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Pontificia Universidad Javeriana

Preseminario: René Descartes.


Profesora: Anna María Brigante.
Nombre: Miguel Ángel Vencé Duran.
28 de febrero de 2018

SOBRE LA PRIMERA MEDITACIÓN: LA DUDA METÓDICA

Introducción.

El presente texto pretende exponer las ideas más importantes de la primera de las
meditaciones metafísicas de Descartes y dar importancia al rol de Dios y a la duda metódica
dentro de la misma.

I) Resumen.

El texto comienza hablando de algo que ya se ha mencionado anteriormente en la obra del


francés. La necesidad de una vez en la vida derribar todas las cosas falsas y las edificadas
sobre estas mismas, arrancarlas de raíz y comenzar de nuevo desde los primeros
fundamentos, para lograr obtener un conocimiento verdadero. Para la realización de esta obra
Descartes esperaba llegar a la edad adecuada, y cuando esta llegó, liberó su mente, se sumió
en la soledad y se dedicó a la destrucción de sus opiniones.

Para esto no necesitaba mostrar que todas eran falsas, solo necesitaba dudar sobre ellas.
Tampoco necesitaba hacerlo una por una, solo tenia que derribar la base que sostenía a todas
ellas, es decir los principios sobre los que se apoyaban sus creencias. Porque lo que apoyaba
estas creencias había sido recibido de una fuente de conocimiento que no es de confiar, los
sentidos. Y a pesar de que no son de fiar en muchas cuestiones, hay algunas cosas que a pesar

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de provenir de ellos los únicos que las dudarían serían los dementes, cosas relacionadas con
la existencia en sí, como, por ejemplo: estoy aquí, estoy haciendo esto, etc.

Posteriormente comienza a hablar sobre los sueños, y como estos pueden ser sumamente
engañosos, ya que nunca se puede saber ciertamente si se está dormido o despierto.
Introduciéndose a un estado hipotético de sueño, da por hecho que las cosas existentes
anteriormente mencionadas, es decir las cosas compuestas, no son verdaderas, pero que a
pesar de no ser verdaderas son como una “imagen pintada” (AT, VII, 19) de la realidad. pues
lo imaginario no esta basado en otra cosa que lo real, en cosas simples y universales como
los colores, la figura de las cosas extensas, las cantidades, magnitudes y números, el lugar
donde existen estas cosas, el tiempo que duran, entre otras (AT, VII, 20). De esto se concluye
que las ciencias que dependen de la consideración de las cosas compuestas como lo son la
física, la astronomía y la medicina entre muchas otras, son de verdad dudosa. En cambio,
ciencias como la geometría o la aritmética y semejantes que consideran a las cosas simples y
generales son ciertas e indudables, porque se este dormido o despierto las verdades de estas
ciencias no variaran.

Sin embargo, el francés a este punto introduce su creencia acerca de Dios en el texto. Y
partiendo de que Dios es todo poderoso, dice que este pudo haber hecho que no exista
absolutamente nada, y aun así todas las cosas parezcan existir. También menciona como Dios
lo crea y lo afecta a el mismo y a su capacidad de equivocación, y como sería posible que, en
contra de la bondad de este, lo hubiera creado tal que siempre se equivoque y que a esa misma
bondad le seria ajeno permitir que se equivoque a veces, sin embargo, esto último no se puede
decir. Otros prefieren negar la existencia de este Dios antes que creer que todas las otras
cosas no existen, suponiendo que esto es cierto, y suponiendo también que Descartes es lo
que es por obra del hado o de la casualidad, al ser la equivocación una imperfección, tanto
menos potente el creador al que asignen el origen de este, tanto mas probable que llegue a un
nivel de imperfección tal, que siempre se equivoque (AT, VII, 21). Respecto a esto dice que
no hay dada de lo que antes juzgaba como verdadero, de lo que no sea correcto dudar y por
lo tanto si quiere encontrar la verdad debe negar asentimiento tanto a estas cosas como a las
abiertamente falsas.

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Ya habiéndose dado cuenta de estas cosas, debe recordarlas de manera constante para no
caer en el error de la costumbre de retornar a las opiniones habituales que toman la credulidad
como si la merecieran por el tiempo que llevan siendo usadas y por la familiaridad que hay
con estas. Sin embargo, descartes no perderá la costumbre de usarlas al saber que a pesar de
ser dudosas son muy probables y por esto resulta mas razonable creerlas que negarlas (AT,
VII, 22). Por esto considera que no sería malo engañarse a sí mismo haciéndose creer que
son por completo falsas, hasta que, igualando el peso de los prejuicios, no haya mala
costumbre que vuelva a apartar su juicio de la forma correcta de apreciar las cosas. Porque
así no se seguirá error o peligro alguno, ni se excederá con la desconfianza, ya que ahora no
atiende a lo que hay que hacer, sino a lo que hay que conocer (AT, VII, 22).

Dice pues que es un genio maligno, poderoso y astuto el que ha empeñado su habilidad
en engañarlo, en hacer que todas las cosas no sean mas que engaños de los sueños, todo
incluyéndolo a el mismo. Se mantendrá obstinado en esta meditación para que, aunque no
pueda conocer lo verdadero, no consienta lo falso y que este genio por mas astuto y poderoso
que sea no pueda imponerle nada (AT, VII, 23).

Dicho todo esto no le queda mas que afrontar esta dura tarea que lo llevara a enfrentarse
con las tinieblas de las dificultades ya mencionadas y apartándose de la comodidad y la
quietud de las viejas opiniones (AT, VI, 23).

II) A manera de conclusión,

En conclusión, podemos destacar del texto la prueba de la existencia de Dios, ya que este
es lo único que puede dar existencia a la mente, que es lo único real de todas las cosas.
También se destaca la separación de alma y cuerpo, ya que se llega a la conclusión de que el
alma o mente es lo único existente, a diferencia del resto de las cosas externas como lo son
las partes del cuerpo. De aquí podríamos visualizar un poco la conocida frase del autor
“cogito ergo sum” ya que, de no ser por la existencia del alma, el pensamiento, no habría
nada más.

Ya para finalizar también me parece importante destacar el tema de los sueños y como la
no distinción de estos con la vigilia puede generar engaños a el pensamiento, y también es

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relevante ver como la imaginación siempre se va a ver regida por la realidad, por las cosas
verdaderas, las formas, palabra que recuerda algo al pensamiento platónico.

Referencias

Descartes, R. (2009). Meditaciones acerca de la Filosofía Primera. Bogotá. Universidad Nacional de


Colombia.