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ESPECIALIZACIÓN

EN COORDINACIÓN DE GRUPO

CURSO ANUAL

Titular:
Dr. Horacio Serebrinsky

ESCUELA SISTEMICA ARGENTINA


Asociada a la Escuela de Terapia Familiar del Hospital Sant Pau de Barcelona,
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España y al MRI (Mental Research Institute), Palo Alto USA

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El contenido de este material (clases desgrabadas, artículos, etc) tiene la intención
de acompañar al alumno en su proceso de formación y de ser parte de la futura
creación de un libro.

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Índice
Título Subtítulo Pág.

1. Terapia de Grupos a. Grupo Terapéutico 5


b. Particularidades de la Terapia de Grupos
c. Estilo de Terapia de Grupos
d. Finalidad de los Grupos Terapéuticos

2. Conformación de un grupo a. Encuadre 10


terapéutico b. Criterios de selección
c. Cuestiones problemáticas
3. La razón de las razones – a. El grupo terapéutico como sistema 22
7 razones para hacer terapia b. Porque los cambios los entendemos
grupal como: Cambio individual, Cambio grupal
y Cambio Social
c. De la soledad individual a la esperanza
grupal
d. Como aceptación a la “deformidad”
humana
e. Un escenario diferente para nuevos roles
con los mismos actores
f. Nuevos escenarios para nuevos libretos
g. El lugar del terapeuta. Una razón por las
razones
4. Aportes de Pichón Riviere a. El mundo de Pichón (desde Pichón) 37
b. Pichón-Riviere y el psicoanálisis
c. Lo grupal
d. ECRO
e. ECRO y los tres momentos
f. El Cono Invertido
g. Familia y grupo.
h. Roles y funciones
i. Conceptos para la clínica
5. Terapia sistémica a. Circularidad 48
b. Acerca de algunos precursores
c. Constructivismo y Cibernética
d. Características
e. El mediador y el terapeuta
f. Teoría General de los sistemas

6. Apéndice Clases desgrabadas del Dr. H.


Serebrinsky

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1. Terapia de grupo

a. Psicoterapia
Una de las primeras cuestiones para hablar sobre la terapia de grupo es poder definir
qué es la psicoterapia. “Podríamos definir a la psicoterapia -de manera aparentemente
simple- como la relación de dos personas, en la que una asiste a consultar a otra -idónea
y capacitada en resolver problemas humanos- con el objetivo de solucionar su propio
problema. La persona capacitada da en llamarse terapeuta y la persona que consulta
paciente. Más allá de los motivos que originan los problemas por los que se consulta, la
psicoterapia puede realizarse de manera individual, pareja, familia o grupo.
“La pericia del terapeuta, consiste en haberse capacitado en un modelo de trabajo
psicológico compuesto por una serie de procedimientos, técnicas y estrategias clínicas,
que se hallan sistematizadas y que se aplican de acuerdo a los particulares de cada
situación.” (R. Ceberio, M.)
Si diferenciamos terapia de psicoterapia podemos decir que terapia es cuidado,
contención, ayuda, reflexión. Lo terapéutico no es sólo el consultorio o el grupo
terapéutico, sino que incluye otras circunstancias de la vida: puede ser ir a jugar al fútbol,
tener hijos, caminar, reírse, llorar, pelearse, y muchas otras cosas de la vida cotidiana.

b. Particularidades de la terapia de grupo

Entonces, ¿qué es la Psicoterapia de Grupos? Primero, existe la comparación entre la


Terapia Individual (ya sea que se trabaje con la pareja o con la familia) y la Terapia de
Grupos. La diferencia fundamental está dada en el juego interrelacional que existe entre
los pacientes, así como entre cada uno de ellos y el terapeuta; no es lo mismo en una
terapia familiar, o de pareja, que en una terapia grupal, ya que en ellas hay un foco claro
de una relación de amor, o de sangre.
Otra de las diferencias estaría dada en que no es lo mismo que el terapeuta esté solo
con un paciente, a que esté con varios; en este último caso, la transferencia se va a
multiplicar.
Lo que activa la neurosis es la relación porque cuando uno está solo se vuelve más
neurótico que nunca, y la relación en una terapia de grupo se reactiva constantemente en
proporción a un proceso diario o semanal de tipo individual, porque en ella vamos
reviviendo situaciones de quién es el otro, y quién soy yo para el otro y quién es el otro
para mí.
Pero, no todo paciente puede ir a un grupo, ya vamos a ver quién puede entrar a un
grupo y quién no.

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Un grupo es una unidad estructural y dinámica, distinta a la suma de los individuos
que la componen, pero íntimamente dependiente de la presencia o ausencia de sus
integrantes. Por eso es necesario seleccionar a los integrantes de un grupo, y cuando se
introduce un nuevo integrante en un grupo ya formado, estudiar cuidadosamente cuáles
son las posibilidades de que pueda integrarse adecuadamente.

Hay distintos criterios para seleccionar, pero siempre es necesario tener en cuenta
tanto los intereses del individuo, como los del grupo. Un grupo funciona mucho mejor si
está formado por integrantes que cumplen distintas funciones dentro del grupo. El grupo
debe ser de por sí un “instrumento terapéutico”, es decir que, además de la labor del
terapeuta, la interrelación de cada integrante con los demás durante las sesiones debe
tener un efecto beneficioso para todos. En realidad, se puede hablar de un sistema donde
el grupo y su coordinador forman parte fundamental y ambos tienen un papel
imprescindible en todo el proceso.

c. Estilos de grupos terapéuticos


Para que el grupo sea un adecuado instrumento terapéutico es necesario que entre
sus integrantes haya determinados roles que desempeñen funciones necesarias. Estas
funciones son:
• Realización del insight
• Percepción inconsciente
• Promoción de interacción
• Control de los impulsos peligrosos
• “El que se tira a la pileta”: habla de los temas prohibidos
• Demostración del afecto
Estas funciones pueden alternarse en diferentes personas.

A partir de su conformación los grupos pueden ser Homogéneos o Heterogéneos.


Pichon decía que cuanto más heterogéneo era un grupo mejor, no sólo en edades, sino
también en profesiones, nivel social y cultural.
En el Hospital Borda, se pueden encontrar ambos tipos de grupos: si uno va allí, los
grupos son heterogéneos de patología (esquizofrénicos, adictos, alcohólicos), pero
homogéneos quizás en cuanto al género.
Otro tipo de homogeneidad está dada por los grupos que tienen una patología en
común, un problema social o de salud en común; los une algo, los convoca algo muy
específico.

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El grupo de por sí es una herramienta terapéutica, la red de confianza se establece
ahí, en el espacio grupal y las pautas de trabajo también se establecen ahí. La eficacia
clínica del grupo terapéutico se conforma dentro del grupo.

d. Finalidad de los grupos terapéuticos

Para poder definir claramente un grupo terapéutico se puede tener en cuenta los
siguientes mandamientos:

1) Aprenda a escuchar atentamente lo que otros dicen:


Es tan importante escuchar como intervenir, cuando no se sabe oír es muy
posible salir con opiniones que no tienen que ver con el tema y disminuir la
eficacia del grupo.

2) No abuse de la paciencia y de la buena educación de los demás: Cuando uno


hace intervenciones muy largas o muy frecuentes, normalmente los demás se
cansan y pierden interés. En terapia de grupo hay que tener mucho cuidado
con aquellos pacientes que hablan demasiado porque el grupo lo puede
destruir.

3) No hable con su vecino dándole opiniones de lo que está discutiendo, exprese


a todos su punto de vista:
Lo que Ud. siente y piensa puede ser la expresión de lo que otros no pueden o
saben formular. Esto crea ruido y tensión dentro del grupo, hay que ser muy
respetuoso con el encuadre. Si hay alguien que interrumpe se puede abrir con
una pregunta acerca de las consecuencias del ruido que se genera por las
interrupciones (o conversaciones entre duplas) tanto al grupo como al mismo
individuo.

4) Pregunte y plantee sus dudas cuando no entiende lo que otro miembro está
diciendo:
Posteriormente es más difícil entender y preguntar cuando el grupo ha
continuado su avance en la discusión.

5) Sea libre para analizar las opiniones de los demás aunque no esté de acuerdo
con ellas, pero tenga en cuenta que por algo el otro las tiene:
Se trata de saber ponerse en el “pellejo del otro”. Es importante crear el clima
grupal, no hace falta empujar a la gente al grupo para que cuente la escena
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traumática que tiene, el grupo crea su propio ritmo y solo cada uno va
contando su temor, su historia, eso prohibido para él, etc. Y eso es muy
contagioso en la terapia de grupo: cuando se pone a llorar uno, enseguida va
el otro y el otro; por otro lado, cuando uno se tira a la pileta y cuenta, es muy
probable que los demás se empiecen también a animar. Nunca hay que
empujar demasiado.

6) El éxito o fracaso del grupo no es responsabilidad del dirigente, del


coordinador, o de “los otros”, sino que depende del “nosotros”, de los que
forman el grupo:
Nos encantaría que alguien se hiciera cargo de la culpa y de la
responsabilidad, y así no considerar la parte que cada uno juega, pero esto no
es viable en la terapia de grupos.

7) Las opiniones y las experiencias que cada miembro tiene son igualmente
valiosas:
No hay miembros de “primera” y de “segunda”; no viva esperando que lo
empujen a participar.

8) Es importante manifestar su desacuerdo, pero hágalo con tranquilidad: Puede


ser una invitación a esclarecer aspectos nuevos o bien que todos entiendan
mejor lo que se está tratando.

9) No tema darse a conocer en forma clara:


Sólo así los otros miembros podrán entenderlo y aceptarlo mejor y comprender
su posición.

10) Permita que cada miembro del grupo exponga su opinión sin ser interrumpido:
Después usted podrá intervenir.

Estos mandamientos hay que tenerlos claros como preceptos a seguir: no para
transmitirlos, sino para mostrarlos sin decirlos.
Los grupos terapéuticos al final se van perdiendo. Unsandivaras es claro en esto,
la relación grupal es así, este año están juntos, somos hermanos, nos contamos todo,
después nos vamos, nos llamamos y a los tres meses dejamos de hacerlo. La unión y la
red grupal están mientras existe el espacio grupal.

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¿Cuáles son los factores terapéuticos que uno puede encontrar en la terapia de
grupo?
• Esperanza: tiene que ver con la fe, el encuentro con el otro, con poder creer, fe en
el grupo, fe en los compañeros y fe en uno mismo.
• Confianza: es fundamental trabajar la confianza en el grupo.
• Universalidad (a mí me pasa lo mismo que a usted): esto tiene mucho que ver con
la comprensión del otro, el dolor del otro.
• Altruismo: esto aparece mucho en el grupo; puede verse por ejemplo, en esa cosa
social del llamado telefónico en grupos abiertos (porque no se prohíbe que se vean
fuera del espacio terapéutico). Esto tiene que ver con una red social que se arma.
El lazo social es muy importante porque es una condición fundamental de sanidad,
de curación.

Estamos hablando de grupos que se conforman a partir del sufrimiento de sus


miembros, del malestar, que no es el mismo para cada uno de sus miembros: conflictos,
separaciones, muertes, problemas de pareja, etc. El sufrimiento es el común
denominador.
Un elemento que aparece también es el consejo del otro que ya vivió, algo que en la
psicoterapia individual prácticamente no aparece, no así la opinión. La catarsis también
está presente en los grupos. El poder llorar, pelear, enojarse.
Otros elementos que suelen presentarse en el trabajo grupal son el comportamiento
imitativo y el acompañamiento del proceso de cambio, el ciclo evolutivo que uno esta
viviendo: casamiento, hijos, mudanzas, elecciones y decisiones de vida. También la
complementariedad.

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2. Conformación de un grupo terapéutico

a. Encuadre
Para conformar un grupo en el ámbito privado una de las cuestiones a tener presente
es que es muy difícil que alguien venga a decir “quiero hacer terapia de grupo”,
generalmente son derivados. Entonces se va a partir de allí, retesteando en tres o cuatro
sesiones individuales si el paciente puede ir a un grupo o no, haciendo un diagnóstico en
donde la indicación puede ser terapia de grupo.
En las primeras entrevistas a solas, se le habla del encuadre, del dinero, del secreto
grupal, de cómo se conforma el grupo (para chequear que no se conozcan entre sí), y del
reglamento.
Dentro de las reglas están los siguientes ítems: no pueden tener relaciones íntimas o
laborales, la duración, el tiempo de trabajo, y el hecho de que si durante el proceso
alguien quiere pedir una sesión individual la puede pedir, pero que en líneas generales se
trata de no atenderlos en forma individual cuando empieza el proceso grupal. Si piden una
sesión individual lo primero que se le va a decir es "qué te pasa a vos que no podés
hablar eso en el grupo".
Para trabajar con lo que no pueden hablar, o sea con el secreto, en terapia de grupo,
hay un ejercicio gestáltico que se llama “No lo cuentes”. Cuando por ejemplo alguien tiene
algo y no lo quiere decir, entonces el coordinador interviene diciendo: "no lo digas por
favor, no lo digas", “pero si vos lo dijeras, que pensás que diría Marta”, “pero no lo digas
por favor”, y “qué sentiría Estela”. A partir de allí se empieza a achicar el secreto, se va
desarmando. Otro ejercicio es que escriban los secretos en una papel, se mezclen y que
cada uno diga el secreto que le tocó, como si fuera el propio.

Retomando sobre las primeras entrevistas, vemos que por lo general la primera
respuesta que se suele encontrar en los pacientes cuando se les propone ingresar a un
grupo es negativa, una buena estrategia es poder decir al terminar la sesión individual,
"me parece que vos tendrías que ingresar al grupo, pero lo hablamos la próxima, tengo
ciertas dudas". "Estoy armando un grupo nuevo, ¿porqué no probás?". "Si te gusta te
quedás", y en la cuarta sesión se refuerza el encuadre.
La finalidad de la preparación pre-grupal se podría resumir en los siguientes puntos:
❖ Explicar los principios de la terapia de grupo.
❖ Describir las normas de la conducta adecuada en el grupo.
❖ Establecer un contrato sobre la asistencia regular.
❖ Aumentar las expectativas sobre la utilidad del grupo.
❖ Prever problemas iniciales y minimizar su impacto.

El terapeuta debe:
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❖ Garantizar que las reuniones de grupo tengan lugar en intervalos regulares
y programados.
❖ Iniciar y finalizar cada reunión puntualmente.
❖ Pedir que los miembros lleguen con puntualidad y permanezcan en la sala
de reunión durante toda la sesión.
❖ Advertir al grupo de próximas ausencias o cambios de programa.
❖ Discutir abiertamente la tardanza o las sesiones a las que se ha faltado.
❖ Proporcionar continuidad entre las sesiones recordando discusiones
previas, advirtiendo cómo han cambiado los miembros a lo largo del tiempo,
observando interacciones nuevas y diferentes en el grupo.

Una de las cosas que es fundamental es el ENCUADRE de estos grupos. Dentro del
mismo se encuentran:
❖ Honorarios. Se aclara bien el tema de los honorarios, es muy importante
que todo el grupo sepa cuánto paga cada uno, porque si no el terapeuta queda en
un lugar entrampado, la decisión es siempre del terapeuta, no del grupo; lo
económico tiene que ser pactado por el terapeuta. Lo mismo vale para la fecha de
pago: del 1 al 10 de cada mes, o sesión por sesión.
❖ Secreto. Lo que se habla en el grupo queda dentro del grupo, no se puede
contar. Al secreto grupal hay que aclararlo bien, porque ayuda más a que el grupo
se tire a la pileta ya que saben que todo va a quedar ahí dentro; de esa manera,
todos pueden confiar en el grupo.
❖ Día y horarios. Qué día se empieza y que día se termina. Con seis
pacientes se puede trabajar una hora y media sin co-terapeuta, hay que manejar
bien los tiempos y tratar que todos hablen en la sesión, que todos digan algo. Si
alguien llega tarde hay que aclarar antes si va a poder entrar o no, si puede entrar
no puede saludar a los compañeros, debe quedarse callado porque interrumpe el
clima de lo que se venía trabajando.
❖ Relaciones íntimas y comerciales. No se puede tener relaciones sexuales,
ni relaciones comerciales mientras dure el grupo. La consigna, en caso de que se
produzcan, es que uno de los dos tiene que abandonar el grupo porque se
establece mucha alianza.

Antes de que ingresen al grupo se tiene una sesión individual y en esa sesión se le
habla del encuadre. Y después se repite dentro del grupo.
En una primera etapa se les propone a todos que se queden tres o cuatro
entrevistas iniciales, para ver si se pueden acomodar al grupo, después se les dice que el

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grupo está abierto, que puede entrar o salir gente, pero después de la cuarta entrevista
aquel que se va del grupo tiene que venir a despedirse.

Si se trabaja con 36 sesiones aproximadamente (pensando en un grupo de marzo


a diciembre) lo conveniente es que hasta la sesión 18 se pueda ingresar a alguien, y esto
es positivo para el grupo porque se produce movimiento. Luego de transcurrido este
tiempo, no es conveniente ingresar más miembros.
Con los adolescentes el encuadre se pauta con los padres. Pero se pide que el
chico se ocupe de traer el dinero.

b. Criterios de selección
Como se mencionó en párrafos anteriores no todos los pacientes pueden ingresar a
un grupo. Usandivaras en su libro “Grupo, pensamiento y mito”, explica qué paciente
pueden entrar a un grupo y cuáles no.

Dentro de los pacientes que pueden ingresar a un grupo se encuentra:


• Aquel que tiene un rol fijo: el payaso, el bueno, etc.
• Aquel que tiene una inhibición muy marcada, dificultades para relacionarse con los
demás, etc.
• Aquel que tiene sentimientos de inferioridad, porque el grupo contiene, está muy
cerca del lazo social, el grupo es protector, siempre va a apoyar.
• Personas con poco insight, necesidad de ser estimulados, etc.
• Pacientes con actitudes sociopáticas, que han pertenecido a grupos marginales:
drogadictos, promiscuidad habitual, conductas delictivas, que necesitan de un
grupo “normal” que los integre al resto de la sociedad.
• Personas que presentan dificultades marcadas en la relación con los demás con
un intenso deseo de superarlas.
• Aquel que necesita ser estimulado por los otros para cambiar, debido a una gran
pasividad.
• Aquellos que poseen marcadas inhibiciones frente al otro sexo, sin haber tenido
oportunidades de estar en grupos mixtos.
• Trastornos psicosomáticos sin problemática psicológica consciente.
• Aquel que presenta una dificultad muy grande para salir del mundo de fantasías en
que viven, en que la terapia individual se transforma en un sueño despierto,
interminable.
• Un pronóstico aparentemente bueno que sin embargo no se ha modificado
mayormente en prolongados análisis individuales con terapeutas experimentados.

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Pero la psicoterapia de grupo tiene sus indicaciones y sus contraindicaciones. Sin
embargo, hay terapeutas que creen que cualquier paciente puede beneficiarse con un
tratamiento psicoanalítico y si no tiene los medios económicos para pagárselo, lo mejor
que puede hacer es sustituirlo con psicoterapia de grupo. En esta posición se juntan
varios errores: primero que no hay indicaciones precisas para el psicoanálisis y luego, que
ambos tipos de psicoterapia son equivalentes y que el único criterio para hacer una u otra
sea la capacidad económica del paciente, lo que exacerba el error.

Hay pacientes que necesitan terapia individual y que no pueden ir a un grupo:


• Un paciente en una crisis aguda de ansiedad no puede tolerar una situación
grupal donde el terapeuta no se puede ocupar exclusivamente de él.
• Un paciente que si bien no está en una situación muy aguda, necesita
acaparar totalmente al terapeuta y lo hará hablando incesantemente sin dar
lugar a que participen los demás.
• Un paciente con una perversión manifiesta; si la sufre como una vergüenza
que oculta ante los demás, proponerle ir a un grupo es igual que mandarlo a la
picota y si la acepta y la exhibe, es al grupo al que le puede caer muy mal su
inclusión y rechazarlo violentamente. Pero en última instancia tanto las
perversiones como las psicosis francas dependen del grupo, es decir, de las
posibilidades de los otros pacientes de poder aceptarlos y controlarlos.
• Por otro lado pacientes con caracteropatías y sin mayor insight pueden
transcurrir años en terapia individual sin sufrir cambios, pero si entran en un
grupo las reacciones de los otros pueden movilizarlos rápidamente.
• Pacientes con un monto demasiado alto de angustia o un conflicto agudo que
exige una pronta resolución.
• Personas que poseen una fobia muy marcada a la gente, con vergüenza de
que los demás los vean o los conozcan porque se sienten muy inferiorizados.
• Aquel que está pasando por una etapa de depresión muy marcada que lo lleve
a rehuir de la gente.
• Pacientes que tienen una actitud paranoide franca que los hace pensar que los
demás no van a guardar secreto de lo que ellos digan o simplemente van a
contar que está en un grupo terapéutico.
• Aquellos que manifiestan una necesidad demasiado grande de hablar y ser
escuchados: no dejan hablar a los otros, son los acaparadores.
• Personas con características narcisistas muy marcadas que ignoran totalmente
a los otros y actúan como si fueran el único paciente del grupo.
• Aquel que se muestra con un monto muy alto de agresión que descargan
contra los otros pacientes.

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Cuando se aplica el Test de las Bolitas (Usandivaras) a un grupo de personas para
estudiar si podrían integrarse en un grupo terapéutico, hay una evolución favorable que es
típica: en la primera prueba cada uno la hace por separado; en la segunda prueba, se
mezclan todos en la forma denominada “ameba”, fusión donde se pierde la individualidad;
y en la tercer prueba se organizan y hacen una estructura con una forma reconocible,
donde cada uno hace una parte del todo.
Esto corresponde a los tres tiempos del proceso cuando se junta una serie de
personas que no se conocen. Primero hay una actitud de exploración cautelosa de cada
uno para ver cómo son los otros, luego una reacción opuesta, donde, desaparecido el
temor inicial se juntan indiscriminadamente, y finalmente un tercer tiempo, donde surgen
los diferentes roles y comienza a organizarse el grupo.
Hay pacientes que se integran adecuadamente en casi cualquier grupo, y otros en
cambio, que difícilmente se integran en ninguno. Podríamos hablar de un alto y un bajo
índice de grupalidad.

Además de la integración al grupo terapéutico, es necesario buscar un tipo de


estructura que sea terapéutica. Por “Estructura Terapéutica” se puede entender una que
tenga una estabilidad de base, pero al mismo tiempo una variabilidad grande. Es
necesario que en el grupo “pasen cosas” y no sólo afuera, sino adentro de cada uno de
los integrantes, en las sesiones; lo contrario del statu quo.
Lo que muchas veces ocurre, cuando no se hace la selección previa, es que el grupo
elimine a los integrantes que no se pueden integrar. Esto produce mucha culpa a los que
quedan y un gran resentimiento con sensación de fracaso en los que se van.

c. Cuestiones problemáticas dentro de la terapia de grupo

Por más que la elección se haya realizado de la mejor manera, no dejan de aparecer
ciertas problemáticas que alteran el desarrollo de un grupo.

• Ausencias
Dentro de las mismas se pueden encontrar las ausencias cuyo efecto sobre el grupo
se podría pensar en:
❖ Amenaza la cohesión grupal.
❖ Desmoraliza a otros miembros.
❖ Aumenta la ansiedad e inhibe la participación.
❖ Perturba el proceso normal de maduración del grupo.

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Es importante trabajar en el grupo la ausencia de un miembro. Qué le pasa al grupo
con esto. Aparece mucha expectativa, fantasías del porqué de la ausencia. Sea la forma
que se planteó el encuadre, el cual debe ser siempre rígido en este punto, uno tiene que
desaprobar las ausencias. Ser estricto por la supervivencia del grupo se basa en ser
estricto con el tema del encuadre y las ausencias es una forma de demostrarlo. No puede
ser que en un grupo una semana vengan dos personas, otra semana tres, y la
subsiguiente, todos.
El terapeuta debe intentar por todos los medios reencuadrar a aquel paciente que
llegue tarde y en el caso que no lo logre lo va a tener que expulsar. Es diferente lo que
significa para el grupo terapéutico una expulsión de lo que es un abandono.

Los resultados que obtiene el paciente perturbador podrían ser:


❖ Aumentar la sensación de aislamiento interpersonal del paciente.
❖ Obligar al paciente a adoptar un rol desviado.
❖ Reducir la motivación para participar en el tratamiento.
❖ Prolongar la patología interpersonal del paciente.

• Abandono de un miembro
Otra de las consecuencias problemáticas frecuentes en la psicoterapia de grupo
debida a los abandonos, es el hecho de que ponen en peligro la estabilidad grupal debido
a varias razones:
❖ Malgastan tiempo y energía, pues los terapeutas y los restantes miembros intentan
evitar que los demás se vayan.
❖ Impiden el buen desarrollo de la cohesión al amenazar la estabilidad del grupo.
❖ Restan valor al grupo implícita y a veces explícitamente.

Ante estas situaciones el terapeuta puede ponerla en palabras: por ejemplo Juancito
no va a venir más porque lo que estamos trabajando acá le produjo recuerdos que no
pudo tolerar, situaciones que le parecieron que no podían trabajarse acá y prefirió dejar el
tratamiento. Es distinto cuando el miembro que se va viene a despedirse del grupo, éste
tiene que decirle a cada uno qué se lleva y qué deja, y el grupo le tiene que decir porqué
piensa cada uno que se va y porqué piensa cada uno que se tiene que quedar.
No es conveniente que cuando un miembro se va, ingrese otro, porque aparecen las
comparaciones, para esto hay que escoger el momento adecuado de añadir un nuevo
miembro, preparar a los nuevos miembros y hacerlos participar. El momento más indicado
para el ingreso de un nuevo paciente es el momento en el que el grupo necesita nuevas
sensaciones. En los primeros seis meses puede entrar y salir gente, luego no es

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conveniente que entre nadie más (tener en cuenta que se está hablando de grupos que
duran un año, de marzo a diciembre).

• Ingreso de un nuevo miembro


El grupo necesita un shock cuando está estancado. El ingreso va a producir cosas
nuevas, sensaciones nuevas, va a significar muchas transferencias va a producir
dinámicas nuevas.
Cuando recién ingresa un nuevo paciente es normal que se sienta cohibido, que no
participe y es fundamental que para el grupo este nuevo integrante participe no sólo con
su presencia. Una estrategia que puede utilizar el terapeuta es una pregunta circular
tratando de involucrarlo en el grupo sin exponerlo en forma directa. Es importante que
este nuevo paciente ingrese de una forma activa.
Cuando por el contrario uno excluye a un paciente por razones de encuadre las
consecuencias son otras, se amenaza la cohesión del grupo, se desmoralizan los otros
miembros, se aumenta la ansiedad, se perturba el proceso de maduración del grupo; hay
un señor grupo que vive y siente. Por lo general cuando un paciente es eliminado sucede
que en el resto de los integrantes se produce una sensación de rechazo hacia el
terapeuta a pesar de que el grupo por lo general este deseando que ese paciente sea
eliminado, se genera una sensación de rechazo, de cuestionamiento; hay que pensar en
lo que va a venir después de la expulsión de un miembro.

• Expulsión de un miembro
¿Cuanto tiempo se toma para la expulsión de un miembro?
El encuadre es conveniente darlo en forma rígida y si no se cumple este encuadre
está implícito que ese paciente puede ser expulsado. Luego se deberá trabajar la
ausencia, y el ejercicio de la silla vacía es muy útil en estos casos. Por supuesto que todo
depende de la rigidez del que coordina el grupo, cuan rígido sea ese grupo, etc., y esto es
muy variable.
También depende qué tipo de grupo sea: no es lo mismo un grupo de adictos, que de
bulímicos y anoréxicos.
También puede ocurrir que el grupo mismo pida la expulsión, o pueda que no. A su
vez, al salir de la sesión grupal, el terapeuta va a supervisar o tiene un equipo detrás de
cámara, que ayuda a manejar estas situaciones.

• Formación de sub-grupos
Otras de las cuestiones a tener en cuenta es la formación de sub-grupos. En los
grupos hay siempre sub-grupos por más que uno no quiera, por lo menos no es bueno

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para el terapeuta porque comienzan las alianzas y las coaliciones. En general, se
comportan de una manera muy especial manteniendo secretos que no benefician al grupo
y provocando a lo mejor barreras que impiden el desarrollo del mismo. Desaparece la
sinceridad, uno de los ejemplos que puede darse desde el inicio del grupo son las
alianzas amorosas, en donde X va a tratar de parecerle más atractivo a Y en vez de
comprometerse con la tarea grupal. También en la búsqueda de compinches, esto no es
bueno para el grupo. El coordinador debe oponerse a esto, debe tratar de ver con quién
se va cada integrante, cómo llegan, dónde se sientan, de esta manera se posibilita el
trabajo con este problema.
Cuando se generan estos sub-grupos hay conflictos que pueden ser o no
contraproducentes, depende del manejo del terapeuta con el conflicto. Es importante
tener en cuenta la cohesión grupal, mientras mayor cohesión exista mas fácil será el
trabajo del terapeuta.
Cohesión significa que los diferentes integrantes se respeten, se escuchen, cuando
los miembros pueden comprender a cada uno de los integrantes, cuando aparece el
respeto. Y eso es un buen síntoma.

En las situaciones enumeradas es necesario trabajar el conflicto en el seno del grupo.


Para ello es necesario tener en cuenta las siguientes tareas:
❖ Clarificar del conflicto.
❖ Utilizar el conflicto para fomentar el aprendizaje interpersonal.
❖ Gestionar el conflicto en el nivel terapéutico.
Entonces, para trabajar los problemas en la psicoterapia de grupo, hay una cosa que
es importante: tener bien en claro el encuadre y que cualquier alteración del mismo
(llegadas tarde, que se retiren antes) son alteraciones por igual, porque sino, se
transforma más en un grupo social que en uno terapéutico, porque cuando se está en
terapia no se va antes.

En los problemas vamos a pensar que una cosa es el problema y otra es la reacción
del grupo, la reacción del terapeuta y la intervención.
La reacción del grupo ante una alteración del encuadre es: fastidio, bronca, malestar.
Cuando un compañero altera el encuadre, lo implícito, es el boicot de la tarea. La manera
de trabajar las ausencias y las alteraciones del encuadre es con la siguiente intervención:
¿qué les pasa a cada uno de ustedes con eso? y enfocar al sentir y al pensar, buscar con
claridad, con la mirada en estas intervenciones: ¿qué sentís vos? o ¿qué pensás vos?,
trabajar con la fantasía de la pérdida del grupo, si falta uno, si faltan dos.
Algo fundamental como intervención es poder poner en palabras los problemas que
van a venir. Aclarar que entre la sesiones número 12 y 15 hay una fuerte resistencia

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donde la gente se va. Los gestálticos dicen que cuando se alivia la tristeza, aparece la
bronca y se quieren ir todos. La manera de trabajarlo sería preguntarle a cada uno qué
piensa, qué siente; buscar cuál es el miedo que sienten.
Algo que suele pasar es que cuando se trabaja con un paciente en una sesión, a la
siguiente, falte.

• El paciente monopolizador
Otro problema es el paciente monopolizador, aquel que está siempre en el centro del
grupo, el que siempre quiere hablar, siempre tiene algo para decir; son personas muy
narcisistas. La reacción del grupo es que al principio lo soportan; el grupo tiene un marco
de proyección sobre él, genera envidia, generalmente son simpáticos, elocuentes.
Pero luego, la reacción del grupo es de mucha bronca, irritación y fastidio. Es
satisfactorio trabajarlo, “¿porqué habla siempre él y no yo?”. En una sesión bien
establecida pueden trabajar todos, el problema de uno es el problema de todos, “¿por qué
vos no te das lugar?”. El monopolizador no es que no escucha, pero luego de escuchar
dice algo así como: “Yo a vos te entiendo, porque a mí...” Y cuenta todo, con la forma de
ser que tiene; la anécdota fascina a todos y a los terapeutas también.
De todas maneras este tipo de paciente es muy importante, es como el arranque del
grupo, por lo que no hay que boicotearlo tanto; además es un gran disparador, la gente
deposita en él las cosas más siniestras, la envidia, los celos, y rápidamente hay que
correrlo de ese lugar, porque sino el grupo lo va a despachar.
Un ejercicio es que el grupo lo imite, de ese modo, cada uno va a sacar ese lado
narcisista que está presente en todos. Se les pedirá para ello que cada uno lo imite no
desde el lugar de la historia del “manipulador”, sino de la historia de cada uno. Luego se le
preguntará a cada uno qué piensa que provoca en los demás con ese tipo de reacciones.

• El paciente silencioso
Otro tipo de paciente con el que se puede encontrar alguna dificultad es el silencioso.
Genera en el grupo mucha paranoia, porque se piensa: "¿qué piensa, qué no dice?", la
paranoia nunca es positiva. El silencio es algo difícil de trabajar grupalmente y el lugar de
la escucha también. La mayoría de la gente no sigue el hilo de la escucha, se busca el
punto de referencia a uno mismo, por ejemplo es distinto si yo digo algo y vos me decís:
"Esto que vos decís me evoca algo de mi...” a que si te respondo: "sí, a mí me pasó esto
otro". Con esta última respuesta, el otro queda olvidado.
Otra cosa importante es jugar con la paranoia de cada uno, ya que todo lo que
aparece en forma explícita, disminuye el síntoma: “¿Vos qué te imaginas que el otro está
pensando?”, y de esa manera se pone en juego, “¿qué te despierta el silencio de él?”.

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Jugar sería poner en palabras, trabajar, “¿Qué te evoca a vos el silencio?”, esta sería otra
intervención.

• Alianzas grupales
Otro posible conflicto es el de las alianzas grupales. Estas se van conformando de a
poco y los demás empiezan a sentir molestias. Ahí aparece el triángulo y el otro queda
afuera. En la terapia de grupo no hay que evitarlo, cuanto más aparezca, mejor, hay que
sacarlo afuera. Se puede poner en juego qué le pasa al que queda afuera, jugar con eso,
es la vivencia del aquí y ahora. Aquí y ahora, la vivencia de tocarse, juntarse. Aquí para
los sistémicos tiene que ver con el momento en sí, y el ahora con el tiempo, a veces uno
está aquí y está en otro tiempo.
La maximización grupal consiste en fomentarlo cada vez más, con cuidado, (siempre
buscar a alguien para apoyarse), lo busco a él porque no va a reaccionar. Siempre que
aparece una alianza genera una evocación del triángulo familiar. Si yo compito con
alguien, ese alguien compite conmigo, las alianzas generan otro tipo de alianzas
alrededor, pensar en situaciones familiares como ejemplos, no impedir nada. Hay que
trabajar las alianzas y las coaliciones, la trigeneración, y la historia familiar.

Bibliografía obligatoria:
− Compendio de clases
− R. Ceberio, M. Qué es la psicoterapia. Artículo inédito.
− Serebrinsky, H. Un viaje circular. Editorial de los Cuatro Vientos
− Usandivaras, R. J. Errores frecuentes en la psicoterapia de grupo.
− Whitaker D. y Lieberman M. Psicoterapia de grupos. Editorial Troquel.
Bibliografia optativa:
Satir V. Nuevas relaciones humanas en el núcleo familiar. Editorial Pax México

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3. La razón de las razones
Cuando pienso en grupos, mi primer pensamiento (o idea) es en el de Bonifacio y
Doblas…una esquina del barrio Caballito, en Buenos Aires. Una esquina que no es
cualquiera: tiene un sol que te incendia, y cuando llueve parece el fin del mundo; y ni
hablar del viento, que pareciera descargar su furia justo allí.
Los invito a que pasen y van a ver que sentirán algo increíble, que no se puede
poner en palabras. Vale la pena intentarlo. Ni hablar si morís de amor, si perdiste un
familiar querido, si querés matar y amar a tus padres, si tenés miedo, si te sentís solo, si
creés que nadie te quiere, si tenés un pensamiento asfixiante que no te podés sacar del
bocho, si querés llevarte todo por delante y a la vez sentís culpa por todo… Ahí parece
que no pasara nada, como si el mundo se detuviera. Un microclima de sentimientos y
pensamientos que te protegen del vertiginoso acontecer de la vida.
El otro día volví a esa esquina y, a pesar de que ya no estaban mis compañeros de
ese momento, como dice Milton Erickson: y sus voces me acompañan. Allí aprendí que el
grupo es un espacio de contención y de protección y que es un sistema en el que se
juega todo: lo individual, lo social, lo familiar, en resumen, lo grupal.
La soledad de todo y de nada se transforma en la alegría de encontrarse y de la
mano viene también la posibilidad mágica de comenzar a aceptarse uno mismo, de crecer
y de transformarse a partir del encuentro vital con el otro.
Mi lugar es el de terapeuta, porque es el camino que encontré para ser mejor
persona. Sí, no es poco decir. Hace diez años, con la libertad en el alma, me sentí
preparado para la tarea de abrir un espacio de crecimiento en grupo, y del trabajo de
algunos, nació la Escuela.
Lo que comenzó en la Escuela como una tímida idea de reproducir algo de lo
sentido en esa esquina fue creciendo y desarrollándose.
Si miro hacia atrás veo que lo que ha surgido superó la imagen plena de
emociones con la que inicié este proyecto, lo grupal en la Escuela ha adquirido una forma
única, impensada en esos primeros días: ha dado lugar a un Equipo de trabajo en grupos.

7 RAZONES PARA HACER TERAPIA GRUPAL

1. El grupo terapéutico como sistema.


La epistemología sistémica define a los seres humanos como sistemas biopsicosociales,
que a su vez, desde su origen se constituyen, crecen y desarrollan en múltiples y
diferentes sistemas contextuales, con sus propios valores y creencias que le dan sus
características relacionales.

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Hall y Fagen definen al sistema como “un conjunto de objetos así como de relaciones
entre los objetos y entre sus atributos, en el que los objetos son componentes o partes del
sistema, los atributos son las propiedades de los objetos y las relaciones mantienen unido
al sistema.” (Watzlawick, P., Beavin Bavelas, J y Jackson D. 1993). No es el objetivo de
este capítulo describir las características y particularidades de los sistemas; sino focalizar
en un sistema en particular, el del grupo terapéutico, el que se considera como una
herramienta para el abordaje de las conflictivas humanas.
El grupo terapéutico se puede definir como un sistema en el que confluyen
operativamente los requerimientos de una multiplicidad de sistemas humanos con sus
propias experiencias, valores, creencias y particular manera de significar el mundo.
Teniendo en cuenta que los terapeutas sistémicos dan especial importancia a la
pragmática de la comunicación (Watzlawick, P., Beavin Bavelas, J y Jackson D. 1993), se
tomará como idea directriz la riqueza de la lectura digital y en especial de la analógica, en
el proceso grupal.
Saber entender ambas lecturas (digital y analógica) y utilizarlas aporta una gran ventaja
en los procesos grupales, en otras palabras, no hace falta que un paciente diga que
necesita decir algo para que el terapeuta pueda darse cuenta de esto. En un grupo los
pacientes además de ser escuchados son observados; sus conductas, sus interacciones
dan cuenta de aquellas relaciones vinculares de las que es difícil hablar. En el espacio
grupal se actualizan estas relaciones externas dentro del espacio terapéutico.
Así, si se lee esta información y se decodifica adecuadamente el lenguaje analógico
implícito en el actuar del paciente, se comprende mejor lo que hace, cómo se vincula con
los demás, cómo se conduce, qué distinciones hace, qué valoraciones privilegia, con
quién se identifica, en qué rol se ubica, cómo responde a las tensiones, etc. De esta
forma, una simple sugerencia puede convertirse en una poderosa intervención que crea
nuevas posibilidades de desarrollo a nivel grupal e individual.
Lo antedicho requiere un entrenamiento específico. El terapeuta tendrá que hacer de
traductor para poder comprender qué es lo que sucede dentro de las diferentes
configuraciones grupales, detectar comportamientos estereotipados mantenedores de la
disfunción interpersonal y estimular la “puesta en escena” de experiencias correctivas en
un espacio cuidado donde es posible “probar” conductas nuevas sin correr riesgos. En el
lenguaje analógico es donde radica la riqueza de poder no sólo escuchar sino también
“ver” lo que se dice.
El lenguaje corporal acompaña al hombre desde el nacimiento. Las primeras relaciones
con el mundo se dan sin que aún se haya dado la adquisición de la lengua. El hombre
está inmerso en un mundo de comunicación antes de poder descifrarlo mediante la
palabra.

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Gestos, seños y microgestos, tonos de voz, posturas, movimientos involuntarios,
coloraciones en la piel, respiración, transpiración, etc., forman parte del repertorio de
expresión emocional que se posee y que se usa voluntaria e involuntariamente (Ceberio,
R. M. Watzlawick Paul. 2008)
Así, bajo el efecto del vínculo terapéutico en el escenario grupal, se van sucediendo
secuencias de libretos hablados y actuados que dan cuenta de la multiplicidad de
sistemas acompasados por intervenciones verbales y corporales en busca de nuevas
realidades.
Desde la posición constructivista, tal como lo afirma Heinz Von Foerster, “el lenguaje
abandona la clásica concepción representacional del mundo para constituirse en un
inventor de realidades.” (Ceberio, R. M. Watzlawick P. 2008) Si se tiene en cuenta que las
personas son constructoras activas de realidades a partir del entramado relacional
mediatizado por el lenguaje primero analógico y luego verbal, el grupo terapéutico es un
escenario adecuado para favorecer el cambio humano.

2. Porque los cambios los entendemos como: Cambio individual, Cambio


grupal y Cambio Social.
La terapia grupal incluye los tres universos (individuo, grupo, sociedad) en los que se
desarrolla, piensa y vive el ser humano; la intervención en un espacio grupal va a generar
cambios en cada uno de estos universos.
Las personas crecen dentro de un sistema familiar del cual toman información que
terminará siendo la “base” del sistema de creencias que tiene cada individuo, según
Hoffman L. (1992): “… el peligro en todo esquema que divide la interacción social es que
con demasiada frecuencia elegimos una categoría y después empezamos a creer en ella.
Necesitamos un método que nos impida hacer esa elección, excepto cuando la intención y
el contexto nos llevan a hacerla”.
Con lo cual, cuando se ingresa a un contexto terapéutico grupal se “…brinda la
oportunidad de desarrollar nuevas y diferentes narraciones que permiten una gama
ampliada de mediación alternativa a la di-solución del “problema”” (Anderson H. y
Goolishian H. 1992), o situación puntual que trae el paciente desde su grupo familiar.
El espacio grupal invita a estar dentro de un espacio social contenido en donde la
interacción lleva a apoyarse en el cambio social; significa, entrar en las lenguas culturales
y al mismo tiempo, buscar su transformación. Pero esta transformación no se puede
entender por voluntad aislada, por un experto omnisciente. La transformación es
fundamentalmente una cuestión de relación que surge de innumerables conexiones entre
personas (McNamee S., Gergen K J. 1992).
El cambio se va a producir en este espacio, a la manera de los construccionistas sociales
quienes apoyan firmemente la idea de que “…no hay verdades sociales incontrovertibles,

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sino sólo relatos acerca del mundo, relatos que nos contamos a nosotros mismos y
contamos a los demás…” (Hoffman L. 1992). La “…actual posición se apoya fuertemente
en la idea de que la acción humana tiene lugar en una realidad de comprensión que se
crea por medio de la construcción social del diálogo. Según esta perspectiva, la gente
vive, y entiende su vida, a través de realidades narrativas construidas socialmente, que
dan sentido a su experiencia y la organizan” (Anderson H. Goolishian H. 1992).
El espacio grupal terapéutico dará la apertura a ver, pensar y sentir una construcción
social diferente a la conocida en el espacio familiar ampliando la propia y creando una
nueva. Una manera de explicarlo es por medio de “El circulo hermenéutico de
interpretación – acción” que puede describirse así: las creencias sostenidas por los
individuos construyen realidades y las realidades se mantienen a través de la interacción
social, lo que a su vez, confirmará las creencias, que entonces, se originan socialmente
(Fruggeri L. 1992).
Mostrar diferentes construcciones sociales o las mismas a otro que no se encuentra
cómodo en algún aspecto de su vida, le permite absorber diferentes puntos de vista para
adecuarse, recrearse o preguntarse cuál es la forma más adecuada para adaptarse a sí
mismo en el ambiente.
En el escenario de grupo se proporciona a los pacientes una selección variada de
relaciones para desarrollar sus habilidades sociales, interactuar entre sí, con los líderes
del grupo, con gente de diferente extracción social, con miembros del mismo sexo, así
como con miembros del sexo opuesto. Los miembros deben aprehender a ocuparse de
sus gustos, aversiones, similitudes, diferencias, envidias, timidez, agresión, miedo,
atracción y competitividad (Vinogradov S., Yalom I D. 1996).
La psicoterapia es un proceso que consiste en desplazar el discurso
“problemático” (individual) del cliente hacia otro discurso más fluido (grupal), y en hacer
posible una gama más amplia de interacciones (sociales) (Lax W. D. 1992).
Este proceso se produce por medio de la interacción entre seres humanos y es por el
canal de la comunicación que es un proceso de relación en el que la información se
construye socialmente (Cecchin G. 1992).
Los espacios sociales como el espacio político o el espacio terapéutico grupal presentan
jerarquías que se verán por medio de “…las distinciones que pueden considerarse
políticas en el sentido de que tienen poder sobre la persona que las hace (al
desencadenar determinada disposición) y también secundariamente sobre otras
personas, que se ven influidas por la primera, sobre la base de distinciones hechas” (Karl,
Cynthia, Andrew y Vanesa, 1992).
La nueva interacción social del individuo será el resultado del cambio que se proporcionó
en la terapia grupal, este cambio individual generará un cambio en el grupo familiar y por
ende un cambio en el sistema social.

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“… el peligro en todo esquema que divide la interacción social es que con demasiada
frecuencia elegimos una categoría y después empezamos a creer en ella. Necesitamos un
método que nos impida hacer esa elección, excepto cuando la intención y el contexto nos
llevan a hacerla” (Hoffman L. 1992).

3. De la soledad individual a la esperanza grupal.


“Parece que no existe un agente más eficaz que otra persona para dar vida a un mundo
propio, o para marchitar la realidad en la que uno habita mediante una mirada, un gesto o
un comentario” (Hoffman L. 1992).

Cuando Juan entró al grupo sólo dirigía la mirada al coordinador. Se sentaba y


se desplomaba en su asiento sin moverse en toda la sesión. Luego de cinco
meses de terapia, sus compañeros, logran incorporarlo a la vida social que
ellos mismos habían generado fuera del grupo. Sobre el mismo momento,
Juan decide festejar realizando un viaje en solitario a Mar del Plata, y a su
regreso informa al grupo: “…hoy hace exactamente 1 año había decidido
internarme y hoy festejo el estar vivo e intentarlo con una mínima, pero
existente luz de esperanza”. Juan llegó al grupo con una historia personal y
familiar difícil y conflictuada y hoy encuentra en el grupo un lugar donde recibe
miradas y aprobaciones de sus proyectos.
Uno de los desafíos para este grupo era tolerar la labilidad y depresión con
que Juan ingresaba al mismo, manifestado en sus reiterados intentos por
sabotear toda ayuda y ligazón a la vida. El grupo ofrece un espacio de
referencias consistentes, lo suficientemente sólidas como para poder sujetar a
Juan y permitirle que se posicione en un mundo relacional.
El espacio social compartido permite al ser humano conocer, ver y aprender nuevas
conductas. La situación de grupo favorece el modelado en vivo, tras las nuevas
respuestas que genera el sistema grupal a la forma de ser en el mundo de sus
integrantes.
Lo que convierte a la psicoterapia de grupo como ámbito idóneo para esta clase de
aprendizaje interpersonal es el hecho de que los miembros individuales del grupo crean
sus propias tensiones interactivas y llevan a cabo sus modalidades de relación,
directamente en el encuadre grupal.
A. Bandura (1982) refiere: “…en el aprendizaje social se acentúa la importancia de los
procesos vicarios, simbólicos y auto-regulatorios en el funcionamiento psicológico…”, es
decir, aparece la afirmación de que ante la posibilidad de aprendizaje de los sujetos, hay

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una relación con idea de que la interacción recíproca y continua del binomio ambiente-
sujeto, es la base sobre la cual se constituye el aprendizaje humano.
El modelado o aprendizaje vicario consiste en la capacidad de aprender por observación,
acción que se pone en juego en todos los aprendizajes de experiencia directa. Primero el
sujeto observa la conducta a imitar y luego la ejecuta. El proceso de observación se
caracteriza por ser más pasivo, ya que el individuo sólo percibe. Aún así, en el acto de la
observación, existe una selección de la escena observada. Más aún, cuando el sujeto
selecciona esa escena hay una pregunta tácita: ¿puedo yo?, ¿es para mí?, ¿cómo me
siento ante este desafío/ esta alternativa de acción?. Entonces ante la secuencia:
observación-selección-alternativa de acción propia, lo que inicialmente puede verse como
pasivo puede redefinirse como una acción de enorme actividad dentro del área del
pensamiento.
El proceso de ejecución resulta más activo y movilizador, ya que allí es donde se lleva a
cabo la conducta y donde finalmente se produce el aprendizaje. La ejecución es la
interacción positiva con otro y la misma puede ser facilitada por técnicas que impliquen la
acción y reflexión por parte de los sujetos protagonistas. Por medio de distintas técnicas
como un rol play o una silla vacía, por ejemplo, un sujeto puede llevar a cabo determinada
situación o conflictiva que necesita resolver.
En el contexto de la terapia grupal aparece por excelencia el otro con sus modelos, dando
lugar a innumerables interacciones entre los integrantes y con el grupo en sí mismo. El
modelaje viene de la mano del grupo en su totalidad: terapeutas y pacientes.
La imitación del comportamiento de otros miembros es un factor terapéutico que permite
el desarrollo de habilidades sociales. El grupo se convierte así en un lugar de aprendizaje:
se aprende a escuchar, a respetar, a relacionarse, entenderse, amarse, etc.; generando
un vínculo con los otros.
Para expresarlo de otro modo: “…el grupo de terapia deviene un microcosmos social para
cada uno de sus miembros, un microcosmos en el cual cada miembro puede, entonces,
sufrir experiencias emocionales correctivas...” (Vinogradov S., Yalom I D. 1996),
convirtiéndose en un foro para el cambio.
Si bien cada historia de vida es única, en la dinámica grupal pueden aparecer similitudes
entre las situaciones relatadas por los integrantes, lo que va a permitir el grupo es que se
develen distintos modos de percibirlas y resolverlas. Los otros pueden ayudar a descubrir
las fortalezas que cada uno tiene, o incluso co-construir aquellas ausentes, desconocidas
o nunca aplicadas, posibilitando la anticipación de consecuencias ante las propias
acciones. Se refuerza la esperanza y la autoestima entre los miembros cuando se sienten
comprendidos, capaces de ayudar al otro, aprender de los otros y ser, a vez, objetos de
imitación. El ayudar a otra persona provoca conductas activas y permite salir del soliloquio
personal en el que los propios padecimientos son sobrevalorados y las capacidades para

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sobrellevarlos son minimizadas. El observar los cambios en otras personas que tienen
problemas similares o no, motiva el propio proceso de cambio que es favorecido por el
aprendizaje vicario.
La capacidad de poder empatizar con los estados afectivos de otras personas dentro de
un grupo cohesivo, donde los miembros se aceptan y apoyan mutuamente, permite
explorar las propias emociones en un encuentro con un otro que modela una nueva
manera de relacionarse en su vida fuera del grupo.
“..El factor terapéutico del altruismo es exclusivo de la terapia de grupo y además de
potenciar la autoestima, desfocaliza la atención en sí mismo. Se fomenta la ayuda a los
demás y contrarresta el encierro en sus mentes y la soledad de sus
pensamientos…” (Vinogradov S. y Yalom I D. 1996).

4. Como aceptación a la “deformidad” humana.


La perfecta imperfección del humano da cabida a la ilusión de una perfección que no es
tal. Cada vez que el hombre y la mujer se miran al espejo ven aquello que cierra en ese
espacio ilusorio. Nadie quiere quedar dentro del grupo fallado, dentro grupo de los
deformes.
“… La gran familia indefinida y confusa de los anormales, (…) no marca simplemente una
fase de incertidumbre o un episodio un poco desafortunado en la historia de la
psicopatología; se formó en correlación con todo un conjunto de instituciones de control,
toda una serie de mecanismos de vigilancia y distribución…” (Foucault, M. 2000).
“… El individuo a corregir (…) es correlato de las técnicas de domesticación (…) Los
nuevos procedimientos de domesticación del cuerpo, del comportamiento y de las
aptitudes inauguran el problema de quienes escapan a esta normatividad…” (Foucault, M.
2000). Y decanta en una exclusión formal, justificada y avalada por la ciencia de aquellos
que son pasibles de ser tratados como anormales1 .
La interacción grupal permitirá darse cuenta que otros tienen “deformidades” al igual que
el sí mismo. El terapeuta se siente parte del sistema y como humano también tiene sus
deformidades.
La aceptación a la “no perfección” del sí mismo y de los otros, dará lugar a una nueva
observación; y así quererse con lo que considera su “deformidad”.
A. Ellis (1997), al igual que C. Rogers, plantea los beneficios del desarrollo de una
aceptación incondicional, en oposición a la apreciación valorativa de nuestras
características, por parte de los pacientes y como competencia relacional del terapeuta.
De la aparición de la propia deformidad a partir de lo grupal, lo que E. Pichon Riviere
(1985) llama la articulación entre verticalidad y horizontalidad, surge una heterogeneidad
adquirida, dada por los rasgos singulares de cada uno en la medida en que aumenta la
homogeneidad en la tarea.

1Término usado por Foucault para definir el conjunto de monstruos humanos definidos por la sociedad
médico legal en los últimos siglos. La itálica es del autor.
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En este sentido, la riqueza del grupo heterogéneo no sólo viene dada por las diferencias
de los integrantes entre sí, sino por lo que el grupo a partir de su trabajo, permitió que
apareciera: una distinción, aquella deformidad que no se muestra, sino en un lugar
protegido.
Esta aparición de la deformidad es descripta en una sesión terapéutica de la siguiente
manera: “… en su interacción, hubo momentos de profunda intuición, revelación y
comprensión de naturaleza casi aterradora (…) esos momentos fructíferos en los que ante
nuestros ojos maravillados se pone de manifiesto el alma humana (…) era un aprendizaje
y una terapia al mismo tiempo (…) una vez que uno se acerca a una persona y percibe
sus pensamientos, emociones y sentimientos, ésta no sólo se vuelve comprensible sino
también buena y deseable…” (Tenembaum S., 1961).
La entrada a un grupo preformado genera ansiedades, actitudes paranoicas, de recelo
(Bach, G. R., 1984); como si en algún lugar de la mente del iniciado existiera, desde el
comienzo mismo, la sospecha de que en ese espacio, su bestia saldrá y se verá en ese
espejo grupal.
La terapia de grupo permite adentrarse en la “Bestia” interior para (con el cuidado
pertinente del proceso del grupo) convertirla en la “Bella” que es.
“… Se ha destacado la aceptación del sí mismo como uno de los objetivos y resultados de
la terapia (…) En una psicoterapia exitosa, disminuyen las actitudes negativas hacia el sí
mismo y aumentan las positivas (…) un aumento gradual de la autoaceptación y la
aceptación de los demás. Pero al examinar estas afirmaciones (…) se advierte que no
expresan toda la verdad. El cliente no solo se acepta a sí mismo –frase que puede incluir
connotaciones de aceptación renuente y desganada de lo inevitable- sino que realmente
llega a gustar de sí mismo. No se trata de un sentimiento jactancioso o de autoafirmación;
es el sereno placer de ser uno mismo…” (Rogers, C. 1961)
Y para ello nada es mejor que la ayuda mutua producto de la interacción entre pacientes y
terapeutas.
Como todos sabemos que somos imperfectos, “… intentamos ayudarnos los uno a los
otros. (…) Cada uno es el espejo de los demás. Y los médicos son nuestros compañeros.
Están a nuestro lado, nos observan y corren a ayudarnos cuando lo necesitamos, pero a
veces somos nosotros quienes les ayudamos a ellos…” (Murakami H., 2005).

5. Un escenario diferente para nuevos roles con los mismos actores.


Diferentes matrices van forjando la personalidad a lo largo de las vidas (familia, escuela,
trabajo, etc.). La familia es el grupo primario, la escuela el lugar donde comienza la
socialización. A lo largo de toda la vida, el ser humano se verá influido y también ejercerá
su influencia sobre los otros.

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De allí, que el grupo terapéutico, a manera de matriz, brinde ese espacio para vivenciar,
representar y cuestionar el pensar, el actuar y el sentir.

Este diálogo surge de un grupo terapéutico de un año de evolución, en el que


la paciente Lu, relata sus vivencias a raíz de la convivencia con su hermana.
Co-Coord.: De golpe empiezan a ser ustedes dos la familia, todo empieza a
tramitarse con esa persona que te acompaña.
Lu: El tema es que cuando ella está mal o cuando está con sus amigos, yo los
atiendo, les lavo los platos. No me gusta que nos peleemos. Todo esta bien
con lo que ella trae y ella no hace lo mismo con Beto (el novio).
Coord.: Qué extraño vivir con una hermana donde se empiezan a remover
cosas familiares.
Tomy: Se repite entre las hermanas lo que pasa con el padre, ella se somete y
la hermana ocupa el lugar del padre.
Lu: Ella es muy parecida a papá.
Tomy: Y vos haces lo mismo que tu mamá
Co-Coord.: ¿Qué hace tu mamá?
Lu: Se queda callada.
Coord.: ¿Cómo te sentís?
Lu: Mejor, me cuesta mucho.
Coord.: Es mejor abrirlo que no abrirlo. ¿Verdad?
Se pueden observar los juegos de roles traídos por la paciente y cómo la
intervención de un compañero vehiculiza una nueva mirada sobre la situación
vincular.

Frente a este panorama de matrices en las cuales el hombre se forja como tal a partir de
roles que va realizando a lo largo de toda su vida, la terapia de grupo aparece como
facilitadora de co-construcción de vínculos, nuevos roles y narraciones. El trabajo grupal
permite trabajar sobre roles estereotipados y brindar mayor flexibilidad a los mismos por
medio de un interjuego dialéctico entre el adjudicar y asumir.
Para E. Pichon Riviere, la familia es una estructura social básica que se configura con el
interjuego de roles diferenciados: padre, madre, hijo, etc. En la cual las partes están
entrelazadas entre sí y la modificación de una de las partes, modifica a toda la estructura.
El mismo autor define rol como "un modelo organizado de conducta, relativo a una cierta
posición del individuo en una red de interacciones ligado a expectativas propias y de los
otros". (Pichon Riviere E. 1985)
El grupo terapéutico, como estructura dinámica en permanente modelación, cambia en la
medida que los integrantes participan, comentan, discuten y crean la posibilidad de

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conocerse y fundamentalmente, de poner en escena su modo de conducirse. De esa
manera, cada uno, silenciosamente, desarrolla un rol, un modo de ser en el grupo.
Los roles que se asignen o jueguen van a estar girando alrededor de los roles familiares
de cada integrante. Estos roles tendrán más que ver con el afuera que con el adentro, con
lo que cada uno de los participantes trae y sabe. En la puesta de escena inicial, las pautas
de interacción de cada uno de los integrantes, semejan más a las realizadas en las
matrices de relación previas: trabajo, escuela, otros grupos de pertenencia si los hubiera
y, principalmente, familia.
Será el proceso grupal por medio de complejos mecanismos de asunción y adjudicación
de roles, el que poco a poco dará espacio para la aparición de nuevos roles, o quizá los
mismos, pero más suavizados, flexibles y más asertivos.
Es en lo cotidiano de las matrices donde aflora el sufrimiento del individuo que ejecuta día
a día roles estereotipados cada vez más alejados de los objetivos que lo mueven en la
vida, más alejados de la salud mental. Así, este ser anquilosado en su rol, va por la vida
no solo poniendo en práctica este modo peculiar de comunicación, sino también
adjudicando a los demás roles complementarios que terminan confirmando su conducta.
Al respecto, E. Pichon Riviere (1979) cita a H. Mead: “… en la mente de cada uno de
nosotros no sólo asumimos nuestro rol sino también los roles de los demás. Tenemos una
doble representación de lo que está sucediendo…”
Puestos a pensar que la vida gregaria es la excepción, por qué no plantear que la
propuesta de la terapia grupal es justamente enfocar al paciente en un contexto similar al
de su cotidianeidad.
Siguiendo esta línea, se postula a la terapia grupal como matriz de cambio. Espacio de
múltiples y entrecruzadas propuestas de roles entre los participantes. La coreografía
representada por el grupo es constantemente revisada. Se va describiendo cómo son los
lugares y los roles que tiene cada uno de los integrantes en su grupo familiar y los
posibles isomorfismos que se establecen en el aquí y ahora del grupo. Es en este
contexto, donde el genograma se presenta como una herramienta útil al permitir divisar
estos roles en forma gráfica e instantánea.
El uso del genograma brinda una perspectiva global y total que conlleva a la convergencia
entre los factores individuales y totales del sistema. Permite una planificación
multigeneracional del sistema emocional, formular hipótesis, describir los personajes de la
familia, los vínculos, relaciones, etc. Así como los roles, límites, fronteras, normas y reglas
que rigen al sistema familiar.
“…Los genogramas suelen proporcionar una conexión inmediata con el material complejo
y de gran intensidad emocional del paciente (…) al colocarse el énfasis en su construcción
de una manera casi neutral y práctica en donde la atención se deposita en el foco de su
diseño…” (R. Ceberio, M. 2004)

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Realizar el genograma en las entrevistas previas facilita una comprensión dinámica del
funcionamiento de los pacientes individualmente. Este material será utilizado en el trazado
de estrategias iniciales.
Una vez iniciado el grupo, la díada terapéutica ya es parte del sistema. El trazado del
genograma, como parte de la actividad grupal, facilita no solo a los terapeutas, sino al
grupo en su totalidad, explorar circuitos recursivos, y revisar la ubicación de los
participantes en el juego familiar propio y el reflejo del mismo en las dinámicas grupales
que se van trazando.
Así como el genograma se utiliza a nivel familiar para revisar alianzas, coaliciones y
demás juegos relacionales, es en la terapia grupal donde esta herramienta adquiere un
nivel de complejidad superior: cada miembro del grupo trae consigo un modo de “ser en
su núcleo familiar-social” particular, desde allí, hará su propuesta tácita de rol y contra rol
hacia el grupo, éste a su vez, responderá de manera más o menos clara con
contrapropuestas. A esta partida de roles tan particular, se le suma el momento de
evolución del grupo, las intervenciones de los terapeutas y las situaciones puntuales del
aquí y ahora que surgen de lo cotidiano del grupo.
La familia es una de las primeras matrices de aprendizaje, lo que va a dar cuenta de cómo
se es en el mundo y en relación a éste. Estas matrices están internalizadas, y son
pasibles de ser transformadas a partir de la experiencia grupal. Dependiendo de la
plasticidad o rigidez de la matriz de cada uno, la misma podrá ser cuestionada cuando se
solicita apoyo terapéutico y es en ese momento donde se puede empezar a pensar en un
cambio. La experiencia de un grupo terapéutico abre un espacio, una oportunidad para
revisar ese lugar de sufrimiento.
Es necesario cuestionar e investigar los modelos que guían las conductas. La finalidad de
cuestionarlos tiene como foco ratificar, fortalecer aquello que es potencialidad y poder
visualizar las carencias instaladas en cada matriz. El grupo terapéutico servirá de
escenario para re-editar la historia y el presente a partir de la actuación en el aquí y ahora.

6. Nuevos Escenarios para Nuevos Libretos


“Para levantar una carga muy pesada es preciso conocer su centro, así como para
que los hombres puedan embellecer sus almas es necesario que conozcan su
naturaleza”
Humberto Maturana

A modo de introducción se hará referencia al concepto de codificación empleado por G.


Bateson para explicar el acto de conocer en las personas, a partir del cual se atribuye
significados a las experiencias y hechos vividos. La comprensión que se tiene de la
realidad está determinada por la red de premisas y supuestos que se constituyen en

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mapas del mundo; por lo tanto todo conocimiento requiere de un acto de interpretación y
es una actividad autorreferencial que refleja las estructuras de quien está conociendo,
mucho más que la realidad, supuestamente externa.
Las personas buscan constantemente articular significados de la propia experiencia de
vida en un conjunto coherente de referencias que permitan lograr una ubicación en el
mundo y contextualizar la realidad. El vehículo de este proceso de construcción de
significados es el lenguaje y es junto a la conversación la materialización de la experiencia
humana por excelencia. El hombre es narrador de historias y constructor activo de su
propia realidad.
“…La autobiografía constituye un relato efectuado por el narrador en el tiempo presente
sobre un protagonista que es él mismo y que también existía en el pasado en una
temporalidad que le brinda continuidad y coherencia interna a su self. La trama de esta
narración convierte los eventos en una historia, historia que se escribe en la
entrecrucijada entre temporalidad y narratividad…” (Ricoeur, Paul. 1999)
Cuando la historia termina en el presente, el narrador se funde con el protagonista. Las
experiencias de sucesos del presente y pasado, así como las que se prevé ocurran en el
futuro, deben estar conectadas en una secuencia lineal para que se desarrolle la
narración. Así la narración se convierte en una auto-narración. El éxito de esta narración
da a las personas un sentido de identidad y significado en sus vidas.
“Para entender nuestras vidas la experiencia debe relatarse, y es el hecho de relatar, lo
que determina el significado que se le da a la experiencia” (White, M.; Epston, D.1993).
El modo particular en que las palabras se van relacionando entre sí mediante el
establecimiento de una matriz narrativa, en la cual el sujeto construye múltiples
significados de su experiencia, otorga el carácter significador del lenguaje. La persona
está ligada a una narrativa prototípica como un sistema invariante de significación. Su
pasado, presente y futuro adquieren significado desde esta narrativa.
En la clínica grupal se puede observar cómo relatos estereotipados y reiterativos que se
constituyen en etapas tempranas del desarrollo en la interacción con otros significativos,
operan organizando selectivamente la experiencia que va teniendo la persona, generando
y sosteniendo pautas de interacción disfuncionales. Cuantas más áreas de la
personalidad son abarcadas por esta rígida e invariante identidad narrativa, mayor es la
incapacidad para desarrollar discursos alternativos.
En la terapia de grupo el otro, en su condición de par, aparece como un discurso
alternativo. Sus relatos proporcionan una fuente inagotable de miradas diferentes, de
significados particulares, que amplían el repertorio de narrativas.
Ahora bien, una narración nunca puede abarcar completamente la riqueza de la
experiencia vivida. La experiencia vital es más rica que el discurso. Las estructuras
narrativas organizan y dan sentido a la experiencia; siempre hay contenidos emocionales,

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sentimientos que el relato dominante no puede abarcar (Bruner, E. 1991) porque la
estructuración de una narración requiere de un proceso de selección por el cual se deja
de lado aspectos de la experiencia que no encajan en el relato principal.
Muchas situaciones vividas quedan sin “relatar”, permanecen sin forma ni organización.
Los relatos de vida están llenos de lagunas, de espacios vitales que quedaron fuera de la
narrativa dominante y que son una fuente extraordinaria para la generación o
regeneración de relatos alternativos que permitan ampliar la identidad narrativa y los
marcos referenciales.
Cada integrante del grupo irá descubriendo esas lagunas en su propio discurso y en el
discurso del otro. Esta pauta de selección que puede ser marcada por el terapeuta, por
otro integrante, o por el sujeto mismo, hará un corte transversal sobre la narración,
facilitando la introducción de contenidos más funcionales.
La re-narración de historias de vida permite remodelar y ampliar los sistemas de
significación y por lo tanto promover el cambio en las personas. Las matrices narrativas se
constituyen en la interacción con los otros. El espacio de grupo proporciona una amplia
gama de posibilidades para la recapitulación correctiva (Vinogradow, S.; Yalom, I. D.
1996).
Re-relatar y re-relacionar los hechos de la vida dentro de un contexto que favorezca la
interacción entre multiplicidad de significados, posee un gran poder transformador de las
auto-narraciones y la posibilidad de elicitar nuevos y diferentes significados. Las nuevas
ideas alternativas son co-creadas a partir del diálogo terapéutico en el seno del grupo.
Así como el hombre se constituye permanentemente en el lenguaje, es desde allí que
puede ser modificado; con la fuerza potenciadora que nace de la interacción con otros
seres humanos y los entrecruzamientos entre los múltiples sistemas de valores, creencias
y propias matrices narrativas, dentro de la intimidad de un espacio, réplica de la realidad,
que facilita el ensayo de nuevas conductas.

7. El lugar del terapeuta. Una razón por las razones.


Pensar en “El terapeuta de grupo”, es pensar en el sistema. Lo que le acontece a la dupla
terapéutica es parte de la dinámica grupal.
El cómo “entra a la cancha el terapeuta” es decisivo en las sesiones de todo grupo que se
está conformando. El trabajo de los terapeutas grupales en estas primeras sesiones se
abocará a generar el clima grupal y a fomentar la cohesión grupal moldeando un estilo de
trabajo terapéutico que se trasmitirá por las acciones que lleven a cabo los terapeutas.
(Vinogradov S., Yalom I D. 1996)
Para ello es importante pensar en las cualidades y limitaciones del terapeuta: “La
magnitud del beneficio en psicoterapia está asociada más estrechamente con la identidad
del terapeuta que con el tipo de psicoterapia que éste emplea…” (Baringoltz, S. 2004).

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Este concepto es fundamental a la hora de armar una dupla terapéutica. Se configurará
un código de trabajo explícito y otro implícito (no menos importante) de sintonía entre
terapeuta y co-terapeuta.
La elección del co-terapeuta de grupos habla del cuidado que hay que tener antes de
entrar a la escena grupal. M. Mahoney menciona “la importancia de compartir las
preocupaciones con otros pares profesionales” (Baringoltz, S. 2004)
La dupla terapéutica lleva a supervisión las resonancias del trabajo con el grupo. Los
pensamientos, emociones y conductas en la sesión son tan importantes que de no ser
elaborados pueden inmiscuirse en la sesión, dificultando así la reelaboración de conflictos
por parte del grupo.
Un grupo experimentado llega a decir todo lo que los terapeutas están pensando hacia un
paciente, gracias al entrenamiento que adquirieron en las primeras sesiones del grupo
(Serebrinsky, H. inédito). Por un lado, esto aligera la carga de intervención terapéutica y
por el otro, permite potenciar los niveles de asimilación que tendrá el paciente en cuestión
al recibir el feedback desde ángulos disímiles.
Se podría pensar en la analogía que tiene una dupla terapéutica con los aviones de caza,
donde cuando uno de los pilotos va por delante atacando el objetivo, el compañero se
queda en la retaguardia mirando y observando lo que acontece alrededor, para intervenir
en caso de que sea necesario, provocando una sinergia con el grupo y un rescate de la
trama grupal integral, por tener foco y fondo al mismo tiempo.
Por último, las habilidades sociales del terapeuta, su modo de relacionarse
interpersonalmente, hará que el grupo personalice dicho estilo; por ello la importancia de
tenerlo presente como obstáculo o posibilitador, de acuerdo el caso, y trabajarlo de
manera muy explícita antes de emprender un grupo terapéutico. (Mahoney, M. 2003).
El trabajo de la dupla terapéutica deberá ser supervisado. La mirada y la intervención de
la dupla terapéutica a su vez, pueden ser enriquecidas por un equipo en cámara gesell y
por la función de cronista de un observador no participante (E. Pichon Riviere, 1985). Por
otro lado, la función de ser observador no participante actúa como entrenamiento para la
formación de futuros terapeutas grupales.

La puntuación de la razón.
Desde esta perspectiva sistémica, narrativa, constructivista y construccionista social
podemos postular que la terapia de grupo es un abordaje terapéutico de elección para
modificar la visión que las personas tienen de sí mismas, de los demás y del mundo por
los siguientes motivos:
• Otorga suma importancia a las experiencias de vida de sus integrantes, y facilita la
re-edición y co-construcción de conflictos en la experiencia inmediata acontecida
en las sesiones.

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• Facilita la apreciación de los actos interpretativos de otras personas permitiendo la
reflexión y ampliación de los propios marcos o esquemas referenciales.
• Incrementa el sentido de agencia en la autoría y re-autoría del propio relato de la
trama de la vida en los participantes, a partir de observar y compartir experiencias.
• Estimula y provee un aprendizaje interpersonal, amplificando el propio sistema de
significación de sucesos y realidades.
• Desarrolla el sentido de responsabilidad y del propio poder de efectuar cambios a
partir de la vivencia de los cambios en los demás integrantes.
• Permite la inclusión de aspectos o hechos vividos no incluidos en la narrativa
personal, con la consiguiente creación de relatos alternativos, a partir de la visión y
participación en dicha creación de los otros miembros del grupo.
• Amplía la capacidad de aceptación del sí mismo y del otro, gracias al poder ver al
otro con sus propias “deformidades”.
• Estimula la inquietud de descubrimiento en sí mismos al participar en la
exploración en los mundos de los otros.
• Potencia la fuerza transformadora a partir de la apertura a la sinergia creativa,
fomentado en la interacción y vínculo con otros, la generación de nuevos roles que
son la máxima expresión de la creatividad en un proceso terapéutico.
• El grupo terapéutico en sí mismo genera la introducción de nueva información que
va a provocar un aumento de entropía en el sistema, con lo cual se genera una
reformulación de reglas que llevan a instaurar una nueva organización en el
funcionamiento del grupo en su totalidad, de cada miembro en particular y, por
ende, del sistema social. (Ceberio Marcelo R., Watzlawick Paul. 1998)
• El grupo como orden social genera una retroalimentación positiva que va a invitar
a una planificación estratégica con respecto a la acción futura. Esto redunda en
cambios de orden superior.
Surge lo grupal en el equipo terapéutico. Allí se juega la aceptación personal, las
deformidades, la mirada del otro, la elaboración de lo propio a través de lo ajeno. El hacer
del terapeuta pondrá a la luz su ser. Al terapeuta no le pasa otra cosa que lo que le
acontece a los integrantes del grupo, la diferencia es que éste eligió el rol del terapeuta.

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4. Aportes de Enrique Pichon-Riviere a la Terapia de Grupo

El mundo de Pichon (desde Pichón)

Pichon nace el 25 de junio de 1907 del segundo matrimonio de su padre. Su


padre, Alfonso, había tenido cinco hijos con su primera esposa y al morir ésta, se casó
con su cuñada: Josefina. La familia Pichon-Rivière emigra a la provincia de Chaco desde
Ginebra. Quizá su ideología socialista ayude a comprender algo de esta peculiar travesía.
Ya en Florencia, Chaco, la familia Pichon-Rivière se enfrenta a la naturaleza:
diferentes plagas y tormentas. En el libro “Conversaciones con Enrique Pichon-Riviere
sobre el arte y la locura” de Zito Lema, cuenta la siguiente anécdota: “una manga de
langostas se comió hasta el fecho de paja del bungalow donde vivíamos. Y nos quedamos
a la intemperie, de un día para otro. Nunca olvidaré que en momento en el que
desaparece el techo, mi padre exclama: qué hermoso, qué azul es este cielo”. Es claro el
efecto de esta frase y cómo a partir de ella se puede pensar en el inicio del sentido de
reparación.

Estudia medicina en Rosario y comienza a frecuentar grupos de intelectuales.


Conoce a Roberto Arlt y a Aldo Pelegrini, artistas del movimiento surrealista, también al
poeta Oliverio Girondo. Ya antes de terminar la carrera comienza a trabajar en la práctica
psiquiátrica hasta llegar al Hospicio de las Mercedes, hoy Hospital Borda, donde llegó a
ser director.

Durante ese tiempo, buscó incansablemente establecer contacto con lo que los
pacientes padecían y sufrían. Organizó un partido de fútbol entre los locos y los médicos,
(Pichon jugó para los locos, y el resultado del partido fue cero a cero). Redistribuyó tareas
a los enfermeros según qué función cumplieran mejor. Estas estrategias innovadoras
enriquecieron y dieron sustento a su teoría pero socavaron su permanencia en el hospital

Pichon-Riviere y el psicoanálisis

Pichon fue uno de los fundadores de APA. Introdujo la lectura de Lacán en


Argentina, y fomentó la formación de grupos de estudio tanto de Lacán como de Freud..
En una palabra Pichon ha llegado a ser reconocido mundialmente.

Lo que realmente lo atrapa y sienta las bases de su desarrollo teórico son estas
tres corrientes:

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La escuela inglesa de Melanie Klein con el concepto de pecho bueno y pecho malo y la
relación con el objeto
Freud, principalmente la lectura del inconsciente
Lacán, el pensamiento surrealista y su lectura del trabajo de Freud

Si bien estas fueron las bases de su pensamiento, paradójicamente también fueron


las que lo alejaron, porque tal como dice su mujer Ana Quiroga: “él no creía en ningún
pensamiento que tuviera que ver con la estructura, con un modelo cerrado y concreto”.
Porque a la vez que trabajó sobre el pensamiento psicoanalítico y sus distintas corrientes,
fue el primero que trajo y habló de la teoría de la comunicación humana desarrollada por
Watzlawick, y con su genio dinámico, y la utilización que hacía del humor y la
teatralización, también se interesó por conocer a Moreno, fundador del psicodrama.

Lo grupal

Lejos del encorsetamiento teórico, el pensamiento de Pichón tenía que ver con el
espiral, con el movimiento, cualquier certeza para él no existía, y es en esto en donde
principalmente se diferencia de las corrientes mencionadas anteriormente. No era un
pensamiento lineal sino, por el contrario, circular, con movimiento y grupal. De esta
manera quedaba diferenciado y alejado de la clínica de esa época en donde todo era
individual: no había terapia de pareja, de familia y menos de grupo.
Cuando él atendía a familias en donde había un paciente deprimido, no creía que
la depresión fuera exclusiva de ese paciente sino de toda la familia. Esta visión
desencadena una serie de ideas que culmina en entender que el paciente que está
deprimido en una familia, es el emergente de una situación familiar, el chivo emisario de
una situación.
En este punto se traza un paralelismo entre familia y grupo, donde una situación
familiar puede ser el resultado de cualquier movimiento en la misma: la muerte de un
abuelo, el que un hijo se vaya a vivir solo, la presencia de una mascota. Y todo esto desde
la perspectiva de que cualquier variable que entre dentro del grupo va a producir
movimiento en el mismo.

ECRO: Esquema Conceptual Referencial y Operativo

Los fundamentos de la teoría de Pichon-Riviere traen implícita una manera de


pensar en grupo, la cual, desde un punto de vista instrumental, permitiría ir configurando,
a partir del aprendizaje, lo que Pichon denominó como: Esquema Conceptual, Referencial
y Operativo (ECRO). Pichon definió al ECRO como un conjunto organizado de conceptos

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generales teóricos referidos a un sector de lo real, a un determinado universo de discurso,
que permite una aproximación instrumental al objeto particular.

El método del ECRO está fundado en una particular dialéctica grupal y constituye
una guía para la acción: permite la producción de conocimiento respecto de las leyes que
rigen la naturaleza, la sociedad y el pensamiento; ofrece una óptica particular, una
perspectiva para situarse dentro del campo, para comprenderlo y, por sobre todo, para
operar sobre él.
Se constituye como modelo en los términos que el mismo Pichon explicó: “El
modelo científico ha sido definido como una simplificación o aproximación de los hechos
naturales estudiados, que por su construcción lógica enriquece la comprensión de sus
hechos, es decir, que el modelo es un instrumento que por analogía nos permite la
comprensión de ciertas realidades. El ECRO construido como esquema conceptual y
referencial, resulta un modelo en lo que hace a su carácter de instrumento de aprehensión
de la realidad. Y como tal, permite la comprensión de cada hecho particular desde una
organización o articulación de conceptos universales.” Para entender el funcionamiento
del ECRO entonces es conveniente definir cada uno de los elementos que lo constituyen:
Esquema
Cuando Pichon-Riviere habla de esquema, se refiere a un conjunto articulado de
conocimientos. Este conjunto constituye una gama limitada de conceptos que cubre sólo
una parte de la realidad (de ahí la denominación de esquema), la cual se encuentra desde
un punto de vista dialéctico en movimiento constante. No obstante esto, dicho esquema
buscará ofrecer una visión abarcativa de la realidad. Ni la totalidad, ni a partir de una
certeza total, diferenciándose también con esto de otras teorías lineales.
Conceptual
En su aspecto conceptual el ECRO constituye un conjunto de ideas que deben
cumplir el requisito de provenir de la realidad de la vida cotidiana y de la interioridad del
hombre, o sea, conceptos psicosociales provenientes de la interacción en pequeños
grupos.
Referencial
El aspecto referencial remite a la orientación del ECRO a un segmento de la
realidad que busca ser comprendido. Este aspecto pone el énfasis en la adecuación del
modelo a la realidad a través de un proceso de adaptación activa. Desde este punto de
vista, el ECRO nos permitirá comprender los fenómenos e interpretarlos, y constituirá un
punto de referencia para el observador.
Operativo
Por último, Pichon plantea que no basta comprender los fenómenos sino que es
necesario actuar sobre ellos para modificarlos. El aspecto operativo, entonces, refiere a la

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acción que se opera sobre el objeto a conocer. En tal sentido, no hay ciencia sin
operación.

ECRO: los tres momentos

Según Pichon, el ECRO implica un abordaje del hombre en sus condiciones


concretas de existencia y en su cotidianeidad. En este contexto, el hombre avanza de lo
superficial a lo profundo y este movimiento implica tres momentos:

Momento sensible: se perciben los aspectos exteriores del objeto de conocimiento y sus
relaciones externas → El sentir.
Momento lógico: es el momento de conceptualización en el que se conocen las leyes
internas que gobiernan al fenómeno → El pensar
Momento práctico: es el momento operativo en el que se aplica el conocimiento
activamente → El actuar, que incluiría el hacer y el decir.

El Cono invertido

En concomitancia con el ECRO, Pichon ideó otro esquema para dar cuenta de las
situaciones grupales al que llamó esquema del cono invertido. A partir de múltiples
experiencias, Pichon encontró una serie de fenómenos redundantes que le permitieron
establecer una serie de categorías que luego pasaron a constituir los seis vectores del
cono. Una vez ordenados, estos vectores se transforman en una escala desde la cual se
puede registrar y clasificar los datos que surgen de la observación del proceso grupal.
Desde esta perspectiva, es posible realizar un diagnóstico de grupo, percibir sus
obstáculos, realizar una lectura de lo latente (vale decir, realizar una interpretación) y
sobre la base de dicha interpretación, elaborar una estrategia e intervenir.

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Vemos aquí el esquema del cono invertido.

Lo explícito

Espiral
Dialéctica

Lo implícito
De acuerdo con este esquema el proceso grupal consiste Universales
en un movimiento
dialéctico espiralado que va de lo explícito a lo implícito; en palabras del propio Pichon:
“es partiendo de lo explícito y por una espiral constante que se puede llegar a lo implícito,
analizando cuáles elementos juegan y cómo pueden romper la estructura rígida de la
situación para poder llegar a la situación de progreso y a un nuevo planteamiento”.

Para hacerlo más simple: lo explicito tendría relación con lo conciente, y lo implícito
(miedos básicos, lo íntimo, lo secreto, lo oculto) tendría relación con lo inconsciente. Se
llegaría a lo explícito a partir de la interpretación pero no a través de la interpretación
freudiana, sino la interpretación como pregunta, tajeando el discurso y de esa manera
ampliando el mapa grupal.
En cuanto a los vectores, que como dijimos antes constituyen la vía regia para la
comprensión de los fenómenos grupales, podemos observar el siguiente gráfico:

Afiliación - Pertenencia Comunicación

Cooperación Aprendizaje

Pertinencia Telé

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Afiliación - Pertenencia
El primer vector se denomina afiliación - pertenencia. Éste consiste en el grado de ligazón
que los integrantes presentan entre sí y, a su vez, con la tarea y el objetivo grupal. El
objetivo sería la satisfacción de la necesidad y la tarea sería el camino que permite lograr
la satisfacción a partir de la necesidad, es decir, alcanzar el objetivo. La afiliación
constituye el grado mínimo de ligazón que se da a partir de la interacción. Esta última, da
lugar a una relación entre los integrantes, un conocimiento entre los mismos y además
permite un cierto grado de compromiso con el grupo. La pertenencia implica una mayor
integración al grupo. Tanto la afiliación como la pertenencia se miden por el grado de
responsabilidad por el cual los miembros del grupo asumen el desarrollo de la tarea.

Cooperación
El segundo vector está dado por la cooperación que es una contribución aún silenciosa a
la tarea grupal y se constituye sobre la base de roles diferenciados. Es la posibilidad que
tienen los miembros del grupo de asumir y desempeñar roles complementarios para el
logro de la tarea. Dicha complementariedad consiste en la capacidad de desarrollar roles
que cubran lo que otros no pueden cubrir, sin que esto signifique reemplazar ni desplazar,
sino más bien complementarse mutuamente, intercambiando roles y realizando una
verdadera rotación dentro del grupo. En concreto, podemos decir que la cooperación es la
contribución de cada uno de los miembros con la tarea y para con sus pares. Este vector
puede ser medido a través del grado de eficacia con el cual se asume el desarrollo de la
tarea y se crea una cohesión grupal. Un ejemplo sería un grupo de estudio en el que uno
pone la casa, otro los libros, el más obsesivo hace los resúmenes y así sucesivamente.
También se configura en los grupos el que es el divertido, el obsesivo, el que es reflexivo,
etc. Se dice que son silenciosos desde el punto de vista que no hay una organización.

Pertinencia
El tercer vector, la pertinencia, consiste en la capacidad de centrarse en la tarea. Todo
grupo presenta siempre dos tipos de tareas: una explícita, es decir, la tarea en sí misma, y
la otra implícita que involucra el trabajo sobre todos aquellos aspectos que se constituyen
como resistencia al cambio y obstaculizan el buen trabajo grupal.

Comunicación
El cuarto vector, para Pichon-Riviére, es la comunicación. Con la intención de
conceptualizarlo, toma dos definiciones de comunicación. Una de ellas pertenece a un
grupo de psicólogos sociales norteamericanos, Kretch, Crutchfield y Balachay que
plantean que la comunicación es el intercambio de significados entre las personas, que se
produce principalmente a través del lenguaje y es posible en el grado en que los

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individuos poseen en común conocimientos, deseos y actitudes. Y la otra es la definición
de Ruesch y Bateson que señalan que: “la comunicación no se refiere solamente a la
transmisión verbal explícita e intencional de un mensaje. El concepto de comunicación
incluye todos los procesos a través de los cuales la gente se incluye mutuamente”
Dentro del grupo, el mecanismo fundamental es el de la interacción que se da a
través de las distintas vías de comunicación. Si tomamos el modelo clásico de
comunicación, conceptualizado por Jurgen Ruesch de la Escuela de Palo Alto, California,
éste está compuesto por: a) un emisor, b) un receptor, c) un canal que circula entre
ambos.

EMISOR CANAL RECEPTOR

El emisor, para emitir un mensaje, tiene que codificarlo. Este mensaje circulará por un
canal de comunicación y arribará al receptor; que deberá decodificarlo para poder emitir
una respuesta que cierre el circuito. Por lo tanto, es fundamental que exista un código en
común, porque, de otro modo, emisor y receptor no podrían comprenderse. El canal es el
medio material a través del cual llega la información y el mensaje es lo que se transporta a
través del canal.
En relación al código, existen dos funciones fundamentales: la de encodificación, que es
la selección por parte del emisor de signos adecuados a la información o significados que
busca transmitir, y la decodificación, que es el proceso de atribución de significados al
mensaje por parte del sujeto receptor. En la comunicación Pichon toma en cuenta no sólo
el contenido del mensaje sino también el cómo y el quién de ese mensaje lo cual
denomina metacomunicación. Cuando ambos elementos entran en contradicción se
configura un malentendido dentro del grupo y aparecen así las perturbaciones en la
comunicación. Estas perturbaciones que Ruesch engloba dentro de la categoría de ruido,
adquieren en la teoría de Pichon-Riviere, la dimensión del “tercero” existente en todo
vínculo.
En un grupo se pueden dar distintas modalidades de comunicación:
de uno hacia todos, que puede generar la relación de dependencia de un líder.
de todos hacia uno, que acarrea el peligro de convertir a ese uno en chivo emisario
entre dos, en la que se aísla al resto del grupo (esto puede traer desconfianza, alianza
para favorecer a otro o coalición para destruir a otro)
Lo más deseable sería un tipo de comunicación de todos con todos, de manera orgánica,
que el que habla sea escuchado por el resto del grupo y, de este modo, la comunicación
se torne fluida.

Aprendizaje

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El quinto vector lo constituye el aprendizaje. Toda concepción del aprender lleva implícita
una concepción del hombre y una concepción de las relaciones entre el hombre y el
mundo. En el grupo, este aprendizaje resulta de la sumación de información que aporta
cada uno de los miembros. Este proceso de sumación avanza hasta que se produce,
según las leyes de la dialéctica, un salto cualitativo: o sea, de la cantidad de información
se pasa a la calidad de la misma y, en ese momento se produce el aprendizaje. Este
último se traduce en resolución de ansiedades, adaptación activa a la realidad,
creatividad, etc.

A veces, algo de lo dicho en una clase o en el grupo es asociado y genera el “se va – se


escapa”, se produce un quiebre en el pensamiento. Se deja de escuchar al que esta
dando clase (“se va”, se queda pensando en otra cosa) es claro que hay un corto circuito
dentro del aprendizaje y sería fantástico que esto se pudiera trabajar: qué le paso en ese
momento qué se fue e igualmente importante, cómo vuelve. Para Pichón la terapia es
aprendizaje.

Telé
El último de los vectores que introduce Pichon-Riviere es el factor telé como categoría
universal. Moreno lo define como una disposición positiva o negativa para trabajar con un
miembro del grupo. Este factor incluye sentimientos de aceptación y rechazo y por lo tanto
habría una telé positiva y una negativa. Lógicamente juegan factores previos que
determinan la aparición de una telé positiva o negativa y esto es así porque toda situación
de encuentro es en realidad un reencuentro con figuras de nuestro mundo interno y
nuestro pasado que se reactualizan en la nueva situación. Por eso, Pichon decía que
cada encuentro es un reencuentro.

Familia y grupo.

Se podría llegar a decir que Pichon-Riviere fue uno de los precursores de la terapia
familiar a partir de la anécdota en donde da a ingerir, a cada integrante de la familia, un
antidepresivo, mostrando, de esta manera, como el síntoma es familiar, cuestionando el
lugar de chivo emisario o paciente identificado, y planteando el conflicto como un
emergente de la situación familiar. Cuando alguien hace síntoma o tiene una conducta no
esperada, Pichon utiliza la terminología “se escapa” y es ahí donde aparece la
intervención del terapeuta o de los psicofármacos.
Para Pichon, la familia es una estructura social básica que se configura con el
interjuego de roles diferenciados: padre, madre, hijo, etc.

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La familia tiene un sistema con ciertas reglas, por eso, cuando se habla de familia,
también se podría hablar de grupo ya que en ambos casos son aplicables los mismos
conceptos, con la única diferencia que la familia se une por lazos de sangre y pactos de
amor.
En cada sesión de grupo uno se vuelve a reencontrar con su propia familia, va a
haber un emergente grupal, que hace al corrimiento del paciente identificado, y se va a
hacer un análisis de los roles que están enlazados con la familia, ya que lo rico de la
terapia de grupo es que se va a jugar mucho con las diferentes funciones y roles. A partir
de aquí, se pueden establecer los isomorfismos entre la familia y el grupo, entre el
paciente identificado y el portavoz. Se trabaja con los malentendidos básicos que
aparecen en los grupos y las familias y la búsqueda de la homeostasis tanto en uno como
en otras. Y finalmente, el lugar que ambos le dan al terapeuta en cuanto a la
transferencia, la resonancia y la proyección que van a tener con éste y a su vez el
terapeuta con ellos.

Roles y funciones: Portavoz y chivo emisario

Para Pichon, en la terapia familiar, es importante el concepto de portavoz, que es


aquel que negocia la situación familiar. Desde una perspectiva sistémica es aquel que
hace el primer llamado telefónico pidiendo la consulta ya que, pareciera ser, el que está
más preocupado por el sistema, portando la voz grupal, denunciando qué es lo que está
sucediendo.
El lugar de portavoz es distinto al de chivo emisario, que es aquel que carga con la
patología, aunque, alguna veces, el portavoz también puede ser el chivo emisario.
La búsqueda de estos roles es la apertura de la sesión familiar. El terapeuta va a ir
describiendo cómo son los lugares y los roles que tiene cada uno de los integrantes del
grupo familiar y evaluando si son roles fijos, de transformación, si se ejecutan a través de
la crisis familiar, etc.

Conceptos para la clínica.

• Situación triangular básica


Pichon habla de la situación triangular básica, asociada claramente a la situación
edipica, en donde el tercero sirve para sostener (más de un amante mantiene un
matrimonio). No siempre el tercero es una persona, también puede ser un objeto
(televisión, trabajo, etc.).

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Según como esté posicionado en el mapa familiar, este tercero puede tener una salida
de escape o quedar atrapado, por ejemplo: un hijo ante el discurso contradictorio de cada
uno de sus progenitores.
• Malentendido básico
Pichon postula que el malentendido básico aparece cuando la serie de supuestos que
manejan los integrantes del grupo acerca de la expectativa de comportamiento de los
miembros restantes no se cumple. Cuando se espera que el otro asuma un rol específico
y el otro no asume el rol adjudicado. Este concepto estaría en el vértice del cono, aquello
que no se ve. Es algo que no se puede aclarar si no se metacomunica, que está más en
el orden de lo íntimo de la relación.
• Lo íntimo y el secreto
Se hace una diferencia entre el secreto y lo íntimo. Esto íntimo es eso oculto, que no
se puede pronunciar, que tiene que ver más con la cuestión privada, que no se llega a
contarlo a otro, y que, quizás, se habla o se descubre en análisis.
En cambio, el secreto familiar, es de por sí patológico, es decir, siempre alguien lo
sufre, y que tiene la característica de englobar más de una relación o una persona.
Empieza el secreto y algo del orden de la alianza y la coalición porque, cuando se cuenta
algo en secreto, se esta habilitando al otro para que lo diga y el problema, por ejemplo, en
una terapia familiar, es de lo que NO se habla y todos suponen.
El contenido del secreto está relacionado con la ideología familiar siendo esta, otra
cuestión a tomar en cuenta. Tiene que ver con el pensamiento de los padres sobre los
hijos, de la política, la religión, la sociedad, etc. Todo esto lleva a Pichon a hacer una
lectura ideológica sobre la familia. Esto es importante para el terapeuta ya que tiene que
ser muy respetuoso de esta ideología.
• Homeostasis
La homeostasis se refiere al mecanismo por el cual se va a tener a buscar el
equilibrio, de conservarlo, por eso hay que tener cuidado en cómo entra el terapeuta. Esta
tendencia es hacia la conservación del sistema, debido al temor de que se rompa. No es
que están mejor porque vinieron a terapia, sino que, se podría pensar, que tienen miedo
de seguir avanzando para ver qué es lo que realmente les pasa, y es justamente, ese
sentimiento, lo que los lleva a buscar un equilibrio y una homeostasis.
• Disolución del problema
Pichon plantea que hay otro momento que es el de disolución del problema, en donde
éste desaparece ya que se logra un corrimiento del chivo emisario, y del diálogo familiar.
Esta es la tarea más difícil debido a que, lo que aparece primero, es el síndrome de queja
y lo que el terapeuta busca es aquello que está en el vértice del cono.

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Bibliografía obligatoria:
Compendio de clases.
Serebrinsky, Horacio (2009). Un viaje circular. Editorial de los cuatro vientos.
Bibliografía sugerida:
Zito Lema, Vicente (1976). Conversaciones con Enrique Pichon-Rivière sobre el arte y
la cultura. Ediciones cinco

5. Terapia Sistémica

Uno de los aportes epistemológicos más importantes para la teoría sistémica es la


creación, por parte de Norbert Wiener, de la cibernética. Wiener, interesado en temas
como la teoría de la comunicación, teoría del control en seres humanos y en máquinas, no
se imaginaba, en ese momento, que iba a empezar a revolucionar el mundo de la
comunicación con ciertas ideas que estaban pensadas en términos de procesos de
comunicación e información en circuitos cerrados.
Para comenzar a conocer el tema, la metáfora más clara de la cibernética es la
siguiente: en la segunda guerra mundial, los cañones estaban diseñados para blancos
fijos, pero un avión es un blanco móvil, esos cañones tuvieron que ser diseñados de otra
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manera. Primero recogían información de dónde estaba el blanco, pero como el blanco se
movía, entonces tenían que corregir la información, alimentarse con esa información y
corregir la desviación.
Para poder corregir la desviación el mecanismo utilizado se denomina
retroalimentación, o para ponerlo en otros términos, la corrección sobre la marcha. A partir
de la recolección de información, la metáfora que tomamos prestada de la cibernética, es
básicamente la retroalimentación, entendido a ésta, como una reacción o respuesta a la
nueva información.
Es importante poder ver cómo se conecta la idea de retroalimentación con la
comunicación, dado que, en realidad se trata de hacer es generar una reacción a partir de
una información. En el caso del diálogo, es evidente que nosotros reaccionamos a partir
de los mensajes que recibimos, entonces a partir de esto se trabaja con el concepto de
circuito, que es lo que se genera en este intercambio.
En el ejemplo que dimos las correcciones eran permanentes y comenzó a surgir la
idea de que el circuito cerrado es un sistema que tiene un esquema de circularidad.
Tengamos en cuenta que el paradigma anterior al sistémico, además de ser objetivista
(La realidad es objetiva. La realidad es aquello que el observador veía allá afuera.) es
lineal-causal.
Ahora empieza a imaginarse una metáfora que funciona de otra manera.
Otra metáfora que representa esta idea es la siguiente: dos personas que se corren la
una a la otra en una puerta giratoria, llega un momento en que si se les pregunta quién
corre a quién, no saben.
El esquema de la comunicación va a ser lo mismo, por eso Bateson decía que lo único
precedente es la comunicación. Esto es una paradoja, porque lo que esta diciendo, es
que no hay precedente, porque con el primer axioma de la comunicación humana que
dice que es imposible no comunicar (porque es imposible no actuar) es evidente que el
que calla está enviando un mensaje, aunque diga: "Yo callo porque él habla", o "él habla
porque yo callo", son lecturas lineales de un circuito absolutamente circular.

a. Circularidad

El tema de la circularidad empieza a impregnar el pensamiento sistémico, se va a


decir que un sistema es un conjunto de elementos en permanente interacción. Ya
tomamos la palabra interacción, que significa acciones recíprocas y circulares.
Ya no interesa aquí cómo comienza, la causa; sino entender el fenómeno interactivo
que se está dando con interacciones permanentes.
La teoría general de los sistemas de L. Von Bertalanffy (1945), aporta esta visión que
se corre del estudio de la unidad (el estudio clásico era el anatomista, era como si alguien
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cortara en partes algo para estudiarlo) para adoptar una visión de conjunto, el todo es
mucho más que la suma de las partes. Ninguna cualidad de los miembros va a explicar
ese resultado.
Esto hace que los sistemas se empiecen a estudiar en una dinámica permanente de
elementos articulados.
Por ese entonces, se decía que si era ciencia podía predecir el resultado. Ahora, con
la aparición de este pensamiento se introduce una variable antes impensada para el
pensamiento científico: el azar.
Esto se puede ver en economía, en meteorología, y en general en toda la ciencia
moderna donde las variables ocurren y no se pueden controlar. No se puede predecir.
Hasta las ciencias exactas comienzan a considerar estos fenómenos.

b. Acerca de algunos precursores

En 1946 y en los años siguientes sucede algo histórico: personajes importantes de


distintas disciplinas (Bertalanffy, Von Foerster, Erickson, Bateson, Margaret Mead) se
encuentran, eso es un fenómeno interactivo, en las conferencias Macy, en EE.UU. Así
comienzan a dialogar entre ellos, por lo cual esta información comienza a ser compartida.
Otra vez se vence el aislamiento, ya que todos muestran una actitud curiosa con respecto
a lo que el otro trae.

Uno de los grandes sintetizadores se va a llamar G. Bateson (inglés), que si bien tenía
una gran formación en biología, en realidad se inclina por la antropología.
En esa época había escuelas de antropología que tenían una forma de abordar el
conocimiento que generaba mucha limitación. Escribían una teoría sobre determinada
población y esta teoría funcionaba como el lecho de Procusto (hacían encajar lo que
veían en su teoría).
Bateson era una persona interesada en conocer de una manera distinta. Uno de sus
primeros viajes fue a las Islas Bali, donde se interesa por los rituales, los códigos de
comunicación. Él quiso entender el por qué y el para qué hacen lo que hacen estas tribus
llamadas primitivas.
Bateson se va a encontrar casualmente con M. Mead, antropóloga sumamente
prestigiosa y que estaba a su vez casada con otro antropólogo. Estaban trabajando los
tres. El resultado de este trabajo es que la antropóloga y su esposo se separan y
finalmente Bateson se casa con M. Mead.
Allí trabajan y obtienen documentos muy valiosos que luego van a dar ideas en un
campo que no les interesaba en lo más mínimo, como ser la psicología o la psiquiatría.

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Lo que observan es que en determinadas culturas las madres crían a sus hijos de
forma muy particular, dando, en ocasiones, respuestas equívocas en cuanto a las
reacciones emotivas. El chico busca algo y la madre se retira, lo deja descolocado, esto
va generando una persona que va a tener poca conexión emotiva, lo cual, para la
población, en ese contexto, no le genera grandes problemas.
Después, en Palo Alto, cuando observa en cámaras familias con miembros psicóticos,
empieza a conectar algo, pero hasta allí era un antropólogo interesado en la antropología.
Mientras tanto se va conectando en las conferencias Macy con la cibernética, con la
Teoría general de los sistemas y los temas que trataban comienzan a interesarle cada vez
más; es uno de los primeros que emplea el término Ecología de mente.
Empieza a ver interdependencia entre los distintos organismos que viven en un medio.
Comienza a pensar una mente relacionada con otras mentes y en el marco de un
contexto.
El contexto está permanentemente presente en la epistemología y en la práctica
sistémica, o sea, es el marco que le da significado a las conductas verbales y no verbales.
Por ejemplo, estas palabras que tienen un sentido en un aula, en un bar serían otra cosa
y si hablara de esto en la barra brava de Boca otra, porque estaría fuera de contexto; lo
que le da sentido a lo que se dice y hace es el contexto.
Una de las ideas que caracterizan a la terapia sistémica, sería que el terapeuta tiene
que conocer mucho de los efectos del contexto, porque quiere generar contextos de
cambios, de aprendizaje.
Bateson sigue investigando y comienza a ver que estas tribus hacían rituales con
otras tribus en donde hacían simulacros de combate; a raíz de ellos evitaban iniciar una
guerra, y quedaba a salvo el honor y la dignidad.
Empieza a entender fenómenos como la asimetría y la complementariedad. Se
interesa casi exclusivamente en la comunicación, ya sea entre animales o entre hombres.
Comienza este proceso que lo va a acompañar toda la segunda parte de su vida y que lo
va a hacer recalar en Palo Alto.
En el fenómeno de la complementariedad los que interactúan están en una posición
asimétrica: hay uno que calla cuando el otro habla, uno grita cada vez más y el otro calla
cada vez más; eso sería una escalada complementaria. Uno se pone más activo y el otro
más pasivo, entonces podría desembocar en una guerra, una pelea, o en hacer el amor.
Es importante remarcar que no se está juzgando lo que pasa, sino que está
describiendo la interacción. Esto es importante ya que los conceptos sistémicos no hablan
de cuestiones psicopatológicas, sino que hablan de una manera de interactuar que puede
o no ser funcional, de acuerdo a lo que esté sucediendo en un contexto particular y con
las necesidades de ese momento.

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Ejemplo: un hijo necesita tener una relación complementaria con su padre, lo que no
quita que el padre pueda tirarse al piso y jugar con el chico (va a haber momentos de
simetría); esta complementariedad y simetría se van a ir modificando con el tiempo.
El concepto de simetría hace referencia a aquellos interlocutores que están en el
mismo nivel, o sea pares, pareja, amigos, lo que no quiere decir otra vez que esta relación
no tenga momentos de complementariedad, uno asume una posición más activa sobre
algo.
La escalada es cuando eso toma una densidad tal, que desemboca en un pico
máximo de intensidad que puede derivar en un acto amoroso o en una guerra. Como por
ejemplo: “yo me armo porque el otro se arma”.

c. Constructivismo y Cibernética

El constructivismo tiene como antecedentes, entre otras corrientes, en la expresión


artística de la Rusia de los años 20. También la Gestalt Theory, con todos sus trabajos de
la percepción, figura-fondo, va generando este fuerte movimiento constructivista que
básicamente hace una definición radical: "Todo lo que describe el observador es una
creación del mismo". Lo descripto por el observador describe al que hace la descripción;
esto queda sellado en un libro que se llama "La realidad inventada", de Watzlawick, la
realidad creada por la mirada del observador.
Con éstas concepciones cae otro gran paradigma: "siempre se podía observar
objetivamente", en este nuevo paradigma siempre participa la subjetividad del observador.
Cualquier conexión con la realidad es una interacción: "yo vi esto", es una interacción
con el medio. Un estímulo lumínico produce modificaciones a nivel cerebral para poder
percibir lo que yo veo. Es por eso hay animales que ven otros colores que nosotros no
vemos o un esquimal puede ver 20 matices de blanco, ya que tiene una mirada distinta.
Esto sin hablar de las diferencias culturales o por ejemplo cuando a testigos que
vieron algo, agregado el estado emocional y la memoria, se les pregunta por el suceso
observado. Tendríamos en este caso el siguiente ejemplo: uno le dice al otro "No ves, no
te acordás nada!!", "no fue así, yo te voy a contar como fue", y el otro juraría lo contrario.
La realidad es que ninguno está mintiendo, cada uno va a estar diciendo lo que cree que
ve. Este ejemplo trivial advierte que también ocurre lo mismo en ámbitos donde se juegan
determinadas cuestiones sobre la veracidad de algo y no es visto como una confusión
sino como mentiras o poca memoria.
Entonces el constructivismo va a ser muy importante. Watzlawick y cols. van a hablar
de realidades de primer orden y de segundo orden. Refieren que las primeras no existen
como tales sino que son conveniencias. Convenimos en llamar a esto pizarrón.

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De estas concepciones se desprende la célebre fase “El mapa no es el
territorio” (Expresión que Gregory Bateson recoge de Alfred Korzybski). Terner presente
este concepto resulta de fundamental importancia para el diagnóstico, para la lectura
sobre las personas, familiares o fenómenos.
Todo el tiempo al hablar damos por supuesto muchas cosas, y esto desemboca
muchas veces en malos entendidos. Si alguien me dice que está triste, yo pienso que lo
entendí y la realidad es que no entendí nada, porque ¿qué quiere decir estar triste?¿es lo
mismo estar triste para esa persona que para mi?.
Existen infinidad de casos ¿cómo estás triste vos?, ¿cómo se manifiesta? llorás, no
llorás..., van a aparecer diferentes tristezas. El malentendido es porque avanzamos sobre
esta zona de ceguera. El punto de partida que me permite preguntar es: "Sé que no sé",
entonces pregunto. ¿Qué querés decir vos cuando decís tal cosa?, dame un ejemplo,
luego empiezo a entender. Es cierto que a veces no hay tiempo y por eso nos manejamos
con ciertas convenciones y damos por supuesto otras cosas.

Sucede que hay algo en común en la comunicación: yo pienso que vos pensás, yo
siento lo que vos sentís; por eso en el interrogatorio circular preguntamos: ¿qué pensás
vos que piensa él de vos?, ella va a estar hablando de ella en su interacción con él.
Pasemos ahora a ocuparnos de la cibernética. Hay un grupo de conceptos y de ideas
que pertenecen a la primera etapa de la Cibernética, como por ejemplo: cambio 1, la
retroalimentación negativa, la homeostasis, las acciones para no cambiar.
La visión de los grupos observados de la Primera Cibernética es como si observaran
algo y hacen el estudio desde afuera, como si hubiese un “allá afuera” o una realidad
objetiva. Son observadores no participantes con cierta ilusión de visión objetiva, crean
hipótesis. Lo que tiene, como veremos, ventajas y desventajas.
Todo esto permite que surja esta posición de sistemas observados de la primera etapa
de la cibernética. Generalmente se pueden leer muy bien desde este lugar las
interacciones y los circuitos interactivos que da la secuencia. Tal es así que Bradford
Keeney lo llama el marco político de la observación sistémica. Este autor usa un esquema
que habla del marco semántico y del marco político. Todo lo que es marco político, será
aquello que se refiere a la lectura de las secuencias de interacción. Clásica manera de
observar las cosas desde una perspectiva sistémica.
Todos los sistémicos observan las secuencias de interacciones y en algunos casos
hay modelos donde especialmente, como todo lo que deriva de los modelos de Palo Alto,
el foco de intervención esta puesto en la secuencia de interacción.
Este modelo sostiene que, no importa la causa del problema sino lo que
definitivamente lo mantiene y agrava. Y estas son las secuencias de interacciones
repetitivas. Son éstas la que producen el efecto “más de lo mismo”. Son los consejos y las

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soluciones intentadas como por ejemplo “tenés que ponerte mejor”, “tenés que probar
esto”, “tenés que hacer lo otro”.
Sucede entonces que la persona que va sintiendo esto está cada vez peor, porque
antes se sentía simplemente desanimada y decaída y ahora se siente inepta y estúpida
porque no puede responder a las expectativas de los demás. Que son lógicas en este
proceso, pero que definitivamente no le sirven.
Estas secuencias podrían resumirse con una frase muy conocida por todos “yo lo
hago por tu bien”. A esto Bradford Keeney lo llama o distingue como marco político.
Relacionado al Constructivismo y ya acercándonos a la segunda etapa de la
Cibernética, el marco semántico sería todo lo que tenga relación con la atribución de
significados.
El marco semántico es la atribución de significado a las cosas, no sólo las cosas que
nos pasan, sino el significado que le damos a las cosas que nos pasan.
El marco semántico y el marco político son absolutamente complementarios. También
de alguna manera ese sistema del observador, ese lugar de los miembros del grupo que
miran a otros puede descubrir o ver algunos marcos semánticos, algunas atribuciones de
significados: “estoy deprimido”, “me pasa esto por tal cosa”, esto tiene que ver con su
manera de ser o con cómo somos nosotros.
Todas las lecturas son atribución de significados; “esto nos pasa porque somos
pobres”, “porque somos ricos”. Es muy útil que de entrada en cualquier tipo de trabajo
sistémico familiar, grupal, etc., los terapeutas tengan estas cosas en la cabeza para saber
qué es lo que están mirando y no enredarse en lo que habitualmente se ve mucho en las
supervisiones, que es quedarse fascinado con los relatos. Es importante poder ver qué
destacar de los relatos y poder mirar las interacciones, (qué está pasando entre ellos,
cómo se miran, qué hacen).
En toda la secuencia de interacciones y también en las atribuciones de significados,
van a aparecer mitos familiares, mitos personales, o sea, creencias rígidas y al mismo
tiempo compartidas y consensuadas.
Si bien muchas veces sirve como punto de partida para nosotros no es solamente
esto, por que si arrancamos desde ahí estamos partiendo de la definición del problema,
que muchas veces es el problema. La manera de definir el problema es parte del
problema.
Siguiendo con la línea Constructivista y entrando en la segunda etapa de la
Cibernética, en la Cibernética de segundo orden, empiezan a conectarse conceptos como:
las atribuciones de significados, el marco semántico, el constructivismo, y el sistema
observante.
El sistema observante, o sea cualquiera que esté en la posición de observador, está
también involucrado, y por lo tanto está influenciando por sus propias creencias.

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Ya ese sistema observante admite su participación, su influencia, en lo que está
ocurriendo con su manera de observar, porque siempre lo que yo observo, desde el punto
de vista constructivista, habla del observador, del mapa que está empleando, y además
dice sobre el fenómeno o lo observado.
Estamos en una etapa que nos permite justamente esto, yo puedo seguir elaborando
hipótesis, puedo seguir trabajando, pero si no funciona, no lo voy a leer como resistencia,
ni lo voy a leer como negación, tengo otras posibilidades de leer.
Frente a un paciente es “una” opción la que estamos viendo y muchas veces los
relatos de las personas, los relatos grupales y los relatos familiares son muy pregnantes o
sea que nos fascinan, nos toman y nosotros empezamos a trabajar como si eso fuera así.

Es importante tratar de corregirlo, trabajar sobre esos aspectos, ya que en realidad


nos estamos metiendo en descripciones posibles, sobre un evento y no sobre la realidad
de ese evento, esta es una diferencia tan sutil como importante.
Entonces uno puede tomar la hipótesis, si funciona, beneficia a la gente, pero si esto
no funciona se tiene la posibilidad, desde otro lugar de revisar lo que se hizo.
Otro factor importante en la observación es el equipo reflexivo propuesto por el
terapeuta noruego Tom Andersen. Este dispositivo permite que los consultantes observen
la acción de los terapeutas que están detrás del espejo, o sea que les permite verlos,
observarlos a ellos.
Tom Andersen lo hizo por varias cosas: primero por simetrizar las relaciones en
terapia, y segundo, porque creía que la gente tenía como derecho de saber qué estaba
hablando este equipo, al que muchas veces se lo menciona, pero nunca se lo ve o se dice
todo lo que hablan.
Y cierto es que ver interactuar a otros es muy rico, uno modela cosas porque además
de ver y escuchar lo que dicen, ven algo más importante que es “cómo dicen lo que dicen”
y “cómo hacen lo que hacen”. Puede ser que escuchen cinco opiniones diferentes.
Por otro lado, los terapeutas del equipo reflexivos tienen que ser personas muy
entrenadas ya que no pueden decir cualquier cosa y no pueden decirlo de cualquier
manera. Generalmente lo tienen que decir de una manera no rotuladora y están
entrenados para usar un discurso explícitamente autorreferencial, como por ejemplo: “a mí
me parece tal cosa...”, “a mí me recuerda una situación con otro consultante”, “a mí me
recuerda a la relación que tenía con un hermano”.
Hablan como si los otros pudieran espiar una conversación sobre gente que
comenta las resonancias que tiene esto, lo que se está escuchando. De esta manera se
les va abriendo un panorama de posibilidades diferentes, un panorama donde de pronto si
se vuelve a los consultantes les podrían decir: “lo que dijo Fulano la verdad que nada que

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ver conmigo pero lo que dijo Mengana, eso me parece que tenía algo que ver conmigo”; y
así se abre una conversación posible.
Por supuesto, lo que dijeron en el equipo son cosas que no fueran dichas por los
consultantes, entonces les abre un panorama diferente y a la vez no tienen que discutir
con ellos porque nadie les hizo una interpretación o una lectura directa, solo un
comentario. Entonces lo toman, lo dejan, lo cambian, o lo reformulan, pero tienen un
panorama mucho más rico.

Esto me parece que es un ejemplo paradigmático de la segunda etapa de la


cybernética. Este equipo que ya estaba involucrado y que lentamente permite que los
vean. Es un sistema observante y observado.
Otra cosa es que también modelan una manera de disentir o más precisamente de
conversar ya que son terapias llamadas: narrativistas o conversacionales. Donde se
dialoga, donde no discuten porque alguien tiene una opinión diferente de otro. Entonces
en una familia o en los grupos que habitualmente producen mucha discusión o hay mucha
lucha por el poder, ven un grupo de gente que dice cosas muy diferentes y que tiene todo
un lenguaje analógico, una actitud en la que podemos conversar perfectamente a pesar
de tener puntos de vista y miradas totalmente diferentes. Y sobre todo que lo que a mí me
pasa a él no le pasa y que no hay “una” verdad.

d. Características

Los sistémicos no diagnosticamos de acuerdo al DSMIV, buscamos un diagnóstico


relacional. Nosotros no decimos “él es un psicótico”, sino que esta familia pasa por
momentos determinados. La visión circular se construye con muchas lecturas lineales,
esto sirve para sacar el rotulo de “vos sos histérica/o, obsesiva/o”. Tratamos de sacarnos
el diagnóstico de la cabeza.
También es muy importante focalizar “no solo quién es el otro para mí”, sino “quién soy
yo para el otro” y eso me va a permitir ampliar el trabajo. Dicho emergente se hace
circular, porque el otro va a poner muchas cosas en juego con el terapeuta, me va a poner
en el lugar del maestro, del padre, del abuelo, en el lugar como dirían los sistémicos de
una relación difícil o conflictiva. Pero el terapeuta también va a poner en juego esto.
La terapia de grupo es representativa de la familia, se ve claramente la familia. Por
ejemplo: Quién sos vos en este momento que me estoy peleando, si no sos mi mamá, sos
mi tía, algo ahí se empieza a jugar y lo que tiene de bueno es que uno puede darse
cuenta qué pasa. “me estoy peleando con vos como me peleo con mi mujer”, pero con la
mujer el paciente da media vuelta y se va, pero acá, en el acting, tiene la posibilidad de
darse cuenta. El cambio, la emoción, el pensamiento, en la terapia se vivencia ahí.
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Lo mismo que se hace con una familia se puede hacer en grupo con el interrogatorio
circular, con las técnicas creadas por el grupo de Milán. Más interesantes, más
reveladoras de cuestiones como “qué pensás vos que piensa él de tal cosa”. El que
habla, habla de sí mismo y cuenta sus fantasías, sus ideas sobre esta cosa y se va
explicando por qué actúa así el otro. Por ejemplo, si cree que todos los demás tienen una
mirada crítica sobre el, va a empezar a entender algunas cosas que puede al principio
sentir como rechazo.
Aparece un tipo de interrogatorio que hace que circule la información, pero nadie la
discute ya que ¿cómo voy a discutir lo que el otro piensa que pienso yo?, a lo sumo puedo
decir no, esto no es.
Pero el paciente mira lo que cree que yo siento y puede resultarle curioso. Y esa
palabra, curiosidad, está muy ligada a autores sistémicos de última generación que
interrogan e intervienen desde esta mirada constructivista de la cibernética de segundo
orden.
Intervienen desde la curiosidad, preguntan para saber, están en una posición
epistemológica muy interesante.
La Cibernética de segundo orden coincide con la segunda etapa de la cibernética,
antes teníamos muchas explicaciones para el no cambio, para el cambio 1. Para todo ese
tipo de cambio que sirve para conservar, para mantener.
Entonces se comienza a hacer más hincapié en el feed back positivo, en aquello que
lleva a la ruptura del equilibrio, a la desorganización del sistema para que se vuelva a
reorganizar. Hay una información que hace la diferencia, como decía Bateson la diferencia
que hace la diferencia.
Hay una información que crea una pequeña diferencia, una información que genera la
posibilidad de tener una lectura diferente, que precipita una serie de asociaciones
diferentes con analogías diferentes.
El feed back positivo es una muy buena manera de explicar el otro tipo de cambio o
sea el cambio 2. El cambio donde ya el sistema no queda igual.
A partir de eso que sucedió en el grupo ya es otro grupo, hay una diferencia que
aprendieron, que reorganiza la manera de pensar, de actuar; y las reformulaciones
permiten justamente eso.
La ruptura de ciertas acciones de secuencias de acciones también precipita esto,
precipitan nuevas emociones. Si yo conecto las cosas que me pasaron como aprendizajes
muy útiles, en realidad mi mirada sobre las personas, sobre ciertas cosas que pasaron
son diferentes, entonces esta información hace la diferencia. Ya no somos los mismos,
cambiamos, es decir, realmente aprendimos algo nuevo.
Esto va produciendo una diferencia que está relacionada con el desequilibrio. Se
habla mucho de la tendencia al desorden de los sistemas. La cuestión de la

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termodinámica que de todas maneras después va a buscar un nuevo equilibrio y así
constantemente.
Lo pueden recordar también de la lectura Piagetiana, de acomodaciones y
asimilaciones y nuevas adaptaciones. O también lo pueden pensar desde la dialéctica
hegeliana.
Se trata de eso, de un grupo que va como una unidad creciendo en la posibilidad de
escuchar aspectos diferentes.
En realidad, lo que van a ver muchas veces en grupos es una búsqueda que pueda
establecerse en un relato. Un relato que trae cada persona y que es único. Al principio va
a ver mucha movilización, van a aparecer múltiples relatos concretos hasta que se
vuelvan algo más flexible y se pueda construir y de-construir permanentemente.
Este feedback positivo pone el acento en el aprendizaje y en algo más profundo que el
fin del aprendizaje, que es cuando aprenden a aprender. Lo que Bateson llamaba el
deuteroaprendizaje.
Entonces ya sería como un grupo que está en una etapa muy avanzada que tiene la
capacidad de producir aprendizaje, tiene la conciencia del aprendizaje y puede escuchar a
los demás como los consultantes en el efecto del grupo reflexivo pueden escuchar las
diferencias y pueden tomar alguna de estas diferencias para crear una diferencia en sí
misma, siendo esta última una elección.
Así como un grupo tiene cosas muy movilizantes, justamente lo que tiene es mucha
riqueza por la cantidad de posibilidades diferentes que ofrecen a los pacientes
identificaciones con las distintas personas que están ahí.
Pero volviendo a este aspecto del feedback positivo nos metemos en el área del
trabajo sobre el cambio, donde por ejemplo uno hace un ejercicio de simulación y empieza
a crear distintos personajes en una familia. Esto genera la posibilidad de ver lo que ayuda
más para el tipo de cambio terapéutico.
Ver cosas muy parecidas, como aspectos cercanos a la realidad en grupo les diría que
es mucho más desafiante que en forma individual o en familia porque ¿cómo hacemos
para trabajar aspectos tan diferentes que puedan ser expresados?.
Otra vez, ahí entra la habilidad y el desafío de la coordinación, en la posibilidad de que
las personas puedan empezar a percibir primero que pueden enfrentar sus diferencias, su
lenguaje; y el coordinador ve cómo hace para validar cada una de las expresiones que
pueden ir apareciendo.

e. El mediador y el terapeuta

La mediación lo que hace es precisamente que el mediador no sea una especie de


“componedor” rápido, de háganse amigos.
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Un buen mediador deja que se desplieguen mucho las diferencias, a lo sumo va a
cuidar el lenguaje, la intensidad, la expresión de las cosas que suceden pero va a dejar
que se desarrolle mucho, que se marquen bien las diferencias.
En realidad el terapeuta no puede ser imparcial, lo que puedo ser es parcial con todos
o sea multiparcial; lo cual por supuesto técnicamente es muy complejo.
La multiparcialidad es entender las posiciones y encontrar válidos los argumentos de
todos y de alguna manera ahí está la dificultad de la terapia familiar y por supuesto de la
terapia grupal. En la multiparcialidad hay una ética relacional.
Todas las partes tienen que sentir que los refleja, que tienen que ver con ellos, y éste
es el punto fuerte de la multiparcialidad, de la actitud curiosa que va derivando en toda
esta lectura epistemológica.
La intervención terapéutica está netamente en el marco semántico, nunca se deja de
ver la interacción desde el marco sistémico. Cuando estamos argumentando estamos en
el marco de significado, estamos en atribución de sentidos.
Ninguna intervención del marco político va a quedar avalada fuera del marco
semántico, ya que no va a crear mucho efecto. Ambos marcos no son compartimientos
estancos, interactúan mutuamente y son una combinación.
El mediador y el terapeuta buscan entender bien cada parte para poder intervenir,
para poder escuchar; porque si realmente es muy diferente lo que escucho, impide que la
persona se reconozca. Y en la devolución hay que incluir a todos y todos son connotados
positivamente.
Se deben generar las condiciones para el cambio, introduciendo una pequeña
diferencia.
En sistémica muchas de las intervenciones son preguntas. Un tipo de pregunta que va
llevando a un tipo de clima, que va abriendo la posibilidad de que la persona piense. Lo
que buscan es establecer bien las diferencias para poder después, pasar a la negociación
de la mediación.
Las partes van a tener que ceder algo. Pero hay una predisposición diferente
generada por ese clima que crea las condiciones del cambio donde muchas veces
simplemente con el interrogatorio circular y la connotación positiva. De pronto, una de las
partes casualmente tira una idea que ya no resulta tan descabellada como al principio y
entonces empieza la negociación propiamente dicha.
El mediador, tuvo al principio un papel muy activo porque está trabajando para que se
genere otro tipo de vínculo, que no es antagónico, otro tipo de diálogo que no es
argumentativo.
Todo lo que es argumentativo en general supone el bendito juego de “quién tiene
razón”, lo cual crea un montón de conflictos, porque en realidad se pueden hacer muchos

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acuerdos sin dejar de pensar del todo cómo “yo pienso”, simplemente admitiendo otra
posibilidad.
Lo analógico y lo digital siempre van a estar presentes, tiene que haber congruencia
entre ambos.

f. Teoría General de los Sistemas

El grupo es un lugar indicado para entrar en la teoría de los sistemas, eje básico de la
terapia sistémica; recuerden que la teoría general de los sistemas hablaba de grupos de
sistemas abiertos y sistemas cerrados.
Los sistemas tienen tres características básicas:
▪ La circularidad decía que en un sistema que estaba compuesto por elementos
cuando había un cambio en alguno de los elementos inmediatamente se producía
un cambio en el sistema.
▪ La equifinalidad decía que varios elementos podían partir de un mismo punto y
podían llegar a puntos diferentes o partir de diferentes puntos y llegar al mismo
punto.
▪ La retroalimentación, está ligada al concepto de feebabk, donde se habla que
toda comunicación implica dos elementos, comunicador y comunicando, que a su
vez producían una respuesta y ésta otra, hasta poder multiplicarla al infinito.

Esto es lo que se hace en una sesión terapéutica donde se trata de crear pequeñas
modificaciones en el sistema para que una sola modificación produzca un efecto dominó o
bola de nieve de cambio.

Bibliografía obligatoria:
• "La construcción del universo" Marcelo R Ceberio" Editorial Herder
• Serebrinsky, Horacio (2009). Un viaje circular. Editorial de los cuatro vientos.

Bibliografía sugerida:
• "Vocabulario de terapia familiar" Simon, Stierlin y Wynne
• "Terapia sistémica individal" Luigi Boscolo y Paolo Bertrando

6. Apéndice
Dr. H. Serebrinsky.

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Primera desgrabación 6 de mayo de 2009
El origen y los primeros grupos
La primera experiencia que tuve con los grupos fue a los 6 años cuando mis viejos
se separaron. Yo me quede medio perdido en esa separación. Mi vieja medio que me
engrupía, me decía que mi viejo iba a volver. No es como ahora que les dicen a los pibes
no separamos y listo. A mi vieja le daba un poco de vergüenza y yo me iba a la esquina de
José Bonifacio y Doblas que estaba la barrita de vagos de la esquina. Ahí entendí cuál fue
mi primer grupo. Que en definitiva era terapéutico!! Porque me contenían me
“verdugueaban”, como mi vieja me decía ruso ellos me decían rusito. Y ese fue el primer
grupo de contención y de amistad. Había de diferentes edades, y se armaban varios
grupos. En otra esquina, no muy lejos había otra barra, de más adolescentes donde
después tuve otro lugar. Era otra contención grupal. Era otro grupo, donde buscábamos
peleas, buscábamos ganarnos minitas, teníamos los conflictos típicos de adolescentes.
Pero más allá de la cosa anecdótica, encontraba la mirada del otro que me
contiene, esa contención propia de los grupos. La mirada del otro que te busca y la no
mirada del otro que querés que te busque.
En esa época lo que más recuerdo es la soledad que yo sentía desde chiquito con
ese miedo y esa angustia de estar solo, ver a mi mama triste y que mi papá no estaba.
Viajaba del colegio de Belgrano a Caballito. Me acuerdo de esas tardes donde estaba
cansado y triste, y la barra de la esquina me contenía. Y siempre a una misma hora se
juntaban y era una banda con chicos de diferentes edades y eso era lo bueno de los
grupos heterogéneos.
Ahí nació también la diferencia que hay entre grupo y equipo, porque yo aprendí
un montón con el futbol. Más de una vez fui parte del equipo y no me elegían. En mi vida
comí mucho banco, porque era medio tronco. En esa época tenía un director técnico que
se llamaba Castanino que nunca me ponía. Un día le pregunte por que nunca me ponía y
me dijo “vos tenés que estar al lado mío porque me traes suerte” ahí entendí los lugares
fijos que cada uno tiene en los grupos y que si el me movía a mi también se movía su
lugar.
Y después fui con mi viejo a laburar a la galería de arte y ahí lo conocí a Pichón y a
Ana Quiroga e ingrese a la escuela de Pichón. Tenía 26 años y en esa época para entrar
a la escuela de Pichón había que hacer una cola de dos o tres días. En esas filas
interminables ya se formaban los primeros grupos. Esos primeros grupos donde te vas de
la cola y el otro te cubre, etc.
Después el tiempo fue pasando y conocí a quien sería uno de mis primeros
referentes, que gracias a él me recibí, empecé la psicología social, y me recibí de
psicólogo. (¿Quién fue?) y con él empecé mi primer grupo.
Si hoy en día pienso en un modelo, tomaría a Pichón por el orden que me da a su
ECRO, también por la creatividad, el proceso creativo como el lo llama. También por su
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escucha de convalidación por el otro. A mí me gustaría ser un maestro que te ayude a
pensar y no que obture tu pensamiento y eso está muy presente en el pensamiento de
Pichón.
De Perls tomaría su locura, la fascinación por el teatro, el trabajo con el cuerpo,
con la mirada, con el sentir. De ambos maestros siempre me atrajo lo oculto, los siniestro.
Esto es muy fuerte en la obra de ambos.
Y Milton Erikson y Bateson me dieron un lugar muy diferente de construcción del
sistema y del grupo. Yo estoy muy cerca de los tres. El aval sistémico me da un aval
teórico. El sistema de los sistemas como dice Bateson, me sirve para no dejar nada fuera
del sistema.
Y por supuesto las instituciones que me dejaron trabajar en grupo. La escuela de
Pichón, el Cefyp y la Escuela Sistémica Argentina. En estos lugares nunca me obturaron
el pensamiento. También María Rosa Glasserman y Locketeck siempre me apoyaron y
dejaron lugar para que reflexione.
También tengo en cuenta modelos que me seducen bastante como el modelo
cognitivo, el psicoanálisis y todo lo relacionado con el psicodrama moreniano.

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Segunda desgrabación 13 de mayo de 2009
Cómo surge el modelo. Elementos para diseñar un grupo
Yo tomo y me acerca a mis tres mentores:
de F. Perls, de Pichon, y que me acerca a Moreno( Psicodrama), 3 modelos, y El modelo
sistémico como modelo de los modelo de los Sistema (Bateson), es la epistemología que
tomo.
Yo creo que en el grupo va a ver engaños, traición, amor, y eso me prepara como modelo
de lo que va suceder.
Los Sistémicos es un modelo abarcativo.
De la teoría Matemática tomo de la teoría del Conjunto: Ejemplo:
5+6 =11 pero un simple movimiento modifica todo.
• 5+6=+1

! !

edad estado civil ocupacion hobbie diagnostico relacional Diagnostico


paciente1 8
paciente 2 -4
paciente3 5
paciente 4 -3
paciente 5 7
paciente 6 -1
etc.

!
Diagnostico: Tomo cualquier tipo de diagnostico que me sirva y evalúo a todos los
pacientes desde allí.

Diagnostico relacional: es un Puntaje relacional que co-construyo con el paciente en las


entrevistas individuales, desde el modelo de Dr. Locketek, del libro pactos y relaciones,
concepto: La transferencia relacional Dominante positiva y negativa, de dos personas
influyentes positiva y negativamente en mi vida.

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Trabajando con el genograma con cada paciente, y desde el nivel de los hermanos hacia
arriba quienes son influyentes en su vida, que lo puedo relacionar con el concepto: “el
tele” de Pichón.
LA transferencia la tomo como algo histórico.
A mi me alivia pensar que la gente no es tan buena, y lo tomo como sistema de ser
humano y que algo va a pasar.
Jesucristo dijo: “vos judas me vas a defraudar, entonces estás preparado. Estrategia para
Jesuscristo. J. Haley.

No creo que ni Carlos sea bueno… que no lo ponga en juego aun es otra cosa…

Carlos. ¿Como se pone en juego esto en el grupo?


H:…..( completar)

Le pongo un puntaje que si me da muy negativo, ya me pone en alerta…..; y lo hago


buscando el puntaje negativo de mi diagnostico relacional…
El puntaje lo pongo con preguntas del tipo:
¿Que relación ha influenciado en tu vida de forma negativa, con dolor angustia…, y que
características tenia esta relación, que cosas históricas te influenciaron, relación histórica
que influye en el aquí y ahora?
Y luego le pregunto:
¿Que puntaje le pondrías a esta característica de tu mama por ejemplo?
Ej: -8
Más +7.
= -1

Son elementos que me sirven para pensar en la constitución del grupo.


Esto me sirve cuando armo Co-terapia, para discutir con mi colega.
Tomando mucho la física Quántica…. (Que tan de moda esta… COMPLETAR…NICO).

Tengo muy en cuenta los puntajes que la gente se da si mismo, porque me quitan la
exigencia de ponerle puntaje yo…
Otro punto más seria:
“¿tu mama que puntaje te pondría a vos del 1 al 10? Idem, Otros significativos….
También pienso en los díadas, triadas que se pueden dar, y las relaciones
complementarias confrontativas; Saque mucho de BION, y los supuestos básicos: DE
Ataque y Fuga, de Apareamiento y Retaliativo….

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También tomo diagnostico del libro de Pichon “Teoría de los Vínculos”, y me acuerdo de la
díada del Perverso y el histérico, y la relación que constituyen.
Ejemplos de Diagnostico que dan los pacientes de si mismos:
Paciente 1: “Dadora” (la persona que da mas que a si mismo).
Paciente 2: “Engañoso”: tramposo.
Paciente 3 : Bipolar
Paciente 4: Perverso

Entonces me imagino que cosas se van a dar….


Porque si se pone muy simétricos todos.
Carlos: La heterogeneidad es fundamental en estos grupos.
H: trato buscar muchos elementos para no tener una conformación lineal de Grupos.

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Tercera desgrabación 27 de mayo de 2009
Qué me acercó y que me alejó de mis maestros
Horacio: Estuve revisando las obras y algunos artículos que yo tenía y no los pude leer,
pero bueno, tengo algunas cosas de Kurt Lewin de la teoría del campo y de Bion, como
fundamentos teóricos que habría que leer, pero tengo algo escrito por mí de una clase
que daba en la Universidad como introducción de la terapia grupal que me voy a dejar
para leerlo con más claridad.
Pero yo creo que más allá de eso hubo tres momentos muy importantes que uno fue
Pichon Riviere. Fue el primer teórico o mi primer maestro. Evidentemente cuando yo entro
en la escuela de Pichon Riviere, sino me equivoco fue en el año ´78, o sea que yo tenía
22 años, ´76, ´78, no me acuerdo mucho, me tendría que fijar, no en el ´76 entré me
parece, había que hacer una larga cola, todavía no se había muerto Pichon, murió en el
´77. Lo que más me atrajo de Pichon, más allá de las letras chicas, de ciertos autores que
son extraordinarios –extraordinarios es que tienen algo extra, de lo ordinario de la gente-
fue 3 o 4 cosas que yo lo introduzco en el curso de grupos que es: el ECRO (una manera
de pensar diferente, un modelo); el cono invertido; la espiral dialéctica; los vectores. Pero
fundamentalmente ese pensamiento que yo leo en un libro que se llama Conversaciones
de Zito Lema y Pichon Riviere, para mí ese es un libro que sigue siendo un libro de
cabecera para mí, porque es un reportaje que Zito Lema le hace a Pichon y ahí hay una
introducción y… creo que lo leo todos los años una vez, porque ahí hay cuando Pichon
cuenta cuando se acercó a ciertas cosas y se alejó de otras, y el acercamiento a buscar a
alguien que no cierra nada, que no obtura nada, que siempre abre… la espiral, y… me
parece un tipo alucinante que más allá de sus anécdotas y demás… el ECRO es algo que
yo lo tengo muy incorporado, como modelo, como instancia de aprendizaje, la espiral
dialéctica también, el cono invertido… más allá que la enfermedad única que, a pesar de
que yo no la transmito tanto, me parece que también… ¿Qué me aleja de Pichon? Lo que
más me aleja de Pichon es que en su trabajo, en la Escuela de Psicología Social, yo no
veía una clínica psicológica de terapia de grupo, veía más grupos de emergente social, y
yo quería focalizarme fundamentalmente en el sufrimiento del ser humano. Yo veía en la
escuela, cursando, que no eran grupos terapéuticos, eran grupos de aprendizaje, grupos
de investigación, pero no eran grupos terapéuticos. Y entendí que el psicólogo social, que
en aquella época su título no tenía tanto valor, porque no podía ejercer y demás,
coordinaba grupos. Me acuerdo que en año ´78 se decía que Menotti tenía un psicólogo
social al lado que trabajaba, después lo leí a Menotti y buen… por la coordinación de
grupos y demás. De Pichon me alejó y me acercó eso.
De Perls, yo creo que mi acercamiento a Perls tiene que ver por mi acercamiento a un
terapeuta amigo, Alberto Casals que fue el que me dijo que vaya a la escuela de Pichon y
que haga la formación gestáltica, más allá, de Perls me acercó también una persona…

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toda aquella persona que se escapa de lo ordinario, de lo común, son personas que a mí
me encanta seguirlas, escucharlas, leerlas, que rompen el límite del encuadre, pero que lo
investigan, no que lo rompen, sino que, como dice Foucalt, aquel que traza un límite invita
a una transgresión posible. Bueno, Perls fue un transgresor TOTAL. Fundamentalmente el
tema de entender esto de la complementariedad de los seres humanos, esto del ying y el
yang, esto de los ejercicios gestálticos, el darse cuenta, el sentir, el descubrimiento del
sentir, me daba… del descubrimiento mío y del paciente me daba una fascinación total,
veía que era una lectura diferente a todas las lecturas diferentes que la gente se hacía de
sí mismo, y una lectura singular, porque los pensamientos creo que se podían convencer
con más facilidad, con diferente estrategias, pero el sentir era algo… sigue siendo para
mí, una focalización. Creo claramente que lo que me alejó era el estilo. Perls dice que no
es una terapia sino un estilo de vida. Siempre digo lo mismo, no puedo con mi estilo de
vida, encima tengo que utilizar otro. Me fascina descubrir cuál es el estilo de vida que yo
quiero. Los gestálticos viven gestálticamente todo el tiempo, es como los sistémicos que
piensan circularmente todo el tiempo, no. Creo que eso me alejó; me alejó más de las
gestalt los gestálticos, dicen algunos que son peores los lacanianos que Lacan. Me
parece que esa es una lectura interesante que yo confirmo y reafirmo.
Y de Erickson me parece que como gran maestro de los sistémicos, su visión. Cuando yo
leo “Y mi voz irá contigo” y vi videos y vi que la clínica era fantástica. Todavía no tengo
claro qué me alejó de lo sistémico. Creo que el pensamiento circular es lo que más me
atrajo, la cibernética de segundo orden. Y creo también, que entender al sistema como un
gran… como algo macro, como algo de mucha complejidad, me dio y me da muchas
ganas de seguir estudiando. Yo creo que a pesar de que digo que cuando uno piensa en
un otro, sabe que el sistema del otro está cargado de engaños, de mentiras, de tristezas,
de falsedades, y qué sé yo, a pesar de que uno lo dice en el sistema está preparado,
siempre el ser humano es una cosa rara… cómo pensarlo al ser humano… cómo
entenderlo, cómo aceptarlo, me parece que la terapia de grupo a mí me dio una gran
posibilidad de escuchar a otro.
Me parece que esos tres maestros son los que yo siempre más invito a pensar, son los
tres que me acercaron y los tres que me alejaron. Igual yo pienso que más allá que están
esos pacientes que pueden ingresar y aquellos que no pueden ingresar al grupo; yo a
aquellos pacientes que el grupo los puede entrar y que el grupo está preparado y otros
no; yo pienso que una de las cosas fundamentales es qué es lo que me atrajo a mí de la
terapia de grupo, más allá de la historia afectiva que conté en la primera charla. No sé si
vamos a poner esto, pero en la terapia individual el vínculo en algún momento a mí me
aburre; parece que llega a un techo, creo Usandivaras dice esto, un techo, qué sé yo. Las
vivencias que yo he visto en terapia de grupo fueron fascinantes, de ampliar el modelo del
otro, con el contexto cambia tremendamente. Y a mí me parece que… lo que más me

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acerca a la terapia de grupo es la relación humana, el contexto de la relación. Y también
lo que más me acerca de la terapia es que cada sesión de grupo es una vivencia siempre
fascinante y también sale de lo ordinario, por la multiplicación de resonancia que tiene uno
con los demás y los demás con uno; la multiplicidad de contratransferencias que tiene el
ser humano.
Yo estaba pensando en el grupo de Usandivaras mito y grupo, y ahí creo que está qué
paciente puede entrar y qué paciente no puede entrar, pero sabés que si habría un lugar
de cuestionar, a mí me parece que todo paciente puede entrar a un grupo, según cuál sea
el grupo. Me parece que esto es algo nuevo de mi decir porque si yo lo pienso ese
paciente viene de un grupo de familia. Yo pienso un depresivo por qué no puede entrar a
un grupo, según cuál sea el grupo, la característica del grupo. Esto es algo totalmente
nuevo. Porque ese paciente está siendo depresivo dentro de un grupo. Me parece algo
para investigar y para estudiarlo. Yo pienso que el grupo, es algo que he hablado con
Claudio Deschamps, que él me dice, mirá, yo le cuestiono cómo puede ser que los
terapeutas sistémicos no trabajemos o haya pocos terapeutas sistémicos que trabajen en
grupo, trabajan más en familia, en individual y en pareja, y él me dice, sí claro, tenés
razón, y me halaga diciendo que yo soy uno de los pocos o que él conoce. Yo pienso
ahora, con ustedes hablando, que el paciente depresivo, para llamar un paciente
depresivo según Usandivaras no podría entrar a un grupo, pero él se desprende de un
grupo, de una familia. Yo lo puedo pensar que el paciente es un emergente social (del
decir de Pichon), un emergente de ese grupo, habría que ver si yo lo ingreso en otro
grupo a ver qué pasa; habría que hacer una lectura más importante a ver de qué tipo de
grupo, porque por ahí es un grupo… no sé qué características tendría que tener el grupo,
pero por ahí es un grupo contenedor, un grupo que empuja, un grupo que va a adelante.
Luego, Horacio dijo que lo hecho hasta ahora habría que acomodarlo para hacer la
introducción y el capítulo uno, el segundo capítulo serían las razones y el tercer capítulo
estaría hablando de los diferentes encuadres terapéuticos.

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