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Epistemología

Ensayo sobre “El derecho a la rectificación”

David Guamba Torres Maestría en Comunicación Estratégica

Desde la emisión de la Ley Orgánica de Comunicación, el 25 de junio de 2013, el derecho a


la rectificación, ha sido uno de los artículos más utilizados por las instituciones públicas,
que miran una información “distorsionada” en las notas realizadas por los diferentes medios
de comunicación.

Según señala el artículo 23 de la mencionada ley:

Derecho a la rectificación.- Todas las personas tienen derecho a que los medios de
comunicación rectifiquen la información que han difundido sobre ellas, sus familiares o
sobre los asuntos a su cargo cuando existan deficiencias en la verificación, contrastación y
precisión de la información de relevancia pública de acuerdo a lo establecido en el artículo
22 de esta Ley. Los medios de comunicación tienen la obligación jurídica de publicar
dentro del plazo de 72 horas, contadas a partir de presentado el reclamo de la persona
afectada, de forma gratuita, con las mismas características, dimensiones y en el mismo
espacio, sección u horario; las rectificaciones a las que haya lugar [ CITATION Ley13 \l
12298 ].

Y es que, en cierta medida, los periodistas que asisten a cualquier tipo de rueda de prensa,
parece que “el miedo a preguntar” se desarrolla con cierta singularidad, que las respuestas
esenciales, no responden sus inquietudes y al trasladar la nota periodística a diversas
plataformas de comunicación, llegan a distorsionar en cierta medida los hechos
acontecidos.

Pero eso sucede, en el caso de que los periodistas o corresponsales, no comprenden bien la
situación, el tema desarrollado es complicado o la máxima autoridad no explicó de manera
educativa la información deseada y en algunos casos, los periodistas tienen una

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investigación privilegiada y sacan a la luz, todo lo que ellos consideran como una noticia de
impacto.

En uno de los casos recientes, la Superintendencia de Control de Poder de Mercado, realizó


el pasado 5 de octubre, una rueda de prensa para dar a conocer, el incremento en el precio
de la gasolina por parte de Petroecuador y su distribuidora denominada Petrocomercial. Los
periodistas que más preguntaron para comprender la situación, fueron aquellos que por su
veteranía, llevaban un conocimiento más amplio al respecto. Otros en cambio, se limitaron
a transcribir el diálogo que se desarrollaba ante cámaras y micrófonos.

La máxima autoridad de control repitió una y otra vez, el motivo para el incremento de los
precios, los periodistas preguntaron de la misma manera durante 45 minutos y luego, todos
desalojaron la sala para ir a sus respectivos medios de comunicación y preparar la noticia.
Algunos, habían realizado su reporte mediante la transmisión en vivo.

Horas más tarde, algunos medios de comunicación emitieron sus noticias, con las palabras
de la máxima autoridad editadas a su conveniencia y con una comprensión de la noticia
muy diferente a la tratada en la rueda de prensa. Y es que, a pesar de las explicaciones del
Superintendente, el tema tratado fue algo confuso para quienes no comprendían la dinámica
económica que desarrolla la entidad.

En tales casos, el organismo de control arriba citado, emitió unas cartas con la rectificación
necesaria para que no se preste a la confusión por parte de la ciudadanía, ya que se trataban
de dos medios de comunicación con alto alcance de difusión. Uno de los medios cumplió
inmediatamente el pedido de rectificación. El segundo, no lo difunde todavía.

En otros casos, el derecho a la rectificación ha sido abusado por parte de algunos


organismos públicos, que por defender una orden del ejecutivo -o tal vez “tapar” una
investigación- utilizaron a más de la Ley Orgánica de Comunicación, a la entidad de
control denominada Superintendencia de la Información y la Comunicación
(SUPERCOM), para que el pedido de rectificación se realice. Es decir, una solicitud
obligatoria.

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Y es el caso del pasado 5 de abril, que un diario capitalino, tituló una noticia en primera
plana: “El proyecto Coca Codo tendrá un ajuste de USD 606 millones”. Según datos del
Ministerio de Electricidad y Energía Renovable, la publicación faltó a la verdad y difundió
información inexacta relacionada al proyecto, transmitiendo un mensaje distorsionado a la
ciudadanía.

Es por ese motivo, que la entidad responsable, emitió una carta para que el derecho a la
réplica que consta en el artículo 23 de la mencionada ley, sea “ejecutado” de manera
inmediata. Pero el medio de prensa capitalino, no dio paso a la misma.

Como la respuesta fue negativa, se solicitó la intervención de la SUPERCOM, y esta


institución emitió la resolución No.021-2015-DNJRD-INPS, con fecha del 12 de mayo de
2015, para que se difunda la información solicitada con el título: “El proyecto Coca Codo
no tendrá un ajuste de USD 606 millones”, además las disculpas públicas por parte del
director del diario. La intervención del organismo rector de la comunicación, hizo “posible”
que se rectifique una “supuesta” mala investigación de los periodistas involucrados.

Los periodistas ya no están seguros de que sus fuentes informativas sean fidedignas. Y en el
caso de tener en sus manos los documentos probatorios, ¿por qué no entran a una querella
para constatar que su investigación tiene bases sólidas? Tal vez, porque no tienen el mismo
respaldo que tienen las entidades públicas que regulan a la comunicación dentro del
Ecuador.

La SUPERCOM, desde su creación, dos años atrás, tramitó 569 procesos, de los cuales
317 fueron iniciados por denuncias y 252 fueron iniciados por el organismo de control. De
éstas se emitieron 342 sanciones[ CITATION ElD15 \l 12298 ].

Es por eso que varios sectores de la prensa, periodistas, comunicadores y público en


general, todavía tienen dudas o reparos al verdadero trabajo que realiza esta
superintendencia para regular a la comunicación. Unos opinan que se encuentra al servicio
del ejecutivo y que solo sirve para escarmentar a los medios de comunicación y otros, que
esa institución llegó para salvaguardar a una comunicación que estaba solamente en manos
de los grupos de poder.

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La Ley Orgánica de Comunicación y el reglamento respectivo tienen sus reparos,
especialmente en la aplicación que ejercen las instituciones públicas a los medios de
comunicación privados.

Para finalizar, durante este tiempo de funcionamiento de la Ley, se han podido observar
otros esfuerzos para ejercer “el derecho” a la comunicación en el Ecuador. Entre ellos, la
inclusión de una franja de interculturalidad dentro de la programación de los medios de
comunicación, especialmente de las emisoras radiales. Otro de los aspectos que todavía no
se ha desarrollado completamente es “el uno por uno”, que compromete a las emisoras a
colocar en su programación, el 40% de música producida en el país. Y no se ha
desarrollado, porque no existe todavía una cultura o una fábrica de artistas que permitan la
creación de nuevas producciones. Es por eso que, cuando se sintoniza una estación de
radio, se escuchan las canciones que tuvieron su acogida en la década de los noventa y en
los primeros años del nuevo siglo, como si fueran éxitos contemporáneos.

Para discutir más funciones de la Ley Orgánica de Comunicación, se debería realizar un


análisis extenso por fuera de su institucionalidad. Es decir, realizar un análisis del discurso
y un análisis del poder, desde la perspectiva de una organización que sea idónea para el
trabajo. La ley puede ayudar en ciertos casos, por ejemplo, cuando los medios de
comunicación no respetan la privacidad de personajes que no son públicos o se distorsiona
una información de interés nacional. Pero también la ley puede ser cuestionada, porque se
instala en el imaginario popular, la frase “hecha la ley, hecha la trampa”.

Bibliografía
El Diario. El Diario. 16 de 10 de 2015. http://www.eldiario.ec/noticias-manabi-
ecuador/370625-342-sanciones-ha-emitido-la-supercom-en-dos-anos-de-creacion/
(último acceso: 18 de 10 de 2015).

Ley Orgánica de Comunicación, LOC. «Ley Orgánica de Comunicación, LOC.» Registro


Oficial, 2013: 6.

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