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Dibujo proyectivo de la figura humana

Sidney Levy
La profesión del psicólogo se puede definir como el arte de derivar conclusiones
suficientes a partir de premisas insuficientes. La interpretación de los dibujos
proyectivos de la figura humana no tiene suficiente validación experimental. Pocas
veces permite una información inequívoca, lo que es igualmente cierto para cualquier
técnica psicológica.

Sin embargo, la utilización de la figura humana puede constituir una fuente de


información y compresión fructífera, económica y profunda de la personalidad. En las
palabras de Freud, “el arte se ha convertido, después de los sueños, en la vía regia para
llegar a las profundidades”. Al igual que en los sueños, se debe tomar en cuenta que un
símbolo puede tener un gran número de significados distintos según el campo o matriz
organizacional que lo produce. Además, todo dibujo, síntoma o fantasía tiene una
historia de la cual surgieron.

Al trabajar con pruebas gráficas, específicamente el dibujo de la figura humana,


se tienen ciertos supuestos a la base, entre los que destacan que: los dibujos están
determinados por factores psicodinámicos nucleares de la personalidad; esta
nuclearidad surge como resultado del concepto de “imagen corporal”, ya que cada uno
de nosotros posee en su aparato psíquico una imagen de sí mismo. Dicha imagen se
basa en convenciones, sensaciones y estructuras corporales, y en la traslación
simbólica de actitudes en características corporales; y que el entrenamiento artístico
no enmascara los aspectos caractereológicos, sino que se combina con ellos.

La técnica

El procedimiento básico consiste en entregar al examinado -quien debe estar


ubicado frente al escritorio-, un lápiz y papel en blanco de un tamaño aproximado de
21x28 cm. Lo ideal es lograr que el examinado asuma su estado de relajación habitual
de modo que sea posible suponer que cualquier tensión psíquica es endógena y no
impuesta por la situación física externa.

Consigna: “Por favor dibuje una persona”, y frente a preguntas referidas al


dibujo se debe responder: “Dibuje lo que prefiera, del modo que prefiera”. No debe
darse ninguna otra consigna específica. Si el examinado dibuja una figura incompleta,
se le pide que tome otra hoja y dibuje una completa. Una figura que incluya la mayor
parte de las cuatro áreas principales del cuerpo (cabeza, torso, brazos y piernas), puede
considerarse completa. Si cualquiera de estas cuatro áreas está completamente
omitida, la figura debe considerarse incompleta. Por otro lado, si el examinado hace
apenas un esbozo o hace una figura de palotes, se le pedirá que tome una hoja
adicional y dibuje una persona; pero en este caso no se aceptarán ni estereotipos, ni
esbozos (según el caso), y deben repetirse las consignas hasta que resulte un dibujo
satisfactorio de la figura humana.

Luego del dibujo satisfactorio de figura humana, se deberá decir “Esta es una
figura masculina; por favor dibuje ahora una femenina” y visceversa.

Conducta

La conducta del examinado puede describirse en relación con sus aspectos


verbales, motores y de orientación. Importancia de la observación, ya que se lo
enfrenta con una situación de algún modo inestructurada.

Análisis del dibujo

Secuencia de la figura: se debe tener en cuenta que la gran mayoría de los


individuos dibujan primero figuras de su propio sexo y que la incidencia de
desviaciones de esta regla es mayor entre los sujetos que solicitan o requieren
tratamiento psicoterapéutico. Es posible que un grupo de los individuos que primero
dibujan a la persona del sexo opuesto sean homosexuales, pero ésta no es una relación
directa. También puede darse por confusión de identidad sexual, dependencia de
padre del sexo opuesto o fijación a él, regresión a un estadio de narcisismo primario en
el que se es “uno con la madre”, entre otras razones. También frente a indecisión, por
ejemplo por preguntas como “¿Qué sexo dibujo primero?”, se debe considerar la
posibilidad de confusión respecto al rol sexual.

Descripción de figuras: en los comentarios descriptivos (verbalizaciones en


relación a los dibujos) es posible captar aspectos aclaratorios. Los dibujos realmente
varían en sus aspectos expresivos (actitudes y tono emocional), por lo que el
reconocimiento y la formulación consciente de estas diferencias facilitan la
interpretación posterior.

Comparación de figuras (femenina y masculina): el modo particular de


diferenciarlas es elegido, consciente o inconscientemente por el individuo, y por lo
general esa elección resulta valiosa como información con respecto a sus actitudes
psicosexuales.

Tamaño: la relación entre el tamaño del dibujo y el espacio gráfico disponible


puede vincularse con la relación dinámica entre el individuo y su ambiente, o entre el
individuo y las figuras parentales. El tamaño promedio de una figura completa es,
aproximadamente, de 18 cm, o dos tercios del espacio disponible. Pero más
importante que el tamaño medido es la impresión que trasmite la relación entre la
figura y el espacio que la circunda, y entre las figuras.
**Ley de concreción desplazada: un objeto o acto que posee una o más
características de otro objeto o acto, puede representarlo. Ej: yo-yo representa a
deseos masturbatorios en un dibujo.

Movimiento: casi todos los dibujos de figuras humanas sugieren algún tipo de
tensión kinestésica que varía dese la rigidez hasta la extrema movilidad. Por lo general,
los dibujos que sugieren mucha actividad son obras de individuos que sienten fuertes
impulsos hacia la actividad motora. Por otro lado, los dibujos que dan una impresión de
extrema rigidez por lo general corresponden a individuos con conflictos graves, frente a
los cuales mantienen un control rígido. Si las figuras son de tipo mecánico, sin
movimiento alguno, se debe estar alerta para detectar otros signos de
despersonalización y de psicosis. Otras veces se encuentran dibujos de figuras sentadas
o reclinadas, que expresan bajo nivel energético, falta de impulso o agotamiento
emocional.

Distorsiones y omisiones: los conflictos del examinado pueden relacionarse a


aquellas partes que son omitidas u omitidas. Tanto las partes borradas como las más
marcada.

- Región de la cabeza: por lo general es lo primero que se dibuja. El concepto


de yo de la mayoría de los individuos está centrado en la cabeza y el rostro.

 Cabeza grande: pedante, aspiraciones intelectuales, síntomas somáticos


relacionados a la cabeza, o bien introspectivo, o que huya a la fantasía como recurso
compensatorio (esto último especialmente si solo la cabeza está dibujada con
claridad en relación a toda la figura).

 Pelo: narcisistas y homosexuales dan importancia al cabello. La barba o bigote está


ligado a una búsqueda compensatoria de virilidad.

 Boca: si es una sola línea refiere a agresión a nivel verbal. Oval, abierta o carnosa
refiere a lo oral- erótico y dependiente.

 Ojos: si son grandes y los de la figura masculina tienen pestañas es casi seguro que
se trata de un paciente homosexual.

 Nariz: puede representar estereotipo social y también como un símbolo fálico. Si es


muy larga, puede hablar de impotencia sexual. Si es ganchuda o ancha puede estar
expresando rechazo y desprecio.

 Mentón: se relaciona a la fuerza y la determinación. Si está exagerado se puede


relacionar a sentimientos compensatorios de la debilidad y la indecisión.
 Cuello: se relaciona con el vínculo entre el control intelectual y los impulsos del ello.
Un cuello largo puede revelar dificultades para controlar los impulsos instintivos,
como también de síntomas somáticos en dicha área y sujetos esquizoides.

- Brazos y manos: son las partes del cuerpo humano que “hacen cosas”,
establecen contacto, castigan o defienden; también se relacionan a la
manipulación. Los brazos pegados al cuerpo y con las manos en los bolsillos
denotan falta de tensión muscular y pasividad del yo. Si las manos se
encuentran ocultas, el examinado manifiesta dificultades de contacto o
sentimientos de culpa en relación con actividades manipulatorias
(masturbación), al igual que el sombreado excesivo de las manos, que se
relacionará a ansiedad de contacto o de manipulación. Puños cerrados
hablan de agresión reprimida. Brazos y manos largas revelan necesidad de
figura materna protectora. Si se extienden fuera del cuerpo, se relaciona a
agresividad hacia el exterior.

- Otras partes del cuerpo: si se dibujan primeros los pies o piernas, y se les
presta mayor atención, es posible que se esté expresando desaliento o
depresión. Pechos grandes y con cuidado, hablan de dependencia oral.
Exageración de hombros y de otros indicadores de masculinidad en la figura
masculina pueden indicar la propia inseguridad con respecto a la
masculinidad.

- Vestimenta: figuras desnudas y exhibiendo genitales, se relacionan a


rebelión contra la sociedad (figuras parentales) o conciencia de los
conflictos sexuales. Los individuos voyeurístas suelen dibujar figuras
desnudas glorificadas. Si es una figura desnuda y hecha con cuidado, se
puede hablar de narcisismo corporal, en cambio si está cuidadosamente
vestida puede ser narcisismo social. Ambas formas de narcisismo se
encuentran en sujetos infantiles y egocéntricos. La importancia excesiva a
los botones es un indicador de personalidades dependientes e infantiles.

Grafología

La presión del trazo se vincula con el nivel energético que se tiene, ya sea
por razones físicas como psíquicas. En cuanto a la dirección de los trazos,
cuando se dibuja de derecha a izquierda se relaciona con la introversión y el
retraimiento; y de izquierda a derecha revela tendencias de extraversión. Si
se dibujan payazos, personajes de historietas o figuras ridículas se está
expresando autodesdén y autohostilidad. Esto suele encontrarse en
adolescentes que se sienten rechazados o inadaptados. Cuando se dibujan
cercos o formas que apoyan la figura, se da cuenta de necesidad de apoyo o
auxilio.
En relación a la personalidad, a los individuos compulsivos se los reconoce
con facilidad, ya que son incapaces de terminar sus dibujos y vuelven
repetidamente sobre las distintas áreas, agregándoles cada vez más
detalles. Los pacientes histéricos, impulsivos e inestables hacen dibujos en
los que mediante la falta de precisión y de uniformidad en la realización
ponen de manifiesto las características de su personalidad.