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UNA ARMADA PARA MÉXICO

A nadie se le escapa el hecho de que, hoy, la industria naval militar española es una de las más
avanzadas de Europa y, por ende, del mundo. Así lo atestigua la serie de unidades que han salido de
sus astilleros en los últimos tiempos o que se encuentran en construcción actualmente, todas de una
complejidad técnica considerable: el portaaviones Chakri Naruebet para Tailandia, las sofisticadas
cinco fragatas F-310 para noruega, equipadas con el sistema AEGIS, o los submarinos de la serie
Scorpene contratados por Chile o Malasia. Tales logros (de gran envergadura, teniendo en cuenta
que España ha sido el único país del mundo que ha exportado un portaaviones, uno de los pocos
vendedores de submarinos a día de hoy, junto a Alemania, Francia y Rusia, y también la única
nación que ha fabricado buques AEGIS para terceros) son una realidad gracias a las contrataciones
y ventas hechas a lo largo de los años 70 y 80 de unidades menos sofisticadas, y que también son
conocidas: corbetas para Portugal, Marruecos y Egipto, guardacostas para México y Argentina,
patrulleros para México, Congo, Marruecos y Mauritania y veleros-escuela para Ecuador, Colombia y
Venezuela.
Lo que poca gente conoce es la ilustre tradición exportadora de buques de guerra española, que
tiene por momento más brillante el conjunto de realizaciones de los años 30 en el marco de unos
acuerdos hispano-mexicanos que abordaban nada más y nada menos que la construcción en
España de toda una armada para el gigante centroamericano.
Es contradictorio que la II República española, que en materia naval se dedicó simplemente a
continuar las obras de los buques iniciados o proyectados en los últimos años de la Monarquía, pero
que apenas ordenó la construcción de unidades nuevas, impulsase el ambicioso (para la época,
además de las posibilidades del país contratante) proyecto de la renovación plena de la marina
azteca.
Este proyecto debe ser encuadrado en el clima de entendimiento y cooperación existente entre
ambas repúblicas tras la proclamación de la española. Sólo así se pudo formalizar, a finales del año
1932, un acuerdo suscrito por el Ministro de la Guerra mexicano, Cárdenas, y el embajador español
en México, Álvarez de Bayo, que contemplaba la construcción de 15 unidades en distintos astilleros
españoles.
Lo que para el Gobierno mexicano era una necesidad militar de primer orden, pues resultaba urgente
la renovación de su viejísimo material naval, para el español no dejaba de ser una maniobra política
y económica, pues distribuyendo la carga de trabajo en astilleros vascos, andaluces, murcianos y
valencianos se podía atenuar la precaria situación laboral por la que éstos atravesaban ante la
escasez de pedidos, tanto civiles como militares. Para ello, se diseñó un plan de financiación
materializado a través de la Ley del 28 de diciembre de 1932, que concedía un empréstito de 73
millones de pesetas para la construcción de los buques, que serían devueltos por el Estado
mexicano en cinco anualidades a partir del 1 de enero de 1934. La operación fue cerrada tras el visto
bueno del Gobierno español a través de un Decreto Presidencial fechado el 27 de julio de 1933. Las
unidades requeridas por el Gobierno de México, así como los astilleros a los que fueron adjudicadas,
son las siguientes: - Tres cañoneros de 1300 toneladas, a construir dos de ellos en las instalaciones
de la SECN (Sociedad Española de Construcciones Navales, la antecesora de Bazán, IZAR y
NAVANTIA) de Ferrol, y el último en los Astilleros de Matagorda. - Diez guardacostas de 180
toneladas, adjudicados a la Compañía Eskalduna de Bilbao. - Dos transportes-cañoneros de 1600
toneladas, uno para los astilleros Echevarrieta, en Cádiz, y otro para la Unión Naval de Levante, en
Valencia. Las quince unidades fueron construidas, y las quince tuvieron una vida agitada y azarosa,
aunque una de ellas jamás llegase a servir bajo la bandera mexicana. Repasaremos, por ello, las
tres clases de forma separada.

Cañoneros clase Guanajuato

Las tres primeras unidades que mencionamos fueron los cañoneros Guanajuato, Querétaro y Potosí,
dos de ellos ferrolanos y el tercero nacido en Matagorda. Se trataba de unos buques claramente
inspirados en los cañoneros españoles de la clase Cánovas del Castillo (Cánovas, Canalejas y
Dato), cuya alta tuvo lugar entre los años 1925 y 1925.
Los mexicanos eran buques de 79 metros de eslora, 11’5 de manga y 4 de calado. Los propulsaban
turbinas Parsons de 5000 HP con calderas Yarrow y dos hélices. Su armamento original estaba
formado por una pieza Vickers de 102 mm., a la que en años posteriores se añadieron dos
ametralladoras Oerlikon de 20 mm. 140 hombres formaban su dotación original.

Botadura del Guanajuato

El Querétaro y el Guanajuato se botaron el 29 de junio de 1934 y el Potosí el 24 de agosto del


mismo año, aunque hasta abril y mayo de 1936 no tuvo lugar su entrega oficial. Con su adquisición,
México no aspiraba a dotarse de auténticas unidades de guerra, sino a asegurar su presencia en sus
costas caribeñas y pacíficas. No obstante, el estallido de la II Guerra Mundial involucró al trío de
buques en un auténtico conflicto. México rompió sus relaciones diplomáticas con Alemania, Japón e
Italia en diciembre de 1941, para en mayo de 1942 entrar en la guerra del lado de los aliados. Como
consecuencia de estos acontecimientos, sus unidades navales fueron enviadas a astilleros
californianos y tejanos para adaptarlas a la que sería su principal misión durante la contienda:
escoltar a los petroleros que iban y venían de los puertos mexicanos a los estadounidenses, y que se
encontraban amenazados por la presencia de submarinos alemanes. Para ello, los cañoneros
recibieron las piezas de 20 mm. y dos varaderos para el lanzamiento de cargas de profundidad. Los
tres sobrevivieron al conflicto, para regresar a su tarea inicial de mantener la presencia naval
mexicana en sus aguas.
La robustez de los Guanajuato es proverbial, y si sus casi gemelos españoles se retiraron en los
años 50 (en 1959 causaba baja el último, el Cánovas del Castillo), los mexicanos llegaron a los años
80 y, en el caso del Guanajuato, a nada menos que al siglo XXI, pues en el primer año de esa
década desapareció finalmente de las listas navales mexicanas. El Guanajuato pasa por ser la
unidad mexicana más longeva de la historia junto con otro buque de factura española, lo cual dice
mucho de las bondades de estos buques. Justo es que desde su baja en 2001 sobreviva como
museo flotante en Veracruz.
http://www.histarmar.com.ar/ArmadasExtranjeras/Mexico/UnaArmadapMex.htm
Croquis del Cañonero Guanajuato C-07 Museo Naval Interactivo.

ACTIVIDADES:

1.-BIENVENIDA. Aquí, serás recibido por la tripulación del Cañonero 8.-SALA DE GUERRA VIRTUAL. En la 13.-COMEDORES OFICIALES
Guanajuato C-07. Cubierta 300 podrás disfrutar con tu TÉCNICOS. Aprecia esta sobria sala con
familia y amigos una experiencia virtual la galería en Honor a los Exsecretarios de
2.-ELEMENTOS CÍVICOS. Exhibición de la Bandera, la Campana y el nicho a interactiva con 10 equipos de Marina.
los marinos caídos. videojuegos en pantallas de plasma de
42'' y sillones con sonido envolvente. ¡No 14.-CAMAROTE DEL COMANDANTE.
3.-ARMAMENTO. Aquí verás el tipo de cañones que se utilizaban en combate. te lo puedes perder! Así es como vivía el comandante del
Cañonero Guanajuato C-07 en alta mar.
4.-PUENTE DE MANDO. Visita el lugar en donde los Marinos tomaban el 9.-HOSPITAL NAVAL. La Sección
control y el planeaban la ruta a seguir por el cañonero. Sanitaria del Cañonero donde se 15.-TIENDA DE SOUVENIRS.
encuentran la sala de cirugía y Localizada en donde antes era la
5.-SALA DE TELECOMUNICACIONES. Área donde se establecía la odontodología y que son muestra de Panadería y Peluquería, aquí podrás
comunicación con tierra y otros navíos. cómo los marinos eran capaces de encontrar los productos de la marca oficial
solucionar problemas médicos durante que te ofrece Tipíco de Boca del Río, y
6.-BIBLIOTECA Y CONDECORACIONES NAVALES. Esta es una de las áreas sus largas travesías. que te hará recordar la experiencia única
más importantes de tu visita al Museo Naval Interactivo
del Cañonero, donde se exponen las banderas de los paises visitados por el 10.-ZONA DE TALLERES. Es el área Cañonero Guanajuato C-07.
Cañonero en sus viajes de práctica, literatura interactiva
marina e instrumentos de navegación. Observa aquí el escudo oficial del donde los grupos escolares deberán 16.-CAFETERÍA Y BAR. En el área de
Cañonero Guanajuato C-07. “acreditar” su formación como miembros Popa se ha instalado La Cubierta en
de la tripulación, en tres grandes temas: donde prodrás degustar de ricos
7.-CINEMA NAVAL. Ubicado en la Cubierta Educación Cívica e Historia, Actividades alimentos. Refrescate y pasa momentos
200 se proyecta un documental histórico del Cañonero utilizando tecnología Navales, así como Preservación y agradables. Estas áreas también las
digital de audio y video que te llevará por un paseo sensitivo inolvidable. Conciencia Ecológica. puedes utilizar para tus eventos
especiales. Pregunta a la gerencia del
11.-CUARTO DE MÁQUINAS. Conoce restaurante.
los sistemas y mecanismos que se
utilizaron para movilizar a este buque de
guerra.

12.-CAMAROTES. Visita el lugar en


donde parte de la tripulación pasaba las
noches durante sus viajes en alta mar.
Tú también los podrás utilizar si
participas en las diferentes actividades
en temporadas y eventos especiales.
Pregunta a tu guía.