sino que de partículas del mineral que lo
contienen en combinación con azufre. Ello significa que se le agrega agua en exceso y algunos
reactivos que son importantes en la flotación. y por lo general en un pH alcalino (10 a 11). Por lo
tanto es necesario añadir algún reactivo, usualmente cal, para elevar el pH desde 7 que contiene el
agua natural, hasta 10 ó 11. El producto de estas plantas de flotación es un concentrado que
contiene entre 20 y 40 por ciento de mineral

Como se observa en el Gráfico.1, la flotación se realiza a una tasa que varía entre un 25% y un 40%
de sólidos, para obtener una recuperación más alta del mineral. Con estos valores, los
requerimientos de agua durante la flotación pueden variar entre 3 y 1,5 m3/ton de mineral.
La zona A corresponde a rangos de operación típicos para el proceso de flotación

La zona A corresponde a rangos de operación típicos para el proceso de flotación. Una vez
terminado este proceso se lleva la pulpa de concentrados a espesamiento (zona B), que significa
aumentar el porcentaje de sólidos a entre 40% y 60%, con la consiguiente recuperación de agua, y
finalmente, la pulpa de concentrados se lleva a filtración (zona C), donde nuevamente se recupera
agua, quedando los concentrados con porcentajes de humedad del orden del 10%.

El agua del proceso de flotación se usa también para transportar los concentrados y los materiales
de desecho hacia el tranque de relaves. Según la distancia entre la concentradora y las
instalaciones de filtrado y almacenaje, las aguas residuales pueden o no ser recirculadas al
proceso. Cuando ello no es posible, una parte del agua se destina a uso industrial y el resto se
devuelve al ambiente bajo condiciones controladas.

Una parte importante del agua que se utiliza en la flotación pasa a formar parte de los desechos o
relaves, jales, colas, etc., que se envían a la etapa de espesamiento para recuperar una parte del
agua que contienen. Los relaves se descargan en tranques (represa), que contienen el efluente,
permiten la sedimentación de los finos en el depósito y retienen los más gruesos en el muro. Así se
recupera el máximo volumen posible de las aguas claras, las que, cuando hay factibilidad
económica, se retornan al proceso de flotación, reduciendo el consumo de agua fresca. Los
tranques modernos tienen impermeabilización del muro de partida; y en el fondo o base del muro
de contención se consideran drenes (dedos o camas drenantes) para interceptar posibles
filtraciones al acuífero.

Las pérdidas asociadas a los relaves son: el líquido no recuperado que se evapora, descarga,
retiene o infiltra. El consumo real de agua fresca en las plantas concentradoras es del orden de
0,79 m3/ton de mineral . Maximizando la recirculación desde los espesadores y tranques, evitando
fugas y minimizando evaporaciones es posible alcanzar valores en torno a 0,36 m3/ton de mineral
EL AGUA SE PIERDE EN EL PROCESAMIENTO DE MINERALES POR

Evaporación, en tranques, espesadores y acopio de mineral o concentrado. La comercialización de


los concentrados se hace con humedades que fluctúan entre 8 y 12%. La evaporación depende del
nivel de humedad ambiental de su ubicación Infiltración producida hacia los acuíferos y pueden
ser absorbida en los suelos o evaporadas. Sin embargo, una parte del agua puede recuperada en
las napas.

Secado del concentrado previo a la fusión. El mineral debe alimentar a los hornos de fusión con la
menor cantidad de agua posible (secado a muerte) para aprovechar al máximo el combustible y las
reacciones exotérmicas de la fusión. Cuando tranques o espesadores están a menor altura sobre
el nivel del mar que la a planta concentradora, resulta demasiado caro bombear agua de vuelta al
proceso. Caso contrario, el agua que se recupera puede ser reutilizada en el proceso. Ejemplo:
Chuquicamata, Escondida, Candelaria y Pelambres. Peñoles

Al descartar agua de tranques debe considerarse que los niveles de metales o sales de estas aguas,
denominadas “aguas claras”, no siempre son adecuadas para su uso en agricultura. Estas son
reutilizadas en la planta de flotación y en algunos casos, por altos costos económicos (gran
distancia entre el tranque y la planta) se destinan a uso en riego (previo cumplimiento de normas)
o al humedecimiento de caminos donde transitan vehículos (poco frecuente).

Existen dos formas de transportar el concentrado desde las plantas a las fundiciones o a un
puerto, mediante camiones o trenes, y mediante un mineroducto. Con objeto que el concentrado
fluya a lo largo del mineroducto es preciso agregar agua. En promedio, el agua utilizada en éstos
representa entre un 4 y un 6% del total del agua consumida en las respectivas plantas
concentradoras.

Fundiciones tiene dos etapas (fusión y conversión) en diversos reactores y da origen al cobre
blíster o a ánodos. El concentrado obtenido en las plantas concentradoras se seca hasta obtener
un 0,2% de humedad y luego se funde a altas temperaturas. Para hacer más eficiente las
reacciones de fusión, es necesario producir oxígeno, proceso que requiere de la utilización de
agua. 2. Una parte fundamental de la fusión consiste en la recuperación del S. contenido en el
concentrado, el que durante la fusión se transforma en anhídrido sulfuroso (SO2). Los gases
calientes generados en el proceso (con una temperatura superior a los 1.200ºC) se refrigeran ,
enfrían y lavan con agua.

El consumo de agua en enfriamiento de gases puede variar considerablemente de una fundición a


otra. 3. Se pueden utilizar intercambiadores de calor más eficientes en el enfriamiento,
reduciendo de esta forma el consumo. El producto de la fusión, denominado eje o mata, se lleva a
la tapa siguiente que es la conversión. produciendo cobre metálico líquido en forma de cobre
blíster, no refinado, el cual se lleva a una etapa de pirorefinación donde se obtiene el cobre RAF, el
cual es moldeado en placas gruesas, en forma de ánodos, los cuales son enviados al proceso de
electro-refinación. En la actualidad, las fundiciones presentan un consumo promedio de agua
fresca que varía en torno a los 3,6 m3/tms de concentrado fundido
La refinación electrolítica es el último proceso pirometalúrgico de recuperación del cobre. Hay una
disolución electro química de los ánodos provenientes de la fundición para de eliminar las
impurezas, principalmente metálicas, que son del orden de 0,1% a 0,3%, y depositar el cobre puro
en los cátodos. En la electro-refinación las pérdidas de agua se producen por: la evaporación y
descarte de soluciones. La primera ocurre en la parte superior de las celdas electrolíticas y se ve
exacerbada por la temperatura del electrolito que es de aproximadamente 60°C.

En la actualidad se utilizan pequeñas esferas plásticas que flotan sobre el electrolito y reducen la
evaporación en forma sustancial. El descarte de soluciones debe realizarse debido a que el
electrolito se va concentrando en metales y elementos no deseados, tales como, el arsénico y el
antimonio, y debe limpiarse en celdas especiales mediante un proceso de electro obtención.

Al cabo de las diversas etapas de limpieza siempre hay soluciones que contienen impurezas y por
lo tanto no pueden ser recicladas Los consumos y pérdidas de agua más relevantes en fundiciones
y refinerías están dadas por la generación de oxígeno, el que es necesario para hacer más eficiente
las reacciones de fusión, el secado del concentrado, la evaporación, la fusión del concentrado, el
lavado de gases en la planta de ácido que tiene por objeto remover las partículas de sólidos que
vienen entrampados en los gases, donde se produce un efluente ácido, y el descarte de
soluciones.
Proceso hidrometalúrgico Los procesos de lixiviación, extracción por solventes y electro obtención
para la producción de cobre se utilizan desde la década de los 60. Inicialmente, la recuperación de
cobre se hacía a partir de minerales oxidados de cobre. Desde la década de los 80 también se
produce cobre por la vía hidrometalúrgica a partir de algunos sulfuros secundarios, principalmente
la calcosina. Durante los 90 este proceso se ha ido aplicando en un creciente número de minas,
debido a que su costo de operación es más bajo que aquel de la vía pirometalúrgica.

El proceso consiste básicamente en que el mineral extraído de la mina se chanca y posteriormente


se aglomera con el objeto de que, al construir las pilas de lixiviación, la solución lixiviante pueda
percolar y entrar en contacto con las diversas partículas que contienen mineral. Durante la
aglomeración el mineral se contacta con una solución que contiene ácido sulfúrico a fin de
comenzar el proceso de disolución del cobre. Luego de la aglomeración, el mineral que contiene
aproximadamente un 10% de humedad, se acopia en pilas de unos pocos metros de altura (dos a
diez metros), dependiendo de las características del mineral y del lugar y se riega la superficie
superior con una solución ácida.

Dicha solución percola al interior de la pila y junto al oxígeno produce la oxidación de los sulfuros
secundarios y óxidos de cobre. Este proceso se puede acelerar con la inclusión de otros agentes
oxidantes tales como ión férrico o bacterias. Las pilas se construyen sobre una superficie
impermeabilizada con el objeto de recuperar la totalidad de las soluciones y al mismo tiempo
evitar la contaminación de aguas superficiales y subterráneas. La solución recuperada en la parte
inferior de las pilas contiene una pequeña concentración (1 a 3 g/l) de cobre, y previo a
recuperarlo mediante electroobtención, es preciso elevar su concentración en la solución. El
aumento de la concentración se realiza mediante el proceso de extracción por solventes (SX), el
que consiste en la extracción del cobre de la fase acuosa a una fase orgánica y posteriormente la
re-extracción del cobre desde la fase orgánica cargada con cobre a una nueva fase acuosa.

La concentración del cobre en esta nueva fase acuosa, al cabo del proceso de extracción por
solventes, es de aproximadamente 40 g/l. Esta solución denominada “fase cargada”, se lleva a la
planta de electro obtención.

En la extracción por solvente (SX), una vez que la solución proveniente de la lixiviación es
descargada del cobre, se reacondiciona su pH y se reutiliza en el riego de las pilas. En definitiva, y
al cabo de algunos ciclos, la solución contiene bastantes impurezas que se han ido incorporando
por la disolución de las pilas. Normalmente, estas soluciones se descartan agregándolas a una pila
de la cual ya se extrajo todo el cobre presupuestado. Como la base de estas pilas es impermeable,
el destino de la solución de descarte es la evaporación. Las impurezas quedan atrapadas en la pila
de descarte, la que se denomina ripio. Por último, la solución cargada con cobre que ingresa a la
planta de electro-obtención, previo filtrado para eliminar impurezas sólidas, es sometida a electro-
depositación (EW), generándose oxígeno en el ánodo insoluble (aleación de plomo) y
depositándose el cobre metálico en el cátodo. El producto de la planta de electro-obtención es
cobre de alta pureza. En la planta de extracción por solventes (SX), debido a la degradación de los
reactivos orgánicos y por la contaminación de la solución, se descartan las soluciones orgánicas
después de numerosos ciclos. Durante la vida útil de estas soluciones, éstas son lavadas, y el agua
requerida para ello es cuantiosa.
EL AGUA ES FUNDAMENTAL PARA TODOS LOS PROCESOS
 Riego caminos,  Flotación,
 Abatimiento polvo de chancado,  Lixiviación,
 Gravimetría,  Extracción por solventes,
 Clasificación,  Fundición,
 Molino,  Refinería,
 Transporte de pulpa,  Consumo humano, etc.
Una gestión de agua en minería requiere lo siguiente :Gestión eficiente y integral del agua a lo
largo del proceso.

Eficiente

Aprovechar el agua disponible para el proceso metalúrgico al máximo: −Reciclaje y reutilización


del agua siempre que sea posible, −Reducción del consumo de agua, −Aumento de la
productividad del agua disponible, −Impedir la contaminación y minimizar el impacto ambiental

Integral

Gestionar el uso de agua tomando en cuenta las necesidades de otros consumidores y del
ambiente. – Medicinal, – Minero, – Recreativo, – Turístico y – Transporte. – Poblacional, – Agrario,
– Acuícola y pesquero, – Energético, – Industrial,

El excedente de agua debe ser depurado y posteriormente vertido, cumpliendo con las normas
correspondientes.

Gestión del agua

El tratamiento de agua implica procesos físicos y químicos, − Neutralización, − Osmosis inversa, −


Filtración, − Sedimentación, − Separación líquidos solidos, Precipitación selectiva, – Extracción por
resina, – Biooxidación y reducción, – Carbón activado, etc.

Es importante el uso de indicadores de consumo y calidad de agua para la medición, análisis y


monitoreo de los procesos.

Ventajas

 Gestión integral del recurso hídrico, tomando en cuenta las diferentes fuentes de agua y
los distintos consumidores.
 Reducción de costos en el tratamiento de efluentes. Reciclaje y reutilización de efluentes.
 Aumento de la eficiencia del uso de agua.
 Automatización del manejo de aguas y monitoreo remoto de los parámetros e
indicadores.
 Servicios de laboratorio para comprobar el correcto funcionamiento de planta, optimizar
procesos de producción y certificar el cumplimiento de normas legales.

EL AGUA ES UN RECURSO COMPARTIDO


Es necesario para sostener la vida y el acceso a este recurso es un derecho humano básico. Las
comunidades, los gobiernos y las empresas del mundo están cada vez más preocupadas por la
calidad y disponibilidad del agua.la minería usa el 5% del agua a nivel mundial, pero el sector
recibe a menudo la mayor parte de la culpa de los impactos negativos, incluso cuando otros
sectores están utilizando y afectando dicho recurso . Por ejemplo, en el Perú la minería solo
consume el 1.46% del agua utilizada, pero recibe la mayor cantidad de críticas por la mala gestión
de este recurso. Estas críticas están basadas tanto en hechos como en la percepción de la
población y está afectando cada vez más al sector de la minería y a las relaciones entre las
empresas con las comunidades y gobiernos.

Para la industria minera, para la cual el agua es fundamental, la gestión de este recurso es más que
un desafío técnico y económico. La CAO como se conoce a esta oficina por sus siglas en inglés
Compliance Advisor Ombudsman, creada por el Grupo Banco Mundial para ser un mecanismo de
recurso independiente que responde las quejas de las comunidades afectadas por los proyectos,
muestra que el agua puede ser un polo de atracción de conflictos. Desde el año 2000, el agua ha
estado implicada en el 47% de los casos de la CAO, y el 68% de las quejas relacionadas con la
minería incluyen problemas con el agua . Las dimensiones sociales y ambientales del agua tienen
un profundo impacto sobre el costo para desarrollar nuevos proyectos, expandir los existentes y,
recientemente, para el cierre de minas antiguas. Algunas minas antiguas requieren un tratamiento
del agua a perpetuidad. El valor económico del agua puede establecerse empleando metodologías
existentes, pero su valor ambiental, social y cultural es más difícil de cuantificar, ya que este es
percibido de manera diferente por los diversos actores involucrados.

Las empresas mineras enfrentan cada vez más riesgos derivados del agua, relacionados con las
operaciones, las regulaciones, la reputación y las expectativas de los inversionistas. En la
convención nacional de 2014 de la Sociedad de Minería, Metalurgia y Exploraciones, Luke Russel,
Vicepresidente de Asuntos Externos de Hecla Mining, dijo a los asistentes que los problemas de
calidad y cantidad del agua son el desafío económico y social de mayor crecimiento para los
proyectos mineros en la actualidad. La disponibilidad del agua puede afectar la viabilidad de la
extracción y el desarrollo de un recurso minero. En las etapas de exploración y factibilidad de un
proyecto, es probable que la evaluación de activos no incluya los costos totales de la gestión del
agua hasta la etapa posterior al cierre del proyecto. A menudo, en las etapas iniciales, la principal
preocupación de las empresas con relación al agua es la de encontrar un suministro suficiente para
las operaciones mineras.

Los costos a largo plazo asociados con la obtención de un acceso constante al agua podrían
pasarse por alto, como la obtención de permisos gubernamentales, la construcción de la
infraestructura necesaria, asegurar la aceptación de los actores clave sobre el uso del agua y la
observancia de los problemas ambientales dinámicos. Las tendencias regulatorias internacionales
hacia un mayor precio del agua podrían aumentar dramáticamente los costos operativos en
muchas jurisdicciones. Mientras tanto, los datos sobre el uso del agua no se proyectan a menudo
hacia el futuro y recién se está empezando a realizar un monitoreo constante, aunque no es
llevado a cabo por todas las empresas en todos los países. Por primera vez, el cumplimiento de
legislación ambiental nueva y más rigurosa y las mayores exigencias financieras, están forzando a
las empresas mineras a evaluar el agua de manera distinta y a diseñar estrategias a nivel
corporativo para abordar los problemas del agua. Muchas empresas de la industria están
adoptando nuevos métodos de uso eficiente y reciclaje del agua, impulsadas por la necesidad de
disminuir o predecir mejor los costos. Esto está sucediendo con un nuevo vigor dentro del recinto
de las operaciones mineras. Sin embargo, dadas las numerosas licencias requeridas y la
concurrencia geográfica con otras actividades económicas, como la agricultura y la producción de
energía, trabajando sobre las mismas cuencas, se requiere un enfoque más coordinado y
acumulativo

MONITOREO DEL AGUA DURANTE EL CICLO DE VIDA DE LA MINA

todas las minas deben acceder y gestionar el agua para construir, operar y cerrar un proyecto. el
consumo total de agua depende del tipo de mineral o metal que es extraído, así como de las
prácticas de la empresa. La ubicación física de la mina puede hacer que el acceso al agua sea más o
menos problemático, ya que el acceso a las aguas subterráneas, las aguas superficiales y las
fuentes de desalinización varía según el lugar. Por lo general, las empresas monitorean el agua
usada por los proyectos individuales, pero los datos agregados son limitados. Un informe de
sostenibilidad de Teck10 publicado en 2010 revela que se extrajeron 125 millones de metros
cúbicos de agua (subterránea, superficial y de otros tipos) y que la tasa de reciclaje/reutilización
fue del 90%. Anglo American quiere que sus minas alcancen un balance hidrológico neutro de aquí
a 2030, donde el 80% del agua se recicla y el 20% se limpia al estándar. Pero estos objetivos y
estadísticas no están disponibles públicamente para la gran mayoría de las empresas mineras.
Alcanzar tasas altas de reciclaje y reutilización demuestra el compromiso con la conservación del
agua, los estándares de calidad y una inversión en la tecnología adecuada. En la Tabla 1 se grafica
el uso del agua durante el ciclo de vida de un proyecto.
DISPONIBILIDAD DEL AGUA

La preocupación de la industria con respecto al acceso al agua se ha acentuado por el hecho de


que los yacimientos mineros se encuentran con mayor frecuencia en regiones con escasez de este
recurso o donde la gobernanza de los recursos hídricos es débil. Así como está aumentando la
actividad minera en regiones con escasez de agua, también está aumentando la competencia por
este recurso dentro de la industria minera (por ejemplo, múltiples concesiones de agua para
empresas mineras que extraen de una misma fuente) y entre industrias, incluyendo la agricultura
comercial, la agricultura de subsistencia, el pastoreo de ganado, además de las industrias
pesquera, de turismo, logística y manufacturera. La afluencia de población debido al desarrollo de
recursos y la infraestructura asociada aumentan aún más el uso del agua. Estos factores, además
de la incertidumbre generada por el cambio climático, pueden hacer que las empresas o los
gobiernos monopolicen el uso del suministro de agua en la medida que lo permita la legislación.

En muchos contextos, ninguna entidad, ni siquiera el gobierno, cuenta con información suficiente
para tomar decisiones consistentes con respecto a quiénes pueden tener qué derechos sobre el
agua y con qué impacto. Esto hace que la coordinación de datos y el uso del agua en una cuenca
sea aún más crítica. Un enfoque nuevo en relación al impacto ambiental acumulativo de los
proyectos de múltiples industrias puede ayudar a promover la comprensión de los riesgos y
oportunidades comunes sobre valor compartido en una región. En la mayoría de los contextos, los
actores clave locales no tienen suficiente conocimiento sobre el ciclo del agua y sus usuarios para
formar y expresar opiniones sobre las políticas y prácticas.

CALIDAD DEL AGUA

Las empresas son cada vez más estrictas y responsables en relación a la gestión del agua después
de enfrentar innumerables desafíos judiciales, multas cuantiosas y daños a la reputación causados
por problemas relacionados con el tratamiento inadecuado y la contaminación del agua. Varios
esfuerzos de monitoreo participativo del agua han ayudado a gestionar la calidad de esta, y a la
vez han generado confianza y credibilidad en los diversos actores clave. Por ejemplo, invitar a los
dirigentes de las comunidades a un reservorio para capturar, cocinar y comer pescado junto a los
gerentes de las empresas, puede ser un complemento constructivo a la presentación de resultados
de análisis de laboratorio realizados en otro país. Involucrar a los actores clave locales también
puede proporcionar una comprensión y conocimiento valiosos de las prácticas y gestión de la
cuenca.

Sin embargo, no todos los riesgos actuales del agua tienen responsables claros. Precisar
responsabilidades específicas aguas arribas o aguas abajo puede ser difícil y la política puede
influir en este proceso. Los problemas heredados que involucran la contaminación del agua o el
impacto continuo sobre la misma por parte de sitios inactivos, se traducen en costos financieros y
de reputación que afectan a todo el sector. Las comunidades que viven con los impactos negativos
de un proyecto cerrado hace mucho tiempo se ven motivadas a protegerse ferozmente contra
cualquier otro daño. En los países donde hay poca supervisión regulatoria y recolección o
divulgación mínima de datos, la ansiedad social asociada al tema del agua puede llevar
rápidamente a la acción contra un proyecto. En algunos casos esto puede ser motivado más por el
miedo que por hechos concretos.

LOS CONFLICTOS EN TORNO AL AGUA

Pueden atraer a un proyecto riesgos reputaciones, operativos, legales, humanitarios y financieros.


Entre los factores desencadenantes de conflictos se encuentran la escasez de agua, la falta de
acceso a esta, la poca claridad de los derechos de uso, el exceso de agua, el impacto en la calidad
del agua, las voces desiguales y la falta general de confianza. Los entornos regulatorios ineficaces
pueden dar señales erróneas a los usuarios tradicionales del agua, quienes pueden entender que
las empresas mineras pueden tomar lo que ellas quieran a expensas de los demás y sin
supervisión. La amenaza de contaminación del agua y sus consecuencias pueden generar
conflictos, particularmente cuando una comunidad potencialmente afectada depende de la fuente
de agua para actividades de subsistencia, tales como la agricultura, la pesca y la crianza de
animales. La percepción de que un nuevo usuario consume una gran cantidad de agua o puede
potencialmente contaminar la misma, suele ser suficiente para desencadenar tensiones e incluso
conflictos. Estas percepciones pueden basarse en datos científicos o empíricos y surgen de los
marcos de referencia individuales, los cuales se forman por la información que tienen las
personas, el grado de entendimiento de dicha información, la confianza en los individuos
involucrados y las experiencias previas en situaciones similares.
Esta tensión es exacerbada por la falta de procesos de toma de decisiones inclusivos y por los
desequilibrios en el manejo de la información. Hay una lista creciente de empresas cuya
experiencia con el agua y los conflictos indica que es más costoso recuperarse después de un
conflicto que prevenirlo. Toma más tiempo reparar la confianza rota que reparar un concentrador
o una tubería.