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CAMBIO CLIMÁTICO PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

El cambio climático afecta a todos los países en todos los continentes. Tiene un
impacto negativo en la economía y la vida de las personas, las comunidades y los
países. En un futuro las consecuencias serán todavía peores. Las personas viven
en su propia piel las consecuencias del cambio climático, que incluyen cambios en
los patrones del tiempo, el aumento del nivel del mar y los fenómenos
meteorológicos más extremos.

Las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por las actividades


humanas hacen que esta amenaza aumente. De hecho, las emisiones nunca
habían sido tan altas. Si no actuamos, la temperatura media de la superficie del
mundo podría aumentar unos 3 grados centígrados este siglo y en algunas zonas
del planeta podría ser todavía peor. Las personas más pobres y vulnerables serán
los más perjudicados. Entre los objetivos de desarrollo sostenible, que es una
proclama de las Naciones Unidas, Objetivo 13 Acción por el clima, tiene como
objetivo primordial: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y
sus efectos Hay al alcance soluciones viables para que los países puedan tener
una actividad económica más sostenible y más respetuosa con el medio ambiente.

El cambio de actitudes se acelera a medida que más personas están recurriendo a


la energía renovable y a otras soluciones para reducir las emisiones. Pero el
cambio climático es un reto global que no respeta las fronteras nacionales. Las
emisiones en un punto del planeta afectan a otros lugares lejanos. Es un problema
que requiere que la comunidad internacional trabaje de forma coordinada y precisa
para que los países en desarrollo avancen hacia una economía baja en carbono.

1. La ciencia del cambio climático:


El cambio climático afecta a todos los países en todos los continentes. Tiene un
impacto negativo en la economía y la vida de las personas, las comunidades y los
países. En un futuro las consecuencias serán todavía peores.
Las personas viven en su propia piel las consecuencias del cambio climático, que
incluyen cambios en los patrones del tiempo, el aumento del nivel del mar y los
fenómenos meteorológicos más extremos. Las emisiones de gases de efecto
invernadero causadas por las actividades humanas hacen que esta amenaza
aumente. De hecho, las emisiones nunca habían sido tan altas. Si no actuamos, la
temperatura media de la superficie del mundo podría aumentar unos 3 grados
centígrados este siglo y en algunas zonas del planeta podría ser todavía peor. Las
personas más pobres y vulnerables serán los más perjudicados.
2. Efectos invernaderos, gases y fuentes de emisión
Los gases de efecto invernadero (GEI) son aquellos que atrapan el calor en la
atmósfera, permitiendo que la temperatura promedio de la Tierra sea de
aproximadamente 15 °C.

Sin este “efecto invernadero” natural , la temperatura ambiente promedio sería


alrededor de 33 °C menor que la actual, lo que haría imposible la mayor parte de
la vida que conocemos. Sin embargo, desde la Revolución Industrial, las
actividades humanas han aumentado considerablemente la cantidad de gases de
efecto invernadero presentes en la atmósfera, lo que ha intensificado el efecto
invernadero natural. Esto, al incrementar la temperatura planetaria promedio, tiene
efectos graves en el clima.

Algunos de estos gases, como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido
nitroso (N2O), se emiten a la atmósfera mediante procesos tanto naturales como
antropogénicos, mientras que otros, como los clorofluorocarbonos (CFC), son
productos exclusivos de las actividades industriales. Los principales gases de
efecto invernadero emitidos por las actividades humanas —en particular por la
quema de combustibles fósiles— son precisamente el dióxido de carbono, el
metano y el óxido nitroso.

Independientemente del gas de que se trate, las emisiones de GEI suelen


registrarse en términos de emisiones equivalentes de dióxido de carbono. Esta
medida se usa para comparar la capacidad de cada GEI de atrapar el calor
(potencial de calentamiento global, PCG) en la atmósfera en relación con la del
CO2, que se toma como gas de referencia. El valor de dióxido de carbono
equivalente (CO2-eq) para un gas se obtiene multiplicando el volumen o cantidad
de gas emitido por su PCG.

A continuación se presenta una breve descripción de los principales GEI:

El dióxido de carbono (CO2) es un gas no tóxico e inocuo. El aumento constante


de la concentración de CO2 en la atmósfera, preocupante por sus efectos en el
cambio climático, se debe sobre todo a las actividades humanas. Se calcula que
las concentraciones atmosféricas mundiales de CO2 en 2005 fueron 35% mayores
que los valores observados antes de la Revolución Industrial. La principal fuente
de este gas es la quema de combustibles fósiles (la generación de energía
eléctrica aporta entre 17 y 40 por ciento de las emisiones totales de CO2). Otras
fuentes son los incendios forestales y de pastizales, además de los procesos de
combustión utilizados para producir los materiales requeridos en la fabricación de
cemento [48, 56-58].

El metano (CH4) persiste en la atmósfera de nueve a 15 años y es 21 veces más


efectivo para captar el calor de la atmósfera que el dióxido de carbono. Al igual
que ocurre con el CO2, las emisiones atmosféricas de CH4 provienen de diversas
fuentes naturales y antropogénicas. Entre las fuentes naturales figuran los
humedales, las termitas, los océanos, los incendios forestales, etc., mientras que
las fuentes antropogénicas son sobre todo la quema de combustibles fósiles, la
fermentación entérica (o intestinal), los rellenos sanitarios, los sistemas de gas
natural, la producción de combustibles fósiles, el cultivo de arroz, la quema de
biomasa y el manejo de residuos. Se estima que las fuentes naturales contribuyen
con aproximadamente 37% del total de metano emitido a la atmósfera cada año;
por consiguiente, las fuentes antropogénicas representan las principales fuentes
de su emisión a la atmósfera.

El óxido nitroso (N2O) es un gas incoloro de olor ligeramente dulce y alrededor


de 310 veces más efectivo que el dióxido de carbono para captar el calor en la
atmósfera. Al igual que el dióxido de carbono y el metano, es emitido por fuentes
naturales y antropogénicas, pero a diferencia de los dos primeros, las fuentes
naturales de este gas generan aproximadamente 64% de las emisiones totales a
la atmósfera

3. Impacto del cambio climático:


Los cambios en las condiciones atmosféricas tienen un efecto más que evidente
en los procesos físicos y quimos en los diversos estratos terrestres. Cambios en
las corrientes oceánicas, aumentos en el nivel del mar, tormentas más poderosas
y de mayor duración, sequías, incendios y desaparición de ecosistemas están
entre las principales consecuencias del cambio climático, todas relacionadas entre
si ya que las condiciones en la tierra están relacionadas y un cambio en los mares,
por ejemplo, tendrá un efecto los vientos y este a su vez tendrá su efecto en las
cosechas y la producción de la zona.

4. La mitigación y la adaptación al cambio climático:


Las medidas de mitigación son aquellas acciones que están encaminadas
a reducir y limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que las
medidas de adaptación se basan en reducir la vulnerabilidad ante los efectos
derivados del cambio climático.
La mitigación, por lo tanto, se ocupa de las causas del cambio climático, mientras
que la adaptación aborda sus impactos.
Medidas de mitigación
Entre las medidas de mitigación que se pueden poner en marcha para evitar el
aumento de las emisiones contaminantes se encuentran las siguientes:
 Practicar la eficiencia energética
 Mayor uso de energías renovables
 Electrificación de procesos industriales
 Implementación de medios de transportes eficientes: transporte público eléctrico,
bicicleta, coches compartidos…
 Impuesto sobre el carbono y mercados de emisiones
Medidas de adaptación
En cuanto a las medidas de adaptación, son varias las acciones que ayudan
a reducir la vulnerabilidad ante las consecuencias del cambio climático
 Construcción de instalaciones y obras de infraestructuras más seguras
 Restauración paisajística -paisaje natural- y reforestación de bosques
 Creación de un cultivo flexible y variado para estar preparados ante catástrofes
naturales que amenacen las cosechas
 Investigación y desarrollo sobre posibles catástrofes, comportamiento de la
temperatura, etc.
 Medidas de prevención y precaución (planes de evacuación, cuestiones sanitarias,
etc.)
En esta infografía puedes comprobar cuáles son las medidas de adaptación y
mitigación al cambio climático.

5. Vulnerabilidad y adaptación al cambio climático:


Ante el cambio climático observado y proyectado las respuestas sólo pueden
provenir de acciones y estrategias de mitigación de las emisiones y de adaptación
del socio-ecosistema a los cada vez más crecientes impactos de un clima
cambiante.

La CGACC ha propuesto establecer sinergias entre las acciones de mitigación y


adaptación, con una visión territorial y sistémica para enfrentar de manera integral
los riesgos al cambio climático. Fortaleciendo así los instrumentos de planeación
territorial con estrategias de adaptación al cambio climático en el sector ambiental
y en los sectores productivos.

6. Mitigación de emisión de gases de efecto invernadero:


En un estudio realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de
Madrid (UPM) y la Universidad de Wageningen (WUR, Holanda) se ha
conseguido reducir las emisiones de óxido nitroso hasta un 44% gracias a la
elección correcta de las plantas que se sembraron. Estos resultados pueden ser
el punto de partida para el desarrollo de nuevas estrategias de mitigación de
gases de efecto invernadero.
Los suelos agrícolas son los principales responsables de las emisiones de óxido
nitroso, un potente gas de efecto invernadero. La principal fuente de estas
emisiones es el nitrógeno añadido mediante los fertilizantes y abonos. Una vez
se deposita el nitrógeno en el suelo, numerosos procesos microbiológicos se
encargan de transformarlo en este peligroso gas. Factores como la estructura y
el contenido de humedad de los suelos determinan finalmente la magnitud con la
que se liberan estas emisionesdesde el suelo hasta la atmósfera.
Analizando estos factores en su conjunto, puede intuirse que las plantas son un
elemento clave respecto de las emisiones de óxido nitroso. Para empezar son la
razón por la cual se aplican los fertilizantes nitrogenados, principales causantes
de estas emisiones. Además, cambian la estructura del suelo cuando se
desarrollan sus raíces, afectando al contenido de humedad y a la difusión de
gases dentro del suelo. Finalmente, las raíces liberan compuestos que regulan
los procesos microbiológicos que producen el óxido nitroso.
En un artículo recientemente publicado en Global Change Biology, se demuestra
que una correcta elección de las plantas que se siembran en los pastos puede
servir para reducir las emisiones de óxido nitroso. Diego Ábalos, del grupo de
investigación Contaminación de Agrosistemas por las Prácticas Agrícolas
(Coapa) de la UPM, liderado por Antonio Vallejo, observó reducciones de hasta
un 44% cuando se sembraron dos especies herbáceas en vez de una sola. En
gran medida este efecto se pudo atribuir a que las especies mezcladas eran
complementarias: sus raíces eran muy diferentes, lo cual permite que consuman
el nitrógeno del suelo de manera eficiente y, por tanto, reducen la fuente del
óxido nitroso.
“El análisis de este tipo de efectos a través de rasgos particulares de las plantas
es un campo de gran relevancia en el mundo de la ecología”, explica Gerlinde de
Deyn, co-autora del artículo. “Con este estudio hemos conseguido llevar técnicas
de la ecología al estudio de gases de efecto invernadero”
El estudio supone un punto de partida para el desarrollo de nuevas técnicas de
mitigación de las emisiones de óxido nitroso. Hasta la fecha, las estrategias para
reducir estas emisiones se centraban en el suelo, mediante el uso de distintos
laboreos y fertilizantes, por ejemplo. “Los agricultores tienen que tomar
decisiones constantemente sobre qué especies sembrar. Nosotros hemos
demostrado que esas decisiones afectarán a las emisiones de gases de efecto
invernadero provenientes de sus campos”, concluye Jan Willem van Groenigen,
último autor del artículo.

7. La respuesta internacional al frente del cambio climático:


La adaptación al cambio climático es una prioridad en las principales agendas
políticas internacionales y, en estos momentos, existe una corriente internacional
muy fuerte de desarrollo de numerosas las iniciativas relativas a adaptación.
Entre ellas hay que destacar las actividades e iniciativas que se negocian y se
desarrollan en la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático
(CMNUCC), con el objetivo de acordar un marco cooperativo internacional que
permita hacer frente a todos los países a los riesgos que plantea el cambio
climático para el medio ambiente y las personas, y catalice la acción cooperativa,
sobre todo con los países menos desarrollados y más vulnerables del planeta.

8. La convención Marco de las naciones unidas sobre el cambio climático y


su protocolo de Kioto:
Convección marco de las naciones unidas sobre cambio climático

En 1992, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio


Climático (CMNUCC) se adoptó como base para una respuesta mundial al
problema del cambio climático.
Hoy en día cuenta con un número de miembros que la hace casi universal. Las
denominadas «Partes en la Convención» son los 195 países que la han ratificado.

Su objetivo último es estabilizar las concentraciones de gases de efecto


invernadero en la atmósfera situándolas en un nivel que impida interferencias
humanas nocivas en el sistema climático. Se declara asimismo que «ese nivel
debería lograrse en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se
adapten naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de
alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de
manera sostenible».

Los países que han ratificado el tratado –las «Partes en la Convención», según la
jerga diplomática– deciden tener en cuenta el cambio climático en los asuntos
relacionados con la agricultura, la industria, la energía, los recursos naturales y las
actividades que afectan a los litorales marinos. Acuerdan también establecer
programas nacionales para frenar el cambio climático.

El proceso de negociación del cambio climático está basado en la sesiones de la


Conferencia de las Partes en la CMNUCC (CP), que se reúne cada año para
revisar la aplicación de la Convención. Las sucesivas decisiones tomadas por la
CP componen un detallado conjunto de reglas para la aplicación práctica y
efectiva de la Convención.

PROTOCOLO DE KIOTO

La Convención se complementa con el Protocolo de Kyoto, siendo éste la puesta


en práctica de la Convención.

El Protocolo de Kyoto fue adoptado en la tercera Conferencia de las Partes en la


CMNUCC (CP 3) en Kyoto, Japón, el 11 de diciembre de 1997 y entró en vigor el
16 de febrero del 2005. Desde entonces, 192 Partes han ratificado este tratado.

El Protocolo comparte el objetivo y las instituciones de la Convención. La principal


diferencia entre los dos es que mientras que la Convención alienta a los países
industrializados a estabilizar las emisiones de GEI, el Protocolo les compromete a
ello.

El Protocolo asigna una mayor carga a las naciones desarrolladas en virtud del
principio de las «responsabilidades comunes pero diferenciadas». Así, 37 países
industrializados y la Comunidad Europea se han comprometido a reducir sus
emisiones en un 5% como media con respecto a los niveles de 1990 durante el
período de cinco años del 2008 al 2012.

En general se considera que el Protocolo de Kyoto es un importante primer paso


hacia un régimen verdaderamente global de reducción de las emisiones que
estabilizará las concentraciones de gases de efectos invernadero. Como resultado
del Protocolo, los gobiernos ya han adoptado, y continúan adoptando leyes y
políticas para cumplir sus compromisos; se ha creado un mercado del carbono y, a
la hora de invertir, más y más empresas están tomando las decisiones necesarias
para un futuro respetuoso con el clima. El Protocolo proporciona gran parte de las
bases esenciales para cualquier nuevo acuerdo o conjunto de acuerdos
internacionales sobre el cambio climático.

En la última Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones


Unidas sobre el Cambio Climático (COP 17), celebrada en Durban (Sudáfrica), del
28 de noviembre al 9 de diciembre de 2011, las Partes de la Convención
alcanzaron un acuerdo que refuerza el marco multilateral de lucha contra el
cambio climático gracias a tres elementos centrales de un paquete de decisiones:

1. Un proceso para determinar un marco legal, aplicable a todos los países, a


partir de 2015 que facilite la acción climática,
2. La puesta en marcha del Fondo Verde para el Clima,
3. La continuación del Protocolo de Kioto a través de un segundo periodo de
compromiso.

El paquete de Durban decide formalmente que el segundo periodo de compromiso


empezará el 1 de enero de 2013, evitando así un vacío jurídico entre el primer
periodo de compromiso que finaliza el año que viene y un segundo periodo.

9. Financiamiento climático:
Se suele denominar financiamiento climático al conjunto de los recursos
financieros que se deben movilizar para facilitar la ejecución de acciones de
mitigación por los países en desarrollo, así como para que éstos puedan fortalecer
su capacidad para adaptarse a los impactos del cambio climático, si bien no hay
aún una clara definición del concepto acordada a nivel internacional, ni una
interpretación unívoca de sus alcances.

La noción también se extiende al establecimiento de mecanismos de


financiamiento que permitan canalizar estos recursos de manera eficiente,
equitativa y transparente, a la vez que aseguren que las corrientes de
financiamiento estén en línea con las elevadas necesidades de inversión para dar
una respuesta adecuada al cambio climático.

El financiamiento climático es pues fundamental para hacer posible la transición


hacia economías bajas en emisiones y sociedades recipientes al clima en los
países en desarrollo.

Estimar el volumen total de los recursos que se canalizan mediante el


financiamiento climático es complejo debido a la diversidad de fuentes, de
intermediarios y los variados mecanismos financieros utilizados. Por ejemplo, sólo
en América Latina operan no menos de 20 fondos multilaterales involucrados en el
financiamiento climático. Se han incrementado, asimismo, los fondos receptores
regionales.

Contabilizando todas las fuentes de fondos, el flujo anual del financiamiento


climático podría haber alcanzado, en promedio, a unos 100.000 millones de
dólares, según las estimaciones disponibles. Pese al crecimiento observado, la
oferta de recursos del financiamiento climático está todavía por debajo de las
necesidades de financiamiento adicional en los países en desarrollo.

10. Reciclaje como economía comunal:


La Mayoría de nosotros hemos escuchado hablar del reciclaje, pero pocos saben
que el reciclaje beneficia a la economía y al medio ambiente. Es esa cosa que las
personas hacen cuando están intentando ser sostenibles con o sin intención. Sin
embargo, el reciclaje no es sólo para los amantes de los árboles, es algo
que todos debemos tener en cuenta por infinitas razones.

No, no te va a hacer millonario y mucho menos de inmediato y no, no te va a hacer


la vida más fácil, sino que te mantendrá alejado de los problemas y serás capaz
de decir que estás contribuyendo a la mejora de nuestra comunidad global. El
reciclaje ahorra energía y la energía es cara, y se está agotando rápidamente.

11. Contaminación de cuencas hídricas:


La contaminación hídrica o contaminación del agua es una modificación de esta,
generalmente provocada por el ser humano, que la vuelve impropia o peligrosa
para el consumo humano, la industria, la agricultura, la pesca y las actividades
recreativas, así como para los animales y la vida natural y cotidiana.

PRINCIPALES CONTAMINANTES
Desechos químicos de las fabricas
Aguas residuales
Agentes patógenos
Productos químicos
Materiales inorgánicos
Sustancias radioactivas
El calor
Vertimientos de basura

12. Contaminación de ríos y lagos:


Las aguas superficiales de los continentes fueron las más visiblemente
contaminadas durante muchos años, pero precisamente al ser tan visibles los
daños que sufren, son las más vigiladas y las que están siendo regeneradas con
más eficacia en muchos lugares del mundo, especialmente en los países
desarrollados.
Redes de vigilancia de calidad de las aguas superficiales

Las redes de control de la calidad de los ríos y lagos, son sistemas de vigilar la
calidad de las aguas y el estado ambiental de los ríos. Con ellas se pueden
detectar las agresiones que sufren los ecosistemas fluviales y se recoge
información de tipo ambiental, científico y económico sobre los recursos hídricos.

La evaluación de la calidad de las aguas es una materia difícil, en la que se


discute cuáles son los mejores indicadores para evaluar el estado del agua.. El
problema reside fundamentalmente en la definición que se haga del concepto
"calidad del agua". Se puede entender la calidad como la capacidad intrínseca que
tiene el agua para responder a los usos que se podrían obtener de ella. O, como la
define la Directiva Marco de las Aguas, como aquellas condiciones que deben
mantenerse en el agua para que ésta posea un ecosistema
equilibrado y que cumpla unos determinados Objetivos de Calidad que están
fijados en los Planes Hidrológicos de Cuenca.

En España esta red de control se denomina Red ICA (Red Integrada de Calidad
de las Aguas) que desde el año 1992 recoge los datos obtenidos en las distintas
redes existentes en ese momento como son la Red COCA (Control de Calidad
General de las Aguas), la Red COAS (Control Oficial de Abastecimientos) y la Red
ICTIOFAUNA que controla la aptitud del agua para la vida piscícola.

Para saber en qué condiciones se encuentra un río se analizan una serie de


parámetros de tipo físico, otros de tipo químico y otros biológicos y después
comparar estos datos con unos baremos aceptados internacionalmente que nos
indicarán la calidad de ese agua para los distintos usos: para consumo, para la
vida de los peces, para baño y actividades recreativas, etc.

Los parámetros físicos, químicos y microbiológicos se suelen muestrear


mensualmente, mientras que el estudio biológico de las riberas y el lecho del río
se suele hacer más esporádicamente, por ejemplo, dos veces al año, una en
primavera y otra en verano

13. Preparación ante desastres naturales:


La preparación para desastres se refiere a las medidas que se adoptan para estar
preparado ante los desastres y reducir sus efectos. Es decir, a prever y –en la
medida de lo posible– evitar los desastres, mitigar sus efectos en las poblaciones
vulnerables, y responder a las consecuencias y afrontarlas eficazmente.
La preparación para desastres ofrece una oportunidad para concebir
una planificación eficaz –ajustada a la realidad y coordinada–, reducir la
duplicación de esfuerzos e incrementar la eficacia global de la preparación y las
acciones de respuesta de las Sociedades Nacionales, los hogares y los miembros
comunitarios. Las actividades de preparación para desastres integradas en las
medidas de reducción del riesgo pueden contribuir a prevenir casos de desastre y
a salvar el mayor número posible de vidas y medios de subsistencia durante un
desastre, y así permitir a la población afectada retomar una vida normal en un
período de tiempo breve.
Más que una actividad sectorial definida por sí misma, la preparación para
desastres es un proceso continuo e integrado que abarca un amplio abanico de
actividades y recursos para la reducción del riesgo. Requiere aportaciones de
múltiples áreas diferentes, desde la capacitación y la logística hasta la asistencia
sanitaria, la recuperación, los medios de subsistencia y el desarrollo institucional.

14. Terremotos:
Un terremoto es el movimiento brusco de la Tierra (con mayúsculas, ya que nos
referimos al planeta), causado por la brusca liberación de energía acumulada
durante un largo tiempo. La corteza de la Tierra está conformada por una docena
de placas de aproximadamente 70 km de grosor, cada una con diferentes
características físicas y químicas. Estas placas ("tectónicas") se están
acomodando en un proceso que lleva millones de años y han ido dando la forma
que hoy conocemos a la superficie de nuestro planeta, originando los continentes
y los relieves geográficos en un proceso que está lejos de completarse.
Habitualmente estos movimientos son lentos e imperceptibles, pero en algunos
casos estas placas chocan entre sí como gigantescos témpanos de tierra sobre un
océano de magma presente en las profundidades de la Tierra, impidiendo su
desplazamiento. Entonces una placa comienza a desplazarse sobre o bajo la otra
originando lentos cambios en la topografía. Pero si el desplazamiento es
dificultado comienza a acumularse una energía de tensión que en algún momento
se liberará y una de las placas se moverá bruscamente contra la otra rompiéndola
y liberándose entonces una cantidad variable de energía que origina el Terremoto.

Las zonas en que las placas ejercen esta fuerza entre ellas se denominan fallas y
son, desde luego, los puntos en que con más probabilidad se originen fenómenos
sísmicos. Sólo el 10% de los terremotos ocurren alejados de los límites de estas
placas.

15. Inundaciones:
Una inundación es la ocupación por parte del agua de zonas que habitualmente
están libres de esta,1 por desbordamiento de ríos, torrentes o ramblas, por lluvias
torrenciales, deshielo, por subida de las mareas por encima del nivel habitual,
por maremotos, huracanes, entre otros.
Las inundaciones fluviales son procesos naturales que se han producido
periódicamente y que han sido la causa de la formación de las llanuras en los
valles de los ríos, tierras fértiles, vegas y riberas, donde tradicionalmente se ha
desarrollado la agricultura.
En las zonas costeras los embates del mar han servido para modelar las costas y
crear zonas pantanosas como albuferas y lagunas que, tras su ocupación
antrópica, se han convertido en zonas vulnerables.

16. Deslaves:
Un corrimiento de tierra, deslave o derrumbe, es un desastre relacionado con las
avalanchas, pero en vez de nieve lleva tierra, rocas, árboles, casas, entre otros.

Los corrimientos de tierra pueden ser provocados por terremotos, erupciones


volcánicas o inestabilidad en las zonas circundantes, así como explosiones
causadas por el hombre para construcciones.1 Los corrimientos (deslaves) de
barro o lodo son un tipo especial de corrimiento cuyo causante es el agua que
penetra en el terreno por lluvias fuertes, modificándolo y provocando el
deslizamiento. Esto ocurre con cierta regularidad en varios lugares como California
durante los períodos de lluvias