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RUINAS DE PORE

(Pore Casanare)

Sólo quedan algunos vestigios de lo que fue esta ciudad, una de las más importantes
del siglo XVII en nuestro territorio. Localizada en el Casanare, fue fundada en 1644
con el nombre de San José de Pore por Adriano Vargas o por Francisco Enciso,
conquistadores españoles, que llegaron a la región en busca de El Dorado.
Convertida en sede episcopal, gracias al virrey Amar y Borbón, quien dio los
primeros pasos para tal fin en 1804, fue por lo tanto ciudad española y por sus calles
transitaron muchas de las misiones religiosas que fundaron haciendas y hatos en la
Orinoquia, impulsando económicamente la región y desarrollándola como punto
importante de las comunicaciones con los Llanos Orientales.

En Pore se dieron eventos históricos que no se pueden olvidar; en ella se conservó


vivo el fuego de la independencia cuando el resto de la Nueva Granada estaba bajo
el dominio del ejército del pacificador Pablo Morillo; fue testigo de la labor del
general Joaquín Ricaurte quien reunió a los armeros de las misiones de los Padres
Candelarios para dotar de armamento al ejército patriota que en Chire derrotó al
ejército español. Allí también, el general Santander logró calmar las rivalidades
entre los llaneros, quienes se unieron luego al ejército libertador.

Una de las descripciones más interesantes sobre Pore es la del padre franciscano
Daniel Delgado, viajero e historiador, quien en su libro "Excursiones por el
Casanare", en 1909 describe que "El viajero que hubiera visitado esta población en
el último tercio del siglo XVIII, o primero del siguiente, aún hubiera podido solazarse
recorriendo una ciudad rica y animada, reinosa sin dejar de ser llanera, de
empedradas calles anchas y rectas; con muchos edificios de piedra, ladrillo tapia
apisonada, varios importantes edificios públicos, tribunales, administración de
correos…; Hubiera podido visitar la severa casa de la gobernación, poco ha
destruida… la famosa iglesia de tres naves a punto de ser entregada al culto; la
espeluznante y horrida cárcel, que, si bien es cierto que poco honor hace al ídolo de
nuestros tiempos, era en aquella época la última palabra de la ciencia penitenciaria",
lo que nos da alguna idea de cómo era esta ciudad, cuyas ruinas desde principios de
siglo, se convirtieron en espectadores del olvido, viendo como los hilos conductores
de la estación telegráfica pasaban por encima de la iglesia, de cuyas paredes sólo
queda una tenue visión entre los árboles y la maleza. La ciudad moderna ha crecido
alrededor de las ruinas en donde según Delgado, en "algunas noches del año es
violado el silencio misterioso que allí reina por una sonora carcajada".

Textos: Pablo Castillo Muñoz.


Fuentes: Delgado, Daniel. "Excursiones por Casanare". Ed. La Luz, Bogotá 1909 y Pérez Ángel, Héctor
Publio. "La Hacienda Caribabare" Corpes Orinoquia. Yopal, Casanare. 1997.

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