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Nº11 - Abril de 2018 / Revista online gratuita. www.egiptologia20.

es

Perfume en el Antiguo Egipto


Su uso en la sociedad

Relaciones entre el Egeo,


Egipto y el Próximo Oriente

La pirámide de
Kefrén

Cleopatra VII
La última reina de Egipto

Culto y evolución
Iconográfica de Khepri

SOBERANAS
DE EGIPTO
Egiptología 2.0 | 1
Editorial
Bienvenidos al Nº 11 de la Revista Egiptología 2.0, corres-
pondiente al mes de abril de 2018. Abrimos este nuevo núme-
ro, con la primera parte de un artículo de María Isabel Cubas
Contreras: ‘‘Reinas-faraón: soberanas de Egipto’’.
Dirección
Moisés González Sucías La sociedad del Antiguo Egipto estaba dominada por la figu-
moibcn@hotmail.com ra del faraón, que debía ser por norma general un hombre.
Sin embargo, algunas mujeres de la realeza egipcia pudieron
llegar a reinar como faraón, principalmente en momentos de
Edición inestabilidad política y crisis dinásticas.
Moisés González Sucías (Barcelona).
Debemos tener claro que para los antiguos egipcios era funda-
Diseño gráfico y maquetación mental el respeto a Maat, es decir, el Orden establecido desde
David Claros Lozano el principio del tiempo. Y ese orden había establecido, ya con
Jordi Romera Sevillano los propios dioses, que sobre el trono egipcio debía sentarse
un hombre, y junto a él debía haber una mujer, la ‘‘Gran Es-
Documentación posa Real’’, dedicada a ejercer unas funciones sacerdotales
Sara López Caiz que contribuyen a mantener ese Maat, y por supuesto tener
al heredero. Por tanto, que una mujer fuese faraón no dejaba
Colaboradores de ser una ruptura de esa Maat, pero en ciertos momentos fue
preferible a que accediera al trono un hombre que no tuviera
Marian Romero Gil
sangre real. De ahí que ciertas mujeres de la realeza, con el
María Isabel Cubas Contreras apoyo de determinados cortesanos, accedieran brevemente
Verónica Reyes Barrios al trono en tiempos de inestabilidad política.
Cláudia Barros
Julio López Saco En la sección de entrevistas, hablaremos con Rosa Pujol. Pre-
Alfonso Daniel Fernández Pousada sidenta de la Asociación Española de Egiptología. Diplomada
Sandra Pajares Sotillo en escritura jeroglífica, profesora habitual de los cursos de la
Heródoto de Halicarnaso Asociación, conferenciante en multitud de cursos y semina-
Marta Pérez Torres rios, colaboradora en diversas publicaciones y páginas web y
José Luis Azorín Navarro miembro del equipo de coordinadores de Amigos de la Egip-
Lucía Inés Merino tología.
Hipólito Pecci Tenrero
Verónica Reyes nos hablará de la vivienda de los antiguos
Gerardo P. Taber
egipcios, Cláudia Barros nos desvelará todo lo referente al
Bartomeu Egea Resino perfume utilizado por los antiguos pobladores del Nilo, Julio
Sabina Espejel Nonell López Saco nos explicará las relaciones entre el Egeo, Egipto
y el Próximo Oriente en la Edad del Bronce, Alfonso Daniel
ISSN: 2444-6254 Fernández Pousada nos explicará qué repercusión tuvo el
ciclo de Calipo en el Calendario Alejandrino, de la mano de
www.egiptologia20.es Sandra Pajares, recorreremos todos los rincones de la pirá-
https://www.facebook.com/egiptologia20 mide Kefrén, Heródoto de Halicarnaso nos hablará de la gran
https://twitter.com/egiptologia20 Cleopatra VII, la última reina de Egipto, Marta Pérez Torres
nos deleitará con la música y la danza en el Antiguo Egipto,
Egiptología 2.0 es una marca registrada. José Luis Azorín nos comentará todo lo relacionado con el
Todos los derechos reservados. Esta publi- culto y evolución iconográfica de Khepri, conoceremos el sim-
bolismo de los escarabeos de la mano de Lucía Inés Merino,
cación no puede ser reproducida ni total ni
Hipólito Pecci Tenrero nos hablará del inicio de la estructura
parcialmente ni registrada o tramitada en nin- egipcia, con Gerardo P. Taber iremos tras el oro líquido de los
guna forma ni por ningún medio sin permiso faraones y recrearemos una cerveza del Antiguo Egipto desde
previo por escrito de la editorial. Egiptología la arqueología experimental, pasearemos por las salas de la
2.0 no se hace responsable de los juicios, crí- Biblioteca Museo Víctor Balaguer, visitaremos la exposición:
ticas y opiniones expresadas en los artículos ‘‘Músicas en la antigüedad’’ y finalizaremos viajando a Tuna
publicados. el-Gebel, la que fue necrópolis de Hermópolis Magna, donde
Bartomeu Egea nos mostrará todos los rincones menos co-
Egiptología 2.0 ha hecho lo posible por locali- nocidos.
zar los derechos de autor de todas las imáge-
nes. Cualquier posible omisión no es intencio- Todo ello junto con nuestros contenidos habituales y un artí-
nada y se agradecerá culaquier información culo especial de Sabina Espejel Nonell: Las visitas a las exca-
vaciones de G.A. Reisner durante la Primera Guerra Mundial.
sobre los mismos.
Imagen de portada: Detalle de una estatua arrodillada de Hatshepsut. Granito. 1479-1459 a.C.
2 | Egiptología
Contacto: 2.0
egiptologia2.0@hotmail.com Metropolitan Museum of Art, New York. | Metropolitan Museum of Art, New York.
Sumario
6. Entrevistas - Rosa Pujol: ‘‘Me gustaría hacer el mismo viaje que
hizo Amelia Edwards...’’
Entrevistas - Rosa Pujol.
10. Testimonios del Pasado - Estatua de Kaaper.

14. Mujer en el Antiguo Egipto - Reinas-faraón: soberanas de


Egipto, parte I.

20. Sociedad - Arquitectura en el Antiguo Egipto: La vivienda egip-


cia.

24. Vida cotidiana - Perfume en el Antiguo Egipto. Su uso en la Sociedad - Arquitectura en el Antiguo
sociedad, desde lo cotidiano hasta la religión. Egipto: La vivienda egipcia.

28. Historia - Relaciones entre el Egeo, Egipto y el Próximo Orien-


te en la Edad del Bronce: una aproximación textual e iconográfica.

35. Astronomía - Repercusión del ciclo de Calipo en el Calendario


Alejandrino.

43. Arquitectura - La pirámide de Kefrén.


Vida Cotidiana - Perfume en el Antiguo
50. Faraones - Cleopatra VII, la última reina de Egipto. Egipto.

56. Vida cotidiana - Música y danza en el Antiguo Egipto.

62. Mitología - Culto y evolución iconográfica de Khepri.

70. Amuletos - Escarabeos: La simbología egipcia y su significa-


do.

72. Religión - El inicio de la estructura egipcia.


Historia - Relaciones entre el Egeo, Egipto y
el Próximo Oriente en la Edad del Bronce.
79. Egiptología - En busca del oro líquido de los faraones. Re-
creación de una cerveza del Antiguo Egipto desde la arqueología
experimental, parte I.

93. Museos - Biblioteca Museo Víctor Balaguer.

107. Exposiciones - Músicas en la antigüedad.

117. Hoy viajamos a... - Tuna el-Gebel, la que fue necrópolis de


Astronomía - Repercusión del ciclo de Calipo
Hermópolis Magna.
en el Calendario Alejandrino.

121. Especiales - Las visitas a las excavaciones de G.A. Reisner


durante la Primera Guerra Mundial.

145. Novedades editoriales - Ramsés II. La verdadera historia /


Músicas en la antigüedad.

147. Noticias - Noticias destacadas del trimestre.


Arquitectura - La pirámide de Kefrén.

Vida Cotidiana - Culto y evolución Religión - Música y Danza en el Faraones - Amor y sexualidad en el
iconográfica de Khepri. Antiguo Egipto. Egiptología
Antiguo2.0 |3
Egipto.
La sociedad del antiguo Egipto estaba domi-
En portada nada por la figura del faraón, que debía ser
por norma general un hombre. Sin embargo,
algunas mujeres de la realeza egipcia pu-
dieron llegar a reinar como faraón, principal-
mente en momentos de inestabilidad política
y crisis dinásticas en los que, digamos, no
había un candidato masculino mejor.

Debemos tener claro que para los antiguos


egipcios era fundamental el respeto a Maat,
es decir, el Orden establecido desde el prin-
cipio del tiempo.

Y ese orden había establecido, ya con los


propios dioses, que sobre el trono egipcio
debía sentarse un hombre (emulando al dios
Osiris), y junto a él debía haber una mujer, la
Gran Esposa Real (que emula a Isis), dedi-
cada a ejercer unas funciones sacerdotales
que contribuyen a mantener ese Maat, y por
supuesto tener al heredero (Horus).

Por tanto, que una mujer fuese faraón no de-


jaba de ser una ruptura de esa Maat, pero
en ciertos momentos fue preferible a que ac-
cediera al trono un hombre que no tuviera
sangre real y, por tanto, sangre divina.

De ahí que ciertas mujeres de la realeza,


con el apoyo de determinados cortesanos,
accedieran brevemente al trono en tiempos
de inestabilidad política.

Las reinas faraón por lo general gobernaron


en momentos de inestabilidad, y tuvieron
reinados breves. Las principales diferencias
con los faraones masculinos son, por una
parte, que ellas no tuvieron cónyuge durante
su gobierno y, por otra parte, que al finalizar
sus reinados sufrieron la damnatio memo-
riae, es decir, la persecución y eliminación
Cabeza de una estatua osiríaca de Hatshepsut. de su memoria por parte de sus sucesores,
1479-1458 a.C. Metropolitan Museum of Art,
New York. seguramente por lo que ya hemos comenta-
| Metropolitan Museum of Art, New York. do: una mujer faraón iba en contra de Maat.
4 | Egiptología 2.0
www.egiptologia20.es

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Egiptología 2.0, siempre contigo¡

Egiptología 2.0 | 5
Entrevistas
Marian Romero Gil

Rosa Pujol: ‘‘Me gustaría


hacer el mismo viaje que
hizo Amelia Edwards...’’
C omo este mes pasado hemos celebrado el Día de la Mujer, en esta ocasión hemos querido traeros a una
que, sin duda, es de admirar por el trabajo que realiza. Ella preside la Asociación Española de Egiptología
(www.aedeweb.com) desde Noviembre de 2011 y es Directora de los cursos que allí se imparten. Es diplomada
en escritura jeroglífica del egipcio medio, profesora habitual de los cursos de la Asociación, conferenciante en
cursos y seminarios para numerosas instituciones, participante como ponente en congresos y jornadas, cola-
boradora en diversas publicaciones y páginas web y miembro del equipo de Coordinadores de Amigos de la
Egiptología (www.egiptologia.com). Rosa Pujol, bienvenida a las páginas de Egiptología 2.0.

Muchas gracias a ti y a Egiptología 2.0.


Un nombre muy moderno para una publi-
cación dedicada a algo tan antiguo.

Rosa, ¿Como empezaste a aficionarte


por este mundo del antiguo Egipto? O ,
como lo decimos los que estamos me-
tidos en este mundillo, ¿Como te picó
la oca de Amón?

Fui recibiendo pequeños picotazos des-


de mi época escolar. Cuando estudiaba
Historia ‘notaba’ que lo más antiguo me
llamaba más la atención que la Historia
medieval o reciente. Y entre lo antiguo,
algo que apenas ocupaba media página
en mi libro de texto: Egipto. Más adelante
leí Sinuhé el Egipcio como todos los de
mi edad, fundamentalmente porque esta-
Rosa Pujol. | Rosa Pujol. ba prohibido entonces. Aún me captó más

la atención y ese fue el segundo picotazo. El tercero y definitivo fue cuando dieron en la tele la película (no
demasiado buena) del mismo título Sinuhé el Egipcio. Al día siguiente comenté con una vecina que había mi-
rado en la Enciclopedia si el argumento tenía algo de fundamento. Mi vecina me miró asombrada y me dijo que
hablara con su marido. Lo hice y su marido (siempre hay alguien dispuesto a contagiarte) comenzó a prestarme
libros sobre Egipto y ya nada tuvo remedio. Estaba envenenada para siempre. Y lo que es más preocupante,
feliz de estarlo.

¿Cuando fuiste por primera vez a Egipto? ¿Que sensaciones tuviste?

Eso fue en el año 1989 y lo recuerdo vívidamente. Lo había soñado tanto… había viajado allí tantas veces a
través de las páginas de los libros, que me parecía mentira estarlo viviendo y recuerdo mi impaciencia por que
aterrizara el avión y pisar el suelo. Hicimos un viaje muy completo cubriendo Assuán/Abu Simbel, Luxor y El
Cairo. Es cierto que entonces yo no tenía ni la cuarta parte de conocimientos que tengo ahora, y que en algunas
ocasiones no fui consciente de lo que veía. Pero me impactó igualmente. Luego en sucesivos viajes hasta la
docena que llevo actualmente iría aprendiendo a ver, a descubrir cosas, a investigar… Todo ello sin perder ni

6 | Egiptología 2.0
una pizca de la emoción que supuso mi primer viaje. donde todas las decisiones se toman entre todos. El
Siempre emociona regresar allí. ambiente entre nosotros es inmejorable y los socios
parece que aprueban nuestra gestión. Siempre tra-
¿Como llegaste a la Asociación Española de tamos de ofrecerles cosas atractivas y de estar cer-
Egiptología? canos a ellos, recogiendo sus sugerencias o quejas.
Con este equipo el trabajo es mucho más fácil.
Vas a decir que mi vida es muy cinematográfica, y
algo de eso hay. A la salida del cine donde vi otra ¿Recibís ayudas o como os vais manteniendo?
‘‘egipciería’’ llamada La Esfinge me dieron un folle-
tito de unos cursos del Profesor Almagro, a los que No recibimos ayudas de ningún tipo. Tan sólo nos fi-
me apunté. Ya andaba muy metida en Egiptología nanciamos con las cuotas de los socios y pagamos a
cuando una amiga me dio la información que ella re- los profesores con las matrículas. Aún así, podemos
cibió por medio del Colegio de Licenciados. Era un arañar algunos fondos para co-patrocinar excava-
tríptico de la Asociación Española de Egiptología. Yo ciones españolas en Egipto. En este momento es-
acababa de regresar de mi viaje soñado, y… allí me tamos apoyando al Dr. Jiménez Serrano en Qubbet
presenté. Se me abrió todo un mundo de posibilida- el-Hawa (Assuán) al Proyecto Djehuty del Dr. Galán,
des: aprender Historia, Arte, Religión, Vida Cotidia- y al Middle Kingdom Theban Project del Dr. Antonio
na, Jeroglíficos. No me lo podía creer. En el año Morales.
1992 viajé con ellos por primera vez a Egipto. Y ya
nunca me desvinculé de la Asociación, hasta llegar Rosa, tradujiste el libro de Amelia B. Edwards
al puesto que ahora ocupo. “Mil millas Nilo arriba”, yo se que hiciste un pe-
queño trabajo de investigación para conocer
Aparte de la Asociación Española de Egiptología, realmente la vida de Amelia, ¿Que te ha aportado
perteneces a otras asociaciones ¿verdad? la historia de su vida?

Si, pertenezco a la Internacional de Egiptólogos y a A veces pienso que entre Amelia y yo hay un hilo
la Egypt Exploration Society de Londres. invisible que nos ha hecho compañeras. He leído
mucho sobre ella, y le he rastreado la vida visitando
¿Como se lleva eso de ser la presidenta de la los lugares donde vivió, y me ha resultado muy gra-
AEDE? tificante. Ella fue una mujer adelantada a su tiempo
dedicándose a algo tan tradicionalmente masculino
La verdad es que cuento con un maravilloso equipo, como era la Egiptología entonces.
en el que cada uno es responsable de su cometido, y
En el terreno personal, he descubierto que ella y yo
compartimos las mismas filias y fobias, salvando la
distancia en el tiempo. A bote pronto se me ocurre
la animadversión que ella sentía por los camellos,
y que yo también experimento. No me veréis nunca
subida en uno de ellos.

De ella me admira también su fino sentido del hu-


mor, su inteligencia y su determinación y valentía
para afrontar contratiempos. Lean el libro y sabrán
de qué hablo.

¿Has traducido algún otro libro?

Quise traducir una completísima biografía de Amelia,


para lo cual escribí a la autora para pedirle autori-
zación. No me contestó jamás, y la cosa quedó ahí.
De todas maneras, mi trabajo de traducción (siem-
pre del Inglés) se reduciría al tema egiptológico para
poder facilitar al público español la comprensión de
algunos libros que no se han traducido. Y las nue-
vas generaciones, afortunadamente, cada vez tie-
nen menos problemas de comprensión con el inglés.
Pero quizás me anime algún día si considero que
algo es indispensable.
Rosa Pujol. | Rosa Pujol.

Egiptología 2.0 | 7
cibiremos la visita del Dr. Antonio Morales quien nos
pondrá al día de los avances en su excavación en
Luxor Middle Kingdom Theban Project. También, la
ganadora de nuestra Beca AEDE nos expondrá las
líneas generales en que basará su investigación.

Este curso hemos implantado una nueva actividad,


llamada Una mañana con… que realizamos una vez
al trimestre un sábado por la mañana. Esto facilita
a quienes no pueden asistir al curso por temas de
horario, poder asistir a un par de ponencias sobre un
tema concreto.

Es una actividad totalmente gratuita, que está tenien-


do muy buena acogida y que está favoreciendo que
más personas se unan a nosotros. La de Abril será
Una mañana con los dioses de Egipto Isis y Horus y
serán impartida por nuestros compañeros Elisa Cas-
tel y José Ramón Navarro.

Luego daremos vacaciones a nuestros socios, y des-


cansaremos también nosotros.

¿Nos vas a sorprender con algún libro?

Rosa Pujol. | Rosa Pujol. De momento no tengo nada en cartera. Bueno sí,
pero necesita pulirse mucho aún. Ya os enteraréis.
Rosa de todas las conferencias que has tenido
Por lo pronto, sólo artículos, conferencias, comuni-
que dar, ¿cual es la que más te ha costado, y con
caciones en congresos…
cual has disfrutado más?
Hablando de libros ¿Cuales son tus libros de ca-
Me resultó particularmente trabajosa una que di so-
becera?
bre Los Vegetales en el Antiguo Egipto, ya que no
tengo formación en el campo de la botánica y tuve
En temática egiptológica ni se las veces que he leí-
que ponerme al día tanto en las propias plantas,
como en su simbología. El que me fuera trabajosa de
preparar no implica que me resultara antipática, más
bien al contrario, me sirvió para acometer otros mu-
chos estudios en los que las plantas tienen mucho
que ver. Además ahora me sé los nombres en latín.

Y una de las que más he disfrutado ha sido hace un


par de años preparando una conferencia sobre Tanis
y sus tesoros. Tanto el descubrimiento de la Necró-
polis de Tanis, como la descripción de sus fabulosos
tesoros, me resultó muy gratificante. Por supuesto,
la que siempre tiene éxito y afluencia de público es
la dedicada a la tumba de Tutankhamón. El rey niño
siempre ha sido nuestro mejor embajador con el
gran público.

¿Cuales son las cosas previstas para esta prima-


vera por la AEDE?

Como cada año al finalizar el Curso de Egiptología,


se impartirá el Curso de Primavera, que este año
serán unas conferencias monográficas sobre colec-
ciones egipcias en museos europeos, para celebrar
que estamos en el Año de los Museos. Además re- Rosa Pujol. | Rosa Pujol.

8 | Egiptología 2.0
do el relato del descubrimiento de la tumba de Tutankhamón, me fascina. Y en cuanto a ficción o ensayo me
resultaría difícil escoger un solo libro como mi favorito, pero me gustan los libros gordos, tipo Pilares de la Tie-
rra, El Médico y cosas así. Pero he leído tanto, y muchos me han gustado tanto, que no podría escoger. Quizás
Memorias de Adriano me marcó mucho.

Acabas de volver de Egipto, ¿Cómo has visto la situación allí? ¿Hay tranquilidad para viajar al país de
los faraones?

La situación allí está absolutamente tranquila, con los egipcios encantados de volver a recibir turistas y muchas
cosas nuevas abiertas para las visitas. Hemos notado un gran incremento de visitantes este año respecto al
2017. Sobre todo asiáticos.

Ni este año ni el anterior hemos tenido problemas de ningún tipo. Se nota mucho la seguridad reforzada en
aeropuertos (controles interminables) y en lugares concurridos como el Bazar Khan el-Khalili.

Y si te sales de las rutas habituales, por ejemplo este año que hemos ido a Abydos, hay que llevar escolta poli-
cial. Pero esto no supone molestia alguna y te hace sentir más seguro.

Por otra parte ahora hay unos ‘‘Egypt Pass’’ que permiten visitar todos los monumentos de Egipto, incluidas
tumbas de Sethi I y Nefertari, por un precio asequible. Y se puede fotografiar pagando un suplemento aparte.

¿Como llegaste a Amigos de la Egiptología?

Eso fue hace muchísimo tiempo, allá por el 2000, cuando descubrí un ‘‘chat’’ sobre Egiptología muy divertido,
y poco a poco fuimos haciendo amistad, un día nos conocimos personalmente, y finalmente acabe formando
parte de ellos, bajo la sabia dirección del llorado Víctor Rivas, gran persona y amigo que nos dejó demasiado
pronto.

Rosa, un sueño que te quede por cumplir.

Se supone que con la edad cada vez te quedan menos sueños por cumplir, a mi aún me quedan una buena
cantidad. Pero sobre todo, me gustaría hacer el mismo viaje que hizo Amelia Edwards en una ‘‘dahabiya’’, na-
vegando por el Nilo sin prisa.

Algún día quizás …

Rosa Pujol, presidenta de la Asociación Española de Egiptología, muchas gracias por haber pasado por
las páginas de Egiptología 2.0, te deseamos muchos éxitos.

Sobre el autor

Marian Romero Gil, Directora, productora y presen-


tadora durante cuatro años del programa de radio
online: ‘’Las enseñanzas de Maat’’, donde podrás en-
contrar todo tipo de temas relacionados con el antiguo
Egipto y la Egiptología.

Desde el año 2014 dirige el proyecto web, ‘‘Las ense-


ñanzas de Maat’’, donde podrás encontrar: noticias,
novedades editoriales relacionadas con el Antiguo
Egipto, información sobre conferencias y cursos y ar-
tículos especializados.

Enlaza con el autor

Rosa Pujol. | Rosa Pujol.

Egiptología 2.0 | 9
Testimonios del pasado
Sara López Caiz

Estatua de Kaaper
Localización actual: Museo egipcio de El Cairo
(El Cairo, Egipto).

Nº inventario: CG 34.

Objeto: Escultura.

Material / soporte: Madera de sicomoro, cobre,


alabastro, cristal de roca y obsidiana.

Técnica: Tallado, pintado.

Dimensiones: 112 cm.

Datación: 2500 a.C. Finales de la IV / principios


de la V dinastía. Imperio Antiguo.

Procedencia: Mastaba de Ka-aper (Nº 36 o C8,


Saqqara, Egipto (África).

Historia del Objeto: Hallada en el año 1860, du-


rante las excavaciones llevadas a cabo por Au-
guste Mariette.

Catalogador: Antigüedades Egipcias y Próximo


Oriente.

C onocido comúnmente como el ‘‘alcalde del pue-


blo’’, la estatua representa a Kaaper, un noble
egipcio que fue “Jefe de los Sacerdotes Lectores”
y gobernador del Bajo Egipto, que vivió entre la IV
Dinastía y principios de la V Dinastía (alrededor del
año 2500 a.C.). A pesar de que su rango no era de
los superiores en la sociedad egipcia, es muy cono-
cido gracias a esta estatua de madera.

Se sabe poco de la vida de Kaaper; sus títulos fue-


ron: ‘‘Jefe de los Sacerdotes Lectores’’ (Kher-heb),
gobernador del Bajo Egipto y ‘‘Escriba del Ejército
del Rey’’, este último posiblemente relacionado con
algunas campañas militares en Palestina.

La estatua fue hallada en el año 1860, durante las


excavaciones llevadas a cabo por Auguste Mariette
(1821-1881), en la mastaba de Kaaper, (Nº36 o “Sa-
qqara C8”), situada al norte de Saqqara, necrópolis
principal de la ciudad de Menfis, en la ribera occiden-
tal del Nilo, situada a unos treinta kilómetros de El
Detalle de la estatua de Kaaper. | Mark Fis.

10 | Egiptología 2.0
Cairo y a 17 de la ciudad de Guiza. Está al norte de La escultura, apareció acompañada de otra que re-
la pirámide escalonada de Zoser. presenta al propio Kaaper más joven y una escultura
femenina que probablemente represente a su espo-
Durante la excavación, los trabajadores egipcios sa.
desenterraron la estatua y, aparentemente impre-
sionados por su excepcional realismo, lo llamaron
Cheik-El-Beled (en árabe significa ‘‘el alcalde del
pueblo’’) probablemente debido a un cierto parecido
entre la estatua y su representante local.

Nos encontramos ante una escultura de bulto redon-


do, que muestra a un hombre, de mediana edad, con
la pierna y brazo derecho adelantados. La estatua,
de 112 centímetros, está realizada en madera de si-
comoro, tallada en una única pieza, con el brazo iz-
quierdo ensamblado, para permitir la flexión de éste
hacia delante. Aunque actualmente está desprovista
de policromía, en su origen estuvo cubierta por una
capa de estuco y pintada.

Kaaper se representa semi-desnudo, tan sólo cubier-


to por un faldellín desde la cintura hasta las rodillas

El cuerpo nos muestra a un hombre de vientre abul-


tado y pechos flácidos, como corresponde a una per-
sona madura y de un estatus social elevado y, por lo
tanto bien alimentado. Aunque el cuerpo está repre-
sentado con gran simpleza, la atención del escultor
se centra en el rostro, un rostro orondo, con papada,
de mandíbula ancha y labios gruesos que dejan es-
bozar una escueta sonrisa.

Sin embargo, son los ojos los que dotan de especial


vida y expresividad al rostro. Delineados en color ne-
gro, están realizados con incrustaciones de piedra
blanca, cristal de roca para la pupila y metal en el
iris. Bajo los ojos unas ligeras ojeras acentúan dicha
expresión.

El joven Kaper. | Arte e Historia.

Llama la atención el realismo de la obra, muy alejada


de la idealización con la que eran representados los
faraones. Esto es debido al carácter divino de los se-
gundos del que carece Kaaper, que a pesar de ener
una alta posición social, es considerado un hombre
corriente y como tal es mostrado.

A pesar de ello, se representa con la dignidad propia


del cargo que ostenta, cabeza alta, mirada al frente,
una leve sonrisa de satisfacción y en actitud de ca-
minar, apoyado por un bastón que sostiene con la
mano izquierda.

Da la impresión de que el difunto hubiera querido


Detalle del rostro de Kaaper. | Djehouty. dejar congelada para la eternidad su propia imagen,

Egiptología 2.0 | 11
4500 años.

Así mismo, es una muestra de como pervivieron en


la estética egipcia el idealismo, reservado para los
dioses y faraones, junto al realismo a la hora de re-
presentar personajes que no disfrutaban de esa con-
dición a pesar de su elevado estatus social.

Esta dualidad entre “arte oficial” y “arte privado” pe-


ruró durante los 3.000 años de la historia del arte
figurativo egipcio.

Estatua de Kaaper, 1872.


| Travelers in the Middle East Archive.

formando parte de un desfile o séquito, de acuerdo


a su posición y cargo, como seguro que en tantas
ocasiones le sucedió en vida.

Además del realismo de la escultura, cabe destacar


el movimienento sutil que el brazo adelantado y la
pierna otorgan a la escultura, Este movimiento es
acentuado por el amplio pliegue que recorre el falde-
llín y cuya forma sólo es captada en su totalidad de
perfil, de tal manera que si bien es una escultura que
muestra un punto de vista frontal, también requiere
de su visionado lateral para captar en toda su dimen-
sión este movimiento.

La existencia de mastabas privadas y este tipo de


representaciones con finalidad funeraria, nos mues-
tra como, desde el Imperio Antiguo, la idea de la vida
en el Mas Allá, en la que cada persona ocuparía la
posición que había tenido en su vida terrena, se ha-
bía extendido del faraón al resto de miembros de la
sociedad egipcia.

Esta escultura muestra la perfección que alcanzó la


estatuaria egipcia en épocas muy tempranas, hace Detalles de la estatua de Kaaper. | Arte e Historia.

12 | Egiptología 2.0
Mujer en el Antiguo Egipto
María Isabel Cubas Contreras

Reinas-faraón: soberanas de
Egipto, parte I
L a sociedad del antiguo Egipto estaba dominada por la figura del faraón, que debía ser por norma general un
hombre. Sin embargo, algunas mujeres de la realeza egipcia pudieron llegar a reinar como faraón, princi-
palmente en momentos de inestabilidad política y crisis dinásticas en los que, digamos, no había un candidato
masculino mejor.

Debemos tener claro que para los antiguos egipcios era fundamental el respeto a Maat, es decir, el Orden es-
tablecido desde el principio del tiempo. Y ese orden había establecido, ya con los propios dioses, que sobre el
trono egipcio debía sentarse un hombre (emulando al dios Osiris), y junto a él debía haber una mujer, la Gran
Esposa Real (que emula a Isis), dedicada a ejercer unas funciones sacerdotales que contribuyen a mantener
ese Maat, y por supuesto tener al heredero (Horus). Por tanto, que una mujer fuese faraón no dejaba de ser una
ruptura de esa Maat, pero en ciertos momentos fue preferible a que accediera al trono un hombre que no tuviera
sangre real y, por tanto, sangre divina. De ahí que ciertas mujeres de la realeza, con el apoyo de determinados
cortesanos, accedieran brevemente al trono en tiempos de inestabilidad política.

La diosa Maat. Tumba de Nefertari. | thoughtCo.

Egiptología 2.0 | 13
¿Cuántas mujeres llegaron a ser reinas-faraón y vestimenta femenina. Es posible, además, que fuera
qué diferencia hay con el rey masculino? propietaria de una de las pirámides de Mazghuna,
que por desgracia están muy deterioradas.
Las reinas faraón por lo general gobernaron en mo-
mentos de inestabilidad, y tuvieron reinados breves.
Las principales diferencias con los faraones masculi-
nos son, por una parte, que ellas no tuvieron cónyu-
ge durante su gobierno y, por otra parte, que al fina-
lizar sus reinados sufrieron la damnatio memoriae,
es decir, la persecución y eliminación de su memoria
por parte de sus sucesores, seguramente por lo que
ya hemos comentado: una mujer faraón iba en con-
tra de Maat.

Según la bibliografía que consultemos, el número de


mujeres faraón que llegaron a reinar en solitario pue-
de variar. Pero podemos decir que seguras fueron:

Nitocris (VI dinastía)

La primera reina faraón parece que fue Nitocris, en


egipcio Neith-Ikeret, última gobernante de la VI di-
nastía, que aparece en la lista de monarcas del Rei-
no Antiguo del Canon de Turín. Según nos cuentan
los historiadores Heródoto y Manetón, llegó al trono
tras la muerte de su hermano Merenre II, que fue
asesinado, y tuvo un corto reinado de dos años. Pro- Reina Neferu Sobek. | Wikimedia Commons.
bablemente la temprana muerte de Merenre II tras
un breve reinado hizo imposible que tuviera un he- El Canon de Turín nos dice que reinó durante algo
redero, y fue su hermana la elegida para sucederle. más de tres años. Por su parte, Manetón nos informa
de su parentesco con la familia real, al ser hija y her-
Poco más se sabe de ella, aparte del sorprendente mana de reyes. Tras el breve reinado de Amenemhat
hecho de que parece ser que era rubia y que vengó IV, que falleció sin herederos, fue su hermana la ele-
la muerte de su hermano, pues carecemos de otros gida para sucederle. Su reinado fue pacífico, dado
datos arqueológicos, además de los ya menciona- que no fue vista como una usurpadora sino como la
dos, como una tumba que pruebe su existencia real. continuadora legítima de la estirpe real.
Tras la VI dinastía acaba el Reino Antiguo, famoso
por ser el periodo de la historia egipcia durante el
cual se construyeron las grandes pirámides, y co-
mienza el Primer Periodo Intermedio, de crisis eco-
nómica, política y cultural.

Cartucho de la reina Nitocris.


| Wikimedia Commons.

Neferu Sobek (XII dinastía)

Al igual que Nitocris, fue la última gobernante de su


dinastía, la XII, que cierra el Reino Medio, aunque
de ella conservamos más datos y hallazgos arqueo-
lógicos, como inscripciones y estatuas, en las que
se representa con los atributos del faraón, pero con Estatua fragmentada de Neferu Sobek.
| Wikimedia Commons.

14 | Egiptología 2.0
Hatshepsut (XVIII dinastía)

Hija del faraón Tutmosis I y de la Gran Esposa Real Amosis, la joven Hatshepsut se vio obligada como tantas
otras princesas a desposarse con su medio hermano Tutmosis II, quien no era hijo de la reina, sino de una es-
posa menor. Así, se convirtió ella misma en Gran Esposa Real y portadora del título religioso “Esposa del Dios”.
Sin embargo, con su marido sólo se conoce que tuviera una hija, de nombre Neferure. Fue de nuevo una espo-
sa menor del rey la que daría a luz al hijo varón y, por tanto, heredero: Tutmosis III.

Tutmosis II murió tras un breve reinado, cuando su hijo era todavía un niño pequeño de cuatro o cinco años. Le
correspondía entonces a la reina Hatshepsut actuar como regente de su sobrino-hijastro hasta que este tuvie-
ra la edad suficiente para gobernar en solitario; era una situación que se había dado en otras ocasiones de la
historia egipcia.

Pero no sabemos si Hatshepsut se consideraba con más derecho a ocupar el trono por ser hija de la Pareja
real, que el hijo de una esposa menor, que era hijo de otro descendiente de una esposa menor. En cualquier
caso, aproximadamente en el año séptimo de Tutmosis III, Hatshepsut abandonó definitivamente los títulos y
enseñas propios de las reinas y se hizo coronar, adoptando una titulatura real con cinco nombres, al igual que
los faraones varones. Esto fue posible gracias a la institución de la corregencia, en la que un rey asociaba a
otro al trono y gobernaban juntos durante un tiempo, a modo de aprendizaje y como legitimación del más joven.
Como hemos visto, Tutmosis III era apenas un niño, por lo que no debió ser mal visto que Hatshepsut, mujer
inteligente y astuta sin duda, fuera elevada a la condición de faraón.

Además, la reina mandó grabar en los muros de


su templo funerario la llamada teogamia, es decir,
la unión carnal entre su madre y el mismo dios
Amón, lo que la convertía, de hecho, en hija del
dios.

Por otro lado, supo rodearse de un grupo de fun-


cionarios leales a los que colocó en importantes
posiciones tanto en la administración del Estado,
como en el templo: Senenmut, arquitecto real (fue
el encargado de diseñar el templo de Deir el-Ba-
hari), Segundo Profeta de Amón y administrador
de los tesoros de Amón, entre otra veintena de tí-
tulos, o Hapuseneb, Primer Profeta de Amón, con
lo que Hatshepsut se aseguró el apoyo del pode-
roso clero de Amón.

La reina faraón se hizo representar como un rey


masculino y legó su título de “Esposa del Dios” a
su hija Neferure, quien adoptó las funciones pro-
pias de la Gran Esposa Real, puesto que Hats-
hepsut, como Horus femenino, no podía tener una
esposa que las cumpliera.

Hacia el año veintidós de reinado, Tutmosis III


aparece como único gobernante, puesto que su
tía había muerto ya, de manera natural, cuando
contaba entre cincuenta y setenta años. La dam-
natio memoriae de la que fue víctima Hatshepsut Detalle de una estatua de Hatshepsut.
no se produjo hasta al menos veinte años después | Wikimedia Commons.

de su muerte, lo que indica que Tutmosis la habría llevado a cabo no como una venganza por el odio que sentía
hacia su tía, sino como una manera de garantizar que una situación semejante no se volviera a repetir, pues
debemos recordar que la entronización de una mujer como faraón iba en contra de la ley de Maat.

Lo que diferencia el reinado de Hatshepsut del resto de mujeres-faraón es, en primer lugar, que no se produjo
en una época de decadencia e inestabilidad, sino todo lo contrario. En segundo lugar, el gobierno de esta reina

Egiptología 2.0 | 15
Hatshepsut realizando ofrendas. Granito, 1479-
1458 a.C. Metropolitan Museum of Art, New York.
| Metropolitan Museum of Art, New York.

16 | Egiptología 2.0
fue largo, ya que se extendió por
más de dos décadas, en las cua-
les Egipto vivió una época de paz,
riqueza y prosperidad, durante la
que se fomentó el comercio con
países extranjeros, como el mis-
terioso país de Punt o la isla de
Creta, se realizaron nuevas expe-
diciones a las minas de turquesas
del Sinaí y se restauraron los mo-
numentos que habían sido daña-
dos durante la guerra de liberación
contra los hyksos.

Además, la reina construyó otros


nuevos que aún nos siguen asom-
brando, como el original templo
funerario de Deir el-Bahari, o los
altos obeliscos recubiertos de
electro que levantó en Karnak. En
muchos de estos edificios, la reina
Hatshepsut y Tutmosis III. | Wikimedia Commons. se representó junto a su sobrino,
al que nunca negó sus títulos. Por tanto, la visión tradicionalista de algunos egiptólogos sobre Hatshepsut como
una “usurpadora” ambiciosa, que arrebató el gobierno al joven Tutmosis, quien, a su vez, se vengó de su tía a
su muerte, ha quedado obsoleta.

Tausert (XIX dinastía)

Doscientos cincuenta años después de


Hatshepsut, la última reina faraón subió al
trono de las Dos Tierras: Tausert, “La pode-
rosa”.

A la muerte del gran Ramsés II y su sucesor


Merenptah sobrevino una época de desor-
ganización, probablemente provocada por
las disputas sucesorias entre los muchos
descendientes del prolífico Ramsés II, del
que recordemos que tuvo más de cien hijos.
Por tanto, la existencia de toda una serie de
nietos y bisnietos deseosos de hacerse con
el poder dio como resultado un ambiente
tenso que, como dije, era el más apropia-
do para que una mujer consiguiera hacerse
con el trono. Templo funerario de Hatshepsut. | Wikimedia Commons.

El legítimo heredero de Merenptah fue Seti II, esposo de Tausert, quien vio usurpado su trono, al menos en el
sur del país, por un personaje de nombre Amenmose (o Amenmés) por un periodo breve de tiempo, de tres a
cinco años, a principios de su reinado. Los orígenes de este usurpador no están claros, pudiendo ser un hijo
de Seti II, o bien un miembro de una rama secundaria de la familia ramésida, tal vez uno de los muchos nietos
de Ramsés II.

Desaparecido Amenmose, Seti II reinó por un corto periodo de tiempo, dejando como heredero a un joven de
nombre Siptah, enfermizo y discapacitado de una pierna. Debido a su juventud se repitió la misma situación
acontecida unos siglos antes con Hatsepshut y Tutmosis III: el poder se confió provisionalmente a la regente, en
esta ocasión Tausert, madrastra de Siptah. Su juventud y mala salud dejaron el gobierno en manos de la reina
regente y de un canciller de origen sirio llamado Bay, “aquel que estableció al rey sobre el trono de su padre”,
según una inscripción.

Egiptología 2.0 | 17
Relieve con la representación de Tausert. Templo de Amada y supuesta momia. | Wikimedia Commons.

Después de un reinado efímero, el enfermizo Siptah murió y fue entonces cuando Tausert vio la oportunidad
para hacerse con el control absoluto de Las Dos Tierras, adoptando una titulatura real como los faraones varo-
nes. Su reinado duró unos dos años, a los cuales añadió los seis durante los cuales fue regente del reino.

Sus monumentos más destacados son su tumba, usurpada por su sucesor Setnakht, y el templo funerario que
empezó a construir cerca del Ramesseum, que quedó inconcluso. Sobre su final solo podemos especular.

Además de estas cuatro destacadas mujeres de la realeza, existen dudas sobre la posibilidad de que otras más
pudieran haber llegado también a ostentar el título de faraón. Lo veremos en el próximo número.

Bibliografía Sobre el autor

JACQ, C. (1997). Las egipcias. Planeta. Barcelona. Mª Isabel Cubas Contreras nació en la localidad tole-
dana de Talavera de la Reina en 1989.
ROBINS, G. (1996). Las mujeres en el antiguo Egipto.
Akal. Madrid. Su afición por el antiguo Egipto comenzó desde pe-
queña y fue lo que la llevó a estudiar la licenciatura en
BEDMAN, T. (2003). Reinas de Egipto, el secreto del Historia en la Universidad de Alcalá de Henares entre
poder. Alianza. Madrid. 2007 y 2012.

DESROCHES NOBLECOURT, C. (1999). La mujer en Actualmente es bloguera de ‘’El templo de Seshat’’,


tiempos de los faraones. Ed. Complutense. Madrid. dedicado al mundo del antiguo Egipto, y del blog de
reciente creación ‘’La gaceta de Menfis’’, donde se
TYLDESLEY, J. (1998). Hijas de Isis, la mujer en el pueden encontrar las últimas noticias egiptológicas.
antiguo Egipto. Martínez Roca. Barcelona. Además es colaboradora esporádica en el blog sobre
Historia Universal ‘’Historiae’’.

Enlaza con el autor

18 | Egiptología 2.0
Sociedad
Verónica Reyes Barrios

Arquitectura en el Antiguo
Egipto: La vivienda egipcia
¿ Cómo eran los hogares de los antiguos egipcios? Gracias a la arqueología podemos hacernos una idea
aunque, también se ha podido obtener información sobre las viviendas a través de la existencia de pequeños
modelos en madera pintada, pinturas murales de algunas tumbas y dibujos sobre papiros donde se muestran
los gustos estéticos y las estructuras de las casas. En principio, la población fue agrupándose, a lo largo del
Nilo, en pequeños pueblos que fueron uniéndose en las proximidades de los centros urbanos.

Haciéndonos una idea general de cómo se fueron asentados los egipcios, vamos a centramos en las viviendas.
Debemos decir que éstas eran denominadas (pr) y poseían características comunes ya que podían dividirse
según los distintos espacios de especialización es decir, de uso que se le diera a dicho espacio. Como material
de construcción solían usar adobe y las construcciones acababan con un techo plano en forma de azotea a la
que se accedía por unas escaleras. En la siguientes imágenes podemos ver las distintas divisiones de las que
hablamos. Éstas suelen ser las habitaciones estándares como cocina o dormitorio.

Modelo de la división de una casa egipcia. | Uphill (2001:24).

En esta otra imagen podemos ver una planta de una casa común. Ésta en concreto se halla en Deir el-Medina
pero nos sirve para hacernos una idea de la estructura que tenían.

Planta de una casa típica Deir el-Medina. | Uphill (2001:24).

Egiptología 2.0 | 19
Las características de las casas dependían, como es obvio, de su destinatario. Así, los señores y los grandes
personajes en general se esforzaban en tratar de imitar las viviendas y el lujo de las moradas reales, aunque
a una escala mucho más pequeña. Sus residencias ya fueran en la ciudad o en el campo eran rodeadas de
gruesos y elevados muros y franqueados por una puerta de piedra.
Las casas contaban con un jardín muy elaborado
con estanque, plantas ornamentales y flores. Los
jardines se cruzaban por avenidas de árboles (dati-
lera, palmera, jojoba, acacia, sauce…) y flores que
se cortaban perpendicularmente formando cuadra-
dos y rectángulos. Los jardines tenían un estanque
que solían ser cuadrado o rectangular. Éstos que-
daban cubiertos por nenúfares y era muy habitual
ver a patos nadando en ellos.

Las entradas se adornaban con columnas papi-


riformes, aunque podían existir de otro tipo éstas
eran las más comunes. La puerta de piedra queda-
ba enmarcada con piedra tallada y dintel decorado
también con palmeras.

Fresco de un jardín. Tumba de Nebamun, Tebas,


XVIII Dinastía. | Wikimedia Commons.

El vestíbulo era espacioso y era donde se recibía a los


invitados y se les invitaban a sentar en elegantes sillas
de marquetería, mientras los criados les atendían o invita-
ban a alguna suculencia. Separado del patio y al lado del
vestíbulo se hallaba una zona que era reservada para las
mujeres. Las estancias del propietario también incluían, Ejemplo de un capitel papiriforme. En este caso
además del dormitorio, un oficia y diversas estancias para del templo de Karnak. | Wikimedia Commons.

el trabajo y baño. Ejemplos de este tipo de casas las encontramos en El Amarna.

Las pocilgas y caballerizas estaban al norte y al este estaban la cocina y la panadería. Los locales que eran
para la servidumbre estaban alejados y se caracterizaban por ser “casuchas” de ladrillo. Las casas de los traba-
jadores estaban construidas con ladrillos y barro cocido que posteriormente era secado al sol. Solían construir-
se una casa contigua a la otra, al final las construcciones daban sensación de aglomeración. Aunque todas las

casas, fueran de lujo o no, estaban rodeadas de patios. Sus mo-


radas se dividían en cuatro habitaciones, una entrada, un cuarto
central, una cocina y un dormitorio. La familia tenía que agrupar-
se/amontonarse en el reducido espacio que formaba su casa y
que incluso compartían con los animales. En la siguiente ima-
gen podemos ver la maqueta de una casa mucho más simple.

Un ejemplo muy ilustrativo de las diferencias de las casas, se-


gún la economía de sus propietarios, podemos observarla a
continuación donde los diversos planos donde se recogen diver-
sas tipologías; desde la casa más simple de un trabajador (1)
hasta una mansión (5).

Respecto al mobiliario, en las casas cuyos propietarios eran adi-


Modelo de una casa de la XII Dinastía. Bri- nerados o en las recepciones del palacio destacaban los asien-
tish Museum. | British Museum. tos. Éstos eran variados y podían ser desde tan sencillos que

20 | Egiptología 2.0
parecían cajas con un pequeño respaldo hasta los asientos
más elaborados y elegantes cuyo respaldo era alto y con
dos brazos decorados con grabados y tratados con cuero,
oro, plata, cobre o piedras preciosas. En el suelo habían es-
teras extendidas y gran cantidad de cojines, si los asistentes
eran muy numerosos era los más jóvenes y los últimos en
llegar los que se sentaban en los cojines o en las esteras
directamente.

Diferentes tipos de casas. Silla. Reino Nuevo, XVIII Dinastía.


| Uphill (2001:31). | Wikimedia Commons.

El comedor tenía asientos, mesas y estantes para ordenar la comida, jarras y vasos. Se caracterizaban por ser
muebles pequeños ya que solían comer solos o en parejas. La vajilla era de barro mientras que la de lujo era
de piedra aunque se utilizaban también de oro y plata. Las tumbas de Reino Nuevo han dejado importantes
vestigios. La cocina tenía mesas y recipientes de barro. Los hornos eran de barro refractario y los hornillos
metálicos.

En los dormitorios la cama era el mueble principal. Existían desde muy simples (marco de madera que sostenía
un trenzado) a más complejas. Las habitaciones tenían armarios de madera con incrustaciones. Se utilizaban
cajas de diversos tamaños para los elementos de aseo (espejos, peines, pelucas…) y pequeños cofres para
guardar los ungüentos y perfumes. Era normal, además, encontrar instrumentos musicales o juguetes en las
habitaciones de los niños. En aquellas casas más pobres el mobiliario era reducido a esteras y cacharros de
barro.

Cuchara. Reino Nuevo. | Wikimedia Commons.

Egiptología 2.0 | 21
Los egipcios, tuviesen la condición económica que tuviesen, intentaban por todos los medios tener una vivienda
cómoda y cuidada. Trataban de defenderla de cualquier insecto, ratas, serpientes o aves de rapiña. Para ello
usaban algunas recetas caseras. Por ejemplo, en el ‘‘papiro médico Ebers’’ se considera que para eliminar los
insectos había que lavar la casa con natrón. Para las serpientes se podía usar natrón, tilapia nilótica o semillas
de cebolla en la entrada de su agujero. Para las moscas era útil la grasa de oropéndola y para las pulgas las
huevas. También se usaba grasa de gato para las ratas. Y para proteger el grano der las ratas se quemaban
excremento de gacela.

Ejemplo de muebles de un dormitorio. Reino


Nuevo. British Museum. | British Museum.

Bibliografía Sobre el autor

MONTET, P. (1993). La vida cotidiana en Egipto en Nació en 1987 en Las Palmas de Gran Canaria. Se
tiempo de Ramsés: una sociedad enigmática marcada graduó en Historia en la Universidad de Las Palmas
por la religión, la magia y la superstición. Ediciones de de Gran Canaria (ULPGC) y realizó un máster interu-
tema de hoy. Madrid. niversitario en Religiones y Sociedades en la Univer-
sidad Pablo de Olavide (UPO) y la Universidad Inter-
RAHEWILTZ, B. (1990). Los Antiguos egipcios: imá- nacional de Andalucía (UNIA).
genes, escenas y documentos de la vida cotidiana.
Plaza y Janes. Barcelona. En el trabajo fin de grado se centró en la figura de Se-
rapis; mientras que en el trabajo de fin de máster en la
STEAD, M. (1998). La vida en el antiguo Egipto. Akal. de Osiris. Actualmente, está realizando el doctorado
Madrid. Islas Atlánticas: Historia, Patrimonio y Marco Jurídi-
co en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
UPHILL, E. P. (2001). Egyptian Towns and Cities. Shi- (ULPGC).
re Egyptology LTD. Londres.
Su propuesta de tesis es realizar una comparación en-
tre los dioses Serapis y Osiris. Además, ha realizado
cursos sobre religión egipcia en el Centro de Estudios
del Próximo Oriente y la Antigüedad Tardía de la Uni-
versidad de Murcia.

Enlaza con el autor

22 | Egiptología 2.0
Vida cotidiana
Cláudia Barros

Perfume en el Antiguo Egipto.


Su uso en la sociedad, desde lo
cotidiano hasta la religión
E l perfume era un auténtico elemen-
to básico del cotidiano egipcio, tanto
de hombres como de mujeres, principal-
mente en su cuidado personal. Este se
tornó un componente notable en la fra-
gancia femenina egipcia.

A pesar de esto, era como que un objeto


de seducción, y estaba muy relacionado
con la mitología egipcia y el culto religio-
so en los templos.

Así como en nuestros días, se guarda-


ban en pequeños o medios frasquillos
de alabastro, de fayenza (especie de
loza azulada brillante) o vidrio, decorado
con varios motivos sobre un fondo azul
oscuro, para evitar que el efecto de la
luz pudiera afectar los compuestos.
Banquete real. Tres mujeres con conos sobre sus pelucas. Tumba
El perfume funcionaba cómo un dife- de Nakht, XVIII Dinastía. | Werner Forman.

renciador de grados sociales, y daba un gran prestigio a quienes lo usaban. Cuán-


do había un lujoso banquete, los más altos estratos de la sociedad egipcia no se
olvidaban de poner su fragancia más especial.

Pero también se le atribuía propiedades higiénicas y curativas. Se creía que de-


terminados perfumes servían para alejar ciertas enfermedades y para purificar el
aire de las casas.

Además, también estaba muy ligado a la práctica religiosa. En la mayor parte de


las ceremonias que se realizaban en los templos se usaba y empleaba todo tipo
de ungüentos y fumigaciones -hechos con resinas o con preparados compuestos
como el Kapet (en griego Kyphi), un tipo de incienso muy famoso en aquella épo-
ca-, que tenían un gran valor simbólico en la liturgia y eran sinónimo de pureza
divina.

Del Papiro Harris podemos citar un interesante pasaje: “He plantado para ti un rico
tributo de mirra, para ir por el templo con la fragancia de Punt para tu augusta nariz
por la mañana temprano”.
Estatuilla de Nefertem.
Siglo VII-IV. Museo del Plutarco, un historiador griego, en una de sus obras, nos cuenta que en los templos
Louvre, París. egipcios los sacerdotes quemaban incienso por la mañana, mirra al mediodía y
| Wikimedia Commons.

Egiptología 2.0 | 23
kapet por la tarde, además de que ungían las esta- los que este era utilizado.
tuas de los dioses con perfumes y ungüentos.
Shesmu, el dios del vino y de las prensas de aceite, a
Los egipcios se referían a los perfumes como las pesar de ser considerado un malo dios, cuando asu-
“fragancias de los dioses” (stj-ntr, palabra en la que mía una postura benéfica probaba el vino, el aceite,
la partícula stj se refiere a oler), indicando que estos particularmente el fino aceite de Ra, y el perfume de
fueron inicialmente usados como ofrendas religio- las restantes deidades.
sas.
Bastet, una de las diosas gato, está vinculada a la
Los dioses se asociaban a una fragancia específica, temática del perfume porque es la diosa de bas, del
que podía ser utilizada en rituales para invocarlos. envase de perfume. Fonéticamente su nombre signi-
fica “aquella del frasco de perfume”, y en jeroglífico
Sobek, el dios cocodrilo del Nilo, estaba muy liga- la palabra bas se escribe con una imagen de un fras-
do a la mejorana (hierva aromática muy parecida a co de perfume sellado.
los oréganos), y los propios egipcios le llamaban “la
hierba de Sobek”. En los rituales funerarios el perfume era muy utiliza-
do, pues era esencial para asegurar el renacimiento
La fragancia de la flor de loto azul era considerada del difunto y una vida después de la muerte de “éxi-
por los egipcios cómo el sudor de Ra, la esencia di- to” y gran suceso.
vina.
Este tomó la forma de resinas aromáticas, además
La mirra estaba muy arraigada a Horus, el dios hal- de los “siete aceites sagrados” empleados en el pro-
cón, y era conocida en la sociedad egipcia como “las ceso de momificación. Normalmente se aplicaban
lágrimas de Horus”. Su templo en Edfu, se cree que determinadas fragancias en las momias, que confe-
hubiese sido un laboratorio de perfume o incienso, rían “olor de divinidad” al difunto, además de confe-
dónde las fragancias eran almacenadas. rirles vida y hacerlas bastante agradables a las nari-
ces de los dioses.
Nefertem era el “lord de los perfumes y da esencia
sagrada del loto azul”, poseyendo una importante Un pasaje de los Textos de las Pirámides puede ilus-
función en todo lo que envolvía el perfume, así como trar esta situación: “Oh Rey, he venido y te traigo el
Hathor, muy ligada a varios festivales funerarios en Ojo de Horus que está en su recipiente, y su perfu-

Detalle de las músicas. Tumba de Nebamun, XVIII dinastía.


British Museum, Londres. | Ashley Van Haeften.

24 | Egiptología 2.0
me está sobre ti, oh Rey. El perfume está sobre ti, el perfume del Ojo de Horus está sobre ti, oh Rey, y tendrás
un alma a través de él...”.

Hasta en los sarcófagos y ataúdes eran aplicados barnices aromáticos. Mismo del ajuar funerario formaban par-
te pequeños frascos con fragancias, detectadas en análisis hechas, cómo sucedió en la Tumba de Tutankha-
món. En el propio funeral, el loto azul hacia su aparición, debido a la agradable fragancia que libertaba.

Muchas veces, el faraón organizaba ceremonias de premiación a los oficiales del ejército, por su servicio pres-
tado al Reino, y les ofrecía perfumes caros, en forma de cono, que estos llevaban en sus cabezas. Estos, a
veces, también eran engrasados con ungüentos aromáticos.

Podemos, pues, garantizar que el perfume e su agradable esencia eran de extrema importancia en Antiguo
Egipto, y determinaban gran parte de la vida egipcia.
La búsqueda de las esencias divinas

Debido a terribles períodos de sequía constante, duran-


te el III milenio a.C., mucha de la fauna y flora desapa-
reció de Egipto, excepto en algunas de las regiones del
valle de Allaqi.

Con esto, los egipcios se vieron obligados a buscar las


plantas y sus esencias fuera de las tierras de Kemet: el
ámbar y todos aquellos árboles que producían la resina
de trementina, como el Kinyuk, hallados en las altas tie-
rras de Sinai; o las plantas aromáticas de laudano, del
Próximo Oriente, y la sustancia de almaciga.

Egipto estableció también un gran e importante comercio


de hierbas aromáticas y árboles de flores con la legen-
daria tierra de Punt, perpetuado por muchas dinastías.

Otros recursos podían ser hallados con alguna abun-


dancia en huertas privadas, jardines, y alrededor de tie-
rras irrigadas y de riberas.

En una pasaje de Papiro Harris encontramos esta in-


teresante referencia: “Soy tuya como este trozo de tie-
Nymphaea caerulea, el lóto azul. rra que he plantado con flores y hierbas aromáticas. Es
| Gravures de fleurs par Redoute. agradable su riachuelo que remueves con la mano y se

refresca con el aire del norte…”.

Los ingredientes más comunes eran el cardamomo, la menta, el vino, la mejorana, el mirto, el loto azul, la miel,
la canela, el jazmín, la mirra y las flores de acacia y del arbusto de henna, que, a pesar de todo, aparecían so-
lamente en combinaciones más lujosas y complejas.

Muchas de las sustancias usadas, e importadas, son de difícil identificación en las fuentes históricas y arqueo-
lógicas; a pesar de que los egipcios las diferenciaban muy bien, muchas veces las identificaban con un término
genérico, como incienso.

La gran “industria” olfativa egipcia

Ante todo, era necesario iniciar la cosecha de las flores de los jardines. Enseguida, al aire libre o en talleres
propios, se picaban, aplastaban y presionaban los tallos o los frutos de la planta todavía fresca.
Después las flores o plantas eran prensadas, a través de lienzos muy finos, y molidas, y por fin se exprimía su
jugo.

La técnica más común de preparación de una fragancia pasaba por un intenso cocimiento de las materias pri-

Egiptología 2.0 | 25
mas, seguida de la mezcla de los extractos, después
de una constante filtración con agua, de las flores o
de esencias aromáticas, con aceites calientes que
servían cómo excipientes, así como algunas resinas,
raíces para aumentar el volumen del perfume.

Los más conocidos son los productos grasos usados


a partir de la XVIII Dinastía, como, por ejemplo, el
aceite de almendra, el aceite de argán, el aceite de
ricino, sésamo o lino. Estos eran aceites muy visco-
sos, que conservaban bien los aromas, que no se
ponían rancio y eran óptimos fijadores, ganando la
preferencia de los egipcios.

La grasa animal, como la de pato o de buey, también


era muy usada.

La calidad de los perfumes egipcios era tan grande


que su fama se ha esparcido por todo Mediterráneo.

Uno de los más famosos perfumes fue el fabricado


en Mendes, villa localizada en el Delta egipcio, que
se tornó tan célebre que se exportó para el Próximo
Oriente y para Roma. Era fundamentalmente consti-
tuido por mirra, resina y aceite, según Plinio.

Investigaciones hechas demostraron que, en el IV


milenio a.C., los egipcios dominaban las síntesis quí-
micas y realizaban cosméticos a través de procesos
artificiales, así como productos aromáticos con fines
medicinales y farmacéuticos.

El Antiguo Egipto fomentó una de las maiores y más


importantes industrias cosméticas y perfumistas de
la Antigüedad, que alimentó inmensas leyendas de Frasco de perfume de la reina Hatshepsut.
perfumes con propiedades mágicas e seductoras. XVIII Dinastía. | National Geographic.

Bibliografía Sobre el autor

BYL, S. A. (2013). The essence and use of perfume in Cláudia Barros estudia Arqueología en la Universida-
ancient Egypt. University of South Africa. de do Minho (Braga, Portugal). En este momento está
cursando el último año de la licenciatura.
MATA, P. P. (2009). El perfume en el Antiguo Egipto.
Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, Su interés por el Antiguo Egipto, Mesopotamia y cultu-
pp. 185-192. ras Mesoamericanas y Andinas, apareció en 10º gra-
do, y fue lo que le impulsó a especializarse en Arqueo-
ROSE, M. (2012). O livro dos perfumes perdidos. Clu- logía. En un futuro inmediato desea especializarse en
be do Autor. Portugal. Egiptología, a pesar de que todavía no tiene decidida
una rama concreta.
SERRANO, P. G. (1996). El vestido y la cosmética en
Antiguo Egipto. Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Uno de sus mayores sueños es tener su propia exca-
Historia Antigua, t.9, pp. 31-54. vación en Egipto, la antigua Mesopotamia, Perú, Boli-
via, México, o la Amazónia.

Enlaza con el autor

26 | Egiptología 2.0
Historia
Julio López Saco

Relaciones entre el Egeo,


Egipto y el Próximo Oriente
en la Edad del Bronce: una
aproximación textual
e iconográfica
L os primeros contactos, de algún tipo, entre el
mundo egeo y el oriental pudieran remontarse,
con bastante probabilidad, al inicio de la Edad del
Bronce, como evidencia la presencia en Creta de
materias primas, caso del marfil de hipopótamo, pie-
dras preciosas y oro, o de unos pocos objetos exóti-
cos, entre ellos, sellos de marfil de diseños egipcios,
cuentas de fayenza, vasijas de piedra o discos glo-
bulares. Aunque su presencia se estima en un pe-
queño número, se puede inferir que ciertos contac-
tos existieron y que tuvieron un carácter esporádico,
produciéndose por vía indirecta.

Los primeros y más amplios contactos entre Creta y


Egipto se produjeron durante el Minoico Antiguo III y
Minoico Medio I A, época que abarca, cronológica-
mente hablando, entre 2200 y 1900 a.e.c. En este
período se detecta con mayor claridad en el registro
arqueológico una intensificación de los intercambios.
Parece claro que en el momento en que los comple-
jos palaciales se instauraron en Creta como marco
de organización socio-política, los contactos e inte-
rrelaciones con el exterior obtuvieron una mayor fre-
cuencia e intensidad, en virtud de que los complejos
palaciales serían los impulsores de los intercambios
Jóvenes con arpones. Tumba de Kenamun (TT93). a larga distancia, en especial de materias primas
| Wikimedia Commons. como los metales.
Durante el periodo de los llamados segundos palacios se intensificarían las evidencias de contactos, concreta-
mente, con Egipto, si bien se encuentran así mismo en Creta productos que provienen de las regiones costeras
sirio-palestinas, caso de las ánforas cananeas o la cerámica de Chipre. Esta presencia de objetos del Medi-
terráneo Oriental se corresponde con el hallazgo de alguna cerámica minoica en esos sitios, aunque en poca
cantidad.

Las rutas marítimas que unían centros neurálgicos de la cuenca oriental del Egeo, de Egipto a Creta, pasando
por el litoral sirio-palestino y la isla de Chipre, continuaría galvanizando el tráfico de mercancías, entre las que
destacaban materias primas varias y metales.

Egiptología 2.0 | 27
Posteriormente, el protagonismo cretense de parte o fabricados en la isla (una lanza de madera, dagas
del ámbito egeo dentro de tal red de intercambios en bronce, un arma con incrustaciones de lapislázuli
cedió paso a la presencia de los micénicos, espe- y varios vasos decorados. En uno de tales vasos se
cialmente a partir de mediado el siglo XV a.e.c., y mencionan unos zapatos que fueron obsequiados a
durante las dos centurias siguientes. Se acabarían Hammurabi.
imponiendo los productos micénicos en el mercado
internacional, desde Egipto a Oriente Próximo. Los Estos productos pueden ser de procedencia creten-
intercambios adoptarían distintas formas de expre- se, en tanto que en la Creta de la época de los pri-
sión, tanto un comercio impulsado, controlado y pro- meros palacios, se fabricaban espadas así como ob-
tegido por los palacios cretenses, que incluía el in- jetos suntuosos. En cualquier caso, no hay evidencia
tercambio formal de regalos regios entre dirigentes, testimonial de la presencia de una relación comercial
como una actividad, con cierta regulación, de parte directa entre Mari y Creta. De haberse dado, se ha-
de comerciantes individuales itinerantes. bría llevado a cabo por mediación de intermediarios.
Tal es así, que la factible presencia de cretenses en
Nos centraremos aquí en las referencias terminológi- Ugarit, a donde llegaría el estaño desde Mari, podría
cas y las transferencias iconográficas que permiten ser un indicio de la integración de Creta en la com-
observar el fenómeno de las relaciones existentes pleja red comercial en el Mediterráneo. Gracias a es-
entre estos ámbitos históricos. tos textos se conoce, además, que desde Kaptara se
exportaban a Ugarit y a Mari productos como aceite,
La constatación de relaciones (comerciales, políti- cereales, cerveza fermentada, tejidos y armas muy
cas, diplomáticas) entre los estados egeos y las mo- cuidadosamente decoradas. Parece muy probable
narquías orientales sufre un importante revés debido que la patria de los habitantes de Kaptara haya sido
a la ausencia en el mundo del Egeo de cartas regias, vista como un lugar remoto a las gentes orientales.
tratados o anales oficiales. Únicamente las tablillas En tal sentido, una tradición menciona que el dios
en lineal B pueden hacer algún aporte, aunque la in- de las habilidades de los artesanos, Kothar-wa-Ha-
formación que recogen se centra, mayormente, en sis, procedía de Caphtor, lo cual podría interpretarse
aspectos administrativos. como un indicio de la presencia efectiva de produc-
tos procedentes de la isla.
Las evidencias textuales, por lo tanto, hay que bus-
carlas en la documentación existente en Ugarit, Otro término, que aparece en las fuentes egipcias,
Egipto y los archivos de Mari. Pero también en estas y que es objeto de candorosos debates es Keftiu,
fuentes existen inconvenientes, pues principalmente generalmente asociado por una buena pare de la crí-
en las mismas se refieren topónimos, cuya identifi- tica historiográfica con la isla de Creta. No obstante,
cación con sitios o regiones específicas es una tarea también se han propuesto algunas alternativas, se-
compleja. Por otro lado, los términos pudieron haber ñalando que el vocablo se refiere a Cilicia, el norte
modificado sus acepciones con el tiempo o haber de Siria o a cierta zona “genérica” del Mediterráneo
quedado simplemente relegados de la memoria his- oriental que incluiría desde Creta hasta las costas
tórica local. cilicias en la Anatolia meridional.

Uno de los vocablos que habitualmente se asocia El término se constata por primera vez en el texto
con Creta es Kaptara o Kaphtor. El término era men- llamado las Admoniciones de Ipuwer, compuesto a
cionado en un tratado geográfico sobre el imperio de fines del Reino Medio aunque nos ha llegado en un
Sargón de Acad, aunque ha trascendido gracias a manuscrito de finales del Nuevo. Aquí se alude a un
una copia neoasiria de fines del siglo VIII a.e.c. A Egipto empobrecido; se menciona que ya no se im-
pesar de que los reyes orientales presumen en sus porta cedro de Biblos, y que no se destina tampoco
conquistas de llegar a la costa oriental del Medite- hacia Keftiu. En ciertos textos de la dinastía XVIII se
rráneo, la presencia de Creta en la esfera de control transliteraron fonéticamente palabras del lenguaje
acadio resulta bastante prematura. de los Keftiu. Es el caso de un encantamiento en el
Papiro Médico de Londres, de algunos nombres en
Más segura es la asociación del término con la isla una tablilla de uso escolar y de la inscripción del tem-
en los textos del archivo de Mari, de época del rey plo de Kom el-Hetan (Amenhotep III).
Zimri Lim (siglo XVIII a.e.c.). Uno de estos textos,
que refiere un inventario sobre el estaño recibido La palabra era conocida por los egipcios desde el
por la ciudad, se menciona la distribución del me- final del tercer milenio a.e.c., siendo mencionada,
tal en mercados occidentales, entre los que aparece aunque de manera esporádica, hasta la época de
señalado el propio de los habitantes de Kaphtor, re- Tutmosis III (primer tercio del siglo XV a.e.c.). Su
sidentes, con mucha probabilidad en Ugarit. En al- nombramiento desaparece después del reinado de
gunos otros listan objetos de procedencia cretense Amenhotep III, hacia 1375 a.e.c.

28 | Egiptología 2.0
Lo cierto es que la mayor frecuencia de aparición en
las fuentes egipcias coincide con la mayor parte del
período para el que se tienen mayores evidencias
de contacto minoico con Egipto. Un período que es,
asimismo, en el que se registran otras expresiones,
como la de “Islas en el medio del Gran Verde” o Ta-
naja, que tal vez aludan al ámbito geográfico egeo.

La identificación de Keftiu con Creta es bastante pro-


bable en virtud de la representación de emisarios que
portan objetos típicamente egeos, y que muestran
características de la región, en tumbas de nobles de
la dinastía XVIII. Además, se muestra en asociación
con sitios minoicos como Amnisos, Cnosos, Festos
y Cidonia en la conocida relación de topónimos del
templo de Kom el-Hetan, un hecho que supone, al
menos, un cierto conocimiento egipcio de la geogra-
fía del Egeo. Si dicho conocimiento es fruto de viajes
regios o de embajadas diplomáticas hacia la isla es
muy discutible, porque es difícil de asegurar.
Detalle de la parte lateral de uno de los Colosos de
En las tablillas en Lineal B se encuentran ciertas re- Memnón (Coloso Norte) con la representación de
ferencias toponímicas y gentilicios, así como algu- Amenhotep III. | Brooklyn Museum Archives.
nas palabras, que aluden a varios productos. Su
presencia podría indicar la existencia de “contactos” respectivamente. En tal caso, pondrían de manifies-
con regiones como Chipre, Egipto y Próximo Orien- to los más que probables contactos egeos con cier-
te. Hay un par de referencias a Egipto y los egip- tos sitios de las costas sirio-palestinas.
cios de gran calado. La primera es mi-sa-ra-jo, tal
vez relacionable con el vocablo semítico empleado Finalmente, una serie de términos pueden enten-
para designar a Egipto (Misraim), que se constata en derse como préstamos semíticos, en virtud de que
documentos acadios y ugaríticos; la segunda es a3- parecen existir numerosos paralelos en las respec-
ku-pi-ti-jo (aeguptios), que deriva del nombre dado tivas lenguas de la zona. Harían referencia a deter-
a Menfis en el Reino Nuevo, y que corresponde al minados productos que procederían de esta región.
nombre de una persona responsable de un grupo de Unos ejemplos significativos serían ku-pa-ro, que se
ovejas. refiere a una especia, e-re-pa, que alude al marfil,
ku-ru-so referido al oro, ki-to que alude a un tejido
Las dos menciones de Egipto aparecen en tablillas (luego en griego chiton), o ko-no-ni-pi para referirse
encontradas en Cnosos. No existen paralelos análo- a cierto ornamento de una copa. Otros dos términos,
gos en el resto de establecimientos micénicos. Am- que aparecen en lineal A, son su-sa-me y ku-mi-na,
bas constituyen un exponente del empleo de topóni- empleados para referirse al sésamo y al comino, res-
mos extranjeros en forma de nombres personales, pectivamente. Los mismos vuelven a aparecer en las
aspecto peculiar que pone de relieve la existencia de tablillas en Lineal B de Micenas.
contactos con el mundo exterior.
Un término de complicada interpretación en el marco
Un par más de vocablos, ku-pi-ri-jo y a-ra-si-jo, figu- de las posibles evidencias textuales que serían tes-
ran también en las tablillas de Cnosos. Parecieran tigo de las relaciones del mundo egeo con el Próxi-
designar a la isla de Chipre o productos cretenses mo Oriente es Ahhiyawa. La hipótesis más genérica
que se destinaban a esta isla. Se ha propuesto que admite que se refiere a los micénicos, o a parte de
el segundo término sería equivalente de Alashiya, ellos, en los textos hititas que son coetáneos. El sus-
con el que se conoció a Chipre en el Próximo Orien- trato arqueológico que permita avalar esta hipótesis
te durante el segundo milenio a.e.c. Este último es es muy precario. Los objetos hititas hallados en un
usado para designar a un pastor, pero pudo haber contexto egeo son muy escasos, del mismo modo
podido servir también para calificar bienes, produc- que tampoco abundan aquellos de procedencia mi-
tos que tuviesen la isla como destino final. cénica en territorios hititas.

Más vocablos, tal el caso de a-ra-do-jo, tu-ri-jo y pe- En cualquier caso, una amplia mayoría de eruditos
ri-ta, podrían considerarse gentilicios que harían re- aceptan el vínculo entre el término hitita y la desig-
ferencia a las gentes de Arad, de Tiro y de Beirut, nación de los micénicos en los poemas homéricos:

Egiptología 2.0 | 29
achaiwoi. No obstante este posicionamiento, es muy sería el caso del tratado suscrito con el mandatario
difícil determinar la entidad geográfico-política con- de Amurru en el que el rey hitita, a la sazón, Tudaliya
creta a la que el vocablo hacía referencia. IV, impone un bloqueo marítimo a las naves de Ahhi-
yawa que tengan Asiria como destino.
Ni la arqueología ha demostrado la presencia de in-
dicios suficientes de una directa relación entre micé- En esta factible esfera de relaciones, normalmente
nicos e hititas, ni tampoco está nada claro que los hostiles entre el Imperio hitita y el ambiente micéni-
reinos micénicos del Egeo y de la Grecia continental co, debe incluirse la guerra de Troya. Este conflic-
configuraran en conjunto una potencia de determi- to adquiriría una nueva perspectiva si se admite la
nado prestigio como para ser reconocida por la can- identificación de Ilios-Troya con Wilusa-Taruisa que
cillería hitita como un poder igual, equivalente. No se menciona en los textos hititas. En este orden de
obstante, si asumimos que en uno de los textos se cosas, se han querido reconocer en determinados
alude al rey de Ahhiyawa como hermano de parte nombres que figuran en los textos hititas (Piyama-
del soberano hitita, podríamos entrever una diáfana radus, Tawagalawa, Attarisiya, Akagamuna o Alak-
indicación de estatus paritario, como se estilaba en sandus) sus equivalentes griegos (Príamo, Eteocles,
el ámbito de la diplomacia internacional. Atreo, Agamenón o Alejandro). Así mismo, siguiendo
la misma línea, se ha destacado que la ciudad o el
Por otra parte, aquellos que defienden la identifica- reino de Wilusa sufrió ataques armados en el siglo
ción de Ahhiyawa con los micénicos no logran asig- XIII a.e.c. en los que, tal vez, estuvo implicado el rei-
nar un lugar concreto a dicho reino. Se le ha que- no de Ahhiyawa. Sea como fuere, un inconveniente
rido instalar en ciertas islas del mar Egeo, caso de crucial tiene que ver con la precisa situación geográ-
Rodas, en zonas continentales y hasta en la propia fica de Wilusa. Únicamente se puede señalar su po-
Anatolia. sición relativa en relación a otros países del territorio
que están identificados, caso del área de los Lukka,
Por la contra, no es fácil pensar que hititas y micéni- dentro de la complicada geografía del Reino hitita y
cos se ignorasen entre sí, hasta el límite de no haber de Anatolia.
establecido alguna constancia escrita o material de
sus relaciones, del tipo que fuesen. Los objetos de Resulta arriesgado, sin duda, intentar delimitar espa-
factible, aunque no segura, procedencia micénica cialmente de modo preciso entre unas regiones y las
en la corte hitita solamente son dos: una espada de otras, en especial en lo tocante al oeste de Anatolia,
bronce con una dedicatoria en acadio del rey Tudali- lugar en el que tendrían que ubicarse los menciona-
ya a la divinidad de la tormenta, y el fragmento de un dos términos de Wilusa o Ahhiyawa.
cuenco que muestra la representación de un guerre-
ro micénico parecido a los que se pueden observar En función del estudio del contexto histórico y geo-
en el vaso de los guerreros de Micenas. Naturalmen- gráfico de la documentación hitita, se suele restringir
te, tampoco son abundantes los productos de pro- la condición de reino para Ahhiyawa a los textos hiti-
cedencia hitita que se han hallado dentro del ámbito tas de los reinados de Mursili III y Hatusilis III, como
egeo, pues no sobrepasan la docena. producto de sus intentos diplomáticos de conseguir
su apoyo y ayuda en contra de los elementos que
Por su parte, los documentos en Lineal B no aportan perturbaban la zona. Aunque el campo de interpreta-
menciones del Imperio hitita. Desde la perspectiva ciones permanece abierto y cambiante, en términos
hitita, los textos que mencionan el reino de Ahhiyawa generales pareciera que los hititas mantuvieron en
revelan la existencia de relaciones de tono hostil, en condiciones marginales a los reinos micénicos.
función de la continuada interferencia de dicho reino
en los asuntos anatolios. Las evidencias iconográficas que podrían, eventual-
mente, atestiguar la existencia de relaciones y con-
Una situación considerada capital a favor de la iden- tactos entre el mundo del oriente asiático y el ámbito
tificación de Ahhiyawa con los micénicos sería que egeo, presentan también ciertos inconvenientes de
uno de sus sitios de actuación fuera la ciudad de interpretación, y no siempre son evidencias seguras.
Millawanda, normalmente asociada con Mileto. Los
vínculos de esta ciudad con la civilización micéni- La pretendida presencia de elementos egeos en
ca han quedado arqueológicamente probados. Otro las pinturas murales de ciertas tumbas egipcias así
elemento favorable sería la supuesta lejanía de di- como en papiros, además del llamativo paralelismo
cho reino respecto de las zonas de control hitita. De estilístico, temático y técnico, entre los frescos des-
hecho, pareciera inalcanzable para las acciones mili- cubiertos en Egipto y en el Próximo Oriente, y los
tares terrestres hititas, de modo que se hace impres- hallados en Creta o Tera, ha propiciado interpreta-
cindible recurrir o bien a la diplomacia y al halago, ciones muy variadas. En diez tumbas de altos dig-
o bien a ciertas medidas de presión externa, como natarios egipcios de la dinastía XVIII, entre los rei-

30 | Egiptología 2.0
nados de Hapsetsut y Amenhotep III (siglos XV-XIV a.e.c.), aparecen representados en su interior varios per-
sonajes en procesión ceremonial que visten una indumentaria en apariencia egea. En sus manos cargan pro-
ductos de procedencia del ambiente egeo, probablemente al modo de tributo o de regalo al faraón. También se
observan representados otros extranjeros, lo cual hace plausible que los artesanos y pintores tebanos mezcla-
ran los rasgos de unos y de otros en el marco de un estereotipo más genérico, que simbolizaría al extranjero
que procede del otro lado del mar.

En la tumba de Rekhmire, visir de Tutmosis III, los personajes son calificados como Keftiu; en la de Menkhepe-
rreseneb, un sacerdote de Amón durante el reinado del mismo faraón, reciben por igual la misma etiqueta, aun-
que en esta ocasión acompañados de otros pueblos; en las tumbas de Amenemhat y Kenamum, de la época
de Amenhotep II, así como en la de Anen, del período de reinado de Amenhotep III, también se ve el vocablo
Keftiu, si bien se piensa que estas escenas son copias de otras de sepulcros más antiguos.

Sin embargo, a pesar del carácter estereotipado de las representaciones, las mismas revelan la presencia en
Egipto de dignatarios cretenses que, voluntariamente, acudían a la corte del faraón de turno a mostrar su re-
conocimiento. Para tal fin traían consigo regalos de gran valor, una actitud con la que testimonian de manera
fidedigna las convenciones ceremoniales al uso. No parece percibirse, en cualquier caso, en el marco de este
contexto, nada que permita hablar de una temporal sumisión del mundo egeo a la hegemonía egipcia. En rea-
lidad, tales testimonios parecen revelar la existencia de relaciones asociadas a los mecanismos de intercambio
de regalos, que suponían paridad y reciprocidad, no sumisión. El objetivo de las mismas sería, en consecuen-
cia, propiciar y consolidar contactos y relaciones de carácter político-económico entre ambas partes.

Ofrendas de ánforas. Pintura mural, Tumba de Rekhmire (TT100). | Osirisnet.

Otras evidencias que se orientan hacia esta misma en donde estuvo ubicada la antigua capital de los
perspectiva son la representación de un individuo de hicsos. Estos últimos frescos, del final del período
procedencia egea en una tumba menfita que perte- hicso, o de inicios de la dinastía XVIII, presentan lla-
neció a Horemheb, y los fragmentos de un papiro mativos paralelismos con las pinturas de Tera y con
pintado de Amarna que contenía una escena bélica determinados frescos de Cnosos, tanto en lo refe-
en la que unos probables guerreros micénicos, que rente a su técnica, estilo y a su iconografía.
portan cascos de colmillos de jabalí, aparecen en ac-
titud de correr en ayuda de un soldado egipcio caído. Representan escenas de saltadores de toros, en
Creta asociadas específicamente con Cnosos. En
Unas imágenes de distinto tenor son aquellas que una en concreto, se observa como trasfondo un la-
configuran la reproducción formal de escenas y pai- berinto visto cenitalmente. Otras escenas con para-
sajes típicamente minoicos. Se trata de los frescos lelos en el Egeo son la figura de un acróbata junto
descubiertos en localidades próximo-orientales, a una palmera, un leopardo, una falda de volantes
como Alalakh y Tell Kabri, o los procedentes de las minoica de una figura femenina, los retazos de una
excavaciones en Tell el-Dab’a, en el delta del Nilo, figura masculina con el cabello oscuro muy parecido

Egiptología 2.0 | 31
a las cabezas afeitadas de las figuras de Tera, pa-
piros azules con tallos marrones, semejantes a una
escena fluvial de Tera, parte de un ritón con un asa,
y un preciosista fragmento de un ala de grifo que re-
cuerda el ala del grifo que sostiene a la diosa sen-
tada de Tera. Estas pinturas formaron parte de una
construcción que fue devastada por Ahmose cuando
se produjo el saqueo de Avaris, hacia 1540 a.e.c.

Tales pinturas pudieran evidenciar una presencia


directa de los autores de las mismas. En tal sen-
tido, esta posibilidad aumenta debido a la ausencia
de precedentes egipcios, tanto en lo relativo a los
temas como en el empleo de fondo rojo o el uso de
la técnica del fresco para los colores del fondo. Por
otra parte, como Avaris no fue un enclave comercial
minoico, ni se han descubierto materiales minoicos
en el nivel de destrucción de la ciudad, se ha apunta-
do la posibilidad de que alguna reina consorte de los
soberanos hicsos o el mismo Ahmose, primer faraón
de la dinastía XVIII, fuesen de origen minoico. Sin
posibilidad de verificar tal hipótesis, una alternativa
señala que los frescos son minoicos, por su estilo,
temática y técnica, pero fueron pintados en Avaris
por encargo cretense. Se basarían en la pintura figu-
rativa egipcia y se convertirían, en tal sentido, en los
frescos minoicos que serían modelo para la propia
Creta, en donde se adoptarían a principios del Minoi-
co Reciente IA.

En sentido contrario, no se constatan casos claros


de representaciones de individuos egipcios o bien
orientales en el seno de la iconografía cretense, al
margen de la presencia de ciertas figuras humanas
de color negro en los frescos de Cnosos y Akrotiri o
de la existencia de evidentes influencias egipcias en
Estatua de Taweret. 623-593 a.C. Museum of Fine
las escenas llamadas nilóticas que se pueden apre-
Arts Boston. | Museum of Fine Arts Boston.
ciar en ciertos frescos de Akrotiri.
de las localidades de mayor tamaño del Imperio Me-
Las transferencias iconográficas y simbólicas, ade- dio, en donde se descubrieron varios fragmentos de
más de los procesos de conservación o adaptación vasijas de la cerámica de Kamarés. Este mismo tipo
local, parecen evidenciarse en el caso de los esca- de cerámica, al lado de lo que parecen ser imitacio-
rabeos egipcios. Muchos de estos objetos han sido nes de carácter local, ha sido encontrada también
hallados en tumbas del tipo tholos, ubicadas en la en Biblos (dos copas de plata), en Ugarit, en Chipre,
región de Mesara, al sur de Creta, sobre todo en Beirut, Hazor y Qatna. Además, algunos vasos egip-
Lenda. Probablemente hubo una amplia importación cios copiaron este tipo de cerámica.
de estos escarabeos, así como una imitación local
de los mismos. En la época de imitación de los esca- Otro caso también probable de transferencia tiene
rabeos egipcios en Creta (entre 2000 y 1900 a.e.c.), que ver con la iconografía religiosa egipcia, en esta
es abundante la presencia de la ornamentación en ocasión en lo tocante a la diosa hipopótamo Tawe-
espiral, un diseño popular en los sellos minoicos, en ret convertida en el espíritu minoico de la fertilidad.
los escarabeos egipcios. Este hecho podría interpre- Esta figura será muy común en las escenas rituales
tarse como una factible evidencia de una recíproca minoicas, en las que se le representa transportando
influencia de la Creta minoica sobre el arte egipcio agua o esparciéndola sobre la vegetación o sobre
en elementos de la glíptica. piedras. Un nuevo ejemplo lo constituyen las placas
de terracota del barrio Mu, en Malia, entre las que
Un ejemplo bastante plausible de transferencia se sobresalen una esfinge de carácter esencialmente
documenta en el yacimiento egipcio de Lahun, una egipcio, con una barba propia de Osiris, pero con un

32 | Egiptología 2.0
rostro que semeja ser minoico. No obstante, el más que probable origen anatolio de la esfinge, supondría que
podríamos estar delante de una transferencia simbólica; esto es, un símbolo de autoridad egipcio que despliega
tal función en el seno del contexto minoico.

Otros caso revelador tiene que ver con el hacha de Ahmose, el soberano que somete Avaris, y la daga de su
madre, Ahhotep, ornada con la figura de un león. Se conoce bien el carácter simbólico del hacha en la esfera
religiosa creto-minoica, probablemente adaptado en Egipto como un símbolo del poder político. Del mismo
modo, el león era un motivo extendido en el mundo egeo para expresar fuerza, poder.

Aún más ejemplos de transferencia iconográfica los hallamos en la pintura de plantas de papiro que se mues-
tran en la Casa de las Damas de Tera, en la punta áurea de un alfiler de plata de una tumba de Micenas, en
la que se representa a una diosa minoica con guirnalda de papiro y lirio, y en los palos que se adherían a las
fachadas de los santuarios minoicos (tal y como revelaron representaciones en vasijas de piedra, pinturas
murales y sellos con escenas de culto). Estos mástiles pudieron haber desempeñado la función de símbolos
del sol en Egipto. En cualquier caso, su valor simbólico, en Creta y en Egipto, habría consistido en servir de
señales del espacio sacro, un poco al modo de las dobles hachas en bronce que se ubicaban en mástiles en
los santuarios creto-minoicos.

Daga de Ahhotep. Dinastía XVIII, Reino Nuevo. | Wikimedia Commons.

Bibliografía Sobre el autor

ALVAR, J. (1989). Los Pueblos del Mar y otros movi- Julio López Saco (Caracas, 1966), es profesor e in-
mientos de pueblos a fines del Segundo Milenio. Akal. vestigador titular en la Universidad Central de Vene-
Madrid. zuela y en la Universidad Católica Andrés Bello.

BERMEJO BARRERA, J. C. (1990). El mundo del Ex-coordinador del Doctorado en Historia en la UCV y
Egeo en el II Milenio. Akal. Madrid. ex-coordinador Académico en la Escuela de Historia.

BRYCE, T. (2014). Ancient Syria. Oxford University Doctorado en Historia y doctor en Ciencias Sociales.
Press. Oxford.
Es miembro asociado activo de varios centros de in-
CAMPAGNO, M. & GALLEGO, J. & GARCÍA MAC vestigación, entre ellos el Centro de Estudios de Áfri-
GAW, C. G. (2009). Política y religión en el Medite- ca y Asia (ULA-Mérida), perteneciente a la Asociación
rráneo antiguo. Egipto, Grecia, Roma. Miño y Dávila. Latinoamericana de Estudios de Asia y África, y el
Buenos Aires. Centro de Investigaciones Filosóficas y Humanísticas
de la UCAB, además de autor de más de una decena
DEGER-JALKOTZY, S. & LEMOS, I. S. (2006). An- de libros y múltiples artículos en publicaciones perió-
cient Greece. From the Mycenaean Palaces to the dicas cuyas temáticas se centran en los ámbitos cul-
Age of Homer. Edinburgh University Press. Edinburgh. turales de la historia antigua.

GÓMEZ ESPELOSÍN, F. J. (2013). Memorias perdi- Se ha especializado en el estudio de las antiguas tra-
das. Grecia y el mundo oriental. Akal. Madrid. diciones míticas y sus referentes iconográficos, de-
sarrollando una línea de investigación que lleva por
GRIMAL, N. (1996). Historia del antiguo Egipto. Akal. nombre: El mito como sustrato de la cultura.
Madrid.
Enlaza con el autor
PARRA ORTIZ, J. M. (2012). El Antiguo Egipto. Socie-
dad, economía, política. Marcial Pons. Madrid.

SANDARS, N. K. (2005). Los Pueblos del Mar. Obe-


ron-Anaya. Madrid.

Egiptología 2.0 | 33
Astronomía
Alfonso Daniel Fernández Pousada

Repercusión del ciclo de


Calipo en el Calendario
Alejandrino
E l 15 de abril de 1866, mientras llevaba a cabo una
excavación arqueológica en las proximidades de
Tanis, el egiptólogo boruso Karl Richard Lepsius
descubrió una magnífica estela, tallada a partir de
un bloque de caliza, en la que se contiene uno de los
textos más extraordinarios y enigmáticos que nos ha
legado el Antiguo Egipto, tanto por su contenido como
por otras particularidades sobre las que pronto vol-
veremos: Nos estamos refiriendo al famoso “Decreto
de Canopo”. Explicar que, gracias a su inscripción
trilingüe en escrituras jeroglífica monumental, demó-
tica y griega uncial, este hallazgo permitió corroborar
de forma definitiva la traducción e interpretación del
sistema jeroglífico hecha, décadas atrás, por Jean
François Champollion, valiéndose de la “Piedra de
Rosetta” como principal referente. Lo cierto es que,
hasta nuestros días, han sobrevivido al menos tres
decretos faraónicos que fueron mandados esculpir
en diferentes lenguas y alfabetos. El más antiguo,
por su fecha de composición, es el propio “Decreto
de Canopo”, promulgado durante el reinado de Pto-
lomeo III Evergetes, el 7 de marzo del año 238 a. C.
Le sigue el “Decreto de Menfis”, datado bajo el man-
dato de Ptolomeo IV Filopator, en el año 217 a. C.,
y del cual se conservan dos copias: El “Decreto de
Rafah”, descubierto en 1902, y la “Estela de Pitón”,
desenterrada en 1923. Concluye esta trilogía un se-
gundo “Decreto de Menfis”, publicado, en este caso,
siendo faraón Ptolomeo V Epifanes, el 27 de marzo
del año 196 a. C., y que ha pasado a la posteridad
gracias a sus tres copias: La archiconocida “Piedra
de Rosetta”, sacada a la luz en 1799; la “Estela de El Emperador Octavio “Augusto de Prima Porta”,
Nubariya”, localizada a finales del siglo XIX; y una padre del calendario alejandrino.
inscripción gemela hallada en el Templo de Filé. | Wikimedia Commons.

Nos interesa, especialmente, el “Decreto de Canopo”, dado el destacable conocimiento científico que ofrece
en el campo de la astronomía, al proponer la reforma del calendario mediante la introducción de un sexto día,
sumado a los 5 epagómenos, al término de cada 4 años. Con esta medida, que nosotros conocemos como año
intercalar bisiesto y que aún conserva nuestro calendario gregoriano, buscaban los lágidas adaptar el calenda-
rio civil a la duración auténtica del año trópico, de 365’2422 días, al menos, en una fórmula aproximada hasta
el segundo decimal, con 365’25 días, cifra que demuestran conocer los sacerdotes astrónomos egipcios, a más
tardar, durante el periodo helenístico, y que seguramente habrían aprendido con bastante antelación, a juzgar
por el comportamiento anómalo de su calendario de 365 días.

34 | Egiptología 2.0
Cabe explicar que esta pequeña diferencia de poco en las excavaciones de Kom el-Hisn, mismo año en
menos de 6 horas sobre la duración total del año que Maspero localizaría en Saqqara la primera ver-
trópico, acumulada en grandes periodos de tiempo, sión de los Textos de las Pirámides. Por otra parte,
llegaría a ocasionar en la dilatada historia de Egip- en el Museo del Louvre, en la sala dedicada a la es-
to un desfase enorme entre las estaciones de Axt critura y los escribas del Egipto faraónico, se expone
(la inundación), prt (la siembra) y Smw (la recolec- la mitad de una estela de diorita, de casi 2 metros de
ción), con respecto a los fenómenos naturales que alto, encontrada en El Cairo durante el transcurso
servían para identificarlas, aspecto que no hubo de de la campaña napoleónica en Egipto y Siria. Más
pasarles desapercibido a sus habitantes, máxime al recientemente, el 16 de marzo de 2004, el equipo
tratarse de una civilización eminentemente agraria. germano-egipcio que trabaja en la región de Bubas-
De hecho, la disfunción provocó que los astrónomos tis como responsable del “Tell Basta Project”, se topó
procurasen, como subterfugio, la idea del calendario con este mismo decreto, bien visible para los devo-
deslizante, como una rueda que se desplaza a tra- tos, a la entrada del Gran Templo de la diosa Bastis,
vés de un gran engranaje, conocido como ciclo so- y a escasa distancia de las estatuas de Osorkon II y
tíaco: Sus 1460 años de duración vinieron a corres- su esposa. Por lo tanto y, como va dicho en función
ponderse con los que tardaba, de forma aproximada, de esta prolijidad de copias, no cabe atribuir la inapli-
en coincidir el día de año nuevo en el calendario civil cación a un posible desconocimiento del mismo.
egipcio de 365 días con el orto helíaco de Sirio (astro
que los griegos identificaron con el nombre Sotis, y
de ahí el nombre de este periodo de intercalación):

‘‘(1.17) […] debe ser celebrada también una gran


fiesta en su momento durante el año en honor del
rey del Alto y Bajo Egipto, Ptolomeo, que viva eterna-
mente y amado de Ptah y a la reina Berenice, dioses
benefactores, en los templos de las Dos Tierras, esto
es, en todo el reino, [y esta fiesta debe ser celebra-
da] en el día del orto helíaco de Sirio, llamado día de
la apertura del año, según es denominado en los es-
critos de la casa de la vida, y que corresponde ahora
en el año 9 al día 1 del segundo mes de shemu en
el que son celebradas las fiestas de la apertura del
año (1.19) […] pero si sucede que la fiesta del orto
helíaco de Sirio cambia a otro día cada cuatro años,
el día de la observación no debería ser cambiado y
debería ser celebrado el día 1 del segundo mes de
shemu, tal y como fue en el año 9 […] (1.22) […] por
tanto debe ser ahora decretado que a los cinco días
epagómenos debe ser añadido un día antes del año
nuevo (cada cuatro años)”

(traducción tomada de José Lull; 2004:76).

Lo más sorprendente es que, pese a que han trans-


currido más de 150 años desde el hallazgo del “De-
creto de Canopo”, sigue sin existir una explicación
satisfactoria al hecho de que esta reforma quedase
inaplicada y, prácticamente, olvidada, cuando la útil
recomendación de adecuar el año civil al año real
solventaría la grave divergencia estacional a la que
se enfrentaban los egipcios. En ningún caso puede
deberse a una presunta falta de divulgación. Hoy día
sabemos de la gran difusión alcanzada por el “De-
Busto de Cleopatra VII. Altes Museum, Berlín.
creto de Canopo”, bastante notable para su tiempo. | Wikimedia Commons.
Así, además de la copia descubierta en 1866 en las
cercanías de Tanis, el equipo de Gaston Maspero Lo que más llama la atención, si cabe, es que, desde
sacó a la luz una segunda “Estela de Canopo”, otro el punto de vista práctico, Sosígenes, astrónomo de
ejemplar de este mismo decreto recuperado en 1881 la corte de la reina Cleopatra VII Filopator, recomen-

Egiptología 2.0 | 35
dó a Julio César la implantación del método se-
ñalado en el “Decreto de Canopo” para corregir el
desfase temporal existente en el calendario civil
romano, alumbrando el calendario juliano, cuya
reforma entró en vigor el 1 de enero del año 45
a. C. No se entiende que los egipcios, pese a im-
pulsar e incentivar la aplicación del “Decreto de
Canopo” en el ámbito latino, mantuviesen una ver-
sión obsoleta y negligente de su propio sistema de
medición del tiempo, a menos que existiese una
razón de peso para continuar esquivando la refor-
ma del mismo, a la espera de que se diesen las
circunstancias idóneas para llevar a buen puerto
su implementación. Siguiendo este razonamiento,
debemos preguntarnos qué motivo fue el que llevó
a los egipcios a perpetuar este error o, al menos, a
retrasar su reajuste hasta los tiempos de Octavio
Augusto, ya bajo la ocupación y dominación ro-
mana, cuando se puso en marcha la reforma ale-
jandrina, con la que se vino a pulsar el resorte de
inicio del calendario copto. De esta manera, en el
año 26-25 a. C. se instauraría oficialmente la dura-
ción del año civil en 365’25 días, provocando que
el año 22 a. C. contuviese, por primera vez en la
cultura nilótica, un sexto día epagómeno.

Con carácter general, los estudios sobre este


Representación de Claudio Ptolomeo. Ilustración proce-
tema se limitan a resumir los 216 años que sepa- dente de: Les vrais pourtraits et vies des hommes illus-
ran el “Decreto de Canopo” del primer año bisies- tres grecz, latins, et payens recueilliz de leurs tableaux
to, aduciendo “causas desconocidas”, “por alguna livres et medalles antiques, et modernes. Par Andre
razón”, “debido a los recelos de los sacerdotes” Thevet angoumoysin, premier cosmographe du roy.
y un largo etcétera de eufemismos con los que | Wikimedia Commons.

se trata de justificar la tozudez del pueblo egipcio ante el mandato impuesto por un faraón de naturaleza y ba-
gaje foráneo, helenístico. De hecho, no sería extraño vislumbrar en esta frustrada reforma la mano del también
griego Eratóstenes, matemático, astrónomo y geógrafo de origen cirenaico a quien Ptolomeo III Evergetes en-
comendó la dirección de la Gran Biblioteca de Alejandría, poco después de promulgar el “Decreto de Canopo”,
un empleo en cuyo desempeño se mantuvo entre los años 236 y 194 a. C., fecha de su muerte. Entre otros
logros, Eratóstenes inventó la esfera armilar y llevó a cabo la primera medición de la circunferencia terráquea,
situándola en 252.000 estadios griegos, un cálculo que se ajusta bastante a la realidad, aun habiéndose formu-
lado 1700 años antes de que los exploradores Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano demostrasen
la esfericidad del planeta con su expedición de circunnavegación, hecha entre 1519 y 1523.

La introducción de los años bisiestos se arroga, finalmente, a Octavio Augusto, invocando una causa más bien
frívola: Que el aniversario de su entronización se celebrase en la misma fecha, ya fuese en el calendario juliano,
vigente en Roma, ya en el calendario alejandrino que implantó en Egipto, es de suponer que con más éxito y
tenacidad que su lejano antecesor en el trono. Sin embargo, es posible que la realidad histórica haya sido muy
distinta y que la decisión sopesada por Octavio Augusto gozase de la conformidad de los eruditos egipcios. En
otras palabras, que alguna circunstancia, seguramente de género astronómico, hiciera de esta reforma algo
grato, propicio, a los ojos de los dioses de Egipto. De hecho, una las primeras acciones de Octavio Augusto
como faraón fue rendir honores al hombre a quien los egipcios consideraban su libertador máximo frente a la
opresión extranjera, Alejandro Magno, visitando su tumba en la ciudad de Alejandría. Se hizo representar a la
manera de los faraones, nombrándose “Señor de las Dos Tierras”, respetando las viejas tradiciones y haciendo
ofrendas a los dioses antiguos, como se muestra en los relieves del Templo de Kalabsha. Alcanzaría, incluso,
cierta popularidad como gobernante: Así, entre los años 24 y 21 a. C., la labor llevada a cabo por su prefecto
en el país del Nilo, Publio Petronio, al remozar y despejar el deteriorado sistema de irrigación, vino a estimular
notablemente la agricultura, despuntando una coyuntura de especial bonanza económica. También repelió la
ofensiva de la candace etíope Amanirenas, quien durante su incursión en Egipto había llegado a esclavizar a los
tebanos, como se desprende del testimonio del historiador griego Estrabón. No parecen, ni mucho menos, los

36 | Egiptología 2.0
gestos de un tirano, de un déspota, ciego y sordo ante las
necesidades y costumbres egipcias. Más bien todo lo con-
trario. En consonancia, puede que exista una buena razón
para justificar también la reforma alejandrina.

Los ciclos lunisolares

En el año 433 a. C., Grecia adoptó un sistema lunisolar de


19 años de duración ideado por el astrónomo griego Metón.
Este ciclo, llamado enneacaidecaetérida o ciclo metónico
en honor de su enunciador, permitió a los atenienses dispo-
ner de un método válido para predecir los eclipses, al esta-
blecer el lapso temporal en el que las posiciones relativas
del Sol y de la Luna vuelven a ser coincidentes. Cuando
Metón llegó a esta conclusión, hacía ya dos milenios que
los pobladores neolíticos de Gran Bretaña habían plasma-
do este conocimiento en el crómlech de Stonehenge. Lo
más curioso es que el sistema patentado por este griego,
tan tardío con respecto a la fórmula idéntica de los británi-
cos, no tardaría más que un siglo en ser mejorado y sus-
tituido por un nuevo modelo de tasación lunisolar: El ciclo
calípico, inventado por otro astrónomo ateniense, Calipo de
Cícico (c. 370-310 a. C.), colaborador de Aristóteles y el
más célebre de los discípulos de otro astrónomo de gran
renombre en la Grecia de la coyuntura, Eudoxio de Cnido
(c. 406-355 a. C.). Si bien el maestro ideó el sistema de
esferas homocéntricas, con la Tierra en el centro, para dar
sentido a los movimientos aparentes del cielo en esferas
Karl Richard Lepsius, descubridor del “Decre- circulares de acuerdo con las teorías de Platón; el pasante
to de Canopo”. | Wikimedia Commons. superaría en fama al mentor, mediante su perfeccionamien-
to del ciclo metónico.

El planteamiento de Calipo parte de la siguiente premisa: El sistema de Metón es defectuoso, por cuanto 235
lunaciones y 19 años solares no dan una solución “integral”, es decir, el número de días resultantes que confor-
man 19 años no suponen un número entero, sino fraccionario, de 6939,75 días. Para refinar el procedimiento,
Calipo procedió a multiplicar la cifra de años solares por 4, el mínimo múltiplo que, aparentemente, convierte
la cifra decimal en un valor exacto. De esta manera, creó la técnica que se basa en ciclos de 76 años solares
equivalentes a 4 ciclos metónicos menos un día. El “ciclo de Calipo”, que con este nombre pasó a denominar-
se el nuevo paradigma de correspondencia lunisolar, gozó de gran éxito entre los grandes astrónomos de su
tiempo y de las épocas venideras, como es el caso del Timócaris de Alejandría, hasta el punto de que Claudio
Ptolomeo tomó este ciclo como referente de gran parte de los numerosos cálculos y observaciones presentes
en su obra capital, Almagesto. Alexander Jones (2000:142-43) recoge, entre las que parecen ser aplicaciones
más tempranas de la cronología en base a los ciclos de Calipo, cuatro observaciones del astrónomo Timócaris
que reutilizaría Claudio Ptolomeo. A saber: El tránsito de la Luna por las estrellas de Scorpius, fechado el 16 de
paofi del año 36 del primer ciclo calípico (20-21 de diciembre de 295 a. C.); el tránsito lunar junto a la estrella
Spica, fechado el 5 de tibi del año 36 del primer ciclo (9-10 de marzo de 294 a. C.); el eclipse de las Pleiades
tras la Luna, fechado el 29 de athyr del año 47 del primer ciclo (29-30 de enero de 283 a. C.): y las posiciones
relativas de la Luna y Spica, fechadas el 7 de tot del año 48 del primer ciclo (8-9 de noviembre de 283 a. C.).

Muchos papiros astronómicos del Antiguo Egipto adoptaron esta fórmula cronológica para registrar las fechas
egipcias y el paso del tiempo. En este sentido, se puede llamar la atención sobre el Papiro Demótico de Berlín
13146+13147, cuyos textos contienen una relación de numerosas efemérides celestes, como es el caso de
equinoccios, solsticios e incluso eclipses lunares; en torno a los años 17 y 32 de una “era” cuyo nombre el pa-
piro no proporciona. A través de un cuidadoso estudio de los eventos señalados, Otto Neugebauer y su equipo
llegaron a la conclusión de que los fenómenos observados se pueden y deben inscribir en el periodo que abarca
los dieciséis años comprendidos entre 85 y 69 a. C. En base a este razonamiento, el especialista Alexander
Jones, de la Universidad de Toronto, cayó en la cuenta de que el año 85 a. C. se corresponde con el año 17
del cuarto ciclo calípico, la primera de las fechas recogidas en el papiro. El mismo autor desveló que los alinea-

Egiptología 2.0 | 37
mientos planetarios contenidos en un almanaque dría, advirtió el movimiento conocido Precesión de
egipcio, fechado en los años primero y segundo de los Equinoccios, producido por la oscilación del eje
una “era” no determinada, se pueden identificar con terráqueo y que provoca un cambio en la constela-
los años 1 y 2 del quinto ciclo calípico, al producirse ción que se encuentra en el punto vernal.
idénticas correlaciones astronómicas a las referidas
en el almanaque durante los años 26 y 24 a. C. Otro A mayores de este hecho, Hiparco de Nicea va a pro-
papiro, clasificado como pOxy LX1.4137, recoge la tagonizar una nueva reforma de la versión metónica
descripción fragmentaria de algún eclipse del siglo de los periodos lunisolares, con la intención de per-
primero de nuestra era, y que se puede relacionar feccionar el método de Calipo. En este sentido, el
con las posibilidades de coincidencia ofrecidas si se niño prodigio de la astronomía procedió a refinar las
considera su inserción en el sexto ciclo calípico (A. duraciones del año trópico y de la revolución sinódi-
Jones; 2.000:141 y ss.). Al margen de estas anota- ca de la Luna, estableciendo periodos de 365 días y
ciones, como prueba del claro prestigio y prepon- 6 horas (365’25 días para el año solar); y de 29 días,
derancia de la cual gozó esta fórmula en el Antiguo 12 horas, 44 minutos y dos segundos (29’5305787
Egipto, uno de los astrónomos de la antigüedad que días para el año lunar), respectivamente. En base a
mayor empeño depositó en la potenciación del ciclo lo cual, 235 periodos sinódicos equivalen a 6.939’686
de Calipo no fue otro que el ya referido Hiparco de días, cifra partitiva (ciclo de Metón); 940 revolucio-
Nicea, que residió gran parte de su breve pero pro- nes sinódicas equivalen a 27.758’744 días, núme-
digiosa existencia en la ciudad egipcia de Alejandría, ro igualmente incompleto (ciclo de Calipo); y 3.760
cuna de las ciencias. meses lunares alcanzan el valor de 111.034,99
días, cifra que prácticamente llega al valor ideal de
En los escritos del astrónomo y matemático Claudio 111.035 días, cuando 304 años solares suponen tan
Ptolomeo (Tebaida c. 100-Cánope c. 170), griego de sólo un día más, 111.036. Estas correcciones ponen
nacimiento pero egipcio de adopción, queda cons- a Hiparco en conocimiento de que los días del ciclo
tancia de gran parte de las averiguaciones de su co- calípico tampoco se identifican con un valor entero,
lega de profesión, Hiparco de Nicea (146-127 a. C.), procediendo el propio astrónomo a crear un nuevo
quien había recogido la observación de tres eclipses ciclo, compuesto por cuatro ciclos calípicos. Se trata
lunares en la Alejandría de los años 201-200 a. C. del periodo de 304 años, que aporta valores exactos
(Almagesto; 4,11). Ahora bien, la documentación de para la duración del año solar y de la suma de perio-
estas fechas es aportada por Hiparco en base a la dos sinódicos que lo componen, 3.760.
cronología calípica, al referirse a la plasmación de
estos fenómenos en los años 54 y 55 del segundo
ciclo calípico, en la versión egipcia del calendario ci-
vil, que difiere de la ateniense al establecer el día de
Año Nuevo en el solsticio estival y no en el equinoc-
cio vernal. Se podría decir, entonces, que Hiparco
“egiptianizó” el ciclo calípico, como revela el hecho
de que su observación de la posición solar del día
16 de epifi del año 50 del tercer ciclo calípico (5 de
agosto del año 128 a. C., Almagesto; 5,3) difiera de
la cronología calípica ateniense, la cual consideraría
el año como el número 51 del tercer ciclo.

Se da la circunstancia de que las observaciones


equinocciales de Hiparco de Nicea son las que han
permitido identificar el día primero del primer año del
ciclo calípico primero con la jornada del solsticio de
verano del año 330 a. C., fecha que estuvo acompa-
ñada por la culminación del Novilunio. Estas obser-
vaciones están fechadas en base a dos sistemas:
Por un lado, Hiparco señala que fueron obtenidas en
el transcurso del año 178º tras la muerte de Alejan-
dro Magno (323 a. C.), al tiempo que las sitúa en el
año 32º del tercer ciclo calípico. Por cierto que Hi-
parco pasaría a la historia por otro descubrimiento:
Al contrastar la posición de las estrellas tal y como se
mostraban en su propio tiempo con la descrita en las
observaciones del ya mentado Timócaris de Alejan- Busto de Augusto portando la corona cívica.
Glyptothek, Munich. | Wikimedia Commons.

38 | Egiptología 2.0
Existe un curioso hecho que ratifica el empleo con- tratados gozaban de gran prestigio entre los pasan-
sagrado del ciclo hipárquico en los círculos más se- tes de la Biblioteca de dicha ciudad. Es en el seno
lectos de la astronomía del Antiguo Egipto. Si avan- de esta institución donde surge la reforma que será
zamos 304 años desde el solsticio de verano del año denominada, precisamente, con el nombre de la me-
330 a. C., fecha de referencia tomada por Hiparco, trópoli. La transformación del calendario tradicional
podremos situarnos en una efeméride singular, el fi- era indispensable, ya que el método de Hiparco con-
nal del primer ciclo y el inicio del segundo. Se trata taba 304 años solares de 365’25 días y, para evitar
del año 26 a. C., que ya conocemos por correspon- el desfase entre el calendario civil egipcio y el ciclo
derse con el año en el que se materializa la reforma hipárquico, no cabía mayor solución que adoptar la
alejandrina (Sánchez Rodríguez; 2.000:66), y con la medida de reconocer la presencia de un nuevo día
que se intercala un año bisiesto cada 4 años para supernumerario al final de uno de cada cuatro años:
evitar la síncopa existente entre el calendario civil El sexto día epagómeno.
egipcio y la duración del año solar, en base al cálcu-
lo de 365’25 días. Como ya se ha visto, este cono- Como agente verificador de esta hipótesis acudire-
cimiento había permanecido en criogénesis durante mos a otro astrónomo y matemático natural de Ale-
casi 2 centurias, desde la redacción del “Decreto de jandría. Nos referimos a Teón, o Theon, padre de
Canopo”, en el año 238 a. C. Volvemos a pregun- Santa Hypatia (380-415 d. C.), que vivía en el siglo
tarnos: ¿Por qué esperar hasta el año 26 a. C. para IV de nuestra era y que fue miembro del Museum
materializar, finalmente, la reforma? ¿Guarda este de Alejandría, centro dedicado a la formación y a la
hecho alguna relación con la apocatástasis del pri- investigación. Curiosamente, Teón se refiere en sus
mer ciclo hipárquico? ¿Es la noticia astronómica que escritos a un gran ciclo egipcio cuyo término se pro-
favorecía, según los dioses, la implantación de un dujo durante el quinto año de Augusto, señalando
nuevo calendario? las fechas del 26 a. C. El cronógrafo árabe Al Biruni
(973-1048 d. C.) documenta esta tradición, defen-
Fin de ciclo diendo una teoría idéntica a la que postulamos en el
anterior párrafo:
Hasta el presente, los especialistas han considerado
que la elección del emperador de Octavio Augusto ’’Fue Augusto el que arrastró a las gentes de Ale-
se debió a la siguiente cuestión: La división existente jandría a abandonar su sistema de recuento anual
a la hora de celebrar el aniversario de su conquista basado en la no intercalación de años bisiestos, para
de Egipto. La caída de Cleopatra y la consecuente adoptar el sistema ideado por los Caldeos, método
entronización de Augusto como faraón tuvo lugar un que todavía se emplea en el Egipto de nuestros
6 de mesori del primer año de reinado de Octavio tiempos. Hizo esto en el año sexto de su reinado;
sobre Egipto, según el calendario egipcio, y en las desde entonces, ellos toman ese año como época
Kalendae Sextilis del año 724 de la fundación de de nuestra era (…) Augusto quiso de los egipcios
Roma, esto es, el 1 de agosto del año 30 a. C. El que intercalasen los años, para que siempre hubie-
caso es que los romanos disfrutaban desde la refor- se consonancia entre el tiempo de los griegos y de
ma juliana del año 45 a. C., aconsejada a Julio César los de Alejandría. En este sentido, y sin embargo,
por Sosígenes, el astrónomo de la corte de Cleopa- sería necesario hilar más fino. Y es que en aquellos
tra VII Filopator, de un calendario de 365 días a los tiempos, en aquellos precisos cinco años, las gentes
que cada 4 años añadían un día supletorio; mientras aguardaban el final de un Gran Periodo de Interca-
que los egipcios mantenían el método tradicional de lación. Por esto mismo, Augusto esperó a que trans-
obviar el desfase entre las efemérides civiles y sola- curriesen estos cinco años de su mandato y, enton-
res. Por este motivo, entre los años 2 y 4 del reinado ces, ordenó a los egipcios intercalar un día entre los
de Augusto sobre Egipto, el aniversario de su ascen- meses de cada cuarto año, de la misma manera que
so al trono coincidió con el día 7 de mesori. Ya en el hacen los griegos. Inmediatamente, dejaron el uso
quinto aniversario, el 1 de agosto del 26 a. C., la ono- de los nombres singulares de cada día porque, como
mástica se trasladaría al 8 de mesori. La tradición dice la gente, aquellos que los usaban y sabían de-
acepta que, para conciliar ambas fechas, Octavio berían haber inventado un nombre para el nuevo día
Augusto promovió la instauración del calendario ale- intercalar”
jandrino, que pondría fin a las desavenencias hasta
entonces registradas entre los métodos egipcio y ro- (Al-Biruni; 1879:33, 58).
mano. No obstante, la introducción de esta reforma
pudo deberse a motivos menos chovinistas. Algunas voces quieren, erróneamente, entrever en
este “Gran Periodo de Intercalación” una referencia
El año 26 a. C. fue un momento clave para el ciclo de al ciclo sotíaco, entendiendo que la afirmación del
304 años augurado por el astrónomo Hiparco, que cronógrafo girego Censorino al ubicar la conclusión
residió gran parte de su vida en Alejandría y cuyos de este periodo en el año 139 d. C. es un yerro más

Egiptología 2.0 | 39
Estatua de Cleopatra VII. 51-30 a.C. Metropolitan
Museum of Art, New York.
40 | Egiptología 2.0
| Metropolitan Museum of Art, New York.
de los numerosos gazapos que cometió en su De die Natali. No obstante, los ciclos cuya apocatástasis coinci-
den matemáticamente con el año 26 a. C. son únicamente el primer hipárquico y el cuarto calípico. La razón de
esta confusión entre los ciclos sotíaco, calípico o hipárquico hay que buscarla en el propio Teón, quien al depar-
tir sobre el primero de ellos aseveró que su apocatástasis tuvo lugar durante el quinto año bajo la soberanía de
Octavio Augusto, es decir, en el año 26 a. C.:

’’Dado que el año que nos han dado los griegos o los alejandrinos es de 365 ¼ días, y el de los egipcios es,
como hemos dicho, de sólo 365 días, es evidente que en el transcurso de cuatro años el año egipcio adelanta
al alejandrino en un día, y en el curso de 1460 años en 365 días, esto es, en un año egipcio. En ese momento,
los alejandrinos y los egipcios señalan de nuevo el inicio de su año juntos, así como de los días y meses […].
Este apokatástasis sucede cada 1460 años desde un comienzo ocurrido en el 5º año del gobierno de Augusto,
por lo que desde ese tiempo los egipcios han vuelto a ganar un cuarto de día cada año”

(traducción tomada de José Lull; 2004:77).

Según la costumbre de los egipcios, para que se produjese tal circunstancia, habría de resultar la coincidencia
entre el día de año nuevo, celebrado en la primera jornada del primer mes de Axt, con el orto helíaco de Sirio.
Sabemos, por el “Decreto de Canopo”, que tal efeméride astronómica cayó en el primer día del segundo mes de
Smw, que se corresponde con el día número 271 del calendario civil. A falta de 94 días para completar el año
y sabiendo que cada día tardaba a la sazón 4 años en acumularse, habría que esperar 376 años para llegar al
final del correspondiente ciclo sotíaco. Dado que el “Decreto de Canopo” fue promulgado en el año 238 a. C., su
apocatástasis tendría que ocurrir, a tenor de estos cálculos, hacia el año 138 d. C., lo cual armoniza a la perfec-
ción con los datos ofrecidos por el Censorino, donde el año 138 d. C. marca el final de un ciclo sotíaco, mientras
que el 139 d. C. supone el inicio del inmediato posterior; muy lejos del año 26 a. C. en el que Teón sitúa el final
de otro gran periodo de intercalación que, bajo la luz de estos datos, debe identificarse con alguno de los ciclos
lunisolares arriba estudiados, bien sea el calípico de 76 años, bien el hipárquico de 304, de los cuales existe
constancia de su utilización al menos entre los siglos V a. C. y III d. C., lo que se ofrece un abanico de más de
800 años; los 800 que transcurren entre el empleo extensivo del ciclo metónico y su legitimación en la cronolo-
gía pública, en el año 433 a. C., y la obra De die Natali del cronógrafo Censorino, fechada en la segunda mitad
del siglo III d. C., donde todavía se alude tanto al ciclo de Calipo como al de Hiparco (Patrick O’Mara; 2003:21).

Bibliografía Sobre el autor

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tion’’. Oriental Translation Fund, 73. Londres. riodismo por la Universidad de Santiago de Compos-
tela, profesión que ha ejercido en Radio Voz y Cadena
FERNÁNDEZ POUSADA, A. D. (2016). Dibujando COPE, emisora, ésta última, a la que está vinculado
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Norte. dominical.

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SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, A. (2000). Astronomía y Ma-


temáticas en el Antiguo Egipto. Aldebarán. Madrid.

Egiptología 2.0 | 41
Arquitectura
Sandra Pajares Sotillo

La pirámide de Kefrén
A unque en la actualidad muchos no podemos separar los nombres de Keops, Kefrén y Micerinos (gracias
a sus impresionantes pirámides en la meseta de Guiza), la historia del antiguo Egipto no quiso que estos
monarcas reinasen en este orden. Kefrén, hijo de Keops, no gobernó inmediatamente después de su padre,
sino que quien ocupó el trono de las Dos Tierras tras él fue otro de sus hijos, Djedefre, faraón de Egipto entre
2528-2520 a.C. Djedefre, menos conocido que los anteriores, también quiso para sí una pirámide, erigida en
Abu Roash (a unos 8 km al norte de Guiza). A su muerte sube al trono, esta vez sí, su hermano Kefrén (cono-
cido en el antiguo Egipto como Khaefre) quien vuelve a elegir la meseta de Guiza para levantar su monumento
funerario, la segunda de las pirámides de Guiza.

La meseta de Guiza con las pirámides de Keops (izquierda), Kefrén (centro) y Micerinos
(derecha). | Wikimedia Commons.

Una pregunta permanece en el aire, y es que, ¿por qué Kefrén eligió Gui-
za para erigir su complejo funerario? ¿Quizá para, según algunos, darle
importancia al propio culto de su padre? Y si es así… ¿por qué intentar
que su pirámide, sin serlo, pareciese más grande que la de su progenitor?

No es sólo un asunto de pirámides…

Para conseguir la inmortalidad tan deseada que buscaban los antiguos


egipcios, no bastaba con construir una pirámide, por megalómana que
esta fuera. La misma necesitaba de otras construcciones que le otorga-
sen todo el significado y que sirviesen para preparar el cuerpo del faraón,
una vez fallecido, antes de introducirlo en su morada de eternidad (la pi-
rámide), así como los rituales necesarios que se llevarían a cabo una vez
el monarca ocupase su lugar en el Más Allá.

El templo del valle

También conocido como ‘‘templo bajo’’, este edificio se situaba al principio


de la calzada (en el extremo oriental) que lo unía al templo funerario, así Mapa del antiguo Egipto.
como a un embarcadero que lo habría conectado con el Nilo. Al norte de | Sandra Pajares Sotillo.

42 | Egiptología 2.0
este templo nos encontramos con el templo de la Esfinge.

El templo, de unos 45 m de lado y 13 de alto, posee unas paredes en piedra cali-


za de gran grosor que fueron recubiertas, tanto en el interior como en el exterior,
de granito rojo de Asuán. Al interior puede accederse a través de dos puertas,
alrededor de las cuales se inscribieron los nombres y títulos del monarca (únicas
decoraciones del templo, ya que no se han descubierto más jeroglíficos ni relieves
en él). Desde ambos accesos, unos pasadizos conducen a una gran antecámara
donde Auguste Mariette, quien excavó el templo a mediados del S.XIX, encontró
dentro de un foso la famosa estatua de diorita de Kefrén que hoy se expone en el
Museo Egipcio de El Cairo.

Dejando atrás la antecá-


mara nos encontramos
con una sala en forma
de ‘‘T’’ donde, según los
egiptólogos, antiguamen-
te habría 23 estatuas del
monarca realizadas en
diorita, alabastro y es-
quisto. El techo de esta
sala, plano y de granito,
tenía aperturas que per-
mitían la entrada de luz,
estaba sustentado por
Complejo funerario de 16 pilares de granito y su
la pirámide de Kefrén. suelo fue recubierto con
| Sandra Pajares Sotillo. alabastro. A la izquierda

de esta sala existen tres habitaciones, y a su derecha


un corredor nos lleva hasta la calzada. Se cree que
el cuerpo sin vida de Kefrén pudo ser embalsamado
(quizá sólo purificado) en este templo.

“La elección y disposición de los distintos tipos de pie-


dra y de colores, así como toda una serie de elementos
utilizados en la arquitectura de los templos de la pirá-
mide indican seguramente una aplicación consciente
del simbolismo cósmico (…)”.
Templo del valle del complejo funerario de Kefrén.
Wilkinson, R. “Los templos del antiguo Egipto”. | Sandra Pajares Sotillo.

Templo del valle de la pirámide de Kefrén. | Olaf Tausch / Dni24.

Egiptología 2.0 | 43
Estatua de Kefrén entronizado con el
dios Horus. Museo egipcio de El Cairo.
44 | Egiptología 2.0 | Kairoinfo4u.
La calzada

Con más de 500 m de longitud y unos 4’5 m de an-


cho, la calzada conectaba el templo del valle con
el templo funerario. De esta construcción apenas
conservamos parte de la base de roca, algunos
bloques de caliza de Tura de las paredes y el sue-
lo del corredor.

Su techo, plano y de piedra caliza, permitía el


acceso de luz a través de aperturas horizontales
abiertas a lo largo del mismo. Poseía, a su vez,
un sistema de evacuación, en el extremo este de
la calzada, que permitía deshacerse del agua que
pudiera entrar por las aberturas del techo. Mien-
tras que sus paredes interiores eran perpendicula-
res, en el exterior tenían una pequeña inclinación,
y se cree que pudo estar decorada con relieves.

El templo funerario

En el extremo oeste de la calzada se encontraba


este templo, hoy reducido a escombros. Sus di-
mensiones fueron de unos 113 x 49 m y, al igual Templo funerario del complejo funerario de Kefrén.
que el anterior, su interior se construyó con piedra | Sandra Pajares Sotillo.

local revestida de granito rojo. El exterior poseía una franja de granito rojo en la parte inferior de los muros y
caliza blanca en el resto.

Desde que se edificó el templo funerario de Kefrén y hasta finales del Reino Antiguo, todos los templos fune-
rarios estarían compuestos de cinco elementos principales: una sala de entrada; un patio abierto; cinco nichos
para estatuas; almacenes; y un santuario.

Un corredor conectaba el templo funerario con el extremo oeste de la calzada, en cuya zona sur había dos
cámaras de granito. Desde aquí un pasadizo llevaba al vestíbulo, y desde él se llegaba a cuatro cámaras con
suelo y techo de alabastro. Este vestíbulo conectaba, a su vez, con la sala de entrada, de nuevo en forma de
‘‘T’’ invertida y repleta de pilares monolíticos de granito. La sala de entrada poseía, en cada extremo, dos largas
cámaras cuyo significado aún no conocemos.

Tras la sala de entrada se accedía al patio, con suelo de alabastro y rodea-


do por un pórtico de pilares de granito rojo. Este patio habría albergado 12
estatuas del rey de unos 3’5 m de altura y se cree que sus paredes fueron
decoradas con relieves. Además de estas 12 estatuas, es probable que el
templo albergase otras 50 estatuas del rey, las cuales pudieron ser reutiliza-
das durante el Reino Nuevo.

En el muro oeste del patio existían cinco nichos, de gran profundidad, que
también habrían albergado estatuas del rey. Dos corredores, en el sur y en el
norte del patio, conectaban por un lado las estancias más sagradas del tem-
plo, al sur, y el recinto amurallado que rodeaba la pirámide de Kefrén, al norte.

Este recinto tenía un pavimento, de unos 10 m de ancho, que separaba la


pirámide de la muralla que la circundaba (10 m en los lados norte, este y oes-
te, y algo más ancha la parte sur, que era donde se encontraba la pirámide
subsidiaria).

Fuera del templo existen cinco pozos para barcos, dos en el norte y tres
Templo funerario de Kefrén. al sur, los cuales, al contrario que algunos de los del complejo funerario de
| Fabio Zannier. Keops, se encontraron vacíos.

Egiptología 2.0 | 45
Pirámide de Kefrén, 1850. Metropolitan Museum of
46 | Egiptología
Art, New York.2.0
| Maxime Du Camp.
La pirámide subsidiaria El interior de la pirámide de Kefrén

La pirámide de Kefrén, al igual que la de Keops, A su interior se accede a través de dos entradas en
cuenta con una pirámide subsidiaria, de la cual, ac- la zona norte de la pirámide, una esculpida en la roca
tualmente, se encuentra poco en el lugar, ya que fue madre de la meseta y otra a unos 12 m de altura
desmantelada para utilizar su piedra en otras cons- sobre su cara norte. De ellas parten unos corredo-
trucciones (del Egipto árabe de época medieval). res que se unen en su interior y llevan a la cámara
Pudo servir como lugar de enterramiento para las funeraria.
estatuas Ka de Kefrén.
La primera de las entradas se encuentra alejada
En su interior un corredor, que se extiende por deba- unos metros de la cara norte. Al acceder por ella pri-
jo de la pirámide, fue esculpido en la roca y sellado mero da paso a un pasadizo descendente, esculpido
con 3 bloques de piedra caliza. En él se excavó una en la roca, al cual le sigue otro horizontal y después
cámara que contenía una caja de madera con un
mueble en su interior. Este mueble pudo ser un san-
tuario, roto deliberadamente antes de ser guardado,
que habría servido para llevar una estatua del rey.

La pirámide de Kefrén

La pirámide de Kefrén fue conocida en la antigüedad


como “La Gran Pirámide”, nombre con el que cono-
cemos hoy día la pirámide de Keops. Además del
sugerente nombre, Kefrén intentó que su pirámide
pareciese más grande que la de su padre, ya que la
edificó sobre un lecho de roca 10 m por encima de la
de Keops. Con 143’5 m, tres menos que la pirámide
su progenitor, los lados de la pirámide de Kefrén tie-
Sección de la pirámide de Kefrén.
nen 215 m y en su parte superior se aprecia un giro
| Sandra Pajares Sotillo.
en sus caras, ya que no están alineadas al llegar a
la cima. Actualmente su altura es de 136 m (la de otro tramo ascendente que desemboca en el corre-
Keops tiene, en la actualidad, 137’1 m), y sus lados dor que parte de la segunda de las entradas. En la
tienen mayor inclinación que los de la pirámide de su pared este del corredor horizontal nos encontramos
padre. En su parte superior aún se conserva parte una estancia de techo a dos aguas cuya función se
de la piedra caliza de Tura con la que fue recubierta. desconoce, quizá sea la misma que la ‘‘Cámara de la

Pirámide de Kefrén. | Francisco Anzola.

Egiptología 2.0 | 47
Reina’’ de la pirámide de Keops, o quizá una primera cámara funeraria que quedó inutilizada.

El corredor descendente que parte de la segunda entrada (situada en la cara norte de la pirámide) atraviesa
la pirámide hasta llegar a la roca madre de la meseta, donde continúa en horizontal hasta la cámara funeraria.
Algunos tramos de estos corredores fueron recubiertos de granito rojo.

La cámara funeraria, de algo más de 14 m de este a oeste y casi 5 m de norte a sur, tiene una altura de unos 7
metros. Parte de la misma fue excavada en la roca de la meseta, exceptuando su techo, realizado con piedra
caliza y con doble vertiente (con la misma inclinación que las caras de la pirámide).

Cámara funeraria de la pirámide de Kefrén y Grafiti realizado por Giovanni Battista Belzoni en el interior de
la cámara funeraria. | Jon Bodsworth.

El sarcófago, de granito negro pulido y situado casi en el eje central de la pirámide, se situó en la pared oeste
y estaba parcialmente embebido en el pavimento. De él aún se conserva su tapa, aunque partida en dos. Un
agujero en el lado sur de la cámara pudo ser utilizado para albergar las vísceras del faraón (de ser así sería el
primer cofre, o hueco para cofre, para vasos canopos descubierto en una pirámide).

El 2 de marzo de 1818 Giovanni Battista Belzoni fue el primero en entrar en la pirámide en época moderna.

A la pirámide y al complejo funerario de Kefrén habría que añadirle dos elementos más, la Esfinge de Guiza y
su templo (que ya aparecieron en el número 8 de esta publicación).

Bibliografía Sobre el autor

EDWARDS, I. E. S. (2011). Las pirámides de Egipto. Sandra Pajares se licenció en Arquitectura Superior
Crítica. Barcelona. mostrando especial interés por la Historia de la Arqui-
tectura. El antiguo Egipto es su mayor pasión, lo que
KEMP, B. J. (2008). El Antiguo Egipto. Anatomía de le ha llevado a realizar diversos cursos sobre el mun-
una civilización. Crítica. Barcelona. do faraónico (especialmente sobre su arte).

LEHNER, M. (2007). The Complete Pyramids. The Creadora del blog “Bajo las arenas de Kemet” donde
American University in Cairo Press. El Cairo. analiza y estudia la Arquitectura del antiguo Egipto.

PARRA, J. M. (2001). Las pirámides. Editorial Com- Especializarse en esta materia y un futuro Máster en
plutense. Madrid. Egiptología son dos de sus grandes metas.

PARRA, J. M. (1998). Los constructores de las gran- Enlaza con el autor


des pirámides. Alderabán. Madrid.

WILKINSON, R. H. (2002). Los templos del antiguo


Egipto. Destino. Barcelona.

48 | Egiptología 2.0
Faraones
Heródoto de Halicarnaso

Cleopatra VII, la última


reina de Egipto
C leopatra Filopátor Nea Thea, más conocida como Cleopatra VII (69 - 30 a.C.), fue la última reina de la His-
toria del antiguo Egipto. Perteneciente a la dinastía ptolemaica (305 - 30 a.C.), Cleopatra se ha convertido
en uno de los personajes históricos más conocidos de la civilización egipcia por su turbulenta vida familiar, sus
relaciones con los líderes romanos Julio César y Marco Antonio, y su representación a lo largo de los últimos
siglos en más de doscientas obras de teatro, películas y óperas que idealizaron su belleza y su aura de femme
fatale.
La juventud de Cleopatra

Cleopatra VII era hija del soberano Ptolomeo XII (80 - 51 a.C.)
y su esposa y corregente Cleopatra VI Trifena. Su infancia, de
la que se conocen pocos datos, debió de estar marcada por la
inestabilidad política del reinado de su padre, una marioneta en
manos de los senadores de la República romana. Su política
exterior se basó siempre en impedir la anexión de Egipto como
una más de las provincias romanas. Para ello, se sirvió a me-
nudo de los sobornos a los políticos romanos más influyentes,
como Julio César o Pompeyo. El miedo de Ptolomeo XII a per-
der la independencia de su reino fue tal que ni siquiera manifes-
tó ninguna queja a los romanos cuando conquistaron el reino
de Chipre, donde gobernaba su hermano. Como resultado de
esta pasividad, tanto la Corte como la población de Alejandría
se rebelaron contra Ptolomeo y fue sustituido en el trono por su
hija, Berenice IV, hermana mayor de Cleopatra VII.

Es probable que Cleopatra acompañara a su padre en el exilio


que le llevó a vivir primero en Chipre y luego en Roma, preci-
samente en una de las fincas de Pompeyo. El objetivo de su
estancia allí era la búsqueda del apoyo militar romano para re-
cuperar su trono, lo que prácticamente era una invitación a la
dominación romana de Egipto. Finalmente, en el año 55 a.C.,
con la ayuda de las tropas del gobernador romano de Siria, Aulo
Gabinio, Ptolomeo XII recobró el poder en Egipto y ejecutó a su
hija y a sus partidarios. Cuatro años más tarde, en el invierno
del 51 a.C., Ptolomeo XII murió, después de que el año anterior
ya hubiera nombrado corregente a Cleopatra VII.

Busto de Cleopatra VII Filópator. Altes Los primeros años de reinado


Museum, Berlín.
| José Luiz Bernardes Ribeiro. El testamento de Ptolomeo XII dejaba establecido que Egipto

debía ser gobernado por sus dos hijos mayores: Cleopatra VII, de unos dieciocho años, y Ptolomeo XIII (51 - 47
a.C.), de diez años. Aprovechando que su hermano era demasiado joven para gobernar de forma autónoma,
Cleopatra VII se impuso y se presentó como única soberana de Egipto. Esto no gustó nada a los partidarios de
su hermano, que decidieron buscar la manera de apartarla del poder. En esos años había un gran descontento
popular por la excesiva presión fiscal y las hambrunas provocadas por las malas cosechas. La impopularidad
de la reina creció también por su política de apoyo a Pompeyo contra Julio César en la guerra civil romana. Este

Egiptología 2.0 | 49
clima finalmente fue el que uti-
lizaron sus enemigos para im-
ponerse y obligarla a huir de
Egipto en el 48 a.C. A diferen-
cia de su padre, Cleopatra VII
no viajó a Roma en busca de
ayuda, sino que se trasladó a la
provincia romana de Palestina
para reclutar un ejército propio
con el que recuperar su trono.

Tras la victoria de Julio César


en la batalla de Farsalia (48
a.C.) en territorio griego, Pom-
peyó huyó a Egipto, donde
creía que contaría con el apo-
yo de sus aliados egipcios. No Moneda en la que se representa a Aulo Gabinio, gobernador romano de
obstante, nada más llegar a la Siria. | Wikimedia Commons.

costa fue asesinado y decapitado por orden de Ptolomeo XIII, que buscaba congraciarse con la Roma del triun-
fal Julio César. Unos días después, cuando el propio César llegó a Egipto en persecución de su adversario,
unos consejeros del faraón le presentaron la cabeza de Pompeyo. A pesar de sentirse aliviado por el fin de su
rival político, César no podía dejar impune el asesinato a traición de un gran ciudadano romano. Por ello se
adentró en la ciudad de Alejandría y se apoderó del palacio real, desde el que mandó llamar a Cleopatra y a
Ptolomeo XIII.
Cleopatra y Julio César

A la hora de conseguir el apoyo de Roma, Ptolomeo XIII partía teóricamente de una


situación más favorable, al ser el artífice de la muerte de Pompeyo y contar con el
apoyo de la ciudad de Alejandría. Sin embargo, su hermana Cleopatra fue mucho
más inteligente. Al recibir la convocatoria de César, abandonó a sus tropas y partió
rápidamente y en secreto hacia Alejandría. Si nos fiamos del relato que hace de este
hecho el autor clásico Plutarco, Cleopatra habría conseguido infiltrarse en el palacio
real, burlando la vigilancia de los partidarios de su hermano, al envolverse en un far-
do de tela de un mercader siciliano que la condujo hasta la presencia del César. Al
día siguiente, cuando Ptolomeo XIII llegó al palacio real para entrevistarse con Julio
César, éste ya había sido convencido por Cleopatra para que la apoyara.

No hay ninguna fuente de conocimiento que aporte credibilidad a la supuestamente
legendaria belleza de Cleopatra VII. No obstante, sí es conocida su gran inteligencia
y astucia, pues era políglota y tenía amplia formación diplomática y política. Esa
noche Ptolomeo XIII perdió un aliado y Cleopatra ganó no solo al aliado más valioso
que podía tener, sino a un amante. Gracias a la mediación del César, el testamento
de Ptolomeo XII volvió a ser respetado y volvió a haber un reinado conjunto de am-
bos hermanos en Egipto.

Al año siguiente (47 a.C.) nació el hijo de la unión entre Cleopatra y Julio César,
que recibiría el nombre real de Ptolomeo XV “Cesarión”. Mientras tanto, el reparto
equitativo de poder no satisfacía a ninguno de los dos hermanos, y se podía espe-
rar la continuación de la guerra. Nuevamente, Cleopatra fue más inteligente al no
mover ficha y esperar la jugada de su hermano. Los partidarios de Ptolomeo XIII no
tardaron mucho en oponerse por las armas a la decisión romana, y por ello fueron
ejecutados, incluido el propio Ptolomeo XIII. Como resultado de la disputa, Cleopa-
tra, con veintidós años, se casó con otro de sus hermanos menores, de trece años,
Ptolomeo XIV para reinar conjuntamente.
Estatua de basalto ne-
gro en la que se repre-
En el otoño del 46 a.C., Cleopatra, su hijo Cesarión y su hermano-esposo Ptolomeo
senta a Cleopatra VII.
| George Shuklin.
XIV viajaron a Roma para visitar a Julio César. Éste se encontraba en el culmen de

50 | Egiptología 2.0
Busto de Cleopatra elaborado en arenisca.
Colección François Antonoich, Paris.
| Ángel M. Felicísimo. Egiptología 2.0 | 51
su poder gracias a su historial de victorias desde hacía
más de una década. El César instaló a la familia en una
villa situada al otro lado del río Tíber, y mandó construir
una estatua de oro de Cleopatra como Venus. Se que-
daron en la villa romana hasta el 44 a.C., año en el que
se produjo el asesinato de Julio César por los senadores
romanos en los idus de marzo.

Egipto y Roma tras la muerte de Julio César

Poco después del regreso de Cleopatra a Egipto, Pto-


lomeo XIV murió repentinamente. Se desconocen los
motivos reales detrás de su muerte con tan solo dieci-
séis años, pero hay muchas teorías contemporáneas al
respecto. Según las fuentes romanas, Cleopatra habría
envenenado o mandado asesinar a su hermano para
que así pudiera ascender al trono su hijo Cesarión. Sea
como fuere, en el 44 a.C. el niño de tres años se con-
virtió en Ptolomeo XV para reinar conjuntamente con su
madre.

Mientras esto sucedía en Egipto, en Roma se formaba


un Segundo Triunvirato formado por Octavio, Marco An-
tonio y Lépido. Su primera y más importante tarea era
dar caza a Bruto y Casio, los líderes del complot que
acabó con Julio César. Cleopatra, consciente de que el
bando que tomara en esta contienda podía beneficiar
o perjudicar en gran medida a Egipto, no se posicionó
abiertamente hasta que era demasiado tarde. Las tropas
del Segundo Triunvirato derrotaron a la de los asesinos
de César en la batalla de Filipos (42 a.C.) sin la ayuda
egipcia. Molesto por la posición egipcia, Marco Antonio
llamó a su presencia a la reina. En la ciudad de Tarso,
al sur de la actual Turquía, Marco Antonio conocería a
Busto de Julio Cesar. | Wikimedia Commons. Cleopatra en el 41 a.C. El mundo romano y el egipcio

volvían a estar entrelazados.

Cleopatra y Marco Antonio

Nuevamente, la gran inteligencia y la fuerte personalidad de


Cleopatra cautivaron a Marco Antonio en poco tiempo. Unas
semanas después de conocerse, Cleopatra regresó a Alejan-
dría, y tras ella, apenas un mes después, llegó Marco Antonio.
Fruto de su romance, Cleopatra dio a luz a mellizos en el otoño
del 40 a.C., Cleopatra Selene II y Alejandro Helios. Marco An-
tonio no llegó a verlos nacer, ya que regresó a Roma antes de
ello para casarse con Octavia, la hermana de Octaviano.

No obstante, en el 37 a.C. el líder romano regresó a Alejandría


para pedirle ayuda a Cleopatra en su lucha contra los partos.
Aprovechándose de su necesidad, Cleopatra hizo una jugada
maestra. Accedió a ayudarle en su campaña militar al Próximo
Oriente a cambio de que Roma le cediera todos los territorios
que Egipto había perdido a lo largo de los últimos siglos. De
esta manera, Cleopatra se convirtió en la reina más poderosa
de la dinastía ptolemaica, controlando Chipre, Creta, Libia, Si- Bajorrelieve del templo de Dendera en el
ria, Fenicia, Cilicia y Nabatea. Además, a pesar de estar casa- que se representa a Cleopatra VII y Ptolo-
do con Octavia, Marco Antonio reconoció como legítimos a sus meo XV . | Wikimedia Commons.

52 | Egiptología 2.0
hijos con Cleopatra. Yendo más allá, en el año 36 a.C. Cleopatra daba a luz a su tercer hijo con Marco Antonio,
Ptolomeo Filadelfo.

Finalmente, el hecho que enemistó a la Roma de Octaviano con el Egipto de Cleopatra fue las llamadas Dona-
ciones de Alejandría. Marco Antonio organizó una ceremonia pública por la que los hijos de Cleopatra, incluido
Ptolomeo XV Cesarión, se convirtieron en los reyes de los territorios orientales devueltos a Egipto, y de los
territorios que se conquistaran hasta llegar a la India.

El final del Egipto faraónico

En el 32 a.C., Roma declaraba la guerra a Egipto. El enfrenta-


miento más importante de este conflicto fue la batalla naval de
Accio, que tuvo lugar el 2 de septiembre del 31 a.C. al oeste de
Grecia. La derrota del bando egipcio en esta batalla fue abru-
madora, e hizo que Cleopatra primero y Marco Antonio después
huyeran a Alejandría. A partir de este momento, el destino de
Egipto estaba sentenciado. En el verano del 30 a.C., Octaviano
llegaba al puerto egipcio del Pelusio para terminar lo que había
comenzado el año anterior. Ante esta situación, las tropas de
Marco Antonio lo traicionaron y se pasaron al bando contrario,
por lo que decidió marchar a Alejandría para reencontrarse con
su amada. Sin embargo, por el camino le llegaron falsos rumo-
res sobre la muerte de Cleopatra, y antes de llegar a la ciudad
se suicidó clavándose su espada

Al enterarse de la muerte de Marco Antonio, Cleopatra lo hizo


llevar a la ciudad y lo enterró en el mausoleo que había manda-
do construir para ambos. Poco después, Octaviano entró en Ale-
Estatua conservada en la que se represen- jandría y capturó a Cleopatra, con el objetivo de exhibirla como
ta a los hijos mellizos de Cleopatra y Marco trofeo de guerra en su entrada triunfal en Roma. Sin embargo,
Antonio. | Arquehistoria. no contaba con la astucia de Cleopatra, que no estaba dispuesta

“La muerte de Cleopatra”, por Jean André Rixens, 1874.


| El Templo de Seshat.

Egiptología 2.0 | 53
a ser utilizada por nadie. Convenció a Octaviano de
concederle una última cena en sus aposentos para
hablar con su esposa Livia con el objetivo de que in-
tercediera por la vida de sus cuatro hijos. Finalizada
la cena, Cleopatra se quedó a solas con dos de sus
sirvientas, Eiras y Carmión, y juntas se suicidaron
después de haber enviado un mensaje a Octaviano
con sus intenciones.

Tradicionalmente se ha dicho que se suicidaron con


la mordedura de una víbora áspid que uno de los
criados consiguió colar en una de las bandejas de
comida. Sin embargo, la realidad es que no tenemos
ninguna prueba histórica de que fuera así. Tampo-
co se sabe qué fue del cadáver de Cleopatra. Lo
más probable es que fuera momificada, siguiendo la
costumbre funeraria de la dinastía ptolemaica. Con
Cleopatra moría no solo la dinastía ptolemaica, sino
Busto de Cleopatra VII. Royal Ontario Mu- toda una civilización egipcia que había prosperado
seum. | Wikimedia Commons. durante más de 3000 años.

Bibliografía Sobre el autor

LARA, F. (1998). Diccionario biográfico del mundo an- Heródoto de Halicarnaso nació en Tenerife en 1990,
tiguo. Egipto y Próximo Oriente. Aldebarán. Madrid. mostrando desde pequeño su afición por el conoci-
miento de lo sucedido en el pasado. Se licenció en
SHAW, I. (2014). Historia del Antiguo Egipto. La esfera Historia por la Universidad de La Laguna en 2013,
de Libros. Madrid. mostrando interés sobre todo por la historia antigua
de Egipto y Próximo Oriente, la Historia del Siglo XX,
SCHULLER, W. (2008). Cleopatra. Una reina en tres la creación de la imagen real en la edad moderna, y la
culturas. Siruela. Madrid. Historia militar antigua y contemporánea.

TYLDESLEY, J. (2008). Cleopatra. La última reina de Desde febrero de 2014 lleva el blog “Historiae”, en
Egipto. Ariel. Barcelona. el que trata de enseñar la Historia de la Humanidad,
independientemente del nivel de conocimientos del
AUTORES, VARIOS. (2013). Egipto. National Geogra- lector, y de una forma en la que se trata de combinar
phic. RBA. Barcelona. el rigor, la profesionalidad y la veracidad, con la sen-
cillez, la amenidad y la visualidad. Además, es redac-
tor habitual en la sección de Historia de la web “Que
Aprendemos Hoy”.

Enlaza con el autor

54 | Egiptología 2.0
Vida cotidiana
Marta Pérez Torres

Música y danza en el
Antiguo Egipto
D esde el principio de la historia de la humanidad, la música ha estado presente siempre en sus diferentes
facetas, en celebraciones, en la vida cotidiana, y en rituales de todo tipo. La música es una de las facetas
más expresivas del espíritu de la persona. Sería muy interesante estudiar la historia de la música desde sus
orígenes prehistóricos, pero hoy, el tema que nos ocupa, es el Antiguo Egipto, donde la primera teoría musical
que se conoce data del 3150 a.C. Aunque, lógicamente, sufriría cambios a lo largo de los 3000 años de historia
de esta civilización, vamos a tratar de verla en sus rasgos más generales.

En sus principios, solamente se conocían instru-


mentos de percusión, por lo que la música tan sólo
se componía de ritmos y de métrica. Estos instru-
mentos primitivos se usaban principalmente para
controlar las plagas de los campos, o para invocar
favores de la naturaleza, como las buenas cose-
chas, la crecida del Nilo o la fertilidad, tanto del
ganado como humana. El ser humano se manifes-
taba ya a través del sonido de estos instrumentos
sencillos, la voz y la danza, acompañados, pro-
bablemente de ornamentos y pinturas corporales.

Ya aparecen representadas danzantes, tocadoras


de crótalos o de palos para chocar, en las cerámi-
cas D-ware datadas en la época de Nagada II, de
aproximadamente el 3200 a.C.

En el Imperio Antiguo se sientan las bases de la


creación de instrumentos, que se mantendrán du-
rante toda la civilización, debido a una prolifera-
ción de las artes en general, lo que no podía dejar
atrás a la música. Aunque los egipcios de todas
las épocas, fueron muy aficionados a la música,
que estaba basada, sobre todo, en las ciencias.

Arpista. Tumba de Najt. | Wikimedia Commons. Diodoro de Sículo, historiador del período romano,

nos decía que la música era muy cultivada por los sacerdotes egipcios, ya que éstos eran hombres de cien-
cia, de la que tenían grandes conocimientos. Según ellos, los orígenes de la música hay que buscarlos en los
dioses. Hay una amplia representación de músicos tocando gran variedad de instrumentos, en tumbas y en
templos.

Además, relacionan directamente a dioses concretos con la música, siendo Hathor la diosa de la música y la
danza (entre otros muchos epítetos), Osiris el creador de la Música, Thot y Ptah relacionados con algunos ins-
trumentos, o Meret la diosa del canto y la danza, como refiere Pérez Arroyo en su investigación sobre la música
en la era de las pirámides. (“Cultura, cosmos y dioses de la música”, La Música en la era de las pirámides,
Madrid, 2001, pág. 91.).

Según autores griegos, los egipcios enseñaban música a otros pueblos, entre ellos a los mismos griegos, sien-
do los músicos de Alejandría los más versados en esta disciplina.

Egiptología 2.0 | 55
Volviendo a la esencia de la música,
para los egipcios, ésta era la fuerza crea-
dora del Universo, por ello, los egipcios
no dejaban nada, tampoco en música,
al azar y a la improvisación, sino que
buscaban la perfección, esa perfección
que favorecía la “Maat”, tomada como
el equilibrio que regía toda la vida en el
Antiguo Egipto, y cuya salvaguardia era
el principal objetivo del rey.

Se trataba de una estrecha relación en-


tre la música y los dioses, por lo tanto,
con la Cosmología. Así, el músico era
considerado como un astrónomo, y era
un personaje tan importante que, duran-
te el Imperio Antiguo, era el único artista Chicas tocando el harpa, laúd, oboe y la lira con una pequeña
que se enterraba en las necrópolis rea- aprendiz en el centro. 1400-1390 a.C. Tumba de Djeserkara-
les, cerca de los mismos reyes. seneb. | Wikimedia Commons.

Fue estudiada por personajes de la talla de Champollion, que encontró numerosos instrumentos, hoy en el
Louvre, y de Mariette, que realizó estudios de musicología egipcia y asesoró al propio Verdi para la creación en
la ópera “Aída”.

Vamos a ver a continuación, las principales funciones de la música en el Antiguo Egipto.

En primer lugar, una función religiosa. Es más que probable que, en los templos, las lecturas diarias, se reali-
zaran por medio de cánticos, siendo así la música el vehículo hacia los dioses. Además, se efectuaban cantos
y danzas muy diversas, dedicadas a estos dioses, por grupos de cantantes y bailarinas. Como he referido an-
teriormente, la música estaría también ligada a varios de ellos.

Dentro de esta función religiosa, incluiríamos la música producida para pedir la fertilidad, la crecida benéfica del
Nilo o y el buen término las cosechas. Recordemos que para los egipcios tenían mucha importancia las fuerzas
de la naturaleza y estaban relacionadas estrechamente con la religión.

En segundo lugar, la música también podía ser utilizada para animar, y marcar el ritmo del trabajo, especialmen-
te para los constructores, con ritmos de percusión, tambores y cánticos.

Otra función de la música era estar representada en el ámbito militar, no tal y como la conocemos en la ac-
tualidad, sino más bien como una forma de percusión, que sería una forma de comunicación, sobre todo en el
campo de batalla.

De gran importancia era


la función terapéutica. El
signo jeroglífico que repre-
senta la palabra “música”
es, curiosamente, el mis-
mo que representa la pa-
labra “alegría”, “disfrute” o
“bienestar” (Ihi).

En algunos papiros médi-


cos, de más de 2600 años
de antigüedad, se habla
de unos cánticos para
curar diversas enferme-
Estela de Los músicos de Akhenatón. Muestra a músicos tocando un oud
dades, o para ayudar en
de cuello largo y tres liras horizontales. Museo de Luxor. problemas de fertilidad fe-
| Danza Oriental en Egipto. menina. Por ejemplo, en el

56 | Egiptología 2.0
Danzarina del Museo Egipcio de Turín. Piedra caliza, 1570-1070 a.C. | Scala Archives.

Papiro Médico de Kahun, el más antiguo sobre me- Ser representada en las fiestas. En las reuniones so-
dicina en el Antiguo Egipto, se hace referencia a la ciales, los músicos eran muy importantes, colocán-
influencia beneficiosa de la música, en todo el cuer- dose siempre en el centro del salón, alrededor de
po humano. ellos, los bailarines y bailarinas, y alrededor, el públi-
co asistente al evento. La música siempre iba unida
Igualmente importante sería la función educativa, ya a la danza, y se consideraban imprescindibles para
fuera directamente en el aprendizaje de esta discipli- cualquier fiesta que se preciara. Los restos que nos
na, aunque no como asignatura específica dentro de han quedado, nos presentan la danza en el Antiguo
los centros de enseñanza, ya fuera, según nos dice Egipto, a base de una serie de poses, figuras, en la
Estrabón, acompañando en el aprendizaje de las le- que los artistas, fueran hombres o mujeres, bailaban
tras o de las frases. Siglos después el filósofo Platón juntos o por separado, aunque normalmente prefe-
se referiría a la música como de gran utilidad por sus rían bailarinas, por considerarla más elegantes.
beneficiosos efectos, en la mente de los jóvenes, co-
rroborando a los egipcios. Aún hoy son conocidos Las primeras alusiones a la danza la vemos en va-
los beneficios de la música para la salud y la mente. sijas predinásticas, donde aparecen mujeres dan-
zando o, como hemos dicho anteriormente, tocando
Otra función de la música habría sido la de acom- crótalos.
pañamiento del difunto en todo el proceso hasta su
enterramiento. Después del ritual de momificación, Las Ibawt eran las bailarinas profesionales, seleccio-
en el que se realizaban oraciones y cánticos, co- nadas por sus dotes y cuya misión, más que trans-
menzaba la procesión funeraria hasta la tumba, a la mitir sus sentimientos, era provocar sentimientos y
que asistían los familiares y amigos del difunto, los reacciones en el público. Se conocen cargos como
grupos de plañideras (características de esta civiliza- “Supervisora del conjunto musical del Faraón”, “Su-
ción), y los músicos, entonando cánticos para ayudar pervisora de las bailarinas”, o “Responsable de los
al difunto a pasar al más allá y favorecer su resu- ornamentos de las bailarinas”.
rrección. En un plano más profano, otra función no
menos importante, era la de entretener y celebrar. Eran mujeres muy bien consideradas, que también

Egiptología 2.0 | 57
participaban en ritos funerarios y aparecían representadas en tumbas.

Si nos fijamos en los registros en relieves, vemos claramente algunos movimientos relacionados con la actual
danza egipcia: caída de cadera llamada drop, movimientos circulares de cadera, y algunos acrobáticos. La
danza estaba muy relacionada con los ejercicios gimnásticos.

Los estudiosos han llegado a diferenciar seis tipos de danzas: religiosas, no religiosas, de banquetes, de harén,
de combate y de la calle.

Bailaban dos tipos de ritmos: unos más lentos, que favorecían todos estos tipos de posturas, sensuales, ele-
gantes, más representados en fiestas privadas, y otros más rápidos, que iban al ritmo binario de crótalos, per-
cusiones y palmas. Algunas de las posturas eran semejantes al ballet clásico actual.

Las bailarinas podían ir vestidas con túnicas, tocados, pelucas, joyas, o simplemente iban desnudas con un fino
cordón alrededor de la cadera. Siempre bailaban descalzas.

No era frecuente que las clases más altas interpretaran danzas. Era algo reservado al pueblo, que se ganaba
el sustento bailando en las fiestas de los más adinerados. La música y la danza eran indispensables en estas
fiestas. También era frecuente enseñar música y danza a los sirvientes de las casas, quienes así podían entre-
tener en las fiestas familiares.

Los campesinos y las clases bajas, en sus propias celebraciones, realizaban danzas muy lejos de la elegancia,
y más de pantomima o burla.

Se han documentado varias danzas, que vemos a


continuación:

-Danza del Iba (Mastaba de Nenkheftka, Saqqara


y otras tumbas de provincias)- Las bailarinas con
las manos arribas formando un rombo y el pie lige-
ramente levantado. Se trata de una danza funera-
ria anual en honor al difunto.

-Danza de las damas de la Acacia, realizada justo


al terminar la momificación con el fin de aplacar a
Sejmet antes de empezar el periplo hacia el mas
allá.

-Danza del MW, con bailarines que, disfrazados


de plantas de papiro, acompañaban a la procesión
funeraria.

-Danza de la laudo, en que una bailarina solista


bailaba entre los músicos, con movimientos muy
rítmicos y de gran expresividad. Era una danza
para banquetes.

-Danza de los enanos, o bailarinas del sol, una


Músicos. Tumba de Najt. | Wikimedia Commons. danza de despedida al más allá. El enano era el

símbolo de la juventud eterna porque no crecía.

-Danza de Hathor, donde bailarinas saltaban y giraban para celebrar que la diosa Hathor recibía al difunto.
También se realizaban las danzas hathóricas como cantos coreografiados en honor de la diosa. Otra ocasión
para danzar a Hathor era en los esponsales de la diosa con Horus. Una variedad era la danza de los espejos
(Mastaba Mereruka)

-Danza de la mesa de ofrendas, como parte del ritual funerario. Las bailarinas danzaban alrededor de la mesa
de ofrendas del difunto.

58 | Egiptología 2.0
-Danza del Opet, representada por bailarinas que bailaban en la procesión por la unión de Amón y Mut en el
templo de Karnak.

-Danza del Año Nuevo, que celebraba la llegada de la inundación. Se pretendía aplacar a Sejmet para que no
mandara enfermedades y calamidades.

-Danzas guerreras en los templos para celebrar la llegada de la primavera.

Respecto a los instrumentos musi-


cales, hay restos importantes, que
nos permiten realizar una sencilla
clasificación:

Cuerda

-Arpa (bin.t), un cordóforo que fue


variando en tamaño y decoración
a lo largo del tiempo. De origen si-
rio, tenía, generalmente, entre 5 a
7 cuerdas,hechas de tripas o ten-
dones animales, aunque se ha des-
cubierto alguna que tiene muchas
más. Era de gran tamaño y se toca-
ba apoyada en el suelo. Una de las
más antiguas se encontró en Gizah
y tiene más de 4000 años. Normal-
Instrumento de percusión. Procedente de Maadi. mente era tocada por artistas cie-
| Guillaume Blanchard. gos.

-Liras, igualmente de forma y decoración muy variada, aunque bastante más pequeñas que las arpas y con
menor número de cuerdas. Se usaban como acompañamiento de la voz. Eran instrumentos de origen asiático

-Guitarras de tres cuerdas, llamada Nefer, tocada con un plectro, lo que nos lleva a pensar que podría tener
cuerdas metálicas en vez de orgánicos.

-Laúd, a partir del Imperio Nuevo, procedente de Próximo Oriente. Algunos estaban fabricados a partir de capa-
razones de tortugas de distintos tamaños.

Viento

-Flauta (ma.t) de caña. Instrumento que sonaba al ser soplado, y tenía entre dos y seis orificios para tapar y
obtener los sonidos.

-Flauta doble (ma´met), también llamada chimirria. Con una caña para los sonidos graves y otra para los agu-
dos. Era de origen asiático y generalmente era tocada por mujeres.

-Trompetas, sólo para ceremonias militares o religiosas. Creían que había sido un invento de Osiris, y se to-
caban en parejas. Surgieron, supuestamente, para elejar a los malos espíritus. Aparecieron trompetas que la
tumba de Tutankhamon, que fueron restauradas y grabado su sonido.

Percusión

-Sonajeros, con función ritual y precursor del sistro.

-Panderetas, utilizadas sobre todo en contextos religiosos. Muy similares a las actuales, tanto en su forma,
como en el modo de tocarlas.

-Crótalos, que se utilizaron desde la época tinita hasta el final de la civilización, aunque variando en formas y
tamaños. Imprescindibles para las bailarinas, que hoy día los siguen utilizando en las danzas orientales.

Egiptología 2.0 | 59
-Varillas que chocaban entre sí,
de hueso, marfil, caña o barro
cocido. Sonidos binarios.

-Boomerangs, que se entre-


chocaban entre sí del mismo
modo que las varillas.

-Sistros, instrumentos sagra-


dos dedicados a la diosa Ha-
thor, con origen al culto de la
diosa Bat.

-Tambores tubulares (seben),


que solían ir colgados al hom-
Trompetas de Tutankhamón. | Ciencia y Arte. bro para ser tocados en mar-

cha.

-Tambor con palillos, similar al actual.

En definitiva, la música y la danza han ido unidas a la historia misma de la Humanidad. Sobre la música egipcia,
nos han llegado varias manifestaciones, la mayoría de ellas gracias a relieves, frescos o restos de instrumentos
musicales, pero sigue siendo un misterio cómo la interpretaban. Nos puede dar una idea los actuales cánticos
religiosos coptos, que han mantenido con bastante fidelidad la esencia de la música del Antiguo Egipto. Todo
un mundo por descubrir.

Bibliografía Sobre el autor

GARDNER WILKINSON, J (2002). Los Egipcios. Su Marta Pérez Torres, es profesora de pedagogía tera-
vida y costumbres. Biblioteca Historia. péutica en ejercicio desde 1990, aunque su gran pa-
sión es el Antiguo Egipto.
PÉREZ LARGACHA, A. (2003). Antiguo Egipto. Acen-
to. En 2002 comenzó, junto al coautor de su libro “Ne-
heh”, a escribir artículos y publicarlos en su página
ROBERTSON y STEVENSON, D. (1993). Historia web Egiptodreams. Durante los 15 años que lleva
General de la música l. Istmo. operativa la web, han ido creando blogs, foros y dife-
rentes comunidades.
GROUT, D. J. (2015). Historia de la música occidental.
Alianza. Ha realizado numerosos cursos de egiptología con
la UNED (Universidad de Málaga), CEPOAT (Uni-
PÉREZ ARROYO, R. (2001). La música en la era de versidad de Murcia), UB (Universidad de Barcelona),
las pirámides. Centro de Estudios Egipcios. Universidad de Manchester, Asociación Andaluza de
Egiptología, Instituto Virtual de Ciencias Humanas y el
DIODORO DE SÍCULO. (2003). Biblioteca Histórica. Instituto de Estudios del Antiguo Egipto.
Libros I-III, Egipto. Alianza.
Ha impartido diversas conferencias para múltiples
asociaciones e instituciones y talleres para niños de
secundaria y bachillerato.

Enlaza con el autor

60 | Egiptología 2.0
Mitología
José Luis Azorín Navarro

Culto y evolución
iconográfica de Khepri
E l dios Khepri era la forma del dios Sol que representaba al disco
solar cuando surgía por el horizonte oriental, es decir, era uno
de los tres aspectos de la divinidad solar durante el día: Khepri era
considerado el sol de la mañana, Ra el poderoso sol del mediodía
y Atum el sol anciano y moribundo del atardecer. Simbolizaban las
tres divisiones del día egipcio: la mañana, el mediodía y la tarde
(Tyldesley, 2010, 48). Tal es el caso, que los egipcios dejaron cons-
tancia de esta creencia, como vemos en una representación de
la tumba de Seti II (KV 15), con las tres mencionadas divinidades
encarnando la totalidad del día (Schulz y Seidel, 2012, 522).

Al igual que otras muchas divinidades cósmicas, Khepri no poseyó


culto propio, aunque los restos parecen indicar que recibió honores
en muchos templos dedicados a otros dioses, además de ser implo-
rado cada mañana al emerger el nuevo día, anunciando la llegada Tres formas del dios sol, representan-
de Ra. El escarabeo colosal sobre un plinto erigido por Amenhotep do la totalidad del día. Tumba de Seti II
III en su templo funerario y luego trasladado al lago sagrado del (KV 15), dinastía XIX. Valle de los Re-
Templo de Karnak es un claro ejemplo de la importancia del dios yes. | Wilkinson, R. (2003).

Khepri en la arquitectura de los templos egipcios (Wilkinson, 2003b,


232). La inscripción incluye las palabras del dios sol como Khepri:
“tú eres el señor de lo que el Disco (Atón) ilumina” (Quirke, 2003).

En este sentido, se documentan amuletos con forma de escaraba-


jos peloteros a partir de la V dinastía, convirtiéndose en los amule-
tos más famosos del antiguo Egipto (Wilkinson, 2003b, 232). Los
escarabeos también fueron utilizados a modo de sellos durante el
Primer Periodo Intermedio (Tyldesley, 2010, 48). Desde el Reino
Medio, fueron utilizados como soportes de inscripciones propagan-
dísticas, nombres y títulos de los propietarios, nombres de dioses y
reyes, y motivos decorativos grabados en su parte plana, tal y como
hizo Amenhotep III (Tyldesley, 2010, 48s).

El escarabajo pelotero (Scarbaeus sacer) tenía la costumbre de ha-


cer rodar una pelota de barro y excremento, modo que asimilaron
los egipcios para la representación del dios, que empujaba el disco
solar a través del cielo. De igual manera, la hembra del escarabajo
pone los huevos dentro de esta pelota, de modo que cuando los
huevos eclosionaban, los observadores pensaban que los escara-
bajos eran seres masculinos capaces de autocrearse. Esta creen-
cia la observamos en la obra de Plutarco (Plutarco, 1995, citado por
Escarabajo colosal, construido en grani-
to rosa, sobre un gran plinto erigido por Tyldesley, 2010, 48):
Amenhotep III y trasladado posterior-
mente desde el templo funerario del rey … y que la especie de los escarabajos no tiene hembras, sino que
en Tebas Occidental hasta el lago sagra- todos los machos depositan el semen en materia que modelan en
do del templo de Karnak. Dinastía XVIII. forma de bola, a la cual hacen rodar empujándola hacia atrás, del
| Wilkinson, R. (2003). mismo modo que el sol parece recorrer el sol en dirección contraria

Egiptología 2.0 | 61
cuando se dirige desde el poniente hacia el naciente…

En este sentido, R. Wilkinson comenta que la biología


del escarabajo subyace en el nombre del dios, Hpri o
Hprr, que significa literalmente “El que viene a la exis-
tencia”, siendo el dios del amanecer del día. En cier-
to modo, también se podía identificar a Khepri como la
propia representación del sol, aunque su identificación
como el dios solar de la mañana siguió siendo la princi-
pal (Wilkinson, 2003b, 230).

En cuanto a la evolución iconográfica de Khepri, Sin


duda, el dios está asociado a la imagen del escaraba-
jo pelotero (Scarabaeus sacer), representado de forma
esquemática. En este sentido, el ejemplo más temprano
en el que se representa al escarabajo en una realidad
distinta a la natural, lo encontramos en la Paleta Libia
o de las ciudades. Algunos autores, afirman que podría
tratarse de una manifestación temprana del dios Khepri.
Paleta de las ciudades, Tehenu o libia. Elabora- Sin embargo, la imagen de este dios no se resume en
da en esquisto. Tiene unas medidas de 18 x 21 la representación de la anatomía de un escarabajo, pu-
cm. Nagada III. Museo egipcio de El Cairo. diendo asociarse a otros elementos como alas y barcas.
| Historia del Arte. Khepri también puede representarse como un ser antro-

pomorfo con cabeza de escarabajo o con otras combinaciones como veremos a continuación.

Comenzando con las representaciones de Khepri como escarabajo, puede ser representado como un escara-
bajo dentro de un “círculo”. En la tumba de Merenptah (KV 8) encontramos una imagen tripartita del dios sol,
simbolizando la totalidad del día con un eje simbólico este-oeste, como hemos mencionado anteriormente. En
este ejemplo el disco solar exterior está pintado de amarillo, mientas que otros ejemplos de la propia tumba
lo están en rojo, simbolizando momentos distintos del día (Wilkinson, 2003a, 88). Ejemplo similar es el de la
tumba de Seti II (KV 15) con las representaciones de Khepri, Ra y Atum como símbolos de la totalidad del día,
la mañana, la tarde y el ocaso respectivamente. Estos dos ejemplos se relacionan con la idea de pluralidad de
los egipcios. Estos asociaban la pluralidad al número tres, de ahí que, desde los primeros tiempos, la escritura
jeroglífica utilizara un grupo de tres determinativos gráficos, y después tres trazos ortográficos, como indicador
de pluralidad (Wilkinson, 2003a, 146s).
Otras de las formas en las que Khepri puede ser
representado es surgiendo de un “círculo”, como
observamos en el registro medio del techo de la
cámara G de la famosa tumba de Ramsés VI. Se
representa un gran disco solar, del que emergen,
en su parte superior, la cabeza de un carnero, y,
en su parte inferior, la cabeza de un escarabajo
que empuja un pequeño disco solar. Sobre la ca-
beza del carnero encontramos el verbo “ocultar”
(H3p), refiriéndose al dios sol del ocaso, Atum.
Con esto, volvemos a encontrarnos con una ima-
Imagen tripartita del dios sol. Tumba de Merenptah, Va-
gen tripartita del dios sol, simbolizando la totali-
lle de los Reyes, Tebas, dinastía XIX y tres formas del
dios sol, representando la totalidad del día. Tumba de dad del día.
Seti II (KV 15), dinastía XIX. Valle de los Reyes.
| Weeks, R. (2006) / Wilkinson, R. (2003). Una tipología similar encontramos en el muro iz-

quierdo (sur) de la cámara J de esta misma tumba. Khepri emerge del sol en su forma de escarabajo, estando
sus alas desplegadas. Esta escena pertenece a la quinta hora del Amduat, cuando Khepri se arrastra fuera de
su tumba. El disco solar está flanqueado por dos ureus, y estos, a su vez, por dos cadáveres que se encuentran
en sus santuarios. Además, un brazo sale de la tierra frente Atum con cabeza de carnero. Esta imagen simbo-
liza la conversión de Ra en Khepri (Minas-Nerpel, 2006, 220s). Es común que el arte egipcio presente al dios
Khepri como un escarabajo alado. Sin duda, uno de los ejemplos más célebres es un ornamento pectoral con

62 | Egiptología 2.0
Escena de Khepri alado emergiendo de Ra. Tumba de Ramsés VI (KV 9), dinastía XX. Valle de los Reyes.
| Minas-Nerpel, M. (2006).

forma de escarabeo perteneciente a Tutankhamón. Se piensa que el rey pudo llevar esta joya en vida. Mues-
tra la imagen de Khepri como dios del sol de la mañana. Sin embargo, el contenido pragmático del mismo va
mucho más allá, pues los signos superpuestos del disco solar, el escarabajo y las tres líneas colocadas sobre
un cesto no hacen otra cosa que reproducir el nombre de ny-sut-bity del rey, nb xprw ra, vinculando de esta
forma la persona del rey al recorrido del sol (Schulz y Seidel, 2012, 239). Dentro de este marco debemos situar
también la simbología del color. A menudo, como en esta ocasión, las joyas y pinturas muestran un color azul,
o incrustaciones de lapislázuli, para remarcar simbólicamente la asociación del escarabajo con el ámbito celes-
te, diferenciándose de las imágenes de los textos funerarios, donde el escarabajo aparece de negro, su color
auténtico (Wilkinson, 2003, 232).

Ornamento pectoral con forma de escarabeo, elaborado en oro con incrustaciones. Con unas medidas de 9 x 10,5
cm. Tumba de Tutankhamón (KV 62), dinastía XVIII. Museo egipcio de El Cairo. Título de ny-sut-bity de Tutankha-
món, nb xprw ra, “El Señor de las manifestaciones es Ra” y estela de un orfebre de Amón construida en arenisca.
Tiene unas medidas de 35,7 x 27 cm. Dinastía XVIII. Musées royaux des Beaux-Arts, Bruselas.
| Schulz, R. y Seidel, M. (2012) / Wikimedia Commons / Global Egyptian Museum.

En una estela de un orfebre de Amón, cuyo nombre no se ha conservado, encontramos como motivo central un
escarabeo alado. Sus patas delanteras sujetan un gran disco solar y su cuerpo está flanqueado por dos cobras
coronadas con un disco solar con cuernos de vaca. Estos símbolos remarcan el carácter solar del documento,
en el que se narra un pequeño himno dirigido al sol. Otro ejemplo de escarabajo alado lo encontramos en la
caja del carro de guerra hallado por H. Carter en la tumba de Tutmosis IV (KV 43) (López Grande, 2003, 62).

Egiptología 2.0 | 63
Escena de la tumba de Pesorisis con Khepri con
Dibujo de H. Carter sobre la decoración interna de la corona Atef. Tuna el-Gebel. Siglo VI a.C.
la caja del carro de guerra hallado en la tumba de | Minas-Nerpel, M. (2006).
Tutmosis IV (KV 43). Dinastía XVIII. Valle de los
Reyes. | López Grande, M. J. (2003). de la tierra, simbolizando la colina de la tumba de
Osiris, y tocando el borde del Sol. Alrededor de esta
Khepri también puede lucir atributos o partes de composición encontramos a las diosas Isis y Neftis
otros dioses. Una variante de la imagen del dios fu- en forma de aves funerarias. Este es el lugar donde
siona el cuerpo de un escarabajo con la cabeza de el Sol vence a la muerte y surge como un escarabajo
un carnero, simbolizando la unión de Khepri y Atum, renovado, aludiendo a esta forma de Khepri como
o la combinación del sol naciente con el sol del oca- dios del renacimiento, en busca de ayudar al avance
so (Wilkinson, 2003b, 232). Ejemplo de ello es este por el inframundo (Minas-Nerpel, 2006, 164).
motivo de un ataúd de la dinastía XXI (Minas-Men-
del, 2006, 324). En el Libro de la noche
encontramos a Khepri
como escarabajo junto al
signo pt, “cielo”. Esta es-
cena presenta una mesa
de ofrendas sobre la que
descansa un escarabajo
recostado. A su lado se
halla el signo pt empu-
jado por un escarabajo,
simbolizando la trans-
formación del difunto en
un ser rejuvenecido en-
carnado en la figura del
niño.

Imagen combinada de Khepri con cuerpo de es- Escena de la quinta


hora del Amduat con El muro izquierdo (oes-
carabajo y Atum con cabeza de carnero en un sar-
Khepri saliendo de la te) de la tumba de Tu-
cófago. Dinastía XXI. | Minas-Nerpel, M. (2006).
tierra. | Minas-Nerpel, tankhamón (KV 62) nos
En ocasiones, como en la tumba de Petosiris, Khe- M. (2006). muestra otro de los mo-
pri puede representante con la corona Atef, símbolo
tivos asociados a Khepri. En su forma de escarabajo,
de Osiris. Esta consiste en una imagen compleja de
el dios aparece representado sobre una barca, pre-
la corona Blanca, con dos plumas de avestruz, dos
cedido de tres divinidades masculinas y tres femeni-
cuernos en su base, ureus y un disco solar. El obje-
nas, y sobre doce babuinos, cada uno dentro de su
tivo de esta representación es unir en una sola ima-
propio rectángulo (Weeks, 2006, 252s). Esta esce-
gen los reinos solares y el mundo inferior (Wilkinson,
na presenta la primera hora del Amduat, donde Ra
2003b, 232).
es recibido por los babuinos cantores del horizonte.
Khepri en su forma de escarabajo sobre un barca
En la quinta hora del Amduat encontramos al Sol re-
solar representa la esperanza del renacimiento de
generándose con forma de escarabajo emergiendo
Ra (Tyldesley, 2010, 88s).

64 | Egiptología 2.0
Otro ejemplo de Khepri en su forma de escarabajo sobre una barca solar
nos lo proporciona el Papiro de Anhai. En este aparece el dios de pie en
una barca que está siendo arrastrada por Nun como la personificación del
caos acuático primigenio dirigiéndose a los cielos representando el mo-
mento de la creación (Wilkinson, 2003b, 231). La creación original también
se refleja en el cielo del amanecer diario del sol (Wilkinson, 2003b, 117).
Otro ejemplo lo encontramos en el motivo de un ataúd de la dinastía XXI
comentado anteriormente.

Escena del Libro de la noche


con Khepri como escarabajo
con el signo pt.
| Minas-Nerpel, M. (2006).

Escena de la primera hora del Amduat. Tumba de Tutakhamón (KV 62).


Dinastía XVIII. Valle de los Reyes. | Wilkinson, R. (2003).

En la tumba de Tutankhamón (KV 62) encontramos una escena con el


ritual de la apertura de la boca donde el rey lleva un amuleto de Khepri
engarzado con una cadena a modo de amuleto.
Como hemos men-
cionado anterior-
mente, se docu-
mentan amuletos
con forma de es-
carabajos pelote-
ros a partir de la V
dinastía, convirtién-
Escena del momento de la dose en los amu-
creación. Papiro de Anhai. Bri- letos más famosos
tish Museum, Londres. del antiguo Egipto
| Wikimedia Commons. (Wilkinson, 2003b,
232). Los escarabeos también fueron utilizados a modo
de sellos durante el Primer Periodo Intermedio (Tyldes-
ley, 2010, 48). Desde el Reino Medio, fueron utilizados
como soportes de inscripciones propagandísticas, nom-
bres y títulos de los propietarios, nombres de dioses y
reyes, y motivos decorativos grabados en su parte pla-
na, tal y como hizo Amenhotep III (Tyldesley, 2010, 48s).

Los egipcios consideraron que en ocasiones podría ser


insuficiente la recitación de las palabras de un conjuro,
por ello, lo escribieron en soportes especiales sobre ma-
terias primas con alto valor mágico. En tal efecto, el es-
carabeo de corazón se convirtió en el segundo corazón Escena con el ritual de la apertura de la boca
en la tumba de Tutankhamón (KV 62). Dinastía
de los difuntos, colocándose sobre las momias, absor-
XVIII. Valle de los Reyes.
biendo el poder de transformación y renacimiento que
| Wikimedia Commons.

Egiptología 2.0 | 65
representaba el escara-
bajo a través de Khepri,
símbolo de renacimiento,
resurrección y vida eter-
na. Mediante la magia,
proporcionaba protección
a su portador, tanto en la
vida como en la muerte.

El dios Khepri también


puede aparecer en su
forma de escarabajo sin
ningún otro motivo. Una
placa de madera, pasta
Escarabajo conmemorativo de Amenhotep III. Se centra en el poder divino, la de vidrio y oro, que re-
autoridad real y la legitimidad de la reina, así como el control real sobre Egipto y presenta al escarabeo
los países extranjeros. Esteatita. Dinastía XVIII. The Walters Art Museum y esca- sagrado, del periodo gre-
rabeo de corazón. Basalto. Leiden Museum. corromano nos brinda un
| Wikimedia Commons / Global Egyptian Museum. fantástico ejemplo de ello
Khepri también puede ser representado como un hombre con un escarabajo
de cabeza, como encontramos en la tumba de Nefertari (QV 66). En el muro
izquierdo del vestíbulo, Nefertari es llevada por la diosa Isis delante de Khepri,
que está sentado en el muro posterior. La cabeza en forma de escarabajo del
dios indica que es una manifestación del dios Sol. En su trono encontramos
el símbolo de la unificación del Alto y el Bajo Egipto (Weeks, 2006, 381). Otro
ejemplo de Khepri en su trono lo encontramos en el muro posterior de la cámara
funeraria de la tumba de Ramsés I (KV 16), donde el rey difunto es conducido
por las almas de los ancestros ante Khepri, que aparece como imagen de re-
surrección.
La tipología de dios
antropomorfo con ca-
beza de escarabajo
presenta algunas va-
riaciones.
Placa de madera pasta
de vidrio y oro con el es-
Tal es el caso de Khe-
carabajo Khepri. Periodo pri con cabeza de es-
Grecorromano. Museo carabajo alado y con
egipcio de El Cairo. cabeza de escarabajo
| Wilkinson, R. (2003). y peluca.

Khepri representado con cuerpo antropomorfo y ca-


beza de escarabajo. Tumba de Nefertari (QV 66).
Dinastía XIX. Valle de las Reinas, Tebas y Khepri
representado con cuerpo antropomorfo y cabeza de
escarabajo. Tumba de Ramsés I (KV 16). Dinastía
XIX. Valle de los Reyes.
| Wilkinson, R. (2003) / Weeks, R. (2006).

En ocasiones, Khepri puede ser representado con


cuerpo momificado y cabeza o tocado de escarabajo.
Escena del Libro de los muertos con Khepri antro- En la tumba de Nanj, hija de Herihor (dinastía XXI), se
pomorfo con cabeza de escarabajo alado y Escena encontró el Papiro Amduat en las piernas de la mo-
del Libro de los muertos con Khepri antropomorfo mia entre las vendas externas, y un conjunto del Libro
con cabeza de escarabajo y peluca. de los muertos en una figura de madera de Osiris (Mi-
| Minas-Nerpel, M. (2006).

66 | Egiptología 2.0
Khepri momiforme. Tumba de Nanj. Dinastía XXI y Escena del Libro de los muertos con Khepri antropomorfo
con un escarabajo de tocado. | Minas-Nerpel, M. (2006).

nas-Nerpel, 2006, 316). Entre las escenas del papiro


hallamos una figura con cuerpo momificado y tocado
de escarabajo interpretado como Khepri.

Una escena del Libro de los muertos nos muestra


otra de las representaciones del dios. En este caso,
el Khepri aparece con cuerpo antropomorfo, forman-
do un escarabajo su tocado.

La comprensión del papel de la religión en el antiguo


Egipto es un ejercicio arduo y complicado para las
mentes modernas. Ello deriva del significado actual
del concepto de religión, muy distinto del que po-
seían en el antiguo valle del Nilo. Como en todas las
culturas antiguas, en el antiguo Egipto los conceptos
de “religión” y “ciencia” estaban unidos.

Así por ejemplo, donde la ciencia actual explica el


universo en términos de un conjunto de leyes físi-
cas, los antiguos egipcios lo explicaban mediante la
mitología, es decir, mediante los dioses. El sol como
Ra, la tierra y el cielo como Geb y Nut, la atmósfe-
ra como Shu, la vida y el crecimiento como Osiris,
el desorden como Seth, la inundación anual como
Hapy, el orden como Maat o la realeza como Horus
constituyen perfectos ejemplos de ello.

En este sentido, debemos entender a Khepri como la


imagen del dios solar del amanecer, asimilando las
nociones de renacimiento y resurrección, como su
propio nombre indica, #pri o #prr, “El que viene a la
existencia”. Con esto, a pesar de que Khepri no go-
zara de un culto propio, recibió honores en muchos
templos dedicados a otros dioses y, sobre todo, era
venerado cada mañana al despuntar el nuevo día.
Pluma policromada con la representación de
Los famosos escarabeos son un fantástico indicativo
Khepri coronado por el disco solar. 724-343 a.C.
de la importancia de la que gozó este dios, utiliza-
Los Angeles County Museum of Art.
dos para todo tipo de funciones (sellos, magia, ins- | Los Angeles County Museum of Art.

Egiptología 2.0 | 67
cripciones propagandísticas…) como hemos podido comprobar. No obstante, debemos de entender que la reli-
gión egipcia es un fenómeno demasiado complejo para definirlo con etiquetas simples.

Es por ello por lo que en el presente estudio me he limitado al comentario iconográfico de las escenas en las
que aparece Khepri. El análisis del verdadero papel del dios, así como su completa simbología en cada una de
las escenas supondría un amplio y detallado estudio que saldría del marco fijado del presente trabajo.

Centrándonos en el plano iconográfico, si bien es cierto, que son numerosos los atributos que se asocian a
Khepri, este es un dios estrechamente vinculado a la imagen del escarabajo, en busca de asimilar la idea de
autocreación que tenían los egipcios de este insecto. Son numerosos los motivos asociados a Khepri, como
demuestran las diversas escenas del dios expuestas, tanto en su forma de coleóptero como en su forma antro-
pomorfa.

Barcas solares, alas, un alma ba o la corona Atef son ejemplos de ello. También son recurrentes sus repre-
sentaciones junto a otros dioses como Atum y Ra, representando la totalidad del día, o las composiciones que
combinan un cuerpo de escarabajo con la cabeza de un carnero, simbolizando la unión de Khepri y Atum, la
combinación del sol naciente con el sol del ocaso (Wilkinson, 2003b, 232).

Bibliografía Sobre el autor

LÓPEZ GRANDE, M. J. (2003). Damas Aladas del an- José Luis Azorín Navarro es Graduado en Historia por
tiguo Egipto: estudio iconográfico de una prerrogativa la Universidad de Valencia (2013-2017) y actual es-
divina. Fundació Arqueológica Clos. Barcelona. tudiante del Máster de Egiptología del IEPOA en la
Universidad Autónoma de Barcelona.
LURKER, M. (1995). An illustrated dictionary of the
gods and symbols of Ancient Egypt. Thames and Hud- Es miembro del Instituto Valenciano de Egiptología
son. Londres. (IVDE). Ha participado en variados cursos y semina-
rios de temática egiptológica y de Próximo Oriente, así
MINAS-NERPEL, M. (2006). Der gott Chepri. Untersu- como en excavaciones de civilización ibérica.
chungen zu Schriftzeugnissen und ikonographischen
Quellen vom Alten Reich bis in griechisch-römische Codirector de Explorando Egipto, página de divulga-
Zeit. Peetrers Publishers & Departament of Oriental ción del Antiguo Egipto y la Antigüedad (2013-actua-
Studies Bondgenotenlam. Lovaina. lidad), y redactor en Antrophistoria (2016-actualidad),
página de divulgación histórica.
SCHULZ, R. y SEIDEL, M. (2012). Egipto: El mundo
de los faraones. H.F. Ullmann. Postdam. Enlaza con el autor

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Vercelli: White Star S.p.a.

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egipcio. Alianza Editorial. Madrid.

WILKINSON, R. H. (2003). Todos los dioses del Anti-


guo Egipto. Oberon. Madrid.

68 | Egiptología 2.0
Amuletos
Lucía Inés Merino

Escarabeos: La simbología
egipcia y su significado
E n esta nueva entrega de nuestro recorrido por la
simbología egipcia, nos detendremos en uno de
los amuletos más conocidos del Egipto antiguo: el
escarabeo.

Vinculado al dios Jepri, tiene la forma de un escara-


bajo pelotero y representa al sol naciente como sím-
bolo de vida y de poder.

Se lo usaba tanto para protegerse del mal durante


la vida como para tener la posibilidad de resucitar
luego de la muerte. En este último caso generalmen-
te era tallado en piedra verde y se lo colocaba en el
pecho del difunto para proteger su corazón y sus-
tituirlo durante la momificación, con el propósito de
asegurarse de que no testimoniaría en su contra en
el momento del juicio divino ante Osiris.

Su nombre jeroglífico se translitera como hpr y se


traduce como “transformar”, dado que los egipcios
creían que Jepri renovaba el Sol cada día tras su
desaparición en el horizonte, llevándole después del
ocaso a través del mundo subterráneo para renacer
otra vez al día siguiente. Jepri era considerado el dios
de la autocreación y por ello su figura se asociaba al
escarabajo, ya que al desconocer la existencia de
escarabajos hembras, los antiguos egipcios creían Escarabeo conmemorativo de Amenhotep III.
que los escarabajos se autocreaban a sí mismos. Walters Art Museum. | Walters Arts Museum.

Este amuleto comenzó a tomar noto-


riedad en 1923, a partir del descubri-
miento de un pectoral con su imagen
en una de las habitaciones contiguas
a la sala de tesoros de la tumba de Tu-
tankhamón.

Los escarabeos eran tallados en ma-


teriales diversos: hueso, marfil, fayen-
za, basalto, granito, piedras preciosas
(lapislázuli, amatista, cornalina), y me-
tales como el oro. Generalmente su
tamaño es pequeño y están engarza-
dos en collares y anillos; algunos eran
usados como sellos y tenían inscrito
el nombre de su propietario.

Dios Jepri. | Solo Egipto. Se han encontrado también esca- Pectoral de Tutankhamón. | Egipto18.

Egiptología 2.0 | 69
Escarabeo. Templo de Karnak. | Egiptoforo.

rabeos esculpidos en gran tamaño para registrar inscripciones, como por ejemplo el que se encuentra en el
templo de Karnak.

Durante el reinado de Amenhotep III numerosos escarabeos fueron enviados a los reyes vecinos anunciando
su matrimonio con Tiye, su primera Gran Esposa Real.

En nuestros días muchas personas mantienen la creencia de que el escarabeo funciona como un amuleto de
protección y buena suerte, y en los mercados de Egipto podemos comprar pequeños escarabajos tallados para
colgar del cuello o llevar en la cartera.

Bibliografía Sobre el autor

SAHW, I. (2007). Historia del Antiguo Egipto. La Esfe- Lucía Inés Merino nació en Buenos Aires, Argentina,
ra de los Libros. Madrid. en el año 1968.

Es profesora de Historia y abogada, graduada en la


Universidad de Buenos Aires.

Con más de 20 años de experiencia docente, casada


y madre de tres hijos, es una apasionada por el anti-
guo Egipto lo que la ha llevado a realizar numerosos
estudios de posgrado sobre el mundo faraónico en la
Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universi-
dad de Manchester, entre otras reconocidas institucio-
nes educativas.

70 | Egiptología 2.0
Religión
Hipólito Pecci Tenrero

El inicio de la
estructura egipcia
‘ ‘...Apenas había llegado a la excavación cuando un extraño silencio, producido por la detención de los traba-
jos, me hizo dar cuenta que había ocurrido algo fuera de lo común...”

Cuatro de noviembre de mil novecientos veintidós,


Howard Carter acaba de forjar su destino con el
descubrimiento más importante jamás realizado
en Egipto, el cual, marcaría el resto de su carrera
y de su existencia.

A partir de ese momento, toda su vida se encon-


traría supeditada a la figura de un joven rey que
había muerto miles de años antes en oscuras cir-
cunstancias, y del que poco o nada se conocía en
este primer cuarto del siglo XX.

Sin embargo, el trascendental encuentro con su


acompañante en la eternidad iba a posponerse,
ya que el arqueólogo tendría que esperar la llega-
da de su mecenas, “...Lord Carnarvon estaba en
Inglaterra, y en atención a él, tendría que retrasar
el asunto hasta que pudiera venir...”, de tal forma,
que no sería hasta unas dos semanas después,
aproximadamente, cuando podría penetrar en el
hipogeo, acercarse y tomar contacto por primera
vez con su anhelado descubrimiento.

De esta manera, impaciente, vivió el paso de las


interminables jornadas, el transcurrir de los días,
intentando hacer frente al ansia que le consumía,
ya que no tenía más remedio que esperar la lle-
gada de Lord Carnarvon y la hija de éste, Lady
Isis con forma de diosa árbol, amamantando al rey. Evelyn, para poder continuar adelante con la aper-
Tumba de Tutmosis III. | Wikimedia Commons. tura de la cámara funeraria.
El 22 de noviembre padre e hija desembarcaban en tierras egipcias, poniendo rumbo al sur, al Valle de los Re-
yes, donde arribaban cuatro días más tarde.

La narración es bien conocida, los tres entraron, bajaron las escaleras y recorrieron el pasillo que les separaba
de la puerta cerrada y sellada con los chacales que formaban parte del sello de la necrópolis.

“...Por un momento que debió de parecer eterno a los otros que estaban esperando, quedé aturdido por la sor-
presa, y cuando Lord Carnarvon, incapaz de soportar la incertidumbre por más tiempo, preguntó ansiosamente
¿Puede ver algo? Todo lo que pude decir fue ¡Cosas maravillosas!...”

La sola mención de Egipto evoca este y muchos otros episodios análogos, aventuras y descubrimientos reali-
zados por personajes intrépidos, Giovanni Battista Belzoni, Auguste Mariette, Flinders Petrie, Theodore Davis,
el desciframiento de los jeroglíficos a manos de Jean François Champollion, etc.. investigadores, aventureros

Egiptología 2.0 | 71
que unieron su vida y su nombre eternamente, inexo- tituirán el punto de inflexión en estos grupos, como
rablemente, al País del Nilo. es el caso de la aparición de la rueda y, sobre todo,
el nacimiento de la escritura, episodio acaecido en
De la misma forma, al rememorar el Valle del Nilo, Mesopotamia, si bien, tras un largo proceso de desa-
acuden a la mente diferentes escenas protagoniza- rrollo, y con alguna que otra controversia, pues hay
das por poderosos faraones dirigiendo sus ejércitos, quién no se encuentra totalmente de acuerdo con
célebres arquitectos capaces de erigir las más impo- esta afirmación.
nentes construcciones o bellas mujeres que marca-
rían una época, Nefertiti, Nefertari... Indudablemente, el dominio de las técnicas agrícolas
y la estabulación del ganado permitieron reducir la
A pesar de todo, el todopoderoso estado egipcio no mano de obra en la búsqueda de alimento, aconte-
podría haber sobrevivido sin los verdaderos engra- cimiento que dio alas a una diversificación y espe-
najes de este cuerpo, quienes ponían en marcha, cialización del trabajo, amén de una intensificación
engrasaban y mantenían este mecanismo, y quienes de los contactos comerciales con los excedentes ali-
eran realmente los protagonistas de esta odisea, los mentarios y los productos artesanales.
campesinos, los cuales, con su trabajo otorgaban el
verdadero poder al monarca. La evolución se había ido abriendo camino, y con
ella, la aparición de asentamientos y poblados esta-
Es bueno recordar como comienza este episodio, bles, que comenzarían a mostrar los primeros ras-
en un periodo relativamente lejano de tiempo, para, gos, los primeros retazos de lo que más tarde se
alcanzar posteriormente a las tierras que rodean el asentaría como una forma de organización, la jerar-
Nilo. quización de la población, quizás debido a un com-
ponente esencial para el devenir del grupo, que no
Y es así como, durante el VIII mileno a.C., en el sería otro que el control sobre la producción y sobre
Próximo Oriente se asiste a un hecho hasta ese mo- los excedentes.
mento inimaginable, el ser humano ha desarrollado
las técnicas y la capacidad suficientes para hacerse Mientras estos avatares se desencadenaban en las
con el control de diferentes especies animales y ve- regiones en torno al Tigris y el Éufrates, ¿Qué estaba
getales, las cuales, milenios antes, no había tenido aconteciendo en el Valle del Nilo?
más remedio que cazar y recolectar.
El Valle del Nilo no sería ajeno a estos cambios, y
Con ello las poblaciones comienzan un proceso de de esta forma, al mismo tiempo que las poblaciones
sedentarización que transformará totalmente las for- ubicadas en Mesopotamia, “El País entre Ríos”, se
mas de vida hasta ahora conocidas. Y es en Jericó, transformaban en ciudades, a lo largo del Gran Río
un asentamiento situado en el Valle del Jordán, don- florecerían de forma análoga diferentes culturas,
de este hecho se evidencia nítidamente, porque es esto es, durante el IV milenio a.C., en lo que se ha
aquí donde se lleva a cabo por primera vez un cultivo dado por denominar Época Predinástica, habían ido
totalmente manipulado. aparecido una serie de entidades territoriales con
avances más o menos paralelos.
En consecuencia, ya no se trataba de una simple re-
colección intensiva, esta vez, la mano del hombre No obstante, a finales del milenio se evidencian di-
fue la responsable de la domesticación y labores de ferentes movimientos poblacionales procedentes del
siembra de diferentes especies vegetales. Sur, parece ser que, a partir de un núcleo central
que había conseguido aunar los diferentes territo-
Así, se presenta una situación nueva, pues durante rios australes, para avanzar hacia el Norte y, hacia el
los milenios siguientes, los cazadores dejan paulati- 3100 a.C., lograr imponerse sobre todo el territorio,
namente de vagar en pos de las manadas de anima- culminando la unificación del Alto y el Bajo Egipto en
les, para sufrir un proceso de sedentarización cerca la persona de Menes, fundador de la primera capital
de las zonas fértiles aledañas a los ríos, lo que impli- del reino, Menfis “El Muro Blanco”.
caba el surgimiento de poblaciones permanentes, y
con ello, un cambio drástico en la sociedad. Con este líder se originaba la I Dinastía, y con ella,
la Historia de Egipto, un Estado unido y fuertemente
Gradualmente, las concentraciones humanas se centralizado en la persona del Señor de las Dos tie-
afianzan y evolucionan hacia la creación de la ciu- rras, El Toro Poderoso.
dad, acontecimiento que se puede datar hacia me-
diados del IV milenio a.C., estando acompañado de Si bien, posiblemente toda esta historia es, cuanto
otra serie de novedades que marcarán el devenir menos, un tanto idílica, ya que la autoridad real so-
posterior de la evolución urbana, hechos que cons- bre todas las tierras que conformarían el posterior

72 | Egiptología 2.0
territorio egipcio, y los movimientos de pacificación estos últimos, a través de las donaciones, exencio-
seguirían produciéndose hasta mediados del Perio- nes fiscales, conocidas por medio de los papiros que
do Tinita, durante la segunda Dinastía (2800-2700 a. han llegado a la actualidad, Papiro Harris I, la Piedra
C. aprox.). Roseta o el Testamento de Ramses III, que recoge
las donativos entregados por este monarca a Atum y
Y es, quizás aquí, donde se podría encuadrar el Mito Ptah, baste como ejemplo las más de cuatrocientas
de Osiris, narración que, en sus diferentes versio- mil cabezas de ganado que obtuvieron en un periodo
nes, finaliza con el descuartizamiento de este dios, de treinta años, o los casi noventa barcos, y su papel
monarca legítimo durante la época mítica, en catorce cada vez más preponderante dentro de la economía
fragmentos y sus restos diseminados por diversas re- pasaron a conquistar verdaderas cotas de poder.
giones, por parte de su hermano Seth, que anhelaba
el trono, y la posterior búsqueda llevada a cabo por La verdadera riqueza de Egipto. Los campesinos
su esposa y hermana Isis, que conseguirá localizar
la inmensa totalidad del cuerpo, excepto los órganos Pero, si algo es importante en esta tierra, no es otra
genitales, que según la tradición habrían sido devo- cosa más que el Nilo, “Iteru”; la columna vertebral
rados por un oxirrinco, hecho por el que en algunas del país, de tal forma, que hasta el mismo nombre
localidades existía la prohibición de alimentarse con del país “Kemet, La Tierra Negra”, provenía y era
la carne de este pez. producto de la inundación vivificadora, que aportaba
el limo y el abono necesario para las cosechas del
El valor de este relato reside, según algunos estu- Valle, en contraposición con su perpetuo enemigo,
diosos, en el hecho de que podría estar recogiendo el desierto “Desheret, La Tierra Roja”, en el que sólo
o describiendo algún tipo de enfrentamientos acaeci- existía la muerte y desolación.
dos durante la Época Predinástica, y que condujeron
a la unificación de todo el territorio, el Alto y el Bajo El río, además de las vitales inundaciones, asimila-
Egipto, bajo la persona de un único soberano. das al dios Hapy, necesarias para fertilizar los cam-
pos, aportaba muchos otros beneficios a los habi-
Sea como fuere, durante estos primeros compases, tantes, proporcionando numerosa pesca y caza, ya
los monarcas se afanarían en crear un estado alta- que contaba con más de ciento cincuenta especies
mente centralizado, situación que se hace evidente de peces, además de patos, garzas, ocas, etc., junto
hacia finales de la Dinastía y sobre todo al inicio de a un producto, el papiro, cuyo uso ya se encuentra
la III Dinastía, con la que daría comienzo el llamado atestiguado hacia el 2500 a.C., llegando a tener tal
Reino Antiguo. importancia, que su producción y venta pasaría a ser
monopolio del Estado.
La organización territorial se basaría, en cierta medi-
da, en las regiones predinásticas, que ahora se esta- El papiro, término proveniente del griego, y conoci-
blecen como nomos o sepaut, es decir, una serie de do en latín como “cyperus”, podía llegar a alcanzar
los cuatro metros de altura. Se utilizaba para crear
provincias integradas por un núcleo urbano, los soportes de la escritura, cortándose de modo
“niwt”, y un territorio de labranza en torno a él, que longitudinal, para entrecruzarse y adherirse las tiras
abarcaba aproximadamente unos treinta o cuarenta gracias a su propio jugo, que servía como aglutinan-
kilómetros cuadrados. te, sin embargo, su uso no quedaba restringido a la
producción de hojas, ya que servía como material
Al frente de cada sepat se situaban una serie de para la manufactura de diferentes productos, ropa,
poderosas familias que constituían un peligro cons- estatuillas, cuerdas, e incluso la fabricación de bar-
tante para el soberano, puesto que la tendencia a la cos, por lo que es lógico que este material estuviera
acumulación de poder de estos nomarcas o gober- controlado por la Gran Casa.
nadores suponía una seria amenaza para el gobier-
no central, acrecentada sobre todo en los momentos Aparte de suministrar alimentos y sustentos para
de mayor debilidad real, como se hizo patente en los el escritorio, el Nilo era el encargado de marcar las
Períodos Intermedios. pautas en la vida de los egipcios a través de un ca-
lendario basado en las crecidas anuales.
Sin embargo, no sólo la existencia de estos nomos,
que en época histórica llegarían a ser cuarenta y De este modo, con su establecimiento a principios
dos, fueron la causa del debilitamiento real, puesto del III m. a.C. aproximadamente, el año se dividiría
que, aunque toda la tierra de Egipto pertenecía al en tres estaciones, las cuales, a su vez, se distri-
faraón, éste, como forma de recompensa, entregaría buían en cuatro meses cada una, contando con un
diferentes parcelas tanto a privados como a templos, total de trescientos sesenta días. Pero, los Textos de
acto que a larga se volvería en su contra, ya que las Pirámides aclaran que el año pudo completarse

Egiptología 2.0 | 73
Rio Nilo. | Hipólito Pecci Tenrero.

con cinco días más, conocidos como epagómenos o ban los tributos.
heru repenet (hrw rpnt), período en el que Nut con-
siguió dar a luz a sus hijos y de esta forma, se veía Los trabajos en el campo ya aparecen recogidos en
completado el año de trescientos sesenta y cinco el período Predinástico, por ejemplo, en la pieza co-
días. nocida como la Cabeza de Maza del rey Escorpión,
datada hacia finales del IV m. a.C.
Así, la salida de la estrella Sirio en el horizonte, re-
lacionada de alguna manera con Isis, coincidiendo Este objeto, elaborado en piedra caliza, que se en-
aproximadamente con el comienzo del periodo de cuentra en la actualidad en el Museo Ashmolean de
inundaciones, marcaba el inicio de la primera esta- Arte y Arqueología (Oxford, Inglaterra), y fue descu-
ción, Akhet, hacia el día diecinueve de junio. bierto en 1898 por Quibell y Green en el templo de
Horus en Hieracómpolis, representa a un jefe o mo-
En este periodo de tiempo las tierras del valle se narca portando una azada en la mano y en actitud
encontraban bajo las aguas, recibiendo el fecundo de abrir un canal de riego o comenzando los trabajos
limo, por lo que los campesinos abandonaban los te- del campo, posiblemente, esta imagen esté mucho
rrenos anegados para ocuparse en las obras reales más relacionadas con algún tipo de ceremonia de
y en los templos, hasta que el Nilo retiraba se retira- carácter religioso, que de una escena agrícola en sí
ba de las superficies ya fecundadas, dando paso a la mismo, no obstante, es uno de los primeros testimo-
estación de Peret, más o menos hacia el diecinueve nios de estas características con los que contamos
de octubre. en el Valle del Nilo.

Durante este ciclo, los cultivos comenzaban a despe- La división del tiempo, apoyada en las crecidas del
rezarse, germinando las semillas y desarrollándose río, había quedado totalmente establecida; con todo,
las plantas, para, cuatro meses después, hallándose aún faltaba por controlar la altura y el volumen de las
ya preparadas, proceder a segarlas, recolectarlas y aguas, para lo que se crearían los nilómetros capa-
transportarlas a los graneros y almacenes, ya en la ces de medir el nivel, y con ello poder prever el tama-
estación de Shemu, obteniendo dos cosechas anua- ño de la cosecha y, a su vez, controlar los impuestos
les, e incluso, durante el Imperio Nuevo, cuando la que se iban a recaudar.
situación era propicia llegó a producirse el doble de
ellas, siendo, a partir de su obtención, como se fija- Esencial era también la función del río como fuente

74 | Egiptología 2.0
Cabeza de maza del rey Escorpión. | El Murrial.

de riego de los campos, utilizándose, a manera de recipientes, simples odres que se llenaban y transportaban
hasta su destino.

A la altura de la Dinastía XVIII parece que esta situación cambia, adaptándose un utensilio de procedencia me-
sopotámica, que aparece atestiguado en representaciones del Imperio Nuevo, es el shaduf.

Este artefacto estaba formado por dos mástiles verticales clavados a la tierra y un tercero horizontal sobre el
que se sostenía una larga vara que poseía un contrapeso en uno de los extremos, mientras que del otro colgaba
un recipiente sujeto por una larga cuerda cuyo objetivo era extraer el agua del Nilo.
Tal como se comentaba
anteriormente, las repre-
sentaciones en diferen-
tes objetos han permitido
conocer, no sólo el uso
del shaduf, denominado
cigoñal en español, sino
también las actividades
y labores propias realiza-
das por los campesinos, y
que ya aparecen escenifi-
cadas en algunas piezas
predinásticas.

Avanzando en el tiempo,
numerosas tumbas ates-
tiguan la trascendencia y
la gran significación de la
agricultura, reproducien-
do diferentes frescos y
relieves en sus paredes,
en donde los dueños se
muestran trabajando los
campos, quizás del Más
Shaduf. Deir-el-Medina (TT217). | Wikimedia Commons.

Egiptología 2.0 | 75
Allá, con sus arados de madera y arrastrados por un par de bueyes.

Así, en la mastaba situada en Sakkarah del dignatario Metjen, que vivió al principio de la IV Dinastía, se muestra
su biografía, una de las más tempranas conocidas del Reino Antiguo, en donde se recogen todos los territorios
que recibió del monarca, entre ellos casas y propiedades con una extensión de dos mil aruras, medida de tierra
equivalente a dos mil quinientas o dos mil setecientos metros cuadrados cada arura.

Otro buen ejemplo puede observarse en la tumba de Menna (TT69), datada en la XVIII Dinastía, y que posee
diferentes frescos que narran escenas de la vida cotidiana, entre ellas diferentes trabajos en el campo, o la
tumba de Sennedjem, de la misma dinastía, que, en varios registros, ofrece la visión de la misma tarea.

Pero no solo hay evidencias de la actividad agrícola en piezas artísticas y monumentos, de la misma forma,
ya se plasma durante estos periodos tan tempranos, como son las épocas predinásticas, la existencia de una
ganadería totalmente establecida y organizada, y muestra de ello es la aparición, junto a escenas de cacería,
de estas labores en la tumba Cien de Hieracómpolis, con cronologías pertenecientes a la fase de Nagada II.

Con todo, aunque estos trabajos aparezcan estampados en diferentes obras de arte, las labores agrarias no
estaban nada bien consideradas, e incluso Heródoto en el siglo V a.C., o Diodoro de Sicilia cuatro siglos des-
pués ubicaban a los campesinos como pertenecientes a las clases más bajas de la sociedad, únicamente por
encima del empleo de porquero.

Tumba de Sennedjem (TT1). | Wikimedia Commons.

Aunque los pastores tenían una condición equivalente a los agricultores, sobre todo aquellos que se ocupaban
del cuidado de los cerdos, también es cierto que existía una figura dentro del escalafón conocida como el “Su-
perintendente de los Ganados del Rey”, aunque, posiblemente debía de ser un cargo honorífico,

El verdadero poder de Egipto emanaba de la fertilidad de sus tierras, provenía del trabajo de sus campesinos,
auténtico cimiento de una sociedad que comúnmente los rechazaba y normalmente los ignoraba “...El trabaja-
dor de los campos se queja más que la pintada, y sus gritos son más fuertes que los del cuervo. Sus dedos es-
tán hinchados, con un mal olor excesivo. Se fatiga en los pantanos, de forma que está molido. Se siente tan bien

76 | Egiptología 2.0
como puede sentirse un hombre entre leones; el sufrimiento es su destino, porque el trabajo es a menudo triple.
Cuando regresa a casa, por la tarde, el camino le ha destrozado...” (La Sátira de los Oficios, Papiro Sallier II).

Tumba de Menna (TT69). | Egiptodreams.

Bibliografía Sobre el autor

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SILOTTI, A. (2005). Grandes civilizaciones del pasa-


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Egiptología 2.0 | 77
Egiptología
Gerardo P. Taber

En busca del oro líquido


de los faraones.
Recreación de una cerveza del
Antiguo Egipto desde la
arqueología experimental,
parte I.

Vaso cónico con motivos espirales y vaso cónico de borde negro. 3500-3200 a.C., Naqada II, Período
Predinástico. Cerámica modelada y pintada. Museo Nacional de las Culturas del Mundo, México.
| José Luis Pérez Flores.

U na de las bebidas que más se consume alrededor del orbe es la cerveza; la cual, por lo general, se asocia a
momentos de relajación, festividad y camaradería. Este brebaje, que acompaña a la humanidad desde hace
varios milenios, cuenta con una larga y rica historia llena de leyendas y mitos que se pierden en la noche de los
tiempos. Al parecer, en su origen -probablemente entre los años 10,000 y 6000 a.C.- muchos de los pueblos
neolíticos del medio oriente desarrollaron métodos similares para fermentar cereales cultivados -y productos
derivados de ellos- y es probable que las cerveza se haya “descubierto” al elaborar pan, ya que parte de su
proceso de preparación es similar. En el caso del antiguo país del Nilo, esta bebida fue un importante elemento
de la dieta que aportó gran parte de la energía necesaria para que pudiese desarrollarse la cultura del Egipto
faraónico, y fue tan apreciada que incluso se deseó continuar consumiéndose en el Más Allá. Evidencia de ello

78 | Egiptología 2.0
se encuentra en las ofrendas funerarias que desde el Período Predinástico (c. 5300-3000 a.C.) incluyen conte-

nedores que se destinaron a preservar y servir h(n)kt (heneqet) “cerveza” para toda la eternidad. Ejem-
plos representativos de este tipo de artefactos son dos vasos cónicos de la fase Naqada II (c. 3500-3200 a.C.)
que fueron descubiertos en el cementerio de Mesaeed, Naga ed-Deir, en la gobernación de Sohag, Egipto, y
que se resguardan en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, en la Ciudad de México.

Cabe señalar, que esta bebida es uno de los logros gastronómicos más importantes del mundo antiguo y hasta
hace relativamente poco tiempo se investiga en su justa dimensión. Por tales motivos, en este texto, que cons-
tará de dos entregas, expongo algunos de sus rasgos más característicos -tanto simbólicos como técnicos- y
también presento, con el objetivo de comprender un poco más sobre sus procesos de manufactura, los pasos
de elaboración de una recreación de un tipo de cerveza del Egipto faraónico, desde la perspectiva de la llama-
da “arqueología experimental”, que realizó Oscar Sánchez Martínez, propietario de la Cervecería Artesanal 8
Almas, junto con quien estas líneas escribe.

Nomenclaturas y estilos de cerveza

Como ya se mencionó, el vocablo que los antiguos habitantes del país del Nilo utilizaron para designar a la

cerveza fue: h(n)kt (heneqet). Sin embargo, también existen muchos más términos que evidencian
variedades de esta bebida. En casi todos los casos relacionados a este líquido se encuentra presente como

determinativo el signo W22 de la lista de Gardiner: h(n)kt (heneqet) que representa a una jarra elaborada en

cerámica; cuyo significado, como logograma, también puede ser: krht (qerehet) “recipiente” (cfr.: Gardiner,
1957: 530). Resulta interesante que el mencionado jeroglífico hace alusión al contenedor especifico en el que

se conservaba este liquido justo antes de ser consumido, el cual era llamado: stt (sechet) “jarra para

cerveza”; aunque también existen las palabras: bi3t (biat) “vasija (o copa) para cerveza”,

kby (qeby) “jarra (o vasija) para cerveza” y wsmw (ushemu) “jarra de metal (y medida) para
cerveza”.

Los antiguos egipcios crearon una gran diversidad de tipos y estilos de esta nutritiva bebida fermentada, cuyas
características principales -en ocasiones- se pueden inferir a partir de los nombres que fueron registrados en

diferentes contextos; entre los más representativos se encuentran: nnmt (nenemet) “[cer-

veza] nenemet”, tnmw (tenemu) “[cerveza] tenemu”, h3mt

(khamet) “[cerveza] khamet” y hnms (khenemes) “[cerveza] khenemes”. Además de estos cuatro
tipos, que al parecer servían para cubrir las necesidades nutricias de la población, también se elaboraron otras

bebidas para fines más específicos. Tal es el caso de la llamada: dsrt (djeseret) “[cerveza] sa-
grada” que, como su nombre lo indica, seguramente era destinada para el culto de los dioses. Por otra parte,

el nombre: h(n)kt 3k (heneqet aq) “cerveza infortunio” pudiera referirse a que esta variedad
contuviese más alcohol y, por lo tanto, el abuso en su consumo condujese a realizar actos desafortunados. Aun-
que otra posible traducción es: “cerveza [de la] muerte” y también pudiese indicar que es el tipo de bebida que

se colocaba en contextos funerarias. En este sentido, también existían las llamadas:

h(n)kt n(y)t h3w (heneqet nyt hau) “cerveza de ofrendas” y h(n)kt n(y)t h3(w) ht (heneqet

Egiptología 2.0 | 79
nyt hau khet) “cerveza de las cosas de ofrendas” que, como sus nombres indican, servían para ofrecerse en

distintos rituales. Sobre los estilos de esta bebida se pueden encontrar principalmente:

h(n)kt bnri (heneqet benri) “cerveza dulce”, h(n)kt b3 gnhbw (heneqet ba gene-

khebu) “cerveza espesa” y h(n)kt b3 gtmw (heneqet ba getemu) “cerveza espesa

acuosa”. Al respecto de las dos últimas mencionadas, éstas se bebían con ayuda de un
dh3 (deha) “pajilla”; que funcionaba como filtro y sifón.

Estela que figura a un soldado-mercenario cananeo que bebe cerveza a través de una pajilla;
probablemente proviene de Tell el-Amarna. 1353-1336 a.C., reinado de Akhenatón, dinastía XVIII,
Reino Nuevo. Caliza tallada con restos de policromía. Ägyptisches Museum und Papyrussam-
mlung, Berlín. | Sandra Steiß, Staatliche Museen Preußischer Kulturbesitz.

80 | Egiptología 2.0
Para los antiguos egipcios la cerveza era una parte esencial de su dieta. Más que una bebida embriagante, ésta
era considerada; como reza un tradicional adagio alemán: Bier ist flüssiges Brot «la cerveza es pan liquido». Un
ilustrativo ejemplo de esta concepción es la petición que le hace Khunanup a su esposa Meret en la línea 1.6
de la historia del campesino elocuente (c. 1939+16-1760 a.C., dinastía XII):

irit n.i swt t3


it hk3t 6 m t(3) h(n)kt n hrw nb k3 'nh.i im.f (irit ni sut ta it heqat 6 em ta heneqet en heru neb ka ankhi imef).

“Hazme con el trigo y la cebada 6 heqat de pan y cerveza para todo el día y que pueda vivir con ello.”

En la cosmovisión egipcia el sustento que otorgaba la cerveza se relacionaba con las fuerzas divinas. En este

sentido, se consideró a hwthr (huthor) “Hathor” como la principal patrona de esta bebida. Esta diosa
también estaba presente en los procesos de renovación de la vida en el Más Allá y se creía que su poder ayu-
daría a que las ofrendas fuesen eficaces para toda la eternidad. De tal manera, se procuró que nunca faltase
cerveza en el ajuar funerario y, para tal efecto, se incluyeron tanto las propias jarras, o bien, modelos de ellas
siendo transportadas por sirvientes. Además de los relieves o maquetas de cervecerías -sobre las cuales tra-
taré en el siguiente artículo- que aseguraban, mágicamente, que siempre se produciría esta nutritiva bebida
fermentada.

Detalle de una sirvienta que transporta jarras de cerveza, parte del grupo escultórico “la procesión
de Bersha” de la tumba del nomarca Djehutynakht (N. 10) en Deir el-Bersha. 2080-1940+16 a.C.,
¿finales de la dinastía XI?, Reino Medio. Madera tallada y policromada. Museum of Fine Arts,
Boston, Massachusetts. | Museum of Fine Arts, Boston, Massachusetts.

Egiptología 2.0 | 81
Modelo de panadería y cervecería de la tumba de Meketra (TT 280) en Asasif. 1939-1910+16 a.C.,
reinado de Amenemhat I, dinastía XII, Reino Medio. Madera tallada y policromada. The Metropo-
litan Museum of Art, New York. | The Metropolitan Museum of Art, New York.

Los ingredientes de la cerveza egipcia

Antes de continuar cabe señalar un punto importante: la cerveza del Egipto faraónico no era exactamente como
la que conocemos hoy en día, ya que adolece de dos elementos que nuestros paladares contemporáneos re-
lacionan con esta bebida: no contiene lúpulo (Humulus lupulus) de cuyas flores se extrae la lupulina, ácido que
aporta el sabor amargo y los aromas característicos de las cervezas contemporáneas; además de que ayuda
a que éstas produzcan más espuma, la cual tampoco se encontraba tan presente en la egipcia; pues aunque
existía carbonación en el liquido procedente de la fermentación, la mayor parte del dióxido de carbono (CO2)
escapaba de los contenedores ya que no existía la tecnología para sellarlos herméticamente.

El principal ingrediente de cualquier cerveza es -obviamente- el agua; la cual constituye del 85% al 92% de su

composición total. Los antiguos egipcios llamaron al liquido vital: mw (mu) “agua”, la cual se tomaba del
río Nilo. Sin embargo, lo más probable es que ésta se filtrase para retirar excesos de sedimentos que pudieran
afectar los procesos de fermentación y el sabor de la bebida. Aunque, por lo general, se requiere que el agua
que se utiliza para elaborar cerveza contenga un poco más de calcio, sulfatos y cloruros; ya que el primero ayu-
da a aumentar la extracción de los azucares y rebaja la opacidad de la mezcla, los sulfatos ayudan a inhibir la

82 | Egiptología 2.0
floculación alta, es decir la suspensión de las leva- estaba fermentada para otorgarle dulzor. Sin embar-
duras en el liquido, mientras que los cloruros otorgan
texturas más densas y refuerzan el sabor dulce. go, para conseguir la h(n)kt
bnri (heneqet benri) “cerveza dulce” se recurrió a la
Otro de los principales ingredientes de la cerveza
-antiguas y contemporáneas- es la cebada (Hordeum
vulgare), cereal que desciende de la cebada silves- w´h (uah) “algarroba”; fruto del
tre (Hordeum spontaneum) que es originaria del me- árbol de algarrobo (Ceratonia siliqua) el cual añadía
dio oriente. Los habitantes del antiguo país del Nilo un sabor almendrado a la cerveza. El lector atento
notará que uno de los determinativos de los dos úl-
timos términos es el mismo, el cual representa a la
nombraron a esta gramínea: it (it) “cebada” vaina que protege a estas aromáticas semillas y cuya
y también utilizaron diferentes logogramas y deter- recolección se plasmó en algunas tumbas como par-
te del programa iconográfico agrícola necesario para
minativos como: y que tenían el mismo contar con sustento para la eternidad. Continuando
valor fonético. Asimismo, hicieron distinción de dos con la búsqueda de sabores dulces, también se utili-
zaron los higos; de los cuales se nombran dos varie-
variedades cultivadas: it mhw (it mehu) “cebada
dades: los d3bw (dabu)
del Bajo Egipto” e it sm´ (it shema) “cebada del
Alto Egipto” las cuales, seguramente, tenían distin- “higos” y los k3w (kau) “higos
tos sabores debido a la diferencia de suelos y condi- de sicómoro”. Al parecer, los primeros se utilizaron
ciones climáticas de ambas regiones. Otro de los ce- más bien para la elaboración del vino -como lo su-
reales que se utilizaron para elaborar cerveza fue el: giere su determinativo- y los segundos; provenientes

swt (sut) “trigo”; vocablo que en realidad del nht (nehet) “sicómoro” (Ficus syco-
parece referirse a la escanda (Triticum dicoccoides) morus) probablemente no fueron tan utilizados en
también conocido como “trigo almidonero silvestre”. las cervezas “mundanas” ya que este árbol se con-
Sin embargo, los egipcios distinguieron, y utilizaron sideraba sagrado y se asoció a Hathor; razón por la
en mayor medida, un tipo de trigo llamado: espelta que parece que se utilizó como ingrediente para la
(Triticum spelta) “escanda mayor” al cual denomina-
h(n)kt n(y)t h3w (heneqet
ron: bdt (bedet) “trigo espelta”, grafía a nyt hau) “cerveza de ofrendas” que se presentaba
la que también podían añadírsele los determinativos junto a los propios higos de sicómoro como parte del
programa iconográfico de sustento y revitalización,
de cebada: . por parte de la mencionada diosa, en algunas tum-
bas. Por último, también se tiene constancia del uso
Los cereales anteriormente mencionados constitu-
yen el “cuerpo” de las cervezas pero, como ya se
señaló, los habitantes del país del Nilo elaboraron de los bnr (bener) “dátiles”, frutos de la palme-
una gran variedad de bebidas fermentadas con di- ra datilera (Phoenix dactylifera) o del árbol datilero
ferentes cualidades y sabores; cuyos ingredientes y del desierto (Balanites aegyptiaca). Los primeros tie-
preparación aún se siguen investigando, ya que la nen un contenido muy elevado en azúcar, de hasta
identificación de sus trazas químicas -que se han po- el 70% de su masa total, mientras que los segundos
dido recuperar de distintos artefactos- es un proceso son de un gusto más amargo.
sumamente laborioso y delicado (cfr.: Ishida: 2002,
2003 y 2005). Sin embargo, se tiene conocimiento Por mucho tiempo se llegó a pensar que éstos eran
-tanto por fuentes epigráficas como por los mencio- uno de los ingredientes esenciales en la cerveza
nados estudios- que los principales ingredientes que egipcia desde el Reino Antiguo (c. 2543-2120+25
se utilizaron para crear las variedades y estilos de a.C.) y que se maceraban en el mosto para pro-
porcionar azúcares para la fermentación. Sin em-
bargo, la evidencia de los restos arqueo-botánicos
las cervezas son: bit (bit) “miel”; que muestran que más bien se agregó, a partir del Reino
por su alta concentración de monosacáridos, como Nuevo (c. 1539-1077 a.C.), una especie de jugo de
la fructosa y la glucosa, se agregaba para elevar el dátil como caldo de cultivo para las levaduras que,
contenido de azúcares en el mosto con el fin de lo- en efecto, son responsables de la fermentación (cfr.:
grar un mayor contenido alcohólico. Aunque también Ishida: 2003: 2-7).
es probable que se añadiese una vez que la bebida

Egiptología 2.0 | 83
Mujer con su hijo recoge los frutos del algarrobo.
Detalle de pintura mural de la tumba de Menna
(TT69). 1400-1390 a.C., reinado de Thutmose IV,
dinastía XVIII, Reino Nuevo. Pigmentos minerales
sobre estuco. Necrópolis de Sheikh Abd el-Qurna.
| Wikimedia Commons.

84 | Egiptología 2.0
Higos en un sicómoro y en una mesa de ofrendas. Detalle de pintura mural de la tumba de User-
hat (TT56). 1425-1400 a.C., reinado de Amenhotep II, dinastía XVIII, Reino Nuevo. Pigmentos
minerales sobre estuco. Necrópolis de Sheikh Abd el-Qurna.
| Wikimedia Commons.

Recreando el oro líquido de los faraones desde la arqueología experimental

Tomando en cuenta los argumentos sobre la arqueología experimental, en especial los expuestos por Ruth
Tringham (1978: 171-180) y John M. Coles (1979: 28-35), se emprendió una iniciativa, auspiciada por el Museo
Nacional de las Culturas del Mundo, en la Ciudad de México durante los meses de Marzo y Abril del año 2018,
para realizar un experimento de recreación de un tipo de cerveza egipcia. Quien estas líneas escribe documen-
tó varios aspectos al respecto y se decidió tomar como modelo la receta presentada por Magda Mehdawy y Amr
Hussein en su obra: The Pharaoh´s Kitchen. Recipes From Ancient Egypt´s Enduring Food Traditions (2010:
125-129).

Los mencionados autores exponen varios aspectos históricos y gastronómicos del país del Nilo y llegaron a la
conclusión de que el proceso de elaboración de la Bouza, bebida fermentada de origen sudanés, es muy similar
al que se realizó en el Egipto faraónico. Curiosamente, en el distrito de Bab El-Shariya en la ciudad de El Cairo
aún se puede encontrar Bouza. Cabe señalar, que en la segunda parte de este texto discutiré sobre distintos
procesos de experimentación en la elaboración de cervezas y como éstos han puesto en la palestra académica
varias de las concepciones que se tienen sobre las bebidas fermentadas del antiguo Egipto. Como ya se men-
cionó, quien decidió aceptar el reto de realizar el experimentó fue Oscar Sánchez Martínez, enólogo y maestro
cervecero mexicano, y como se decidió modificar la receta y procedimiento presentados por Magda Mehdawy y

Amr Hussein, se bautizó a esta nueva cerveza como: h(n)kt b3 hmn (heneqet ba khemen)
“Cerveza 8 Almas”. Los ingredientes de esta receta son:

7 kilogramos de malta base (cebada germinada).


1 kilogramo de trigo germinado (malta base).
2 kilogramos de “trigo caramelo” (germinado y tostado).
300 gramos de avena arrollada.
100 gramos de algarrobo molido.
1 litro de miel de abeja.
11 gramos de levadura tipo ale para trigo.

Una vez reunidos todos los ingredientes en un espacio amplio se procedió a realizar el experimento, siguiendo
este modo de preparación:

Egiptología 2.0 | 85
Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nico-
lás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco.

En primer lugar se trituró la cebada germinada, el trigo germinado, el “trigo caramelo” y la avena arrollada -cada
uno por separado- en la piedra de molienda (ver figura 9). El objetivo de esta acción es romper la cáscara que
envuelve a los granos para que se pueda obtener la mayor cantidad de moléculas de azúcares fermentables
y nutrientes básicos para la levadura. Después, se mezclaron todos los granos triturados y se colocaron en un
bolsa de tela de lino grande -lo suficiente para soportar 10 kilogramos- y cuya trama fue lo suficientemente ce-
rrada para permitir el paso del agua pero sin dejar escapar el contenido.

Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nico-
lás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco.

Después, se calentaron 60 litros de agua (a los que también se le añadieron 30 miligramos de óxido de calcio
para emular las condiciones de PH del agua del Nilo) en un perol de metal de paredes rectas. Es importante
que el agua alcance los 70º centígrados y que se mantenga a esa temperatura constantemente (para tal efecto
se monitoreó con un termómetro sumergible). Se colocó la bolsa con la mezcla de granos molidos en un con-
tenedor de plástico al que se le añadieron 30 litros de agua a 70º centígrados y se dejó remojando durante 60
minutos. Este proceso es el inicio de la maceración (o infusión) necesario para extraer los azucares fermenta-

86 | Egiptología 2.0
bles de los granos. Una vez obtenido un mosto (caldo azucarado) espeso se agregaron otros 30 litros de agua,
también a 70º centígrados, al contenedor con la bolsa con granos; esta última se movió y remojó continuamente
hasta que el grano en su interior quedó sin ningún sabor dulce.

Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nico-
lás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco.

Egiptología 2.0 | 87
Los 60 litros de mosto resultantes de la maceración se trasladaron al perol de metal de paredes rectas y se
calentaron hasta el punto de ebullición (96.4º centígrados en la Ciudad de México, que se encuentra a 2240
msnm). En este punto se agregó la miel y el algarrobo molido, los cuales se mezclaron en el mosto, que se dejó
hervir durante 60 minutos.

Es importante señalar que durante este proceso se evaporaron de 5 a 6 litros de liquido, que aunados a otros
que se pierden durante los vertidos y accidentes dan como resultado una merma de cerca de 10 litros de mos-
to. En este sentido, los maestros cerveceros están consientes de esta perdida y calculan la proporción de los
ingredientes considerándola.

Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nico-
lás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco.

Después de que la mezcla de mosto, algarrobo y miel hirvió por una hora, se dejó enfriar el tiempo necesario
hasta que ésta se encontró a 30º centígrados. Es muy importante revisar continuamente la temperatura antes
de inocular la levadura; ya que los organismos eucariotas como la “levadura de cerveza” (Saccharomyces
cerevisiae) mueren a temperaturas de 60º centígrados, pero tienen un mejor desempeño entre los 26º y 30º
centígrados.

Los 50 litros de mosto se vertieron en el contenedor de plástico, que en este caso también fungió como fer-
mentador; aunque también pueden utilizarse barricas de madera o de barro. En cualquiera de los casos, es
importante que el fermentador se pueda sellar bien y que al mismo tiempo cuente con un conducto de salida de
aire, para que pueda liberarse el dióxido de carbono (CO2) que se produce durante el proceso. Para “activar” la
levadura, se vierte un poco del mosto en un vaso, se agrega y agita la mencionada hasta que queda una mezcla
homogénea, la cual se vertió con cuidado en el fermentador.

88 | Egiptología 2.0
Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nico-
lás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco.

Egiptología 2.0 | 89
Por último, se selló el fermentador y se colocó en un lugar que no recibía los rayos del Sol y que se mantenía
fresco durante todo el día, a una temperatura entre los 25º y 30º centígrados. Se dejó reposar por siete días,
tras los cuales se realizó una decantación y filtrado para retirar los sedimentos creados por las levaduras. El
fermentador se volvió a sellar por otros siete días más, tras los cuales, esta nutritiva bebida quedo lista para ser
embotellada y consumida. En palabras del propio Oscar Sánchez Martínez, el resultado de este experimento
fue:

Se creó una cerveza de color ámbar turbio, con poca actividad de presencia de CO2 y una graduación alcohólica de 4.5% ABV. Tiene
aromas a especies, provenientes del algarrobo, y en presencia en boca un sabor a trigo, levadura y notas a pan; su retrogusto tiene
algunas notas de sabor a miel. Cuenta con un gusto muy diferente a lo que conocemos hoy en las cervezas actuales. Recomendare-
mos acompañarla con unas tapas con cebolla caramelizada y mermelada de higo, para hacer el maridaje perfecto por sus ingredien-
tes que, sin duda, evocan a la tierra de los faraones. (Sánchez, 2018: comunicación personal).

Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nico-
lás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco.

Comentarios finales

En este espacio, evidentemente, es imposible presentar todos los pormenores de la realización del experimento

h(n)kt b3 hmn (heneqet ba khemen) “Cerveza 8 Almas”. Pero cabe mencionar que para el
que estas líneas escribe fue una experiencia sumamente enriquecedora ya que, por lo general, el arqueólogo
o historiador sólo puede “probar” los alimentos y bebidas de las sociedades de la antigüedad por medio de la
filología o las escuetas descripciones que existen sobre ellas. En el caso del “oro líquido de los faraones” aún
falta mucho por descubrir, y discutir, ya que recreaciones como la anteriormente descrita aportan nuevos datos
que necesitan ser contrastados con el corpus de conocimientos que se tienen sobre el tema en cuestión. En la
próxima entrega de esta revista presentaré la segunda parte de este estudio, en el cual ahondaré sobre lo que
se conoce de los procesos de elaboración en las cervecerías del antiguo Egipto y de cómo se han analizado
desde varias perspectivas. Por mientras, sugiero al avezado lector recordar el ofrendar, de vez en cuando,

alguna “caña” -de preferencia teñida de rojo, para emular la sangre- a shmt (sekhemet) Sekhmet “la

90 | Egiptología 2.0
poderosa”, hija de r´ (ra) Ra, el dios Sol; para mantenerla contenta. Ya que puede apetecerle re-
petir el episodio descrito en el llamado Libro de la Vaca Divina e intente, nuevamente, aniquilar en una brutal
matanza a toda la humanidad.

Bibliografía Sobre el autor

COLES, JOHN M. (1979). Experimental Archaeology. Gerardo P. Taber realizó sus estudios de arqueolo-
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Actualmente se desempeña como investigador del
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querque.

Egiptología 2.0 | 91
Museos
Sara López Caiz / Moisés González Sucías

Biblioteca Museo
Víctor Balaguer
L a Biblioteca Museo Víctor Ba-
laguer, fundada en 1884 por el
político y escritor que le da nombre,
es uno de los museos más antiguos
y singulares de Cataluña. Mantiene
en buena medida la estética y las
colecciones originales del siglo XIX.

En las salas se muestran obras de


pintores como Ramon Martí Alsina,
Santiago Rusiñol, Ramon Casas,
Isidre Nonell, Joaquim Mir y Xavier
Nogués, entre otros, que ofrecen un
recorrido excepcional por el arte ca-
talán desde el Romanticismo hasta
el arte contemporáneo, donde des-
taca la importante colección de arte
informalista.

La sección de pintura se completa


con la exposición permanente de
Fachada principal de la Biblioteca Museo Víctor Balaguer. una veintena de óleos del Barroco
| Visit Museum. español y europeo del depósito his-
tórico del Museo Nacional del Prado.

Entre las colecciones etnográficas hay piezas de Filipinas, Egipto,


China y Japón, así como una muestra de arte precolombino. De
entre todas ellas destaca la colección egipcia, la primera que se
formó en Cataluña, que incluye la momia de un niño, fragmentos de
sarcófagos, ushebtis, cerámica y amuletos, entre otros.

La Biblioteca Museo está situada en Vilanova i la Geltrú (Barcelona)


y fue creada por Víctor Balaguer, en señal de agradecimiento a la
ciudad por el apoyo recibido en su carrera política. Balaguer quería
crear un templo universal del saber abierto a todos para fomentar la
educación y la cultura. Es uno de los equipamientos culturales más
antiguos y pioneros de Cataluña, ya que fue el primer edificio públi-
co del país destinado a cumplir las funciones de biblioteca y museo.
Desde el año 2000 el museo es sección del Museo Nacional de Arte
de Cataluña y la biblioteca sección de la Biblioteca de Cataluña.

Historia

Durante el último cuarto del siglo XIX Vilanova vivió una importante
expansión urbanística gracias al impulso de la burguesía industrial, Fachada principal de la Biblioteca Museo
la que hizo llegar el ferrocarril ha la ciudad y promovió la edificación Víctor Balaguer. | Henri Bergius.

92 | Egiptología 2.0
de la mayor parte de los equipamien-
tos de uso público, hoy en día todavía
vigentes, que provocaron una fuerte
transformación en la fisonomía de la
ciudad.

Fue en este contexto de desarrollo


económico de la ciudad cuando nació
la Biblioteca Museo. La idea de crear
una Biblioteca fue tomando forma a
partir de 1879, momento en que Bala-
guer comenzó a hacer una llamada en-
tre amigos y colaboradores para recibir
ejemplares de obras. Balaguer se basa
en tomar la idea del Ateneu Barcelonès
y el Centro de Lectura de Reus e ir un
paso más allá, añadiendo contenido
político y social a un proyecto cultural.
Su objetivo final era hacer una especie
de Biblioteca y Museo Nacional de Ca-
taluña.
Entrada al edificio principal, con las escaleras flanqueadas por las
En 1880 ya había decidido que estaría esculturas de Francesc Armanyà y el poeta Manuel de Cabanyes,
localizada en Vilanova i la Geltrú y que y la inscripción Surge et Ambula. | Kippelboy.

su arquitecto sería Jeroni Granell. Se trataría del primer edificio creado de nueva planta en Cataluña para cum-
plir las funciones de biblioteca-museo. De hecho, la construcción de museos no era nada habitual en aquellos
años. Normalmente las colecciones artísticas se depositaban en antiguos palacios y conventos y no siempre se
encontraban abiertas al público.

El 7 de enero de 1882 , Víctor Balaguer compró formalmente a Francisco Gumà Ferran, promotor de la llegada
del ferrocarril ha Vilanova, un solar que comprendía una superficie de unos 3.000 m², destinado a la construc-
ción de la Biblioteca Museo, aunque ya se había colocado la primera piedra del edificio el 1 de enero del mismo
año. El proyecto ligaba también con el deseo de Balaguer de crear una institución de carácter nacional, pero
descentralizada de Barcelona. El fundador dedicó buena parte de su fortuna y de sus esfuerzos para hacer
realidad este proyecto.

El proyecto museístico se englobaba en las corrientes de revalorización y búsqueda de las artes aplicadas que
estaban surgiendo en Europa, con la creación de instituciones similares como el South Kensington Museum
de Londres o el Museo Austríaco de Artes Aplicadas de Viena. En su diseño también influyeron los museos de
reproducciones artísticas existentes en las principales capitales europeas. Es por este motivo que Balaguer re-
servó un espacio en la primera planta del edificio con el objetivo de habilitar una cátedra para el estudio de las
artes aplicadas que formara a futuros diseñadores y que se pudiera vincular con la creciente industria textil de la
zona. La cátedra sería dirigida por Tomás Moragas con la colaboración del profesor Josep Sugrañes. Balaguer
contó también con el apoyo económico de Antoni Samà, Francisco Gumá, Ramon Estruch, Josep Ferrer y Vidal
y su hijo Josep Anton Ferrer y Soler.

Edificio

El arquitecto encargado del proyecto fue Jeroni Granell Mundet, maestro de obras de prestigio que efectuó la
mayor parte de su producción en la ciudad de Barcelona y que en Vilanova i la Geltrú también realizó el Colegio
Samà. La Biblioteca Museo se construyó entre los años 1882 y 1884 y fue concebida como un templo clásico.
Una cúpula central coronaba el edificio y a ambos lados se extendían dos alas simétricas destinadas una a
biblioteca y la otra a museo.

El estilo seguía la corriente estética de la época, llamado eclecticismo, que se caracterizaba por la utilización
de estructuras y elementos decorativos extraídos del pasado (egipcios, griegos, medievales) de una manera
completamente libre. La finalización e inauguración del nuevo edificio data de 1884, según consta en una lá-

Egiptología 2.0 | 93
Construcción del edificio y edificio finalizado en 1884. | Rafael Areñas Miret.

pida situada en la fachada. En el momento de la in-


auguración, el edificio se estructuraba en dos plan-
tas: una planta baja que tenía dos espacios bien dife-
renciados (la biblioteca y el museo) y un primer piso
donde estaba la residencia del bibliotecario y la Sala
de Juntas, reservada a las reuniones del patronato,
formado por varios personajes locales y represen-
tantes de las instituciones locales.

El mismo día de la inauguración del edificio fue ce-


dido al Ayuntamiento de Vilanova, aunque la escri-
tura de cesión es del 22 de abril de 1900. Se dotó
a la institución de un equipo técnico formado por un
conservador del museo (Josep Ferrer y Soler), un
responsable del boletín (Manuel Cruces Esther) y un
bibliotecario (Joan Oliva y Milán).
Interior de la biblioteca, 1884. | Kippelboy.
Tres años después de la inauguración se hizo ya una
primera ampliación, dirigida por el arquitecto Bona-
ventura piojos y Vivó. En 1890, en el interior del jar-
dín, se construyó una vivienda para el fundador, la
Casa de Santa Teresa.

La gran cantidad de material que empezó a llegar


ya desde los primeros años hizo necesario pensar
en la ampliación de la Biblioteca Museo. Así, sólo
ocho años después de su inauguración se creó el
Salón María (1892), dedicado a la escultura y sólo
seis años después se edificaba una nueva sala, el
Salón Isabel (1898), que albergaba la inmensa co-
lección de cerámica, monedas y medallas y la colec- Salón Isabel, 1898. | Biblioteca Museu
ción egipcia, entre otros. En 1919, se abría la última Víctor Balaguer.

nueva ampliación, la Sala Silvela (1919), que reunía la colección de pintura antigua y la sillería de la Sala de
Juntas. Entre 1920 y 1930 experimentó una nueva ampliación, dirigida en este caso por J.M. Miró y Guibernau.

En 1951 se reformó el interior de la pinacoteca. En 1979 se repararon las cubiertas bajo la dirección del arqui-
tecto Jordi Ambrós, reparaciones encargadas por el Ministerio de Cultura. En 1981 el Ayuntamiento de Vilanova
llevó a cabo algunas obras de reforma y acondicionamiento. Dos años más tarde la Generalitat se hizo cargo
de las obras de restauración de la Biblioteca, según proyecto del arquitecto Bonet y Correa. En 1996 tuvo lugar
la remodelación de la primera planta que permitió la utilización de espacios reservados anteriormente como al-
macenamiento para aumentar la superficie de exposición, a la vez que se volvía a disponer de la altura original
en la sala de la Pinacoteca. En esta última reforma se optó por recuperar el estilo inicial diseñado por Granell,
recuperando la luz natural en las salas, un proyecto realizado por o realizado por los arquitectos vilanovinos
Miquel Orriols y Òscar Valverde.

94 | Egiptología 2.0
La Biblioteca Museo Víctor Balaguer no ha parado por la baronesa de Wilson.
de crecer y de recibir donaciones durante sus años
de vida. El prestigio de sus colecciones la han con-
vertido en uno de los museos más destacados del
panorama del arte catalán. El fondo bibliográfico
que custodia está considerado como uno de los más
completos para el estudio de la sociedad del XIX.

El inventario actual (1999) del Museo consta de


8.865 registros, y sólo un 20% se encuentra expues-
to en las salas, el resto se guarda en los almacenes.
El legado fundacional, es decir, todo el volumen de
objetos que ingresa desde 1884 hasta 1901, está
formado aproximadamente por 2.000 registros.

Actualmente el catálogo de la Biblioteca supera los


100.000 documentos (incunables, manuscritos, pri- Pinacoteca. | Kippelboy.
meras ediciones, grabados, libros...). En 2004 se
trasladó a la Casa Castrofuerte, justo detrás del edi-
ficio histórico. Allí están todos los servicios y alma-
cenes que corresponden a una instalación moderna.

Colección

Balaguer encargó y financió el edificio de nueva plan-


ta donde depositó su gran colección privada de libros
y objetos, las piezas procedentes de las donaciones
de amigos, de coleccionistas y de intelectuales y un
depósito cedido por el Museo Nacional del Prado. La
Biblioteca Museo abrió sus puertas con una colec-
ción formada por unos 25.000 libros, y unas 400 pie-
zas entre las que había pinturas, cerámica, monedas Biblioteca. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.
y medallas, joyas, muebles, etc.
Colección egipcia
Su colección artística personal era más discreta que
La colección egipcia del Museo es la primera que se
el gran volumen del fondo bibliográfico que había
constituyó en Cataluña, fruto de la donación que en
acumulado con los años. Balaguer era un hombre de
1886 realizó Eduard Toda (1855 a 1941), diplomáti-
letras, no un coleccionista de arte. Fue gracias a su
co, escritor y estrecho colaborador de Víctor Bala-
influencia y habilidad que reunió, en pocos años, un
guer en el movimiento de la Renaixença.
auténtica colección de pintura y escultura.
Toda y Balaguer se habían conocido en Madrid, du-
Las relaciones políticas en Madrid le facilitaron la
rante los años de estudios universitarios de Derecho
gestión del depósito de obra barroca del Museo del
del primero. Terminada su formación, obtuvo una
Prado. Uno de los depósitos documentados más an-
plaza en el cuerpo diplomático del estado, cargo que
tiguos, que hoy día se expone de forma permanente.
desde 1876 le llevó por diferentes ciudades euro-
Por otra parte, antes de la inauguración, Balaguer
peas, como Glasgow, Helsinki, Le Havre, Hamburgo,
ya había recibido cuadros de muchos colaboradores
Londres o París, y países del Extremo Oriente como
para formar parte del proyecto y en menos de una
India, Siam (actual Tailandia), Camboya, Filipinas o
década la mayoría de los artistas catalanes en boga
Japón.
y muchos españoles, tanto pintores como escultores,
hicieron donaciones al museo, convirtiéndolo tam-
Eduard Toda
bién en una galería selecta de los artistas del XIX.
Eduard Toda i Güell nació en 1855 en la ciudad de
En 1886 Eduard Toda dio su colección egipcia, en
Reus (Tarragona). Allí cursó los estudios secunda-
1887 se incorporó la colección filipina de Víctor Ba-
rios en el Instituto de los Padres Escolapios junto a
laguer y un año más tarde la colección oriental de
sus amigos Antoni Gaudí y el que fuera más tarde
Juan Mencarini. Los fondos museísticos se comple-
médico Josep Ribera. Con ellos, y aún muy joven,
taron en 1894 con la colección precolombina dada
tuvo su primer gran proyecto, la restauración del mo-

Egiptología 2.0 | 95
Vista parcial de la sala que alberga la colección egipcia. | Visit Museum.

nasterio de Poblet.

Años más tarde decidió trasladarse a Madrid donde


se licenció en Derecho en 1873 y ese mismo año
ingresó como agregado diplomático en el ministerio
de estado. Ya en 1876 comenzó su periplo como vi-
cecónsul por Macao, Hong Kong y Shangai. Allí se
interesó por las culturas de Extremo Oriente e inclu-
so llegó a publicar diferentes artículos sobre ellas.

En 1884 viajó a Egipto para ocupar su nuevo cargo


como Cónsul General de España en El Cairo. Llegó
hasta Alejandría a bordo del barco de vapor ‘‘Tan-
jore’’ de la flota Peninsular Oriental Inglesa y de allí Vista parcial de la sala que alberga la colección
partió hacia El Cairo donde entró por la noche en una egipcia. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.
berlina tirada por dos caballos que le había recogido
en la estación de ferrocarril. y explorar los principales puntos arqueológicos de
Egipto. En su estancia en Alejandría visitó las cons-
Se instaló en la llamada “Colonia de los Francos” que trucciones romanas, llamando especialmente su
era como los egipcios llamaban a los europeos que atención la Columna de Pompeyo, las catacumbas
vivían en Egipto. Su trabajo le permitió conocer a per- y el Serapeum.
sonalidades notables, y fue así como trabó amistad
con grandes egiptólogos como Gastón Maspero, que Una vez instalado en El Cairo exploró la zona del
por aquellos tiempos ya ejercía de Director del Ser- Delta, visitando la antigua ciudad de This, los alre-
vicio de Antigüedades. Para los europeos afincados dedores de Sais y Tanis. Como residente en El Cairo
en El Cairo no existían muchas diferencias respecto no quedó impune al encanto de Giza. Visitó las pi-
a sus vidas en Europa. Reuniones en sociedad, tea- rámides, las mastabas que las rodean y quedó im-
tros, bailes, comidas, paseos, etc... formaban parte presionado por la antigüedad de la esfinge. De ésta
de su actividad diaria. Pero Toda, movido por su cu- dejó escrito que había visto una estela en el Museo
riosidad personal por la historia, no dudó en unirse de Bulaq en la cual se decía que fue restaurada en
en más de una ocasión a sus amigos egiptólogos la misma época en que se construía la pirámide de

96 | Egiptología 2.0
Keops. Se quedó en la antigua casa de Mariette du-
rante sus visitas a la región de Menfis y Saqqara.
Allí visitó la pirámide escalonada y las de Unas, Teti
y Pepi. Hizo calcos de los relieves de las mastabas
de Ti y Ptah-Hotep, quedó admirado por los enormes
sarcófagos para toros del Serapeum y pudo contem-
plar las pirámides de Dashur.

Gracias a su buena amistad con Maspero se unió en


enero de 1886 al viaje de inspección que cada año
realizaba el Servicio de Antigüedades por todo Egip-
to para comprobar el estado de los monumentos y el
avance de las obras de excavación y conservación.

Toda cuenta lo mucho que disfrutó de las reuniones y


la compañía de grandes egiptólogos durante ese via-
je a bordo del ‘‘Bulaq’’. Durante el trayecto visitó Mei-
dum, las tumbas de los nomarcas de Beni-Hassan,
Tell el-Amarna, Asiut, Ajmin, Abidos y Dendera entre
otros lugares. Por fin llegaron a Luxor, la antigua Te-
bas. Esta fue la etapa más importante de su viaje,
experiencias que quedarían para siempre grabadas
en su memoria.

En sus diarios de viaje relata la historia de Tebas,


hace minuciosas descripciones de los monumentos,
y se recrea en delicados relieves. El 1 de febrero,
tras haber vistado las ruinas del templo de Karnak,
un vecino de la población de Gurnah llamado Salam Eduard Toda vestido como una momia en el Mu-
Abu Duhi se presentó ante el grupo del Servicio de seo de Bulaq (El Cairo).
| Biblioteca Museu Víctor Balaguer.
Antigüedades con la noticia de que pocas horas an-
tes se había descubierto una tumba. El equipo de las contempla. Toda pasó tres días vaciando la tum-
inspección de Maspero tenía mucho trabajo, así que ba, redactando el inventario y haciendo fotos y dibu-
Maspero encargó a Toda la labor de abrir la tumba y jos del lugar. En 1887 publicó los resultados de su
vaciar su contenido. descubrimiento y tradujo los textos de la tumba en la
obra titulada ‘‘Son Notém’’ en Tebas. La mayor parte
La tumba se encontraba en la orilla occidental, en de los objetos hallados en la tumba (TT1) se pueden
la ciudad de Deir el-Medina, el lugar donde vivieron visitar en la sala 17 del Museo de El Cairo.
los obreros que trabajaban en la construcción de las
tumbas del Valle de los Reyes. Toda se encontró ante Concluida la estancia en Luxor, el ‘‘Bulaq’’ continuó
una tumba con un pozo de entrada de cuatro metros río arriba su viaje pasando por Armant, Esnah, Kom
de profundidad, sin la superestructura en forma de Ombo y Asuán. El relato de su viaje finaliza con la
pirámide característica encima del pozo. En el fondo visita al templo de Filé. Poco tiempo después, Toda
del pozo, una estrecha galería de dos metros medio regresa a España, ya extinguido el mandato de su
tapada por la arena le condujo hasta una estancia cargo.
cuadrangular de la que salía otro pasillo de cuatro
metros, y finalmente la cámara funeraria. Cuál fue A su vuelta se desprende de toda su colección egip-
su sorpresa cuando vio que la puerta de la cámara cia cediéndola al Museo Arqueológico Nacional y al
estaba intacta. Museo Balaguer de Vilanova i la Geltrú.

En su interior había veinte momias de las que sólo Es indudable que Toda quedó marcado por su es-
se pudieron salvar las nueve que estaban en sar- tancia en Egipto y su vocación egiptológica. Publi-
cófagos, y todo el ajuar funerario perteneciente al có varios títulos: Sesostris, La muerte en el Antiguo
propietario y su familia, un artesano llamado Sen- Egipto, A través del Egipto, y aún quedó inédito y sin
nedjem que vivió bajo el reinado de Ramsés II, en la publicar un manuscrito titulado El Antiguo Egipto.
dinastía XIX. Las espléndidas pinturas de la tumba
parecían recien pintadas y miles de años después, Debido al escaso apoyo que recibió en los ámbitos
siguen fascinando por su belleza a todo aquel que culturales de nuestro país, tuvo que ejercer su voca-

Egiptología 2.0 | 97
Debido al escaso apoyo que recibió en los ámbitos cultura-
les de nuestro país, tuvo que ejercer su vocación egiptoló-
gica particularmente. No obstante, allá donde le fue posible
siguió conectado a los círculos egiptológicos hasta su muer-
te en 1946.

Gracias a Eduard Toda, la representación española en Egip-


to fue importante y desde entonces Egipto está un poco más
cerca de España.

La sala del museo dedicada al Antiguo Egipto, expone la


práctica totalidad de la colección que Toda trajo de Egipto.
Se trata de piezas que nos hablan del mundo funerario, tres
de las cuales proceden de la ya citada tumba de Sennedjem:
un cráneo, un bastón y un plato con 22 frutos secos.

El resto de la colección está formada por ushebtis ,amuletos,


prendas de vestir, lámparas de aceite, máscaras funerarias y
partes de sarcófago, entre otros.

La biblioteca también recibió una importante donación de li-


bros, fotografías y postales que Toda recogió en sus viajes
como diplomático por todo el mundo.

Del conjunto de la colección, por su singularidad e historia,


destaca la pequeña momia de un niño de cinco años, de
Baja Época y procedente de Tebas, llamada popularmente
‘‘Nesi’’. Se trata de la primera momia que llegó a un museo Eduard Toda. | Buongiorno alghero.

catalán, y una de las cinco únicas momias que se conservan actualmente en los museos de Cataluña.

La primera referencia documental que tenemos de la pieza es del 29 de mayo de 1885, momento en que Víctor
Balaguer le notificó al bibliotecario, Joan Oliva i Milà, que Eduard Toda le había regalado la momia.​

Eduardo Toda dio una conferencia el 16 de mayo de 1886 donde explicó en detalle los viajes que hizo por Egipto
y el significado y uso de los objetos que regaló al Museo Balaguer. Contó que en la expedición arqueológica al
Alto Egipto, dirigida por el profesor Gaston Maspero a Deir el-Medina, y cerca de los Colosos de Memnón, el 1
de febrero de 1886, se descubrió la tumba de Sennedjem, un hipogeo intacto desde hacía más de 3.000 años.
La cámara estaba intacta y conservaba las momias, los sarcófagos, las ofrendas y ajuares funerarios. De este
sepulcro pertenece la momia ‘‘Nesi’’. En la citada conferencia, el arqueólogo atribuyó esta momia a la dinastía
XX y tradujo los jeroglíficos de los cartonajes que tiene sobre el cuerpo.

Baqués sugiere que la atribución del nombre de ‘‘Nesi’’ podría explicarse si la momia hubiera poseído un sarcó-
fago, pieza que quizás Toda pudo ver pero que no compró por el posible mal estado de conservación de dicho

Momia de ‘‘Nesi’’. | Biblioteca Museu Víctor


Balaguer.

98 | Egiptología 2.0
sarcófago. Esta posibilidad quedó confirmada años
más tarde con el descubrimiento de la documen-
tación inédita de Toda dónde, por ejemplo, explica
que once momias estaban en sus cajas, pero que se
fueron deshaciendo antes de llegar al barco donde
tenían que transportarlas al museo de Boulaq.

El nombre de ‘‘Nesi’’, junto con los otros nombres,


como Nesjons, Nesisis, Nesptah, Nespanebauib,
etc... se pueden atribuir tanto a hombres como mu-
jeres. Todos estos nombres presentan una relación
entre ellos. Por ejemplo, Neisis puede traducirse
cómo ‘‘él (o ella) pertenece a Isis’’, Nesptha cómo ‘‘él
(o ella) pertenece a Ptah’’, etc.​Por lo tanto, ‘‘Nesi’’
sería la abreviatura de un nombre más largo. Se
sabe que a partir de la dinastía XXII era un nombre
para hombres y que a partir de la dinastía XVIII fue
utilizado para mujeres.

La momia fue radiografiada por Porta i Xarrié, y las


radiografías fueron estudiadas por Domènec Campi-
llo.​Según este autor se trata de la momia de un niño
de cinco años de edad, normalmente constituido y
sin signos patológicos, por eso no se puede deter-
minar el sexo del niño. En una ficha elaborada por
Maria Biscarri se determina que, a partir de las imá-
genes extraídas de la momia, se puede observar la
totalidad del esqueleto que está formado por huesos
dislocados a nivel del tronco. En el interior del cráneo
se observan unas masas densas occipitales, que
probablemente correspondan a sustancias minera-
les utilizadas en el procedimiento de momificación.

La momia está cubierta por dos cartonajes, uno so-


bre el pecho y otro sobre las piernas, que se sujetan
a partir de unas vendas dispuestas de manera hori-
zontal.

El primer cartonaje, en la parte superior de la mo-


mia, tiene un texto jeroglífico con una fórmula con-
vencional de la diosa Nut protegiendo al difunto. La
Detalle superior e inferior de las plantillas. traducción de los jeroglíficos fue llevada a cabo por
| Wikimedia Commons. el mismo Toda, y sería: “Palabras de la diosa Nut:

Estoy aquí para protegerte y me extiendo sobre ti rechazando todos los males”. El cartonaje de la parte inferior,
que se encuentra sobre las piernas, dice: “Viva es tu alma, oh Osiris Nesi, justa de voz eternamente”.

Los estudios llevados a cabo por Llorenç Baqués determinaron que la transcripción del cartonaje sería: “Viva
es tu alma Osiris... justo de voz, eternamente”. La traducción quedaría incompleta, ya que en el cartonaje hay
un espacio en blanco, sin jeroglíficos y sin trazas. Seguramente este espacio en blanco estaría reservado al
nombre del difunto. A ambos lados de la columna de jeroglíficos hay dos registros simétricos, con un friso de
cobras y el chacal Anubis sobre una náos.

Debido a su fragilidad, en 1986 la Biblioteca Museo Víctor Balaguer, en colaboración con el ‘‘Getty Research
Institute’’ y la empresa ‘‘Método’’, procedieron a mantener la momia en una nueva vitrina, dado que sufría pro-
blemas de conservación. Sellada herméticamente, posee unos sensores que miden los niveles de oxígeno,
humedad relativa y temperatura. Además, dispone de gas inerte y se encuentra totalmente aislada, por lo que
todo el oxígeno queda absorbido, protegiendo la pieza de la putrefacción de la materia orgánica. El vidrio de la
vitrina dispone de un filtro ultravioleta y un colorante que evita los daños producidos por la luz.

Egiptología 2.0 | 99
Cartonaje que imita unas sandalias, 332-360 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

Fragmento de sarcófago con figuras mitológicas, 1570-1320 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

100 | Egiptología 2.0


Estoy aquí para protegerte y me extiendo sobre ti rechazando todos los males”. El cartonaje de la parte inferior,
que se encuentra sobre las piernas, dice: “Viva es tu alma, oh Osiris Nesi, justa de voz eternamente”.

Los estudios llevados a cabo por Llorenç Baqués determinaron que la transcripción del cartonaje sería: “Viva
es tu alma Osiris... justo de voz, eternamente”. La traducción quedaría incompleta, ya que en el cartonaje hay
un espacio en blanco, sin jeroglíficos y sin trazas. Seguramente este espacio en blanco estaría reservado al
nombre del difunto. A ambos lados de la columna de jeroglíficos hay dos registros simétricos, con un friso de
cobras y el chacal Anubis sobre una náos.

Debido a su fragilidad, en 1986 la Biblioteca Museo Víctor Balaguer, en colaboración con el ‘‘Getty Research
Institute’’ y la empresa ‘‘Método’’, procedieron a mantener la momia en una nueva vitrina, dado que sufría pro-
blemas de conservación. Sellada herméticamente, posee unos sensores que miden los niveles de oxígeno,
humedad relativa y temperatura. Además, dispone de gas inerte y se encuentra totalmente aislada, por lo que
todo el oxígeno queda absorbido, protegiendo la pieza de la putrefacción de la materia orgánica. El vidrio de la
vitrina dispone de un filtro ultravioleta y un colorante que evita los daños producidos por la luz.
El Museo cuenta también, con una pequeña colección
de ushebtis de gran belleza y refinada elaboración de
varias épocas.

Los ushebtis eran pequeñas estatuas que se deposi-


taban en la tumba del difunto. Su cometido en la re-
ligión y mitología egipcia era servirle al difunto en el
Aaru (el paraíso de la mitología egipcia), ya que los
egipcios pensaban que los espíritus de estas estatui-
llas trabajarían para ellos en la otra vida.

De los 5 que conserva, destaca el elaborado para la


Reina Henuttawy. Fechado entre 1085-935 a.C; está
realizado en fayenza, representado de cuerpo ente-
ro, a modo de momia, con peluca y brazaletes. Lleva
una azada en cada mano y, en el hombro, un saco en
forma de red cuadriculada. Todos los detalles están
remarcados con pintura negra.

Otro bello ejemplo conservado en el museo es el us-


Ushebti para la Reina Henuttawy y ushebti para hebti para Mahu (jefe de los obreros del dios Amón).
Mahu, jefe de los obreros del dios Amón La figura presenta una decoración de gran calidad,
| Biblioteca Museu Víctor Balguer. con el rostro muy bien trabajado y enmarcado por una
peluca estriada y un amplio collar. El cuerpo presenta inscripciones jeroglíficas grabadas, y restos de pintura
roja, dispuestos en ocho líneas horizontales que ocupan la totalidad de la parte frontal de la pieza. Mide 18 cm
y está fechado entre 1320-1200 a.C.

El museo conserva también una gran cantidad de amuletos de diversos materiales y épocas.

Se denomina amuleto a aquel objeto que en la mentalidad primitiva se creía acumulador de energía y cuya
misión principal era proteger al portador del mismo de las fuerzas malignas, o de atraer hacia su entorno algo
positivo, todo ello con un pensamiento que hacía de este objeto algo mágico.

Existían una gran diversidad de dichos objetos, como por ejemplo reproducciones de parte del cuerpo, cuya
finalidad era proteger la parte reproducida en el, devolver las funciones a los difuntos, en el caso de amuletos
encontrados en momias, y otra diversidad de protecciones... Los materiales en los que se forjaban dichos amu-
letos eran muy diversos y también cabe constatar que dependía de las posibilidades económicas del individuo,
las clases más pudientes podían utilizar para su creación oro, plata (huesos y cabellos de los dioses según la
creencia), bronce, hierro. piedras preciosas... y las clases menos favorecidas, podían utilizar por ejemplo loza,
un material de bajo coste.

Las formas de portar los amuletos eran muy diversas, pudiendo ir en el cuello, en forma de collar, atados en las

Egiptología 2.0 | 101


muñecas, anillos, pectorales... y en los sudarios de las momias.

Anubis, 664-395 a.C. Thot, 664-343 a.C e Isis, 332-30 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

Eduard toda legó otros muchos objetos de la vida co-


tidiana o vinculados a ritos funerarios, que destacan
por su gran belleza y lectura sobre la vida y costum-
bres de los antiguos pobladores del Nilo.

Destaca por ejemplo, una máscara funeraria de ma-


dera estucada y policromada, fechada entre 323-30
a.C; que seguramente corresponde a la parte alta de
la tapa de un sarcófago antropomorfo. Está pintada
de un color pardo, mientras que los labios son rojizos
y los ojos y cejas están remarcados en negro. Se cu-
bre con una ligadura que lleva en medio de la frente
un círculo rojo y que por los lados deja las orejas a la
vista. Los rasgos de la cara están tratados en relie-
ve. Por la parte trasera presenta cuatro agujeros con
restos de cuñas de sujeción de madera.

Mesa de ofrendas. Época Ptolemaica.


| Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

Otro de los objetos que merece especial atención,


es una mesa de ofrendas, elaborada en arcilla, de
Época Ptolemaica.

Se trata de una mesa rectangular, con finalización


redondeada, rodeada por una pared baja en el con-
torno, descubierta por delante. En el interior, pega-
dos, relieves de figuras que representan diversas
ofrendas (pan, animales, ánforas ...).

En la parte delantera de la mesa hay un pequeño


canal hundido que nace en un rectángulo (casa) por
Máscara funeraria, 323-30 a.C. donde se hacía correr agua u otros líquidos para las
| Biblioteca Museu Víctor Balaguer. libaciones destinadas a purificar el alma del muerto.

102 | Egiptología 2.0


Fragmento de sarcófago con figu-
ras mitológicas, 1570-1320 a.C.
| Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

Egiptología 2.0 | 103


Una de las piezas más bellas y llamati-
vas de la colección, es un fragmento de
sarcófago con figuras mitológicas.

Se trata de un fragmento rectangular,


curvado, estucado y pintado con decora-
ción en ambas caras.

En la cara interior podemos apreciar la


representación de tres figuras momifor-
mes muy similares, entre las que hay
vasos, flores y símbolos funerarios. Los
colores dominantes son el amarillo, ver-
de, rojo, negro y el blanco.

En la cara exterior podemos distinguir un


friso de ‘‘uraeus’’ coronadas con el dis-
co solar, e inscripciones jeroglíficas en
la parte inferior, una esfinge sobre una
‘‘Naos’’, que tiene encima dos cartuchos
del faraón Amenhotep I, Djeserkare
Amenhotep, precedidos del título ‘‘Señor
del Doble País’’.

Al lado hay una pluma Maat y tres figu- Fragmento de sarcófago con la representación del ‘‘Ba’’, 1567-
ras momiformes acompañadas de jero- 1320 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

glíficos. El hecho de que Amenhotep I aparezca representado bajo la forma de esfinge se debe a que era con-
siderado fundador del Valle de los Reyes.

Otra de las piezas destacadas de la colección, es un fragmento de sarcófago con la representación del ‘‘Ba’’ del
difunto. Realizado en madera, es de forma rectangular, curvado, estucado y pintado, mostrando decoración en
ambas caras.

En la cara interior se representa el ‘‘Ba’’ o alma del difunto, con cabeza de mujer mirando de perfil, y cuerpo de
pájaro con largas alas extendidas. La cabeza está flanqueado por dos ojos ‘‘Udjat’’. Detrás del de la derecha se
puede apreciar una cobra con el cuerpo ondulado.

En la cara exterior aparecen representados tres registros, el primero presenta un friso de ‘‘uraeus’’ coronadas
con el disco solar, las otras dos presentan una alternancia del nudo de Isis y de la pilastra ‘‘Djed’’, símbolo de
Osiris.
Completan la colección,
varios restos humanos y
animales momificados,
diferentes tipos de cerá-
mica, máscaras funera-
rias, cartonajes, reposa-
cabezas, telas de lino o
conos funerarios, entre
otros.

Una pequeña pero rica


muestra de los objetos y
utensilios utilizados por
los antiguos pobladores
del valle del Nilo, que nos
permite conocer sus cos-
Vista general de una de las vitrinas de la sala egipcia y cono funerario, 1570-1085
a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer. tumbres y ritos funerarios.

104 | Egiptología 2.0


El viaje de un ingenuo arqueólogo español que nos
iniciará en la egiptólogía mientras está a punto de morir
electrocutado o sufre el acoso de un fantasma nocturno,
que se ve acosado por las fuerzas de seguridad del país,
o visita en total soledad tumbas y museos.

Egiptología 2.0 | 105


Exposiciones
Obra Social ‘‘La Caixa’’ / Moisés González Sucías

Músicas en la
antigüedad
L a música y los sonidos embrujan, seducen, con-
suelan, asustan y estimulan los sentidos desde
tiempos ancestrales; también están presentes en
los grandes acontecimientos de la vida pública y
privada. El origen de nuestras sonajas, flautas,
arpas, platillos, órganos, castañuelas y un sinfín
de instrumentos modernos se remonta a miles de
años atrás.

De Irán a la Galia, la exposición ‘‘Músicas en la


antigüedad’’ reúne un conjunto excepcional de
373 piezas delicadas procedentes, en su mayor
parte, de las colecciones del Museo del Louvre, y
también de unas veinte instituciones internaciona-
les, entre ellas el Metropolitan Museum de Nueva
York, los Museos Capitolinos y el Museo Nacional
de Atenas.

Desde los sellos cilíndricos mesopotámicos hasta


los relieves monumentales romanos, pasando por
los papiros egipcios y los vasos griegos, algunas
de las piezas nunca antes habían sido exhibidas.

El recorrido de la muestra incluye también una se-


rie de dispositivos sonoros, gracias a los cuales
es posible escuchar reconstituciones de sonidos
de instrumentos antiguos, así como el canto más

antiguo del mundo que se conoce hasta la fecha. La exposición recorre tres mil años de historia y es fruto de
la alianza estratégica con el Museo del Louvre para la organización conjunta de exposiciones en nuestro país.

Oriente, Egipto, Grecia y Roma: ‘‘Músicas en la antigüedad’’ muestra la importancia de la música en las socie-
dades antiguas, así como los últimos hallazgos en el campo de la arqueomusicología. La exposición, presenta
la música como un lenguaje universal que atraviesa los siglos, supera conflictos y guerras, y acerca culturas.
Desvela los aspectos específicos de cada civilización, así como sus influencias, intercambios e hibridaciones.

Comisariada por Hélène Guichard, Violaine Jeammet y Ariane Thomas, conservadoras del Museo del Louvre,
junto con otros cinco expertos de distintas instituciones y universidades francesas, la muestra podrá visitarse
en CaixaForum Barcelona, hasta el próximo 6 de mayo de 2018.

Desde Irán hasta la Galia, los vestigios milagrosamente conservados de instrumentos, los fragmentos de nota-
ciones musicales y las múltiples representaciones de intérpretes que han llegado hasta nuestros días evocan
los sonidos de tres mil años de historia (del 2900 a.C. al 395 d.C.).

Tablillas mesopotámicas, estelas egipcias, cerámicas griegas, relieves históricos romanos y una colección de
instrumentos antiguos de música cuyo estado de conservación a menudo sorprende. En total, se presentan 373
piezas, 278 de ellas pertenecientes al Musée du Louvre. Las obras proceden también de la Bibliothèque natio-

106 | Egiptología 2.0


Vistas generales de la sala de exposiciones. | CaixaForum Barcelona.

nale de France, el Metropolitan Museum de Nueva cialistas de las músicas de la antigüedad, que solo
York, el Museo Nacional de Atenas, el Museo Ar- disponen de elementos incompletos, tanto en lo que
cheologico Nazionale de Nápoles, los Musei Capi- respecta a las pocas ‘‘partituras’’ existentes como a
tolini, la Centrale Montemartini de Roma, el Museo los instrumentos que se han hallado fragmentados
Nazionale Romano y el Museo Nacional de Arte Ro- en tumbas, casas o santuarios. Existen, eso sí, nu-
mano de Mérida, entre otros centros. merosos textos y miles de imágenes que muestran
escenas de la vida musical y a partir de los cuales
El hecho musical se aborda desde distintas pers- los especialistas recomponen el entorno sonoro de
pectivas. Los trabajos llevados a cabo recientemen- cada cultura, gracias también a los últimos avances
te en el campo de la arqueología experimental han en el ámbito de la investigación. Aunque las socieda-
permitido recuperar sonidos que se creían perdidos. des antiguas parecen compartir ciertos instrumentos
También se presenta el contexto eminentemente re- musicales y ciertas prácticas, hay en ellas una serie
ligioso de la música, así como el sociocultural. La ex- de formas de expresión musical que les son propias.
posición recupera las leyendas sobre el origen divino
de sonidos e instrumentos. El oído de los dioses

La música interviene en todas las facetas de la vida: En las sociedades donde lo sagrado está presente
exalta el poder de los soberanos, acompaña en la en todos los momentos de la vida cotidiana, todo
guerra y es omnipresente en la escena cívica y en pretexto vale para intentar atraer la atención de los
el vínculo con lo divino. Está ligada a todas las eta- dioses y, así, obtener su benevolencia: oraciones,
pas de la vida: la infancia, la juventud, la madurez y cantos, hechizos, himnos y murmullos rituales. En el
la muerte. Alrededor del hecho musical se crean ofi- ámbito de lo sagrado, la música es parte integrante
cios, desde el de lutier hasta el de maestro de músi- del rito a través de los sacrificios, las procesiones y
ca, mientras que algunos intérpretes extraordinarios las fiestas religiosas. Se considera una gran inter-
han alcanzado una gran fama en este campo. mediaria, ya que a algunas divinidades se las asocia
estrechamente con los sonidos. En Mesopotamia, el
Ámbitos de la exposición dios Ea inventa los encantamientos, las invocacio-
nes mágicas. En Egipto, la diosa Hathor preside las
La exposición se estructura en los siguientes ámbi- fiestas al son del sistro y de la pandereta. En la ci-
tos: vilización grecorromana, Apolo con su lira es el dios
músico y poeta por excelencia. El instrumento musi-
Los sonidos antiguos: ¿un mundo desaparecido cal es, a menudo, un atributo o incluso una invención
para siempre? de la deidad y, como tal, se suele depositar como
exvoto en los santuarios.
Imaginemos que, dentro de 2.000 años, tan solo
quedasen como muestra de lo que fue la música Los sonidos del poder
occidental algunas partituras de Mozart, pequeños
fragmentos de las canciones de Brel e instrumen- El sonido forma parte del ceremonial del poder y de
tos musicales dañados o rotos. En cierto modo esta la puesta en escena de la autoridad. Así pues, hay un
es la situación a la que se enfrentan hoy los espe- gran número de músicos y músicas al servicio de los

Egiptología 2.0 | 107


poderosos, del Estado y de la ciudad. En las monar- de los materiales empleados para la fabricación de
quías antiguas, tienen la función de animar la vida de los instrumentos.
la corte, de marcar el ritmo de los cortejos, de exaltar
el poder divino del soberano o de acompañar sus Instrumentos viajeros
campañas de guerra al son de la trompeta o al ritmo
de la percusión. En Oriente y Egipto, los miembros La región mediterránea siempre ha sido un espacio
de la familia real participan activamente en el culto y de intercambio y de circulación entre Oriente y Occi-
en su dimensión acústica. La música, omnipresente dente. Los músicos se desplazan cuando hay migra-
en los rituales cívicos, contribuye al funcionamiento ciones, misiones diplomáticas o certámenes y recita-
de las sociedades antiguas y, en la cultura griega, les. Viajan por tierra y por mar con sus instrumentos
se convierte en parte esencial de la formación del y, de este modo, contribuyen a difundir técnicas y
ciudadano. En el mundo grecorromano, ofrece una sonidos nuevos. El circuito de difusión de los instru-
representación armoniosa de la ciudad a través de mentos musicales es una cuestión compleja que no
las procesiones y los certámenes. Estas demostra- se puede limitar a los desplazamientos. El arpa es un
ciones públicas experimentan un nuevo impulso con buen ejemplo de ello: se constata su existencia en el
los triunfos que celebran la grandeza de Roma. tercer milenio antes de Cristo tanto en Egipto como
en Oriente, así que no puede hablarse de un solo
El poder de los sonidos foco a partir del cual se hubiera extendido su uso.
Hay otros casos que reflejan este diálogo entre civili-
La música afecta los sentidos: si es alegre y ligera, zaciones: en la isla de Chipre, situada en el corazón
incita a bailar; si es lenta y triste, invita a la melanco- de los desplazamientos mediterráneos, confluyen
lía. Las sociedades antiguas creen en su capacidad distintas corrientes musicales, y Alejandría, fundada
para influir en el estado del alma y del cuerpo; en la por los griegos en Egipto, desarrolla una sólida cul-
filosofía griega, incluso hay una teoría sobre los po- tura musical e inventa un nuevo instrumento que ten-
deres de la música. Según sus efectos, la música se drá gran éxito durante el Imperio romano, el órgano
puede recomendar para proteger y para curar, pero hidráulico, antepasado lejano del órgano de iglesia.
también se puede prohibir, como por ejemplo en el
culto a Osiris en Egipto. Acompaña a las personas en Música en el Antiguo Egipto
determinados momentos de la vida, como por ejem-
plo los ritos de paso relacionados con el nacimiento y No es fácil conocer con detalle el arte de la músi-
la muerte. Permite expresar emociones que a veces ca en el Antiguo Egipto, las fuentes que han llegado
son fuertes o violentas, o aporta consuelo durante el hasta nuestros días, provienen de los hallazgos ar-
duelo. Tiene una dimensión mágica a través del so- queológicos, como pueden ser los jeroglíficos o los
nido de los objetos de bronce, como las campanillas, restos de pintura mural, entre otros.
los címbalos, los cascabeles o los gongs. Todos es-
tos sonidos pueden utilizarse en determinados ritua- El testimonio más antiguo que tenemos es la repre-
les, tanto para atraer como para alejar al enemigo. sentación de una danzarina del año 4.800 a.C. Con
esto podemos ver que la presencia de la música en
Los oficios de la música el antiguo Egipto, se remonta al periodo neolítico.

En la práctica musical se distingue claramente entre La antigua cultura egipcia era una civilización emi-
el músico amateur y el profesional, cuya actividad nentemente agrícola, así pues, los instrumentos que
tiene las características de un verdadero oficio: el primero hacen su aparición, tenían un objetivo prác-
músico sigue un aprendizaje, asimila las técnicas y tico antes que artístico. Consistían en dos palos de
los gestos necesarios, transmite sus conocimientos madera que entrechocaban, con el propósito de ahu-
y recibe una gratificación. Entre los músicos profe- yentar las plagas de langosta y también como ritual
sionales, hay que distinguir entre ‘‘las estrellas’’, que para favorecer la fertilidad de las tierras de cultivo,
son recompensadas por soberanos y ciudades, y los
simples ejecutantes, cuya función básica es partici- Hacia el año 3.500 a.C. encontramos la primera re-
par en los ritos o animar los banquetes. Las mujeres presentación de un instrumento musical, se trata del
también pueden vivir de este arte, pero a menudo seba, un instrumento parecido a una flauta que toca-
tan solo pueden tocar en los palacios de Oriente y ban dos danzarinas.
en los templos de Egipto. Algunas consiguen hacer
de ello su profesión, en ocasiones a costa de forjarse En el Imperio Antiguo, aparece un instrumento de
una dudosa reputación. En lo que respecta al oficio percusión que tuvo una gran importancia, se trata del
de lutier, tan solo se documenta en el mundo greco- sistro (sakhm), consistía en una lámina de metal en
rromano, pero la observación de los vestigios mues- forma de herradura. Entre los dos brazos de la herra-
tra la increíble destreza de los artesanos y la riqueza dura se insertaban unas varillas metálicas que eran

108 | Egiptología 2.0


Estela de Huy tocando el arpa para Osiris.
Caliza, 1295-1186 a.C. Museo del Louvre.
| Moisés González Sucías.

Egiptología 2.0 | 109


era considerada el mejor medio para contactar con la
divinidad. Pero, evidentemente, este canto también
tenía acompañamiento musical. Los instrumentos
que se empleaban eran el anteriormente mencio-
nado sistro, cuyo sonido a creencia de los antiguos
egipcios, se asociaba a la fuerza (sehem), lo cual
incrementaba la eficacia del canto utilizado para lla-
mar a los dioses. En las ceremonias religiosas se
seguían utilizando los crótalos y tambores. Más ade-
lante aparecerían la flauta, el arpa y el doble clari-
nete.

Pero no sólo las ceremonias religiosas tenían un


acompañamiento musical, también lo tenían las cam-
pañas militares. En éstas, se tocaba una trompeta
(sneb). En sus luchas contra otros pueblos, como los
sirios o nómadas hebreos, los egipcios incorporaron
nuevos instrumentos como la lira (knr), que se sumó
a los ya existentes en Egipto.

Con la llegada de los faraones del Imperio Nuevo


y las incursiones que hicieron hacia otros territorios
como Mesopotamia, se adquirieron nuevas costum-
bres artísticas y nuevos instrumentos que procedían
de estas regiones.

Así por ejemplo, aparece el oboe doble, que fue una


gran innovación. Uno de los tubos emitía una nota
fija mientras que el otro ejecutaba la melodía.

El arpa fue uno de los instrumentos que sufrió una

Sistro arqueado. Aleación de cobre, 664-332 a.C.


Museo del Louvre. | Moisés González Sucías.

las encargadas de producir el sonido al ser pulsadas.

El arpa o baïnit aparece hacia el año 2.600 a.C. Éste


será un instrumento realmente representativo de la
música en el antiguo Egipto.

Para las ceremonias religiosas se utilizaban los cró-


talos (maïnit), que como veremos se emplearon du-
rante mucho tiempo.

Entre el Imperio Antiguo y el Medio, aparece el met,


un instrumento parecido a un clarinete, con dos tu-
bos paralelos fabricados en caña, que producían el
sonido a la vez. El met estaba provisto de una len-
güeta.

En el Imperio Medio, las ceremonias religiosas ad-


quieren una mayor complejidad tanto en el fondo
como en la forma. En ellas tenía gran importancia Lira. Madera, 1479-1425 a.C. Museo del Louvre.
el canto de los sacerdotes, ya que la voz humana | Moisés González Sucías.

110 | Egiptología 2.0


Arpa de Imenmés. Madera de acacia y
cuero, 1150-1069 a.C. Museo del Louvre.
| Moisés González Sucías.

mayor evolución, así en el Imperio Nuevo ya se en- Una de las piezas más llamativas de la exposición es
cuentran arpas de doce cuerdas y con alturas de dos el sarcófago de Madja. La decoración pintada en el
metros. lado derecho ilustra una etapa del ritual de su entie-
rro: el día de los funerales.
En la antigüedad los egipcios empleaban la música
en diversas actividades cotidianas, pero fue en los Dos hombres tiran de un trineo, sobre el cual está
templos y en su ceremonial donde tuvo un desarrollo colocado el sarcófago, en dirección a la tumba; dos
más intenso. No se conoce con exactitud cómo era mujeres, de pie, la acompañan con sus lamentos.
la música egipcia, porque no se escribía, sino que se Son las plañideras que reproducen los gestos y los
trasmitía oralmente. lamentos que Isis y Neftis, esposa y hermana de Osi-
ris, ejecutaron por primera vez por el dios asesinado.
El Antiguo Egipto en la exposición
Llevan el pelo cubierto con una tela y van vestidas
Aunque la muestra no está propiamente dedicada con una túnica de un solo tirante. Con ademán de
en exclusiva al Antiguo Egipto, podemos encontrar esperar la llegada del cortejo, dos plañideras más,
multitud de piezas de gran belleza y calidad, con las con la misma túnica, el brazo levantado y la mano
que podemos acercarnos al uso y la importancia que a la altura de la cabeza, están representadas en la
los antiguos pobladores del valle del Nilo daban a la actitud codificada de las plañideras que se describen
música y conocer así algunos de sus instrumentos en los ‘‘Textos de las Pirámides’’ del Antiguo imperio
musicales más populares. ‘‘Isis sentada con la mano en la cabeza’’.

Sarcófago de Madja. Madera pintada, Tebas,


1479-1425 a.C. Museo del Louvre.
| Moisés González Sucías. Egiptología 2.0 | 111
Si bien la ‘‘aflicción’’ por el difunto se representa muy La estela proviene presumiblemente de la tumba
a menudo en dos dimensiones, no fue así en el caso de este cantante arpista, y su vocación declarada
de las esculturas de bulto redondo. es asegurar al difunto las ofrendas alimentarias de
acuerdo con el dios que adora.

Estela del cantante Dyedjonsuiufank tocando el


arpa ante Ra-Horajti. Madera pintada. 945-715
a.C. (?). Museo del Louvre.
| Moisés González Sucías.

La muestra incluye también, la estela del rey Intef II,


Detalles del sarcófago de Madja. Madera pinta- donde podemos apreciar al rey ofreciendo cerveza y
da, Tebas, 1479-1425 a.C. Museo del Louvre.
leche al dios Ra y a la diosa Hathor, a quienes dirige
| Moisés González Sucías.
una plegaria para obtener su protección en el mundo
Si bien la ‘‘aflicción’’ por el difunto se representa muy de los muertos.
a menudo en dos dimensiones, no fue así en el caso
de las esculturas de bulto redondo. El himno a Hathor ocupa las nueve columnas verti-
cales grabadas ante la figura del soberano e incluye
Otra de las piezas destacables de la muestra, es la la primera alusión a ‘‘ihy-uab’’, rito sonoro y nombre
estela del cantante Dyedjonsuiufank tocando el arpa de uno de los dos hijos músicos de la diosa, que agi-
ante Ra-Horajti. ta el sistro y el collar menit para contentar y apaci-
guar a su madre en las escenas de ofrendas de los
En la pequeña estela que dedica al dios solar Ra-Ho- templos de la época grecorromana.
rajti, Dyedjonsuiufank se presenta así mismo como
un ‘‘cantante hesu de Amón-Ra’’. Con el cráneo rasu- Este himno parece prefigurar este papel divino que
rado, descalzo (lo que lo identifica como sacerdote) y podía llegar a asumir el propio faraón, ya que en él,
según parece ciego -como muchos de sus semejan- Intef II venera a la diosa cientos de miles de veces
tes y tal como lo da a entender el iris transparente de al son de los ‘‘ritmos puros’’ que a ella tanto le com-
su ojo-, el músico, cuya boca se entreabre al cantar placen.
el himno, toca un arpa arqueda.
También presente en la exposición, la estatua cubo
Pero son más bien las palabras del canto, las que de Turo, muestra al escriba del rey Turo, represen-
tienen un valor religioso, el de ‘‘adorar a Ra cuando tado con un sistro sujeto entre las piernas. El mástil
se levanta’’, plegaria cantada ofrecida a la divinidad. está coronado con una cabeza de Hathor, diosa del

112 | Egiptología 2.0


Estatua de la cantante de Amón Henutideh.
Gres, 1150-1425 a.C. Museo del Louvre.
| Moisés González Sucías. Egiptología 2.0 | 113
deseo y de la reproducción, reconocible por sus ore-
jas de vaca, que lleva en la cabeza una especie de
de tocado con una cobra ‘‘uraeus’’ con la que se evo-
ca la caja de resonancia del instrumento.

Las inscripciones mencionan a la leona Mehit, dama


de Tinis, cerca de Abidos, que es una variante lo-
cal de Hathor, divinidad cuyo culto comportaba una
práctica musical importante debido al valor profun-
damente erótico que los egipcios atribuían al sonido
del sistro.

Otra de las piezas que merecen especial atención,


es una estela de donación, donde aparece Paiirunu-
bet, ‘‘superior de los músicos de Hathor’’ y ‘‘Señora
de Atfih’’, tocando el arpa.

Esta estela sirvió de indicador de campo, como lo


muestra su mitad inferior, que se dejó sin decorar
para ser fijada en la tierra. La donación del terrero la
Estela del rey Intef II. Caliza. 2108-2059 a.C. Me- hace nominalmente el faraón Osorkón I en favor de
tropolitan Museum of Art.
la diosa Hathor, representada en dos facetas distin-
| Moisés González Sucías.
tas, pero el verdadero beneficiario era, de hecho, el
‘‘superior de los cantantes hesu de Hathor, Paiirunu-
bet’’, representado, en muy pequeño tamaño, como
un arpista: el arpa, en contexto religioso, es auxiliar
del canto, puesto que desde el punto de vista egipcio
solo cuenta el texto. Su imagen en la estela permitía
materializar visualmente la actividad del cantor.

Estela de donación de Paiirunubet. Caliza.


Estatua cubo de Turo. Caliza. 1550-1425 a.C. Mu- 924-889 a.C. Museo del Louvre.
seo del Louvre. | Moisés González Sucías. | Moisés González Sucías.

114 | Egiptología 2.0


Escena de baile con música. Piel de cabra
pintada, 1150-1425 a.C. Metropolitan Mu-
seum of Art. | Moisés González Sucías.

Finalizamos el repaso por algunas de las obras más sa Hathor, y esta escena musical de naturaleza eró-
destacadas de la muestra, con una escena de baile tica, en la que el hombre desnudo podría adoptar el
con música, elaborada en piel de cabra. papel de Bes, está claramente relacionada con el
culto a la diosa de la fertilidad y de la música.
El refuerzo y el lazo de cuero rojo todavía presentes
en el ángulo inferior de este fragmento de tapiz de Oriente, Egipto, Grecia y Roma: ‘‘Músicas en la anti-
piel pintada indican que debía estar colgado en una güedad’’ muestra la importancia de la música en las
pared o tendido sobre un mueble. sociedades antiguas.

La escena que aparece en él se sitúa en un empa- La exposición nos permite conocer la música como
rrado: un hombre desnudo, cuyos atributos viriles un lenguaje universal que atraviesa los siglos has-
ostensibles se balancean hacia atrás por efecto del ta casi los orígenes de la humanidad. Los últimos
movimiento, baila al son de los acordes de una gran hallazgos en el campo de la arqueomusicología han
arpa arqueada que toca una mujer arrodillada. permitido, por ejemplo, que en ‘‘Músicas en la anti-
güedad’’ puedas escuchar el canto más antiguo del
En hombre tiene en la mano una curiosa ristra no mundo que se conoce en la actualidad.
identificada que podría ser algún tipo de instrumento
de percusión. El estudio de la música permite desvelar los aspec-
tos singulares de cada civilización, así como sus in-
El objeto fue descubierto no lejos del templo de Deir fluencias, intercambios y mestizajes, en un completo
el-Bahari, donde había una capilla dedicada a la dio- viaje de tres mil millones de años.

Egiptología 2.0 | 115


Hoy viajamos a...
Bartomeu Egea Resino

Tuna el-Gebel, la que fue


necrópolis de Hermópolis
Magna

Catacumbas para animales sagrados. | Roland Unger.

Interior de las catacumbas para animales B y E. | Bartomeu Egea Resino.

Que ver

Tuna el-Gebel fue la necrópolis de Hermópolis Magna o Khmun (situada a 5 km), a la izquierda del río Nilo.
En la región se produjeron enterramientos entre el 2000 a.C. y el 200 d.C. El cementerio ocupa unos 3 km².
La parte más moderna es el sur (Al-Fassagi). Las estructuras y tumbas mejor conservadas son las del periodo
grecorromano (algunas tumbas tenían su templo o capilla).

116 | Egiptología 2.0


Tumba de Petosiris

Petosiris, también llamado Anjefenjonsu, fue un dyw wr, sumo sacerdote de Thot en Hermópolis Magna, al ser-
vicio de los dioses Sejmet, Khmun, Amón-Ra y Hathor. Hijo de Sishu y Neferrenpet, fue un funcionario de alto
rango en el siglo IV a.C., durante el periodo de transición entre el periodo aqueménida y el macedónico. Además
era escriba real y lesonis del templo de Thot.

Exterior y decoración interior de la tumba de Petosiris. | Roland Unger / Bartomeu Egea Resino.

Tumba de Isadora

Datada en el siglo II. Isadora era una joven de la ciudad de Hermópolis muy estimada por su belleza y bondad,
que se enamoró de un chico de Antinoópolis (hoy Sheikh Ibadíes); su padre desaprobó la relación; un día, cuan-
do cruzaba el río Nilo para ir a ver a su novio, naufragó y se ahogó; el padre se negó a pagar el entierro y fue
el novio quien pagó, pero para hacerlo se tuvo que vender él mismo como esclavo; en su dedicatoria el padre
asimila a su hija a una diosa. La momia de Isadora todavía está en el lugar.

Vista general y entrada de la tumba de Isadora. | Roland Unger / Bartomeu Egea Resino.

Necrópolis o catacumbas de animales sagrados

En sus 1.100 metros de longitud de pasillos con infinidad de celdas o nichos podemos ver un babuino con sar-
cófago, que fue dedicado al dios Thoth. Son llamadas las “catacumbas sagradas de Thoth”, y son un elemento
destacado de Tuna el-Gebel, como un Serapeum en miniatura, siendo bastante inhabituales en Egipto. Contie-
ne un templo de época ptolemaica (Alejandro IV) y en la parte de las cámaras se han encontrado cerámicas,
estatuas de bronce, momias y otros objetos que en general se encuentran en el museo de Mallawi. Destacan
los papiros arameos del período de ocupación persa dentro de unas jarras encontradas en las catacumbas. Al
lado de la entrada existe una segunda puerta que guarda una mesa de momificaciones, varias herramientas y
restos.

Egiptología 2.0 | 117


Interior de las catacumbas para animales A y G. | Bartomeu Egea Resino.

Estela A de El-Amarna

A unos 2 km del recinto de Tuna el-Gebel hay una estela que marcaba los límites de la ciudad de Akhetatón
(Tell el-Amarna) donde la familia del faraón (y este mismo) están representados en varias posiciones, se trata
de una capilla excavada en la roca.

El cristal o mampara que protegía en conjunto fue destruido en 2011 cuando la revolución, así mismo algunas
estatuas sufrieron daños.

Vista general de la capilla excavada en la roca y detalle de la Estela A. | Bartomeu Egea Resino / Roland Unger.

118 | Egiptología 2.0


Como ir

La necrópolis se encuentre a pocos kilómetros, aproximadamente 5, de la actual Al-Ashmunin, la Antigua Khe-


menu y mas recordada como Hermópolis Magna.

Localización de los emplazamientos arqueológicos. | Google Maps.

Momia de Isadora. | Bartomeu Egea Resino / Look Lex Egypt.

Recomendaciones

Esta zona del país, del llamado Egipto medio, entre los meses de marzo y abril, es azotada por unas periódicas
tormentas de arena, llamadas Chamsin o Jamsin (cincuenta en árabe) se refiere a un viento local polvoriento,
seco y cálido que sopla en Egipto similar al siroco o al simún.

En Egipto, el jamsin normalmente llega en abril pero ocasionalmente acontecen en marzo y mayo, llevando
grandes cantidades de arena y polvo de los desiertos, con una velocidad de hasta 140 kilómetros por hora, y
una subida de las temperaturas de hasta 20°C en un poco lapso de tiempo. Se cree que sopla “a intervalos
durante alrededor de 50 días”, de ahí su nombre, aunque raramente acontece “más de una vez a la semana y
dura sólo unas pocas horas cada vez.”

Egiptología 2.0 | 119


Las visitas a las
excavaciones de
G.A. Reisner durante la
Primera Guerra
Mundial
Sabina Espejel Nonell

120 | Egiptología 2.0


G ran Bretaña ocupó Egipto en 1882. El objetivo principal era controlar el canal de Suez, por obvias razones
geoestratégicas. Al inicio de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1919), Egipto era formalmente parte del
Imperio Otomano a pesar de la ocupación británica. No obstante, el 5 de noviembre de 1914 se convirtió, de
manera oficial y unilateral, en protectorado británico.

Durante la Primera Guerra Mundial, miles de soldados, enfermeras y voluntarios australianos se enlistaron para
apoyar a Gran Bretaña y los aliados. Los barcos que partían de Australia paraban primero en Colombo, Sri
Lanka, luego en Adén, Yemen, y finalmente navegaban por el mar Rojo hasta Suez en Egipto. Allí permanecían
unos meses en campos de entrenamiento antes de partir al frente.

El siguiente artículo está basado en los diarios, fotografías, postales y cartas, de algunos de estos soldados,
contrastados con los diarios de excavación del egiptólogo norteamericano George A. Reisner que coincidió con
ellos en Egipto.

George Andrew Reisner nació en 1867 en Indianapolis, Estados


Unidos. Apodado “el doctor” o “mudir” (director en árabe), se
doctoró en arqueología por la Universidad de Harvard en 1893.
Posteriormente viajó a la Universidad de Berlín donde estudió
Semítico y Egiptología.

Está considerado uno de los padres de la arqueología moderna


por la combinación de la metodología británica y alemana apli-
cadas en el proceso de excavación. Dirigió varios proyectos ar-
queológicos en Egipto, Sudán y Palestina. En sus últimos años
una progresiva ceguera hizo disminuir su ritmo de trabajo. Murió
en Egipto el 6 de junio de 1942.

Egipto albergaba varios campos de entrenamiento militar para


las tropas de la Commonwealth, localizados en Heliópolis, Ale-
jandría, Moascar, Zeitun, entre otros. El único que tendremos en
cuenta para este artículo es el Campo Mena, instalado junto a
las pirámides de Giza. El Dr. Reisner anotó en su diario, el 23
de noviembre de 1914, que había cerca de 200.000 soldados de
la Commonwealth repartidos por Egipto, 15.000 de ellos en el
Campamento de Mena.

Dr. Reisner, 1936. | Bob Davis Gracias a una explicación escrita por Ralph E. Goode, en la parte
(New York Sun). posterior de la postal, sabemos que las tiendas rectangulares

Fotografía anónima tomada en diciembre de 1914. En ella aparecen el 9º y 10º Batallón de infan-
tería australiana en el Campo Mena con las pirámides de Giza al fondo. Muchas unidades milita-
res australianas se hacían acompañar con mascotas, como el canguro de la foto. La mayoría fue-
ron regaladas al Zoológico del Cairo cuando partieron rumbo a Galípoli. | Australian War Museum.

Egiptología 2.0 | 121


servían como hospital. Atrás estaban las tiendas de los
soldados de la 1ª, 2ª, 3ª y 4ª unidad de infantería de New
South Wales. Lo que está marcado con una X era el
campamento de la 3ª unidad de la Australian Field Am-
bulance. A su lado, el 9º y 10º batallón de Infantería. Lo
más alejado, en la esquina superior derecha, era parte
del campamento de la caballería Ligera.

A un lado del campamento se encontraba el Hotel Mena


House, que aún existe, y que se utilizó como hospital
militar y base del ejército de la Commonwealth.

Postal de 1915 del Campamento militar de Mena. Reginal Jeffrey Millard fue director del Hospital militar
Perteneció a Ralph E. Goode, camillero de la 2ª australiano instalado en el Hotel Mena House.
Unidad de la Australian Field Ambulance.
| Yarra Regional Museum, Australia. Nació en 1868, en Newcastle, Australia. Estudió medici-
na en la Universidad de Sídney en
1890 y un diplomado en Salud Públi-
ca en la Universidad de Cambridge,
Inglaterra. Trabajó en el Coast Hos-
pital hasta que se enlistó en el ejérci-
to al comienzo de la Primera Guerra
Mundial.

Condecorado en dos ocasiones,


la primera como Compañero de la
Orden de San Miguel y San Jorge
(CMG) por su invaluable servicio du-
rante la Primera Guerra Mundial y la
segunda con la medalla de coman-
dante de la Orden del Imperio Britá-
nico (CBE). El rango más alto que al-
canzó durante su carrera militar fue
el de coronel.

Regresó a Australia al terminar la Fotografía de 1915 del Hotel Mena House convertido en Hospital militar
Primera Guerra Mundial, en 1919, y base del ejército durante la Primera Guerra Mundial. Fotografía dona-
donde siguió practicando medicina da al Australian War Museum por el Teniente Coronel A.M. Martyn.
hasta su muerte en 1943. | Australian War Museum.

El Dr. Reisner y el coronel Millard se conocieron el 2 de enero de 1915.

El gobierno egipcio había concedido a G. A Reisner permiso para excavar


la necrópolis del Reino Antiguo que rodea las pirámides de Giza. El coronel
Millard paseaba junto con el coronel Bird alrededor de la pirámide de Keops
cuando se encontraron con la excavación.

De acuerdo con las anotaciones en el diario del coronel Millard, el Dr. Reisner
los paseó por el yacimiento, les mostró los últimos descubrimientos y les co-
mentó que tenía la obligación de dejar el 50% de los objetos desenterrados
en el Museo del Cairo.

No se menciona cuál era el destino del otro 50%, pero podemos suponer que
era enviado a Estados Unidos para repartirse entre el Peabody Museum of
Archaeology and Anthropology de la Universidad de Harvard y el Fine Arts
Museum de Boston, puesto que ambas instituciones patrocinaban las excava-
ciones y a la fecha una parte importante de las colecciones de ambos museos
Coronel Reginal J. Millard.
están formadas por objetos procedentes de las necrópolis de Giza, excavada
| Australian War Memorial.

122 | Egiptología 2.0


por el Dr. Reisner. Un ejemplo de lo anterior es la
escultura del faraón Menakaure.

Excavaciones en Giza. Fotografía tomada por Ralph E.


Goode, camillero de la 2a Unidad de la Australian Field
Ambulance, en 1914.
| Yarra Regional Museum, Australia.

Después del paseo, el Dr. Reisner invitó a Millard y Bird a


tomar un té a su casa, que no se encontraba muy lejos. Allí,
Mary, la esposa de Reisner, se despedía de unos amigos
provenientes de Jerusalén. Los australianos aprovecharon
para preguntar la situación en esa zona y si era cierto que
la alianza turco-alemana se preparaba para invadir Egipto.
Los amigos de los Reisner informaron que había mucha
actividad en el norte de Siria y que habían visto como mi-
les de camellos con provisiones y armamento eran lleva-
dos hacia el sur. Se calculaba que había 30.000 soldados
Escultura del faraón Menkaure y una reina, po-
turcos estacionados en el sur de Palestina preparándose siblemente Kamerernebty II. Excavada en 1911
para invadir Egipto. por el Dr. Reisner en el Templo del Valle de
Menkaure, Giza. Fine Arts Museum, Boston.
Curiosamente, las cifras no concuerdan con las que es- | Fine Arts Museum, Boston.

cribió el Dr. Reisner en su diario de ex-


cavación el 12 de septiembre de 1914,
es decir, tres meses antes. Sin men-
cionar su fuente, apunta que el número
de soldados turcos dispuestos a invadir
Egipto eran 120.000.

En cualquier caso, para llegar hasta Is-


mailía debían cruzar 100 millas (160.9
km) de desierto, un terreno que hacía di-
fícil incluso el transporte de armamento
ligero. Ismaília era una ciudad situada al
inicio del Canal de Suez cuya localiza-
ción podemos ver en el siguiente mapa,
en el que también son visibles las vías
del tren que se utilizaba el ejército de la
Commonwealth para transportar a los
soldados y las provisiones.

Otro problema al cruzar el desierto era


Mapa del norte de Egipto señalando algunos de los campamentos el agua. De acuerdo con Reisner, los bri-
militares y las vías de tren.
tánicos volaron todos los pozos de agua
| Wikimedia Commons.

Egiptología 2.0 | 123


Fotografía anónima de cuatro soldados australianos no identificados de paseo por la esfinge.
| Australian War Museum.

en la Península del Sinaí para dificultar aún más cualquier intento de invasión.

Millard y Bird comenzaron a hacer conjeturas sobre el número de camellos que necesitaba el ejército turco para
cruzar el desierto del Sinaí. Reisner interviene para explicar que él ha cruzado el desierto y que se necesitan
al menos dos camellos por persona para completar el trayecto con éxito. Eso limitaba aún más al ejército turco
pues si planeaba atacar con un gran ejército necesitaba una enorme cantidad de camellos.

A pesar de las dificultades, los turcos atacarían Egipto en varias ocasiones. Un primer intento ocurrirá entre el 2
y 3 de febrero de 1915, exactamente un mes después de la conversación entre Reisner y Millard.

Antes de volver al campamento, Millard y Bird se disculpan con Reisner por los problemas que le han causado
los soldados australianos, a pesar de que el ejército les ha prohibido que se paseen en sus ratos libres por las
excavaciones. A lo que Reisner respondió que no tenían por qué disculparse, por el contrario, les estaba muy
agradecido puesto que la amenaza de una invasión turca hacía peligrar la continuación de sus excavaciones.
Con la llegada de tropas aliadas esa amenaza había desaparecido y podía continuar trabajando.

Probablemente por educación, Reisner no quiso mencionar los serios problemas que había tenido con los sol-
dados. El 13 de diciembre de 1914, por ejemplo, señala en su diario que tuvo que construir un muro y trincheras
para evitar que los soldados continuaran robándose objetos de las excavaciones.

Las únicas excavaciones que se suspendieron durante la Primera Guerra Mundial fueron las de los alemanes
y austriacos. De hecho, el 16 de septiembre de 1914, Ronald Storrs, oficial británico de la British Foreign and
Colonial Office, llegó a insinuarle a Reisner la posibilidad de entregarle las excavaciones de Tell el Amarna,
dirigidas por Ludwig Borchardt del Deutsche Orient Gesellschaft.

Unos días más tarde, el Dr. Reisner apuntó en su diario la posibilidad de pedir que le entregaran no solo Tell

124 | Egiptología 2.0


el Amarna sino todos los proyectos alemanes y austríacos hasta el término de la guerra, comprometiéndose a
regresarlos una vez terminado el conflicto.

Pero el 8 de enero de 1915 el comité de arqueología envió una notificación a Reisner en la que se le informaba
que que se había decidido dejar en stand by las concesiones austriacas y alemanas hasta el final de la guerra.

R. J. Millard anota al final que el Dr. Reisner es de descendencia alemana (su familia era originaria de Wurms)
y quizás eso le generó al principio cierta desconfianza. Pero después aclara que Reisner estaba en contra de
Alemania y que tenía un acento totalmente yanqui.

Millard y Reisner volverán a encontrarse por última vez unos meses más tarde, en Luxor, el 14 de marzo de
1915 en el Palace Hotel, donde ambos se hospedaban. Reisner y su esposa volvían de Sudán, donde habían
estado excavando seis semanas. El boletín de la Universidad de Harvard, publicado en junio de 1922, señala
que el Dr. Reisner excavaba en Sudán desde 1913.

Millard, por su parte, había ido de paseo a Luxor. En


su diario menciona la visita a los templos de Luxor y
Karnak, en la orilla este del Nilo, y en la orilla oeste
el Templo de Seti I y el Valle de los Reyes. Se va a ir
de Egipto el 5 de abril rumbo a Turquía donde va a
presenciar una de las batallas más sangrientas ocu-
rridas en el frente oriental durante la Primera Guerra
Mundial: la Batalla de Galípoli.

G. A. Reisner nunca mencionó en su diario la visi-


ta ni la conversación con R. J. Millard. Sin embar-
go, sí dejó constancia de la visita de otros militares
australianos. A finales de noviembre y principios de
diciembre de 1915 anotó la visita y un breve recorri-
Excavaciones en las pirámides de Nuri, Sudán. do por las excavaciones en compañía del sacerdote
| Wikimedia Commons. Dexter, el teniente Stevens y el Sr. Schuler.
Más tarde, el 12 de enero de 1915, dos sacerdotes, cuyos nombres no anotó, pero sí que pertenecían al 11º y
al 2º Batallón de infantería, también visitaron las excavaciones. Como dato curioso apunta que le comentaron
que un cuarto de los soldados del ejército eran católicos romanos de origen irlandés.

Foto del 11º Batallón de Infantería retratado junto a las pirámides. Tomada el 10 de ene-
ro de 1915. Donada al Australian War Memorial por el el coronel K. McLennan en 1930.
| Australian War Museum.

Egiptología 2.0 | 125


Reinser también anotó en su diario la visita de un personaje muy destacado durante la Primera Guerra Mundial:
Gertrude Bell, quién visitó las excavaciones a las 3 de la tarde del 5 de enero de 1916.

La visita la podemos corroborar en una carta escrita por Gertrude a su madrasta, Dame Florence Bell, fechada
el 10 de enero de 1916, en la que menciona que había pasado una tarde muy agradable con Reisner.

Gertrude Margaret Lowthian Bell (1868-1926) fue una británica graduada en Historia Moderna por la Univer-
sidad de Oxford. Su basto conocimiento de Oriente Medio hizo que, durante la Primera Guerra Mundial, fuera
contratada por Gran Bretaña como consejera y espía, principalmente. En 1915 la invitaron a formar parte del
Arab Bureau en el Cairo. Uno de sus objetivos era fomentar un levantamiento de los pueblos árabes que vivían
en Medio Oriente para debilitar al Imperio turco, misión que compartía con T.E Lawrence.

Fotografía tomada el 20 de marzo de 1921 por G.M. Georgoulas. De izquierda a


derecha: W. Churchill, Gertrude Bell y T. E. Lawrence. | G.M. Georgoulas.

Bibliografía Sobre el autor

Australian Imperial Force unit war diaries. 1914-1918. Sabina Espejel Nonell es licenciada en Historia por la
https://www.awm.gov.au/collection/C1338583 Universidad de Barcelona (UB). Y cursó un posgra-
do de Egiptología en la Universidad de Macquarie en
Gertrude Bell Archive. http://www.gerty.ncl.ac.uk/let- Australia en donde también tomó cursos de dibujo ar-
ter_details.php?letter_id=141 queológico y epigrafía del antiguo Egipto.

Reisner, G. A. Excavation Diaries. Vol.8, vol.9 y vol.10. Ha participado en proyectos arqueológicos como el
1914-1915. http://giza.fas.harvard.edu/sites/2870/fu- yacimiento medieval de L’Esquerda con la UB y en
ll/#diary varias campañas de arqueología subacuática con
el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña
(CASC). Entre el 2006 y el 2010 fue miembro del Mon-
temhat Project, un proyecto de excavación, estudio y
restauración de la tumba de Montemhat (TT34) en
Egipto.

En la actualidad reside en México donde colaboró


brevemente en el estudio de la colección egipcia del
Museo Nacional de las Culturas y ha impartido cursos
de Egiptología y Arqueología en la Escuela Nacional
de Antropología e Historia (ENAH), en la Escuela Na-
cional de Conservación y Restauración (ENCRYM), y
en el Centro Escolar Picacho McGregor.

126 | Egiptología 2.0


Todos los números de Egiptología 2.0 en:
http://egiptologia20.es/descargas
Egiptología 2.0 | 127
Novedades Editoriales
Ramsés II. La verdadera Músicas en la antigüe-
historia. dad.

Autor: Christiane Desro- Autor: AA.VV


ches Noblecourt
Idioma: Castellano
Idioma: Castellano
Año: 2018
Año: 2018
Editorial: Obra Social
Editorial: Ariel ‘‘La Caixa’’

ISBN: 9788423330324 ISBN: 9783836520522


Hace más de treinta y dos siglos, un faraón mítico Catálogo de la exposición de CaixaForum Barcelo-
gobernaba Egipto. Ramsés II reinó durante sesenta na.
y siete años, vivió casi noventa y tuvo una numero-
sísima descendencia con sus esposas principales y La música y los sonidos embrujan, seducen, consue-
secundarias, y sus incontables concubinas distribui- lan, asustan y estimulan los sentidos desde tiempos
das en harenes por todas las provincias del imperio. ancestrales; también están presentes en los grandes
acontecimientos de la vida pública y privada. El ori-
No es extraño, pues, que su vida haya despertado gen de nuestras sonajas, flautas, arpas, platillos, ór-
la imaginación de muchos escritores, y que aún hoy ganos, castañuelas y un sinfín de instrumentos mo-
su reinado y sus hazañas nos llenen de admiración. dernos se remonta a miles de años atrás.
Sin embargo, no es preciso recurrir a la imaginación
para reconstruir la vida de Ramsés II: ningún otro De Irán a la Galia, la exposición ‘‘Músicas en la anti-
faraón dejó tantos escritos sobre lo que quería hacer, güedad’’ reúne un conjunto excepcional de 373 pie-
ninguno construyó tantos monumentos que permitie- zas delicadas procedentes, en su mayor parte, de
ran entender el móvil de sus empresas guerreras y las colecciones del Museo del Louvre, y también de
religiosas. unas veinte instituciones internacionales, entre ellas
el Metropolitan Museum de Nueva York, los Museos
Christiane Desroches Noblecourt ha investigado Capitolinos y el Museo Nacional de Atenas.
durante más de treinta años, la vida de Ramsés II,
visitando sus templos y participando en excavacio- Desde los sellos cilíndricos mesopotámicos hasta
nes en Egipto. los relieves monumentales romanos, pasando por
los papiros egipcios y los vasos griegos, algunas de
Fruto de todo ello es esta documentada y apasio- las piezas nunca antes habían sido exhibidas.
nante biografía del faraón, que incluye numerosos
mapas, fotografías y reproducciones de pinturas y El recorrido de la muestra incluye también una serie
bajorrelieves y que ofrece la reconstrucción fiel de de dispositivos sonoros, gracias a los cuales es posi-
una de las más asombrosas personalidades del An- ble escuchar reconstituciones de sonidos de instru-
tiguo Egipto. mentos antiguos, así como el canto más antiguo del
mundo que se conoce hasta la fecha. La exposición
Desroches nació en París en 1913. El descubrimien- recorre tres mil años de historia y es fruto de la alian-
to de la tumba de Tutankhamón por Howard Carter za estratégica con el Museo del Louvre para la orga-
en 1922 la fascinó, y animada por Étienne Drioton se nización conjunta de exposiciones en nuestro país.
unió al departamento de antigüedades egipcias del
Louvre. Fue la primera mujer miembro del Instituto Oriente, Egipto, Grecia y Roma: ‘‘Músicas en la anti-
francés del arqueología oriental (IFAO), y también la güedad’’ muestra la importancia de la música en las
primera en dirigir una excavación arqueológica, en sociedades antiguas, así como los últimos hallazgos
1938. en el campo de la arqueomusicología. La exposición,
presenta la música como un lenguaje universal que
Durante la Segunda Guerra Mundial se unió a la re- atraviesa los siglos, supera conflictos y guerras, y
sistencia y ocultó los tesoros egipcios del Louvre en acerca culturas. Desvela los aspectos específicos de
la zona libre de Francia. cada civilización, así como sus influencias.

128 | Egiptología 2.0


FARAÓN
Rey de Egipto
Del 8 de Junio al 16 de Septiembre de 2018

Egiptología 2.0 | 129


Noticias
C armena vuelve a retrasar las obras de cli-
matización en el Templo de Debod.

Las obras para sustituir el sistema de climatiza-


ción del Templo de Debod urgían desde hace más
de un año, pero, de nuevo, los trabajos, que iban
a comenzar el pasado noviembre, se tendrán que
retrasar hasta el próximo marzo.

Esta es la segunda vez que el Ayuntamiento de-


mora esta reforma. Al no estar instalado el nuevo
aparato que logra mantener una temperatura es-
table en el interior, el monumento ha encadenado
hasta cuatro periodos de cierres en un solo año. Templo de Debod. | Wikimedia Commons.

Y hasta que no se solucione la avería, las clausuras se volverán a suceder una y otra vez, ya que el Real De-
creto sobre ‘‘recomendaciones relativas a las condiciones de seguridad en los lugares de trabajo’’ especifica
que los empleados públicos deben trabajar en espacios donde las temperaturas se encuentren por encima de
los 17 grados centígrados y por debajo de los 30. Precisamente, por las bajas temperaturas que se registran
en su interior, desde el pasado 28 de noviembre el Templo impide la entrada a los miles de turistas nacionales
y extranjeros que acuden a visitarlo a diario.

El Ayuntamiento de Madrid presupuestó ya en 2016 una partida de 200.000 euros para renovar el ‘‘obsoleto’’
circuito de ventilación del Templo. No obstante, todavía no se han acometido los trabajos. Según justifican
fuentes del área de Cultura y Deportes, que ahora encabeza la propia alcaldesa Manuela Carmena, la prórroga
de 46 días que demoró la aprobación de los presupuestos municipales para 2017 hasta el Pleno del pasado
febrero ocasionó el primer retraso. El proyecto se incluyó dentro de una de las Inversiones Financieramente
Sostenibles (IFS) de 2017, que se sufragan con cargo al remanente de tesorería, es decir, con el excedente de
los presupuestos del año anterior.

La prórroga de las cuentas del Ayuntamiento demoró meses la tramitación del proyecto. El pliego técnico se
licitó en mayo y, según habían anunciado desde el Consistorio, las obras, que durarían cuatro meses, iban a
comenzar el pasado noviembre. El objetivo era que el Templo dejase atrás los problemas de climatización a
partir de marzo.

Sin embargo, según excusan de nuevo desde el Ayuntamiento, la partida destinada al Templo fue una de las
que quedó bloqueada por la suspensión cautelar decretada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid
(TSJM) a instancias de un recurso de la Delegación del Gobierno en medio de la ‘‘guerra’’ con el Ministerio de
Hacienda a cuenta de la regla de gasto. Una vez descongeladas estas inversiones, el Consistorio prevé ahora
comenzar las obras el 1 de marzo y concluirlas tres meses más tarde. En verano, por tanto, está previsto, si
esta vez se cumplen los plazos, que se termine el letargo del monumento egipcio. Más tarde, ya para el próximo
otoño se estrenará la nueva museo grafía del Templo.

Marta R. Domingo.

E mpieza la búsqueda de la tumba de Anjesenamón.

Zahi Hawass, el que fuera el omnipotente ministro de Antigüedades de Egipto y responsable durante años del
Consejo Superior de Antigüedades en la era de Hosni Mubarak, ha iniciado una excavación que puede volver a
catapultarlo en el Olimpo de la Egiptología.

Tal y como publica en su página web, acaba de empezar una excavación con el objetivo de encontrar una
nueva tumba real en Luxor, nada más ni nada menos que la de la esposa del famoso faraón Tutankhamón,
Anjesenamón. Los trabajos se centran en una área cercana a la tumba del faraón Ay, quien fuera asesor de
Tutankhamón antes de sucederlo. De hecho, este personaje muy próximo a la casa real esposó a la viuda para

130 | Egiptología 2.0


poder acceder al trono.

Hawass excava, financiado por Discovery Chan-


nel, en una zona del valle de los Monos, en un
lateral del valle de los Reyes donde “las explora-
ciones de radar detectaron la presencia de una
posible entrada a una tumba a una profundidad
de 5 metros”, indica en un comunicado. También
se encontraron cuatro depósitos de fundación que
indicarían que ahí se construyó una tumba.

El egiptólogo no tiene ninguna duda de que en


este lugar se encuentra una tumba, aunque solo
se sospecha, debido a la proximidad con la de Ay,
que pudiera tratarse de la de la esposa real, hija
Detalle del respaldo del trono chapado en oro de Tu- también del faraón Akenatón y Nefertiti.
tankhamón. Se ve al joven rey junto a su esposa Anje-
senamón con la corona de Gran Esposa Real. Anjesenamón, que pudo estar esposada con su
| Red Historia. propio padre, se casó con Tutankhamón cuando

ambos eran muy jóvenes y aún llevaban al dios Atón en sus nombres, conocidos en ese momento como Anje-
senpatón (la que vive por Atón) y Tutankatón (imagen viva de Atón).

Recordemos que el llamado faraón hereje Akenatón proclamó a Atón como dios principal y pasó a perseguir el
culto a Amón. Se considera que el polémico rey proclamó un monoteísmo en un país acostumbrado a adorar a
multitud de dioses, lo que provocó tras su muerte que sufriera la damnatio memoriae que también persiguió a
su sucesor.

Anjesenamón y Tutankhamón reinaron durante diez años, un periodo en el que restauraron el culto a Amón, que
contaba con un poderoso e influyente clero. Al morir el faraón, Anjesenamón se casó con Ay, que posiblemente
era su propio abuelo materno.

Tras este momento, se desconoce qué ocurrió con esta reina, que llevaba consigo el linaje real pero que no dejó
a ningún hijo que accediera al trono. Si la tumba que excava Hawass fuese la de esta reina, podría dar mucha
información sobre uno de los periodos más misteriosos e intrigantes del antiguo Egipto.

La Vanguardia.

L a pomposa última marcha triunfal de Ramsés


II.

Egipto celebró el pasado mes de enero el traslado de


la colosal estatua del faraón Ramsés II, uno de los
más prominentes y longevos de la historia, al nue-
vo museo que se construye junto a las pirámides de
Guiza y cuya apertura parcial está prevista para me-
diados de 2018.

La celebración se realizó en uno de los accesos al


Gran Museo Egipcio, ubicado al suroeste de El Cai-
ro, donde acudieron el ministro egipcio de Antigüe-
dades, Jaled al Anani, así como numerosos diplomá-
ticos y representantes políticos.

En un recorrido de 400 metros y una duración de cer-


ca de una hora, se procedió al traslado de este co-
loso de 83 toneladas de peso y 13 metros de altura
hacia el vestíbulo principal de la instalación. El trans-
Traslado de la estatua colosal del faraón Ramsés
porte se realizó en un camión en el que la estatua de
II. | Ministry of Antiquities.

Egiptología 2.0 | 131


granito estaba protegida por una estructura de hie-
rro, que fue remolcada por un camino encharcado
por la lluvia que, de forma extraordinaria, cayó en las
últimas horas en esta ciudad de clima desértico.

Esta es la cuarta vez que la estatua fue movida de su


lugar, que hasta 2006 estuvo en la plaza del mismo
nombre de El Cairo.

La compañía Arab Contractors fue la encargada de


llevar a cabo los preparativos y ejecución, super-
visados por el titular egipcio de Antigüedades que,
realizó un discurso después de que el coloso fuese
colocado en su nuevo emplazamiento.

Conocido como Ramsés el Grande, el tercer faraón


de la Dinastía XIX, gobernó el territorio hace más de
3.000 años, vivió 87 años y ejerció el poder duran-
te más de 60 (entre 1279 y 1213 a.C.) y construyó
muchos de los grandiosos monumentos del Antiguo
Egipto.

La edificación del nuevo museo arqueológico co-


menzó en 2002 y su inauguración ‘‘parcial’’ está pre-
vista para 2018. El museo estará exclusivamente de-
dicado al Antiguo Egipto y absorberá gran parte de
las colecciones clásicas de este periodo, como la de
Traslado de la estatua colosal del faraón Ramsés Tutankhamón, que es la más importante del actual
II. | Ministry of Antiquities. Museo Egipcio, ubicado en la céntrica plaza Tahrir.

EFE.

L os arqueólogos que trabajan en Egipto temen al cambio climático.

Después de sobrevivir a miles de años de guerras, invasiones y voracidad por los materiales de construcción,
los esplendores del antiguo Egipto podrían haber encontrado finalmente un adversario peor. ‘‘Tenemos miedo
al cambio climático’’, asegura Mostafa Ghaddafi Abdel Rehim, un alto funcionario de antigüedades en Luxor.

Todo comenzó con la temperatura. Las grandes extensiones de Egipto, donde abundan los templos, siempre
han sido zonas sofocantes durante el verano, pero nunca tanto como ahora o durante tanto tiempo, confirman
los lugareños y los arqueólogos. Algunas jornadas de excavación han tenido que interrumpirse ya que los tra-
bajadores se sobrecalientan y deshidratan en las zanjas de abiertas al sol.

En otros casos, las condiciones cambiantes incluso han obligado a los arqueólogos a alterar la forma en la que
documentan los jeroglíficos en los muros. ‘‘Solíamos hacer cianotipos utilizando la luz solar natural, pero des-
de hace unos 20 años nos resulta cada vez más difícil grabar la imagen en el papel’’, comenta Ray Johnson,
director de la Encuesta Epigráfica de la Universidad de Chicago; la institución académica estadounidense lleva
casi un siglo trabajando en los monumentos y restos arqueológicos de la ciudad de Dyamet, situada en la orilla
occidental del río. ‘‘Nos dimos cuenta de que los muros se estaban poniendo cada vez más grises’’. En Karnak,
una pequeña población localizada en la ribera oriental del Nilo, el colosal complejo que domina el acceso sep-
tentrional a Lúxor, el sol deslumbrante ya ha robado el color a la mayoría de las paredes.

Alrededor de Asuán, por su parte, la ciudad más meridional de Egipto, que se halla a varias horas de viaje en
tren al sur de Lúxor, las temperaturas, que a veces superan los 40° C, están agrietando lentamente muchas de
las estructuras de granito rosa, material que se expande con el sol diurno y luego se contrae durante la noche
gracias al aire fresco, explica Johanna Sigl del Instituto Arqueológico Alemán de El Cairo. En su excavación,
en el extremo inferior de la isla Elefantina, en medio del Nilo, varias inscripciones casi han desaparecido como
consecuencia, se lamenta Sigl.

132 | Egiptología 2.0


Templo de Luxor. | Olaf Tausch.

‘‘En algunos casos, estos lugares son los cimientos de una industria del turismo que aporta muchos beneficios
a la población local. Pero luego hay muchos edificios que están en el medio de la nada, y allí la situación es
mucho más difícil a la hora de tomar decisiones sobre la conservación de sitios históricos vulnerables’’, recalca
en una nota Mette Wilkie, directora de la División de Ecosistemas de ONU Medio Ambiente.

Sin embargo, el mayor daño ocurre durante el invierno. Los aguaceros cada vez más frecuentes están destru-
yendo antiguos edificios de adobe, la mayoría de los cuales han durado tanto tiempo debido a la escasez de
lluvias. ‘‘Cada año notamos que crece este problema’’, subraya Christian Leblanc, jefe de la Misión Arqueológi-
ca Francesa en Tebas occidental.

En 1994, una tormenta monstruosa demostró la devastación que la lluvia puede causar. Numerosas tumbas en
los Valles de los Reyes y Reinas se inundaron; el Templo de Seti se transformó en un lago y cientos de casas
tradicionales de adobe se derrumbaron. En Deir al-Bakhit, por ejemplo, un monasterio cristiano primitivo, la
lluvia cayó tan furiosamente que dejó huellas en forma de gota en el adobe.

El crecimiento de la población también está perjudicando el patrimonio arqueológico de Egipto. Más perso-
nas implican más agricultura, recuerdan desde ONU Medio Ambiente, por lo que los campos alrededor de los
templos, en lugar de permanecer secos durante una parte del año, ahora están en constante cultivo. Esto ha
elevado el nivel freático algunos puntos y se inundan los cimientos de los templos con mucha más agua de lo
que estaban diseñados para manejar. ‘‘A medida que aumenta la población en Egipto -que alberga a más de
95 millones en la actualidad-, los tesoros faraónicos tienen que compartir su espacio con cada vez más casas
y cultivos de caña de azúcar’’, añade Leblanc.
ABC.

L a fama de gran general del faraón Ramsés II


era falsa.
El arqueólogo de la Universidad de Manchester Nic-
ky Nielsen dice que los egipcios que vivieron en una
fortaleza de la Edad de Bronce tardía en Zawiyet
Ramsés II ha pasado a la historia como un feroz Umm el-Rakham estaban en paz con sus vecinos
combatiente, que libró una gran batalla contra sus libios. Los hallazgos de Nielsen, publicados en la
‘‘vecinos’’ en Libia, Nubia y el Cercano Oriente. Sin revista ‘‘Antiquity’’, contradicen esa opinión generali-
embargo, los últimos hallazgos arqueológicos dicen zada de que Ramsés II batallaba con sus ‘‘vecinos’’.
lo contrario. Una excavación egipcia a 300 kilóme-
tros al este de la frontera con Libia ha ayudado a De hecho, los egipcios estaban en aquellas tierras
destruir la temible reputación de Ramsés el Grande. como residentes. La evidencia de ello son las nava-

Egiptología 2.0 | 133


jas, piedras de mano, molinos y huesos de vaca de 3.300 años de
antigüedad que se han encontrado allí. Esto nos muestra a unos egip-
cios que estaban allí como agricultores y pastores, y que se adentra-
ban a una distancia de hasta 8 kilómetros de la protección del fuerte,
ubicado en lo profundo del entonces territorio libio.

En palabras de Nielsen, el hallazgo se suma al conjunto de pruebas


de que Ramsés tenía un pedigrí limitado como soldado. En este senti-
do, el investigador subrayó que los monumentos famosos de Ramsés
que anuncian su destreza como guerrero no eran más que propagan-
da antigua.

‘‘Esta evidencia demuestra el grado en que los ocupantes egipcios de


Zawiyet Umm el-Rakham confiaron en los libios locales no solo para
el comercio, sino también para su conocimiento del entorno local y los
métodos de cultivo efectivos’’, afirmó. Luego, se mostró tajante res-
pecto a la cuestión de su valentía. ‘‘Este es otro fuerte indicio de que
la creencia generalizada de que Ramsés fue uno de los más grandes
generales de la historia es completamente errónea’’.

En este sentido, el investigador se apoya en estas últimas eviden-


cias arqueológicas para subrayar su posición. ‘‘¿Cómo diablos pudo
Ramsés haber estado ferozmente en guerra con los nómadas libios,
cuando sus soldados vivían en paz con ellos en lo profundo de su
territorio? Simplemente no cuadra’’.

De hecho, apunta Nielsen, ni en las guerras que ganó se mostró


como un gran estratega. ‘‘La batalla más importante en que Ramsés
combatió fue Qadesh. Y aunque fue una de los más famosas en el
mundo antiguo, fue ejecutada desastrosamente por el faraón’’.

¿Por qué fue mal estratega? En aquella batalla los hititas -los enemi-
gos de los egipcios- engañaron al joven rey para que luchara contra
ellos, lo que lo llevó a poner impetuosamente en peligro una división
de su ejército. Solo cuando las otras tres divisiones de su ejército
Ramsés II. Fragmento de un relieve finalmente lo rescataron pudo escapar, ‘‘pero sin territorio ganado’’,
del templo de Ramsés II en Abydos. recuerda Nielsen. De hecho, perdió el control de gran parte de la Siria
| Olaf Tausch. actual después de la batalla.

‘‘Cuando te das cuenta de que Ramsés reescribió monumentos dedicados a otros, de modo que parecía que
estaban celebrando sus logros, te das cuenta de lo que era un vendedor ambulante de noticias falsas. Su nom-
bre a menudo se talló tan profundamente, que era imposible eliminarlo, preservando así su legado. Y como en-
gendró a 162 niños y gobernó Egipto durante 69 años, su propaganda tuvo muchas oportunidades para echar
raíces’’, concluye el experto.
ABC.

E ncuentran el ataúd del rey Ptolomeo IV. entierro tallados en las rocas, dentro de los cuales
se encontraron ataúdes de madera, vasijas y envol-
turas para preservar las entrañas, lo más probable,
Un grupo de arqueólogos ha descubierto cuatro de animales.
ataúdes, de los cuales uno tiene tallada una inscrip-
ción con el nombre del rey Ptolomeo IV, que gobernó Por su parte, el director del sector de Antigüedades,
en Egipto de 221 a 203 a.C. El hallazgo se ha produ- Ayman Ashmaui, indicó en el texto que el primer pozo
cido en la zona de Abu Sir, al sur de las Pirámides de lleva a una pequeña cámara funeraria, donde halla-
Guiza, en el suroeste de El Cairo. ron dos ataúdes rectangulares pequeños, en malas
condiciones, y dentro descubrieron dos momias pe-
En un comunicado del Ministerio egipcio de Antigüe- queñas ‘‘probablemente de dos aves’’. Asimismo, los
dades, explicó que fueron hallados tres pozos de arqueólogos egipcios encontraron rollos de forma

134 | Egiptología 2.0


Uno de los ataúdes encontrados e inscripciones jeroglíficas de uno de los ataúdes. | Ministry of Antiquities.

esférica donde se hallan las entrañas de las momias y 22 vasijas simbólicas de fayenza, material cerámico de
acabado exterior vítreo.

Según estudios preliminares, en el primer ataúd está tallado el nombre del rey Ptolomeo IV en un cartucho,
mientras que el segundo cuenta con escritos jeroglíficos con tinta negra, aunque no son legibles, indicó el texto.

Dentro del segundo y tercer pozo hay partes de otros dos sarcófagos donde hallaron dos momias de aves, en-
cima de las cuales hay una lámina de resina negra en buenas condiciones de conservación.

El responsable concluyó que todos los descubrimientos arqueológicos fueron depositados en el almacén del
museo de la zona para su restauración y mantenimiento.

EFE.

H allada la tumba de Hetpet, una alta funciona-


ria, en las inmediaciones de las pirámides de
Giza.

Se llamó Hetpet y fue una alta funcionaria que reco-


rrió los pasillos de la corte a finales de la dinastía V
(2498-2345 a.C.).

Una misión de arqueólogos egipcios desveló el pa-


sado mes de febrero su tumba con bellas y coloridas
pinturas murales a un tiro de piedra de las majestuo-
sas pirámides de Giza, entre las últimas maravillas
del mundo antiguo en pie.

”La tumba no había sido descubierta hasta que el


pasado octubre una misión egipcia comenzó la exca-
vación en el cementerio occidental de Giza”, declaró
el ministro de Antigüedades egipcio Jaled el Anani
en una rueda de prensa celebrada a unos metros
del nuevo enterramiento hallado en la necrópolis de
Giza.

Hasta la fecha, la única pesquisa que señalaba la


presencia de la sepultura fuera la localizada en 1909
por un explorador británico a partir de unos bloques
de su entrada, enviados a Berlín y Frankfurt. El ce-
menterio había sido excavado por sucesivas misio-
nes arqueológicas desde 1843, entre ellas, una dirigi-
da por el mediático arqueólogo egipcio Zahi Hawas.
Detalle de algunas de las pinturas murales ha-
Según Mustafa al Waziri, secretario general del Con-
lladas. | Ministry of Antiquities.

Egiptología 2.0 | 135


Detalle de las pinturas murales halladas.
| Ministry of Antiquities.

sejo Supremo de Antigüedades y responsable de la expedición, la tumba albergó el descanso eterno de Hetpet,
una alta funcionaria del palacio real de cuya biografía apenas quedan certezas.

Tan solo las que proyecta el mapa del lugar en el que arrancó su vida de ultratumba, con elementos arquitec-
tónicos característicos de la dinastía en la que desarrolló su existencia. El lugar presenta un corredor que con-
duce hasta un santuario en forma de L con una especie de lavabo para la purificación. En el extremo oeste se
ubica una arcada rectangular con incienso y ofrendas.

El equipo ha rescatado la miniatura de un barco que ha extraviado la estatua de la propietaria de la tumba. Uno
de los tesoros de la sepultura se preservan aún en sus muros, decorados con pinturas en “muy buen estado de
conservación” que dibujan a Hetpet en diferentes escenas de caza y pesca o sentada ante una amplia mesa de
ofrendas recibiendo las dádivas de sus hijos.

“Aparecen estampas de la cosecha de frutas, la fundición de metales o la fabricación de cuero y papiros así
como actuaciones musicales y baile”, detalló El Waziri. Una de las escenas más singular de la tumba muestra a
dos monos -consideradas mascotas en aquel período- en diversas posiciones. En la primera de las estampas,
el simio recolecta fruta mientras que en la segunda danza en frente de una orquesta.

Un repertorio similar al desenterrado en otras tumbas del antiguo Egipto que datan de diferentes periodos
históricos. ”Es el primer hallazgo anunciado en 2018”, indicó El Anani prometiendo nuevas sorpresas en una
Egiptología que guarda aún infinidad de enigmas.

Detalle de algunas de las pinturas murales halladas. | Ministry of Antiquities.

Francisco Carrión.

136 | Egiptología 2.0


D escubierto el secreto del per-
fecto alineamiento de la gran
pirámide de Keops.

La gran pirámide de Guiza, un mo-


numento funerario construido en
la memoria del faraón Keops, fue
construido hace 4.500 años. Toda-
vía hoy sorprende a los científicos
por el hallazgo de nuevas cámaras y
por la perfección de la técnica que la
erigió. Ahora, un equipo de arqueó-
logos asegura haber dado con la
respuesta a un misterio que ha ron-
dado la cabeza de los investigado-
res durante décadas: la del perfecto
alineamiento del edificio con los pun-
tos cardinales. Pirámide de Keops. | Diego Delso.

La pirámide, una mole de 138 metros de altura, 230 de base y 2,3 millones de bloques de piedra caliza y granito,
es las más antigua de las siete maravillas del mundo. Su tamaño y sus dimensiones muestran que fue cons-
truida con una exquisita perfección (aunque también es cierto que está ligeramente inclinada). En un estudio
publicado recientemente en Journal of Ancient Egyptian Architecture, investigadores han concluido que el per-
fecto alineamiento de la pirámide con los puntos cardenales se logró porque los constructores se valieron del
equinoccio de otoño, el día en que la duración de los días y las noches es casi la misma.

‘‘Los constructores de la gran pirámide de Keops alinearon el gran monumento con los puntos cardinales con
una precisión superior a cuatro minutos de arco o, lo que es lo mismo, la quinceava parte de un grado’’, escribió
Glen Dash, coautor del estudio, fundador de una organización que lleva su nombre para el estudio arqueológico
de las pirámides, tal como ha recogido Live Science. Y no es la única. Tal como ha dicho Dash, tanto la pirámide
de Khafre como la pirámide roja también están alineadas con gran precisión. ‘‘Las tres exhiben el mismo grado
de error; están rotadadas ligeramente en contra de las agujas de reloj en relación con los puntos cardinales’’.

Durante un siglo los egiptólogos han tratado de averiguar cómo fue posible que los constructores alcanzasen
tal grado de precisión. En el actual artículo, Dash ha propuesto un método que, según él, pudo ser usado por
los egipcios. La prueba es que al emplearlo, se obtiene el mismo error presente en las pirámides. Tal como ha
informado Live Sience, Glen Dash puso a prueba el método en Connecticut, Estados Unidos. El 22 de septiem-
bre de 2016, el día del equinoccio de otoño, clavó una estaca en el suelo sobre una plataforma de madera, y
marcó las posiciones de la sombra de la madera a lo largo del día.

‘‘En el equinoccio, el observador verá que la punta de la sombra recorre una línea casi perfecta del Este al Oes-
te’’, dijo Dash para Live Science. Este error es leve y desplaza los puntos cardinales predichos en contra de las
agujas del reloj en relación con los reales, al igual que se observa en las pirámides egipcias. Además, otro de
los argumentos a favor de que este fuera el método empleado, es que la técnica es sencilla y solo requiere de
un día más o menos despejado, lo que es más que habitual en Guiza.

El investigador ha reconocido que es imposible saber si los egipcios llegaron a usar este método o no, porque
sus diseños y planos no han llegado hasta nuestros días. ‘‘Los egipcios, por desgracia, nos dejaron pocas pis-
tas. No se han encontrado ni documentos ni planos sobre cómo alinearon los templos o las pirámides’’, escribió
Dash en el artículo. Puede ser incluso, que llegaran a usar varios métodos distintos. Al menos, la técnica del
equinoccio de otoño tiene dos grandes ventajas: es muy sencillo y muy preciso.

ABC.

E l ‘‘cazatesoros’’ de Egipto. ‘‘hombre, mi querido amigo Benny’’, es amenazado


de muerte. ‘‘Piensa en mis hijos’’, implora este. ‘‘Tú
no tienes ningún hijo, Benny’’, le replica el atacante.
En una escena de la película ‘‘La Momia’’, de 1999, ‘‘Nunca se sabe’’, remata Benny. Así ha llegado ho-
uno de los ‘‘cazatesoros’’ americanos, arrinconado, gaño el antiguo Egipto a muchos, como refleja este

Egiptología 2.0 | 137


film, con aventureros intrépidos (y chistosos) a la caza de tesoros increíbles en pirámides majestuosas y que se
topaban con momias sobrenaturales en el camino y aventuras extraordinarias. Hollywood (desde las grandes
superproducciones con ‘‘Los diez mandamientos’’ o ‘‘Cleopatra’’ a la última ‘‘La momia’’ de Tom Cruise) ha he-
cho mucho por vender el antiguo Egipto, la duda es si mucho bien.

Precisamente, Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille, con Charlton Heston y Yul Brynner, tienen mucho
que ver con que Alejandro Jiménez, esté estos días de nuevo a más de 3.500 kilómetros del Santo Reino. ‘‘Mi
pasión comenzó tras ver la película y preguntarme cuándo había vivido Ramesses II. En mi casa había algún
libro muy general sobre Egipto y me lo aprendí (las letras estaban muy presentes, su padre era Profesor de
Filología Griega en la Universidad de Jaén y su madre maestra en un colegio público). Desde entonces no he
dejado de comprar libros sobre Egipto antiguo. Claro está, ahora son más específicos’’, apuntaba.

Uno se lo quiere imaginar a él y los investigadores de la UJA en la décima campaña en la necrópolis de Qubbet
el-Hawa, en Asuan, así, como una suerte de intrépidos ‘‘Indianas Jones’’, aunque su trabajo lógicamente requie-
re mucho menos de látigo o de correr delante de una bola gigante. Es más concienzudo y de estudio, lo que
no le resta un ápice de emoción. Hablamos de entrar en el Egipto de los faraones, en otro mundo, en lugares
donde ningún hombre ha estado en milenios.

‘‘Nadie quería perdérselo: se iba a presenciar la


apertura de una cámara intacta que no ha visto la
luz desde hace casi 4.000 años’’, recogía el doctor
en Historia Antigua y jefe de la excavación en su
blog de la expedición, relatando el momento de
acceder, hace más de un lustro, a la tumba de Qu-
bbet el-Hawa. Hacía un siglo que no se encontra-
ba en Egipto una tumba intacta como esa.

Lleva diez años al frente de este proyecto que


dirige la UJA y que se ha convertido en uno de
los que mayor éxito científico han tenido, por ha-
ber encontrado seis tumbas intactas o por haber
descubierto el cáncer de mama más antiguo del
Alejandro Jiménez. | Proyecto Qubbet el-Hawa. mundo. Actualmente es la excavación pública y

con fondos públicos más importante de España en Egipto. El lema del proyecto, que ‘‘usamos constantemente’’,
es: ‘‘Problema, solución’’.

Cuando uno entra en una tumba lo primero que piensa, asegura, no es en las pelis de la Momia (servidor discre-
pa), sino ‘‘en hacerlo lo mejor posible, que no se te olvide documentar ningún detalle para que las generaciones
futuras no nos critiquen’’. ‘‘Lo primero que llama la atención es el fuerte olor a madera’’, apuntaba. El olor de los
ataúdes. No es fácil entrar a este tipo de enterramientos. En algún caso, hay pozos de trece metros de profun-
didad y tienen que descender atados y usar motores para sacar el material.

Su equipo ha conseguido seguir excavando pese a los recortes. 35 investigadores de universidades españolas
y europeas y otros cinco egipcios. Dos tercios pertenecen a la UJA. Entre sus grandes objetivos, la confirmación
e investigación de la tumba intacta de Shemai (QH34bb), hermano de uno de los gobernadores más poderosos
de Egipto, Sarenput II.

Su ‘‘viaje’’ se inició en año olímpico, en 1992. Tras terminar la Selectividad su madre le regaló su primero a
Egipto, ‘‘un momento que siempre recordaré’’, afirmaba.

Fue en 2004 cuando Jiménez, que trabajaba en Londres, aprovechó un programa de la Junta para el retorno de
doctores a centros de investigación andaluces. Empezó a trabajar en la UJA y a tener contactos en el Servicio
de Antigüedades Egipcias. Cuando tuvo la oportunidad de trabajar en la primera misión que iba a volver al ce-
menterio de Asuan desde 1984, que era italiana, no se lo pensó. Cosas de la vida, las relaciones entre egipcios
e italianos se deterioraron y los egipcios le ofrecieron a él seguir trabajando. ‘‘Son trenes que pasan una vez
en la vida’’, valoraba. Y lo cogió.

La investigación sirve para reconstruir ‘‘todo’’. Las grandes construcciones o el oro, que pudo cegar a gentes

138 | Egiptología 2.0


de aquella época y del presente, no se traducía en
que la población viviera bien. Y las enfermedades ya
eran muchas de las de hoy. De la importancia del
doctor jienense da buena cuenta, verbigracia, la invi-
tación que le cursó el museo del Louvre, uno de los
centros más prestigiosos en el ámbito del estudio del
antiguo Egipto.

El jienense ha denunciado activamente saqueos de


los bienes arqueológicos, desgraciadamente, ‘‘una
realidad en Egipto y en Andalucía. Es preciso apro-
bar una legislación mucho más severa contra los ex-
poliadores. Porque nos roban a todos’’.

Su otra gran pasión (la principal) son sus ‘‘dos hijas


Alejandro Jiménez. | Proyecto Qubbet el-Hawa. pequeñas que absorben todo mi tiempo cuando es-

toy en Jaén. Además, es una forma de compensarlas por estar tanto tiempo siempre fuera de casa’’.

Su sueño es ‘‘descubrir un texto de relevancia histórica’’, como una biografía de un gobernador. ¿Qué resta por
descubrir en Egipto? ‘‘Mucho. En nuestra necrópolis, que conocemos cien tumbas, no llevaremos ni un 30%. Me
moriré y no veré el final de la excavación. Son 3.000 años de Historia’’, apuntaba. Y ahí está él contribuyendo a
reconstruirla, un jienense haciendo Historia.

Miguel Ángel Contreras.

D escubierto un cementerio de sacerdotes


del siglo IV a.C.

Un antiguo cementerio de la última época fa-


raónica (664-332 a.C.) y principios de la era
ptolemaica (310-30 a.C.) ha sido descubierto
en la zona de Tuna al Gabal, en la provincia de
Minia, a unos 250 kilómetros al sur de El Cairo,
anunció el pasado mes de febrero el Ministerio
de Antigüedades egipcio.

Según un comunicado, el cementerio incluye


un “gran número” de huecos en los que se en-
terraba a los muertos sin ser señalizados para
despistar a los saqueadores y se encuentra en
el sitio de Al Garifa, ubicado a seis kilómetros al
sur de la zona arqueológica de Tuna al Gabal.

Sarcófago de madera que contenía los restos de un Una misión arqueológica egipcia empezó a ex-
alto sacerdote del dios Thot. | Samer Abdallah / pictu- cavar en el cementerio en 2017 para descubrir
re-alliance / dpa / AP Images / Gtres. la sección dedicada a la antigua provincia 15

del Alto Egipto, cuya capital era la localidad de Al Ashmunein. Esa provincia estaba dedicada al dios Thot y, de
hecho, parte de las tumbas y de los enseres encontrados en ellas pertenecen a sacerdotes de esta divinidad,
que tenía cabeza de pájaro y que los griegos posteriormente denominaron Hermes.

Los expertos han identificado una de las tumbas como la de un alto sacerdote llamado Hersa-Essei, con trece
sepulcros en su interior y multitud de ushebtis de pequeñas dimensiones que acompañaban al difunto y debían
servirle como sus súbditos en el más allá.

Unos 1000 ushebtis se encuentran en un óptimo estado de conservación, mientras que el resto de piezas halla-
das se encuentran fragmentadas y serán reconstruidas por el equipo de expertos, detalló en una nota el minis-
terio. Además, fueron encontrados cuatro vasos canopes de alabastro con el rostro de los hijos del dios Horus,
que se encuentran muy bien conservados y todavía contienen los órganos momificados del difunto.

Egiptología 2.0 | 139


Sarcófago hallado en el cementerio de finales del periodo faraónico y comienzos de la era ptolemaica.
| Samer Abdallah / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres.

En las vasijas aparece inscrito


el nombre de otro clérigo de alto
rango, Djehuty-Irdy-Es, cuya
momia también ha sido recupe-
rada y está adornada con un co-
llar de bronce, abalorios azules
y rojos, de marfil y de cristal, y
cuatro amuletos de piedras se-
mipreciosas.

En el cementerio también fue-


ron encontrados 40 sarcófagos
de barro de diferentes tamaños
y formas, con los nombres y
cargos de sus propietarios, ade-
más de una tumba familiar con
grandes sarcófagos y ushebtis
con el nombre de los sacerdotes
que se encuentran sepultados Algunos de los ushebtis de fayenza hallados. | Samer Abdallah /
en este lugar. picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres.

EFE.

L os últimos secretos de la momia de Nespame-


du, el médico del faraón.
balumba de tesoros intactos que nadie había tocado
en miles de años. Y mientras Lord Carnavon le pre-
guntaba en la entrada de la tumba muy impaciente:
Cuentan que el 26 de noviembre de 1922, Howard ‘‘¿qué ve?’’, Carter respondió: ‘‘Cosas maravillosas’’.
Carter, después de introducir por primera vez la ca- Aquella escena cambiaría para siempre la egiptolo-
beza por un hueco que se había abierto en la puerta gía.
de la tumba de Tutankhamón -y a medida que sus
ojos se acostumbraban a la oscuridad-, comenzó a Ahora, en Madrid, los egiptólogos han podido mirar
ver brillos dorados, cabezas de dioses chacales, una de nuevo donde nadie había puesto antes sus ojos.

140 | Egiptología 2.0


Y también han podido descubrir ‘‘cosas maravillosas’’.

Dos mil años después de muerto, una noche de junio de 2016, Nespamedu llegó a la puerta de urgencias de
la clínica Quirónsalud de Madrid. Unos pocos testigos vieron cómo le llevaban, con sumo cuidado, envuelto en
las vendas con las que había sido enterrado. Llegó junto a otras tres momias y los especialistas les llevaban
con tanto cuidado que iban en contenedores especiales con ambiente controlado, en aquella medianoche de
primavera, elegida también porque la meteorología era perfecta, ni muy húmeda ni muy cálida.

La escena se aprecia en un documental de RTVE que fue presentado el pasado mes de febrero y que muestra
cómo fue la salida del museo en un camión de transporte especializado. En pantalla, el personal del MAN relata
cómo vivió el traslado, con mucha emoción, porque era un momento histórico y porque todos intuían la inmensa
cantidad de información que saldría de aquel proyecto.

En el documental, vemos pasar el vehículo por delante de la Puerta de Alcalá y cómo, cargado con las momias,
cruza muy lentamente por Cibeles y la Gran Vía, a esas horas de aquel domingo sin apenas tráfico. Y luego
la salida de la capital en dirección al hospital. Fue un traslado tranquilo, una escapada perfecta para aquellos
pasajeros tan singulares. Hasta urgencias.

La escena tenía muchos contrastes:


la momia de Nespamedu, quien fue-
ra médico de un faraón -además de
sacerdote del dios Imhotep- acudía
desde el Museo Arqueológico Nacio-
nal (MAN) a un hospital en pleno si-
glo XXI a hacerse un TAC (tomografía
axial computarizada) de última gene-
ración.

A sus 55 años eternos, ya no tenía


cura, es evidente, pero guardaba
algunos secretos. Los médicos del
hospital recibieron a su antiguo co-
lega con respeto y curiosidad. Gra-
cias a la más avanzada máquina de
diagnóstico por la imagen, la momia
de Nespamedu se sometió al escru-
Detalle de la momia de Nespamedu. | Carlos Santana. tinio de los rayos y el software capaz

de despegar las capas de misterio y de tiempo que le acompañaron en el reino de los muertos. También fueron
estudiadas con los mismos métodos no invasivos las momias de dos mujeres egipcias.

Los resultados son espectaculares, tal y como reconoce Carmen Pérez Die, egiptóloga del MAN, donde se
presentó el documental ‘‘La historia secreta de las momias: la momia dorada’’, producido por RTVE y dirigido
por Regis Francisco López. Rodado entre Madrid, Luxor y El Cairo, es una notable obra de divulgación de este
proyecto científico en el que han participado decenas de personas, médicos, egiptólogos, historiadores y foren-
ses, y que ha sido capaz no solo de ‘‘resucitar’’ el rostro que Nespamedu tenía en el tiempo en que vivió, la era
ptolemaica, sino algunos detalles sobre el proceso de embalsamamiento totalmente desconocidos hasta hoy.

Los doctores han encontrado muchas pistas sobre del historial médico y nutricional de las momias, al estudiar
los huesos y los dientes que, por ejemplo, registraban abrasiones debidas seguramente a una dieta en la que
era frecuente encontrar arena en las verduras y frutas, entre otros motivos.

En cuanto al estudio cultural de la momia, Carmen Pérez Die explica que desde el primer momento detectaron
en el escáner unos objetos en la frente y el cuello que resultaron ser amuletos, adheridos a la primera capa del
vendaje, muy cerca de la piel.

El proceso de momificación más ‘‘lujoso’’, solo al alcance de los poderosos, como era Nespamedu, duraba 70
días y comenzaba con el vaciado de las vísceras que se embalsamaban en los vasos canopos y el largo trata-
miento del cadáver, durante 40 días en natrón, la sal mineral que deshidrataba los tejidos. Después era envuelto

Egiptología 2.0 | 141


Reconstrucción del rostro de Nespamedu. | Museo Arqueológico Nacional, Madrid.

con resinas y aceites aromáticos. En el final del proceso y en algunos momentos importantes, el sacerdote se
ponía la máscara de Anubis. Al cumplirse el día 70, la momia se introducía en el ataúd.

Los médicos de la clínica Quirónsalud tuvieron que esforzarse para contrastar unas débiles imágenes en las
que se apreciaban unas manchas que luego fueron los amuletos hallados en el cuerpo de Nespamedu. Casi
no se apreciaban porque son de cartón y parecen realizados por el mismo artesano que decoró los cartonajes
dorados del exterior de la momia. Hasta los dibujos coinciden. Se trata de una diadema que representa el es-
carabeo alado, Jepri, símbolo de eternidad. También un collar ‘‘Usej’’, pulseras y brazaletes como símbolos de
poder. Y sandalias, para caminar por la eternidad.

De los 15 amuletos, dos estában en las piernas y el resto rodeando el cuerpo. Son dos ‘‘Udjat’’, ojos de Horus,
y también dos juegos de sus cuatro hijos: Amset (humano), Hapi (babuino), Duamutef (chacal) y Kebeshenuef
(halcón), que son los guardianes de las vísceras embalsamadas en los vasos canopos. Se suman los amuletos
que representan a Isis y Neftis, las plañideras, esposa y hermana de Osiris. Y para terminar la colección, Thot,
el dios sanador del ojo de Horus y escriba y medidor del tiempo.

El cuerpo del faraón representaba a Egipto, sus dolencias tenían consecuencias en el reino. Nespamedu estu-
dió largos años en el Asclepeión de Saqqara antes de convertirse en el médico del monarca. Y cuando murió,
soñando con lograr la eternidad, fue embalsamado en ese rito que duraba 70 días. Durante siglos, la eternidad
no era más que ese sueño para él. Pero ahora, gracias a la investigación del escáner y la publicación de los
resultados, su historia ha sido completada, sus últimos secretos desvelados.

Jesús García Calero.

L os primeros tatuajes de la historia se hicieron hace 5.000 años, en Egipto.

Una nueva investigación ha revelado los primeros tatuajes figurativos del mundo en dos momias egipcias de
hace 5.000 años y que se encuentran en el British Museum, incluido el ejemplo más antiguo conocido de tatua-
jes femeninos. Los hallazgos completos se han publicado en el ‘‘Journal of Archaeological Science’’.

Utilizando tecnología infrarroja, se identificaron tatuajes figurativos de un toro salvaje y una oveja en el brazo
superior de una momia masculina, mientras que se identificaron motivos lineales y en forma de ‘‘S’’ en la parte

142 | Egiptología 2.0


superior del brazo y el hombro de una momia femenina. Estos son los tatuajes más antiguos que se han encon-
trado en un individuo femenino. Están datados entre el 3351 y el 3017 a.C.

“El uso de los últimos métodos científicos, incluida la exploración por CT, la datación por radiocarbono y la ob-
tención de imágenes por infrarrojos, ha transformado nuestra comprensión de las momias de Gebelein. Solo
ahora estamos obteniendo nuevos conocimientos sobre las vidas de estos individuos notablemente preserva-
dos. Increíblemente, con más de 5.000 años de edad, han retrasado la evidencia del tatuaje en África en un
milenio”, declaró en un comunicado Daniel Antoine, experto en Antropología Física del British
Estos individuos momificados naturalmen-
te son del periodo predinástico de Egipto,
la era anterior a la unificación del país por
el primer faraón alrededor del 3100 a.C.
Toda la piel visible de estas personas mo-
mificadas fue examinada en busca de sig-
nos de modificación corporal como parte
de un nuevo programa de conservación e
investigación.

La momia masculina, conocida como


‘‘Hombre Gebelein A’’, ha estado en ex-
hibición en el British casi continuamente
desde su descubrimiento hace unos 100
años. Las tomografías computarizadas
Hombre Gebelein A. British Museum. | Handout. previas mostraron que era un hombre jo-

ven (18-21 años de edad) cuando murió de una herida de arma blanca en la espalda.

Manchas oscuras en su brazo, que se veían como débiles marcas bajo la luz natural, habían permanecido sin
examinar. La fotografía infrarroja reveló recientemente que estas manchas eran, de hecho, tatuajes de dos ani-
males con cuernos que se superponían un poco. Los animales con cuernos se han identificado como un toro
salvaje (cola larga, cuernos elaborados) y una oveja de Berbería (cuernos curvos, hombro jorobado). Ambos
animales son bien conocidos en el arte egipcio predinástico. Los diseños no son superficiales y se han aplicado
a la capa de la dermis de la piel, el pigmento se basa en el carbono, posiblemente algún tipo de hollín.

La momia femenina, conocida como ‘‘Mujer


Gebelein’’, tiene varios tatuajes: una serie de
cuatro pequeños motivos en forma de ‘‘S’’ se
puede ver corriendo verticalmente sobre su
hombro derecho. Debajo de ellos, en el brazo
derecho, hay un motivo lineal que es similar a
los objetos sostenidos por figuras que partici-
pan en actividades ceremoniales en cerámica
pintada del mismo período.

Puede representar un pentagrama torcido, un


símbolo de poder y estado, o un bastón o ba-
dajo utilizado en la danza ritual. El motivo ‘S’
también aparece en la decoración de cerámica Imagen en infrarrojos de los tatuajes de la momia ‘‘Mujer
predinástica, siempre en múltiplos. de Gebelein’’. | Reuters.

La aplicación de tatuajes al cuerpo humano disfrutó de una historia larga y diversa en muchas culturas antiguas.
En la actualidad, los ejemplos más antiguos que sobreviven son los tatuajes principalmente geométricos de la
momia alpina conocida como Ötzi (cuarto milenio antes de Cristo), cuya piel fue preservada por el hielo de los
Alpes tiroleses. Según las fechas de radiocarbono, los tatuajes de Gebelein son aproximadamente contempo-
ráneos con Ötzi (3370-3100 a.C) y, por lo tanto, se los puede considerar como uno de los primeros tatuajes que
sobreviven en el mundo.

Estos hallazgos demuestran de forma concluyente que el tatuaje se practicó durante el período predinástico

Egiptología 2.0 | 143


de Egipto (hacia 4000-3100 a.C) por hombres y mujeres. Como los motivos figurados tatuados más antiguos
conocidos, se suman a nuestra comprensión de la gama de posibles usos de los tatuajes en los albores de la
antigua civilización egipcia y ampliar nuestra visión de la práctica del tatuaje en la prehistoria.
El Periódico.

D escubierta la cabeza de una estatua de Ramsés II.

Una cabeza y la parte del pecho de una estatua de Ramsés II, el tercer faraón de la dinastía XIX, han aparecido
en el Templo de Kom Ombo, en Asuán, al sur de Egipto, según reveló el pasado mes de marzo el Ministerio de
Antigüedades de Egipto.

La cabeza está muy deteriorada, aunque se distingue la corona egipcia y, en la frente, el espacio que debía
de ocupar el uraeus, el emblema protector en forma de cobra. Los restos de la estatua de Ramsés II han sido
descubiertos durante un proyecto para proteger el sitio arqueológico de las aguas subterráneas.
Ramsés II fue coronado en el año 1279 a.C. y su
reinado fue duradero, activo y muy prolífico: a lo lar-
go de 66 años dirigió varias expediciones militares y
acometió un programa constructivo sin precedentes.

El país se llenó de nuevos edificios religiosos, en los


que aparecían los diversos nombres del soberano,
así como la imagen del rey impartiendo justicia, hon-
rando a los dioses o en el campo de batalla, como
artífice de victorias reales o supuestas.

El pasado mes de enero fue hallada una estela talla-


da en granito rojo del reinado de Ramsés II, en San
Al Hagar, al este del delta del Nilo, en el otro extremo
de Egipto.
Alec Forssmann.

A ustralia halla una momia en un sarcófago de


2.500 años de antigüedad que creía vacío.

Un grupo de arqueólogos ha descubierto una momia


en el interior de un ataúd egipcio de hace 2.500 años
que se pensaba estaba vacío y que permaneció los
últimos 150 años en un almacén de la Universidad
Cabeza de una estatua de Ramsés II. de Sydney. El sarcófago perteneciente al Museo Ni-
| Alec Forssmann. cholson se construyó para la sacerdotisa Mer-Neith-

it-es, de acuerdo con los jeroglíficos que tiene escritos, según


la cadena estatal de televisión australiana ABC.

Los primeros análisis de un estudio que puede llevar meses


o años apuntan a que los restos humanos encontrados perte-
necen a una persona adulta. El jefe del equipo investigador,
Jamie Fraser, explicó que la momia no estaba intacta, pues
presenta indicios de que alguien la hubiese profanado en bus-
ca de joyas o amuletos.

Los pies y tobillos aparecen en los primeros escáneres casi


intactos, mientras que el análisis de las junturas de los huesos
indican que se trataba de un adulto de alrededor de 30 años,
dato que coincidiría con la edad que tendría la sacerdotisa
Tapa del sarcófago donde se halló la
Mer-Neith-it-es cuando falleció.
momia. | Reuters.

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La Universidad de Sydney construirá un nuevo espacio para ex-
poner este sarcófago y otros dos que posee el Museo Nicholson,
así como los avances en la investigación que intenta identificar
a la momia.
Televisa.

D escubierto un relieve con la representación de Hatshep-


sut, una de las pocas mujeres faraón.

La oportunidad de manejar artefactos egipcios genuinos es


provista por el Egypt Centre a estudiantes de Egiptología en la
Universidad de Swansea. Durante una sesión reciente para un
módulo de Arte y Arquitectura Egipcio, Kenneth Griffin, del De-
partamento de Clásicos, Historia Antigua y Egiptología de la Uni-
versidad, notó que uno de los objetos elegidos era mucho más
interesante de lo que inicialmente se pensaba.

Consistente en dos fragmentos de piedra caliza de forma irregu-


lar que han sido pegados, el objeto se ha mantenido almacenado
más de veinte años y se solicitó para la sesión práctica única-
mente por una fotografía antigua en blanco y negro.

Sarcófago donde se halló la momia. La parte frontal muestra la cabeza de una figura cuya cara desa-
| Reuters. fortunadamente falta, con los restos de un abanico directamente
detrás. Huellas de jeroglíficos también están presentes por encima de la cabeza. La iconografía de la pieza in-
dica que representa a un gobernante de Egipto, particularmente con la presencia del uraeus (cobra) en la frente
de la figura. ¿Quién es este misterioso faraón y de dónde se originó el fragmento?

Una búsqueda en los registros del Egypt Centre no proporciona información sobre la procedencia original o el
lugar de hallazgo del objeto. Lo que se sabe es que llegó a Swansea en 1971 como parte de la distribución de
objetos pertenecientes a Sir Henry Wellcome (1853-1936), empresario farmacéutico con sede en Londres. Los
fragmentos tienen menos de 5 centímetros de grosor y se han extraído claramente de la pared de un templo o
tumba, como se puede ver en las marcas de corte en la parte posterior.

Tras haber visitado Egipto en más de cincuenta ocasiones, Griffin reconoció rápidamente que la iconografía era
similar a los relieves del templo de Hatshepsut en Deir el-Bahri (Luxor), que se construyó durante el apogeo del
Imperio Nuevo. En particular, el tratamiento del cabello, la diadema con la cobra enroscada y la decoración del
abanico son bien conocidos en Deir el-Bahri.

Relieve con la representación de Hatshepsur. | Swansea University’s Egypt Centre.

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Lo más importante es que los jeroglífi-
cos sobre la cabeza, parte de un texto
de fórmula atestiguado en otros lugares
del templo, usan un pronombre femenino,
una clara indicación de que la figura es
femenina.

Hatshepsut fue el quinto faraón de la XVI-


II Dinastía (1478-1458 a.C.) y una de las
pocas mujeres que ocuparon este puesto.
Al principio de su reinado fue representa-
da como una mujer que llevaba un vestido
largo, pero gradualmente adquirió rasgos
más masculinos, como ser representada
con barba. El reinado de Hatshepsut fue
Relieve con la representación de Hatshepsut. de paz y prosperidad, lo que le permitió
| Swansea University’s Egypt Centre. construir monumentos en todo Egipto. Su
templo conmemorativo en Deir el-Bahri, construido para celebrar y mantener su culto, es una obra maestra de
la arquitectura egipcia.

Se tomaron muchos fragmentos de este sitio a fines del siglo XIX, antes de que el templo fuera excavado por el
Egypt Exploration Fund (ahora Egypt Exploration Society) entre 1902-1909. Desde 1961, la Misión Arqueológi-
ca Polaca en Egipto ha estado excavando, restaurando y registrando el templo.

Sin embargo, el misterio del precioso hallazgo no termina allí. En la parte posterior del fragmento superior, se
representa la cabeza de un hombre con una barba corta. Inicialmente no hubo explicación para esto, pero aho-
ra está claro que el fragmento superior se había eliminado y se había vuelto a tallar en tiempos más recientes
para completar la cara del fragmento inferior. El reemplazo del fragmento debajo de la figura también explicaría
el corte inusual del fragmento superior. Probablemente lo hizo un vendedor de antigüedades, un subastador o
incluso el propietario anterior de la pieza para aumentar su valor y atractivo. Eventualmente se decidió en una
fecha desconocida pegar los fragmentos en el diseño original, que es como ahora aparecen.

Si bien Deir el-Bahri parece la procedencia más probable para este artefacto, se necesita más investigación
para confirmar esto e incluso puede ser posible algún día determinar el lugar exacto desde donde se originaron
los fragmentos.

Dada la importancia del objeto, la cabeza de Hatshepsut ahora se ha expuesto en una posición prominente
dentro de la House of Life en el Egypt Centre para que los visitantes puedan apreciar el relieve.

Madrid Press.

L os Ángeles acoge una exposición con más de 150 objetos de la tumba de Tutankamón.

Los Ángeles acoge desde el pasado mes de marzo en el California Science Center la exposición “King Tut:
Treasures of the Golden Pharaoh”, una muestra que presenta más de 150 objetos reales relacionados con el fa-
raón Tutankhamón en conmemoración del centenario del descubrimiento de su tumba. La muestra, que estará
en la ciudad californiana hasta enero de 2019, presenta la mayor colección de objetos procedentes de la tumba
del “faraón niño” que se haya exhibido de forma pública fuera de Egipto.

De hecho, el 40 por ciento de esas piezas han salido por primera vez de tierras egipcias para esta ocasión y
será la última vez que lo hagan antes de que regresen definitivamente al Gran Museo Egipcio, actualmente en
construcción, para ser parte de una muestra permanente.

“Hay piezas que el mismo Howard Carter, quien descubrió la tumba en 1922, puso en vitrinas en el Museo de
El Cairo y nunca habían sido abiertas”, explicó Andrés Numhauser, director del proyecto. “La exposición pre-
senta una combinación de la maravilla de los objetos con la tecnología de hoy. Es una experiencia única para
el visitante”, agregó el responsable de contenido de la exposición, que destacó la inclusión de visualizaciones

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Imagen de una de las salas de la exposición.
| King Tut.

en 3D, contenido digital, proyecciones en 360 gra-


dos y una visita guiada en varios idiomas, incluido el
español.

Egipto lleva una década construyendo ese Gran Mu-


seo en Giza, que dispondrá de más de 7.000 metros
cuadrados dedicados exclusivamente a los tesoros
de Tutankhamón, cuyas piezas nunca más saldrán
del país, según quedó establecido por ley. “El objeti-
vo de esta exposición es recaudar fondos para termi-
nar la construcción del museo”, señaló Numhauser.

Los organizadores se han puesto como objetivo que


la muestra sea vista por más de un millón de perso-
nas. Para atraer al público hispano, las informacio-
nes que acompañan a cada pieza vienen detalladas
tanto en inglés como en español.

Como principal reclamo destaca el célebre ataúd del


faraón, envuelto con ocho bandas de oro ornamenta-
das e incrustaciones de cornalina, lapislázuli y vidrio,
que formaban una serie de jeroglíficos y sortilegios
mágicos de protección.

Pero, a juicio de Numhauser, son especialmente es-


pectaculares la figura del Guardián de la cámara fu-
neraria, vistiendo el tocado de Nemes, y el arco y las
flechas que usó Tutankhamón para cazar.
Detalle de uno de los guardianes de la cámara
funeraria. | King Tut. EFE.

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