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Pierre Bourdie y Jean-Claude Passeron

Violencia simbólica

En la imagen se pueden apreciar las diez corporaciones que dominan el mercado


alimenticio a nivel mundial. La mayoría de ellas, han acumulado con el correr del
tiempo demandas y sanciones en diversos países, por hechos de contaminación, malas
prácticas laborales y uso de agua no autorizada, entre otros.

En especial voy a hacer énfasis en la multinacional Coca-cola Company.

Se basa en un sistema de producción meramente capitalista y repercute en la


sociedad e ideología de las personas. Es una cultura arbitraria y relativa, que ha logrado
imponerse de manera legítima y universal, ya no es una simple bebida, sino que es un
estilo de vida, una actitud, un reflejo de los valores norteamericanos, un estereotipo de
lo que una familia “es” dentro del sistema. Esto lo consigue mediante el uso de la
violencia simbólica, donde no permite que se visualice quienes la sustentan (como es el
caso de Vanguard Group) y esto afianza aún más el poder y las relaciones de
dominación.

Se puede decir que los contenidos de sus publicidades interpretan los intereses de
los sectores dominantes, para así alcanzar el gran éxito de la marca. De esta manera, se
es lo suficientemente sutil para que los dominados no logren percibir esto, como una
violencia. Por lo tanto, la publicidad juega un papel fundamental, muchas veces
subliminal, en función de todas las actividades, incluso las más rutinarias de la vida en
sociedad, esto se debe a orientar sus valores al imaginario colectivo y social, y en este.
Incluso, coca-cola sigue siendo la gaseosa más vendida del mundo, tal vez porque,
persiguió desde un comienzo, un cierto tipo de alegría norteamericana que en su
mayoría sea difícil de resistir”.

En el sistema económico capitalista, la gente se relaciona a través de las


mercancías y estas generan en las personas su relacionamiento con el resto. El sistema
de pensamiento de coca-cola, sus valores, su ideología, sus ideales, están asociados al
sistema de producción capitalista. Las imágenes que se ofrecen en las variadas
publicidades de coca-cola contribuye con el capitalismo: con el consumo y con la vida
que una familia (estadounidense) debe llevar a cabo.
Por medio de la publicidad impone su ideología y determina un estilo de vida,
disimulando esa violencia simbólica que engloba el poder, sin componentes físicos para
hacer legítimo su dominio a los sectores dominados (vulneración de los derechos
sindicales, la explotación, la represión de trabajadores, su perjuicio para la salud
humana, entre otros)
Esto forma parte de la cara “oculta” de la multinacional, lo que la población no
llega a ver, es la violencia simbólica y efectiva que ejerce sobre las sociedades en las que
se ha instalado.

¿Entonces, por qué la marca sigue consumida? Porque aún no se ha hecho la tortilla. El
día en que las personas prioricen la contaminación, el uso de autorizado de aguas
subterráneas, la violencia sobre beber una limonada, se producirá el cambio.