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Cecilia Barreto

Inestimable, 2017
Instalación. Pasillo, rejillas metálicas y óleo sobre tela
780 x 300 x 220 cm

El imaginario del poder se resguarda en edificios de alta seguridad provistos de sistemas


ininterrumpidos de electricidad, redes de comunicación y refrigeración para albergar miles de
servidores que almacenan el relato acumulado de las actividades humanas, cualesquiera que éstas
sean.

Los centros de datos son catedrales informáticas, alojan un poder omnipresente que permite
controlar el comportamiento individual y social al poseer la vorágine de información generada por los
intercambios conscientes e inconscientes de millones de usuarios de los espacios virtuales. Se han
sustituido los enormes vitrales que filtraban la luz de la divinidad por luces siniestras que parpadean
intermitentemente emanadas de macro computadoras. Lo sublime de las conexiones humanas se
depositada en imágenes y palabras digitales que registran parte importante de nuestros intercambios
de recursos materiales, naturales, intelectuales y, por lo tanto, políticos.

Doce pinturas al óleo y una sutil alteración climática condensan los elementos virtuales de este
frenesí informático, en una operación similar a la de los intercambios económicos. En las últimas
décadas, las tecnologías de la información se han encargado de volver compleja la sistematización de
cifras, analizando las comunidades en redes sociales y elaborando conexiones y herramientas para los
mercados financieros. Estos datos son filtrados confidencialmente por agencias especializadas que
identifican patrones y hacen predicciones para ofrecer sofisticadas herramientas a los inversores.
Esa información se disemina en una nube para regresar a un contenedor en forma de lluvia y, más
tarde, como vapor de números y abstracciones matemáticas a manera de proyecciones financieras.
Estos algoritmos habitan en la abstracción de un ecosistema alterado por los procesos y desarrollos
de dichas tecnologías. La abundancia de datos modifica la naturaleza de la competencia, al encontrar
diversos activos, empresas y gigantes corporativos que compiten por rentabilidad, negociación de
divisas y comercio, con lo que se configura un proceso análogo a la adaptación de las especies.