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TEORÍA DEL ESTADO

Quijada, Rodolfo
(C.I.: 5083706)
Universidad Central de Venezuela
Especialización en Derecho Constitucional
Abril 2018

EXTRACTO: La materia elegida para ser tratada en esta corta investigación y la forma
adoptada sólo aspira a dar una idea general sobre la cuestión, y particularmente, a exponer
en forma breve y sumaria las xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

PALABRAS CLAVE:
DEL ESTADO COMO OBJETO DE CONOCIMIENTO

La primera pregunta que uno se haría, para iniciar una investigación sobre este tema
es: esto que nosotros entendemos, representamos, denominamos como Estado —para hacer
referencia a esa realidad compleja, a la que finalmente asignamos un nombre— ¿ha existido
siempre? De no ser así, ¿cómo, cuándo, dónde y por qué se originó el Estado? o el Estado
(en general) ¿es producto de una exigencia de la naturaleza humana o creación de la libre
voluntad de los individuos?. Para Mario de la Cueva1:

“…Los maestros de los siglos XVI a XVIII: Nicolas M;aquiavelo, Juan Bodino, los
utopistas Tomás Moro, Tomaso Campanella, Francisco Bacon de Verulamio y Jacobo
Harrington, Tomas Hobbes, Jacobo Benigno Bossuet, John Locke y Carlos Luis de
Secondat, Barón de la Bréde et de Montesquieu, entre otros muchos, hicieron ciencia
política, más no teoría del estado, porque éste no se presentó a los hombres de aquellos
tiempos como un objeto propio de estudio…”

Al respecto Hermann Heller2 comenta que:


“… la especial constitución del objeto de conocimiento que ello supone, según la cual todo
objeto, no sólo el lógico-matemático sino también el histórico, es producido por el sujeto
de conocimiento, tiene que admitir la existencia de un ser de ficción que interroga y
conoce estando situado fuera de la realidad social; no puede utilizar el hombre vivo y real
y real, que es el único que existe y que, aunque cultive la Teoría del Estado, se halle
siempre inserto en esta concreta realidad estatal gracias a la cual se ha formado y a la que,
a su vez, ayuda a formar, en cuanto existe en y con ella y a la que encuentra siempre en sí,
con placer o con desagrado, como buena o mala, aquietadora o cuestionable. Todo
conocimiento sobre el Estado tiene que partir del supuesto de que la vida estatal incluye
siempre al que investiga: éste pertenece a ella de un modo existencial y no puede nunca
abandonarla. No es el estado un objeto extraño al sujeto que interroga, algo que,
espacialmente, se halle frente a él; por el contrario, lo que constituye la esencia de tal
relación es la identidad dialéctica de sujeto y objeto…”

Por su parte Skinner3 plantea que al trazar la genealogía de un concepto, se develan


los diferentes modos en que puede haber sido usado en el pasado y por lo tanto “…nos
equipamos con un medio para pensar en forma crítica sobre cómo se entiende ese concepto
en el presente…”.
Es decir, estudiar la realidad estatal no supone que se tome como una realidad
independiente y contenida en sí. Estudiar el Estado es ubicarlo en sus múltiples
dimensiones y fines (económico, político, jurídico, histórico, sociológico o filosófico), lo

1
Cueva, Mario de la. La idea del Estado/Mario de la Cueva—5ª ed. -- México : FCE, UNAM, 1996, pág. 61
2
Hermann Heller, Teoría del Estado. FCE, México,2002, págs. 47-48
3 Skinner, Quentin, https://www.cepchile.cl/una-genealogia-del-estado-moderno/cep/.../095237.html Una genealogía del Estado
moderno, Estudios Públicos, 118 (otoño 2010).
cual abarca una gran variedad de perspectivas que el sujeto cognoscente que lo estudia
puede destacar.
Visto de esta manera, se pregunta entonces: ¿Cómo surgió el Estado?, ¿Cuáles
fueron los factores que dieron origen a su formación? ¿Qué clase de realidad es esa tan
curiosa y extraña que por un lado no aparece por ningún parte en el mundo físico sensible,
y por otro tiene tan variados, complejas e importantes manifestaciones? Si se parte de un
dato objetivo: efectivamente, el Estado existe, entonces aparece como una realidad que
recibe una denominación de parte nuestra. Realidad difusa, vaga, realidad que se acerca a
nosotros en tan múltiples formas y que llega a crear una verdadera “atmósfera” en la que
respiramos y vivimos; cuando nos referimos a él no aludimos a un objeto concreto en el
mundo físico o biológico perceptible a nuestros sentidos que corresponda a la realidad del
Estado sino a un complejo organizacional, rector de nuestras vidas y que, pese a carecer de
una corporeidad palpable, produce una serie de manifestaciones exteriores de ese ser que
nos dan a conocer su existencia y las cuales son desde luego de tipo social, que se dan en la
convivencia humana, que nos permiten adjudicarle un nombre, que es precisamente el de
Estado.
Pero si queremos complejizar la investigación: ¿por qué las sociedades
transformaron su organización hasta llegar al Estado? ¿por qué no todas cambiaron al
mismo ritmo, con la misma velocidad? ¿por qué mientras la Europa renacentista tenía la
capacidad de cruzar los mares, los indígenas americanos se encontraban en una etapa
distinta de desarrollo? ¿por qué todavía a principios de este siglo había en los desiertos
australianos o en regiones africanas, grupos que parecían no haber pasado el primer grado
de organización política, mientras el Occidente avanzado empezaba a descubrir métodos
destructivos eficientes? ¿Cuál fue, en fin, la razón que motivó el paso de un estadio a otro
y, eventualmente la transformación de la sociedad llamada sin Estado, en Estado como
forma de organización política?
Visto de esta manera, del Estado podemos tener diversas clases de conocimientos, y
va a depender desde la posición que adoptemos para captar o aprehender intelectualmente
esa realidad estatal que se presenta a ser conocida (¿o construida?) desde lo empírico hasta
las claridades filosóficas, por lo que el autor Basave Fernández4 establece que del Estado se

4
Basave Fernández del Val/e, Agustín Teoría del Estado: fundamentos de filosofía política. .México: Trillas, 2002, pag. 18
debe tener un conocimiento vulgar, un conocimiento científico y un conocimiento
filosófico. La realidad estatal se presta a ser conocida,
“…partiendo de una antroposofía metafísica. Una vez expuestas las grandes
directrices de la antroposofía, se puede comprender la conexión social íntegra, en la cual,
al desenvolverse todo nuestro ser, se realiza también su dimensión política. Como
formación natural humana, el Estado es un ente de cultura. En él podemos descubrir
"trazas inequívocas de la actividad teleológica del hombre". En efecto, el cultivo de un
interés común con un acento de valor, sitúa al Estado dentro del campo de la cultura. En
este sentido, la realidad política está esencialmente cargada e impregnada del espírítu
humano…”

Pasando luego este mismo autor a plantear las interrogantes siguientes5:

¿Es que se puede meditar acerca del ser, del haber y del hacer del Estado -preguntamos
nosotros- sin pasar por la filosofía? ¿Qué es el Estado? ¿Qué tipo de realidad tiene?
¿Cuáles son sus elementos constitutivos y sus características esenciales? ¿Cuál es el origen
y cuál es el fin de la agrupación política suprema? ¿Cómo se justifica la existencia del
Estado? ¿Qué relaciones guarda con la familia y los demás grupos sociales? ¿Cuáles son
sus funciones? ¿Qué tipos de saber se pueden dar sobre el Estado? ¿Son legítimas todas las
formas de gobiemo? ¿Hay una forma ideal de aplicación universal? ¿Qué relaciones
median entre Estado y persona? ¿Es la persona para el Estado o es el Estado para la
persona? ¿Cómo armonizar la autoridad con la libertad? ¿Cuál es el método idóneo para
abordar la teoría del Estado?

Concluyendo este mismo autor que El Estado no es creación artificiosa, sino una
institución natural que los hombres tienden a reconocer, cuyas raíces ontológicas se
encuentran enterradas en la dimensión social del hombre y que sólo una filosofía del Estado
presupone una filosofía del hombre puede dar razón de estos problemas, desentrañar su
logos y revelar su racionalidad, para hacer de la realidad política un orden humano.
Por otro lado para llegar al conocimiento científico del Estado, el profesor español
Adolfo Posada6 dice en su Derecho Político:
"La calidad científica surge en la política y se constituye su ciencia desde el
momento en que el conocimiento del Estado alcanza los caracteres de científico,
o sea, cuando se trata de un conocimiento reflexivo, objetivo, metódico y
sistemático mediante un esfuerzo encaminado a realizar la interpretación racional
de los fenómenos políticos".
Sin embargo al pasar del simple conocimiento vulgar al conocimiento científico del
Estado, González Uribe7 tropieza con los siguientes problemas, que nosotros nos
permitimos sintetizar:
a) El de la naturaleza del Estado, que se plantea por medio de la pregunta: qué es el
Estado? Se trata de averiguar cuáles son los elementos reales que entran en su

5
Ibidem; pag. 19
6
Posada, Adolfo; Tratado de derecho político, Volume 1, Madrid 1923
7
González Uribe, Héctor; Teoría Política, 10ª ed., Editorial Porrúa, México, 1996
composición, cuáles son las características esenciales y accidentales que configuran
su ser.
b) El de la organización y funcionamiento del Estado, que corresponde a la pregunta:
¿cómo es el Estado? Se trata de precisar su estructura fundamental y las actividades
que desarrolla.
e) El de los fines del Estado, que se expresa por medio de la pregunta: para qué existe
el Estado?
d) El de la función social del Estado, que se plantea por medio de la pregunta: por qué
existe el Estado?
e) El de la justificación del Estado, que se concreta en la pregunta: por qué debe
existir el Estado? Se trata de los motivos de orden jurídico y moral, por los que el
Estado puede obligar a los hombres a obedecer sus mandatos ya vencer sus
resistencias, aún internas.
Visto lo anterior y según Porrúa Pérez8, los cinco temas anteriores son los pivotes
fundamentales en que ha de basarse la construcción de la Teoría del Estado, y en torno de
ellos surgen otros temas accesorios; pero la resolución de los cinco primeros es ineludible
para llegar a un conocimiento científico del Estado.
Sin embargo, el nombre de Estado es polisémico y pluricausal tal como lo ilustra
Zippelius9 en el prólogo de su Teoría General del Estado:
"La Ciencia del Estado no puede ofrecer un sistema simple y coherente, a partir
del cual se logre dar respuesta correcta, de una vez y para siempre, a todas las cuestiones
que conciernen a la comunidad política. No es posible reducir anticipadamente la
complejidad de lo concreto a un principio o un hecho fundamental…"

De lo anterior se desprende que no existe un significado único de Estado, sino que


son varios y se encuentran interrelacionados unos con otros, tal como lo señala Gerardo
Ávalos Tenorio10, para quien el Estado designa los hechos mostrado en la Figura N°
1:

8
Porrùa Pèrez, Francisco; TEORIA DEL ESTADO - Teorìa Polìtica-, EDITORIAL PORRÚA. S. A. DE C. V.-2, 2005
9 Zippelius, Reinhold: Teoría General del Estado Editorial Porrúa México 2009
10
Gerardo Ávalos Tenorio y María Dolores París; Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, División
de Ciencias Sociales y Humanidades, 1996
Evoca sistemáticamente
un conjunto de procesos y
fenómenos

Es un tipo de comunidad política


No es una cosa pero se semejante pero no igual a otras,
como la polis, la civitas, el reino o la
manifiesta en un conjunto
de cosas
ESTADO res publica; comparte con ellas
ciertos rasgos comunes, pero se
distingue de otras esencias

Es un proceso de constitución de re-unidad de


seres humanos, proceso que se desdobla en y se
forma por diversos elementos: i) una
conformación de mando; ii) un gobierno; iii) un
aparato de ejercicio de mando; iv) un conjunto de
ideas, prácticas y actitudes que reproducen -no
pocas veces de manera directa y otras como
condiciones de posibilidad— en el mundo de la
vida cotidiana los resortes íntimos del Estado,
como la obediencia, el poder, la autoridad,
etcétera;

Figura N° 1:
Hechos designados por la palabra Estado
(Fuente: Elaboración propia a partir de Ávalos Tenorio)

Maquiavelo utiliza la palabra Estado (stato) para designar la influencia o autoridad


de una persona o un grupo, que ejercen un poderío político efectivo dentro de una
organización social. Sin embargo, de acuerdo con Viroli11, de la lectura de Tutte le opere12
se pueden concretar cuatro significados precisos en los que Maquiavelo usa el término
stato, tal como se observa en la figura N° 2.

11 Viroli, Maurizio, Machiavelli (Founders of Modern Political and Social Thought) 1st Edition, Oxford University Press
1998, pag. 192
12 Maquiavelo, N., “Ai Palleschi. Notate bene questo scripto”, pp 16-17
•"...perchè a me non pare che
cosa alcuna, di che si truovi in
•"...et vedrete colpa Piero Soderini, possa dare
come e' non gli reputatione ad questo stato
muove el fare apresso al popolo, perchè di
bene ad questo En el sentido En el sentido quelle medesime cose, di che
stato..." de comunidad de régimen potessi essere incolpato Piero,
política político sempre questo stato ne sarà o
incolpato o sospecto..."

En el sentido En el sentido
de poder de poder
político señorial o del
•"...Però di nuovo dico che trovare
príncipe
e difecti di Piero non dà
•"... stare uniti reputatione ad lo stato de' Medici,
con lo stato... ma ad particulari cittadini..."

Figura N° 2
Significados en los que Maquiavelo usa el término stato
(Fuente: elaboración propia a partir de Viroli)
Visto de esta manera, para el momento en que nos encontramos con El Príncipe de
Maquiavelo, de 1513, la cuestión de lo que los gobernantes deberían hacer para mantener
su posición política había llegado a ser el tema principal del debate y además se expone el
vivere civile como una nueva y original forma de organización política caracterizado por la
soberanía de la colectividad social, tal como abre el primer capítulo de El príncipe13:
“Cuántos Estados, cuántas dominaciones ejercieron y ejercen todavía una autoridad
soberana sobre los hombres, fueron y son Repúblicas o principados.”

Entendiéndose por soberanía el poder supremo originario y jurídicamente


independiente, el supremo y originario poder de mandar, o al decir de Bodino14: “… La
soberanía es el poder absoluto y perpetuo de una república…”
Los consejos de Maquiavelo15 están casi enteramente dirigidos a los nuevos
príncipes que quieren mantenere lo stato, conservar sus posiciones en los territorios que
hubieran podido heredar o adquirir.
Según el escritor Mario de la Cueva16 en el pensamiento del florentino, la palabra
estado devino un término genérico que:
13 Maquiavelo, Nicolás, El Príncipe; Buenos Aires : Sopena, 1960 , pp. 33
14 Bodin, Jean; Los seis libros de la República, © Editorial TECNOS, S.A., 1997, p. 47
15
Ver Maquiavelo 1960, pp. 16, 19, 22, 25-6, 27, 28, 35 [corresponden a los capítulos II: "De los principados hereditarios", III: "De los
principados mixtos", IV: "Por qué razón el reino de Darío, que fue ocupado por Alejandro, no se rebeló contra sus sucesores después que
Alejandro murió", V: "De qué modo deben gobernarse las ciudades o los principados que antes de ser ocupados vivían con sus leyes" y
VII: "De los principados nuevos que se adquieren con armas y fortunas de otros"
“…comprendía dos especies: república o principado, dos formas de gobierno, esto es, dos
maneras de gobernar a los pueblos. Pero nunca se le ocurrió al historiador de Florencia
decir que la república o el principado tuviera una existencia transcendente a los hombres o
fuera un ente real o fingido o abstracto…”

Pero de acuerdo con Skinner17, lo que se produjo fue un deslizamiento lingüístico


leve, pero el cambio conceptual fue fundamental: en vez de concentrarse en la necesidad de
los gobernantes de mantener su propio estatus o estado, los teóricos del derecho
comenzaron a hablar de su obligación de mantener los estados sobre los que gobernaban, y
en este punto se entiende que la realidad del Estado moderno debe considerarse como una
forma de ordenamiento tan diferente de los ordenamientos anteriores que ya no puede ser
llamado con los nombres antiguos18.
El autor Mario de la Cueva19, tomando como referencia a Jacob Burckhardt también
afirma que:
“… “ El Estado moderno nació en Florencia como una obra de arte escribió Jacob
Burckhardt en el hermoso libro que lleva por título: Di Kultur der Renaissance in Italien.
Nació con el despertar de la idea de la res publica, quiere decir, cuando el problema de
Florencia dejó de ser la cosa del rey o príncipe y devino la cosa de todo el pueblo.
<<Florencia>>, añadió el historiador suizo, “merece el nombre estado moderno, porque
ahí se iniciaron la más alta conciencia política y la mayor riqueza en formas de
desarrollo”…”

Sin embargo, para García-Pelayo20 era imposible formular de una manera más
rotunda la primacía del momento del poder del príncipe y la degradación del pueblo a pura
cosa, ya que:
“… la cosificación del pueblo, su calidad de materia amorfa incapaz de darse orden por sí
misma, llevaban a concebir la ordenación política como algo «artificial», dando lugar a lo
que fue designado por Burckhardt como «arte de Estado». Y así tenía que ser ya que la
convivencia social no crecía orgánicamente —como pensaba el aristotelismo— puesto
que, como mostraba la experiencia histórica, el hombre no es sociable, sino, por el
contrario, insociable corrompido y perezoso, de modo que sólo la necesidad le obliga a
vivir en orden y a trabajar: por consiguiente, si el vivero civile no se producía
espontáneamente, preciso era crearlo artificial y mecánicamente, preciso era que el arte
creara lo no dado por la naturaleza, aunque teniendo en cuenta cómo las cosas son por
naturaleza.

Es decir, este arte significó un mero agregado mecánico de individuos en relaciones


causales entre cosas que ninguna voluntad podría romper y, “… estaba en la lógica

16
De la Cueva Mario , ob. cit. Pág. 43
17
Skinner, Quentin Visions of Politics, Cambridge. 2002 Vol. 2, pp. 382-387
18
Bobbio, Norberto, Estado, gobierno y sociedad, Buenos Aires, FCE, 2001, p. 83.
19
De la Cueva, Mario ob. cit pág. 45
20
García-Pelayo, M., Sobre las razones históricas de la razón de Estado, Obras Completas, vol. 11, Madrid, Centro de Estudios
Constitucionales, 1991, pp. 1184-1187
histórica de las cosas que se le tratara con esquemas mecánicos y que el Estado se
constituyera un <<ingenio>>…”
En este sentido, Maquiavelo se consideró ser un experto sobre lo que él denominó
“arte dell stato”, tal como se aprecia en la correspondencia21 enviada a Francisco Vettori en
fecha 9 de abril de 1513:

“…Si ha llegado a hastiaros el discurrir las cosas por ver que muchas veces
suceden los casos fuera de los discursos y conceptos que se hacen, tenéis razón,
porque lo mismo me ha ocurrido a mí. Sin embargo, si pudiera hablaros no podría
evitar llenaros la cabeza de castillejos, porque la fortuna ha hecho que, como no
sé discurrir ni del arte de la seda ni del arte de la lana, ni de las ganancias ni de las
pérdidas, me toca razonar del estado, y necesariamente tengo que hacer voto de
quedarme callado o hablar de eso…”

Pocos meses más tarde, en la famosa carta22 del 10 de diciembre de 1513


Maquiavelo deja claro su aprendizaje en el arte, al escribir que si Medici lee El Príncipe:
“…y por esta cosa, después de leerla, se vería que los 15 años que dediqué al
estudio del arte del Estado no los pasé durmiendo ni jugando; y a cualquiera
debería resultarle agradable servirse de alguien que a expensas de otros estuviera
lleno de experiencia..,”

Para Norberto Bobbio23 el problema del nombre “Estado” no sería tan importante si

“…la introducción del nuevo término en los umbrales de la época moderna no hubiere
dado ocasión para sostener que no solamente corresponde a una necesidad de claridad
terminológica sino que resolvió la exigencia de encontrar un nombre nuevo para una
realidad nueva: la realidad del Estado precisamente moderno que debe considerarse como
una forma de ordenamiento tan diferente de los ordenamientos anteriores que ya no puede
ser llamado con los nombres antiguos. Efectivamente, en una opinión muy difundida y
sostenida con autoridad por los historiadores, juristas y escritores políticos que con
Maquiavelo no únicamente se inicia el éxito de una palabra sino la reflexión de una
realidad desconocida para los escritores antiguos, y de la cual la nueva palabra es un
ejemplo, de manera que sería oportuno hablar de ‘Estado’ únicamente para las
formaciones políticas que nacen de la crisis de la sociedad medieval, y no para los
ordenamientos anteriores.
Dicho de otro modo: el término ‘Estado’ debería usarse con cuidado para las
organizaciones políticas que existieron antes del ordenamiento que de hecho fue llamado
por primera vez ‘Estado’; el nombre nuevo no es más que el símbolo de una cosa
nueva…”

Visto todo lo anterior, el cambio radical que se produce en el concepto de Estado lo


ilustra claramente Pastor Pérez24

21
Mastrangelo, Stella; Nicolás Maquiavelo Epistolario 1512-1527, 1990, Fondo de Cultura Económica. , pp 69
22
Ibidem, pp 115
23
Norberto Bobbio. Estado, gobierno y sociedad. Fondo de Cultura Económica, México,1994
24 Pastor Pérez, Miguel Antonio; La episteme política y sus dimensiones culturales desde la perspectiva metodológica de

la ciencia moderna en Nicolás Maquiavelo, Tesis Doctoral, 1993 (www. fondosdigitales.us.es › Tesis Doctorales)
Visto todo lo anterior se puede en principio concluir que el significado principal de
la intención del concepto Estado, es el de la organización del poder político en una sociedad
y, en consonancia con Bobbio25, dicha organización se construye a partir del monopolio de
la violencia, lo cual se manifiesta en el uso de la fuerza (para ejercer el dominio del
hombre sobre el hombre) para establecer la base sobre la cual se desenvolverá el
ordenamiento político-jurídico de una sociedad, Quien detenta el uso de este medio,
excluyendo a todos los demás dentro de un territorio delimitado tiene la soberanía
entendida como summa potestas, como poder supremo; summa en el sentido de que no
reconoce superior alguno, suprema en el sentido de que no tiene ningún poder por encima
de sí misma.
DE LA EVOLUCIÓN DEL ESTADO

Para Skinner26 el concepto moderno de Estado tiene una larga historia, investigar la
genealogía del estado es descubrir que nunca ha habido un concepto único al que la palabra
estado haya respondido y está destinado a desafiar cualquier intento de definición. En la
medida que la genealogía del estado se despliega, lo que se revela es el carácter contingente
e impugnable del concepto, la imposibilidad de mostrar que tiene alguna esencia o límites

25
Norberto Bobbio. Estado, gobierno y sociedad. Fondo de Cultura Económica, México,1994; pag. 92-188

26Skinner, Quentin: ob. cit


naturales. En principio, el concepto moderno de Estado tiene una larga historia27, en el siglo
XIV es posible encontrar el término latino status -junto con algunos equivalentes en las
lenguas vernáculas tales como estat, stato y state-usado de manera general en una variedad
de contextos políticos. Durante este período de formación, estas expresiones eran utilizadas
sobre todo para aludir al estado o posición de los propios gobernantes. Así «Estado»
significa en el derecho romano un momento legal: el «estar casado» es un «estado»
diferente al «estar» o «estado de soltero».
Así también se habló de status regis, état de roi, stato del principe; o de un status
reipublicae, es decir, el modo de estar gobernado, en el caso ejemplificado no siendo una
monarquía sino una sociedad bajo el ejercicio del poder de un senado o una asamblea.
El siglo XV encuadra históricamente en el Renacimiento, momento en el cual deja
de considerarse que la organización social es un producto natural (Edad Antigua), o que es
el resultado de un gran plan divino de creación (Edad Media) y pasa a definirse como un
producto de la acción humana, en Italia se pasa del stato del príncipe (“ser un príncipe”) a
mantenere lo stato (“mantener el estado”), es decir, mantener el estado de ser príncipe
conservando el gobierno sobre la ciudad. A ésta comenzó a llamársele stato («Estado»).
Ahora bien, para abordar lo relativo a la evolución del Estado, Bobbio28 manifiesta
que,
“…por lo demás, incluso quien considera que el concepto de Estado y la correspondiente
teoría deben ser tan amplios que abarquen ordenamientos diferentes del Estado moderno y
anteriores a él, y en consecuencia no tienen ninguna dificultad en disociar el origen del
nombre del origen de la cosa (el Estado), no puede dejar de plantearse el problema de si el
Estado existió siempre o si es un fenómeno histórico que aparece en un cierto momento de
la evolución de la humanidad…”

Visto de esta manera planteamos las teorías que explicarían el problema del origen
del Estado, de acuerdo la siguiente Figura N° 3:

27
Skínner, Quentin; El nacimiento del estado. - ed.- Buenos Aires : Gorla, 2003.
28
Bobbio, Norberto y Matteucci, Incola (dirección), Pasquino, Gianfranco (Redactor). Diccionario de la política. Siglo
XXI Editores, México, 1982
•La esencia de la teoría radica en que el poder político se forma
directamente en la voluntad divina. Esta teoría tiene su
TEORÍAS fundamento en la Biblia y en la patrística. El máximo
exponente de la teoría teocrática providencial de la formación
TEOCRÁTICAS del Estado, es Santo Tomas De Aquino. Representante de la
escolástica, y por tanto defensor de la iglesia católica
•Comprende todas aquellas teorías políticas que ven el origen
de la sociedad y el fundamento del poder político en un
contrato, es decir en un acuerdo tácito o expreso entre varios
TEORÍAS individuos, acuerdo que significada el fin de un estado de
CONTRACTUALISTAS naturaleza y el inicio del estado social y político. Inicio del siglo
XVII y el fin del siglo XVIII, que tiene como máximos
representantes a T. Hobbes (1588-1679), J, Locke (1632- 1704)
y J. J. Rousseau (1712-1778).

La propuesta ontológica hegeliana, como una verdadera «teología


TEORÍA política». El Estado es el momento en que todos los ciudadanos (sin
contradicciones como en la Sociedad civil) tienden desde su subjetividad
IDEALISTA patriótica al bien común.

•El Estado, para el marxismo, aparece como un producto del


carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. En
palabras de Marx, la anatomía de la sociedad civil hay que
TEORÍA buscarla en la economía política. Esta concepción señala que,
por regla general, el Estado pertenece u obedece a los
MARXISTA intereses de la clase más poderosa: la clase económicamente
dominante. Tiene como máximos representantes Lenín y
Stalin

Gráfico N° 3
Teorías sobre el origen del Estado
(Fuente: Elaboración propia)
En este mismo orden de ideas continuando con la evolución histórica, en el año
1576 Jean Bodin29 ( gran figura del absolutismo en el siglo XVI) había plasmado las ideas
que sustentaban su postura sobre el Estado en un libro fundamental para la historia del
pensamiento político occidental: Los seis libros de la República, en la cual realiza un
estudio de las formas de gobierno de la antigüedad clásica, además de dar los elementos
teóricos para sustentar y fortalecer la monarquía francesa.
Bodín llama República a lo que hoy conocemos como Estado considera que su base
es la familia entendida en el sentido romano, es decir una familia patriarcal, de ahí que el
Estado se constituya como una serie de familias con un poder soberano. En este sentido la

29
Bodin, Jean; Los seis libros de la República, © Editorial TECNOS, S.A., 1997, p. 47
mayor aportación de Bodin sea el concepto de soberanía que es la potestad absoluta,
perpetua e indivisible que caracteriza al Estado y que se manifiesta en la capacidad de dar,
quebrantar o anular leyes; el ejercicio de la soberanía la afecta, y la forma de gobierno
superior es la monarquía; la soberanía implicará la idea de unidad del poder político, ya no
en manos de Dios sino en la del monarca, quien se erige como la propuesta de Estado.
En el siglo XVII es Thomas Hobbes30 quien lleva la corriente del pensamiento
absolutista hasta sus últimas consecuencias. Como prominente teórico del contrato social,
asesta un fuerte golpe contra la hasta entonces dominante tradición aristotélica que
concebía al Estado en términos naturales y establece que los individuos acuerdan en crear
una entidad social para vencer las desventajas de un real o hipotético “Estado de
naturaleza”. Así, para Hobbes las sociedades políticas no tienen su origen en la naturaleza
misma del hombre sino en las asociaciones y en los pactos. Por lo tanto, los hombres no son
seres políticos por naturaleza, sino por educación, tal como se plantea en el comienzo de El
Ciudadano:
“…Como de hecho vemos que los hombres viven en una sociedad ya constituida, que
nadie vive fuera de la sociedad y que todos buscan la asociación y el trato mutuo, puede
parecer en cierto modo estúpido dejar sentado en el comienzo mismo de esta doctrina de la
sociedad civil que el hombre no ha nacido apto para la sociedad. Por eso necesita ulterior
explicación. Es cierto que el hombre, por naturaleza, esto es, en cuanto hombre, desde el
momento mismo de su nacimiento, le molesta la soledad prolongada. Porque los niños
necesitan de los demás para vivir, y los adultos para vivir bien. Por eso no niego que los
hombres por naturaleza tiendan a asociarse unos con otros. Pero las sociedades civiles no
son meras agrupaciones, sino alianzas, y para conseguirlas son necesarios la lealtad y los
pactos […]. Por consiguiente, el hombre se hace apto para la sociedad no por naturaleza
sino por educación…”31

Para atender a esa meta, ejecutan un contrato por el cual un “Estado civilizado” es
generado. El Estado de naturaleza es descrito en la conocida frase: “Fuera de los Estados
civiles, hay siempre guerra de todos contra todos”32. Para crear un Estado civil capaz de
superar los peligros de una situación en la cual “naturalmente, todo hombre tiene derecho a
todo”, los individuos deben desistir de cualquier derecho fundamental, excepto el derecho a
la vida33. Esos derechos son conferidos a un soberano, sea un individuo o un órgano
representativo, el cual es visto como el producto del arte: “…gracias al arte se crea ese gran
Leviatán que llamamos república o Estado (en latín civitas) que no es sino un hombre artificial, aunque de

30
Hobbes, Thomas (1977) Leviatan. New York, Macmillan, cap. 13, Estado civil, pte. 2.
31
HOBBES, Thomas. El Ciudadano, Cáp. I, N. 2, p. 15
32 Hobbes, T. Op. Cit. Cap. 13. p.100.
33 Id. Ibid. Cap. 14, p. 103-5
mayor estatura y robustez que el natural para cuya protección y defensa fue instituido…”34. Así, el acto
de crear una sociedad o un Estado es el mismo acto de crear un gobierno: pactum societatis
e pactum subjectionis son las dos caras de la misma moneda.
Sin embargo, en términos materiales, y no meramente formales, para Ramírez
Echeverri35
“…la construcción artificial del Estado-Leviatán realizada por Hobbes representa una de
las mayores y más sofisticadas apologías de la monarquía absoluta que se puedan
encontrar en la historia del pensamiento político. En primer lugar, a partir del pacto,
Hobbes fundamenta los derechos de la soberanía, que, tal como los describe en el capítulo
XVIII de Leviatán y en el capítulo VI de El Ciudadano, hacen del poder del soberano un
poder absoluto e ilimitado. En segundo lugar, Hobbes no recurre a las leyes de la
naturaleza y al derecho natural para imponer límites al poder del soberano estableciendo
derechos de defensa o de rebelión a favor de los súbditos, sino que manipula estas teorías
para legitimar y fortalecer aún más el Estado. Finalmente, el ejercicio del poder a través de
las leyes no garantiza automáticamente su limitación. En el Estado-Leviatán, las leyes, en
lugar de representar un límite para el poder del soberano, se constituyen en el mejor medio
para su ejercicio…”

Visto de esta manera, es evidente la defensa de Hobbes a la monarquía absolutista,


originando la teoría Contractualista absolutista, sustentada en el principio de que la
sociedad debe enajenar sus poderes y derechos a favor del Rey, permitiendo el origen del
Estado absolutista, el cual se desarrollará en Inglaterra y España, pero el caso
paradigmático es Francia donde los monarcas tendrán el control total en todos los aspectos
políticos, como creación de leyes o los jueces como extensión del poder. Esta justificación
de la Monarquía estará consolidada para el siglo XVI y XVIII de una manera plena, sin
embargo los siguientes años se presentará una etapa de crítica a las concepciones
absolutistas, dando paso a finales del siglo XVIII al pensamiento liberal, el cual sentará
sus bases en concepciones como el estado de naturaleza, el origen natural de la ley, y la
idea del pacto social como creador de derechos y del Estado, pero con claras discrepancias
de la concepción de Hobbes.
Así John Locke es señalado como el padre del liberalismo y parte de un estado de
naturaleza de los hombres, quienes poseen derechos en virtud de una ley natural, y los
individuos, por ende, tienen la facultad de hacer respetar sus derechos mediante sus propios
medios:
“Para entender rectamente el poder político, y derivarlo de su origen, debemos considerar
en qué estado se hallan naturalmente los hombres todos, que no es otro que el de perfecta
libertad para ordenar sus

34
HOBBES, Thomas. Leviatán: o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil . 2004, p. 3.
35Ramírez Echeverri, Juan David; Thomas Hobbes y el Estado absoluto: del Estado de razón al Estado de terror,
Universidad de Antioquia, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas Edición: 2010, pag. 51
acciones, y disponer de sus personas y bienes como tuvieren a bien, dentro de los límites
de la ley natural, sin pedir permiso o depender de la voluntad de otro hombre alguno.

Estado también de igualdad, en que todo poder y jurisdicción es recíproco, sin que el uno
compita más que el otro, no habiendo nada más evidente que el hecho de que criaturas de
la misma especie y rango, revueltamente nacidas a todas e idéntica ventajas de la
naturaleza, y al uso de las mismas facultades deberían así mismo ser iguales cada una entre
todas la demás sin subordinación o sujeción, a menos que el señor y dueño de ellos todos
estableciere, por cualquier manifiesta declaración de su voluntad, al uno sobre el otro y le
confiere por nombramiento claro y evidente, derecho indudable al dominio y
soberanía...”36

El Estado aparece como el medio para superar esa situación de naturaleza en que se
encuentra el hombre, pero no se otorgan al Estado todos los derechos del individuo como
en el pensamiento de Hobbes. Para Locke se constituye la sociedad civil cuando crea la
autoridad política por un acto de confianza de la sociedad, con el único fin de terminar con
el estado de naturaleza, así el individuo no pierde sus derechos, y la autoridad sólo se crea
para evitar la aplicación de la ley natural por cada hombre (la justicia por propia mano).
Con Locke se encuentra modernamente la división de poderes o la distinción de
poder, distinguiendo al legislativo, el ejecutivo y el federativo:
“...por disponer las leyes hechas y en brevísimo tiempo, de fuerza constante y duradera, y
necesitar de perpetua ejecución o de especiales servicios, menester será que exista un
poder ininterrumpido que atienda a la ejecución de las leyes en vigencia, y esté en fuerza
permanente. Así acaece que aparezcan a menudo separados el poder legislativo y el
ejecutivo...”
De esta manera Locke representa el Contractualismo democrático al plantear la
división del poder político al abogar por la independencia del Parlamento frente al poder
del Rey.
Para Rousseau, el Estado de naturaleza es apenas un truco conceptual para
entender, por contraste, el Estado surgiendo del contrato social. Esa aparición del Estado
proporciona a los individuos un camino de auto-realización y ese Estado civil es una
comunidad real y no formal:
“Si entonces resultara de un acuerdo social el que no pertenece a su esencia,
descubriremos que este se reduce a los siguientes términos: ‘Cada uno de de nosotros pone
a su persona y todo su poder en común debajo de una dirección suprema de la voluntad
general y, bajo nuestra capacidad colectiva. Recibimos a cada miembro como una parte
indivisible del todo. Inmediatamente, en lugar de personalidad individual de cada parte
contratante, ese acto de asociación crea un cuerpo moral y colectivo, compuesto de tantos
miembros los que constituyen una asamblea de voluntades y recibiendo de ese acto su
unidad, su identidad Su teoría radical de la democracia directa común su vida y su
voluntad. Esa persona pública, así formada por la unión de todas las otras personas,
antiguamente tenía el nombre de ciudad y ahora toma el de Republica o cuerpo político, es
llamado por sus miembros Estado cuando es pasivo, soberano cuando es activo, y poder
cuando comparado con otros como el”37

36
Locke, J. (1991). Dos ensayos sobre el gobierno civil. Madrid: Espasa Calpe.
37 Rousseau, Jean Jacques; El Contrato Social o principios de derecho político; Libro 1. cap. 6.
El autor Jean-Jacques,Chevallier38 se pregunta:
“¿Dónde está, pues, en esta obra —El contrato social— célebre la invención? Hela aquí:
esa libertad y esa igualdad, cuya existencia en el estado de naturaleza es tradicionalmente
postulada, Rousseau pretende volver a encontrarla EN EL ESTADO de sociedad, pero
transformadas, habiendo sufrido una especie de modificación química,
«desnaturalizadas». Hay «creación de un orden enteramente nuevo y en un orden
necesariamente justo por el contrato»... hay creación «de una nueva naturaleza» en el
hombre, lo que permite a éste superar la contradicción, inherente al estado social, entre sus
inclinaciones individuales y sus deberes colectivos. Es la primera y capital invención de
Rousseau”
Rousseau también representa el Contractualismo democrático al postular como
titular del poder soberano al pueblo cuando establece que:
“Los miembros de ese cuerpo (gobierno) son llamados magistrados o reyes, es decir,
gobernantes (…) y el cuerpo general lleva el nombre de príncipe. Tienen mucha razón
aquellos que sostienen que no es un contrato en absoluto el acto por el cual un pueblo se
somete a un príncipe. Es solamente y simplemente una comisión, un empleo, en el cual los
gobernantes, meros funcionarios del soberano, ejercen en su nombre el poder del que el los
hizo depositarios. Ese poder puede ser limitado, modificado o recuperado cuando fuere
aprobado, porque la alienación de tal derecho es incompatible con la naturaleza del cuerpo
social y contraria al objetivo de la asociación”.39

Para el año de 1796, Hegel, como muchos otros jóvenes intelectuales en toda
Europa, estaba encantado con la Revolución Francesa, el individualismo, la democracia
radical, la libertad y los derechos del hombre. Sin embargo, pronto, también como muchos
intelectuales europeos, Hegel, desilusionado por la Revolución Francesa, se abonó al
absolutismo reaccionario del estado.
Sin embargo, Hegel no es un conservador totalitario pero tampoco es un liberal
stricto sensu ni un demócrata; profesa la filosofía de la libertad y como tal asume el reto
perenne de la teoría política que consiste en conciliar la libertad y la autoridad, muy a la
manera filosófica germana, construyendo una idea del Estado que tiene cartas de
ciudadanía más en la tradición aristotélica de la polis comunidad ética que en la liberal de
talante hobbesiano y más aún lockeano, unido tanto con el principio de la razón de la
Ilustración como con el principio del amor del Romanticismo y el principio de la libertad
de la Gran Revolución Francesa. A esto podemos agregar otras dos influencias notables: la
forma de organización política de la Grecia antigua, la polis, que mostraba la posibilidad de

(www.enxarxa.com/biblioteca/ROUSSEAU%20El%20Contrato%20Social.pdf)
38 Jean-Jacques,Chevallier. Los Grandes Textos Políticos. Aguilar, Madrid, 1967
39
Obra citada, Libro 3 cap. I.
que todos los hombres libres participaran en igualdad de condiciones en la decisión de su
vida comunitaria, y la religión cristiana, cuyo mensaje original podía entenderse en
términos de doctrina moral que regía la conducta individual hacia el bien.
Para Hegel la esencia del Estado:40
“… es lo universal en y para sí, lo racional de la voluntad, pero [que] en tanto está
sabiéndose y actuándose es subjetividad simplemente, y en tanto realidad
efectiva, [es] un único individuo…”

Y su definición lo refleja :
“…El estado es la sustancia ética autoconsciente; es la unión de los principios de la familia
y de la sociedad civil. Su esencia es aquella misma unidad que en la familia es como
sentimiento amoroso, pero que [ahora] recibe al mismo tiempo la forma de la
universalidad consciente mediante el segundo principio del querer que sabe y actúa desde
sí; esta universalidad consciente, igual que las determinaciones suyas que se desarrollan en
el saber, tiene a la subjetividad cognoscente como contenido y fin absoluto, es decir,
quiere para sí eso [que es lo] racional…”

Hegel propone una «teología política» al exponer41:


“ ... El Estado es voluntad divina como Espíritu presente y que se despliega en la
forma real y en la organización del mundo…”

Así, con esta descripción el Estado queda sustantivizado, divinizado, como una
meta-institución que transita por la historia como el Espíritu de los dioses, «posándose» en
un solo pueblo en cada momento de la historia, y sólo este pueblo recibe la plena definición
de Estado:
“…Este pueblo es el pueblo dominante en la historia universal en su época
correspondiente. No puede hacer época más que una sola vez en la historia, y
contra el derecho absoluto que tiene, por ser el representante del grado actual del
desarrollo del Espíritu del mundo, todos los otros pueblos no tienen derecho
alguno…”42

Así mismo, para Hegel el gobernante encarna la personalidad concreta del Estado y
el concepto de Soberano en el plano de la realidad, que solo puede ser representado en la
figura del gobernante. Este razonamiento conduce a una de las más fuertes críticas al
pensamiento político hegeliano: servir como plataforma para un Estado totalitario y no
totalizante.

40 Hegel, Georg: La Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas, §537, pag. 551


(https://marcosfabionuva.files.wordpress.com/2011/08/enciclopedia-de-las-ciencias-filosoficas.pdf)
41 Hegel, Georg: Filosofía del Derecho, § 270 , pag. 220 ( www.upcndigital.org)
42 Ibidem, § 347 , pag. 281
Ahora bien partiendo de la crítica de la filosofía del derecho y del Estado de Hegel,
la concepción marxista del Estado:43
“…lleva a una inversión de la relación tradicional entre sociedad (natural o civil) y Estado,
Marx propone una teoría del Estado estrechamente vinculada con la teoría general de la
sociedad y de la historia. que él extrae del estudio de la economía política.
Esta teoría general le permite dar una interpretación y hacer una crítica del Estado burgués
que le es contemporáneo en las diversas formas en que se presenta y dar una interpretación
y formular algunas propuestas relativas al Estado que deberá seguir al Estado burgués;
finalmente le permite deducir el fin o extinción del Estado…”

En forma Sintética la idea del Estado dentro de la concepción Marxista,


paradójicamente anti-hegeliana y de una cierta sustantivación autoritaria, se encuentra
plasmada en la obra de Lenin: El Estado y la Revolución44.
Para Lenin el Estado es el producto del carácter irreconocible de las contradicciones
de clase. En efecto, comienza la exposición del tema en Engels, que negando el concepto
ideal de Estado de Hegel, se apoya más bien en su definición de Sociedad civil:
“…El Estado - dice Engels, resumiendo su análisis histórico- no es, en modo
alguno, un Poder impuesto desde fuera a la sociedad; ni es tampoco ´la realidad
de la idea moral´, ´la imagen y la realidad de la razón´, como afirma Hegel. El
Estado es, más bien, un producto de la sociedad al llegar a una determinada fase
de desarrollo; es la confesión de que esta sociedad se ha enredado consigo misma
en una contradicción insoluble, se ha dividido en antagonismos irreconciliables,
que ella es impotente para conjurar. Y para que estos antagonismos, estas clases
con intereses económicos en pugna, no se devoren a si mismas y no devoren a la
sociedad en una lucha estéril, para eso hízose necesario un Poder situado,
aparentemente, por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el conflicto, a
mantenerlo dentro de los límites del ´orden´. Y este poder, que brota de la
sociedad, pero que se coloca por encima de ella y que se divorcia cada vez más de
ella, es el Estado. (págs. 177 y 178 de la sexta edición alemana)…”

“...Aquí aparece expresada con toda claridad la idea fundamental del marxismo en punto a
la cuestión del papel histórico y de la significación del Estado. El Estado es el producto y
la manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado
surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no
pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado demuestra que las
contradicciones de clase son irreconciliables…”
“…Si el Estado es un producto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase,
si es una fuerza que está por encima de la sociedad y que se divorcia cada vez más de la
sociedad, es evidente que la liberación de la clase oprimida es imposible, no sólo sin una
revolución violenta, sino también sin la destrucción del aparato del Poder estatal que ha
sido creado por la clase dominante y en el que toma cuerpo aquel ´divorcio´. [...] Marx
llegó a esta conclusión, teóricamente clara por sí misma, con la precisión más completa, a
base del análisis histórico concreto de las tareas de la revolución…”

43
Norberto Bobbio e Incola Matteucci. (dirección), Gianfranco Pasquino. Diccionario de la política. México, Siglo XXI
Editores, 1982.
44
Lenin, V. I. : El Estado y La Revolución, Fundación Federico Engels Primera edición: septiembre de 1997.
https://www.traficantes.net/, pag.28-29
Visto lo anterior es evidente la existencia de una premisa utópica que exige ser
resuelta: “… Las clases desaparecerán de un modo tan inevitable como surgieron en su
tiempo. La desaparición de las clases desaparecerá inevitablemente el Estado..”45
Pero en la transición, entre la revolución y el comunismo, deberá actuar de manera
que “…el gobierno sobre las personas será sustituido por la administración de las cosas y
por la dirección de los proceso de producción…”46. En el tiempo de la transición,
entonces, sin política, se usará despóticamente el Estado en la «dictadura del proletariado».
Al «tomar el poder estatal» el proletariado invierte la situación; ahora se trata de ejercer
“…una fuerza especial de represión sobre la burguesía por parte del proletariado…”47: “En
esto consiste precisamente el acto de la toma de posesión de los medios de producción en
nombre de la sociedad”48. Esto significaría, igualmente para Lenin, “…la extinción de la
democracia [...] porque la democracia es también un Estado”49.

DEL CONCEPTO DE ESTADO


En la sección anterior se reflejó que la palabra Estado es relativamente un término
moderno, adquiere sus significados sólo a partir del Renacimiento y prácticamente se
impuso por la difusión y el prestigio de El príncipe de Nicolás Maquiavelo redactado en
1 5 1 3 y publicado en 1 5 3 1 . Como señala Herausgegeben von Hermann50, “…el término
Estado fue ajeno a la antigüedad, época en la que se usaron las denominaciones de polis,
res publica e imperium. Nació con la idea moderna del Estado en Italia, pero fue
Maquiavelo quien lo introdujo en la literatura…”. En este sentido, Giovanni Sartori51
agrega:
Estado viene de status, y hasta el siglo XVI, estado (con minúscula) ha indicado cualquier
situación, como en la expresión estado social y, específicamente una clase social, el estado
en que uno nace. La palabra Estado entra en el vocabulario político en Italia, en
expresiones como Estado de Florencia y Estado de Venecia para caracterizar las
formaciones políticas en las que la terminología medieval (regnum, imperium o civitas)
eran manifiestamente inadecuadas. Es Maquiavelo quien primero registra este uso al
principio de El príncipe...

45 Ibid. Pag. 37
46 Ibid. Pag. 38
47 Ibid. Pag. 39
48 Ibid.
49 Ibid. Pag. 41
50 De La Cueva, Mario. La idea del Estado. Ed. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1986, p.41.
51 Giovanni Sartori, ¿Qué es la democracia?, 2a ed, trad de Miguel Ángel González Rodríguez. Nueva Imagen-Grupo

Editorial Patria, México, 1993, págs 137-138.


Visto lo anterior debemos ser cuidadoso en no confundir los conceptos con los
nombres de las cosas, es decir, confundiríamos los conceptos (que son formas ideales) con
un conjunto de representación real y externa a nosotros como lo es el lenguaje (signos y
palabras).52
También hemos visto que la evolución de la comunidad política ha recibido
diferentes nombres (societas, gens, polis, civitas, regnum. res publica, imperium, land,
status, Estado, etc), para prácticamente significar lo mismo, pero sus conceptos van
mejorando con los avances del conocimiento científico.
Entonces, de todo lo estipulado supra debemos interrogar: ¿Qué idea
(representación mental) se tiene en la mente cuando se piensa (se capta) en el significado
(el sentido) de Estado?, ¿Qué datos conocidos son entrelazados, ordenados, organizados y
constituidos en una representación unitaria para establecer por medio de la construcción
racional el concepto de Estado? Por ejemplo, de acuerdo con Valles53 en ciencia política se
ha de ser capaz de interpretar en qué sentido se utiliza el término en cada frase mostrada en
la Tabla N° 1 siguiente:

Tabla N° 1
Varios significados para un mismo término
(Fuente: VALLÉS, J. (2000). )

52
Carlos Dión Martínez, Curso de Lógica, 3ª edición McGraw Hill, México, 1991, pág. 3
53
VALLÉS, J. (2000). Ciencia Política. Una introducción. Barcelona. Ariel, pag. 98
Visto lo anterior y de acuerdo con el planteamiento de Ulises Moulines54 los sujetos
epistémicos contraponemos en cierto modo un sistema de conceptos al "mundo real" que es su
objeto. Así, los conceptos son entidades,
“…en principio identificables, a las que tienen acceso los seres humanos en tanto sujetos
epistémicos y que les permiten a éstos conocer el mundo real y orientarse en él. La
presencia de conceptos es condición necesaria de todo conocimiento, y en especial del
conocimiento científico. Un sistema conceptual es uno de los dos constituyentes esenciales
de todo sujeto epistémico, y muy en especial del sujeto de conocimiento científico..”

Bajo estas premisas, el referido autor supone:


1.- Todo objeto cae bajo algún concepto;
2.- Hay una íntima conexión entre un sistema de conceptos y
un sistema lingüístico, entre conceptos y palabras. Es una
relación semántica muy importante: la expresión. Las
palabras, o en general los términos de un lenguaje, expresan
conceptos. Y como no tenemos un acceso sensorial directo a
los conceptos, pero sí a las palabras, es por ello que el análisis
lingüístico a fin de cuentas sí puede resultar relevante para el
análisis conceptual, en el sentido de que nos puede dar
indicaciones acerca de la estructura conceptual subyacente al
lenguaje;
3.- Existen conjuntos (en el sentido de la teoría estándar de
conjuntos) y la extensión de un concepto cualquiera es un conjunto
en ese sentido, el conjunto de los objetos que caen bajo él (o de los
pares de objetos, si es binario; o de los tríos, etc.).

En la siguiente Figura N° 4 recoge las diferentes características del mundo real a


las que el sujeto epistémico refiere para elaborar los conceptos.

54
Moulines, Ulises, Fundamentos de Filosofía de la Ciencia¸ Editorial: Ariel, 1997, pags. 92-100
Figura N° 4
Elaboración lógica de conceptos
(Fuente: Moulines, Ulises, Fundamentos de Filosofía de la Ciencia)

De acuerdo con la figura anterior y de todo lo antes planteado, los posibles


componentes del mundo real a la que el sujeto epistémico refiere para elaborar el concepto
de Estado serían los siguientes:
1.- Los objetos: Una Comunidad (agregado de individuos),
un territorio, un aparato de ejercicio de mando (Gobierno)
2.- Las expresiones: “Organización Política de un una
sociedad regida por un poder soberano”, “la obediencia“, “el
poder del soberano”, “una autoridad de mando”, “relaciones
de poder”, “bien común”.
3.- Un conjunto de leyes o normas vigentes (ordenamiento
jurídico).

La anterior reflexión considera que el Estado es una realidad, un ser exterior que
existe en forma objetiva completamente desligado del elemento interno de la vida del
hombre, un conjunto de relaciones jurídicas y acciones sociales que se desenvuelven en un
tiempo y lugar determinados y un sistema completamente cerrado.
Tomando como referencia el concepto de Estado dado por diferentes autores, tal
como se muestra en el CUADRO N° 2, se observa la correlación entre los elementos de
cada concepto por autor y los posibles componentes del mundo real a la que el sujeto
epistémico refiere para elaborar el concepto de Estado.

Autor Concepto
“Estado es aquella comunidad humana que, dentro
Weber, Max; de un determinado territorio (el “territorio”
es elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el
La política como vocación; Alianza monopolio de la violencia física legítima. Lo
específico de nuestro tiempo es que a todas las
Editorial 2009, trad. Francisco Rubio demás asociaciones e individuos sólo se les concede
el derecho a la violencia física en la medida en que el
Llorente; pp. 83-84. Estado lo permite. El Estado es la única fuente del
“derecho” a la violencia.”
Giddens, A.; “Un estado existe donde hay un aparato político,
instituciones de gobierno, tales como una sala de
Sociología, Alianza, Madrid. 1996. justicia, un parlamento o congreso, más funcionarios
públicos, una población civil, gobernando sobre un
pag 25 territorio dado, cuya autoridad se respalda por un
sistema legal y por la capacidad de emplear la fuerza
para implantar sus políticas.”
Georg Jellinek,
“El Estado es la unidad de asociación dotado
Teoría general del Estado (México: originariamente de poder de dominación, y formada
por hombres asentados en un territorio”.
FCE, 2004), pag. 194
Hall, John A. & G. John Ikenberry. “ Es un conjunto de instituciones enmarcadas dentro
de un territorio geográficamente delimitado, siendo
El Estado. Madrid: Alianza Editorial. la institución más importante la que controla los
medios de violencia y coerción, con lo que el Estado
1993. Pag. 11 monopoliza el establecimiento de normas dentro de
su territorio”.

CUADRO N° 2*
Concepto de Estado y Varios Autores
(Fuente: Elaboración Propia)

*Subrayado Nuestro
Con esto en mente podemos determinar a primera vista los elementos constitutivos
del concepto de Estado a partir de la interacción de cuatro elementos: territorio, población,
gobierno y soberanía, tal como se muestra en la Figura N° 5.

•Se reconoce al territorio estatal como el espacio físico o base material


donde se asienta una población políticamente integrada, que reivindica
TERRITORIO dicho espacio como propio y cuyos alcances jurisdiccionales están
definidos por los límites físicos establecidos frente a otra población; es
decir, los límites fronterizos.

•Condensa la forma de organización del poder político que adopta una


población e institucionaliza y reproduce dicho poder a través de la
instrumentalización y funcionalidad de un aparato burocrático-
administrativo. En el gobierno confluyen todos los aspectos objetivos y
subjetivos que hacen posible el surgimiento y funcionalidad del Estado,
desde la necesidad material de supervivencia de los seres humanos en su
GOBIERNO individualidad y sociabilidad, hasta la toma de decisiones de política
exterior para estrechar los lazos de todo tipo o hacer la guerra con otros
Estados, pasando por la organización del poder, aspecto básico de todo
proyecto de organización política y su respectivo régimen básico de todo
proyecto de organización política y su respectivo régimen (forma de
gobierno), así como la organización económica y su institucionalización.

•Posee ciertas características que le permita alcanzar y promover un


proceso de organización política, logrando su integración y conformando
así una comunidad, a partir de las relaciones que unen a sus miembros,
los fines que se proponen y los sentimientos respecto a los líderes que
POBLACIÓN los dirigen. Así, la población se articula como un conjunto coherente,
claramente diferenciado, constituyéndose en nación, la cual sustenta un
sentimiento de orden político favorable, donde hay un consentimiento
por parte de la población para la formación del Estado.

•Ésta consiste en la capacidad, tanto jurídica como real de decidir de


manera definitiva en todo conflicto que altere la unidad de la
cooperación social-territorial, imponiendo la decisión a todos los
habitantes del territorio. La difusión de la autoridad en el Estado
soberano es tal que cada uno resiente la presencia de un poder central.
SOBERANÍA Sólo el Estado puede dar leyes a todos sin el consentimiento de ninguno.
Se establece también que la autoridad política posee por naturaleza
ciertos atributos únicos: el monopolio de la fuerza organizada de la
armada y de la policía, la representación exterior del Estado, la
recaudación de los impuestos y, en general, el orden para todo el
territorio

Figura N° 5
Elementos constitutivos del concepto de Estado55
(Fuente: Elaboración Propia a partir de Peña Guerrero)

55
Peña Guerrero, Roberto: El Estado como actor internacional : Evolución y cambios; Memoria para optar al grado de
doctor, Madrid, 2013, pags. 41 - 83
Con base a lo expuesto, en análisis de los elementos del concepto de Estado desde
la óptica propuesta, cada uno de ellos logra su real alcance y especificidad en relación con
el ámbito externo del Estado; es decir, en cuanto dicho ámbito es intrínseco al Estado y los
elementos contribuyen a delinear y conformar dicho ámbito desde el proceso mismo de la
gestación y evolución del Estado moderno. Así mismo, sustentamos la hipótesis de que
cada uno de los elementos ha ido mutando en correspondencia con los cambios que han ido
experimentando los demás elementos, lo que en conjunto ha promovido en el tiempo las
mutaciones del Estado56.

FORMAS DE ESTADO
Hemos visto en esta pequeña biografía como el Estado ha experimentado
transformaciones de importancia a lo largo de sus seis siglos de existencia, lo cual nos
permite advertir de qué modo se han alterado algunos de sus rasgos. Es evidente que en
dichas alteraciones han influido los cambios de su entorno económico, social y cultural, así
como la concepción que los actores tengan del Estado, de su función coyuntural concreta,
dando lugar a variantes de la forma estatal que abordaremos infra. Pero antes: ¿Qué rasgos
estatales se modifican y qué tipos ideales se perfilan a partir de estas modificaciones? Entre
los rasgos que registran diferencias podemos señalar 57:
 el vínculo entre el poder político y el individuo;
 el estatuto reconocido a este individuo;
 la creación del derecho;
 la organización de las funciones políticas estatales;
 la relación con el entorno económico y social, y
 las bases de su legitimación ideológica.
La alteración de estos componentes comporta una sucesión de tipos de estado. Entre
los siglos XVI y XIX, cabe identificar dos grandes modelos —el estado absoluto y el
estado liberal—, a los que seguirán en el siglo XX el estado socialista-soviético, el estado
nazi y el estado democrático-liberal.

56 Ibidem, pag. 40
57 Vallés, Josep M.: Ciencia Política: Una introducción, Editorial Ariel, S. A. 2007, pag. 91
a) El Estado absolutista
b)
Ahora bien, durante el periodo absolutista (Siglos XV al VIII) se da un desarrollo
creativo que cambia la forma de vida en las artes, la filosofía y la ciencia, tal como se
demuestra en el siguiente diagrama:

En el SIGLO XV Se da el surgimiento de la edad moderna, pero hay que tener


presente que no fue un rompimiento a la vez de la edad media, sino que se
dio de manera paulatina la transformación. Sucedieron tres grandes
acontecimientos que dieron como resultado cambios en Europa que fueron:
el uso de la pólvora en las armas, la brújula y la imprenta.

En el siglo XVI se presenta el renacimiento

El siglo XVII se le llamó El Barroco debido a que utilizaba el exceso de énfasis


y ornamentación en las artes

El siglo XVIII se le denominó La Ilustración, que se presentó como una


época donde se resaltaba la racionalidad clara y sobria, el poder de la
razón del ser humano, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad.

Ahora bien, la extensa crisis económica que las sociedades europeas tuvieron
durante los siglos XIV y XV manifestó los problemas y límites de la manera feudal de
producción. Perry58 expresa que durante el siglo XVI, tras la llegada del absolutismo, esta
no fue un proceso delicado para las clases dominantes, sino que se presentaron rupturas y
conflictos fuertes en extremo en el interior de la aristocracia feudal. Así, Las monarquías
centralizadas de Francia, Inglaterra y España representaron la ruptura de manera decisiva
con las sociedades medioevales, producto también del desprestigio del papado y la Iglesia
como instituciones de control moral y social, cuya legitimidad divina fue poco a poco
invistiéndose en el monarca mismo, cuya voluntad representaba la voluntad de Dios en la
tierra. De esta manera con el Estado absolutista comienza la Edad Moderna y cuya relación
política básica es la que se establece entre el soberano o Rey—dotado de la capacidad
política última - y el súbdito - resignado a prestar una sumisión total a cambio de la

58
Perry, Anderson: El Estado Absolutista; Editorial Siglo XXI de España, 1989
seguridad que el soberano debe ofrecerle: la soberanía del Estado se confunde con el
dominio del Rey
El absolutismo se da con fuerza debido a la rápida expansión de las actividades, a la
conjunción de una serie de factores materiales y espirituales que permitieron la
institucionalización de esa autoridad única: los recursos económicos y el poder interno de
los reyes dentro de tales estados absolutistas, la aparición de la imprenta, la recuperación
(ya desde el siglo XIII) del Derecho romano y el auge de las universidades.
El Estado absolutista en su afán de asegurar la riqueza colectiva practicó la doctrina
económica del Mercantilismo, enfocado en dirección a la geopolítica y la economía y que si
bien parte del principio de que la riqueza de las naciones es equivalente a la cantidad de
metales preciosos que éstas puedan acaparar, indirectamente contribuiría a fomentar en
gran medida el desarrollo mercantil y manufacturero que, de acuerdo con la posterior teoría
económica clásica, es la verdadera fuente de la riqueza de las naciones. Esto hizo que
naciera una nueva clase social que se formó en las ciudades. Estos eran individuos que,
aunque no eran letrados ni cultos, tenían actividades económicas como fueron los
banqueros, funcionarios y comerciantes que se centraron en enriquecer a la nación. Fabal59
expone las principales medidas en materia económica que se impusieron en los estados de
corte absolutista en medio del mercantilismo: a) Se aplicó un proteccionismo arancelario en
el aspecto aduanero, b) en el aspecto comercial, se promovieron las exportaciones y se
redujo las importaciones para generar una balanza de pagos favorable, c) por el coloniaje en
otros territorios garantizaba nuevas áreas para la exportación a la metrópoli, y d) la
explotación de minas por el estado.
A la vez, el soberano regula precios y retribuciones en algunos sectores de la
actividad productiva aunque las monarquías absolutistas mantuvieron en buena medida la
estructura gremial de la producción, también tendieron a la unificación de los sistemas
impositivos y abolieron una gran cantidad de aduanas interiores, puesto que ahora las
aduanas eran una cuestión de fronteras.
En el campo jurídico-político, el Estado absolutista es la primera manifestación del
territorium clausum ( fronteras ciertas) , dentro del cual el monarca posee el monopolio de
la violencia. Dicho monopolio se pone al servicio del derecho y la justicia administrados en
59
Fabal, G. (1973). Pensamiento social desde el medioevo hasta el siglo XIX. Cuba: Editorial de Ciencias Sociales del
I.L.C.
nombre del Rey, es expresión de la voluntad del rey como soberano: Lo que place al rey,
tiene fuerza de ley. Se señala así la desvinculación del imperativo legal de otras fuentes -la
naturaleza, la divinidad- que no sean las del propio poder del soberano. El rasgo esencial de
este fenómeno y lo que caracteriza a esta forma de Estado como absolutista, para
distinguirla de todas las demás que vendrán a continuación y que, aunque lleven nombres
distintos, son variantes del Estado de Derecho, es la circunstancia de que el Monarca, al ser
soberano, está por encima del derecho que él mismo crea.
En este mismo orden de ideas todas las funciones políticas – militares, fiscales
diplomáticas, judiciales – las asume la monarquía, y en otras existe delegación o cesión de
estas funciones en otras autoridades (meros vicarios o representantes del monarca).
Es importante destacar que el fundamento ideológico del Estado absolutista se
encuentra en los autores que perciben las transformaciones de los sistema feudales y
estamentales, contribuyendo a la elaboración de una primera teoría del Estado: Maquiavelo,
Bodin y Hobbes. A ellos les corresponde la definición teórica del Estado absolutista,
centralizado y autónomo respecto a otros poderes.
Se sitúa en la llamada paz de Westfalia (1648), que sigue a la guerra de los Treinta
Años, el punto de estabilización de un sistema de estados absolutistas europeos,
convertidos en protagonistas políticos. Durante un siglo, pareció que este modelo había
conseguido afianzarse definitivamente Pero, Para el siglo XVII el Absolutismo político entra

en crisis debido a sus propias contradicciones y además por la aparición de las ideas de la

Ilustración que combaten las injusticias del sistema. La oposición crítica, el descontento
social y la crisis financiera llevaron a la ruina del estado absolutista. La nobleza no quiso
perder sus privilegios y pretendió desarrollar una monarquía en donde tuviera un papel
predominante; la burguesía luchó por la libertad de acción sin la intervención estatal; y el
pueblo se rebeló contra los impuestos exagerados. La crisis afecto profundamente a la
monarquía en Francia principalmente y después a otras al punto de perder territorios como
lo fue el caso de España y que a la postre marcaría la independencia de sus colonias en
ultramar.
b) El Estado Liberal

El Estado liberal, tuvo su inspiración ideológica en autores como Locke (tolerancia,


derechos naturales, gobierno representativo), Montesquieu (división de poderes), Rousseau
(ley como expresión de la voluntad general) o Kant (el derecho como garantía de la libertad
y el Estado como garantía de derecho). Sin embargo, fueron las revoluciones
norteamericana y francesa de finales del siglo XVIII las que dieron forma al estado liberal.
Los documentos políticos y los textos legales que se originaron en torno a estos dos grandes
episodios – especialmente, las primeras declaraciones de derechos del hombre y las
primeras constituciones escritas –sirvieron de orientación doctrinal al movimiento liberal
que se extendería a Europa y América a los largo del siglo XIX.60
El Estado liberal, nace como reacción de la burguesía al Estado absolutista, y su
aporte a la Teoría del Estado descansa sobre dos principios fáctico-normativos que lo
caracterizan tanto de un modo positivo como negativo en cuanto respuesta al Estado
absolutista: la Constitución y las declaraciones de derechos del individuo. En ambos casos
se trata de límites impuestos al poder de la autoridad, al poder del soberano, que ya no
puede ser legibus solutus (gobierno sin límites) por cuanto, a los límites que ya le imponía
la misma doctrina política absolutista (las leyes viejas del Reino, los pactos, la ley divina),
se le añaden ahora otros dos: primero, una norma superior o norma de normas, preexistente,
la Constitución, a la que se tiene que ajustar toda la actividad del soberano en cuanto
legislador; segundo, el reconocimiento expreso de los derechos del individuo que, al ser
admitidos (ya desde Locke) como anteriores al Estado, son ilegislables y, por lo tanto,
inviolables. Así este individuo aparece ahora como ciudadano y como sujeto protegido,
vigilante y dispuesto a intervenir en la vida política y su posición no depende ni de su
origen familiar, ni de los privilegios concedidos por el soberano. Lo que en principio le
protege de una intervención desmesurada del poder es la existencia de unos derechos
fundamentales, que el propio poder debe respetar: derecho a la vida, a la integridad física, a
la libertad de conciencia y a la propiedad. Esta protección se hace mediante la producción
de leyes estatales como expresión de la voluntad general, a cuya formación concurren los
propios ciudadanos-propietarios.

60
VALLÉS, J. (2000). Ciencia Política. Una introducción. Barcelona. Ariel, pag. 59
Visto de esta manera, en
el Estado liberal el derecho obliga y
compromete al poder estatal, que no es ilimitado ni
absoluto —no está desligado — ni se sitúa por encima o
al margen del derecho. El estado es ahora “estado de
derecho”: hace el derecho, pero también se somete al
derecho. De esta manera, la constitución -como ley
suprema- y las demás leyes son autolimitaciones que se
imponen, tanto los ciudadanos como las autoridades
que los representan.
La garantía de esta limitación es la llamada separación de funciones estatales o
división de poderes. Las principales funciones estatales ya no se concentran en manos del
monarca, sino que se atribuyen a diferentes titulares, con el fin de que se compense y
equilibren los poderes. En su primera etapa, el Estado liberal define una división de poderes
entre el rey –que nombra a su gobierno –y un parlamento elegido, de ambas instituciones
dependen los demás órganos del Estado. Pero esta representación se reserva a los
propietarios –únicos sujetos con derecho a elegir y a ser elegidos–, porque se suponen más
disponibles y mejor preparados para interpretar el interés general de la comunidad.
En cuanto a la articulación económica, el Estado liberal se articula según los
principios del liberalismo económico de la teoría económica clásica de la llamada Escuela
de Manchester, con la inspiración fundamental de Adam Smith. Desde esta perspectiva,
las leyes del mercado son las únicas que pueden desarrollar las capacidades productivas y
económicas del hombre, el principio de libre competencia se derivará así del principio de
igualdad de oportunidades, y por otro lado, la riqueza de las naciones reside en la
capacidad para competir en el comercio mundial y la función que corresponde a las
autoridades en la actividad económica es la que se contiene en la famosa expresión “laissez
faire, laissez passe”, es decir, rechaza como interferencia el activismo estatal y se confina
únicamente en la competencia libre y espontánea del mercado para aumentar la riqueza
disponible y distribuirla de la mejor manera posible, cuya articulación formal es la teoría
«Estado mínimo», esto es, un Estado que se abstiene de toda intervención en el proceso
productivo y cuyas únicas actividades se reducen a mantener el orden público, garantizar la
defensa y realizar las obras públicas necesarias para la producción.
Los PRINCIPIOS LIBERALES EN LOS TEXTOS POLÍTICOS DEL SIGLO XVIII

— «Mantenemos como verdades evidentes que todos los hombres nacen iguales: que su
Creador les atribuye determinados derechos
inalienables entre los que se cuentan la vida, la libertad y la busca de la felicidad; que para
defender estos derechos los hombres establecen sus gobiernos, derivando sus justos
poderes del consentimiento de los gobernados; que, cuando cualquier forma de gobierno
tienda a destruir estos fines, el pueblo tiene derecho de alterarla o aboliría y establecer un
nuevo gobierno, basado en dichos principios y organizar sus poderes de la forma que le
parezca más adecuada para lograr su seguridad y felicidad... Cuando una larga serie de
abusos y usurpaciones... demuestra la voluntad de someter al pueblo a un despotismo
absoluto, es derecho y obligación (del pueblo) derrocar tal gobierno y establecer nuevas
garantías para su futura seguridad...» (Declaración de Independencia de los Estados
Unidos, aprobada por el Congreso Continental reunido en Filadelfia el 4 de julio de 1776.)

— «... Art. 2. El objeto de toda comunidad política es la conservación de los derechos


naturales e imprescindibles del hombre. Tales derechos son la libertad, la seguridad y la
resistencia a la opresión. Art. 3. El principio de toda soberanía reside esencialmente en la
nación. Ningún colectivo, ningún individuo puede ejercer autoridad alguna que no emane
expresamente de la nación. Art. 6. La ley se la expresión de la voluntad general. Todos los
ciudadanos tienen derecho a concurrir, personalmente o por medio de sus representantes
a su formación...

Art. "11. La libre comunicación de pensamientos y opiniones es uno de los derechos más
preciados del hombre: cualquier ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente,
siendo responsable del abuso de esta libertad en los casos establecidos por la ley. Art. 16.
Cualquier sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada o en la que la
separación de poderes no esté establecida no tiene constitución. Art. 17. Nadie puede ser
privado de su propiedad en cuanto es un derecho inviolable y sagrado, salvo que la
necesidad pública legalmente constatada lo exija evidentemente y bajo condición de una
indemnización justa y previa.» (Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano,
aprobada por la Asamblea Nacional francesa el 26 de agosto de 1798.)

Ahora bien, ¿Dónde falló el Estado Liberal?. La doctrina es conforme que desde sus
primeros pasos, el estado liberal había sido combatido por sectores tradicionalistas
antiliberales, partidarios del retorno al antiguo régimen absolutista, unido a la incapacidad
del estado liberal para regular los conflictos sociales. Veamos algunos motivos a través de
la siguiente Figura N° 5:
El capitalismo llevaba a la concentración de la propiedad y de la influencia económica,
agravando las desigualdades entre los ciudadanos, y la explotacion económica se hizo mas
insoportables y evidentes en las nuevas concentraciones urbanas, donde estallaban
movimientos de protesta social; el capitalismo presentó crisis cíclicas que conllevaron
desempleo masivo, bajos salarios y marginacion

La afirmacion de una teorica igualdad entre todos los miembros de la comunidad habia puesto en
marcha una dinamica de considerable fuerza politica. En virtud de esta afirmacion igualitaria se hacia
inadmisible para muchos que la actividad politica estuviera reservada a una minoria social.

La separacion equilibrada de poderes entre la monarquía y el parlamento entró en crisis. La


monarquía cedió gradualmente el control del gobierno y quedó relegada a funciones
simbólicas. Por su parte, el parlamento era visto como el coto cerrado de las elites
socioeconómicas y perdía capacidad para obtener un consenso social suficiente

No era infrecuente, además, que el estado liberal echara mano de la corrupción y el fraude electoral
o de su capacidad represiva -suspensión de derechos civiles, censura, gobiernos militares- para
controlar a los sectores ciudadanos que no se conformaban con el status quo político y social

Figura N° 5
Fallas del Estado Liberal
(Fuente: Elaboración propia a partir de VALLÉS, J. (2000))
Existen otras causas que llevaron a la Crisis y consiguiente evolución del Estado
61
Liberal :
 Crecimiento demográfico y revolución industrial: mayores demandas de la sociedad hacia el Estado.

 En el ámbito político, de manera paulatina e inexorable se irá produciendo la extensión del sufragio
que culminará con la implantación primero del sufragio universal masculino y ya en el siglo XX con
el sufragio universal.

 En el ámbito interno se producirá una reformulación del concepto de orden público, que ya no se
entenderá simplemente como mero orden externo, sino como el libre y pacífico ejercicio de los
derechos por parte de todos, lo que exige trascender las meras funciones de policía y ocuparse de
todas aquellas medidas que sirvan para establecer un marco de convivencia estable.

 En el ámbito exterior, el Estado Liberal dará lugar a una paradoja lamentable y es que la segunda
mitad del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX serán testigos, a pesar de que comparten la
misma filosofía liberal, de grandes y cruentas guerras entre Estados nacionales, que determinarán
profundísimos cambios en el contexto internacional, con relevancia a su vez en el interior de esos
mismos Estados: desmembración del imperio Austro-húngaro, implantación de la república en
Alemania, fin del régimen zarista etc.

 Asimismo en el orden exterior asistiremos al fenómeno de la colonización, que tendrá como


consecuencia el que vastos territorios de África y Asia pasaran a ser controlados por Estados
europeos, motivando fuertes impactos en la vida social y económica de éstos y produciendo también
profundos cambios internos.

61
https://www.derechoconstitucional.es/2012/02/crisis-y-evolucion-del-estado-liberal.html
Aunado a todo lo anterior están los presupuestos epistemológicos iusnaturalistas,
idealistas y racionalistas del Estado liberal62. En ellos se predica la igual dignidad de la
persona, de lo que se derivan los principios de libertad y de igualdad de los seres humanos.
Pero este racionalismo individualista contempla al hombre como un ser abstracto (esto es,
abstraído de la historia y de su ser existencial) del que se predica, como dato dogmático y
atributo ético, como un a priori moral, una dignidad radical, de la que se deriva el derecho
al libre despliegue de la personalidad. Desde esta comprensión idealista, racionalista,
individualista y carente de todo sentido histórico y sociológico, se construye el edificio
liberal que trata de garantizar, más allá del estado de naturaleza, la armonización entre la
libertad individual y la naturaleza social de nuestra existencia.
Visto de esta manera, el liberalismo se consideró oligárquico porque se limitaba a
reconocer una serie de libertades formales a todos los hombres, pero no se preocupaba del
problema de las condiciones materiales necesarias para que disfrutaran concretamente de
ellas. Proclamaba la primacía de la acción electiva sobre la prescriptiva, pero ignoraba el
hecho de que tal preeminencia requería la posibilidad de que los actores sociales tuviesen
los medios para materializar sus proyectos de vida. En consecuencia, quien nada poseía era
excluido automáticamente del disfrute de las libertades liberales.
Por otro lado, el mecanismo del laissez faire entró en crisis después de la gran
guerra por su incapacidad para evitar el desequilibrio económico y por su falta de
sensibilidad ante las exigencias (materiales y morales) de las clases sometidas, sin
protección alguna, a los rigores de la competencia.
Ante estas circunstancias ¿Cuál fue la respuesta desde el Socialismo a la crisis del
Estado Liberal ?
Para mutar los presupuestos epistemológicos ut supra, y “mitigar” los defectos
estructurales del capitalismo liberal, la civilización occidental no ha tenido más remedio
que recurrir a la intervención del Estado, solicitando de éste el mantenimiento del equilibrio
económico general y la búsqueda de la justicia social mediante la lucha contra la miseria, la
redistribución de la riqueza, el pleno empleo, etcétera. Así, de un modo casi espontáneo se
ha producido el encuentro entre la economía keynesiana y la política socializadora de los
partidos socialdemócratas.

62 Campoamor, Alfonso: EL ESTADO SOCIAL, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/802674.pdf


En este aspecto Pellicani63 expuso sus tesis sobre el socialismo liberal, en las que
defiende la vigencia de los valores liberales, vinculados a la independencia de la sociedad
civil respecto al Estado, y su relación con la tradición socialista. Este socialismo no es,
obviamente, el marxista, que corresponde a la tradición del socialismo de Estado. Sus
orígenes hay que buscarlos en Proudhon, que ya previó que la estatalización de la economía
llevaría a la estatalización de las ciencias, las artes y la filosofía, y a la desaparición de la
sociedad civil, devorada por el Estado. La expresión práctica de este socialismo liberal son
las políticas socialdemócratas y el moderno Estado social, en el que se combinan la
preservación y el estímulo sobre la sociedad civil, con la redistribución de la riqueza y la
lucha contra los desequilibrios y las injusticias. Así, el encuentro entre socialismo y
liberalismo, algo que en el siglo XIX parecía poco menos que imposible, se ha llevado a
cabo en el nuestro mediante una integración de principios y prácticas.
Este cúmulo de circunstancias terminará dando lugar de manera paulatina y
escalonada a la transformación del Estado Liberal en Estado Social y, conceptualmente, al
paso del Estado Liberal de Derecho al Estado Social de Derecho. Se trata de una
transformación necesaria e impelida por la historia. Pero esta transformación no se produce
en todas partes. Hay Estados en los que sus circunstancias particulares y las vicisitudes
históricas motivaron una deriva contraria al Estado Liberal, esto es no se produce en los
mismos una transformación del modelo sino la implantación de un contra modelo. Ello
ocurre con la aparición del Estado Totalitario en sus dos variantes del Estado Socialista y
el Estado Fascista que serán en el siglo XX la réplica al Estado Social. El Estado Totalitario
en cualquiera de sus dos vertientes no es pues una derivación del Estado Liberal sino un
fenómeno histórico antagónico del Estado Liberal e igualmente antagónico de su
plasmación conceptual como Estado de Derecho.

63Luciano Pellicani: El socialismo liberal; 4 de Agosto 1985


https://elpais.com/diario/1985/08/04/opinion/491954408_850215.html.
c) El Estado social de Derecho

Para CAMPOAMOR64, la génesis del Estado social, como concepto


socioeconómico, es decir, del Estado de bienestar, es equívoca y confusa, tanto en sus
presupuestos históricos como en su progresiva -y a veces errática- plasmación práctica, y
“…si en alguna medida se puede decir que la constitucionalización del Estado social como
cláusula jurídica, como cláusula finalista, está vinculada al objetivo de conquista de alguna
forma de Estado de bienestar, este último tiene su propia génesis independiente, al menos en sus
orígenes, del movimiento constitucional; y potencialmente independiente, al menos en nuestros
días, de la constitucionalización del Estado social de derecho…”

Visto de esta manera, al hablar de Estado social como concepto jurídico, sólo puede
comprenderse como una profundización o una matización del Estado democrático como
Estado de derecho. En este sentido, jurídicamente, constitucionalmente, el Estado social o
es Estado social y democrático de derecho o no es nada. De esta manera “Estado Social”
debería reservarse para designar un modelo constitucional que tiene características
específicas, tal que el entramado mismo de la Constitución está configurado por principios
y normas que regulan la vertiente social y colectiva del Estado.
Sin embargo, la relevancia de la dimensión social, concebida desde un ideal de
justicia y de igualdad, se remonta mucho más allá de los comienzos del constitucionalismo.
El ideal de igualdad fue defendido ya en la antigüedad por filósofos como Cicerón y
Séneca; algunos teólogos como Gregorio el Magno predicaban que todos los hombres son
iguales por naturaleza (omnes namque homines natura aequales sumus).
Los orígenes del concepto de Estado Social, es la unión de varias tendencias que
poco a poco a lo largo del tiempo fueron estableciendo postulados y de acuerdo con García
Pelayo65, para 1850 Lorenz Von Stein, es uno de los primeros precursores de la idea de Estado Social,
afirmando: “…había terminado la época de las revoluciones y de las reformas políticas para comenzar
la de las revoluciones y reformas sociales…dicho personaje se encuentra inclinado hacia la monarquía
social, porque es…la forma de gobierno con mayor capacidad potencial para estar por encima de los
intereses particularizados de las clases…” y es un remedio contra las revoluciones socialistas
incubadas en la onda revolucionaria de 1830.

64
Campoamor, Alfonso: EL ESTADO SOCIAL, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/802674.pdf
65García Pelayo; Manuel: Las Transformaciones del Estado Contemporáneo, Fundación Manuel García Pelayo 2009,
pág. 15
Entre otras tendencias se tienen: la primera promoción de un amplio sistema de
protección social en la Alemania de Bismarck ( se impone a los patronos y obreros el seguro de
enfermedad (1883), el seguro de accidentes (1884) y el seguro de vejez (1889),
posteriormente complementado también en Alemania, en 1911, con seguros de defunción,
viudedad y orfandad), y las primeras apariciones de manera Constitucional del término
Estado Social, como por ejemplo: Constitución de México 1917, Constitución de Weimar
1919 o la Constitución Española de 1978. En ninguna de ellas se recoge la cláusula
expresamente, pero en ambas, con mayor o menor extensión, se incorporan derechos
socioeconómicos (más allá de los clásicos derechos liberales de autodefensa y de los
democráticos de participación) que constituyen uno de los más significativos contenidos
jurídicos del Estado social como aspiración al Estado de bienestar. Sin embargo, no es sino
hasta la Ley Fundamental de Bonn, de 1949, cuando la fórmula del “Estado social (social state)
de derecho” adquiere reconocimiento constitucional. (“La República Federal de Alemania
es un Estado federal democrático y social”, dispuso el conocido artículo 20.1. de la Ley
Fundamental de Bonn). Además, se trató de "blindar" la esencia democrática de La Ley
Fundamental contra posibles avances de partidos totalitarios mediante una "cláusula de
eternidad" (art. 79.3) que impide la modificación de los principios formulados en los
artículos 1 y 20 de la Constitución (referentes a la dignidad del ser humano y a la
organización estatal como un Estado federal, democrático y social).
Ahora bien: ¿Qué importancia se plantea en esa Ley Fundamental de Bonn?
La Ley Fundamental de Bonn, por su formulación y por el especial momento histórico en el
cual le correspondió ser dictada, posee un contenido que se ha considerado un auténtico
avance jurídico en lo que respecta a la consagración de principios constitucionales y la
concepción de los derechos humanos y el Estado de derecho.
De acuerdo con Klaus Stern66
“…Debemos pensar que las condiciones de éxito para la Ley Fundamental en 1948/1949
eran francamente malas. Pero la Constitución se desarrolló muy bien. Alemania en
1948/1949 estaba dividida. La Ley Fundamental se consideraba como algo provisional o,
como muchos mejor preveían, como transitoria (Theodor Heuss). En cualquier caso, era
una Constitución que surgía en un tiempo difícil, en el que el pueblo estaba en la miseria y
en el que además teníamos que dirigir la mirada al Telón de Acero, que tenía aspecto de
estar aún peor que la Alemania del Oeste. En junio de 1947 el Presidente del Gobierno

66Klaus Stern: La ley fundamental de bonn en el marco de una visión constitucional europea comparada; https://libros-
revistas-derecho.vlex.es/vid/bonn-marco-vision-constitucional-comparada-71244825
alemán en la Conferencia de Munich no lograría conseguir nada para la unión de
Alemania…”
“… No en vano fueron la Constitución de los Estados Unidos y otras Constituciones
europeas, como, por ejemplo, la de Italia o Suiza, adonde algunos miembros del Consejo
Parlamentario habían emigrado, modelo para algunos puntos de la Ley Fundamental. Para
el catálogo de derechos fundamentales jugó también un papel determinante la Declaración
Universal de Derechos del Hombre de 10 de diciembre de 1948. En este sentido se quería
comprender la Ley Fundamental como una Constitución de reorganización del Estado
alemán, que no olvidaba la historia, pero que también quería ir hacia el futuro con
decisión. Usted, Herr Präsident del Parlamento Municipal de Berlín ya lo ha subrayado: el
Estado social de Derecho, la democracia liberal y los derechos fundamentales eran
entonces el gran eslogan que resurgía e infundía esperanza para todos. Esto lo ha
conseguido la Ley Fundamental, sin ninguna duda…”

En este mismo orden de ideas, Polakiewicz67 ha dicho que:


“…La Ley Fundamental de Bonn, promulgada el 23 de mayo de 1949, ha
demostrado ser una Constitución de extraordinario éxito. Aunque en sus más de
cuarenta años de vigencia, la Ley Fundamental ha sufrido más de treinta y cinco
modificaciones, su esencia no ha sido alterada. Ella sirvió también de marco a la
reunificación alemana en 1990. Abstracción hecha de algunas modificaciones a
raíz de la adhesión de los Lánder de la antigua República Democrática Alemana,
la Ley Fundamental es hoy la Constitución de la Alemania unificada. Sus
principios de libertad y democracia han cristalizado como los factores de
integración e identificación más fuertes de la sociedad alemana. La República
Federal de Alemania, como Estado constitucional, se caracteriza por el ideario de
un Estado social y democrático de Derecho y por la sujeción de todo poder estatal
a los derechos fundamentales…”

A partir de ahí, el referente del modelo estatal se replicó en las reformas


constitucionales sucesivas: España, 1978; Honduras, 1982; Brasil, 1988; Colombia, 1991;
Paraguay, 1992; Perú, 1993; Ecuador, 2008; Bolivia, 2009; la Republica Dominicana,
2010; de las constituciones venezolanas, la de 1999 es la primera que incluye
expresamente, en su artículo 2, la formula de que Venezuela se constituye en “un Estado
democrático y social de Derecho y de Justicia”, usando una expresión casi idéntica a la del
artículo 1.1 de la Constitución española de 1978.
Siguiendo a Abramovich y Courtis68, luego de la constitucionalización del Estado
social podemos sostener lo siguiente:
A) Se introducen dimensiones colectivas en el derecho, lo que ocurre a través de la
construcción de sujetos de derecho colectivos (sindicatos, grupos de consumidores,
etcétera), a través de la articulación de instancias y facultades de negociación colectivas y

67
Jörg Polakiewicz: El Proceso histórico de la implantación de los derechos fundamentales en Alemania;
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/27230.pdf
68 Abramovich, Víctor, y Courtis, Christian, (2004): Los derechos sociales como derechos exigibles (2ª edición, Madrid,

Trotta), pp. 54-56.


con la construcción de categorías colectivas o grupales (la noción de medio ambiente, de
grupo vulnerable o de salud pública).
B) Se toman en cuenta las desigualdades reales y no simplemente las formales; esto
genera a su vez nuevas pautas interpretativas (como las que se expresan en las conocidas
fórmulas favor operatori o favor consumatoris) y nuevas reglas procesales (por ejemplo en
materia de carga probatoria, de presunciones en favor de partes procesalmente débiles,
etcétera).
C) Se establecen límites a la autonomía de la voluntad; en áreas tradicionalmente
dejadas al libre acuerdo de las partes entran en funcionamiento conceptos de orden Público
y de protección a la dignidad de las personas que pueden generar nulidades contractuales y
un importante control estatal de la oferta de bienes públicos y servicios.
D) En relación con el inciso anterior, se limita el ámbito de actuación sujeto a
mecanismos contractuales, regulados ahora –con las reglas del Estado social (social state)–
por medio de leyes; esto produce un efecto de desmercantilización de algunos sectores
como resultado del avance del derecho público sobre el derecho privado.
E) Se modifican los criterios de asignación de responsabilidades civiles, como
consecuencia del cambio de óptica en materia de generación de riesgos (varios de los cuales
se “socializan”, para efecto de proteger a las personas más indefensas) y de distribución de
costos.
F) Se amplían las funciones estatales; al asumir el Estado las tareas relacionadas con
la realización efectiva de los derechos sociales (social rights), los órganos públicos se
multiplican y la burocracia crece de forma sensible. El Estado no se limita a ejercer
funciones regulatorias, sino que se reserva para sí ciertas áreas que se consideran
estratégicas, lo que conlleva una ampliación de funciones y del gasto público.
G) Se incorporan al ordenamiento acciones procesales de carácter colectivo, a través
de la ampliación en las posibilidades de acceso a los tribunales (acciones de cumplimiento,
acciones de tutela, acciones de clase, etcétera) y por medio de la tutela de bienes colectivos.
En todo caso, importa en este momento subrayar que la constitucionalización del
Estado social es una tendencia firme del constitucionalismo contemporáneo, que ha
conllevado un cambio de paradigma para el constitucionalismo y para la democracia, quizá
el más importante en el desarrollo del Estado constitucional en el siglo XX, con el objetivo
de proteger de mejor manera valores esenciales de las sociedades modernas; tales valores,
bajo ese nuevo paradigma, adquieren una protección inédita en otros tiempos al ser
reconocidos como derechos fundamentales69.
En cuanto a la forma de gobierno, el Estado Social supone una modificación formal
de las instituciones básicas de la democracia liberal, pues permanecen los dos elementos
básicos de esta: el parlamentarismo, difundido por la mayor parte de los Estados Europeos
y el presidencialismo, como en los EE.UU. Hay que subrayar que uno de los elementos
definitorios del modelo europeo del Estado Social es la función pública, encomendada a
una burocracia profesional y estable.
Desde un punto de vista económico, el Estado Social se sostenía sobre la base de un
pacto implícito entre los intereses del “capital” y del “trabajo”, con el fin desarrollar las
economías, fomentar el pleno empleo y distribuir ordenadamente el producto social. En
todo caso, el Estado social de derecho no busca avanzar hacia el socialismo, no intenta
transformar al Estado en propietario de los medios de producción ni se ve como promotor
de igualdad social en un sentido amplio. Sus principales objetivos son dar un marco
regulatorio al capitalismo a fin de asegurar que las reglas de la competencia realmente se
implanten, y que los beneficios de la actividad económica se extiendan a la sociedad entera
en relación con los esfuerzos personales pero evitando extremos de privación o injusticias.
Esta forma de Estado coincide con el llamado «Estado del bienestar». Se entiende que es
una forma de Estado básicamente intervencionista, que no actúa de acuerdo con los
postulados de la teoría económica liberal clásica, sino con arreglo a la revisión keynesiana,
que postula dicha intervención del Estado en el ciclo económico con el fin de garantizar
tres aspectos necesarios para la prosperidad de las sociedades capitalistas: el equilibrio
económico (neutralización de las crisis), el pleno empleo y, como consecuencia, el
crecimiento sostenido. La reciente y prolongada crisis del Estado del bienestar se debe, en
buena parte, al hecho de que, a su vez, la crisis económica no se ha podido abordar con el
instrumental keynesiano convencional.

69
Carbonell, Miguel: Eficacia de la Constitución y derechos sociales: esbozo de algunos problemas Estudios
Constitucionales, vol. 6, núm. 2, 2008, pp. 43-71 Centro de Estudios Constitucionales de Chile Santiago, Chile
Dispñ
onible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=82060203
Ahora bien: ¿Cuándo entra en crisis el Estado social de derecho?
Tal como observamos supra, el Estado Social de Derecho es una forma de
organización del estado, esta fórmula política promueve un estado de igualdad por medios
de la incorporación de los derechos sociales, junto a los clásicos derechos fundamentales,
civiles y políticos, a la constitución y el orden jurídico, garantizando de esta manera las
condiciones para el desarrollo de una vida digna.
En esta medida, si lo que se busca es promover la inclusión y participación del
sujeto y los grupos con desventajas sociales, se debe partir de la igualdad o de la equidad,
como principio determinante para el cumplimiento de las tareas del estado encaminadas a
corregir y resarcir las desigualdades existentes. Así el estado social pretende impartir
justicia social y promover la dignidad humana por medios del ajuste de las autoridades e
instituciones públicas a los derechos, deberes y principios consignados en el orden
constitucional y jurídico.
Ahora bien, la realidad muestra la primacía de la economía sobre la política y el
crecimiento del mercado sobre la esfera pública, y es esta situación la que han llevado al
estado benefactor a la evidente crisis que enfrenta actualmente. Así, nuestra existencia se
desarrolla bajo el imperio del capitalismo, las reglas y valores morales han perdido valor
frente a las lógicas del mercado y del consumo, es este el resultado de la clientelización y
burocratización del estado y las empresas e instituciones públicas, que han dejado la
solución de los problemas y fenómenos sociales en manos del sector privado y la dinámica
del mercado. Hoy por hoy, casi todos los autores están de acuerdo en cómo el Estado
benefactor ha sido sometido a tensiones que no son fáciles de resolver en los países
desarrollados, y muy especialmente, en aquellos países emergentes con necesidades aún
más urgentes e ineludibles. El Estado de bienestar (Welfare State) nació en este siglo como
una respuesta a la crisis de inestabilidad del capitalismo y como remedio a la incapacidad
de autorregulación del mercado.
Y ya que es en la realidad donde se valida cualquier teoría y en este caso las teorías
del derecho, que justifican la existencia del estado social de derecho, en su contraste con la
realidad han perdido validez, debido a esto surge la crisis del estado social de derecho. El
destacado filósofo del derecho Luigi FERRAJOLI70 observa cómo estos derechos sociales
sufren una laguna de garantías, imperfecciones o incluso aún su conculcación. La ciencia
jurídica no ha elaborado aún formas de garantías en eficacia y sencillez a las previstas para
los demás derechos fundamentales, como los de libertad y autonomía. Los derechos
sociales imponen deberes de hacer por los que su violación no se manifiesta por tanto,
como en el caso de los de libertad , en la falta de validez de actos que pueden ser anulados
por vía jurisdiccional, sino en lagunas de disposiciones o en carencias de prestaciones que
reclamarían medidas coercitivas no siempre accionables. Esto se debe a que los problemas
suscitados por los derechos sociales son sobre todo de carácter económico y político, tanto
porque estos derechos tienen unos costos elevados, como por todo el complejo y aparatoso
sistema de mediación burocrática del Estado de bienestar.
Las implicaciones de esta crisis, están sujetas a la falta de garantías adecuadas para
el cumplimiento de los derechos políticos y socio-económicos, es decir, de los derechos
sociales. Lo anterior se haya interconectado con la discrepancia que existe entre libertad e
igualdad, idea que plantea John Rawls en su filosofía política y jurídica, se podría decir que
lo que se plantea es “ni individualismo exacerbado, ni igualitarismo que dé lugar a la
uniformidad, la mediocridad y la anulación de las diferencias. Ni individualismo que venda
la igualdad a cambio de la libertad total, ni igualitarismo que venda la libertad y la
descarte.”71 Es decir; se debe buscar un equilibrio entre libertad e igualdad, se trata
entonces de garantizar los derechos sociales, los que a su vez garantizan la igualdad
(igualdad de derechos) y por otro lado las garantías de las libertades individuales.
Otra implicación de dicha crisis y quizás la más importante, radica en el
ordenamiento económico y de distribución, bajo un modelo neoliberal y capitalista con
políticas de expansión, mundialización y globalización económica, financiera e incluso
socio-cultural, ante esto el estado pierde soberanía sobre la regulación de sus propios
mercados debilitando así el sistema económico que respalda la realización material de los
derechos socio-económicos de los asociados.

70 FERRAJOLI, Luigi, “Stato sociale e estato diritto”, publicado en Política del Dirritto, a.XIII, núm. 1, marzo 1982, (trad.
Italiano de Alexei Julio y Gerardo Pisarello en ABRAMOVICH, V. AÑÓN, M. J. Y COURTIS, Ch.(comp.) Derechos
sociales, México, Fontarmara, 2003, pp. 7-21 y p. 12
71
Aguilera Portales, Rafael y Espino Tapia Diana Rocío, Repensar a Leon Duguit ante la actual crisis del estado social de
derecho. Universitas, Revista de filosofía, derecho y política, n° 12, julio, 2010, pág. 51
En este orden de ideas: ¿Cuáles fueron las respuestas a esta crisis: neo
constitucionalismo o neoliberalismo?

Para Steger, Manfred S. y Roy Ravik B., el neoliberalismo tiene tres dimensiones
principales, conectadas entre sí: “1. neoliberalismo como ideología; 2. neoliberalismo como forma
de gobierno; 3. neoliberalismo como paquete de medidas económicas.” (Steger et al, 2011:29).
El neoliberalismo es la ideología dominante y contemporánea del capital financiero y
transnacional. Predica el desenvolvimiento “libre” de las fuerzas del mercado, la liberalización
económica y las privatizaciones.

Según el neoliberalismo, el Estado debe transferir sus empresas, sus bienes y servicios a
los particulares; lo público debe reducirse o ponerse al servicio de lo privado, que hay que
fortalecer al máximo. Debe minimizarse la inversión social en salud pública, educación, vivienda y
seguridad social, que se convierten en mercancías de libre circulación y precios, sólo posibles de
obtener en el mercado libre, por quien tenga la capacidad de compra. El aparato represivo del
Estado, el Ejército, la Policía, la Administración de Justicia y Carcelaria, se fortalecen. En Colombia,
se profundizó este proceso, bajo las políticas de “seguridad democrática” y “confianza
inversionista” del Presidente Álvaro Uribe, actualmente vigentes y en pleno desarrollo en el
“Gobierno de la Prosperidad para todos” de Juan Manuel Santos. Para esta ideología, el individuo,
el libre desenvolvimiento de sus potencialidades, garantizados por la iniciativa privada, particular,
es la razón de ser del mercado, del Estado y de la sociedad. Los derechos sociales los vuelven
patrimoniales, el ciudadano se convierte en un consumidor de mercancías, en un individuo
aislado, que existe en cuanto tenga como comprar, y sus derechos dependen de su capacidad de
compra en el mercado “libre”. Los neoliberales, las instituciones multilaterales
(BM,FMI,BID,OMC,UIT) los poderes económicos y políticos, que predican y aplican el
fundamentalismo del mercado (Stiglitz, 2004) difunden la especie, según la cual, la soberanía
estatal y la autodeterminación de los pueblos, constituyen proyectos de la modernidad, ya
superados por una supuesta “posmodernidad”, en una “aldea global”, en un mundo globalizado,
con una economía y un pensamiento “únicos”, en un “Nuevo Orden Mundial”, bajo la hegemonía
de las transnacionales, del capital financiero internacional y de los Estados Unidos (Matias,
2011:27-73).

El neoconstitucionalismo
El neoconstitucionalismo es una ideología político jurídica, que ha venido desarrollándose
en algunos Estados de Europa y de América Latina. D

Antes de entrar a contestar esta situación debemos citar los planteamientos de


Hermann Heller y Gustavo Radbruch, en lo referente a los dos caminos principales que nos
acercan a lo que sea el (neo)constitucionalismo: por una parte, una serie de fenómenos
evolutivos que han tenido evidentes impactos en lo que se considera un estado
constitucional, por otra, una teoría del derecho adecuada a esos cambios, explicativa y
promotora de los mismos. El primero de los autores nombrados establece los principios
jurídicos integrantes de la constitución como tendiendo un puente entre la normatividad
moral histórica de una comunidad y la normatividad jurídica destacada de la constitución
positiva, ello porque la constitución como texto jurídico destacado se halla incapacitada
para “…establecer, de una vez para siempre, el contenido, históricamente cambiable en la
mayoría de los casos, de las normas sociales que complementan a las jurídicas”72. El
segundo, luego de los horrores del nacional socialismo y la segunda guerra mundial,
cambió su credo relativista y positivista para afirmar el derecho como ciencia de la cultura
y valorativamente plena: “el derecho es una realidad referida a valores, un fenómeno
cultural”73.

72 Heller, Hermann. Teoría del estado. Fondo de Cultura Económica. México DF. 1961. pg. 275/276.
73 Radbruch, Gustav. “Filosofía del derecho”. Ed. Revista de Derecho Privado. Madrid. 1959. pg. 39.
BIBLIOGRAFIA