You are on page 1of 4

1

https://largandolastreyletras.blogspot.com.ar/2014/12/los-tatarabuelos-insumisos-las-
quintas.html ( POR = Jesús Presa )

LOS TATARABUELOS INSUMISOS- LAS QUINTAS EN EL XIX

Las duras condiciones del servicio militar durante el siglo XIX empujaron a muchos quintos a
todo un despliegue de engaños, ardides y otros fraudes para evitar el reclutamiento. Aunque
a tenor de las circunstancias a las que se sometían, no les faltaban razones en su picaresca.
Esas particularidades del servicio: cuatro años de duración mínima, frecuentes conflictos
bélicos en España, Cuba o Marruecos, elevada mortandad en los acuartelamientos por las
pésimas condiciones de vida, convivencia con vagos y maleantes,etc y otras claramente
discriminatorias como que aquellos mozos cuyas familias dispusieran de suficientes medios
económicos podrían "redimirse" de la prestación del servicio mediante el pago al Estado de
6000 reales 1500 pesetas desde 1868- o pagar a un sustituto que cumpliera el servicio, fueron
el caldo de cultivo de no pocas de estas trampas apuntadas.

Debido a la particular situación de la Galicia del XIX (con pobreza, aislamiento y una posición
geohistórica que llevó a grandes procesos de emigración), los procesos de resistencia popular
a las quintas son muy singulares, destacando las inutilizaciones (uno de los modos más
comunes para evadir el servicio militar), la huida abandonando el lugar de residencia
(prófugos), las sustituciones fraudulentas, los cohechos (sobornos a médicos, alcaldes,
talladores, etc.), la deserción, etc.

La emigración era sin duda la fórmula más utilizada, por lo que emigrar estando sujeto a
reclutamiento era considerado desde la administración sinónimo de huir: así, emigrante y
prófugo eran la misma cosa. Desde 1850, Galicia fue la región que más prófugos "producía".
También existían las automutilaciones, éstas se practicaban normalmente cuando el mozo
conocía ya la suerte que el sorteo para la quinta le había deparado. Casi siempre se recurría a
amputarse el dedo índice de la mano derecha.

En lo que respecta a los paraderos desconocidos de los mozos decir como dato significativo
que durante el periodo anual abril de 1928 a abril de 1929 solamente
en Salvatierra se reclaman desde las juntas de reclutamiento a los siguientes mozos: Jose
Núñez Lago, José Pereira, Marcelino Porto Rodríguez, Serafín Rodríguez Castro, Francisco
Tobía, José Pérez Rodríguez, Luciano Bernárdez Gándara , Juan Bautista Araujo, José Taboada
Álvarez y Manuel Peña Troncoso de Arantey.
A medida que la legislación a este respecto se fue endureciendo, se hicieron necesarias
mutilaciones más graves: dos o más dedos, un ojo, el tendón de Aquiles ..., cualquier cosa era
preferible, sobre todo en períodos como el Sexenio, en los que la mortalidad en servicio
superaba el 50%.

En La zona de influencia de Salvatierra y Salceda no fueron ajenos a estas situaciones. En 1844


el Eco del comercio menciona que en la zona de Salvatierra, Sela y San Gregorio anda un
cabecilla reclutando gente que queda ya a media paga para preservar la frontera”.
2

En Salceda de Caselas ya entrado el siglo XX, el 27 de Noviembre de 1927 el periódico El correo


de Galicianos pone al tanto de la Fiesta de la Raza, motivo por el cual se brinda homenaje a
los soldados licenciados de África. La noticia que reproducimos dice así:

“ A las tres de esta tarde llegaron a esta villa las tres mejores gaitas gallegas que hay en el
distrito “Pichelas” “Leiros” y el de Salceda. Poco después fueron apareciendo en la plaza de
abastos los licenciados de África y la juventud de ambos sexos de todas las parroquias a la
redonda organizándose un animado baile.

A las siete de la tarde subieron todos los excombatientes, Ayuntamiento pleno y fuerzas vivas
a la casa consistorial donde se les sirvió una merienda, café y licores. Presidió el alcalde Arturo
Gallego Cruces, sentándose a su derecha el ex-sargento del ejército de África y guardia civil
hoy de esta localidad Don Jesús López Martínez y a su izquierda el licenciado de igual
graduación Don Vicente Segura Pérez, oficial primero de este Ayuntamiento siguiendo después
ocupándose los puestos por orden, las clases y soldados.

Mientras se celebraba la merienda los populares gaiteros Pichelas y leiros tocaban en el salón
lo más selecto de su repertorio.”

Esta digamos, es la cara amable que las autoridades republicanas nos muestran en este acto,
aunque lo cierto es que muchos de esos soldados regresaban con la moral minada y con graves
secuelas de salud. Así, con una cabecera titulada España en el Rif, el rotativo
la Correspondencia de España, nos habla de la llegada a la península de una larga relación de
soldados con enfermedades como gastritis, gastroenteritis, enterocolitis y en el caso de
Remigio Bernárdez Blanco, mozo perteneciente a la parroquia de Santos Justo y Pastor de
Entienza, el muchacho llega enfermo o convaleciente de paludismo. ( Domingo 5 de Diciembre
de 1909).

En lo que respecta a las deserciones, los nuestros obligaban a los alguaciles u oficiales de
justicia ordinaria a redactar no pocas órdenes o citaciones públicas para personarse y cumplir
con el llamamiento a filas, requerimientos que ni que decir tiene, en la mayoría de los casos
no llegaban a su destino o destinatario.

El Boletín oficial de la provincia de Orense con fecha 27 de Junio de 1854 hace un llamamiento
a dos mozos Eladio Fernández Pazos y Jose Castellano González de Arantei y Salvatierra de
Miño respectivamente para su incorporación tardía a filas.
3

BO ORENSE 1854

En algún caso si se consumaba la detención como nos cuenta la reseña periodistica: " En el
lugar deCernadas de Salvatierra fue detenido el profugo del reemplazo de 1920 Manuel
Dominguez Almuiña, quedando a disposición de la caja de reclutas de Vigo "
4

Algunos, los más afortunados conseguían eludir el servicio. En Diciembre del año 1924 un
Periódico local daba cuenta de los beneficios del cap´tulo XX de la ley de reclutamiento para
el mozo de Salvatierra, Gabino Álvarez Arguelles y el documento que reproducimos certifica
la exención de otro afortunado en Cabreira, mi abuelo Manuel Vaqueiro Pazo.