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LA EDUCACION SEXUAL Y SU INCIDENCIA EN LOS

EMBARAZOS TEMPRANOS

La principal causa de embarazos en adolescentes es la educación sexual. La


educación sexual desinforma, tuerce los criterios, enseña libertad sin
responsabilidad. Si una autoridad, llámese padre de familia o papá gobierno, regala
o vende un condón, el mensaje implícito es: tienes permiso de tener relaciones
sexuales.

En la entidad se reparten volantes con los derechos sexuales y reproductivos.


Dice que: “puedo buscar la información conforme a mis necesidades, que me
permita ejercer libre y responsablemente mi sexualidad y prevenir daños a mi salud.”
Creo que este enfoque está más cargado hacia la libertad que hacia la
responsabilidad.

Al parecer la estrategia de las máquinas de condones no está funcionando,


el índice de embarazos precoces ha disminuido muy poco. Saturar las escuelas con
estas máquinas no es garantía de que vaya a disminuir la incidencia de embarazos
adolescentes.

Decía Bernanos: “La lujuria es una llaga misteriosa en el costado de la


especie.” Nadie se libra de esta herida, algunos sienten su agudeza de forma
crónica, otros no sufren su mordedura más que con intervalos, pero todos la
sufrimos.”

Este es un tema de enseñarles el autodominio, a controlar sus impulsos, su


voluntad y medir las consecuencias de sus acciones. El cerebro del adolescente no
mide el peligro. Son pocas las campañas que promueven la abstinencia de
relaciones sexuales, como una solución al problema. Es el único método 100%
seguro: Si no hay sexo no hay embarazo. Es más efectivo y barato enseñarles a
decir no, a cerrar las piernas.
La libre abstinencia del acto sexual, es un verdadero acto de comportamiento
sexual responsable. La razón y la voluntad ejercen dominio sobre el instinto y las
pasiones.

Se dice que: “No hay camino más seguro para engendrar el respeto del
hombre que el auto respeto que muestra la mujer.” Se les da todo el peso, atención
y culpa a las mujeres embarazadas a temprana edad, siendo que también es
responsabilidad del hombre que las embarazó, quien en muchas ocasiones trata a
la mujer como un simple objeto de placer.

Narra C.S. Lewis en su autobiografía: “Buscaba el placer, y al final lo


encontraba- pero enseguida descubría que el placer, ese u otro cualquiera, no era
lo que yo buscaba. Y pensé que me estaba equivocando, aunque no fue, desde
luego por cuestiones morales, en aquel momento, yo era el más inmoral que puede
ser un hombre en esos temas.