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Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca

Facultad de Economía
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La política ambiental en México:
un problema teórico y práctico.
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Francisco Eleazar Ramos Hernández


Introducción
Aunque una de las causas del desarrollo de las sociedades sea atribuible a la interacción del
hombre a la naturaleza, esta misma interacción, a través de la historia ha acarreado consecuencias
cuyos efectos directos tienen que ver con el deterioro ambiental, pues se exigen mayores
cantidades de recursos para satisfacer las ilimitadas demandas de las personas.

Aunque el problema ambiental de la limitada cantidad de recursos naturales se haya planteado ya


desde hace dos siglos, hace tan solo unas cuatro décadas se han emprendido acciones de carácter
para aminorar el daño que se ha venido acumulando a través de los años. Parte del problema
puede atribuirse a que la “ciencia” que debería estar atendiendo la “racionalización” ambiental no
lo estaba haciendo, pues no le atribuía ningún valor al medio ambiente en los análisis teóricos.
En el siguiente ensayo se presentan algunos elementos que deben ser considerados para resolver
los problemas ambientales que, si se han considerado en los últimos años, parece que no están
resolviendo las grandes dificultades por las que atraviesa la economía mexicana y el resto de
economías de la región.
Desarrollo
Desde los primeros tiempos de la humanidad, la naturaleza y el medio ambiente han jugado un
papel determinante para el desarrollo de las sociedades. El hombre, para satisfacer sus necesidades
tuvo que aprender a interactuar con el medio que le rodeaba para lograr la “domesticación” del
mundo. Su interacción con la naturaleza es un elemento constante en la historia, e indudablemente
se mantendrá en el futuro; ninguna sociedad ha logrado prescindir de los elementos naturales, de
los recursos y de aquello que permite sobrellevar la vida.

Es preciso por lo que abordar la cuestión ambiental desde una perspectiva económica es tan
necesario para nuestra época, pues prescindir del medio ambiente y de la naturaleza por ahora es
imposible para las sociedades; del suelo provienen los recursos que permiten alimentar a las
persona, vestirlas, calzarlas, proporcionarles herramientas, máquinas e instrumentos tan necesarios
(e innecesarios también) para sobrevivir; el medio ambiente permite sostener las condiciones
propicias para la vida.

En un mundo con aproximadamente 7,450,182,0391 cabría preguntarse hasta qué punto el medio
natural proporcionará los elementos indispensables para la reproducción de la vida, cuestión
planteada por Robert Malthus ya en el siglo XVIII, cuando el crecimiento de la población
comenzaba a mostrar tasas crecientes y que, sin embargo, tendría su gran boom en el siglo XIX
(Gráfica 1).

Gráfica 1.

Fuente: https://apuntesdedemografia.com/

1
Censo de los Estados Unidos, población mundial, 2018: https://www.census.gov/popclock/world
Conociendo que el medio natural es limitado y no renovable, y la población consume cada vez
más de ellos en un menor tiempo ¿por qué el problema ambiental es de reciente incorporación en
la teoría económica? Serna Mendoza (2010) menciona que la racionalidad dentro de la teoría
económica ortodoxa presenta ciertas “irregularidades”, lo que en parte ha sido un determinante de
la crisis ambiental mundial; agrega que la racionalidad colectiva no puede plantearse teóricamente
objetivos para alcanzar un óptimo en el bienestar social, en la medida en que se imponga la
maximización del bienestar individual, pilar de la teoría neoclásica.

Sin extendernos en abordar el debate sobre la incorporación del medio ambiente en el análisis
teórico de la racionalidad del individuo como ser social, interesa hacer mención de la forma en que
el medio ambiente impacta para el crecimiento de una región, y viceversa. Por ejemplo, Cerda
(2003) atribuye un papel aún más relevante al medio ambiente en los últimos años ante los
fenómenos de integración mundial y competitividad por una mayor participación en el comercio
mundial, pues en la búsqueda de la competitividad, países subdesarrollados ofrecen principalmente
sus recursos y materias primas para la industria extranjera, la cual busca poder evitar “cumplir con
las regulaciones ambientales” (pág. 3), trasladando los costos ambientales de su país de origen a
otras regiones del mundo ansiosos de captar estas industria en aras de dicho “crecimiento”.

Y de manera contraria, cuando una región logra “captar” recursos económicos de exterior, ¿cómo
impactan éstos en el medio ambiente? Gómez-López, Barrón Arreola, & Moreno Moreno (2011)
realizaron un estudio para México en el que relacionan al crecimiento económico con el medio
ambiente para las entidades que lo conforman y, contrario a lo que establece la Curva Ambiental
de Kuznets (CAK), concluyen que no existe una relación entre crecimiento económico y el
aumento en el cuidado de las variables medioambientales, es decir, a medida que el ingreso per
cápita se eleva en el país, no se registraron mejoras en la atención al cuidado del medio ambiente
para el periodo de 1999-2006.

Aunque es válido atribuir a la actividad de agentes exteriores la degradación ambiental, también


es importante señalar cómo la estructura interna de la economía contribuye a ello; un estudio de
López-Feldman, Taylor yYúnez-Naude contribuyen al análisis de la degradación del medio
ambiente señalando que en el sector rural mexicano la extracción de recursos naturales es una
actividad que se realiza por hogares pobres, principalmente:
El ingreso de éstos originado en recursos naturales representa en promedio 16% del ingreso total
del quintil más pobre de la población rural, pero solamente 1% del correspondiente al quintil
más rico. Es decir, la desigualdad en la distribución de la riqueza al nivel de municipios está
positiva y significativamente correlacionada con la participación y la dependencia de los
recursos naturales. Por tanto, mientras que en el sector rural mexicano la extracción de recursos
es una actividad llevada adelante por hogares pobres, y éstos dependen más de los recursos
naturales como fuente de ingreso, (Perrotini Hernández & Bromley, 2011).

De lo anterior, ¿qué se está haciendo en México para abordad el cuidado al medio ambiente?
Budedo (1997, págs. 33-36) menciona que los impuestos a actividades que dañan el medio
ambiente generan efectos negativos en la inversión o en la competitividad de las empresas
instaladas; en el país, menciona, las últimas reformas en materia ambiental están encaminadas a la
introducción de instrumentos económicos, referidos esencialmente a incentivos fiscales
(deducción del 100% a inversiones pro ambientales), política de precios de los combustibles (se
tomarán de referencia los precios internacionales para las gasolinas, el diésel desulfurado,
combustóleo y turbosina) para regular el consumo, derechos ( introducción de la Ley General del
Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, se adicionaron a la LFD la Sección Cuarta sobre
Impacto Ambiental y la Quinta sobre Prevención y Control de la Contaminación) y
aprovechamientos ambientales (invertir cierta cantidad de los ingresos por enajenación de las
gasolinas para ser destinados al financiamiento del Fideicomiso para Apoyar los Programas,
Proyectos y Acciones Ambientales en la Zona Metropolitana del Valle de México).

Pérez Calderón (2010) agrega que es necesario implementar una política ambiental más dinámica,
que en verdad contribuya a disminuir la degradación de este; sugiere tres líneas de acción: la
primera referente a herramientas de política fiscal que castiguen a los contaminadores; la segunda
referente a los subsidios acoplados a la producción; y tercero, el referente a premios al
comportamiento ambientalmente deseable.
CONCLUSIÓN
En la medida en que se generen acciones que le atribuyan la importancia necesaria al medio
ambiente, el problema que apremia al conjunto de individuos que conforman a sociedad mexicana
podrá ser atendido; es importante resaltar que el problema no solo reside en aplicar “sanciones”
legales y económicas para la protección del medio ambiente, sino que es necesario mejorar las
condiciones de vida de los individuos para que el problema adquiera un carácter de incumbencia
del total de la sociedad, y no una acción parcial de los encargados de hacer política.

También es importante rescatar la necesaria incorporación del medio ambiente al análisis


económico, pues la “racionalización”, además de maximizar el beneficio de los individuos en su
consumo, debería también maximizar el beneficio derivado de las condiciones ambientales en las
que vive y se desarrolla.

Bibliografía
Budedo, M. (1997). La política fiscal en México y los nuevos. En I. N. Ecología, Economía ambiental:
Lecciones para A mérica Latina (pág. 310). México, D.F.

Cerda, A. (2003). Empresa, competitividad y medio ambiente. Panorama Socioeconómico. Obtenido de


http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=39902604

Gómez-López, C., Barrón Arreola, K., & Moreno Moreno, L. (2011). CRECIMIENTO ECONÓMICO Y MEDIO
AMBIENTE EN MÉXICO. El Trimestre Económico. Recuperado el 27 de 01 de 2018, de
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=31340968003

Pérez Calderón, J. (2010). La política ambiental en México: Gestión e instrumentos económicos. El


cotidiano(162), 91-97. Recuperado el 28 de 01 de 2018, de
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=32513882011

Perrotini Hernández, I., & Bromley, D. (2011). Medio ambiente, desigualdad y economía: la situación
mexicana. Investigación Económica, LXX(278), 9-12. Recuperado el 27 de 01 de 2018

Serna Mendoza, C. (2010). Economía y medio ambiente. Revista Apuntes del CENES, XXIX(50), 9-26.