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Ponce Cuellar, M. (1996) Tercera Parte, María en la fe de la Iglesia. I.

La Maternidad
Verdadera y Divina de María. In María, Madre del Redentor y Madre de la Iglesia (2a ed. pp.
298-322). Barcelona: Herder.

Juan Camilo RADA PARDO, O.Carm.

La maternidad divina de la Virgen María, es uno de los aspectos o de los dogmas más importantes
del tratado de mariología, la maternidad de María, evoca la necesaria relación entre la Madre y el
Hijo, el Hijo que aun siendo Dios tomó la naturaleza humana por María. "La encarnación no significa,
por tanto, un comienzo de existencia de modo absoluto sino relativo, en cuanto que de su existencia
según la carne, sin abandonar su condición divina". María como madre de Dios está relacionada como
se ha dicho de manera intrínseca con la misión del Hijo, podríamos decir que su intercesión o
mediación, participa de la única mediación entre Dios y los hombres que es Cristo, verdadero Dios y
verdadero hombre.

San Ignacio de Antioquía al afirmar la naturaleza humana del Hijo, está afirmando también la
verdadera maternidad divina de nuestra Señora. La afirmación de la naturaleza humana de Jesús, lleva
a la defensa de la maternidad de María, esto hizo parte de la reflexión de los Padres de la Iglesia
contra los docetas y los gnósticos. "Para estas corrientes Cristo había nacido a través de la Virgen y
no de ella, ya que introducido desde el cielo en el seno de la Virgen salió de él más como de paso que
como una verdadera concepción; a través de ella, no de ella, teniendo en la Virgen no una madre sino
un medio".

Las doctrinas gnósticas, hacen con que grandes teólogos y padres como Justino, Tertuliano e Ireneo,
defiendan o busquen exponer en su doctrina el origen o la naturaleza humana de Jesús, sin caer en
dualismos para ello la maternidad divina de María es indispensable, de esta forma María es la Madre
de Jesús, de ella proviene su origen humano, ya que por la acción del Espíritu Santo, Cristo Jesús fue
concebido en su seno, en relación a lo anterior verdadera y divina maternidad de María va asociada a
la unión hipostática de las dos naturalezas de Cristo. El título de Teotokos será el designado para
afirmar que María es la verdadera Madre del Hijo de Dios.

"La afirmación dogmática 'María, Madre de Dios' en su tiempo, como ahora, encuentra dificultades
en su formulación y contenido en ciertas cristologías restrictivamente descendentes, algunas de las
cuales provocaron la actuación de la Congregación de la fe. Estas cristologías surgen como una
revisión de la definición de Calcedonia". María la verdadera Madre del Hijo de Dios, en su
maternidad, ha sido elegida por Dios para realizar su plan salvífico; María es instrumento de Dios
para realizar tal plan, que es el anuncio del Reino de Dios, del que Jesucristo Verdadero Dios y
hombre se encargará de anunciar por medio de palabras y obras.

"La Maternidad divina implica en María una relación personal única con Dios, que la coloca por
encima de todas las criaturas, sin dejar de ser Ella misma criatura. El concilio lo recuerda
expresamente: debido a esta gracia extraordinaria, María aventaja con mucho a todas las criaturas del
cielo y la tierra. La maternidad implica la comunión más íntima que puede darse entre Dios y el
hombre aunque ciertamente es menos profunda que la unión hipostática".