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Definí quién sos

Contestar en voz alta la siguiente pregunta: “¿Quién sos?”, sin usar tu nombre y apellido.

¿Quién soy yo? Lo que está detrás de nuestro DNI, nuestra “identificación”.

 “¿Y vos quién sos?” Una buena pregunta para desacreditar a alguien.
 La pregunta de la identidad. ¿Cómo respondo? ¿Soy lo que hago? ¿Qué pasa cuando no me va bien
o no puedo hacer tanto (vejez)?
 ¿Soy lo que tengo? ¿Soy lo que otros dicen de mí?

Es de suma importancia, como cristianos y en una sociedad que “homogeiniza”, detectar y mantener
nuestra verdadera identidad.

Lucas 3:21-22

 El v.21 presenta a una “gran masa”, un gran número. Podría ser un bautizado más.
 A pesar de la “gran masa”, algo distinto ocurre: en oración y búsqueda de Dios, el cielo se abre, se
rasga, Dios mismo interviene con una forma especial y una palabra en particular: “Tú eres mi hijo
Amado. Estoy muy complacido contigo”.
 Jesús recibe una palabra de identidad, en el comienzo de su vida pública, que lo sostendrá a lo largo
de toda su vida.
 Esto es lo que Jesús escucha de parte de Dios: “Tú eres mío. Eres mi Hijo. Tu vida fue engendrada
en mí. Te amo entrañablemente. Me llena de alegría que seas mi Hijo. Me siento feliz.” En adelante,
Jesús sólo lo invocará como Abbá, Padre.
 En medio de tantas voces, necesitamos recibir esa palabra de Dios identificatoria. Nuestra vida está
enraizada en nuestra identidad espiritual. Gálatas 4:4-7. Ya no espíritu de esclavo, basado en el
miedo, sino espíritu de hijo, basado en el amor incondicional.
 Yo también soy El Amado. También soy su hijo. Y ese sello es imborrable.

3:23, 38

 Pero las cosas no fueron fáciles. “Era hijo, según se creía…” (v.23) ¡Comenzaron los problemas de
identidad! Los cuestionamientos, las dudas.
 La genealogía busca revelar identidad. ¿Qué hay en tu genealogía? ¿Está llena de santos y mártires,
hombres y mujeres modelo? ¿Estás orgulloso de ella?
 Lucas quiere recordarnos que, a pesar del árbol genealógico, Dios era el gran origen. Y me lo dice a
mí también hoy.

4:1-13

 El enemigo tampoco se quedó tranquilo. Las tentaciones de Jesús quieren correrlo de su identidad.
 ¿Qué tipo de “Hijo de Dios” Jesús quería ser? “Ya que eres…” es la mejor traducción. Es un
condicional “en pos del argumento”.
 El diablo no quiere poner en duda su “ser Hijo de Dios”, sino la modalidad de serlo. ¿Cómo lo sos?

Yo también soy el hijo amado de Dios. Apropiarme de esa identidad transforma todo cuanto piense,
diga o haga. “Tú eres mío. Eres mi Hijo. Tu vida fue engendrada en mí. Te amo entrañablemente. Me
llena de alegría que seas mi Hijo. Me siento feliz.”