You are on page 1of 18

l.

LA PERSONA:
DIGNIDAD y MISTERIO

Los hombres y las mujeres que pueblan el mundo y en-


tre los que nos encontramos son los que suscitan en nosotros
interrogantes y enigmas y abren así paso a la antropología.
Queremos saber más sobre ellos y sobre nosotros: cómo so-
mos, cómo nos relacionamos, cuál es nuestro destino, etc.
Cada una de estas preguntas abre un mundo entero de refle-
xiones pero el primer paso, la fase inicial, no puede consistir
en otra cosa más que en una pregunta sobre el hombre y la
mujer en general, es decir, en una pregunta sobre la persona.
Esto es así, fundamentalmente, por dos motivos. En pri-
mer lugar, porque en cualquier materia hay que comenzar por
una definición, aunque breve, del objeto de estudio pues, de
otro modo, se corre el riesgo de caer en el vacío y en la gene-
ralidad. Es esencial saber de qué se va a hablar. Pero, además,
en el caso de la antropología, comenzar por algo distinto del
análisis de la persona en cuanto tal -por ejemplo, las dimen-
siones que la componen, sus relaciones o los tipos de actividad
que puede realizar- puede tener una importante consecuen-
cia negativa: la pérdida de la unidad: Yes que el hecho funda-
mental ante el que la tilosofía se encuentra y del que debe dar
razÓn es que existe un ser unitario y atípico, profundo, polifa-

---25
.

La persona: dignidad y lIIisleriu


.1/1frupulogía: una guía para la e.ristencia

La primera se remontaal teatrogriegoy romano.Prósopon,


cético, paradójico y maravilloso que es la persona concreta,
en griego, significa literalmente «lo que se pone delante de los
cada hombre y cada mujer. Por eso, se impone ante todo una
ojos» y hacía referencia a la máscara que usaban los actores en
consideración global y unitaria a la que debe seguir después,
el teatro antiguo. Los actores representaban a su personaje uti-
pero solo después, un análisis en detalle. Así evitaremos un pe- lizando una máscara (el prósopon)que les iden tificaba an te el
ligro en el que se ha caído a veces: que los árboles no nos de-
público como intérpretes de un determinado papel. La pala-
jen ver el bosque o, en otras palabras, que dejemos de ver a la
bra latina, personare,significa algo distinto: «sonar a través de,
persona por poner un excesivo énfasis en el análisis de sus
resonar» pero empezó a aplicarse también a las máscaras de
múltiples facetas y posibilidades.
los actores porque su voz resonaba a través de ella. Poco a
Hemos hablado de hombre y mujer, y hemos hablado
poco, este último sentido (Cicerón lo usa coo esta acepción
de persona y, aunque quizá por acostumbramiento, podría- multitud de veces) se hizo común y se generalizó. Persona, por
mos pensar que estamos ante un vocablo común o popular,
tanto, significó inicialmente la máscara con la que el actor se
no es así. La noción de persona es una noción filosófica con-
presentaba ante el público. Con el paso del tiempo, este sen-
creta, con una larga historia, que supone abordar la antropo-
tido se hizo extensivo al papel que el actor representaba (rey,
logía desde una perspectiva determinada a la que ya nos he-
soldado, esclavo) y, por último, acabó por denominar al actor
mos referido: el personalismo. Por eso, nuestro primer en cuanto tal, al hombre.
objetivo consistirá en describir brevemente el origen histó-
La segunda tradición se encuadra en el derechoromanoy
rico de e~ta noción, lo que nos servirá también, a la vez,
como una introducción más detallada al contexto intelectual procede de otra posible acepción de la palabra «persona» en-
tendida en este caso como per se sonans, es decir, como q11ien
del personalismo.
habla por sí mismo y tiene voz propia. Este significado inicial
se amplió al de quien tiene derechos, estatus y reconoci-
miento social y esta es la noción que recogió el Derecho Ro-
1. La noción de persona a través de la historia
mano. En Roma eran personas los detentores de derechos,
los hombres libres y con voto porque procedían de familias
a) Los orígenes: Grecia y Roma
nobles. Ser persona, por tanto, implicaba poseer derechos y
dignidad social. Pero, como es conocido, en Roma no todas
La palabra persona, desde un punto de vista etimoló-
las personas eran «personas». Los esclavos eran considerados
gico, procede directamente del latín penonare y, en un se-
como animales o cosas y ni los bárbaros (los extranjeros), ni
gundo término, del griego prósopon.Desde un punto de vista
los hombres no nobles ni, por supuesto, las mujeres tenían
significativo, está influida por dos tradiciones culturales di- derechos similares, sino limitados al igual que su reconoci-
versas!.
mien to social.
En definitiva, la tradición griega y romana nos pre-
I Cfr. J. A. GARCÍACUADRADO,Antrofiología filosófica, cit., pp. 119 Y ss; senta a la persona como un entramado de hombre y de dig-
C. VALVERDE,Antropología filosófica, Edicep, Valencia 2000, pp. 34-42, Y F. nidad.
RlISSO, La persona Ilmana. QUfslionidi anlrolJOlogía
filosofira. Armando. Roma
2000, pp. 2g.30.
27
26
Intrupolugíu: 1lI1Uguía para la e.t'/stenclU -- La persona: dignidad f' lIlisteriO

tocomprensión interna, es decir, saber qué significaba en pro-


b) El cristianismo: la invención de la persona
fundidad ser cristianos, la necesidad de exponer sistemática-
El cristianismo utilizó esta base para desarrollar su pro- mente su doctrina para mejorar la calidad y la profundidad de
pio concepto de persona, que es el que ha sido posteriormente su difusión y también la necesidad de enfrentarse a las refuta-
asumido y hecho propio por Occidente. La influencia cristiana ciones de intelectuales formados en la filosofía griega. Este
se ejercitó fundamentalmente en dos frentes. El principal y pri- proceso, muy largo y complicado, tuvo como pasos esenciales
mario fue de orden socialy humano y consistió en el rechazo sis- los concilios de Nicea (325), Constantinopla (381), Éfeso
temático de cualquier posible discriminación, lo que suponía (431) YCalcedonia (451) Yconcluyó con la formulación me-
una auténtica revolución en el mundo antiguo cuyas conse- diante categorías filosófico-teológicas de los dos principales
cuencias fueron incalculables e irían fructificando a lo largo de misterios del cristianismo, Cristo y la Trinidad, en los siguien-
los siglos. La doctrina cristiana sobre este punto es clara y nítida tes términos. Dios es simultáneamente una realidad trinitaria y
y cun esa fuerza se presentó en el mundo romano. «En efecto, unitaria lo que se expresó técnicamente diciendo que en Dios
explica san Pablo, todos sois hijos de Dios por medio de la fe en había tres personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y una sola
Cristo Jesús. Purque todos los que fuisteis bautizados en Cristo sustancia o naturaleza: la divina. Por el contrario, en Cristo,
os hab{>isrevestido de Cristo. Ya no hay diferencia entrejudío y Dios y hombre a la vez, había dos naturalezas (la divina y la hu-
gtiego, ni entreesclavoy libre,ni entre varón y mujer, porque todos mana) pero una sola persona, la del Verbo.
vosotros sois uno solo en Cristo Jesús»~. Surgía así, por primera vez en la historia, el concepto fi-
Esta idea fundamental, de origen religioso pero de in- losófico-teológico de personé. Dicho concepto permitía descri-
dudab!e trascendencia social y antropológica, fue transfor- bir las realidades más elevadas que existían (Cristo y Dios) y lo
mando con el tiempo de modo radical la sociedad antigua: eli- hacía refiriéndo~e a lo peculiar, distintivo y singular de cada
minación de la esclavitud, igualación entre el hombre y la ser. Cristo es una sola persona porque tiene una sola identi-
mujer, etc. Pero lo que aquí nos interesa seguir es su influencia dad, mientras que en Dios es posible distinguir tres personas
en la elaboración del conceptode persona que tuvo lugar en el porque cada una de ellas posee rasgos y personalidad propias:
contexto de las discusiones cristológicas y trinitarias de los pri- el Padre no es el Hijo y este no es el Espíritu Santo, aunque los
meros siglos. tres son Dios. La persona, por otra parte, fue concebida tam-
Una de las tareas que el cristianismo se vio obligado a bién como una realidad sustancial, es decir, subsistente en sí
realizar una vez difundido de manera consistente y adquirido misma por la consistencia de su ser y no por referencia a otra
un grado suficiente de estabilidad fue definir su doctrina de cosa (como sucede con los accidentes aristotélicos).
manera sistemática. Le impulsaba a ello una necesidad de au- La noción de naturaleza, por el contrario, se tomó direc-
tamente de la cultura griega y se empleó en este contexto para
2 S. PABLO,Carta a los Gálatas, 13, 26-28; cfr. también Carta a los Colo-
senses,3, 11. La originalidad de esta postura se puede confirmar comparán-
dola, por ejemplo, con las afirmaciones de Aristóteles -un filósofo muy hu- :¡Un excelente estudio sobre las aportaciones filosóficas del cristia-
mano cn muchos aspectos- sobre la similiLUdde los esclavos con las bcstias y nismo lo proporciona E. GII.sON,El esPÍ1ilude lafilosofía medieval,Rialp. Ma-
la natUraleza inferior de las mujeres (cfr. especialmcnte AR1STÓTEI.ES,
Política, drid 1981. Sobre el origen concreto del término persona cfr. también C.
1,5y13). DíAZ,La persona comodon, Dcsclée de Brouwer, Bilbao 2001, pp. 19-27.

28 29
1IIIt'

AntJ'ODología:una guía Dara la existencia La Dersona: dignidad y misteriu

significar lo común o general. Dios Padre, Dios Hijo y Dios Es- emplea como un concepto filosófico original que determina e
píritu Santo tienen la misma naturaleza divina porque los tres influye en los demás elementos de la antropología, sino que se
son Dios, pero en Cristo, que es una única persona, hay dos entiende como un tiPoespecialdesustancia:la más perfecta den-
naturalezas: la humana, que comparte con el resto de los hom- tro del mundo si se trata de los hombres y la sustancia perfecta
bres, y la divina, que comparte con las otras dos personas de la en absoluto si se trata de Dios. ]ulián Marías ha mostrado este
Trinidad.
asunto con claridad. «Cuando, ya en la escolástka, se ha inten-
La reflexión patrística nos dejó, por tanto, tres nociones tado pensar filosóficamente la persona, las nociones que han
fundamentales. Una original, la persona4, y dos tomadas de los sido decisivas no son las procedentes de estos contextos, sino
griegos: sustancia y naturaleza. La persona es lo singular, pro- las de 'propiedad' o 'subsistencia' (hypóstasis).
La famosa defi-
pio y subsistente por sí mismo (la persona como sustancia) y la nición de Boeci~,.tan influyente -persona est rationalis naturae
naturaleza es lo común.
individua substantia- ha partido de la noción aristotélica de ou-
La conclusión de este itinerario se puede colocar emble- sía o substantia, pensada primeramen te para las 'cosas', expli-
máticamente en Boecio (ea. 480-525). Este pensador cristiano cada siempre con los eternos ejemplos de la estatua y la cama,
aplicó estas nociones al hombre y acuñó su famosísima defini- fundada en el viejo ideal griego de lo 'independiente' o sufi-
ción de persona que sería asumida por la escolástica inclu- ciente, de lo 'separable' (khoristón).El que esta sustancia o cosa
yendo a santo Tomás: personaest natura rationalis individua subs- que llamamos 'persona' sea racional será sin duda importante,
tantia (la persona es la sustancia individual de naturaleza pero no lo suficiente para reobrar sobre ese carácter de la ou-
racional)5. Esta definición, por su precisión y su valor, tendría sía y modificar su modo de ser, su manera de realidad. La per-
una gran influencia a lo largo de la historia pero también sona es una hypóstasis o suppositumcomo los demás, solo que de
puede ser valorada como la mayoría de edad para la noción de naturaleza racional>,6.
persona en el campo de la antropología. El hombre era per- Este planteamiento generó algunos problemas impor-
sona y ser persona significaba poseer una naturaleza racional tantes. El primero fue una dependencia excesiva de la filosofía
subsistente individualmente.
griegaque limitó el desarrollo filosófico de categorías filosóficas
espedficaspara el hombre. La persona no fue estudiada técnica-
mente como un ser esencialmente diverso de los demás, y por
c) La escolástica
eso necesitado de unas categorías específicas, sino como un ser
de la naturaleza aunque especiaF. Y esto significó que, para
La escolástica recogió y aceptó la definición boeciana describirlo filosóficamente, bastaba con utilizar las nociones ge-
pero no la desarrolló sino que, más bien, se centró en el con- nerales del ente y aplicarlas de modo específico al caso del
cepto de sustancia. La persona se valora, y mucho, p'ero no se hombre. Ya hemos comentado cómo se desarrolló este plantea-

4 La metafisica griega «tiene una limitación fundamental y gravísima,


6J. MARÍAS, Antropologíametafísica,Alianza, Madrid 1987, p. 41.
la ausencia completa del concepto y del vocablo mismo de persona» (X. Zu-
7 No se afirma aquí que la escolástica (y sobre todo la tardoescolás-
BIRI,El hombrey Dios,Alianza, Madrid 1984, p. 323).
tica) no fuese consciente de la originalidad del hombre, sino que el conoci-
5 BOECIO,Liberde personaet duabus naturis contraEutychen et Nestorium,
PL 64, 1343D. miento de ese hecho no se tradujo en el esfuerzo de elaborar unas catego-
rias filosóficas también originales para explicarlo.
30
-
Antropología: una guía para la existenciu Lu persona: dignidad r 1IIisteriu

miento para el caso de la persona y la sustancia: la persona es este método impidió ver, por ejemplo, la dimensión interiory
un tipo especial de sustancia; pero lo mismo sucedió con otras subjetivade la persona9. Y,por eso, cuando, más adelante, la fi-
nociones antropológicas como el bien o los apetitos. Por lo que losofía moderna la descubrió no fue posible establecer una co-
respecta al bien, por ejemplo, la escolástica no se plantea anali- nexión con l¡l escolástica. La filosofía moderna nació con una
zar en directo qué significa el bien en la vida del hombre sino marca de fábrica antisustancialista porque consideraba que
que, primero, lo analiza en general: el bien como trascenden- este concepto era oscuro y le impedía acceder a la interioridad
tal, es decir, como categoría que trasciende a un ámbito con- del hombre. ~ como además fue derivando cada vez más hacia
el idealismo, se distanció irreversiblemente tanto de la escolás-
creto de la realidad ya que está presente en todos los entes, y
solo después, y, a partir de esta noción general, piensa el bien tica como de sus formulaciones posteriores.
del hombre como caso específico. Esta postura tiene, por su-
puesto, elementos muy válidos e interesantes pero, por lo que
respecta a la antropología no está exenta de problemas ya que d) Los nombres de la modernidad: conciencia, sujeto, yo
I diticulta la captación profunda de lo específico humano. Por
decido de algún modo, la noción general oscurece la noción A partir de esta época, y con Descartes como símbolo
específica y dificulta la penetración en lo propio de la persona. emblemático del nacimiento de una nueva era, la filosofía mo-
I
En el caso del bien, por ejemplo, esto es especialmente claro. derna tomó el mando de la evolución filosófica y el hombre
I
Cabe hablar analógicamente del «bien» en los seres materiales, comenzó a ser identificado con elementos que esa filosofía fue
! animales y en los hombres, pero se trata de realidades profun- descubriendo. Con Descartes será conciencia,ser interior cons-
I damente distintas. El bien humano está regido por la dimen- ciente de sí mismo. Más adelante será también sujeto:ser que
sión moral y por la libertad y por eso tiene muy poco que ver se pone ante el mundo externo con una interioridad, riqueza
con lo que se puede denominar el «bien» de un animal (que se y capacidad de acción específica; después, yo entendido como
aiimente, que se reproduzca, etc.). autoconciencia de sí; sí mismo,etc.lO.
Este es el segundo problema al que nos referíamos: una Estos conceptos constituyen aportaciones inestimables a
cierta dificultad para captar lo específicohumano que, a largo la filosofía del hombre pero tendrán un importante defecto de
plazo', se tradujo en que la antropología resultante, aunque co- fábrica: la filosofía moderna los desarrollará desde una pers-
rrecta, acabó siendo insuficiente y pobre en algunos aspectos. pectiva fundamentalmente idealista. El sujeto, por ejemplo,
Polo lo explica claramente. Desde la metafísica clásica se ac- aunque inicialmente procede de la noción realista subjectum,lo
cede a una «antropología correcta, pero que se queda corta:
no falla, no se equivoca, pero su desarrollo temático es es-
!I En este sentido afirma Wojtyla que la ética tomista resulta a veces
casJ»8. En el caso concreto de la sustancia, la aplicación de demasiado «objetivista. Casi da la impresión de que en ella no hay lugar para
el análisis de la conciencia y de la autoconciencia como síntomas verdadera-
~ L. POLO, AI/trupolulda trascendental. l. La persona humana, Eunsa,
mente específicos de la persona-sujeto» (K. WOJTI'LA, El personalismotomisto1,
i>amplona 1999, p. 31. La propuesta cspecífica de Polo para superar esta difi- en Mi visión del hombre.Hacia una nueva ética (21 ed.), Palabra, Madrid 1998,
cullad consislc básicamente en un replanleamiento de las relaciones entre p.311).
mClaJlsica y alllropología }' cn una ampliación de los trascendelllales me.. 10Un análisis sugerente de algunos de estos elementos en relación a
dialllc el abandono del límile melllal. la noción de persona se encuentra en C. DíAZ,La /J/'TSonacomodon, cit.
.II//ropología: UlI(/ guía pan¡ la ('.ris/(,I/cia
_ La persona: dignidad y mis/eri()

que yace bajo los accidentes y las determinaciones genéricas,


Los colectivismos (comunismo, nazismo, fascismo) promovían
se transformará en poco tiempo en el sujeto trascendental
los valores generales de la sociedad pero con desprecio de los
kantiano que se alejará cada vez más del hombre concreto
individuos. La visión social organicista de la que dependían f'n-
para transformarse en una entidad abstracta supraindividual.
tendía al hombre como una parte del todo social por el quc de-
'Y,como desarrollo ulterior de este proceso, el yo esencial he-
bía sacrificarse si era necesario. Lo esencial era el organismo
geliano se sitúa muy lejos del yo específico de cada hombre
(la sociedad) mientras que la parte (el hombre) solo era im-
siendo más bien la autoconciencia del Espíritu absoluto del
portante en la medida en que servía al organismo. El individua-
que los yoes concretos no son más que manifestaciones o de-
terminaciones. lismo, por el contrario, adoptó la perspectiva contraria: la exai-
En definitiva, el itinerario filosófico de la modernidad tación del individuo en contraposición a la sociedad, pero de
un individuo insolidario que buscaba su propio bien y se servía
descubrió claves antropológicas esenciales pero al precio de la
para ello de sus medios económicos e inteligencia aplicando la
desaparición de la persona concreta, del hombre y mujer que
«ley del más fuerte». Quien es hábil y poderoso se asienta en el
viven su vida de manera autónoma y limitada pero real. De
. tejido social, quien es débil queda desplazado (cfr. cap. 14.1)12.
este modo se separó cada vez más de ia filosofía de tradición
Estas dos ideologías, como sabemos perfectamente por
realista y planteó al inicio del siglo xx graves problemas tanto
filosóficos como sociales. la historia, no permanecieron en el terreno de la teoría, sino
que generaron poderosísimos movimientos sociales y políticos
que decidieron, de forma a veces muy trágica, la historia del si-
glo xx. Las dos guerras mundiales están ligadas a la intención I
e) La noción contemporánea de persona
de los totalitarismos de imponer su visión del mundo y aumen-
tar su poder, y, por lo que respecta al individualismo, resulta in- I ~

Al inicio del siglo xx nos encontramos, por tanto, con la


siguiente situación. Desde el punto de vista filosóficoexiste una
cuestionable que es uno de los elementos ideológicos esencia- I
les del capitalismo salvaje de inicios del XIXy comienzos del xx.
dicotomía importante entre la filosofí~ realista, sobre todo, la
Pues bien, esta compleja situación es la que dio lugar a
neoescolástica, que define al hombre fundamentalmente
una recuperación de la nocióny de la realidadde la personaJ3.
como sustancia, y las diversas filosofías modernas, que le des-
Ante todo hubo un movimiento socialligado a los desas-
criben como sujeto, yo o conciencia, es decir, poniendo de rc-
tres de la guerra y de las ideologías que exigía de manera pe-
lieve bajo diversos aspectos la subjetividad y la in terioridad
rentoria una nueva valoración del hombre. Este no podía ser
pero generalmente desde una perspectiva idealista.
Pero además existe otro problema más importante: la si- 12Maritain denunció y analizó en su momento con gran profundi-
tuación sociallI. El siglo xx fue el escenario de una batalla entre dad y lucidez esta cuestión. Cfr. J. MARITAIN. HumanÜmo integral. Problemas
dos poderosas ideologías: los colectivismos y el individualismo. temporalesy f.spiritualesde una nueva cristiandad,Palabra, Madrid 1999.
1:1«La vida y el pensamiento se hallan ante la misma problemática.
Así como la vida cree fácilmente que tiene que escoger entre individualismo
11Un desarrollo más detallado de las causas que dan origen al naci- y colectivismo, así también el pensamiento opina, falsamente, que tiene que
miento del personalismo se puede encontrar en J. L. LoRDA, Antropología. nfl escoger entre una antropología individualista y una sociología colectivista.
ConcilioVaticanol/ aJuan PabÚJl/, Palabra. Madrid 1996. pp. 18-33. La excluida alternativa «genuina», una vez que se dé con ella. nos mostrará
el camino» (M. BIIRFR.¿ Qué f.~fl homln'e?FCF.,Madrid 19R4,p. 146).
34
Alltropulogía: /lila {I/lía p_ara la e.t'Ístellcia La persona: dí~Tlidad y misterio

ni una mera parte del todo ni una entidad egoísta. Tenía que fico en la lucha ideológica entre el individualismo y los colecti-
tener un valor por sí mismo; es más, era, sin ninguna duda, lo vismos; necesidad de que la nueva antropología de la persona
más valioso del mundo. Pero esto, a su vez, no podía significar asumiera las aportaciones de la modernidad: conciencia, su-
que tuviese derecho a comportarse de forma egoísta e indivi- jeto, yo, libertad, dinamicidad, etc.; necesidad de que esas
dual. La persona debía estar al servicio de los otros y vivir la ge- aportaciones se hicieran en el marco de una filosofía realista y
nerosidad. Las dos guerras mundiales fueron decisivas en ese abierta a la trascendencial6.
cambio de perspectiva y, en este sentido, resulta paradigmático El resultado de esos planteamiento fue una visión de la
¡ el r~corrido personal de Gabriel Marcel. Este filósofo fue ini- persona que podemos describir de modo muy sumario del si-
I cialmente idealista pero pasó la 1 Guerra Mundial trabajando guiente modo. La persona es un ser digno en sí mismo pero ne-
I
en el Departamento de desaparecidos cuya misión era infor- cesita entregarse a los demás para lograr su perfección, es diná-
mar a los familiares sobre la situación de aquellos soldados de mico y activo, capaz de transformar el mundo y de alcanzar la
I los que no se conocía el paradero. Experimentó entonces de
¡ verdad, es espiritual y corporal, poseedor de una libertad que
modo muy fuerte la importancia que tenía cada persona con- le permite autodeterminarse y decidir en parte no solo su fu-
creta y cómo la felicidad de algunas personas podía depender turo sino su modo de :;er, está enraizado en el mundo de la
I
de unas pocas palabras: un sí o un no. Fue entonces cuando su afectividad y es portador y está destinado a un fin trascen-
¡ fe en los sistemas idealistas globales y abstractos se quebró defi- dentel? Esta visión es la que poco a poco se ha ido imponiendo
I nitivamente. Lo importante era la persona, cada persona con- como concepto definitivo y moderno de persona y no solo en
I creta e individual y no las abstracciones. Y si la filosofía quería el ámbito académico, sino también a nivel social hasta el punto
I responder a la realidad y ser útil tenía que articularse en torno de que podemos considerar que hoy se encuentra aceptado en
a este valor esencia114. una medida importante por la civilización occidental.
Este tipo de experiencia u otras similares fue la senda Este auge cultural tanto del personalismo como del con-
qu~ condujo a muchos filósofos a la recuperación y reelabora- cepto de persona produjo a su vez el acercamiento a esta no-
ción filosófica de la noción de persona que se realizó funda- ción desde otras perspectivas filosóficas. Por un lado, la neoesco-
mentalmente a través de tres vías. lásticay lasfilosofías realistasmás clásicasiniciaron un trabajo de
La primera y la más importante es el surgimiento del per- recuperación y desarrollo de la noción de persona que, por
sonalismoa quien se debe conceptualmente la actual visión de otro lado, no les era extraña ya que pertenecía por derecho
la persona. El personalismo, que surgió fundamentalmente de propio a su patrimonio cultura118.Y también se produjo, aun-
la mano de Emmanuel Mounier en la Francia de entregue- que en este caso sin depender inicialmente del personalismo
rrasl5, partió básicamente de los siguientes presupuestos: nece-
sidad de relanzar el concepto de persona como remedio filosó-
16Cfr. E. MOUNlER,El personalismo, Acción Cultural Cristiana. Madrid
1997.
17Cfr. J. M. BURGOS,El personalismo, cit. y J. SElFERT,El concepto de per-
14Cfr. J. L. CAÑAS,GabrielMarcel:filósofo,dramaturgoy compositor,Pala- sona en la teología moral. Personalismo y personalismos, en AA.W., El primado de la
bra, Madrid 1998. persona en la moral contemporánea, cit., pp. 33-63.
15Sobre Mounier cfr. C. DíAZ,Emmanuel Mounier (un testimoniolumi- I~ En este contexto se puede situar, por ejemplo, el reciente libro de
noso),Palabra, Madrid 2000. E. FORMENT,El personalismo medieval, Edicep, Valencia 2002.

37
I
~ ____ _ I,a persona: dignidad y mis/en'!. ¡ I
Antropología: una guía para la e:ristencia

110sería comenzar con una definición. El tema quedaría así p


francés, un paso de algunos sectores de la filosofia moderna a
claro y expedito y se trataría Únicamente de desarrollarlo. La
una refundación realista de la noción de persona. Esta línea
cuestión, sin embargo, no es tan sencilla hasta el punto de
corresponde fundamentalmente a la fmomenología y va desde
Husserl y Scheler a Dietrich von Hildebrand o Edith SteinI9. que, como veremos, en realidad no es posible definir a la per-
La perspectiva que vamos a adoptar en este texto para sona, por lo que tendremos que conformamos con aproxima-
ciones sucesivas.
estudiar al hombre intenta cOJ~jugarestos tres planteamientos.
Adoptamos la perspectiva fenomenológica como criterio de
acercamiento a la realidad. Se trata de observar 10 que existe a.l) La definición de Boecio y sus límites
con perspectiva abierta y sin prejuicios, aunque sí con presu- Probablemente, la mejor definición que existe de per-
puestos. La estructura ideológica fundamental está tomada del sona es la que dio Boecio y a la que ya hemos hecho ref~ren-
personalismo puesto que, como ya hemos comentado, 10 que cia: persona es la sustancia individual de naturaleza racional'22. Esta
pretenden estas páginas es desarrollar una antropología perso- definición pone de relieve simultáneamente muchos aspectos
nalista sistemática. Y, de la tradición clásica, además de la esenciales del ser humano:
estructura realista fundamental con la que nos sentimos per- -la sustancialidad, es decir, el hecho de que subsiste en
fectamente identificad0s, tomamos también un conjunto
los cambios y tiene consistencia. La persona es un ser que per-
inapreciable de nociones: sustancia, naturaleza, facultades, vir- manece, tiene la densidad óntica de las sustancias;
tudes, apetitos y tendencias, etc., que hemos procurado armo-
- la individualidad: la persona es una realidad única y
nizar e integrar con los aspectos novedosos del personalismo.
determinada, cada persona es distinta y diferente y a ello hace
Se trata, estimamos, de una perspectiva no muy distinta de la
alusión este aspecto de la definición boeciana;
que ha desarrollado Karol Wojtyla en obras como Amor y res-
ponsabilidatf20, Persona y acción21 o Mi visión del hombre. De ahí el
- la naturaleza racional: dentro del amplio mundo de
sentido de la dedicatoria de este libro. las sustancias, las personas son una clase específica, las que tie-
nen inteligencia y, por ello, son capaces de comprender el
mundo y poseen espiritualidad.
2. ¿Qué significa ser persona? La definición de Boecio cumple, además, las reglas de ia
lógica, especialmente importantes en el medioevo, que impo-
a) ¿Esposibledefinir a la persona? nen que toda definición se constituye en base a un ~énero más
la diferencia específica. El género en este caso es la sustancia y
Si, dejando de lado las cuestiones históricas, comenza- la diferencia específica, la racionalidad. Gracias a Sll precisión
mos a preguntamos ya qué significa ser persona, l0. más senci- lógica y a la exactitud de sus contenidos, esta definición se
hizo canónica y permaneció vigente durante siglos. Sin em-
19Este tema ha sido estUdiado especialmente por U. FERRER,¿Qué si¡;- bargo, poco a poco empezaron a hacerse patentes algunos lí-
nifica S" persona?, Palabra, Madrid 2002.
20K. WqJTI1 A, A 11IOTY reslJOnsabilidad. Pla7.a & Janés, Barcelona 1996. 22 BOECIO, Lib" de IJ".\Ona el rlualms na/uris con/m Eutychen el Nes/orium,
21K. WOJTI1A, Persona e atto, LEV. Roma 19RO. En este texto vamos a PL 64. 1343 D.
citar por la edición italiana.

--
J.!.!J-.!(/jJlJ/lJg/U: Ull<.1ftUlU pura lu e.nstel/{;/U
La persona: dignidad y misterio

mites y deficiencias que fueron ampliándose hasta que co-


menzó a aceptarse de manera generalizada que se trataba de mente sino que deben ser sobreentendidos o añadidos ad ca-
una definición brillante, genial para su tiempo, correcta pero sum desde fuera, la definición deja de tener valor como tal.
insuficiente23. Los límites que presenta esta definición son fun- En definitiva, y como comentábamos, la valoración que se
damentalmente de dos tipos: hace actuálmente del texto de Boecio es que se trata de una
1) la caracterización del hombre como sustancia: ya he- descripción brillante del ser personal pero no que tenga el va-
mos indicado los problemas que plantea este hecho y no va- lor de una definición.
mos a insistir en ello ahora, aunque volveremos a tratarlo más
adelante (cfr. cap. 7.2); a.2) Las definiciones-descripciones del personalismo
2) la falta de una mención expresa a características esen- Si la definición de Boecio es incompleta podríamos pre-
ciales de la persona como la libertad, la conciencia, las relacio-
guntamos si existe hoy en día alguna más precisa y que tenga
nes interpersonales o el yo. No es comprensible una persona
un grado de aceptación elevado, pero la respuesta es negativa.
que no sea libre, que no tenga conciencia de sí misma, que no
No hay ninguna definición que cumpla esas características, es
se relacione, ete., 'i ninguno de esos elementos, como es fácil
más, en general se rechaza la misma posibilidad de definición
comprobar, aparecen en la definición de Boecio.
del hombre. El personalismo, en concreto, ha rechazado esa
Algunos han objetado, para salvar la definición, que
posibilidad por los siguientes motivos:
donde dice naturaleza racional debería leerse en realidad na-
tunileza espiritual y que, por lo tanto, sí incluiría de manera
_ una conciencia mayor de la complejidadde la persona.
Los descubrimientos antropológicos, psicológicos, sociales,
implícita elementos como la libertad o la conciencia. Pero
ete., que se han ido acumulando a lo largo de los siglos impli-
esta argumentación, aunque tiene cierto valor, da la impre-
can que cada vez parezca más difícil encerrar todos los ele-
sión de ser un parche de emergencia. Por un lado, deja irre- mentos esenciales en el interior de una definición;
suelto el problema de la sustancialidad pero, además, es poco
convincente porque la definición boeciana es incompleta no
_ la insistencia en el carácter personalde la realidad hu-
mana que parece deformarse si se encierra en los términos de
por casualidad, sino por una precisa razón: porque la tradi- una definición gener<'tl. «Solo se definen, afirma Mounier, los
ción en la que fue forjada no había desarrollado los elemen-
objetos exteriores al hombre y que se pueden poner ante su
tos que faltan. Esos elementos fueron elaborados filosófica-
mirada. Ahora bien, 1",persona no es un objeto,,24;
mente por la modernidad y por eso hay que incorporarlos
«desde fuera» y a posteriori.Por último, a una definición se le
_ la relativa inutilidad de una definición en una socie-
dad compleja. La definición de Boecio resultaba muy útil
exige sobre todo precisión y, si resulta que los elementos que
porque los términos en los que se explicitaba (naturaleza,
deben caracterizar a lo definido no se encuentran explícita- sustancia, etc.) tenían una significación unívoca para la co-
munidad intelectual en la que él vivía. Hoy, en cambio, esto
no es así. Si decimos, por ejemplo, que la persona es libre,
2:1Las críticas a la definición de Boecio son muy comunes. Aquí men-
cionamos únicamente a U. FERRER,¿Qué significa serpersona?, cit., pp. 174- hay que explicar a continuación qué entendemos exacta-
177, donde se pueden encontrar referencias a otros autores: Seifert, Zubiri,
Polo, Marías, etc.
24 E. MOUNIER,El/':rsonalismo, cit., p. 10.
40
--
41
.

La Qcrsnna: digIÚdad y misterio


AntrD/Jología: una guía /Jara la e.ristcncia
de la persona. Así, por ~jemplo, Mounier afirma: «una per-
mente por libertad ya que, de otro modo, la definición ten- sona es un ser espiritual constituido como tal por su forma
drá un escaso valor. Yesto con cada uno de los términos de la de subsistencia y de independencia en su ser»25. Lacroix,
definición; también de forma lacónica, indica: «la persona es la dueña
- la actitud de rechazo hacia las definiciones formales. Si- de sí y el don de sí»26.Y Maritain, en un ejemplo más claro
guiendo la estela de Kierkegaard, los personalistas rechazaron de lo que hemos denominado descripción-definición,
el abstracto idealismo hegeliano que deseaba encerrar lo afirma: «Cuando decimos que un hombre es persona, no
existente en las redes de la racionalidad. Y esto significa, para queremos decir solo que es un individuo como lo son un
el tema que nos interesa, que el hombre no es racionalmente átomo, una espiga de trigo, una mosca o un elefante. El hom-
explicable, no porque sea irracional, sino al contrario porque bre es un individuo que se rige con la inteligencia y con la vo-
es mucho más que mera razón instrumental. Ahora bien, in- luntad; no existe solamente en modo físico, sino que sobre e-
tentar encerrarlo en los márgenes de una definición es caer en xiste espiritualmente en conocimiento y en amor, de tal
lo que se critica. Además, existe también la posibilidad de que forma que, en algÚn sentido, es un universo por sí, un micro-
una definición limite el análisis de lo humano. Definir al hom- cosmos en el cual el gran universo todo entero puede quedar
bre puede conllevar el peligro de que, si algo no aparece en la comprendido con el conocimiento, y con el amor puede
definición, no se estudie o no se le dedique suficiente aten- darse todo entero a seres que están ante él como otros tantos
ción (como pasó en parte con el texto de Boecio) y, por eso, se él mismo, relación de la que es im'posible encontrar el equi-
ha preferido optar por sistemas abiertos que no excluyan la valente en el mundo físico. La persona humana posee estos
posibilidad de añadidos o complementos. caracteres porque, en definitiva, el hombre, esta carne y estos
Ahora bien, admitir la imposibilidad de una definición huesos perecederos que un fuego divino hace vivir y obrar,
estricta no significa que se renuncie a cualquier definición o existe 'desde el Útero hasta el sepulcro', por obra de la exis-
descripción de la persona. Esto no tendría mucho sentido en tencia misma de su alma que domina el tiempo y la muerte.
una filosofía que se funda precisamente en esa noción. Por Es el espíritu la raíz de la personalidad»27.
esta razón, el personalismo ha optado por una vía intermedia El segundo tipo de texto que ha producido el pers(Jl1a-
que tiene las siguientes características: lismo es una descripción más detallada de las caracterís!icas
- se busca describir los elementos esenciales que carac- del ser personal, obtenida mediante el análisis fenomenoló-
terizan el ser personal, gico, y que es costumbre explicitar indicando y desarrollando
- no se pretende la exhaustividad, una serie de notas que caracterizan al ser personal.
- no se busca rigor formal,
- se es consciente de que la descripción solo toma sen-
tido pleno en el contexto de una filosofia en el que se desarro- 2'; E. MOUNJER, Man~fiest{) al servicio del personalismo, Taurus, Madrid
llan con precisión cada uno de los términos que la componen. 1967, pp. 75-76.
De este planteamiento han surgido fundamentalmente 26J. LACROIX, Le personnalisme, Lyon 1982, p. 27; citado por C. VAJ.-
VERDE,Antropología filosófica, cit., p. 41.
dos tipos de textos. En los primeros, qUé podemos denominar
27J. MARITAIN,Princi/Jes d'une IJOlitiquehumaniste, Ocuvrcs Completes,
definiciones-descripcionesy pueden ser más o menos explícitos, vol. VIII, p. 188.
los personalistas han intentado reflejar elementos esenciales
43
Antrupología: una guía para la existencia
La persona: dignidad j'lI/islerlú

! b) Principalesnotasfenomenológicas ejercita a través de cuaiidades específicas: la sensibilidad, los


afectos y sentimientos, la conciencia de sí. Todas esas caracte-
Las principales notas que caracterizan a la persona son rísticas conforman la subjetividad: lo propio y específico de
las siguientes28:
cada perso,na, su mundo interior, íntimo, distinto de cualquier
otro hombre o mujer. Este mundo, en parte, se puede mani-
1. Substancialidad-subsistencia
festar al exterior a través de los sentimientos y de las acciones,
Con esta nota de raigambre aristotélico-tomista se pero en parte es inexpresable porque constituye la identidad
quiere indicar que la persona es un ser con una densidad exis- de la persona, que es intransferible. De ahí que los clásicos di-
tencial tan fuerte que permanece en sí misma a través de los jeran que en la persona había algo incomunicable.
cambios. La persona es siempre la misma, aunque cambie el Además la persona se concibe como un ser autónomo,
mundo a su alrededor y ella misma cambie. De modo similar consciente de sí e independiente, es decir, como un alguien,
al barco de Teseo que fue sustituyendo a lo largo del viaje cada un sujeto, un «yo», capaz de decidir sobre sí mismo y ponerse
una de las piezas que lo componían pero continuó siendo el frente al mundo. Persona, como dice Karol Wojtyla, es quien
mismo barco, la persona humana, aunque cambia interior y «se posee a sí mismo»2!J.
exteriormente, incluso orgánicamente, sigue siendo la misma.
Además, ese ser ella misma es algo profundo y decisivo porque 3. Ser corporal, espacial y temporal
la persona no es un mero flujo de vivencias ni una agrupación La persona posee una dimensión material y corporal; es
temporal de fenómenos que el tiempo disuelve y transforma, subjetividad e intimidad, pero en un cuerpo concreto, fisico y
sino un ser consistente que resiste el paso de los años y los días determinado, es «alguien corporal», como dice Julián Ma-
y, aunque a la filosofia le resulte ya más dificil confirmarlo, po- rías30. Esto tiene numerosas consecuencias pero una de las
see una dimensión eterna. A esta realidad se le denomina sub- principales es que no es un ser puramente espiritual, sino loca-
sistencia del ser personal.
lizado y herido por el tiempo.
El espacio:la persona se mueve en un espacio fisico,geo-
2. Intimidad-subjetividad
gráfico y humano que le resulta necesario para vivir y le condi-
Lo que permanece en los cambios de la persona no es ciona: la casa, la ciudad, el país, etc.
una «cosa», sino un «quien», un «alguien», una realidad muy
El tiempo:la persona no es un ser estático, sino en cons-
profunda con una gran riqueza interior que se manifiesta y se tante evolución; tiene un tiempo de vida que va discurriendo y
que le hace esencialmente dinámico y proyectivo. La persona
se sitúa siempre frente al tiempo del que dispone en una lucha
2M Existen bastantes descripciones fenomenológicas de este tipo. No-
constante y paradójica. Por un lado busca detenerlo guar-
sotrus nos apoyamos fundamentalmente, aunque con modificaciones, en R.
YEPES, Fundamentos de antropología,cit., cap. 3, Otras descripciones sImilares dando memoria del pasado y eternizando el presente que le
son las de L. PAREYSON, t:'sistenza epersona, Il Melangolo, Genova 1985, pp.
173-205, YT. MELENUO,¡.as dimensiones de la persona, Palabra, Madrid 1999.
En Zubiri también se puede encontrar una descripción similar, pero su pers- 29K WOJTYI.A,Persona e atto, cit., p. 132.
pectiva es más ontológica.
311
J. MARÍAS,Persona, Alianza, Madrid 1997, p. 135.

44
45
~

Antropología: una guía /Jara la e:ástencin


La persona: dignidad y misterio

resulta placentero o feliz. Y, simultáneamente, busca anticipar


persona ha logrado hacer de sí misma. Yes abierta porque su
el futuro para poder decidir su destino y ejercitar el dominio
presente se abre a su futuro, porque la recorre un impulso que
de. sí que la caracteriza. Pero se trata siempre, al menos a pri-
la coloca frente a sí misma, porque la exigencia que la mueve
mha vista, de una lucha perdida de antemano. La muerte
la obliga a nuevas decisiones y a una dedicación cada vez ma-
siempre llega y el tiempo siempre vence aunque el anhelo de
yor a la tarea en la que ella se reconoce»32.
la inmortalidad, presente en todo hombre, exige una res-
puesta.
5. Hombre y mujer
4. Apertura y definición Por último hay que advertir que hablar de persona su-
pone colocarse en un cierto nivel de abstracción porque, en
Aunque la persona tiene una vida propia, personal e in-
realidad, existen dos tipos o modalidades diversos de persona
trasferible, no es un ser cerrado en sí mismo, sino abierto,que
humana: el hombre y la mujer. No existen personas humanas
necesita trascenderse y salir de sí para desarrollarse con pleni-
en abstracto, sino personas humanas masculinas o personas
tud31. Todos los hombres necesitan salir de sí y hacerse don
humanas femeninas que aportan una maravillosa diversidad
para los otros si quieren realizarse y lo hacen, fundamen-
cuajada de misterio y complementariedad33. Con esto no se
talmente, a través de sus capacidades y facultades más elevadas
quiere decir que el hombre y la mujer sean dos seres distintos;
y espirituales: la afectividad, la inteligencia y la libertad. ambos son esencialmente iguales, pero el modo específico en
El hombre se relaciona con la realidad en tres niveles fun-
que se constituye su ser personal, siendo igual en los niveles
damentales: las cosas, las relaciones interpersonales y Dios, y esa más radicales, es distinto en sus manifestaciones concretas. La
I

relación se establece, a su vez, en dos direcciones: recepción e


corporalidad, la sensibilidad, la psicología, la inteligencia y la
influencia. El hombre es afectado por el mundo que le rodea afectividad recorren caminos distintos en el hombre y en la
pero, a su vez, mediante su acción puede modificar ese mundo y
mujer y enriquecen así de modo inagotable el mundo del ser
transformarlo de acuerdo con sus deseos y necesidades.
personal.
Esa apertura, por otra parte, no es la modificación de
un ser indiferenciado,.sino la perfección de un ser definido y
con una naturaleza precisa. Por eso, como indica Pareyson, la
3. La dignidad de la persona
persona es «al mismo tiempo abierta y cerrada. Es cerrada por
la inmanencia de su pasado en su presente, por la condensa- Las notas fenomenológicas de la persona apuntan en
ción de toda su historia completa en el instante actual, por
una dirección muy precisa: los hombres y las mujeres son seres
una valoración general que, haciendo el balance de sus con-
especialísimos por la perfección intrínseca que poseen Yque
quistas y de sus realizaciones, establece la validez de- lo que la
les coloca por encima y en otro plano del resto de los seres de
la naturaleza. Persona sipÚficat id quod est perfectissimun in tata
31Polo es uno de los autores recientes que más ha insistido en el ca-
rácter donal de la persona. Cfr. L. POLO,Antropología trascendental, cit., pp.
32 L. PARF-\SON, Esistenza e pl'l'.mna, cit., p. 181.
217-228, YTenl'l'y dar, en VV.AA.,Estudios sobrela Lahoremexcercens,BAC, Ma-
drid 1987. 33 Cfr. B. CASTILLA, Persona femenina, persona masculina, Rialp, Madrid
1996.

--46 47
l Antrovulvgía: una guía vara la existencia
La persona: dignidad y misterio

,
uatura34,afirmó santo Tomás, y, en nuestra época, esa perfec- obligación positiva de buscar su bien y la negativa de no utili-
ción tiene un nombre específico: dignidad. La persona es el zarla como mero instrumento para otros fines porque iría en
ser digno por excelencia por encima del cosmos, la materia, contra de su dignidad. Nadie (ni siquiera Dios) puede instru-
las plantas y los animales. A pesar de la perfección intrínseca mentalizárla, es decir, servirse de ella únicamente como medio
del universo y de los organismos naturales que la ciencia nos para sus intereses porque eso significaría que se la está iden-
muestra de manera cada vez más fascinante, la persona hu- tificando con una cosay se está prescindiendo de su carácter
mana los supera de manera radical porque se sitúa en un personal.
plano distinto y superior: el de la personalidad y el espíritu. Como es sabido, la primera formulación explícita de
Por eso solo la persona es digna en sentido radica}35.
esta idea se debe a Kant. «El ser humano, afirma, y en gene-
ral todo ser racional, existe como fin en sí mismo, no mera-
Veamos ahora algunos desarrollos de este concepto.
- La dignidad de la persona es una perfección intrínseca y mente como mediopara uso caprichoso de esta o aquella volun-
constitutiva, es decir, depende de la existencia y características tad, sino que debe ser considerado siempre al mismo tiempo
esenciales de su ser, no de la posesión o capacidad de ejercitar comofin en todas las acciones, tanto las dirigidas hacia sí
determinadas cualidades. Toda persona es digna por el mero mismo como hacia otro ser racional (...). Los seres cuya exis-
hecho de ser persona aunque carezca o posea de modo defici- tencia no depende de nuestra voluntad, sino de la natura-
tario alguna de las características específicas de lo humano leza, tienen solo un valor relativo cuando se trata de seres
(discapacidades fisicas o psíquicas, aspectos no desarrollados, irracionales, y por esto se llaman cosas;pero los seres raciona-
etc.). En otras palabras, se es persona o no se es de manera ra- les se denominan personas, porque su naturaleza ya los señala
dical, pero no 5e puede ser más o menos persona. Conse- como fines en sí mismos, es decir, como algo que no puede
ser usado como medio»37.
cuentemente, los planteamientos, como el aborto o la eutana-
sia, que limitan la condición de persona y la correspondiente - El valor de la personaes absoluto.La persona es un valor
dignidad a la posesión efectiva de algunas cualidades fisicas o en sí misma pero es importante especificar que se trata de un
psíquicas (autoconciencia, calidad de vida satisfactoria, etc.) valor absoluto. Quiere esto decir, por un lado, que es superior
son incorrectos36. a cualquier otro valor que podamos encontrar en nuestro en-
-La dignidad de la persona hace que sea un valor en sí torno: naturaleza, animales, bienes materiales o espirituales.
misma y no pueda ser instrumentalizada. La perfección intrín- Pero, más radicalmente aún, significa que es un valor no inter-
seca de la persona hace que tenga valor por sí misma, por el
simple hecho de ser persona o de existir. Por eso existe la 37 I. KANT,Fundamentación de la metaftsica de las costumbres, Santillana,
Madrid 1996, pp. 50-51. K. Wojtyla ha propuesta una interesante reformula-
ción de este principio a través de la norma personalistaque intenta ir más allá
:\4TOMÁSDEAQUINO,S. Th., 1, q. 29, a. 3; en el a. 4, Tomás llega in- y acercarlo al «mandamiento del amor... «Esta norma, en su contenido nega-
cluso a hablar del posible carácter relacional de la noción de persona. tivo, constata que la persona es un bien que no concuerda con la utilización,
:\:,Cfr. J. SEIFERT,
Dignidad humana: dimensionesy fuentes en la persona puesto que no puede ser tratado como un objeto de placer y, por lo tanto,
humana, en VV.AA., Idea cristiana del hombre, Instituto de Antropología y como un medio. Paralelamente, se revela también su contenido positivo: la
Ética, Eunsa, Pamplona 2002, pp. 17-37.
persona es un bien tal que solo el amor puede dictar la actitud apropiada y
:\(i Cfr. R. SI'AEMANN,¿Es todo ser humano una jJersona?, en «Persona y valedera respecto de ella. Esto es lo que expone el mandato del amor» (K.
Derecho.., vol. 37 (1997), pp. 9-23.
WOJ1I1A,Amor y responsabilidad,cit., p. 53).

-- 48 49
La persona: dignidad y misterio
Antropología: una guía para la existencia
La constatación de este hecho ha obligado a una reelabo-
cambiable, manipulable o sustituible por nada38. No se puede ración de las nociones de individuo y especie para los hombres. En el
atentar contra la dignidad de la persona. Por el contrario, la reino animal lo que cuenta principalmente es la especie; el in-
actitud adecuada en relación a ella es la de respeto, reconoci- dividuo está a su servicio y debe sacrificarse por ella si hace
miento y promoción. falta. Además, un individuo de una especie animal -excepto
- La dignidad de la persona es elfundamento de los dere- quizá en los animales superiores- es prácticamente equiva-
choshumanos39.El valor absoluto y la dignidad intrínseca de la lente a otro individuo. Las hormigas no tienen nombre. Pero
persona se traducen a nivel jurídico-social en la existencia de este planteamiento no se puede aplicar sin más al hombre. La
los derechoshumanos o derechosfundamentales que la persona persona no está al servicio de la especie humana ni los hom-
posee por el mero hecho de ser perSOD::ly que tienen dos di- bres somos intercambiables. En este sentido afirma Spaemann
mensiones. Desde el punto de vista subjetivo se entienden que <<lapersona no es un sinónimo del concepto de especie,
como los ámbitos de li,bertad social que quedan a su disposi- sino, más bien, ese modo de ser con el cual los individuos de la
ción y en las que el Estado ni puede ni debe inmiscuirse (li- especie 'humana' son. Ellos son de tal modo que cada uno de
bertad religiosa, libertad de expresión, derecho a la intimi- los existentes en esa comunidad de personas que llamamos
dad, etc.). Estos derechos no son concesiones que el Estado 'humanidad' ocupa un sitio único, irreproducible y no suscep-
hace sino exigencias interiores que dimanan del ser personal tible de sustitución»40. En la misma línea, perD yendo todavía
y que el Estado, si obra correctamente, no puede menos de más lejos, Pareyson afirma que «en el hombre, todo individuo
reconocer. Corresponde al Estado también promover las con- es, por decirlo de algún modo, único en su especie»41.
diciones adecuadas para que la persona puede ejercitar sus - La afirmaciónde la dignidadde la personaestá histórica-
derechos de manera eficaz y sin trabas (derecho a la educa- menteligada al cristianismo.Yahemos visto que la noción de per-
ción, a la vivienda, etc.); en este segundo sentido se habla de sona surgió del cristianismo y algo similar puede decirse del
derechos objetivos. concepto de dignidad. La dignidad intrínseca de cada per-
- La dignidad de la persona hace que cada hombrey cada sona, independientemente de su sexo, cultura, valor, riqueza,
mujer sean irrepetiblese insustituibles. Las peculiares caracterís- etc., solo se ha impuesto de manera efectiva gracias al cristia-
ticas de la persona humana nos permiten comprender que nismo aunque luego se ha ido generalizando como un valor ci-
cada persona es única y tiene un valor irrepetible indepen- vil que ha sido aceptado (al menos teóricamente) por otras so-
dientemente de sus condiciones físicas, intelectuales, etc. Na-
ciedades y culturas. Sabemos que esta no era la praxis vigen te
die puede ser, en sentido estricto, sustituido, algo que se pone en la Antigüedad (esclavitud, limitación de derechos civiles se-
especialmente de manifiesto en la familia y en las relaciones gún la condición social y el sexo, etc.) y fue la Iglesia la que in-
en ¡as que media el amor (cfr. cap. 12). sistió en la dignidad de toda persona. Hoy, la situación es en

38Dios es el valor absoluto por excelencia (absoluto metafisico) pero 40 R. SI'AEMANN.


¿Estodoserhumanouna persona?,cit.. p. 22. «En el gé-
la persona, en su ámbito, también lo es. En este sentido, para diferenciarlo, nero humano. la situación. a causa del cristianismo. se invierte y el inchv;duo
se podría hablar de un «absoluto relativo». Cfr. X. ZUBIRI,El hombrey Dios, es más alto que el género» (S. KIERKEGAARO, Diario, 1854, XI, Planeta, Madrid
cit., p. 376. 1993,p. 485).
39 R. SPAF.~ANN,Lo natural y lo racional, Rialp, Madrid 1989, pp. 89- 41 L. PAREYSON. l~sisltmzr¡ e persona, cit., p. 176.
123.
51
--
Antropología: un.a guíQj2ara la e.TÍstenciu Lu persona: dignidad y misterio

parte diversa y en parte similar. Mientras que existe un recono- impulsa a obrar para alcanzar el fin (telos)adecuado a las carac-
cimiento general de la dignidad de toda persona nacida y nor- terísticas de la esencia. Pues bien, ese dinamismo interno o, en
mal42se tiende, sin ernhargo, a restringir esa condición en las otras palabras, la esencia en cuanto principio de operaciones,
situaciones en las que la persona es más débil: las fases previas es lo que se llama naturaleza.
al nacimiento (abono) y el momento de la muerte (eutana- Los seres naturales obran espontáneamente de acuerdo
sia). Y también ahora la Iglesia continúa en su tarea de defensa con su naturaleza y de esta manera logran su plenitud propia y
de la dignidad de toda persona. aquello que les conviene. Un caballo, por ejemplo, tiene un
modo de ser determinado y, por tanto, una naturaleza. Yesa na-
turaleza es la que le impulsa a realizar las acciones propias del
4. La naturaleza humana caballo: correr, galopar, alimentarse de un modo determinado,
reproducirse de una manera característica, etc. De ese modo lo-
¡
, j
Acabamos de ver que la persona posee un carácter gra desarrollarse correctamente y alcanza la plenitud que le está
" único e irrepetible y que no forma parte de la especie humana permitida o a la que puede aspirar por su modo de ser.
a! modo en que los animales forman parte de su especie. Pero, En el hombre sucede lo mismo. También las personas
siendo esto cierto, también lo es que, al fin y al cabo, todos los tienen una esencia y una naturaleza y, por eso, tienen que ac-
Ij hombres son hombres, es decir, que poseemos unos rasgos co- tuar de un modo determinado para alcanzar lo que exige su
mur.es que permiten que se nos identifique como personas y perfección. Pero, en este caso, existe una diferencia funda-
I no como leones, rocas o monos. La noción que refleja del mental: la libertad. Una flor, un delfín o un rinoceronte no
I modo más adecuado esta semejanza es la de naturaleza. pueden elegir su modo de comportamiento y actúan (con ma-
yor o menor eficacia, esto ya es otra cuestión) siguiendo unas
pautas de actividad propias, determinadas y específicas. Pero
a) La noÓón de naturaleza humana en el caso del hombre no sucede lo mismo. Es libre, lo que sig-
nifica, entre otras cosas, que puede inventar nuevas formas de
a.l) Definición y origen histórico comportamiento, ir en contra de lo que piensa que debería
La noción de naturaleza procede de la tradición aristo- hacer o realizarlo porque quiere, es decir, libremente. Y esto
télico-tomista. Aristóteles, en el marco de su doctrina teleoló- supone que el obrar humano está regido por la moralidad. Si
gica, indica que todos los seres tienen un modo de ser deter- sigue libremente lo que conviene a su naturaleza obrará mo-
minado al que se denomina esencia. Esta esencia o modo de ralmente bien y, además, conseguirá la felicidad. Si no lo hace,
se:-no es estática, sino que tiene un dinamismo interno que le obrará éticamente mal y, además, será desgraciado porque irá
en contra de sí mismo y de su bien.

42Uno de los pocos autores contrarios a esta posición es Peter Singer,


quien, basándose en que «un bebé de una semana de vida no es un ser ra-
a.2) Aplicaciones culturales
donal y autoconsciente», concluye que «la vida de un bebé recién nacido es La noción de naturaleza humana responde, por tanto, a
de menor valor que la de un cerdo, un perro o un chimpancé» (P. SINGER,
PracticalEthics,Cambridge University Press 1973, pp. 122-123). un hecho experimental: la existencia de elementos comunes
.
I~ 52 53
AIl/ropolo{!ía: /lila guía para la exis/Pl/cia
_ __ _ _ 1..0/.!prsollol
dignidarU'lllis/prio
que permiten afirmar y comprobar que somos hombres. y, por
esta razón, tiene importantes aplicaciones éticas y culturales: embargo, está en contraste con la experiencia. Si dejamos de
- permite fundamentar la igualdad esencial de todos los lado los restos arqueológicos antiguos que nos muestran frag-
hombres.Como todo.) poseen la misma naturaleza quiere decir mentos de un mundo remoto que no podemos reconstruir
que todos son esencialmente iguales. Puede haber, y de hecho adecuadamente y nos limitamos a las civilizaciones de las que
hay. diferencias significativas entre las personas, pero lo pro- tenemos const.ancia documentada, podemos constatar que,
fundo, la naturaleza, no cambia y es idéntica en todos; aunque hayamos cambiado profundamente, seguimos siendo
- permite fundamentar una ética universal, es decir, vá- hombres y nos podemos identificar con la~aspiraciones, deseos
lida para todos los hombres por la sencilla razón de que, si la y problemas de nuestros antepasados en culturas remotas. Los
naturaleza es común, los principios éticos también tienen que egipcios, los incas, los indios, los griegos, son, sin ninguna
serIo; duda, hombres como nosotros y ni se nos ocurriría planteamos
- permite fundar la existencia de imperativosmoralesab- que pertenecen a otra especie de seres. Es más, las diferencias
solutos,es decir, acciones que nunca se pueden cometer ya que entre los hombres de distintas épocas y culturas resultan signifi-
nunca podrán ser buenas aquellas acciones que contraríen cat.ivas para nosotros precisamente porque resaltal1 sobre la
gravemente a la naturaleza humana43; igualdad de fondo. En cambio, si alguien hiciera notar las dife-
- permite, por último, una fundamentación trascendentr rencias -mucho mayores- entre los humanos y las jirafas. no
de la personapuesto que, aunque el hombre sea libre, no crea pensaríamos que con ello hacía una observación interesante.
su propia naturaleza, sino que la recibe. La naturaleza es algo Un segundo tipo de críticas son las que, afirmando la
dado con lo que el hombre se encuentra al inicio de su exis- esencialidad y permanencia del hecho humano, se cuestionan,
tencia, y este carácter dado remite necesariamente a un do- sin embargo, la validez de la noción de naturaleza.
nante, es decir, a Dios como fundamenfO Último trascendente Una parte de este grupo de críticas se alimenta de una
de la naturaleza humana y, por tanto, dé la persona. cierta ambigüedad terminológicadel conceptode naturaleza ya que,
en contra de lo que podría pensarse, este no es tan preciso
como puede parecer a primera vista y se puede emplear r.on
b) Las criticas a la noción de naturaleza humana varios sentidos y niveles de profundidad44. En ellengu~je ac-
tual, por ejemplo, por natural o por naturaleza se entiende ha-
La noción de naturaleza humana, a pesar de sus virtuali- bitualment.e 10 que procede del mundo físico y biológico y
dades, ha sufrido diversas críticas por lo que resulta necesario que, por tanto, no es libre sino necesario. De este modo, si no
analizar estas objeciones, aunque sea someramente, para valo- se conoce el significado filosófico exacto de este término,
rar su entidad. Un primer tipo de críticas procede de aquellos puede parecer chocante o incluso erróneo emplearIo para el
que consideran que el hombre no tiene naturaleza sino que es hombre. Decir que el hombre tiene naturaleza equivaldría a
la libertad quien hace radicalmente al hombre (Sartre), que se- decir que no es libre. Un segundo grupo de objeciones proce-
ría, por tanto, un ser en continua evolución. Esta posición, sin
44Rodríguez Luño, por ejcmplo, menciona hasta 29 significados de
43 Cfr. JUAN PABLO 11, Enc. Fidl',s ft mtio, n. 68. las palabras «naturalcza» y «naturah.. Cfr. A. ROORÍCUEZ
LuÑo, Ética genrml,
Eunsa, Pamplona 1991, p. 245.
54
55
La persona: dignidad y misterio
Antropología: una guía para la ex'istencia
porque deja de lado que la naturaleza del hombre es en cierta
den de una concepciónfilosóficamente deficientedel conceptode na- medida indeterminada ya que, a diferencia de los animales,
turaleza. En general, y aunque las críticas varían según el es- que siempre se comportan de modo idéntico, el hombre modi-
quema conceptual del filósofo que la realiza, el mecanismo bá- fica parci~mente su modo de ser y decide sobre su propio des-
sicamente es muy similar: se parte de una definición de tino. El teloshumano es en parte indefinidoporque el hombre
naturaleza que carece de elementos esenciales de la persona establece en cierta medida sus propios fines y la noción de na-
(la libertad en el caso de Kant, por ejemplo) y consecuente- turaleza debe ser capaz de asumirlo.
mente se concluye que es una noción inadecuada para enten- Los problemas que acabamos de mencionar pueden lle-
der al hombre. La solución para estas dificulta(ies, como ha gar a tener entidad si se extreman las posiciones pero pueden
mustrado Spaemann, consiste en evitar esos reduccionismos resolverse si se capta auténticamente y sin rigidez el núcleo del
incorrectos45.
concepto de naturaleza haciéndolo armonizable con otros
Por último, la crítica que tiene más peso en nuestra opi- conceptos esenciales como los de cultura y libertad. En este
nión es la que rechaza la visión racionalista del concepto de na- sentido nos parece muy iluminador el comentario de Isaiah
turaleza46. Esta objeción se basa en que existen dos posibles Berlin: «las categorías morales -y las categorías de valores en
concepciones del término naturaleza: 1) un núcleo genérico general- no son tan firmes e inextirpables como las que co-
común de cualidades y características comunes a todos los rresponden, por ejemplo, a la percepción del mundo material,
hombres; 2) un núcleo abstracto, impersonal y perfectamente pero tampoco son tan relativas o fluidas como tienden a supo-
definido que existiría dentro del hombre y que no se alteraría ner demasiado fácilmente algunos escritores en su reacción
para nada ni con el tiempo, ni con las culturas ni con las perso- contra el dogmatismo de los objetivistas clásicos. Un mínimo
nds47.La primera postura responde al núcleo de lo que consti- de fondo moral común, de categorías y conceptos relaciona-
tuye la noción de naturaleza. La segunda también pero insiste dos entre sí, es intrínseco a la comunicación humana,,49.
tanto en el aspecto de inmutabilidad que acaba planteando al-
gunos problemas importantes. Plantea, en primer lugar, un con-
flicto entrenaturalezay cultura. ¿Cómo se compagina, por poner c) Las nocionesdepersonay naturaleza
un ejemplo, la noción de naturaleza humana formulada de esta
manera con las importantes modificaciones que las diferentes Las reflexiones que acabamos de hacer indican con cla-
culturas imponen en la vida y en las concepciones de los hom- ridad que las nociones de naturaleza y persona se necesitan
bres?48.Y plantea también un conflictoentre naturaleza y libertad mutuamente para reflejar de modo íntegro al hombre. La no-
--- ción de persona hace referencia principalmente al individuo
45 Cfr. R. SPAEMAN¡",Lo natural y lo racional, cit.: «Sobre el concepto de concreto, irrepetible y existente, al hombre o mujer que, con
naturaleza del hombre», pp. 21-51.
un nombre propio y único, se diferencia de manera profunda
46Cfr. en este sentido R. YEPES, Fundamentos de antropología,pp. 95-96.
47Esta es la postura característica de los racionalistas de los siglos XVII de los demás hombres y mujeres. La noción de naturaleza, por
y XVIII.Cfr.]. MARITAlN, La loi naturelle ou loi non écrite,Édition Universitaires,
Fribourg (Suisse) 1986.
43Algunos de esos problemas se encuentran indicados en]. M. BUR- 49 1. BERLIN,Cuatro ensayossobre la libertad, Alianza, Madrid 1998,
GaS, La inteligencia ética. La propuesta deJacques Maritain, Peter Lang, Berna pp. 37-38.
1995, pp. 127-175.
.
-- 57
56
.~

A/I//'VPolo{!iu: lIna g/lia para la (',Ús/C/lr:/o

el contrario, hace referencia a lo común, al hecho de que ese


nales y operacionales del poder-ser humano, mientras que la
hombre (o esa m~jer) diferente de cualquier otro hombre (o
persona singulariza a la naturaleza humana, apropiándose1a a
mt~er) de los que pueblan nuestro planeta es, a pesar de todo, una realidad efectiva, en crecimiento ilimitado. Los actos,
esencialmente igual a ellos, es un ser humano. Cada hombre,
conscientes o no, en los que la persona se tiene por suya, amo-
cada mujer, es de este modo un ser único e irrepetible (per-
rrealizándose, son de alguien personal, que excede cualquier
sona) pero también un hombre esencitilmente igual a los de-
definición; en cambio, las posibilidades específicas que delimi-
más (naturaleza).
tan su campo de actuación proceden de una naturaleza, que lo
Ahora bien, curiosamente, y precisamente a causa de
es desde el inicio, y acompaña a todo el curso de la existencia
esta complementariedad, no siempre resulta fácil armonizar
personal. Naturaleza y persona tienen un papel irreemplaza-
ambos conceptos desde un punto de vista técnico ya que uno
ble y recíproco en la dignidad humana,,51.
pone de relieve la individualidad personal y el otro lo común
El texto aporta elementos muy valiosos pero, por lo que
y, por eso mismo, impersonal. Hannah Arendt ha sintetizado
respecta a la relación entre persona y naturaleza, mantiene
agudamente esta paradoja al afirmar: <<nadanos da derecho a
una tesis que no nos parece aceptable. La persona y la natura-
dar por sentado que el hombre tiene una naturaleza o esen-
leza no pueden ser coprincipios de un único ser porque eSlO
cia en el mismo sentido que otras cosas. Dicho con otras pala-
nos remitiría a un concepto ulterior para explicar al hombre,
bras: si tenemos una naturaleza o esencia, solo un dios puede
uno de cuyos principios sería precisamente el de persona,
conocerla y definirla, y el primer requisito sería que hablara
Pero la noción de persona no puede ser un coprincipio de
sobre un 'quién' como si fuera un 'qué'»50. Ahora bien, el
algo más radical porque coincide CO'.1el hombre o la mujer
problema consiste precisamente en que en el hombre el
existente y por eso debe contener a todos los conceptos relati-
'qué' y el 'quién' se dan simultáneamente. Somos seres hu-
vos al hombre incluyendo el de naturaleza. Por eso, el ((\n-
manos esencialmente iguales a otros seres humanos pero
cepto de persona debe ser necesariamente el concepto último
cada uno tenemos nuestro nombre propio que nos diferencia
del resto de la humanidad. y fundan te porque se identifica con todo el hombre mientras
que el concepto de naturaleza refleja solo un hecho específico
La dificultad que entraña este problema hace que su es-
aunque esencial: la existencia de cualidades universalmente
tudio exceda de los objetivos de un manual y por eso nos va-
compartidas por todos los seres humanos.
mos a limitar a comentar una propuesta de Ferrer que nos
permitirá sentar el principio fundamental sobre el que, en
nuestra opinión, debe asentarse esa articulación. Ferrer consi-
dera que «tanto la naturaleza como la persona son coprinci-
pios constitutivos de un único ser, interactuantes en todas las
etapas de su crecimiento, y no fenómenos observables. Por
ello, se los deslinda de acuerdo con la función que a cada cual
compete. La naturaleza humana establece los límites definicio-

óO H. ARE:-iDT,la cnndición humana, Pairlós, Barcelona 2001, p. 24.


',1 U. FERRER, ¿ QUf significa SPTjIPTSnna?, cit., pp. 266-267,

58
sr¡
--