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Cuando me muera. ¿Todavía seré yo?

Autor: Dr. Dawlin A. Ureña


(El Dr. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica
CRS - Creation Research Society)
Muchos cristianos decimos, afirmamos y vivimos confiados de que una vez
estemos en el cielo, (y los no creyentes - en el infierno) seremos las mismas
personas que ahora somos en la tierra. Sin embargo, en mi investigación para
responder a esta interesante pregunta, encontré extremadamente pocos
argumentos que apoyaran esta casi universal creencia.

Bueno, es tiempo de que usemos las pistas que nos proporciona la Biblia para
saber si seremos las mismas personas.

Veamos algunos argumentos a favor de esta


posición

1. La justicia de Dios lo hace necesario

Cuando los creyentes seamos resucitados (para


salvación), al principio de la Gran Tribulación, es necesario que seamos las
mismas personas, tanto física como intelectualmente, para que así la justicia de
Dios sea puesta en evidencia cuando comparezcamos ante el Tribunal de Cristo.
Allí se nos dice que seremos recompensados conforme a nuestras obras en la
tierra durante nuestro caminar cristiano.

"Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de


Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en
el cuerpo, sea bueno o sea malo." 2 Corintios 5:10

De no ser así, ¿Cómo puede Dios mostrar su justicia si los todos los
comparecientes a este juicio de recompensas no son capaces de conocer,
reconocer, recordar y admitir que lo que tal persona recibió o dejó de recibir es
justo? Si fuéramos diferentes a un grado tal que nadie nos pudiera reconocer,
Dios no podría justificar darnos nuestras coronas o diademas. Es necesario que
todos digan: "Gloria a Dios por su justicia" cuando Fulano o Mengano reciba su
corona. (Romanos 8:28-30)

"La obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la pondrá al


descubierto, pues por el fuego será revelada. La obra de cada uno, sea la que
sea, el fuego la probará. Si permanece la obra
de alguno que sobreedificó, él recibirá
recompensa. Si la obra de alguno se quema, él
sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo,
aunque así como por fuego."
1 Corintios 3:13-15

2. Cristo enseñó que seríamos los mismos que


vivimos en la tierra

Jesús, que nunca mintió ni pecó, lo dijo


claramente en Marcos.

"Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de
Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: "Yo soy el Dios de Abraham,
el Dios de Isaac y el Dios de Jacob"? ¡Dios no es Dios de muertos, sino Dios de
vivos! Así que vosotros mucho erráis."

Notar que explicó en términos específicos que aunque estos patriarcas se


habían muerto hacía siglos, cuando Dios le habló a Moisés, Él quiso decir que
Abraham, Isaac, y Jacob todavía existían como Abraham, Isaac, y Jacob...
¡durante los tiempos de Moisés!

Pero aún más, la Palabra de Dios implica que estos hombres de siglos pasados
todavía mantenían sus identidades personales después de la muerte. Ellos, aún
después de la muerte, continuaban su relación personal con Dios que
disfrutaron durante su vida en la tierra. Por lo tanto, Jesús enseñó que los
creyentes después de muertos mantienen su identidad, su memoria, sus
valores, de cuando estaban vivos.

Otras instancias en que esto se puede ver es en los sucesos del Monte de la
Transfiguración (Lucas 9:29-30) y en la historia de Lázaro, el hombre rico y
Abraham.

3. Jesús, después de resucitado, muestra una evidencia adicional:

"Cuando Jesús se le apareció a sus discípulos en la noche de la resurrección,


Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando
las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por
miedo de los judíos, llegó Jesús y, puesto en medio, les dijo: --¡Paz a vosotros!
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron
viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra vez: --¡Paz a vosotros! (Juan
20:19-20).

Todas estas evidencias nos muestran y deberían animar a aquellos que están
sirviendo a Cristo, así como aquellos que han perdido
a alguien que sirvió al Señor.

He escrito este artículo porque hoy perdí a un gran


amigo. Mi hermano Pastor Anibal Lara, de la iglesia
de los Cacaos, San Cristóbal. Lo he hecho porque
quiero recordar a mi propia mente, a mi propio
intelecto, a mi propia carne, y a todos los que
conmigo lloran por su partida en este día. Sin
embargo, cuando alguien que servía a Cristo parte,
esa persona se ha graduado. Lo ha hecho porque ahora está en un lugar a
donde los que aún estamos con vida queremos llegar.

¡Pido a Dios misericordia y que siempre nos libre del Tentador para que todos
podamos alcanzar la meta que nos hemos trazado!
¡Regocíjate en tu salvación, amado amigo Anibal!

Pero aunque una noticia como esta anunciada en este artículo llena de regocijo
y esperanza a tantos millones de creyentes, también debería traer al pecador a
sus rodillas para arreglar su vida con el dador de la resurrección para salvación,
no la resurrección para condenación. ¡Salva tu alma ahora!

¿Pueden los creyentes que ya están en el cielo mirar hacia abajo y


ver a los que todavía estamos en la tierra?
Autor: Dawlin A. Ureña PhD.
(El Doctor Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica
CRS - Creation Research Society)

Pues recurramos a la Biblia para encontrar algunas pistas que nos traigan luz
sobre esta interesante interrogante, ya que por más que a mí me gustaría
opinar, lo que yo piense o quiera pensar no tiene ningún mérito si no es
consistente con lo que dice la Palabra de Dios.

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande


nube de testigos...”
Hebreos 12:1

Algunas personas entienden que la gran “nube de testigos” es gente que nos
mira desde el cielo, pero esa no es la interpretación apropiada. Está fuera de
contexto.

El capítulo 11 de Hebreos menciona a Abraham, Isaac, Jacob y a muchos


creyentes más del Antiguo Testamento a quienes Dios elogia por su fe. Estas
personas son la “nube de testigos”.

Ellos son “testigos” no en el sentido de que nos estén mirando, sino más bien
en que ellos han dejado un ejemplo para nosotros... ellos son testigos para
Cristo, y Dios, y la verdad de cómo nosotros deberíamos compartarnos y
actuar hoy ante ciertas condiciones.

El texto aplía y nos trae un poco de más luz:

“... despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con
paciencia la carrera que tenemos por delante.”
Hebreos 12:1
La Biblia no dice específicamente si la gente que está en el cielo puede mirar a
quienes aún estamos en la tierra.

Pero es muy probable que no.

¿Por qué? Primero, porque algunas veces serían testigos de nuestros pecados.

Segundo, a veces podrían ver cosas que les cause aflicción.

Tercero, la gente en el cielo está tan ocupada alabando a Dios y gozando de


las glorias del cielo, que realmente no tendrán interés en lo que está
sucediendo aquí en la tierra.

El solo hecho de que en el cielo ya están libres del pecado y en la presencia de


Dios, es suficiente para que ellos estén felices. Mientras que es posible que
Dios permita que la gente mire desde el cielo a sus seres amados, la Biblia no
nos da razones para creer que esto suceda.

Ahora bien, en el interim entre el Arrebato, al inicio de los 7 años de la Gran


Tribulación y nuestro regreso con el Señor, al final de esos 7 años, es
aparente que los que van llegando al cielo (Los Santos de la Gran
Tribulación), víctimas de los crímenes del Anticristo, sí sepan lo que está
pasando en la tierrra o lo que les ha pasado a ellos, ya que a coro preguntan -
Hasta cuándo esperaremos para que nuestra sangre sea vengada- (Apoc. 7 y
8). Lo que parece mostrar lo que declaro anteriormente.

Vida después de la muerte

La Biblia nos dice que cuando una persona muere conociendo al Señor Jesús como su salvador, esa persona es
llevada ante la presencia de Dios. En 2 Corintios 5:8, Pablo nos dice:

"Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor."

Para Pablo, "estar …presentes al Señor" es algo preferible a nuestra presente condición, aun si ello quiere decir
"estar ausentes del cuerpo" entre la muerte y el día de nuestra resurrección. En esta vida, mientras estamos vivos
percibimos a Cristo espiritualmente, pero su ausencia física significa que no percibimos su presencia tan
plenamente como sucederá en el futuro, cuando le "veremos cara a cara" 1 Corintios 13:12.

En 2 Corintios 5:8 Pablo desaprueba concluyentemente cualquier noción en el sentido de que el creyente
experimenta una etapa entre el día de su muerte (Limbo/Purgatorio) y el momento cuando llega a la presencia del
Señor. Tan pronto morimos, vamos ante su presencia. Sin embargo, aunque estemos delante de su presencia
tendremos que esperar que los tiempos se hayan cumplido para que recibamos nuestras coronas, para ser
juzgados, etc.

Sin embargo, ante la presencia del Señor estaremos los creyentes, pero los no creyentes irán al lugar donde
estaba el rico, en la historia de Lázaro, (Ver Lucas 18:19-31) para más luego, por lo menos mil siete años (1,007)
después del Rapto, tener que ponerse de pie ante Dios para responder por sus pecados y su rechazo del sacrificio
de Cristo.

cremación?
Autor: Dawlin A. Ureña, PhD.
(El Doctor. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica
CRS - Creation Research Society)

La cremación se ha practicado durante miles de años y era un método utilizado por los griegos y otros
imperios antiguos.

Cuando los romanos finalmente adoptaron el cristianismo como su religión oficial, la cremación fue
reemplazada por la famosa: "La cristiana sepultura".

En otras palabras, los santos (creyentes) de la iglesia primitiva no practicaban la cremación debido a la
influencia pagana y a la ausencia de esta práctica en el milieu judeo de donde provenía el cristianismo.

Es más, la cremación fue incluso prohibida por la Iglesia - a esas alturas, la Católica Romana en el siglo
XIX.

Recordemos que algunas otras culturas paganas antiguas como los egipcios guardaban a sus
personalidades más importantes cuidadosamenteembalsamadas en preparación de lo que sus
religiones falsas creían que sería la vida futura.

En nuestros tiempos, la cremación se ha vuelto más popular en Estados Unidos y en países orientales,
mientras que en otras culturas, como la hispana, no es tan popular.

En la cultura de países superpoblados, la cremación parece ser una respuesta sensata al número
limitado de tumbas disponibles y el aumento del costo de la sepultura. Pero antes de llegar a una
conclusión sobre este importante tema, consideremos lo que la Biblia tiene que decir, que después de
todo, es la única autoridad en todos los asuntos del pueblo de Dios.

Muchos dicen que la cremación es un tema que la Biblia no habla específicamente. Es interesante
notar, sin embargo, que las personas a través de los tiempos bíblicos tratan el cuerpo humano con
gran respeto, y con frecuencia mostraron una profunda preocupación por la disposición de los restos
después de la muerte.

Veamos lo que dice Génesis 49: 29-31, por ejemplo:

"Les ordenó luego, diciendo: "Voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva
que está en el campo de Efrón, el heteo, en la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de
Mamre, en la tierra de Canaán, la que compró Abraham junto con el mismo campo de Efrón, el heteo,
para heredad de sepultura. Allí sepultaron a Abraham y a Sara, su mujer; allí sepultaron a Isaac y a
Rebeca, su mujer; allí también sepulté yo a Lea."

La Biblia dice que se dieron un par de casos de embalsamamiento, pero la norma era la sepultura del
cuerpo. (Ver Génesis 50; 26 y Marcos 16: 1). También ver cómo se sepultaron los cuerpos de Jesús y
de Lázaro. ¡No hubo cremación!
Sé que la cultura dice mucho de cómo vemos la verdad y es posible que Dios no tenga una
predilección sobre esto, ya que el cuerpo nuevo que nos será dado en la resurrección de los muertos
que sean arrebatados, tal vez sea una réplica mejorada de lo que hoy tenemos, pero algunos creemos
que Biblia dice que se consideraba una desgracia no tener un entierro apropiado.

Por ejemplo, el caso ocurrido con Saúl y varios de sus guerreros nos muestra que la cultura de los
protagonistas del momento y tal vez las limitaciones circunstanciales dictaban lo que había que
hacerse:

"Le cortaron la cabeza y lo despojaron de las armas. Entonces enviaron mensajeros por toda la tierra
de los filisteos para que llevaran las buenas noticias al templo de sus ídolos y al pueblo. Pusieron sus
armas en el templo de Astarot y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán." Cuando los de Jabes de
Galaad se enteraron de lo que habían hecho los filisteos con Saúl, todos los hombres valientes se
levantaron y, caminando toda aquella noche, quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del
muro de Bet-sán, y llevándolos a Jabes los quemaron allí. Tomaron sus huesos, los sepultaron debajo
de un árbol en Jabes y ayunaron siete días." 1 Samuel 31: 9-13

Ver también 2 Samuel 2: 4-6 y Eclesiastés 6: 3

Note que en este caso, los cuerpos fueron quemados, tal vez porque ya estaban en estado de
descomposición y sus huesos fueron sepultados. Nada quedó del cuerpo, sin embargo, cuando
resuciten, sea para salvación o para condenación, ¿No se les dará un cuerpo?

En mi opinión muy personal, la actitud del corazón del cristiano debe ser de un profundo respeto por
el maravilloso cuerpo que Dios diseñó y nos prestó por los años que nuestra alma y espíritu vivieran
en él.

Dios resucitará a todos sus hijos, independientemente de lo que haya ocurrido a sus cuerpos.

Muchos cristianos, a modo de ilustración, han muerto quemados, crucificados, asados a la hoguera,
decapitados, desmembrados, acuchillados… pero en la mayoría de los casos, esa no fue su opción,
sino que ya fuera por un accidente o por martirio, murieron sin opción. En mi opinión, repito, en mi
opinión, si podemos escoger, debemos hacer lo que hacían nuestros antepasados en los tiempos del
Antiguo Testamento y en el período de la Iglesia Cristiana: debemos sepultar el cuerpo.

Dicho todo esto, si alguien murió y su cuerpo sufrió grandes deformaciones, cuando Jesús venga y nos
levante, no parece que nada de eso importará para lo que nos dice la Biblia que sucederá:

"El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del
cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que
hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el
aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas
palabras." 1 Tesalonicenses 4:16-18

También 1 Corintios 15:54 dice:

"Cuando esto corruptible (el cuerpo) se haya vestido de incorrupción y esto mortal (el cuerpo) se haya
vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: "Sorbida es la muerte en
victoria." Paréntesis míos Dr. DAU.

Y finalmente, en Filipenses 3:21 se nos hace la siguiente y asombrosa promesa:

"Él transformará nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso semejante al suyo, por el poder con el
cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

No sé usted, ¡pero yo espero con gran anhelo ese día y no quiero que mi cuerpo sea cremado de
manera artificial, sino que como del polvo fue creado, al polvo vuelva, conforme a la "cristiana
sepultura!

deberían los cristianos oponerse a la Pena Capital o Pena de Muerte


Autor: Dawlin A. Ureña PhD.
(El Doctor Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica
CRS - Creation Research Society)

Matar está expresamente prohibido en el Sexto Mandamiento. ¿No sería de


esperarse que los Cristianos nos opusiéramos a la Pena de Muerte?

Partiendo de la forma en la que esta pregunta fue formulada, uno


inmediatamente concluiría que el Sexto Mandamiento (Ex. 20: 13) prohibe
matar en todos los casos. ¡Pero no es así! Si así fuera, otros pasajes bíblicos
contradijeran este mandamiento.

Note, por ejemplo, el texto contenido en Levítico 24:17, donde la Biblia nos
dice:

»Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquier persona, que sufra la


muerte" Levítico 24:17

Y ese es el problema que encontramos en muchas preguntas que usan


aquellos que carecen de un conocimiento por lo menos básico de la Palabra
de Dios. Se refieren y critican la Biblia, ¡Pero nunca la han leído!

Varias traducciones españolas de la Biblia dicen literalmente "No matarás",


cuando traducen Éxodos 20: 13. Sin embargo, traducciones más
concienzudas, dicen, por ejemplo:

King James: "Thou shalt not kill" (No matarás)

Pero la Nueva Versión Internacional tradujo el mismo texto…:

"You shall not murder" (No asesinarás)

En Inglés, existe una diferencia inmensa entre "Kill" y "Murder". "Kill" significa
"matar". "Murder" significa "Asesinar". El Sexto Mandamiento no dice: "No
matarás", lo que realmente dice es: "No asesinarás".

La palabra hebrea usada en Éxodos 20: 13 "rasah", y esta palabra tiene el


significado especializado de "matar", pero hacerlo intencionalmente, con
malicia y hasta con alevosía. En otras palabras, el Sexto Mandamiento dice
que no matemos intencional o maliciosamente.
Tengo en mi poder más de 30 traducciones diferentes de la Biblia. Ahora les
colocaré la traducción del Sexto Mandamiento de 5 diferentes versiones, para
que usted pueda constatar que aunque algunas versiones antiguas tradujeron
"matar", debieron haber traducido "asesinar":

The Living Bible (Versión Católica): You shall not murder (No asesinarás)
La Biblia Parafraseada: You shall not commit murder (No cometerás
asesinato)
La Biblia Amplificada: You shall not commit murder (No cometerás asesinato)
Biblia Nueva Versión Internacional: You shall not murder (No asesinarás)
La Biblia New Standard Version: You shall not murder (No asesinarás)

Sin embargo, note que todas estas Biblias hacen la diferenciación entre "Kill"
y "Murder", sin embargo esas Biblias están en sus versiones en Inglés. Pero en
Español todas las que tengo en mi poder dicen simplemente:

"No matarás"

En realidad, debieron haber traducido: "No asesinarás", como tradujeron la


inmensa mayoría de las Biblias en Inglés.

La Penal Capital

Ahora bien, una vez establecimos que el Sexto Mandamiento no dice que "no
debemos matar", sino que "no debemos asesinar", debemos tener clara la
noción de que cuando una sociedad decide aplicar la Pena de Muerte a un
criminal, no se está "matando" a un inocente, sino a un culpable. No se está
tomando la vida de un inocente, sino de un criminal.

Pena de Muerte. Principio bíblico de proporcionalidad

El principio bíblico principal es el de la proporcionalidad cuando tiene que ver


con el castigo en general. Eso significa que el castigo debe ser proporcional al
crimen cometido. Este principio es reconocido por todas las cortes en países
democráticos. De hecho, es en este principio legal donde descansa el sistema
judicial de la sociedad moderna (aquí tendríamos que excluir a la mayoría de
los países islámicos, donde todavía los líderes religiosos son quienes
administran justicia en gran proporción, y mandar a una persona a la horca, es
como comerse un pedazo de pastel).

La Pena de Muerte, un castigo raro

Basándonos en el principio de la proporcionalidad es que hoy día guardamos


el castigo máximo para una cantidad de delitos extremadamente reducido.
Por lo menos en EE.UU., la Pena de Muerte está limitada al asesinato de un
oficial del orden público, el asesinato de un niño (nacido, ya que los "no
nacidos" los matan aquí como matan pollos los carniceros), un asesinato
mientras se comete un crimen como robo a mano armada, etc.

Además, de país a país la pena de muerte se aplica a delitos diferentes. Una


gran mayoría de las sociedades islámicas envían a la muerte a las personas
por delitos que en sociedades democráticas simplemente merecen algunos
años de cárcel. Pero en las sociedades democráticas, un jurado o un juez
pondera la evidencia y decide sobre el delito basándose en la Constitución de
ese país o región. Sadam Hussein, los Ayatolas de Irán o los líderes de la
Justicia de Arabia Saudita, por ejemplo, condenan a una persona a la muerte
hasta por escribir un artículo en un periódico que ponga en tela de juicio la
opinión de los "líderes que Alá ha escogido para gobernar al pueblo".

Sadam Hussein condenó a la pena de muerte a su propio hijo en el año 2001


por haber proporcionado información "sensitiva" a personas ajenas a la
dictadura de su padre.

Los líderes islámicos iraníes, en 2001 condenaron a pena de muerte a un


profesor universitario que se atrevió a avergonzar a los mulás en un
periódico.

Los líderes islámicos de Nigeria condenaron a la Pena de Muerte a un


periodista en el año 2002 porque este profesional de la prensa "libre" tuvo la
osadía de inducir que el profeta Mahoma habría tomado una esposa para su
harén de entre las bellas participantes en el concurso Miss Mundo. Podríamos
proporcionar centenares de ejemplos como estos tres anteriores.

Sin embargo, porque el Gobernador del Estado de Illinois se dio cuenta que
era posible que algunos, entre cientos de condenados a la Pena de Muerte,
podrían haber sido condenados sin haber agotado "el más riguroso juicio", el
Gobernador suspendió TODAS las sentencias, ya que, según sus propias
declaraciones, "un hombre honesto no puede permitir que ocurra una
ejecución sin antes haber comprobado que todos los recursos legales se
habían agotado en pos de probar la culpabilidad o la inocencia del acusado
más allá de toda duda".

Es simplemente irónico que los liberales de Estados Unidos y Europa (Chirac


es un caso palpable), por ejemplo, son los más opuestos a la Pena de Muerte.
Sin embargo, no se oponen a los regímenes donde se asesinan, se abusan y se
torturan miles de personas diariamente. En otras palabras, para estas
personas es malo matar franceses, pero no es malo asesinar iraquíes. Es malo
matar americanos, pero es perfectamente aceptable asesinar iraquíes.

mi nombre ser borrado del libro de la vida?


Autor: Dawlin A. Ureña PhD.
(El Doctor Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica
CRS - Creation Research Society)

"El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no BORRARÉ su nombre


del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de
sus ángeles" (Apoc. 3:5)

Muchos afirman que sus nombres nunca serán borrados del libro de la vida
mencionado en el libro de Apocalipsis, porque creen que ellos fueron
predestinados para la salvación. Creen que fueron los llamados para la gloria
aún antes de nacer, y por tanto, nunca podrán perder su salvación. De aquí
nace el errado y engañoso dicho que reza: "Una vez salvos, siempre salvos".

Estos nos dicen, que los discípulos están escritos en el libro de la vida desde
antes de la fundación del mundo, basándose en lo dicho por Jesús en Lucas
10:20, que dice: "Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino
regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos".

Pero ¿Cómo puede ser posible que los salvos tengan escritos sus nombres en
el libro de la vida si después muchos de ellos "serán borrados"?
Creemos que la razón por la que Dios tiene a todos los creyentes escritos en
el libro de la vida es para alentarlos, y para decirles que les tiene mucha
confianza, y que ya los considera sus hijos aún antes de que lo merezcan. Sin
embargo, en Apocalipsis 3:5 se nos advierte que el Señor aún nos puede
borrar del libro de la vida si no perseveramos hasta el fin. Dice el pasaje, así:

"El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no BORRARÉ su nombre


del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de
sus ángeles".

Aquí está claro que nuestros nombres pueden ser borrados del libro de la
vida, así como seguramente ocurrió u ocurrirá con el nombre del apóstol
Judas Iscariote al no haber vencido hasta el final.

En la Biblia tenemos ejemplos de premios o galardones ya "recibidos", pero


que se harán realidad sólo en el futuro, si es que perseveramos hasta el fin.

Dios ya nos considera trasladados en el reino de su amado Hijo (Col. 1:13),


aunque en realidad nosotros lo heredaremos en la parusía (Mateo 25:31,34).

También se nos dice que ya estamos resucitados y sentados con Cristo Jesús
en los lugares celestiales (Efe. 2:6,7), cuando en realidad será para su parusía
cuando eso se haga realidad (Rom 8:17; Sal 132:12; Lc. 13:29).

También se nos dice que Dios ya nos glorificó (Rom. 8:30), aunque en realidad
la glorificación será para el futuro (Romanos 8:18).

También Jesús nos dice que ya tenemos la vida eterna (Juan 3:36), pero
después nos dice que ese regalo será para el futuro, o para la era venidera
(Lucas 18:30). Es decir, tenemos concedidas las promesas ahora por nuestra
fe, pero se harán realidad sólo en la venida de Cristo, si es que perseveramos
y somos fieles hasta el final (Mateo 24:13, Apo. 2:10).

Y recuerde: Si no hemos perseverado, seremos borrados del libro de la vida


(Apo. 3:5; Mateo 24:13).
Es que hay gente a quien le da mucho trabajo conciliar el libre albedrío con el
pre-conocimiento que Dios tiene de las cosas en virtud de ser omnipresente y
omnisapiente.

En Juan 5:24 Jesús dice: "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y
cree al que me envió TIENE VIDA ETERNA, y no vendrá a condenación, más ha
pasado de muerte a vida".

Aquí Jesús dice que cualquiera que oye su palabra y cree en el Padre, pasó de
muerte a vida eterna. Es decir, podemos afirmar que todo aquel que oye a
Cristo, y cree en Su Padre, ingresa inmediatamente en el libro de la vida del
Cordero.

Sin embargo, sabemos que no todos los que oyen a Jesús, y creen en Su
Padre, ¡perseverarán hasta el final!

El Señor Jesús explicó su famosa "parábola del sembrador", y habló de cuatro


tipos de personas, una de las cuales acepta la semilla sembrada con gozo, y
por un tiempo parece que es un sincero y devoto creyente, pero las pruebas y
tribulaciones terminan definitivamente por separarlo del Señor. Este estuvo
inscrito en el libro de la vida, pero finalmente terminará borrado de él.
En Marcos 4:25 Jesús dice que "al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun
lo que tiene se le quitará". Es decir, los creyentes han recibido del Señor
mucho, incluso muchas promesas maravillosas, entre las cuales está la vida
eterna, pero un buen número de ellos finalmente se les quitará todo porque
no dieron suficiente fruto.

Esto también me recuerda a la parábola de las diez minas. Aquellos siervos


que multiplicaron sus minas que les fueron otorgadas y confiadas por el
Señor, recibirán más; y aquellos siervos que no multiplicaron sus minas
otorgadas y confiadas por el Señor, serán "decapitados" ante su presencia (Lc
19:11-27).

¿No está convencido aun?

En Apocalipsis 2:5, Juan se dirige a la iglesia de Éfeso, y le dice que se


arrepienta y que haga las primeras obras, sino "se le quitará su candelero."

Es decir, esta iglesia, compuesta por muchos salvos ya inscritos en el libro de


la vida, tendría primeramente que arrepentirse para no perder su candelabro
de luz. Esta era la iglesia del Señor, parte del cuerpo de Cristo, pero había
dejado de lado su primer amor. Se le llama al arrepentimiento para que así no
pierda su candelabro que simboliza la luz y la vida en Cristo.

Estos cristianos corrían el peligro de perder sus coronas, de ser borrados del
libro de la vida, porque habían perdido su primer amor, es decir, su devoción
y pasión por el Señor.

En Marcos 9:41 Jesús vuelve a machacar la posibilidad de que podemos


eventualmente perder la recompensa, cuando dice: "Y cualquiera que os diere
un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no
PERDERÁ su recompensa".

Aquí Jesús habla a los que "son de Cristo", a los supuestos "predestinados",
diciéndoles que no perderán su recompensa si dieran un vaso de agua a
alguien en su nombre. ¿Pero qué sucedería si alguno de los que "son de
Cristo" no cumpliera con este simple mandato de amor? Pues sencillamente
perdería su recompensa, es decir, su galardón.

Hermanos, como hemos comprobado vez tras vez, es una falacia el refrán que
dice: "Una vez salvo, siempre Salvo".

Recuerde lo dicho por Pablo a los corintios:

1 Corintios 10:12: "Así que, el que piensa estar firme, mire que no CAIGA".

Si se es salvo para siempre, si se tiene asegurada la salvación una vez se es


salvo, ¿Cómo entonces se puede "caer" al no estar firme?

No creo que todo el que cree en la seguridad eterna lo usa como una licencia
para pecar, ya que hay mucha gente poco entrenada en todo el consejo de la
Palabra de Dios a quienes realmente han confundido, pero los hay que
sabiendo que están equivocados, insisten.

¿Saben ustedes cuántas escrituras hemos citado aquí y en otros artículos


mostrando, más allá de toda duda que así como la salvación se obtiene o se
gana mediante lo que dice Romanos 10:10, también ser pierde, "volviendo a
comerse el vómito".

Así que no se confíe demasiado y cuide su salvación "con temor y temblor",


porque solamente será salvo "EL QUE PERSEVERE HASTA EL FIN"