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Aprendiz : CARLOS ENRIQUE ACUÑA

Celular : 3217919309
Tutora : LOURDES LISBETH CAICEDO CAMPO
Curso : Elaboración de Alimentos Saludables No. 1630944

Hábitos Alimenticios

Tener buenos hábitos alimenticios no sólo significa llevar una dieta balanceada. Lo importante es que estés
consciente que mediante unas buenas prácticas de nutrición, todos los órganos de nuestro cuerpo
funcionan eficientemente, tenemos más energía a lo largo del día; físicamente nos vemos mejor, podemos
prevenir y evitar un sinnúmero de enfermedades.

Además de incluir alimentos de los 4 grupos: cereales y tubérculos, frutas y verduras, productos de origen
animal, grasas y azúcares, es muy importante grabar en nuestra mente otros buenos hábitos que nos
proporcionarán diversos beneficios, como:

1. Masticar despacio. Es muy común que al comer rápidamente, se mastique mal. Esto nos impide disfrutar
del sabor de la comida y, lo que es peor, nos genera una serie de problemas en el aparato digestivo.

Una buena masticación evita que nuestro estómago e intestino trabajen horas extras y que tengamos una
sensación de pesadez, así como agruras y estreñimiento; nos ayuda a calmar el sistema nervioso y aumentar
la cantidad de oxígeno en el cuerpo, lo que reduce la ansiedad durante la comida.

2. Beber agua, pero no durante las comidas. Los médicos recomiendan, por lo menos, beber agua de media
hora a una hora antes de comer y después de la comida. Nunca durante la ingesta de alimentos. Si se tiene
mucha sed, debemos tomar sólo lo indispensable para quitarla y, desde luego, no beber refrescos gaseosos
durante la comida.

Tampoco es bueno tomar agua helada; ésta enfría el estómago, retarda la acción natural de los jugos
gástricos y afecta el sistema digestivo. En caso de mucha sed, es aconsejable refrescar primero la boca y
luego de 20 minutos, ingerir alimentos.

3. Limitar el consumo de azúcares, grasas y alcohol al 10% de lo ingerido en un día. Un buen hábito
alimenticio es consumir más carnes bajas en grasa (pollo, pescado), cocinar con menos aceite (como el de
origen vegetal), limitar los postres como chocolates, helados, o pasteles.
4. 5 al día... 3 de fruta y 2 de verdura. No olvides esta fórmula: su consumo está relacionado con la
disminución de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, además mejora
la presión arterial.

5. Consumir proteínas en cantidades moderadas (20%): Limitar las raciones de carne a 150 a 200 gramos
(del tamaño de 2 barajas) Es mejor no tomar el guisado como el plato principal de la comida, sino como
parte de ella, e intentar comer leguminosas junto con cereales como plato fuerte (enfrijoladas, habas con
germen de trigo), combinaciones casi tan altas en proteínas como la carne, pero bajas en grasa.

Si a esto le añades, la reducción de alimentos procesados y te formas como hábito leer las etiquetas y la
información nutricional de cada producto que adquieras, mejorarás la elección de tus alimentos y en
consecuencia, te verás y te sentirás mejor. Todo es cuestión de que te decidas y seas contante. ¡Tu salud lo
vale!