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Cuerpo y corporeidad

Marvin David Lool

Se entiende como cuerpo y corporeidad, todo aspecto material captado, cualidades estables,
independientes. También se designa la dimensión material del ser humano, para comprender
mejor el significado de cuerpo humano hay que referirse a la concepción antropológica. Según
sea la antropología, varía el modo de entender el cuerpo.

En la antropología bíblica, el hombre es tanto cuerpo como alma, intrínsecamente unido. Cuando
se habla de un conflicto entre un “cuerpo y espíritu” esta fórmula no refleja una hostilidad
natural entre cuerpo y el alma, como dos elementos de la naturaleza humana. En la Escritura se
percibe la dignidad y valor del cuerpo en el AT, el hombre lleva la huella de la acción de Dios, se
le reconoce una dignidad eminente. El NT, aporta una luz sobre el destino último que es la vida
eterna en comunión con Dios.

La antropología griega, caracterizada por el dualismo que, según Platón el alma y el cuerpo son
dos sustancias completas, cada una por su cuenta, unidades durante la vida terrena sin formar
sustancia única. El alma por si sola constituye la esencia verdadera del hombre. Aristóteles,
afirma que el Alma y el cuerpo son elementos claramente distintos, no son sustancias completas;
las dos juntas dan origen a una substancia completa. También afirma que el cuerpo es materia
extraña y puesta al espíritu los dos no presuponen un solo origen.

El pensamiento cristiano sobre el cuerpo se desarrolló sobre la base del encuentro-confrontación


entre la visión bíblica del hombre y la concepción antropológica helenista, dominada por el
platonismo. Muchos padres acabaron acogiendo la idea platónica sobre la relación alma cuerpo
asumiendo una actitud ascético-peyorativo respecto al cuerpo.

Santo Tomás se sirve de las categorías del pensamiento de Aristóteles. La unión substancial entre
los dos constitutivos del hombre, originados ambos por Dios de aquí que se deriva la unidad de la
actividad humana, que es siempre físico espiritual juntamente. La sistematización que dio santo
Tomas al problema alma-cuerpo es imprescindible para los conocimientos alcanzados por la
antropología de nuestros días.

En la concepción personalista aparece el cuerpo en todo su valor, ya que no es puramente


«objeto» o “instrumento”, sino «sujeto», el cuerpo es también límite, Espacio-temporal. El
verdadero cumplimiento del hombre es la personalización de la dimensión material que concluye
con la resurrección de la carne, Rahner afirma que la tarea del cristiano es asumir su propia
realidad corporal sin reducciones no reservas de tal manera que no se vean reprimidas, sino
integradas en su propia identidad corporal. La consonancia con el ser corporal exige la aceptación
de los límites de su cuerpo actual, marcados en definitiva por el sufrimiento y la muerte.