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Marco Teórico

¿Qué es la biotecnología de los alimentos?

La biotecnología de los alimentos utiliza lo que se conoce acerca de la ciencia y la genética de


las plantas para mejorar los alimentos que comemos y la forma en que éstos son producidos.
Las herramientas de la biotecnología de los alimentos incluyen técnicas tradicionales de
cultivo, tales como el cruzamiento, y métodos más modernos, que abarcan el uso de lo que
sabemos acerca de los genes, o instrucciones para rasgos específicos, para mejorar la
cantidad y la calidad de las especies de plantas. La biotecnología moderna de los alimentos
permite a los científicos trasladar rasgos deseables de una planta a otra, con mayor precisión
y eficiencia.

Antecedentes

Desde que fue introducida en la producción de alimentos a principios de la década de 1990, la


biotecnología de los alimentos ha ayudado a producir alimentos más frescos y con mejor
sabor, a proteger el medio ambiente y a obtener un mayor rendimiento de los cultivos. En el
futuro, la biotecnología puede ayudar a mantener los alimentos inocuos para ser consumidos,
ayudar a los agricultores a cultivar más alimentos en menos tierras y brindar alimentos más
saludables. Con amplio consenso de la comunidad científica y un sólido sistema regulador en
el que participan tres organismos gubernamentales de los Estados Unidos, se ha determinado
que los alimentos producidos utilizando biotecnología son inocuos.
Plantas de frijoles que los antiguos consideraban: «dejaban magia en la tierra».

Uno de los primeros usos de la biotecnología y también uno de los más prácticos, es el cultivo
de plantas para producir alimentos. La agricultura se convirtió en la principal forma de obtener
alimentos a partir de la revolución del neolítico hace 10 o 12 mil años. Usando técnicas
antiguas de biotecnología, los agricultores fueron capaces de seleccionar los cultivos más
resistentes y con mejor rendimiento para producir alimentos suficientes para la cada vez
mayor población.

Conforme la cantidad de alimentos obtenida en los cultivos se fue volviendo cada vez más
grande y difícil de mantener, se requirieron otras técnicas biotecnológicas para mantenerlos y
aprovecharlos, lo que dio origen a prácticas como la rotación de cultivos, el control de plagas,
la domesticación de animales, la producción de cerveza y pan, etc., aunque no fue sino hasta
muchos años después que descubrieran los principios que gobiernan cada una de estas
técnicas.

Un ejemplo de esto es el uso por parte de las civilizaciones antiguas de organismos


microscópicos que viven en la tierra para incrementar el rendimiento de los cultivos por medio
de la rotación. No se sabía cómo funcionaba: Teofrasto, un griego antiguo que vivió hace 2300
años, sostenía que el frijol dejaba “magia” en la tierra, y tomó otros 2200 años antes de que
otro químico francés sugiriera en 1885 que algunos organismos del suelo son capaces de
“fijar” el nitrógeno atmosférico en una forma que las plantas pueden usar como fertilizante.

(Charles, 2001: xix). Los combatientes de esta batalla callejera sobre los alimentos tratados
por ingeniería genética, de hecho, parecen a menudo atrapados en sus propias visiones
románticas. De un lado están aquellos que atribuyen pureza y salubridad a la producción de
alimentos y una novedad amenazante a la intervención humana sobre la naturaleza. Sus
pesadillas tratan sobre hubris científica y creaciones inhumanas semejantes al monstruo de
Frankenstein. Del otro lado están los científicos y las empresas, convencidos de que tienen en
sus manos las herramientas genéticas que resolverán los problemas de la agricultura y abrirán
la puerta hacia una nueva era de

plenitud

¿Cómo se usa la biotecnología de los alimentos?


La biotecnología de los alimentos ayuda a producir alimentos más frescos y con mejor sabor.
Por ejemplo, la biotecnología de los alimentos permite la producción de frutas y vegetales que
maduran en la planta para obtener un sabor mejor y más fresco. Diversos alimentos ya se han
beneficiado con la biotecnología. Los siguientes son algunos ejemplos de alimentos mejorados
con biotecnología:
 Tomates con rasgos de maduración retardados que tienen mejor sabor, se mantienen
frescos por más tiempo y resisten el transporte mejor que los tomates tradicionales.
 Plantas de porotos de soja, canola, maíz, algodón y papas que están protegidas contra
insectos o que son tolerantes a los herbicidas, o ambas cosas.
 Calabazas que han sido hechas más resistentes a un virus que con frecuencia mata el
vegetal en la planta.
Además, la biotecnología de los alimentos permite a los agricultores cultivar más alimentos y
esto ayuda a alimentar a la creciente población mundial. Las variedades de cultivos con
insectos y virus producen plantas más resistentes, lo que permite obtener un mayor
rendimiento de los cultivos.
La biotecnología de los alimentos también ayuda a proteger el medio ambiente, ya que
permite que los cultivos estén protegidos contra insectos y virus, lo que reduce la cantidad de
pesticidas utilizados en la actividad agrícola. La reducción de la cantidad de pesticidas
utilizados en la actividad agrícola tiene un impacto positivo sobre la salud y el bienestar de la
vida silvestre, reduce la exposición de los agricultores a los pesticidas y contribuye a tener
agua más limpia. La biotecnología de los alimentos también reduce la erosión y las emisiones
de combustibles fósiles porque los cultivos tolerantes a herbicidas requieren menos labranza
del suelo, lo que ayuda a reducir la cantidad de combustible utilizado para hacer funcionar los
tractores.

¿Los alimentos producidos con biotecnología son inocuos para el consumo?


Sí. En función de sólidas evidencias científicas y consenso entre una amplia cantidad de
representantes de organismos científicos y gubernamentales, no hay preocupaciones de las
que se tenga conocimiento en cuanto a la inocuidad de los alimentos producidos con
biotecnología. Una serie de organizaciones dedicadas a los alimentos y a la salud, como la
Asociación Dietética Estadounidense (American Dietetic Association), la Asociación Médica
Estadounidense (American Medical Association) y el Instituto de Tecnólogos de Alimentos
(Instituto of Food Technologists) reconocen y apoyan el uso de la biotecnología de los
alimentos.

Plantas de frijoles que los antiguos consideraban: «dejaban magia en la tierra».

Uno de los primeros usos de la biotecnología y también uno de los más prácticos, es el cultivo
de plantas para producir alimentos. La agricultura se convirtió en la principal forma de obtener
alimentos a partir de la revolución del neolítico hace 10 o 12 mil años. Usando técnicas
antiguas de biotecnología, los agricultores fueron capaces de seleccionar los cultivos más
resistentes y con mejor rendimiento para producir alimentos suficientes para la cada vez
mayor población.
Conforme la cantidad de alimentos obtenida en los cultivos se fue volviendo cada vez más
grande y difícil de mantener, se requirieron otras técnicas biotecnológicas para mantenerlos y
aprovecharlos, lo que dio origen a prácticas como la rotación de cultivos, el control de plagas,
la domesticación de animales, la producción de cerveza y pan, etc., aunque no fue sino hasta
muchos años después que descubrieran los principios que gobiernan cada una de estas
técnicas.

Un ejemplo de esto es el uso por parte de las civilizaciones antiguas de organismos


microscópicos que viven en la tierra para incrementar el rendimiento de los cultivos por medio
de la rotación. No se sabía cómo funcionaba: Teofrasto, un griego antiguo que vivió hace 2300
años, sostenía que el frijol dejaba “magia” en la tierra, y tomó otros 2200 años antes de que
otro químico francés sugiriera en 1885 que algunos organismos del suelo son capaces de
“fijar” el nitrógeno atmosférico en una forma que las plantas pueden usar como fertilizante.

Desde fines de la década de 1980 han existido numerosos proyectos de


investigación llevados adelante con la intención de determinar las actitudes del
público hacia la biotecnología. Tales proyectos han utilizado diversas
metodologías, se han realizado en numerosos países y han obtenido resultados
notoriamente similares. No es posible medir una actitud global hacia la
biotecnología, sino que cada aplicación debe ser evaluada individualmente. El
público, no obstante, quiere recibir información balanceada con respecto a las
aplicaciones y exige el etiquetamiento claro de los productos. Si opositores y
defensores de la tecnología no prestan atención a lo que el público está diciendo,
ambos bandos corren el riesgo de alienarse de las mismas personas hacia cuyos
"corazones y mentes" se dirigen.

• ¿Podemos volver atrás una nueva forma de vida una vez liberada al medio
ambiente?

• ¿Es la ingeniería genética una continuación del sistema de agricultura que ha


causado nuestros problemas?

• ¿Quién acometerá la tarea de educar al público?

Estas cuestiones surgieron como resultado de la consulta entre todos los


participantes y de los temas planteados por el público general incluidos en la
discusión. Durante el día, los representantes de las instituciones gubernamentales
se interesaron por aprender que los granjeros y el público en general no confían
en la información que ellos estaban proveyendo. El intercambio de los
participantes mostró que la oportunidad de discutir sin confrontar muchos de los
temas que giran alrededor de esta tecnología había tenido una buena recepción.
Mientras que los científicos y otros stakeholders favorables a la modificación
genética habían dado al público información esencial, también habían obtenido
una mejor comprensión de las preocupaciones de los granjeros y el público en
general. Los participantes no profesionales también consideraron que la reunión
les había permitido obtener nueva información, y valoraron la oportunidad de
dialogar con expertos de variada procedencia. Este grupo se consideró a sí mismo
mejor preparado para tomar decisiones relativas a esta tecnología.

Hasta hace unas cuatro décadas, los rendimientos agrícolas en los Estados Unidos se
basaban en los recursos internos, el reciclaje de la materia orgánica, mecanismos de control
biológico y patrones de lluvias. Los rendimientos agrícolas eran modestos pero estables. La
producción estaba salvaguardada porque en el campo se cultivaba más de un producto o
variedad en el tiempo y el espacio, como un seguro contra la aparición de plagas o la
severidad climática. El nitrógeno del suelo era restablecido por la rotación de los principales
cultivos con leguminosas. Las rotaciones destruían insectos, malezas y enfermedades gracias
a la ruptura efectiva de los ciclos de vida de estas plagas. Un típico agricultor de maíz
sembraba maíz en rotación con diversos cultivos, como soya, y la producción de granos
menores era intrínseca para mantener ganado en la finca. La mayor parte del trabajo lo hacía
la familia, que era dueña de la finca, con ayuda externa ocasional. No se compraba equipo ni
se usaban insumos externos (Altieri 1994; Audirac 1997).

. Al cuestionar los mitos de la biotecnología, aquí se muestra a la ingeniería genética como lo


que realmente es: otro enredo tecnológico o «varita mágica» destinado a entrampar los
problemas ambientales de la agricultura (que son el producto de un enredo tecnológico previo)
sin cuestionar las suposiciones defectuosas que ocasionaron los problemas la primera vez
(Hindmarsh 1991). La biotecnología promueve soluciones basadas en el uso de genes
individuales para los problemas derivados de sistemas de monocultivo ecológicamente
inestables diseñados sobre modelos industriales de eficiencia. Tal enfoque unilateral y
reduccionista ya ha probado que no es ecológicamente sólido en el caso de los pesticidas,
enfoque que también adoptó un enfoque similar, usando el paradigma «un químico-una plaga»
comparable al enfoque «un gen-una plaga» promovido por la biotecnología (Pimentel et al.
1992). La agricultura industrial moderna, hoy convertida en epítome por la biotecnología, se
basa en una premisa filosófica que es fundamentalmente errónea y que necesita ser expuesta
y criticada para avanzar hacia una agricultura verdaderamente sostenible. Esto es
particularmente relevante en el caso de la biotecnología, donde la alianza de la ciencia
reduccionista y la industria multinacional monopolizadora llevan a la agricultura por un camino
equivocado. La biotecnología percibe los problemas agrícolas como deficiencias genéticas de
los organismos y trata a la naturaleza como una mercancía, y en el camino hace a los
agricultores más dependientes de un sector de agro negocios que concentra cada vez más su
poder sobre el sistema alimentario. ¿Aumenta la biotecnología los rendimientos?

Un importante argumento propuesto por los biotecnólogos es que los cultivos transgénicos
aumentarán significativamente el rendimiento de los cultivos. Estas expectativas han sido
examinadas por el informe (1999) del Servicio de Investigación Económica (Economic
Research Service, ERS) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), a
partir de datos recolectados en 1997 y 1998 para 112 y 18 combinaciones región/cultivo de
Estados Unidos. Los cultivos observados fueron maíz Bt y algodón, y maíz, algodón y soya
tolerantes a herbicidas (HT), y su contraparte de cultivos convencionales. En 1997 los
rendimientos no mostraron diferencias significativas entre los cultivos con y sin ingeniería
genética en siete de las 12 combinaciones cultivo/región. Cuatro de las 12 regiones mostraron
incrementos significativos (13-21 por ciento) en el rendimiento de las plantas con ingeniería
(soya tolerante en tres regiones y algodón Bt en una región). El algodón tolerante a herbicidas
en una región mostró una reducción significativa en el rendimiento (12 por ciento) comparado
con su contraparte convencional.

BIBLIOGRAFIA

(Maria Claudia Sánchez Cuevas, 2013)

(Altieri, 2001)

(CLAUDIA GAETE HERMOSILLA, 31-07-2017)

Alothman, M, Bhat, R. y Karim, A.A. (2009). Antioxidant Capacity and Phenolic

ContentofSelected Tropical Fruits from Malaysia, Extracted with Different Solvents. Food

Chemist , 115

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1850-00132004000200008

https://www.foodinsight.org/articles/preguntas-y-respuestas-acerca-de-la-biotecnologia-de-los-
alimentos-2008