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ÚLTIMOS CUATRO REYES DE JUDÁ

(2 Cr. 36:1-23)
Fondo histórico.
1-23 Tres de los cuatro hijos de Josías llegaron a ser reyes de Judá; sin embargo el relato de sus reinados es corto
debido al pecado de ellos. Cada uno de estos reyes terminó su vida en el destierro.
1 Joacaz. Joacaz reinó por tres meses en el 609 a.C. El no era el hijo mayor de Josías y no se sabe la razón del
porqué el pueblo lo hizo rey en lugar de su hermano mayor. Tal vez lo hicieron así para seguir la política antiasiria y
probabilónica de Josías.
5 reinó once años. Joacim reinó del 609–598 a.C.
6 Nabucodonosor…para llevarlo a Babilonia. Tanto Egipto como Babilonia querían tener dominio sobre Judá.
Según 2 R. 24:1 Joacim había sido vasallo de Babilonia por tres años y luego se rebeló. Crónicas es la única fuente
de este informe del destierro de Joacim.
6 El Cronista no quiere decir que Joacim fue de hecho llevado a Babilonia. De acuerdo con 2 R 24.1-6, Joacim se
sublevó después de haber sido vasallo de Nabucodonosor por tres años, y murió en Jerusalén antes de que
Nabucodonosor sitiara la ciudad. Sin embargo, Dn. 1.1-2, aparentemente basado en 2 Cr. 36.6-7, habla de la
deportación de Joacim a Babilonia.
9 Parece que a los ocho años se asoció al trono y que a los dieciocho comenzó a reinar solo, después de la muerte
de su padre. 2 Re 24, 8.
11 reinó once años. Sedequías reinó del 597–586 a.C.
17 hizo subir contra ellos al rey de los caldeos. O sea, el rey de Babilonia. Nabucodonosor invadió a Judá tres
veces: en el 605, 597, 586 a.C. En dichas invasiones saqueó la ciudad y el templo, se llevó cautivos a Babilonia a los
judíos más preparados y educados, dejando sólo a los pobres y los de poca preparación. Detalles adicionales de la
destrucción de Jerusalén por los babilonios son narrados en Reyes y también en las narraciones y sermones de
Jeremías. Estos hechos son también conocidos por los relatos babilónicos de sus conquistas.
21 setenta años. La duración de la cautividad babilónica fue predicha por Jeremías (Jer. 25:12; 29:10). Los 70 años
son desde la primera invasión de Nabucodonosor en el 605 a.C. hasta la reconstrucción del templo en el 536 a.C.
22 El contenido de los vs. 22-23 es idéntico al de Esd. 1.1-4. Originalmente, Esdras y Nehemías eran la última parte
de la obra completa del Cronista. Pero cuando se consideró que los relatos de Esdras y Nehemías eran la
continuación natural de los libros de Samuel y Reyes, quedaron separados de los libros de Crónicas y puestos antes
de estos en la Biblia hebrea. Así, 1 Cr. y 2 Cr. pasaron a ocupar el último lugar. Ciro, rey de Persia. Ciro reinó desde
el 559 a.C. En una batalla decisiva en el 539 a.C. derrotó a los babilonios y llegó a gobernar sobre el territorio
comprendido desde el Mar Egeo hasta la India. El gobernó hasta el 530 a.C.
23 Así dice Ciro, rey de Persia. En el 538 a.C., Ciro decretó que se permitiera a los judíos regresar a su país y que
reconstruyeran el templo.
HOJA DE TRABAJO
ÚLTIMOS CUATRO REYES DE JUDÁ
(2 Cr. 36:1-23)
Verdad central: La caída y captura del reino de Judá nos enseña que la corrupción de los dirigentes trae graves
consecuencias sobre el pueblo.
Lee tu Biblia y responde:
1. Dos hijos de Josías reinan, 2 Cr. 36:1-8.
v. 1-4. Joacaz. Josías tuvo al menos (1 Cr. 3:15): ___ hijos, tres de los cuales llegaron a ser reyes de Judá. El
primero de ellos fue Joacaz (aunque no el de mayor edad, v.5) quien fue escogido por el pueblo tras la muerte de
Josías. Ocupó el poder sólo ___ meses porque, debido a razones que se desconocen, Necao lo destituyó, gravando
a Judá al mismo tiempo con un tributo de 100 talentos de ______ (3.4 ton) y un talento de ____ (34 kg).
Enseguida, Necao reemplazó a Joacaz por su hermano Eliaquim, a quien le puso el nombre de _______. El acto de
cambiarle el nombre muestra la superioridad de Necao y su control sobre el nuevo rey. Luego, Joacaz fue llevado
preso a Egipto. Todo esto manifiesta el control egipcio sobre Judá, situación que prevaleció de 609 a 605 a.C.
v. 5-8. Joacim. Fue un rey malo, gobernó en Jerusalén ___ años (609-598 a.C.), parte de ese tiempo bajo la
soberanía de Necao y los egipcios y parte bajo Nabucodonosor y los babilonios. Debido a su maldad (Jer. 26:20-
24), el Señor permitió que su reino cayera a manos de Nabucodonosor, quien había echado a los egipcios de Israel
en el año 605 a.C. En ese año, Daniel y sus amigos fueron llevados cautivos a Babilonia. Al principio, Joacim fue fiel
a Nabucodonosor, pero después de tres años (en 602 a.C.) se rebeló contra él (2 R. 24:1). El cronista (no así el
autor de 2 R.) reporta que Joacim fue atado con cadenas y llevado a ___________ junto con otros objetos sagrados
del templo. Este fue el primero de tres ataques de Nabucodonosor a Jerusalén ̶ en 605, 597 y 586 a.C. Joacim fue
liberado o escapó de Babilonia porque, tras haber muerto, se le sepultó sin honores fuera de las puertas de
Jerusalén (Jer. 22:18-19). Su reino perverso se registra también en los libros de los reyes de Judá e Israel.
2. El nieto de Josías reina, 2 Cr. 36:9-10.
Joaquín, hijo de Joacim, tenía ____ años cuando sucedió a su padre (aunque muchos manuscritos hebreos dicen
“ocho”, quizá debe decir “dieciocho”), porque ya tenía esposas en ese tiempo (2 R. 24:15). Reinó solo ___ meses y
___ días (598-597 a.C.). También era malo porque, Nabucodonosor emprendió su siguiente campaña en occidente,
en la primavera, tomó al joven rey y su familia y los llevó cautivos (junto con 2 R. 24:13-14: ________ judíos) y
puso a Sedequías en el trono de Judá. En 2 R. 25:27-30 aparece la información adicional de que Joaquín fue
liberado de prisión en Babilonia, en el año 37 de su cautividad (560 a.C.) y se le dio una pensión vitalicia de parte
del rey. Esto sucedió dos años después de que Nabucodonosor murió y quizá se debió a la influencia de Daniel.
3. El último rey de Judá, 2 Cr. 36:11-16.
Nabucodonosor reemplazó a Joacim con su tío Sedequías, el último rey de Judá en tiempos del AT. Su reinado de
____ años (597-586 a.C.) fue malo, algo que fue bien documentado por el profeta Jeremías (Jer. 21:3-7; 32:1-5).
Sedequías se rebeló contra Nabucodonosor cuando llevaba 9 años de rey (588 a.C., 2 R. 25:1), y a pesar del peligro
creciente que esta situación produjo, no se acercó a Dios ni él, ni ninguno de los demás líderes ni gente del pueblo.
Aun así, el Señor en su misericordia continuó enviando mensajes de advertencia a través de los profetas pero el
pueblo menospreciaba la palabra del Señor y hacía escarnio de sus profetas, “… y no hubo ya remedio” (v.___).
4. Conquista a manos de los babilonios, 2 Cr. 36:17-21.
Al fin, el ejército de Nabucodonosor vino (dirigido por Dios) y propinó un golpe de muerte a Judá que dio fin a su
independencia. Jóvenes y viejos por igual fueron muertos y muchos otros hechos prisioneros. Los valiosos tesoros
del templo fueron saqueados y el edificio quemado y reducido a escombros junto con los demás palacios. Además,
el muro de la ciudad fue derribado (v.___). Los que escaparon de la muerte fueron llevados a Babilonia donde
permanecieron como esclavos hasta que Babilonia cayó a manos de Persia en 539 a.C.
Enseguida, el historiador manifiesta que la tierra de Judá al fin disfrutó de su reposo sabático, un período de (v.21)
____ años (Jer. 29:10). Esto quizá se refiere a los aprox. 70 años que hubo desde la deportación a Babilonia por
Nabucodonosor (605 a.C.) hasta la reconstrucción de los cimientos del templo por los repatriados en 536 a.C.
Debido a que Israel y Judá habían fallado en guardar los años sabáticos (cada 7 años la tierra debía dejarse sin
cultivar, Lv. 25:1-7) durante su historia, el Señor haría cumplir el reposo de la tierra 70 años (Lv. 26:14-15, 33-35).
5. Decreto de Ciro, 2 Cr. 36:22-23.
El cronista terminó su narración histórica con una nota optimista. Dios había castigado a su pueblo por medio del
exilio, pero al fin de cuentas lo libró. Un pueblo castigado y arrepentido regresaría para formar el núcleo que
continuaría la dinastía davídica. Para lograrlo, el Señor levantó al poderoso _____ rey de los persas. En el primer
año de su reinado sobre Babilonia, (538) emitió un decreto que permitía a la gente de Judá retornar a su tierra.
APLICACIÓN DEL ESTUDIO.
Siempre somos siervos de alguien. Joacaz y Joacim ilustran esta verdad. Porque no querían servir a Dios, llegaron
a ser vasallos de Egipto y Babilonia. Hay que decidir a quién queremos servir.
COMENTARIO BÍBLICO JAMIESON-FAUSSET-BROWN
CAPITULO 36
1-4. JOACAZ, EL SUCESOR, ES DEPUESTO POR FARAON.
1. el pueblo de la tierra tomó a Joacaz—Inmediatamente después de la derrota y muerte de Josías, el pueblo elevó
al trono a Sallum (1Cr. 3:15), después llamado Joacaz, en preferencia a su hermano mayor Eliacim, de quien los
ciudadanos no esperaban gran cosa. Se dice que Joacaz (2 R. 23:30) recibió en Jerusalén la real unción, ceremonia
ésta que no se creía necesaria en circunstancias de la regular sucesión indisputada. Pero en el caso de Joacaz, se
valió de ella para dar más validez al acto de la elección popular, y tal vez hacer menos probable que el acto fuese
molestado por Necao, quien como todos los egipcios, asociaba la idea de santidad con el ungimiento real. Joacaz
era el hijo menor de Josías, pero el favorito popular, debido probablemente a su espíritu marcial (Ez. 19:3) y su
oposición firme a los propósitos agresivos de Egipto. A su accesión al trono la tierra estaba libre de la idolatría; pero
este príncipe, en vez de seguir en las pisadas de su excelente padre, adoptó la política criminal de sus predecesores
apóstatas, y por su influencia, usada directa o indirectamente, creció la idolatría (véase 2 R. 23:32).
2. y tres meses reinó en Jerusalén—Su posesión del poder soberano fue de una duración muy corta; porque Necao
resolvió aprovechar la ventaja ya ganada en Judá, y, creyendo conveniente tener un rey nombrado por él sobre el
trono de aquel país, depuso al monarca elegido por el pueblo, y elevó al trono a su hermano Eliacim o Joacim, quien
creía sería un vasallo muy obsequioso. El curso de los acontecimientos parece haber sido así: al recibir informes,
después de la batalla, de la accesión de Joacaz al trono, y tal vez también como consecuencia de alguna queja que
Eliacim llevara ante él respecto a este asunto, Necao salió con parte de sus tropas para Jerusalén, mientras las
demás tropas suyas marchaban pausadamente hacia Ribla; puso tributo sobre el país, elevó a Eliacim (Joacim) al
trono como vasallo suyo, y al irse llevó consigo cautivo a Joacaz a Ribla. Los antiguos expositores generalmente
suponían que Necao, después de la batalla de Meguido, marchó directamente contra Carquemis, y luego a su
regreso vino a Jerusalén. La improbabilidad, o más bien la imposibilidad, de que hubiera hecho así, se ve de esto:
Que Carquemis distaba setecientos u ochocientos kilómetros de Meguido, de modo que en “tres meses” un ejército
no habría podido hacer este camino, vencer la ciudad cercada de Carquemis, y después, marchar hacia atrás una
distancia todavía mayor hasta Jerusalén, y tomar aquella ciudad. (Keil). cien talentos de plata—3418 libras
esterlinas, y uno de oro—5475 libras; total del tributo, 8893 libras, y lo llevó (Joacaz) a Egipto—Allí murió (Jer.
22:10-12).
5-8. JOACIM, REINANDO MAL, ES LLEVADO A BABILONIA.
5. Joacim… hizo lo malo en ojos de Jehová—es decir, siguió el curso de sus antepasados idólatras, y el pueblo, en
gran parte indispuesto a la política reformadora de su padre, ardientemente se valía del libertinaje vicioso que su
negligente administración restablecía. Su carácter es retratado por mano maestra en la profecía de Jeremías (cap.
22:13-19). Como agente del rey de Egipto, se alejó más que su predecesor de los principios de gobierno de Josías;
y tratando de satisfacer la codicia insaciable de su amo, por su excesiva exigencia a sus súbditos, Joacim
temerariamente se metió en toda suerte de mal.
6. Y subió contra él Nabucodonosor rey de Babilonia—Esto se refiere a la primera expedición de Nabucodonosor
contra la Palestina, en vida de su padre Nabopolasar, quien, siendo viejo y enfermo, tomó a su hijo como ayudante,
y le despachó, con el mando de su ejército, contra los egipcios que invadían su imperio en Carquemis, y echándolos
fuera de Asia, redujo todas las provincias al oeste del Éufrates a obediencia, y entre los demás el reino de Joacim,
quien vino a ser vasallo del imperio asirio (2R. 24:1). Joacim al fin de tres años rechazó el yugo, instigado
probablemente a rebelarse por consejo del rey de Egipto, quien proyectaba una nueva expedición contra
Carquemis. Pero fue completamente vencido por el rey babilonio, quien le quitó todas sus posesiones entre el
Éufrates y el Nilo (2 R. 24:7). Entonces marchando contra el aliado de Egipto en Judá, tomó Jerusalén, se llevó una
porción de los vasos sagrados del templo, tal vez en lugar del tributo que no le había sido pagado, y los depositó en
el templo de su dios, Bel, en Babilonia (Dn. 1:2; 5:2). Aunque Joacim había sido tomado prisionero, y se pensaba
primeramente transportarlo en cadenas a Babilonia, se le permitió quedar en su trono tributario. Pero habiendo
hecho un poco después alguna nueva ofensa, Jerusalén fue sitiada por un ejército de subalternos, en una salida
contra los cuales Joacim fue muerto (véase 2 R. 24:2-7; también Jer. 22:18-19; 36:30)
9. De ocho años era Joaquín—llamado también Jeconías, o Conías (Jer. 22:24). “Ocho”, debería haber sido
“dieciocho”, como aparece en 2 R. 24:8, como también se ve en el completo desarrollo de sus principios y hábitos
irreligiosos (véase Ez. 19:5-7). Siendo de tan corta duración su reinado, no puede considerarse en desacuerdo con
la denunciación profética contra su padre (Jer. 36:30). Pero su nombramiento por el pueblo causó resentimiento a
Nabucodonosor, quien “a la vuelta del año” (v. 10), es decir en la próxima primavera cuando generalmente
empiezan las campañas, fue personalmente contra Jerusalén, capturó la ciudad, y envió en cadenas a Babilonia a
Joaquín, transportando al mismo tiempo a todos los nobles y artesanos más hábiles, hurtando todos los demás
tesoros tanto del templo como del palacio (véase 2 R. 24:8-17).
11-21. EL REINADO DE SEDEQUÍAS.
11. Sedequías—Lo nombró Nabucodonosor. Su nombre, originalmente Matanías, fue, según la costumbre de los
conquistadores orientales, cambiado a Sedequías, y aunque era hijo de Josías (1Cr. 3:15; Jer. 1:2-3; 37:1), es
llamado (v. 10) hermano de Joaquín según la amplitud del estilo hebreo en palabras que expresan parentesco
(véase 2 R. 24:18; 26:1-21).
13. al cual había jurado por Dios—Sedequías recibió su corona bajo la condición expresa de un solemne juramento
de lealtad al rey de Babilonia (Esd. 17:13), de modo que su rebelión al unirse con Faraón-hofra, rey de Egipto,
significaba un crimen de perjurio. Su propia vanidad y su obstinada impiedad, la incurable idolatría de la nación y su
temerario desprecio a las advertencias proféticas, trajeron sobre su reino ya tristemente reducido, los juicios de
Dios, ya desde mucho tiempo predichos. Nabucodonosor, el ejecutor de la venganza divina, empezó el tercer sitio
de Jerusalén, que, después de resistir un año y medio, fue tomada en el undécimo año del reinado de Sedequías,
terminando con la quema del templo, más probablemente, el arca, y la destrucción del reino de Judá (véase 2 R.
25; Esd. 12:13; 17:16).
21. hasta que la tierra hubo gozado sus sábados—La vuelta de cada séptimo año había de tenerse como año
sabático, tiempo de descanso a todas las clases, aun a la tierra misma, la cual tenía que ser barbechado. Esta
institución divina, sin embargo, fue descuidada—cuán pronto y cuánto tiempo, aparece en la profecía de Moisés (Lv.
26:34) y de Jeremías en este pasaje (véase también referencia marginal), la cual dijo que por retribución divina
había de quedar desolada por setenta años. Como los conquistadores asirios colonizaban generalmente sus
provincias conquistadas, tan notable desviación de la costumbre general de Palestina tendrá que atribuirse a la
providencia soberana de Dios.
22, 23. PROCLAMACION DE CIRO.
22. Jehová excitó el espíritu de Ciro—(Véase Esd. 1:1-3).

COMENTARIO BÍBLICO MATTHEW HENRY

v. 1-21. La ruina de Judá y Jerusalén fue gradual. Los métodos que Dios adopta para llamar de regreso a los
pecadores por su Palabra, por medio de los ministros, por la conciencia, por providencias, son todos ejemplos de su
compasión hacia ellos, y de su deseo de que ninguno perezca. Véase aquí qué caos terrible produce el pecado y, a
medida que valoramos el consuelo y continuidad de nuestras bendiciones terrenales, mantengamos alejado ese
gusano de sus raíces.
Ellos habían arado y sembrado muchas veces su tierra en el séptimo año, cuando debiera haber reposado, y ahora
había estado sin arar y ni sembrar durante diez veces siete años. Dios no saldrá perdiendo su gloria al final por la
desobediencia de los hombres. Si ellos se negaron a dejar que la tierra reposara, Dios la haría descansar. ¿A qué
lugar, oh Dios, perdonará tu justicia si Jerusalén ha perecido? Si esa delicia tuya fuese cortada por mala, no seamos
altivos, temamos.

v. 22, 23. Dios había prometido restaurar a los cautivos y reconstruir Jerusalén al final de setenta años, y, el tiempo
fijado, el tiempo de favorecer a Sion, llegó por fin. Aunque la iglesia de Dios fuera derribada no es expulsada;
aunque su pueblo sea corregido, no es abandonado; aunque arrojado al horno, no se pierde ahí, ni es dejado más
tiempo de lo necesario para separar lo espurio. Aunque Dios contienda por mucho tiempo no contenderá para
siempre.
Antes de cerrar los libros de las Crónicas, que contienen el fiel registro de los hechos, pensad qué desolación
introdujo el pecado en el mundo y, sí, hasta en la iglesia de Dios. Temblemos por lo que aquí se narra, aunque en el
carácter de algunas pocas almas bondadosas descubramos que el Señor no se queda sin testigos. Y cuando
hayamos mirado este fiel retrato de la naturaleza del hombre, comparémoslo con la misma naturaleza renovada por
la gracia del Todopoderoso, por medio de la justicia de Cristo, nuestro Salvador que justifica y adorna el alma.