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INTRODUCCIÓN

Para comenzar a tratar sobre el tema de la decisión humana es necesario recordar que esta
misma forma parte de la responsabilidad junto con otros dos elementos fundamentales más
(la actuación y el consentir). De esta manera se puede afirmar que tanto decisión como
responsabilidad están fuertemente vinculadas. Es por eso que el acto de decidir es algo serio
que conlleva encontrar o saber dar razones lógicas de cada una de nuestras acciones. Es por
eso que cualquier persona nos puede preguntar el por qué hacemos unas determinadas cosas.
Hay que entender que no es simplemente decir sí o no a las situaciones que se nos presentan
sino de saber por qué tomamos uno u otro camino, para lo cual es necesario saber atender a
lo que realmente siente nuestro corazón. La decisión que tomamos refleja perfectamente lo
que somos y lo que queremos ser, es por eso que en el acto de decidir está vinculado con
nuestra identidad. Se aplica generalmente en casos realmente importantes que llegan a afectar
por lo general el resto de nuestras vidas, no se aplica para pequeñas decisiones momentáneas.
De igual manera, este acto de decidir depende en gran medida del momento en el que nos
encontramos, así como el contexto y las condiciones.
La decisión que se va a tomar puede estar dirigida hacia nuestro pasado o hacia nuestro
futuro. En las cuales se deben aclarar las posibilidades que tenemos disponibles, teniendo en
cuenta lo que nos motiva y lo que no e igualmente saber cuáles son nuestras posibilidades y
nuestros límites. Sólo así se puede llegar a tomar una decisión madura. Lo cual no es tan fácil
como se acaba de plantear, pues el simple hecho de encontrar una buena motivación ya es
complicada para una persona, además de que en la mayoría de ocasiones no cuenta con el
tiempo suficiente para poder tomar una decisión totalmente deliberada. Aquellas personas
que cuentan con una excesiva información les cuesta más tomar una decisión ya que tienen
un amplio abanico de posibilidades a tener en cuenta. Es por eso que el acto de decidir implica
una madurez humana ya que es todo un símbolo de responsabilidad.
Se intenta dejar muy claro que un ensayo no es algo que se toma a la ligera, que se debe
meditar muy bien e incluso si fuera conveniente, se tomarían en cuenta una serie de pautas.
Una de ellas es saber esperar un poco antes de elegir, no dejarse llevar por las emociones y
elegir apresuradamente cualquier decisión sino esperar un momento de serenidad para
proceder. También es importante tener en cuenta los sentimientos que se presentan al pensar
las diferentes alternativas y poder identificar aquellas que más se repiten para así saber que
camino nos parece más oportuno. No obstante, muchas veces los sentimientos hacia una u
otra alternativa no son del todo claros, es aquí cuando debe intervenir la razón y sacar las
ventajas y desventajas de cada una de las alternativas para que la decisión sea la más adecuada
para nosotros. Incluso se puede recurrir a la imaginación e imaginarse a uno mismo ya en sus
últimos años de vida preguntándose qué le gustaría haber hecho. Otro elemento fundamental
a tener en cuenta es los sentimientos que nos inundan una vez tomada la decisión, si estos
son de tranquilidad, habremos tomado una buena decisión pero de lo contrario si los
sentimientos son de inquietud e intranquilidad sería recomendable volver a seguir el proceso.
Todas estas son algunas pautas que son recomendables seguir si la decisión que se quiere
tomar debe hacerse de manera minuciosa.