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Laeducación teológicaen la

iglesialocal
Un manual para iglesias locales e institutos bíblicos
escrito por Winston Villamar

CONTENIDO
Introducción
I. El lugar de un instituto teológico en la iglesia local
Concepto de iglesia local
Concepto de instituto teológico
El lugar del instituto teológico en la iglesia local
II. Organización de un instituto teológico
Elemento 1: En la vocación de la iglesia
Elemento 2: El contenido del programa
Elemento 3: La organización del tiempo
Elemento 4: El personal necesario
Elemento 5: El material
Elemento 6: El espacio
III. Planificación del instituto teológico
Paso 1: El liderazgo en la iniciativa
Paso 2: La “venta” de la idea
Paso 3: Reuniones preparatorias
Paso 4: La presentación administrativa ante la iglesia
Paso 5: La puesta en marcha del instituto
IV. Implantación del instituto teológico
El análisis en un instituto teológico
Análisis de los recursos
Análisis de los recursos favorables
Análisis de los recursos no favorables
Análisis de una estrategia definitiva
Modos de utilización del análisis
V. Evaluación del instituto teológico
La evaluación en un instituto teológico
La evaluación personal
La evaluación grupal
La evaluación general
VI. Mejoramiento del instituto teológico
El mejoramiento en un instituto teológico
Mejoramiento departamental del instituto
Mejoramiento en función de la iglesia
Mejoramiento en función de la comunidad contextual
Cómo aprovechar las reuniones pro mejoramiento
Guías para evaluaciones
Respuestas a las preguntas de repaso
El lugar de la biblioteca
Bibliografía sugerida
INTRODUCCION
Motivación
Este manual nace como una alternativa para satisfacer dos tipos de necesidades percibidas en la
educación dentro de la iglesia. La primera es la necesidad de renovar el método utilizado en la
educación cristiana. A través de la experiencia obtenida a partir de la pastoría propia y de la
investigación realizada sobre la experiencia de otros ministros, hemos reconocido la necesidad de una
mayor preparación teológica para los miembros de la iglesia. Este reconocimiento nos ha llevado a
plantear un método alternativo al de educación bíblica dominical, éste es, la educación teológica
dominical. Si por educación bíblica dominical entendemos la enseñanza de lecciones bíblicas para la
aplicación de éstas en la vida cotidiana, en el caso de la enseñanza teológica dominical pensamos en la
utilización de un cuerpo de materias para la vida cristiana integral, reforzando el fundamento bíblico y
doctrinal. Esto implica una diferencia en la filosofía educativa en la iglesia cristiana. No se trata de
enseñar para que la persona ponga en práctica lo que está recibiendo como enseñanza, sino para que
ésta ponga en práctica lo que está recibiendo como mensaje para acciones y determine bajo la
dirección e iluminación del Espíritu Santo y las Escrituras, lo que está inter-aprendiendo con sus
hermanos en la comunidad cristiana.
La segunda es la necesidad de mantener el fundamento bíblico para la renovación en el Espirítu.
Cualquier intento de operar educativamente en la iglesia siempre se ha encontrado con un dilema:
aceptar los conocimientos que la ciencia humana está proveyendo, y entonces dar la impresión de
quedar reducida a los elementos que ésta le propone; o desecharlos, y seguir intuitivamente su curso,
con el riesgo de ser llamada retrógada o fanática. Desde nuestro punto de vista, la utilización adecuada
de la Biblia corrige sabiamente este dilema, pues podemos usar los recursos de la ciencia y técnica
actual, sin llegar a la idolatría, siempre y cuando mantengamos a las Escrituras como la autoridad
primera y suprema de la verdad.
Su relación con la Escuela Dominical
En 1780 sugió la Escuela Dominical en Gloucester, Inglaterra; su fundador fue Robert Raike.
Inicialmente, fue diseñada para enseñar a leer y a escribir a niños de condición socio-económica
deplorable que tenían problemas de analfabetismo. Es decir, la enseñanza religiosa ocurría en manera
paralela a su objetivo primario, la enseñanza de lectura y escritura. Sin embargo, este movimiento
encontró muchas resistencias, incluso persecusiones. En los últimos años del siglo 18 y en las primeras
décadas del 19, la Escuela Dominical se asentó en la forma como la conocemos hoy. En 1857, Los
Bautistas del Sur de los Estados Unidos la incorporaron oficialmente en su programa eclesiástico. En
1872, luego de la Quinta Convención de Escuelas Dominicales realizada en los Estados Unidos, es
consolidada de manera internacional.
En términos generales, se considera a la Escuela Dominical como la agencia de la iglesia que se
reune regularmente para servir a personas de todas las edades y cumplir cinco funciones principales:
enseñanza de la Biblia, comunión entre los participantes, promoción de la iglesia, entrenamiento de los
miembros, y evangelismo. El instituto teológico dominical, tal como se propone aquí, no busca
suprimir a la Escuela Dominical, sino modificar el currículo de enseñanza dominical de la iglesia de
modo que se alcance una mejor formación del miembro de la iglesia local. Según se propone, el
instituto teológico dominical deberá funcionar en interrelación con la Escuela Dominical.
Adoptamos el siguiente concepto de currículo (o curriculum): el conjunto de actividades que
constituyen los elementos que permitirán el cumplimiento de los objetivos que la iglesia se ha
propuesto en la formación de sus miembros.
A quiénes va dirigido este manual
Este manual va dirigido principalmente a grupos de cristianos que comparten dos intereses básicos:
el crecimiento integral de la iglesia y el aprovechamiento de los recursos educativos teológicos para
que este desarrollo se lleve a cabo eficientemente. Entre éstos se encuentran, al menos, cuatro clases de
personas: pastores; líderes y miembros interesados de la iglesia local; líderes de organizaciones
denominacionales; y profesores y estudiantes en el campo de la educación teológica en la iglesia.
Los pastores de iglesias locales son registrados en primer lugar, debido a su responsabilidad sobre
el rebaño (Hebreos 13:17). De la manera como están organizadas la mayoría de nuestras iglesias, da la
impresión de quienes primero estarán interesados en el mejoramiento de la educación cristiana de la
iglesia deben ser los pastores. En segundo lugar, son registrados los líderes y miembros interesados de
iglesias locales, porque estas personas constituyen el grupo de centinelas en toda iglesia que busca
siempre con pasión santa el mejoramiento de todas las instancias de ésta. Además, ellos constituyen el
crisol de la recepción y desarrollo de vida de la iglesia. En tercer lugar, los líderes de organizaciones,
tales como denominaciones o Asambleas de iglesias, porque son responsables, entre otras cosas, de la
política administrativa de las iglesias. Además, en muchos casos, la implantación oficial de este
programa en la congregación local requerirá su endoso, sino su aprovación. Finalmente, los profesores
y estudiantes en el campo de la educación cristiana, ya que constituyen el espacio donde la iglesia
universal fragua su edificación educativa en el Espíritu. La importancia de este grupo es tal que,
solamente para ilustrarlo, basta mencionar el lugar que ocupa la Educación Cristiana es el currículo de
los institutos y seminarios teológicos alrededor del mundo.
Características del manual
En términos de su utilidad, el presente texto busca facilitar la articulación de un nuevo sistema de
educación teológica para la iglesia local, con las siguientes características:
1) La iglesia no va al instituto teológico, el instituto teológico va a la iglesia.
2) La iglesia no delega un grupo especial para que sea preparado teológicamente, toda la iglesia se
prepara teológicamente.
3) No se crea un departamento extraeclesiástico, se promueve un departamento intraeclesiástico.
Buscando ser coherente y progresiva, la presente obra gira alrededor del concepto del “instituto
teológico”, su lugar en la iglesia local, así como su planificación, organization, implantación,
evaluación y mejora continua. Finalmente, en relación al método de estudio sugerido, este manual está
diseñado para estudio personal o grupal, con el siguiente formato para cada uno de sus seis capítulos:
unidades de estudio, preguntas de repaso, preguntas de interacción, y sugerencia de actividades
específicas.
Como nota aclaratoria convendrá decir que se utiliza el término “hombre”, “hermano” y “obrero”
para referirse conjuntamente tanto al hombre como a la mujer, conjuntamente. La connotación general
se aplicará en cada caso, a menos que se requiera una diferenciación.
I. El lugar del instituto teológico en la iglesia local
“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” 1 Corintios 12:7
SUMARIO : El foco de este capítulo es la delimitación del tema, es decir, definir a la iglesia local,
proponer un concepto de instituto teológico, y la interrelación entre ellos. Para este efecto se utilizan
conceptos operativos, o sea, en función de su aplicación.
CONCEPTO DE IGLESIA LOCAL
Desde un punto de vista funcional, la iglesia puede ser considerada una entidad operativa, a cargo
entre otras cosas de la tarea de educación de sus miembros. Es decir, la iglesia local es vista como un
grupo de cristianos reunidos bajo ciertas condiciones. Estas condiciones permitirán la concepción de la
educación en la forma de un instituto teológico local, cuya organización y funcionamiento reposan en
un reconocimiento cuádruple: el reconocimiento de Dios, la doctrina, la organización, y la visión de
crecimiento. Trazando una línea de progreso, podemos considerar el reconocimiento de Dios como el
inicio del camino; la doctrina como el elemento constitutivo de esta vía; la organización como la
puesta de la vía en su lugar respectivo; y la visión de crecimiento como la progresión en el camino
hasta el retorno del Señor. Esta congregación, o hermanos del Camino, será donde un instituto
teológico dominical puede operar.
Es una iglesia cuyos miembros tienen la certeza del reconocimiento de Dios
como el centro de sus vidas
La condición fundamental es que este grupo de personas crea que Dios hizo al mundo y que Dios
está actuando en su creación. Esta acción divina se da en manera multiforme e indubitable, de acuerdo
a la voluntad del Padre Celestial. Voluntad que en su máxima forma de expresión es manifiesta en la
persona y ministerio del Señor Jesucristo, como revelación absoluta del sublime y perfecto amor de
Dios. Este mismo Dios de amor continua presente hoy en su iglesia, a través de la presencia y actividad
del Espíritu Santo. Y este Dios es el mismo y único Dios verdadero de quien el apóstol Pablo declara
en Romanos 11:36, “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los
siglos. Amén”.
Como su Dios no es un Dios lejano, extraño o no familiar, el cristiano miembro de una iglesia local
goza de la oportunidad de vivir en una relación única y personal con este Dios; relación que en lo que
corresponde a su significado es maravillosamente cautivante. A tal punto es de hermosa y lúcida esta
experiencia, que el cristiano vive una romántica relación con su Padre Celestial, pero una relación que
también es realista mientras dure su pregrinar en la vida. Cuando una persona toma conciencia del
amor de Dios revelado a través del Señor Jesucristo y de las buenas nuevas proclamadas en su
ministerio, entonces ésta tendrá una serie de reacciones de gratitud, porque “antes estaba perdida”, y
“ahora es salva”. Todas las implicaciones de esta concienciación pueden ser resumidas en la llamada
divina de su Señor y en su respuesta humana de querer servirle en el lugar que le corresponda entre su
pueblo, dentro y fuera de la iglesia.
Finalmente, el cristiano descubre la magnífica experiencia de la comunión con el Espíritu Santo. No
solamente Dios está actuando en su creación, y especialmente en sentido redentor por medio del Señor
Jesucristo, sino que ha provisto un Consolador que está enseñando a su iglesia las maravillas de ser
llamados hijos de Dios. Este cristiano podrá entonces ver la oportunidad de instruirse en comunidad
con sus hermanos, como iglesia y sin temor, porque el Espíritu de Dios está en medio de ellos.
Es una congregación doctrinal
Doctrina es el cuerpo de creencias que la iglesia tiene como el sano entendimiento de su peregrinaje
en esta tierra. Es posible decir, sin temor a equivocación, que toda iglesia cristiana, por muy pequeña o
grande que sea en número u organización, tiene un cuerpo doctrinal que guía su interpretación de los
tiempos y circunstancias en que le ha tocado vivir. Las creencias doctrinales deben estar basadas en la
Biblia como la Palabra de Dios. Por lo tanto, la iglesia es cristiana, y como cristiana, bíblica. Esto le da
a la doctrina, entre otras características, la de ser viva y eficaz (Hebreos 4:13). El que la doctrina sea
bíblica, y por lo tanto viva y eficaz, asegura que los miembros de la iglesia tendrán una fuente—la
Santa Biblia—en la cual pueden descansar para el sano entendimiento de lo que es la vida cristiana. En
ella encontrarán alusiones directas a diversos tópicos y dirección cierta sobre actitudes ante situaciones
nuevas que afloran según el tiempo y lugar en que se encuentre la iglesia del Señor.
De la existencia de la doctrina con bases bíblicas se desprende el que los miembros de la iglesia
tengan la capacidad para estar alertas, apercibidos de la sana doctrina de su congregación. Esto les
asegurará un sentimiento de convicción espiritual, creciendo en una fe, que por ser cierta, es
inteligente. Así mismo, una vida cristiana más productiva, la que por ser edificada en el Espíritu, será
para la gloria de Dios.
Es una congregación organizada
Organización es la manera de integrar sus componentes para poder actuar de manera eficaz y
alcanzar sus objetivos como iglesia del Señor. Por lo tanto, la iglesia es cristiana, bíblica y organizada.
Se ha dicho, y con justicia, de que Dios es Dios de orden, y que esto se puede percibir en todas las
manifestaciones del poder divino. Siendo esto aplicable a la iglesia, podemos encontrar que la
comparación de ésta con el cuerpo humano (Efesios 1:23) o con un edificio (Efesios 2:21–22) confirma
la necesidad de verla como organizada en una forma especial, dado su carácter único en la tierra. En la
idea de organización especial está implícita la de orden especial. Para que exista este orden, tendrá que
existir un acuerdo de las partes del Cuerpo del Señor, de manera que cada una de ellas pueda funcionar
en armonía, de acuerdo a su don. Los conceptos humanos de organización pueden servir para entender
mejor el tópico, pero nunca podrán garantizar su éxito, pues éste depende de parámetros que
corresponden a la dirección que proviene de Dios mismo.
Es una congregación con deseos de crecer
Para efectos de este manual, la iglesia es definida como una congregación con deseos de crecer. Al
hablar de crecimiento, la idea es la de crecimiento integral, es decir, en todos los elementos posibles
que constituyen la iglesia como una comunidad de santos. Por lo tanto, la iglesia es cristiana, bíblica,
organizada y con deseos de crecer. El apóstol Pedro presenta esta idea de crecimiento en 2 Pedro 3:18,
pasaje exhortativo, asociado al tema de la venida del día de Dios. Uniéndose al apóstol Pablo, llama a
los hermanos al crecimiento en la gracia y en el conocimiento del Señor.
Su visión de crecer como iglesia cristiana, bíblica y organizada constituirán su círculo
hermenéutico. Esto es, la manera en que puede entenderse la iglesia, ministrársele, y recibir su
ministración en una interacción donde ministrantes y ministrados se transforman en el proyecto de Dios
como el todopoderoso ministrante y la congregación como interministrantes los unos con los otros en el
nombre del gran ministrador que está presente por su Santo Espíritu. Una iglesia con estas
características estará preparada no para nuevos retos sino para nuevas oportunidades.
CONCEPTO DE INSTITUTO TEOLÓGICO
El instituto teológico es un lugar. Esto significa que es un espacio con un objetivo específico: el de
hacer teología. Si teología es “la reflexión participativa, por parte del cristiano, de los hechos de Dios
en su creación y especialmente en la obra de Jesucristo”, el quehacer teológico, bajo la forma de un
instituto teológico dentro de una iglesia local, se desglosará con el siguiente perfil: en el nombre de
Dios, en comunión con el Espíritu Santo, dentro de la visión de la iglesia, compartiendo información de
la vida cristiana, con testimonio de los testigos de Dios, edificándose mutuamente, alimentándose
mutuamente, con reconocimiento de las funciones del Cuerpo de Cristo dentro de la iglesia, así como
en la comunidad fuera de la iglesia, y buscando en todo agradar a Dios.
Un lugar para reunirse en el nombre de Dios
“En el nombre de Dios y por lo tanto para su gloria” expresa la razón para realizar todas las
actividades que pudieran darse dentro del instituto. Es Dios quien produce esta experiencia, dentro de
la gran experiencia de la iglesia y sus ministerios. Es en su nombre que todos los participantes del
instituto se reunen, porque tienen sed del conocimiento de su Señor. Cualquier otro motivo deberá ser
santificado y reorientado en el nombre de Dios, puesto que éste es el único motivo rector de la
existencia del instituto teológico. Porque Dios es quien pone “el querer como el hacer” (Filipenses
2:13), es de esperarse que todos los aspectos del instituto, su existencia y funcionamiento, sean de
acuerdo a la buena voluntad de Dios. Esto implica incluso que no debe haber lugar para murmuraciones
y contiendas. Por el contrario, debe manifestar una la iglesia, la comunidad de creyentes que el Señor
llama a actuar como “lumbreras en el mundo”.
Un lugar para tener comunión con el Espíritu
Conforme la promesa del Señor Jesucristo, gozamos de la ministración del Espíritu Santo. ¡Qué
mejor maestro podríamos tener que Dios mismo entre nosotros! Esta presencia divina, prometida y
proclamada en palabra y hecho a través de los siglos, es el maestro rector de todo lo que se haga, en
otras palabras, produce que todo se realize en su presencia y con su asistencia y guía. Esta situación no
es idealista ni irreal, porque el Señor Jesucristo prometió que el Espíritu Santo nos enseñaría “todas”
las cosas (Juan 14:26). Descansando en esta promesa, los discípulos tendrían cómo vencer la turbación
y el miedo. La historia de la iglesia registra de la militancia de la iglesia mártir, la iglesia de los
primeros tiempos. Estas “cosas” que el Espíritu Santo sigue enseñando a su iglesia pueden encontrar
canales de expresión en un instituto teológico local.
Un lugar para participar de la visión de la iglesia
La visión de la iglesia determina el papel e importancia de un instituto teológico para preparar a sus
miembros. Por lo tanto, esta visión delimita las actividades de cualquier índole que pudiera pensarse al
referirnos al instituto. El apóstol Pablo encontró que en el propósito que tuvo Dios en Cristo Jesús
(Efesios 3:11), había motivación suficiente no solamente para justificar su vocación personal sino
también para orar de modo que los cristianos seamos “capaces de comprender” y “de conocer” todo
esto cimentado en el amor de Dios mismo. Este pensamiento debe guiar la visión de la iglesia, y en ella
el instituto teológico podría ser visto como parte de la respuesta a la oración del apóstol.
Un lugar para compartir información de la vida cristiana
Como seres humanos somos seres comunicantes. Como cristianos comunicamos una vocación, la
vocación cristiana. Todo el fenómeno de la vida humana, esencialmente en su forma de ser cristiana,
encontrará un espacio de expresión en el instituto teológico de la iglesia. En este caso, el instituto
encuentra su apoyo ético en el consejo del apóstol a Timoteo, para que sea sin prejuicios y sin
parcialidad (1 Timoteo 5:21). El compartir la formación de esta manera redundará en una mejor calidad
de vida compartida entre los hermanos de la iglesia, y esto se transformará en un círculo abierto a la
comunión con los nuevos participantes de la experiencia teológica dominical.
Un lugar para compartir el testimonio de lo que Dios está haciendo en la
vida de los testigos
Como cristianos, somos testigos del Señor. El instituto teológico será un lugar apropiado para dar y
recibir los “informes” de la acción del Espíritu Santo en la vida de cada uno de los hermanos. Esto le
dará un sabor del tiempo neotestamentario a las reuniones, cuando todos los hermanos se reunían para
preparse como parte del Cuerpo del Señor Jesucristo. Y le dará raíces de gozo, puesto que será una
celebración con el Señor (una reminiscencia de la parábola dada por el Señor, registrada en Lucas
15:1–7).
Un lugar para seguir un plan de formación edificante para la gloria de
Dios
El instituto está programado para ser secuencial en los cursos, de acuerdo a un plan que permita el
crecimiento de los participantes. Esto será para la gloria de Dios, ya que creará un sentir de que por
Dios y para Dios hacemos todas las cosas, correspondiendo todo esto al concepto de la edificación
mutua expresado en 1 Tesalonicenses 5:11. Por lo cual el instituto será un lugar donde siempre los
hermanos se estarán animando mutuamente para gozar de la gloria de Dios, del Dios de la vida
verdadera. Cualquiera que fuere el concepto de edificación que tenga la iglesia, siempre tendrá que
concluir en que esta edificación girará alrededor de la gloria de Dios. Y el instituto como parte de su
ministerio eclesial, estará dentro de esta hermosa vocación.
Un lugar para alimentar el rebaño
Proponemos que el instituto sea coparticipativo, dando lugar a la ministración mutua, lo cual le dará
una peculiaridad interesante. Esta peculiaridad o característica especial es que la alimentación espiritual
será cooperativa, donde cada miembro del instituto tendrá la oportunidad de participar a sus hermanos
de lo que está aprendiendo en Dios, y así mismo tendrá la oportunidad de recibir de ellos, en forma
recíproca, lo que los otros están desarrollando en el proceso educativo (Romanos 12:4–5).
Un lugar para reconocer las funciones del Cuerpo de Cristo
Es muy conocida la figura que utiliza el apóstol Pablo para informarnos de la importancia que
tenemos como parte de un mismo cuerpo (1 Cor. 12:14–18). El instituto provee el espacio necesario
para el reconocimiento de nuestra participación individual como parte del cuerpo de Cristo, y esto
traerá como consecuencia la comunión de los santos para sanidad y crecimiento integral en la
comunidad eclesial.
Un lugar para realizarse como miembro activo de la comunidad
Siendo la iglesia la luz y la sal en este mundo, será lógico el que la formación teológica de los
miembros de una congregación local no quedará encerrada dentro de las paredes de la comunidad
eclesial. Esta trascenderá a la comunidad que rodea a la iglesia. Este será un espacio para que la luz
pueda ser vertida a la comunidad, y los pueblos vean que la luz y la sal están mezcladas en el
testimonio del amor de Dios (Mateo 5:13–16).
Un lugar para agradar a Dios como obreros preparados
El concepto de agradar a Dios está dado en las Escrituras, desde el principio hasta el fin. El Señor
Jesucristo refirió algunas parábolas y enseñanzas sobre la necesidad de estar apercibidos, o listos, para
crecer como obreros preparados (Véase, por ejemplo, Mateo 25:1–13; Lucas 12:35–40; Lucas 16:1–
15). El hermano que esté dispuesto a tomar un tiempo de preparación en el instituto teológico, será
alguien con disposición en su corazón de agradar a Dios como un obrero que merezca el
reconocimiento de su Padre Celestial.
EL LUGAR DEL INSTITUTO TEOLÓGICO EN LA IGLESIA LOCAL
Retomando el concepto operativo de la iglesia local, el instituto teológico dominical encontrará su
lugar en una iglesia que sienta, básicamente, la necesidad de renovarse. Del pasaje en Efesios 4:17–32,
destacamos los versos 23, “renovaos en el espíritu de vuesta mente”, y 29, “ninguna palabra
corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación”. Pensando en la
posibilidad de un instituto teológico dentro de la iglesia de nuestros tiempos, consideramos que dicho
proyecto encontrará su lugar en una iglesia que sienta la necesidad de renovarse en los aspectos
administrativos, de aprovechamiento de recursos, así como en lo teológico. Todo esto dentro de su
vocación como cuerpo de Cristo es la experiencia que llamamos circumpatía.
Renovación administrativa
El concepto de administración que se propone es el siguiente. Tener un orden de acciones coherente
a la visión de la iglesia, a sus recursos, y a su aprovechamiento de dichos recursos para lograr
excelencia en los resultados; todo esto bajo la guía del Espíritu Santo. La inspiración para proponer esta
renovación administrativa viene de Pablo y su testimonio en 2 Corintios 3 al 7:1. El dice de manera
explícita: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro” (4:7) que es un argumento a favor de la
humildad en este proceso ministerial que busca ser renovador, con la confianza de que “nuestra
competencia viene de Dios” (3:5c). Esta clase de inspiración nos hace comprender la necesidad de
decirle a la iglesia que parte del perfeccionamiento en la santidad y en el temor de Dios (7:1) es buscar
lo mejor en la ministración de la grey.
Consideramos que solamente personas con humildad suficiente pueden tener el valor para entrar en
un proceso de riesgo en el nombre del Señor. La iglesia necesita de estas personas, y estas personas
necesitan redescubrir la visión de su iglesia para buscar nuevas posibilidades en la búsqueda de la
excelencia.
La idea de un instituto teológico dominical puede ser una alternativa dentro de estas intenciones.
Esto demandará actividades sanas e innovadoras, que no tienen mucho que ver con la palabra reto, sino
más bien con oportunidades. La iglesia no necesita adoptar una posición agresiva para pensar en la
necesidad de un instituto teológico. Antes bien, necesita sentir que en la administración de sus dones,
un instituto de esta naturaleza será una fuente de bendiciones saludables. En fin, ésta es la clase de
iglesia para la cual ha sido diseñado el instituto teológico dominical.
Renovación en el aprovechamiento de los recursos de cada uno de sus
miembros
Como partes del Cuerpo de Cristo, en cada congregación, cada uno de sus miembros tiene una
función que cumplir. Esto no corresponde a ningún concepto moderno de administración, sino al
fundamento bíblico que nos permite considerar a la comunidad de creyentes como necesarios los unos
a los otros en función de la misma iglesia. Esta propuesta con una inspiración bíblica la encontramos en
las palabras del Señor un poco antes de ser arrestado. La referencia específica se da en el pasaje de Juan
12:12 al 17:26. Cada uno de los miembros del Cuerpo de Cristo es valioso y tiene la promesa del
pámpano de Dios (15:4). No es posible dejar pasar por alto que si una agencia de la iglesia está unida a
la vid verdadera, cada uno de sus miembros dará frutos en abundancia. Examinando los avivamientos
en la historia del Cristianismo, éstos mantienen la constante de una integración del pueblo de Dios. No
ha habido avivamientos solitarios, siempre han sido comunitarios y participativos.
El desarrollo de un instituto teológico dominical puede ser parte de un proceso de avivamiento
integrado. En efecto, éste es el lugar del instituto tal como se propone en esta obra: ser parte del
avivamiento por el cual siempre la iglesia ora y vibra, puesto que es parte normal de su desarrollo
histórico y escatológico. Como corolario, solamente una iglesia que anhele un avivamiento en el
aprovechamiento de los recursos que cada uno de sus miembros representa puede ver en la creación de
una institución teológica local una oportunidad immejorable. En términos bíblicos, esto tiene que ver
con la mayordomía del pueblo de Dios.
Renovación en su quehacer teológico
Para el presente caso, teología es definida como la interpretación de la experiencia con Dios en
nuestra vida diaria. Con toda seguridad podemos declarar que la iglesia cristiana tiene a través de su
historia, en tiempo pasado y presente y futuro, hasta que el Señor venga otra vez, exponentes teológicos
que constituyen verdaderos paradigmas. Y una de las características de estos maravillosos personajes
cristianos, hombres y mujeres de Dios, es que han presentado propuestas de renovación que han
bendecido en gran manera a la iglesia del Señor.
Es posible, dentro del propósito de crear un instituto teológico para la iglesia local, inspirarse en
toda la carta a los Efesios, especialmente en 4:23, “y renovaos en el espíritu de vuestra mente”, así
como en “comprobando lo que es agradable al Señor” (5:10). De este modo, la reflexión sobre la
experiencia cotidiana con Dios será de acuerdo al mismo testimonio del Espíritu Santo. Una iglesia con
este sentir estará lista no solamente para aceptar la idea de un instituto teológico en su edificio, sino que
estará muy animada a comenzar con los preparativos para que éste funcione. En éste, como en los otros
parámetros considerados para calificar a una iglesia en relación a su disposición para la apertura de un
instituto teológico local, el hecho de que una determinada congregación no acepte esta propuesta no va
a significar que ella no tenga un perfil de espiritualidad como el que se está sugiriendo aquí. Lo
contrario es lo que no puede darse, es decir, el que una iglesia quiera tener un instituto teológico
dominical sin calificar con ciertos atributos espirituales. En este último caso, si la iglesia organizara un
instituto teológico sin estos requisitos, estaría haciéndolo carnalmente, lo cual sería no solamente
espúreo, sino repudiable.
Renovación de su identidad a través del aprendizaje participativo
Durante un tiempo de aprendizaje, con una meta dada por la visión de la iglesia y con un programa
de entrenamiento a través del instituto teológico, los hermanos participantes del proceso encontrarán
algo que es correlativo a la participación en grupos: la familiarización como hijos e hijas de Dios.
Habrá que establecer la diferencia entre el aprendizaje participativo en un grupo sin la presencia del
Espíritu Santo y un grupo con la presencia de Dios, tal como ocurre en la iglesia.
Fuera de Dios puede darse la simpatía (sentirse tocado por la situación del otro) o la empatía
(sentirse en la misma situación del otro). En el caso de la identidad dentro de la iglesia habrá más que
simpatía o empatía; habrá una circumpatía. Esto significa una interacción de círculo, donde la
identificación no se da entre dos o más personas, una persona y un grupo, o un grupo y una persona o
grupo. En la circumpatía la identificación se da no en función de interacciones sino en función de
asociaciones. Es inspirada en la presencia del Señor (1 Juan 4:7–5:5). Las características de una
asociación circumpática son las siguientes:
1) Dios está presente en el centro de la comunicación.
2) Dios está presente como persona de referencia en todos los constituyentes de la comunicación.
3) Dios está presente como trascendente a la comunicación.
Consideramos que una iglesia en la cual el amor de Dios encierra todas sus vivencias es una iglesia
lista para intentar la creación de un instituto teológico, puesto que habrá asegurado la coparticipatividad
en amor de sus miembros.
Al finalizar este capítulo, ciertamente, podemos decir: ¡EL INSTITUTO ES NECESARIO!
PREGUNTAS DE REPASO
Para cada una de las siguientes preguntas, hay tres opciones. Escoja, por favor, la que considere más
cerca a lo expuesto en este capítulo. Las respuestas correctas se encuentran en la página 75.
1. La iglesia considerada de una manera operativa es una iglesia:
a. Establecida
b. Progresista
c. Que actúa
2. Para que una iglesia tenga doctrina:
a. No importa su tamaño
b. Debe ser grande
c. Debe reconocer a la Biblia
3. El círculo hermenéutico de la iglesia lo da:
a. El que es cristiana, bíblica y organizada
b. El que es cristiana y bíblica
c. El que es bíblica y organizada
4. El objetivo de un instituto teológico es:
a. Agradar a Dios
b. Hacer teología
c. Servir a la iglesia
5. Lo que determina el papel del instituto teológico en la preparación de los miembros de la iglesia es:
a. La reunión en el nombre de Dios
b. El testimonio del Espíritu Santo
c. La visión de la iglesia
6. En el aprendizaje participativo se enfatiza:
a. La identificación
b. La conversación abierta
c. Los proyectos de la iglesia
7. En la circumpatía, la identificación se da en función de:
a. Interacciones
b. Asociaciones
c. Ambas
PREGUNTAS DE INTERACCIÓN
Para cada una de las siguientes preguntas, intente, por favor, elaborar respuestas personales, que
pueden ser afirmaciones o questionamientos.
1. ¿Considera usted suficiente los cuatro reconocimientos mencionados para definir a una iglesia
como funcionante? ¿Por qué?
2. ¿Qué opina del concepto de doctrina propuesto? ¿Podría pensar en otra forma de definir lo que es
la doctrina? ¿Encuentra diferencias o similitudes?
3. ¿Qué piensa del “círculo hermenéutico” propuesto?
4. Si no se definiera el instituto teológico como “un logar”, ¿cómo lo definiría usted?
5. ¿De qué manera cree usted que el Espíritu Santo nos enseña?
6. ¿Cree usted que el organizar un instituto teológico en su iglesia traería ventajas o desventajas para
la iglesia? ¿Por qué?
7. ¿Qué será mejor para la iglesia tener retos u oportunidades? ¿Por qué?
SUGERENCIA DE ACTIVIDADES ESPECÍFICAS
Las siguientes actividades son optativas, y pueden ser modificadas de acuerdo a las circunstancias.
1. Imagínese que usted quisiera organizar o ser parte de un equipo para organizar un instituto
teológico en su iglesia:
¿Con quién o quiénes hablaría en primer lugar?
¿Cómo sentiría “el peso” del proyecto?
2. Sugerencias:
Hable con la persona o las personas en quienes pensó al contestar la pregunta anterior. Anote las
respuestas o comentarios hechos:
Anote en dos columnas lo que corresponda en relación a la creación de un instituto teológico en su
iglesia:
Aspectos Aspectos negativos
positivos
3. Resultado: Conteste por favor, ¿debe haber un instituto teológico en su iglesia?
II. Organización de un instituto teológico
“Pero hágase todo decentemente y con orden.” 1 Corintios 14:40
SUMARIO : El foco de este capítulo es crear un inventario de las posibilidades reales de la iglesia para
que pueda implantar su instituto. Considera los elementos necesarios para dicha implantación.
Si un miembro o un grupo de la iglesia ha llegado a la conclusión de que la creación de un instituto
teológico es necesaria para el crecimiento de la congregación, el siguiente paso a considerar será la
organización del instituto. Previo a la puesta en práctica de esta organización habrá que ubicar al
instituto en relación a cinco elementos: su lugar en la vocación de la iglesia, el programa que
desarrollará, el tiempo que necesitará para su desarrollo, el personal que colaborará en su
funcionamiento, el material que va a requerir, y finalmente el espacio donde va a desarrollar sus
actividades.
ELEMENTO 1: LA VOCACIÓN DE LA IGLESIA
Su lugar en la vocación de la iglesia viene a constituir el elemento primario y fundamental. El
apóstol Pedro exhorta a estar firmes es esta vocación (2 Pedro 1:10). Quien no hace caso a la
exhortación es “ciego”. De manera que cualquier proyecto que se ponga en mesa de conversación
tendrá que considerar en principio la vocación de la iglesia. Y una de las señales de este andar “viendo”
es la de no estar ociosos y sin frutos. El instituto teológico es una propuesta para estar activos de
acuerdo a la vocación de la iglesia. La vocación de ésta justificará la concepción de aquél.
La vocación de la iglesia dará la oportunidad a su nacimiento
Existen pasajes de la Palabra de Dios que se han mantenido como modelo o guía para crear la
vocación de la iglesia del Señor. Entre estas perlas bíblicas tenemos a Mateo 28:18–20, conocido como
“la gran comisión”. El cuádruple proyecto apostólico—proclamar, discipular, bautizar y enseñar—le da
a la congregación, fundamentada en la declaración Cristológica de poder (v. 18) y compañía (v. 20), un
programa completo hasta que El venga otra vez. Una congregación cristiana, independientemente de su
forma de existir como iglesia, no puede dejar pasar por alto este requerimiento y promesa que viene
directamente de la boca del Maestro. Como consecuencia lógica, proyectos como el de la renovación
educativa a través de un instituto teológico funcionando en la iglesia, serán parte del proceso para
cumplir con su vocación, así como para vivirla. Por esto debe ser creado un instituto teológico
dominical en la iglesia local; en otras palabras, el instituto teológico debe nacer a partir de la necesidad
vocacional de la congregación.
La vocación de la iglesia marcará sus propósitos
Otro de los tesoros bíblicos en relación a la vocación de la iglesia lo podemos encontrar en Efesios
5:27. Aquí se proclama una iglesia gloriosa y santa. Será de grandes bendiciones descubrir y
redescubrir, vez tras vez, como un proceso de concienciación permanente: que la iglesia es llamada a
tener gloria de Dios y santidad de Dios. Esta combinación es extraña para el mundo puesto que en éste
no es común encontrar gloria y santidad unidas; y aún si se diera el caso de que pudiera ocurrir tal
confluencia, sin Dios, no sería más que una forma de vanidad. Lo que marca la vocación de la iglesia
no es la gloria ni la santidad en sí mismas, sino Jesucristo quien murió en el Calvario para que esto
pudiera ocurrir. Cuando nace el instituto teológico en la iglesia, se descubre que su propósito estará
dentro de la gloria y santidad en Cristo, que la iglesia tiene por naturaleza. No es posible salirse de las
enseñanzas del Maestro, puesto que de esta gloria unida a santidad se derivan multiformes maneras de
hacer iglesia, sin cambiar la esencia de su vocación.
La vocación de la iglesia determinará su contenido
1 Timoteo 3:15 describe a la iglesia como “columna y baluarte de la verdad”. Otra manera de
traducir esta parte del pasaje es “soporte y defensa de la verdad”. Luego, viene la presentación de un
canto especial (v. 16), que es el “misterio de la piedad”. La iglesia cristiana tiene una vocación que no
puede ser desviada a menos que se piense en una organización con propósitos diferentes a los
establecidos es la Palabra de Dios, y por lo tanto, con contenidos diferentes a los establecidos en las
Escrituras. Esto significa, en función del instituto teológico, que su contenido tiene que estar dentro de
lo que determine la interpretación eclesial de ser columna y baluarte, soporte y defensa de la verdad. En
el Maestro, encontramos la inspiración para equipar con un contenido pertinente a su iglesia en el
tiempo contemporáneo.
La vocación de la iglesia permitirá su permanencia
La primera declaración en la que encontramos la palabra iglesia, viene acompañada de una
promesa: el que las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16:18). Los cristianos
estamos acostumbrados a escuchar a través de la historia, como se levantan voces contra la iglesia,
especialmente en relación a su permanencia. Lo único cierto de esas declaraciones ha sido que quienes
han proclamado la muerte de la iglesia están muertos, o por morir, y la iglesia sigue adelante.
En esta permanencia de la iglesia se sostendrá la del instituto teológico. Ahora, naciendo como una
propuesta alternativa a la educación dominical de la iglesia, debe fijarse dentro de los parámetros de
permanencia de la iglesia, para que pueda mantener su ciclo de vida, hasta que sea renovado por una
posible nueva propuesta. Esto significaría no que va a desaparecer, sino que se renovará, pues no es la
iglesia la organizada para un instituto, sino que éste es parte de lo que sí permanece, según la enseñanza
del Maestro.
La vocación de la iglesia orientará su proyección
Uno de los pasajes favoritos en algunas iglesias es Efesios 3:20–21, porque éste nos habla de “cosas
mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”. Por el poder de Dios, y para su gloria,
según la oración paulina descrita en todo el pasaje (3:14–21), el “hombre interior” se irá fortaleciendo.
En esta paradoja de la vida—físicamente decayendo, espiritualmente creciendo—se revela el secreto de
la vocación de la iglesia como proyectada a “toda la plenitud de Dios”. Indudablemente, esto es una
proyección vocacional que tiñe todos los elementos estructurales y funcionales de la iglesia.
Uno de los elementos que estarán dentro de este diseño será el instituto teológico, puesto que tendrá
el paradigma del amor para hacer todo de acuerdo a las enseñanzas del Maestro. Esto le permitirá
funcionar en armonía con las demás partes del Cuerpo de Cristo, y en todo, y en conjunción unánime,
glorificar por su propia existencia, al Dios altísimo.
ELEMENTO 2: EL CONTENIDO DEL PROGRAMA
Con base en la vocación eclesial se puede crear un curriculum para la educación teológica de la
iglesia. Este está constituido por dos partes: contenido y repartición programática.
El contenido
El contenido del presente curriculum se basa en una filosofía educativa que propone una formación
integral para el miembro de la iglesia de este tiempo y del que viene por delante. El presupuesto básico
de esta filosofía es:
“La iglesia cristiana de este tiempo y del que viene por delante necesita ser concebida como una unidad
comunitaria donde deben aprovecharse todos los recursos humanos que sus miembros puedan proveer.”
La historia es un punto de referencia muy importante, pero la iglesia tiene que mirar escatológicamente
en lo que Dios tiene para ella en el futuro, sin olvidar por supuesto la tradición de dos mil años de
presencia del Espíritu Santo entre sus miembros.
Así mismo, la iglesia debe orientarse más a las personas que a los programas o a los recursos
económicos o materiales en general. La disputa entre recursos humanos y programas ha llevado en
algunas ocasiones a la arena de la psicología, con el criterio de que existen personas cuya tipología está
más orientada a la consecasión de programas antes que a las relaciones humanas. Si estas personas
dirigen la iglesia, entonces, ésta estará orientada más al logro de metas de acuerdo a programas antes
que a la ministración de seres humanos en sus necesidades como hijos e hijas del Dios de amor.
Ubicarse en esta posición implicaría reconocer que las tendencias temperamentales o de la personalidad
son más fuertes que el poder transformador de Dios en la vida de sus hijos.
Por otro lado, hay una corriente que predica el mensaje de que es imposible trabajar en la iglesia si
no hay fondos económicos suficientes para las proyecciones que ésta tenga. Indudablemente, viviendo
en un mundo marcado por el poder del dinero, esto suena lógico; pero es una lógica mundana. Con un
argumento como éste no puede explicarse el crecimiento de la iglesia, pero sí el de las instituciones. Y
estamos proponiendo que la iglesia es más que una institución; la iglesia es el cuerpo viviente de
Cristo, dependiente más de la acción de sus miembros que de los recursos monetarios de éstos.
Sin embargo, los programas son importantes cuando se los ubica como instrumentos. Por lo tanto,
el dinero es importante cuando se lo ubica como recurso secundario. Con este enfoque, se establecería
un criterio de preeminencia en el miembro de la iglesia, guíado por el Espíritu Santo. Luego, los
programas como facilitadores para el crecimiento del cristiano en particular y como grupo. Finalmente,
el dinero como recurso secundario que ayudará pero no definirá las actividades a seguir en función del
crecimiento integral de la iglesia.
Para elaborar el contenido del curriculum de la iglesia, entonces, tendremos que preguntarnos
cuáles son las necesidades de un miembro de una iglesia local. La respuesta será: crecer en el
conocimiento de cinco estructuras dinámicas que constituyen la fisiología en la vida de la iglesia.
Tabla 1: Estructura dinámica de la iglesia
La expresión de la iglesia
El funcionamiento de la iglesia
La visión de la iglesia
Características de los miembros de la iglesia
El fundamento de la iglesia
1. El fundamento de la iglesia
El fundamento de la iglesia está dado por la Bilia y la doctrina. La Biblia es la Palabra de Dios. El
texto donde la iglesia tiene que leerse a así misma como pueblo de Dios, y donde tiene que encontrar el
principio y fin de su vocación. Por lo tanto, la Biblia, como Sagradas Escrituras, debe ser la base para
todo proceso vital en la iglesia, pues ella da la coherencia a todas las concepciones y actividades
eclesiales. Mientras la iglesia sea bíblica, no habrá temores de ninguna clase, puesto que estará
fundamentada en la revelación escrita, en la “carta personal” de Dios. Por esta razón, a la que podrían
agregarse otras razones legítimas desde el punto de vista de millones de vidas de cristianos edificados
por la Santa Palabra de Dios, es que proponemos que el fundamento de un programa de estudios para la
iglesia en el formato de instituto teológico esté basado en la Biblia.
En relación a la doctrina, es conocido que la iglesia cristiana universal está conformada por iglesias
con doctrinas propias. Para el presente proyecto hemos visto la doctrina como “el cuerpo de creencias
que la iglesia tiene como el sano entendimiento de su peregrinaje en esta tierra como la novia del
Señor”. Esto no debe quitar la unidad de la iglesia universal como Cuerpo del Señor, pero debe ser
considerado como elemento importante para la identidad de la iglesia local. La doctrina es un elemento
importante en el programa de un instituto teológico, porque permite conocer la interpretación de su
quehacer en el pueblo de Dios, desde el punto de vista de sus correspondientes congregados.
2. Características de los miembros de la iglesia
El contenido de esta parte surge como respuesta a una pregunta que se ha levantado en algunos
círculos eclesiásticos en las últimas décadas: ¿Debe usarse la psicología en la educación cristiana? En
general, puede decirse que así como usamos la biología, y en especial la anatomía y la fisiología, para
conocer sobre el cuerpo humano, es conveniente utilizar la psicología para conocer del aparato psíquico
humano, en otras palabras, la mente. Lo que se propone en el presente texto es la utilización de la
psicología descriptiva. El problema viene cuando hacemos un reduccionismo, y queremos entender la
conducta humana por medio de la psicología explicativa en lugar de como la explica la Biblia. La
psicología explicativa es válida siempre y cuando esté de acuerdo con lo principios bíblicos que nos
explican en nuestra condición como creaturas de Dios, en todas las instancias que nuestra condición de
seres creados, y en un momento dado, redimidos por Cristo. En otras palabras, consideramos
importante conocer descriptivamente cómo es la personalidad del ser humano, en su proceso evolutivo,
desde que es concebido hasta que fallece. Así, será interesante dar un vistazo a la psicología descriptiva
del niño, joven, adulto y anciano.
3. La visión de la iglesia
Bíblicamente, la iglesia está ligada a la concepción de una visión. Por visión entendemos aquí la
percepción del futuro, la búsqueda de metas operativas. Una meta operativa es un objetivo intermedio
dentro de un proceso global. El proceso global apunta a la iglesia caminando a su vocación celestial.
Las metas operativas serán metas dentro del peregrinaje. Utilizando una fórmula ética, la visión de la
iglesia es analoga a “planear como si el Señor no viniera sino en 100 años, y vivir como si él viniera
mañana”. Los componentes de esta visión son cinco: visión de la iglesia, crecimiento, proclamación del
evangelio, misiología, y proyectos especiales.
Considerados estos cinco elementos como una estructura, podremos observar que ellos interactúan
como elementos de un todo que promueve el “ver el futuro con predisposición profética”. La iglesia
necesita tener esta predisposición profética. Esto es, ver el futuro conforme su vocación. Para ello
necesita conversar circumpáticamente sobre a dónde quiere ir, cómo quiere llegar, de qué manera este
peregrinaje secuencial se relacionará con la proclamación del evangelio y la misionología, y el lugar
que esta visión le da a la creatividad de los miembros a través de proyectos especiales. Una iglesia sin
visión muere; ésta es una verdad histórica. Algunos cristianos dicen: “No, el Señor no permitirá que se
cierren las puertas de su iglesia.” Estamos de acuerdo con esta afirmación, siempre y cuando se la
aplique a la iglesia universal; pero en el caso de la iglesia local, no podemos cerrar los ojos a la realidad
de que muchas iglesias locales han cerrado sus puertas; de seguro que la mayoría de éstas han sido
iglesias locales sin visión. (Pueden nombrarse otras causas válidas para este fenómeno, como el caso de
la persecusión, por mencionar sólo una, pero éste no es el tema que se pretende tratar aquí). Lo que se
puede afirmar sin temor a dudas es que una iglesia sin visión está en peligro de perecer como iglesia
local. Por el contrario, una iglesia con visión tiene la oportunidad de desarrollarse.
Sin embargo, el mismo hecho de tener la oportunidad de desarrollarse, al plantearse el reto de tener
una visión, la expone a un riesgo: el riesgo de las decisiones. Como lo espiritual es tan sutil, y a la vez
tan poderoso, conviene que la iglesia marque linderos escriturales para cumplir este propósito.
Consideramos que si discute en primer lugar su visión como iglesia, podrá pensar luego en su
crecimiento como “iglesia”, lo que significa proclamar el evangelio, la misiología, métodos para abrir
nuevas iglesias, así como el uso de la creatividad para proyectos especiales.
4. El funcionamiento de la iglesia
Podemos imaginarnos fácilmente una congregación que se reune más de una vez a la semana para
celebrar sus cultos respectivos, que presenta el siguiente perfil. Si el pastor tiene la capacidad
persuasiva en la predicación, la iglesia se mantiene y sigue creciendo en asistencia. De vez en cuando
organiza paseos o actividades aisladas, pero nada más. Esta es una iglesia no funcionante, porque su
vida y misión está centrada alrededor de su pastor, por ende su futuro depende de la presencia de su
pastor. Si él sale de la iglesia (por motivo de su edad, fallecimiento u otra razón), la iglesia no podrá
mantener su crecimiento y correrá el riesgo de enfrentarse a algunas situaciones difíciles.
También podemos imaginarnos una iglesia con oficinas bien organizadas, una iglesia donde los
miembros asisten casi con regularidad, una iglesia que además del pastor paga los servicios de una
secretaria y algún otro funcionario. Pero los miembros están muy ocupados en sus negocios, aunque
cumplen con sus diezmos y ofrendas, y asisten a los cultos y actividades especiales. Esta es una iglesia
no funcionante, porque es una iglesia institucionalizada. Generalmente, esta iglesia depende de un
grupo de personas que puede tomar el monopolio de la iglesia, no por culpa suya sino del sistema. Esta
iglesia entonces funcionará mecánicamente como una organización religiosa pero, teniendo una agenda
automática, distinta a una agenda ordenada, como veremos luego. Esta iglesia también estará expuesta
a muchos riesgos no precisamente derivados de la espiritualidad.
También podemos imaginarnos una iglesia donde los miembros interactúan como
“coadministradores”. En este caso, respetando los ministerios respectivos, existe un conocimiento de
primera mano de cómo funciona la iglesia. Esta es una iglesia funcionante. Es una iglesia donde los
miembros conocen sobre la secretaría, archivo, normas administrativas, y la forma como la iglesia se
comunica con su entorno. Esto tendrá dos direcciones de ventajas: por un lado, la iglesia se beneficiará
como una organización cristiana que podrá tener una agenda ordenada, hecha con conciencia de lo que
se está haciendo o se va a hacer, gracias a la participación y delegación de roles. En forma
complementaria, cada miembro aprende a llevar sus asuntos personales con orden; tener archivos de
sus pertenencias materiales, intelectuales, y espirituales; ganar mayor percepción de la administración
por ejemplo en su grupo familiar, y descubrir o redescubrir que la iglesia tiene un entorno o contexto en
el cual se desarrolla y que habrá que conocer los canales de contacto con dicho ambiente.
5. La expresión de la iglesia
La iglesia como un Cuerpo Vivo, tiene su expresión. Así como los vegetales tienen su expresión
vegetal, los animales su expresión animal, y los seres humanos en su forma natural su expresión
natural, la iglesia tiene su expresión de acuerdo a su naturaleza, es decir espiritual. Esta expresión de la
iglesia se da por supuesto por medio de sus miembros, puesto que la iglesia no es un concepto abstracto
sino un grupo de creyentes.
No es necesario escribir una apología de la naturaleza espiritual de la iglesia, puesto que dicha
apología se da implícitamente por sus manifestaciones explícitas. Lo admirable de la actitud de Dios
para con su iglesia universal es que ha permitido estilos particulares en las iglesias locales. Sin
embargo, existe en estos distintos estilos individuales una línea de identificación qus permite reunirlos
como un perfil expresivo que identifica a la iglesia cristiana, fuere cual fuere su particularidad como
iglesia local. Estos son: la vida espiritual, la alabanza, el maestro cristiano, el líder cristiano, clubes y
sociedades eclesiales, instituciones educativas dominicales y extradominicales, la ministración pastoral,
y el testimonio cristiano.
La repartición programática
Estas cinco estructuras dinámicas dan lugar a cinco áreas de enseñanza en el instituto teológico. El
mismo desglose de ellas determinará el nombre de los cursos que se pueden dictar en él. Y como
veremos enseguida, esta distribución hará que se dicte un total de 24 cursos. En resumen, se propone
que la distribución de las materias se dé en estas cinco áreas de la siguiente manera:
Biblia y doctrina: 3
Características de los miembros de la iglesia: 2
La visión de la iglesia: 7
El funcionamiento de la iglesia: 4
La expresión de la iglesia: 8
38
El cuadro detallado de repartición quedará entonces de la siguiente manera.
Tabla 2: Distribución de materias por áreas en el instituto teológico
1. Biblia y doctrina:
Biblia I: Antiguo Testamento
Biblia II: Nuevo Testamento
Doctrina
2. Características de los miembros de la iglesia:
Características de niños y jóvenes
Características de adultos y mayores
3. La visión de la iglesia:
Visión de la iglesia
Crecimiento
Proclamación del evangelio I
Proclamación del evangelio II
Misiología
Métodos para abrir nuevas iglesias
Proyectos especiales
4. El funcionamiento de la iglesia:
Secretaría
Archivo
Normas administrativas
Comunicación social
5. La expresión de la iglesia:
Vida espiritual
La alabanza (o adoración)
El maestro cristiano
El líder cristiano
Clubes y sociedades eclesiales
Instituciones educativas dominicales
Instituciones educativas extradominicales
La ministración pastoral
El testimonio cristiano
ELEMENTO 3: LA ORGANIZACIÓN DEL TIEMPO
La concepción del tiempo en un instituto teológico funcionando dentro de la iglesia local es una
concepción triple: en relación al flujo curricular, a cada curso en particular, y a las clases a dictarse
domingo a domingo.
El flujo curricular
El flujo curricular es el modo en el cual los cursos son distribuidos en un tiempo determinado. Al
organizarlo, hemos tenido en cuenta cuatro reglas que consideramos capitales en la organización de un
flujo curricular cristiano:
LA PRIMERA REGLA: ubicar las materias básicas en el inicio del programa. Esto garantizará el
mantenimiento de la “sana doctrina” en todas las actividades que se den en el resto de las materias.
LA SEGUNDA REGLA: armonizar las áreas. No conviene poner juntas todas las materias de una sola
área, para luego seguir con la siguiente. Esto ocasionaría monotonía y desajuste en el proceso de
comprensión del proceso total.
LA TERCERA REGLA: ser secuencial con las materias. Por esta razón, por ejemplo, Antiguo Testamento
debe estudiarse antes de Nuevo Testamento, las características de un niño antes que las de un adulto.
LA CUARTA REGLA: no limitar el contenido de una materia. De hecho que habrá una interrelación
entre, por ejemplo, la Biblia y las otras materias, así como entre Secretaría y Archivo.
Hasta ahora tenemos 5 estructuras funcionales, o áreas de estudio, y 24 cursos. Estos 24 cursos se
pueden distribuir en 6 niveles. Un “nivel”, por tanto, estará constituido por 4 cursos. Cada curso dura
1½ mes. Cada nivel se puede enseñar en 6 meses. Y el total de tiempo para completar el estudio en el
instituto teológico es 3 años.
Tabla 3: Distribución de materias por niveles en el instituto teológico
Nivel I:
Biblia I
Visión de la iglesia
Vida espiritual
Alabanza cristiana
Nivel II:
Biblia II
Características de niños y jóvenes
Crecimiento de la iglesia
El maestro cristiano
Nivel III:
Doctrina
Características de los adultos y mayores
La proclamación del Evangelio I
El liderazgo cristiano
Nivel IV:
La proclamación del Evangelio II
Secretaría
Clubes y sociedades
Enseñanza dominical y extradominical
Nivel V:
Misiología
Archivo
Normas administrativas
Ministración pastoral
Nivel VI:
Proyectos especiales
Medios de comunicación social
Metodología para abrir nuevas iglesias
El testimonio cristiano
Buscando cumplir con las cuatro reglas de organización curricular, tendremos que Biblia y doctrina
se verán en los niveles 1 al 3; Las características de los miembros en los niveles 2 y 3; La visión de la
iglesia en los niveles 1 al 6; El funcionamiento de la iglesia en los niveles 4 al 6; y La expresión de la
iglesia en los niveles 1 al 6.
El curso
Conforme a lo visto hasta ahora, cada nivel está constituido por 4 cursos o materias. Se propone
que cada curso dure 1½ mes. Esto permitirá su distribución en seis clases dominicales, con un formato
que tiene las siguientes tres instancias.
1. Clase 1: presentación de material, método y discusión general del curso
La importancia de la primera clase radica especialmente en la motivación. No se puede esperar que
un hermano mantenga interés en un curso si éste no está presentado con su material respectivo, una
introducción simple pero que revele información y metodología de manera clara, y una apertura de
parte del maestro o instructor para que los hermanos sientan que no van a ser receptores pasivos de una
exposición sino compañeros en la discusión de grupo para la edificación mútua.
2. Clases 2–5: Trabajo sobre el material
Como se verá luego, la sugerencia es que el material para cada curso se presente en cuatro
unidades. Esta organización permitirá la siguiente secuencia. En la primera clase, como hemos visto,
deberá entregarse el material completo, con una introducción al curso, con información sobre el
contenido y método que el profesor va a ultilizar. En la segunda clase discutirá la primera unidad y las
actividades correspondientes a ella. La idea es que a partir de esta clase, los alumnos tengan material
para trabajar en sus casas. En la tercera clase se tendrá el informe de las actividades de la primera
unidad, y se introducirá las de la segunda unidad. En la cuarta clase, se recojen las de la segunda unidad
y se introducen y discuten las de la tercera. En la quinta clase, se recojen las de la tercera y, así mismo,
se introducen y discuten las de la cuarta. En la sexta clase, se recojen las de la cuarta, y se cerrará el
curso.
3. Clase 6: Trabajos finales, revisión final, y festejo
La última clase tiene tanta importancia como la primera. Servirá para recojer los trabajos finales;
también, para hacer las revisiones necesarias del ajuste final. Pueden brotar nuevas ideas, de acuerdo a
la evaluación de fin de curso. Y siempre será bueno tener un tiempo de celebración, como tiempo para
regocijarse en la gratitud y alabanzas a Dios por sus hermosas obras. La última clase del curso tendrá
además una importancia especial debido a que en ella se puede motivar a los hermanos para que se
inscriban en alguno de los cursos que comenzaran a dictarse en el siguiente domingo.
La clase
Es posible abrir una discusión sobre el mejor tiempo para una clase dominical. En algunas iglesias
hay una diferencia entre la asistencia a la Escuela Dominical y al culto, usualmente en favor del tiempo
para la predicación. Debido a esto se podría argüir que no convendría dar mucho tiempo a una clase de
instituto teológico dominical. Pese a este posible comentario, el que a su vez no resiste comentarios
ante la necesidad de una mejor preparación para los miembros de la iglesia del Señor, la propuesta es
de que se dedique 1½ hora a cada clase dominical. Esta idea de 1½ hora para la clase del instituto
teológico dominical se basa en los siguientes tres principios trabajados en educación para adultos. El
primero dice que “el adulto puede mantener su atención por más de una hora si la actividad es
interesante y le es interesante”. La diferencia entre ser interesante y que le sea interesante radica en que
la actividad debe cumplir con las reglas de la buena presentación pero a la vez que sea pertinente a los
intereses del alumno.
El segundo principio dice que “el adulto aprende más haciendo que memorizando mediante
repetición, por lo que una clase activa permite ser mantenida en función de las actividades, informes,
etc. a que dé lugar”. Aún la memorización puede presentarse de una manera interesante, no repetitiva
sino por asociaciones. El problema en algunos casos es que se une memorizar a repetir y no a asociar
activamente. Esta última posibilidad es facilitada en actividades de grupo, como sería el caso de una
clase de adultos.
Finalmente, el tercer principio dice que “el adulto puede ser motivado a una mejor educación si se
le anima a participar con sus propios criterios. En otras palabras, la interacción verbal, a través de
comentarios, opiniones, debates, etc.” Vivimos en una época donde hay cada vez mayor resistencia a la
aceptación automática de lo que se nos dice. Si analizamos la Biblia bajo este punto, podemos notar
cómo se da un flujo de conversación entre los participantes. Aun las órdenes permiten una reflexión. El
caso ejemplar fue el del Señor Jesucristo, quien nos tiene todavía reflexionando sobre sus mandatos.
Esta sería una de las razones por las que hombres y mujeres de superior talento en cuanto a capacidad
para pensar, conversan con la Palabra de Dios. Y aunque las respuestas pueden diferir en cuanto a
contenido, no lo es en cuanto a la intención y resultados: la edificación de la iglesia. Lo mismo puede
ocurrir en un salón de clase dominical, puesto que el mismo. Maestro que actúa en el profesor o
instructor del curso, lo hace en cada uno de los alumnos. De aquí se deriva la necesidad de que sea
llevado todo en el amor de Dios.
ELEMENTO 4: EL PERSONAL NECESARIO
Aunque el tamaño de una iglesia local puede variar a tal punto que es posible encontrarnos con
iglesias de 10 miembros como con otras con más de 1.000, la idea presentada aquí es la que
corresponde a la simplicidad administrativa. No será difícil imaginarse los dos polos de la
inadecuacidad: la no organización y la sobreorganización. No es éste el lugar para hacer una análisis de
estas dos situaciones. Preferimos abogar por una discusión en relación a las ventajas de una
organización simple pero suficiente. Estas ventajas, pensando en la iglesia y un instituto teológico en
ella, pueden enumerarse como sigue:
1) No perturba el funcionamiento general de la iglesia.
2) No crea gastos adicionales en términos de burocracia.
3) No confunde a los participantes en el proceso educativo.
4) Crea una atmósfera de facilitación.
5) Invita a la participación.
6) Favorece el avance del estudiante.
7) Coadyuva en la intención del profesor respectivo.
8) Facilita la interacción con otros departamentos de la iglesia.
9) Es correspondiente con el buen uso de la mayordomía.
10) Incrementa la percepción de que lo que se está dando es pertinente y útil.
El personal necesario estará dado por tres clases de funcionarios: el director o directora, los
profesores, y la secretaria.
El director
El perfil del director:
1) Cristiano convertido.
2) Con una profunda vida espiritual.
3) Con profunda convicción bíblica.
4) Con solidez doctrinal.
5) Persuadido totalmente del valor de la educación integral.
6) Que haya tenido una experiencia de por lo menos 3 años de estudios en la iglesia, en Escuela
Dominical o en cursos teológicos.
7) Que tenga habilidad administrativa.
8) Que crea en la educación del joven y adulto, no como educación alternativa, sino como educación
fundamental.
9) Que esté dispuesto a aprender junto con los otros miembros de la comunidad teológica de la iglesia.
10) Que sea innovador y creativo.
Sus funciones son las siguientes:
1) Aquéllas que determine la iglesia para mantener el orden administrativo de ésta.
2) Responsable del mantenimiento del currículo.
3) Responsable del reclutamiento de profesores.
4) Responsable de motivar a los miembros de la iglesia que no están participando todavía en el
programa.
5) Responsable de animar a los estudiantes.
6) Animador de la vida espiritual en lo que constituyen las esferas de acción del instituto bíblico.
7) Responsable de la adquisición del material docente.
8) Originador de nuevas perspectivas para el instituto bíblico.
9) Colaborador permanente con los profesores.
10) Planificador de las posibles actividades extracurriculares durante el tiempo de estudios y el posterior
a la graduación.
Los maestros
Conseguir profesores para los distintos cursos puede ser una tarea muy fácil en ciertos lugares, pero
para algunas iglesias esto podría no serlo. Por esto se enumeran aquí algunas sugerencias entre otras
tantas que una iglesia puede considerar para proveerse de profesores:
1) Hermanos dentro de la iglesia con experiencia en educación en dicha área.
2) Hermanos de otras iglesias, a los que se los puede invitar por el periodo en que dure el curso
respectivo.
3) Profesores de institutos o seminarios cristianos.
4) Estudiantes que hayan pasado el curso respectivo, y que tengan cierta habilidad para la enseñanza con
adultos.
5) Un líder de grupo que tenga la capacidad de auto-educarse y servir de tutor a otros.
En su “perfil” deseable, el profesor o instructor de curso comparte algunas características del
director, con algunas especificaciones de acuerdo a su rol:
1) Cristiano convertido.
2) Con una profunda vida espiritual.
3) Con profunda convicción bíblica.
4) Con solidez doctrinal.
5) Persuadido totalmente del valor de la educación integral.
6) Que crea en la educación del joven y adulto, no como educación alternativa, sino como educación
fundamental.
7) Que esté dispuesto a aprender junto con los otros miembros de la comunidad teológica de la iglesia.
8) Que sea innovador y creativo.
9) Que esté dispuesto a informar de sus actividades como profesor.
10) Que tenga la capacidad para aprender de las evaluaciones.
Sus funciones son las siguientes:
1) Orar por sus alumnos.
2) Tener el material al día.
3) Dirigir la sesión correspondiente.
4) Mantener un registro de asistencia de sus alumnos.
5) Ayudar a sus alumnos como “un hermano mayor”.
6) Entregar informe de asistencia y evaluación final a la secretaría.
7) Mantener contacto con el director del instituto, especialmente en las reuniones administrativas, en el
periodo previo, durante la duración del curso y al momento de entregar las evaluaciones.
El secretario
Lo que en ambientes no eclesiásticos suele decirse de las secretarias no deja de ser cierto también
en el caso del instituto teológico: “la oficina avanza gracias a la secretaría”. En otras palabras, la
secretaría es una pieza fundamental para que el proceso se retrase o avance. El perfil del hermano o
hermanos a cargo de la secretaría, también comparte características con las del director y los
profesores, así mismo con ciertas características particulares en relación a sus fun- ciones. Su “perfil”
comprenderá los siguientes elementos:
1) Cristiano convertido.
2) Con una profunda vida espiritual.
3) Con profunda convicción bíblica.
4) Con solidez doctrinal.
5) Persuadido totalmente del valor de la educación integral.
6) Que crea en la educación del joven y adulto, no como educación alternativa, sino como educación
fundamental.
7) Que esté dispuesto a aprender junto con los otros miembros de la comunidad teológica de la iglesia.
8) Que sea innovador y creativo.
9) Que tenga el don de la ayuda.
10) Que sea ordenado, metódico y gentil.
Sus funciones son las siguientes:
1) Llevar los archivos. Esto le dará un sentido de historicidad al proceso del instituto teológico. No se
limitaría solamente a documentos escritos, sino también a material audiovisual, tales como
conferencias y videos.
2) Llevar los registros de alumnos y profesores. En este punto se incluirán los contactos para
necesidades futuras.
3) Cuidar del Manual de Procedimientos del instituto, incluyendo las legislaciones que ordenan las
aprobaciones de cursos y del programa total.
4) Llevar las comunicaciones internas y externas.
5) Todas aquéllas que correspondan a sus funciones dentro de la estructura particular del instituto en la
iglesia local.
ELEMENTO 5: MATERIAL
El contenido curricular determinará el material, el que estará por lo tanto referido a la dirección y
secretaría; y al profesor y los estudiantes. Es posible crear un esquema rector para la necesidad del
material partiendo de las siguientes ideas:
1) El instituto teológico de la iglesia funciona los domingos.
2) Es parte del programa educativo de la iglesia.
3) Se combina con la Escuela Dominical de la siguiente manera: Debería haber clases de Escuela
Dominical para los visitantes y los que están esperando por el inicio de un curso (por ejemplo, en el
caso de hermanos que salieron de vacaciones y llegaron a mitad de curso).
4) Cada curso tiene una duración de seis semanas, por lo que se dictan dos cursos en tres meses.
5) Es posible dictar más de un curso simultáneamente, para diferentes grupos de estudiantes.
6) El curso de “Proyectos especiales” puede diseñarse como una tesina o tesis, de modo que sirva como
el equivalente a las tesis de grado de instituciones teológicas que funcionan paralelamente a la iglesia.
En este caso, el proyecto especial puede iniciar su diseño durante el curso, y terminar este diseño para
que tenga la forma de tesis durante un tiempo adicional, fuera de las seis semanas (se sugiere que no se
requiera su aplicación como requisito para su aproba- ción, sino que sea solamente trabajado como lo
indica el tema del curso, como un “proyecto”).
7) Finalmente, como se sugiere más detalladamente en el capítulo 6, debería de proyectarse un
seguimiento de los estudiantes ya graduados del instituto, de modo que la edificación de los miembros
de la iglesia se mantenga perdurablemente.
Los siete parámetros referidos previamente marcarán las necesidades de material a nivel directivo,
docente y estudiantil.
Material para la dirección y secretaría
La dirección y secretaría del instituto teológico de la iglesia necesitará.
1. El Manual de Procedimientos
Este Manual debe incluir:
A. Nombre del Instituto
B. Filiación Eclesial
C. Declaración doctrinal
D. Relación con el gobierno de la iglesia
E. Funcionarios
F. Profesores
G. Currículo y Actividades Extracurriculares
H. Registro como estudiante
I. Legislación de aprobación de un curso
J. Legislación de aprobación del programa total
2. El Cuadro Curricular
El cuadro lo darán los programas y actividades de los 24 cursos. Para cada curso, será necesario
presentar: tema, objetivos, contenido, las cuatro unidades, y las ayudas respectivas (“ayuda” se refiere
al material necesario para desarrollar las actividades). Para cada unidad, se requerirá tema, objetivo(s),
contenido, actividades, y las sugerencias respectivas para cumplir con dichas. A continuación se
presenta un ejemplo del modelo sugerido.
INSTITUTO TEOLÓGICO _____________
CURSO: Biblia II: Nuevo Testamento (NT)
OBJETIVOS :
a. Que el estudiante conozca el Nuevo Testamento y las características de cada uno de sus libros.
b. Que obtenga una edificación espiritual más profunda.
CONTENIDO:
a. Los libros del Nuevo Testamento.
UNIDAD No. 1
TEMA: LOS primeros libros del Nuevo Testamento
OBJETIVOS :
a. Introducir al estudiante al Nuevo Testamento.
b. Revisar los Evangelios y Hechos de los Apóstoles.
CONTENIDO:
a. Clasificación de los libros del Nuevo Testamento.
b. Los Evangelios.
c. El Libro de los Hechos.
ACTIVIDADES :
a. Haga un cuadro sinóptico de los libros del N. T.
b. Escriba nombre, fecha y autor de cada uno de los evangelios y de Hechos de los Apóstoles.
c. Haga un resumen del contenido de cada uno de ellos.
d. Escriba diez experiencias espirituales que ha recibido al estudiar esta unidad (en no más de una
página).
SUGERENCIAS :
1. Para la actividad a, revise la “Ayuda” y use la Biblia.
2. Para la actividad b, revise la “Ayuda”.
3. Para la actividad c, revise la “Ayuda” y use la Biblia.
4. Para la actividad d, ore, reflexione y escriba.
(De forma similar, debe proveerse la información correspondiente a las Unidades No. 2 a la 4. Además
debe incluirse una Ayuda o suplemento para facilitar el desarrollo de las actividades.)
Analizando el modelo sugerido, podemos encontrar algunos principios pedagógicos con respecto al
instituto teológico. El primero tiene que ver con la educación de adultos. Un típico estudiante de este
instituto será un miembro (hombre o mujer) de la iglesia, quien desea mejorar en su formación cristiana
pero no cuenta con los recursos para hacerlo, por ejemplo tiempo disponible. Por este motivo no puede
ser inducido a memorizaciones ni a esfuerzos extracurriculares más allá de los previstos por un
programa dominical, ni a realizar actividades de reflexión que requieran investigación en bibliotecas u
otros lugares. Si alguien puede hacerlo, enhorabuena, pero sería como una actividad adicional para el
estudiante con tal posibilidad.
El segundo tiene que ver con el principio de la economía de esfuerzos. Una de las quejas en el
campo de la educación a distancia es que algunas instituciones educativas en el campo de la teología
presentan el contenido y las actividades, pero no presentan las ayudas. Esto traerá casi siempre
frustración, debido a que muchas veces el estudiante no puede encontrar los libros o materiales que se
le exigen. Además, otro factor conflictivo es la comunicación: la dificultad para comunicarse por
correo o lo costoso si es por teléfono, fax u otra vía parecida. Por estas razones, se sugiere que cada
curso del instituto teológico de la iglesia, vaya acompañado de todo el material necesario para su
estudio y cumplimiento de tareas. El tercer principio que queremos resaltar aquí, es el del orden. Si un
curso se dicta en 6 sesiones dominicales, debería proveerse el contenido para 4 subunidades, para dejar
la primera sesión para la introducción y actividades preliminares, y la última para la entrega de tareas
finsles, revisión, y celebración. Por lo tanto, cada curso toma el formato de cuatro actividades
intermedias, tal como se lo ha discutido previamente.
3. Archivo de profesores
El archivo de profesores servirá para testimonio de participación, comunicaciones, y para crear un
banco de recursos para el futuro.
4. Archivo de estudiantes
Este archivo es muy importante, puesto que se trata de un programa con el objetivo operativo de
graduar a los hermanos fieles que han seguido y cumplido los requisitos del instituto teológico.
5. Archivo de contactos
Estos son necesarios en relación a recursos humanos, especialmente de posibles profesores para que
colaboren como profesores invitados, así como agencias o instituciones que podrían ayudar en el
mejoramiento del instituto teológico.
6. Archivo de correspondencias
Esto es parte de todo departamento eclesial organizado, incluyendo las correspondencias recibidas
y las enviadas.
7. Inventario de materiales
Es necesario que el instituto teológico tenga su propio material, el cual debe estar inventariado para
mantener un conocimiento actualizado de los recursos materiales con los que cuenta el instituto
teológico.
8. Sección de misceláneas
Siempre será aconsejable que se tenga una sección de misceláneas, porque a veces se presentan
situaciones administrativas que por un momento no se sabe donde ubicarlas.
Material para el profesor
El profesor necesita tener el material listo con suficiente anticipación para que se pueda distribuir a
los estudiantes de manera ordenada. Esto puede hacerse durante la primera clase; o antes de la clase,
para una revisión personal por parte del estudiante antes de iniciar el curso. Aunque leyendo el párrafo
anterior daría la impresión de que más bien se trata de material para el estudiante, realmente lo
consideramos como material para el profesor. Existe una realidad que suele darse en algunas iglesias:
dado que las participaciones suelen ser voluntarias, a veces las personas que tienen que dictar un curso
o conferencia, no las preparan, y éstas se dan de manera espontánea, no siempre con orden y para
edificación. El futuro del instituto teológico de la iglesia dependerá en gran parte de profesores
preparados y la única manera de asegurar que ellos cumplan con este requerimiento es estableciendo
que tengan listo el material para ellos y los estudiantes en tiempo adecuado, previo al inicio del curso.
Material para el estudiante
Esto lo determinará el cuerpo directivo y el profesor de la materia a dictarse. La sugerencia es que
se entregue el material en forma completa y fija, de manera que no se lo haga por hojitas sueltas ni por
porciones. La idea de que el estudiante está obligado a buscar todo lo que necesita para su éxito como
alumno es una idea equivocada dentro del contexto de la iglesia, puesto que en ella el mayor sirve al
menor, y detalles como el de facilitar en la mejor manera el material al estudiante revelarán el espíritu
de quienes están a cargo de este ministerio.
ELEMENTO 6: EL ESPACIO
El espacio fisico que necesita el instituto teológico está determinado por dos aspectos: la dirección
y secretaría, y los alumnos por clase que se planifica tener. La organización para la dirección y
secretaría requiere tener espacio para el material mencionado anteriormente:
1) Archivo administrativo general
2) Archivo de matrículas
3) Archivo de control de cada estudiante
4) Archivo de profesores
5) Archivo de currículo
6) Archivo de material
7) Archivo misceláneo
La clase requiere tener espacio suficiente para:
1) Un número definido de estudiantes, lo que dependerá de las posibilidades de la iglesia, siendo lo más
aconsejable que éste sea entre 8 y 16 estudiantes.
2) La utilización de material didáctico propio para adultos.
Al hablar de espacio, hemos hablado en los párrafos anteriores del espacio físico, pero también
existe el espacio espiritual. El espacio espiritual en un instituto teológico es diferente a otros espacios
educativos no eclesiásticos, ya que tiene sus propias características, que no son espiritualistas, sino
integralistas. La educación sin Dios corre el peligro de ser narcisista; esta podría ser una de las razones
por las que cierta gente toma postura de orgullo por su conocimiento. En el caso del espacio espiritual
en la educación cristiana, éste es integral. Esto significa que llega a todas las partes del ser humano, y
por lo tanto toca su trascendentalidad. Otra forma de decirlo es que llega a su relación con Dios, para
desde allí cubrir todo el ser. Esta es la razón por la que debemos distinguir tres características
específicas en el espacio espiritual del instituto teológico: el reinado del Señor, la comunión fraternal
en Dios, y la exhaltación en gratitud de la obra de Jesucristo.
En el espacio espacio espiritual se encuentra reinando el Señor
El espacio que hay que crear en un instituto teológico no es uno para alimentar exclusivamente la
mente. Si fuera así, tendríamos “intelectuales” de la iglesia, con todas las consecuencias catastróficas
que derivarían de dicho intelectualismo. El espacio correcto es lugar para compartir con el Espíritu
Santo una comunión santa de edificación. Dejar que reine el Señor: éste es el espacio del instituto. De
esta manera, la inteligencia espiritual cubrirá todos los campos del conocimiento humano, y encontrará
siempre la presencia del Rey en ellos.
El espacio espiritual es un espacio de comunión en el amor de Dios
Esto determinará una comunicación no sólo como amigos sino como familia de Dios. La
organización del espacio familiar terrenal varía de acuerdo a costumbres, lugar de asentamiento de la
familia, y posibilidades. Por ejemplo, será diferente el espacio de una familia en la ciudad de Nueva
York, en un barrio marginal, y con posibilidades de immigrante pobre, que las de un grupo familiar
latinoamericano en una ciudad de Sudamérica, con recursos económicos altos, y conocedor de las
costumbres y maneras de ser de la gente en su alrededor.
En el caso de la familia espiritual, no son importantes los factores físicos o culturales para su
integración espacial. Es suficiente que se reconozca el amor de Dios para la comunión entre los
hermanos. Esta suficiencia de la presencia de Dios producirá un instituto con sana comunicación, con
la alegría de estar creciendo como grupo en el conocimiento de Dios y sus acciones a través de ellos.
El espacio espiritual es un espacio donde la obra redentora de Cristo se
exhalta en gratitud
Es difícil establecer cual fue el sentimiento que más alabóel Señor Jesucristo durante su pastoreo
terrenal. Lo que sí es seguro es que la gratitud estuvo entre dichos sentimientos alabados por el Buen
Pastor. Cuando en el instituto teológico se da el espacio para la gratitud, se estará descubriendo uno de
los elementos sustanciales de la autenticidad del instituto teológico. La fuente de la gratitud está en el
reconocimiento auténtico de la obra redentora de Cristo. Cuando existe espacio para este sentir se verá
una serie de manifestaciones en el recinto donde se lleven a cabo las clases, que no pueden ser descritas
en forma general o particular, porque serán únicas. Si combinamos un espacio físico, que puede ser una
aula elegante o debajo de un árbol: ambos valen por igual, y el espacio espiritual, espacio para la
espiritualidad, entonces podremos descubir la verdadera libertad para la excelencia en la educación
cristiana.
Al finalizar este capítulo, podemos decir con certeza: ¡EL INSTITUTO ES POSIBLE!
PREGUNTAS DE REPASO
Para cada una de las siguientes preguntas, hay tres opciones. Escoja, por favor, la que considere más
cerca a lo expuesto en este capítulo. Las respuestas correctas, en la página 75.
1. El elemento básico para organizar un instituto teológico en una iglesia está dado por:
a. La aceptación por la directiva de la iglesia
b. La vocación de la iglesia
c. Los recursos económicos y de personal
2. Como unidad comunitaria, la iglesia de este tiempo:
a. Debe aprovechar los recursos de todos sus miembros.
b. Debe buscar nuevos recursos, aun fuera de ella.
c. Debe ganar nuevos miembros participativos.
3. En función de un instituto teológico, la base de la iglesia está dada por:
a. La Biblia
b. La doctrina
c. Ambas
4. El Señor ha dado a su iglesia:
a. Un estilo único y universal
b. Estilos particulares sin referencia universal
c. Estilos particulares con referencia universal
5. En educación de adultos, la clase:
a. Puede durar más de una hora
b. Debe durar más de una hora
c. Debe durar menos de una hora
6. El adulto aprende mejor:
a. Memorizando por repeticiones
b. Memorizando por asociaciones
c. Actuando lo que tiene que memorizar
7. El adulto aprende más:
a. Escuchando pasivamente y con atención
b. Participando con sus comentarios propios
c. Participando con comentarios dados por autoridades
PREGUNTAS DE INTERACCIÓN
Para cada una de las siguientes preguntas, intente, por favor, elaborar respuestas personales, que
pueden ser afirmaciones o questionamientos.
1. ¿Cree usted en la “Gran Comisión” como parte de la visión de la iglesia? ¿Por qué?
2. ¿La “verdad cristiana” necesita ser defendida? ¿Está de acuerdo con la traducción “defensa” en
lugar de “baluarte”? ¿Por qué?
3. ¿Considera usted que la iglesia goza de una buena educación teológica en la actualidad? ¿En qué
basa su respuesta?
4. ¿Cuál considera usted que sea el factor más importante para iniciar un proyecto educativo en la
iglesia? ¿Por qué?
5. ¿Qué opina de la “educación a distancia” comparada con un instituto teológico en la misma
iglesia? ¿Cuáles son las bases para su opinión?
6. ¿Qué opina, pensando en su iglesia, del cuadro de materias propuesto en la tabla 2? Dé razones
para su respuesta.
7. ¿Está o no de acuerdo en que un curso puede dictarse en 6 clases de 1½ hora cada una? Por favor,
razone su respuesta.
SUGERENCIAS DE ACTIVIDADES ESPECÍFICAS
Las siguientes actividades son optativas, y pueden ser modificadas de acuerdo a las circunstancias.
1. Investigue la estructura de su iglesia. Compárela, buscando paralelos, con la estructura propuesta.
Estructura propuesta
La expresión de la iglesia
El funcionamiento de la iglesia
La visión de la iglesia
Características de los miembros
El fundamento de la iglesia
Estructura de “mi iglesia”
2. Investigue la enseñanza en su iglesia. Compárela, buscando paralelos, con las áreas propuestas.
Areas propuestas
Biblia y doctrina: 3
Características de los miembros: 2
La visión de la iglesia: 7
El funcionamiento de la iglesia: 4
La expresión de la iglesia: 8
Enseñanza en mi iglesia
3. Converse con algún amigo sobre “el espacio espiritual”. Anote las conclusiones:
4. Resultado: Conteste por favor, ¿Sería posible que su iglesia pueda contar con un instituto
teológico funcionando en ella?
III. Planificación del instituto teológico
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza
de la esperanza.” Hebreos 6:11
SUMARIO : El foco de este capítulo es guiar a la persona o personas interesadas en tener un instituto
teológico en su iglesia, para que puedan presentar el proyecto de una manera adecuada en función de
motivación, claridad y utilidad del proyecto.
Cuando pensamos en un instituto teológico para la iglesia, será automática la pregunta acerca de
quién va a proponer la idea, y mantenerla mientras se cuaja la posibilidad, hasta que ésta sea aprobada
por las autoridades correspondientes. Como todo proyecto nuevo, tiene ahora que ser promovido a
todos los niveles que corresponda legítimamente. Solamente personas con “el corazón de Dios”, y que
estén convencidas de la utilidad del proyecto, pueden entrar en tal empresa. Este capítulo ha sido
diseñado para discutir con estas personas ideas que consideramos pueden ser de ayuda.
PASO 1: EL LIDERAZGO EN LA INICIATIVA
Desde el punto de vista operativo, es decir funcional, la pregunta que se presenta a estas alturas es:
¿Quién puede tomar el liderazgo en la organización del instituto teológico? La respuesta es cualquier
miembro de la iglesia, aunque debería, preferiblemente, ser el pastor o algún líder en el campo de la
educación. El primer paso para convertir en realidad el proyecto será el tener a un líder en la iniciativa
de la creación del instituto teológico.
Desde algunas décadas atrás se ha venido discutiendo sobre si el líder nace o se hace. Nuestra
posición en relación al líder cristiano es que “el líder no nace ni se hace, el líder renace”. Esto significa
que cada cristiano, desde el momento que renace por su fe en el Señor Jesucristo, es un líder porque
lleva el estandarte de Dios en su vida. Este es nuestro concepto de liderazgo: “Animar a otros a que
sigan al Señor, para conversión y para edificación”. Sería ocioso, por lo tanto, discutir características de
liderazgo que no correspondan a esta definición. En particular, con respecto al líder en la organización
de un instituto teológico en la iglesia local, consideramos que debe tener las siguientes cualidades,
todas éstas dadas en función de la naturaleza del proyecto, y que corresponden a su sentir y a su
formación.
Cualidades en el sentir
No es posible llevar a cabo una empresa sin una pasión por ella. Así como hay pasiones
destructivas, por ejemplo las pasiones por el poder político, también hay pasiones constructivas, por
ejemplo la pasión por llevar el mensaje redentor de Cristo. En el caso de un promotor del instituto
teológico dominical para su iglesia, éste será un cristiano que sienta en su corazón la pasión del amor
de Dios orientado a cinco receptores, como veremos a continuación. En cada una de esas proyecciones,
el descubrimiento del Espíritu Santo como guía de dichas actitudes emocionales es necesario. El
resultado será una intención a llevar a la práctica lo que ve como bueno delante de Dios. En el caso que
nos toca, ésta será la intención de ver como una realidad la instalación y funcionamiento de un instituto
teológico en su iglesia.
1. Amor a Dios
El amor a Dios le dará tres apoyos, uno cognitivo, dos afectivos. El fundamento cognitivo estará
presente por la convicción de que la visión de tener un instituto teológico en la iglesia es de acuerdo a
la voluntad de Dios. Su centro de análisis, para considerar la pertinencia o no de la existencia de esta
agencia educativa de la iglesia, será el amor a Dios. En otras palabras, preguntarse si proyecto como
éste puede ser pensado en el espíritu del amor divino. ¿Dios se agradaría de esto? La pregunta parece
de fácil respuesta al principio. Pero realmente abarca más que contestar “Sí”, puesto que conlleva un
análisis de la motivación real para proponer un proyecto como éste. En el punto crucial de la decisión
no está el si el instituto sería pertinente o no en relación a la necesidad de la iglesia, sino si la propuesta
es para agradar a Dios o por motivos diferentes y por lo tanto no válidos.
El amor a Dios le proveerá también del ánimo para seguir el proceso. Como éste no es en relación a
la toma de una decisión por un acto sino por un programa que tendría la tendencia a ser permanente, el
tomar el liderazgo para su implantación demandará tener disposición tipo ministerial, y esto sólo puede
nacer del amor a Dios como crisol de realizaciones personales. Finalmente, el amor a Dios le proveerá
de la consolación en los momentos difíciles.
Sería ingenuo pensar que un proyecto innovador, sobre todo uno que está pretendiendo cambios en
la filosofía educativa en la iglesia cristiana, no vaya a encontrar resistencias. En algunas ocasiones,
resistencias que pueden ser confrontadas espiritualmente en forma exitosa; en otras ocasiones,
situaciones que amenazarán no sólo el proyecto sino la estabilidad misma de la persona. Estos son
riesgos de toda innovación. Y solamente quien esté haciéndolo con un amor a Dios inteligente, podrá
encontrar en este maravilloso amor el apoyo durante momentos difíciles.
2. Amor a la iglesia como comunidad
El amor a su iglesia le dará la motivación para promover el instituto teológico en ella, porque en su
corazón siente el deseo de verla crecer. Y sabe que un apoyo para el crecimiento será renovando sus
programas, entre éstos el educativo, ya que el concepto de renovación es bíblico. Así mismo este amor
a su iglesia hará que vea el instituto como una posibilidad para que ella se edifique como comunidad de
Dios. No es una aventura educativa para mejorar estructuras institucionales; es un proyecto para que el
Cuerpo de Cristo siga edificándose de manera más integral como familia de Dios. Finalmente, le
permitirá aceptar que la iglesia es quien decide. No habrá lugar para resentimientos en relación a la
respuesta de sus hermanos como iglesia del Señor, puesto que no se está buscando un objetivo
impuesto a la iglesia, sino la respuesta de ésta a una sugerencia en amor. Fuere cual fuere el resultado,
lo más importante es el amor entre los hermanos.
3. Amor a los hermanos como personas individuales
El amor a los hermanos como individuos le permitirá descubrir tres posibilidades para su proyecto.
La primera es que podrá personalizar su proyecto. No será algo mecánico, sino algo que va a afectar
positivamente la vida de personas, considerando sus particularidades, dada su condición de ser
ciudadanos de la Patria Celestial. Así mismo, podrá individualizar el proyecto. Podrá pensar en el
hermano “tal” o la hermana “tal” al organizar su proyecto. No será un proyecto para una “masa” grande
o pequeña, sino será uno para hermanos individualizados, y por lo tanto, respetados en su identidad
como seres humanos distintos. No será un proyecto para simplemente números en una lista de
membresía, sino para receptores particulares del amor de Dios, y por lo tanto, merecedores de una
indentifícación específíca y relacionada a su forma de ser como cristianos. Finalmente, podrá focalizar
el proyecto. Gracias a su amor a los hermanos como personas individuales, podrá pensar en las
necesidades de los hermanos, y entonces valorar si la presentación de un proyecto como éste será para
edificación; y si lo es, en qué forma, bajo qué criterios, y con qué propósitos.
4. Amor al prójimo quien es el entorno de la iglesia
El amor a las personas que no son miembros de la iglesia, pero con las cuales existe el contacto por
la misma visión de la iglesia, le permitirá tener conciencia de la humanidad a tres niveles. Uno es el
nivel local. Si la persona piensa en una teológica para su iglesia, tiene que considerar el lugar de su
iglesia en relación a su entorno. La razón para esta actitud es que la iglesia es una carta abierta para ser
leída por sus vecinos. También a nivel regional. El sentir amor por el prójimo que vive alrededor de la
iglesia depende en gran parte de la percepción física dada por la proximidad experiencial. Motivarse
para un proyecto pro-instituto teológico pensando en el nivel regional de vecindad de la iglesia,
reflejará una visión evangelística que puede contagiar a otros en la congregación. Finalmente, a nivel
universal. Una persona que quiere proponer un proyecto distinto en su iglesia, como sería el caso de un
instituto teológico dominical, deberá compartir el amor de Dios por aun la gente que no conoce
físicamente. En otras palabras, deberá tener un espíritu misionero. Entonces, el instituto tendrá
asegurado no un enfoque parroquial sino universal.
5. Amor a sí mismo
Si encuentra que el amor a sí mismo no signifíca egoísmo sino dignidad para con su propia
naturaleza como hijo de Dios, encontrará en este proyecto un motivo de realización personal. Verá el
proyecto del instituto como un proyecto para su Dios. No está trabajando para el aire (es decir, para un
idealismo producto de su imaginación); está haciendo algo para su Dios. Verá el proyecto como un
proyecto en su iglesia. No está motivado para engrandecer una institución que está articulada
impersonalmente. Es para su iglesia, su familia, sus hermanos. Finalmente lo verá como un proyecto
para su prójimo. No es, pues, un proyecto para “mí mismo” ni para “otros que no tienen nada que ver
conmigo”. Es para mi prójimo. En este caso, como en los dos anteriores, la palabra clave es “su”, la que
puede ser reconstruida como “mi”: mi Dios, mi iglesia, mi prójimo. Quien pueda pensar en algo por su
Dios, su iglesia, su prójimo, realmente está revelando que ha aprendido a amarse en la manera más
sublime, pues lo está haciendo no por egoísmo sino por amor compartido sin excluirse a sí mismo
dentro del círculo de amor. Este es un concepto que lo encontramos en la concepción de la circumpatía.
Cualidades en su formación
El líder que proponga la creación de un instituto teológico debe tener también cierta formación
personal, con cualidades producto de esta formación que entran en las categorías de rasgos de
personalidad así como en aspectos formales de su posición en la iglesia.
1. Rasgos personales
Podemos distinguir tres rasgos personales que habilitan a un líder de educación cristiana, dentro del
espíritu de esta propuesta. En primer lugar, debe tener la convicción de la educación como proceso
edificativo. Solamente una persona con capacidad para configurar una convicción puede embarcarse en
la aventura de promover algo totalmente nuevo y diferente a la iglesia, la cual por regla general tiende a
ser conservadora con sus costumbres y tradiciones. Pero ésta no es una convicción como rasgo general.
Es una convicción focalizada en la educación como proceso edificativo de la iglesia. Y esto ya sería
como una convicción dentro de otra convicción. En segundo lugar, debe tener convicción en la
edificación integral. Debido a la naturaleza del proyecto, que presenta al instituto como una disciplina
de edificación integral, el líder promotor de la idea tiene que concordar con las proyecciones del
instituto teológico. Finalmente, debe poseer una teología feliz. Muy difícil, sino imposible, será el
promover un proyecto si la persona no tiene una teología feliz en su corazón. Esta teología sana, otra
forma de nombrar a la teología feliz, contagiará a los demás. Como consecuencia, se dará una
predisposición positiva para lo que va a decir el mensajero.
2. Rasgos formales
Existen otros dos rasgos que complementan el perfil de un hermano que quiera proponer con
posibilidades de éxito este proyecto. Los llamamos formales porque dependen más de la situación
externa, legalizados por la circuntancia de vivir en comunidad. El primero se refiere a que el
proponente debe tener cierto tiempo de membresía en la iglesia. Esta membresía debe estar avalada con
buen testimonio ante la congregación. El segundo está dado por la facilidad administrativa para tomar
este proyecto como un ministerio. Esto quiere decir que el momento para presentar su proyecto sea el
apropiado, no solamente desde el punto de vista de la disposición de los otros, sino de las facilidades de
la iglesia para que el proyecto encaje en ella.
PASO 2: LA “VENTA” DE LA IDEA
La “idea” se refiere a la organización, del instituto teológico dominical, mientras la “venta” de la
idea es la búsqueda de la aceptación, implantación y mantenimiento del instituto teológico dominical
por parte de la iglesia local y su respectivo gobierno (que puede ser local o regional). Al usar el término
venta tenemos que tener en cuenta que se trata de un uso figurado de la palabra, con el fin de graficar
dos aspectos de la venta de la “idea” de tener un instituto teológico dominical funcionando en la misma
iglesia, por y para los hermanos de esa congregación en particular.
Desde una perspectiva ética, se busca contrastar la venta deshonesta con una venta correspondiente
a la moral cristiana. En alguna ocasión, durante un seminario para ejecutivos de venta, escuchamos el
cuento de que el mejor vendedor ha sido aquél que logró vender una refrigeradora a unos esquimales en
el polo norte. Está por demás mencionar que aquí la deshonestidad no estuvo en el proceso sino en la
intención de la venta, puesto que vender una refrigeradora en el polo norte es una mentira funcional.
Obviamente, se menciona este caso sólo para ilustrar que nunca podríamos, como cristianos, proponer
un modelaje en función de una mentira. La existencia de un instituto teológico dominical en una iglesia
local tiene las ventajas que hemos discutido en los capítulos anteriores, y queda justificada delante de
Dios nuestro Señor.
En segundo lugar, se usa la palabra venta para enfatizar la idea de la transmisión por persuasión.
Definitivamente, quien se sienta animado para que se dé esta experiencia en su iglesia, tiene que
reconocer que, para que ella sea aceptada, primero tendrá que “venderla”. Esto nos guía a tres
preguntas básicas que pasamos a considerar.
¿Qué está “vendiendo”?
Está vendiendo un mensaje. En otras palabras, está tratando de que otros hermanos; en este caso,
aquéllos que ostentan el gobierno de la iglesia y los miembros de la congregación en general—crean en
el mensaje del valor del instituto teológico funcionando en la iglesia. El líder de la venta tiene por lo
menos tres contenidos para su mensaje, éstos con referencia a Dios, al cristiano y a la iglesia.
1. Un mensaje de glorificación de Dios
Puede proclamar con toda confianza que un instituto teológico en la iglesia glorificará a Dios (1
Corintios 10:31). Esta glorificación se dará porque, en primer lugar, pondrá a Dios en el centro del
proceso. Así, toda actividad será para honrar el nombre del Señor. Por lo tanto, es un mensaje válido
para ser predicado en el seno de la iglesia.
Glorificará a Dios además, porque reconocerá a Dios como el Señor del proceso. Todas las
actividades que involucren el instituto se darán buscando la sujeción a la voluntad de Dios. No habrá el
temor de caer en la tentación de ideologías simplemente humanas porque siempre buscará que Dios sea
el autor del proceso. Y glorificará a Dios porque descansará en Dios como la fuente de justificación del
proceso. Ya que se hará para su alabanza, y buscando su voluntad, el instituto se encontrará dentro del
amor justificador de Dios para la obra de sus hijos. Cualquier equívoco podrá ser corregido gracias a
que no se perderá conciencia de la búsqueda incesante y prioritaria de Dios como el Maestro por
excelencia para el instituto.
2. Un mensaje de edificación personal
Un instituto teológico funcionando en la misma iglesia ayudará en la edificación personal de los
miembros de ésta. Esta será una edificación personal e integral, porque estará orientada a las tres
esferas de manifestación de la personalidad del creyente. En relación a la esfera afectiva, le enseñará
del amor de Dios, y a la vez le dará oportunidades para la expresión de dicho amor. En la esfera
cognitiva, proveerá un mayor conocimiento de los temas de Dios. Como éstos son inagotables, siempre
habrá tópicos en los cuales el instituto podrá invertir sus esfuerzos para la reflexión teológica de sus
miembros. En lo que corresponde a la conducta, facilitará la aplicación de las capacidades de los
hermanos que deseen servir dentro de la voluntad de Dios. La iglesia es una comunidad activa, cuya
vida proviene de los miembros involucrándose en sus programas de acuerdo a sus dones y preparación.
Con el instituto, los hermanos tendrán una oportunidad para afinar sus capacidades.
3. Un mensaje de renovación de la iglesia
Un instituto teológico dentro de la iglesia será parte del proceso de renovación de la iglesia. Este
será un mensaje de renovación, porque el instituto no se propuso para crear violencia sino de acuerdo a
la visión y gobierno de la congregación local. En la proclamación de la necesidad de un instituto
teológico en la iglesia, ésta tiene que recibir un mensaje de renovación que sea congruente con su
vocación. Por lo tanto, una de las primeras cosas que el mensajero debe comunicar es que el instituto
estará actuando de acuerdo a los propósitos y metas de la iglesia. Es decir, que no existe una filosofía
edudativa apoyada por el instituto que sea distinta u opuesta a los propósitos de la iglesia, sino que el
instituto está dentro de estos propósitos.
Así mismo, el mensajero tendrá que comunicar la utilidad del instituto, ya que éste estará actuando
en la preparación de los miembros de la iglesia. No será pues, una agencia para discutir “sobre” la
iglesia, sino un lugar para discutir el “cómo” de la iglesia y su posible mejoramiento gracias a la
participación de líderes mejor preparados. Además, el mensajero deberá hacer evidente que está
hablando de un proyecto que congruente a la estructura de la iglesia. No es un nuevo elemento en la
organización estructural de la iglesia, sino una nueva propuesta dentro de la estrategia para mejorar la
educación cristiana de los miembros de la congregación.
¿Cómo puede “vender” la idea de la organización del instituto teológico en
la iglesia?
Si consideramos la circumpatía, término presentado aquí para representar el proceso del amor de
Dios entre su pueblo, tendremos tres medios para “vender” la idea del instituto a la iglesia. Estos
medios son la expresión participativa de Dios, la persona que siente este amor proyectado a su prójimo,
y quien recibiendo esta proyección amorosa regresa como fruto de esta manifestación al diálogo con su
hermano y Dios. En la práctica de la venta de la idea del instituto, se verán estas manifestaciones
claramente reveladas por tres pasos de acción: oración, convicción, y participación.
1. Oración
Definida la oración como conversación con Dios, los motivos especiales en este caso serán el
instituto, la certidumbre de su necesidad, la realidad del contexto donde se dará esta posibilidad, la fe
en la voluntad de Dios, y la consolación en la respuesta de la iglesia a la propuesta. Dios tiene una
respuesta para esta oración, y es una respuesta en su amor, por lo cual de esta acción surgirá el
reconocimiento de Dios quien tiene siempre la respuesta de amor para quienes le claman en espíritu y
verdad.
2. Convicción
Considerando convicción como un proceso de conversación con uno mismo, el instituto teológico
vendrá a ocupar un espacio en la mente del promotor o promotores, de manera que pueda tener
confidencia en el desarrollo de una conducta apropiada para la presentación de la idea. Dios estará
dando luz suficiente, porque Dios conoce lo que hay en el corazón de sus líderes: manifestar su amor a
su Dios por medio de un proyecto donde los hermanos podrán interactuar edificativamente en Cristo.
3. Participación
Participar, en este caso, significa conversación con el hermano. Esta será una fuente para
posibilidades, apoyos, y reconocimiento de resistencias. El amor entre hermanos, con la presencia de
Dios, no quita la capacidad de discernimiento y la aplicación de la voluntad personal; más bien,
estimula estas manifestaciones de razonamiento y ejercicio de la propia determinación. Gracias a este
amor interactuado en forma circumpática, la participación siempre será para edificación espiritual,
fueren cuales fueren los resultados en cuanto a la aceptación o no del proyecto.
¿ Cuáles son los beneficios para el vendedor de la idea?
Como en toda oferta, habrá la posibilidad de que la idea del instituto teológico en la iglesia sea
aceptada o no. En el caso de no serlo, siempre se tendrá el beneficio de haber dejado un mensaje de que
la iglesia tiene que innovarse en relación a su proceso histórico como Cuerpo de Cristo dinámico y
capaz de brillar como luz en este mundo. Y el mismo “vendedor” de la idea habrá experimentado la
santa emoción de lo que es tratar de llevar adelante una cruzada por Cristo. Con Dios nunca se pierde,
aunque a veces los resultados no se den de acuerdo a las buenas intenciones del proclamador del
mensaje.
Podemos reconocer algunas razones por las que el proyecto no podría ser aceptado, y algunas de
ellas pueden ser mencionadas como razones legítimas, citando tres casos para ilustrar esta verdad.
1) El que la iglesia no esté preparada en su forma de ser como iglesia para una experiencia como ésta,
debido a situaciones que pueden ser muy variadas, por ejemplo, una desgracia comunitaria que la haya
afectado en alguna manera.
2) El que un organismo o comité regional o nacional al que se debe la iglesia local en su parte
administrativa no lo apruebe o quiera estudiarlo por más tiempo antes de dar una respuesta definitiva.
3) El que la iglesia tenga en el tiempo de la presentación del proyecto otras prioridades y no cuente en
ese momento con los recursos necesarios para una nueva experiencia edificativa como la que se está
proponiendo.
En el caso de que sea aceptada la idea de organizar el instituto bíblico dominical en la iglesia, los
beneficios primarios estarán dados por los que corresponden a la sana conciencia de que “lo que
teníamos que hacer, eso hicimos”. Luego, los otros beneficios se derivarán del mismo proceso de
implantar y desarrollar el instituto como parte de la experiencia comunitaria de ser y hacer iglesia como
pueblo de Dios.
PASO 3: REUNIONES PREPARATORIAS
Al hablar de un liderazgo para este proyecto lo hemos estado haciendo con respecto a un individuo,
pero de hecho el proyecto puede ser presentado por un equipo de hermanos interesados, donde
cualquier hermano o hermana puede dirigir al grupo, con el sentir de que todo debe ser hecho en
armonía. Consideramos tan importante la existencia de un equipo de promotores a estas alturas, que las
referencias a partir de este momento serán relacionadas a este posible equipo. Las reuniones
preparatorias son las que los promotores de la idea tendrán con la iglesia, antes de presentarla a la
directiva, y con el permiso previo de ésta.
Organización de las reuniones preparatorias
El cómo organizar las reuniones preparatorias dependerá en gran manera de los siguientes factores:
administración de la iglesia, tamaño de ésta, y los recursos con que se cuenta para organizar dichas
reuniones preparatorias.
1. Forma administrativa de la iglesia
Las instancias administrativas varian desde las iglesias locales independientes hasta aquéllas que
pertenecen a denominaciones con políticas internacionales. Indistintamente a cual sea el caso, será muy
importante el conocer estas instancias puesto que, por una lado, facilitará el proceso; y por otro, dará un
sentido de orden y armonía a la presentación. El hecho de reconocer la manera cómo la iglesia
administra estos casos familiarizará la presentación del proyecto, ayudando de esta manera a ser
pertinentes en la presentación. En más de una ocasión, proyectos valiosos han sido negados porque los
proponentes no han conocido la manera cómo dirigirse a quienes presiden un determinado comité, o no
han solicitado el permiso requerido para una actividad previa. Al conocerse cómo la iglesia recibirá
administrativamente la propuesta, permitirá a quien presente el proyecto hacerlo dentro de lo que
justamente prescribe la filosofía del instituto teológico: en orden y armonía con la Casa de Dios.
2. Tamaño de la iglesia
El tamaño de la iglesia determinará que se busque la estrategia más adecuada para presentar el
proyecto dentro de dos posibilidades: el de hacerlo ante toda la iglesia, en un culto especial, o por
grupos. Podría darse el caso de presentaciones variadas a grupos pequeños, y luego a la iglesia en
asamblea general. Para esto, habría que considerar la segunda variable, el número de presentaciones,
que pueden variar entre una y tres. El comentario anterior sugiere que los promotores de la idea han
tenido conversaciones previas de manera individual, y que la presentación del proyecto viene a ser
como el paso final de este proceso motivador. En base a este razonamiento, la mejor manera sería tener
el menor número de reuniones de presentación general y, en lo posible, el mayor número de personas
presentes.
3. Recursos
Los recursos necesarios para la sesión o sesiones preparatorias revelarán el tono de la preparación
que se procura para el instituto. Vale la pena aquí el considerar que “mientras menos complicado y
oneroso sea el proyecto, mayores posibilidades de aceptación tendrá”.
Los dos peligros más comunes al hablar de recursos están dados por los extremos: o un exceso de
requisitos que hará que cualquier recurso parezca insuficiente, o una solicitud de recursos insuficientes,
por los que el proyecto fracasará cuando se intente llevar a cabo. Lo mejor será tener un criterio realista
tanto de los recursos necesarios para la aplicación del proyecto como de las posibilidades de la iglesia.
Esto puede ser un indicador para calificar la viabilidad del proyecto, aún antes de presentarlo.
Elementos de las reuniones preparatorias
El equipo debe hacer cuatro cosas para su presentación, éstas son orar, preparar el material,
anticipar lugar y fecha, y promocionar.
1. Oración
Es conveniente orar por la iglesia, por cada persona en particular, por el instituto; pero sobre todo,
porque sea la voluntad de Dios la que prevalezca, aceptándose que la recepción por parte de la iglesia
revelará esta voluntad que debe ser aceptada con humildad y gozo. Habrá que orar para mantener la
prudencia necesaria y no adelantar juicios respecto a la aceptación oficial de parte de la directiva de la
iglesia. La oración en este momento es decisiva para tener una actitud sabia durante y luego de la
presentación.
2. Preparación del material
El valor de la presentación de un proyecto de manera audiovisual, en lugar de uno únicamente en
forma verbal, es conocido por todos. Por esto, no estará demás insistir en que ésta sea, en lo posible,
una presentación audiovisual. Cada vez existen mayores recursos para este tipo de presentaciones. La
sugerencia en este caso es evitar la sobre-información, así como vacíos o puntos dudosos sobre lo que
se está proponiendo. Para ponerlo en términos positivos, se sugiere que la preparación del material
presente las siguientes características:
1. En lo posible, audiovisual.
¿Está preparado el material como para que todos los asistentes puedan ver y oir cómoda y claramente
lo presentado?
2. Con información suficiente.
¿Está incluido en el material todo lo necesario para una información motivadora y creadora que apoye
la idea, en la posibilidad de ser presentada ante la directiva?
3. Que tenga el objetivo de convencer.
¿Tiene este material el contenido suficiente para convencer al auditorio de la validez de la idea de tener
un instituto teológico en la iglesia?
4. Que el material pueda ser presentado durante un tiempo que permita el intercambio de ideas luego
de la exposición por el organizador u organizadores del proyecto.
¿Qué tiempo va a ocupar la presentación del material? ¿Servirá para crear una sana discusión durante o
después de su presentación?
3. Anticipación de lugar y fecha adecuados
En algunas ocasiones “sentimos” que cualquier lugar será bueno para presentar un proyecto que
“sentimos” valioso. Sin embargo, no estará de más tomar en consideración el lugar y las facilidades
para una buena presentación. También en este caso es posible recordar más de una ocasión en que un
buen proyecto se ha echado a perder por ser presentado en ua lugar inadecuado. Aunque lo contrario no
sucede siempre; es decir, que si el proyecto no luce tan bueno para los oyentes, aunque el lugar sea el
más confortable, va a tener dificultades para ser aceptado. Así mismo, la fecha de presentación debe ser
escogida adecuadamente, tratando de asegurar un día y hora en que no hayan otras reuniones, y que en
lo posible, no hayan mayores impedimentos para la asistencia de los hermanos por motivos de cruce de
actividades dentro o fuera de la iglesia. Siempre la presentación de un proyecto nuevo puede ser
atrayente pero es más conveniente que no tenga que competir con otras actividades pre-establecidas.
4. Promoción
La promoción tiene muchos canales en este tiempo: afiches, cartas, boletines, y otros medios. Pero
la mejor forma es el contacto personal, por teléfono o directamente. En este caso, si ha habido un
equipo trabajando en el proyecto, puede darse una campaña de acercamiento de este grupo para con los
otros hermanos de la iglesia.
No estará de más el advertir con un ejemplo un caso típico de mala promoción. Ocurre en un país
donde una estación de televisión pasa un programa deportivo en directo; y cuando tiene que presentar a
los promotores del espacio, empequeñece el espacio dedicado a presentar el juego, y agranda el de la
propaganda. Esto produce una antipatía ante el producto, por la frustración que sufre el espectador. En
el caso opuesto, positivo, otra estación de televisión presenta el juego sin cortes ni empequeñecimientos
de la imagen, pero mantiene en una esquina de la pantalla el nombre de el o los promotores. Toda
promoción del instituto teológico tendrá que darse dentro de los parámetros que corresponden a su
posible lugar en la iglesia, como parte de su programa de educación cristiana. “Esta” es su medida, y
éste debería ser el espacio que ocupe en la pantalla de presentación de la vida de la iglesia.
PASO 4: LA PRESENTACIÓN ADMINISTRATIVA ANTE LA IGLESIA
¿Por qué es importante que el gobierno de la iglesia tenga pleno conocimiento y aceptación de la
organización de un instituto teológico en la iglesia? Porque esto le dará al proyecto aceptación dentro
de un marco bíblico y de administración en general.
Bases bíblicas
Los siguientes son pasajes escogidos que han inspirado la idea de que este proyecto debe ser
presentado administrativamente ante el gobierno de la iglesia, y funcionando en el orden de ella.
(1) 1 Corintios 14:40: “Pero hágase todo decentemente y con orden”.
COMENTARIO: La presentación debe ser en armonía, con gentileza y claridad. Es una presentación ante
hermanos y amigos en Cristo.
(2) Colosenses 2:5: “Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con
vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo”.
COMENTARIO: El sometimiento ordenado causa gozo en los ministrantes que vea esto con felicidad,
como manifestación de la presencia de Dios en la vida de sus hijos.
(3) 2 Corintios 5:18: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo,
y nos dio el ministerio de la reconciliación”.
COMENTARIO: Proceder con orden es una señal de Dios y la percepción de que Cristo nos dio ejemplo
para que nosotros sigamos sus pasos es el ministerio de la reconciliación.
(4) 1 Corintios 12:5: “Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo”.
COMENTARIO: El instituto puede ser parte de la diversidad de ministerios dentro de la iglesia, y debe
ser presentado como tal ante el gobierno que tiene al mismo y único Señor como su Señor.
(5) Efesios 4:5: “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de
Cristo”.
COMENTARIO: El instituto debe estar abierto a todo cristiano que desee prepararse dentro del orden
administrativo de la iglesia.
(6) Hebreos 13:17: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por
vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose,
porque esto no os es provechoso”.
COMENTARIO: Fuere cual fuete el resultado de la presentación, el resultado será siempre el mismo: la
sujeción gozosa a los pastores y administradores de la iglesia del Señor.
(7) 1 Pedro 4:10: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios”.
COMENTARIO: ES importante enfatizar el deseo de nuestro Señor de que seamos buenos
administradores; en este caso, presentar el instituto a las autoridades será una oportunidad para
compartir la ministración como buenos administradores.
(8) 1 Pedro 4:11: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra,
ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien
pertenecen la glorio y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”.
COMENTARIO: El instituto tiene su motivación, en todas sus instancias, incluyendo la presentación
como un proyecto ante las autoridades de la iglesia, y esta motivación será la glorificación del Dios de
amor por Jesucristo su hijo.
(9) 1 Pedro 5:5: “… y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los
soberbios, y da gracia a los humildes”.
COMENTARIO: El proceso de presentar el instituto teológico como un proyecto no es más que un acto
de humildad tanto de parte de el o los presentadores, como de los hermanos que reciben el informe y
tienen que decidir sobre su aceptación.
(10) Salmo 149:4: “Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; Hermoseará a los humildes
con la salvación”.
COMENTARIO: Todo este proceso debe estar matizado con la conciencia de que Dios se alegra con sus
hijos cuando éstos con humildad procuran trabajar para él, por ejemplo, en este acto de presentación. Y
que a Dios le agrada hermosearlos.
Bases administrativas
A continuación son ofrecidas diez bases administrativas.
(1) Orden.
COMENTARIO: Toda organización humana necesita algún tipo de administración para preservarse del
caos; y esto es bueno, independientemente de que en algunas ocasiones, los administradores se
equivoquen en sus decisiones.
(2) Identificación.
COMENTARIO: Los administradores representan a la iglesia, por lo que estar de acuerdo con ellos es
estarlo con la iglesia. Aunque se den casos en que esto no se cumpla, habrá que tomarlos como
excepción antes que como la invalidación a la regla.
(3) Apoyo en la oración.
COMENTARIO: El presentar el proyecto ante los administradores de la iglesia significará un refuerzo en
la oración para que Dios guíe en lo que más convenga a los intereses del Reino.
(4) Apoyo logístico.
COMENTARIO: De darse la aceptación por parte de los dirigentes de la iglesia, se obtendría el apoyo
logístico para que el instituto funcione dentro de la iglesia. De otra manera, sería un ensayo extra-
eclesiástico más, que puede alinearse dentro del noble esfuerzo educativo de institutos y seminarios que
existen alrededor de la tierra, pero no podría funcionar dentro de la iglesia.
(5) Apoyo en los recursos humanos.
COMENTARIO: Con el apoyo de los ministrantes gubernamentales de la iglesia, el proyecto contaría
libremente con un recurso humano invalorable, pues estaría dentro de los planes normales de la
congregación.
(6) Reconocimiento administrativo.
COMENTARIO: El reconocimiento por las autoridades daría un reconocimiento por parte de la iglesia,
por ejemplo, en sus Asambleas de Negocios o de Celebración. Los hermanos podrían estudiar, por lo
tanto, con la sana ilusión de que serán reconocidos dentro de su propio pueblo.
(7) Integración con el propósito general de la iglesia.
COMENTARIO: Como los dirigentes son los llamados a salvaguardar el propósito general, o visión, de
la iglesia, su reconocimiento daría un toque de pertinencia al proyecto. Lo ubicaría dentro de la visión
general, hermanándolo con los otros proyectos para cumplir con sus fines como pueblo de Dios.
(8) Oportunidad para retro-alimentación.
COMENTARIO: Con las opiniones y resoluciones de los hermanos de la directiva de la iglesia, los
promotores de este ministerio tendrán elementos para hacer correciones, ajustes, o lo que fuere
necesario para afinar el proyecto y llevarlo a ser más funcional.
(9) Oportunidad para repensar lo que se está proponiendo.
COMENTARIO: Siempre que se presenta un proyecto, además de la retro-alimentación por parte de los
hermanos que han escuchado la presentación, hay un fenómeno de conversación consigo mismo, por lo
que se dijo, y por lo que no se dijo. Esto redundará en el perfeccionamiento del proyecto.
(10) Oportunidad para repensar en función de los informes secuenciales.
COMENTARIO: La disposición, comentarios y recomendaciones de los hermanos de la directiva de la
iglesia, daría guías, de ser aceptados, al momento de pensar en el contenido de los informes que habría
que presentar a la iglesia.
La respuesta
Supondremos, para los propósitos de este manual, que la directiva de la iglesia aprueba el proyecto.
Ahora, ¿qué sigue?
PASO 5: LA PUESTA EN MARCHA DEL INSTITUTO
¡Ya está aprobado! Ahora: ¿qué sigue? Ponerlo en marcha. Para el efecto, los encargados de este
ministerio necesitarán pensar en una progresión única, constituida por seis pasos: los pasos primarios,
el asentamiento, el inicio de actividades, el mantenimiento de las actividades, la graduación, y las
actividades de post-graduación.
Al conocer que ha sido aprobada su existencia, se sugiere que los participantes de este nuevo
ministerio tengan el cuadro completo desde el inicio, para evitar sorpresas desagradables en el ejercicio
de su nuevo ministerio. Esta sugerencia no significa que por tener un panorama general del proyecto,
éste estará determinado a la esclavitud a un esquema; la idea es de que esta visión total le dará el orden
necesario para hacer correctivos preventivos en caso de necesidad, o de mejoramiento en áreas que con
el desarrollo invitarán a tal perfeccionamiento.
Los pasos primarios
Los pasos primarios garantizarán el buen inicio del instituto; éstos son cuatro: oración,
implantación, motivación y propaganda.
1. Oración
La oración será el elemento constante. Desde el principio hasta el final; y durante el tiempo que
transcurra entre estas dos medidas del extremo del tiempo. El valor de la oración aquí, al comienzo, es
crucial, porque determinará el tono espiritual del ministerio especialmente por parte de los directivos.
Habrán varios motivos de oración en este tiempo: expresiones de gratitud por la aceptación del intituto
y peticiones por las necesidades que tenga el proyecto para comenzar a funcionar, por los futuros
profesores y alumnos, por el éxito del proyecto. En suma, éste será un tiempo que demandará mucha
oración.
2. Motivación
Aunque pareciera que los hermanos propulsores del proyecto no necesitaran motivación en este
tiempo, probablemente sean los más necesitados de ella, ya que en muchas ocasiones, luego de haber
luchado por obtener algo, las personas quedan fatigadas. Este es el momento cuando el enemigo puede
intentar alguna tentación como descuidarse de los detalles para que el proceso tome vida activa en la
iglesia, o delegar a otros ciertas funiones que le corresponden a una persona determinada. La mejor
manera para motivarse en este caso será la reunión en camaradería cristiana, no necesariamente para
hablar del proyecto, sino para celebrar en gozo del Señor.
3. Propaganda
Haber conseguido la aprobación por parte de la directiva de la iglesia constituye en sí la mejor
propaganda que un proyecto podría tener en la iglesia. Por otro lado, en las conversaciones personales y
en las reuniones preparatorias, ya han habido elementos de propaganda para el instituto. Ahora, la
propaganda tendrá que ser más específica, relacionada a los cursos, maestros, tiempo de matrícula,
horarios de clases, y requisitos para inscribirse. La mejor propaganda estará dada por el entusiasmo que
presenten los promotores del instituto teológico.
4. Implantación
Aunque hablaremos con más detalle de la implantación en el capítulo cuarto, convendría hacer una
declaración general en este momento: la implantación dependerá del análisis de los recursos para que el
instituto tenga vida activa como un ministerio de la iglesia local.
El asentamiento
El asentamiento lo darán tres factores: oración, y preparación del material y de los maestros.
1. Oración
La oración en este estado tiene motivos muy específicos, entre éstos, se destacan la preparación del
material, y la selección y preparación de los maestros. Aunque algo de esto ya tiene que haber sido
trabajado en un periodo anterior a la presentación ante la iglesia y la junta administrativa de la iglesia,
ahora se tiene que orar por material y personas específicas en relación a los primeros cursos que se van
a ofrecer. Así mismo, habrá que orar por los hermanos que pueden ser los primeros alumnos del
instituto. Elemento importante en las peticiones será el que el Señor anime a los candidatos para que
sientan la presencia del Espíritu Santo en todas las actividades de registro y matrícula, y que todo el
proceso sea como corresponde en la iglesia del Señor, de acuerdo a la voluntad divina.
2. Preparación del material
Esta es la etapa de preparación del material específico: el correspondiente a la Dirección y
Secretaría, y al primer o primeros cursos a dictarse. Habrá que comunicarse con los proveedores de
espacio para oficina, clases, archivos, y demás material para el instituto. La sugerencia es que no se
anuncie ningún curso hasta que se tenga asegurado el maestro y el material en forma completa. Esto
redundará en la confianza que los hermanos le irán tomando al instituto. Y todos sabemos que los
mejores propagandistas de un instituto son aquéllos que estudian en él.
3. Preparación de maestros
Para este tiempo, es cuando ya se debe tener los posibles maestros del instituto. Se sugiere tener
una lista de profesores seguros y otra con posibles sustitutos. En este punto es importante recalcar que
el material del instituto debe estar diseñado de manera que, si un maestro faltare en un momento dado,
un estudiante pueda dirigir por esa ocasión la sesión. Lo dicho hasta este momento nos lleva a la
necesidad de preparar a los profesores en dos aspectos al menos: en la actitud espiritual ante su
responsabilidad como maestros en este ministerio, y en la filosofía que anima al instituto. Un folleto
explicativo podrá ayudar en este caso.
El inicio de actividades
En el inicio de actividades hay cuatro elementos a considerar: oración, matrícula, las primeras
clases, y el establecimiento de la comunicación que caracterizará al instituto.
1. Oración
Los motivos de oración en este momento tendrán que ver especialmente con la inscripción de los
alumnos, el personal administrativo, las personas que colaborarán para el primer o primeros cursos, y
para que la exitación de iniciar las actividades no haga perder la conciencia y la paz que da la presencia
de Dios en cada uno de sus hijos.
2. La matrícula
Aunque parezca innecesario enfatizar la necesidad de que todos los formularios para la inscripción
de los hermanos estén en orden, en la realidad puede suceder lo contrario. Conocemos el caso de más
de una institución teológica, no solamente en Latinoamérica sino también en los Estados Unidos, donde
los archivos suelen estar confundidos. Por esto, lo mejor es ser cuidadosos y meticulosos en relación a
documentos, desde el principio.
3. Las primeras clases
Las primeras clases tienen importancia especial. Cuidando de no perder el entusiasmo así como no
dejarse perturbar por éste, un mesurado estado de alerta será conveniente. En las primeras clases
podremos darnos cuenta de las respuestas de los alumnos, el posible futuro del instituto, y de aspectos
que habría que corregir de ser necesario. Las reuniones de los directivos en este tiempo serán, por lo
tanto, más requeridas, con temas muy focalizados para la discusión en el grupo.
4. La comunicación
Este es el tiempo en que la comunicación se erige como un elemento de capital importancia para el
asentamiento del instituto teológico. Si éste está planeado para funcionar los domingos, con 1½ hora de
clase, antes o después del culto de predicación, no va a ver mucho tiempo libre para comunicaciones
extensas. Por ello, será conveniente tener estas comunicaciones por escrito, listas para ser entregadas.
En relación a las comunicaciones verbales, tendrán que darse casi siempre durante el tiempo de clases,
debiendo en lo posible ser lo más breves, directas y claras, para no interrumpir el curso normal de la
clase.
El mantenimiento
Con el instituto funcionando, además de la oración, habrá que considerar su relación con la Escuela
Dominical y las evaluaciones que tendrán que realizarse.
1. Oración
Aunque cada grupo tiene su propia manera de llevar la oración, se sugiere que
PERSONAS POSIBLES PUNTOS A FAVOR
1
2
3
PERSONAS POSIBLES PUNTOS EN CONTRA
1
2
3
A estas alturas, tendríamos 8 tarjetas para trabajo: 4 para posibles aspectos a favor y 4 para posibles
aspectos en contra. Conviene comenzar con aquéllos a favor, dejando para un segundo momento
aquéllos en contra.
El manejo de los puntos a favor y en contra
Trabajando con la lista de posibles puntos a favor, habrá que pensar en tres categorías: plenamente
sostenibles, medianamente sostenibles, no tan sostenibles. La ubicación de un posible recurso favorable
en alguna de estas categorías no entra en el factor matemático, sino en la apreciación luego de
conversar sobre situaciones de posible favorecimiento del funcionamiento del instituto. El ubicar a un
posible recurso favorable en cualquiera de esas tres categorías no corresponde, pues, a un cálculo
matemático, buscando quien suma más o menos puntos, sino al discernimiento de los miembros del
grupo de análisis.
En relación a la lista de aspectos en contra, ésta debe ser discutida considerando la posibilidad de
un tratamiento del caso. Por tratamiento queremos decir la aplicación de conductas correctivas para que
el recurso desfavorable se pueda transformar en favorable. Estas categorías son tres: de fácil
tratamiento, de difícil tratamiento, y tratamiento imposible. Nuevamente, el ubicar a un posible recurso
desfavorable en cualquiera de estas categorías dependerá sobre todo del discernimiento de los
miembros del grupo ministrante del instituto, que está ahora trabajando para que el instituto inicie sus
funciones. El que alguien o algo esté en la lista de recursos desfavorables no signifícaría enemistad,
sino inadecuacidad.
Así, se tendrían 6 tarjetas, 3 de acuerdo a los niveles de confiabilidad, y 3 de acuerdo a los de
inadecuacidad. En cada tarjeta habrá la posibilidad de incluir: personas, instituciones, actividades y
material. El siguiente es un ejemplo de tarjeta:
RECURSOS FAVORABLES
PERSONAS PLENAMENTE SOSTENIBLES
1
2
3
INSTITUCIONES PLENAMENTE SOSTENIBLES
1
2
3
ACTIVIDADES P LENAMENTE SOSTENIBLES
1
2
3
MATERIALES PLENAMENTE SOSTENIBLES
1
2
3
Esta es una tarjeta para los recursos favorables, “plenamente sostenibles”; se tendrá que hacer
tarjetas similares para los “medianamente sostenibles” y una tercera para los “no tan sostenibles”. En el
caso de los recursos desfavorables se debe seguir el mismo procedimiento, por ejemplo, tarjetas para
los de “tratamiento fácil”, “tratamiento difícil”, y “tratamiento imposible”.
El balance final
Puede haber cambios; mejor dicho, se espera que haya cambios en relación a las primeras tarjetas.
Al fin, luego de los análisis, se tendrá una tarjeta final con una lista de recursos de acuerdo a las tres
categorías presentes: confiabilidad, soporte y posibilidades de tratamiento. La idea es que haya armonía
en cada uno de los tres niveles. Es decir entre los recursos absolutamente confiables y los plenamente
sostenibles o de fácil tratamiento; los medianamente confiables, medianamente sostenibles y de difícil
tratamiento; y finalmente, entre los no tan confiables, no tan sostenibles y de tratamiento imposible.
Esto se notará porque un recurso de un nivel tendrá una marca de correspondencia con una de las dos
casillas a su derecha. Por ejemplo, si un diácono está preparado para enseñar administración, y estaría
entusiasmado con la idea, se pondrá el nombre de él debajo de “absolutamente confiable” Y una “X”
debajo de “plenamente sostenible”. Si hay un aula está disponible para una clase pero costaría mucho
su adecuación, este recurso se pondría debajo de “no tan confiables” y con una “X” debajo de
“tratamiento imposible”. La siguiente será la tarjeta final para trabajar en el funcionamiento del
instituto teológico:
Recursos Favorables Desfavorables
ABSOLUTAMENTE PLENAMENTE SOSTENIBLE T RATAMIENTO FÁCIL
CONFIABLE
1
2
3
Recursos Favorables Desfavorables
MEDIANAMENTE MEDIANAMENTE SOSTENIBLE TRATAMIENTO DIFÍCIL
CONFIABLE
1
2
3
Recursos Favorables Desfavorables
NO TAN CONFIABLE NO TAN SOSTENIBLE T RATAMIENTO IMPOSIBLE
1
2
3
Condiciones indispensables
Recordando una vez más la importancia de haber realizado este análisis en el Espíritu, no
personalizando, será conveniente tener un tiempo de oración, reflexión y estudio, tratando de
contestarse dos preguntas. ¿Cuáles son las condiciones básicas para que el instituto comience a
funcionar? ¿Cómo vamos a utilizar esta lista de recursos?
MODOS DE UTILIZACIÓN DEL ANÁLISIS
Con el material recopilado y analizado, el comité o equipo estará listo para elaborar el documento
final para la instalación, funcionamiento y proyecciones del instituto teológico. El método que se
propone es bastante simple. Ante cada parte de lo que constituye el proceso del instituto, hacerse dos
preguntas. ¿Con qué recursos o aspectos favorables podemos contar? ¿Qué aspectos desfavorables se
pueden presentar?
Los aspectos a favor darán la posibilidad. Aquéllos en contra revelarán posibilidades, en función de
la manejabilidad de la situación. Por esto, aunque se denominan desfavorables o en contra realmente no
se los debe ver como contrarios al proceso sino como no favorecedores de la realización del proceso.
En algunas ocasiones, una situación desfavorable, tratada, puede ser muy beneficiosa para el instituto
como proyecto de la iglesia. Una vez más, sería un error muy serio el personalizar estos análisis, ya que
son funcionales, y en muchos casos, circunstanciales. Tener este criterio en cuenta es muy importante,
porque un análisis mal conducido podría dar lugar a reacciones nada edificantes, y aún catastróficas.
Resumiendo, el comité tendrá que realizar el siguiente ejercicio para tener el documento final, como
ministrantes de un nuevo ministerio en el departamento educativo de la iglesia a la que se pertenece:
1) En relación al inicio de actividades:
(Inicio de actividades: el instituto teológico dominical comienza a funcionar.)
¿Con qué puntos a favor podemos contar?
¿Qué puntos en contra se pueden presentar?
2) En relación al programa:
(Programa: conjunto de actividades, contenido y material que es necesario para que el instituto
teológico de la iglesia funcione normalmente.)
¿Con qué puntos a favor podemos contar?
¿Qué puntos en contra se pueden presentar?
3) En relación a la promoción:
(Promoción: conjunto de actividades, contenido y material para que los miembros conozcan y se
interesen de manera efectiva en el instituto teológico de la iglesia.)
¿Con qué puntos a favor podemos contar?
¿Qué puntos en contra se pueden presentar?
4) En relación a la inscripción:
(Inscripción: acto de matricular a los hermanos en el curso respectivo del instituto teológico de la
iglesia.)
¿Con qué puntos a favor podemos contar?
¿Qué puntos en contra se pueden presentar?
5) En relación al programa del curso a dictarse:
(Programa del curso _____________: maestro, contenido, actividades, material y parte administrativa
para el cumplimiento del curso. Su lugar es el curriculum.)
¿Con qué puntos a favor podemos contar?
¿Qué puntos en contra se pueden presentar?
6) En relación a la Escuela Dominical:
(Escuela Dominical: mientras que el instituto teológico se mantiene para los hermanos que se inscriben
en sus cursos, la Escuela Dominical se mantiene para los niños, visitantes, y hermanos que por el
momento no están inscritos en algún curso del instituto.)
¿Con qué puntos a favor podemos contar?
¿Qué puntos es contra se pueden presentar?
7) En relación a las proyecciones extracurriculares:
(Proyecciones extracurriculares: actividades proyectadas fuera del programa del instituto teológico,
incluyendo actividades posteriores a la graduación para los estudiantes que hayan terminado
exitosamente su estudio regular en el instituto teológico.)
¿Con qué puntos a favor podemos contar?
¿Qué puntos en contra se pueden presentar?
Al finalizar este capítulo, confiadamente, podemos decir: ¡EL INSTITUTO ESTA FUNCIONANDO!
PREGUNTAS DE REPASO
Para cada una de las siguientes preguntas, hay tres opciones. Escoja, por favor, la que considere más
cerca a lo expuesto en este capítulo. Las respuestas correctas, en la página 75.
1. Análisis es:
a. Equivalente a implantación
b. Reconocimiento de las partes de un todo
c. Implantación del instituto
2. La naturaleza del instituto es básicamente:
a. Teológica
b. Espiritual
c. Bíblica
3. Por naturaleza y método, el instituto es:
a. Un ministerio educativo
b. Un teológico y bíblico
c. Una organización eclesial
4. Los elementos que permiten que el instituto dominical funcione se llaman:
a. Autoridades
b. Estudiantes
c. Recursos
5. La plantilla de análisis facilita:
a. El manejo de los recursos
b. La observación de los recursos
c. Ninguno de las anteriores
6. El factor de mayor riesgo en el análisis de recursos es:
a. No tener la plantilla completa
b. Dejar de personalizar
c. Personalizar
7. Gracias a una estrategia definitiva, el instituto teológico:
a. Está listo para iniciar sus actividades
b. Ya ha iniciado sus actividades
c. Ninguno de las anteriores
PREGUNTAS DE INTERACCIÓN
Para cada una de las siguientes preguntas, intente, por favor, elaborar respuestas personales, que
pueden ser afirmaciones o questionamientos.
1. ¿Podría usted considerarse como un recurso para el funcionamiento de un instituto teológico en
una iglesia local? Razone su respuesta, por favor.
2. ¿Cómo se siente usted cuando tiene que analizar situaciones basadas en términos de sus puntos a
favor y en contra? (Imagínese una situación personal para contestar esta pregunta.)
3. Se ha mencionado que el personalizar puede llegar a constituir el mayor riesgo en una sesión de
análisis. ¿Está o no de acuerdo con esta opinión? ¿Por qué?
4. El considerar a las personas como recursos puede implicar el riesgo de la manipulación. ¿Está o
no de acuerdo con esta opinión? ¿Por qué?
5. ¿Considera que debería usarse otra palabra en lugar de funcionalidad? ¿En qué basa su respuesta?
6. Si alguien opinara que pensar en estrategias para un proyecto en el nombre de Dios, ¿cómo
contestaría usted si su respuesta tiene que estar basada en la Biblia?
7. ¿Considera adecuado o inadecuado el método propuesto para la utilización del análisis? ¿En qué
basa su respuesta?
SUGERENCIAS DE ACTIVIDADES ESPECÍFICAS
Las siguientes actividades son optativas, y pueden ser modificadas de acuerdo a las circunstancias.
1. Pensando en un posible instituto teológico para su iglesia local, anote los recursos que considera
podría encontrar:
Personas:
Instituciones:
Actividades:
Materiales:
2. Desarrolle el análisis de un recurso favorable para la presencia de un instituto teológico en su
iglesia.
Califíquelo en su confiabilidad:
Califíquelo en su nivel de soporte:
3. Desarrolle el análisis de un recurso desfavorable para la presencia de un instituto teológico en su
iglesia.
Califíquelo en su confiabilidad:
Califíquelo en su nivel de tratamiento:
4. Resultado: Reflexionando sobre los aspectos a favor y en contra para el funcionamiento de un
instituto teológico en su iglesia, ¿encuentra el proceso de análisis como un medio de ayuda para
facilitar dicho funcionamiento?
V. Evaluación del instituto teológico
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme
a su propósito son llamados.” Romanos 8:28
SUMARIO : El foco de este capítulo es la evaluación instrumental, que puede servir como un puente
entre la realidad presente y las posibilidades de mejoramiento en el futuro.
LA EVALUACIÓN EN UN INSTITUTO TEOLÓGICO
EVALUAR: Valorar una situación en un proceso parcial o total. En el caso del instituto teológico
dominical, será encontrar el lugar donde se encuentra en relación a la excelencia, como parte de los
ministerios de la iglesia.
Se diferencia del análisis (el reconocimiento de las distintas partes de un todo, en este caso de la
implantación del instituto) porque el análisis es un proceso de disección, una radiografía, una
descomposición en partes, de todo el proceso para poder percibir con mayor claridad los recursos,
favorables y desfavorables, en relación al instituto y su funcionamiento. La evaluación, en cambio,
busca tomar conciencia de la realidad presente con el objeto de que el instituto avance en el camino de
la excelencia en Dios. La relación entre análisis y evaluación es muy intima. Sin análisis no podría
haber evaluación; sin evaluación no podría organizarse un análisis. Sin embargo, el análisis debe ser
realizado en primer lugar para que el instituto tenga vida. Luego, evaluación y análisis se
intercambiarán para que el proceso tome vida permanente.
Tal como en el caso del análisis, la evaluación participa de tres características especiales, por darse
en un instituto teológico dentro de una congregación. Por lo tanto, su primer característica será con
respecto a su naturaleza: será una evaluación espiritual, incluyendo una actitud de oración, amor y
referencia autoritativa de la Biblia. La segunda de sus características corresponde a su lugar de
aplicación: será eclesial, sirviendo a la iglesia, como institución, los miembros como congregación, y el
prójimo que rodea a la iglesia esperando su testimonio. Finalmente, participará de una tercera
característica, esta vez en relación a su función, por lo que será educativa—focalizada, en la educación
cristiana integral.
La evaluación encuentra su importancia en el seguimiento de estas tres vertientes, porque dada en
esta forma producirá conciencia del nivel de calidad en que se encuentra el instituto. Esto no puede ser
un motivo para justificar críticas carnales, sino para oración, colaboración y compasión. Combinando
estas tres virtudes habrán posibilidades ciertas de que el fruto de la evaluación será para bendiciones
del instituto, y por lo tanto de la iglesia en lo que corresponde a sus propósitos en Dios.
Clases de evaluación
La evaluación puede ser dada considerando dos factores: las personas y el tiempo. En relación al
factor personal, puede ser aplicada a las personas individualmente, como a grupos de acuerdo a su
función, y como comunidad educativa total. En relación al tiempo, luego de cada curso, al término de
cada 12 meses, y al final de cada tres años.
EVALUACIÓN PERSONAL
La evaluación individual, o auto-evaluación tiene por objeto crear conciencia de lo realizado por la
persona durante un periodo de actividades. Consideramos válido el que se realize al final de cada curso,
es decir cada 1½ mes, porque esto permitirá hacer los ajustes necesarios en lo que respecta a
participación individual, con un compromiso delante de Dios. Esto equivaldrá a un reconocimiento de
cuán seriamente está tomando la persona su participación en el instituto. Deberían realizarla los
estudiantes, como agentes de recepción activa del proceso educativo; los profesores, como
colaboradores en este ministerio donde también recibirán edificación personal por la naturaleza del
instituto; el personal administrativo (secretario, ayudantes) porque esta es la parte integrativa de los
distintos elementos funcionales de la institución; y los directivos (Comité o equivalente, de acuerdo a
cómo se haya organizado esta parte, lo que dependerá de la forma administrativa de la iglesia.)
EVALUACIÓN DE GRUPOS
Consideramos importante la evaluación por grupos, cada 12 meses, esto es, luego de ocho cursos
consecutivos. La importancia de evaluarse como grupo (estudiantes, profesores, personal directivo y
administrativo) radica en que esto les permitirá tomar conciencia del papel desempeñado por cada uno
de ellos como grupo en el desarrollo del instituto. Además, el participar en una evaluación como parte
de un grupo específico contribuirá a la identificación entre los miembros de la misma clase grupal. Para
esta evaluación, una persona dirigirá la reunión, y las respuestas se darán por consenso democrático.
EVALUACIÓN GENERAL
Con el objeto de crear conciencia de la situación y posibilidades de toda la comunidad que forma el
instituto teológico, se sugiere que haya una evaluación general, con un formato único para todos los
participantes (estudiantes, profesores, directores, y administradores). Al realizarse esta evaluación cada
tres años, se estaría procediendo a una percepción cíclica de lo que está sucediendo en el instituto para
un mejoramiento a corto y largo plazo. Esta sesión la dirige el director o la persona que él delegue. Las
respuestas se toman por consenso general, democráticamente. Debería participar toda la comunidad que
forma el instituto teológico.
En las páginas 66 a la 74 se presentan formatos guías para estas evaluaciones: guía de evaluación
personal, para estudiante, profesor, persona en administración y directores; guía de evaluación para
cada uno de los 4 grupos; y guía de evaluación general para la comunidad completa.
La evaluación general será un tiempo muy especial, debido a que reune a toda la comunidad que
constituye el instituto teológico dominical de la iglesia. Deberá ser un tiempo de victoria. Hasta llegar a
este momento, los participantes del instituto habrán pasado por una experiencia que se ha propuesto
como experiencial en una relación especial con Dios y como iglesia, preparándose para un mejor
ministerio.
Hay algunos comentarios que convendría hacer a estas alturas. El primero es que no se ha
mencionado explícitamente la Biblia en las plantillas evaluativas porque ella tiene autoridad sobre todo
el proceso, junto con la oración y las virtudes espirituales. Así mismo, que habrá libertad para que las
evaluaciones personales se realizen cuando los directores lo consideren más conveniente, en la casa, en
una reunión especial, o en los últimos 10 minutos de la última clase del curso respectivo. En el caso de
las evaluaciones de grupo, se pueden dar en un momento especial, el cual debería prepararse como uno
de camaradería entre hermanos en Cristo. Y en relación a la evaluación general, esta puede coincidir
con la celebración de las graduaciones de los hermanos que han terminado los 24 cursos. En todo este
proceso se ha buscado una realización feliz, básicamente porque se ha buscado agradar a Dios en todo.
Al finalizar este capítulo, podemos decir con satisfacción: ¡EL INSTITUTO ESTA
EXAMINANDOSE!
PREGUNTAS BE REPASO
Para cada una de las siguientes preguntas, hay tres opciones. Escoja, por favor, la que considere más
cerca a lo expuesto en este capítulo. Las respuestas correctas, en la página 75.
1. La evaluación:
a. Ubica el proceso en la realidad de sus partes
b. Reconoce al proceso en la realidad de sus partes
c. Ambas
2. Dos afirmaciones son ciertas, una es falsa:
a. El análisis está relacionado con la evaluación.
b. Siempre debe darse el análisis antes que la evaluación.
c. La vida del instituto depende de ambas.
3. La parte integrativa de los distintos elementos funcionales del instituto se llama:
a. Personal administrativo
b. Directivos
c. Todos aquéllos que forman el instituto
4. La evaluación individual debe realizarse:
a. Al finalizar el curso
b. Cada año
c. Cada tres años
5. La evaluación grupal debe realizarse:
a. Al finalizar el curso
b. Cada año
c. Cada tres años
6. La evaluación general debe realizarse:
a. Al finalizar el curso
b. Cada año
c. Cada tres años
7. La realización feliz del instituto se debe a:
a. Una excelente administración
b. La oración permanente
c. Haber buscado agradar a Dios en todo
PREGUNTAS DE INTERACCIÓN
Para cada una de las siguientes preguntas, intente, por favor, elaborar respuestas personales, que
pueden ser afirmaciones o questionamientos.
1. ¿Cree usted que realmente hay diferencias entre el análisis y la evaluación? ¿Por qué?
2. ¿Considera que hay un exceso de evaluaciones en este planteamiento? Dé las razones para su
respuesta.
3. ¿Cuál de las tres clases de evaluaciones considera la más importante: individuales, de grupo, o
generales? Razone, por favor, su respuesta.
4. ¿Cuál de las tres clases de evaluaciones considera la más importante: al final de curso, anual y
trianual? Razone, por favor, su respuesta.
5. En este planteamiento no se ha sugerido que los estudiantes evalúen a sus profesores al término de
cada curso, ¿qué opina usted al respecto?
6. ¿Considera usted válida la explicación de porqué no se ha mencionado la Biblia en las plantillas
evaluativas? ¿Por qué?
7. Si tuviera que decidir en relación a este sistema de evaluación y su validez, ¿cuál sería su opinión?
¿Por qué?
SUGERENCIAS DE ACTIVIDADES ESPECÍFICAS
Las siguientes actividades son optativas, y pueden ser modificadas de acuerdo a las circunstancias.
1. Piense en los últimos 6 meses de sis vida, y trate de contestar las 7 primeras preguntas de la
“Evaluación de estudiante” (página 66).
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
2. Piense en una clase que le gustaría enseñar en la iglesia. Revise, por favor, en “Evaluación de los
profesores” (página 67), ¿cómo cree que contestaría las preguntas 5 al 10, luego de terminado el curso?
5.
6.
7.
8.
9.
10.
3. Resultado: ¿Le gustaría ser parte de quienes promueven este movimiento de renovación de la
educación cristiana en la iglesia?
VI. El mejoramiento del instituto teológico
“Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y
otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro
fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” 1 Corintios 3:10–11
SUMARIO : El foco de este capítulo está dado por el mejoramiento gracias al seguimiento evaluativo del
instituto teológico. Este implica un proceso de retroalimentación en el cual se espera observar la
participación de los elementos internos y externos del instituto teológico.
EL MEJORAMIENTO EN UN INSTITUTO TEOLÓGICO
El término mejoramiento tiene, en su aplicación al proyecto de un instituto teológico en la iglesia,
tres connotaciones. La primera se refiere a la aceptación tácita de que el instituto necesita mejorarse, no
curarse. No se está, por lo tanto, sugiriendo que el instituto “esté mal”, sino que “puede estar mejor”.
Esta será una actitud más positiva y sana, y evitará dar lugar a las críticas carnales que en muchas
ocasiones hacen mucho daño dentro de la vida congregacional. La segunda connotación tiene que ver
con la idea de proceso. Al reconocer la necesidad de un mejoramiento se está aceptando que el instituto
está dentro de un proceso. Esta también será una actitud positiva, puesto que mantendrá la actitud de
renovación fuera de confrontamientos. Si entrara a disputas por críticas, caería en el retroceso; si se
mantiene bajo oración, bíblico, y en amor, encontrará sendas de reavivamiento en su ministerio.
La tercera implicación del uso de la palabra mejoramiento lo da la palabra perfeccionamiento. El
buscar mejorar significa que siempre existirá la meta de la perfección. Obviamente que ésta se la tendrá
en el cielo. Por lo tanto, ésta no es una idea compulsiva por el perfeccionismo; es una intención
espiritual de mirar las mejores cosas para el instituto y sus fonciones, de manera que siempre se esté
anhelado verlo en progreso.
La responsabilidad del mejoramiento se presenta en la forma de un abanico. Comienza con el grupo
directivo, se extiende a los administradores y profesores, y finalmente llega a los estudiantes. Será muy
difícil que el proceso se dé en forma inversa. El gurpo directivo, por ejemplo el comité conformado por
director, subdirector y ayudantes, tendrá que mantener permanentemente el deseo y las acciones en
favor del mejoramiento. Este podría llegar a ser el punto más importante, una vez establecido el
instituto, para que el liderazgo de quienes vendieron la idea se confirme como un ministerio estable y
que fluya agradando a Dios.
Por otro lado, el instituto teológico, tal como se lo ha planteado en este manual, es una de las
agencias formativas de la iglesia. Se ha sugerido el considerar a la iglesia como una comunidad dentro
de otra comunidad, su contexto, la cual se extiende desde el posible contacto de barrio hasta el resto del
planeta. La idea de mejoramiento, entonces, tendrá que abarcar estos tres tópicos: el instituto en sí
mismo, como parte de la estructura edificativa de la iglesia, y como parte de la iglesia en su testimonio
externo. Para estudiar pautas de mejoramiento, deberían ser considerados todos los elementos que
constituyen el instituto teológico, incluyendo los resultados de las evaluaciones (estudiadas en el
capítulo quinto). Esto dará conocimiento de primera mano, y posibilidades para estrategias pertinentes.
MEJORAMIENTO DEPARTAMENTAL DEL INSTITUTO
Se sugiere que este análisis se realizo cada tres años, luego de la evaluación general. Podría darse el
caso de que algunas iglesias locales tengan su propio instituto, pero dependiendo de una oficina
regional o nacional. En este caso, cualquier cambio sustancial tendría que ser tomado por los oficiales
que estén facultados para hacerlo. Todo esto dependerá de la organización de la iglesia. En esta última
situación, los institutos locales podrían dar sugerencias valiosas, luego de sus reuniones ejecutivas.
Fuere cual fuere el caso, es posible plantear un mejoramiento del instituto teológico como
departamento educativo de la iglesia. Para esto habrá que considerar su estructura, metas y
funcionamiento como institución educativa cristiana.
La estructura está dada por sus bases, organización interna y líneas de relación administrativa con la
iglesia. El Manual de Procedimientos será la primera fuente para la reflexión en función del
mejoramiento. Este proveerá de todos los elementos que serán necesarios para la observación del
instituto como un todo. Luego, los informes periódicos que reposarán en la secretaría.
El tercer elemento lo darán las comunicaciones, especialmente con la iglesia y sus administradores.
Y como elemento fundamental de la reflexión, los resultados de la evaluación general realizada según
la sugerencia dada, cada tres años, por lo tanto, un tiempo antes de la reunión reflexiva pro
mejoramiento. Se sugiere que se haga una revisión punto por punto, anotando lo que amerite una
discusión posterior.
Sus metas se refieren a los objetivos generales y particulares que hayan establecido quienes forman
el instituto. La revisión de las metas dirá cuánto se ha logrado, si se fijaron metes demasiado altas, o
fuera de lugar, o si los hechos sobrepasaron las metas. También, en este caso, convendrá anotar los
puntos que se consideren ameritarán una discusión posterior. El funcionamiento tiene que ver con los
sistemas de comunicación y facilitación de su ministerio. Para este momento de la reflexión pro
mejoramiento, los resultados de las evaluaciones anuales serán muy valiosos. Se anotarán los puntos
que habrá que repasar posteriormente.
Al fínal, se tomarán todos los puntos anotados para discusión y resoluciones. Se los clasificará en
orden de prioridad y se discutirá de acuerdo a dicho orden. La utilidad de ordenarlos de acuerdo a
prioridad es que en algunas ocasiones, el arreglar una situación de rango superior tiene sus influencias
remediales sobre las de rango inferior, con lo que se ahorraría tiempo y esfuerzos. Los miembros del
comité directivo deben ser quienes determinen las prioridades de los asuntos tratados. Esto significa
que sobre los hombros de estos hombres y mujeres de fe existe una responsabilidad y un privilegio que
demandará gozar de un carácter cristiano maduro para que todo sea para bien.
MEJORAMIENTO EN FUNCIÓN DE LA IGLESIA
Considerando que el instituto teológico justifica su existencia principalmente en función de suplir
las necesidades de la iglesia. Pensando en su mejoramiento, debemos hacernos la pregunta, ¿cómo
puede mejorar el instituto teológico para suplir en mejor manera las necesidades de la iglesia? Para
coatestar esta pregunta, las mejores fuentes serán los directivos de la iglesia.
El énfasis sobre éstos antes que, por ejemplo en una encuesta con los hermanos, es por la economía
de tiempo y por el reconocimiento a las autoridades dentro de una iglesia bíblica. Ellos, con el pastor
como parte del grupo que tiene la responsabilidad de cuidar del rebaño de Dios, serán quienes
determinen las necesidades que tienen que considerar los directivos del instituto. Esto los liberará de
subjetivismos al momento de la reflexión, así como de la presión de tener que ubicar una referencia
externa para la que no han sido designados.
La mejor guía para obtener este conocimiento estará dada por reuniones con los hermanos de la
directiva de la iglesia. Con una o dos reuniones, tipo informativo, no se puede aceptar discusiones si
hay opiniones distintas en relación a las necesidades de la iglesia. El mismo hecho de que esta reunión,
o reuniones, tenga carácter informativo, permitirá revelar un espiritu de sujeción y servicio de parte de
los ejecutivos del instituto, así como uno de reconocimiento y apoyo de parte de quienes administran la
iglesia en forma general.
A estas alturas, los directivos del instituto cuentan con las reuniones de reflexión previas. Por lo
tanto, podrán exponer a los directivos de la iglesia, las posibles necesidades del instituto. Luego de esta
reunión o reuniones con ellos, los directivos del instituto pueden reunir la información recibida para
unirla a la reflexión sobre las necesidades comunitarias externas, para organizar su documento final.
Una forma para llevar las informaciones y resoluciones que se puedan tener hasta el momento, se
ilustra a continuación.
Reunión con la Junta Directiva
Asistentes:
Fecha:
Necesidades del instituto Recursos de la iglesia

Necesidades de la iglesia Recursos del instituto

MEJORAMIENTO EN FUNCIÓN DE LA COMUNIDAD CONTEXTUAL


Considerada la iglesia como una comunidad funcionando dentro de un contexto comunitario que la
rodea, al nivel que fuere, también será posible hacer una revisión de dicha comunidad, la iglesia y el
instituto, para crear una visión contextualizada más apropiada. Para la información sobre las
necesidades de la comunidad que podrían ser consideradas por el instituto, la fuente más valiosa podría
venir de los alumnos y su evaluación anual como grupo estudiantil, puesto que hay preguntas
específicas en relación al instituto y la comunidad (Ver “Evaluación de los estudiantes”, preguntas 9 y
13, página 66). Ellos serán referencias confiables para considerar si es necesario mayor investigación al
respecto. De notarse que existe la necesidad de conocer mejor a la comunidad, esto se puede hacer a
través de los miembros de la iglesia y de las personas amigas de la iglesia dispuestas a conversar sobre
estos temas. No se sugiere montar todo un aparato de encuesta, a menos que el instituto haya crecido a
un nivel que requiera de información más detallada de su contexto comunitario para planificar algún
tipo de acción, en acuerdo con los programas y sistemas administrativos de la iglesia. Finalmente, el
cuerpo directivo del instituto tendrá una hoja de trabajo para el mejoramiento del instituto teológico.
Según el formato dado a continuación, esta “Hoja de trabajo pro mejoramiento del instituto” recopilaría
los datos obtenidos en la reunión con los directivos de la iglesia así como los de la comunidad.
Hoja de trabajo pro mejoramiento del instituto
Necesidades del instituto Recursos de la iglesia

Necesidades de la iglesia Recursos del instituto

Necesidades de la Recursos del instituto


comunidad

Comentarios:
Fecha de reunión:
Fecha de próxima reunión:
CÓMO APROVECHAR LAS REUNIONES PRO MEJORAMIENTO
Las siguientes son sugerencias de actitudes pensando en el aprovechamiento de las reuniones.
Antes de exponer las respectivas sugerencias, debemos de notar que las personas que se sientan a la
mesa de reflexión han pasado por lo menos tres años de experiencia en el instituto, y que gozarán de un
nivel alto de espiritualidad y de experiencia en la educación cristiana integral. Por lo tanto, las ideas
que siguen a continuación corresponden a las que podría dar el estudiante del instituto y el miembro de
la iglesia. Estas sonarán como exigencias, pero sería mucho mejor tomarlas como ruego:
1) De ustedes depende que el instituto mantenga y mejore su experiencia con el Espíritu Santo.
2) De ustedes depende que el instituto mantenga y mejore su relación con la iglesia.
3) De ustedes depende que el instituto mantenga y mejore su calidad como institución educativa
cristiana.
De la respuesta que los directivos den a estos requerimientos dependerá el mejoramiento del
instituto teológico dominical de la iglesia local.
Al finalizar de este capítulo, podemos decir: ¡EL INSTITUTO SE ESTA MEJORANDO!
PREGUNTAS DE REPASO
Para cada una de las siguientes preguntas, hay tres opciones. Escoja, por favor, la que considere más
cerca a lo expuesto en este capítulo. Las respuestas correctas, en la página 75.
1. Cuando pensamos en mejorar el instituto teológico, la idea es:
a. Mejorarlo
b. Curarlo
c. Ambas
2. Las disputas pueden ayudar a:
a. Mejoramiento
b. Avivamiento
c. Ninguna de los dos
3. El perfeccionamiento en un instituto es:
a. Una posibilidad
b. Una realidad
c. Una quimera
4. La responsabilidad del mejoramiento comienza con:
a. Los estudiantes y los directivos
b. Los directivos y los administradores
c. Ninguna de las anteriores
5. Para el mejoramiento funcional del instituto, ayudará más las evaluaciones:
a. Al final de curso
b. Anuales
c. Cada tres años
6. La mejor fuente para su mejoramiento en función de la iglesia:
a. Los miembros de la iglesia
b. La directiva de la iglesia
c. Ambos
7. Para el mejoramiento del instituto en función de la comunidad contextual, la fuente más valiosa podría
ser:
a. El cuerpo estudiantil
b. La misma comunidad
c. Ambos
PREGUNTAS DE INTERACCIÓN
Para cada una de las siguientes preguntas, intente, por favor, elaborar respuestas personales, que
pueden ser afirmaciones o questionamientos.
1. Aquí se ha descalificado a la crítica “carnal”, ¿podría usted determinar si es posible pensar en una
crítica “espiritual”? ¿Cuáles son las bases para su respuesta?
2. Aquí se propone que la responsabilidad del mejoramiento debe comenzar con los directivos. ¿Cree
usted que esto asegure una respuesta positiva para el mejoramiento? ¿Por qué?
3. Se insiste en que el instituto puede ser una agencia formativa de la iglesia. ¿Ea qué casos, de ser
posible que se den, esto no seria cierto? Conteste, por favor, con bases bíblicas.
4. ¿Sería posible pensar en una enseñanza teológica sin un instituto teológico que requiera un
Manual de Procedimientos? Trate de dar 3 o 4 razones para su respuesta.
5. ¿Podría darse el caso de que el instituto funcione sin suplir las necesidades de la iglesia? Razone,
por favor, su respuesta.
6. ¿No sería más conveniente el que el instituto no considere la comunidad que rodea a la
congregación, dejando esto para otro departamento de la iglesia? Dé sus razones para su respuesta.
7. ¿Qué opina de los tres “ruegos” de los estudiantes y miembros de la iglesia al cuerpo directivo del
instituto? Le parece que es correcto poner el peso del mejoramiento sobre todo en el cuerpo directivo?
Razone, por favor, su respuesta.
SUGERENCIAS DE ACTIVIDADES ESPECÍFICAS
Las siguientes actividades son optativas, y pueden ser modificadas de acuerdo a las circunstancias.
1. Piense en un rasgo de su personalidad cristiana que le gustaría mejorar. Anote algunas ideas para
llevar a cabo ese mejoramiento.
2. Piense en un departamento de su iglesia que le gustaría que mejore. Anote algunas ideas para
llevar a cabo ese mejoramiento.
3. Piense en algún mal en este mundo que le gustaría que fuera erradicado. Anote algunas ideas para
llevar a cabo esa erradicación.
4. Piense en la educación teológica tal como se lleva en forma general en esta época. Anote algunas
ideas para llevar a cabo un mejoramiento de ella.
5. Resultado: Conteste, por favor, ¿cree usted que las personas de la iglesia como individuos, la
iglesia como grupo de Dios, y los que conforman el prójimo que rodea la iglesia tendrían un mensaje
de mejoramiento en sus vidas, a través de un instituto teológico dominical que funcione en la misma
iglesia?
E VALUACIÓN PERSONAL
Evaluación de estudiante
Nombre del estudiante:
Curso:
Fecha:
Indicaciones: Para cada pregunta, ponga una cruz debajo de una de las tres alternativas (sí, no, o
indeciso), aquélla que refleje su actitud durante el curso.
Sí No Indeciso
Durante este curso:
¿Ha sido Dios el
centro de mi vida?
¿He tenido presente la
doctrina de mi iglesia?
¿He mantenido
armonía con la
organización de mi
iglesia?
¿He contribuído al
crecimiento de mi
iglesia?
¿Me he reunído en el
nombre de Dios?
¿He tenido comunión
con el Espíritu Santo?
¿He participado de la
visión de la iglesia?
¿He compartido
información edificativa
con mis hermanos en la
clase?
¿He compartido
testimonio fuera de la
clase?
¿He buscado la
glorificación de Dios?
¿He dado alimento
espiritual a otros?
¿He conocido mejor
las funciones de la
iglesia?
¿He identificado en
mejor manera a los
vecinos de la iglesia?
¿He logrado una
mejor preparación
como obrero cristiano?
Mis medidas auto-correctivas:
E VALUACIÓN PERSONAL
Evaluación de profesor
Nombre del profesor:
Curso:
Fecha:
Indicaciones: Para cada pregunta, ponga una cruz debajo de una de las tres alternativas (sí, no, o
indeciso), aquélla que refleje su actitud durante el curso.
Sí No Indeciso
Durante este curso:
¿Ha sido Dios el centro
de mi vida?
¿He tenido presente la
doctrina de la iglesia?
¿He mantenido armonía
con la organización de la
iglesia?
¿He contribuído al
crecimiento de la iglesia?
¿He orado regularmente
por mis alumnos?
¿He mantenido mi
material al día?
¿He dirigido la clase con
gozo?
¿He mantenido el
registro de asistencia de
los estudiantes al día?
¿He ayudado a mis
alumnos como un
“hermano mayor”?
¿He entregado a tiempo
en secretaría, mis
informes de asistencia y
evaluación final?
¿He asistido a reuniones
administrativas?
¿He aprendido junto a
los otros?
¿He sido creativo?
¿He aprendido como ser
un mejor obrero
cristiano?
Mis medidas auto-correctivas:
E VALUACIÓN PERSONAL
Evaluación de administrador
Nombre del administrador:
Funciones:
Fecha:
Indicaciones: Para cada pregunta, ponga una cruz debajo de una de las tres alternativas (sí, no, o
indeciso), aquélla que refleje su actitud durante el curso.
Sí No Indeciso
Durante este curso:
¿Ha sido Dios el centro
de mi vida?
¿He tenido presente la
doctrina de la iglesia?
¿He mantenido armonía
con la organización de la
iglesia?
¿He contribuído al
crecimiento de la iglesia?
¿He llevado los archivos
regulares en forma
normal?
¿He colectado y
archivado material extra
que será importante en la
historia del instituto?
¿He llevado el registro
de alumnos a tiempo?
¿He llevado el registro
de profesores a tiempo?
¿He cuidado
adecuadamente el
Manual de
Procedimientos del
instituto?
¿He llevado
adecuadamente las
comunicaciones internas
y externas?
¿He aprendido junto con
los otros?
¿He sido innovador y
creativo?
¿He manifestado el don
de ayuda?
¿He sido gentil con los
que se han acercado a la
oficina?
Mis medidas auto-correctivas:
E VALUACIÓN PERSONAL
Evaluación del director
Nombre del director:
Puesto específico:
Fecha:
Indicaciones: Para cada pregunta, ponga una cruz debajo de una de las tres alternativas (sí, no, o
indeciso), aquélla que refleje su actitud durante el curso.
Sí No Indeciso
Durante este curso:
¿Ha sido Dios el centro
de mi vida?
¿He tenido presente la
doctrina de la iglesia?
¿He mantenido armonía
con la organización de la
iglesia?
¿He contribuído al
crecimiento de la iglesia?
¿He mantenido la
aplicación del curriculum
en la planificación de este
curso?
¿He reclutado los
profesores necesarios?
¿He motivado a
hermanos que no son
alumnos del instituto
todavía?
¿He animado
adecuadamente a los
estudiantes?
¿He mantenido una
atmósfera espiritual en el
instituto?
¿He logrado la
adquisición de material
docente suficiente?
¿He inquirido por nuevas
perspectivas para el
instituto?
¿He sido innovativo y
creativo?
¿He colaborado
permanentemente con los
profesores?
¿He planificado
actividades
extracurriculares?
Mis medidas auto-correctivas:
EVALUACIÓN G RUPAL
Evaluación de los estudiantes
Nombre del estudiante que dirige la reunión:
Cursos considerados:
Fecha:
Indicaciones: Para cada pregunta, ponga una cruz debajo de una de las tres alternativas (sí, no, o
indeciso), aquélla que refleje la actitud de la mayoría en relación a los cursos referidos. Para este efecto
se tomará votación. El que preside no vota, a menos que sea para decidir en un empate.
Sí No Indeciso
Durante estos cursos:
¿Ha sido Dios el centre
de todas las actividades?
¿Se ha tenido presente
la doctrina de la iglesia?
¿Se ha mantenido
armonía con la
organización de la
iglesia?
¿Se ha contribuído al
crecimiento de la iglesia?
¿Nos hemos reunído en
el nombre de Dios?
¿Ha habido comunión
con el Espíritu Santo?
¿Hemos participado de
la visión de la iglesia?
¿Se ha compartido
información edificativa
entre los hermanos en la
clase?
¿Se ha compartido
testimonio fuera de la
clase?
¿Se ha glorificado a
Dios?
¿Nos hemos alimentado
espiritualmente los unos
a los otros?
¿Hemos reconocido las
funciones de la iglesia?
¿Hemos identifícado
mejor a los vecinos?
¿Hemos conseguido
una mejor preparación?
Sugerencias:
EVALUACIÓN G RUPAL
Evaluación de los profesores
Nombre del profesor que dirige la reunión:
Cursos considerados:
Fecha:
Indicaciones: Para cada pregunta, ponga una cruz debajo de una de las tres alternativas (sí, no, o
indeciso), aquélla que refleje la actitud de la mayoría en relación a los cursos referidos. Para este efecto
se tomará votación. El que preside no vota, a menos que sea para decidir en un empate.
Sí No Indeciso
Durante estos cursos:
¿Ha sido Dios el centro
de todas las actividades?
¿Se ha tenido presente
la doctrina de la iglesia?
¿Se ha mantenido
armonía con la
organización de la
iglesia?
¿Se ha contribuído al
crecimiento de la iglesia?
¿Los alumnos han
tenido el material a
tiempo?
¿Los alumnos han
tenido el material
completo?
¿Los alumnos han
tenido un material claro?
¿Las clases han sido
interesantes?
¿Las clases han sido
activas?
¿Las clases han sido
participativas?
¿Ha habido un buen
apoyo administrativo?
¿Ha habido un buen
apoyo directriz?
¿Ha habido un buen
apoyo de parte de la
iglesia?
¿Hemos tenido
comunicación entre
profesores?
Sugerencias:
EVALUACIÓN G RUPAL
Evaluación de los administradores
Nombre de quien dirige la reunión:
Cursos considerados:
Fecha:
Indicaciones: Para cada pregunta, ponga una cruz debajo de una de las tres alternativas (sí, no, o
indeciso), aquélla que refleje la actitud de la mayoría en relación a los cursos referidos. Para este efecto
se tomará votación. El que preside no vota, a menos que sea para decidir en un empate.
Sí No Indeciso
Durante estos cursos:
¿Ha sido Dios el centro
de todas las actividades?
¿Se ha tenido presente la
doctrina de la iglesia?
¿Se ha mantenido
armonía con la
organización de la iglesia?
¿Se ha contribuído al
crecimiento de la iglesia?
¿Se ha llevado
adecuadamente los
archivos?
¿Se ha llevado
adecuadamente el registro
de alumnos?
¿Se ha llevado
adecuadamente el registro
de profesores?
¿Se han aplicado las
normas del instituto?
¿Ha habido un buen flujo
de comunicaciones?
¿Ha habido recursos
suficientes para el buen
funcionamiento de la
oficina?
¿Ha habido
comunicación con los
estudiantes?
¿Ha habido
comunicación con los
profesores?
¿Ha habido
comunicación con los
directores?
¿Hemos tenido
comunicación con la
iglesia?
Sugerencias:
EVALUACIÓN G RUPAL
Evaluación de los directivos
Nombre de quien dirige la reunión:
Cursos considerados:
Fecha:
Indicaciones: Para cada pregunta, ponga una cruz debajo de una de las tres alternativas (sí, no, o
indeciso), aquélla que refleje la actitud de la mayoría en relación a los cursos referidos. Para este efecto
se tomará votación. El que preside no vota, a menos que sea para decidir en un empate.
Sí No Indeciso
Durante estos cursos:
¿Ha sido Dios el centro
de todo?
¿Se ha mantenido la
doctrina de la iglesia?
¿Se ha mantenido
armonía con la
organización de la
iglesia?
¿Se ha contribuído al
crecimiento de la iglesia?
¿Se ha mantenido la
aplicación del
curriculum?
¿Se ha reclutado los
profesores necesarios?
¿Se ha motivado a
hermanos que no son
alumnos del instituto
todavía?
¿Se ha animado
adecuadamente a los
estudiantes?
¿Se ha mantenido una
atmósfera espiritual en el
instituto?
¿Se ha logrado la
adquisición de material
docente suficiente?
¿Se ha inquirido por
nuevas posibilidades
para el instituto?
¿Ha habido
innovaciones?
¿Se ha colaborado con
los profesores?
¿Se ha planificado
actividades extra-
curriculares?
Sugerencias:
EVALUACIÓN COMUNITARIA
Evaluación general
Nombre de quien dirige la reunión:
Periodo considerado:
Fecha:
Indicaciones: Para cada pregunta, ponga una cruz debajo de una de las tres alternativas (sí, no, o
indeciso), aquélla que refleje la actitud de la mayoría en relación a los cursos referidos. Para este efecto
se tomará votación. El que preside no vota, a menos que sea para decidir en un empate.
Sí No Indeciso
Durante este periodo:
¿Nos hemos reunido en
el nombre de Dios?
¿Hemos mantenido
comunión con el Espíritu
Santo?
¿Hemos participado de la
visión de la iglesia?
¿Hemos compartido
sobre nuestra vida
cristiana?
¿Hemos compartido
sobre el testimonio a
otros?
¿Hemos edifícado para la
gloria de Dios?
¿Nos hemos edifícado
mutuamente?
¿Hemos reconocido en
mejor manera las
funciones de la iglesia?
¿Conocemos mejor la
comunidad que nos
rodea?
¿El instituto ha logrado
preparar obreros para que
sean más efícientes?
¿Los administradores de
la iglesia han recibido
bendiciones de parte del
instituto?
¿Los recursos humanos
de la iglesia se han
incrementado gracias a la
acción del instituto?
¿El quehacer teológico
de la iglesia se ha
enriquecido gracias en
parte al instituto?
¿La identidad de la
iglesia se ha fortalecido
gracias en parte al
instituto?
Sugerencias:
REPUESTAS A LAS PREGUNTAS DE REPASO:
Capítulo I: Capítulo IV:
1. c 1. b
2. c 2. b
3. a 3. a
4. b 4. b
5. c 5. b
6. a 6. c
7. b 7. c
Capítulo II: Capítulo V:
1. b 1. b
2. a 2. b
3. c 3. a
4. c 4. a
5. a 5. b
6. c 6. c
7. b 7. c
Capítulo III: Capítulo VI:
1. c 1. c
2. c 2. c
3. b 3. a
4. b 4. c
5. c 5. b
6. c 6. b
7. c 7. a
EL LUGAR DE LA BIBLIOTECA
Cuando hablamos de biblioteca nos referimos a una colección de material útil para los fínes de la
institución que la mantiene. Ha pasado de ser una colección de material escrito, y actualmente incluye,
además del material escrito, el audible y el audiovisual. Así mismo, ha pasado de ser un recurso pasivo
al cual asistían los interesados en determinado tópico, convirtiéndose actualmente en una agencia
interactiva, con posibilidades expansivas no sólo por el Internet, sino por las actividades que una
biblioteca funcional puede ofrecer a través de eventos programados.
En el caso del instituto teológico se tratará de una biblioteca especial, puesto que contendrá material
especializado correspondiente a la naturaleza del instituto teológico: cristiano, bíblico y eclesial. Estas
características nos permiten presentar las siguientes sugerencias.
1. La biblioteca debe tener material que corresponda a los cursos que se dicten.
Uno de los mayores problemas de los estudiantes de cualquier instituto que no sea por residencia
está dado por las dificultades para conseguir el material requerido por sus respectivos cursos. La
sugerencia es que se tenga una reserva de por lo menos tres libros relacionados a cada curso que se
dicte.
2. La biblioteca debe tener una guía para estudio de los materiales respectivos.
Cuando apareció el material audiovisual como parte del material educativo, trajo a la mesa de
discusión la necesidad de enseñar cómo enseñarlo. Curiosamente esto no ha sucedido con el material
escrito, salvo en el intento de la Educación Programada. La sugerencia es de que se elaboren guías de
estudio para cada libro a utilizar en los cursos, puesto que “el saber estudiar es un arte que hay que
aprender”, y lamentablemente no todos hemos tenido la oportunidad de desarrollarlo o en otros casos,
de mantenerlo.
3. La biblioteca debe tener su propio personal.
Dependiendo del tamaño del instituto, su biblioteca debería tener por lo menos una persona
responsable del material y funcionamiento. Esto nos permite pensar en varias posibilidades, desde la
misma secretaria o su ayudante hasta una persona a tiempo parcial o completo, o un equipo dedicado
solamente a este menester.
4. La biblioteca debe tener un sistema de clasificación.
El quehacer de una biblioteca ha llegado a tal posible estructuración de manera tal que ha
determinado el que la Bibliotecología sea una profesión muy respetada y querida por los
“consumidores de su valioso producto”. Dependiendo del tamaño de la biblioteca, se podrá utilizar
sistemas como el decimal, del Congreso u otro. Pero lo importante en esta sugerencia es que la
biblioteca, aunque tenga aparentemente un número muy limitado de material, lo tenga clasificado. El
mejor consejo en este caso es el de la pertinencia, puesto que así como sería absurdo tener un sistema
como el del Congreso de los Estados Unidos para una biblioteca de 20 libros, más inadecuado aún sería
tener 20 libros de una biblioteca sin una clasificación de ellos. Definitivamente, la clasificacióa que se
sugiere aquí es la que puede darse por los nombres de los cursos. Pero el sistema puede variar de
acuerdo a, como hemos dicho, el volumen de material y la preparación de la persona responsable de su
manejo.
5. La biblioteca debe tener un sistema incremental.
Vivimos en una época donde parecería que “mañana” es “ayer”, con lo que “hoy” desaparece, y
esto nos puede confundir. Los textos y otro material utilizado en la biblioteca no son la excepción a
esta realidad cultural. Como cristianos tenemos la ventaja de que todo material útil para el
mejoramiento de nuestra vida cristiana no pierde su lugar en el ministerio de la iglesia, puesto que
avanzamos con la idea de “sobre edificar” permanentemente (1 Corintios 3:10). Sin embargo, la
realidad editorial nos dice que mucho material que en un momento dado fue de fácil adquisición, en un
tiempo posterior desaparece de circulación. A esto se puede agregar el que la iglesia es una comunidad
de contextualización, y siempre, hasta la venida del Señor, habrá testimonio fresco que convendría
tenerlo en la biblioteca teológica.
6. La biblioteca debe tener una sección especial de miscelánea.
Esto quiere decir material no referido a las materias que se dicten en el instituto. Con una
orientación sabia de parte de los directivos, profesores, y con sugerencias de los alumnos, el
responsable por la administración de la biblioteca debería mantener un incremento regular de material
paralelo.
7. La biblioteca debe tener una sección de Biblias con diferentes versiones.
Lo consideramos muy útil, a menos que sea una prohibición de parte de la iglesia el tener varias
versiones. La razón de esta sugerencia está dada por los posibles beneficios recibidos al reconocer y
comprender de mejor manera el esfuerzo de los diversos traductores de la Palabra de Dios.
8. La biblioteca debe tener una asignación especial.
Así como un hospital gira alrededor de su laboratorio, el instituto gira alrededor de su biblioteca.
Por esta razón la creación, mantenimiento y desarrollo de ella, debería entrar dentro de la consideración
presupuestaria del instituto.
9. La biblioteca debe tener contactos.
Estos son de dos tipos: editoriales y de fuentes. Los contactos editoriales le ayudarían a estar al día
en relación a las publicaciones que pudieran interesarle. Y los de fuentes, es decir otras biliotecas, le
permitiría ser facilitadora para los intereses de los alumnos en relación a material que ella no puede
suplir, pero que podría haber en otra biblioteca.
10. La biblioteca debe tener talleres.
Esto da lugar a la diversidad, donde un taller de oración no estaría fuera de lugar porque la
biblioteca es una unidad cristiana; así mismo un taller para aprender a leer un texto, escribir un ensayo,
etc., puesto que esto estaría dentro de los elementos instrumentales para llegar al fin educativo del
instituto. Para la aplicación de las sugerencias dadas, se sugieren los siguientes pasos:
1) Establecer sus límites: espacio físico, presupuesto, oficiales.
2) Establecer las normas de funcionamiento.
3) Establecer las normas de adquisición de material.
4) Organizar el calendario de actividades: anuales, cotidianas y especiales.
BIBLIOGRAFIA SUGERIDA
Blazier, Kenneth D. y Evelyn Huber. Planificando la educación cristiana en su iglesia. Valley
Forge, PA: Judson Press, 1981.
Caballero, Raul. El líder conforme al corazón de Dios. Miami, FL: Editorial Unilit, 1991.
Cober, Kenneth J. Mejorando el ministerio educativo de la iglesia. Valley Forge, PA: Judson Press,
1973.
Costas, Orlando. La iglesia y su misión evangelizadora. Buenos Aires: Editorial La Aurora, 1971.
Engstrom, Ted W. Un líder no nace, se hace. Nashville, TN: Editorial Caribe, 1980.
Freire, Paulo. La educación como práctica de la libertad. Montevideo: Tierra Nueva, 1969.
Gonzáles, Justo, ed. … Por la renovación del entendimiento … Río Piedras, Puerto Rico: Librería
“La Reforma”, 1965.
Green, Michael. La iglesia local como agente de evangelización. Buenos Aires: Nueva Creación,
1996.
Gutiérrez Cortez, Rolando. Educación teológica y acción pastoral en América Latina. México:
Iglesia Bautista Horeb, 1984.
Hayford, Jack W. La iglesia del camino. Miami, FL: Editorial Vida, 1984.
Miguez Bonino, José. Rostros del protestantismo latinoamericano. Buenos Aires: Nueva Creación,
1990.
Padilla, C. René. Nuevas alterantivas de educación teológica. Buenos Aires: Nueva Creación, 1986.
_____________. Misión integral: ensayos sobre el Reino y la iglesia. Grand Rapids, MI: Eerdmans,
1986.
Reyes, José A. Los hispanos en los Estados Unidos: un reto y una oportunidad para la iglesia.
Cleveland, TN: White Wing Pub. House and Press, 1985.
Rush, Myron. Liderazgo: un enfoque bíblico a la administración. Miami, FL: Editorial UNILIT,
1985.
Sandin-Freamaint, Pedro A. Cuentos y encuentros: hacia una educación cristiana transformadora.
Darie, FL: Pagán, 1994.
Sanner, A.E. Explorando la educación cristiana. Kansas City, KS: Casa Nazarena de Publicaciones,
1978.
Schipani, Daniel. Teología del ministerio educativo. Perspectiva latinoamericana. Grand Rapids,
MI: Eerdmans, 1993.
Stott, John R.W. La misión cristiana hoy. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Certeza, 1977.
Trueblood, Elton. La iglesia: un compañerismo incendiario. El Paso, TX: Casa Bautista de
Publicaciones, 1981.