You are on page 1of 2

Ensayo en base a “Carta sobre los ciegos” de Diderot. Santiago Oyarzún.

Poder entender las formas en que las personas conocen el mundo es un problema que muchos
de los pensadores de la humanidad se han cuestionado, en particular en el movimiento Ilustrado
(siglos XVII-XIX), durante el cual distintos pensadores intentaron dar explicaciones racionales
a este problema. Como ejemplo, podemos ver las observaciones de D’Alembert en el “Discurso
preliminar de la Enciclopedia” (1751), en el que habla sobre las sensaciones como inicio para
el conocimiento humano, que puede dividirse, a su vez, en directo (todo lo percibido) o reflexivo
(el uso del entendimiento sobre lo percibido); también Locke en su “Ensayo sobre el
entendimiento humano” (1690) entiende el primer eslabón de la cadena en los sentidos,
construyendo a partir de este, otros tres grados de la razón. En ambos casos la razón es
fundamental para subsanar los posibles errores de la percepción.

Para poder analizar la relación entre materia, sensación y experiencia en el texto “Carta sobre
los ciegos para uso de los que ven” de Diderot escrita en 1749, es necesario definir,
primeramente, estos conceptos que son fundamentales para el desarrollo de esta obra, según los
utiliza el autor. Así, la materia viene a ser el todo perceptible, el entorno, que puede ser o no
percibido correctamente por el sujeto a través de sus sentidos; la sensación es la percepción
subjetiva de la materia a través de los sentidos, asociada a la impresión superficial que causa
esta; la experiencia, en cambio, es la percepción racional de la materia, basada en el juicio y la
memoria.

Ahora bien, es fundamental entender que la percepción puede ser errónea, produciendo
equivocaciones. Al reflexionar sobre una persona sanada de su ceguera de nacimiento, Diderot
dice que es probable que le sea difícil asociar tamaños a distancias, la aparición de nuevos
objetos dentro del campo visual a través del movimiento, la definición de los objetos (sus
contornos), entre otras. Sus primeras percepciones serán erróneas, necesitan de educación y
experimentación para precisarse. Aun así, para cualquiera de los experimentos que son
propuestos, el autor denota la necesidad del uso de la razón para el entendimiento, dándole
primacía a la forma de pensar del sujeto, distinguiendo entre un ser cualquiera y un filósofo.

A través de la obra, se piensa a los no videntes estando afectados por lo que les dicen los videntes
con respecto a cosas que sólo se perciben a través de la vista. La definición del espejo, para un
ciego, es una tarea compleja, ya que no entiende el espejo en sí mismo, pero puede tener una
definición dada por un vidente. Palabras puras, sin percepción de la materia. El ejemplo de la
percepción estética también se mueve en estas líneas, junto con la definición de “ojos”.

El experimento propuesto para una persona recién sanada de su ceguera de nacimiento en el que
se le hace definir, a través de la vista, cuál de las formas que tiene delante sería la esfera y cuál
el cubo es, a nuestro entender, uno de los momentos en que estos conceptos se ven analizados
por Diderot de forma práctica. Más allá de la explicación que da el autor a este experimento y
las potenciales percepciones que tendrá el sujeto, atendiendo principalmente a la reflexión
posterior, la idea de que posiblemente el que ya no es más ciego no pueda diferenciar en su
primera imagen las formas del fondo, siendo todo un gran espesor de colores que no
necesariamente van a estar delimitados por formas que lo contengan, ya que este ciego no ha
sido enseñado en estas distinciones visuales. En este aspecto la materia no es en sí sólo el cubo
y la esfera, es la nueva percepción de todo que tendría potencialmente el sujeto, a pesar de que
la materia no cambia, entran en su rango de percepción todos los estímulos visuales aumentando
su mundo perceptible; la sensación visual es nueva y es probable que el sujeto siga confiando
en sus otros sentidos, a través de la experiencia (como un uso racional de los sentidos).

Finalmente podemos decir que la relación entre materia, sensación y experiencia es una relación
que puede entenderse de forma gradual: la materia es lo que está desde el principio y sólo es
perceptible como una sensación para el ser humano, lo que permite construir una realidad que
podríamos llamar inocente, ya que no se juzga, más bien sólo se acepta tal cual se percibe. En
este sentido, la experiencia, como parte final del proceso de percepción de la realidad, permite
de forma crítica, entender y definir la realidad. Este proceso es lo que podríamos llamar
conocimiento.

Y a pesar de todo lo anterior, en la búsqueda del conocimiento, a través del pensamiento y


reflexión de la materia, el autor culmina su carta recordándonos que seguimos sin saber qué es
la materia, el espíritu, el pensamiento y tantas otras investigaciones y ciencias que pretenden
buscar verdades que sólo tienen sentido dentro de la percepción humana, la que pudo y puede
estar equivocada. Mas no hay respuesta para este problema, solo la reflexión sobre la posibilidad
de conocer, o. más bien, de no hacerlo. Creen que ven, pero no ven.

(Para este ensayo se utilizó la edición de Editorial Pre-Textos, publicada el año 2002)