You are on page 1of 7

FORO

El desaf’o de la tala ilegal


en AmŽrica Latina tropical
Bastiaan Louman
R—ger Villalobos

La tala ilegal atenta contra


la conservaci—n y el uso
sostenible del bosque
tropical. Su existencia revela
una inadecuada cultura
forestal y es facilitada por
condiciones sociales,
pol’ticas y econ—micas que
desfavorecen el desarrollo
de un buen manejo forestal.
Desde la conferencia sobre el desa-
rrollo y el medio ambiente en R’o de
Janeiro en 1992 los esfuerzos para
promover un manejo forestal sosteni-
ble han aumentado exponencialmen-
te. Mientras que en 1989 Synnott
hablaba de apenas 60 000 ha de bos-
ques naturales manejados en AmŽri-
ca Latina, actualmente el Forest
Stewardship Council (FSC) se–ala al-
rededor de 1.5 millones de hect‡reas
de bosques naturales certificados du-
rante los œltimos cinco a–os (FSC
2001).Adem‡s, la mayor’a de los pa’-
ses latinoamericanos est‡n en proceso
de desarrollar sus est‡ndares para un
buen manejo forestal y varias opera-
ciones no certificadas ya est‡n en ca-
mino hacia un buen manejo.

6 R E V I S T A F O R E S TA L C E N T R O A M E R I C A N A
FORO
A pesar de estos esfuerzos, en Hay muchos factores que influyen Importancia de la regulaci—n
AmŽrica Latina menos del 1% de los en la falta de aplicaci—n de un buen legal de la tala
bosques tropicales son certificados manejo, algunos est‡n relacionados La tala ilegal toma diversas formas
(Stoian y Carrera 2001) y la defores- con la sub valoraci—n de los bosques entre los diferentes pa’ses, pues las
taci—n y degradaci—n de los bosques por el Estado, la cual resulta en pol’- pol’ticas y tr‡mites que se aplican en
naturales continua con una intensidad ticas que favorecen la conversi—n le- cada caso tambiŽn var’an. En la Ama-
alarmante. En SudamŽrica se pierden gal del bosque en ‡reas agr’colas o zon’a brasile–a,por ejemplo, donde el
3.7 millones de hect‡reas anualmente ganaderas o simplemente por fines de recurso forestal es extenso, es legal
(FAO 2000). Solo en AmŽrica Cen- especulaci—n (Watson et al. 1998, convertir una parte de las ‡reas bajo
tral se calculaba,para 1995,una pŽrdi- Glastra 1999). Otros, sin embargo, concesi—n en terrenos agr’colas. Por
da anual del 2,5% del bosque, y promueven actividades de tala ilegal, otro lado, en Costa Rica, donde el re-
todav’a en la actualidad se estima que las que contradicen los est‡ndares y curso forestal se ha vuelto escaso
son deforestadas 38,93 ha por hora normas de manejo definidas por el (menos de 30% de la superficie te-
(FAO 1996, 1997, Guevara y Villami- Estado; se aplican muchas veces en rrestre del pa’s est‡ cubierta por bos-
zar 2001). forma no planificada y conllevan la que (Watson et al. 1998)), el cambio
La ONG Amigos de la Tierra, en extracci—n de m‡s madera de la que de uso de cualquier terreno con bos-
su estudio sobre la situaci—n de la tala el bosque puede producir a largo pla- que est‡ prohibido por Ley. Similar-
y el comercio de madera ilegal en Ca- zo,lo que ocasiona su deterioro como mente, var’an entre pa’ses muchas
merœn, Ghana, Brasil y Paraguay, ar- sistema ecol—gico y productivo. restricciones sobre la corta de ‡rboles
gumenta que la extracci—n de madera dentro de ‡reas de bosque bajo mane-
es una de las principales causas para La tala ilegal jo, como por ejemplo el ancho de la
la deforestaci—n de los bosques natu- La tala ilegal es aquella que se practi- franja de protecci—n de cursos de
rales tropicales, por sus efectos direc- ca en violaci—n a las normas existen- agua,y las vedas para la tala de deter-
tos (degradaci—n) o indirectos tes sobre el uso del bosque, ya sea minadas especies. En Costa Rica no
(facilita el acceso a los agricultores) porque se realiza sin contar con los se permite extraer madera en pen-
(Glastra 1999). Aunque en AmŽrica permisos correspondientes, para los dientes mayores a 75%, mientras que
Latina la conversi—n de bosques en cuales a menudo no se cuenta con los en Honduras s’,si se aplica un aprove-
‡reas de producci—n pecuaria ha sido requisitos necesarios, o porque Žstos chamiento de tipo artesanal, sin uso
el principal motor de la deforestaci—n, se obtienen en forma dolosa. de maquinaria pesada. Lo que tienen
est‡ confirmado que la extracci—n de En Brasil,se estima que 80% de la en comœn la mayor’a de las restriccio-
madera no planificada provoca una tala en la Amazon’a es ilegal. Cifras nes, sin embargo, es que est‡n orienta-
degradaci—n importante del bosque de esta magnitud tambiŽn se rumoran das a la conservaci—n de las diferentes
(Uhl y Veira 1989, Verissimo et al. para los bosques latifoliados de pa’ses funciones del bosque natural.
1992). En contraposici—n, un aprove- como Honduras y Nicaragua;hay esti- En la conservaci—n de las diferen-
chamiento maderero planificado den- maciones alrededor del 25% para pa’- tes funciones del bosque se encuentra
tro de un marco general de buen ses como Costa Rica y Guyana. la justificaci—n para la regulaci—n de
manejo minimiza los da–os y efectos Aunque estas apreciaciones son muy la tala por parte del Estado: en gene-
negativos sobre el bosque (Saravia dif’ciles de verificar, son un indicador ral el mercado para los productos fo-
1995, Delgado et al. 1997, Louman y de la magnitud de dicha actividad restales no reconoce el valor de otras
Pereira 2001) y hasta podr’a aumen- (MINAE 2001). funciones del bosque aparte de la pro-
tar la rentabilidad del aprovecha- La tala ilegal, segœn su definici—n, ducci—n de madera y algunos produc-
miento por un uso m‡s eficiente de no necesariamente contribuye a la tos no maderables. Tradicionalmente,
los recursos (Gerwing et al. 1996, deforestaci—n y degradaci—n de los un sistema de extracci—n de madera
Quevedo et al. 1998). bosques; sin embargo, las regulacio- que provoque el deterioro de las otras
Las tŽcnicas de buen manejo est‡n nes legales del aprovechamiento ma- funciones, no es castigado por el mer-
tŽcnicamente bien consolidadas (Fi- derero tienden a procurar el manejo cado. Como consecuencia, al implicar
negan et al. 1993, Camino 1993) y su sostenible del recurso y su violaci—n el manejo sostenible o el manejo se-
aplicaci—n adecuada y mantenida es tiende a significar un mal manejo. gœn las leyes nacionales un mayor
incompatible con los procesos de de- Por otra parte, la tala ilegal es una costo o menor producci—n por hect‡-
forestaci—n. Adem‡s, el desarrollo de competencia desleal contra quienes rea, para obtener mayores ingresos,
los est‡ndares y la formulaci—n de desean realizar un aprovechamiento conviene a los productores y madere-
nuevas leyes muestran una aparente sostenible del bosque y uno de sus ros cortar el m‡ximo de madera posi-
voluntad de los gobiernos y del mer- principales desest’mulos. En este ar- ble, sin importar los da–os al bosque o
cado para favorecer sistemas de mo- t’culo se discuten algunos de los mu- la cosecha futura. Por ello, la regula-
nitoreo y control en aras del buen chos factores que contribuyen a esta ci—n es un instrumento esencial para
manejo. Desde esa perspectiva,resul- pr‡ctica, as’ como las posibles accio- la conservaci—n de funciones como la
ta dif’cil entender la falta de pr‡cticas nes para reducir la tala ilegal en protecci—n de cursos h’dricos, suelos,
de buen manejo en la mayor parte de AmŽrica Latina. diversidad biol—gica, ciclos h’dricos y
los bosques naturales tropicales. nutrimentos, y para contribuir a la re-

R E V I S TA F O R E S TA L C E N T R O A M E R I C A N A 7
FORO
ducci—n de los efectos del carbono e—- ¥ Inseguridad de tenencia tipo. Las alteraciones ilegales en las
lico sobre el clima. La inseguridad de la tenencia de tierra pr‡cticas de manejo forestal pueden
Ya se est‡n desarrollando meca- o de su usufructo influye en las expec- ser una v’a para lograr su af‡n final de
nismos de mercado que reconocen el tativas que tiene el usuario sobre el cambio de uso.
valor de estas funciones o el costo de uso futuro del bosque. Personas con
su pŽrdida, por ejemplo la certifica- un derecho de acceso o de tenencia ¥ No todos los beneficios del
ci—n forestal,la venta de bonos de se- definida, pero temporal o sujeta a manejo son para el usufructuario
cuestro de carbono y el pago por cambios pol’ticos,procuran el m‡ximo del bosque
servicios ambientales. Por el momen- beneficio posible del bosque dentro Para entender las decisiones del pro-
to, no obstante, estos mecanismos del tiempo que les fue asignado. Aho- pietario o usufructuario del bosque
abarcan solo una peque–a parte del ra bien,si este tiempo no est‡ bien de- debe tomarse en cuenta que, general-
mercado mundial. Para madera, por finido tienden a procurar el m‡ximo mente, no todos los beneficios del
ejemplo, la certificaci—n aplica a me- beneficio dentro del corto y mediano buen manejo forestal y la consecuen-
nos de 1% del mercado internacional plazo (hasta 5 a–os).Personas que ex- te conservaci—n del bosque son consi-
(Stoian y Carrera 2001). TambiŽn hay traen madera de terrenos cuya condi- derados. En gran parte esto se debe a
estudios de casos que muestran que ci—n de tenencia no est‡ clara o cuyo que varios actores involucrados reci-
un buen manejo no necesariamente uso es abierto a todo el pœblico, gene- ben diferentes beneficios, pero la ma-
cuesta m‡s, porque aumenta la efi- ralmente no se preocupan por lo que yor parte de los costos adicionales
ciencia de las operaciones y se reduce pasar‡ con este bosque una vez que la recaen sobre los due–os y usuarios de
el costo por metro cœbico. Sin embar- madera es extra’da. Tienen una visi—n los bosques. Por ejemplo, la funci—n
go, siempre habr‡ restricciones en el de corto plazo: no m‡s all‡ del mo- de mitigaci—n del cambio clim‡tico
volumen de productos a cosechar, y mento de extracci—n. beneficia principalmente a la comuni-
aœn para operaciones m‡s eficientes dad internacional (Pedroni y Camino
siempre existir‡ un costo de oportuni- ¥ Otros sistemas productivos son o 2001), pero el costo de oportunidad
dad de no poder cosechar toda la ma- parecen m‡s rentables por no cambiar el uso de la tierra re-
dera disponible en este momento. A pesar de algunos casos documenta- cae s—lo sobre el propietario, para
Por lo tanto, la regulaci—n estatal es dos, donde el buen manejo result— quien los beneficios de la mitigaci—n
esencial dentro del contexto social y m‡s rentable que las actividades de del cambio clim‡tico solo resultar’an
econ—mico actual. extracci—n no planificada , en general financieramente atractivos si recibie-
Aunque en la mayor’a de los pa’- el buen manejo deja menos ganancias ra una compensaci—n monetaria equi-
ses hay regulaciones sobre la tala y, por a–o a una empresa maderera que valente o mayor a la diferencia de
por lo menos en el papel, existe el la tala convencional, principalmente ingresos; por ejemplo, entre la gana-
aparato estatal para supervisar su por las restricciones de corta (ejem- der’a y el manejo del bosque.
aplicaci—n, Žsta sigue siendo una de plo, Maginnis et al. 1998).Debido a es- Esto no significa que se deba com-
las mayores causas de degradaci—n to, se puede esperar que en la medida pensar a los propietarios todos los
del bosque. que las regulaciones restrinjan m‡s la costos de oportunidad. La compensa-
corta, mayor ser‡ el incentivo para la ci—n tampoco es garant’a de que el
Factores que promueven tala ilegal. propietario no incurra en pr‡cticas de
el cambio de uso del suelo Por otra parte, para el propietario tala ilegal para obtener m‡s ingresos.
El cambio de uso, que es la culmina- de la tierra forestal la opci—n de cam- Sin embargo, debe tenerse claro que
ci—n de la deforestaci—n de un ‡rea, bio de uso, para dedicar su terreno a para lograr el objetivo de la mitiga-
no est‡ permitido por la ley en algu- actividades como la ganader’a o agri- ci—n del cambio clim‡tico por medio
nos pa’ses (por ejemplo Costa Rica) y cultura, suele parecer m‡s atractiva del manejo y conservaci—n del bos-
en otros se permite parcialmente que el manejo forestal. Aunque se ha que, no debe ser solo el propietario
(Brasil y Honduras). En muchos ca- documentado que en muchas ocasio- quien pague los costos adicionales, ni
sos, donde no est‡ permitido, varias nes los suelos deforestados no son ap- es suficiente tener regulaciones y con-
pr‡cticas ilegales, como la tala indebi- tos para este tipo de uso, estos trol de sus acciones. Se requiere una
da, se combinan para provocar la de- propietarios no ven en el manejo fo- combinaci—n de mecanismos que per-
gradaci—n gradual del bosque hasta restal una actividad viable para satis- mitan compartir costos y contar con
lograr el cambio de uso. facer sus intereses o, en algunos casos, regulaci—n y control del uso del bos-
El af‡n por el cambio de uso del necesitan de ingresos m‡s continuos que. Consideraciones similares son
suelo es una de las principales motiva- que los que les puede ofrecer el ma- v‡lidas respecto a otras funciones del
ciones de la tala ilegal. A continuaci—n nejo forestal para subsistir. En este bosque como la protecci—n de la cali-
se discuten algunos de los principales œltimo punto, se tratar’a de un propie- dad y cantidad de agua.
aspectos que motivan la decisi—n de los tario que no puede implementar el
due–os o usuarios por cambiar el uso manejo forestal si no cuenta con ‡reas ¥ Desconocimiento del bosque como
de la tierra. y tŽcnicas adecuadas, adicionales al sistema productivo
mismo, para la producci—n agropecua- La decisi—n de eliminar el bosque mu-
ria m’nima, o con incentivos de otro chas veces obedece a la falta de infor-

8 R E V I S T A F O R E S TA L C E N T R O A M E R I C A N A
FORO
maci—n sobre las oportunidades que esto puede significar al menos sus in- perjudicar a su propietario, cabe pre-
ofrece su manejo, en contraposici—n a gresos de un a–o y la diferencia entre guntarse cu‡les son las motivaciones
su conversi—n en ‡reas agropecuarias. una subsistencia inmediata razonable de Žste para eludir dichos tr‡mites.
Muchos de quienes promueven el o morir de hambre, particularmente
cambio de uso s—lo conocen sistemas en tiempos de crisis. Por ello, a menu- ¥ Tr‡mites engorrosos y lentos
de producci—n agropecuarios y ven la do las peque–as reservas de bosque (capacidad y motivaci—n personal
madera del bosque como un recurso son solo una especie de caja chica pa- estatal)
no renovable que hay que aprovechar ra el agricultor. En AmŽrica Central hemos encontra-
una vez por medio de la tala rasa,y as’ Peque–os propietarios que depen- do casos de buen manejo, aunque ile-
preparar el terreno para su cultivo, y den de sistemas agropecuarios conven- gal, donde la œnica raz—n para no
muchas veces ni siquiera les interesa cionales, susceptibles a contratiempos cumplir con los tr‡mites legales fue la
aprovecharla, solo queman el recurso. naturales,a menudo no tienen otra op- tardanza burocr‡tica en otorgar los
Esta misma falta de informaci—n ci—n que talar m‡s bosque para mante- permisos, retraz‡ndolos a veces hasta
tambiŽn existe en el ‡mbito pol’tico ner sus ingresos o asumir gastos despuŽs de la Žpoca seca, forzando a
nacional. La mayor’a de los pa’ses imprevistos, como los de emergencias los productores y operarios a empezar
tropicales poseen una cultura agr’co- mŽdicas familiares. Por otra parte, la la tala antes del otorgamiento del per-
la, donde el bosque es solo un obst‡- carencia de insumos y las tŽcnicas ina- miso ("ilegalmente").
culo para la expansi—n agropecuaria. decuadas en terrenos poco fŽrtiles, Una de las quejas m‡s comunes en
A muchos decisores pol’ticos les cues- propios de grandes ‡reas tropicales, la Regi—n es que las agencias estatales
ta entender que el manejo y conserva- hacen que las parcelas agr’colas tengan responsables por la administraci—n de
ci—n del bosque tambiŽn puede una producci—n decreciente y soporten los bosques son ineficientes, tardan
generar beneficios al pa’s. No pode- pocos ciclos de cosecha,de tal manera mucho en otorgar permisos, y tienen
mos olvidar que hasta hace pocos que las expectativas de subsistencia o personal sin la capacidad o la motiva-
a–os la mayor’a de los pa’ses latinoa- mejoramiento de las condiciones de vi- ci—n para hacer los tr‡mites eficiente-
mericanos contaba con leyes que pro- da est‡n ligadas a la continua elimina- mente. Adem‡s, el tr‡mite en muchos
mov’an claramente el cambio de uso y ci—n del bosque. pa’ses es demasiado complicado, invo-
la colonizaci—n de ‡reas boscosas co- La pobreza,as’ como la falta de al- lucrando a veces m‡s de una agencia
mo una forma de "desarrollo" y de ternativas tŽcnicas y de mercado para estatal y dentro de estas agencias va-
"hacer valer la soberan’a del pa’s so- el desarrollo de sistemas agr’colas y rias oficinas. Si a esto se agrega la fal-
bre su territorio". pecuarios m‡s sostenibles son grandes ta de una memoria comœn, por
Durante esta œltima dŽcada se ha enemigos de los bosques. ejemplo en forma de un Sistema de In-
dado un cambio en la mentalidad del Generalmente, los grandes y aœn formaci—n Geogr‡fica (SIG), que al-
sector pol’tico hacia la protecci—n y los medianos propietarios tienen ma- macene toda la informaci—n hist—rica
conservaci—n de los bosques naturales, yor capacidad para asimilar los perio- sobre el uso de tierra en cada finca de-
pero aœn no se ha formado un ambien- dos de crisis.Ellos cuentan con ahorros terminada, nos encontramos con situa-
te que considere el manejo del bosque para cubrir gastos imprevistos; sus ne- ciones de absoluto desorden en los
para sus diferentes funciones como cesidades inmediatas est‡n cubiertas. procesos de control y monitoreo que
una alternativa real ante su conver- Pese a esto, a menudo sus ambiciones debe lograrse por medio de los tr‡mi-
si—n para otros usos, particularmente por aumentar sus ingresos son iguales tes burocr‡ticos.
en pa’ses donde aœn existen grandes o mayores que las del peque–o agricul- Con frecuencia se conoce de casos
extensiones de bosque natural, como tor, que,aunado a la percepci—n de que de propietarios que tuvieron que re-
los amaz—nicos. Aœn estamos lejos de los sistemas agropecuarios son m‡s currir varias veces a la administraci—n
tener una cultura forestal. rentables, estimula su af‡n de cambio forestal para obtener su permiso de
de uso de sus terrenos. corta de un a–o espec’fico, y en cada
¥ Necesidades del propietario a corto ocasi—n el personal estatal les indic—
plazo Factores que incitan a evitar los nuevos requisitos que no fueron cum-
Este es un aspecto que aplica particu- tr‡mites legales del manejo plidos por sus propuestas de corta o
larmente para los peque–os propieta- La evasi—n de los tr‡mites legales o manejo. Se puede entender que, si al
rios o usufructuarios de bosque, impuestos definidos para el aprove- mismo tiempo el vecino de este pro-
quienes por lo general tienen una ma- chamiento forestal ocurre en todos pietario est‡ cortando y vendiendo su
yor presi—n para satisfacer sus necesi- los pa’ses de AmŽrica Latina. No ne- madera de manera ilegal, sin barrera
dades b‡sicas actuales que los cesariamente conlleva a pr‡cticas de alguna porque el Estado no tiene los
propietarios medianos y grandes. La tala da–inas pero el hecho de que las recursos para realizar un control efi-
diferencia en los ingresos inmediatos actividades no sean oficiales provoca ciente, la tala ilegal resulta una opci—n
entre realizar un cambio de uso o no que no exista supervisi—n en el campo muy seductiva.
para una hect‡rea de terreno puede ni presi—n para realizar un manejo Las justificaciones para los atrasos
estar en el orden de cientos a miles de sostenible. Si los tr‡mites y regulacio- son variadas: los cambios en las nor-
d—lares, por los ingresos de venta de nes pretenden proteger al bosque co- mas internacionales asumidas por el
madera. Para un peque–o agricultor mo sistema productivo y no pa’s, equivocaciones o trabajos in-

R E V I S TA F O R E S TA L C E N T R O A M E R I C A N A 9
FORO
completos del personal responsable sos humanos ni financieros para reali- las operaciones deficientes las que lla-
de los tr‡mites o contradicciones en- zar un control estricto de la tala y man m‡s la atenci—n de las mayor’as y
tre sus funcionarios. Estas son situa- transporte de la madera. de los grupos ambientalistas. Quiz‡,
ciones que podr’an prevenirse Solo ofreciendo incentivos (asis- uno de los mayores problemas del
mejorando la estructura del proceso y tencia tŽcnica, tr‡mites r‡pidos, me- sector profesional forestal es que no
capacitando y actualizando continua- nos impuestos) al productor legal, y sabe comunicarse. No sabe presentar
mente al personal responsable en as- desincentivos (multas, decomisos, pe- su punto de vista ni explicar las bases
pectos tŽcnicos y reglamentarios, como nalizaci—n) al productor y comprador tŽcnicas del buen manejo al pœblico
est‡n haciendo en algunos pa’ses. de madera ilegal, se podr‡ eliminar en general,ni a quienes toman las de-
El problema de la ineficiencia bu- esta distorsi—n del mercado y se evita- cisiones pol’ticas. En este sentido, el
rocr‡tica es aœn m‡s grave conside- r‡ la evasi—n de impuestos. sector forestal debe salir de su encie-
rando que algunos empresarios rro y buscar la apertura hacia el pœbli-
madereros cuentan con mecanismos ¥ Regulaciones con demasiadas co, mostrando las diferentes
para obtener permisos de comerciali- prescripciones: un c’rculo vicioso alternativas de manejo que podr’an
zaci—n de madera en forma dolosa pe- Aparte de contar con un proceso de cumplir con los objetivos que la socie-
ro muy r‡pida. A menudo el tr‡mite engorroso en varios pa’ses dad actual persigue.
propietario del bosque debe escoger hay una tendencia a definir regulacio- Las regulaciones con muchas
entre una alternativa legal, pero cos- nes excesivas, que parecen describir prescripciones, adem‡s de poco pr‡c-
tosa, lenta y engorrosa, para aprove- exactamente lo que el due–o o opera- ticas, no son las m‡s adecuadas para
char su madera, o una alternativa dor de una operaci—n forestal puede y promover un buen manejo, pues las
ilegal,r‡pida,eficiente y m‡s rentable. debe hacer (Watson et al. 1998, Lou- pr‡cticas silv’colas deben adaptarse a
man y Carrera 2000). Este parece ser las particularidades del bosque local.
¥ Impuestos relativamente altos el resultado de una falta de confianza Es decir que, no se pueden hacer
Los bosques generalmente son patri- en el tŽcnico forestal,en su capacidad prescripciones detalladas para un
monio de la sociedad, representada para planificar y ejecutar el aprove- bosque y luego generalizarlas para
por el Estado. Es l—gico que personas chamiento de manera prudente y den- todos los bosques en un pa’s. S’ es
privadas y jur’dicas que aprovechan tro del marco de un buen manejo. No posible generar lineamientos genera-
este recurso deban compartir sus be- es nuestro prop—sito en este foro dis- les como marco para el manejo y
neficios con el resto de la sociedad,en cutir si los tŽcnicos locales son o no aprovechamiento que gu’an las deci-
otras palabras, deben pagar impues- confiables, pero debe analizarse por siones que cada tŽcnico forestal debe
tos. El monto de impuestos depende, quŽ los legisladores y el pœblico en ge- tomar para el manejo del bosque ba-
entre otros, del fin que los gobiernos neral parecen desconfiar de la actua- jo su responsabilidad,para lo cual de-
definen para este dinero. Asimismo, ci—n de los popularmente llamados be estar capacitado.
en la mayor’a de los pa’ses latinoame- "forestales": tŽcnicos, profesionales y El argumento anterior trae consi-
ricanos, los impuestos se diferencian operadores. go un reto para ganar la confianza de
segœn el valor de mercado de las espe- En primer instancia,se tiene la ex- la sociedad por parte de "los foresta-
cies de madera comercializadas. periencia de dŽcadas de abusos por les", ellos deben ser capaces de inter-
En Honduras,por ejemplo,el mon- empresas extractoras de madera y la pretar los reglamentos de forma
to impositivo correspondiente a la es- degradaci—n que provocaron sus acti- adecuada, planificar y ejecutar el ma-
pecie Magnolia yoroconte ("redondo") vidades en los bosques. No se pueden nejo requerido. Pese a lo anterior, la
es alrededor US$ 0,23 /pt (pt= pie ta- llamar esas empresas "forestales" mayor’a de los pa’ses latinoamerica-
blar) y para especies no tradicionales porque rara vez hab’an tŽcnicos fores- nos tienen orientaciones productivas
como la Terminalia amazonia ("cum- tales involucrados en la toma de deci- agropecuarias que resultan en una
billo") es alrededor de US$ 0,07 /pt. siones. Su actividad fue un negocio, gran cantidad de profesionales y tŽc-
En un caso espec’fico (Posas 1998) el buscando ganancias sin realmente en- nicos agropecuarios, pero relativa-
costo del aprovechamiento, aserr’o tender o interesarse por el recurso mente pocos con formaci—n
artesanal con motosierra y marco, y que estaban aprovechando. Fue justo acadŽmica forestal. Al mismo tiempo
transporte hacia el mercado sum— la llamada de atenci—n que hicieron el sector ha estado en una fase de mu-
cerca de US$ 0,24 /pt, independiente- los grupos ambientalistas en los a–os chos cambios desde la cumbre de R’o
mente de la especie. De tal forma que ochentas del siglo anterior la que re- en 1992, y para los tŽcnicos es dif’cil
para la especie m‡s valiosa el impues- vel— las implicaciones de esta activi- mantenerse actualizados. Como con-
to hace que se duplique el costo de dad. Sin embargo, todav’a hay secuencia, el sector forestal ha mos-
producci—n. Si este productor tiene muchas empresas que persisten en es- trado debilidades para cumplir con
que competir en el mismo mercado te tipo de extracci—n de madera. sus tareas, que en alguna medida han
con un vecino, que practica la tala ile- Por otro lado, tambiŽn hay opera- propiciado la desconfianza del pœbli-
gal y por esta raz—n no paga los im- ciones forestales que han mejorado el co en general.
puestos, est‡ en una situaci—n manejo de los bosques bajo su res- Justificada o no, esta desconfianza
desfavorable para negociar, sobretodo ponsabilidad durante las œltimas dos ha provocado pol’ticas en normas que
si el aparato estatal no tiene los recur- dŽcadas. No obstante, siguen siendo prescriben todo lo que se puede y no

10 R E V I S T A F O R E S TA L C E N T R O A M E R I C A N A
FORO
se puede hacer con el bosque, hasta
crear un c’rculo vicioso pues se en-
cuentran operaciones forestales reali-
zando acciones tŽcnicas o
econ—micamente no justificables, pero
impuestas por la Ley, y que acaban
siendo un incentivo para optar por la
ilegalidad, que a su vez aumenta la
desconfianza de los pol’ticos por el
sector.
Como ejemplo: hasta hace poco
varios pa’ses ten’an en su Ley Forestal
el requisito de plantar determinado
nœmero de ‡rboles por cada ‡rbol cor-
tado. En un bosque latifoliado tropi-
cal generalmente no hay ninguna
necesidad de plantar ‡rboles nuevos
porque ya existe regeneraci—n natu-
ral,muchas veces de la misma especie.
Y si Žsta no existe, quiz‡ es porque las
condiciones no son adecuadas para su
regeneraci—n, y estas condiciones de-
ben ser mejoradas antes de empezar a
plantar pl‡ntulas destinadas a morir
por la misma situaci—n.Muchos fores-
tales, conscientes de este razonamien-
to biol—gico no han cumplido dichas
leyes de enriquecimiento.Aunque ra-
ra vez se ha multado a esas operacio-
nes (m‡s por falta de control que por
una decisi—n consciente), en sentido
estricto, esas operaciones son ilegales;
a menudo esta falta de plantaciones
en los bosques ha sido un argumento
de los grupos ambientalistas para
mostrar la falta de seriedad del sector
forestal.
Un an‡lisis del sector forestal en
Costa Rica en los a–os 90 reconoci—
este problema (CCT 1992, Watson et
al. 1998) y sirvi— de base para una des-
regulaci—n parcial del sector con su
ley de 1996, aunque todav’a se puede
se–alar una sobre regulaci—n pues se
prescriben acciones nacionales con
base en experiencias en algunos tipos
de bosque (Louman y Carrera 2000).
Es dif’cil hacer cumplir la Ley si no se
adapta a las circunstancias locales, por La pobreza as’ como la falta de divulgaci—n de los beneficios de diferentes
ello se ha recomendado mantener co- opciones tŽcnicas y de mercado son dos de los grandes enemigos del bosque.
mo requisito legal la definici—n de los
objetivos y los resultados deseados ¥ Un aparato estatal susceptible al susceptible a abusos de poder, ya sea
del manejo pero dejar las prescripcio- tr‡fico de influencias econ—mico o pol’tico.
nes silv’colas como parte de gu’as o Nos encontramos un entorno para el ÀQuŽ debe hacer un funcionario
manuales de procedimientos, que son manejo forestal donde abundan: pro- forestal del Estado cuando, despuŽs
m‡s flexibles y ajustables a las condi- pietarios escŽpticos, leyes que no se de decomisar una carga de madera
ciones locales. ajustan a las condiciones locales, insti- ilegal, su jefe le dice que no aplic— el
tuciones con tr‡mites engorrosos y un procedimiento correcto para el deco-
personal que, por varias razones, es miso segœn una regla hasta entonces

R E V I S TA F O R E S TA L C E N T R O A M E R I C A N A 11
FORO
desconocida para Žl,y que por lo tan- contra los esfuerzos para promover trativos si el manejo est‡ certificado
to debe liberar la madera? ÀQuŽ de- un manejo forestal sostenible, porque por organizaciones independientes y
be hacer un forestal cuando recibe logra bajar los precios de madera en acreditadas son algunas de las posibili-
amenazas de despido o hasta de el mercado, de tal manera que Žstos dades que se puede mencionar para es-
muerte por estar decomisando made- no cubren los costos de manejo, facili- timular buen manejo y contravenir la
ra ilegal? ÀQuŽ debe hacer este tŽc- tando cada vez m‡s operaciones ilega- tala ilegal. Es, adem‡s, necesaria una
nico si el Estado no le ha pagado su les de tala y comercializaci—n. Es mayor comunicaci—n hacia dentro y
salario completo por los œltimos cin- responsabilidad de todos los actores fuera del sector forestal para difundir
co meses, necesita enviar su hijo al relacionados con el uso de los bos- las experiencias buenas de manejo y
hospital y se le ofrece un soborno pa- ques entender esta problem‡tica, las aumentar la confianza de la sociedad
ra dejar pasar una carga de madera formas en que opera y sus causas, pa- en los manejadores.
ilegal, que de hecho, ya cuenta con ra tratar de contrarrestarlas.
un documento que autoriza su trans- Es imprescindible fortalecer el sec-
porte y que en teor’a no deber’a de tor forestal del Estado para que Žste Bastiaan Louman
tener? pueda ejercer el control sobre el mane- Unidad de Manejo de Bosques Naturales,
La respuesta Žtica a estos interro- jo de los bosques naturales. Pero para CATIE
gantes es ajustarse a la ley, pero est‡ que dicho control sea efectivo debe Correo electr—nico:blouman@catie.ac.cr
claro que este tipo de entorno no fa- complementarse con acciones que pro-
vorece tal respuesta, y que los esfuer- muevan el buen manejo,que ayuden al R—ger Villalobos
zos pol’ticos deben dirigirse a evitar propietario que desea emprenderlo en C‡tedra Latinoamericana Manejo
estas situaciones. tŽrminos tŽcnicos,de inversi—n y de co- Diversificado de Bosques Tropicales,CATIE
mercializaci—n justa. Los incentivos fi- Correo electr—nico:rvillalo@catie.ac.cr
Reflexiones finales nancieros, las mejoras en el acceso a CATIE 7170, Turrialba,Costa Rica.
La tala ilegal es un problema comple- nichos de mercado, los impuestos m‡s Tel:(506) 558 2320
jo. Existen razones entendibles, aun- ajustados a las ganancias netas de las Fax:(506) 556 2430
que no justificables, para que ocurra. operaciones, la condonaci—n de tarifas
Es un factor que atenta fuertemente parciales o de ciertos tr‡mites adminis-

Literatura citada
Camino, R de. 1993.El papel del bosque hœmedo tropical en el desarrollo sostenible Maginnis, S;MŽndez,J;Davies,J. 1998.Manual para el manejo de bosques peque–os
de AmŽrica Central:desaf’os y posbles soluciones. Revista Forestal Cen- de bosque hœmedo tropical,con especial referencia a la Zona Norte de
troamericana 2:7-16. Costa Rica.San Carlos, Costa Rica.DFID/CODEFORSA.208 p.
CCT (Centro Cient’fico Tropical).1992. Pol’tica forestal para Costa Rica. San JosŽ, Ministerio de Ambiente y Energ’a,Costa Rica. 2001. Plan Nacional de Desarrollo
CCT/MIRENEM.50 p. Forestal 2001-2010.El sector forestal del tercer milenio en Costa Rica.
Delgado, D; Finegan,B;Zamora,N;Meir,P. 1997.Efectos del aprovechamiento fo- San JosŽ,Costa Rica.MINAE/PNUD/ONF. 80 p.
restal y el tratamiento silvicultural en un bosque hœmedo del noreste de Pedroni,L;Camino de, R.2001.Un marco l—gico para la formulaci—n de est‡ndares
Costa Rica: cambios en la riqueza y composici—n de la vegetaci—n. Tu- de manejo forestal sostenible.Turrialba,Costa Rica, CATIE.37 p. (Serie
rrialba, Costa Rica, CATIE. 43 p. (Serie TŽcnica. Informe TŽcnico no. tŽcnica,Informe tŽcnico no. 317).
298) Posas, A.1998. Factores que facilitan la adopci—n de la motosierra con marco como
FAO. 1996. Forest resource assessment 1990.Roma.152 p. (FAO Forestry Paper no. tecnolog’a de aprovechamiento forestal:estudios de caso con producto-
130). res que manejan bosques comunales, zona norte de Honduras. Tesis de
FAO. 1997.State of the World's Forests 1997.Rome, Italy. 200 p. Maestr’a. Turrialba,Costa Rica, CATIE.117 p.

FAO. 2000. Global forest resources assessment. Rome, Italy. 357 p. (FAO Forestry Quevedo Sopepi,RC;Aguirre, JA; Finegan,B;Louman, B. 1998.Evaluaci—n finan-
Paper no. 140). ciera de la planificaci—n para el aprovechamiento forestal en Santa Cruz,
Bolivia.Paper presented at the first Latin American IUFRO Scientific
Finegan,B;Sabogal, C, Reiche;C;Hutchinson,I.1993.Los bosques hœmedos tropi- Conference in Valdivia,Chile. 14 p.
cales de AmŽrica Central:su manejo sostenible es posible y rentable. Re-
Saravia,H.1995.Estado de la poblaci—n arb—rea y del ‡rea forestal afectada despuŽs
vista Forestal Centroamericana 2:17-27.
de un aprovechamiento forestal tradicional VS un aprovechamiento me-
Forest Stewardship Council (FSC). Forest Certified by FSC-Acredited Certification jorado en un bosque hœmedo de la regi—n Huetar Norte de Costa Rica.
Bodies (en l’nea). MŽxico. Consultado el 12 oct. 2001. Disponible en: Tesis de Maestr’a. Turrialba,Costa Rica, CATIE.166 p.
www.fscoax.org
Stoian,D;Carrera, F.2001.La certificaci—n forestal en la encrucijada.Entre la pana-
Gerwing, JJ; Johns, JS; Vidal,E.1996.Reducci—n de desechos en la extracci—n y ela- cea y un callejon sin salida.Revista Forestal Centroamericana 34:6-11.
boraci—n de la madera:la conservaci—n del bosque en la Amazon’a orien-
tal.UNASYLVA 187 (47):17-25. Synnott, T. 1989.South America and the Caribbean. In Poore, D ed.No timber wit-
hout trees. London,Earthscan.p 75-116.
Glastra,R.Ed. 1999.Cut and run.Illegal logging and timber trade in the tropics. Ot-
Uhl,C; Veira,I.1989.Ecological impacts of selective logging in the Brazilian Ama-
tawa,International Development Research Centre. 113 p.
zon:a case study from the Paragominas region of the state of Par‡.Bio-
Guevara,M; Villamizar,F. 2001. Estad’sticas del sector agropecuario de Centroa- tropica 21:98-106.
mŽrica y Belice 1989-1998. RUTA.Documento de Trabajo No. 4.
Verissimo A, Barreto, P;Mattos, M; Tarifa, R; Uhl; C. 1992. Logging impacts and
Louman,B;Carrera,JR.2000.La aplicaci—n de normas tŽcnicas y criterios e indica- prospects for sustainable management in an old Amazonian frontier:the
dores en AmŽrica Central. Ponencia.IV Congreso Forestal Centroame- case of Paragominas. Forest Ecology and Management 55:169-199.
ricano, 15-17 noviembre 2000,Montelimar, Nicaragua.10 p.
Watson, V; Cervantes, S;Castro, C ;Mora,L;Solis,M; Porras, I;Cornejo,B. 1998.Ma-
Louman,B;Pereira Jr, R.2001.Aprovechamiento y manejo del bosque en el ‡rea king space for better forest.San JosŽ,Costa Rica,CCT/IIED. 110 p.Po-
demostrativa "finca Cauaxi" de la Fundaci—n forestal tropical (FFT). licy that Works for Forests and People Series no. 6).
Manejo forestal tropical no. 20.8 p.

12 R E V I S TA F O R E S TA L C E N T R O A M E R I C A N A