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Resumen de texto “Las consecuencias económicas de la Revolución en el Rio de la Plata”,

de Roberto Schmit
Las principales consecuencias inmediatas y en el mediano plazo de la Revolución fueron la
fragmentación territorial, la lenta desarticulación de los circuitos mercantiles tardo-
coloniales y la presencia de nuevas orientaciones económicas en las regiones, la
emergencia de nuevas prácticas mercantiles, la presencia de una alta incertidumbre
institucional, la escasez de metálico, la emergencia de diversos tipos de monedas y el
creciente peso del déficit fiscal de los nuevos Estados.
Para analizar la zona del Rio de la Plata, es importante entender la importancia que
significo la desintegración territorial del antiguo virreinato, al igual que la alteración de los
vínculos mercantiles y la persistencia de constantes ciclos de guerras.
Con la conformación de los nuevos Estados independientes surgió una nueva autonomía
fiscal y una multiplicidad de nuevos intereses en las políticas económicas, que desde
entonces operaron dentro de las coyunturas interregionales, pero sujetas a las políticas
locales.
La Revolución no cambia necesariamente la naturaleza general de la inserción de la región
rioplatense en la economía internacional, ya que si bien hubo un cambio significativo de
prácticas de relación con el mercado a través del librecambio, el Rio de la Plata siguió
siendo siempre una plaza importadora o re-exportadora para un amplio mercado interior
de manufacturas europeas y de exportación de bienes primarios y metálico. Es decir, la
racionalidad de los negocios, para resultar rentables continuo siendo un ida y vuelta entre
los puertos y mercados interiores, dentro de los cuales siguieron siendo zonas de vital
importancia los focos mineros.
Sin embargo no todas las regiones vivieron situaciones similares luego de la Revolución.
Las guerras de independencia y los cambios mercantiles sucedidos en el Litoral del
Atlántico y del Pacifico, modificaron las relaciones que habían existido entre el eje
comercial del Rio de la Plata y el Alto Perú. Desde entonces se fueron implementando las
relaciones con variados mercados ultramarinos de un conjunto de economías que se iban
conectando con más fuerza dentro del nuevo esquema exportador e importador que
dominaban los puertos de Buenos Aires y Valparaíso.
Las provincias del actual territorio argentino luego de la Revolución tuvieron por lo menos
hasta las décadas de 1870 y 1880 una orientación mercantil múltiple, en el que convivían
economías más conectadas, a través de Buenos Aires, con el mercado atlántico, con otras
constituidas fundamentalmente por una multiplicidad de mercados locales y regionales
más modestos que vinculaban los puertos del Pacifico con las plazas bolivianas y con las
regiones de Cuyo y el Noroeste.
Las novedades posrevolucionaras habrían afectado sobre todo al circuito colonial largo y
ligado al pulso mercantil ultramarino que relacionaba funcionalmente a Buenos Aires y el
Alto Perú. Ello es claro sobre todo en las exportaciones.
También la Revolución y las guerras de independencia despojaron al Rio de la Plata de los
recursos fiscales que ofrecía regularmente el Situado de la plata altoperuana. A partir de
entonces se abrió una cuestión crucial para estos territorios, sobre cuales recursos se
debían sentar las nuevas bases de las finanzas públicas.
Las cuentas públicas de la década de 1810 muestran que en medio de las guerras de
independencia se produjo por una parte una pérdida de recursos provenientes de Potosí,
mientras por otra la dinámica revolucionaria originaba gastos crecientes. En este contexto
la aduana se fue convirtiendo en el principal proveedor de recursos, proporcionando
46,4% de los ingresos obtenidos entre 1810 y 1815.
A partir de 1820, con la conformación de los Estados provinciales y el fin de las luchas de
independencia, la política fiscal fue tomando un rumbo más definido con la promulgación
de nuevas leyes y prácticas de recaudación impositiva y arancelaria. Se acentuó la
tendencia iniciada con la Revolución de sustraer los ingresos sobre la base de los recursos
que proporcionaba el comercio, es decir que la base fiscal estuvo siempre en las rentas
indirectas vinculadas al comercio y a los índices de consumo de bienes. De este modo
quedo establecida la relación estrecha entre la evolución de la actividad mercantil y el
nivel de ingreso fiscal. Bajo estas características, en el un contexto de ventajas mercantiles
que tenia Buenos Aires, por el rol de su puerto, marco una gran diferencia entre los
privilegios y capacidad de disponibilidad de recursos entre los porteños y las demás
provincias rioplatenses.
La Revolución en el Rio de la Plata dio por tierra con la orientación mercantilista del
comercio colonial, impulso la fragmentación territorial del dominio español y la
consecuente desarticulación del sistema fiscal y monetario existen durante el virreinato.
La resultante de aquellas cuestiones fueron las múltiples orientaciones económicas y
mercantiles, la autonomía fiscal y la aparición de diversas monedas en distintas regiones.
Si bien la naturaleza del proceso está inscripta dentro de la coyuntura general de la
económica atlántica, las transformaciones económicas “republicanas” inicialmente
estuvieron marcadas por los incentivos dados por la eliminación del mercantilismo en la
organización interna del comercio, con la baja de los fletes y también por la fragilidad
fiscal y el desorden monetario resultante de la imposibilidad de restablecer una única
autoridad legítima de soberanía dentro del territorio.
Los beneficios económicos de las décadas posrevolucionarias no tuvieron una distribución
equivalente. La fragmentación fiscal y la diversidad monetaria constituyeron obstáculos
enormes que se sumaron a los que ya imponían los altos costos del transporte terrestre.
Esta cuestión fue primordial sobre el alcance de las actividades productivas de cada región
y la distribución del ingreso fue determinante en la nueva especialización productiva de
cada región. Así mismo, la acumulación de deudas en cada una de las provincias fue
delineando una progresiva desigualdad o asimetría en la capacidad de financiar la
instalación de aparatos administrativos y gubernamentales necesarios para sostener el
orden.
Los desequilibrios comerciales entre las provincias y el puerto no solo tuvieron
consecuencias estructurales en el largo plazo respecto de las diferentes tasas de
crecimiento de la población y de la producción, sino que llegaron a afectar el equilibrio
político del Rio de la Plata.