You are on page 1of 8

DERECHO AMBIENTAL EN LA CONSTITUCION PERUANA

El artículo 123° establece que: "todos tenemos el derecho de habitar en un ambiente saludable,
ecológicamente equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida y la preservación del paisaje y
la naturaleza. Todos tenemos el deber de conservar dicho ambiente". "Es deber del Estado preservar
y controlar la contaminación ambiental". De este modo nuestra Carta Fundamental, como la mayor
parte de las Constituciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial, reconoce la existencia del
ambiente como un nuevo bien jurídico integral que debe ser conservado.

CONCEPTO DE AMBIENTE

Según A. Pérez Luño, la expresión "ambiente" tiene un sentido multívoco. Así se habla de ambiente
físico, o natural, integrado por la biósfera, que equivale al conjunto de recursos naturales
(elementos y procesos) y los ecosistemas producto de la interacción de los seres vivos y el medio.
También se considera el ambiente cultural formado por los espacios cerrados, construidos por el
hombre, las manufacturas o productos si son físicos y las instituciones si son inmateriales; por último
integra el ambiente el resto de la humanidad. Por otro lado se ha llegado a identificar hasta cinco
modalidades de ambiente:

a) El climático o metPreológico;

b) El físico o los recursos que el hombre organiza para satisfacer sus necesidades;

e) Los asentamientos que configuran cierto habitat; 195

d) Las formas sociales de trabajo o recreación; y

e) Los factores que promuevan o comprometan la salud.

Existe una concepción amplia del ambiente como "el conjunto de factores físicos, sociales,
culturales, económicos y estéticos que afectan al individuo y a las comunidades, que determinan su
forma, carácter, relación y supervivencia natural. (National Environment Policy Act.). Otros lo
definen simplemente como "el entorno natural". En otras palabras, el ambiente es un concepto
genérico que comprende todos los factores y fuerzas externas a los que responde efectiva o
potencialmente un organismo. La Comisión Económica para Europa ha definido el medio ambiente
humano como "un conjunto de sistemas compuestos de objetos y condiciones físicas definibles que
comprenden particularmente a ecosistemas equilibrados bajo la forma que ya los conocemos o que
son susceptibles de adoptar en un futuro previsible y con los que el hombre ha establecido
relaciones particulares en cuanto al foco dominante; el proceso dinámico evolutivo, que goza de la
misma naturaleza que el medio ambiente humano se encuentra fuertemente influido por la
interacción e interdependencia entre el hombre y los restantes elementos del medio ambiente
sobre el que actúa a los que utiliza, transforma, desarrolla o amolda. Se trata en definitiva, de un
proceso en que juegan un papel fundamental las innumerables motivaciones y aspiraciones sociales
del h'ombre".

EL BIEN JURIDICO PROTEGIDO


En los delitos ecológicos, el bien jurídico protegido es el Medio Ambiente y accesoriamente se
desprende que al protegerlo se está protegiendo o tutelando la vida humana, cuestión que anuncia
la doctrina germana e ibérica.

El Bien Jurídico hace referencia a los bienes, tanto materiales como inmateriales, que son
efectivamente protegidos por el Derecho, es decir, son valores legalizados: La salud, la vida, etc.

En el campo del Derecho Penal, Von Liszt considera que su origen reside en el interés de la vida
existente antes del Derecho y surgido de las relaciones sociales.

El interés social no se convierte en bien jurídico hasta que es protegido por el Derecho.

Se ha dicho que la misión del derecho penal es la protección de los valores ético sociales
elementales. Todo derecho pretende introducir orden y armonía en el desenvolvimiento de la vida
social. Como reguladora de conducta, CREUS dice que la Ley Penal persigue el cometido de
garantizar al hombre el poder proveerse de lo que exteriormente necesita para realizarse como
persona.

NOCION JURIDICA DEL AMBIENTE

Se considera que la primera noción jurídica coherente y orgá- nica del ambiente se debe a Massimo
S. Giannini,quien señaló inicialmente que la acepción del ambiente en el área jurídica es distinta,
según tres vertientes qué tienen en cuenta su evolución histó- rica y la situación actual de la
normatividad; la primera, con la referencia a la normatividad y movimiento de ideas relativas al
paisaje que ve de modo prevalente el aspecto de los bienes ambientales, paisajísticos como bienes
públicos objeto de conservación; la segunda, persigue la defensa de los recursos naturales (suelo,
aire, 196 agua, etc.). contra los actos que constituyen agresión al ambiente de la mutua agresión
entre el hombre y la naturaleza, y en la tercera el ambiente es objeto de la planificación territorial.
Posteriormente Giannini ofrece una concepción distinta del ambiente como el "ámbito físico de
diversas acciones humanas en el cual subsisten sistemas de equilibrio que puede ser modificado
pero sólo a costa de reconstituir otros sistemas". Este concepto reduce a dos las estrategias
jurídicas: la gestión de los elementos del ambiente y la del territorio. Empero, el ambiente debe ser
contemplado en su globalidad, pues la naturaleza se afirma como unidad en la que todos los
sectores están íntimamente relacionados entre sí. Esta interrelación no se limita al medio físico. Los
antiguos criterios que escindían la naturaleza y la cultura han sido superados pues ambas están
íntimamente interpenetradas. Esta síntesis se da en el hombre que forma parte de la naturaleza y a
la vez la modifica; es criatura y creador de nuevas formas de vida. El proyecto de Código del Medio
Ambiente y los Recursos Naturales define el ambiente como el "sistema de elementos naturales y
artificiales de actividades humanas donde interviene el hombre en busca de bienestar natural y
espiritual". Esta definición es manifiestamente defectuosa. Nuestra Constitución menciona varios
planos del ambiente (salud, equilibrio ecológico, desarrollo de vida, paisaje) que tienen incidencias
en diversos sectores del orden jurídico por lo que debe entenderse que toma el vocablo en sus
significación más amplia y que su reglamentación requiere una disciplina unitaria. El enunciadó del
artículo 123° contiene una trascendental innovación, que consiste en la "Democratización" de la
naturaleza, al ponerla a disposición de "todos", eligiendo el ambiente no sólo como patrimonio
común, sino propiamente como "patrimonio de la humanidad" es decir que no solo pertenece a las
generaciones actuales sino también a las futuras. El "Derecho a la naturaleza" resulta así uno de los
derechos fundamentales del hombre. Podría decirse que nuestra Constitución recoge el
pensamiento de Saint Marc cuando dice "Democratizar la naturaleza es también considerarla como
un bien público, 197 negarse a dejai:, 'como pasa hoy, que se apropien, cien-en o prohí- ban los
bosques; ríos, mares y montañas es querer que todos pueden tener su parte de hierba verde de la
belleza de los paisajes del océano". "La naturaleza no es el Estado" -señala acertadamente Otto
Morales Benites- "es de todos nosotros. N os pertenece. Debemos defenderla". Es pues
impostergable despertar el sentido de propiedad colectiva y educar al pueblo en su uso y disfrute
solidario. Entre los Derechos fundamentales de la persona consagrados en el Título I de la
Constitución vigente no figura el derecho "al" ambiente. Ello se debe sin duda a que resulta difícil
establecer con precisión el conjunto de facultades constitutivas del mismo y porque la noción de
ambiente es simplemente descriptiva pues todos los hombres desarrollan nuestra existencia
inmersos en ambientes determinados. Lo que es más, grandes sectores de la población viven en
ambientes degradados que no pueden ser considerados como situaciones objeto de protección
jurídica sino todo lo contrario. Por consiguiente, se hace necesario calificar al ambiente de
"saludable" o "ecológicamente equilibrado" o "adecuado para el desarrollo de la vida" como lo hace
nuestra Constitución. Debe entenderse que esta última expresión alude no sólo a la idea puramente
cuantitativa del bienestar sino que postula un desarrollo cualitativo y equilibrado de la persona
humana en armonía con la naturaleza. Existe indudable concordancia del artículo 123° con otros
preceptos constitucionales como el derecho a la vida, la integridad física, y al libre desenvolvimiento
de la personalidad (artículo 2° inc. 1 ), amenazados por los casos de grave contaminación ambiental;
con el derecho a la seguridad social (art. 12° ); con el derecho a la protección de la salud integral (
art. 15°), con el derecho de la familia a contar con una vivienda decorosa (art. 10° ); con la tutela del
patrimonio cultural de la Nación (art. 36° ); con las medidas para asegurar la salud e integridad física
y mental de los trabajadores ( art. 4 7° ) , con la regulación del uso del suelo urbano de acuerdo al
bien común (art. 18° ); con la evaluación y preservación de los recursos naturales, el fomento de su
racional aprovechamiento y la promoción de su industrialización para impulsar el desarrollo 198
económico (art. 119°) con la obligación de usar la propiedad en armonía con el interés social (art.
124° ).

EXISTEN ONCE DIRECTRICES DE LA LEY GENERAL DEL AMBIENTE

ARTÍCULO I: DEL DERECHO Y DEBER FUNDAMENTAL

Toda persona tiene el derecho irrenunciable a vivir en un ambiente saludable, equilibrado y


adecuado para el pleno desarrollo de la vida, y el deber de contribuir a una efectiva gestión
ambiental y de proteger el ambiente, así como sus componentes, asegurando particularmente la
salud de las personas en forma individual y colectiva, la conservación de la diversidad biológica, el
aprovechamiento sostenible de los Recursos naturales y el desarrollo sostenible del país.

ARTÍCULO II: DEL DERECHO DE ACCESO A LA INFORMACIÓN

Toda persona tiene el derecho a acceder adecuada y oportunamente a la información pública sobre
las políticas, normas, medidas, obras y actividades que pudieran afectar, directa o indirectamente
el ambiente, sin necesidad de invocar justificación o interés que motive tal requerimiento.

ARTÍCULO III: DEL DERECHO A LA PARTICIPACIÓN EN LA GESTIÓN


AMBIENTAL

Toda persona tiene el derecho a participar responsablemente en los procesos de toma de


decisiones, así como en la definición y aplicación de las políticas y medidas relativas al ambiente y
sus componentes, que se adopten en cada uno de los niveles de gobierno. El Estado concerta con la
Sociedad Civil las decisiones y acciones de la gestión ambiental.

ARTÍCULO IV: DEL DERECHO DE ACCESO A LA JUSTICIA AMBIENTAL

Toda persona tiene el derecho a una acción rápida, sencilla y efectiva, ante las entidades
administrativas y jurisdiccionales, en defensa del ambiente y de sus componentes, velando por la
debida protección de la salud de las personas en forma individual y colectiva, la conservación de la
diversidad biológica, el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, así como la
conservación del patrimonio cultural vinculado a aquellos. Se puede interponer acciones legales aun
en los casos en que no se afecte el interés económico del accionante. El interés moral legitima la
acción aun cuando no se refiera directamente al accionante o a su familia.

ARTÍCULO V: DEL PRINCIPIO DE SOSTENIBILIDAD

La gestión del ambiente y de sus componentes, así como el ejercicio y la protección de los derechos
que establece la presente Ley, se sustenten en la integración equilibrada de los aspectos sociales,
ambientales y económicos del desarrollo nacional, así como en la satisfacción de las necesidades de
las actuales y futuras generaciones.

ARTÍCULO VI: DEL PRINCIPIO DE PREVENCIÓN

La gestión ambiental tiene como objetivos prioritarios prevenir, vigilar y evitar la degradación
ambiental. Cuando no sea posible eliminar las causas que la generan, se adoptan las medidas de
mitigación, recuperación, restauración o eventual compensación que correspondan.

ARTÍCULO VII: DEL PRINCIPIO PRECAUTORIO

Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza absoluta no debe utilizarse
como razón para postergar la adopción de medidas eficaces y eficientes para impedir la degradación
del ambiente.

ARTÍCULO VIII: DEL PRINCIPIO DE INTERNALIZACIÓN DE COSTOS

Toda persona natural o jurídica, pública o privada, debe asumir el costo de los riesgos o daños que
generen sobre el ambiente. El costo de las acciones de prevención, vigilancia, restauración,
rehabilitación, reparación y la eventual compensación, relacionadas con la protección del ambiente
y de sus componentes de los impactos negativos de las actividades humanas debe ser asumido por
los causantes de dichos impactos.

ARTÍCULO IX: DEL PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD AMBIENTAL

El causante de la degradación del ambiente y de sus componentes, sea una persona natural o
jurídica, pública o privada, está obligado a adoptar inexcusablemente las medidas para su
restauración, rehabilitación o reparación según corresponda o, cuando lo anterior no fuera posible,
a compensar en términos ambientales los daños generados, sin perjuicio de otras responsabilidades
administrativas, civiles o penales a que hubiera lugar.

ARTÍCULO X: DEL PRINCIPIO DE EQUIDAD

El diseño y la aplicación de las políticas públicas ambientales deben contribuir a erradicar la pobreza
y reducir las inequidades sociales y económicas existentes, y al desarrollo económico sostenible de
las poblaciones menos favorecidas. En tal sentido, el Estado podrá adoptar, entre otras, políticas o
programas de acción afirmativa, entendida como el conjunto coherente de medidas de carácter
temporal dirigidas a corregir la situación de los miembros del grupo al que están destinadas, en un
aspecto o varios de su vida social o económica, a fin de alcanzar la equidad efectiva.

ARTÍCULO XI: DEL PRINCIPIO DE GOBERNANZA AMBIENTAL

El diseño y aplicación de las políticas públicas ambientales se rigen por el principio de gobernanza
ambiental, que conduce a la armonización de las políticas, instituciones, normas, procedimientos,
herramientas e información de manera tal que sea posible la participación efectiva e integrada de
los actores públicos y privados, en la toma de decisiones, manejo de conflictos y construcción de
consensos, sobre la base de responsabilidades claramente definidas, seguridad jurídica y
transparencia.

LA DECLARACION DE ESTOCOLMO

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano celebrada en Estocolmo del 5 al 16
de junio de 1972, pese a las diferencias y enfrentamientos entre los países desarrollados y
tercermundistas y haber merecido numerosas críticas, significó el inicio de la "universalización" de
los problemas ambientales, pues acordó la elaboración del Plan de las Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente (PNUMA) y emitió la Declaración sobre el Ambiente que contiene una
Proclamación de 7 Puntos y 26 Principios. En las primeras se expresa que: "La Defensa y el
mejoramiento del medio humano para las generaciones presentes y futuras se ha convertido en una
meta imperiosa de la humanidad que ha de perseguir al mismo tiempo que las metas fundamentales
ya establecidas de la paz y el desarrollo económico y social en todo el mundo, y de conformidad con
ellos. El Principio Uno expresa la convicción de que el hombre tiene el derecho fundamental a la
libertad, igualdad y al disfrute de las condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que
le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger-y
mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras". Proclama también que ambos aspectos
del.ambiente humano, el natural y el artificial son esenciales par~ el bienestar y el disfrute de los
derechos humanos básicos incluyendo el propio derecho a la vida. En Estocolmo el concepto de
ambiente nació de una orientación que se apoyaba en la ciencias naturales, de carácter tecnocrático
y preocupada fundamentalmente por las consecuencias materiales y que se transforman en otra
más profunda que ha integrado los factores socio-económicos, que en última instancia son la causa
de muchos problemas ambientales.
a Constitución Política del Perú (1993), Capítulo II, De los Tratados, Art. 55, establece que: "Los
tratados celebrados por el Estado y en vigor forman parte del derecho nacional".

1. Tratados, convenciones, convenios y protocolos

Los principales tratados firmados y ratificados por el Perú, referentes al medio ambiente, los
recursos naturales y la conservación del patrimonio natural y cultural son los siguientes:

· Convención para la Protección de la Flora, de la Fauna y de las Bellezas Escénicas Naturales de los
Países de América (Washington, 1940). Ratificada por el Perú en 1946. Es un compromiso para
proteger áreas naturales y especies de flora y fauna.

· Convención para el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Extinción (CITES). Firmada


en 1973 y ratificada por el Perú en 1974. Compromete a establecer controles de comercio de
productos y especies de flora y fauna amenazadas de extinción.

· Acuerdo entre Perú y Brasil para la conservación de la flora y de la fauna de la Amazonía. Firmado
en 1975 y que compromete a los dos países a cooperar en la conservación de la flora y fauna
amazónicas.

· Tratado de Cooperación Amazónica. Firmado en 1978 entre 8 países (Bolivia, Brasil, Colombia,
Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela) para cooperar en un desarrollo armónico de la
Amazonía.

· Acuerdo entre Perú y Colombia para la conservación de la flora y de la fauna de la Amazonía.


Firmado en 1979. Establece un compromiso entre ambos países para cooperar en la conservación
de la flora y fauna silvestres.

· Convenio para la Conservación y Manejo de la Vicuña. Firmado entre Perú, Bolivia, Chile y Ecuador
en 1979, y adherido por Argentina. Establece las normas y la cooperación entre los cinco países para
la conservación y el aprovechamiento de la vicuña y el comercio de sus productos.

· Convención para la protección del patrimonio mundial cultural y natural. Establecida por la
UNESCO en 1972 y ratificada por el Perú en 1981. Establece un compromiso mundial para proteger
el patrimonio cultural y natural del mundo y de los países.
· Convenio sobre Diversidad Biológica. Firmado en Río de Janeiro en 1992 y ratificado en 1993,
establece los compromisos mundiales y nacionales referentes a la identificación y monitoreo de la
biodiversidad; la conservación in situ (áreas protegidas, introducción de especies foráneas,
mantención y protección los conocimientos de las poblaciones locales) y ex situ (colecciones
biológicas y bancos genéticos); el uso sostenible de los componentes de la biodiversidad; la
investigación, capacitación, educación y conciencia públicas; el control y minimización de impactos
negativos; el acceso a los recursos genéticos y a la tecnología; el intercambio de información y
cooperación entre los países desarrollados y en desarrollo para la conservación y uso sostenible de
la biodiversidad.

· Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono. Adoptada el 22 de marzo de 1985.


Está orientada a proteger la capa de ozono.

· Protocolo de Montreal sobre Sustancias que Agotan la Capa de Ozono. Adoptada el 16 de


setiembre de 1987. Establece normas para prohibir o limitar el uso de sustancias que afectan la
estabilidad de la capa de ozono.

· Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos


peligrosos y su eliminación. Adoptada el 22 de marzo de 1989. Establece normas para el transporte
y la disposición internacional de desechos peligrosos (radiactivos y tóxicos).

· Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Adoptada el 4 de junio de 1992.
Establece el marco internacional para encauzar acciones conjuntas para la prevención de los
cambios climáticos a nivel global.

· Convención Relativa a los humedales de importancia internacional especialmente como hábitat de


aves acuáticas (RAMSAR, 1971). Ratificada por el Perú. Se refiere al compromiso internacional de
proteger sitios húmedos que son utilizados por las aves migratorias para descanso.

· Convenio OIT No. 169. Ratificado por el Perú. Se refiere a garantizar los derechos culturales y de
tierras de los pueblos indígenas y de poblaciones minoritarias.

2. Decisiones del Acuerdo de Cartagena

El Perú es miembro de la Comunidad Andina (Acuerdo de Cartagena o Pacto Andino), en cuyo marco
se adoptan decisiones que tienen carácter de ley y de cumplimiento obligatorio por parte de los
países.
Otros compromisos

El Perú también es parte de diversos compromisos internaciones, que no tienen el rango de tratados
y convenios. Mediante ellos se asumen compromisos para encauzar acciones referentes a diversos
aspectos relacionados con el desarrollo sostenible y la conservación de los recursos naturales.

1. Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (14 de junio de 1992). Aprobada por
Resolución 1 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo. Proclama 27 principios referentes al medio ambiente y al desarrollo.

2. Programa 21. Aprobado por Resolución 1 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo (14 de junio de 1992). Establece un ambicioso programa de acción sobre
todos los aspectos concernientes a la integración del medio ambiente con el desarrollo.

3. Declaración sobre Bosques. Aprobada durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo (1 4 de junio de 1992). Llama la atención sobre la destrucción masiva
de los bosques a nivel mundial y proclama la necesidad de tomar acciones decisivas para
protegerlos.

4. Metas y Principios de la Evaluación de Impacto Ambiente. Decisión 14/25 del PNUMA (1 7 de


junio de 1987). Establece 13 principios sobre la evaluación de los impactos sobre el medio ambiente.